THE EXPANSE – TEMPORADA 6 Y FINAL

Amazon | 2021
Ciencia-ficción, drama, suspense, acción
6 ep. de 43-65 min.
Productores ejecutivos: Naren Shankar, Dan Novak, Daniel Abraham, Ty Frank, varios.
Intérpretes: Steven Strait, Dominique Tipper, Wes Catham, Shohreh Aghdashloo, Frankie Adams, Cara Gee, Nadine Nicole, Jasai Chase Owens, Keon Alexander, Kathleen Robertson, Anna Hopkins, Stuart Huhges, Vanessa Smythe, Krista Bridges, Ted Dykstra, Conrad Coates, Samer Salem, Emma Ho, Joanne Vannicola.
Valoración:

Alerta de spoilers: Apenas presento la trama y la posición inicial de los personajes. —

Los autores de The Expanse se han puesto las pilas tras dos años muy irregulares y han salido bastante airosos, pero es inevitable pensar que han vuelto a mirar atrás, contando más de lo mismo mientras dan la espalda a otras historias muy atractivas que habían amagado con desarrollar.

En la trayectoria de cada personaje hay sentimiento, buenos momentos álgidos, y un correcto punto y aparte que indica que la vida sigue tras estos grandes cambios. Incluso en los tópicos más vistos, como la reunión final a la mesa, funciona porque los ejecutan con más cariño que sensacionalismo.

Jim Holden continúa siendo la brújula moral no sólo de la Rocinante, sino prácticamente de todo el sistema solar. Su determinación por sacar adelante a los suyos y luchar contra las injusticias sigue marcando su trayectoria. Aquí tengo que señalar que muchos fans odian al personaje y al actor por ser «un buenazo cansino». Está claro que los roles oscuros están de moda y este va a contracorriente, pero eso no hace de él un mal personaje. Su ética intachable no lo convierte en un buenazo bobo, es inteligente y sabe jugar entre los ladinos políticos, y es duro cuando debe serlo. Y con él la serie mantiene otro de sus puntos fuertes: el cómo algunas decisiones personales son determinantes en el curso de la historia.

Naomi Nagata ha tragado con todos sus pesares y tira hacia delante como puede. Perdida entre culturas, con amigos y enemigos en los distintos bandos y un hijo al lado del mayor villano de la galaxia, más le vale hacer acopio de fuerzas y plantar cara. Aun así, el temor de encontrarse con la nave de Inaros la asola, porque deberían entablar combate para acabar con él, y Filip sería una víctima colateral.

Amos Burton puede quedar un poco descolgado, porque todo su arco se trabajó muy bien en años anteriores, pero su arrebatadora personalidad sigue marcando la diferencia en muchos momentos. Clarisa Mao mejora, resulta un rol más humano y atractivo, y ofrece un buen viaje redentor; pero cuesta olvidar que no tiene unos orígenes con suficiente credibilidad y solidez como para justificar su existencia. Y hay que decir que se agradece muchísimo que Alex siga muy presente en las conversaciones a bordo de la Rocinante; el actor fue despedido por líos en el set, pero por suerte os autores no han hecho borrón y cuenta nueva.

Chrisjen Avasarala, de nuevo como líder de la Tierra, es consciente de que las cosas han cambiado y ella debe cambiar: ahora Marte es un aliado, y también debe ganarse al pueblo del cinturón, con lo que trata de poner una cara más amable y encontrar términos medios en vez de ser tan dura y marcar su territorio como hacía antes. La pena es que los marcianos, otros miembros del gobierno y los almirante y capitanes apenas tienen presencia, al contrario que en la redonda tercera temporada. Qué lástima que recortaran tanto el número de episodios.

Bobbie Draper ha crecido mucho, y la actriz también. Puede que le ocurra como en anteriores etapas, va de lado a lado dando muchos tumbos, pero siempre tiene algo que aportar. Camina Drummer es esencial en los acontecimientos, y eso pasa factura emocional y con su tripulación, destacando las dudas de Michio (Vanessa Smythe) y los roces con el capitán Liang Walker (Stuart Hughes); esta breve temporada no puedo quejarme de que quedara muy relegada.

También pulula por ahí la periodista Monica Stuart, y a modo de despedida tenemos algunas apariciones breves de secundarios que ya habían quedado algo apartados, como el botánico Prax y la reverenda Anna Volovodov.

