BANSHEE – TEMPORADA 3.

Banshee
Cinemax | 2015
Productores ejecutivos: David Schickler, Jonathan Tropper, Greg Yaitanes, Peter Macdissi, Alan Ball.
Intérpretes: Antony Starr, Ivana Milicevic, Ulrich Thomsen, Frankie Faison, Hoon Lee, Rus Blackwell, Matt Servitto, Trieste Kelly Dunn, Ryann Shane, Lili Simmons, Geno Segers, Matthew Rauch , Tom Pelphrey, Langley Kirkwood, Odette Annable.
Valoración:

Parece que los guionistas de Banshee (David Schickler y Jonathan Tropper a la cabeza) han sido conscientes de las limitaciones de la segunda temporada y se han puesto las pilas. Y vaya si el esfuerzo ha dado resultado, porque la serie ha llegado más alto de lo que esperaba. Tiene todas su llamativas virtudes en su máximo esplendor, y a la vez no se ven prácticamente ninguno de sus fallos. El ritmo vuelve a ser trepidante, sin rellenos ni recesos con poca sustancia, ofreciendo dos tramas importantes que denotan planificación y esfuerzo a la hora de desarrollarlas. Los protagonistas sencillos pero carismáticos son puteados al límite en un sinfín las historias de rivalidades, peleas y crímenes, teniendo así mejor recorrido, en especial los secundarios, que ya no parecen desaprovechados; incluso conocemos nuevos personajes que resultan fascinantes.

El conflicto con los indios explota del todo con el loco de Chayton dirigiendo su cruzada contra el hombre blanco invasor. Estamos ante un villano arquetipo como se espera en esta serie, y en ese estilo resulta ejemplar: cerrado de miras, temible y tan peligroso que se lo pone muy difícil a los protagonista. El actor lo han clavado: Geno Segers es imponente y su voz acojona. La guerra va con un ritmo estupendo, avanzando a través de escaramuzas, huidas y demás jaleos que impiden que la trama pierda fuelle. El momento álgido, el ataque a la comisaría, es memorable, y el tramo final en Nueva Orleans está muy bien también. Pero se puede señalar un ligero patinazo, la única escena malograda del año: el asalto de Lucas al campamento indio antes que llegue el FBI y le quite de sus manos la venganza es realmente absurdo incluso en alguien tan impetuoso como él, por no decir que los guionistas no atan bien los cabos: ¿ninguna secuela ni denuncia por parte del FBI? No hay quien se lo crea.

La otra gran historia es la del atraco monumental que planea la banda. El campamento militar que hay cerca de Banshee está apunto de trasladarse y llevarse consigo los millones y millones traídos de las giras en Irak y Afganistán. Es una locura de misión, pero cuándo eso ha frenado a Lucas, Job, Carrie y el ya considerado nuevo miembro Sugar. Los planes y preparativos son de lo más variado, y el robo resulta espectacular en la línea de la serie: una exageración casi en plan cómic. Pero no queda ahí la cosa, porque las repercusiones no tardan en llegar, regalando otros tantos capítulos de infarto donde no se ve salida para nuestros protagonistas. Aprovechan aquí para meter algunos flashbacks, como hicieron en las otras temporadas, pero esta vez son mucho más certeros a la hora de describir a los personajes y resultar entretenidos. Todo esto acaba con el clásico golpe de efecto final de un compañero secuestrado, para levantar la expectación de cara a la próxima etapa y exprimir un poco más la aventura.

En otro plano está Kai Proctor, con el que ya sabemos que irán postergando el enfrentamiento final con la policía, o más concretamente con Lucas, hasta probablemente el final de la serie. Pero por ahora siguen manejando muy bien la dinámica entre ellos: intrigas, roces, peleas puntuales… No, no podemos quejarnos de que lo mantengan en suspenso de mala manera. Y de nuevo salta a primer plano la posibilidad de que la enemistad se convierta en una relación laboral inquietante entre Kai y Lucas. Además su propia sección ha cobrado interés, tanto en lo personal (los líos con los padres) como en los tratos con el crimen, donde Rebecca en sus ansias de crecer la caga a lo grande y acaban teniendo una guerra contra otras mafias. Además esta parte da para que Lili Simmons demuestre que no está ahí sólo por el físico. Y no me olvido de destacar al guardaespaldas Clay Burton, inquietante y letal y quien que nos regala la mejor escena de la temporada y una de las más grandes del año televisivo: la pelea con la india Nola es un vacile visual sin igual que te dejará flipando.

Entre todas estas historias los personajes avanzan muy bien. La caída al abismo de Brook, los líos de confianza entre todos los policías, los problemas para asimilar tanta violencia, los intentos de Ava y Gordon por rehacer sus vidas, el rumbo desbocado de Deva (genial cuando Lucas hace más de mentor en los robos que de padre)… Hay muertes trágicas, tramas paralelas interesantes (Brook y su ex) y nuevos secundarios muy atractivos, como el indio metido a policía, o realmente deslumbrantes, como ese nazi, Kurt Bunker, que arrasa de forma espectacular en el poco tiempo que aparece: qué carisma, qué historia más prometedora, qué papelón hace Tom Pelphrey (y aquí se nota otra vez que el actor principal, Antony Star, va algo justito). El año que viene espero que lo expriman bien, porque supongo que se centrará por fin en los nazis.

Cómo no, la puesta en escena es impresionante y sin duda tiene detrás un trabajo largo y complicado. La planificación y el rodaje de tiroteos y peleas a puños, todas muy rebuscadas, tienen que suponer un quebradero de cabeza, sobre todo a la hora del montaje. Cabe destacar la incomparable lucha del guardaespaldas con la india, un ejercicio de coreografía y edición soberbio. Pero en líneas generales la serie es visualmente una gozada, con una fotografía fantástica llena de planos muy elaborados y un ritmo narrativo encomiable. Hay que citar también el extraño enredo en el asalto al campamento militar, narrado a través de cámaras: es un poco excesivo (en la onda de la serie, eso sí), pero bastante efectivo. Sólo una pega le puedo poner, y es que en tan excelente conjunto no se entiende esa chapuza que han hecho cuando los protagonistas montan en moto: una cutrísima pantalla de fondo. Desentona tanto que casi parece un chiste.

Banshee no sólo vuelve a recuperar el tono tras esa irregular y por momentos aburrida segunda temporada, sino que crece hasta meterse en la primera división, donde no esperaba que ni pretendiera llegar dado su tono de divertimento intrascendente. Es evidente que su estilo de acción desenfadada, descacharrante e histriónica sigue sin ser apta para todos los públicos, pero precisamente esas formas tan características combinadas con la alta calidad que está alcanzando quizá logren convertirla en una serie de culto.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

JUEGO DE TORNOS – 510 – LA MISERICORDIA DE LA MADRE.


510 – Mother’s Mercy
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: David Nutter.
Valoración:

Alerta de spoilers: Te recuerdo que sinopsis y comentario tienen spoilers en cantidad, y en este capítulo los hay gordos.–

Sinopsis:
Stannis avanza por fin hacia Invernalia, pero el precio pagado es altísimo: el sacrificio de Shireen afectó a Selysse, que acaba suicidándose; el ejército, ya de por sí mermado, no recibe bien semejante acción, y desertan muchos más. Melisandre ve la derrota inminente y sale huyendo. Los Bolton son más numerosos y van a caballo. Stannis es derrotado. Y mientras, Brienne deja de vigilar por si Sansa necesita ayuda y va tras su venganza: halla a Stannis… pero en el último momento no sabemos si lo deja con vida o no.

Sansa intenta huir en plena batalla, a pesar del jaleo que hay, y acaba lanzándose desde la muralla con Theon. ¿Es un suicidio en plan “seré libre en mi último aliento”, o esperan sobrevivir? Arya ejecuta su plan para acabar con la vida de Meryn Trant y tachar otro individuo de su lista. Jaqen no parece tomarse bien su transgresión, y la chica acaba ciega.

Jon acepta la petición de Sam de ir a Antigua para estudiar para maestre. Muchos en la Guardia no aguantan más la política del nuevo Lord Comandante y deciden actuar… apuñalando a Jon hasta la muerte. En Meereen discuten cómo actuar ante la ausencia de Dany. Tyrion tratará de gobernar la ciudad con Gusano Gris, mientras Jorah y Daario irán a buscar a la reina. Ella está perdida no sabe dónde con Drogon herido. De repente se topa con un enorme khalasar.

Cersei se rinde, confiesa y pide misericordia a la Madre. El Gorrión Supremo le pone un castigo a la espera del juicio: deberá ir desnuda para expiar sus pecados desde el Septo de Baelor a la Fortaleza Roja, aguantando los improperios del pueblo llano. En Dorne, Jaime, Myrcella y Trystane parten hacia Desembarco del Rey. Pero Ellaria envenena a la chiquilla, que muere en brazos de Jaime.

Frases:
-Melisandre: El Señor de la Luz ha cumplido su promesa, mi rey. Sus llamas han hecho que la nieve se derrita. El camino está despejado.


-Soldado: Alteza.
-Stannis: Dime.
-Soldado: Las tropas, muchos desertaron antes del amanecer.
-Stannis: ¿Cuántos?
-Soldado: Casi la mitad. Todos los mercenarios con todos los caballos.
-Otro soldado: Alteza.
-Stannis: Habla. No puede ser peor que un motín.

-Sam: Pero mataste a un Caminante Blanco.
-Jon: Con Garra. Los vi hacer pedazos hachas de acero como si fueran de cristal. Pero Garra…
-Es de acero valyrio. ¿Cuántas espadas de acero valyrio quedan en los Siete Reinos?
-No las suficientes.

-Sam: Envíanos a mí, a Elí y al bebé a Antigua para que pueda convertirme en maestre. Para eso es para lo que estoy hecho. No para esto.

-Jaqen No eras quien para arrebatarle la vida a ese hombre. La chica ha robado al Dios de Muchos Rostros. Ahora hay que pagar la deuda. Sólo la muerte puede pagar por la vida.

