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JUEGO DE TRONOS – 806 – EL TRONO DE HIERRO (FINAL)


806 – The Iron Throne
Guion: David Benioff, D. B. Weiss.
Dirección: David Benioff, D. B. Weiss.
Valoración:

Sinopsis:
¿Es Daenerys Targaryen apta para el Trono de Hierro?

Resumen:
Alerta de spoilers: Os recuerdo en los resúmenes describo a fondo los episodios.–

Dany encierra a Tyrion por la traición de liberar a Jaime. El enano admite su derrota: no supo ver a tiempo la maldad intrínseca en la joven reina. Le pide a Jon que no esté tan ciego como él y actúe. Este intenta hablar con Dany, pero ve que no entrará en razón… y la asesina. El dragón quema el Trono de Hierro con su ira, fundiéndolo, rompiendo la rueda definitivamente como quería Daenerys.

Las Casas más importantes de Poniente se reúnen con Gusano Gris para que libere a Tyrion y Jon y ceda el trono a alguien de Poniente. Viendo la oportunidad, Tyrion propone un rey elegido por asamblea de los nobles. Bran les parece el más apto a todos. Pero Gusano Gris exige que Jon pague por el asesinato, y sólo cede cuando le dicen que lo enviarán a la Guardia de la Noche. Una vez en el castillo Negro, Jon cruza a Más Allá del Muro con Tormund y su pueblo, acompañado de nuevo por Fantasma.

Sansa es proclamada Reina en el Norte, defendiendo su reino independiente. Arya se va de vacaciones en barco. Tyrion forma un consejo privado del rey con Bronn de Altojardín como Consejero de la Moneda, Samwell Tarly como Maestre, Brienne de Tarth como Capitana de la Guardia Real, Ser Davos Seaworth como Consejero Naval…

Mejores frases:
-Tyrion: Cuando asesinó a los esclavistas de Astapor, estoy seguro de que solo se quejaron los esclavistas. Después de todo, eran hombres malvados. Cuando crucificó a cientos de nobles meereenses, ¿quién podría discutirlo? Eran hombres malvados. ¿Los khals dothraki que quemó vivos? Le habrían hecho algo peor a ella. A donde quiera que va, los hombres malvados mueren y la aclamamos por ello. Y se vuelve más poderosa y más segura de que es el bien y que tiene razón. Cree que su destino es construir un mundo mejor para todos. Si crees eso… si de verdad crees eso, ¿no matarías a quienquiera que se interpusiera entre el paraíso y tú?

-Tyrion (a Jon): Eres el escudo que protege el reino de los hombres. Y siempre has intentado hacer lo correcto. Sin importar el coste, has intentado proteger a la gente. ¿Quién es la mayor amenaza para el pueblo ahora?

-Davos: Esos proyectos empezarán tan pronto como el Consejero de la Moneda y Señor de Altos Títulos nos provea de fondos.
-Bronn: El Consejero de la Moneda ansía ayudar al Consejero Naval, pero primero debe asegurarse de que no desperdiciamos monedas o muy pronto no “habrán” monedas.
-“No habrá”.
-¿Ahora también sois Consejero de Gramática?

-Todos: ¡La Reina en el Norte! ¡La Reina en el Norte!

Comentario:
Alerta de spoilers: Os recuerdo que la crítica tiene muchos datos reveladores.–

Inesperadamente, el final de Juego de tronos me ha gustado bastante.

(Gran suspiro de alivio)

Tenemos la conclusión agridulce que se esperaba, narrada con una consistencia, un ritmo templado y una serie de buenas sorpresas como no hemos tenido en el resto de la temporada y se echó de menos también en partes de la quinta y séptima y muchas más de la sexta. Hay flecos, cosas cuestionables, alguna decisión torpe y, sobre todo, obviamente hemos dejado en el camino reciente tramas desastrosas y giros lamentables en la evolución de los personajes, pero en el cierre de lo que quedaba, Benioff y Weiss han salido bastante airosos. Hay tragedia shakesperiana como en los primeros años, hay tensión palpable en gran parte del metraje, hay escenas sobrecogedoras y otras hermosas, algunos personajes vuelven a ser reconocibles (Tyrion recupera su inteligencia y habilidad para la supervivencia) y, como se espera en un buen final, ubica a la mayor parte en un nuevo rumbo con coherencia, simbolismo y melancolía como para dejarte embelesado un buen rato tras el visionado. El viaje no se acaba, hay que enfrentar una nueva vida, atados al pasado pero mirando adelante.

La rueda se ha roto, como quería Daenerys. Pero en su caída al lado oscuro, a la tiranía, quería seguir moliendo lo que quedaba, en persecución de una ilusión inalcanzable. Todavía hay mucho espectador que se empeña en no verlo, como si así pudiera tapar el dolor que le causa ver a su personaje favorito caer al abismo, pero de nuevo hay que señalar que la realidad es que su trayectoria ha estado bien desarrollada lo largo de toda la serie. No ha conocido otra forma de vida que la rebeldía violenta, y la contención previa mantenida por la falta de recursos militares y por el consejo de los sabios que la acompañaban ha desaparecido y se ha impuesto la vena fanática. Ella sabe que lo que hace es lo correcto y tiene los medios para conseguirlo, y nadie va a hacerle cambiar de idea.

Tyrion se dio cuenta tarde, y el precio pagado (Varys, toda la población de Desembarco del Rey) lo atormenta. Su única esperanza es Jon. ¿Llegará a reaccionar y encontrar soluciones? El primer acto del capítulo mantiene una calma tensa difícil de aguantar. Estás seguro de que todo va a venirse abajo en cualquier momento, da la sensación de que Dany ejecutará a Tyrion y Jon sin pestañear e irá a Invernalia con sus ejércitos a exigir sumisión o a imponer fuego y sangre.

Con un giro imprevisto y brutal, nos ofrecen mucho más. Los guionistas rompen con toda expectativa haciendo que Jon mate a Dany en su primer cara a cara tras la toma de la ciudad. ¡Por fin Jon hace algo esta temporada! Un diálogo le basta para ver que no hay solución y extenderlo más traerá mucho sufrimiento. Así que Daenerys cae sin guerra, sin batallas, sin Invernalia contra Desembarco del Rey. En el Trono de Hierro, con una tragedia intimista desgarradora y con un simbolismo arrollador: el dragón, llorando la pérdida, funde el Trono de Hierro. Ahora sí, la rueda está rota del todo.

Si ella quería seguir con su visión de conquista, los que quedan anhelan la paz y la prosperidad. Pero también sería muy fácil poner a Jon de rey y seguir como antes, sin que nada cambiara. Habían de llegar nuevos aires a Poniente, no podemos andar ocho años con promesas de cambiar todo y terminar haciendo un reset simplón. El nuevo sistema de gobierno por asamblea de nobles es una evolución muy lógica del anterior. Tienen que ponerse de acuerdo entre todos y elegir un rey que convenga a la mayoría para evitar conflictos políticos y bélicos cada pocos años. La escena, aparte de ser una larga secuencia de tensas negociaciones con resultados inesperados, tiene además un punto de humor muy conseguido, con Edmure metiendo la zarpa otra vez y Sam haciendo un amago de proponer una democracia. Y el nuevo consejo privado del rey termina de apuntalar el cambio de rumbo en la política. Gente dispar que ha llegado alto por su valía y confianza, no nobles que han urdido conspiraciones y pisoteado a otros para subir en la escala social.

Los nuevos destinos de prácticamente todos los personajes son bonitos y emocionantes, pero sobre todo acorde a su trayectoria previa, los guionistas no fuerzan cambios de personalidad para llegar a conclusiones facilonas como en el resto de la temporada. Ver a Brienne como capitana de la Guardia Real, escribiendo en el libro, y acompañada de Podrick, culminando así su ascenso como caballero, es muy hermoso. La primera reunión del consejo es estupenda, mezclando inquietudes (Tyrion esperando que salga todo bien, incluso colocando las sillas), humor, y las primeras rencillas que señalan los nuevos tiempos. El viaje de Jon al Norte del Muro (enlazando el plano inicial de la serie con el plano final, clásico pero muy efectivo) tiene su toque de melancolía a lo El Señor de los Anillos (J. R. R. Tolkien, 1954): he salvado el mundo, pero en este nuevo ciclo ya no encajo. La confirmación de Sansa como reina es el último paso en su maduración. El destino de los Inmaculados queda abierto a la imaginación: tratarán de seguir el legado de Dany, liberando esclavos por el mundo, o habrán tenido suficiente y Gusano Gris espera que se establezcan en un lugar de ensueño, el país de origen de su amada.

Eso sí, cabe señalar que si detienen a Jon es porque confiesa sin más. Bien podría haberse inventado que Dany estaba sufriendo en secreto por sus desmanes, se sentó en el trono y se hizo matar por el dragón; o que había alguien escondido y la apuñaló, y no hay rastro porque el dragón los incineró. El muchacho es bien tonto. Por otro lado, qué sentido tiene mantener a la Guardia de la Noche si ya no hay enemigos al norte. Mejor que pongan una guardia marítima para que no vuelvan Inmaculados y Dothrakis y otros iluminados. También se puede pensar que si Gusano Gris se va y no parece tener intenciones de regresar, Jon podría ser perdonado, que casi todo el mundo está de su parte; es cierto que elige su destino y ya no creo que quiera volver, pero da la impresión de que los demás pasan de él muy fácilmente después de todo lo que ha hecho.

