PLURIBUS – TEMPORADA 1

Apple TV | 2025
Drama, suspense, ciencia-ficción
9 ep. de 43-63 min.
Productores ejecutivos: Vince Gilligan.
Intérpretes: Rhea Seehorn, Karolina Wydra, Carlos-Manuel Vesga, Menik Gooneratne, Samba Schutte, Miriam Shor.
Valoración:

EL TIRÓN DEL AUTOR EN UNA OBRA DE AUTOR

Me puse con Pluribus sin haber leído ninguna noticia ni visto los avances. Estaba totalmente desconectado de Vince Gilligan después de la decepción que fueron las últimas temporadas de Better Call Saul y de la desafección que me genera Breaking Bad, serie muy excitante y rompedora pero objetivamente muy, muy lejos del endiosamiento irracional en el que la mantienen sus acólitos. Cosas como ir buscando en IMDb series y episodios que son muy valorados y cascarle ceros y poner críticas diciendo que no pueden tener esa nota porque Breaking Bad es la mejor de la historia dice bien poco de sus fanáticos.

Me sorprendió el género y el tono por los que ha optado, tan alejados de la sombra de sus éxitos Breaking Bad y Better Call Saul y su aportación en Expediente X. Así que contaré lo menos posible, porque lo mejor ir en blanco y dejarse asombrar.

La fama la ha dado mucha libertad creativa, y ha elegido una idea en principio nada novedosa pero con un tratamiento bastante peculiar y muy sugerente. Todavía le falta pulirla para sacar todo su potencial, así que espero que madure adecuadamente.

Pero este tono pareciera chocar tanto con el público de aquellas series que me ha sorprendido también que no se haya dado el acoso habitual que ocurre en estos años de retroceso intelectual y moral, de radicalización de la sociedad. Es decir, «la amenaza» de una serie con una visión feminista, homosexual, multirracial y que analiza problemas sociales y culturales en cantidad ofrecía el caldo de cultivo perfecto para que hordas de hombres resentidos de derechas la atacaran ya desde antes del estreno, pero se ha salvado, quizá por la veneración al autor, quizá porque no ha habido ningún llamamiento al linchamiento en la cúspide de influencia de la machosfera. Recordemos lo que esta gentuza odió a los personajes e incluso a las actrices de Skyler de Breaking Bad, por ser una madre racional y moralista, y a Ellie de The Last of Us, joven lesbiana empoderada y con una interpretación impecable de la intérprete, porque no obedecía a su estereotipo sexual.

El estreno venía con mucha expectación y se convirtió en la temporada más vista de Apple TV en su corta historia, aunque también hay que decir que su número de suscriptores rondaría, según estimaciones, los 50 millones globales contra los más de 200 y 300 de Amazon Prime Video y Netflix, y no se puede saber si en esos canales más generalistas habría tenido más éxito. En torrent entró por poco entre las diez más descargadas de 2025.

Pero para mí todo en ella dice que es de nicho, que da para obra de culto, no para gran éxito comercial. De hecho, a un año de su estreno casi nadie habla de ella, y en barómetros de popularidad como el de la IMDb aguanta entre las 100 más visitadas y comentadas por los pelos, muy por detrás de series bastante antiguas ya, como The Wire o House, y de otras de la cadena como Silo y Severance.

Así que cabe preguntarse si el tirón de su autor valdrá para mantener viva una serie de autor. En esto tendrán mucho peso las esperanzas de los productores y la cadena: si solo buscan un triunfazo de audiencias y críticas y amortizar un presupuesto que parece demasiado abultado, o si esperan ganarse la fidelidad de determinados sectores del público, en este caso no el que se suma a modas volátiles y arma jaleo en internet, sino uno más adulto y paciente, abierto a nuevas propuestas y que garantiza fidelidad.

Vince Gilligan afirmaba que encaró esta serie harto de escribir sobre tipos duros, ¿pero habrá pensado que los espectadores tipos duros (o que se creen que lo son) fueron los que le dieron tan buenas audiencias? ¿Será capaz Pluribus de sobreponerse al halo de idolatría que arrastran dos series tan sobrevaloradas como Breaking Bad y Better Call Saul y podrá encontrar suficientes espectadores que sepan apreciarla como para evitar una cancelación prematura?

INTIMISTA Y MISTERIOSA

Pluribus versa sobre una persona normal, la escritora Carol Sturka (Rhea Seehorn), que ve saltar por los aires su vida mientras el mundo se va al carajo, y debe lidiar con la crisis personal mientras el universo le tira encima problemas y dilemas de un calado insólito.

Bueno, escrito así, suena igual que Breaking Bad y Better Call Saul, pero como decía, el tratamiento no podía ser más distinto. Para empezar, Carol no se lo busca como los protagonistas de aquellas, e intenta salir adelante manteniendo sus principios, no se vende a lo fácil y los estimulante.

El habitual cuidado al detalle y la certera exploración del alma humana de los que hace gala Gilligan, más una Rhea Seehorn espectacular en un amplio registro dramático, atrapan al espectador en una odisea apasionante. Seehorn vuelve a dejar claro que es un talento que ha estado demasiados años en la sombra.

A través de los ojos de Carol se nos ofrece un punto de vista intimista, un ritmo pausado, unos pocos escenarios limitados a lo que ella conoce, con escasas salidas al exterior a enfrentar de mala gana el conflicto global en ciernes. El suspense, a pesar del toque de ciencia-ficción, tira más por el choque con lo cotidiano y el miedo al qué más cambiará en la vida de Carol. Y tenemos muchos momentos imprevisibles donde todo cambia inesperadamente, donde todo le estalla en la cara a pesar de sus esfuerzos.

Las escenas más intensas son roces entre protagonistas, distintas maneras de enfrentar las cosas, no situaciones explosivas con un aspecto visual aparatoso. Los tiras y aflojas con Zosia (Karolina Wydra) y Manousos (Carlos-Manuel Vesga), principales representantes del nuevo orden mundial, son tan originales como emocionantes, y las pocas apariciones de los compañeros de la primera no se quedan muy atrás.

Es una obra que juega muy bien con la ambigüedad moral y cultural, las distintas formas de ver y entender el mundo, de manera que comprendes las motivaciones de cada personaje y cada dos por tres te cuestionas tus propias ideas, y sobre todo, la historia te lleva por muchos giros en los que te empuja a cambiar de parecer, a pensar soluciones y analizar las secuelas de cada elección codo con codo con Carol.