-Septa: ¡Vergüenza!

-Por la guardia.
-Por la guardia.
-Por la guardia.
-Por la guardia.
-Por la guardia.

Comentario:
El final de temporada se inclina por abarcar de todo un poco y dejar muchas cosas en suspenso para engancharte de cara al próximo año. Algunos giros funcionan porque te dejan bastante intrigado o cambian el tablero de juego de forma imprevisible. Pero otros en cambio son bastante malogrados, porque resultan forzados o son tramas con un pobre desarrollo, conformando un capítulo intenso de primeras, pero al que se le ven muchas costuras en un segundo visionado. Es decir, es algo irregular y desaprovecha un potencial enorme, como viene siendo habitual en la serie.

Además va arrastrando otras dos polémicas, una para lectores y otra para no lectores. Como ha muerto otro personaje principal muy querido tenemos que tragar con una nueva tanda de espectadores inmaduros y lloricas echando maldiciones, como si causarte fuertes sensaciones significara que es una mala serie, cuando obviamente es lo contrario. Y los lectores entramos ya en la cuestión de si seguir viendo la adaptación o no, porque como se esperaba no sólo ha cogido a los libros, sino que en alguna trama parece adelantarlos, eso sí, con otra cuestión en el aire: ¿el avance es inventado o se basa en lo que les haya contado George R. R. Martin a los guionistas? La caída de Jon es el golpe doloroso que muchos se han tomado mal, cuando es un giro que se ha ido sembrando muy bien a lo largo de la temporada, con lo que en ningún momento parece desubicado o tramposo. La batalla de Invernalia es la historia que supera a las novelas. En ellas nos quedamos con Stannis atrapado en la nieve, mientras que aquí conocemos un desenlace, del que no sabemos si es inventado o qué.

Lo que sí puedo decir es que esta sección tiene tanto aciertos como fallos absurdos, como le ocurre al resto del episodio. El desastre en que se convierte la campaña de Stannis está muy bien trabajado a lo largo del año. Su destino es esquivo, y para poder perseguirlo prácticamente estaba atado a mantener un curso de acción lleno de dificultades, porque las otras opciones eran prácticamente imposibles. Qué iba a hacer, ¿atacar Desembarco del Rey otra vez? No, opta por una estrategia más a largo plazo, recuperar el Norte, ganarse a más gente para su causa. Pero las cosas le salen torcidas, por mucho sacrificio (literal) que haga, y termina fracasando. El gran Stephen Dillane clava las emociones de sus últimos momentos, que van desde la determinación conteniendo todo el deseo de llorar y estar en otra parte (grandísimo el gesto al ver a la esposa ahorcada), a la fría resignación cuando ve que tiene que seguir pase lo que pase, con el ejército bajo mínimos y Melisandre huyendo, para terminar en la aceptación de la muerte inminente.

Pero los guionistas se aferran a dos clichés que minan la gran fuerza que venía teniendo el desenlace de esta trama. Primero, Stannis no es tonto y sí resistente hasta la cabezonería, con lo que es dado a exprimir todas las opciones hasta el último aliento. Es decir, no me trago que se enfrente a los Bolton en plan suicida teniendo aunque sea mínimas posibilidades delante: la lógica más simple dice que ante la caballería lo mejor es replegarte al bosque para reducir su ventaja. Pero no, se queda ahí plantado. Segundo, por seguir forzando un desenlace típico de cine, con la venganza de Brienne la cagan aún más. No es verosímil que él sea el último superviviente, todo para que la mujer lo encuentre sin problemas. Son casualidades demasiado remotas que no encajan en una saga muy cruel e impredecible. Cada vez más, Benioff y Weiss se están dedicando a contentar a los espectadores no lectores, incluyendo situaciones comerciales, es decir, agradables para el espectador que espera emociones facilonas y predecibles. Lo mismo al final con Tyrion y Varys. No, el original no es tan idílico y estereotipado.

Aparte hay que señalar que a Stannis no se lo ve morir bajo la espada de Brienne, y no me parece que esté claro si la expresión de ella es de duda de último momento o de decisión con rabia. Y si un personaje no muere en pantalla, es un personaje que sigue vivo. La elipsis es clara, es un cliché enorme como toda la escena, y si no querían decir eso, que no hubieran usado un recurso tan básico. Señalo esto porque me da la impresión que los realizadores sí lo han querido matar, pero la han cagado.

Sansa llega a un punto de inflexión también, uno bastante postergado, porque después de prometer bastante, la trama de Invernalia se estancó. La chica no ha madurado como esperábamos, ha tenido otro ciclo semejante a los ya vividos anteriormente. Al menos sí puedo decir que el cambio respecto a las novelas iba bien encaminado: allí ve reducido su protagonismo, y aquí lo recuperan muy bien enlazando además otras historias que hubieran requerido incluir personajes secundarios innecesarios a estas alturas. Pero sí, es una pena que el viaje emocional haya sido tan esquemático y breve. Y la esperada fuga no ofrece nada llamativo, sucede con otros tantos clichés y detalles endebles. Sansa decide escapar cuando más ajetreo hay en Invernalia. Sí, hay menos gente porque las tropas están fuera, pero quedan muchos para defender la fortaleza, y todos están alerta y activos por todas partes. Lo lógico era huir por la noche un día de calma. Supongo que se puede atribuir a la desesperación, el último intento antes de que vuelva Ramsay, pero no sé, ni Sansa me parece tan tonta. Además tiran de otro tópico hollywoodiense: el innecesario momento de tensión y venganza contra la chica que la acosa, la tal Myranda y sus pestañas maquilladas. Y esta parte también acaba con una elipsis absurda: no muestran la caída. ¿Entonces cómo me lo tomo? ¿Como un suicidio poético, Theon y Sansa recuperando su libertad en sus últimos instantes de vida? Porque sin mostrar un buen montón de nieve que acolche su caída los doy por muertos, y si empezamos la siguiente temporada con ellos por ahí correteando sin explicarse nada, pues me parecerá otra chapuza.

La historia de Arya sale mejor parada. Más fiel, más intensa, y esta vez sí, con una elipsis bien usada. Aparece disfrazada ante Meryn Trant, pues no hacía falta mostrar más de su plan, se deduce perfectamente lo que iba a pasar en el capítulo anterior. Sólo quedaba por ver si salía airosa, qué impacto emocional tendría en ella, y qué pasaría con su entrenamiento. Queda ciega como en los libros, aunque sea de forma ligeramente distinta. Eso sí, no llega a cargarse al tipo que tenía encargado, que en la novela lo hace de forma ingeniosa, pero no es algo relevante.

Dorne acaba como empezó, siendo una sección con la que cumplen con desgana, sin esfuerzo por darle la entidad, fuerza e inteligencia necesarias. La falta de esta última es alamarmante. Qué simpleza, qué clichés. Al final hay un golpe de efecto, el atentado contra Myrcella… pero es el más flojo del episodio, porque es el más predecible y porque su entorno carece de interés. Tras toda una temporada no sabemos más de Dorne, sólo que las Serpientes de Arena quieren matar a los Lannister y Doran estarse quietecito. El dibujo de aquellas no ofrece ningún matiz nuevo, nada que justifique mejor sus motivaciones, nada que enganche al espectador. Dorne se queda en la fachada, nada sabemos del lugar y sus gentes. Y Doran es un cero a la izquiera en el juego de tronos. ¿Cómo puedes estar una temporada entera sin describir quién es, cuál es su juego, sus objetivos? En la novela su determinación, paciencia e ingenio te dejan a cuadros: cuidado con este que puede cambiar todo el paisaje político. Aquí parece puro relleno. La mítica frase: “Venganza. Justicia. Fuego y sangre” está tan ausente como el interés.

Y para colmo acaba con otro cliché de cine barato cuando lo que hacía falta era ser sutil. Bastaba con poner a Ellaria tirando el frasquito, pero no, tiene que aparecer sangrando, es decir, se toma el antídoto cuando el veneno le está afectando a los órganos internos. Es de un ridículo alucinante. Es más, yo pensaba que sangraba porque es inmune pero le hace un ligero daño. Pero no, los guionistas exponen la escena como si fuera para tontos redomados. Igual que toda esta sección durante toda la temporada. Lo único salvable es lo creíble que hacen los actores Nicolaj Coster-Waldau y la joven Nell Tiger Free la escena de reunión familiar… de la que, viendo cómo acaba, hay que decir que es muy larga para no servir para nada.

La parte de Meereen es muy básica, un simple posicionamiento de personajes, porque el giro gordo ocurrió en el episodio previo. Y es puro fanfic. El trío Tyrion-Jorah-Daario hace gracia, lo que salva una escena muy obvia y limitada, aunque eso sí, cabe preguntarse cómo tardan tanto en darse cuenta de que deberían estar buscando a Dany. Además, la aparición de Varys maximiza la sensación de que esta parte está para contentar a los fans, poniendo a Tyrion donde todos quieren verlo. Pues yo quería verlo como en la novela, en un embrollo enorme sin un futuro claro, no en algo tan facilón. Dany al final sí acaba perdida en las montañas, a pesar de que podía controlar el dragón, con lo que el comportamiento de Drogon en la arena es otro cambio de esos que parece olvidarse de un capítulo a otro, generando incongruencias. Por lo menos, a pesar de mis dudas acaba topándose con un khalasar, pero claro, uno anónimo, porque no hay personajes con nombre, que a los dothraki los han tratado de pena en la serie. Eso sí, no entiendo porqué alargan y alargan el plano donde la rodean cientos de jinetes. Que ya me he enterado, oigan. Y me pregunto para qué se quita el anillo si sigue con el collar, es decir, no es porque sea una joya. ¿Es un anillo de compromiso? Y si lo es, ¿lo esconde porque no quiere que deshonren a Hizdhar robándolo, o lo tira porque ya no quiere saber nada de esa farsa? Si vas a pone una escena de este tipo, con simbolismo, tiene que poder deducirse qué quiere decir.

