Archivo mensual: octubre 2011

A VUELTAS CON LAS FANTASMADAS DE LOBATO.

De nuevo el partidismo y el fanatismo de Antonio Lobato han sido de un nivel tan molesto como vergonzoso. De nuevo su desconocimiento del deporte que narra ha quedado patente de una forma tan clara como patética. No me entra en la cabeza cómo este tipo puede llevar tantos años al frente de las retransmisiones de Fórmula 1 sin que su carrera se haya ido al garete, pues es evidente que no sabe del tema y no es nada objetivo e imparcial.

En el tramo final del Gran Premio de Corea recién disputado Fernando Alonso iba quinto, a un segundo de Button, quien cerraba un grupo de tres corredores (Button, Webber, Hamilton) en liza por las dos posiciones de podio que Vettel tiene la decencia de compartir con sus oponentes. Ante la posibilidad de meterse el español en esa confrontación Lobato tiene un momento de excitación de los suyos, donde se le nubla el poco juicio que posee y se vuelca en Alonso como una quinceañera en un concierto de Bisbal… ¡Le otorga la segunda posición, ve asegurado el podio, casi llora de emoción por ello! No le importa negar lo obvio, que quedan cinco vueltas, ni analiza la situación, es decir, no estudia lo más mínimo las posibilidades de que ocurra una hazaña tan complicada. Él solamente ve corredores inferiores molestando a Dios en su resultado merecido.

Pero llega la vuelta final y Alonso no ha conseguido realizar no uno, sino tres adelantamientos a coches mejores que el suyo, a oponentes enfrascados en un esfuerzo de pilotaje como se ha visto pocas veces (alucinante el duelo Webber-Hamilton). Entonces Lobato pasa de estar agitando el champán al odio irracional. Debe encontrar culpables para que lo que iba a ocurrir no haya ocurrido. Y como no tiene la más mínima idea de F1 es incapaz de hacer una valoración racional y objetiva, de tener una visión en conjunto de los hechos y estrategias que se han desarrollado en su cara durante dos horas. Tiene que buscar un objetivo más fácil. Y lo encuentra en Massa. Se ha tirado la última vuelta entera llorando y atacando a Massa, repitiendo como poseído sentencias sin sentido: ese piloto inferior, mediocre, que en el principio de la carrera parece haber jodido la carrera de Alonso a propósito, que le ha impedido alcanzar el podio… No tiene palabras para definir la injusticia cometida de nuevo contra Alonso.

La realidad es bien distinta. No hace falta ser un especialista en Fórmula 1 para verlo, está al alcance de cualquier seguidor mínimamente atento. Si en el primer tercio de la carrera Alonso no alcanzó el ritmo que tenía en el tramo final no es porque Massa estuviera delante frenándole. Si Alonso no le sobrepasó es problema suyo, no del otro. No tenía ritmo para hacerlo, era obvio, pues ni siquiera hubo conatos de adelantamiento. Neumáticos al mismo nivel que los de Massa, depósito de combustible a tope, un ritmo de tiempos muy estable por parte del brasileño… Las circunstancias en las frenéticas vueltas finales eran muy concretas también, y muy distintas. Los neumáticos de Alonso estaban en mejor estado que los de los pilotos de delante, tenía el depósito al mínimo y esos contrincantes estaban disputándose posiciones entre ellos, con lo que sus tiempos no eran perfectos. Así pues, fueron las circunstancias habituales de la carrera las que colocaron a Alonso en una posición determinada, la quinta, una más realista que la soñada por el exaltado de Lobato, y no un piloto concreto en unas vueltas concretas.

Es desesperante tener tal retransmisión, tan lejana de la objetividad y del deporte del que precisamente versa.

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JUEGO DE TRONOS – 110 – FUEGO Y SANGRE.


