JUEGO DE TRONOS – 502 – LA CASA DE BLANCO Y NEGRO.


501 – The House of Black and White
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Michael Slovis.
Valoración:

Sinopsis:
Arya llega a Braavos y entra a la Casa de Blanco y Negro. Varys y Tyrion siguen su camino a Volantis, desde donde partirán a Meereen. Brienne se tropieza con Meñique y Sansa, pero ésta no quiere ir con ella, así que los seguirá de lejos. Ante las amenazas que recibe Cersei tras la muerte de Oberyn, Jaime decide ir a Dorne (con Bronn) para proteger a Myrcella de los Martell. Doran Martell no quiere actuar contra los Lannister a pesar de la insistenica de Obara Arena, la amante de Oberyn. Cersei maneja el Consejo del Rey a su antojo, algo que no satisface a todos.

Daenerys enfrenta el dilema de si ejecutar a los Hijos de la Arpía que detienen u otorgarles un juicio justo, y trata de calmar a los esclavos liberados, que sólo buscan venganza. Pero haga lo que haga, está condenada a ojos de alguien. Las elecciones a nuevo Lord Comandante en la Guardia de la Noche están reñidas entre Alliser Thorne y Jon Nieve, pero termina imponiéndose este último. Así además desoye la petición de Stannis de ratificar su apellido Stark y gobernar en Invernalia.

Frases:
-Meñique (sobre Brienne): Esta mujer juró proteger a Renly, y fracasó. Juró proteger a vuestra madre, y fracasó. ¿Por qué iba alguien con vuestros antecedentes a proteger a Lady Sansa?

-Obara: Tu hermano fue asesinado y tú te sientas aquí en los Jardines del Agua mirando al cielo sin hacer nada.
-Doran: Oberyn murió durante un juicio por combate a manos de un señor. Eso no es un asesinato.
-Tu hermano…
-No necesitas recordármelo. Era mi hermano mucho antes de que fuera nada para ti.
-¿Qué vas a hacer respecto a su muerte?
-Lo enterraré. Lo lloraré.
-¿Y luego?
-Me harías ir a la guerra.
-Todo el país tendría que ir a la guerra.
-Entonces tenemos suerte de que no sea todo el país quien decida.
-Las Serpientes de Arena están conmigo. Tenemos el amor de su gente. Vengarán a su padre mientras tú te sientas aquí en tu silla sin hacer nada. Oberyn está muerto… Y esa niña Lannister se pasea por los Jardines del Agua comiendo nuestra comida, respirando nuestro aire. ¿A cuántos más de tus hermanos y hermanas tienen que matar? Déjamela. Deja que se la envíe a Cersei dedo a dedo.
(…)
-Nosotros no mutilamos niñas pequeñas por venganza. Aquí no. No mientras yo gobierne.
-¿Y cuánto durará eso?

-Gusano Gris: Aquí no hay nadie. Vámonos.
-Daario: ¿Tienes prisa? ¿Estás asustado?
-Los Inmaculados no temen a nada.
-Cierto. Ese es vuestro problema. Ya conociste el miedo una vez, hace tiempo, pero olvidaste lo que significa. Alguien que ha olvidado el miedo… ha olvidado cómo esconderse.

-Slynt: Sam el Mortífero. Otro amante de salvajes, como su amigo, Jon Nieve. ¿Cómo está tu amante, Mortífero?
-Sam: Se llama Elí. Ser Slynt la conoce muy bien. Se resguardaron juntos en la despensa durante la batalla por el Muro.

Comentario:
Los comienzos de temporada siempre se les han dado bien a Benioff y Weiss, que saben presentar adecuadamente los cambios en el tablero de juego tras los golpes de efecto de los finales de las temporadas previas. Pero los capítulos intermedios, de transición, se les atascan un pelín. La Casa de Blanco y Negro acusa las limitaciones ya de sobra conocidas en la serie, como algunas secciones puestas para cumplir y otras desaprovechadas, en un conjunto con bastante más potencial, como bien señalan las escenas que mantienen el nivel.

Las partes menos satisfactorias son las de Arya y Tyrion. La primera tiene un paso crucial pero sencillo: llegar a donde los Hombres sin Rostro. Pero querían alargarlo y tiran de topicazos: la escena de espera y el mentor/mago que reaparece para aceptarte después de haberte observado un poco es muy vieja y predecible. Se tenía que haber resuelto mediante algún diálogo inteligente donde el hombre sin rostro estudiara a Arya sutilmente y ella le llamara la atención con alguna buena respuesta, pero parece que los guionistas no tenían ganas de pensar. Con Tyrion estamos en la misma situación, pero agravada porque se ve claramente que no hacía falta que apareciera. Ya sabemos que van hacia Meereen con parada en Volantis (si no incluyeron Volantis en el capítulo anterior, cabe en una frase), si los vas a sacar, al menos pon una situación que aporte algo: repiten exactamente el mismo diálogo que tuvieron en Pentos, cambiando únicamente las palabras. ¿Para esto relegan o eliminan a los Griff?

Por suerte el resto del capítulo no está en esa tónica tan poco inteligente. Sólo podría ponerle alguna pega a la parte de Brienne, que si la miras a fondo se le pueden sacar algunos flecos. ¿Es creíble que alguien tan inteligente como Meñique se pare en posadas cuando quiere viajar de incógnito y tanto él como Sansa pueden ser reconocidos por mucha gente? Por otro lado, se puede justificar que Brienne diga el nombre de Sansa en voz alta porque es un poco corta de mollera. Otro detalle un poco flojo es que Brienne, cuando quiere irse, golpea a un soldado y corre a los caballos… pero parece que desde el fondo de la taberna al exterior va en un segundo, mientras el resto de soldados tardan en llegar el tiempo suficiente para que rompa las ataduras, espante caballos, se monte y empiece a correr. Mal por el director y el editor.

Aparte, con Brienne me viene otro pensamiento: que es un rol muy sacrificable y le dan demasiado tiempo, cuando otros más importantes en los acontecimientos globales no han sabido o no se han esforzado por incluirlos. Los Greyjoy han desaparecido, de los Griff parece que no veremos nada, y con Quentyn lo mismo, a pesar de que su historia es corta.