FALTA MADURARLA UN POCO MÁS

Pero la irregularidad habitual de las obras de Gilligan se ve pronto, y muchas veces cabe pensar que podía sacar más partido de todos los elementos, en especial los conflictos éticos y los cambios en el panorama global. De hecho, no tardarás en echar de menos más presencia de los otros secundarios que están en la misma situación que Carol.

Más veces de la cuenta deja todo en el aire, postergado soluciones a misterios para más adelante, y no con golpes de efecto que atrapan, a lo Perdidos, sino diluyendo demasiado el suspense. Y en otras ocasiones se va por las ramas sin conseguir buenas historias de relleno.

Estos problemas acaban acumulándose en el acto central y la entrada tan esperada de Manousos, donde no se consigue esconder la falta de material: el ritmo es moroso, hay demasiada vuelta en círculo… En una temporada tan corta es difícil de perdonar, y en los revisionados estos episodios llegan a pesar demasiado.

Además, hace dudar de si Gilligan ha planificado bien la historia a largo plazo o va a seguir con su fórmula de la lluvia de ideas explosivas y ya improvisará por dónde acaba yendo. Anuncia un arco planeado de cuatro temporadas, pero en la televisión las buenas intenciones duran poco, y lo de planeado pueden ser bosquejos de adónde quiere llegar y poco más. Yo a estas alturas no me fío de nadie. Pero espero que sí tenga una buena historia preparada y sepa hacerla crecer.

UN PORTENTO VISUAL, PERO CON COSAS INEXPLICABLES

En el acabado, Gilligan y su equipo de directores y fotografía vuelven a hacer gala de una gran visión artística, con un aspecto visual que deslumbra por sus elaboradas composiciones y a la vez te atrapa de lleno por la atmósfera dramática y de suspense tan bien conseguida.

Pero no le coge el punto a sus típicas escenas de transición ni a los detalles elaborados con mucho enredo visual, que se sienten ajenos al estilo de la serie muchas veces, aunque otras pocas sí suman al detallismo habitual del autor. Las aventuras del sudamericano por desiertos y selvas son muy forzadas, y algunas pequeñas historias de la protagonista, como esas tontas partidas de golf, solo son tiempo perdido. El día a día funciona mejor cuando desarrolla el drama con tranquilidad y centrándose en lo psicológico, no buscando artificios impostados.

Extrañamente, no luce como debiera los 15 millones de presupuesto por capítulo que se supone ha costado. Ni aunque Gilligan y Seehorn hayan negociado sueldazos parece tener sentido.

Es cierto que han rodado en el extranjero, en los países que citan los personajes, en vez de usar localizaciones cercanas al estudio que den el pego, pero no son lugares especialmente caros. Sense8 (Las Wachowski, Straczynski, 2015) llevó esto al extremo y ni por asomo costó tanto. Más difícil y caro parece trasladarse a mitad de desiertos en casi todos los capítulos de Breaking Bad que viajar a unas fincas de Bilbao, Oviedo o La Palma como aquí. También cabe señalar que el barrio de Carol es todo decorado, porque lo de usar una casa real de Albuquerque en Breaking Bad se les volvió en contra con el éxito: atrajo turismo molesto en zona residencial, destacando el lanzamiento de pizzas a un hogar que después de la serie tenía residentes. Pero el decorado son siete casas, y solo una bien detallada por dentro.

En las pocas ocasiones en que requiere efectos especiales, las pantallas de fondo dan el cante de una forma espectacular. Por ejemplo, cuando pasamos por un aeropuerto, o cuando Carol sube a la azotea de un hospital. Incluso en una ocasión esto ocurre en unos planos de lo más cotidianos y sencillos: vaya espanto la conversación en una acera donde un teléfono acaba cayendo a una alcantarilla. Esas escenas me sacaron tanto de la historia que paré para ir a internet a buscar qué se decía sobre tal desastre.

En resumen, no hay nada que parezca justificar que Pluribus haya costado lo que obras de alta fantasía como La casa del dragón (Ryan J. Condal, Sara Hess, 2022) o El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder (Patrick McKay, John D. Payne, 2022).

Alerta de spoilers: En adelante entro al detalle, pero sin destripar nada importante.–

Gilligan aborda el amplio género de la humanidad al borde del colapso combinando invasiones alienígenas en la sombra y virus aniquiladores. Se ven sus referentes con claridad, pero evidentemente su intención es partir de una idea y seguir por otro camino, y también los homenajea con deferencia.

Las influencias más evidentes son varias novelas clásicas que tuvieron también adaptaciones al cine bastante exitosas, en varios casos más de una: ¿Quién anda ahí? de John W. Campbell en 1938 (El enigma de otro mundo, La cosa), La invasión de los ladrones de cuerpos de Jack Finney en 1955 (La invasión de los ultracuerpos es la más conocida), ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio! de Harry Harrison en 1966 (Soylent Green, conocida en España como Cuando el destino nos alcance), Soy leyenda de Richard Matheson en 1954 (El último hombre… vivo, Soy leyenda)…

También intenta a veces darles una vuelta de tuerca con humor, aunque no siempre funciona. Me resultó inquietante y a la vez divertido el momento en que Carol descubre que los invasores usan humanos muertos como alimentos, a lo Soylent Green, y te deja confuso el posterior giro que le estalla en la cara de manera imprevista. El prólogo a lo Expediente X es intrigante, pero luego se olvida tanto del panorama global que frustra un poco por generar expectativas que no piensa cumplir. Y golpes de efecto como la bomba nuclear son bastante tontorrones… aunque Gilligan afirma que en realidad tiene algo planeado para esto.

HA MUERTO HAYDEN PANETTIERE

Hayden Panettiere nació en New York, Estados Unidos, en 1989, y su vida ha sido el estereotipo de los peores males de Hollywood, de padres abusivos y de una deriva constante entre depresión y drogas. Su muerte el 16 de agosto en Greenville (Carolina del Sur) con tan solo 36 años ha dejado tocado a toda una generación que se enamoró de ella en Héroes y Nashville. ¡Salva a la animadora, salva al mundo!

