REACHER – TEMPORADA 4

Amazon Prime Video | 2026
Suspense, acción, drama | 8 ep. de 41-58 min.
Productores ejecutivos: Nick Santora, Lee Child, David Ellison, Dana Goldberg, Dana Goldberg, Marcy Ross, Scott Sullivan, Paula Wagner.
Intérpretes: Alan Ritchson, Sydelle Noel, Christopher Rodriguez Marquette, Kevin Corrigan, Agnez Mo, Anggun, Marc Blucas, Kathleen Roberston, Aaron Poole, Chris Owens, Armando Alera, Dean Armstrong.
Valoración:

SIN NOVEDADES PERO CON MÁS CALIDAD

De nuevo, la plantilla que sigue Lee Child en las novelas se hace muy evidente, pero esta vez el guionista Nick Santora y su equipo se han puesto las pilas y han sacado una temporada estupenda que vuelve a encauzar la serie. Y nada más terminar llegó el estreno de Neagle, que también ha dejado buenas sensaciones.

Siguiendo la decimotercera novela, Mañana no estás, publicada en 2009, Reacher se encuentra con injusticias que se ceban con desvalidos y con una conspiración de altos vuelos en varias agencias de las ley, y no puede dejarlo pasar. Por el camino, acaba haciendo piña con un grupo dispar. Prácticamente el mismo grupo de las temporadas anteriores. Tenemos una agente capaz y atlética (Sydelle Noel), su compañero tontorrón (Kevin Corrigan), el joven bonachón que necesita protección (Christopher Rodriguez Marquette), los extranjeros chungos, los agentes salpicados de mierda y sin moral, y las dos peleas a tortas en cada episodio mientras desentrañan el complot.

Pero los autores se han trabajado más la psicología de los protagonistas, las relaciones, los diálogos, los conflictos y el desarrollo del caso. También cabe señalar que el escenario en las ciudades de Chicago y Washington ofrece algo más vistoso y novedoso que el ambiente rural tipo western tan sobado.

E incluso dejamos atrás el tono de la tercera temporada, que de salido de madre e inverosímil llegaba a rozar la vergüenza ajena, y volvemos a una ficción bruta y exagerada pero más coherente. Ahora Reacher no va por todas partes urdiendo intrigas increíbles y dejando un surrealista reguero de muertos sin que nadie sospeche ni haga nada. Su ingenio se impone a sus músculos, aunque cuando debe defenderse lo hace, y será puesto a prueba en numerosas ocasiones. Sus compañeros de equipo aportan mucho, y sufren como él. Las acciones del conjunto tienen consecuencias serias. La sombra de la sospecha cae sobre ellos y se ven empujados a jugar en los márgenes de la ley sin abandonar su código moral. De esta forma, siempre hay gran tensión por saber si saldrán del embrollo actual. Y en todo este caos, ninguna solución chirría por ser difícil de creer. Lo único que peca de excesivo es la de heridas que lleva Reacher en las peleas finales, pero estas son tan épicas que no me molestó.

Salvar el mundo tiene un coste.

COMPLOT INTRIGANTE, PERSONAJES MAGNÍFICOS

Lo mejor son los personajes. Aun partiendo de los estereotipos ya conocidos en la saga, cada uno deja huella rápidamente con una personalidad muy bien definida que será puesta a prueba en un arco dramático muy intenso y una investigación que los mantienen al límite. Y es otro año donde consiguen un reparto con una química deliciosa. Cabe destacar al agente rural acostumbrado a una vida sencilla que se ve desbordado por los acontecimientos, con el papelón de Christopher Rodriguez Marquette, un actor con una carrera larga pero que ha pasado muy desapercibido por su aspecto de panoli. También hay algún secundario que se sale de la norma, como el periodista independiente, con Kevin Weisman muy cómodo en un rol inicialmente cómico pero que termina siendo entrañable.

Como es habitual también, la conspiración se manifiesta a través de una serie de agentes corruptos sin más rasgos que ser malvados y mostrar insistencia en llevarse guantazos de Reacher. Pero por suerte, también hay mejoras en este aspecto. El caso se presenta muy enrevesado y atractivo, va tomando forma a través de un montón de pesquisas, problemas y dilemas apasionantes, y se redondea con otros personajes secundarios con cierto calado y de filiación y moral dudosas. El concejal (Marc Blucas), su mujer (Kathleen Robertson, en un rol que parece continuar el de Boss -2011-), su jefe de seguridad (Aaron Poole) y las misteriosas filipinas (Anggun y Agnez Mo) aportan mucho más que esos agentes clónicos, y tienen a Reacher y su equipo en esfuerzo y alerta constante por desentrañar de dónde vendrá el próximo engaño y al espectador atrapado en la vorágine de intrigas y giros.

Cierto es que para el tramo final, una vez están todas las cartas sobre la mesa, se ve venir por dónde va la conspiración y esta resulta muy clásica, y cabe pensar que los protagonistas tardan más de la cuenta en hilar las conclusiones, y que cuando lo hacen, al desaparecer el misterio solo quedan dos capítulos de acción sin mucho contenido… Pero parece que los autores son conscientes de ello, y refuerzan el ritmo con más acción y las mejores coreografías de peleas a tortas de la saga. Y en cuanto a los arcos personales, todo queda bien resuelto, no hay patinazos con ningún personaje.