Hay que matizar la caída al infierno de Torgo Nudho, también incomprendida por muchos espectadores, que dicen que los Inmaculados eran seres sin sentimientos y “se ha vuelto loco sin más”; precisamente este en concreto los recuperó con su enamoramiento con Missandei, y su muerte es inasumible, no está preparado para tanto sufrimiento, y se rompe, quedándole como único motivo para vivir la fidelidad a Daenerys. Del nuevo consejo también he leído críticas. Todos son gente que ha demostrado su valía y fidelidad. ¿Qué mejores consejeros que Davos y Sam puede haber? Y con Bronn no veo problema en que sea consejero de la moneda. Más difícil de tragar me parece que nobles menores y el pueblo llano lo acepten como líder impuesto de la casa con tierras más ricas. Pero una vez asumido eso, el noble en esta posición, sea Bronn o cualquier otro, es el ideal para el puesto, maneja el grueso del dinero del reino, así que mejor tenerlo cerca y bien contento.

Sólo con Bran y Arya encontramos fallos de concepto y ejecución. De nuevo no sabían dónde meter a Arya e improvisan su destino de mala manera. Si había encontrado razones para volver a su antigua vida al descubrir que su familia vivía e Invernalia estaba en pie, ¿por qué lo abandona todo?, ¿cuándo se ha mostrado el más mínimo desarraigo?, ¿no hubiera sido más acorde a su personalidad que se quedara en Desembarco del Rey, cuidando a Bran de los posibles desmanes y conspiraciones de la corte? También se tiran dos capítulos diciendo que va a hacer algo importante (intentar matar a Cersei y luego a Dany) para que al final no haga nada de nada.

En cuanto a Bran como rey, encajaría mejor si hubiera tenido algún recorrido digno estos últimos años. Me parece que los guionistas pretendían señalar que ha demostrado neutralidad, sabiduría y temple para que lo apoyen todos. Pero nada real ha hecho, ni para los nobles ni en la guerra. Tyrion lo recomienda porque “es testigo de muchas cosas, de la historia del mundo”. Pero nadie sabe cómo hace para ver esas cosas, y si lo cuenta lo mismo ni lo creen. ¿Las casas menores y demás nobles aceptan a un don nadie como este? Por cierto, si ha visto en el futuro que sería rey, como afirma con todo descaro, entonces es culpable de dejar que la guerra llegue demasiado lejos para favorecer sus intereses…

Si el nombramiento de Bran resulta un giro aceptable es porque da la impresión de que más bien lo usan como rey interino para pasar la tormenta, y ya pondrán a otro más adecuado. Pero hubiera preferido a Sansa, tiene tirón de sobra en gran parte de Poniente, bastaba con convencer a los sureños con algún buen discurso. Igualmente, cabría esperar que la pretensión de la Stark de seguir como reino independiente debería haber causado más revuelo; los guionistas quieren mantener la fuerza del personaje pero olvidan la perspectiva global: están todos cediendo para encontrar un punto de partida común, y esta loca se pone a exigir demandas enormes. También cabe preguntarse cómo Sam se gana el puesto de Maestre: ¿no hay exámenes, se lo dan por méritos en la guerra o algo así?

Termino con algunos detalles menores. Otra vez que sale Último Hogar en los créditos y otra vez que nada ocurre por allí; pon el Castillo Negro, al menos. El caballo misterioso de Arya se esfuma, pues ahora aparece andando. Gusano Gris ya era comandante de las fuerzas de Dany, no sé qué viene ese pseudo ascenso. Un nuevo gazapo surrealista copa los memes por internet: durante el parlamento en el Pozo de Dragón, se ven dos botellas de agua de plástico entre las piernas de los personajes. Lo bueno es que ahora se arregla con el ordenador en un momento y se sube de nuevo el episodio a los servidores, el fallo ya no queda ahí para la posteridad.

En esta su primera incursión tras las cámaras, Benioff y Weiss ofrecen una puesta en escena muy sobria, sin forzar el ritmo, dejando que cada diálogo y pensamiento cale, que las emociones fluyan. Incluso la música de Ramin Djawadi, por lo general regulera, ha estado mejor que de costumbre, con temas dramáticos bastante efectivos. Y hay que alabar de nuevo el estupendo reparto, destacando a Peter Dinklage, que ha estado soberbio durante toda la serie, y la gran maduración de Kit Harrington.

Juego de tronos se despide aprovechando bien las pocas bazas que le quedaban, tanto de historias, como de conexión con el espectador. Podría haber sido bastante mejor, pero para ello tendríamos que haber tenido una temporada final mejor y arreglar tramas mal ejecutadas en las tres anteriores. Con lo bajo que había caído la serie, hay que celebrar que tengamos un cierre digno, porque así nos deja con mejor recuerdo del que iba arrastrando.

Pero para mi sorpresa, una masa enfurecida de espectadores está hundiendo las notas del episodio en internet. Con el final de una serie tan querida es difícil llegar a las expectativas de todos, pero desde luego no es justo criticarlo por fallos que no tiene. Porque leyendo críticas queda claro muchos espectadores desean que Dany y en menor medida Gusano Gris no hubieran caído al lado oscuro, esperando un final complaciente y blando, los personajes comiendo perdices y viviendo felices para siempre. Eso no es Juego de tronos. Otros tantos han ido abriendo los ojos en los últimos capítulos ante todos los fallos que llevan años ahí, y descargan la ira ahora indistintamente de que en este caso no sea merecido. Puedo entender que no convenza del todo, pero de ahí a considerarlo un desastre, y más comparado con los flojos e incluso horrendos episodios que hemos tenido, sobre todo este año…

Sea como sea, ellos se pierden el último destello de una serie que pudo ser muy grande y se quedó a las puertas una y otra vez, marcando tantos hitos como decepciones, pero que desde luego ha merecido la pena seguir.

<- 805 – Las campanas
Guía de episodios
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THE DEUCE (LAS CRÓNICAS DE TIME SQUARE) – TEMPORADA 2

The Deuce
HBO | 2018
Drama | 9 ep. de 63-75 min.
Productores ejecutivos: David Simon, George Pelecanos, James Franco, Nina Kostroff-Noble.
Intérpretes: James Franco, Maggie Gyllenhaal, Gbenga Akinnagbe, Gary Carr, Dominique Fishback, Lawrence Gilliard, Margarita Levieva, Emily Meade, Chris Bauer, Criss Coy, Jamie Neumann, David Krumholtz, Kim Director, Don Harvey, Daniel Sauli, Michael Rispoli.
Valoración:

Alerta de spoilers: Resumo por encima los eventos de la temporada. —

Dejamos la primera temporada con el inminente nacimiento de la industria de la pornografía a principios de los años setenta, y saltamos a 1977 para ver sus primeros pasos.

Algunas prostitutas, como Lori Madison, se van adaptando a los nuevos tiempos, haciéndose actriz, otras los empujan, como Candy, ahora metida a realizadora de cine porno, otros chocan contra el cambio, como los chulos, que ven peligrar su trabajo. El porno está pasando de negocio turbio a legal y exitoso, sus artífices de trabajar en la sombra a triunfar con fama y premios.

La percepción de la sociedad también madura, con la prostitución en la calle vista cada vez más como una lacra. Esto llega también a los clubs, sean normales o de alterne, y otros establecimientos relacionados con el sexo. Con el boom hay más competencia, y también llegan nuevas leyes y políticos con ideas de limpiar la zona. Por el otro lado, pesa también el control de las mafias italianas, que quieran o no los empresarios, han metido la zarpa en todas partes.

Todos los personajes evolucionan muy bien, tejiendo en conjunto historias con la complejidad y verosimilitud habituales de David Simon y George Pelecanos. El barrio The Deuce cobra de nuevo vida ante nuestros ojos, haciendo que formemos parte de ese ambiente y época como si estuviéramos allí. Encontramos infinidad de grandes momentos, sean detalles sueltos o conclusiones de alguna historia. El miedo de C.C. al cambio es muy realista, gracioso y a la vez triste, y por el lado contrario, Larry le echa coraje, planteándose ser actor como sus putas. El dúo que han formado Candy y Harvey Wasserman, su productor, nos deja multitud de peleillas geniales. La creciente implicación de Abby para salvar prostitutas es muy emotiva. El robo de uno de los chulos secundarios en una farmacia tiene giros muy locos para unos guionistas tan serios. Y el salto de Paul, el camarero gay, a sus propias movidas, puede quedar un tanto descolgado, como los problemas de Bobby con el puticlub, pero como en la primera temporada, son mis dos secundarios favoritos.

El único punto gris, salvo si queremos hilar fino y decir que no es una serie con la ambición y alcance de The Wire (2002) ni tampoco Treme (2010), es que la parte de los mafiosos está un poco limitada. Parece que sólo existen el jefe y el chófer/matón principal, con lo que no muestran todo el poder ni dan todo el miedo que deberían. Por una vez, a los guionistas les ha faltado ahondar en un aspecto de una de las tramas, aportar personajes secundarios que dieran más entidad a este grupo. Pero huelga decir que la huella de su presencia y acciones se sienten en los demás protagonistas en todo momento. Por ejemplo, el lío que monta Frankie pidiéndoles dinero para una de las películas de Candy es memorable.

Ver también:
Temporada 1 (2017)
-> Temporada 2 (2018)

JUEGO DE TRONOS – 805 – LAS CAMPANAS


805 – The Bells
Guion: David Benioff, D. B. Weiss.
Dirección: Miguel Sapochnik.
Valoración:

Sinopsis:
La batalla por el Trono de Hierro toma un cariz trágico.

Resumen:
Alerta de spoilers: Os recuerdo en los resúmenes describo a fondo los episodios.–

Varys es ejecutado por traicionar a la reina Daenerys. A pesar de los intentos de Tyrion de encontrar soluciones pacíficas, Dany sucumbe a la ira y arrasa Desembarco del Rey. Jaime encuentra a Cersei, pero es tarde y mueren juntos. El Perro lucha contra su hermano, la Montaña, y mueren juntos. Arya corretea por el caos en la ciudad sin hacer nada concreto. Jon es incapaz de frenar el frenesí, y sus hombres participan en la matanza.

