Archivo mensual: agosto 2012

BORED TO DEATH – TEMPORADA 3 Y FINAL.

HBO | 2011
Productores ejecutivos: Jonatham Ames, Stephanie Davis, Dave Becky, Troy Miller, Sarah Condon.
Intérpretes: Jason Schwartzman, Zach Galifianakis, Ted Danson, Heather Burns, Oliver Platt, John Hodgman.
Valoración:

Superando el estancamiento y la monotonía que marcaron la tónica en todos los episodios de la segunda temporada, Bored to Death parecía lanzarse definitivamente cuando la HBO, por sus pésimas audiencias, le echó el cierre.

Las vidas de los tres protagonistas han resultado mucho más interesantes al ir estas navegando por unas tramas mucho más centradas y desternillantes. Los problemas de Ray con la crianza de su hijo bastardo (con instantes insuperables como cuando se equivoca de bebé), los conflictos de George con su reaparecida hija y su prometido (un viejales asqueroso que le saca de quicio), y la odisea de Jonathan tras su padre biológico (entre algún otro caso digno de recordar) se desarrollaron parelamente unas veces y entrecruzadas otras, pero estando juntos es cuando, de nuevo, las aventuras dan lo mejor de sí. La atípica y absurda pandilla que forman, los embrollos delirantes en que se meten y sobre todo la química entre los actores ofrecen un buen puñado de historias divertidísimas.

Y la cosa explota de manera impresionante cuando reaparecen los dos mejores personajes secundarios, las némesis de George y Jonathan, el editor y el escritor respectivamente. Los capítulos centrados en el restaurante de Richard, imitación del de George, son demenciales, y la breve presencia de Louis en el programa de televisión da uno de los mejores capítulos de la serie.

El cóctel es el habitual, pero mejor agitado: personajes patéticos buscando su lugar en la vida, estilo que mezcla la parodia del cine negro con la comedia de personajes ridículos, abarcando desde las referencias cinéfilas cultas a la chorrada más grande que puedas imaginar (la patrulla de superhéroes del final es delirante, por ejemplo). Cabe preguntarse si los guionistas (Jonathan Ames a la cabeza) se colocaban tanto como los personajes, porque el resultado es extravagante, surrealista.

Como ocurrió con Hung, es una pena que Bored to Death se vaya cuando parecía haber encontrado su camino y el horizonte prometía muchas buenas aventuras.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

LOS BORGIA – TEMPORADA 2.

Showtime | 2012
Productores ejecutivos: Neil Jordan, Michael Hirst, Sheila Hockin, Jacke Rapke.
Intérpretes: Jeremy Irons, François Arnaud, Holliday Grainger, Lotte Verbeek, David Oakes, Colm Feore, Peter Sullivan, Aidan Alexander, Sean Harris.
Valoración:

En poco difiere la segunda temporada de Los Borgia con respecto a la primera. Tiene sus mismos puntos fuertes y las mismas limitaciones que hacen de ella una serie de intrigas históricas correcta y muy bien recreada pero lejos de lo que cabe esperar de la televisión actual, capaz de dar producciones del nivel de Los Tudor o Juego de tronos. Por desgracia, el salto cualitativo que esperaba no parece haber llegado, aunque al menos esta tanda de episodios carece de altibajos notables.

Los líos personales de la familia Borgia avanzan lentamente, pero aunque se agradecería más energía y movimiento nunca llegan a aburrir. Destacan la búsqueda de marido para Lucrezia, el plan de Giuliano para envenenar a Rodrigo o la caída en desgracia de Juan. La trama bélica y religiosa es más atractiva, pues ofrece conflicto y aventuras más intensos y emocionantes. Los asedios, las tretas, los engaños, las negociaciones y demás jaleos que rodean al pulso constante que mantiene el Papa para no perder su posición añaden densidad y fuerza a los sencillos y previsibles dramas personales, y de nuevo salvan a la serie de acercarse peligrosamente a la calificación de intrasdencente o incluso fallida. En cuanto a los personajes, aunque bien perfilados en general, a todos les faltan todavía un par de puntos en su dibujo y desarrollo, quedándose a mucha distancia de lo que serían grandes roles (y vuelvo a poner Los Tudor como ejemplo). Si tengo que destacar alguno, me quedo con el inquietante asesino y torturador que Cesare lleva consigo a todas partes, Micheletto.

