THE AFFAIR – TEMPORADA 1.

The Affair
Showtime | 2014
Productores ejecutivos: Hagai Levi, Sarah Treem, Eric Overmyer.
Intérpretes: Dominic West, Ruth Wilson, Maura Tierney, Joshua Jackson, Julia Goldani Telles, John Doman.
Valoración:

Supongo que, pensando que un clásico drama de personajes cuyo eje común es un también clásico romance podría no ser especialmente llamativo, sus creadores optan por una narración distintiva y añaden un trasfondo de thriller. Y desde mi punto de vista este es precisamente el lastre de una serie que, reforzando mínimamente el certero drama humano en vez de irse por las ramas con el aspecto narrativo, podría haber sido bastante más buena y entretenida.

Cada capítulo se divide en dos partes, una para cada personaje implicado en la relación amorosa. Esto de primeras parece llamativo, porque promete ofrecer los distintos puntos de vista sobre la aventura que tienen dos protagonistas bastante diferentes. Pero pronto se ve que los guionistas no saben darle el toque de inteligencia necesario, o que no lo buscan y lo que pretendían era un enredo narrativo para adornar la trama, de forma lo único que consiguen es frenar el ritmo aportando demasiada información redundante. Y la verdad es que me sorprende, porque son escritores y productores de gran talento: Hagai Levi (En terapia) y Eric Overmyer (Homicidio, The Wire, Treme…). Básicamente las diferencias de sus momentos juntos radican en que recuerdan las cosas con unos pocos detalles distintos: orden de acontecimientos y diálogos algo alterados, ropa ligeramente cambiada. Nada que aporte cosas esenciales al dibujo de los personajes o la evolución de la historia. Y en ocasiones además hay ciertos desajustes, es decir, se cuentan u omiten cosas que no encajan o dejan huecos en el punto de vista actual; no llegan a ser especialmente graves, pero están ahí.

En cuanto al thriller, también ponen el esfuerzo en el sensacionalismo hueco en vez de planear y desarrollar las cosas bien. Se inclinan equivocadamente hacia un tono a lo Perdidos, es decir, acabar el capítulo lanzándote a la cara un secreto o sorpresa que para colmo quedará en el aire indefinidamente. Si la progresión del misterio fuera la adecuada se lograría una buena atmósfera, pero la investigación del detective se mete de sopetón de mala manera, y no avanza mejor, así que lo único que se logra es generar confusión. En los capítulos finales la cosa coge carrerilla… pero termina siendo demasiada velocidad para absorber bien todos los giros. Para empeorar las sensaciones, la esperada revelación de quién fue el muerto (y posible asesinado) roza la vergüenza ajena: un personaje muy secundario, intrascendente y aburrido… y casi parece que los guionistas lo sabían, porque cuando llega el momento ponen su careto en una foto enorme y se repite su nombre de forma descarada… y aun así es fácil que no recuerdes quién es. Como remate final, en el cierre de temporada esta línea argumental, justo cuando parece relegada de nuevo a subtrama de relleno, retorna otra vez en plan Perdidos, salpicando a la pareja protagonista en un modo demasiado tramposo.

Estos desvíos de atención o son intrascendentes o demasiado forzados, alargando indebidamente la trama, rompiendo el ritmo de los capítulos, que resultan largos e irregulares a pesar de guardar gran potencial. Es una lástima, porque el drama apunta maneras, de hecho es notable en algunos momentos, pero podía haber sido brillante y sin fisuras si no se hubieran empeñado en darle un aire innovador tan impostado.

Lo primero a destacar es el excelente dibujo de los personajes, que no se estanca en tópicos a pesar de partir de lugares muy conocidos. Por un lado tenemos el matrimonio con hijos afincado en la rutina, con una esposa (Helen) que exige más que pedir, aunque sea sutilmente, y un esposo (Noah) que se ve achicado por ella y sus dominantes suegros, además de aburrido por la monotonía de la vida y abatido por no alcanzar el éxito soñado (como escritor sobre todo). Por el otro conocemos a una pareja más joven (Alison y Cole) que ha vivido una tragedia, la muerte de su único hijo, que ha roto su idilio. Bastan un par de escenas para que transmitan gran realismo, nos interesemos por ellos y queramos saber cómo superarán sus penas. Queremos saber si Noah encontrará en Alison su musa y su salida del desencanto con la vida, si Alison superará con él la aflicción que la arrastra a la melancolía y la desesperación. Además no se descuidan los secundarios principales, es decir, familia y amigos de ambos, aunque destacaría la esposa Solloway (fantástica Maura Tierney) por encima del novio de Alison (Joshua Jackson mostrando su madurez), pues en ella las consecuencias de la traición dan más juego. La progresión del romance, aun lastrada por las vueltas en círculos y las subtramas fallidas, es bastante atractiva porque al ser una extensión de los personajes mantiene su cercanía y credibilidad.

Los actores principales están estupendos. Dominic West se libra definitivamente de la larga sombra de McNulty (The Wire), y Ruth Wilson sigue aumentando su fama en el mundo de las series tras pegar fuerte en la floja pero exitosa Luther. Las distintas etapas de sus vidas y los vaivenes emocionales los captan adecuadamente, destacando especialmente los momentos trágicos, donde transmiten con gran fuerza las penas en las que están sumergidos. Pero mi impresión es que los medios se han pasado alabándolos, que casi los tratan como la revelación de la década. Y más sobrevalorada está la serie, que no pasa de ser un drama más pero la han aclamado como la mejor del año en muchas partes. En los Globos de Oro se ha llevado el de mejor serie (por encima de temporadas magistrales como las de Hannibal y Sons of Anarchy… que ni estaban nominadas) y mejor actriz (segundo robo a Taylor Schilling por The Orange is the New Black -y segundo a la serie, que para colmo la siguen considerando una comedia-).

Un aspecto también digno de mención es la falta de erotismo y empaque de las escenas de romance y sexo. Siendo una serie claramente adulta, es lastimero ver los malabares que hacen en cada encuentro para no mostrar casi nada de carne. Le hacía falta un tono HBO: sexo descarnado sin tapujos ni censura. Las diferencias en las formas de follar (en pareja o en la aventura) deberían ser cruciales, el despertar que viven a través del contacto físico y emocional debería rebosar erotismo y vida.

Otra cosa que no veo clara es una segunda temporada. Todo lo que había que contar sobre la aventura se ha contado, sólo quedaría estirar el thriller (que lo harán, viendo el final) y exprimir los líos entre pareja. Finalmente están los títulos de crédito… decir que son horribles es quedarse corto.

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