Su madre fue el cliché de persona tiránica obsesionada con realizarse a través de sus hijos. La metió a actriz cuando era un bebé, y llegó a aparecer en incontables anuncios. De niña, participó en títulos variados, teniendo papeles recurrentes en culebrones pero también destacando en alguna obra popular, como Bichos de Pixar (1998) o la serie Ally McBeal (en su quinta temporada en 2002). La explotación materna estuvo siempre presente: compórtate como yo digo, no comas, sé guapa y simpática, tómate esta pastillita para estar más feliz…

Llegando a la adolescencia, el Hollywood ávido de engullir jóvenes atractivas trató de cazarla en su órbita, y la prensa amarillista hizo su agosto con su fama y problemas. A las exigencias del atractivo físico, la personalidad dócil y las drogas para manejarla más fácilmente se le sumó la sexualización extrema, llegando a sufrir trampas para meterla en espacios cerrados con estrellas que se la querían follar.

Y esto llevó a las consecuentes depresiones y abusos de estupefacientes, a los altibajos sonoros en su vida personal.

Cuesta creer que lograra mantener una carrera estable y de cierto nivel, pero parecía estar consiguiéndolo. Tras encandilar a medio mundo en Héroes (2006) continuó en Nashville (2012) con una protagonista espejo de su tumultuosa vida y donde mostró su buen hacer, su maduración, y logró acaparar buena crítica y algunos premios. Pero tras haberse negado a bailarle al son (o a chupar la polla) a algún directivo o productor poderoso y haber denunciado algún comportamiento abusivo fue vetada en producciones de nivel, y desde entonces solo conseguía papeles en títulos mediocres.

En lo personal, cuando consiguió alejarse de la sombra de su madre, la familia que intentó formar chocó con sus problemas emocionales. En 2018, tuvo que ceder la custodia de su hija de cuatro años porque se veía desbordada. Su siguiente novio resultó ser un maltratador que se ensañó con ella. En 2023, falleció su hermano por un problema de corazón.

En mayo de 2026 publicó unas memorias en las que contaba abiertamente todo lo que ha vivido, anunciando que se sentía liberada y capaz de empezar una nueva etapa. Incluso estaba recuperando la relación con su hija y el padre de esta.

Y así, su fatídica muerte queda en el aire: ¿una sobredosis accidental o un suicido?

Las alarmas sobre el abusivo Hollywood han saltado otra vez. Como si el gran escándalo de Harvey Weinstein y otros tantos del estilo no hubieran bastado para limpiar la casa a fondo. ¿Habrá secuelas, habrán aprendido algo? Algunas actrices que pasaron por infancias semejantes claman por mayor protección para las estrellas juveniles. El País dedica un artículo a algunas de ellas.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

MUERE ANTHONY HEAD, DE BUFFY, LA CAZAVAMPIROS

Los fans de Buffy, la Cazavampiros nos encontramos con otra terrible noticia en un año de infortunios. Anthony Head nos ha dejado. Una neumonía se lo ha llevado con 72 años.

Head nació en Londres en 1954, en una familia dedicada al mundo de cine y la televisión. Siguió ese camino estudiando drama y música, e iniciando su carrera con algunos musicales y numerosas apariciones esporádicas en series inglesas. A mediados de los noventa probó a cruzar el charco, y no tardó en lograr un papel recurrente en VR.5 (1995).

Al año siguiente fichó para Buffy, la Cazavampiros. Encarnó a Ruper Giles, bibliotecario del instituto pero también gran conocedor de los secretos del mundo oscuro y entrenador de la nueva cazavampiros. Su personalidad serena y paciente lo hizo destacar en un plantel ya de por sí delicioso.

Tras su final en 2003, siguió encadenando papeles menores en títulos varios, incluyendo alguna que otra película, pero también algunos roles recurrentes en series como Merlin (2008), Free Agents (2009, 2011), Almacén 13 (2013), Dominion (2014)… y así hasta la reciente Ted Lasso (2020).

Parece que se hallaba retirado, pues desde 2024 no ha participado en ninguna producción.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

FALLECIÓ NICHOLAS BRENDON, DE BUFFY, LA CAZAVAMPIROS

Se me pasó publicar la terrible noticia de que en marzo murió Nicholas Brendon con tan solo 54 años, apenas año y medio después que también nos dejara su compañera de reparto en Buffy, la Cazavampiros, Michelle Trachtenberg, también a una edad demasiado temprana, 39.

Brendon nació en 1971 en Los Angeles, Estados Unidos.

Tanteó la interpretación a pesar de tener una ligera tartamudez, pero no le convenció del todo y trató de estudiar medicina alternando trabajos varios de baja cualificación, pero no logró sacarlo adelante. Con 25, sus allegados lo animaron a volver a probar lo de ser actor. Tras un par de papeles menores logró una audición para Buffy, la Cazavampiros

De la mano del visionario guionista y director Joss Whedon, esta serie de apariencia juvenil y fantasiosa acabó siendo crucial en la evolución de la televisión, marcando el paso hacia una nueva era. En los siete años que estuvo en el papel de Xander, Brendan se hizo un hueco en un reparto ya de por sí lleno personajes entrañables que todavía hoy se recuerdan.

Tras Buffy no le faltó trabajo, pero nunca tuvo un papel tan importante. Alternó varias películas y apariciones breves en series, con apenas algunos roles recurrentes, destacando Mentes criminales (a partir de su tercera temporada, en 2007).

Su fallecimiento ha cogido a sus seguidores por sorpresa, pero lo cierto es que llevaba una vida bastante ajetreada, con excesos y problemas de salud serios. Arrastró adicciones a la bebida y las pastillas, teniendo altercados varios con la ley, tocando fondo con malos tratos a dos de sus novias. Con la promesa de las estancias en rehabilitación, trabajos sociales y arresto domiciliario no llegó a pasar por condenas de prisión, lo cual sorprende dada la acumulación de cargos, incluyendo los de violencia contra mujeres. Sea como fuere, siempre acababa recayendo y metiéndose en otro lío.