Inaros y su actor mejoran mucho, resultando ahora sí un villano imponente. Pasa de terrorista carismático a dictador que arrasa con todo, y su campaña mantiene atrapado al hijo que tuvo con Naomi, Filip. Aquí el actor sigue siendo una carga enorme, pero los dilemas y dudas que enfrenta son muy emotivos. A ellos se le añade una nueva segunda al mando, Rosenfeld Guoliang, interpretada por la veterana Kathleen Robertson (Sensación de vivir -1997-, Boss -2011-). Por falta de tiempo no termina de deslumbrar, pero apunta maneras como una fiel pero inteligente oficial que es capaz de plantar cara a Inaros y mantenerlo centrado.

Como todo los años, debo señalar el problema con Anderson Dawes, líder de una de las facciones más importantes, la OPA del cinturón, quien desapareció del todo hace varias temporadas a pesar de que su relevancia es tal que lo mencionan de vez en cuando. Está claro que no pudieron traer de vuelta a un actor tan solicitado como Jared Harris, que enlazó la primera temporada de The Crown (2016) y las miniseries El Terror (2018) y Chernobyl (2019) en poco tiempo.

Después de los tumbos que ha dado la serie en las dos últimas temporadas, aquí se materializan mejor algunas de sus virtudes principales. La intriga política, el drama social y los conflictos que estos general tanto a escala personal como en todo el sistema solar se materializan muy bien, con gran realismo y sensibilidad, y resultan de nuevo absorbentes, apasionantes.

Las distintas facciones se resquebrajan internamente a medida que Inaros impone su visión, arrastrando a muchos fanáticos pero a la vez dejando tantas secuelas y heridas de guerra que otros muchos del cinturón dudan. Avasarala, tirando de Marte y la Tierra, intenta llenar el hueco dejado en el cinturón, unir a todos contra un enemigo común. Ninguna situación y giro resulta facilón, todo requiere mucho trabajo y deja secuelas. Todo parece destinado al fracaso.

Recuperamos también buenas escenas de acción y batallas espaciales épicas. La banda sonora de Clinton Shorter está especialmente atinada este año, los efectos especiales se mantienen impecables, y los directores son conscientes siempre de que ha de primar el factor emocional de los personajes sobre el espectáculo.

Así que The Expanse vuelve a ser la serie inteligente, compleja, espectacular y fascinante que tuvimos en las primeras temporadas. Pero como he indicado, eso también es un problema, porque había crecido mucho pero desde la anterior etapa nos embarcamos en un innecesario y decepcionante retroceso.

La guerra entre colonias exteriores y planetas interiores, con la dura supervivencia de los primeros en los márgenes sociales y económicos a los que los empujan los segundos con su arrogancia y aires de superioridad, el surgimiento de grupos terroristas, la situación de los protagonistas en medio de todo intentando salir airosos y luchando por la paz… Todo esto ya lo hemos vivido, ya se cerró adecuadamente en la tercera temporada. Hay que señalar que las novelas tienen el mismo problema, pero en la adaptación no han sido conscientes de ello ni los principales productores ejecutivos, Naren Shankar y Dan Novak, ni los escritores de los libros, Ty Frank y Daniel Abraham, que se implicaron de lleno en el día a día de la serie tras la salida (todavía no se sabe por qué) de los productores originales, Hawk Otsby y Mark Fergus.

Entrando en la cuarta temporada en la exploración de los portales abiertos por la protomolécula y abordando los nuevos choques culturales y políticos que surgen de la colonización, no tiene ningún sentido abandonar todo ello y volver a mirar atrás. Cierto es que esa etapa fue un desastre, pero lo lógico es corregir errores y seguir adelante, no acobardarse y mirar atrás. Así que la decepción por lo que pudo ser y no fue ha lastrado bastante estas dos últimas temporadas.

Sin embargo, sí hay un tímido amago de mirar a los libros que dejan pendientes, como si los autores quisieran tantear si Netflix les dejará hacer un spin off o secuela. Pero es un pegote muy forzado y mal escrito: todo lo del planeta Laconia sobra. La cursi historia de la niña y los animalitos, el tramposo misterio con que lo de si lo que estén construyendo va a conectar con la historia de Inaros… para que al final nada lleve a nada.

Otro de los problemas enquistados sigue presente, y el término de la serie confirma uno de los temores que tuve desde el principio: que la protomolécula es una excusa para ir metiendo más giros y justificar ciencia-ficción más rebuscada, cosas que no hacían falta, porque las intrigas políticas y sociales bastaban.