110 – Fire and Blood
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Alan Taylor.
Valoración:

Sinopsis:
El destino de Arya y Sansa es incierto. Robb toma una decisión en nombre del Norte. Dany enfrenta las consecuencias del reciente caos, pero el destino le tiene reservada una sorpresa. La Guardia de la Noche decide cruzar el Muro en busca de respuestas.

Resumen:
Yoren toma a Arya para protegerla, llevándosela de Desembarco del Rey con sus reclutas para el Muro. Bran y Rickon por un lado y Cat y Robb por otro se enteran de la caída de Ned Stark. En la corte Sansa debe mantener una postura neutral y sumisa para no ganarse la enemistad de Joffrey y Cersei. Tywin nombra a Tyrion Mano del Rey para controlar a Cersei en la dirección del reino y la crianza de Joffrey, mientras él mantendrá sus ejércitos por la zona para futuros enfrentamientos con los Stark. Los banderizos de Robb deciden que sólo escucharán a un rey, a él, y lo nombran Rey del Norte. Jon, tras un intento infructuoso de deserción, se compromete definitivamente con La Guardia de la Noche y parte con ellos hacia más allá del Muro para encontrar respuestas a tantos misterios: muertos que se levantan, salvajes huidos, hermanos desaparecidos…

Dany sufre porque Drogo no ha resucitado como esperaba. La Maegi explica que es su venganza por tanto dolor infringido por el khalasar. Ante la caía de su líder, el khalasar se desmembra. Los pocos que quedan con Dany la acompañan en la pira funeraria de su marido… pero ante la sorpresa de todos ella se introduce en el fuego con sus huevos de dragón … y cuando las llamas se extinguen aparece intacta y con dragones renacidos, los únicos dragones de todo el mundo.

Mejores frases:
-Sansa: Mi madre dice que un Rey nunca debe golpear a su dama.
-Joffrey: Ser Meryn…
(…)
-Joffrey: ¿Obedecerás ahora? ¿O necesitas otra lección? Te estaré buscando en la corte.
-El Perro: Ahórrate el dolor, chica. Dale lo que quiere.

-Gran Jon: Aquí está el único rey ante el que tengo intención de arrodillarme, ¡el Rey en el Norte!
-Todos: ¡El Rey en el Norte!

-Jaime: No hay hombres como yo. Soy único.

-Catelyn: Mi hijo Bran. ¿Cómo es que se cayó de aquella torre?
-Jaime: Lo empujé por la ventana.
-Catelyn: ¿Por qué?
-Jaime: Esperaba que la caída le matara.

-Tywin: Tú irás a Desembarco del Rey.
-Tyrion: ¿A hacer qué?
-Tywin: ¡Gobernar! Servirás como Mano del Rey en mi lugar. Someterás a ese niño Rey y a su madre también, si es necesario. Y si te llega siquiera una sospecha de traición del resto: Baelish, Varys, Pycelle…
-Tyrion: Cabezas, picas, muros…

-Maegi: Fue un error que quemaran mi templo. Enfadó al Gran Pastor.
-Dany: Esto no es obra de un dios. Mi hijo era inocente.
-Maegi: ¿Inocente? Habría sido el semental que cabalga el mundo.Ahora no quemará ciudades. Ahora su khalasar no convertirá naciones en ceniza.
-Dany: Yo te defendí. Te salvé.
-Maegi: ¿Salvarme? Tres de esos jinetes ya me habían violado antes de que me salvarais, niña. Vi arder la casa de mi dios, ahí donde había curado a innumerables hombres y mujeres. Vi montones de cabezas en las calles (…) Así que dime exactamente qué es lo que salvaste.
-Dany: Tu vida.
-Maegi: Por qué no le echáis un vistazo a vuestro Khal. Así veréis lo que vale la vida cuando todo lo demás se ha ido.

