JUEGO DE TRONOS – 506 – NUNCA DOBLEGADO, NUNCA ROTO.


506 – Unbowed, Unbent, Unbroken
Escritor: Bryan Cogman.
Director: Jeremy Podeswa.
Valoración:

Sinopsis:
Arya consigue ganarse la confianza Jaqen y será intruída en sus misteriosas artes. Tyrion y Jorah son capturados por esclavistas, pero los manipulan para al menos ir a Meereen, donde tendrán más posibilidades de salvarse.

Meñique pacta con Cersei para ganarse el título de Guardián del Norte si se hace con Invernalia y Sansa tras la batalla entre Stannis y los Bolton. Olenna intenta ayudar a Margaery y Loras, pero Cersei con la Fe tiene mucho poder y el Gorrión Supremo confirma que habrá juicio para Loras por homosexual… pero también para Margaery por mentir a su favor.

Jaime y Bronn entran a saco a por Myrcella a la vez que las Serpientes de Arena, y todos acaban presos. Sansa se casa con Roose Bolton, y Hediondo es obligado a mirar en la noche de bodas.

Frases:
-¿Era verdad o mentira?
-Arya: ¿Qué?
-¿Te has creído cada palabra de lo que he dicho?

-Meñique: Roose Bolton es un traidor. Stannis Baratheon también es un traidor, marchando con su ejército a Invernalia. Dejad batallar a Stannis y Roose. Dejad que los enemigos del trono se masacren unos a otros. (…) Tal vez yo pueda ayudar. Los caballeros del Valle son algunos de los mejores luchadores de Poniente, entrenados para batallar sobre hielo y nieve.
-Cersei: ¿Y si tenéis éxito?
-Nombradme Guardián del Norte.

-Olenna: Soltad la pluma, querida. Ambas sabemos que no estáis escribiendo nada.
-Cersei: Ah, sí. La famosa Reina de las Espinas.
-Y la famosa Reina Zorra Cersei.

-Gorrión Supremo: La Fe estima que hay pruebas suficientes para llevar a cabo un juicio formal contra Ser Loras y la Reina Margaery.

-Ramsay: No, no, no. Tú te quedas aquí, Hediondo. Vas a mirar.

Comentario:
Recuperamos el tono tras el bache, aunque no en un capítulo que resulte deslumbrante. Vuelve a coger ritmo, incluye varias secciones bien ubicadas y narradas… pero también tiene alguna mejorable y una bastante fallida.

Además va acompañado de otra polémica absurda. Estamos ante otro episodio donde ha saltado mucha gente que dice dejar de seguir la serie porque no quiere ver sufrir a sus personajes favoritos. Esto ya lo comenté en la Boda Roja: pues muy bien, eres libre de hacer lo que quieras, pero no puedes poner a parir la serie porque a los personajes no les pasa lo que deseas. Es más, si vibras y sufres con ellos, es porque la serie es buena, no mala. Esta chiquillada de comportamiento me parece demencial.

Luego están los que se hacen los ofendidos, con asociaciones feministas incluidas. Afirman que Sansa sufre una violación, y por ello la serie es cruel, misógina y tal y tal. A estos no les basta la pataleta y el hacernos saber a gritos que dejan de ver la serie, como si nos importara, sino que también sueltan acusaciones varias para los autores. El ridículo es monumental. Primero porque tratan una ficción como si hubiera ocurrido de verdad, segundo… porque están completamente equivocados. No, no hay violación alguna. Esto es una historia de tono medieval, Sansa se ha casado y es propiedad de su esposo. La noche de bodas que sufre la han sufrido prácticamente todas las nobles del mundo representado. Catelyn no se casó por gusto, el amor tardó en florecer. Daenerys aguantó al bruto de Drogo. Cersei odiaba a Robert. Nadie se quejó de eso. Además Ramsay es bastante amable en líneas generales, más sabiendo lo zumbado que está. En el sexo quizá no sea tan blando, pero qué espera la gente en este marco histórico, ¿preliminares y caricias? No, embestida, desflorecer, semilla. Analizar la situación con una perspectiva moral y legal moderna es realmente ridículo. El problema es el mismo que venía diciendo: estos reaccionarios se encuentran ante un personaje que les gusta mucho volviendo a sufrir cuando parecía que iba a vengarse, y sobreactúan su respuesta como si les fuera la vida en la serie. En cambio, bien que aplaudieron cuando Joffrey murió cruelmente…

Y finalmente, esta vez la sección de Invernalia está más equilibrada. Sí, sobra por completo esa tonta escena del baño con la cargante Myranda, un personaje tan insulso como innecesario, pero el resto está muy bien. La boda tiene su tono pesimista y tristón bien conseguido, el encamamiento es rutinario en principio, porque es algo de sobra conocido, pero hábilmente cambian el punto de vista hacia Hediondo, ganando el momento mucho sentido y fuerza: ¿emergerá de nuevo Theon?

La parte de Arya es algo lenta; sí, quizá podrían haber conseguido una escena algo más original e intensa, pero no está mal teniendo en cuenta la sencillez de lo relatado. La sutil música, el inquietante escenario (las columnas y rostros) y el misterioso destino que le depara rematan bien un proceso de aceptación bastante básico. Y tiene buenos momentos, como la otra chica poniéndola a prueba con las mentiras. En los libros su aprendizaje era más movido y veíamos más de Braavos, pero acepto que no se puede tener todo.

La relación entre Jorah y Tyrion es otra de esas que daría para hacer una serie paralela. Es muy interesante la forma en que los personajes se van conociendo, en especial cuando Tyrion plantea dudas sobre el destino de Dany. Pero tiene algún fallo de coherencia. Esa conversación en que Tyrion dice que Jeor Mormont, padre de Jorah, era apreciado por sus hombres, pero luego confirma que estos lo mataron… ¿es una metedura de pata de Tyrion o un diálogo torpe por parte de los guionistas? No logro pillarle el punto a la escena. Cuando ven el barco hay un gazapo muy claro: Tyrion anda dos metros por detrás y de repente aparece delante mirando al barco. Para terminar, los esclavistas no quieren saber nada de Meereen, donde se ha prohibido la esclavitud, pero luego son convencidos para ir con dos frases chorras. Nada de lo que ha dicho Jorah cambia su perspectiva del lugar, no veo motivos para que tomen ese riesgo por encima de venderlos en Volantis.

Desembarco vuelve a ser lo mejor. La intriga de Meñique es impresionante. De Cersei consigue acercarse al dominio del Norte, aumentando su poder sobre Poniente con paciencia e inteligencia sin igual. Y nos quedamos con la duda de si Sansa es un peón suyo sobre el que no guarda aprecio ninguno o si realmente siente algo de cariño por ella. Cersei también se anota un gran tanto en la discusión con Olenna; la cara de resignación de la anciana no tiene precio: ha sido derrotada en su propio juego. Pero aún le queda sufrir, porque la vista previa al juicio se vuelve totalmente en contra de su familia: Loras por pervertido, Margaery por defenderlo con mentiras. El asco que se le tiene al Gorrión Supremo y a Cersei aumenta exponencialmente, y sigue construyéndose una trama que, para el no lector, no se sabe por dónde puede continuar. La pega es que esa vista es algo precipitada, las pruebas algo débiles, y la tensión en el arresto se podría haber trabajado mejor. Es decir, la escena claramente tiene potencial para más, parece más bien un resumen. Pero bueno, dista de ser mala y como digo la sensación de malestar e inquietud se transmite bien.

La parte más fallida del capítulo, sobre la que lectores y no lectores están echando pestes por igual, es Dorne. Es una de esas secciones que parecen incluir por cumplir con la trama, sin poner esfuerzo alguno en hacerla coherente, verosímil, intensa, compleja… Tiran de cuatro topicazos, meten los eventos en fila sin plantearse si se sostienen, y encima también lo ruedan con desgana. Resulta que Jaime y Bronn son tan imbéciles como para tratar de meterse en el castillo donde está el cabeza de familia del reino sin hacer plan alguno, esperando que todo salga bien porque sí. ¡Y resulta que ahí son más tontos que ellos! No hay guardia, pueden acceder al recinto como si nada y pasearse por allí sin impedimentos; eso sí, al final aparecen decenas de soldados, ¿dónde estaban? Y fíjate qué casualidad, en ese momento las Serpientes de Arena están haciendo lo mismo que ellos. Los detalles tampoco se refuerzan: el diálogo entre Myrcella y Trystane es tan tonto que da vergüenza, el de Doran con su guardaespaldas más o menos igual, las Serpientes de Arena quedan como arquetipos, no se les intenta dar ninguna dimensión (ni un diálogo para posicionarlas, una arenga simplona y ale), y la pelea no causa impresión alguna, hasta la música es un poco floja. Sólo la resolución deja algo de chicha: ¿y ahora qué pasará con todos?