Por supuesto, la existencia de la protomolécula y todo lo que la rodea no tiene explicación ni conclusión, porque no hay final posible para ello, como no lo había para el plan cylón de Battlestar Galactica (Ronald D. Moore, 2003), la magia de la isla de Perdidos (Jeffrey Lieber, Damon Lindelof, 2004), los extraterrestres de Expediente X (Chris Carter, 1993)… Es una pena que todavía haya tanta serie cometiendo los mismos errores. Casi treinta años después Babylon 5 (Joe Michael Straczynski, 1993) sigue dando lecciones a diestro y siniestro sobre cómo escribir una serie y tratar con respeto al espectador.

Pero aun con todos sus altibajos, The Expanse es la serie de ciencia-ficción que ha liderado el género en los últimos diez años, y tiene suficiente calidad y personalidad como para revisionarla de vez en cuando.

PD: Hay un bonito homenaje al género: en el último episodio, en una pantalla con nombres de soldados se ve un montón de personajes más o menos populares… aunque la ausencia de Babylon 5, clara precursora de esta, es imperdonable.

Ver también:
Temporada 1 (2015)
Temporada 2 (2017)
Temporada 3 (2018)
Temporada 4 (2019)
Temporada 5 (2020)
-> Temporada 6 y final (2021)

EL LIBRO DE BOBA FETT – 104 – AMENAZA DE TORMENTA

The Ghatering Storm
Guion: Noah Kloor.
Dirección: Kevin Tancharoen.
Valoración:

Sinopsis:
Boba Fett recuerda cómo conoció a Fennec Shand y esta empezó a ayudarlo en sus planes.

Resumen:
Fett recuerda cómo se encontró con Fennec Shand: la vio herida en el desierto, la reconoció como una cazarrecompensas, y decidió ayudarla llevándola a un experto en modificaciones robóticas que salva su vida. A cambio, ella ayuda a Fett en el rescate de su nave, y cuando este dice que quiere el trono de Jabba el Hutt, decide quedarse con él, porque esta forma de vida parece más próspera que la de cazarrecompensas independiente.

En el presente, intentan negociar con los demás gángsteres locales una alianza contra los Pike, pero estos no están por la labor. Fett y Shand deben seguir aumentando sus fuerzas y afianzando su posición. Su nueva incorporación es el wookie que trató de matarlo.

Análisis:
Otro capítulo irregular, entretenido pero que apunta a unos mínimos decepcionantes, tanto de contenido como de verosimilitud.

En el lado bueno, por fin ahondamos en motivaciones y flashbacks más útiles, así que Boba y Fennec ganan profundidad; y en el presente se va cimentando la intriga criminal de la zona. En el malo, muchas situaciones y escenas rozan la vergüenza ajena, y la secuencia de acción de rigor es bastante sosa.

La relación entre los dos cazarrecompensas tiene unas pocas escenas y diálogos bastante certeros a la hora de dar forma a sus personalidad, motivaciones, anhelos, planes… Su vida de violencia y soledad puede tomar un giro, porque el ya veterano y desarraigado Fett trata de cambiar, y Shand empieza a interesarse por lo que propone. Pero yo propongo otra cosa: haber empezado la serie por esta línea, definiendo a los personajes, de forma que todo fuera cobrando sentido desde el principio y no tuviéramos sólo esbozos simplones de diversas tramas que no terminan de cuajar porque no hay una buena base.

En la actualidad, la reunión con los otros mafiosos se queda en unos mínimos muy poco jugosos, sin garra suficiente como para interesarnos por la intriga criminal, ni tampoco con credibilidad suficiente como para al menos servir como un punto de partida con potencial: Fett y Shand pretenden asustar a unos maestros del crimen con un animal enjaulado, y ahora se van a plantear aumentar sus fuerzas, cuando llevan semanas agitando el avispero.

Además, la aventura de nuevo se ve muy lastrada por los rellenos insustanciales, los giros poco meditados y una notable y lamentable falta de coherencia. Las listo, porque son muchas:

-¿Fett no puede hacerse con una moto u otro vehículo, que va como un idiota con el lento banta a todas partes?
-No hay quien se crea que en un garito de mala muerte de tatuajes y chapuzas cibernéticas hagan una cirugía avanzada como la que salva la vida a Fennec.
-Al idear cómo recuperar la nave de Fett, dicen que hay muchos guardias. Pero estos son unos inútiles, pues no vigilan un acceso tan fácil como la alcantarilla que lleva directo a la cocina, ni tiene sensores de ningún tipo. Y da igual todo, porque entran sin plan, y Fett se pone a despegar sin saber qué hacer. No han estudiado cómo abrir el hangar, no han tratado de localizar las zonas por donde se mueven los guardias y sus rutinas, no se han planteado generar distracciones…
-La búsqueda de la armadura en el sarlacc es realmente ridícula: salió con ella puesta, y aunque estaba inconsciente cuando los jawas se la robaron, debería haber intuido que estos u otras facciones que merodean por el desierto lo hicieron; qué haces asomándote de forma tan arriesgada, por qué no usar la bola-escáner de Shand, por qué esta es tan idiota como para lanza bombas que puedan enterrar aún más la armadura… Todo delirante.
-La unión del wookie, harto predecible.