En el trabajo actoral seguimos obviamente en la misma situación, pues los protagonistas son los mismos. El desequilibrio entre figuras experimentadas como Jeremy Irons u otras muy bien elegidas como Holliday Grainger (Lucrezia) comparado con los flojos y por momentos pésimos papeles de otros protagonistas principales como son los de los hermanos Borgia, François Arnaud (Cesare) y David Oakes (Juan), es demasiado evidente y resta bastante calidad a la serie.

Por el lado contrario, la puesta en escena resulta de nuevo tan excelsa que suma puntos extras a la hora de su valoración global. Su aspecto de superproducción te deja boquiabierto en muchas escenas, aunque no sea de las más caras de la actualidad (la HBO tiene series que duplican el presupuesto de ésta). El vestuario y los decorados son sublimes, y con ellos la vida en las calles o en los palacios son recreadas a lo grande, destacando claro está los conatos de batallas y asedios. La profesional dirección de cada capítulo, unida a una iluminación y fotografías de calidad, ofrecen un acabado visual de primerísimo nivel.

Ver también:
Temporada 1.

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 4.

Sons of Anarchy
FX | 2011
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson.
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Maggie Siff, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, William Lucking, Ryan Hurst, Dayton Callie, David Labrava, Johnny Lewis, Winter Ave Zoli, Danny Trejo, Ray McKinnon, Rockmond Dunbar, Benito Martínez.
Valoración:

Alerta spoilers: En el último párrafo hay datos que no quieres conocer si no has visto la temporada.–

El ciclo que marcaron las temporadas 2 y 3 ha terminado. El conflicto con el IRA ha llegado a un punto y aparte y con él un montón de subtramas relacionadas. Pero hábilmente en el año anterior introdujeron los aspectos necesarios para lanzar el grueso del nuevo capítulo en la historia de Charming y el Club: la llegada de un nuevo alcalde y las relaciones criminales del club con los cárteles mejicanos. Y el cambio en la situación permite que afloren de nuevo los latentes conflictos internos del club, la guerra entre Jax y Clay por la dirección del mismo.

Como ocurrió con la tercera sesión, he leído algunas críticas que señalan irregularidades en la narración o un final algo decepcionante, pero estoy totalmente en desacuerdo. Es lógico pensar que con el cambio importante en los hilos centrales encontraríamos un bajón de ritmo o una necesaria transición que perdiese intensidad, pero la realidad es que no hay un momento de descanso: el ritmo marcado por los dos años previos sigue sin perder fuelle, y las sorpresas finales, más rebuscadas y gordas, funcionan de maravilla tanto a la hora de dejarte a cuadros como de encajar en todo lo mostrado hasta entonces.

Las desavenencias internas del Club llegan a puntos críticos, hasta el punto de que de nuevo salen a la palestra intenciones de eliminar miembros molestos. Jax, con familia a la que proteger y harto de la tendencia criminal del grupo, pretende salirse, pero los acontecimientos le atan aún más fuerte, hasta el punto de firmar un pacto con Clay y mantener las peligrosísimas relaciones con los cárteles. Las cosas explotan por todos lados cada dos por tres, dando otra tanda de episodios inconmensurable llena de sorpresas enormes (algunas muy trágicas), giros inesperados (el desenlace te deja flipando), soluciones drásticas, daños colaterales inmensos… Los personajes llegan también a máximos de tensión insólitos y que sólo podían funcionar con un pasado de historias y relaciones trabajado con tanto esmero a lo largo de las sesiones anteriores. Los secundarios, que como indicaba anteriormente crecían muy poco a poco pero un rumbo muy bien planeado, adquieren cada vez más importancia, hasta el punto de que algunos empiezan a tener historias propias cruciales para el conjunto. Por ejemplo, el acoso que sufren de los agentes de la ley convierte a algún miembro del club en topo, generando una constante sensación de peligro sobre sus cabezas.