Otro aspecto mal cuidado son los viajes y saltos temporales. Meñique parece que va en avión a Desembarco del Rey, tarda menos en llegar allí que Stannis a Invernalia desde el Muro, o peor, que Jaime desde la costa de Dorne a los Jardines del agua.

SILICON VALLEY – TEMPORADA 1.

Silicon Valley
HBO | 2014
Productores ejecutivos: Mike Judge, John Altschuler, Dave Krinsky
Intérpretes: Thomas Middleditch, T.J. Miller, Josh Brener, Martin Starr, Kumail Nanjiani, Zach Woods, Matt Ross, Christopher Evan Welch, Amanda Crew.
Valoración:

¿Qué mejor sitio para mostrar el mundo de las nuevas tecnologías que Silicon Valley? Para quien no lo conozca todavía, es una amplia región de San Francisco (EE.UU.) donde todas las compañías que se precien tienen su sede principal: Google, Twitter, Microsoft, Apple…. Me da la impresión de que es cuestión de imagen más que de servicios e impuestos, la verdad. Y cómo no, todos los que sueñan con ser genios del gremio o fundar una compañía exitosa intentar ir allí. La mayor parte acaban estrellados sin llegar a nada, otros se estrellan tras una carrera fulgurante pero corta. Muy pocos llegan a multimillonarios que cambian el mundo. Las nuevas tecnologías y las modas son así. Un día Myspace domina la red, al otro nadie se acuerda de ello y le toca el turno a Facebook.

En este ambiente encontramos a nuestros protagonistas. Su descripción inicial parte de algunos estereotipos, si nos ponemos finos, pero era algo ineludible si tratas de representar un colectivo muy concreto. Tenemos al inteligente pero tímido Richard (Thomas Middleditch), cuyo sueño de triunfar choca con sus limitaciones a la hora de saber ser un triunfador: carece de coraje y determinación, le falta experiencia empresarial, etc. Contamos también con el charlatán que vive del cuento y de las rentas de algún trabajillo anterior, Erlich (T.J. Miller). No falta el indio, que es la raza de moda en Estados Unidos y casi toda serie incluye uno, y cómo no es otro informático empollón: Dinesh (Kumail Nanjiani). Martin Starr es Gilfoyle, el tipo serio y críptico pero con salidas extrañas e inesperadas. Encontramos al empanao que es objetivo de las bromas del grupo, Big Head, o sea, Cabezón (Josh Brener). Sin catalogación posible está el nuevo en la pandilla, Jared (Zach Woods), que es rarito y torpe pero competente. Y por supuesto vemos las dos perspectivas del empresario millonario: el agresivo sin escrúpulos Gavin Belson (Matt Ross, mítico en papeles de malvado) y el excéntrico con manías delirantes Peter Gregory (Christopher Evan Welch).

Todos los intérpretes del grupo de colegas tienen larga experiencia en televisión, pero salvo quizá Zach Woods (estuvo en The Office en un papel semejante), ninguno ha pasado por alguna producción que le diera algo de visibilidad, lo cual ayuda a hacernos a los protagonistas, porque no asocias los rostros a algún personaje anterior. Además todos los actores se hacen al estilo característico de su rol con rapidez, captando todos sus matices y excentricidades y logrando además una química fantástica con los demás. Destaca lo hábilmente que cogen el punto a lo más complicado: transmitir a través de miradas y gestos lo que el protagonista siente y sufre. Desde el primer episodio sabemos cómo puede reaccionar Richard, qué significa ese suspiro o por qué se muerde los labios; el tono de voz de Erlich señala que está en otro de esos intentos de afirmarse, de superar sus limitaciones; una mirada fugaz entre Dinesh y Gilfoyle puede exponerte su reacción a una situación sin requerir más diálogos. Pero hay que señalar una triste anécdota: Christopher Evan Welch falleció de cáncer antes del estreno de la temporada. A los guionistas no le queda otra que cambiar las tramas que giran a su alrededor en el segundo año; el mundo sigue, qué se le va a hacer.

Una vez hemos visto la vida en la zona y cómo trabajan los protagonistas, que buscan alcanzar sus sueños pero están en puestos más precarios y con menos futuro del que esperaban, el proyecto de Richard salta a la luz como una obra posiblemente revolucionaria, eso que todos buscan con desesperación en Silicon Valley. Está programando un software de compresión sin pérdida de archivos que desterraría definitivamente el flac y semejantes (porque el mp3 y el divx hace años que no existen para cualquiera con un mínimo de conocimientos y gustos), lo que cambiaría por completo el manejo de información en internet, afianzando definitivamente el dominio de la nube. Pero el triunfo y el éxito no llegan sin más. Tiene que saber mostrarlo y distribuirlo sin que la competencia lo aplaste antes. Tiene que decidir entre ofertas varias, entre el dinero (venderlo y hacerse millonario) y la realización personal (sacarlo adelante y escribir su nombre en la historia). Tiene que luchar día tras día con marañas de papeleo, engaños y abusos. Sus amigos lo apoyan como pueden pero todos carecen de la experiencia y personalidad necesarias para enfrentarse a pesos pesados como los Belson y Gregory del mundo. Sólo Erlich tiene algo más de caradura para plantar cara a los abusos o dar una imagen respetable de la empresa, y Jared aporta algo de experiencia en el papeleo.

La serie es una auténtica gozada, sobre todo para informáticos y frikis como un servidor. Entra de maravilla por su ritmo trepidante, su puesta en escena de primer nivel (excelente fotografía de planos medios y estupenda ejecución de escenas con muchos personajes con interacción sutil entre ellos) y sobre todo por la pasmosa facilidad con la que definen a los protagonistas en los treinta minutos del primer capítulo y en los siguientes siete los sumergen en una vorágine de acontecimientos que es un no parar de historias relacionadas con la informática. Hay humor directo y sencillo como el que puede verse en Big Bang Theory (la más cercana en cuanto a género), pero abunda más la parida ingeniosa y el giro inesperado mezclados hábilmente con chistes más sutiles y otros gags de largo recurrido muy bien desarrollados. Inevitablemente también tenemos mil referencias a las nuevas tecnologías (empresas, internet, personajes famosos, etc.), y en estos tiempos tampoco falta el toque de vergüenza ajena, los personajes que rozan lo patético. Las aventuras son amables y simpáticas por lo general (esta vez de dramedia casi no hay nada), pero hay bastante autocrítica del gremio y muchas enseñanzas sobre los temas tratados (conflictos laborales y limitaciones personales principalmente).

Hay que destacar que sus guionistas han realizado una labor de documentación meticulosa para recrear un entorno realista y respetuoso, y han tenido mucho cuidado para que el tono de autoparodia, como el patetismo de algunos personajes y los chistes basados en clichés (como el nulo tacto de los frikis con las mujeres), no altere el equilibrio cayendo en el estereotipo. La idea de la serie nace de la experiencia personal de su creador Mike Judge, que con su graduado en física empezó a trabajar como programador y acabó asqueado del gremio, sobre todo de la cultura de idolatría que muchos tienen alrededor de figuras famosas (Steve Jobs y Steve Wozniak -Apple-, Larry Page -Google-, Mark Zuckerberg -Facebook- y otros tantos). Se pasó a la televisión, y tras hacerse un nombre con las series de animación El rey de la colina y Beavis y Butt-Head, alrededor de las que hay cierto culto, decidió mostrar ese mundillo desde una perspectiva satírica pero a la vez delicada. Sólo el tema de la “puntuación Weissman” (eso de medir el grado de compresión) es inventado, pero resulta creíble y sirve para sintetizar las tramas.

El esfuerzo puesto da resultado. Se puede tocar y sentir el ambiente de Silicon Valley y sus habitantes desde las primeras escenas. De la situación laboral del currito marginado a la del multimillonario excéntrico hay todo un rango fascinante, como los genios desaprovechados, los fracasados los trepas cansinos, o los “apartados” (esos que son contratados para joder a la competencia y ubicados en puestos donde no tienen nada que hacer). El funcionamiento de las empresas se describe muy bien, las aspiraciones y problemas de los jóvenes mejor aún. Las referencias a figuras famosas y no tan famosas abundan, los personajes millonarios del relato dan para teorizar en quiénes se inspiran. Tenemos mil detalles de la vida cotidiana convertidos en estupendos chistes: las fiestas para aparentar, las convenciones, los líos entre informáticos, los guiños frikis…

Silicon Valley puede parecer sencilla de primeras, pero en nada que empiezas a analizarla se ve toda su inteligencia y complejidad. Todas las escenas combinan magistralmente la certera presentación y desarrollo de los personajes y el entorno, el progreso veloz y firme de las tramas, las numerosas capas de chistes, tanto fugaces como de largo recorrido, la construcción paulatina del universo de la serie (que apunta a cobrar vida propia como el de Entourage)… No, no es nada sencilla. Y ahí radica su genialidad: los guionistas lo mezclan todo de forma que el producto esté completamente equilibrado, resultando una serie deslumbrante.