CAPÍTULO SEMANAL VS TEMPORADA COMPLETA

Una lástima que Amazon Prime Video siga empeñada en las emisiones semanales, como en la vieja televisión. ¡Estamos pagando para ver las series a nuestro gusto! Menos mal que esperé a que estuviera entera, si no me habría frustrado y la habría aparcado igualmente para esperar. Y estoy convencido de que esto lo hacen muchísimos espectadores. ¿No lo ven en los índices y análisis de audiencias? Nadie quiere andar mirando qué día de la semana es para ver qué episodio le toca, sino ver su serie favorita conforme a sus propios horarios.

Con Neagley no parecían muy convencidos de su éxito y la soltaron entera, y como vienes con subidón se ve de un tirón también. Su éxito ha sido inmediato, mientras que si hubiera esperas de por medio la atención podría decaer. Y se ha ganado una segunda temporada al instante. Espero que aprendan la lección.

PD: Hay un cameo de Lee Child en una de las escenas finales, un entierro. En la primera lo vi también, pero si aparece en las temporadas dos y tres no me he fijado.
PD2: Es una pena que una serie tan explícita en la violencia sea luego tan auto censurada en las escenas eróticas. Si apuntas al público adulto y masculino, ve a por todas.
PD3: La han renovado por dos temporadas más de golpe, y eso no quiere decir que acabe en la sexta.

Ver también:
– Temporada 1 (2022)
– Temporada 2 (2023)
– Temporada 3 (2025)
-> Temporada 4 (2026)
– Neagley – Temporada 1 (2026)

REACHER – TEMPORADA 3

Amazon Prime Video | 2025
Suspense, acción, drama | 8 ep. de 43-54 min.
Productores ejecutivos: Nick Santora, Lee Child, David Ellison, Dana Goldberg, Don Grangber, Marcy Ross, Scott Sullivan, Paula Wagner.
Intérpretes: Alan Ritchson, Johnny Berchtold, Antony Michael Hall, Sonya Cassidy, Roberto Montesinos, Brian Tee, Maria Stern, Olivier Richters.
Valoración:

Como en la primera temporada, Reacher llega a un pueblo perdido en medio de la nada, de esos clásicos estadounidenses que parecen sacados del lejano oeste, con una calle ancha de tiendas y casas de madera, y alguna mansión de terratenientes en medio del campo. Allí se topará con un arquetipo de villano que controla el lugar a su antojo (Brian Tee), con los secuaces psicópatas de siempre (el gigante Olivier Richters), y hará piña con una detective inteligente, atlética y atractiva que le pone ojitos rápido (Sonya Cassidy), y con su socio simpático y bonachón (Roberto Montesinos). Y Reacher se liará a tortas para desfacer entuertos y proteger al débil, como al empresario local atrapado entre bandas criminales (Anthony Michael Hall) y su hijo majete pero débil (Johnny Berchtold).

Tras tres temporadas, la plantilla que sigue Nick Santora se hace muy evidente. Aunque tras 30 libros que lleva Lee Child, no creo que la saga literaria sea la cumbre de la originalidad. Esta vez, el equipo de guionistas no han elegido bien qué historia adaptar: Persuader, séptima entrega de la saga, ofrece una premisa muy básica y trillada, y además muestran desgaste en su desarrollo, recordando demasiado a las repetitivas series del género de los años ochenta.

Los estereotipos se ven rápido, y algunos giros, como poner al empresario de víctima en vez de ser el típico mafioso local, no aportan gran cosa, sobre todo cuando los villanos reales son tan aburridos y olvidables, unos criminales genéricos sin interés alguno. Como viene siendo habitual, cada episodio incluye al menos un par de pelas a puños, donde ya no importa tanto si no tienen mucho sentido, porque son bastante espectaculares y dan vidilla a un ritmo un tanto moroso. El buen acabado visual, con una fotografía de cine y cantidad de escenarios exteriores, le otorga un aspecto de buena calidad.

La falta de verosimilitud es el otro gran problema del año. Nos tiramos media temporada en escenarios repetitivos en la mansión, donde Reacher se pasea todas las noches indagando sin despertar sospecha alguna. El montaje con el que se gana la confianza del círculo criminal es ridículo, pero más todavía que vuelva a la misma zona como si no temiera ser reconocido. Elabora unas argucias para ascender de lo más delirantes, y normalmente de forma un tanto predecible, sin dificultades inesperadas. Antes era una serie bruta, pero con algo de sentido común: Reacher solo hostiaba a los malos, y solo mataba si era estrictamente necesario para su supervivencia. Ahora en todo capítulo va dejando un reguero de muertos considerable, y nadie sospecha nada; hay momentos que de exagerados resultan ridículos, como la que lía en una casa llena de enemigos.