Un sinfín de eventos se cruzan ante nuestros ojos en cada capítulo, dando otra temporada redonda, perfecta, espectacular y memorable en una serie que merece mucho más reconocimiento del que tiene. Para cerrar el año nos regalan un plano final sublime, relacionando el presente con el pasado, que siempre ha sido crucial en la historia del club: Jax y Tara a la cabeza de la mesa como antaño hicieran los padres de Jax, John y Gemma. Y mientras, Clay está postrado en el hospital cual macho alfa herido y humillado, en otro de esos genialísimos instantes en que la serie va más allá de lo imaginable y esperado.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

JUSTIFIED – TEMPORADA 2.

Justified
FX | 2011
Productores ejecutivos: Carl Beverly, Elmore Leonard, Michael Dinner, Gaham Yost, Sarah Timberman.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Nick Searcy, Joelle Carter, Jacobs Pitt, Erica Tazel, Natalie Zea, Walton Goggings, Margo Martindale, Jeremy Davies, Joseph Lyle Taylor.
Valoración:

Tras una primera temporada descentrada, que no encontraba su camino ni en género y estilo ni en historias, el segundo año fija claramente un objetivo, y lo sigue con firmeza y determinación. El entramado de personajes, otrora prometedor pero infrautilizado, se asienta y crece. Con la familia de los Bennett desarrollan un grupo de protagonistas muy bien descritos y con bastante fuerza e interés todos ellos (en especial la inmensa Mags, muy bien interpretada por Margo Martindale). Casi no tenemos el caso insignificante del día, porque prácticamente todo, de una manera u otra, está ligado a los Bennett y cada investigación o problema en que se ve envuelto Raylan hace avanzar el conflicto con ellos. Igualmente, los líos personales de Raylan dan bastante juego, sean los asuntos amorosos o las peleas con el padre. Hay achaques, sin duda, pues a veces parece que les cuesta mantener a Boyd en juego, sobre todo en el lado oscuro, y sigue dando la sensación de que los compañeros de oficina de Raylan apenas dan de sí, pero en líneas generales la temporada resulta un todo más compacto y definido.

Sin embargo, lejos de lo que algunos claman, por ahora no llega a alzarse como una gran serie, pues está lejos de ser brillante o capaz de dejar huella. No hay tramas que sorprendan, muchas son previsibles. Los personajes son buenos, pero no tanto como para que suframos con ellos en los momentos clave (aunque el jaleo de Winona con el dinero está cerca de conseguirlo y el final de Mags no está nada mal). Su tono distendido, su humor que descoloca, su capacidad para lograr que hasta el criminal más insignificante sea interesante, humano y divertido (ya sea porque suelen ser muy tontos o por cómo resuelve Raylan los casos) grarantiza un entretenimiento muy agradable de ver, perfecto para satisfacer a quien busque una serie no exigente pero de calidad con la que pasar el rato.

HATFIELDS & MCCOYS – MINISERIE.

Hatfields & McCoys
History Channel | 2012
Guión: Bill Kerby, Ted Mann, Ronald Parker.
Dirección: Kevin Reynolds.
Intérpretes: Kevin Costner, Bill Paxton, Matt Barr, Tom Berenger, Powers Boothe, Andrew Howard, Jena Malone, Sarah Parish, Lindsay Pulsipher.
Valoración:

El canal History hace valga la redundancia historia con esta miniserie que supone su primera incursión en la creación de producción televisiva no documental y cuyo resultado ha sido espectacular en las audiencias al convertirse en la serie por cable más vista de todos los tiempos (14.3 millones). Guardando fidelidad a su interés por el conocimiento histórico, Hatfield & McCoys se basa en el enfrentamiento real de dos familias estadounidenses tras la guerra de secesión. En este conflicto la cabezonería de los pueblerinos, las rivalidades vecinas y las viejas ofensas no olvidadas crecen poco a poco a lo largo de los años hasta que empiezan a suceder capítulos más violentos, llegando a adquirir un cariz de auténtica guerra entre familias, con conatos de batallas, ataques despiadados y venganzas a su nivel mezclados con tibios intentos de ponerle fin mediante la justicia legal del estado.