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EL LIBRO DE BOBA FETT – 103 – LAS CALLES DE MOS ESPA

The Streets of Mos Espa
Guion: Jon Favreau.
Dirección: Robert Rodríguez.
Valoración:

Sinopsis:
Boba Fett trata de asentar su posición como principal gángster de la zona, lidiando con el alcalde, los mellizos Hutt, nuevas bandas callejeras y otros truhanes.

Resumen:
Fett se alía con una pandilla de jóvenes moteros y pone a raya a un timador local que especulaba con el precio del agua. Estos jóvene delincuentes servirán de ayuda en el ataque del wookie enviado por los mellizos Hutt y detener al ayudante del alcalde en su huida. Pero inesperadamente los Hutt cambian de idea, suplican perdón, y afirman que se van de Tatooine. La llegada de los Pike parece haberlos espantado. Este poderoso gremio del crimen parece que va a poner más dificultades en el proyecto de Fett de afianzarse con el poder en Mos Espa.

Notas:
-Cuando Fett llega a Mos Espa montando en un banta, de fondo se ve a Peli Motto, la mecánica de El mandaloriano, y sus robots chatarreros.

Análisis:
Por un lado, ha sido el episodio más completo, movidito y emocionante hasta el momento. Por el otro, en nada que lo intentas analizar con un poco de seriedad se cae a pedazos por su falta de credibilidad, los momentos fallidos y el caos de tramas que están desarrollando Jon Favreau y su equipo.

La intriga de mafias es sencilla pero va ganando interés. Varios frentes abiertos agobian a Fett y Shand: el ladino alcalde y su esquivo ayudante, los poderosos mellizos Hutt, primos de Jabba, nuevas bandas callejeras que emergen del caos, y la sospecha de que los Pike están interesados en el lugar. Estos últimos fueron presentados en la película de Han Solo y en alguna de las incontables series de animación.

Boba empieza a mostrar una personalidad más definida, y cierto carisma, en parte por los chispeantes diálogos y la forma de enfrentar cada reto, y también porque el actor Temuera Morrison, que no parecía muy dotado en principio, está cada vez más cómodo en el papel. Sin embargo, Fennec se está quedando atrás, apenas hace nada salvo servirle de réplica en algunos buenos chistes.

Pero hay muchas inconsistencias, algunos giros malogrados, y las perspectiva que toman algunas partes son chocantes.

Fett y Shand se pasean por todos lados casi sin protección a pesar de ser el blanco de todos los grupos criminales. Qué cutre resulta ver a estas alturas la explicación sobre el estado de la ciudad, cuando llevan semanas ahí. Lo de los mellizos es delirante, los presentan como una facción con poder y dura de pelar, lanzan un ataque de órdago contra la base de Fett (ya me diréis como entra el wookie en semejante fortaleza), y de repente reaparecen mendigando el perdón y huyendo arrastrándose. Dudo mucho que unos mafiosos de semejante calibre no intenten al menos ganarse el favor de los Pike para mantenerse a flote, y si te vas a dar el piro, no pierdes el tiempo humillándote ante tu rival.

El rancor se supone que era una bestia desalmada, ahora es un cachorrito simpático. Menudo lavado de cara animalista se ha marcado Disney. Danny Trejo es un actor de culto friki, a ver si su personaje aporta algo.

De los moteros estrafalarios y sus ridículas vespinos no sé qué pensar. Creo que querían algo gracioso y se les ha ido la mano. La persecución igual, un poco parodia del género, pero qué poca energía le pone Robert Rodríguez, y la música es cansina en esa parte. Ya se ve a los fans suplicando que este enchufado no vuelva a dirigir, porque vaya lastre.

Después de tanto marear la perdiz con los flashback de los tusken, los despachan rápido y mal. No me queda claro qué ha aprendido Boba, ni aportan tanto a la trama global como para justificar haber perdido tanto tiempo con ellos. Además, el re-flashback explicativo sobre el símbolo de los moteros chungos es insultante: que no soy tonto, puedo recordar qué es de un episodio a otro.

Así pues, El libro de Boba Fett por ahora parece seguir el mismo camino que El mandaloriano, siendo un entretenimiento ligero que desaprovecha un potencial mayor y tiene más momentos decepcionantes que apasionantes.