La dinámica entre los personajes también pierde algo de fuelle. Los diálogos no logran ser tan ingeniosos, ni los habitantes del pueblo y los nuevos socios tan interesantes como antaño. Por suerte, tienen suficiente simpatía y un desarrollo atractivo como para levantar el interés en las sencillas historias por donde los llevan. Pero aun así se echa mucho de menos un equipo con el tirón que tenía el comando en la segunda temporada. Por ello, es de agradecer que reaparezca Neagley en ocasiones, aunque parezca un poco metida con calzador.

La relación con la detective de la DEA y su compañero es un tanto previsible pero también divertida y movidita. Cada encuentro deja buenos roces inicialmente y mayor complicidad conforme se van conociendo y estableciendo una débil alianza. El joven heredero asustado y sin valor para defenderse resulta lastimero, y su adopción por parte de Reacher es entrañable. El reparto está bien elegido, mostrando rápido buena química. Aunque ninguno destaca tanto como Alan Ritchson, imponente, carismático y de nuevo con muy buen registro dramático y gran sentido de un humur cínico y bruto. Cabe mencionar también la difícil tarea de encontrar a alguien más grande y musculoso que este y que valiera como actor y en las coreografías, y lo encontraron en el gigante Olivier Richters, con sus sus 2’18 metros y 160 kilos de peso.

Los enemigos, como es estándar en una obra tan conservadora, no tienen mucho recorrido, son estereotipos rancios de extanjeros sin ética, fuerzas de la ley corruptas y psicópatas sin redención que deben ser apaleados y ajusticiados. Santora al guion y supongo que Child en la novela intentan darle al gángster de turno un trasfondo, una historia relacionada con Reacher, y una enemistad supuestamente de altos vuelos: es un tipo corrupto con el que se topó en el ejército, y verlo campar a sus anchas aprovechándose de gente inocente le hace poner más empeño en darle caza. Pero a la hora de la verdad, no impone nada, su entramado criminal es de manual, y acaba siendo un estereotipo forzado y anodino que queda muy lejos de dar la talla como némesis de Reacher. El interés, como siempre, está en ver cómo Reacher los torea, vapulea y termina dando caza.

Ver también:
– Temporada 1 (2022)
– Temporada 2 (2023)
-> Temporada 3 (2025)
– Temporada 4 (2026)
– Neagley – Temporada 1 (2026)

THE BEAR – TEMPORADA 1

FX | 2022
Comedia, drama | 8 ep. de 20-48 min.
Productores ejecutivos: Christopher Storer, Joanna Calo, Hiro Murai, Josh Senior.
Intérpretes: Jeremy Allen White, Ebon Moss-Bachrach, Ayo Edebiri, Lionel Boyce, Liza Colón-Zayas, Abbyt Elliott, Matty Matheson, Edwin Lee Gibson, Corey Hendrix, Oliver Platt, Jon Bernthal.
Valoración:

HOMENAJE A CHICAGO Y LA RESTAURACIÓN

El creador Christopher Storer, también guionista y director de gran parte de los episodios, tenía bastante experiencia en cortos, videoclips, monólogos, series y películas, pero todas obras menores nada conocidas. Llevaba años con su proyecto personal en mente: mostrar la vida del Chicago donde creció, desde la perspectiva del mundo de la restauración. El local de su amigo Chris Zucchero, Mr. Beef, es su principal inspiración. El canal FX, nacido a mediados de los noventa como filial alternativa de FOX y ahora asociado a Hulu (ergo se puede ver en Disney+), se atrevió a acoger una propuesta tan particular, y se ha encontrado con uno de los mayores éxitos de su historia.

El propio chef Zucchero es uno de los principales consultores de una larga lista de gente del mundo de la restauración que han ayudado a Storer a plasmar su pasión por la comida. Conforme avanza la serie veremos un creciente microcosmos de restaurantes y chefs que referencian o parodian sitios y personas reales. El homenaje a la ciudad de Chicago también se manifiesta pronto, tanto con videoclips a modo de transiciones o momentos de meditación que muestran la vida cotidiana de la ciudad, como con las historias de los personajes de distintas clases sociales viviendo su día a día. La banda sonora incluye mucho rock alternativo de los años noventa y dos mil.

ÉXITO ARROLLADOR DE CRÍTICA Y PÚBLICO

Llegué a The Bear cuando ya llevaba cuatro temporadas de las cinco que han cerrado la historia, y con tan solo un par de capítulos entendí cómo una serie nacida en un canal menor, sin publicidad ni expectación, sin autores ni intérpretes famosos, y con muy pocos episodios cada año, con el boca a boca se había convertido ya en su primera etapa en uno de los mayores fenómenos televisivos de los últimos años, acaparando tanto alabanzas y premios (incontables Emmy y Globos de Oro, entre otros) como un seguimiento ferviente de cada vez más espectadores.

El chef Carmen Berzatto o Carmy (Jeremy Allen White), joven estrella internacional de la cocina de alta gama, vuelve al restaurante familiar de Chicago, The Beef, a intentar poner orden en el caos y las deudas en que lleva toda su vida ahogándose. Eso implica enfrentar dolorosos fantasmas del pasado, propios y de conflictos familiares, pero también se encontrará ante nuevos retos en el mundo de la restauración.