Otra cosa que se puede comentar de esta historia es que el famoso y espectacular nudo meereense ha desaparecido por completo. No hay conflicto con las otras ciudades de la Bahía de los Esclavos ni con Qarth (aunque en algún momento hicieron un amago de guerrear con Qarth), no se presenta una situación de caos y guerra inminente, ninguna enfermedad (la cólera) afecta a refugiados porque estos no existen… Pero bueno, no me voy a quejar mucho porque en una adaptación, y más una tan grande como esta, hay que recortar y resumir. Se centran en la política local, que vale de sobras para mostrar el viaje interno y externo de Dany, su aprendizaje como reina y su crecimiento personal. Pero claro, es una pena que el complejo y atractivo panorama se haya simplificado tanto.

El trágico destino de Jon también dista de ser perfecto. El gran impacto de su muerte está ahí, era difícil echarlo a perder, pero la escena podría… qué digo, debería haber sido mucho más intensa, trágica, demoledora. Parece que la meten de sopetón para que resulte giro repentino e inesperado, y eso no funciona, precisamente porque resulta muy precipitado. Una secuencia más larga, que trabajara la atmósfera de tensión creciente, de inquietud, y que explicitara mejor la tragedia cesariana del personaje, era algo que se pedía a gritos. Y es inexplicable por qué no lo han hecho, cuando la trama de desencanto de la Guardia con la política del nuevo Lord Comandante ha estado muy bien gestionada, después de varias temporadas donde la parte de Jon y el Muro estaba muy desaprovechada. Al menos no cambian el nuevo destino de Sam, que por fin toma camino hacia Antigua. Aparte, me pregunto cómo Davos ha tardado en llegar lo mismo que Melisandre, más teniendo en cuenta que él iba con prisas y ella desganada. Además, que baje del Muro queda un poco raro; sí, ha podido subir para hablar con Jon, pero no sé a cuento de qué viene empezar la escena con una acción tan concreta sin explicar claramente.

El paseo de expiación de Cersei es la escena a la que más tiempo dedican, y aunque es algo intensa y transmite bien tanto su esfuerzo por mantener el tipo como su humillación, tampoco se libra de algún achaque: el mejorable y cuestionable uso de una doble de cuerpo y de nuevo la falta de sutileza. La escena es demasiado larga. Ya desde el corte de pelo se nota que están estirando demasiado el asunto cuando queda claro qué se quiere transmitir. Si lograran una atmósfera enrarecida y trágica hasta dejarte sin aliento, pues mira, pero al final el paseo no es para tanto, no le sacan el partido que podrían. Lena Headey lo hace bien, pero no está como para dejar al espectador desgarrado por dentro en su caída al abismo. Y encima la doble de cuerpo te saca de la escena en varias ocasiones. De primeras se nota el físico de una persona más joven y con más curvas. Los planos de espaldas se ve que no es ella. Y el rostro de Headey insertado digitalmente encima se nota muchísimo en algunos planos cercanos (la imagen que incluyo, por ejemplo).

Todo esto se podría haber evitado. Primero, no contratando a una actriz que no se va a desnudar en ningún momento, ni cuando más lo exige el guión. Querían un rostro conocido en un rol principal, y no pensaron en las consecuencias. Así, Cersei nunca ha sido la mujer sensual y erótica de las novelas porque Headey no quería serlo y los guiones lo han tenido en cuenta. Y segundo, no hacía falta tener un desnudo integral en primeros planos durante tanto tiempo. Bastaba mostrar senos y culo en un par de planos (algo que ella hizo por ejemplo en 300), el resto se debería haber centrado en el rostro, en su viaje emocional y su sufrimiento. Aquí parecen más empeñados en sacar provecho de la actriz que encontraron dispuesta a todo que en darle la emoción necesaria a la escena. Una cosa es usar dobles en situaciones de riesgo o que el actor no pueda realizar por alguna razón (y no, al contrario de los que se empeñan en repetir algunos, ningún embarazo tuvo nada que ver aquí), pero si lo que tienes es una actriz que se está negando a esa escena ya desde antes de contratarla, pues la cagada por parte de los productores es enorme.

Para empeorar las cosas podemos pensar en lo que costó rodar la dichosa secuencia. Dicen algunos medios que los cuatro días de rodaje en exteriores se fueron a 200.000 dólares, en parte por el despliegue de extras, pero sobre todo por la desmedida seguridad, pues se empeñaron en que nadie fotografiase lo que iban a grabar… ni tampoco lo relatase, porque todos los implicados firmaron contratos de confidencialidad escalofriantes. Vamos, está claro que los productores no querían que el uso de la doble saliera a la luz. Pues hoy en día eso es imposible. Además tenemos que añadir el presupuesto de postproducción. Si en Los Soprano se gastaron 250.000 dólares en la escena que tuvieron que apañar tras la muerte de la actriz que hacía de madre del protagonista, pues aquí la cifra rondará lo mismo. Es decir, solo una escena que no hubiera sido más compleja y cara que cualquier otra de la serie, termina costando un pastizal, más que muchos capítulos enteros de muchas series, por culpa de una cantidad de decisiones muy poco justificables.

Y después de todo este jaleo no nos indican qué pasa con Margaery, un personaje que han dejado de lado por completo. No puedes darle tantísima importancia a Cersei y olvidar otra protagonista que se encuentra en una situación semejante. También falta Olenna en la llegada de Cersei a la Fortaleza Roja. Aparte, tampoco sabemos nada de Meñique desde hace mucho, y siendo uno de los jugadores de trono esenciales me parece otro error. Es capaz de viajar instantáneamente y de desaparecer. Sin duda es un mago

Este capítulo vuelve a poner de manifiesto que, a pesar de las muchas virtudes que tiene, la irregularidad y las meteduras de pata claramente evitables son ya algo intrínseco a la serie (y parecen ir creciendo poco a poco), desaprovechando un potencial enorme. Es decir, Benioff y Weiss no han resultado ser los realizadores más adecuados para esta producción, pues no tienen el talante e inteligencia suficientes para dar una obra equilibrada y sobresaliente como se podría. Con todo, también podría ser mucho peor, claro, y algunos de los aciertos, como el empeño en tener un nivel visual de primera o lo bien que han captado a la mayor parte de los personajes, son dignos de alabanza. Pero precisamente ver que se quedan tan cerca pero cada dos por meten patinazos absurdos es bastante decepcionante. Ya son muchos los lectores que han abandonado, desencantados porque después de prometer bastante la adaptación no está llegando donde podría. Y la prueba de fuego llegará el próximo año, cuando lo que escriban sea cada vez más de su cosecha propia. Ahí veremos si todo lo bueno que han conseguido, que no es poco, es porque las magníficas novelas se lo han puesto fácil. Bueno, lo verá quien se atreva a seguir, porque estropearse la lectura de los libros viendo una adaptación, por muy buena que fuera esta, pocos lectores lo van a hacer. Pero este tema da para un artículo entero aparte…

THE HONOURABLE WOMAN – MINISERIE.


The Honorauble Woman
BBC2 y SundanceTV | 2014
Productores ejecutivos: Hugo Blick.
Intérpretes: Maggie Gyllenhaal, Stephen Rea, Lubna Azabal, Katherine Parkinson, Andrew Buchan.
Valoración:

El creador, guionista y director de The Honourable Woman es Hugo Blick, quien aquí multiplica por cien todos los vicios que frenaron el potencial de The Shadow Line. La historia es pura indefinición desde la premisa al estilo. No se sabe si quiere un drama familiar, un thriller de espionaje empresarial, una intriga política, un drama de denuncia… Salta entre estilos e ideas sin decantarse por ninguno, y la trama va más allá de ser poco sustanciosa, directamente no tiene definición alguna. Acumula mucha morralla, diálogos y escenas inflados con burda pedantería, pero no se encamina hacia nada concreto, resultando un galimatías caótico e insoportable.

El conflicto Israel-Palestina prometía una serie arriesgada, pero ni se acerca, porque realmente no trata nada relativo al tema. Que sí, que si vas a Gaza te metes en zona de guerra, y que cada bando se odia y comete atrocidades. Es decir, apenas señala lo obvio, y no hay más chicha. No puedes prometer abordar una temática y luego esquivarla con tanto descaro. Llega a un nivel de desvergüenza alucinante: la protagonista se supone que da un par de grandes discursos sobre el asunto… pero lo único que se nos muestra en un chiste tonto, al final no hay discurso ni mensaje real. Además sumerge a los personajes en el embrollo de forma muy forzada: el lío del secuestro, el secreto que trajeron de allí y la trama subsiguiente es de un exagerado que resulta insultante para la inteligencia y los sentimientos del espectador. Y ni con esas se moja en ofrecer un análisis, sea neutral o partidista, de la situación.

Como thriller de espías también hace gala de una torpeza alucinante. La concepción de Blick de la intriga es no contar nada. No gestiona los secretos, misterios y personajes ambiguos de forma que se genere un ambiente de thriller donde debas ir reconstruyendo poco a poco la trama y donde las revelaciones y giros te ofrezcan nuevas perspectivas además de sorpresas interesantes y coherentes. Lo que hace es guardarse todo, omitir la información, no decirte absolutamente nada y luego soltarlo sin más, y en no pocos casos el giro resulta entre forzado y completamente inverosímil, aunque en otros en cambio es insustancial. Por ejemplo, el gran giro en el ecuador de la serie, la sorpresa que supuestamente cambia todo, es que en la empresa alguien desvía fondos… Cuidado, no te cagues patas abajo con la sorpresa. Los líos entre agencias de inteligencia (MI6, CIA) se enmarañan sin sentido alguno, como si eso fuera narrar con inteligencia. Y los personajes crípticos sin venir a cuento me sacan de quicio. Aquí nadie dice ni hace nada, como si no tuvieran ganas de estar donde están. Y al final les ocurren las cosas porque sí o las resuelven por arte de magia sin que se vea cómo: el hermano de la protagonista sale airoso de una situación con el MI6 llamando a altos cargos estadounidenses… ¿Ese mindundi y patán tiene esos contactos? ¿Y no me lo explicas o lo insinúas antes para que el giro sea creíble?