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EL LIBRO DE BOBA FETT – 102 – LAS TRIBUS DE TATOOINE

The Tribes of Tattooine
Guion: Jon Favreau.
Dirección: Steph Green.
Valoración:

Sinopsis:
Boba Fett y Fennec Shand hacen nuevos enemigos. Fett recuerda cómo, adaptándose a los tusken, realizó grandes gestas.

Resumen:
Fett va conociendo la cultura de los tusken e integrándose con ellos. Pone en su sitio a unos bandidos moteros que los acosan y lidera la batalla contra un tren que cruza el territorio tusken disparando, así que se gana su respeto y su lugar en la tribu, pudiendo vestir como ellos y fabricarse el báculo-arma que utilizan.

En el presente, tantea la posición de las distintas facciones que pueden disputarle el trono de Mos Espa: el esquivo alcalde y los mezillos Hutt, primos de Jabba.

Análisis:
Si al primer episodio le di el beneficio de la duda, este resulta una decepción. Su mayor duración (cincuenta minutos) parecía implicar que contaría algo más complejo, pero es una repetición de lo ya visto, aporta bien poco, cada vez resulta todo más previsible, y lo peor, nada me resulta lo suficientemente coherente y justificado como para interesarme por lo que estoy viendo.

Toda la parte del tren es bastante fallida, no tiene contexto ni resulta muy creíble. Qué hacen los tusken exponiéndose en la zona en la que saben que pasa un convoy tan armado. El plan de asalto es bastante chapucero y suicida, aunque la escena de acción está bien. Además, ya lo vimos en uno de los últimos episodios de El mandaloriano, El creyente (207), así como en la película de Han Solo.

La adaptación y aceptación de Boba a los tusken es muy facilona y en dos episodios se muestra agotada y repetitiva. Todo hace pensar demasiado en referentes como Lawrence de Arabia (David Lean, 1962) o Bailando con lobos (Kevin Costner, 1990), es decir, hay muy poca imaginación. También anda falto de credibilidad: Fett es un experimentado luchador, pero una tusken lo vapulea en una escena, y en la siguiente tumba a todo un grupo de moteros matones.

La toma de poder en el presente tampoco tiene mucha consistencia. Ahora amenazo, ahora no, ahora sale otro contendiente que amenaza pero no. No hay motivaciones e historias que materialicen adecuadamente lo que está pasando, empezando por el interés de Boba en todo ello.

Termina el capítulo, y tengo la impresión de no haber visto nada. Los autores han puesto más esfuerzo en colocar aquí y allá decenas de referencias a la saga en vez de dedicarse a elaborar un buen guion. El wookie negro sale en algún cómic, el bar de los moteros y la pareja de tímidos acosados por estos están inspirados en escenas eliminadas de Una nueva esperanza, etc.

Por lo menos, la directora Steph Green imprime un ritmo equilibrado y resuelve muy bien las partes de acción, con lo que resulta bastante entretenido. Lleva poco en activo y no es muy conocida, pero ha dirigido capítulos sueltos en muchas series de renombre, como The Americans (2013) o The Deuce (2017), así que tiene bastante futuro.

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EL LIBRO DE BOBA FETT – 101 – FORASTERO EN TIERRA EXTAÑA


Stranger in a Strange Land
Guion: Jon Favreau.
Dirección: Robert Rodríguez.
Valoración:

Sinopsis:
Al hacerse con el trono de Mos Espa antes perteneciente a Jabba el Hutt, Boba Fett y Fennec Shand deben afianzar su poder. Fett recuerda cómo sobrevivió al sarlacc y llegó hasta aquí.

Resumen:
Tras la batalla entre los rebeldes (Luke, Leia, Han…) y el señorío criminal de Jabba el Hutt vista en El retorno del Jedi, el cazarrecompensas Boba Fett acabó engullido por el sarlacc, la temible criatura del desierto. A duras penas consigue escapar de sus tripas para ser atrapado con una tribu de tuskens, los peligrosos nómadas del desierto. Poco a poco pasa de sufrir su cautiverio a ir ganándose algo de confianza e incluso respeto.

Cinco años después, Fett y su socia Fennec Shand deciden reclamar el vacante trono de Jabba el Hutt. Para ello empiezan a tantear a los caciques locales, empezando por el alcalde de Mos Espa.