Toma el liderazgo del equipo formado por los de siempre, los italianos Berzatto, también conocidos como los Bear («Osos», mote que juega con su apellido y los equipos locales de fútbol americano y baloncesto), por otros allegados y empleados varios de distinto origen. Está su hermana Natalie «Sugar» (Abby Elliott), que hace honor a su apoco siendo dulce, encantadora y paciente. «El primo» Richie (Ebon Moss-Barachrah), tan cercano que se considera familia, y un boceras y pendenciero de cuidado. La sombra de la madre (ausente este año), del tío Jimmy (Oliver Platt), respetado y temido mafiosillo local, y el querido hermano de Carmen y Natalie, Michael (Jon Bernthal), recientemente fallecido, sobrevuela la mayor parte de los conflictos familiares. Llega una nueva chef, la joven Sydney (Ayo Edebiri), fan de Carmen y con ideas frescas y mucha formación y mucha pasión. Y esta chocará con el grupo tan cerrado de The Beef: los cocineros Tina (Liza Colón-Zayas) y Ebraheim (Edwin Lee Gibson), el pastelero Marcus (Lionel Boyce), el chapuzas (fontanero, electricista, etc.) Neil del clan de los Fak (Matty Matheson)… Peor hay muchos más familiares y currantes que iremos conociendo poco a poco.

Tras un par de temporadas se ve que Storer tiene planeado un arco de cinco años, con cada uno centrándose en una etapa del restaurante soñado por Carmen y Sydney, que se llamará The Bear.

MUY EXPERIMENTAL PERO MUY CERCANA

Es una serie que puede atrapar tanto al cinéfilo que busca nuevas experiencias como al espectador casual que se puede enganchar si le dan una historia y personajes que se sientan cercanos. Es una de las obras más experimentales de los últimos años, pues cambia radicalmente de estilo cada pocos episodios según Christopher Storer trata de buscar una atmósfera dramática u otra. Pero también resulta una de las más emotivas y profundas, con un grupo de protagonistas que se hace querer instantáneamente.

El reparto no tiene rostros famosos, solo algunos muy seriéfilos reconocerán a algunos, como Jeremy Allen White por Shameless (2011) y Ebon Moss-Barachrah por Girls (2012), y sobre todo a uno de esos grandes secundarios que siempre es un placer ver, Oliver Platt. Todo el plantel se adapta a sus roles como anillo al dedo, con algunos ofreciendo papeles memorables, en especial Allen White, Moss-Barachrah y Ayo Edebiri. La química es deliciosa e instantánea, cuando vemos el primer capítulo parece que llevamos media vida con ellos en The Beef. Y así, la serie atrapa desde sus primeros compases y te lleva de la mano por unas vidas e historias apasionantes. Los conflictos familiares, laborales y amorosos resultan muy verosímiles, cercanos y emotivos, y la competencia por la alta cocina es intrigante unas veces, inquietante otras.

Los capítulos pueden durar veinte minutos o más de una hora. Tenemos episodios con colores anaranjados intensos para mostrar el calor del caos y las peleas de la cocina, otros más cálidos para momentos más agradables; hay blancos y azules apagados para tramos más sobrios o melancólicos, o de blancos fuertes y gélidos para la rigidez de la restauración de alta gama. De un ritmo sosegado y planos muy cerrados para dejar fluir las emociones de los líos personales pasamos a un montane frenético y la cámara corriendo entre los cocineros en un demencial ballet para enfatizar el caos de la vida en el restaurante. Y en cada uno de estos registros tiene sus propios detalles de un episodio a otro, con lo que nunca deja de sorprender. Hay montajes variados, sueños, alucinaciones…

El punto de vista puede ser coral o va cambiando de un personaje a otro; y más adelante incluso habrá puntualmente algún capítulo dedicado exclusivamente a alguno de ellos, con escasa presencia de los demás. Se juega mucho con lo sutil, los dramas personales que tienes que reconstruir poco a poco a través de datos soltados aquí y allá, quizá incluso de fondo, en una frase entre insultos mientras un personaje se larga cabreado, o mediante silencios y miradas con mucho significado. Este aspecto destaca mucho en el fantástico primer episodio. Se usa mucho el flashback, para rememorar historias pasadas y los orígenes de los tejemanejes familiares, habiendo también algunos episodios centrados por completo en el pasado.

HABÍA LATENTE UNA OBRA MUY SUPERIOR

Pero Storer se pasa de frenada con lo velado y el ritmo trepidante y termina descuidando la continuidad y la coherencia, quedando muchos huecos, dejando muchas preguntas en el aire. En este primera temporada es difícil conocer la dinámica de The Beef, los horarios y problemas, porque cada episodio parece inventarse una nueva cosa sobre la marcha a veces olvidando lo contado poco antes. El momento más chocante es cuando dicen estar en la ruina, que como no puedan abrir un par de días por falta de suministros o cualquier otro de sus líos los llevaría probablemente a cerrar para siempre, pero resulta que les cae una multa de suspensión de treinta días, y tras estos siguen abriendo como si nada.