Comentario:
Alerta de spoilers: Os recuerdo que la crítica tiene muchos datos reveladores.–

El capítulo anterior recuperaba un poco el tono después de la flojísima trayectoria de la temporada, y deseaba que apuntara a una remontada final aunque era consciente de que los problemas que arrastra la serie vienen de largo y todavía podían afectar más de la cuenta al desenlace. Así ha ocurrido en la esperada batalla por el Trono de Hierro. Todo lo malo explota en un relato que olvida lo andado por los personajes y la coherencia de las tramas para forzar los encuentros, finales y giros que les vienen en gana a los guionistas David Benioff y D. B. Weiss. Estos últimos años se han obsesionado con contentar a los fans con conclusiones o puntos y aparte de historias facilones y supuestamente agradables, o quizá sin el material original están muy perdidos y cada vez más cansados y optan por lo más simple y fácil y lo apañan con prisas. Sólo el abismo que se abre ante Dany y Jon y el estupendo acabado visual dan la talla, pero no como para salvar un conjunto que acumula vergüenza ajena y decepción hasta dar la sensación de que hemos perdido el tiempo siguiendo ocho años de serie.

No empieza del todo mal la cosa, pues el ambiente está tenso en espera de ver si Dany mantendrá la compostura o se dejará llevar por la impaciencia y la ira y acabará cayendo al lado oscuro, con lo que se truncará su idílico reinado, las aspiraciones de todos los personajes que la acompañan, y veremos un amargo final en el que tendrán que traicionarla e incluso luchar contra ella. Así ocurre, y me alegro de que no tengamos un desenlace fácil ni blando.

Pero para mi sorpresa, la única historia digna de esta última temporada tiene muchos detractores. Primero están los que todavía no se han enterado de qué va Juego de tronos y exigen que los escritores sean suaves y condescendientes con los personajes para no sufrir traumas con sus destinos. Ya hemos tenido mucha mano blanda, de hecho, este capítulo está desbordado, celebremos que al menos una parte mantiene el tono cruel y trágico. Luego tenemos los que dicen que este giro se ha dado de forma forzada en los dos últimos episodios. Y no es así. No sé hacia dónde han estado mirando mientras veían toda la serie. La locura está latente desde que mencionan en los primeros capítulos que los Targaryen son una lotería, sale uno normal y otro demente y tirano, y va matizándose conforme avanza su trayectoria: la ira, la poca paciencia, la afición a quemar y castigar mientras dice ser humilde y querer salvar el mundo han estado presentes en cada etapa de la vida de Daenerys. En la séptima temporada se adentraron más en esa turbia senda, con sus desmanes y Tyrion cada vez más inquieto por su deriva. Ya entonces hace comentarios directos sobre que considera al pueblo de Desembarco del Rey cómplices de Cersei por no aceptar su llegada y derrocarla. Y en esta última toca fondo de manera muy bien justificada y desarrollada, toda situación que enfrenta va poniendo una nueva carga encima, hasta que pierde el norte. Eso sí, no sé por qué espera a que toquen las campanas para arrasar, en vez de continuar justo tras destruir las defensas; primero, porque se arriesga a quemar a sus tropas, segundo, porque nos la ponen mirando con rabia a la Fortaleza Roja (su objetivo, se supone) pero antes de ir se entretiene un buen rato con la ciudad. Parece otro intento de forzar la sorpresa de qué hará hasta última hora, en vez de ir a por todas sin enredos. También cabe pensar que el dragón no se cansa nunca de escupir fuego.

Pero la ilusión inicial dura poco. La batalla empieza de pena y no levanta cabeza, por mucho que el trabajo visual sea excelente. Las grandes ballestas demostraron ser un arma temible contra los dragones, a pesar de que todo en los libros y la serie indicaba que eran animales formidables casi invencibles. Con las murallas y la flota de Euron repletas de ellas, Desembarco del Rey parecía quedar fuera del alcance del último dragón… Pero ahora repentinamente estas armas son inútiles. La puntería de los hijos del hierro y su habilidad para cargar con presteza han desaparecido, los que están en las murallas se quedan esperando sin hacer nada, y Daenerys arrasa con todo sin que haya la más mínima incertidumbre porque su ataque suicida pueda salir mal. Las murallas y edificios parecen de barro, se derrumban a la primera llamarada. La Compañía Tostada, perdón, Dorada, al final ha resultado ser solamente un número para igualar fuerzas, y ahora ni eso, porque a la hora de la verdad apenas vemos un centenar, y el final de su comandante sin nombre es un mal chiste. Me pregunto qué hace Davos en primera fila si no es combatiente. Sólo salvo algunos momentos de la tragedia que vive la ciudad, como Jon incapaz de contener a sus hombres en el frenesí del combate. Pero esto también tiene su lado malo, el exceso de sensacionalismo es contraproducente: el caos y la gente muriendo por doquier eran suficientes, no necesito quince primeros planos de madres y críos lloriqueando.

Cersei nunca ha sido el personaje de los libros, sino el más cambiado, pero ha funcionado bastante bien, salvo por el débil papel de Lena Headey. Con la Lannister de los libros me creería que se echara a llorar a los brazos de un hombre cuando ve que todo está perdido, pues no es especialmente inteligente ni dura sino una arpía que usa el sexo y el poder para hacer y deshacer según sus caprichos. Pero en la serie nos han desarrollado a una hábil jugadora del juego de tronos, una mujer fría y controladora, dispuesta a todo por mantener a flote su familia, tanto que tenía claro en la batalla del Aguasnegras que sacrificaría a sus hijos y se suicidaría antes que ser derrotada y humillada. Así que ese llanto final no tiene ni pies ni cabeza, parece que han intentado humanizarla en el último momento sin importar si encaja en su forma de ser. A eso hay que sumarle que en esta temporada ha sido la villana del año sin más trascendencia: tiene unas pocas apariciones y diálogos que no hacen justicia a un personaje principal en su etapa final. Alucinante también que Headey haya cobrado medio millón de dólares por episodio… por unas pocas escenas mirando por la ventana.

Tyrion, sobradamente inteligente, capaz de sondear la mente de todo ser humano y sobrevivir en cualquier situación, manipulando a la gente si es necesario, ahora es un buen rollista cegato e incompetente, incapaz de prever y controlar nada. Al menos Peter Dinklage lo borda y los planos en que ve la devastación son demoledores. Varys, el genio jugador desde la sombra, capaz de cambiar de bando, retirarse, esconderse o dar la cara según mejor le convenga, traiciona a la nueva reina… y se queda esperando que vayan a por él en vez de estar ya en Invernalia. Si entendemos que estaba intentando envenenar a Daenerys con la niña de las cocinas y la comida, bien podría haberlo hecho escondido fuera de la fortaleza, o desde un barco, preparado para salir pitando en secreto; es un riesgo, pero no la estupidez que hace aquí. No queda claro si ha enviado cartas anunciando a Jon Targaryen, pero tampoco tendría mucho sentido, ya no hay casas secundarias con protagonismo, quedaría muy mal que de repente tuviéramos a gente de Dorne y otros sitios alzándose.

Jon, marginado pero competente superviviente, muchos temíamos que acabara convertido en el estereotipo de “Mary Sue“, el personaje mimado por los guionistas, al que todo le sale bien sin esforzarse mucho. Pero en cambio se están yendo hacia el otro lado: no hace absolutamente nada en todo el año, lo han castrado, la experiencia y redaños que había adquirido se han esfumado; ni siquiera piensa en interceder en la ejecución de Varys, se queda calladito por temor a que la novia lo riña. Espero que la disputa con Daenerys aporte una historia con más garra.

Arya, otrora obsesionada con la venganza y cumplir con su lista, dejó todo eso atrás cuando se reencontró con su familia y volvía a tener razones para hacer una vida normal. Ahora de repente se obsesiona con Cersei de nuevo y se mete en todo el meollo sin plan alguno. Y luego, repentinamente, cambia de idea y se da la vuelta. Pero además, vemos que es idiota y torpe, olvidando todo lo aprendido con los Hombres sin Rostro sobre infiltración y asesinatos. Vamos, lo que se supone que usaría para matar al Rey de la Noche (y no vimos). Allí fue capaz de esquivar zombis y Caminantes Blancos y aquí tropieza con todo el mundo y no es capaz de llegar a ninguna parte. Y de verdad que no entiendo por qué los guionistas han pensado que tenerla dando tumbos por la ciudad era interesante o crearía expectación sobre su destino, y menos enlazando tres o cuatro falsas muertes chapuceras. Pero la escena del caballo al final ya se me escapa por completo.

No mejor queda el Perro, Sandor Clegane. Si su historia lo llevó hacia el camino de la redención, de reencontrarse con la humanidad y huir de mierdas de la corte, por qué de repente se encabezona con matar a su hermano. De haberlo hecho tendría que haber sido cuando desertó como guardia real años atrás, cuando rompió con todo. Ahora no tiene lógica, no encaja en su nueva vida. Para rematar, tenemos un enfrentamiento final en plan cine comercial del malo. Además, cabe preguntarse cómo se cuelan Arya y el Perro en la Fortaleza Roja. Una cosa es que dejen entrar al pueblo al patio, otra que todo esté abierto y se pasee gente armada por los pasillos de la corte.