-Lord Comandanet Mormont: ¿Fue muy cansado tu paseíto nocturno? No pongas esa cara de asustado. Si decapitáramos a todos los que se escapan por las noches, sólo nos quedarían fantasmas para guardar el Muro. Por lo menos no estabas de putas en Villa Topo. El honor te hizo marcharte, y el honor te trajo de vuelta.
-Jon: Mis amigos me trajeron de vuelta.
-Mormont: No he dicho que fuera tu honor.
-Jon: Han matado a mi padre.
-Mormont: ¿Y tú ibas a devolverle la vida, verdad? ¿No? Bien. Ya he tenido bastante de todo esto. Nuestros exploradores de más allá del Muro hablan de pueblos enteros abandonados. Y que de noche ven fogatas ardiendo en las montañas del ocaso al alba. Un salvaje juraba que están uniendo sus tribus en una fortaleza secreta, los Dioses saben con qué intenciones. En las afueras de Guardaoriente los hombres de Cotter Pyke descubrieron cuatro cadáveres de ojos azules. A diferencia de nosotros, fueron lo bastante listos como para quemarlos. ¿Crees que la guerra de tu hermano es más importante que la nuestra?
-Jon: No.
-Mormont: Cuando los muertos y cosas peores vengan a por nosotros de noche, ¿crees que importará quién cojones se sienta en el Trono de Hierro?
-Jon: No.
-Mormont: Bien. Porque os quiero a ti y a tu lobo con nosotros cuando nos adentremos más allá del Muro mañana.
-Jon: ¿Más allá del Muro?
-Mormont: No me quedaré esperando dócilmente y que nos caigan las nevadas. Quiero averiguar qué está pasando. La Guardia de la Noche cargará con fuerza contra los salvajes, contra los Caminantes Blancos, y contra cualquier otra cosa que esté ahí fuera. Y encontraremos a Benjen Stark, vivo o muerto. Los dirigiré yo en persona. Así que sólo te lo voy a preguntar una vez, Lord Nieve… ¿Eres un hermano de la Guardia de la Noche o un simple bastardo que quiere jugar a la guerra?

Comentario:
Muy hábilmente los guionistas saben que no están ante una traslación literal de la novela, sino ante una serie, y orquestan este último episodio del año como lo que es, un final de temporada. Cada trama, es decir, cada personaje o grupo de ellos, tiene escenas destinadas a ser como una despedida, un posicionamiento hacia una dirección concreta. Algunas son simplemente recordatorios de quiénes son y qué hacen ahí, como la conversación entre Meñique y Varys, otras dan a conocer algo más a personajes secundarios (larga pero divertida es la parte del Maestre Pycelle) y otras resultan épicas y muy intrigantes sobre lo que deparará el futuro. Sobre esto último, consigue también el efecto de levantar la intriga e interés sobre la próxima temporada, gracias a las sorpresas (el nacimiento de los dragones) o las tramas abiertas hacia caminos muy atractivos (se van al norte del Muro… en la novela la sensación de temor pero a la vez atracción por lo desconocido es brutal, y en la serie está también bastante bien trabajado) o inesperados (qué pasará con la pobre Arya perdida por ahí o Sansa atrapada en la corte con víboras como Cersei y Joffrey).

Escenas de gran nivel tenemos unas cuantas. Muy bonita es la premonición de Bran y Rickon y trágica resulta la desesperación de Cat y Robb cuando se enteran de la muerte de Ned. Triste es también es la sensación de desamparo y peligro constante que vive Sansa en la corte; magnífico el momento en que piensa empujar a Joffrey y el Perro se lo huele. La proclamación de Robb como Rey del Norte en cambio me parece un poco menos intensa de lo esperado, pero funciona bastante bien. Y el añadido de Cat interrogando a Jaime, que no ocurría hasta bastante más adelante en las novelas, me ha parecido muy necesario para no olvidar el lugar en la trama de varios caracteres y los motivos del actual conflicto entre Casas, amén de que Jaime anda sobrado como sólo él sabe estarlo. Emocionante resulta el intento de deserción de Jon, y sus compañeros siguiéndole y recitándole sus juramentos. Y cómo no, sorprendente, intensa y épica es la pira y el nacimiento de los dragones, con una música que pone los pelos de punta y unos efectos digitales excelentes. Pero mi momento favorito del episodio es la cruel venganza de Mirri Maz Duur contra Dany, con magistrales diálogos dedicados a los actos y sus consecuencias, a la lucha de los débiles ante los abusos de los grandes (Ahora no quemará ciudades), una bofetada en la cara de la joven que sin duda sirve para su maduración (que de hecho es de lo que siempre versan los sus capítulos: de su crecimiento como mujer, líder y reina).