En los cambios de tono, hay momentos álgidos apasionantes, pero también capítulos que bajan bastante el ritmo y el interés. Y teniendo tan solo ocho o diez episodios tan cortos por temporada cuesta entender que haya estos huecos, y más cuando es una serie bastante planificada de antemano.

También desentona y decepciona que una obra que parece querer ser realista tenga momentos como la fiesta de cumpleaños en que sin querer drogan a todos los niños, un intento de chiste demencial difícil de aceptar, o más grave aún, que en el final de temporada resuelva todo lo planteado con un deus ex machina tan forzado y buen rollista. En la segunda etapa se suaviza porque siguen teniendo muchos aprietos, pero eso no evita que el un giro resulte muy, muy, muy tramposo.

A pesar de mostrar Storer tan buenas ideas y soluciones, la irregularidad vista en etapa, y que será constante durante todo el recorrido de la serie, le impide alcanzar el nivel que hay latente, de manera que lo que podía ser una obra sobresaliente e incluso revolucionaria se queda en un notable, un entretenimiento de gran calidad que aguanta muy bien los revisionados pero que siempre deja un regusto de no estar rematado del todo, de no explorar todo su potencial, de perder el foco en algunos tramos, de dejarse cosas a medias…

PLURIBUS – TEMPORADA 1

Apple TV | 2025
Drama, suspense, ciencia-ficción
9 ep. de 43-63 min.
Productores ejecutivos: Vince Gilligan.
Intérpretes: Rhea Seehorn, Karolina Wydra, Carlos-Manuel Vesga, Menik Gooneratne, Samba Schutte, Miriam Shor.
Valoración:

EL TIRÓN DEL AUTOR EN UNA OBRA DE AUTOR

Me puse con Pluribus sin haber leído ninguna noticia ni visto los avances. Estaba totalmente desconectado de Vince Gilligan después de la decepción que fueron las últimas temporadas de Better Call Saul y de la desafección que me genera Breaking Bad, serie muy excitante y rompedora pero objetivamente muy, muy lejos del endiosamiento irracional en el que la mantienen sus acólitos. Cosas como ir buscando en IMDb series y episodios que son muy valorados y cascarle ceros y poner críticas diciendo que no pueden tener esa nota porque Breaking Bad es la mejor de la historia dice bien poco de sus fanáticos.

Me sorprendió el género y el tono por los que ha optado, tan alejados de la sombra de sus éxitos Breaking Bad y Better Call Saul y su aportación en Expediente X. Así que contaré lo menos posible, porque lo mejor ir en blanco y dejarse asombrar.

La fama la ha dado mucha libertad creativa, y ha elegido una idea en principio nada novedosa pero con un tratamiento bastante peculiar y muy sugerente. Todavía le falta pulirla para sacar todo su potencial, así que espero que madure adecuadamente.

Pero este tono pareciera chocar tanto con el público de aquellas series que me ha sorprendido también que no se haya dado el acoso habitual que ocurre en estos años de retroceso intelectual y moral, de radicalización de la sociedad. Es decir, «la amenaza» de una serie con una visión feminista, homosexual, multirracial y que analiza problemas sociales y culturales en cantidad ofrecía el caldo de cultivo perfecto para que hordas de hombres resentidos de derechas la atacaran ya desde antes del estreno, pero se ha salvado, quizá por la veneración al autor, quizá porque no ha habido ningún llamamiento al linchamiento en la cúspide de influencia de la machosfera. Recordemos lo que esta gentuza odió a los personajes e incluso a las actrices de Skyler de Breaking Bad, por ser una madre racional y moralista, y a Ellie de The Last of Us, joven lesbiana empoderada y con una interpretación impecable de la intérprete, porque no obedecía a su estereotipo sexual.

El estreno venía con mucha expectación y se convirtió en la temporada más vista de Apple TV en su corta historia, aunque también hay que decir que su número de suscriptores rondaría, según estimaciones, los 50 millones globales contra los más de 200 y 300 de Amazon Prime Video y Netflix, y no se puede saber si en esos canales más generalistas habría tenido más éxito. En torrent entró por poco entre las diez más descargadas de 2025.

Pero para mí todo en ella dice que es de nicho, que da para obra de culto, no para gran éxito comercial. De hecho, a un año de su estreno casi nadie habla de ella, y en barómetros de popularidad como el de la IMDb aguanta entre las 100 más visitadas y comentadas por los pelos, muy por detrás de series bastante antiguas ya, como The Wire o House, y de otras de la cadena como Silo y Severance.

Así que cabe preguntarse si el tirón de su autor valdrá para mantener viva una serie de autor. En esto tendrán mucho peso las esperanzas de los productores y la cadena: si solo buscan un triunfazo de audiencias y críticas y amortizar un presupuesto que parece demasiado abultado, o si esperan ganarse la fidelidad de determinados sectores del público, en este caso no el que se suma a modas volátiles y arma jaleo en internet, sino uno más adulto y paciente, abierto a nuevas propuestas y que garantiza fidelidad.