Momentos geniales, chistes tronchantes y situaciones muy originales hay varias en cada episodio. Enseguida destaca la dinámica entre protagonistas, con sus chistes y piques recurrentes (como los líos entre Gilfoyle y Dinesh), las paranoias de Elrich, y, sobre todo, las excentricidades de los dos multimillonarios, cada cual más loco. Mis momentos favoritos son: el chaval programador y la que arma, el viaje absurdo de Jared en coche automático (el momento más surrealista de la serie), la idea de Elrich de tomar setas alucinógenas para buscar un nombre para la empresa, las delirantes presentaciones en la convención (el tío de la estufa de microondas: “¡nooo la enciendas!”), los ataques de ansiedad de Richard (cuando moja los pantalones…), el médico bocazas, Jared incapaz de hacerse notar, el destino de Cabezón, la no-obsesión de Richard con una exnovia, Elrich y sus aventuras con las mujeres del juez de la convención…

Sólo le puedo poner un par de pegas. Primero, estoy a favor de las temporadas cortas, porque evitan el desgaste y estirar tramas con rellenos menos trabajados… pero ocho capítulos de treinta minutos saben a poquísimo, y más si son tan buenos. Le ocurre como a Transparent y Girls: da la impresión de que pasan demasiadas cosas en un corto espacio de tiempo. Sí, en este caso la trama lo justifica bien (trabajan a contrarreloj), pero no eso elimina la impresión de que se podría haber contenido el ritmo para que los personajes y sus aventuras calaran más gradualmente, y la mejor forma de hacer esto es con unos cuantos capítulos más. Pero claro, también alargarla podría implicar meter los citados rellenos, arriesgándose a perder una de sus mejores virtudes: ir al grano sin rodeos y con un ritmo adictivo que pide a gritos varios revisionados. En mi caso, en cuanto la acabé la vi de nuevo, porque me parecía que no la había saboreado bien, y pude comprobar que había pasado por alto numerosas sutilezas, tanto en chistes como en la evolución de los personajes, con lo que le saqué mucho más partido. Así pues, no consigo decidirme: ¿es una limitación, porque va tan rápido que satura y no da tiempo a digerirse bien, lo que obliga a verla de nuevo, o es un acierto porque no da tiempo a que aparezca el desinterés y permite varios visionados sin desgaste?

El único fallo importante es su giro final, donde se fuerza demasiado la cosa y la serie abandona momentáneamente el tono por lo general realista de las andanzas empresariales de los protagonistas. En ese momento cumbre tiran demasiado de topicazos y giros tramposos que se ven venir de lejos: cuando Richard deja a todos pasmados en el último instante me produjo vergüenza ajena, por cutre, por forzado, por tramposo y predecible. Parece impropio de una obra tan inteligente, la verdad. Se podía haber desarrollado el mismo planteamiento sin forzar tanto la situación, con más naturalidad: no va a sorprender, qué menos que mostrarlo de forma más verosímil. Esperemos que sea un desliz casual y la segunda temporada mantenga e incluso supere el buen tono con el que ha empezado la serie.

PD: Es horrible la cutre recreación de la fachada del edificio de la empresa Hooli, y cantan bastante los planos repetidos del exterior de la convención. No parece una serie de bajo presupuesto, se podían haber currado estos aspectos un poco más.

JUEGO DE TRONOS – 505 – MATAD AL NIÑO.


505 – Kill the Boy
Escritores: Bryan Cogman.
Director: Jeremy Podeswa.
Valoración:

Sinopsis:
Daenerys no sabe qué hacer ante los Hijos de la Arpía. Está a punto de ejecturar a los líderes de las familias más importantes, pero al final opta por ceder a las peticiones, abriendo las arenas de luchas, y establecer lazos con la comunidad, prometiéndose en matrimonio a Hizdahr. Jorah y Tyrion tienen un percance en su viaje: son atacados en las ruinas de Valyria por los hombre de piedra, gente abandonada por su peligrosa psoriagrís… que alguno le ha contagiado a Jorah.

Jon convence a Tormund para que el Pueblo Libre cruce el Muro como aliados de la Guardia de la Noche (deberán ir a buscarlos a Casa Austera). Es una decisión que genera mucho malestar en la Guardia. Stannis parte por fin para conquistar el Norte.

En Invernalia, los Bolton y Sansa cenan y hablan, y hablan y hablan.

Frases:
-Jon: Necesito vuestro consejo. Hay algo que quiero hacer, algo que yo… tengo que hacer. Pero que dividirá la Guardia de la Noche. Amargamente. La mitad de los hombres me odiarán en el momento en que dé la orden.
-Aemon: La mitad de los hombres ya os odian, Lord Comandante. Hacedlo.
-Pero no sabéis lo que es.
-Eso no importa. Hacedlo. Encontraréis poca alegría en vuestro mandato. Pero con suerte, encontraréis la fortaleza para hacer lo que se tiene que hacer. Matad al niño, Jon Nieve. Ya tenemos casi encima el invierno. Matad al niño y que nazca el hombre.

-Brienne: Tengo que hacerle llegar un mensaje. A Sansa Stark.
-Posadero: ¿Quién sois?
-Alguien que juró mantenerla a salvo.
-¿Juró a quién?
-A su madre.
-Su madre está muerta.
-Eso no me libera de un juramento. Serví a Lady Catelyn. Aún la sirvo. ¿A quién servís vos?

-Stannis: Lady Melisandre me ha dicho que la muerte marcha sobre el Muro.
-Sam: Lo he visto, Alteza.
-¿El qué has visto?
-El ejército de los muertos. Y cuando vengan…
-Tenemos que saber cómo luchar contra ellos. Sigue leyendo, Samwell Tarly.

-Dany: He venido para deciros que estaba equivocada. Estaba equivocada y vos teníais razón. Acerca de la tradición. Sobre unir a la gente de esta ciudad. Reabriré las arenas de combate. Sólo para hombres libres. La esclavitud no volverá a Meereen, no mientras viva.
-Hizdahr: Sí, mi reina.
-Y para forjar el último vínculo con la gente de Meereen, me casaré con el líder de una antigua familia. Por suerte el pretendiente ya está de rodillas.

Comentario:
Se siguen acumulando y extendiendo los fallos de los episodios anteriores, hasta dar aquí el capítulo más aburrido y poco sustancioso de lo que llevamos de serie. La sensación de decepción se agrava porque los cambios que hay, aunque en principio alguno parecía bien planteado, no parecer llegar a nada y sobre todo cada vez justifican menos el descarte de protagonistas importantes. Y además tenemos que sumarle que estamos en la mitad de la quinta temporada y la serie en vez de crecer en ritmo, complejidad e intensidad, se está estancando muchísimo.

Sobre los cambios, los más importantes son dos, Barristan y la sección de Sansa. Esperé a ver si la aparentemente innecesaria muerte de Barristan servía para aportar algo a la trama de Meereen y al viaje de Dany, pero no lo hace, está claro que ha sido ideada para quitarse un secundario de encima para ahorrar un sueldo y líneas de guión. Pero para colmo, esas líneas que han ahorrado las dedican a extender una subtrama de tintes comerciales (romance facilón para público juvenil) muy vulgares: el cansino lío amoroso entre Missandei y Gusano Gris. Qué escena más inmadura y tontorrona que ensucia la memoria de un gran personaje destituido sin tacto alguno.

La reestructuración de varias tramas de los libros alrededor de Sansa en Invernalia apuntaba maneras, pero no ha dado en blanco alguno todavía. Los guionistas se extienden y extienden para no llegar a nada. Unos quince minutos, casi un tercio del capítulo, son desperdiciados en escenas repetitivas y puro relleno sin garra, siendo incapaces del ir al grano, de mostrar lo relevante con decisión y claridad. Es un tiempo valioso que podría haberse empleado en Dorne, o mejor aún, en incluir a los Greyjoy, los Griff y Quentyn. Porque vaya tela coger a unos personajes secundarios, los Bolton, y darle este nivel de protagonismo cuando hay secciones infrautilizadas o directamente eliminadas que son mucho más importantes y atractivas.