La parte de Desembarco como siempre es bastante completa. Cersei ve enemigos por todas partes (y más si recibe amenazas, claro), y lo de mandar a Myrcella como pupila y prometida a Dorne cada vez parece peor idea porque el resentimiento mutuo entre ambas familias va creciendo. Hábilmente nos presentan Dorne en una escena breve pero jugosa para que sepamos el qué, quién y dónde; meter más podría haber sido demasiada información para asimilar de golpe, es mejor ir poco a poco. Cuando haya que ampliar la sección y exponer más a fondo el conflicto entre los Martell y los Lannister, qué mejor que tener un protagonista principal como nexo de unión y catalizador de la trama: Jaime Lannister. Que vaya allí es un cambio respecto a las novelas, pero sinceramente, es tan lógico y coherente que casi me parece una mejora respecto a los libros, donde su viaje a Aguasdulces era muy poco interesante, mientras que en la serie esa es otra trama que de reducida pasó a desaparecida. Así pues, lo recuperan para algo más útil. Y ya que tienes un personaje secundario atractivo relacionado con Jaime, ¿por qué no usarlo? Pues Bronn también va. Un gran acierto, se mire por donde se mire.

Por si fuera poco, Cersei se crea nuevos enemigos, alterando el funcionamiento del Consejo a su antojo. ¿Cambiar al hermano de Tywin, Kevan, el único general competente que le queda cerca, por un pseudo maestre sólo porque este es su perrito faldero? ¿Llenar el consejo de otros pelotas sin grandes habilidades, como Mace Tyrell? Negro futuro se está creando la reina regente.

Las secciones de Dany y Jon son aún más potentes y ricas. Jon sigue tratando de mantenerse fiel a sus votos a pesar de que la realidad se presenta cada vez más gris y ambigua y llena de dilemas morales. Casi parece que prefiere estar en el Muro menos por cumplir su juramento y más porque sabe que es ahí donde se va a transformar el Norte: la Guardia y los Salvajes deben cambiar su forma de entenderse, Stannis debe comprender a los Salvajes si quiere trabajar con ellos. Invernalia puede ser el sueño de su infancia, pero su madurez lo mantiene donde cree que debe estar. Eso sí, se la juega mucho, porque como ser Alliser sea nombrado Lord Comandante puede ponerle las cosas difíciles… Sin embargo Sam en una genial intervención tuerce las votaciones en favor de Jon y termina siendo elegido para el cargo. Sí, en la novela esta parte es mucho más larga y compleja, pero se resume muy bien. Quizá cabría preguntarse si los hermanos de otros castillos no votan, pero bueno, se ahorran explicaciones para ir a lo importante: la rivalidad creciente, lo que piensan en cada uno de los bandos que se están gestando en la Guardia, porque la presencia de los Salvajes amenaza con resquebrajar su unidad.

Dany está en una situación muy semejante: haga lo que haga se condena al rechazo y la incomprensión de algún grupo e incluso de sus allegados. Si actúa con mano firme (con venganza y ejecuciones), puede generar una espiral de violencia y odio. Si es muy blanda, se le pueden rebelar todos. Las disputas entre consejeros, el análisis de cada situación, sus intentos de aplicar justicia y demás ramificaciones están muy bien desarrolladas, y parece que se han llevado gran parte el esfuerzo de los guionistas a la hora de escribir el capítulo, en detrimento de otras secciones. Al menos hasta la escena final, donde para meter la supuestamente emotiva escena del dragón deshacen parte de lo andado: están todos en alerta máxima porque pueden atentar contra Dany, hablan de hacer guardia y estar atentos… y al primer ruido que oye se va a mirar ella sola…

Por cierto, las pantallas de fondo y fondos digitales se notan un poco tanto en Braavos como en Meereen, pero bueno, se perdona por lo espectaculares que resultan las recreaciones de ambas ciudades. Ya podían haberse esforzado así con Aguasdulces y Rocadragón, que eran importantísimas en su momento pero ni las vimos ni quedó claro dónde están.

PD1: Los espectadores más avezados han notado dos gazapos. 1) El collar de la escena de Cersei… por lo visto Sansa lo lleva también en alguna ocasión, así que tan único no es. 2) Hablar de los hijos de Cersei, rubios Lannister en vez de morenos Baratheon por los cuernos a Robert con Jaime, hace plantearse la pregunta de si Shireen no es hija de Stannis Baratheon sino de Selysse con algún otro, porque también es rubia.
PD2: En los créditos mantienen la absurda e incomprensible decisión de desplazarse mediante giros que te descolocan totalmente la posición del mapa. Siendo la idea inicial facilitar al espectador no lector dónde están los continentes, reinos y ciudades, la cagada es monumental.
PD3: ¿De verdad hace falta forzar tanto el acento de Obara? Doran no parece tenerlo, por ejemplo.
PD4: El Hijo de la Aría que encuentra Daario… ¿cómo entra y sale?, ¿tienen que romper y enyesar la pared cada noche?

ROMA – PRESENTACIÓN.

Roma fue creada por William J. MacDonald y John Millius, quienes presentaron a la HBO una idea para una miniserie pero la cadena aceptó con la condición de hacer una serie de varias temporadas. El primero es un productor con pocos trabajos y por extensión poco conocido, pero el segundo en cambio sonará a los cinéfilos por ser guionista y director de la película de culto Conan el Bárbaro, entre otras tantas obras como Adiós al rey o El viento y el león y la colaboración en el guión de Apocalipsis Now. Se unió también un también un tercer guionista, Bruno Heller, quien de hecho terminaría siendo la cara más visible de la serie, ejerciendo como productor ejecutivo principal, esto es, siendo el mandamás en el día a día de la producción. También era un desconocido, aunque ahora triunfa con El mentalista y Gotham.

HBO tiraría la casa por la ventana levantando un proyecto de una envergadura como nunca antes se había visto en una serie de televisión, porque lo más cercano fue Hermanos de sangre, que aunque costó más (125 millones de dólares) era una miniserie. Como en esa otra producción, se unieron a la BBC para hacerlo posible, pues aportaba una parte del presupuesto de 100 millones (un quince por ciento), y planearon un rodaje tipo cinematográfico, en el extranjero en grandes decorados y exteriores. Se fueron ni más ni menos que a Roma. ¿Qué mejor lugar? Los exteriores darían el aspecto más fiel y el mítico estudio Cinecittà proporcionaba el tamaño requerido para construir una réplica de gran parte del foro romano y varias villas y calles.