Vince Gilligan afirmaba que encaró esta serie harto de escribir sobre tipos duros, ¿pero habrá pensado que los espectadores tipos duros (o que se creen que lo son) fueron los que le dieron tan buenas audiencias? ¿Será capaz Pluribus de sobreponerse al halo de idolatría que arrastran dos series tan sobrevaloradas como Breaking Bad y Better Call Saul y podrá encontrar suficientes espectadores que sepan apreciarla como para evitar una cancelación prematura?

INTIMISTA Y MISTERIOSA

Pluribus versa sobre una persona normal, la escritora Carol Sturka (Rhea Seehorn), que ve saltar por los aires su vida mientras el mundo se va al carajo, y debe lidiar con la crisis personal mientras el universo le tira encima problemas y dilemas de un calado insólito.

Bueno, escrito así, suena igual que Breaking Bad y Better Call Saul, pero como decía, el tratamiento no podía ser más distinto. Para empezar, Carol no se lo busca como los protagonistas de aquellas, e intenta salir adelante manteniendo sus principios, no se vende a lo fácil y los estimulante.

El habitual cuidado al detalle y la certera exploración del alma humana de los que hace gala Gilligan, más una Rhea Seehorn espectacular en un amplio registro dramático, atrapan al espectador en una odisea apasionante. Seehorn vuelve a dejar claro que es un talento que ha estado demasiados años en la sombra.

A través de los ojos de Carol se nos ofrece un punto de vista intimista, un ritmo pausado, unos pocos escenarios limitados a lo que ella conoce, con escasas salidas al exterior a enfrentar de mala gana el conflicto global en ciernes. El suspense, a pesar del toque de ciencia-ficción, tira más por el choque con lo cotidiano y el miedo al qué más cambiará en la vida de Carol. Y tenemos muchos momentos imprevisibles donde todo cambia inesperadamente, donde todo le estalla en la cara a pesar de sus esfuerzos.

Las escenas más intensas son roces entre protagonistas, distintas maneras de enfrentar las cosas, no situaciones explosivas con un aspecto visual aparatoso. Los tiras y aflojas con Zosia (Karolina Wydra) y Manousos (Carlos-Manuel Vesga), principales representantes del nuevo orden mundial, son tan originales como emocionantes, y las pocas apariciones de los compañeros de la primera no se quedan muy atrás.

Es una obra que juega muy bien con la ambigüedad moral y cultural, las distintas formas de ver y entender el mundo, de manera que comprendes las motivaciones de cada personaje y cada dos por tres te cuestionas tus propias ideas, y sobre todo, la historia te lleva por muchos giros en los que te empuja a cambiar de parecer, a pensar soluciones y analizar las secuelas de cada elección codo con codo con Carol.

FALTA MADURARLA UN POCO MÁS

Pero la irregularidad habitual de las obras de Gilligan se ve pronto, y muchas veces cabe pensar que podía sacar más partido de todos los elementos, en especial los conflictos éticos y los cambios en el panorama global. De hecho, no tardarás en echar de menos más presencia de los otros secundarios que están en la misma situación que Carol.

Más veces de la cuenta deja todo en el aire, postergado soluciones a misterios para más adelante, y no con golpes de efecto que atrapan, a lo Perdidos, sino diluyendo demasiado el suspense. Y en otras ocasiones se va por las ramas sin conseguir buenas historias de relleno.

Estos problemas acaban acumulándose en el acto central y la entrada tan esperada de Manousos, donde no se consigue esconder la falta de material: el ritmo es moroso, hay demasiada vuelta en círculo… En una temporada tan corta es difícil de perdonar, y en los revisionados estos episodios llegan a pesar demasiado.

Además, hace dudar de si Gilligan ha planificado bien la historia a largo plazo o va a seguir con su fórmula de la lluvia de ideas explosivas y ya improvisará por dónde acaba yendo. Anuncia un arco planeado de cuatro temporadas, pero en la televisión las buenas intenciones duran poco, y lo de planeado pueden ser bosquejos de adónde quiere llegar y poco más. Yo a estas alturas no me fío de nadie. Pero espero que sí tenga una buena historia preparada y sepa hacerla crecer.

UN PORTENTO VISUAL, PERO CON COSAS INEXPLICABLES

En el acabado, Gilligan y su equipo de directores y fotografía vuelven a hacer gala de una gran visión artística, con un aspecto visual que deslumbra por sus elaboradas composiciones y a la vez te atrapa de lleno por la atmósfera dramática y de suspense tan bien conseguida.

Pero no le coge el punto a sus típicas escenas de transición ni a los detalles elaborados con mucho enredo visual, que se sienten ajenos al estilo de la serie muchas veces, aunque otras pocas sí suman al detallismo habitual del autor. Las aventuras del sudamericano por desiertos y selvas son muy forzadas, y algunas pequeñas historias de la protagonista, como esas tontas partidas de golf, solo son tiempo perdido. El día a día funciona mejor cuando desarrolla el drama con tranquilidad y centrándose en lo psicológico, no buscando artificios impostados.

Extrañamente, no luce como debiera los 15 millones de presupuesto por capítulo que se supone ha costado. Ni aunque Gilligan y Seehorn hayan negociado sueldazos parece tener sentido.