También hay algún momento que no me convence del todo, como la necesidad de meter al bardo del Valle en Desembarco del Rey, y más en una escena tan larga. Por descontado, esto implica que ya no aparecerá en tramas futuras, donde ahora hay que buscar otro personaje para ellas (menos mal que era un personaje muy secundario y no crítico). Igualmente me pregunto por qué y quién mantiene las velas de las criptas de Invernalia encendidas, menudo derroche.

En conjunto el capítulo resulta más redondo y equlibrado que el anterior, sin huecos ni altibajos, ni sensación de momentos desaprovechados, y como decía como cierre de temporada funciona de maravilla, dejándote con ganas de saber más.

THE HOUR – TEMPORADA 1.

BBC | 2011
Productores ejecutivos: Abi Morgan, Derek Wax, Jane Featherstone.
Intérpretes: Ben Whishaw, Romola Garai, Dominic West, Anton Lesser, Julian Rhind-Tutt, Anna Chancellor, Oona Chaplin.
Valoración:

Reporteros de la BBC consiguen un nuevo programa, uno que pretenden convertir en sinónimo de modernidad, con el que dar un nuevo enfoque a la prensa televisada. Pero estamos en los años cincuenta, y tras la 2ª Guerra Mundial la libertad de prensa es limitada, el gobierno siempre anda vigilante y la fiebre anti-comunista llena de posibles espías el ambiente. Por si fuera poco, asesinatos misteriosos y posibles conspiraciones rondan sus vidas.

The Hour es una producción de esas que entran muy bien por los ojos gracias a su estupendo nivel visual. Si bien se notan limitaciones presupuestarias (falta de extras y exteriores, parece que toda la BBC son tres habitaciones) la ambientación es buena, cuidada al detalle para que la fotografía pueda exprimir cada plano obteniendo encuadres muy vistosos. Pero no se puede decir lo mismo de su guión. A pesar de las críticas bastante entusiastas y sus buenos resultados de audiencia (tendrá segunda temporada) me he encontrado con una historia bastante débil, torpe en algunos tramos y falta de credibilidad en otros.

La narración abarca tres frentes. Uno, las relaciones de los protagonistas, destacando el trío amoroso entre Freddie, el reportero inquieto, Bel, la productora del programa, y Hector, el presentador que llega nuevo al grupo. Dos, la trama de conspiraciones investigada por Freddie y que incluye a algunos secundarios más. Y tres, la situación política de inminente conflicto bélico alrededor del canal de Suez y las aspiraciones de Gran Bretaña sobre él, que los reporteros intentan mostrar como bien pueden en el programa. Pero la conexión entre estas tres líneas es difusa, muy mejorable. Al final terminan convergiendo, de forma obvia y esperada, pero sigue siendo un nexo tenue, precipitado. La trama política carece de intensidad suficiente y llena mucho metraje sin aportar algo tangible. Los líos amorosos son muy simplones, con diálogos y situaciones casi infantiles, de un nivel demasiado bajo para un drama adulto; casi da vergüenza ver los piques inmaduros que se traen entre manos los tres protagonistas. Y el thriller es muy pobre, carente de intriga, desarrollado con gran pasividad.