El calendario de rodaje fue obviamente largo y complejo (de marzo de 2004 a mayo de 2005). Prácticamente todas las escenas requerían un despliegue enorme de atrezo y extras y mucha planificación. Algunas además eran monumentales: el triunfo de César por ejemplo es digno de una superproducción para cine. Por supuesto esto difícilmente habría sido posible si la HBO no tuviera en nómina a los mejores directores de la televisión. Alan Taylor, Allen Coulter, Jeremy Podeswa, Timothy Van Patten y otros tienen larga experiencia en series de primera división, y no se amilanaron ante una producción que iba un paso más allá; eso sí, para los primeros capítulos se contó con un director de creció en la televisión pero llevaba décadas en el cine: Michael Apted (alguna de 007 con Pierce Brosnan, Enigma, y otras).

Se estrenó en agosto de 2005 (en Estados Unidos obviamente) sin conseguir grandes audiencias (recordemos que es un canal de pago y de público selecto), pero su fama corrió con el boca a boca de forma que su exportación a distintos países fue un éxito y se vendió estupendamente en dvd. Pero ese reconocimiento llegó un pelín tarde para salvar la serie. Los directivos de la cadena llegaron a admitir que se precipitaron con la cancelación: se acojonaron porque apuntaron demasiado alto, pues para hacer las cinco o seis temporadas que tenían en mente deberían gastarse ese presupuesto todos los años, algo que pensaban que no sería recuperable, más cuando por la longitud del rodaje los estrenos estarían separados por casi dos años; así, la segunda sesión fue reducida a diez capítulos y terminaron la serie ahí. Se rumoreó una película durante mucho tiempo, y aunque los productores y actores confirmaron que lo estaban tanteando, al final no se llegó a nada.

Pero la experiencia demuestra que el riesgo tiene sus beneficios: gracias a los conocimientos adquiridos con este rodaje supieron dónde estaba el límite a la hora de crear superproducciones de forma que fuera factible un estreno por año y que resultara rentable. Así nació Juego de tronos, que tampoco llegó arrasando pero le dieron margen para que afianzara su posición y a día de hoy es el mayor éxito del canal, superando al fenómeno de Los Soprano.

Roma narra los últimos años de la República y el paso al Imperio, es decir, la caída de Julio César y el alzamiento de Octavio, luego conocido como el emperador César Augusto. La idea de los guionistas era ser fiel a la Historia pero más en el alma de la época que en anclarse a los hechos y perder margen para meter personajes ficticios y narrar sin restricciones. Así, se cuidaron de mostrar una visión mucho más realista que el patrón seguido por Hollywood (aunque a un cliché erróneo sí se aferran, el de poner ornamentados brazaletes a los hombres): la ciudad está llena de colorido en edificios y ropa, desbordante de vida con gente trabajando y vendiendo por todas partes, y pusieron especial cuidado en el comportamiento del pueblo, no sólo en las distintas clases sociales y creencias, sino en cómo llevaban el día a día de aquellos tiempos. Para ello no se aferraron a seguir estrictamente la confrontación política entre las figuras más conocidas, sino que nos sumergen en esos eventos a través de dos personas del pueblo llano, Tito Pullo y Lucio Voreno. Desde su punto de vista veremos la confrontación entre César y Pompeyo y la posterior lucha por el poder entre Octavio y Antonio y Cleopatra.

Pero sorprendentemente parece ser que las intenciones de sus creadores, o al menos de Bruno Heller, eran llegar hasta los tiempos convulsos en Judea, con los judíos y el nacimiento del cristianismo. Esto es un tanto extraño, porque supondría un salto temporal y de escenario importante, y más si se van hasta Jesucristo, cuya crucifixión queda a ochenta años del inicio de la serie y a casi sesenta del nacimiento del Imperio. Pero con la cancelación y sin declaraciones más concretas nunca sabremos cómo podría haber resultado una serie de largo recorrido.

GIRLS – TEMPORADA 4.

Girls
HBO | 2015
Productores ejecutivos: Lena Dunham, Judd Apatow, Jennifer Konner.
Intérpretes: Lena Dunham, Allison Williams, Adam Driver, Jemina Kirke, Zosia Mamet, Andrew Rannells, Alex Karpovsky, Peter Scolari, Becky Ann Baker, Ebon Moss-Bachrach.
Valoración:

Alerta de spoilers: Comento a fondo la trayectoria de los personajes.–

Es raro encontrar una serie centrada en los jóvenes que relate el paso a la madurez de sus personajes, todas se estancan en la etapa donde hayan empezado, o si avanzan (por ejemplo del instituto a la universidad) realmente cambian poca cosa del statu quo. Buffy, la cazavampiros, sería el mejor ejemplo, pues aunque tuviera una base de fantasía, su historia central era el crecimiento de los protagonistas, y éste tuvo un buen recorrido. Ahora toca la perspectiva más inteligente y profunda, pero también ácida hasta rozar la comedia loca, de Girls. Las chicas, tras mucho deambular en el limbo entre los estudios y el trabajo, empiezan a encontrar quizá no su lugar en el mundo, pero sí situaciones en las que están más cómodas, pues van aprendiendo a superar sus limitaciones personales.

Como protagonista principal, Hannah tiene la trayectoria más compleja e interesante. Su viaje a una universidad sureña, donde parece que va a cumplirse su sueño de estudiar para escritora profesional, se inicia con la dificultad de dejar a su amado Adam atrás y continúa con los problemas de adaptación. Pero la cosa va yendo a peor hasta que su sueño le explota en la cara… o más bien, como siempre, lo explota ella inconscientemente. Las escenas de ella contra todos los demás estudiantes e incluso contra la profesora son brutales, con esa combinación de vergüenza ajena y situaciones delirantes marca de la casa. No encaja, no acepta errores, en su mundo todos menos ella son los que se equivocan. Además el receso con Elijah le hace recordar dónde están sus amigos y su zona de confort. Así que vuelve a casa desistiendo de su gran sueño, esperando encontrarse con Adam (otra vez) con los brazos abiertos, para estamparse en la realidad: él ha seguido con su vida. El capítulo 405, centrado la crisis emocional de Hannah, con todos los colegas pasando por su piso para intentar ayudarla, es fantástico.

Pero poco después, en un requiebro inesperado en ella, encuentra un trabajo que le hace sentirse bien: de profesora temporal en un instituto. Tiene sus patinazos, como la amistad con una alumna (genial el director intentando que entienda los límites en las relaciones y formas de ser, y Hannah ni se entera), pero ahí encuentra un lugar donde se siente útil y apreciada. Además la relación con el compañero tranquilo y maduro empieza con baches, pero le ayuda a sentar la cabeza. Madura tanto que es capaz de digerir un golpe de efecto que antes le habría supuesto un duro revés: la tardía salida del armario de su padre.