Es cierto que han rodado en el extranjero, en los países que citan los personajes, en vez de usar localizaciones cercanas al estudio que den el pego, pero no son lugares especialmente caros. Sense8 (Las Wachowski, Straczynski, 2015) llevó esto al extremo y ni por asomo costó tanto. Más difícil y caro parece trasladarse a mitad de desiertos en casi todos los capítulos de Breaking Bad que viajar a unas fincas de Bilbao, Oviedo o La Palma como aquí. También cabe señalar que el barrio de Carol es todo decorado, porque lo de usar una casa real de Albuquerque en Breaking Bad se les volvió en contra con el éxito: atrajo turismo molesto en zona residencial, destacando el lanzamiento de pizzas a un hogar que después de la serie tenía residentes. Pero el decorado son siete casas, y solo una bien detallada por dentro.

En las pocas ocasiones en que requiere efectos especiales, las pantallas de fondo dan el cante de una forma espectacular. Por ejemplo, cuando pasamos por un aeropuerto, o cuando Carol sube a la azotea de un hospital. Incluso en una ocasión esto ocurre en unos planos de lo más cotidianos y sencillos: vaya espanto la conversación en una acera donde un teléfono acaba cayendo a una alcantarilla. Esas escenas me sacaron tanto de la historia que paré para ir a internet a buscar qué se decía sobre tal desastre.

En resumen, no hay nada que parezca justificar que Pluribus haya costado lo que obras de alta fantasía como La casa del dragón (Ryan J. Condal, Sara Hess, 2022) o El Señor de los Anillos: Los Anillos de Poder (Patrick McKay, John D. Payne, 2022).

—Alerta de spoilers: En adelante entro al detalle, pero sin destripar nada importante.–

Gilligan aborda el amplio género de la humanidad al borde del colapso combinando invasiones alienígenas en la sombra y virus aniquiladores. Se ven sus referentes con claridad, pero evidentemente su intención es partir de una idea y seguir por otro camino, y también los homenajea con deferencia.

Las influencias más evidentes son varias novelas clásicas que tuvieron también adaptaciones al cine bastante exitosas, en varios casos más de una: ¿Quién anda ahí? de John W. Campbell en 1938 (El enigma de otro mundo, La cosa), La invasión de los ladrones de cuerpos de Jack Finney en 1955 (La invasión de los ultracuerpos es la más conocida), ¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio! de Harry Harrison en 1966 (Soylent Green, conocida en España como Cuando el destino nos alcance), Soy leyenda de Richard Matheson en 1954 (El último hombre… vivo, Soy leyenda)…

También intenta a veces darles una vuelta de tuerca con humor, aunque no siempre funciona. Me resultó inquietante y a la vez divertido el momento en que Carol descubre que los invasores usan humanos muertos como alimentos, a lo Soylent Green, y te deja confuso el posterior giro que le estalla en la cara de manera imprevista. El prólogo a lo Expediente X es intrigante, pero luego se olvida tanto del panorama global que frustra un poco por generar expectativas que no piensa cumplir. Y golpes de efecto como la bomba nuclear son bastante tontorrones… aunque Gilligan afirma que en realidad tiene algo planeado para esto.

HA MUERTO HAYDEN PANETTIERE

Hayden Panettiere nació en New York, Estados Unidos, en 1989, y su vida ha sido el estereotipo de los peores males de Hollywood, de padres abusivos y de una deriva constante entre depresión y drogas. Su muerte el 16 de agosto en Greenville (Carolina del Sur), con tan solo 36 años, ha dejado tocado a toda una generación que se enamoró de ella en Héroes y Nashville. ¡Salva a la animadora, salva al mundo!

Su madre fue el cliché de persona tiránica obsesionada con realizarse a través de sus hijos. La metió a actriz cuando era un bebé, y llegó a aparecer en incontables anuncios. De niña, participó en títulos variados, teniendo papeles recurrentes en culebrones pero también destacando en alguna obra popular, como Bichos de Pixar (1998) o la serie Ally McBeal (en su quinta temporada en 2002). La explotación materna estuvo siempre presente: compórtate como yo digo, no comas, sé guapa y simpática, tómate esta pastillita para estar más feliz…

Llegando a la adolescencia, el Hollywood ávido de engullir jóvenes atractivas trató de cazarla en su órbita, y la prensa amarillista hizo su agosto con su fama y problemas. A las exigencias del atractivo físico, la personalidad dócil y las drogas para manejarla más fácilmente se le sumó la sexualización extrema, llegando a sufrir trampas para meterla en espacios cerrados con estrellas que se la querían follar.

Y esto llevó a las consecuentes depresiones y abusos de estupefacientes, a los altibajos sonoros en su vida personal.

Cuesta creer que lograra mantener una carrera estable y de cierto nivel, pero parecía estar consiguiéndolo. Tras encandilar a medio mundo en Héroes (2006), continuó en Nashville (2012) con una protagonista espejo de su tumultuosa vida y donde mostró su buen hacer, su maduración, y logró acaparar buena crítica y algunos premios. Pero tras haberse negado a bailarle al son (o a chupar la polla) a algún directivo o productor poderoso y haber denunciado algún comportamiento abusivo fue vetada en producciones de nivel, y desde entonces solo conseguía papeles en títulos mediocres.