El drama humano también tira por el amarillismo y el absurdo de ocultar las emociones, motivaciones y secretos y soltarlos más tarde, cuando le da la gana al guionista, sin haber creado el ambiente necesario. La protagonista central, Nessa Stein, es cargante como pocos personajes he visto. Da la sensación de que Blick buscaba un rol femenino central fuerte, decidido, capaz… Pero joder, lo que se ve es una pupas que va como zombi lamentándose todo el rato, y los puntos clave de su viaje emocional son de un sensacionalismo que en vez de congoja me hicieron reír por su falsedad, por inflar la trama con un melodrama demencial. Sumado a los otros principales, el desastre es digno de estudiar en como algo que no debe hacerse en el cine o televisión: no te exponen motivaciones ni intereses con claridad, ni siquiera te explican la posición de cada uno en la historia y las relaciones entre ellos. Tardas tres episodios en saber qué hace esa israelí/palestina (ni eso me queda claro) en casa de la pareja casada, cuando todos son protagonistas principales.

Y de los secundarios mejor ni hablar. Teniendo la ficha con el reparto delante soy incapaz de ubicar en la trama a los actores, qué personajes tenían y qué hicieron estos. Por ejemplo, veteranos como Tobias Menzies, Eve Best y Lindsay Duncan me son fácilmente reconocibles, pero que me aspen si recuerdo qué hacían aquí. Además, si ya son flojos de por sí, no digamos lo que se difumina su sentido en el argumento global cuando Blick los pierde en las subtramas anodinas que salpican el relato. No sé si la idea era jugar con la intriga, pero en casi todos los capítulos se va por las ramas con alguno de estos secundarios, dando vueltas en círculos solamente para darle un giro (generalmente matarlo) en una escena clásica del género. Por favor, meter una escena cliché (el taxi en las sombras, el matadero, etc.) no garantiza que funcione, no si no le das un peso en la trama. Lo más gracioso es ver a Stephen Rea repitiendo exactamente el mismo papel de The Shadow Line. Sí, el intérprete vale para esa pose de tipo misterioso, pero sin guión detrás no sirve para nada.

Ni siquiera tiene un acabado visual digno de citar, la puesta en escena es rutinaria, nada virtuosa y sí con algunos lastres, como escenas pobremente fotografiadas e iluminadas cual culebrón televisivo. Así pues, estamos ante una serie completamente malograda, inestable y caótica en todos sus elementos: ritmo moroso, disperso, incapaz de enganchar, personajes insustanciales y sin sentido claro en el entramado, historia más que confusa incoherente y además salpicada de adornos fallidos. Los capítulos, todos de una hora, se hacen cuesta arriba hasta resultar insufribles. El esfuerzo de verla entera es infructuoso, no da nada que merezca la pena, sólo se ven peleles hablando sin transmitir ni una emoción, sin desarrollar ningún relato con sentido y capacidad de impresionar lo más mínimo.

El mejor ejemplo de la torpeza y negligencia del guión es que en el primer episodio secuestran al niño, pero a partir del tercero se olvida esta historia por completo hasta el final, e incluso los personajes actúan como si estuviéramos en otra serie distinta, todo porque ahora toca soltarte sin más otros misterios. Y el mejor ejemplo del sinsentido que Blick toma por trama intrigante y con sorpresas es la serie de muertes idiotas y las revelaciones sobre quiénes son los que mueven realmente los hilos, tan absurdas y ridículas que, vulgarmente hablando, me llegué a cagar en sus muertos. ¿De verdad los pocos críticos y espectadores que han recibido bien la miniserie se han tragado todo este galimatías pretencioso y soporífero, este desmadre sin pies ni cabeza? Me resulta difícil de creer. Más bien me parece que casi nadie ha sido capaz de acabarla, por eso hay tan poquísimas críticas y casi ninguna negativa; es más, de las positivas el noventa por ciento son de medios que cobran por hacer el publirreportaje de turno. El resto… han tenido que ver otra serie…

Además tengo la sensación de que Blick iba de presuntuoso, como si creyera estar escribiendo un thriller geopolítico complejo y profundo. El ridículo es sonado. The Honourable Woman solamente te deja la sensación de haber estado varias horas en coma: no recuerdas nada, salvo que has perdido tiempo de vida. Pocas veces en los últimos años me he sentido tan estafado con una serie. Y tengo claro que no veré jamás nada nuevo de Hugh Blick. A la lista negra junto a Damon Lindelof.

También es surrealista el Globo de Oro a Maggie Gyllenhaal, pues lo único que hace es poner una repetitiva expresión entre ausente y lastimera, porque ciertamente el rol no da para más. Habiendo papelones como el de Allison Tolman en Fargo o el de Frances McDormand en Olive Kitteridge es incomprensible que se lo dieran, más teniendo en cuenta el poco impacto de la serie.

JUEGO DE TRONOS – 509 – DANZA DE DRAGONES

509 – Dance of Dragons
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: David Nutter.
Valoración:

Sinopsis:
Jon llega al Castillo Negro con los Salvajes entre miradas de odio de sus hermanos. Stannis no ve salida, el ejército está aislado sucumbiendo a la hambruna y el frío, y empiezan también los ataque esporádicos de los Bolton. Decide ceder a la recomendación de Melisandre: la sangre real tiene un enorme poder. Shireen es sacrificada al Dios de la Luz para que este les abra camino hacia la victoria.

Arya aparca su misión de asesinar a un mercader para seguir a un recién llegado a Braavos: el miembro de la Guardia Real que tiene en su lista de muertes, Meryn Trant. Doran Martell perdona a Jaime y Bronn, y exige a Obara que se arrollide él si no quiere perder la cabeza. Enviará a Myrcella a Desembarco del Rey como piden los Lannister, pero con la condición de que el matrimonio con Trystane se mantenga y este entre en el Consejo Privado del Rey.

Daenerys presencia los juegos de gladiadores con desgana y asco, hasta que aparece Jorah entre los combatientes, donde aparece la desesperación: ¿parar esta violencia y ponerse el pueblo en contra o dejar que Jorah se enfrente a su destino? Pero justo en ese momento atacan los Hijos de la Arpía con todas sus fuerzas, matando a Hizdarh y rodeando a Dany y sus acompañantes (Tyrion, Missandei, Daario). Pero el dragón Drogon aparece en el último momento arrasando con los enemigos. Dany se monta en él y vuela libre.

Frases:
-A menos que haya un deshielo, no podemos abrirnos camino hasta Invernalia y no tenemos suficiente comida para volver al Castillo Negro.
-No vamos a regresar al Castillo Negro.

-Jaime: Princesa Myrcella.
-Myrcella: Tío.
-Qué vestido tan bonito.
-¿No te gusta?
-Debes de tener frío.
-Para nada. El clima dorniense va conmigo.

-Nymeria: Ese ha dolido, ¿verdad? ¿Vas a llorar? Déjalo, hermanita.
-Tyene: Vas a fallar.
-Yo nunca fallo.
-Lo harás. Estás pensándolo demasiado. Ahora estás nerviosa. ¿Y si ella está en lo cierto?

-Arya: El hombre delgado no tenía hambre hoy.
-Jaqen: Quizá por eso está delgado.

-Doran (a Obara): Tu rebelión se ha acabado. Puedes jurarme lealtad ahora… o puedes morir. Creo en segundas oportunidades. No creo en terceras.

-Stannis: A veces una persona tiene que elegir. A veces el mundo le obliga a hacerlo. Si un hombre sabe quién es… y es sincero consigo mismo… esa elección no es tal. Debe cumplir con su destino… y convertirse en lo que debe ser. Por mucho que pueda odiarlo.
-Shireen: Está bien, padre.
-No sabes de lo que estoy hablando.
-No importa. Quiero ayudarte. ¿Hay alguna forma en la que pueda ayudarte?
-Sí, la hay.
-Bien, quiero hacerlo.

-Hizdahr: Esos hombres creen que están muriendo por una buena razón.
-Dany: La razón de otro.
-Hizdahr: ¿Así que vuestras razones son verdaderas y las de ellos falsas? No conocen sus propias mentes, ¿pero lo hacéis vos?
-Tyrion: Bien dicho. Sois un hombre elocuente. No significa que no estéis equivocado. Bajo mi experiencia, los hombres elocuentes tienen razón casi tan a menudo como los imbéciles.

Comentario:
Con los episodios Aguasnegras (209) y Las lluvias de Castamere (309) la gente dio por supuesto que desde entonces hasta el final de la serie el capítulo noveno de cada temporada será de infarto. No ocurrió así en la primera temporada, donde los giros estaban más en el ecuador y el final, y muchos en la cuarta, con algunos de los grandes momentos de la saga muy repartidos (destacaban especialmente la boda de Joffrey y el juicio de Tyrion). Pero así seguimos: muchos esperaban en el episodio aquí analizado lo más de lo más, y algunos se han llevado las manos a la cabeza porque no es tan impactante como el anterior (Casa Austera). El colmo no es que los guionistas traten de reservar algunas historias para el tramo final, sino que encima el espectador vaya exigiendo que esto se lleve al extremo de concentrarlo todo en un único episodio, mientras además se quejan de lo lento que es el resto del año.

Pero es que encima no se puede decir que el capítulo no sea espectacular. La sección de Stannis es espeluznante y la de Dany sobrecogedora hasta dejarte sin aliento. Si tenemos este nivel de emoción y además no se dejan de lado las otras historias, ¿qué más se puede pedir? Bueno, una cosa: que esas otras secciones no sean por cumplir, como pasa algunas veces. Aquí tenemos un poco de todo, pues como viene siendo cada vez más habitual, la perfección se les escapa de las manos a los guionistas a pesar de que el material original se la pone en bandeja.