Hatfield & McCoys destaca por el clasicismo en forma y en contenido, alejándose del vanguardismo imperante en la televisión actual para decantarse por un estilo cercano a los mejores momentos del cine del oeste. La dirección de Kevin Reynolds (que viene del cine: Waterworld, Robin Hood, príncipe de los ladrones) desarrolla un tempo narrativo templado que deja fluir al guión y los personajes sin artificios, apoyándose sabiamente en una fotografía exquisita llena de planos amplios que atrapan toda la belleza de los paisajes. Hay secuencias, en especial algunas de bosques iluminados por el sol, que son espectaculares. Por cierto, curiosamente se rodó en bosques rumanos, no norteamericanos.

Sin embargo ese clasicismo aplicado al guión se convierte también en un gran lastre, pues se siguen tan a rajatabla los patrones clásicos del género que se impide que la historia tenga carácter y originalidad como para destacar en un panorama televisivo copado de obras arriesgadas e impactantes. O dicho de otra forma, da la sensación de que se centra demasiado en parecer una gran obra del género, y por ello sabe a vista, a predecible. Se abordan los temas tradicionales del western clásico, como el honor, la familia, la propiedad, la vida del pistolero solitario comparada con la del padre de familia, la justicia del más fuerte contra la justicia de la ley, los mercenarios y los sheriffs, la división norte-sur, la conquista de la tierra y la naturaleza por parte del hombre… Pero a la hora de erigir la trama y sus personajes se queda a varios pasos de lo que se puede considerar un guión de alta calidad, y todos estos elementos flotan en el aire sin nada a lo que agarrarse.

Los tres episodios de aproximadamente hora y media terminan haciéndose algo largos, pues no se consigue ir al grano de la historia con intensidad constante, hay numerosos recesos poco interesantes y siempre da la sensación de que no se exprime el potencial latente. El principal problema es la pobre composición de personajes y la falta de visión global, o dicho de otra forma, la aventura avanza a trompicones sin un rumbo bien planificado y con pocos personajes de nivel. La presentación de dichos caracteres y la posición de estos en el entramado de familias y conflictos dista de ser redonda: sólo tres o cuatro protagonistas principales cuentan con un dibujo sólido y una evolución bien trabajada, el resto se definen con retazos, clichés o directamente no se hace, con lo que a la larga se producen varios fallos. El primero es que al tener pocos roles interesantes es difícil que el relato adquiera un buen nivel de emoción e interés. El segundo es relativo a la citada falta de visión global: llega un momento en que la falta de protagonistas con presencia afecta a la trama, porque se supone que nos narran el enorme enfrentamiento entre dos amplias familias y no se muestran debidamente los miembros secundarios de ambas. Aparece gente directamente para morir, muere gente que no sabemos quién es o se habla de alguien que ha tenido tan poca presencia que te pierdes fácilmente. Y a esto debemos sumarle los saltos temporales constantes y mal mostrados, donde los niños crecen de repente y tenemos que volver a esforzarnos por saber quién es quién.

Sin embargo, aunque sea con huecos y baches, en líneas generales la disputa familiar entretiene, la tensión va creciendo poco a poco y aunque algún capítulo resulta un tanto forzado o insípido el ambiente de confrontación mantiene un nivel de expectación bastante correcto, con picos de intensidad bien logrados. Los modos de actuar de ambas cabezas de familia (y de sus mujeres) se describen muy bien, siendo cada uno de una hechura distinta. Anse Hatfield (Kevin Costner) es un emprendedor con gran visión de futuro, paciente e inteligente, mientras Randall McCoy (Bill Paxton) es más débil y simple y su religiosidad le ciega en ocasiones. Aunque sin duda se pretende no dar pie a que pensemos que una de las dos familias es más buena y merecedora de salir airosa de la contienda que otra, con este meapilas cercano al fanatismo es difícil tener tanta simpatía como por el sobrio Anse. Sin embargo la situación en que se ven metidos los suele poner a la par muchas veces: la cabezonería y las absurdas deudas de honor y venganza recaen en ambos individuos y en ambos bandos por igual. Ni siquiera los jóvenes hijos que quieren distanciarse de esta brutalidad y odio sin sentido ni final a la vista se libran de ello, pues son constantemente arrastrados hacia la tormenta. Roseanna y Johnse representan esta idea, y si bien el romance es tan clásico y simple que aburre, su presencia en general sí aporta factores interesantes que dan más entidad y puntos de vista al conflicto. Pero como decía, más allá de estos protagonistas no encontramos mucho que destacar. El impetuoso Jim (un gordo y viejo Tom Berenger), el juez y el sheriff metido a cazarrecompensas son figuras interesantes pero poco trabajadas, y el resto de hijos (incluso alguno con más presencia, como el que queda ciego de un ojo) y otros secundarios resultan caracteres bastante pobres y sus caminos por la aventura no aportan nada digno de mención.