Así, aunque se supone que se vive una época difícil, de cambio y represión, aunque algunos personajes lidian con conspiraciones y asesinatos, nunca hay sensación de peligro, no parece que esté ocurriendo algo realmente importante. La trama que no se expone con lentitud pega saltos con poquísima fluidez. En esta situación no esperéis sutilezas, misterios bien llevados y sorpresas, diálogos ingeniosos y personajes carismáticos. Incluso da la sensación de que para librarse de la dificultad de desarrollar el hallazgo de algunas informaciones importantes se recurre a los contactos de una de las periodistas del grupo, Lix, a quienes nunca vemos pero siempre responden instantáneamente. En cambio los protagonistas hacen bien poco: Freddie se tira varios capítulos enredando con un simple crucigrama para descubrir una frase que ni mucho menos es crucial en su avance en la investigación.

Podría pasar como un thriller poco ambicioso si hubiera tenido protagonistas de gran solidez, con empaque suficiente para mantener el interés alto, pero los caracteres que han escrito son irregulares y sobre todo resultan poco creíbles en el ambiente en que los han introducido. Estamos hablando de una historia de espionaje en los años cincuenta, y lo único que me dice que los habitantes de la trama son de esa época es que fuman y beben mucho. Sus personalidades en cambio son de otro tiempo, del presente diría yo. Diálogos inadecuados, confianzas y gestos cariñosos poco verosímiles, triángulos amorosos dignos de un drama juvenil de la actualidad, etc. Además esto implica que los roles también son inadecuados para los puestos que supuestamente ocupan. La productora parece una muchachita recién salida de la carrera, sin fuerza ni dotes de liderazgo, demasiado blanda para ese mundo; en cambio ningún personaje piensa eso, se la ve como una líder nata. Freddie se supone que es un reportero avezado, un grano en el culo que demuestra gran soltura y valentía… pero es un niñato demasiado joven para tener esas cualidades, y de hecho cada dos por tres se transforma en un crío y se pone a jugar con la jefa, a soltar diálogos tontorrones… El resultado es que los protagonistas parecen comodines y actúan según la trama que toca desarrollar en ese momento, cambiando a veces tan rápidamente de personalidad que queda francamente mal.

Los intérpretes, con gran experiencia la mayoría, hacen lo que pueden, pero no hay mucho que salvar. Como iba diciendo, Freddie es a ratos un niñato inquieto y a ratos va de Humphrey Bogart, y el actor Ben Whishaw debe deambular entre histrionismos exageradísimos y registros más serios donde se le ve tenso, afligido, etc., y lo cierto es que creo que lo hace bastante bien, pero claro, queda raro. Bel es dulce, juguetona y de belleza deslumbrante, cualidades que cumple de sobra Romola Garai (en especial lo último, con su espectacular físico: ¡una protagonista no anoréxica!). Dominic West (el adorado McNulty de The Wire) como Hector muestra bien el encanto de su rol de rompe bragas así como las dudas cuando las cosas se tuercen; es el único personaje que no se transforma de forma exagerada según la situación. Otros caracteres en segundo plano apenas sirven para decorar, salvo el director, Clarence, con protagonismo creciente y cuyo final, aunque previsible, da el mejor momento de toda la temporada, en gran parte gracias a la labor de su intérprete, Anton Lesser.

The Hour tiene una fachada bastante vistosa, pero cuando te acercas se ven las imperfecciones, la pintura saltada e incluso grietas de gran tamaño. Me ha resultado decepcionante, irregular y aburrida. El único capítulo llamativo es el último, de ritmo más intenso y con un tramo final muy bien trabajado, sobre todo desde la puesta en escena, que con gran manejo del ritmo y la tensión y con un uso acertadísimo de la música es capaz de exprimir al máximo un guión que, si bien da lo mejor del año, no termina de ser redondo. La emisión del arriesgado programa crítico con el gobierno, la tensión palpable en el ambiente, los dilemas de los protagonistas, la censura de los de arriba y la relevación final sobre Clarence dan un episodio francamente bueno, pero llega tarde en una temporada insípida.

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 2.