En lo personal, cuando consiguió alejarse de la sombra de su madre, la familia que intentó formar chocó con sus problemas emocionales. En 2018, tuvo que ceder la custodia de su hija de cuatro años porque se veía desbordada. Su siguiente novio resultó ser un maltratador que se ensañó con ella. En 2023, falleció su hermano por un problema de corazón.

En mayo de 2026, publicó unas memorias en las que contaba abiertamente todo lo que ha vivido, anunciando que se sentía liberada y capaz de empezar una nueva etapa. Incluso estaba recuperando la relación con su hija y el padre de esta.

Y así, su fatídica muerte queda en el aire: ¿una sobredosis accidental o un suicido?

Las alarmas sobre el abusivo Hollywood han saltado otra vez. Como si el gran escándalo de Harvey Weinstein y otros tantos del estilo no hubieran bastado para limpiar la casa a fondo. ¿Habrá secuelas, habrán aprendido algo? Algunas actrices que pasaron por infancias semejantes claman por mayor protección para las estrellas juveniles. El País dedica un artículo a algunas de ellas.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

MUERE ANTHONY HEAD, DE BUFFY, LA CAZAVAMPIROS

Los fans de Buffy, la Cazavampiros nos encontramos con otra terrible noticia en un año de infortunios. Anthony Head nos ha dejado. Una neumonía se lo ha llevado con 72 años.

Head nació en Londres en 1954, en una familia dedicada al mundo de cine y la televisión. Siguió ese camino estudiando drama y música, e iniciando su carrera con algunos musicales y numerosas apariciones esporádicas en series inglesas. A mediados de los noventa probó a cruzar el charco, y no tardó en lograr un papel recurrente en VR.5 (1995).

Al año siguiente fichó para Buffy, la Cazavampiros. Encarnó a Ruper Giles, bibliotecario del instituto pero también gran conocedor de los secretos del mundo oscuro y entrenador de la nueva cazavampiros. Su personalidad serena y paciente lo hizo destacar en un plantel ya de por sí delicioso.

Tras su final en 2003, siguió encadenando papeles menores en títulos varios, incluyendo alguna que otra película, pero también algunos roles recurrentes en series como Merlin (2008), Free Agents (2009, 2011), Almacén 13 (2013), Dominion (2014)… y así hasta la reciente Ted Lasso (2020).

Parece que se hallaba retirado, pues desde 2024 no ha participado en ninguna producción.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

FALLECIÓ NICHOLAS BRENDON, DE BUFFY, LA CAZAVAMPIROS

Se me pasó publicar la terrible noticia de que en marzo murió Nicholas Brendon con tan solo 54 años, apenas año y medio después de que también nos dejara su compañera de reparto en Buffy, la Cazavampiros, Michelle Trachtenberg, también a una edad demasiado temprana, 39.

Brendon nació en 1971 en Los Angeles, Estados Unidos. Tanteó la interpretación a pesar de tener una ligera tartamudez, pero no le convenció del todo y trató de estudiar medicina alternando trabajos varios de baja cualificación, pero no logró sacarlo adelante. Con 25, sus allegados lo animaron a volver a probar lo de ser actor. Tras un par de papeles menores logró una audición para Buffy, la Cazavampiros…

De la mano del visionario guionista y director Joss Whedon, esta serie de apariencia juvenil y fantasiosa acabó siendo crucial en la evolución de la televisión, marcando el paso hacia una nueva era. En los siete años que estuvo en el papel de Xander, Brendan se hizo un hueco en un reparto ya de por sí lleno personajes entrañables que todavía hoy se recuerdan.

Tras Buffy no le faltó trabajo, pero nunca tuvo un papel tan importante. Alternó varias películas y apariciones breves en series, con apenas algunos roles recurrentes, destacando Mentes criminales (a partir de su tercera temporada, en 2007).

Su fallecimiento ha cogido a sus seguidores por sorpresa, pero lo cierto es que llevaba una vida bastante ajetreada, con excesos y problemas de salud serios. Arrastró adicciones a la bebida y las pastillas, teniendo altercados varios con la ley, tocando fondo con malos tratos a dos de sus novias. Con la promesa de las estancias en rehabilitación, trabajos sociales y arresto domiciliario no llegó a pasar por condenas de prisión, lo cual sorprende dada la acumulación de cargos, incluyendo los de violencia contra mujeres. Sea como fuere, siempre acababa recayendo y metiéndose en otro lío.

Por si fuera poco, sufría problemas importantes de columna y de los nervios de esta, que se agravaron con una caída en 2021 y lo obligaron a someterse a dos operaciones de cirugía. Para rematar sus desgracias, tras sufrir un ataque al corazón en 2022 le diagnosticaron un defecto congénito en el mismo. Este acabaría llevándoselo a la tumba el 20 de marzo de 2026, mientras dormía en su casa.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

El año negro de Buffy parecía haber terminado con la cancelación de la continuación de la saga, que no logró salir adelante por la desidia de algún productor, a pesar de la pasión que había levantado en todo el mundo entre sus fans. Pero entonces nos enteramos de la muerte de Anthony Head…