La aparición de Jon es breve, lo suficiente para relatar la llegada y mostrar que el malestar sigue creciendo en la Guardia. Pero eso de que venga caminando no sólo desde el lado Norte del Muro, sino desde el Norte en vez desde el Este, es incomprensible. ¿Pero no había ido en barco? ¿Por qué no ha desembarcado en Guardiaoriente del Mar y han caminado por el lado Sur del Muro, que es más seguro y cómodo? Todo para forzar el momento de tensión cutre entre Jon y Alliser. Como si eso no pudiese mostrarse de otra forma.

La de Arya en cambio se alarga demasiado. Para mostrar algo obvio, que va tras Meryn Trant para intentar matarlo y tacharlo de su lista, dan unos rodeos enormes. La estancia en el burdel se hace eterna, y encima con un sensacionalismo innecesario. ¿De verdad tienen que poner a Trant como un pedófilo desalmado? ¿Hay que realzar su maldad para justificar que Arya quiera matarlo? ¿Y eso requiere una escena tan larga? Al menos le dan sentido a la prostituta pelirroja: gracias a ella entra en el local. Pero a cambio me pregunto adónde ha ido Mace Tyrell todo este tiempo. Tarda en llegar a Braavos en barco mucho más de lo que empleó Jaime a Dorne, que está más o menos igual de lejos, y no digamos ya si comparamos con el camino que hizo Meñique en un tris desde Invernalia a Desembarco del Rey. Los guionistas quieren que el arco de Arya que han elegido dure la temporada entera, y así lo fuerzan aunque no guarde coherencia con el resto. Y a estas alturas también podrían explicar algo más del templo del Dios sin Rostro: ¿es que sólo trabajan ahí Jaqen y la rubia?

La de Dorne es una escena de transición, debería haber ocurrido hace tiempo y ahora estar la trama en su punto álgido. Pero se la han tomado como parte principal de este arco, porque han decidido no darle más chicha a esta historia. Así que, a pesar de ser bastante interesante por fin, queda como poca cosa en un momento en que se espera más. Eso sí, cómo luce Sevilla.

El tramo final en la arena es arrollador. Dany se enfrenta a algo que detesta, y se la ve sufrir, aguantarse el asco. Pero cuando aparece Jorah entre los combatientes se le cae el alma al suelo. La actriz Emilia Clarke, que es buena pero no extraordinaria, logra uno de sus mejores momentos: se ve cómo la atormenta el dilema interno. Puede parar el combate para salvar a Jorah, ganándose el odio del pueblo, o dejar que siga y probablemente verlo morir violentamente. Pero los Hijos de la Arpía llegan para rematar la complicada situación, y se lía parda. La tensión y el caos se muestran muy bien, y eso que la música es mediocre, casi un estorbo. Este año la banda sonora anda bastante floja, la verdad.

El momento en que están rodeados esperando su final es muy intenso, se transmite con fuerza la sensación de que tendrán un destino nefasto incluso conociendo cómo acabará realmente. La llegada del dragón pone la última puntilla de caos, aportando además un giro impactante. Ahora bien, tampoco se libra de algún detalle que no me convence. El lanzazo de Jorah me parece un tanto forzado, muy hollywoodiense: épico y en el momento justo; no, la saga, al menos en los libros, es más realista, es decir, más inesperada y trágica. Me pregunto por qué el público le abuchea tan fuerte cuando vence, como si hubiera hecho algo indebido a pesar de haber ofrecido un combate espectacular. Igualmente es cuestionable por qué los enemigos han reservado las lanzas para el dragón, como si supieran que venía, pero al grupo que rodean lo atacan cuerpo a cuerpo y de uno en uno. También hay que destacar un fallo en los efectos especiales: los planos de Dany montando a Drogon son horribles, mejor que se los hubieran ahorrado. Es extraño que ahí anden tan cortos cuando en el resto lo clavan cual película para cine. Es más, pocos espectadores se darán cuenta de lo jodidamente dificíl y cara que ha sido rodar semejante escena. Pero precisamente por el magnífico acabado global el cante puntual es incomprensible.

Y luego tenemos que el tono es muy distinto al original, así que espero que tenga una razón de ser bien planeada. Resulta que Dany se larga más bien feliz montada en Drogon después de que este salve la situación, porque obedece fielmente y distingue amigos de enemigos. En el libro Drogon llega ahí oliendo la sangre, para alimentarse, Dany lo monta de chiripa y de hecho no puede controlarlo, acabando perdida por las montañas. Se puede decir que en la serie tienen que acelerar y sintetizar la evolución de la relación con el dragón, pero no queda muy lógico que se largue sin más, el enemigo podría reagruparse para acabar con sus amigos. Y queda por ver cómo adaptan el final de Danza de dragones, que entre el vuelo controlado y la ausencia de los dothraki puede ser bastante distinto.

En cuanto a Stannis, tenemos otro caso de esos en que sufre un personaje querido y la gente se rebota: que si eso no está justificado, que si esta serie es una mierda, que es violencia/morbo/sexo porque sí… Hasta se inventan “argumentos” para intentar echar por tierra la escena. La realidad es que el sacrificio de Shireen es cien por cien creíble y coherente en todos los sentidos: en la evolución de la trama y de los personajes, en emociones, y en respeto al espectador:
-El asunto se ha presentado con claridad muchos capítulos atrás: la magia de Melisandre, el poder de la sangre real… Recordad las garrapatas de Gendry y cómo Davos lo salvó de un destino peor. Y recientemente también se ha señalado de forma sutil que podría tocarle a la niña. Ergo no es un giro metido con calzador. Es más, el momento tiene una trayectoria impropia de la serie, diría que ninguna otra trama bebe y se construye con detalles tan lejanos y separados.
-Por ello dista de ser un golpe de efecto facilón y sensacionalista perpetrado para dejar en shock al espectador, como los que cuelan en series como Anatomía de Grey. Tampoco se ceban con la escena, se ve lo justo y necesario para que no parezca ni artificial ni excesiva.
-Es resultado lógico de la evolución de todos los personajes implicados. Selyse es una fanática, pero en el último momento es también una madre, dándole más verosimilitud a un rol secundario que podría haber resultado muy frío. Melisandre es lo que es, no hace nada fuera de su personalidad. Davos ha sido enviado fuera porque era el único con valor y poder que pudiera oponerse. Y con Stannis ha quedado claro no, clarísimo, que tiene como único objetivo el bien común del reino y hará cualquier cosa por conseguirlo; hasta le explica esto a la niña y ella está de acuerdo en que ese tipo de decisiones se tienen que tomar, con lo que se quita un peso de encima. La desesperación de la situación le convence de optar por soluciones drásticas que antes iba descartando por su impacto personal y emocional. He llegado a leer que no tiene razón de hacerlo, que no se lo muestra en las últimas. ¿Perdonaaaaa? Aislado, sin rutas de abastecimiento, con las tropas empezando a morir de hambre y frío, sabiendo que la Guardia ni puede ni quiere ayudarle, y encima comienzan los ataques en plan sabotaje. Hay gente que sencillamente omite los hechos para montarse su justificación de que no le gusta el momento y por lo tanto no es válido.
-Es consecuente incluso con los libros. En ellos está a punto de quemar al bebé de Val (aquí omitido, o cambiado por Shireen, que esta escena parece un spoiler) y a Edric (Gendry en la serie). Tampoco ha dudado en usar la magia de forma rastrera para matar a su hermano Renly. Es decir, si las circunstancias lo exigen, Stannis hará cualquier cosa para labrarse su carrera al trono. En las novelas todavía no ha llegado a la situación extrema de apuntar hacia su hija, pero nada lo descarta, de hecho siempre ha estado la sombra de un destino oscuro sobre su cabeza. Que le tenga cariño a la niña no significa que no sea capaz de hacerlo, en la serie también se lo tiene. Es más, los guionistas insinúan que Martin les indicó que esto llegará a ocurrir. El Stannis que se buscó maestres de todas partes para frenar la psoriagrís de la chiquilla quedó atrás hace muchos años, el de ahora es el que empezó a quemar gente en Rocadragón como inicio del camino hacia un destino superior.
-Algunos señalan que es absurdo porque se quedaría sin herederos. Pues morir en la nieve teniendo una opción de salir adelante es más absurdo. Puede tener más hijos, el objetivo primario es seguir vivo en la lucha por el trono.
-No me vale tampoco lo de que nadie quemaría a su hija, porque es la misma tontería vista en otros capítulos: aplicar una moral moderna y tus propias ideas de lo que harías o dejarías de hacer. En épocas semejantes, principalmente la Edad Media, se quemaba en la hoguera por muchos menos, y se hacían mil burradas más crueles. Cuántos príncipes y reyes han matado a familiares por mantenerse a flote…
-También he leído otra opinión totalmente incongruente: que Stannis sólo ambiciona poder. Todo lo contrario, lo odia, lo dice ante Shireen incluso. Odia tratar con la gente, las peleas constantes, la carga que supone… Pero traga con ello porque cree que su destino es hacer justicia en el mundo, que el trono le corresponde y no puede huir de sus obligaciones.
-Y finalmente, es sorprendente que nadie se queje de la escena en que Meryn Trant elige una niña como de doce años para follar, una situación que sin enseñar nada sí que resulta violencia gratuita. Pero claro, esa les da igual, sólo si sufre un personaje querido la serie se vuelve fallida. De nuevo no puedo evitar señalar la asombrosa falta de madurez y objetividad del público. Quizá haberse hecho famosa le ha venido más mal que bien a la serie… o quizá no, porque claro, la polémica siempre da publicidad.
-Lo único que no queda claro es si Stannis tiene algo de creyente o, como en las novelas, es más bien ateo y se apoya en Melisandre porque ella ha demostrado sus poderes. No parece muy interesado en el dios rojo, desde luego, solo en los resultados que le ofrece la bruja. Digo esto porque en varios sitios he visto gente dando por sentado que es un fanático religioso, y pienso que no indica ni eso ni lo contrario, y debería hacerse para dejar más clara su personalidad.

Para terminar, es ineludible citar los papelones que hacen Kerry Ingram (Shireen) y Stephen Dillane (Stannis).