En segundo lugar no sabría elegir un favorito entre Marnie y Ray. Ella está enfrascada en su incipiente carrera musical con Desi, también su pareja sentimental, pero se la ve con muchas dudas y miedos. Ray descubre que todavía siente algo por ella y que Desi es un patán que no la merece, e intercede de forma bastante descarada. Es interesante ver cómo él, el más maduro y directo, suele marcar sacar de aputos al grupo muchas veces. El caso es que el otro la planta y Marnie termina cantando sola, superando todos sus miedos, en una escena muy clásica pero efectiva.

Por su parte Ray acaba canalizando sus críticas y quejas de forma inesperada: en la política, presentándose para un puesto local esperando cambiar cosas en el barrio. Su discurso ante la junta es una de las mejores escenas del año, para mí la mejor de hecho, porque muestra en un solo instante toda la grandeza de la serie: resumir con maestría cosas que todos vivimos de una forma u otra (en este caso la dejadez de la administración, pero se tocan muchos temas obviamente), darles un punto de ironía que roza la vergüenza ajena, conseguir sacar una sonrisa (en este caso una sonora carcajada) a la vez que lleva a la reflexión.

Shoshana está enfrascada en la búsqueda de trabajo, un paso crucial y temido en nuestras vidas. Se topa con lo esperable: empresas de todo pelaje, gente más o menos educada, puestos que la atraen más o menos pero necesita para seguir adelante. La maduración paulatina es evidente, hasta que choca con un salto enorme: ¿irá a Japón?

Adam queda en un plano más secundario y con una transformación más limitada, pues ya era bastante maduro, dentro de lo cabe en sus excentricidades. El amorío con Mimi-Rose es alucinante y da para varias historias jugosas sobre relaciones amorosas: el aborto, los exnovios, la fidelidad, etc. El tipo se traga todo como bien puede, y no sé si hubiera salido de ahí si no es por Jessa, que es más impulsiva. En cuanto a Jessa, sigue siendo la más desaprovechada del grupo, no tiene una historia propia de largo recorrido, queda como un personaje secundario, eso sí, muy atractivo. Elijah en cambio nació así, como rol de apoyo, y< en esa posición sigue estando fantástico.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

JUEGO DE TRONOS – 501 – LAS GUERRAS VENIDERAS.


501 – The Wars to Come
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Michael Slovis.
Valoración:

Alerta de spoilers: Como siempre, sinopsis y comentario describen el capítulo a fondo.–

Sinopsis:
En Desembarco del Rey, entierran a Tywin Lannister. Margaery y Cersei siguen ambicionando la regencia, tanteando cómo destruirse mutuamente. En Pentos, Tyrion recibe la petición de Varys de apoyar a un nuevo rey más noble y benevolente que los que asolan Poniente: Daenerys Targaryen. Ésta se enfrenta a los Hijos de la Arpía, quienes se oponen al cambio que trae.

En el Muro, Stannis intenta que los Salvajes le sirvan a cambio de obtener tierras en el Norte, pero Mance se niega a doblar la rodilla y es ejecutado. En El Valle, Brienne no sabe qué camino tomar, y Sansa sigue bajo el control de Meñique.

Frases:
-Cersei: Pero, ¿seré reina?
-Maggy: Oh, claro. Serás reina. Por un tiempo. Entonces vendrá otra, más joven, más hermosa, para ocupar tu lugar y tomar todo lo que aprecias.
-¿Tendremos hijos el rey y yo?
-No. El rey tendrá veinte hijos y tú tendrás tres.

-Varys: Hay formas más rápidas de suicidarse.
-Tyrion: No para un cobarde.

-Stannis: ¿Sabes quién gobierna ahora en Invernalia?
-Jon: Roose Bolton.
-El traidor que clavó un puñal en el corazón de Robb Stark. ¿No quieres vengarle?
-Quiero muchas cosas, Alteza. Pero ahora soy un hermano juramentado de la Guardia de la Noche.

-Lancel: He encontrado paz en la luz de los Siete. Vos también podéis. Nos observan, preparados para repartir piedad o justicia.

-Varys: No lo hice por vos. Lo hice por los Siete Reinos.
-Tyrion: Un enano borracho nunca será el salvador de los Siete Reinos.
-No creo en salvadores. Creo en hombres de talento que tienen un papel que jugar en la próxima guerra.
(…)
-Nunca me sentaré en el Trono de Hierro.
-No, no lo haréis. Pero podríais ayudar a otro a subir esos escalones y quedarse en ese sitio. Los Siete Reinos necesitan a alguien más fuerte que Tommen, pero más amable que Stannis. Un monarca que pueda intimidar a los grandes señores e inspirar al pueblo. Un gobernante querido por millones, con un poderoso ejército y el apellido correcto.
-Buena suerte para encontrarlo.
-¿Quién ha dicho nada de “lo”?

-Daario: No sois la Madre de los Inmaculados. Sois la Madre de Dragones.
-Dany: No quiero que echen a mis pies los huesos de otro niño. Hace semanas que nadie ve a Drogon. Por lo que sé, ya estará a mitad de recorrido del otro lado del mundo. Ya no puedo controlarlos.
-Una reina de dragones sin dragones no es una reina.

Comentario:
No es la primera vez que el tablero del juego de tronos queda trastocado de forma que no sabes por dónde puede seguir esta eterna partida, ni tampoco la primera situación en que los personajes enfrentan nuevos e inesperados retos, pero aun así, gracias a la complejidad y calidad de las novelas en que se basa la serie, volvemos a uno de esos puntos donde todo se relanza de nuevo hacia caminos desconocidos. El capítulo sienta las bases de esta nueva etapa poco a poco, y todo ello sin parecer forzado y precipitado, o lo contrario, lento y farragoso. Es pausado pero fluido e intenso como de costumbre, y ninguna sección queda descolgada o malograda.