La primera cagada es Myranda. ¿Quién es? La chavala (anoréxica hasta dar asquito) que se zumba Ramsay. Un personaje secundario de un personaje secundario. Se montan una historia de celos y sexo totalmente irrelevante y alejada de cualquier necesidad de las tramas globales. Luego la moza se va a hablar con Sansa de ropajes y costuras. Pura estulticia. Lo único que parece tener sentido y carga dramática es el encuentro de Sansa con Theon, pero vaya, aquí también están completamente dispersos: qué larguísima la entrada en la perrera para mostrar algo tan obvio. En la cena lo mismo. No hay nada importante pero le dan una toda secuencia de las largas. Después de tanto anunciar que Sansa iba a pasarlas putas resulta que no es para tanto. Un par de diálogos punzantes y nada más. Ha tenido tiempo para llorar a sus hermanos y Theon está bien jodido, no hay mucho con lo que atacar por ahí. Así, lo único que puede sufrir Sansa es lo mismo que el espectador: aburrimiento. Pero no acaba ahí la cosa, porque luego se empeñan en contarnos la vida familiar de los Bolton, el nacimiento de Ramsay y tal. ¿Y a mí qué? Hay personajes principales que necesitan esa profundidad, ¿y se la das a estos don nadie? Alucinante. Al final señalan oooootra vez que habrá batalla con Stannis. ¿Cuántos capítulos vamos a estar así? ¿Pero se va a casar Sansa de una vez? ¿Van a ir postergando todo con rellenos hasta el capítulo nueve? Capaces son…

Del Norte lo único rescatable es Brienne, ejemplo de cómo avanzar una sección sin rodeos, porque el Muro tampoco está del todo acertado, lo que se avanza se hace con tropiezos varios. Primero tenemos la parte de Sam, que parece presentar el porvenir del personaje al hablar de estudios, maestres, Ciudadela… Pero a cambio nos hemos tragado otra conversación clónica: otra vez hablando con Elí de lecturas y libros. Con Jon sólo hablaba de sexo, con Elí sólo de libros. A los guionistas les cuesta horrores darle una personalidad más definida a algunos personajes… y como hemos visto, en cambio se esfuerzan en otros que no son tan necesarios. Jon madura a ojos vista (muy buena la conversación con el maestre Aemon), pero luego los escritores vuelven a mostrar escaso ingenio. La forma en que convence a Tormund para la alianza y traer al Pueblo Libre funciona, pero el giro en que Tormund lo obliga a ir es penoso: ¿de verdad Jon es tan tonto como para darle una flota a los Salvajes y esperar que vuelvan, tan tonto como para presentar esa idea a la Guardia y a Stannis? No, no lo es, lo son los guionistas por empeñarse en meter forzadamente el topicazo de que, una vez conseguida la negociación, la otra parte te lanza un gancho para meterte a ti también en el proceso. De esta forma, la fuerza y coherencia que estaba teniendo la conversación se disipa, pero lo peor es que todo el esfuerzo puesto en el crecimiento intelectual de Jon es echado a perder también.

Aparte, por fin nos dicen qué pasa con los Salvajes, por fin los ubican y crean un plan para el problema que en teoría eran, porque desaparecieron sin más tras la batalla. Cinco capítulos, sin duda meses de tiempo en la serie, sin saber de ellos. ¿Y nadie en la Guardia se ha interesado o preocupado en todo ese tiempo por el enorme ejército enemigo? ¿No les inquietaba que Stannis estuviera planeando marcharse, dejándolos otra vez en abismal inferioridad numérica? ¿Jon no tiene en cuenta que se pueden convertir en muertos vivientes hasta ahora? El agujero de guión es monumental, otro caso de no saber diferenciar la relevancia de las distintas tramas y no saber narrar con fluidez.

Dany no está mal, pero tampoco está del todo aprovechada. Se transmite bien que la chica no congisue equilibrio en su gobierno, pues haga lo que haga enfrentará difíciles consecuencias. Pero el giro donde decide un curso de acción inesperado es como poco insulso, y no criticaré si alguien lo considera ridículo. Parece que va a optar por la mano dura con los más poderosos de la ciudad, pero en el último momento se echa para atrás porque… porque uno de ellos, Hizdahr (el único con protagonismo), no tiene miedo a morir. ¿Y qué significa eso, qué deduce ella? Ni puñetera idea, no se explica. ¿Que no puede disfrutar torturándolos con los dragones? Esa maldad no es propia de ella, y no se me ocurren más motivos con un mínimo de lógica. Luego conversa con Missandei sobre qué hacer, como si no tuviera consejeros experimentados, rebajando al personaje otro poco: esta no es la Dany inteligente y meticulosa que ha ido madurando en Meereen. Todo ello obedece a otro giro-cliché que se empeñan en meter Benioff y Weiss: una conversación en apariencia intrascendente trae un momento de revelación. Triple patinazo: el topicazo es cutre, el personaje sufre un retroceso absurdo, y para colmo no se sabe qué dice Missandei como para que Dany tenga un chispazo así; de hecho no dice nada, básicamente. Dany podía haber llegado a la conclusión de probar nuevas estrategias sin todo este relleno simplón y bastante confuso.

El único momento entretenido y emocionante del capítulo es la aventurilla de Jorah y Tyrion, una escena de acción sencilla pero que da algo de ritmo a la parte final. Eso sí, ya se confirma definitivamente que los Griff han sido eliminados, porque es Jorah quien se contagia de la psoriagrís que en los libros atormenta a Jon Connington. ¿Obedecerá este cambio a algo planeado, o es un intento de meter algo de aquella trama para contentar a los fans? Al menos aquí hemos tenido algunos detalles más sobre la historia, con la aparición de Valyria. Pero por otro lado hay deficiencias de la adaptación en las habrá que esperar a terminar la temporada para ver su alcance: Melisandre se va del Castillo Negro sin que Jon y Aemon analicen la profecía de Azor Ahai, ni se planteen si Stannis es el elegido ni nada relacionado…

Para rematar las malas sensaciones, resulta que a pesar de estar dirigido por un peso pesado como Jeremy Podeswa, el capítulo no luce mucho. En algunas conversaciones el director está muy poco inspirado, tirando de lo más básico, sosos primeros planos con nucas de por medio; la discusión de Jon y Tormund es horrible, por ejemplo, y el tempo de la cena en Invernalia es casi negligente. Así, parece un capítulo realizado con desgana no sólo en el guión, sino también en la puesta en escena. Plomizo, sin garra ni trascendencia, con agujeros notables y con todas las secciones desaprovechadas cuando no fallidas. Juego de tronos siempre ha sido bastante irregular, pero que su pico más bajo venga a estas alturas es difícilmente perdonable.

ROMA – TEMPORADA 2 Y FINAL.

Rome
HBO | 2007
Productores ejecutivos: William J. MacDonald, John Milius, Bruno Heller, Anne Thomopoulos.
Intérpretes: Kevin McKidd, Ray Stevenson, Polly Walker, Simon Woods, James Purefoy, Lyndsey Marshal, Kerry Condon, Lindsay Duncan, Tobias Menzies, David Bamber, Max Pirkis, Chiara Mastalli, Lee Boardman, Coral Amiga, Nicholas Woodeson, Alex Wyndham, Allen Leech.
Valoración:

La segunda temporada de Roma supone un bajón considerable de calidad e interés en su tramo inicial, aunque por suerte a partir de su ecuador remonta hasta conseguir que el año deje un gran recuerdo. Pero sí, da la sensación de que la inspiración de los guionistas tarda en llegar, y de hecho mi impresión es que fue la cancelación la que salvó la temporada, pues obligó a resumir y centrarse en lo más relevante, dejando de lado las historias estiradas y las que no daban la talla. Por no decir que evitó que la serie tomara un camino que no parece muy factible…

Resulta que mientras estaban escribiendo la temporada, la HBO les comunicó que sería la última, porque veían que el dinero invertido no podían recuperarlo. Bruno Heller y demás guionistas tenían planeado un arco argumental de al menos cinco temporadas: la segunda trataría de la venganza de Octavio sobre los asesinos de César (acabando con la muerte de Bruto en la batalla de Filipos), en la tercera y cuarta estaríamos saltando entre Roma y Egipto hasta la muerte Antonio y Cleopatra y el alzamiento de Octavio como Emperador, pero en la quinta nos iríamos más al Este, al jaleo judeocristiano y, atención, al parecer querían llegar a Jesucristo (aquí un ejemplo de sus declaraciones). No se sabe nada concreto de sus planes, pero desde luego parece un tanto absurdo, porque implicaría pegar un gran salto temporal, pues acabamos en el año -27 y Jesucristo muere en el +30, lo que obligaría a un cambio total en la serie: de escenario, de época y de personajes (por edad no quedaría ni uno vivo; Octavio Augusto fallece en el +14). Tampoco veo claro cómo querían tener dos temporadas en Egipto cuando la guerra civil de César y Pompeyo les ocupó tan poco en comparación.

Ya en el inicio de esta temporada se puede observar que el alargamiento de tramas y la inclusión de la sección de los judíos no le hacen ningún bien. El ritmo e interés cae bastante, hasta el aburrimiento incluso, en los cuatro primeros episodios de los diez que consta. La fórmula parece gastada, los personajes agotados, la fascinante historia de Roma algo desaprovechada.

Las aventuras de Voreno y Pullo con el colegio (la asociación de matones del barrio) son poco llamativas, probablemente porque ocupan mucho tiempo para ofrecer una intriga muy básica y que apenas difiere de lo visto en el año previo. En aquel entonces, de un capítulo a otro teníamos nuevas historias bien enlazadas y muy atractivas, mientras que aquí las pretendían reducir y estirar. Además el drama personal sigue inclinándose más de la cuenta hacia el culebrón: qué sensacionalista y cansina resulta la historia de los hijos de Voreno, qué forzado el final de Eirene y algunos giros entre Pullo y Voreno (la predecible confrontación, tan breve como insulsa).