Por si fuera poco, sufría problemas importantes de columna y de los nervios de esta, que se agravaron con una caída en 2021 y lo obligaron a someterse a dos operaciones de cirugía. Para rematar sus desgracias, tras sufrir un ataque al corazón en 2022 le diagnosticaron un defecto congénito en el mismo. Este acabaría llevándoselo a la tumba el 20 de marzo de 2026, mientras dormía en su casa.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

El año negro de Buffy parecía haber terminado con la cancelación de la continuación de la saga, que no logró salir adelante por la desidia de algún productor, a pesar de la pasión que había levantado en todo el mundo entre sus fans. Pero entonces nos enteramos de la muerte de Anthony Head

THE BOYS – TEMPORADA 5 Y FINAL

Amazon Prime Video | 2026
Drama, superhéroes, acción, suspense
8 ep. de 60-65 min.
Productores ejecutivos: Eric Kripke, Evan Goldberg, Seth Rogen.
Intérpretes: Karl Urban, Jack Quaid, Antony Starr, Erin Moriarty, Laz Alonso, Tomer Capone, Jessie T. Usher, Karen Fukuhara, Chace Crawford, Nathan Mitchell, Colby Minifie, Jensen Ackles, Cameron Crovetti, Valorie Curry, Susan Heyward, Jim Beaver, Daveed Diggs, Jaz Sinclair, London Thor, Omid Abtahi.
Valoración:

MUCHAS EXPECTATIVAS, SALVADA POR LOS PELOS

Estaba claro que la última temporada de un fenómeno como The Boys tendría a medio mundo expectante por ver si Eric Kripke y su equipo de guionistas conseguirían un final de altos vuelos que dejase un buen recuerdo y revalorizara la serie o seguiría decayendo como la etapa anterior y acabaría en desastre, hiriendo el legado que habían ido madurando, limitando severamente el interés por revisionarla y la atracción de nuevos espectadores.

El consenso viene a ser que nos encontramos ante un término medio. Ofrece una remontada bastante gratificante respecto a la anterior y el desenlace peca de blando y complaciente pero no se estrella. Hay un ligero sabor a decepción por el potencial que se podía haber alcanzado, pero no una frustración y rabia generalizada como ocurrió con otras conclusiones muy esperadas: Perdidos (Damon Lindelof, Carlton Curse, 2004), Juego de tronos (David Benioff, B. D. Weiss, 2011), Battlestar Galactica (Ronald D. Moore, 2003) y Cómo conocí a vuestra madre (Craig Thomas, 2005).

Aun así, hay bastantes fans diciendo que debería haber terminado en el tercer año, con un clímax épico que, llevado tan solo un poco más allá, podía haber sido perfectamente el cierre de la serie, pues todo lo demás han sido prácticamente vueltas en círculos innecesarias.

Eric Kripke

MUCHOS BUENOS MOMENTOS

Tras la casi desastrosa y muy aburrida cuarta etapa, vuelve a coger ritmo, ofrece escenarios más variados, peligros más cercanos, una parodia del género más ágil, y la crítica social y política se siente más fresca, inquietante e hilarantes a la vez.

Varios personajes secundarios que ya venían siendo muy interesantes terminan de despuntar. Profundo y A-Train tienen unos arcos estupendos, cada uno con una trayectoria distinta pero igual de intensa y con algunos momentos muy destacables de bajeza moral o aceptación de sus errores, según toque, más los habituales instantes de humor negro tan conseguidos. Soldier Boy tiene un carisma bruto arrollador, deja infinidad de chistes bastos a la vez que reflexiones muy potentes, y su relación de tiras y aflojas con Patriota es apasionante. Gracias a sus nuevos superpoderes, Ashley cree haber superado el trabajo de aguantar abusos y hacer la pelota, pero con el ascenso las apuestas son más grandes, las decisiones más difíciles, los peligros mayores. Dinamita y su carisma y erotismo tienen encandilado a medio planeta, tanto en el universo de la serie como en el real, pero la deriva de Patriota pronto empieza a ponerla nerviosa. El nuevo Negro Oscuro pronto ve que Los Siete son un pozo de inmundicia que limita su progreso personal, y el pique con Profundo es tronchante. La entrada de Oh Padre (Daveed Diggs) da bastante juego en la sátira del fanatismo religioso en EE.UU., con los evangelistas, mormones y creacionistas con sus iglesias y misas estrafalarias y los líderes abrazando el capitalismo con todo descaro.

El plato de fuerte es de nuevo el todopoderoso Patriota, con un ego cada vez más desatado con el que a duras penas tapa sus miserias personales, su débil autoestima y sus rabietas victimistas. ¿Podrán los chicos enfrentarse a semejante coloso cuando ya domina casi por completo todos los aspectos de la sociedad y tiene en la palma de su mano a casi todos los superhéroes?

Parece que la serie ha terminado distanciándose por completo de los cómics, aunque no leo a muchos seguidores airados, de hecho, las desviaciones se han aceptado, supongo que por el buen trabajo con los personajes y lo acertado de la actualización de la crítica político-social. En este último aspecto hay que alabar la visita de Starlight a su familia, que resulta tan entrañable como dura por su certera exposición de la alienación de la población ante la gradual imposición del fascismo.

La parodia del mundo de los superhéroes (cómic, cine y estereotipos en general) se mantiene ácida y absurda a partes iguales. La visión de la sociedad, la política y los medios no pierde fuelle en el tono crítico, pesimista y retorcido, con Patriota de nuevo siendo una burla despiadada del espeluznante Donald Trump… Tan espeluznante que el propio presidente de Estados Unidos se adelantó a ideas que Eric Kripke pensaba que serían excesivas, como esa visión como líder religioso que hereda el legado de Jesucristo y los medios afines publicando imágenes surrealistas para apoyarlo.

El reparto mantiene un gran nivel, sobresaliendo de nuevo las arrolladores interpretaciones de Karl Urban y Antony Starr, a los que les han robado a lo largo de la serie los muchísimos premios que merecían, y añadiendo a Jensen Ackles, que está genial en el áspero y pasota Soldier Boy. Pero también se repite la única excepción: el joven Cameron Crovetti no ha logrado adquirir dotes interpretativas a lo largo de los años, y da bastante lástima; quizá por eso reducen mucho su protagonismo. Y las innecesarias operaciones de cirugía estética a las que se sometió Erin Moriarty siguen resultando desconcertantes, ha sacrificado su belleza natural y juvenil por implantes de plástico y bótox que resultan incluso incómodos de ver.

Destacaría un episodio que me sorprendió por aportar savia nueva cuando ya no esperaba nada, el quinto, con los distintos puntos de vista, incluyendo el del perro, y los desternillantes cameos de algunos actores cómicos muy conocidos (donde cabe señalar que uno de ellos, Seth Rogen, es además uno de los productores principales). El segundo tampoco está nada mal, pues a pesar de presentar otro grupo de héroes secundarios lo hace con gracia y sustancia. Y además, ambos capítulos son los que más hacen avanzar las historias y los dilemas personales y éticos.