Jaime es el único que tenía un poco más de sentido, pero termina sin deslumbrar, sin tener un final que deje huella, por culpa de otros personajes implicados en su historia. Como etapa última de su redención debía enfrentarse a Cersei, abandonando a Brienne en una misión muy peligrosa y dura: convencer a su hermana y reina para acabar con la guerra o asesinarla. Me hubiera gustado ver esto último y que volviera con Brienne, o al menos, de tener un giro, que no fuera tan cutre. El encuentro casual con Euron es ridículo a más no poder, y forzar un nuevo acercamiento romántico y un final trágico con Cersei, los dos muriendo juntos, es desandar lo andado con el personaje. Y hay que añadir la expectación creada por Bran, que parecía señalar que esperaba a Jaime como si hubiera visto en sus visiones que tiene una misión vital pendiente, pero luego no hace nada concreto.

Decorados, vestuario, efectos digitales, fotografía y dirección son impresionantes. Los planos de batalla y caos quitan al aliento. Sólo me puedo quejar de nuevo de la paupérrima banda sonora de Ramin Djawadi. La serie tenía potencial para deslumbrar en este apartado, pero ficharon a uno de la factoría Zimmer, que compone a base de samplers y bibliotecas. El momento de tensión a lo Insterstellar es penoso.

Ya puede ser el último episodio bien bonito y épico (que lo dudo), porque ni con esas se salva el desastre y la decepción de cómo ha acabado Juego de tronos tras crear tanta expectación.

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Guía de episodios

JUEGO DE TRONOS – 804 – LOS ÚLTIMOS STARK


804 – The Last of the Starks
Guion: David Benioff, D. B. Weiss.
Dirección: David Nutter.
Valoración:

Sinopsis:
El Norte pone en marcha los planes para derrocar a Cersei Lannister, pero esta está bien preparada.

Resumen:
Invernalia incinera a los muertos en la batalla. Dany intenta aumentar el número de aliados nombrando a Gendry señor de Bastión de Tormenta y legitimando su apellido Baratheon, pero pronto ve que el Norte tiene demasiado afecto a Jon y poco a ella.

Los planes para asediar Desembarco del Rey se ponen en movimiento. El grueso de los ejércitos irá por el Camino Real, mientras Dany, la flota y los dragones asediarán desde el mar teniendo Rocadragón como base. Pero Euron Greyjoy los espera con sus barcos armados con ballestas enormes, que derriban a un dragón y destruyen parte de la flota. Missandeis es hecha presa, y Cersei la usa para pedir la rendición de Daenerys.

Tyrion y Varys han discutido si Jon Targaryen no sería mejor rey que Dany, más estable mentalmente, con mejores aliados, y sin tendencia a arrasar ciudades y quemar gente. La ejecución de Missandei será la prueba final de sus dudas.

Mejores frases:
-El Perro: Antes no podías ni mirarme.
-Sansa: Hace mucho tiempo de eso. Desde entonces, he visto cosas mucho peores que tú.
(…)
-Has cambiado, pajarito. Nada de esto hubiera pasado si hubieras dejado Desembarco del Rey conmigo. Nada de Meñique ni de Ramsay… nada de eso.
-Sin Meñique, sin Ramsay y todo lo demás, hubiese seguido siendo un pajarito toda mi vida.

-Jaime: Nunca antes me he acostado con un caballero.
-Brienne: Yo nunca me he acostado con nadie.

-Varys: ¿Cuántos más lo saben?
-Tyrion: ¿Incluyéndonos a nosotros? Ocho.
-Bueno, entonces ya no es un secreto. Es información. Si ahora lo sabe un puñado de personas, lo sabrán cientos muy pronto. ¿Y entonces qué?
-Ella pierde el Norte. Pierde el Valle, Sansa se asegurará de ello.
-No, es peor que eso. Él tiene más derecho a reclamar el trono.

-Varys: Alteza. Os prometí miraros a los ojos y hablaros sinceramente si alguna vez pensaba que cometíais un error. Esto es un error.
-Dany: Visteis a mi hijo caer del cielo. Se llevaron a Missandei.
-Cersei tiene que ser destruida, pero si atacamos Desembarco del Rey con Drogon y los Inmaculados y los Dothraki, decenas de miles de inocentes morirán. Por eso Cersei los está llevando hacia la Fortaleza Roja. Son las personas que vinisteis a proteger.

-Varys: Decidme, ¿quién creéis que sería mejor gobernante?
-Tyrion: Él no quiere el trono. Por eso se arrodilló.
-¿Habéis considerado que el mejor gobernante podría ser alguien que no quiere gobernar?
(…) Es ecuánime y mesurado. Es un hombre, lo cual lo hace más atractivo a los señores de Poniente, cuyo apoyo necesitaremos. (…) Y es el heredero del trono.
-¿Qué hay de mi propuesta anterior? Podrían gobernar juntos como rey y reina.
-Es demasiado fuerte para él. Lo doblegará a su voluntad como lo ha hecho ya.
-Él podría controlar sus peores impulsos.
-¿Al igual que vos? (…) Un padre Targaryen y una madre Stark. Jon es el único hombre vivo que, de hecho, podría ser capaz de mantener el Norte en los Siete Reinos.
-¿A cuántos reyes y reinas habéis servido? ¿Cinco? ¿Seis? He perdido la cuenta.
-Siempre supisteis mis razones.
-En cierto punto, eliges una persona en la que crees y luchas por esa persona.
-¿Incluso aunque sepas que es un error?
-Creo en nuestra reina. Tomará la decisión correcta. Con la ayuda de sus leales consejeros.
-Sabéis dónde reside mi lealtad. Sabéis que nunca traicionaré al reino.
(…)
-Por favor. No lo hagáis.
-He hablado lo más sinceramente que puedo. Cada uno de nosotros tiene que tomar una decisión. Rezo para que elijamos sabiamente.

Comentario:
Los últimos Jedi… perdón, Los últimos Stark, supone una mejora respecto a los anteriores capítulos, pero también forma parte del tramo final de la deriva de la serie y se ve lastrado por todos los problemas ya de sobra conocidos.

Volvemos a tener el juego de tronos en acción. Cada personaje tiene sus motivaciones y planes que chocan con los de los demás, y entre todos hacen avanzar la historia con un rumbo si no incierto del todo (ya difícil, puesto que encaramos el desenlace) sí con bastante tensión. El episodio es largo pero mantiene bien la sensación de que las cosas están destinadas a salir mal, de que ninguna opción es buena del todo. Las caídas de Missandei y el dragón no son perfectas pero funcionan mejor que las melodramáticas muertes del anterior. Las parejas tienen sus acercamientos, puntos y aparte o despedidas sin tonterías metidas con calzador o forzadamente lacrimógenas, sino con diálogos bien trabajados y emotividad emergiendo con naturalidad. Y la deriva de Dany y la pérdida de confianza de sus consejeros parecen apuntar a que sus aspiraciones se verán truncadas, de forma que se promete un final más movidito, impredecible y trágico que un simplón todos unidos contra Cersei.

Empiezo por lo malo, que como viene siendo habitual son los golpes de efecto forzados mientras se descuida la coherencia global del relato. Puedo creerme que Dany no vea una ballesta escondida si no está buscando y que una flota aviste y dé alcance a otra, pero que esta pase desapercibida hasta estar encima y pueda atacar (además con semejante puntería) sin tiempo a reaccionar resulta ridículo. Otra vez los guionistas pasan de desarrollar un giro clave para las historias y personajes pensando en que saltar directamente a la sorpresa será más impactante para el espectador. Pero no, cada vez lo hacen peor y cada vez cuela menos, cada vez engañan a menos seguidores: todo el mundo comenta que la situación es completamente inverosímil. Ningún ejército envía exploradores ni siquiera al acercarse a aguas enemigas. El barco de Euron parece disparar desde detrás de una montaña, apuntan con una eficacia asombrosa y cargar con una velocidad increíble. Además, acaban de inventar un arma definitiva contra navíos; o eso, o los de Dany son de una madera de pésima calidad. Es absurdísimo que Cersei vuelva a dejar pasar la oportunidad de reconquistar Rocadragón, pues parece que estaba de nuevo abandonada del todo. Lo más lógico hubiera sido que Dany dejara una guarnición, los mercenarios de Cersei asaltaran el fuerte con sigilo y enviaran falsos mensajes de que todo está bien, y colocaran las ballestas escondidas por los acantilados para cuando Daenerys y sus tropas se acercaran confiados.

Pero no acaba ahí la cosa, porque el resto del capítulo depende de este punto de inflexión tan mal ejecutado. ¿Cómo saben Cersei o Qyburn quién es Missandei y cuánto el cariño que le tiene Daenerys? Y no me creo al inteligente Tyrion suplicando ante Cersei con palabras sensibleras; entiendo que había que parlamentar, forma parte de la agenda política, pero no se han currado las peticiones ni el diálogo, la estrategia ante la implacable reina no puede ser a estas alturas así de cursi y estúpida. En este caso han conseguido una escena muy tensa porque es evidente que Cersei no puede hacer otra cosa que ejecutarla, pero para lograrlo han empequeñecido a Tyrion como estratega e inteligencia y han forzado malamente la captura de Missandei. Tampoco entiendo muy bien las miradas compungidas y llorosas de Cersei, no sé qué querían transmitir guionistas, director y actriz, si el rol tiene las ideas bien claras desde hace años.

Otra parte del capítulo, aparte de estar mal desarrollada, apunta a otra jugada de este tipo, de omitir información para intentar sorprender. Jon dice a sus hermanas que tienen que hablar, y no hablan, sino que se van a otro lado, al arciano del jardín, sin justificación alguna, pues la habitación la tenían ya para ellos solos. Y cuando por fin se van a poner a ello, tampoco vemos las consecuencias de la revelación de Jon a sus hermanas. Vamos, que lo importante se lo saltan y sólo nos quedamos con la parte sensiblera. Por ello se puede pensar (no soy el único que lo hace) que en esa conversación que no hemos visto han montado un plan, probablemente para plantar cara a Dany o al menos minimizar o neutralizar la amenaza que supone para los intereses del Norte.