Por ello de ser una recreación histórica tiene además un lastre común del género: le cuesta dar un final bien cerrado y capaz de impactar, pues como es normal no todos los personajes tienen un cierre que además de suponer un buen golpe de efecto ocurra en un mismo instante. Es decir, varios de los roles principales mueren de viejos, con lo que como desenlace se empalman pequeños capítulos que parecen epílogos no especialmente llamativos, para acabar resumiendo otros tantos destinos de personajes mediante un puñado largo de texto.

Cabe recordar algún apunte muy logrado, como la ejecución del retrasado mental, que nadie la quiere por cruel y porque no arregla nada pero dada la fuerza de los acontecimientos nadie puede frenar, pero en conjunto no veo en Hatfield & McCoys calidad y fuerza como para ganarse un hueco en la memoria. Su confección profesional hace de ella un título atractivo, sobre todo gracias a la puesta en escena, así que es bastante agradable de ver aunque resulte incapaz deja huella.

HIT & MISS – TEMPORADA ÚNICA.

Hit & Miss
Sky Atlantic | 2012
Productores ejecutivos: Paul Abbott.
Intérpretes: Chloë Sevigny, Karla Crome, Reece Noi, Jorden Bennie, Erin Shanagher, Vicent Regan, Jonas Armstrong, Ben Crompton.
Valoración:

En la televisión actual, desinhibida, atrevida y madura como nunca (y desde luego mucho más valiente que el cine contemporáneo), parecía difícil encontrar un tema social candente y poco abordado con el que romper esquemas otra vez. Pero la británica Hit & Miss inesperadamente lo hace. Esta producción de Sky Atlantic escrita por el ínclito Paul Abbott (autor de joyas como State of Play y series como Shameless) se atreve a sumergirse en el trágico mundo de los travestis, de las personas que saben que son de un sexo pero viven el cuerpo de otro, y además, acorde a los tiempos que corren, amigos de los protagonistas sombríos y de dudosa moral, también convierte a la protagonista en una asesina a sueldo.

Mia es una solitaria y fría ejecutora que de pronto se topa con fantasmas del pasado. En pleno proceso de su conversión a mujer (sólo le falta la cara operación para eliminar el pene) se encuentra con que la novia que tuvo cuando vivía como hombre ha fallecido… y le ha dejado un hijo. La situación del chaval no podía ser más complicada. Vive en el campo con hermanos nacidos de otros padres (dos adolescentes, Riley y Levi, y una chiquilla), y si no acepta ser la tutora de todos ellos se verán sumergidos en un sistema de acogida bastante tenebroso. La chispa de la maternidad despierta en ella, y se lanza a la aventura de criar esta dispar familia. Pero las cosas obviamente no serán fáciles. Mientras se adapta a la situación debe lidiar con su peligroso trabajo a las órdenes de un empleador que le tiene cariño y la trata bien pero que dada su naturaleza criminal puede ser volátil. En la nueva vida los peligros vendrán de la mano del violento dueño de la casa, que se cobra el alquiler en sexo con Riley. Y en el aspecto sentimental, su relación con un apuesto lugareño será también un paso complicado, dado el físico de ella.