MUCHAS PARTES MEJORABLES

Pero también encontramos algunas carencias muy evidentes, algunas enquistadas desde los inicios de la serie, otras que emergieron más tarde, y otras nuevas. Y se van acumulando conforme avanza el año, con lo que te predisponen para mal a la hora de encarar el desenlace.

Aguantamos de nuevo algunas vueltas en círculos muy obvias, unas entretenidas, otras tirando a frustrantes. Llevamos ya varios años hartitos de la premisa de ir a un sitio a buscar algo esencial para la guerra (información, virus, armas, lo que sea), no encontrar nada, irse a otro lugar a hacer lo mismo, y por el camino toparse con nuevos súpers más o menos estrafalarios que a la hora de la verdad no aportan nada. El grupito de adolescentes con el que quieren probar el virus da bastante juego, pero la enésima base olvidada de Vought y la visita a la mansión Edgar son bastante forzadas, y aunque no tan aburridas como en la cuarta etapa, sí frustrantes. Y de por medio, no faltan tampoco varios choques con Patriota y los chicos donde muy convenientemente no los mata a pesar de tenerlos a su alcance.

Como también viene siendo habitual, hay demasiada cháchara reincidiendo en los conflictos y relaciones personales, cosa que a estas alturas debería estar superado para centrarse en la guerra contra Patriota y Vought. Las escenas íntimas entre Carnicero y su padre, Hughie y Annie, y Frenchie y Kimiko venían siendo cargantes desde hace mucho, y vuelven a serlo. Buena muestra de que no son necesarias a estas alturas es que M. M. no llora todos los capítulos por el distanciamiento con su familia, pero sigue siendo él mismo, centrado en la batalla, con sus traumas y desesperación haciendo mella.

¿Recuerdas algo de lo que hiciera Sabia en la temporada anterior? Nada. Y tras esta te quedarás igual. La persona más inteligente del planeta, con una visión del futuro nítida y una determinación supuestamente decidida y bien planificada, cambia de planes y motivaciones cada pocos capítulos, y su aportación es bien pobre, únicamente sirve para agilizar alguna trama cuando los guionistas lo estiman oportuno, como antes hacía el equipo de investigadores de Vought.

La posición de Star Edgar tampoco la recordaba, pues después de haber sido tan importante durante media serie desapareció gradualmente y quedó olvidado. Es otro que no contribuye con nada sustancioso en su reaparición esporádica a media temporada y en el final. Para eso mejor que le hubieran dado un buen cierre tiempo atrás.

Los protagonistas de la serie paralela Gen V recuperados aquí vuelven a ser inútiles totales. Otros como el perro y la gata igual. Los telépatas aportan bastante, pero los ponen tan poderosos que resulta incongruente no haberlos visto antes ni verlos en el conflicto final.

El humor escatológico sigue estando demasiado presente, con los cansinos chistes sobre penes y heces. Y por ser tan explícita hacia un lado, por el otro resulta chocante que no se vea ni un desnudo femenino, ni siquiera en las escenas de sexo, que parecen más propias de una serie en abierto.

En algunos momentos los personajes sueltan con todo descaro diálogos que explican lo que están haciendo y en qué etapa de sus planes están, a modo de cutre resumen entre cambios de escenarios, a pesar de que el desarrollo de la trama es reciente y obvio. A ver si Amazon Prime Video está haciendo como Netflix y obliga a los guionistas a recordar la historia y ser explícitos cada dos por tres para que la generación adicta a los móviles y Tik Tok no se pierda…

EL ASPECTO VISUAL MISTERIOSAMENTE SE QUEDA CORTO

The Boys nació como superproducción, con más de 100 millones de presupuesto por año empleados tanto en buscar un reparto de gran calidad como en conseguir un aspecto de superproducción de cine. Y vaya si ha lucido durante su trayectoria, con unas labores de dirección muy versátiles y unos efectos especiales deslumbrantes.

Pero repentinamente ha perdido mucho en nivel de espectacularidad, la narrativa se ha visto reducida a cada vez más escenarios cerrados y batallas mucho más breves y simplonas que antaño. Y todo ello justo cuando se esperaba que mostrara más ambición. Lo lógico es pensar en un recorte de presupuesto importante, y aunque no he encontrado información fiable, es algo que salta a la vista y hay infinidad de comentarios y artículos que lo señalan.

¿Las cuentas de Amazon Prime Video no les cuadran a los directivos, como a todos los canales de streaming, o el caché de los actores ha subido demasiado y han decidido recortar por otro lado en vez de aumentar el presupuesto?

UN FINAL SOBRE SEGURO, CON COSAS CUESTIONABLES,
PERO NO DESASTROSO

Alerta de spoilers: Destripo el final a fondo. —

El esperado final no corre riesgos, sea por falta de ideas o por el miedo a defraudar a los seguidores. No comete ningún gran desliz o traición, ni llega a quedarse demasiado corto. No es nada raro en muchas que la falta de ideas tras tantas temporadas y frentes abiertos lleve a los guionistas a intentar tapar sus carencias con giros sensacionalistas sin pies ni cabeza, o a parches cutres, en plan «lo hizo un mago», como ocurrió con las patéticas y todavía lloradas conclusiones de Perdidos y Galactica.

Lo que nos ofrece Eric Kipke encaja muy bien con la trayectoria de los personajes, cierra sus arcos, abre nuevas etapas en sus vidas, acaba con el régimen actual y presenta correctamente el nuevo orden mundial. Las debilidades que deja entrever, aunque importantes, no desequilibran el conjunto como para llevarte las manos a la cabeza.

Es inevitable pensar en algunas mejoras. Se podía exigir algo más de esfuerzo en el campo del suspense y el sentido del espectáculo, pues dista de alcanzar el nivel de otros muchos clímax que hemos visto en las primeras temporadas, incluso en muchos de relleno. Me da mucha rabia cuando una obra apunta tan alto y los autores se acobardan ante la dificultad y limitan todo al enfrentamiento personal de unos pocos protagonistas. Acaba de ocurrir también con El cuento de la criada (Bruce Miller, 2017).

Mejor que ponerle nuevos poderes a Kimiko hubiera sido potenciar el enfrentamiento de muchos súpers contra la tiranía de Patriota, incluyendo a Reina Maeve y Soldier Boy, cuyas ausencias no resultan justificables. Tras tanto hablar de conflictos políticos y sociales, con los campamentos de seguidores de Starlight detenidos, los medios manipulando la opinión pública, la sociedad dividida… no hay una gran conclusión, todo se deja de lado, limitándonos a la pelea cuerpo a cuerpo entre los protagonistas. Se echa de menos un alzamiento social, alguna guerra contra los superhéroes y el gobierno, aunque sea todo visto desde las noticias.