Mientras, la intriga de los nobles también está un poco estancada, ha perdido fuelle. Atia y Servilia están muy exprimidas y ya no sorprenden. La tortura de la primera a la segunda es excesiva se mire por donde se mire; y el final de Servilia, tras tanto sufrimiento y giros rebuscados, no me causó desazón alguna, fue más bien una liberación. Los iniciales tiras y aflojas entre Octavio y Antonio (con Cicerón de nuevo danzando entre medio sin ofrecer una personalidad concreta) y la huida de Bruto no terminan de coger rumbo y ritmo. Por suerte una parte más intensa levanta bien esta sección: los líos amorosos están mucho mejor trabajados, sin giros exagerados. La atracción de Atia hacia Antonio, que nace de necesidad política pero en la que luego también aparece el afecto, y el romance de Octavia y Agripa que deben mantener en secreto por culpa de las tradiciones, están bien llevados y ganan cuando la política se mete en medio: las bodas por conveniencia y las separaciones forzadas ofrecen un buen drama.

Pero lo peor es que la trama judía resulta un verdadero coñazo. El matón de Atia, Timon, cobra protagonismo, llega su hermano, vemos a su familia y conocemos un poco de sus asuntos culturales y religiosos, donde el ascenso del rey Herodes al poder (auspiciado por Roma) va a agitar mucho las cosas los próximos años. Pero ni estos personajes tienen el tirón de los demás ni la trama consigue ser llamativa, y además queda muy descolgada del resto.

Los saltos temporales y encuentros se cuidan aún menos que en la temporada anterior, simplemente los guionistas quieren separar y reunir a determinados personajes y lo hacen. El lapso en el que Pullo se va con Eirene y regresa es un tanto cutre, sobre todo tras el diálogo explicativo tan facilón. El tropiezo de Lyde con Pullo es vergonzoso: ¿de verdad ella no conoce el camino a su barrio de toda la vida? El viaje de Pullo tras Voreno y luego el de estos dos tras las niñas tampoco está muy bien expuesto. El crecimiento de Octavio no sabían dónde meterlo y lo cuelan al azar en un momento en que no parece haber pasado mucho tiempo (tres meses creo que dicen); de todas formas, con este cambio estaban bastante atados, y el nuevo de actor es acertadísimo.

Pero con la sombra de la cancelación deciden reescribir gran parte del año, y aceleran y concentran todo lo bueno mientras apartan lo malo. Quizá hubiera sido mejor que rehicieran la temporada entera, eliminando completamente a los judíos y demás tramas poco sustanciosas para empezar con más fuerza con las intrigas políticas, pero se ve que no quisieron desechar el trabajo realizado o no les daba tiempo porque el calendario de rodaje se les echaba encima y posponerlo o alargarlo supone un dineral. Pero menos es nada, y el nuevo rumbo que toma mejora sustancialmente.

A partir del quinto capítulo (Heroes of the Republic), cuando Octavio se siente con la confianza, poder y bazas como para empezar a jugar a lo grande, la remontada es espectacular. Desaparecen los cansinos judíos, de golpe y para siempre, y no se los echa de menos. Los colegios se limitan a un mínimo aceptable y tienen más relevancia en el conjunto con el jaleo de la escasez de grano. Pero sobre todo, gana importancia el conflicto político y vemos que lo hace incluso solventando una de sus carencias en la primera temporada: Octavio y Antonio son personajes mejor trabajados que César y Pompeyo. La guerra de intrigas que se traen los dos hombres más poderosos de Roma es más compleja y detallada, pero si gana es principalmente porque se le da más profundidad al dibujo de los dos líderes. Conocemos al detalle cuáles son sus intenciones, qué temen y desean, las emociones que los embargan en cada momento… No quedan relegados a secundarios como César, Pompeyo y Catón, sino que somos partícipes de sus vidas desde muy cerca. De hecho adquieren tal protagonismo que casi dejan a Pullo y Voreno como secundarios, cosa que se agradece porque se reducen los giros de folletín con ellos.

Estamos de nuevo ante una intriga política multinivel donde hay muchos protagonistas que van moldeando los acontecimientos, todos ellos accionando y reaccionando a su manera. Así, para cada decisión ha habido detrás movimiento de varios hilos que la han condicionado, y a esta le siguen numerosas consecuencias. Tiras y aflojas, pactos, engaños, jugadas sutiles (sobre todo por parte del inteligente y frío Octavio), matrimonios estratégicos… Hay un montón de grande instantes, y conforme avanza la temporada aumentan en número y calidad. La boda de Antonio con Octavia como estrategia de Octavio para manejar a Antonio y su imagen pública, el Triunvirato (con Lépido metido con calzador, pero bueno), la caída de Antonio bajo el embrujo de Cleopatra, cómo Octavio consigue poner a Roma en contra de Antonio para reforzar su propia imagen y evitar llamar al conflicto otra guerra civil, la fascinante Livia Drusilla, tan bien conseguida en tan poco espacio de tiempo (atención a la rivalidad con Atia, que le da nueva vida a esta última)… Y los mejores instantes se guardan para el desenlace: el encuentro entre Octavio y Cleopatra (leyéndose el uno al otro) y los suicidios de Antonio y Cleopatra son escenas magistrales. Tan solo hay algún desliz menor, como la forma absurda en que cae Bruto: un romano noble que ve llegar su fin muere con honor clavándose la espada él mismo, no lanzándose a que lo trinchen las tropas enemigas. Por el otro lado, la muerte de Cicerón es muy emotiva.

Todo ello se narra además con bastante fidelidad histórica, sin huecos o cambios forzados a pesar de que condensan bastante los eventos. Los saltos temporales y las escenas difíciles evitadas con elipsis (la gran batalla naval de Actium/Accio) fluyen muy bien, haciendo olvidar los tropiezos del inicio de temporada. Mientras, la parte más ficcionada, la de Pullo y Voreno, como decía parece ganar dándole menos protagonismo. Los personajes son los mismos y su evolución está bien expuesta, pero nos libramos de los giros exagerados. La pena es que su encuentro en Egipto, interesante en principio, desemboca en un desenlace un tanto forzado: Voreno va herido de Egipto a Roma, un auténtico suicidio cuando lo lógico es parar a curarse en el primer lugar medio seguro que encuentren, y Pullo comete la temeridad de meter a Cesarión en plena ciudad, cuando es el heredero más buscado del mundo y además será difícil quitarle su educación como rey.

En cuanto a personajes secundarios, algunos funcionan muy bien pero otros no terminan de despuntar. Octavia resulta muy atractiva gracias a que le ponen problemas más realistas de las mujeres romanas y menos culebrón retorcido. El ya de por sí simpático Posca mejora al tener un viaje más variado. Agripa es un encanto, aunque por desgracia no hay tiempo para mostrar su valía como general. En cambio Mecenas queda más desdibujado, y Longino sigue siendo un relleno para cumplir con la Historia, como lo es luego también Lépido.

Los actores Kevin McKidd (Voreno), Ray Stevenson (Pullo) y Polly Walker (Atia), siguen estando soberbios, pero quienes destacan este año son James Purefoy como Antonio, Lyndsey Marshal como Cleopatra y el nuevo actor para Octavio, Simon Woods (que clava la forma de actuar del anterior), siendo estos dos últimos intérpretes nada conocidos, y de hecho no han vuelto a tener papeles que les den visibilidad. Por cierto, soy yo o Lépido (Ronan Vibert) se parece un montón a César (Ciarán Hinds), produciendo una sensación de déjà vu en sus apariciones.

En cuanto a la puesta en escena, las labores de dirección (y fotografía y música) siguen en la misma línea, manteniendo formas clásicas muy efectivas, pero en cuanto a grandilocuencia reducen un poco el nivel para ahorrar dinero. La única secuencia de gran complejidad es la esperada batalla que Filipos. El resultado es francamente bueno para una serie, más teniendo en cuenta que es la primera vez que se intenta algo así, pero lo cierto es que no impacta tanto como creo que podría: pienso que podrían haber sacado más partido al potencial que tenían a mano con tal despliegue de dinero y recursos. Tampoco deja huella el único escenario nuevo relevante, el cruce del colegio donde están Pullo y Voreno, que es de buen tamaño pero no impacta como las escenas del foro y otras calles y villas vistas desde la primera temporada. Y lo que me parece más importante es que se echa de menos una ampliación más notable de Alejandría y el palacio de Cleopatra, pero supongo que viendo que les cancelaban no la hicieron.