Otra limitación es que ya casi no quedan personajes grises o al menos con recorrido tortuoso. La mayor parte están claramente enmarcados en buenos y malos y ofrecen una evolución predecible. Por ejemplo, Jaime fue perdonado por todos sin más a pesar de sus incontables faltas graves, sobrevive a todo peligro a pesar de su incapacidad física, y está embarcado en la redención más facilona. Otrora, este viaje tendría baches y giros imprevistos, y la sombra del fracaso o incluso de la muerte amenazaría en todo momento. Pero ahora avanza de forma lineal y con mucha dulzura, como temiendo faltar a la masa de espectadores con una nueva crueldad. Eso sí, el acercamiento a Brienne y su decisión de abandonarla están muy logrados, sirviendo también como ejemplo de la tibia mejora de este capítulo.

El encuentro con Bronn resulta muy gratuito y metido con calzador (¿cómo pasa las murallas y entra en el castillo?). Si hubiera aportado algo nuevo, pero nadie se creía que fuera a matar a los hermanos, así que la sensación es que no hay razones para que siga apareciendo cuando deberíamos estar centrados en las tramas actuales. Me pregunto por qué Jon hace el discurso hacia las piras de cadáveres, de forma que es más difícil que los presentes lo escuchen; ¿pensaban que así es más bonito? Tenemos también numerosos planos a los pocos muertos conocidos, como diciendo “eh, mirad hemos matado muchos personajes”, y luego resulta que los ejércitos de Dany y Jon apenas ha sufrido bajas después de tan aterradora y mortífera que se suponía que fue la batalla, y que a pesar de la ausencia del Pueblo Libre todavía están con fuerzas suficientes para plantar cara a Cersei. Así que todo esto remarca lo poco que se mojaron los autores en la supuesta gran batalla.

En la parte buena, nos alejamos de la sensiblería y la previsibilidad en las relaciones. Arya y Gendry dan un paso acorde a sus personalidades, sin forzar el “fan service” de tenerlos juntos comiendo perdices. Arya y el Perro ofrecen un nuevo curso de acción: sus historias entrecruzadas y salpicadas de muerte no han terminado. Tormund se larga para recuperar su tierras, como es lógico, pues ya nada ata al pueblo libre lejos de sus hogares y para él lo único que lo atraía, Brienne, está ya fuera de su alcance. Jaime y Brienne intiman por fin, pero con escenas bien trabajadas (incluyendo el corazón roto de Tormund), sin precipitarse, sin ñoñerías, resultando un romance muy bonito. Y con el giro de él decidiendo que tiene que plantar cara a su hermana la cosa queda abierta de forma un tanto dolorosa.

Lo de Fantasma me provoca sentimientos encontrados. Por un lado, es evidente que no han sabido manejar a los huargos, o que suponían demasiado trabajo, y los han dejado de lado de mala manera. Pero la despedida me parece bien justificada. Jon ya no se siente del Norte, sino cada vez más un Targaryen, por su relación con Dany y los dragones. No quiere aceptar el destino pero su subconsciente lo empuja a ello con decisiones como esta de abandonar a Fantasma y seguir rindiendo pleitesía ciega a Dany. Pero me temo que si hubiera tenido buenas escenas con el huargo no habría sido una despedida decepcionante, sino triste.

Lo mejor, y la mejor esperanza para lo que queda de serie, es la degradación de las reclamaciones políticas y la estabilidad mental de Daenerys, que supone el único rescoldo de tener una trama ambigua y de destino incierto como en las primeras temporadas. La joven se ve más sola en sus pretensiones, pues el Norte la sigue rechazando; la incertidumbre la consume, pues el trono parece alejarse en vez de acercarse, y sigue cobrándose precios muy altos; los fracasos la arrinconan y llenan de ira. La valía de Jon como comandante y rey cercano y comedido atrae repentinamente a Tyrion y Varys. Sus lealtades están divididas y nos ofrecen las mejores conversaciones que hemos tenido en muchos, muchos capítulos. El caldo de cultivo para la confrontación y el fracaso está hirviendo. ¿Cómo acabará la cosa?

El trabajo de los actores, por lo general excelente con algunas excepciones, es magnífico en estas esperas tensas, dudas, despedidas… Destacan especialmente Kit Harrington, cada vez más cómodo en el personaje, Nicolaj Coster-Waldau, Conleth Hill y Peter Dinklage. Incluso hasta Emilia Clarke me convence por primera vez, gracias a sus miradas finales de desesperación y rabia.

Apena que La Larga Noche fuera tomado como un trámite, pero al menos parece que la pugna por el Trono de Hierro va a estar mejor trabajada… Esperemos que no sucumba del todo a esos golpes de efecto poco meditados.

También debo comentar la tardía y visceral reacción del público. Como suele pasar, el fanatismo ciega a la gente ante la realidad y la objetividad más tiempo de la cuenta y luego suele llevarla al otro extremo. Este episodio está pagando la tardanza de muchos seguidores en darse cuenta de los errores que arrastra la serie en las últimas temporadas y no eran capaces de ver o perdonaban sin más hasta que La Larga Noche empezó a abrir los ojos a golpes y a forzar el mirar atrás y admitir esa deriva. Así que las quejas y las malas notas llegan de golpe indistintamente de la calidad del presente capítulo, y me huelo que por esta nueva inercia el final se inclinará hacia el lado de la mala recepción indistintamente de que esté a la altura o no.

PD: El vaso de plástico de café de Starbucks o semejante que se cuela con claridad en un plano de los brindis en el salón de Invernalia ha dado mucho que hablar. Un gazapo así de torpe es poco común, normalmente son fallos de montaje y continuidad (un vaso más vacío o lleno según cambia el plano es muy típico).
PD: Por qué siguen sacando Último refugio en los créditos si solo apareció fugazmente en el primer episodio. Hemos tenido localizaciones importantes que no hemos visto y en los últimos años sale cualquier cosa.

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Guía de episodios

JUEGO DE TRONOS – 803 – LA LARGA LA NOCHE


803 – The Long Night
Guion: David Benioff, D. B. Weiss.
Dirección: Miguel Sapochnik.
Valoración:

Sinopsis:
La batalla contra la Larga Noche tiene lugar en Invernalia.

Resumen:
El ejército de los muertos del Rey de la Noche desborda las tropas de los dothraki, los norteños y los inmaculados, y ni con los dragones consiguen mantenerlos a raya. El Rey de la Noche alcanza a Bran sin que Theon pueda defenderlo y Jon llegar para luchar contra él. Pero de la nada sale Arya y lo derrota de una puñalada con una daga valirya. Todos los Caminantes Blancos y zombis mueren de golpe.

De los personajes conocidos, en el combante sólo han caído secundarios como Beric Dondarrion, Edd el Penas, Jorah Mormont, Theon Greyjoy y Lyanna Mormont.

Mejores frases:
-Beric: ¡Clegane, te necesitamos! No puedes abandonarnos.
-El Perro: ¡Vete a la mierda! No podemos vencerlos. ¿No lo ves, cabrón estúpido? ¡Luchamos contra la Muerte! No se puede vencer a la Muerte.

Comentario:
Después de los dos aburridos y pastelosos capítulos introductorios, como si hiciera falta a estas alturas una introducción, y más gastando dos de los seis de los que consta el año, por fin entramos de verdad en la esperada octava temporada, más concretamente en el episodio que prometía traernos la primera gran confrontación contra el Rey de la Noche (lo de Casa Austera fue la presentación). Los productores nos anunciaban una batalla épica que les costó rodar dos meses, nos vendían un final agridulce, esperábamos que pusiera todo patas arriba, que hubiera muertes, sorpresas y destrucción y el futuro de los Siete Reinos quedara más en vilo que nunca… Y la decepción es enorme. El capítulo es por sí mismo muy entretenido y espectacular, pero como parte de un relato más grande queda como un vulgar trámite sin tragedias ni secuelas y sí con giros entre estúpidos e insultantes. Tras casi ochenta minutos de fuegos artificiales sin contenido real, el Rey de la Noche es despachado como si fuera una trama secundaria temporal y no la gran historia cocida a fuego lento en un plano secundario prometiendo sobreponerse en algún momento a todo lo demás. Ocho años de serie diciendo que el juego de tronos era una distracción fatal mientras el gran enemigo recobraba fuerzas, y ahora resulta que es al revés, este enemigo es anecdótico y lo importante es otra pugna más por este o aquel trono y título.

Ya lo he comentado varias veces en las últimas temporadas, pero hay que reincidir en ello porque en esta está explotando por completo. El desequilibrio entre formas de entender y escribir la serie que se iba viendo desde la quinta etapa cada vez pesa más, pues va imponiéndose la fórmula narrativa más simplona en detrimento de la fiel a los libros y a las primeras temporadas, compleja y muy sólida. Cuando eran fieles a George R. R. Martin, cada personaje contaba su historia y aportaba su grano de arena al conjunto, todas sus motivaciones, planes, aciertos y fracasos quedaban claros, iban viéndose paso por paso y afectando a los acontecimientos globales de formas imprevistas y sorprendentes pero muy verosímiles. Ahora tiran más por el serial de acción barato, con escenas complacientes para la masa de espectadores, giros trampa, sensacionalismo… Los personajes parlotean mucho pero no exponen sus planes, y mucho menos vemos su desarrollo, sino que saltamos al final para intentar impactar con la sorpresa; mientras tanto, se rellena más de la cuenta con encuentros emotivos sensibleros, tirando del recorrido previo de los protagonistas pero sin sustancia en relación con los nuevos acontecimientos. Y para el avance de las historias prima más el espectáculo conseguido a base de billetes que las tramas bien trabajadas.