Puede aumentar el sinsabor a decepción la pésima idea de que los principales pósteres de la promoción previa al estreno mostraran a Patriota sobrevolando un planeta Tierra asolado por bombas nucleares y a Carnicero sobre las ruinas del edificio Vought…

Está claro que los guionistas no han sabido gestionar los tiempos de algunas tramas importantes, su alcance y secuelas, así como la expectación creada en los televidentes. El V1 (el suero que crea superhéroes inestables) y el virus mata súpers se han llevado demasiado tiempo para tener una relevancia mínima en el desenlace, donde de repente se potencia el uso de la radiación improvisadamente y la jugada les sale a los chicos bien por arte de magia. Patriota se pincha el V1 para ser inmortal, lo que garantiza que el nivel de conflicto, ya extremo, alcanzará nuevas cotas de dificultades… pero a la hora de la verdad ocurre lo contrario, el enfrentamiento decisivo rebaja los poderes de Patriota de mala manera, mostrando que la pandilla podría haberlo tumbado a tortas en cualquier momento, al contrario de lo que se nos ha indicado a lo largo de toda la serie.

La caza de muchos súper héroes malvados, que todavía quedan por cientos tras abatir al líder, y los dilemas de si acabar con ellos con el virus, son olvidados por completo por la banda, que se va a hacer otras cosas. Y cuando Carnicero revive el asunto, algo que sale de la nada, pues parecía haber superado su rabia al vencer a Patriota, no es que se desarrolle muy bien, ya que por forzar un cierre simbólico los autores abandonan la credibilidad: la escena de Hughie y Carnicero en la sala de los Siete es un despropósito. El acceso a la torre Vought resulta demasiado fácil, el plan de liberar el virus y matar a los súpers enemigos que trabajan en ella no tiene sentido, pues no parece quedar ninguno por ahí, y si quería llegar a cuanta más gente mejor, lo lógico hubiera sido liberarlo en una aglomeración, como un evento deportivo. Y con ello se generan otras incongruencias: constata que en cualquier momento podían haber liberado el virus sin grandes dificultades, incluso en la base del enemigo.

EL UNIVERSO SIGUE AMPLIÁNDOSE

Tras la fallida Gen V, que no merecía una segunda temporada ni haber metido a sus personajes en The Boys, Amazon Prime Video ya está anunciando Vought Rising (el ascenso o nacimiento de Vought), que se centrará en el grupo de Soldier Boy y Clara (Stormfront en The Boys). Desde luego, el universo es fácilmente expansible, pero dado el fracaso del primer vástago y que la serie madre no ha finalizado despertando pasiones, no sé yo si tendrá mucho recorrido.

Ver también:
Temporada 1 (2019)
Temporada 2 (2020)
Temporada 3 (2022)
Gen V – Temporada 1 (2023)
Temporada 4 (2024)
Gen V – Temporada 2 (2025)
-> Temporada 5 (2026)

FALLOUT – TEMPORADA 2

Amazon Prime Video | 2025
Ciencia-ficción, suspense, aventuras
8 ep. de 49-62 min.
Productores ejecutivos: Geneva Robertson-Dworet, Graham Wagner, Lisa Joy, Jonathan Nolan.
Intérpretes: Ella Purnell, Aaron Moten, Walton Goggings, Moises Arias, Leslie Uggams, Zach Cherry, Dave Register, Annabel O’Hagan, Johnny Pemberton, Rodrigo Luzzy, Kyle MacLachlan, Frances Turner, Michael Cristofer, Leer Leary, Dale Dickey, Justin Theroux, Macaulay Culkin, Xelia Mendes-Jones, Martha Kelly, Clancy Brown, Adam Faison, Rachel Marsh, Rajat Suresh, Jon Daly.
Valoración:

FATÍDICO ESTANCAMIENTO

La primera temporada de Fallout se veía lastrada por algunas historias estiradas o con un tempo e interés muy justos, algo difícil de perdonar teniendo tan pocos episodios y tanto mundo por explorar con aventuras secundarias. En esta nueva etapa el problema se agrava bastante, dejándonos demasiados capítulos donde la indefinición y reiteración de historias lleva peligrosamente hacia el aburrimiento.

Seguimos estando ante una serie con gran personalidad, con unos personajes peculiares y muy atractivos que enfrentan aventuras dispares donde abundan los dilemas morales y una combinación de humor absurdo y humor negro deliciosa. Todo se remata con un acabado visual excelso que nos ofrece un mundo post apocalíptico tan peculiar como fascinante.

Pero pronto queda claro que los guionistas tenían material para dos o tres capítulos y lo han alargado hasta ocho. Si es por vagancia o por falta de inspiración no sabría decir, pero el resultado es el mismo: estamos más de media temporada dando vueltas en círculos.

Los protagonistas no logran desplegar no ya el potencial latente, sino una historia lo suficientemente completa como para no dejar la sensación de que los autores nos han tomado el pelo. Varios se encuentran más o menos estancados, y con los que se avanza algo, se hace con cuentagotas y sin llegar a aportar tanto como para dejar huella.

PERSONAJES DESAPROVECHADOS

La odisea de Lucy y el Ghoul es la más movidita y salva el año de un batacazo mayor. El arco dramático de ambos el que más recorrido tiene, con una relación de opuestos muy original y encantadora, llena de roces, aprendizaje mutuo y dilemas personales y éticos bastante interesantes. Además, con ellos se explora bastante del universo planteado, llevándonos por historias secundarias que muestran nuevas perspectivas del páramo. Algunas son batallitas de relleno con monstruos varios, mientras enfrentan sus propios demonios internos. Hay encuentros donde conocemos distintas formas de vivir en este mundo, y otros que aportan bastante sustancia sobre las ideas políticas que pueden transformar su futuro, como la estancia con las legiones, donde cabe destacar la aparición de Macaulay Culkin.

Pero la perspectiva global se ve muy lastrada porque los flashbacks al pasado del Cooper Howard son desesperantes, el 90% de lo que se cuenta en ellos lo hemos visto en la temporada inicial, apenas avanzamos unos detalles que ni siquiera parecen especialmente trascendentales, mientras que los planes de Hank MacLean son simplones y transparentes a pesar de que los guionistas intentan mostrar lo mínimo y con suspense de baratillo.