Siendo mucho más irregular que la primera temporada, me ha costado más aún darle nota. El tramo inicial es decepcionante, incluso llega a aburrir por momentos. Pero la remontada a partir de su ecuador impresionante y ofrece de nuevo una serie de grandes cualidades. Por su deslumbrante aspecto visual, la loable recreación de la época* y la fuerza arrolladora de algunos de sus protagonistas creo que merece un notable, aunque no evita la sensación de cierto desencanto y de que, después de todo, la cancelación quizá hizo más bien que mal, aunque en su momento los seguidores la lloramos bastante. Esto me lleva a señalar que también me parece que no es una serie que envejezca bien. Con sus destacables virtudes nos cegó ante unas limitaciones en el guión que se hacen más patentes cuanto más tiempo pasa y la comparas con otras series de la cadena que resultaron sublimes en ese aspecto y por ello el paso de los años no parece afectarlas: The Wire, Los Soprano, A dos metros bajo tierra, Carnivàle… Yo la pongo al nivel de Deadwood: fascinante e imprescindible, pero no llega a conseguirse la obra maestra latente en ella.

Como decía en la presentación, se planeó realizar una película (no sé si para cine o para tv) recuperando a Pullo y Voreno (después de todo realmente no se lo ve morir), pero finalmente no se concretó nada.

* No encuentro un artículo de calidad que hable del tema, pero mi impresión es que el vestuario romano de esta temporada se excede en diseños y costuras enrevesados para aquellos tiempos y en adornos recargados. Concretamente estos últimos no eran usados por los hombres, salvo el anillo de rigor con sus siglas, pero aquí se aferran a la manía de Hollywood de ponerles brazaletes de todo tipo. Todo queda muy bonito y vistoso, pero no es del todo fiel a la Historia.

Ver también:
Temporada 1.
Presentación.

JUEGO DE TRONOS – 504 – LOS HIJOS DE LA ARPÍA.


504 – Sons of the Harpy
Escritor: Dave Hill.
Director: Mark Mylod.
Valoración:

Sinopsis:
Cersei concede más poder al Gorrión Supremo: permite que la Fe se arme para defender al pueblo llano. Espera así tener una fuerza armada fiel a ella; su primer objetivo es hacer daño a la familia Tyrell, señalando las “desviaciones” de Loras. También se libra de Mace enviándolo a negociar con el Banco de Hierro. Tommen sigue siendo un pelele entre las dos reinas.

Jaime y Bronn llegan a Dorne y encuentran resistencia en su infiltración. Las hijas de Oberyn confirman su lealtad a Ellaria y su plan de buscar la guerra contra los Lannister. Los Hijos de la Arpía asestan un duro golpe a los soltados de Dany, dejando heridos de muerte a Gusano Gris y Ser Barristan.

Sansa recibe ánimos de Meñique para sobrevivir entre los Bolton. Tyrion descubre las intenciones de su captor: conseguir el perdón de la reina al entregarle un conocido Lannister. Melisandre intenta de nuevo que Jon acompañe a Stannis a Invernalia.

Frases:
-Pycelle: El consejo privado se vuelve cada vez más y más privado…
-Cersei: No lo suficiente.

-Meñique: Cuando Rhaegar venció, todos los asistentes vitorearon a su príncipe. Recuerdo el alborozo cuando se quitó el casco y vieron sus plateados cabellos. Cuán atractivo era. Hasta que cabalgó ignorando a su esposa, Elia Martell, y toda sonrisa se esfumó de sus caras. Jamás he visto a tanta gente tan callada. Ignoró a su esposa y dejó una corona hecha de rosas del invierno en el regazo de Lyanna. Aquel tono azul lo congeló todo. ¿Cuántas decenas de miles iban a morir porque Rhaegar eligió a vuestra tía?

Comentario:
Estamos entre otro capítulo de esos que, sin llegar a resultar mediocre, ofrece una narrativa mucho menos sólida de lo que se espera. Secciones malogradas, desaprovechadas, estiradas o repetitivas vuelven a hacer acto de presencia fastidiando las expectativas: tanto que contar, tantas cosas relevantes dejadas de lado, tantas tramas de gran nivel eliminadas “porque no cabían” (Grejoy, Griff), y resulta que la mitad del capítulo es puro relleno. Por suerte, como siempre también tenemos otras secciones fantásticas, amén de los puntos extra que otorga su notable aspecto visual e interpretativo. Pero estamos ya en la quinta temporada, así que queda claro que Benioff y Weiss no van a conseguir la gran serie que podrían…

La parte del Muro parecía muy ir bien, pero de repente se ha estancado. Otra vez tenemos a Stannis, esta vez mediante Melisandre, intentando convencer a Jon para que se una a su campaña contra Invernalia. Ya van tres o cuatro escenas reincidiendo en lo mismo. Que no, que Jon no quiere ir a Invernalia, nos han quedado claras sus motivaciones, deberes y lealtades. Hay muchas más cosas que contar y los guionistas marean la perdiz con esto, dando la sensación de que se olvidan de qué es lo importante muchas más veces de la cuenta. Para empezar, ¿qué pasa con los salvajes? No sabemos nada de ellos desde la batalla, y van cuatro capítulos ya, cuatro de diez. ¿Cuál es su situación? ¿Están todos presos, la Guardia puede manejar tanta gente? ¿Hay ejecuciones en masa? ¿O hay un pacto temporal de no agresión? ¿En qué lado del Muro están, quién los dirige ahora? Mil cuestiones esenciales para esta sección están sin respuesta. Casi parece que la aparición de Jon es una excusa para desnudar a la única actriz que queda dispuesta a mantener el estilo de porno softcore de la serie.

Con Sansa estamos en la misma absurda situación. Otra vez Meñique la alienta para que se mantenga en Invernalia entre los Bolton, para vengarse y crecer, algo que ha quedado claro capítulos atrás. Sí, añade que el avance de Stannis le podría dar el Norte, pero eso cabía en alguna de las escenas previas. Vamos, otra que no avanza realmente nada.

Al menos entre estas dos secciones los guionistas han hecho algo que parecía darles miedo: desarrollar el pasado y sembrar el futuro. El relato de Rhaegar con Lyanna en el torneo donde también estaban Ned y Robert aporta datos cruciales para entender la historia reciente y presente de Poniente. Es poca cosa, pero menos es nada. Y a esto se añaden unas sutilezas también impropias de estos escritores: los diálogos entre Melisandre y Stannis sobre que Ned no se iría con una cualquiera, la referencia a la sangre real de Shireen y la escena de reconciliación entre esta y Stannis son muy interesantes, aunque quizá pasen desapercibidas para el no lector si no se desarrollan más. ¿El tema Lyanna más referencias al origen de Jon y la nobleza de Ned en un mismo capítulo? ¿Están empezando a narrar por fin la historia sobre los orígenes de Jon, qué paso realmente entre Rhaegar y Lyanna y qué hizo Ned en esos tiempos? Cuesta creerlo a estas alturas, pero los diálogos no parecen aleatorios. Igual con Shireen. ¿Se atreverán a mostrar el interés de Melisandre por usar la sangre real para sus hechizos? Esto se presentó con Gendry, a quien Davos liberó para ahorrarle el tormento. Esa reconciliación emotiva entre padre e hija casi parece más bien una despedida…

La sección de Dany tampoco anda muy fina. Prácticamente aparece para forzar un final trágico. Y éste es muy discutible. Primero, lo mal que se ejecuta la escena en que los Inmaculados caen. ¿Rompen la formación y se ponen a pelear por su cuenta de forma improvisada? Pues parece que no son tan buenos soldados como se decía. Y la posible muerte de Gusano Gris y Barristan Selmy, o de uno de ellos, trae el temor a otro cambio innecesario, de esos del tipo “quitémonos un par de personajes secundarios de encima, así ahorramos esfuerzo”. Pero esperaré a ver si se lo han trabajado más, si tiene sentido en la serie. Pero con los precedentes que hay no huele bien: las sirvientas de Dany, los jinetes khal, la gente de Qarth… en esta línea no dan ni una con los secundarios. Por cierto, ¿queda alguien del khalasar por ahí?

La peleílla me lleva a hablar del director, Mark Mylod, nuevo en la plantilla, un realizador sin renombre pero con algo de experiencia en series de alta calidad (Entourage, United States of Tara, Shameless). Mantiene el tono de la serie muy bien en las partes calmadas, pero en las peleas (Jaime en Dorne y la de Meereen) está solamente correcto, cuando aquí se espera más. Se inclina más por esconder los trucos (fintas, golpes, heridas) con montaje caótico (algunas veces parecen faltar uno o dos segundos del movimiento de los personajes) que por planificar y rodar con más dedicación. Pero tampoco es la primera lucha a espadas que desaprovechan en la serie (la de Brienne y el Perro, el combate entre la Montaña y Oberyn). Por suerte no todas corren esa suerte: la de Jaime y Ned, o la de Jaime y Brienne, recuerdan lo alto que pueden llegar.