FX | 2009
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson, John Linson.
Intérpretes: Ron Perlman, Charlie Gunman, Katey Sagal, Kim Koates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Maggie Siff, Williams Lucking, Ryan Hurst, Dayton Callie, Adam Arkin, Ally Walker, Taylor Sheridan, Winter Ave Zoli, Theo Rossi, Johnny Lewis.
Valoración:

Decía al terminar la primera temporada de Sons of Anarchy (Los hijos de la anarquía) que ofrecía calidad de sobra para citarla como un entretenimiento de buen nivel, pero que las tramas y personajes respondían a patrones muy clásicos y predecibles, con lo que se quedaba a un par de peldaños de lo que denominaría “la primera división de las series”. Pero esa limitación se hace pedazos desde el primer minuto de la segunda temporada, dejando a la anterior como una presentación quizá demasiado larga y típica pero muy necesaria, como una introducción a una historia mucho más grande que aquí se muestra en todo su esplendor. De hecho el salto cualitativo es tan notable que sorprendió a propios y extraños, consiguiendo que una serie que pasaba bastante desapercibida se pusiera en el punto de mira de crítica y publico, llegando a ser aclamada como la mejor temporada del año en muchos medios.

En la mejor tradición de The Shield (donde Kurt Sutter, artífice de Sons of Anarchy, era el segundo guionista del equipo) cada episodio es una auténtica bomba de situaciones cada vez más intensas, complejas y peligrosas. Los personajes caminan paso a paso hacia el infierno, todo lo que les ocurre va siempre más allá de lo que el espectador puede imaginar. Giros y más giros inesperados, situaciones límite de donde parece que no pueden salir impunes y tragedias durísimas van sembrando unos caracteres exquisitos que muestran una evolución fantástica.

En las historias principales dejamos al club de moteros Sam Crow con Jax (Charlie Gunman) pensando en reformarlo a largo plazo (es decir, alejarlo de tanta criminalidad y moverse más por la inteligencia que por la fuerza) y con su creciente odio por su presidente y padrastro, Clay (Ron Perlman), por aquello de acabar con la vida de la mujer de su buen amigo Opie. Este último, sin conocer al verdadero autor de su desgracia, anda muy perdido y trata de centrarse volcando sus fuerzas en el club, pero su inestabilidad causará varios problemas. El resto de hermanos orbita alrededor de uno de los dos líderes con mayor o menor fidelidad, creándose constantes roces y peleas que van en aumento conforme las diferencias se magnifican y los asuntos externos les agobian.

La llegada de un supremacista blanco, Ethan Zobelle (Adam Arkin), un tipo con gran inteligencia que pretende dominar el pueblecito de Charming echando a la escoria no blanca y a cualquiera que ose plantarle cara, es decir, a quien domina el crimen actualmente, los clubes, pone en apuros a Sam Crow, pero también a los agentes de la ley, que deben lidiar con la guerra entre ambos bandos. Tanto los sheriffs como la implacable agente del FBI (un personaje muy secundario pero de los más fascinantes, y la actriz Ally Walker lo borda) se ven desbordados y obligados por las circunstancias a realizar decisiones muy difíciles (brutal el final de la trama con el IRA y su relación con todo lo demás). La violación de Gemma (una inmensa Katey Sagal) por parte de la gente de Zobelle supone el primer gran golpe de efecto de la temporada, uno de los que marcan un punto de inflexión total en personajes y tramas además de ser uno de esos momentos capaces de dejar al espectador hipnotizado durante unos cuantos capítulos por la brutalidad de los hechos y sus consecuencias. Es considerada como la madre de todo el club, y debe luchar entre contarlo y hundirles en dolor y ansias incontroladas de venganza o soportar estoicamente sus penas. A partir de este trágico evento la cosa va in crescendo de forma demencial, con la tormenta de Zobelle imparable sobre el club cuando éste vive sus momentos más difíciles, acumulándose peligros de todo tipo donde no se ven salidas fáciles: las luchas internas, el periodo de encarcelamiento, la salida de Jax como vicepresidente del club, la caída de su novia, la legal doctora, al lado oscuro –es decir, a su lado-, Opie descubriendo la verdad, su padre atentando contra Clay, y por supuesto los numerosos conflictos del denso entramado de personajes secundarios, todos relacionados de forma impecable y que podría estar párrafos enteros citando.