El encuentro final de Lucy con su padre, aunque emotivo y con buenos dilemas éticos, no es conmovedor ni ofrece sorpresas inesperadas. Y el viaje del ghoul por supuesto queda en abierto de la forma más cutre posible, y cuando llegue al próximo destino tampoco habrá nada y tendrá que ir a otro sitio.

Inexplicablemente, Maximus ha sido convertido en un rol secundario, con pocas y exiguas apariciones, a pesar de que es otra sección donde podrían haber ahondado en las tramas principales mientras a la vez navegamos por líneas secundarias, como se hizo en la primera etapa. El clérigo Quintus es un rol atractivo, pero la intriga por el poder tiene tan poco recorrido que pronto genera desafección. El simpático Thaddeus sigue apotando buenas dosis de humor, pero el resto de compañeros no me dicen nada, y menos la aparición del cargante Kumail Nanjiani.

Norm es otro con mucho potencial desaprovechado. Lo sacan tan tarde del búnker y hace tan poco fuera que resulta muy decepcionante. Y en peor situación están los que quedan: he acabado hartito de ver una y otra vez la fiesta de la endogamia y de la torpe manera de forzar suspense con Stephanie Harper y Betty Pearson.

ACABADO DESLUMBRANTE

Mantiene el estándar de superproducción digna de cine, siendo junto a unas pocas, como Los Anillos de Poder y las últimas temporadas de Juegos de tronos, lo más espectacular que ha dado la pequeña pantalla. La variedad de facciones, localizaciones y escenarios no amilanan al equipo técnico, y el diseño artístico es esencial para forjar el carácter tan marcado de la serie, con el estilo retro futurista deudor de los juegos tan bien adaptado a imagen real.

Cada paraje del yermo cobra vida con exteriores muy vistosos rodados en zonas variadas de Estados Unidos pero también en lugares recónditos como el parque natural de Sperrgebiet, en Namibia. Los asentamientos de distintos grupos resultan sobrecogedores por el tamaño y detallismo de los decorados, destacando la ciudad de Las Vegas o el campamento de las legiones. Y el elaborado vestuario y atrezo terminan de hacer que el páramo cobre vida ante nuestros ojos con todo lujo de detalles.

Las labores de fotografía y dirección les sacan gran provecho con un aspecto visual tan arrebatador que es difícil apartar la mirada de las imágenes.

HAY QUE SER OBJETIVOS

La presentación de Fallout dejó muy buenas impresiones a pesar de su patente irregularidad, pero en su segunda temporada en vez de corregir errores se están ahogando en ellos, resultando por momentos tediosa y frustrante, eliminando por completo las ganas de revisionarla.

Sin embargo, resulta alucinante ver cómo mantiene unos seguidores tan entusiastas que es muy difícil encontrar críticas negativas, habiendo una negación total de la realidad. Y mientras, otras series muy superiores, como Los Anillos de Poder, se han llevado un varapalo considerable con cualquier excusa inventada, y generalmente con odio. La era de fanatismo bipolar en que vivimos es cada vez más inquietante.

Ver también:
Temporada 1 (2024)
-> Temporada 2 (2025)

THE ROOKIE – TEMPORADA 4

ABC | 2021
Drama, acción | 22 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Alexi Hawley, Nathan Fillion, Mark Gordon, Michelle Chapman, Bill Norcross.
Intérpretes: Nathan Fillion, Melissa O’Neil, Titus Makin, Alyssa Lopez, Eric Winter, Mekia Cox, Richard T. Jones, Shawn Ashmore, Tru Valentino, Jenna Dewan, Arjay Smith, Dylan Conrique, Kanoa Goo, Matthew Glave, Brent Huff, Kamar de los Reyes, Zayne Emory, Brandon Jay McLaren, Helena Mattsson, Camille Guaty, Steve Kazee, Enver Gjokaj.
Valoración:

DESGASTE Y PALOS DE CIEGO

La cuarta temporada de The Rookie resulta una decepción, pues en vez de ir madurando ha supuesto un paso atrás. Los guionistas, con Alexi Hawley al frente, han perdido algo de inspiración, han olvidado algunas historias principales, que extrañamente quedan en suspenso, y presentan otras que ni llegan a desarrollar. Y para rematar, tanto estos como los productores han tomado algunas decisiones que no han salido nada bien: la presentación del spin off The Rookie: Feds (Alexi Hawley, Terence Paul Winter, 2022) resulta entre rocambolesca y grotesca.

Además, se encuentran con un escollo inesperado: uno de los actores principales, Titus Makin, el novato Jackson West, decidió abandonar la serie sin dar oportunidad de aparecer en algún episodio que permitiera cerrar el arco del personaje. Así que lo tienen que matar fuera de pantalla de mala manera. Al parecer, se quejaba de la falta de historias sobre racismo… cuando en la etapa anterior la trama principal trataba el tema sin miramientos, dejando al cuerpo de policía en muy mal lugar, y además, recaía sobre su propio personaje. Así que las razones serán más bien personales, y no parecen muy bien meditadas, porque apuesto a que será de esos actores de series exitosas que luego se arrepienten de haberlas dejado.

El principio del año continúa la sensacionalista odisea del cártel, y por desgracia los autores siguen la linde con un desenlace de acción apresurado, caótico e inverosímil muy fuera del tono de la serie. Los protagonistas invaden México en busca de Ángela en plan comando de la CIA, con escenas tan ridículas como la de Nolan robando los planos de la casa del cártel. Para olvidar.

El doble episodio dedicado a introducir los personajes de la nueva entrega de la saga arrastra el mismo problema y trae otros nuevos. Los escritores vuelven a abandonar el tono sencillo pero realista para abordar una aventura desmesurada digna de una mala película de acción. Y ojo al desastre con el dibujo de la protagonista y el casting. La agente Simone Clark decide alistarse en el FBI con cuarenta y tantos años porque siente la necesidad de cambiar de aires y hacer del mundo un lugar mejor… Pero en contraposición con la madurez y carisma de John Nolan, nos ponen ante una mujer-niña histérica, respondona, irresponsable… y el papel sobreactuado de Niecy Nash y el espantoso maquillaje terminan de dar forma a un personaje verdaderamente irritable. Que esté secundada por el gran Frankie Faison (The Wire) no salva el mal trago. El resultado fue muy mal recibido por los fans, pero los productores se enrocaron y sacaron adelante una temporada… que tuvo unas críticas infames y acabó cancelada.