Se presentan nuevos factores o jugadores, como la renovada Fe en los Siete, con los “gorriones”, que apuntan a un fanatismo inquietante de los de imponer un nuevo orden. Se asientan los personajes conocidos tras los últimos golpes del destino, como Cersei y Margaery reposicionándose para un nuevo tanteo de poder, o Tyrion apuntando a una aventura que para el no lector supone un objetivo fascinante: ir al encuentro de Daenerys. El enano es, junto a Jon, quien más vive en el desconcierto por su porvenir. El Lannister ha sido expulsado de su zona de confort, que ya de por sí era triste, hacia un viaje hacia el abismo interior: nada le ata a nada, sólo la bebida es consuelo. Eso sí, quizá está demasiado jodido para haberse ido tan libre de cargas de Desembarco del Rey: recordad cómo me quejé en el último episodio de la cuarta temporada sobre que Tyrion partía libre de la sombra del padre, conciliado con Jaime al no haber la revelación sobre Tysha, y sin que la traición de Shae fuera tan profunda como en el libro. Eso no quita que esté en un momento muy bajo y sin saber qué hacer con su vida, claro, pero no me parece que esté del todo justificada tanta desgracia personal. Esto es resultado de cambios que provocan avalanchas, de deslices incomprensibles que cometen algunas veces los guionistas. Sólo queda esperar que el nuevo viaje, externo e interno, sea tan fascinante como en Danza de dragones… y me temo que la cosa apunta a que no lo será, porque salvo inesperada sorpresa de última hora, parece que han eliminado la trama de los Griff, tan importante y atractiva.

En cuanto a Jon, la vida que conocían en el Muro y en la Guardia cambia por completo con la llegada de Stannis y los planes de éste y del propio Jon: los Salvajes no deben considerase enemigos, primero porque la noción cultural de que son malvados está desfasada, segundo porque se acerca un enemigo real para el hombre, los Caminantes Blancos. Por extensión la situación personal de Jon sigue en el aire con el órdago que supone dar cobijo a este pueblo: en cualquier momento puede ser considerado un traidor. Este momento de calma tensa en que se mantiene no puede seguir estable mucho tiempo. Aparte, el final de Mance Rayder, Rey-más-allá-del-Muro, es tristón, pero casi dan ganas de abofetearle por cabezón: el mundo va seguir girando sin tu presencia, y la mejor situación para tu pueblo era precisamente la que ofrece Stannis. Muy bueno el detalle de Jon disparándole una flecha para terminar con su sufrimiento, un apunte del libro que no debían pasar por alto porque define su posición y muestra la maduración del personaje. No podía oponerse al rey Stannis, pero sí rebelarse de forma noble, marcando su territorio: aquí estoy, no soy ni tonto ni blando.

En un nivel más secundario está Sansa, que aparece brevemente dejando en el aire su nuevo rumbo. Brienne tiene incluso menos tiempo y menos claro es su destino, pero la cercanía de ambas secciones (genial el golpe de la carreta pasando cerca) matiza bien la tenue conexión entre ellas. Y ambas partes ofrecen lo justo para no quedar descolgadas, la de Sansa en especial, porque ata bien el lugar del joven Robin Arry, heredero de El Valle, en el nuevo orden de acontecimientos bajo la dirección del ladino Meñique.

El reinado de Dany y el poder de Cersei también están constantemente en la cuerda floja. La primera se enfrenta a los Hijos de la Arpía, quienes abogan por mantener la cultura de la zona (esclavismo, pozos de lucha a muerte) contra los cambios impuestos por ella. ¿Hay un término medio que contente a ambos bandos? Parece que no, y la pugna va a desarrollarse por el método de la guerrilla. Cersei y Margaery, como decía, observan la situación esperando nuevas debilidades y oportunidades por donde atacar. ¿Quién saldrá airosa en la lucha por la regencia de los Siete Reinos? Por cierto, Loras metido a gorrión descoloca (se agrace el resumen antes del capítulo): sí, es el mismo actor, pero mucho más fornido cuando debería estar más delgado dada su nueva vida dedicada a lo frugal. De Jaime no se señala un nuevo rumbo más que sutilmente: cada vez pinta menos al lado de Cersei.

Momentos negativos hay pocos, solo una escena y un par de detalles sueltos. El flashback de Cersei me parece bastante chapucero. Primero, no es una secuencia digna para abrir la temporada, pues por mucho que fuercen la intriga sólo sirve para matizar un detalle de la personalidad de un personaje, no tiene más impacto. Y segundo, realmente no aporta nada nuevo, sino cosas obvias: la situación y el porvenir de Cersei son más que evidentes, ¿de verdad hacía falta una escena entera para reincidir en ello? Y aparte, muchos fans lectores aplaudieron que por fin incluyeran un flashback, como si ello fuera abrir la veda para entrar por fin en las historias sobre Rhaegar, Ned y Robert de jóvenes, pero es formarse ilusiones sin base alguna. En cuanto a detalles, es absurdo que no veamos a Illyrio, a pesar de estar en su casa, mencionarlo varias veces y quedar claro que forma parte de esas maquinaciones en la sombra que pueden cambiar el mundo. Luego tenemos la barba de Tyrion: el estrecho entre Desembarco del Rey y Pentos no parece dar para más de una o dos semanas de navegación, pero aparece con una frondosa barba de muchos meses.

JUEGO DE TRONOS – REPARTO TEMPORADA 5.

Listado de personajes de la quinta temporada de Juego de tronos. No incluyo papeles menores y extras. En la descripción de los personajes se asume que has visto las temporadas anteriores (si no, puede ser spoiler en algunos casos).

Sigue leyendo

TOP OF THE LAKE – MINISERIE.

Top of the Lake
Sundance Channel | 2013
Productores ejecutivos: Jane Campion.
Intérpretes: Elisabeth Moss, Thomas M. Wright, Peter Mullan, David Wenham, Holly Hunter, Jacqueline Joe.
Valoración:

Sundance Channel, reconvertido en SundanceTV en 2014, es un canal de cable y satélite filial de AMC (antes lo fue de Showtime) dedicado a emitir películas de cine independiente y cortos, así como documentales de mayor calado que otros canales. Por ello mismo sorprende que iniciara sus andaduras en el mundo de las series con Top of the Lake, una co-producción con la BBC que resultó una obra bastante típica y comercial. En cambio en su segunda serie y ya completamente propia, Rectify, sí se mantuvieron fieles al tono independiente y alternativo.