Análisis:
El diseño artístico y el acabado visual como era de esperar cumple de sobras. La estética de La guerra de las galaxias tiene esa personalidad irresistible, de forma que al vislumbrar un poco de sus mundos atrapa. Además, Tatooine tiene un toque de nostalgia especial por ser el primer contacto con la saga en Una nueva esperanza. Viendo el cutre elefante azul basta para volver a la infancia. Los Utiniii, dando guerra como siempre. El desierto y los pueblos de Tatooine se sienten vivos, reales. Y esta vez Robert Rodríguez está atinado en la dirección, porque en El mandaloriano (La tragedia, 202) daba pena lo que hizo.

Como presentación de una serie siempre he preferido episodios sencillos, que se preocupen más por presentar unos pocos personajes y asentar el tono que tendrá en adelante que por intentar deslumbrar abarcando demasiado y tirando de sensacionalismo. Pero aquí los productores y su guionista principal Jon Favreau apuntan a unos mínimos muy justos, con lo que el episodio resulta algo simplón y predecible, y además no responde como es debido a cuestiones clave que todos los fans de La guerra de las galaxias ansiábamos ver.

La forma en que Boba Fett sobrevive al sarlacc, el gusano gigante del desierto cuya lenta digestión se usa como método de ejecución cruel, sabe a poco. No tiene sufrimiento, esfuerzo y épica como se esperaba. Además, falla otro punto clave del personaje: el traje tan característico no resulta creíble. Con la veneración que arrastra, parece que los autores no se atreven a dejarlo en lo que a todas luces parece, una armadura básica y un casco con visor, y se empeñan en que sea un súper traje presurizado: qué cutre que suene «psssss» cada vez que se quita el casco, a pesar de que se le ve la cara y todo, y más ridículo aún es que se enganche un tubo de respiración… en la bufanda o pañuelo con la que se tapa el cuello.

Los tusken o moradores de las arenas son muy interesantes, otro de esos infinitos detalles que han hecho de la saga algo fascinante. Pero aquí no convencen. ¿Por qué cogen a Fett como cautivo? ¿Por qué en una escena lo apalean como si fuera peligroso y en otra lo dejan solo con un niño? Y en general, la historia de cómo se ganará su favor es demasiado predecible, aunque por ahora su simpatía la hace llevadera. En ello cuento a Temuera Morrison que no parece un gran actor, pero muestra carácter. Ming-Na Wen en cambio nunca me ha transmitido nada; ya en Urgencias (1994) era uno de los poquísimos actores algo justos que pasaron por ese gran reparto, y no ha mejorado con el tiempo.

Pero todo esto son recuerdos de Fett, porque en el presente ha recuperado el trono que Jabba el Hutt dejó en disputa con su muerte. Aquí también van a las tres escenas justas para asentar un punto de partida, así que por ahora perdono que no se ahonde en sus motivaciones para luchar por el puesto y que los roces y peleas no tengan mucho recorrido. Pero en adelante espero que se explique por qué ese empeño en ser líder de una mafia, cuando su vida hasta ahora era ir por libre como mercenario; que se materialice mejor el miedo que se supone que debe dar, pues no tiene tropas, sólo un par de jabalíes de esos también míticos (es una sorpresa que no mueran rápido); que se exponga adecuadamente la situación de Tatooine y Mos Espa, porque el alcalde y su subalterno no dan la talla como grandes líderes, y el ataque con armas blancas en vez de montar un tiroteo desde las azoteas es bastante estúpido.

Como punto de partida, resulta algo básico y trillado, pero lo suficientemente entretenido e intrigante como para querer ver más. Lo que pasa es que la experiencia con El mandaloriano hace pensar en que no habrá mucho más…

PD: La actriz de la recepcionista de la taberna no es una cualquiera, Jennifer Beals es una veterana (58 años, aunque siempre aparenta bastante menos) vista en bastantes series y algunas películas: The L Word (2004), El libro de Eli (2010), Flashdance (1983)… En The Chicago Code (2011) por ejemplo estuvo impresionante.

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THE WITCHER – TEMPORADA 2

Netflix | 2021
Fantasía, aventuras, suspense | 8 ep. de 52-63 min.
Productores ejecutivos: Lauren Schmidt, Matthew O’Toole, Steve Gaub.
Intérpretes: Henry Cavill, Freya Allan, Anya Chalotra, Joey Batey, MyAnna Buring, Mimi Ndiweni, Eamon Farren, Adam Levy, Anna Shaffer, Tom Canton, Mecia Simson, Lars Mikkelsen, Kim Bodnia, Royce Pierreson.
Valoración:

Al abordar la adaptación de la saga de Geralt de Rivia de Andrzej Sapkowski, la creadora Lauren Schmidt y su equipo se encontraron con que las primeras novelas ofrecen aventuras sueltas en las que para hilar algo en común hay que unir datos soltados de fondo aquí y allá y seguir la pista a personajes secundarios que aparecen puntualmente. Pero se complicaron de mala manera ambicionando enrevesadas intrigas de la corte, intentando subirse a la moda de Juego de tronos (David Benioff, D. B. Weiss, 2011), y además usando unos confusos y absurdos saltos temporales, en vez de intentar de seguir una fórmula más en la línea de los libros, esto es, ir creciendo en historias y asentando el mundo de fantasía poco a poco.