PD: No existe el Maegor III mencionado creo que por Mace, demostrando otra vez que las líneas familiares se reinventan en la serie sobre la marcha, lo cual puede generar incongruencias futuras.

BETTER CALL SAUL – TEMPORADA 1.


Better Call Saul
AMC | 2015
Productores ejecutivos: Vince Gilligan, Peter Gould.
Intérpretes: Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Rhea Seehorn, Patrick Fabian, Michael Mando, Michael McKean.
Valoración:

En la creación de Breaking Bad sus autores, con Vince Gilligan a la cabeza, experimentaron mucho con las fórmulas narrativas y los personajes. De ahí la evidente irregularidad en ritmo e interés que arrastraron los tres primeros años. La serie tardó en madurar, en encontrar el equilibrio entre los excesos de Walter White y los recesos para posicionar las tramas y los demás personaje. Pero a medida que lo fue haciendo halló gran coherencia entre los momentos más brutales y el desarrollo más pausado y velado, de forma que cada vez manejaban mejor los arcos (tanto emocionales como argumentales) más largos y se desvanecía la improvisación. Además se convirtió en una de las series que mejor ha manejado los golpes de efecto, los giros que cambian completamente la vida de los personajes: los guionistas se atrevían a todo pero sin dejar atrás la coherencia ni la esencia del relato. Con este crecimiento terminó regalándonos una de las mejores temporadas finales de series de la historia y un cierre memorable.

Pero ni con esas esperaba que Better Call Saul diera buenos resultados. Me costaba creer que pudiera salir una buena historia de un personaje de Breaking Bad que más que secundario parecía complementario y además casi era un receso cómico entre tanta miseria y maldades. ¿Cómo esperaban que este mindundi aguantara una comparación con un protagonista tan fascinante y ya mítico como Walter White? Me parecía innecesario también extender una serie tan original y que alcanzó picos de calidad muy altos. Lo mirase por donde lo mirase, sólo veía un intento de exprimir el éxito. Muy difícilmente aferrarse a la fórmula hubiera funcionado, por desgaste, por transmitir la sensación de engaño comercial. De hecho el propio Gilligan constató sus miedos al fracaso del producto, y algunos retrasos en la producción parecían señalar cierta improvisación.

Sólo había dos puntos clave que, combinados, podrían apartar a la serie de la imitación innecesaria. El primero es que la experiencia adquirida por sus autores, si sabían dirigirla bien, podría permitir que en calidad y equilibrio narrativo tuviera un inicio más sólido y potente. Segundo, como extensión de esa madurez, sus creadores también podían optar por buscar un estilo propio para la serie en vez de montarse un clon. Pero, ¿serían capaces de hacerlo, lo intentarían siquiera, les permitiría la cadena tanta libertad? Por suerte basta ver un par de episodios para observar que tiene su estilo propio bien definido, de forma que no sabe a repetición de la jugada, y bien delimitado, por eso de que la práctica evita experimentos narrativos. Obviamente tiene un aire a su madre, por el entorno (Albuquerque, desiertos) y el estilo visual, pero en el argumento y la narrativa es una serie muy distinta. En cuanto a la madurez, ésta se nota bastante en algunos aspectos, pero no llega al punto de dar una temporada redonda, porque también tiene algunas limitaciones.

Las virtudes fruto de la experiencia saltan rápido a la vista. Es tan sutil y detallista como Breaking Bad en sus mejores momentos, y comienza con un ritmo más contenido y cohesionado que sus primeros años, es decir, prácticamente no hay altibajos y carece de excesos salidos de madre. Pero no se alcanza un equilibrio perfecto, primero porque sí hay un bajón digno de citar, y segundo porque hay que admitir que se echa de menos alguno de los excesos más controlados, esos giros inesperados y espectaculares que te dejaban a cuadros y sobre los que en seguida se veía que los guionistas trabajaban bien sus secuelas. Así, Better Call Saul no es una tormenta de emociones ni una montaña rusa en ritmo (es decir, con subidones y bajones), lo que tiene su parte buena (armonía, sensación de ir hacia un sitio concreto), pero también su parte mala, porque carece de los golpes de efecto que hicieron destacar con fuerza a Breaking Bad. Pero claro, con esa idea de ir con más control, quizá los giros, cuando lleguen, sean incluso más espectaculares. Habrá que esperar a ver el desarrollo de largo recorrido para hacer una comparación más completa. Y además hay que señalar que si digo que es una serie muy diferente no es coherente buscar exactamente las mismas virtudes. Better Call Saul no busca el impacto directo, no experimenta con los límites (de narrativa, de emociones, de la moral), se marca otras metas y las persigue con determinación y sabiduría. Así, como decía destaca por su desarrollo más meditado y controlado. Esto se en un aspecto que promete muchísimo: se adivina un proceso de crecimiento del personaje más planificado y cuidado y menos dejado a la lluvia de ideas.

Una vez vista la temporada entera no hay dudas sobre esa acertada dedicación a la evolución de la personalidad y vivencias de Saul. Estos diez capítulos narran un capítulo concreto de su vida, uno que ha sido planeado al detalle para que no haya huecos y narrado con gran inteligencia, mostrando una evoloción precisa y llamativa a través de un proceso complejo y sutil. Así, Saul resulta un protagonista tan profundo como magnético. Está lleno de interesantes aristas, sus sentimientos llegan claros al espectador, y nos hace partícipes en una fascinante lucha contra sus limitaciones y contra las zancadillas que le pone el mundo en una vida que resulta humana y verosímil incluso en los momentos más excesivos (el secuestro por parte de Nacho Varga, el plan con el anuncio gigante). Las aventuras que vive son muy variadas, pero aunque todas son bastante jugosas por ahora ninguna deja un gran recuerdo… porque el argumento es cómo se enfrenta Saul a diversas situaciones, y cómo estas lo llevan por un camino que precisamente pretendía evitar. De esta forma, hasta las tramas más secundarias no parecen relleno porque aportan muchos matices a su personalidad. Por ejemplo, no importa qué es de los patinadores, sino qué pretende Saul, cómo le salen las cosas, cómo trata de resolverlo y qué aprende de todo ello.

Pero esa ausencia de una trama impactante implica que, en cuanto Saul no esté sumergido en alguna situación que accione con fuerza su trayectoria emocional, el ritmo e interés prometen resentirse… Y así ocurre. La temporada empieza muy fuerte, pero en el tramo final baja un pelín la intensidad. Llegados a cierto punto se ve venir que el viaje interno de Saul está acercándose a un momento clave evidente, y los guionistas no han encontrado una forma de disimularlo un poco y de convertir el cambio en su vida en una catarsis emocional que se transmita con la fuerza necesaria al espectador. Hay que recalcar que el bajón es ligero, no echa por tierra la fuerza y solidez de la temporada, simplemente se espera que haya un aumento paulatino del interés y el ritmo, pero se estanca en un receso que, comparado con otras de sus historias, parece poca cosa: el reencuentro con el amigo timador no da mucho de sí, la elección final de Saul, siendo tan importante, debería haber salido de una trama bastante más relevante y sobre todo más contundente.

El único punto débil que se repite respecto a Breaking Bad son los personajes secundarios, que por ahora sufren la misma ligera carencia en sus primeros pasos: ponen tanto empeño en la figura principal y su compinche (Mike Ehrmantraut) que estos terminan eclipsando al resto. No es que alguno llegue a acusar la sensación de ser inerte o un mero comodín de la trama, pero en algunos momentos se acercan bastante, y además viendo la calidad de los principales cabe pensar que podrían haberles dotado de una personalidad más compleja y con algo más de empaque. Por ejemplo, cualquier secundario de Los Soprano resultaba enormemente carismático. En Breaking Bad tardaron mucho en conseguir que Skyler, Junior y sobre todo Hank te llegaran tan hondo como Walter y su compinche Jesse. Aquí los secundarios empiezan incluso más abajo. Sólo Chuck apunta maneras, pero no termina de despuntar. La amiga, Kim, no deja huella alguna. El abogado contrincante, Howard, es un tanto monocromático. Villanos en la onda de Gus no hay todavía, esto es Saul contra el mundo.

También es ineludible alabar el acertado cambio de tono. Esta serie se inclina más hacia la comedia negra ligera, jugando bien con algunos chistes absurdos (el caso que abre el año es el mejor ejemplo: la trastada de insólito mal gusto de unos niñatos con un cadáver) pero sobre todo manejando con gran habilidad el patetismo de sus protagonistas y las delirantes situaciones en que se ven inmersos. Destaca también el punto irónico y gamberro, que oscila sin miedo entre lo desarrollado con tranquilidad y sutilezas (me parto de risa con cómo termina Saul trabajando para ancianos) y lo directo y casi surrealista (el hermano loco, la clienta cabezona que no quiere admitir su crimen). Además, a través de Saul se hace una ingeniosa parodia del timo que resulta el gran sueño americano, eso de que el sistema capitalista está hecho para que los que se esfuerzan triunfen. Entre las trabas administrativas (el chiste recurrente del vale del aparcamiento), la competencia feroz (el bufete del hermano), los que se conocen los agujeros y atajos del sistema (leyes principalmente) y las propias limitaciones personales (Saul es pequeño desastre), no hay manera de levantar cabeza, de encontrar trabajo, no digamos ya de triunfar. Saul quiere ser honrado, quiere ganar dinero como se supone que debe hacerse, con esfuerzo y tesón. Pero el sistema sólo permite crecer a unos pocos elementos, los más fuertes, los empresarios sin escrúpulos con vena de psicópata, los criminales que retuercen o rompen las normas a su favor.

En este punto está claro que la diferencia con Breaking Bad se acentúa al comparar la trayectoria de los protagonistas. Walter se convirtió en monstruo porque su ego explotó y disfrutaba con lo que hacía. Saul es empujado por las circunstancias hacia una posición en que juega con un pie fuera de la ley, pero trata siempre de imponerse un tope moral y legal, conoce los límites y sabe que está mal traspasarlos. Ya vimos cómo su encuentro con Walter fue demasiado para él.