Aunque lo hiciera en colaboración con Gerard Lee en el guión y Garth Davis en la dirección, su principal artífice es Jane Campion, realizadora neozelandesa conocida por la famosa película El piano. De hecho quería a Anna Paquin, quien se dio a conocer en aquel filme, para el papel de protagonista, pero estaba embazada y acabó en manos de Elisabeth Moss. Que no tuviera una protagonista nacional (Paquin tampoco lo era) molestó al canal australiano con el que iban a co-producir, pero la filial local de la BBC, UKTV, llegó para salvar los trastos. Se rodó en Nueva Zelanda, usando Queenstown y exteriores varios (el lago Wakatipu) para recrear la pequeña ciudad ficticia de Laketop. Nació como miniserie, y así la quería Jane Campion, pero tuvo bastante éxito y la cadena hará una segunda temporada.

Mientras Robin (Moss) está de visita en su pueblo natal para estar con su madre moribunda, una niña de 12 años intenta suicidarse al descubrirse embarazada. Como es detective colabora en la investigación con la reducida policía local, donde ser joven y mujer le garantizará el rechazo de los pueblerinos, aunque el sargento Al (David Wenham) intenta suavizar las cosas. La investigación sacará a la luz miserias y vicios conocidos y tolerados por todos en un clásico entorno rural empobrecido y lleno de paletos: familias rotas y peleas entre vecinos, drogas, miseria, etc. La mayor parte de estos problemas emergen de uno de los hombres más temidos y poderosos, Matt (Peter Mulan), que resulta ser el padre adoptivo de la chica y por obvia extensión el principal sospechoso en el caso. Pero además Robin se enfrentará a fantasmas del pasado que harán peligrar su equilibrio mental.

Campion busca un tono entre The Killing (sea la original o la estadounidense) y Twin Peaks, es decir, oscuro, deprimente, trágico y perturbador en una onda que roza la locura, porque los personajes secundarios oscilan entre lo estrafalario y lo surrealista. Tanto la atmósfera como la investigación se presentan prometedoras en el primer capítulo, y los protagonistas aunque no deslumbran resultan atractivos. Pero la fuerza y coherencia del relato empiezan pronto a fallar, para terminar cerrando una miniserie que hace aguas por todas partes. Campión orquesta una trama y personajes enormemente irregulares, está muy torpe a la hora de construir un drama y un thriller profundo y sobrecogedor como buscaba, y es clara su inclinación por las trampas burdas y el sensacionalismo de folletín. El guión es tan poco inteligente que pretende ir de feminista y hace el ridículo, primero por la simpleza de los topicazos sobre el machismo en la llegada de Robin al caso, segundo por recalcar en exceso la independencia de mujeres con la absurda comuna y la obsesión de Robin de hacerlo todo sola y tragarse las penas, y tercero porque a la vez se pone a los hombres como tontitos y los únicos capaces de cometer atrocidades.

La puesta en escena sin ser notable resulta efectiva, y los paisajes exóticos de Nueva Zelanda se aprovechan bien con numerosos planos aéreos… tantos que se pasan un poco, pero bueno. En el reparto sólo destacan dos nombres, porque el resto de personajes no ofrecen material para buenas interpretaciones (qué irreal está Holly Hunter, qué sosos David Wenham y Thomas M. Wright -Jonno, el amigo de Robin-). Peter Mullan es uno de esos numerosos veteranos ingleses de enorme talento y poca fama (atención al papelón que hizo en The Fear), y está muy bien en el rol de mafiosillo local de poca monta pero inquietante. Pero quien arrasa hasta el punto de levantar bastante el nivel de la serie es Elizabeth Moss, que se dio a conocer en El Ala Oeste como la hija pequeña del presidente y empezó a destacar en Mad Men. Su papel es de los que quitan la respiración, un torrente de emociones, de dolor contenido, de pesares que transmite con gran intensidad a través de miradas melancólicas, respiraciones entrecortadas y gesto apesadumbrado.

De Top of the Lake se habló bastante (Moss se llevó el Globo de Oro) y aunque tuvo críticas muy polarizadas la mayoría eran a su favor, hasta el punto de que algunos la consideraron incluso entre las mejores del año, algo que me cuesta entender dado su flojísimo nivel global. Me pareció un despropósito de serie por sus excesos y bajones, cargante por abuso del melodrama, y aburrida por lenta, predecible y tener subtramas anodinas (el romance de Matt sobra por completo). Una crítica que me gusta mucho es la de Quinta Temporada, que la pone en su sitio como merece.

Alerta de spoilers: A partir de aquí spoilers a mogollón, incluido destripe del final.–

Son tantos los huecos y trampas que no puedo recordarlos todos, porque se me hizo cuesta arriba y la voy olvidando rápido, ni citar demasiados, porque hay gran cantidad de fallos, tanto en cosas importantes como en detalles. Empieza a chirriar la cosa con la comuna de mujeres que se presenta en la zona, donde la guionista juega tanto con los excesos (todas las mujeres arrastran historias rebuscadísimas) como con lo gratuitamente críptico (Holly Hunter y su peluca en un personaje delirante), y todo para aportar más bien nada, porque sólo sirven como parada temporal de algunos personajes. El primer golpe sensacionalista y el primer patinazo con las intrigas y sorpresas escondidas y estiradas de mala manera vienen con la violación de la protagonista cuando era joven, que se mete sin ton ni son al tercer capítulo o por ahí y luego se añaden capas cada vez más amarillistas. La coincidencia con el caso y que los implicados y el follamigo que pudo estar ahí o no sean conocidos subraya el drama de forma bastante innecesaria, y para colmo Robin en vez de plantarse y preguntar al novio de una vez qué pasó, lloriquea, se va, vuelve, sufre… todo para intentar mantener el secreto y la expectación de cara al espectador. ¡Se acuestan como tres veces mientras ella llora por lo que él pudo hacer o dejar de hacer! Por favor, qué poca coherencia y qué poco respeto a la inteligencia del espectador.

El caso va a trompicones también, con pausas clásicas metidas con calzador, como el tramo en que ella se ve apartada de la investigación por una falta grave (le da una paliza a un tipo) y luego vuelve como si nada, como si todos hubieran olvidado una transgresión que podría significar el despido o incluso ir a juicio. ¿Que hemos visto mil veces este tipo de giro? Da igual, hay que cumplir con el género. La información y los hallazgos igual, con clichés y escondidos de mala manera o dejados de lado para retomarlos en otro capítulo, que los guionistas no quieren gastar los cartuchos muy pronto y también está claro a estas alturas que no saben manejar la intriga. El colmo de estas sandeces llega cuando encuentran pruebas de que la niña está viva en el bosque y no relanzan la búsqueda acotándola mejor. Claro, es que si no se acabaría la serie muy pronto. Pero es que lo rematan con Robin y el amigo parándose a fornicar entre árboles mientras dicen estar buscándola. ¡Qué empeño le ponen! Así la niña se tira toooodo el embarazo por ahí perdida, en una narración que gestiona el paso del tiempo de forma pésima: parece que no han pasado más de un par de semanas. Pero hay muchas escenas con esta tónica, como las fotos de la orgía que todos olvidan porque sí como si no fueran relevantes, o la foto de la cafetería que revela el final del caso a la protagonista, que pese a estar donde miró antes repetidas veces no la vio… ni la cámara la enseñó porque era descaradamente obvia. Cómo no los sospechosos llegan en fila y tirando de topicazos. ¡No falta ni el pederasta que luego resulta no estar implicado! Tanto cliché metido a martillazos satura.