Al adelantar eventos de novelas posteriores también se está acusando a estos dos primeros años de ser muy poco fieles, pero no estoy de acuerdo. Aunque sean en distinto orden, las historias originales, sean grandes o pequeñas, están aquí, son reconocibles en forma y contenido, destacando sobre todo el fondo, pues han captado muy bien el tono fatalista, melancólico, que transmiten los lugares y gentes que conocemos a través del brujo Geralt.

Los problemas de la serie son otros, principalmente esa narrativa farragosa y a la vez torpe, y se puede ver que intentan solventarlos. Las tramas principales quedan más claras, fluyen con más naturalidad, y los personajes están mejor dibujados. Pero todavía le falta algo para encontrar un equilibrio superior.

Geralt gana matices, alejándose del simple mercenario gruñón que funcionaba principalmente por carisma, resultando más humano y complejo; la llegada de Ciri trastoca su vida y debe adaptarse a nuevas situaciones. Ciri ahora tiene dimensión, no es un macguffin con patas. Echada a la fuerza de su vida, se obsesiona con la venganza para poder darle un sentido a su situación. Yennefer sigue siendo un torbellino de sentimientos, y su odisea por encontrar su lugar resulta enternecedora y triste a la vez. Jaskier es adorable, es una lástima que aparezca menos y no haga nada sustancioso, pero cada vez que está en escena es un deleite. Y en líneas generales, la presencia, el talento y la química de los que hacen gala los actores Henry Cavill, Anya Chalotra, Freya Allan y Joey Batey llenan la pantalla. Un detalle curioso: en la primera temporada le teñían las cejas a Freya, ahora no; le da un toque más adulto, a lo mejor es por eso.

Tenemos unos cuantos puntos álgidos aquí y allá, como el reencuentro de Yennefer y Jaskier, algunos pasos en la relación entre Ciri y Geralt, el misterio con el sentido de la chica en el universo y la aparición de algunas criaturas… Aunque lo mejor del año es el primer episodio al completo: la peculiar versión de la bella y la bestia, con el encantador y taimado jabalí humano, es deliciosa.

La odisea de los elfos como pueblo errante es emotiva, y transmite muy bien el pesar de que el mundo cambia rápidamente y está dejando atrás, sea apartadas o incluso extintas, a muchas especies mientras el violento ser humano se impone. Y de todo esto emerge un buen análisis sobre la identidad y cultura de los pueblos, la inmigración, el racismo y la integración. Filavandrel (Tom Canton) y Francesca (Mecia Simson) como los líderes de los elfos se hacen querer, contagian sus ganas por encontrar un lugar en el que vivir.

Los conflictos entre reinos (Nilfgaard, Cintra), con los magos metiendo mano descaradamente en cada tejemaneje, tienen algo más de sentido. Todavía no funcionan del todo, se quedan un poco en unas simplonas ansias de conquista, sin definir adecuadamente una cultura e historia que nos explique cómo se ha llegado a esta situación, pero los personajes implicados han crecido mucho, y sus acciones quedan mejor expuestas, con lo que las disputas de los poderosos se hacen más tangibles y llevaderas.

Fringilla, Cahir y Stregobor dejan de ser unos villanos monocromáticos y ganan mucho interés. Sus ambiciones por afianzar su poder dan pie a intrigas entretenidas, no confusas como antes. Y otros secundarios como Triss Merigold también ganan relevancia. Eso sí, a cambio Tissaia pierde algo de presencia, aunque sus aportaciones son importantes. El que no cuaja del todo es Istredd, que se presenta como crucial para encontrar respuestas sobre lo que está pasando, pero no termina de hacer nada concreto y las cosas se resuelven sin él.; también hay que señalar que la aparición de los bibliotecarios e historiadores resulta un tanto confusa, no sé muy bien qué querían contarnos con ellos.

Conocemos el cuartel general de los brujos, Kaer Morhen, y a otros como Geralt, algo que genera mucha expectación… pero que no convence del todo. Aunque hayan querido retratar la decadencia de esta orden, mostrar que están desubicados, sin ganas de vivir, en una sociedad que ya no los quiere, entre el casting y el guion hacen pensar más bien en un grupo de moteros borrachos. El líder, Vesemir (Kim Bodnia), parece mostrar mucho interés por su bienestar y futuro, pero realmente no hace nada hasta que se obsesiona con la fórmula para crear nuevos brujos, porque se ve que los que tiene ahora los da por perdidos.