Y esto último me lleva a señalar la ventaja inicial más obvia con la que cuenta Better Call Saul: el universo ficticio que tiene detrás no es complejo, pero aun así le otorga un poso que parece que van a aprovechar muy bien. Es decir, hay referencias, guiños y conexiones con Breaking Bad en cantidad, y obviamente la intriga de cómo caerá Saul en la órbita de Walter (dentro de unas cuantas temporadas, a menos que las audiencias bajen y obliguen a acelerar las cosas) le da un punto extra de interés. La principal conexión, acertadísima además, es Mike Ehrmantraut, ese fascinante matón que terminó siendo uno de los mejores secundarios de Breaking Bad. Aquí aparece desde el principio, explicándose poco a poco su historia (se atreven a dedicarle un capítulo entero en plan trama paralela, y funciona muy bien) y su acercamiento a Saul, con quien sabemos que terminará trabajando.

En la puesta en escena destaca la riqueza de recursos de sus realizadores, el acertado empeño por buscar no sólo un aspecto visual de primerísimo nivel, sino uno que resulte virtuoso, deslumbrante, arrebatador, pero todo ello sin engullir al guión, sin ponerse por encima de él… aunque al final termina haciéndolo, porque el guión todavía no es perfecto (y más aún dista de ser sobresaliente), pero la labor de dirección es sublime. Bajo la batuta de Gilligan, que también dirige algún capítulo, la plantilla de directores (entre los que destacan Michelle MacLaren o Peter Gould) buscan una expresión artística más que refinada aparentemente excesiva, pero controlada con gran sabiduría, pues no hay un solo plano que deje la sensación de resultar innecesario o abusivo. La fotografía es de nuevo brillante, destacando porque en pocas series se cuida tanto la iluminación. El tempo narrativo es notable y además tira mucho de sutilezas: de nuevo juegan con los silencios, las transiciones y las formas visuales (tanto un encuadre concreto como un plano de un objeto pueden ser cruciales en la escena) para asegurarse de que la emoción del personaje o el peso de la situación que vive calen con intensidad. Con este excelente trabajo se realzan bastante los capítulos menos sustanciosos, los tramos más pausados, aunque no hasta el punto de lograr una temporada redonda.

Finalmente, se cumple con otro aspecto esencial para lograr que la serie empiece con fuerza y apuntando muy alto: el inmenso personaje central está rematado a lo grande con la fantástica interpretación de Bob Odenkirk, que capta a la primera un individuo fracasado, atormentado y que sufre vaivenes emocionales de todo tipo. Jonathan Banks como Mike en cambio no tiene tanta pegada, quizá porque el rol de tipo silencioso y frío no da mucho margen; se ve algo más de registro interpretativo en el tramo con su hija, pero no como para dejar huella.

La temporada inicial de Better Call Saul no es tan impactante como la de Breaking Bad, pero es más sugerente, más de degustar con tranquilidad analizando y disfrutando su profundidad, detallismo y soberbio acabado. Es, en definitiva, una serie distinta, con sus propias virtudes y fallos.

JUEGO DE TRONOS – 508 – CASA AUSTERA.


508 – Hardhome
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Miguel Sapochnik.
Valoración:

Sinopsis:
Dany y Tyrion se miden y examinan mutuamente, y ella termina aceptándolo como consejero. Jorah decide que luchará en el Gran Reñidero, quizá su última opción de hacerse notar. Sansa descubre por Theon que Bran y Rickon están vivos. Arya continúa su entrenamiento, creando personalidades falsas y realizando misiones para Jaqen.

Jon llega con Tormund a Casa Auestera, el refugio del Pueblo Libre. Convence a unos miles para ir con él al Muro y luchar juntos contra la Larga Oscuridad, pero otros muchos todavía no se convencen. En esas llegan los Caminantes Blancos con su ejército de muertos, y sobreviven por los pelos. Jon descubre que su espada de acero valyrio vale para luchar contra ellos y matarlos, pero a cambio han perdido valiosas armas de vidriagón.

Frases:
-Tyrion: Un gobernante que mata a aquellos que le son devotos no es un gobernante que inspire devoción. Y ahora os hará falta inspirar devoción, mucha, si alguna vez vais a gobernar más allá del mar Angosto. Pero no podéis tenerlo al lado cuando lo hagáis. Echad a Ser Jorah de la ciudad.

-Qyburn: Hay un modo, Alteza. Un modo de salir de aquí.
-Cersei: ¿Confesar? ¿Ante el Gorrión Supremo? No pienso hacerlo. Yo lo creé. He hecho que se alce de la nada. No me pienso arrodillar ante ningún plebeyo descalzo y suplicarle su perdón.

-Hediondo: Merezco ser Hediondo. Hice cosas horribles. Traicioné a Robb. Capturé Invernalia. Maté a aquellos chavales.
-Sansa: No eran “aquellos chavales”. Eran Bran y Rickon. Eran tus hermanos. Los conocías desde que nacieron. (…) Dime por qué Bran y Rickon están muertos mientras tú sigues respirando. Dímelo a la cara, Theon. ¡Dime que no eran tus hermanos!
-¡No eran Bran y Rickon! No pude encontrarlos. Eran los hijos de un granjero.

-Daenerys: Lannister, Targaryen, Baratheon, Stark, Tyrell… Todas ellas son tan sólo los radios de una rueda. Ahora esta Casa está arriba y luego esa otra lo está. Y gira y gira sin cesar, aplastando a los que están contra el suelo.
-Tyrion: Detener la rueda es un bonito sueño. No sois la primera que lo sueña.
-No voy a detener esa rueda. La voy a destrozar.

-Sam: Trata de no preocuparte, Olly. Llevo preocupándome por Jon durante años. Siempre vuelve.

-Jon: A los caminantes blancos no les importa si uno es del pueblo libre o cuervo. Somos lo mismo para ellos, carne para su ejército. Pero juntos podemos derrotarlos.

-Chica salvaje: Perdí a mi padre, a mi tío y a dos hermanos luchando contra los malditos cuervos.
-Jon: No os estoy pidiendo que olvidéis a vuestros muertos. Yo nunca olvidaré a los míos. Perdí a cincuenta hermanos la noche en la que Mance atacó el Muro. Pero lo que os pido es que penséis en vuestros hijos.

Comentario:
Casa Auestera tiene algunos fallitos, pero en líneas generales levanta la media de la temporada, no sólo por resultar espectacular, sino porque cuida bastante todas las secciones. Lo mejor es que la gran parte de acción, que ocupa la mitad del capítulo y es enormemente impactante, no engulle el resto.

Arya sigue su proceso de entrenamiento con una historia que ya no esperaba ver, la de hacerse pasar por vendedora de ostras y empezar a tener misiones de asesinatos. Lleva un ritmo estupendo y es intrigante, y Maisie Williams como siempre está fantástica. Cersei tiene una aparición también muy bien medida. Queda claro que está derrotada, y si no quiere ceder lo va a tener difícil para encontrar otra solución: su hijo es un cobarde, su tío Kevan ha vuelto pero para manejar la ciudad, no para meterse en un embrollo que ella se ha buscado, e incluso su fiel Qyburn está sin opciones. O confiesa sus pecados y espera piedad de la iglesia, o se queda ahí lamiendo el suelo. Además vemos que la acusan de todo, no sólo de poner los cuernos al rey Robert, sino también de incesto.

Daenerys y Tyrion es puro fanfic, es decir, un relato de fans, porque de Danza de Dragones no tiene nada, y visto como acaba el libro, dudo que una escena parecida esté cerca de producirse. Los guionistas querían cumplir el deseo de los seguidores de la serie de verlos juntos, y punto. La conversación no es sorprendente, pero está construida con solidez, con los dos personajes siendo ellos mismos pero algo más prudente que de costumbre, pues la situación es delicada. Sólo espero que no se rindan más veces a los sueños facilones del público, porque si a estas alturas van a ablandar y volver predecible la serie… Por otro lado, Jorah sigue empeñado en recuperar el favor de Dany, o quizá pretende al menos morir ante ella como un gran luchador.

Sansa aparece lo justo para seguir añadiendo matices tanto a ella como a Theon. Que descubra que Bran y Rickon no fueron ejecutados por el Greyjoy tampoco está en los libros (en principio, porque ya hemos alcanzado los que hay publicados), pero sí está esa revelación en manos de otro personaje, así que no me parece mal, alguno relevante tiene que saberlo. Es esperable que pasará esta información a Brienne, dándole así otro objetivo a esta secundaria.

La conversación de Sam con Olly sirve para recordar las dudas y malestares que hay en la Guardia con Jon y sus planes, y además enlaza muy bien con el viaje de éste a Casa Austera. Allí asistimos a una memorable batalla que maneja muy bien el ritmo, la intriga, la sensación de asombro, el acojone… Es una montaña rusa no sólo en espectáculo, sino en emociones. Primero dudamos de que Jon y Tormund puedan conseguir lo que pretenden. Ahí los guionistas aciertan al no tirar del blanco y negro en plan Hollywood, con Jon soltando algún discursito que los ponga a todos a sus pies. No, hay dudas y miedos, improvisación y resultados desiguales: sólo una parte va con ellos. Como dice Tormund, cosas tan difíciles requieren su tiempo.

Luego llega el invierno, los Caminantes Blancos, los Otros (de verdad que no entiendo por qué no los llaman así en la serie). Vale, qué casualidad que sea en ese momento con todo el tiempo que han estado ahí acampados. Aquí juega en contra la idea de reservar los momentos cumbre para los capítulos finales: parece que desde la batalla en el Muro ha pasado casi un año, no es muy verosímil que no atacaran antes. Pero bueno, en el cine y series hay que hacer algunos saltos de fe. También se puede pensar que estaban esperando a que llegara la Guardia, en plan trampa para matar dos pájaros de un tiro.