La sección estirada sin venir a cuento es la de Jaime y Bronn. El carisma de los personajes y su divertida relación consiguen que sea muy amena, pero esto termina pareciendo una serie paralela, una comedia de colegas ambientada en Poniente. Su historia cabía en muchos menos minutos. Me pone malo pensar en lo que han eliminado sin miramientos para luego meter rellenos de esta manera. Tyrion es un ejemplo de cómo debe ser una escena de transición: expone lo justo sin prisas pero también sin rodeos innecesarios, y no pierde la esencia de los personajes por ser corta.

Aparte tengo otras quejas. ¿Por qué Jaime sigue amando a Cersei? No se explica nada en ese sentido, pero sí en el contrario, con sus peleas y distanciamiento. Y cuatro capítulos después por fin nos indican qué piensa sobre las acciones de Tyrion, algo esencial para explicar la situación entre ambos personajes. También hay un gazapo bastante visible: Bronn sólo muerte de verdad la serpiente una vez, el resto lo finge, y se nota un montón.

La parte fallida es la de las Serpientes de Arena, una presentación que resulta sonrojante por su falta de inteligencia y sutileza. ¿De verdad no encontraron una forma más coherente y verosímil de darnos a conocer a las hijas de Oberyn y su posicionamiento político y personal? Es absurdo que hablen como si no se conocieran, como si no hubieran tratado nunca el tema. Y para rematar, esa forma de sellar la lealtad a Ellaria es de película o serie barata, en especial por el momento chorra de la lanza. Tampoco ayuda el maquillaje moderno que llevan dos de las tres chicas, que las hace parecer cualquier cosa menos peligrosas.

La sección que más ocupa es la mejor: Desembarco del Rey otra vez. Por fin Cersei es al cien por cien la Cersei de los libros, una arpía fría y manipuladora que tiene más ambición que inteligencia. Sigue en su cruzada de concentrar el poder en ella y rehacer las alianzas conforme a sus caprichos, generando desequilibrios y odios que no auguran nada bueno. Lo más inquietante es la fuerza que ha liberado, esperando que le sean fieles: la Fe Militante. Su uso para asestar un golpe a los Tyrell, señalando las perversiones de Loras, indica esa falta de previsión: has dado poder a unos fanáticos. Qué miedo dan los gorriones cuando Tommen intenta ver al Gorrión Supremo… Eso sí, me queda una duda: ¿por qué envía lejos a Meryn Trant? Dudo que sea para que negocie algo a espaldas de Mace, porque es músculo y espada, no político. Podría ser para cargarse a Mace lejos del reino, sin testigos, pero lo veo absurdo incluso para Cersei: el tipo es manejable y tontito. O quizá es simplemente una excusa de los guionistas para dejarla más sola.

Termino con un par de detalles. Dave Hill empezó como asistente de Benioff y Weiss (no sé en qué concretamente), para en esta temporada entrar a formar parte del grupo de guionistas. Parece que su trabajo ha sido importante, porque le han acreditado este capítulo… eso sí, con la coletilla que señala que no es el principal artífice (“escrito para televisión por…”). En los créditos vemos Lanza del Sol se llama ahora Dorne. ¿Por qué las demás ciudades se muestran por su nombre en vez del de la región y ésta no? Y me pregunto si los no lectores entienden dónde está, porque con tanto giro y requiebro podría pensarse que está en un tercer continente.

HOUSE OF LIES – TEMPORADA 4.

House of Lies
Showtime | 2015
Productores ejecutivos: Matthew Carnahan, Don Cheadle.
Intérpretes: Don Cheadle, Kristen Bell, Ben Schwartz, Josh Lawson, Donis Leonard Jr., Glynn Turman, Dawn Olivieri, Larenz Tate, Valorie Curry, Mary McCormack, Demetri Martin.
Valoración:

El desliz de Jeannie llevó a Marty Kaan a la cárcel y a Kaan y Asociados a la ruina. Su retorno no va a ser fácil, porque está atado a ella al ser los dos socios principales. Lo que no me queda claro es por qué Clyde y Doug siguen ahí, no recuerdo que se mencione nada concreto. Supongo que es por fidelidad y porque no han encontrado un trabajo mejor, pues es complicado que te contraten viniendo de tal batacazo.

Con este panorama, resucitar la compañía consultora va a requerir esfuerzo y milagros. Pero la pandilla no se rinde, y menos con Marty de vuelta liderando con su carisma y habilidad. El cliente que puede hacerlos remontar es un multimillonario mimado, de esos con humor cambiante, que se dedica a los coches eléctricos, un futuro muy prometedor. Pero aguantarlo es tan difícil como conseguir que se atenga a algún plan empresarial. Pero finalmente parece que la remontada está llegando… hasta que caen en la órbita de la poderosa Denna Altshuler (la siempre fantástica Mary McCormack), que los manejará a su antojo.

En cuanto a lo personal, Marty y Jeannie mantienen esa relación en tensión que sigue siendo el punto más débil de la serie. La pasión intermitente y el amor latente entre los dos no hay quien se los crea. Por muy buenos actores que sean ambos, que lo son, los personajes no encajan, las situaciones y diálogos no hacen creíble la dinámica entre ellos. El embarazo no acelera las cosas, porque los guionistas siguen dejando en suspenso el avance en la relación hasta el final de temporada, donde darán otro giro tontorrón para en la siguiente temporada continuar mareando la perdiz. Alguien podría pensar que el segundo embarazo de Kristen Bell cogió en pleno rodaje (el anterior estaba menos avanzado y lo disimularon como pudieron) y fastidió el plan inicial para los personajes, pero es que me parece evidente que no tienen plan alguno.

En casa, Marty tiene a su hijo, a su padre (con su novia joven), y al petardo de su hermano. Como siempre es el niño quien más juego da, con sus líos con la identidad sexual, los problemas en el colegio y ahora también la incipiente madurez e independencia que llega con la adolescencia. En cambio Jeannie vuelve a desaprovecharse por completo, no vemos nada de ella fuera del trabajo. Es una lástima ver cómo desperdician el talento interpretativo de Kristen Bell.

Doug y Clyde mantienen su tronchante dinámica de pullas constantes pero a través de las que se ve que en el fondo también tienen dependencia mutua. La convulsa relación con la joven que comparte el edificio de la empresa ofrece una buena trama secundaria; y por cierto, vaya bellezón es Valorie Curry (The Following). Pero también hay espacio para pasar por sus problemas en casa y añadir así más capas a sus personalidades, pues sus debilidades y miedos se matizan bien con estos anexos: el matrimonio de Doug estaba abocado al fracaso, la tensión entre Clyde y su padre es interesante también.

Hasta aquí, así puesto en palabras, parece que la serie sigue siendo la misma, para lo bueno y lo malo. La dinámica en el trabajo y entre el grupito parece mantener el tono, y los clientes dan buenas historias. Pero algo falta, porque no divierte como antes, de hecho produce más bien frialdad, e incluso aburrimiento en algunos tramos. El problema es que ha perdido gran parte de su vitalidad, chispa, alma o como queráis llamarlo. La semilla está ahí, pero no germina como antes en una aventura vibrante y desbortande de diálogos ágiles con gran cantidad de chistes. Antes no terminaba de ser una gran serie, pero era muy entretenida y divertida. Habiendo perdido uno de sus ingredientes principales, el que la hacía más divertida además, lo que queda es muy poca cosa.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

ROMA – TEMPORADA 1.

Rome
HBO | 2005
Productores ejecutivos: William J. MacDonald, John Milius, Bruno Heller.
Intérpretes: Kevin McKidd, Ray Stevenson, Polly Walker, Kerry Condon, James Purefoy, Lindsay Duncan, Tobias Menzies, Indira Varma, Ciarán Hinds, Kenneth Cranham, David Bamber, Max Pirkis, Karl Johnson, Chiara Mastalli, Lee Boardman, Lyndsey Marshal, Coral Amiga.
Valoración:

La legión romana combatiendo, el espectacular campamento del ejército de César, la imponente visión del foro de Roma (el travelling que lo muestra es un vacile descarado), las villas de los nobles, el Subura o barrio de las clases bajas, el rico vestuario y atrezo… La serie más que llamar la atención te cautiva instantáneamente por la grandeza y a la vez detallismo sin igual con los que recrean esta remota civilización. Los directores no desaprovechan el material, logrando una labor de dirección muy sólida que conjuga muy bien las largas conversaciones con las escenas amplias y complejas en grandes decorados. Y no escatiman en esas secuencias de enormes proporciones: además de los citados tenemos otros momentos sobrecogedores, como el triunfo de César o la pelea de Pullo en la arena. No me olvido de destacar también la banda sonora de Jeff Beal (Carnivàle), rica y perfectamente adaptada a las imágenes, ni de los originales y elaborados títulos de crédito.