Si la temporada se desarrolla con un nivel de notable con muchos momentos puntuales memorables, el tramo final termina por lanzarse a lo grande, ofreciendo cuatro episodios magistrales donde todo lo acumulado anteriormente va explotando aquí y allá y en la cara de los protagonistas. Todo se presenta como perfectamente planeado y medido, todo se muestra controlado y desarrollado por parte de los guionistas con una habilidad casi imposible de describir por más halagos que intente reunir. Una temporada brillante, espectacular, capaz de dejarte atónito en cada episodio y superar el listón en el siguiente. No disfrutaba de algo tan intenso y apasionante desde los mejores momentos de The Shield. Así pues, indistintamente de si la mente de Sutter dio lo máximo de sí en las prácticamente insuperables tramas de esta temporada y resulta que en posteriores sesiones el nivel se mantiene un poco más tranquilo (como parece que ocurre, según se dice), lo aquí visto me basta para citar a Sons of Anarchy como una de las imprescindibles de los últimos años.

TERRA NOVA – PRIMERAS IMPRESIONES.

En el futuro, la contaminación ha llegado a límites insostenibles y la humanidad sobrevive a duras penas. La falta de alimentos, las constantes enfermedades e incluso las restricciones legales, como las limitaciones en el número de hijos, ponen en serios aprietos a la población. Pero un resquicio de esperanza asoma para algunos pocos elegidos: el casual hallazgo de la tecnología que posibilita viajar a un punto concreto del remoto pasado para iniciar de nuevo la historia del hombre. Ochenta y cinco millones de años atrás, junto a los dinosaurios, el asentamiento Terra Nova trata de prosperar en la hostil naturaleza.

Por lo que veo en la red el sentimiento es generalizado. Se esperaba mucho de Terra Nova por varias razones: por el nombre de Steven Spielberg en la cabeza de un equipo de realizadores donde destacan trambién otras grandes figuras de la televisión (Brannon Braga, René Echevarria, Alex Graves, David Fury), porque se anunciaba como una superproducción enorme y porque la publicidad empezó con mucha antelación a sembrar la semilla de la expectación. Sin embargo el reciente y sonoro fracaso artístico de Falling Skies, también de Spielberg, de estilo y cualidades semejantes, y los varios retrasos y reformas que fueron postergando su estreno casi un año (que si mejorar efectos especiales, que si rumores sobre que la rehacían para darle un toque más familiar, etc.) han ido espantando a mucha gente, tanta que de ser la serie más esperada de la temporada ha terminado teniendo un estreno bastante frío en cifras de audiencia y críticas. De hecho pienso que la gente iba con tan malas previsiones que se han afilado las críticas incluso más que con Falling Skies, con la que, comparando los inicios de ambas, está unos cuantos peldaños por encima… aunque eso no signifique que estemos ante una buena serie…

La historia inicial vista en el doble episodio piloto (Genesis) es sencilla, pues prima la necesidad de presentar los personajes y el mundo imaginado. Algunos detalles sobre el futuro, los conflictos familiares, el viaje al pasado y por supuesto el inicio del proceso de adaptación a su nueva vida se hilan sin ofrecer virtuosismo pero también sin caer en el aburrimiento y la previsibilidad torpona. Es decir, nada destaca por ser especialmente original o inteligente, pero tampoco peca de la desesperante simplicidad y maniqueísmo vistos en Falling Skies. Los protagonistas resultan atractivos y sobre todo la trama ha tenido más dinamismo y garra y por suerte no rebosa de clichés cansinos por todas partes. El drama familiar no resulta demasiado ñoño, de hecho hasta los niños resultan personajes aceptables y no repelentes. Además el militar que aquí encontramos no es un arquetipo facilón y promete dar mucho juego con sus intrigas y forma de actuar, mientras que los padres protagonistas tienen carisma de sobra para caer bien. Los actores cumplen sin problemas, en especial el citado mandamás (Stephen Lang, visto en Avatar), cuya presencia resulta imponente en cada plano que aparece.