Pero a pesar de las mejoras generales de la serie, todavía queda algo de la sensación de que las distintas secciones están separadas entre sí más de la cuenta, sobre todo porque al final en vez de confluir en algo en común patina, se va por las ramas. Con el ser misterioso de la cabaña parecía que se estaba dando un empujón a la perspectiva global, tanto a la hora de ahondar en la naturaleza de Ciri como de ir uniendo las distintas líneas abiertas con reyes, magos y elfos. Pero después de todo lo andado, resulta que es una trama de relleno, cual monstruo de la semana de series tipo Buffy, la Cazavampiros (Joss Whedon, 1997), un decepcionante relleno sin trascendencia real. La cosa empeora porque la batalla final es todo ruido y efectos especiales pero no tiene sentimiento ni contenido, pues una vez en marcha, el resultado se ve venir de lejos, todos los muertos son extras sin alma, los personajes nunca parecen en peligro creíble… Paralelamente, la bien cimentada trama de los elfos y la corte de Nilfgaard se precipita y explota de manera un tanto caótica, costando asimilar bien lo que ocurre.

También hay un par de soluciones muy cutres a lo largo del año. Son momentos puntuales, pero tan cantosos que hay que mencionarlos. Los caballos que aparecen convenientemente en la huida a la desesperada del templo de Melitele, ensillados y todo, dan vergüenza ajena; en la exploración de la grieta cerca de la ciudad, la guardia de esta llega instantáneamente para tener una escena de acción metiza con calzador.

El acabado ya apuntaba maneras, y termina de redondearse otro poco. Hay mejoras en decorados (ya no encontramos un repentino cartón-piedra que contrasta demasiado con el resto), en efectos especiales (alucinante el jabalí-hombre, los monstruos ya no cantan nada), y maquillaje y vestuario (menudo derroche de trajes, y las armaduras negras que parecían hechas con bolsas de basura han desaparecido). Centrándose en sacar partido de las escenas de aventuras y acción que vive Geralt en vez de buscar batallas colosales imposibles, no hay bajones tampoco en esta parte: las peleas del brujo con diversos enemigos son brutales. Aun así, todavía encontramos un caso donde mezcla de estos elementos con un casting inadecuado resulta chocante: como he señalado, Vesemir y sus compañeros parecen moteros del sur de EE.UU. en vez de brujos de fantasía.

Con llas excelentes labores de dirección, la virtuosa y hermosa fotografía, el impecable montaje y ese notable diseño artístico tenemos una serie deslumbrante, con infinidad de escenas y planos bellísimos, paisajes embelesadores y secuencias de acción espectaculares. Sólo la música sigue algo descolgada, a pesar de que hay cambiado de autor para intentar remontar: Joseph Trapanese (Oblivion, 2013) cumple pero tampoco logra dejar huella.

Cabe señalar que Alik Sakharov, segundo productor ejecutivo y principal artífice del aspecto visual, ya no está en la serie. Ha ascendido un productor secundario, Steve Gaub, y entrado uno nuevo, Matthew O’Toole; ambos vienen de producir algunas películas de acción. O’Toole está también al frente de la primera serie paralela en llegar, The Witcher: Blood Origin.

The Witcher asienta un poco el tono y muestra cada vez más personalidad, pero todavía resulta demasiado irregular, casi caótica, desaprovechando bastante el potencial tanto de las novelas como de sus propios puntos fuertes.

Ver también:
Temporada 1 (2019)
-> Temporada 2 (2021)

HA FALLECIDO BETTY WHITE

Betty White nacio en Illinois, EE.UU., en 1922.

Su trabajo en televisión abarca nada más y nada menos que siete décadas. Empezó a hacerse notar como la protagonista de Life with Elizabeth (1952), que además supuso la primera serie producida por una mujer, si bien en adelante se centró principalmente en la interpretación. Desde entonces ha sumado más de cien títulos, destacando La chica de la tele (1970), The Betty White Show (1977), Vacaciones en el mar (1977), Boston Legal (2004) o Póquer de reinas (2010)… y así hasta 2019, cuando ya se retiró. Su papel más conocido sería en la mítica Las chicas de oro (1985). En cine no se prodigó, pero dejó huella con algunas obras como La proposición (2009).

Murió en su hogar, el 31 de diciembre, con 99 años.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.