Paridas hay a montones, como que el villano, que era interesante en principio, de repente resulta que se autoflagela (a pesar de no ser religioso), como para señalar que está zumbado y es peligroso, por si todavía no te habías enterado. Y por si no teníamos suficiente con los personajes salidos de madre, hacia el final aparecen el viejo demente y el niño rarito que no habla porque no quiere, con lo que todo lo que sabe, que parece ser mucho, queda en misterio. ¿Por qué cuando sospechan que podría conocer dónde está la niña no le hacen un seguimiento completo? Porque Robin también se para a practicar sexo, dejando que el chaval desparezca… Supongo que esto va en consonancia con la liberación de la mujer: practicar sexo cuando les plazca sin que nadie las critique… ¿Ni siquiera cuando faltan a sus responsabilidades ni cuando se provocan daño emocional?

El remate viene en el demencial desenlace. La escena más vergonzosa que he visto en años, en muchos años, es la de la niña cayendo por el precipicio, con grito incluido, pero que luego resulta ser el amigo disfrazado. ¿No les da reparo cometer tan flagrante manipulación? ¡Se oye claramente que es ella! ¿Y tenemos que creernos que los perseguidores, a pocos metros, no los distinguen? ¿Y que se cambiaron tantas ropas en un suspiro? No termina la cosa ahí, porque el tramposo drama alcanza cotas alucinantes: al señalar que era ella la fallecida nos lo ponían como una gran tragedia… cuando se descubre que es el chaval es como una liberación, lo entierran rápido y a otra cosa. Pero se ve que no teníamos bastante manipulación emocional, porque todavía queda. Entonces llega lo de la foto de la cafetería, que apunta a uno de los buenos como culpable en un giro inverosímil típico de telefilme barato y rebuscado. Y de ahí pasamos al manido asalto final a tiros de la protagonista en solitario (eso de pedir refuerzos es para blandos) contra el malo imposible.

En los últimos capítulos estaba deseando que acabara, pero como cae en la cutrez de forma tan sonrojante al menos me despedí de ella riéndome.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 5, PARTE 2.

The Walking Dead
AMC | 2015
Productores ejecutivos: Scott M. Glimpe, Greg Nicotero, Gale Anne Hurd, David Alpert.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Chad L. Coleman, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Tyler James Williams, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Tovah Feldshuh.
Valoración:

Alerta de spoilers: Repaso a fondo la trama y las muertes de personajes.–

El capítulo que abre esta segunda parte de la quinta temporada de The Walking Dead es un desastre, de lo peorcito que ha dado la serie, de hecho probablemente sea el peor. En una producción que no destaca por tener una puesta en escena elaborada, pues de hecho es normalita e incluso tuvo un tramo horrendo en la segunda temporada, la ocurrencia de hacer un episodio de estilo enrevesado, entre poético y pesadillesco, es un riesgo casi suicida. Y el resultado no sorprende, es un caos narrativo insufrible. No hay ritmo, fuerza ni emoción en un galimatías que es mejor olvidar.

Pero en el tramo que abarca también el segundo episodio el guión tampoco está muy atinado. Primero está la falta de garra, luego el fallido intento de remarcar la difícil situación de los protagonistas. ¿Ahora me los vas a poner sufriendo en la carretera por falta de agua y comida, después de tantas temporadas paseando como si nada? El miedo a viajar sin vehículos debería estar presente en cada capítulo, no relegado a cuando quieras montarte uno centrado en ello, porque entonces no va a resultar creíble. Así, prácticamente hemos perdidos dos capítulos de ocho. Y no es que las (medias) temporadas anteriores se libraran de algún altibajo, pero es que este es muy acusado. Además cabe pensar que, si en el final de año tuvieron material para hacer un episodio más extenso, ya podían haber recortado este anodino inicio.

Por suerte cuando se encarrila vuelve al nivel al que estamos acostumbrados, y de hecho llega a tener picos explosivos, de forma que para mí la nota media da para un “bien” otra vez. No creo que a estas alturas alguien espere una serie de primera división, a pesar del potencial del argumento, pero tampoco creo que nadie deba quejarse de que las historias que aborda no tengan la profundidad e inteligencia justas para que los dilemas planteados no resulten ridículos como en aquel nefasto segundo año.

Una vez aparece el emisario de un asentamiento cercano la trama cobra gran interés. ¿Es de fiar, es una trampa? Con todo lo que ha vivido el grupo de Rick ya no pueden estar seguros de nada, y el pobre enviado sufrirá de lo lindo para convencerlos. La situación para por varios conflictos, desde éticos (¿qué hacer con él?, ¿vamos a empezar a torturar sin pruebas?) a de supervivencia (el acoso de los zombis no se olvida), y una vez llegados al pueblo el idilio en que parecen vivir sus habitantes es demasiado bueno para resultar creíble. Esta gente ha tenido más suerte que habilidad, pero esa suerte no puede durar eternamente, más cuando los supervivientes externos, sean bandidos o gente de bien, estarán tan endurecidos y alejados de la civilización que el choque traerá muchas situaciones delicadas. Ahí se empieza ver una de las tramas más sugerentes e inquietantes que ha dado la serie desde el perturbado del Gobernador: nuestros protagonistas, con Rick y Carol a la cabeza, podrían ser los malos esta vez…

Conforme llegamos a los capítulos finales la evidencia ya es clara, hasta el punto de que planean un golpe de estado para tomar las riendas del pueblo. El dilema ético planteado es bastante jugoso, y si bien empieza con algunas escenas algo previsibles por suerte en el desenlace hay tantos frentes abiertos que el ambiente de tensión y el ritmo trepidante garantizan una aventura de infarto, y para rematar, los giros finales sí son inesperados. El trauma bélico de Sasha, los líos de Glenn con el cobarde (tremendo el episodio 514, con la caída de Noah), los problemas de Deanna (la jefa del asentamiento) para mantener controlados a los nuevos (su política buenrollista versus la ruda de la panda de Rick), el maltratador como desencadenante final del conflicto (y por medio el cura pesado, del que hablaré luego)… Todo explota en un caos espectacular y acaba con buenas sorpresas. Yo me esperaba otro idilio derrumbándose y otro éxodo, pero sabiamente los guionistas han tirado por un camino menos previsible y de paso van a aprovechar un poco más la situación. Rick no se impone por la fuerza, como apuntaba la cosa, sino que nuevos factores inclinan la balanza hacia su favor, dando un final algo más original, aunque no sea rompedor, y permitiendo que la estancia en el pueblo se alargue dando más juego.