La puesta en escena es magnífica, de forma que tenemos un episodio impresionante que supone otro hito televisivo de los que hacen época. Hay que agradecer el esfuerzo monetario y personal que supone esta serie, y el intento de superarse después de muchos capítulos épicos memorables. La batalla tiene momentos heroicos, momentos de tensión y momentos de aguantar la respiración. Los distintos frentes se combinan con bastante fluidez, sabes en todo momento dónde están los personajes aunque son muchos, intentan mostrarnos distintos escenarios de la lucha… Los primeros cuarenta y cinco minutos te mantienen en vilo, casi eclipsando los primeros fallos importantes. Por ejemplo, la carga de los dothraki es absurda, pero su destino pone los pelos de punta.

El trabajo del director Michael Sapochnik y del equipo técnico es digno de cualquier alabanza. Incluso hay que defenderlos de los ataques injustificados de que “es demasiado oscuro y caótico así que no se ve nada”, lo cual sólo es cierto si lo ves con mala calidad o la televisión o el reproductor mal calibrados. Es cierto que al parecer la HBO y Movistar emiten un streaming con poca calidad, pero nos olvidamos de que la gran mayoría de televidentes lo son por inercia social, no son verdaderos amantes del cine o las series, y ven las cosas por modas o porque la costumbre es tener la televisión encendida. Si de verdad los amasen se preocuparían por verlos bien: la gente no calibra la imagen ni ecualiza el audio, dejándolo todo plano. El brillo, la saturación, la temperatura de color que vienen de serie suelen ser inadecuados, y luego tenemos el ahorro de energía y otros filtros absurdos que ponen según marcas; además, el entorno también hay que tenerlo en cuenta: la iluminación de la sala cambia todo. Y a eso sumamos los que piratean bajando el episodio que menos ocupa, quizá pensando que eso no influye en la calidad de imagen, y lo ponen en una pantalla de 30 a 60 pulgadas; o incluso peor, hay quien ve cine y series en los móviles y se atreve a decir que se ve bien. En cualquier obra que exija algo más de la imagen, en estas condiciones inadecuadas se verá muy mal, como está ocurriendo con este capítulo.

La realidad es que Sapochnik y el director de fotografía Fabian Wagner se han arriesgado con un estilo visual complicado y han logrado muy buenos resultados. La oscuridad en que nos envuelve la Larga Noche provoca pavor por lo que no se puede ver (el ejército de muertos escuchado antes que visto), caos por que sólo disciernes tu entorno cercano (los primeros planos de la lucha son agobiantes, pero porque consiguen que te metas en la piel del personaje enfocado, no porque no se entienda nada), y los momentos más caóticos y oscuros están bien justificados: la parte de Dany y Jon volando a ciegas enseña lo justo de cada silueta para saber qué pasa. Hay un buen puñado de planos entre bellos y sobrecogedores fruto de marcar contrastes con la luz y la oscuridad: los dragones arrasando con fuego, la tormenta sobre los ejércitos, el vuelo por encima de las nubes… Muchos se han perdido gran parte de la elaborada fotografía y la estupenda atmósfera que han logrado, pero no es culpa de los realizadores.

Lo único que se queda muy por debajo de la media es el compositor Ramin Djawadi, quien de nuevo ofrece una banda sonora muy básica y machacona, remarcando en exceso emociones obvias. La parte final, con una tonadilla simplona que parece cogida de Westworld, me sacó bastante de quicio. Por otro lado, me he pasado todo el rato esperando ver las arañas de hielo que mencionan en los libros, pero al final nada de nada; podían haberlas incluido para tener alguna novedad.

Pero el guion es un desastre que lastra demasiado al capítulo, de hecho hasta hundirlo por completo para muchos seguidores. Cada minuto que piensas en él, que lo analizas con objetividad, es aumentar la decepción, porque encuentras otro agujero, otra mala elección, otra falta de nervio y riesgo por parte de los escritores y productores principales, David Benioff y D. B. Weiss, otra ocasión en la que han tirado por la borda el potencial que tenían los libros y que durante al menos cuatro temporadas la serie estaba a punto de alcanzar para luego ir diluyéndose cada vez más. En el Juego de tronos que yo conocía escribirían cada escena para contar algo y entre todas sumarían algo más. Aquí, todas las situaciones, acciones y estrategias obedecen únicamente al calado emocional que estén buscando en cada momento, y la coherencia global de trama y personajes es dejada completamente de lado.

La lógica y verosimilitud en la planificación y ejecución de la batalla no existen. Los personajes deambulan de acá para allá sin motivos ni destino claros. Los que no tienen calado argumental aparecen únicamente en situaciones de peligro muy forzadas, y los que finalmente lo tienen dan muchas vueltas en círculos antes de saltar precipitadamente al destino que les han improvisado.

Teniendo una fortaleza bastante aparente, esperar con los ejércitos fuera de las murallas es una gran imprudencia. Pero el sinsentido se remata con los dothraki cargando contra la oscuridad sin venir a cuento, supongo que para poner tensión sobre un enemigo intangible en gran parte de la serie. Es penoso el destino del khalasar, un pueblo que les ha importado un pimiento a los escritores y lo han mantenido primero porque estaba en los libros y luego porque era un ejército de relleno. No sé cómo pretenden prender fuego a una trinchera llena de leña en pleno invierno, sin protegerla de la humedad, sin combustible alguno, y hacerlo además justo cuando las tropas enemigas están llegando. Dejarlo todo a que un dragón esté disponible en ese momento es un riesgo demencial. Y qué me decís de Jon, que lo ve todo desde la muralla con el dragón y no hace nada, ni encender la trinchera ni atacar los lugares por donde entran los muertos. Cuando se retiran a Invernalia, todo el mundo pasa de todo: no hay gente en los muros, ni arqueros siquiera, hasta que los llaman a última hora y tienen que ir apurados. ¿Pero no eran Jon, Jaime, Tyrion y demás consejeros unos grandes estrategas y comandantes? Ya desde que nos los ponen en primera línea de combate, en vez de en lugares donde puedan dar órdenes, vemos que los guionistas se han olvidado de su posición y experiencia.

También tenemos inconsistencias numerosas en las capacidades del enemigo. Los muertos hasta ahora ardían como antorchas al acercarles fuego, pero de repente cambia la cosa, son capaces de tumbarse encima de la trinchera incendiada y apagar las llamas para que pasen sus compañeros. También rompen tumbas de piedra para salir, pero no son capaces de atravesar puertas de madera. El fuego del dragón-zombi es capaz de derribar el Muro, la muralla de Invernalia… pero Jon se esconde tras un cacho pared medio derruida y no pasa nada.

Y más importante aún, el propio sentido de la batalla y las motivaciones del Rey de la Noche se me escapan. Por qué hemos de aceptar que Bran es un gran rival para el enemigo, si no se explica ningún poder o conocimiento que pueda indicarnos que supone un peligro. Por lo tanto, no se entiende por qué el enemigo está tan empeñado en él y por qué todos asumen que lo está sin pruebas concluyentes. Para rematar, este archienemigo no parece tomarse muy en serio el matarlo. Se entretiene peleando con los dragones, a pesar de que luego queda claro que no pueden hacerle daño, y derriba la muralla y entra andando por ella, exponiéndose a numerosas armas de acero valiryo, en vez de posarse con su dragón al lado de Bran, y se queda plantado mirándolo un buen rato en vez de darle muerte de una vez.

Los personajes principales tenían un plan concreto (y bien simplón: Bran como cebo para el Rey de la Noche), pero todos los implicados, en especial Jon y Dany, se olvidan de él desde el principio y se van a hacer otras cosas improvisadas sobre la marcha, poniéndose en peligros absurdos constantemente. Nada más iniciarse la confrontación se dan cuenta de que reservar a los dragones es un error, porque necesitan el fuego contra el ejército de zombis. ¡Quién lo iba a pensar! Luego Jon embiste repetidas veces contra el Rey de la Noche a pesar de la clara situación de inferioridad (a ciegas en la tormenta creada como defensa, en tierra rodeado de muertos)… No, este no es el Jon que yo conocía. Dany también se comporta como una idiota de cuidado. Ve que el fuego del dragón no puede con el Rey de la Noche, pues que lo atrape con la boca y que venga Jon o algún otro y lo maten sin problemas. Pero una vez libera a Jon de los zombis para que este persiga al Rey de la Noche no hace nada. Al menos, si no quiere acercarse por si tiene más lanzas, que limpie el terreno para Jon. Pero no, prefiere posarse mirando cómo su novio actúa, olvidando que está rodeada de zombis… así que se le suben encima.

Sansa y Tyrion no empiezan mal, con un par de escenas emotivas que no se alargan más de la cuenta… pero cuando se alzan los muertos de las criptas (el único giro inteligente en lo que llevamos de temporada) hacen algo rarísimo con ellos. Toda la escena en que se esconden tras una tumba, sacan una daga y se despiden indica que van a suicidarse… pero de repente aparecen andando por ahí a salvo sin más. ¿Han querido engañarnos o la escena les ha salido así de mal? Por otro lado, Varys, Missandei y Gilly no tienen ningún momento útil dedicado a ellos, así que parecen simples extras.

Bran sigue siendo un fallo de concepción importante. No entiendo nada de lo que estén intentando hacer con él: no aporta nada con sus frases crípticas, al final sólo sirve como cebo. En vez de hacer algo se va de paseo metiéndose en los cuervos. Por qué no se mete en la mente de un dragón o de Fantasma o hace cualquier otra cosa que sea útil, que justifique su viaje y aprendizaje de poderes a lo largo de tantas temporadas. Melisandre igual. ¿Por qué se fue y por qué vuelve? ¿Ahora sí está segura de la visión que haya tenido… fuera de pantalla? ¿Ahora sí tiene poderes en cantidad? ¿Por qué no usó el fuego para salvar al ejército de Stannis de la congelación? Es más… ¿¡por qué no prende fuego al ejército de los muertos!?