Fuera de la historia familiar encontramos cosas más jugosas de cara al futuro. Los “sextos”, ese grupo alternativo, recuerdan a los exiliados de Outcasts, y espero que den más juego y sobre todo que sus motivaciones queden más claras que en aquella fallida serie. Y los secretos del comandante aportan una nota de misterio muy atractiva, con ese hijo desaparecido y las posibles intenciones ocultas de esta estancia en el pasado.

El mayor problema que arrastra la presentación es que se nota un desequilibrio de ideas. Es decir, se notan los cambios y recortes que presumiblemente desviaron una propuesta de ciencia-ficción más madura a un drama más sencillo, para todos los públicos. Las explicaciones sobre el universo de la serie y su historia y tecnologías se han reducido a instantes forzados mientras evidentemente se ha potenciado la carga de drama familiar. Así, da la sensación de que en unos momentos la narración corre demasiado, pasando por encima de datos y revelaciones que necesitan más densidad, como ese inicio apresurado donde hay un montón de agujeros (¿cómo se fuga el padre?), cuando en otros instantes se pierde más de la cuenta en conflictos facilones (las riñas padre e hijo pecan de simplonas). También se hace evidente que querían abarcar mucho y se quedaron sin tiempo y recursos. Ciudades del futuro, dinosaurios, escenarios en la selva… Es obvio que no pueden abarcar tanto, y por extensión los efectos especiales no son perfectos; sin embargo para mí distan de ser malos: que estamos en una serie, no me parece correcto llorar porque no tenemos el impresionante aspecto visual de Parque Jurásico, como veo a mucha gente criticar injustamente. Lo único feo son las cantosas pantallas de fondo (¿cómo quedan tan mal si es algo que se usa con excelentes resultados en un montón de series, incluidas muchas de bajo nivel de producción como Monk?) y los cansinos efectos de sonido cada vez que aparece un aparato electrónico (hasta el chip más pequeño tiene luz y sonido) o un arma (hasta las que no se tocan suenan como si se cargaran), una manía me saca muchísimo de la narración de un montón de series.

Sobre la puesta en escena en general también debo decir que no aguanta la comparación con las series de primera división, pues aunque es francamente buena (de nuevo, muy superior a la mediocre Falling Skies) se le puede criticar que para ser tanta superproducción como anunciaban no brilla especialmente en las escenas de acción.

Quedaría por ver si la temporada mantiene un rumbo correcto, si aciertan a desarrollar mejor los personajes y los misterios del mundo presentado, con lo que sería una serie más que aceptable, o se pierde en tramas familiares demasiado triviales… Y viendo el siguiente episodio (Instinct) parece que tomará el camino de melodrama clásico, simple y políticamente correcto (¿pero cómo te vas a interesar por los chicos si sólo tienes 16 años y estás buena?). La aventura de supervivencia queda relegada a un elemento secundario, una excusa para desarrollar memeces familiares muy vistas; de hecho queda tan diluida que las soluciones a los problemas llegan rapidísimo, como si se hubiera recortado todo lo interesante para dejar únicamente la aburrida historia de que mamá no puede follar con papá porque los hijos son unos pesados y papá está inquieto porque llega un antiguo amor de mamá.

Pero de nuevo debo decir que para el público al que va destinado no está mal, es un pasatiemo inofensivo que gustará a los jóvenes como me gustaba a mí Seaquest, pero claro, para quien espere algo más deja las mismas sensaciones que Falling Skies: parece una serie de hace veinte años, tanto en el argumento como en la ideología y moralina que desprende.