Esta Mia (encarnada por una como siempre estupenda Chloë Sevigny) es un rol con grandes conflictos internos, lleno de dudas que le impiden avanzar en una dirección clara. Deambula y se tropieza constantemente, pero su carencia de determinación va siendo mitigada por el amor que van despertando en ella los niños que acoge. Estos también poseen un dibujo exquisito, redondeado por las acertadas interpretaciones de sus actores (loables teniendo en cuenta las edades de algunos), y con ellos se exponen tramas de enorme calidad e interés. Dificultades de aprendizaje debido a la situación, conflictos de identidad sexual (el chaval se hace un lío del quince con la extraña situación que vive), embarazos imprevistos, malos tratos por parte de compañeros de escuela (genial la progresión de esta situación), conflicto amoroso que no se había abordado nunca antes con tanta claridad y valentía…

Las situaciones dolorosas y dramáticas son expuestas con nitidez, y algunas de sórdidas o trágicas resultan perturbadoras. Por ejemplo, las escenas de Mia odiando su físico y golpeando su pene (todo mostrado bien clarito) sin duda son necesarias para la confección del personaje y tienen la intención de mostrar problemas habituales en la vida de algunos travestis, pero no por ello el trago es fácil de digerir. Las miserias de las clases bajas británicas, como afecta a los jóvenes la situación de desamparo y la falta de padres, los problemas sentimentales derivados de la sexualidad y otros temas dramáticos son tratados con sumo detallismo y con gran capacidad para atraer al espectador dentro de la peculiar familia, pues a pesar de ser uno de los dramones más duros de los últimos años atrapa desde las primeras escenas y no te deja escapar. Además una puesta en escena de primerísimo nivel, en especial con una fotografía magistral y una selección musical muy bien empleada, exprime al máximo los guiones y ofrece una serie con un aura fascinante.

Sin embargo, algunos peros afean una propuesta que nacía con potencial para ser sobresaliente. El ritmo es intenso pero a veces peca de lento, algo que en seis episodios no debería ocurrir. Pero no es grave comparado con un agujero notable en la historia: el jefe de Mia. La idea de que ella sea una asesina funciona tanto en el dibujo del personaje como en las excelentes escenas que da, pero su empleador por el contrario es un rol demasiado cogido por los pelos. No me convence lo más mínimo que un delincuente de un nivel como para encargar un asesinato casi todas las semanas sea un don nadie que trabaja solo, sin compinches ni entramado criminal alguno; de hecho, cuando toma a Levi como ayudante queda bien claro que no parece dedicarse a algo grande ni tiene un equipo a sus órdenes. Esta cojera aumenta conforme pasan los episodios, hasta confluir en un desenlace de temporada que deja una ligera mala sensación. El capítulo final pierde el foco bastante, yéndose por las ramas (la parte de la familia feriante de Mia no está bien trabajada) y contando con mucho metraje que no ofrece nada tangible (la lentitud aquí sí es digna de mención, de hecho los rellenos a base de canciones molestan), como si los guionistas no supieran hacia dónde ir. Además, el clímax final con el enfrentamiento entre Mia y el jefe, de forzado y poco creíble desentona muchísimo en una serie tan centrada.

Hit & Miss nace como un drama valiente muy bien planteado y edificado con sabiduría, y si bien falla en el final de temporada aún tiene un potencial enorme que puede dar una gran serie.

Edito: poco después de escribir este artículo, la serie fue cancelada.

FALLECE JONATHAN HARDY, LA VOZ DE RYGEL.

El actor Jonathan Hardy ha fallacido el pasado 30 de julio en su Nueva Zelanda natal a los 71 años de edad. Aunque cuenta con una larga carrera, pocas apariciones resultaron notorias, como algún papel secundario en Moulin Rouge o Ned Kelly. Si se le conoce es entre el fandom gracias a que ponía la voz al mítico Rygel de Farscape, ese entrañable muñeco que resultaba un personaje de primerísimo nivel y contaba con infinitas frases memorables.

Yo, Rygel el XVI, Dominante del Imperio Ineriano, y también amado soberano de más de seiscientos mil millones de súbditos, os doy la bienvenida a nuestra nave.
Farscape, capítulo 101, Premiere.