El resto de protagonistas, y son muchos, sólo sirven para intentar poner un poco de la emoción que no son capaces de conseguir al no estar narrando algo concreto. Desde el comienzo del combate, en cada aparición todos están a punto de morir, rodeados de enemigos y música lacrimógena demasiado acentuada, en vez de verlos sudar haciendo algo tangible y sufrir mientras enfrentan peligros verosímiles. Recalco esto, porque tenemos planos y planos y planos de personajes rodeados por decenas de muertos, aplastados por ellos, con algunos lanzándose a mordiscos a escasos centímetros de sus cuerpos… Es decir, los das por muertos en segundos… pero pero ahí siguen, imbatibles escena tras escena. También cabe señalar que en cada pareja se salvan el uno al otro en alguna escena metida con calzador, algunas lamentables, como el Perro parándose en plena huida a la desesperada para buscar quién lo ha salvado con una flecha: Arya.

Los que por fin mueren en este relato tan inesperadamente blando y complaciente son roles terciarios o secundarios que tenían el destino escrito en la frente desde hace tiempo, pero además caen tras eternas cámaras lentas y planos de teatral agonía que en vez de provocar lágrimas sólo consiguen lo contrario, saturar de melodrama barato de forma que no se siente natural ni trágico, sino manipulador. De Juego de tronos se esperan sorpresas y contundencia, no obviedades tan cursis. Lyanna está ahí sólo para tener una muerte épica. Sola, sin protección, atacando como una demente… ¡a un gigante! ¿Y por qué a ella la dejan estar en la batalla y a Sansa, Tyrion y Varys no? Jorah tiene que salir en una misión suicida porque Dany es tan tonta como para posarse con el dragón y ponerse a mirar el panorama mientras se le suben los muertos encima; pero además, él intuye el peligro por arte de magia, porque no ha visto la situación de su amada reina. Edd el Penas debería haber muerto defendiendo el Muro con Tormund, para dar más garra a la llegada del Rey de la Noche y que no se concentrara todo en una sola confrontación, pero aquí sabe a trámite tardío y por tanto tampoco emociona, y más cuando patanes como Sam y Jaime (que no sabe luchar con la zurda) continuan vivos. También tenemos falsas muertes o situaciones muy confusas: ¿pero mueren los dragones o no?, ¿y qué pasa con Fantasma, por qué va con los dothraki en vez de estar al lado de Bran, que sería lo más lógico?, ¿y sobrevive o no? Y finalmente, un detalle extraño: ¿y Yohn Royce, del Valle? No se le ve el pelo.

Pero lo más decepcionante, lo peor planteado y desarrollado, es el desenlace de la batalla… y de la Larga Noche en general. Acabar la guerra en el tercer capítulo, en la primera batalla al sur del Muro, con un villano que se muestra tan resistente en unas ocasiones y tan frágil en otras, y con la pobre justificación de que muerto él muertos sus ejércitos, tiene las de defraudar incluso al que fuera con las expectativas más bajas, pero construir este final con el giro más manipulador y forzado de todos los que llevamos hasta ahora, y la lista va siendo bien larga, no puede recibirse de otra forma que como un insulto a la inteligencia y paciencia del seguidor.

El problema no es que sea Arya la que acaba con el Rey de la Noche, sino cómo lo desarrollan y justifican. Si es ella la que más aporta al final, ¿por qué nos sacar únicamente a Jon?, ¿por qué perdimos el tiempo en la biblioteca y los pasillos anteriormente en vez de mostrar las dificultades actuales de Arya para llegar al Rey de la Noche, que es lo relevante? Porque se basan en el golpe de efecto fugaz, y mientras tanto deben rellenar minutos y hacer malabares para distraer nuestra atención. La parida de Jon plantándose ante el dragón es para amagar con que se ha librado de él y sorprendernos con Arya. No pierdas el tiempo preguntándote cómo ningún zombi ni Caminante Blanco ve a la chica a pesar de estar por todas partes, ni cómo pretenden que nos creamos ese salto de dibujos animados. Todo es una mezcla ridícula de sensacionalismo y trampas argumentales. Si es que los mismos guionistas lo admiten, diciendo que no querían que fuese uno de los héroe principales porque sería demasiado obvio, sino alguien que en ese momento no tuviera el foco.

Es decir, ellos mismos confirman que ahora escriben en base a sorpresas burdas y el resto, toda la profundidad y coherencia que tenía la serie, ya no importa, pretenden que satisfacer con ganchos fáciles al espectador menos exigente para así atraer a masas de audiencias. Se cargan el concepto de la serie, se ríen de los espectadores que se ganaron con ello, y se ríen en la cara del propio George R. R. Martin, que tiene como uno de sus principios más importantes de la escritura el no engañar estando miles de páginas con una historia y darle la vuelta en dos líneas con un giro absurdo sacado de la manga.

Para el dichoso golpe de efecto olvidan hasta el recorrido previo de los personajes implicados, no ya el de las temporadas anteriores, sino el de minutos atrás. Arya es capaz de cargarse como a diez muertos en pleno caos de la batalla, pero no se atreve a enfrentarse a los pocos zombis patosos que hay en la biblioteca. Estos oyen las gotas de sangre caer de su frente, pero los Caminantes Blancos, tan inteligentes y capaces, no la escuchan correr entre ellos. ¿Por qué, si nos muestras que está agotada hasta la extenuación, de repente tiene tanta determinación y fuerza? ¿Por qué no pensó antes en ir a por el Rey de la Noche? ¿Por qué la presencia de Melisandre la convence repentinamente? Y ya que estamos: sale corriendo de la habitación donde está con el Perro y Melisande… ¿sabe que hay una salida… y no se la indica a ellos? El tiempo perdido por los pasillos debería haberse usado para explicar su repentino interés en esa misión suicida y luego mostrar el esfuerzo de darle alcance esquivando muertos, donde de hecho podría haberse hecho pasar por muerto con una máscara, para que las dos temporadas que pasa entrenando con los Hombres sin Rostro hubieran valido para algo más que para vengarse de los Frey.

Para colmo, los autores van de listos diciendo que han sembrado pistas aquí y allá, como en la tercera temporada, cuando Arya y Melisandre se encuentran y la bruja dice lo de los ojos verdes, marrones y azules… pero luego afirman que tenían previsto que fuera Arya desde hace sólo tres temporadas. Así que es evidente que se han encontrado con ese diálogo por casualidad y les ha servido de apaño; de hecho, lo más gracioso es que la presencia de Melisandre en las Tierras de los Ríos (con un viaje de esos de teletransporte) ya de por sí era improvisada para meter a Gendry en la trama de Stannis. Y la dichosa daga también les ha caído encima sin más, pues si la recuperaron fue para la trama de Meñique. Vamos, que en vez de construir un final sólido escribiéndolo bien, pierden el tiempo rapiñando pobres justificaciones.

Ya sabemos que las profecías y visiones no tienen gran peso en la serie (apenas tibias menciones al Príncipe Prometido y a Azor Ahai que no llegan a hilar nada concreto), pero de ahí a elegir quién mata al Rey de la Noche al azar hay un buen trecho. No he visto nada parecido desde Battlestar Galactica 2003, donde después de cuatro temporadas anunciando el gran plan Cylón, los productores tuvieron la desvergüenza de admitir que el desenlace lo improvisaron a última hora. Al menos cállate y no nos insultes, como hicieron los de Perdidos.

Luego dirán que no entienden cómo la gente está decepcionada e incluso cabreada. Sin ir más lejos, los propios actores implicados han soldado pestes sobre la decisión. Maisie Williams dice que “Inmediatamente pensé que todo el mundo lo odiaría (…). El villano no puede ser tan malo si una chiquilla de 45 kilos aparece y lo apuñala“, y Kit Harrington que “Estaba muy cabreado de que no fuera yo el que mataba al Rey de la Noche“, como toda profecía y toda la trama apuntaba.

Fuera con lo más previsible o con una sorpresa, había que contarlo bien, no intentar engañar al espectador.

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Guía de episodios

JUEGO DE TRONOS – 802 – UN CABALLERO DE LOS SIETE REINOS


802 – A Knight of the Seven Kingdoms
Guion: Bryan Cogman.
Dirección: David Nutter.
Valoración:

Sinopsis:
La gente charla y se distrae en el previo a la batalla.

Resumen:
En espera de que llegue la batalla, todo el mundo parlotea cosas intrascendentales. Nada serio ocurre, salvo que Jaime llega a Invernalia y es aceptado a regañadientes, Sansa y Dany intentan limar asperezas, y Jon le dice a Dany que es Aegon Targaryen, aunque la discusión la aplazan para más adelante.

Mejores frases:
-Jaime: Arrodíllese, Lady Brienne. ¿Quiere ser caballero o no? Arrodíllese. En el nombre del Guerrero, le ordeno ser valiente. En el nombre del Padre, le ordeno que sea justa. En el nombre de la Madre, le ordeno que defienda al inocente. Levántese, Brienne de Tarth… caballero de los Siete Reinos.
-Tyrion: ¡Ser Brienne of Tarth! ¡Caballero de los Siete Reinos!

Comentario:
Llevamos dos capítulos de seis que son altamente decepcionantes, relleno aburrido, un previo torpe estirado hasta la extenuación. Dos de seis son suficientes para considerar fallida una temporada tan corta, creo yo. Mucho tendría que ofrecer para que los olvidemos y el conjunto se lleve buena nota. Pero con ellos en mente, la impresión es que todo el año van a ser fuegos artificiales. Porque si los guionistas tuvieran algo que contar, ya lo estarían haciendo, que queda muy poco tiempo. Mi impresión es que van a potenciar la narrativa del impacto directo que han ido usando aquí y allá desde la sexta temporada: mucha batalla espectacular, unos cuantos momentos emotivos con los personajes, y cuatro golpes de efecto al final, pero poco contenido real. Ojalá mis vaticinios no se cumplan.