La batalla empieza generando muy bien la intriga, con la llegada del enemigo invisible. Enseguida pasa al caos, con la marabunta de muertos. La desesperación surge a continuación, con todos huyendo como pueden. Los intentos de mantener la línea con un pueblo indisciplinado y asustado son inútiles. Sólo unos pocos siguen a los líderes más conocidos, plantando cara para que el resto puedan escapar. Aquí he sufrido bastante por el destino de los protagonistas, y eso que sabía cómo acabaría. La aparición de los Caminantes Blancos en lo alto del acantilado es espeluznante. La lucha de uno de ellos con Jon esta vez sí es muy hollywoodiense, pero necesaria a estas alturas, porque hay que hacer más tangible al enemigo, mostrar cómo se puede luchar contra él y lo difícil que es hacerlo. La fuga por los pelos está llena de tensión también. Y el levantamiento de los nuevos muertos te deja los pelos de punta.

En este largo segmento brillan las labores de producción y dirección. El dinero luce en un escenario imponente (exteriores, decorados y extras muy bien mezclados con lo digital). Hay que decir que luce mejor que muchas superproducciones para cine, como El Hobbit y sus fondos y ejércitos digitales cantosos. El truco es conocer tus limitaciones, no abusar de un sólo recurso, sino combinar varios buscando el mejor resultado, y por supuesto saber dirigir. Miguel Sapochnik está soberbio, no se deja acobardar por la dificultad del capítulo. El tempo que consigue es excelente en todo momento, en especial en las escenas finales, donde maneja muy bien los planos largos y pausados que generan inquietud y desazón. Pero hay unos cuantos instantes logradísimos, como cuando la cámara sigue a Jon hacia la cabaña, los muertos tirándose al vacío, el cara a cara a distancia entre el Caminante y Jon seguido del levantamiento de los nuevos muertos…

Ahora bien, esta gran batalla no se libra de algunos fallitos y algunas cosas poco claras. Lo que menos me ha gustado es la chica salvaje, un cliché de Hollywood bastante simplón y cargante. Resulta que los ancianos, los líderes del pueblo, están formados por una chica jovencísima e imposiblemente guapa y limpia para vivir en duras condiciones durante toda su vida, y un thennita también joven. Sólo un viejo dice algo. Luego tenemos la inmediata química entre Jon y ella, que augura un romance trillado… Pero menos mal que dura poco, porque desde que sale despidiéndose de los chiquillos se ve claramente cuál será su final, y me alegré de no tenerla que aguantar más. También hay algunos recursos un poco forzados: me parece que cierran las puertas muy pronto, quedan miles por pasar y al enemigo no se lo ve todavía; por eso mismo es un poco absurdo que ataquen tan pronto la cabaña donde está Edd el Penas, que está dentro del campamento; quizá es un fallo de edición a la hora de colocar esa escena, porque bastaba retrasarla un poco para que encaje bien. Y finalmente, como muchos espectadores me he tirado media pelea esperando que apareciera un Caminante montado en una araña gigante, pero en esta ocasión no han querido complacernos.

Otros detalles que me parecen reseñables en el resto del episodio son los siguientes. Tyrion dice que sigue confiando en su hermano Jaime, pues recordemos que la revelación sobre Tysha no llegó a verse en la serie; es decir, sigue quedando claro que su ruptura con Poniente no es total como en las novelas; no sé si quieren matizar esto pensando en reunir a los hermanos en el futuro o es casualidad. No queda nada claro de nuevo el asunto de los mercaderes de gladiadores: en una escena parece siguen con la esclavitud, en otra que no. A Wun Wun lo interpreta Ian Whyte, el segundo actor que tuvimos para la Montaña, visto en la segunda temporada en Harrenhal; y cabe preguntarse si entró en la cabaña arrastrándose o la construyeron a su alrededor, porque no parece haber un acceso para su tamaño. La chica salvaje está interpretada por Birgitte Hjort Sørensen, una de las protagonistas de la exitosa serie danesa Borgen. Arya se topa con una pelirroja que dice que le compra ostras por las mañanas: resulta que es una de las putas que se trajina Salladhor en unos baños en el capítulo 406 (Las leyes de hombres y dioses); los guionistas tienen obsesión por conseguir actrices pelirrojas que hagan de putas, por lo que se ve.

HALT AND CATCH FIRE – TEMPORADA 1.

Halt and Catch Fire
AMC | 2014
Productores ejecutivos: Christopher Cantwell, Christopher C. Rogers
Intérpretes: Lee Pace, Scoot McNairy, Mackenzie Davis, Kerry Bishé, Toby Huss,
Valoración:

La expresión “Halt and Catch Fire” (algo así como “detenerse y prenderse fuego”) que da título a la serie es una referencia informática realmente rebuscada. La intentan explicar nada más empezar: era una instrucción (o código) que hace que el ordenador entre en un bucle, bloqueándose de forma que sólo se recupera reiniciando. Pero se quedan cortos, porque no indican que era una especie de chiste en la época en que se trabajaba con código máquina, una instrucción fantasma, una leyenda, que ha evolucionado como expresión para indicar que algo no funciona como debería. En fin, supongo que sólo quien viviera en ese mundillo la pillará.

Por suerte, la serie en sí no es tan rebuscada. Es un drama sencillo, muy clásico de hecho, que al estilo de Mad Men, Masters of Sex y Manhattan narra la vida de unos personajes en un contexto histórico reciente y bastante concreto. En este caso nos vamos a principios de los años ochenta, cuando la informática deja de ser un gueto reducido de algunas empresas punteras y empieza a comercializarse a mayor escala: el PC u ordenador personal está empezando a pegar fuerte. Esta industria emergente es muy golosa, y la lucha por hacerse un nombre será feroz.

Como en Manhattan, se hace una aproximación histórica paralela, es decir, no es un documental que muestre hechos reales, sino que se opta por unos personajes y empresas fictios que se mezclan con la realidad. El ambiente del gremio en esta década se capta con gran acierto en todos los niveles: la forma de trabajar, la ética empresarial (plagios y guerras), los avances tecnológicos y su impacto en la sociedad, los hechos concretos relevantes (IBM y Apple están muy presentes)… Así, los protagonistas y su compañía son inventados, pero retratan a la perfección aquellos tiempos. Cabe destacar una buena selección musical (con algún temazo, como el de Gary Numan), unos títulos de crédito que captan muy bien la esencia buscada, y, sobre todo, la serie demuestra que se puede tratar la informática de forma realista sin resultar farragoso: se habla sin tapujos de tecnologías, lenguajes de programación y detalles concretos (el juego al que se enganchan, por ejemplo), pero sin perderse en tecnicismos que sólo un experto entendería.

Tres son los protagonistas principales, todos muy diferentes entre sí y que representan muy bien distintas visiones e implicaciones en la industria. Gordon Clark (Scoot McNairy, secundario en muchas películas, uno de esos que te suena pero no asocias a ningún papel en concreto) es un ingeniero experimentado, un buen trabajador, pero cuya energía y visión se apagaron tras fracasar con una creación suya que casi lo deja en la ruina. Ahora se contenta con mantener su puesto en Cardiff Electric para tener sustento para su familia. Tiene dos hijas pequeñas y una mujer que, para la época, es bastante independiente: también ingeniera y con su propio trabajo, será un apoyo crucial para la tormenta que se avecina. La interpreta Kerry Bishé, aún menos conocida. Cameron Crowe (Mackenzie Davis en su primer papel de peso) es la joven hacker, esto es, quien se ha criado entre ordenadores y salas de juego aprendiendo por su cuenta, renegando de los estándares sociales habituales (estudios, trabajo, movimientos sociales del momento -el punk-). Su visión innovadora y sin contaminar por las tendencias impuestas es prometedora, pero en principio buscan más su habilidad como programadora para hacer lo que hacen todos: copiar a IBM. Joe MacMillan (Lee Pace, el rey elfo de El Hobbit) es el comercial con visión, el capitalista sin escrúpulos que vendió su alma por dinero y ahora intenta vender las de los demás. Es quien empujará a Cardiff Electric a enfrascarse en la guerra por ser la compañía más puntera y rompedora.

Todos juntos podrían forman un equipo con enorme potencial, pero éste parece estar lejos de realizarse porque, como seres humanos, cada uno tiene sus propios vicios y limitaciones. Gordon está acobardado y sin su mujer casi no es capaz de hacer nada. Cameron es inmadura y rebelde. Y Joe es un psicópata sin freno que arrastra a todos a su loco proyecto sin importarle las consecuencias. La trama principal es la del desarrollo de un ordenador que rompa el mercado. Inicialmente parten como todos, imitando a IBM y aprovechando su compatibilidad con los programas más usados, pero poco a poco empiezan a tener ideas más prometedoras: crear un ordenador portátil. Esto sirve como trasfondo para los esperables choques personales y laborales, los esfuerzos y problemas personales, etc. Los protagonistas serán puestos a prueba en algunos de los momentos más importantes de sus vidas.

Pero Halt and Catch Fire no llega al nivel de los ejemplos con los que la comparaba. Es una serie sencilla, correcta sin más. Los personajes no impresionan, pero tienen el tirón suficiente como para interesante bastante por sus andanzas. Los actores son competentes de sobra, pero no consiguen un papel que deje huella. El drama tira por caminos bastante básicos, predecibles en algunas ocasiones y falto de inteligencia en otras (algunos giros algo tontorrones, otros salidos de madre -el de la homosexualidad de un personaje es absurdo-), pero aguanta el tipo sin grandes agujeros, creciendo aceptablemente bien. El tramo final en la feria es bastante intenso, con buenas trazas de agobio, pero en cambio en evolución de personajes anda algo escaso. En la puesta en escena es donde va más justita. Con una labor de dirección, fotografía y montaje bastante pobre no resulta digna del nivel actual de las series.

Lo mejor es que dentro de su sencillez entretiene bastante, sólo en algún instante de sus primeros episodios estuve a punto de considerarla una pérdida de tiempo, por floja y no aportar nada. Pero encuentra su tono y cumple de sobras como pasatiempo sin pretensiones para cualquier seriéfilo aficionado a dramas de corte clásico. No va a deslumbrar, pero una vez superadas las dudas iniciales no decepciona.