Para la próxima temporada esperamos ver cómo cambia el poder de manos y qué saldrá de ahí, amén de que llegará la guerra contra la banda de locos mata “lobos” (los de la W en los zombis). Eso sí, no sé muy bien a santo de qué viene el retorno de Morgan. A estar alturas ni recuerdo la trama de este personaje (y qué mal no ponerla en el resumen previo); su pose de ninja es un patinazo infantil un tanto ridículo; le dan mucho metraje para finalmente no aportar nada tangible, porque no hace nada; y añado también que no me gustó nada esa forma de presentarlo en alguno de los primeros episodios en una escena postcréditos que además venía después del anuncio lleno de spoilers del siguiente episodio, con lo que para verla (cuando te enteras de que existe gracias a internet, si no pasará desapercibida) tenías que arriesgarte a que te reventaran el porvenir de la serie. ¿Por qué piensan que estas prácticas son molonas o lo que sea? No lo son, sólo joden al espectador.

En cuanto al viaje de los personajes, destaca un aspecto positivo ya conocido: presentan bien a los nuevos protagonistas (los del pueblo) y sacan buen partido de los viejos. El conflicto interno de cada uno está claro, los problemas o ventajas de la convivencia entre todos ellos también, y sufrimos bastante por ellos en la constante lucha por la supervivencia. Pero como decía es una media temporada irregular, y según tramos algunos patinan o se dejan de lado como si no supieran meterlos en el meollo principal.

Entre los mejor aprovechados están Rick, que dejó hace tiempo de ser un líder monocromático para albergar un lado oscuro muy interesante; eso sí, el actor Andrew Lincoln vuelve a demostrar que más que nefasto directamente provoca vergüenza ajena, lastrando las secuencias con mayor carga emocional. Carol, otra que creció muy bien y que ya es mi favorita, sobre todo por su estilo a la hora de ir de buena mientras planea el golpe de estado. Glenn, que por fin sirve para algo después de varios años como escombro total haciendo que nos preguntáramos por qué los guionistas se empeñaban en mantenerlo como principal; sus disputas con los inútiles del pueblo dan bastante juego. Daryl, el otro gran favorito de casi todo el mundo, y la estupenda evolución de la relación con el emisario Aaron. Deanna y su marido, que oscilan entre la pena y el chiste con su buenrollismo ajeno a la realidad (y surrealista el momento Nine Inch Nails). Sin deslumbrar me cayó bien Jessie, la rubia cuyo esposo la maltrata, y el acercamiento a Rick es sencillo pero efectivo. Noah, simpático a pesar de no tener grandes tramas; su final es muy triste, sobre todo porque se transmite bien la sensación de impotencia y rabia hacia el cobarde. Tyreese, un gran hombre que termina siendo derrotado mentalmente, y luego también en el plano físico; su muerte es otra de las que duelen, lástima que tuviera un final tan pobre en cuanto a guión y puesta en escena. Y finalmente Michonne y su reencuentro con la humanidad después de tanta miseria; la intriga por si se opondría al plan de Rick está muy lograda.

En un punto intermedio pongo a algunos que son majetes pero no terminan de despuntar, como Sasha, Rosita y Tara, pero también a otros más llamativos que a veces son olvidados. Abraham posee gran carisma (Michael Cudlitz de nuevo destaca entre actores flojitos) y unos cuantos buenos instantes (como cuando toma el control de la obra), pero en la mayor parte de las escenas del pueblo es relegado a extra. Igual con Eugene, que tiene un gran momento redentor con Tara pero antes y después está ahí sin hacer nada.

En el lado malo, desaprovechado y demasiado estirado está el cura. Otra vez se va a buscar una muerte redentora en el exterior, demostrando pocos recursos por parte de los guionistas para mantenerlo en juego, un empeño que no se comprende, pues el personaje está ya exprimido, pero con el que siguen en el tramo final: desbarran con un monólogo en el que acusa al grupo de ser el Mal, una escena que no encaja ni con el personaje ni con la situación, primero porque él es peor en cuanto a ética, y segundo porque nada de lo que haya hecho el grupo para salvarle ha sido criticable o apunta a lo que está señalando. ¿A qué viene el discursito entonces? Es una forma fallida de poner más inquietud en la estancia en el pueblo, por cutre y porque resulta repetitiva: eso ya se estaba trabajando bien, no hacía falta remarcarlo tanto. La escena, tras el capítulo inicial, es lo peor de esta temporada… Y todo para que, después de tanto sufrir y acusar, su sección no aporte nada esencial al conflicto final, que se resuelve por otros caminos (y lo de la puerta abierta podría haber recaído en uno de los patanes locales). También pongo aquí a Carl, que en vez de madurar va diluyéndose; la subtrama adolescente, con ligoteo incluido, no llega a ser horrenda, algo muy habitual en estas situaciones, pero a mí me rompe el ritmo aportando muy poca cosa. Y mientras Glenn es provechoso, Maggie sigue siendo un cero total, una chica guapa de adorno cuyo anodino drama personal sigue aburriendo. ¡Que mataran a Noah y Tyreese y no a ésta!

PD: Confirmado y rodándose el spin off, o sea, serie paralela, centrado en cómo empezó la plaga zombi en Los Ángeles. Se llama Fear the Walking Dead y entre los protagonistas destacan la gran Kim Dickens, presente en mogollón de series (desde Deadwood a Treme, pasando por Perdidos, Sons of Anarchy y un largo etc.), y Cliff Curtis, otro de esos que en cuanto lo ves lo reconoces de muchos papeles secundarios.

Ver también:
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.