Unas pocas escenas se salvan, casi todas muy breves o despachadas con demasiada ligereza, como reservando lo importante para luego, y todas perdidas entre morralla inane. La entrada de Jaime, aceptada a regañadientes entre los personajes, es efectiva. El intento de limar asperezas entre Sansa y Dany pone cierto suspense sobre el trabajo en grupo, la revelación de Jon a Dany lo hace sobre quién mandará en el tiempo que queda, y juntas siembran la duda de si habrá enfrentamiento entre Daenerys y los Stark. Por otro lado, el nombramiento de Brienne como caballero por mano de Jaime es muy bonito, y la intervención de ser Jorah para defender a Tyrion muestra su madurez.

En el resto tenemos cursiladas enormes, como la promesa entre Gusano Gris y Missandei, relación cuya posición conocemos desde hace la tira de capítulos y no se ha movido de ahí, así que no necesitaba esta sobre exposición romántica tan tonta. Rellenos y reuniones en plan “fan service” (o sea, dedicados a contentar a los seguidores con lo más facilón), como la larguísima y trivial conversación alrededor del fuego y los encuentros de Arya con el Perro y luego con Gendry. Y finalmente, el sensacionalismo de baratillo cae en la más cutre vergüenza ajena cuando a Davos se le presenta una niña con la mejilla marcada como Shireen. Por otro lado, Bran es tan artificial y cargante que hace tiempo que desconecto en sus apariciones.

Por cierto, me ha dado repelús la escena de sexo entre Arya y Gendry: Maisie Williams contaba con veintiún o veintidós años al rodarla, pero con el físico que tiene y habiéndola seguido desde la primera temporada, sigo viéndola como a una niña. La situación requería algo de romance adolescente, torpe y bonito, más que un “vamos a echar un polvazo, que el mundo se acaba”.

Las estrategias y los preparativos de guerra se ven si acaso de fondo, y cuando por fin parece que se van a sentar a planificar la batalla ante un mapa, resulta que se dedican a charlar sobre nimiedades y a soltar un vago “Bran cebo, Rey de la Noche muerto”, lo cual apunta a lo que decía al principio: espero que no vayan a resolver las cosas forzando una sorpresa que no hemos visto preparar ni poner en marcha (una elaborada trampa para el enemigo o algo parecido).

La sensación es que estos dos episodios se deberían haber resumido en quince o veinte minutos en total, mostrando las pocas escenas relevantes mientras se avanza con las historias globales, y que el reposicionamiento emocional debería haber ocupado sólo unos pocos minutos justo antes del combate y sin abusar de sensacionalismo y ñoñerías. Pero en cambio nos cuelan una amalgama de pobres intentos de que te encariñes con los personajes, de predisponerte para sufrir por ellos en las batallas. ¿De verdad piensan que siete temporadas no han sido suficientes para ello? Llegando al desenlace lo lógico es abordar los arcos finales de cada trama y personaje, no forzar un previo pseudolacrimógeno que repite lo que ya sabemos durante dos eternas horas.

PD: ¡Por fin vemos a Fantasma! Creo que desde que resucitó Jon no aparecía, como si hubiera dejado de existir.
PD2: No se me había ocurrido hasta que me lo han comentado: Las criptas de Invernalia tienen un puñado de muertos que podrían ser resucitados… Sería inquietante ver esqueletos de antepasados persiguiendo a los actuales Stark…

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Guía de episodios

JUEGO DE TRONOS – 801 – INVERNALIA


801 – Winter is Coming
Guion: Dave Hill.
Dirección: David Nutter.
Valoración:

Sinopsis:
Jon y Daenerys reúnen sus fuerzas en Invernalia. Cersei trata con Euron. Theon trata de rescatar a Yara.

Resumen:
Los ejércitos de Dany llegan a Invernalia y son mirados con recelos por los norteños, pueblo llano y señores. Deberá ganarse su confianza de alguna forma. Jon se reencuentra con Bran y Arya, esta con Gendry y el Perro, y Sansa con Tyrion.

Cersei recibe noticias del avance del ejército de los muertos por el Norte, pero no le preocupan. Lidiar con Euron sí: cede a tener sexo para acallar sus escenitas insistiendo. También recibe a la Compañía Dorada, veinte mil soldados al mando del capitán Harry Strickland, y paga a Bronn para que busque y asesine a Jaime y Tyrion si la guerra no acaba con ellos.

Theon rescata sin dificultad a Yara, pero decide que su sitio está en Invernalia. Ella se hará fuerte en las Islas del Hierro ahora que Euron está en Desembarco del Rey.

Sam descubre que Dany ejecutó a su padre y hermano y duda de sus capacidades como reina, así que le hace saber a Jon que en realidad es un Targaryen y por tanto heredero al trono. Jaime llega a Invernalia y se encuentra con Bran.

Mejores frases:
-Sansa: ¿Cersei os dijo que su ejército vendría al norte a luchar por vos?
-Tyrion: Sí.
-¿Y la creísteis?

-Qyburn: Pobre chica. La viruela se la llevará en menos de un año.
-Bronn: ¿Qué chica?

Comentario:
Por fin llega la esperadísima última temporada. Más corta en número de episodios, sólo seis, pero la mayor parte de hora y veinte de duración, sólo los dos primeros no alcanzan la hora. Siendo el final, la expectación está por las nubes, y además todos dábamos por seguro que echarían toda la carne en el asador desde el principio. Pero nos encontramos otro episodio de inicio de temporada que resume la posición de los personajes pero no avanza nada, con lo que sólo tenemos cháchara, reencuentros (solo alguno se salva por ser algo emotivo), posicionamientos y recordatorios de lo más previsibles y anodinos. Lo poco que se cuenta cabía perfectamente en escenas que avanzaran en lo importante, porque son cosas que se pueden deducir de miradas, comportamientos, silencios y breves diálogos. Pero dedicar el tiempo a decir dónde esta cada personaje, recrearse en naderías en los reencuentros más previsibles, recalcar qué piensa cada uno de los demás a pesar de que ya lo tenemos claro y demás microhistorias repetitivas no tiene sentido a estas alturas, resultando uno de los capítulos más flojos, aburridos y decepcionantes.

La introducción no la entiendo. Intentan un paralelismo con el primer capítulo de la serie, donde Bran y Arya correteaban y curioseaban, pero entonces sácame a ellos en su nueva situación, no a un crío sin relación. La mirada de la joven Stark a Jon, desbordada de emoción e incapaz de moverse, es bonita, y el reencuentro posterior también. La reunión entre Sansa y Tyrion en cambio no tiene garra alguna, y no mucho mejores son las de Arya con Gendry y el Perro: todos los chascarrillos son muy tontorrones.

Las presentaciones entre los norteños y Daenerys son demasiado facilonas, todo se ve venir de lejos. Como señalaba, las dudas y choques se podrían haber diseminado mientras la trama avanzaba con algo tangible. La reaparición de Yara y el rescate de Theon se toma como un trámite en el que los escritores no ponen pasión alguna, ocurre y ya está; al menos, su elección de ir a Invernalia es más interesante. La presentación de la compañía dorada también pasa sin pena ni gloria; además, 20.000 soldados mercenarios parecen demasiados hombres, ¿de qué viven cuando nadie los contrata? El encuentro sexual y dialéctico entre Cersei y Euron es otro momento harto predecible y tedioso.

Con Bronn tenemos una escena de exposición sexo gratuita como hacía tiempo que no se veía; creía que después de tantas quejas del público habían superado este porno barato. Es evidente que el mercenario no atacará a Tyrion ni a Jaime, y muy poco creíble que Cersei, tan cuidadosa y desconfiada, piense que sí.

El vuelo con los dragones es de las pocas situaciones con algo más de trascendencia. Había que mostrar el acercamiento entre Dany y Jon y que este aprende a volar el dragón, y además la escena es bastante espectacular. Por otro lado, Fantasma sigue completamente desaparecido. También funciona el momento en que Dany trata de agradecer a Sam el haber salvado a ser Jorah, pues él acaba descubriendo que ella ejecutó a su padre y su hermano, y con la rabia coge fuerza para soltarle a Jon que es el heredero Targaryen, algo que de otra forma le habría costado, dada su timidez. Eso sí, el intérprete de Sam ha tenido ocho años para mejorar, pero sigue dando lástima. Y no entiendo por qué se empeñan los guionistas en llamar Aegon a Jon, cuando se supone que este murió siendo un bebé en la Fortaleza Roja a manos de los Lannister (la Montaña) junto a su madre Elia Martell; parece que se han olvidado de ello. Ahora queda por ver cómo lo sobrellevará Jon y si la relación con Dany se resentirá.

Encontramos otra escena obvia de posicionamientos con Tormun y Edd el Penas. Bastaba que hubieran aparecido en Invernalia, pues el primero por narices huyó y el segundo habría recibido la orden de retirada que envía Jon. Quizá querían aportar intriga, anunciando que los malos siguen avanzando, pero es que ya lo sabemos de sobras. Y finalmente llega Jaime, que se podría haber resumido pero también le añaden suspense innecesario. Con entrar y ver a Bran había suficiente, eso es lo relevante.

Empezar la última temporada con tanta torpeza y falta de ambición es difícil de perdonar.

PD: Los títulos de crédito varían bastante, reduciendo las localizaciones y entrando en ellas. Cualquier detallito de estos se agradece.

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