Otro inexplicable momento de no escuchar a los seguidores lo encontramos en la secuela del episodio de la temporada anterior en estilo falso documental, que vuelve a ser tildado de estúpido y amarillista por los seguidores. No me atreví a ver aquel y no he visto este.

O quizá si han tomado nota de dónde han ido metiendo la pata, pues esta vez no tenemos un final de temporada de fuegos artificiales vacuos… Pero lo cambian por uno cómico muy chocante, con una trama principal forzada y torpe y una secundaria que da vergüenza ajena. Es una pena, porque la premisa de sacar a los personajes, y por ende al espectador, de la zona de confort, prometía.

Después del accidente durante el rodaje de la película Rust, producida y protagonizada por Alec Baldwin en 2021, donde en el set se coló munición real por error y la directora de fotografía Halyna Hutchins acabó muerta de un balazo, muchas producciones dejaron de usar armas reales con munición falsa y se pasaron a las de imitación que no disparan nada y hay que añadir los fogonazos en postproducción. En esta temporada de The Rookie también han optado por el cambio, y la verdad es que se nota para mal, no parecen estar realmente disparando y el flash del tiro es un poco cutre.

BUENOS DRAMAS PERSONALES E HISTORIAS DEL DÍA A DÍA

En el trabajo diario del cuerpo de policía se mantiene el ritmo siempre activo, las tramas sencillas resueltas en un solo episodio que suelen tratar con cierta sensibilidad temas de actualidad y conflictos sociales varios. Los personajes conservan su simpatía, con su vida personal y laboral siempre trayendo nuevos retos, llevando tanto a problemas como a momentos de superación y felicidad.

La relación amorosa en tensión entre Tim y Chen es la típica de toda la vida, pero se maneja bastante bien, sin abusar de ella, con pequeñas dosis verosímiles y entrañables. Algunos de los mejores momentos de la temporada son las citas absurdas con sus parejas actuales cuando en realidad se están poniendo ojitos todo el rato. Lo único que falla aquí un poco es que el abogado con el que se lía Chen, Chris Sanford, es puesto de primeras como un cabrón de cuidado y se ablanda demasiado rápido, no han desarrollado bien al personaje y el actor Kanoa Goo no tiene buena química con ella; pero tampoco es grave, más que un rol relevante es un objeto para mover el arco dramático de Lucy y Tim. La adolescente que acogió, Tamara, sigue siendo muy agradable, pero no parece que tengan pensado algo para mantener al personaje a largo plazo, apenas participa activamente en alguna breve trama.

El arco de Tim volviendo a conectar con su familia es muy completo, tan realista como duro. Su hermana Gennifer (Peyton List) será un rol recurrente de ahora en adelante.

Los recientes padres, Ángela y Wesley, tienen una química deliciosa, y los líos de la crianza del niño mientras tratan de sacar adelante sus trabajos son bastante emotivos. Solo me chocó cantoso error de continuidad: en un episodio ella se alegra por poder salir a hartarse a vino, y en el siguiente rechaza airada una copa porque sigue dando el pecho al bebé.

Nolan se echa una novia en cada temporada, bien atractiva y en este caso más joven que él, intuyo que por exigencia de Nathan Fillion como productor principal. La dinámica amorosa con Bailey Nune (Jenna Dewan) pasa por fases variadas, manteniendo el interés siempre alto. Pero el rol en sí no termina de definirse, los escritores la meten en todo fregado por la fuerza, hasta el punto de que para el final de temporada los seguidores ya se lo tomaban a cachondeo: siempre aparece justo donde está Nolan con un caso o un accidente, y si es necesario cambiando de profesión por arte de magia: es bombera, militar, conductora de ambulancias…

Nyla Harper también tiene dramones muy bien llevados, y en los que esta vez los guionistas sí atinan resolviendo otro imprevisto: el embarazo de la actriz está muy bien encajado en sus líos de divorcio y nuevos amores. La relación con James Murray, del centro cívico, va saliendo adelante, pero las peleas con su ex son cada vez peores.

Para sustituir a Jackson introducen un personaje nuevo, Aaron Thorsen, y además con cuidado, empezando como secundario y sin aparecer en todos los episodios, para ver si el espectador lo acepta. El resultado es muy satisfactorio. La relación con su instructora, Nyla, ofrece una dinámica de tiras y aflojas emocionante, el actor Tru Valentino es competente, y la progresión del personaje lleva buen camino. Su punto de partida da mucho juego en la crítica social: fue acusado de asesinato, y tras una estancia en la cárcel y un largo juicio consigue exonerarse, pero arrastra todavía los recelos de todos, en especial de la opinión pública. Decide hacerse policía para combatir las injusticias y también para lavar su imagen.

HISTORIAS LARGAS DESMORONÁNDOSE

Pero las tramas largas se han reducido mucho en longitud y calidad. Es como si los productores pensaran que el público, enganchado a TikTok (aquí parodiado como ClipTalk), no tuviera capacidad de atención para historias de largo recorrido. Las pocas aventuras más elaboradas duran cada vez menos episodios y se sienten simplificadas y precipitadas, con muchísimas cosas resueltas fuera de plano (mirando la pantalla del ordenador o recibiendo llamadas) en vez de por acción directa de los personajes.

Los problemas de Wesley con el capo Elijah Stone (Brandon Jay McLaren), que lo tiene cogido por los huevos, se despacha demasiado rápido. La trayectoria de Nolan parece paralizada: casi no se habla de su esfuerzo por llegar a ser instructor, y su nueva meta, las elecciones para el sindicato, empieza fuerte pero se queda en el aire hasta el golpe de efecto final, cuando ya ni me acordaba del tema. La odisea de Bailey con su ex (Steve Kazee) resulta tan artificial como fugaz; y la historia del pirómano tira por suspense de cine (del predecible) en vez de desarrollar alguna línea realista sobre el trabajo de los bomberos en relación con la policía, así que no deja huella alguna. Y no hay mucho más que citar.

La temporada se sustenta porque su ritmo es todavía bastante ágil, aunque evidentemente se ha resentido, los dramas personales y las aventuras cotidianas siguen siendo variados y atractivos, y la estupenda química del reparto levanta cualquier situación.

Ver también:
Temporada 1 (2018)
Temporada 2 (2019)
Temporada 3 (2021)
-> Temporada 4 (2021)