En el guión también se pone mucho esmero a la hora de describir la época. Los personajes y sus aventuras se sumergen en un contexto histórico al que se sigue con mucha fidelidad en los detalles de la vida cotidiana (religión, cultura, trabajo, estratos sociales, etc.) y bastante en el desarrollo de los acontecimientos más relevantes. Se siente el ambiente y las gentes romanas con gran credibilidad, se ve el día a día de aquellos tiempos como algo real, tangible. También hay guiños para los más cultos: se mencionan a personajes como Sila y Mario, entre otros.

Como serie coral, presenta muchos protagonistas que van moldeando los acontecimientos con sus intrigas, pero es cierto que se pueden tomar dos como referentes principales, porque el relato se narra casi como si lo viéramos a través de sus vivencias: Tito Pullo y Lucio Voreno. Esta simpática y ya memorable pareja sin duda fue el factor principal a la hora de conseguir que una serie HBO (elitista, exigente) llegara bastante bien al gran público. Su arrollador carisma y su logradísima evolución atrapan al espectador, que desea seguir sus historias más que la densa política de las clases altas. Sin duda fue un acierto incluir personajes del pueblo llano para tener una visión más completa de la vida en Roma, y además una más cercana al espectador medio.

Pullo es un soldado impetuoso y corto de inteligencia que sin el control de alguien más centrado se pierde en su salvajismo. Este mentor lo encuentra en la figura de Voreno, un centurión más cabezón que buenazo, porque su obsesión con el bien, las normas y la lealtad lo alejan de la realidad algunas veces. La combinación es explosiva, juntos entran en una dinámica compleja que resulta fascinante, aunque también llegan a tener algunos achaques dignos de mención, pues se fuerza demasiado su presencia en los eventos históricos y caen demasiadas veces el uno en la órbita del otro. Pero aun con esos fallos tenemos dos personajes muy humanos, y la progresión de ambos es magistral. Viven infinidad de aventuras, de un capítulo a otro puede haber cambiado su statu quo completamente, con lo que sus formas de ser están en continuo crecimiento, saliendo a relucir virtudes y defectos según son capaces de sobreponerse o no a la situación. Hay que recalcar que este logro es digno de elogio: pocas series (ahora más que en aquél entonces, eso sí) se lanzan a mover tanto a los personajes, sin miedo a los giros constantes, sabiéndolos controlar para que nunca dejen en esencia de ser ellos mismos.

La familia Voreno es interesante, y aunque funciona más como complemento de la pareja y recreación de la vida de la época, da buenas historias personales, mezclando bien giros casi de culebrón (el hijo secreto) con relatos más realistas (muy emotivos los primeros pasos en la relación tras años separados por la campaña). Sólo me chirria un poco la forma en que la sirvienta Eirene acaba siguiendo a Pullo tras tanta violencia.

La siguiente gran pareja la forman Atia y Servilia, dos patricias ambiciosas enfrascadas en una lucha personal que se sustenta tanto en la supervivencia (mantener la posición social, sobre todo ante la guerra civil) como en el odio mutuo. Atia es la más feroz luchadora del juego de tronos, incansable hasta rozar la obsesión: no tiene otro objetivo en la vida que sobreponerse a los demás, a ser posible aplastándolos con humillación. Servilia no era tan dura, pero el empuje de su contrincante la lleva a forzar sus límites. Eso sí, en el rigor histórico estas figuras son muy ficticias, pues se apartan bastante de lo poco que se sabe de las romanas en que se basan y tienen demasiada influencia en una sociedad que en realidad era muy machista; Atia parece inspirarse más bien en la famosa Fulvia, incluyendo la relación con Marco Antonio. Como es de esperar, en esta confrontación los hijos sufren las consecuencias. Octavia danza de un lado a otro como un títere, Bruto se ve sumergido en una conspiración que le viene grande.

Octavio es para echar de comer aparte, tanto en la Historia como en la serie. Es un pequeño genio que aprende y madura a ojos vista, regalando unas cuantas escenas fantásticas, en especial cuando está con Pullo. Otro secundario enormemente carismático es el pendenciero Marco Antonio, aunque hay que señalar que destaca sobre todo por la arrolladora interpretación de James Purefoy. No olvido a Cleopatra, que por una vez es bastante fiel a la Historia: nada de una mujer guapa y voluptuosa, era normalita y menuda; y el color de piel también correcto, qué obsesión tienen unos porque sea súper blanca (la de Elizabeth Taylor a la cabeza) y otros porque sea negra.

Un sinfín de secundarios terminan por confirmar el buen hacer de los guionistas y directores a la hora de conseguir personajes atractivos incluso cuando algunos tienen escasos diálogos. Por ejemplo, las sirvientas de Atia y Servilia siempre están en la sombra, pero se ven como personas reales, no como extras. Destacan el fiel Posca, el bruto Timon, la dulce Eirene… hasta el lector de noticias del foro es capaz de llamar la atención al espectador. El trabajo actoral es de primer orden, ofreciendo varios recitales interpretativos de los que hacen época. Los entonces desconocidos Kevin McKidd (Voreno) y Ray Stevenson (Pullo) logran transmitir un carisma nato, pero también hacen gala de un registro dramático de impresión. Polly Walker como la arpía Atia es una delicia, qué miradas de odio consigue. A James Purefoy ya lo he citado, y en la segunda temporada se les saca mejor partido al personaje y al actor. El joven Max Pirkis está estupendo como Octavio. Indira Varma captó muy bien a Niobe en sus altibajos matrimoniales. Y dos veteranos ingleses de escasa fama pero gran talento, Ciarán Hinds (César) y Kenneth Cranham (Pompeyo), realzan unos personajes más desaprovechados de lo que cabría esperar, y concretamente el segundo está fabuloso cuando Pompeyo pasa a la desesperación en sus últimos días.

La compleja trama gira alrededor de estos numerosos individuos y facciones, pero todo está muy bien estructurado, de forma que cada plan y acción tiene una respuesta y consecuencia: los hilos que mueven unos afectan al resto, y todos responden conforme a sus personalidades. El serie avanza a gran velocidad y de forma inteligible a pesar de sus muchos niveles y jugadores, ofreciendo una densa intriga que pisa varios géneros (historia, aventura, drama personal sumergido en política de altos vuelos) y resulta adictiva y emocionante, lo que se ve realzado por la férrea conexión que se consigue a través de los enormes personajes de Pullo y Voreno.

Pero a pesar de estas muchas virtudes también hay algunos fallos, pues otros pocos personajes quedan deslucidos y algunas intrigas acusan algo de desequilibrio. Resulta que con esta fauna tan llamativa de protagonistas e historias entrelazadas, y más aún con los come escenas de Pullo y Voreno, César y Pompeyo quedan algo eclipsados. Son figuras imponentes, pues se trabaja bien su aura de magnificencia, pero su dibujo no es tan profundo como el de los demás personajes, hasta el punto de que a veces me parece que son parte de la trama, no protagonistas: todo gira alrededor de ellos, pero sus acciones y consecuencias sólo las vemos en los demás, de sus pensamientos y motivaciones no sabemos demasiado a pesar del tiempo que ocupan en pantalla. Entiendo que quisieran tenerlos como secundarios para no repetirse, que hay mucha obra centrada en los últimos años de César, pero con el buen trabajo que hacen con otros roles mucho menos relevantes es una pena que estas figuras tan atractivas queden algo por debajo del resto. El mismo problema tenemos con Cicerón y Catón. ¿Quién es cada uno, cuáles son sus personalidades? Aparte de ser unos amargados no se expone mucho de sus vidas e ideas. No se hace referencia a la fama de Cicerón como abogado ni a la fuerza de Catón como político, prácticamente quedan como una oposición resentida y luchadora pero sin grandes habilidades intelectuales. Por no decir que no entiendo por qué ponen a Catón como a un viejo casi muerto cuando era más joven que César, y por qué lleva una túnica negra de luto.

También resulta evidente que se ensalza demasiado la rivalidad entre Atia y Servilia. Con Atia llegan a pasarse de largo en su cruzada por joder a los demás: a veces termina siendo cargante y algo repetitiva. Y para equilibrar parece que con Servilia también les da por llevar las cosas más allá: esa relación lésbica con Octavia llega a resultar ridícula, igual que el polvo entre esta última y su hermano, burdos intentos de montarse una serie atrevida y polémica. Pero no queda ahí la cosa, porque hay demasiadas acciones importantes movidas por peleas con mujeres: César va tras Pompeyo porque debe separarse de Servilia, y Antonio porque se cabrea con Atia; Servilia pasa a la contra de César (¡hasta el punto de planear matarlo!) porque él rompió la relación; y tenemos también demasiado lío amoroso entre Pullo y Voreno y sus hembras, de hecho incluso la caída de César se lleva a cabo usando los líos matrimoniales de este último (vaya tela que ese cotilleo llegue a los patricios).

Y la gran pareja de Pullo y Voreno se lleva la palma a la hora de situaciones forzadas, algunas incluso bastante salidas de madre. Todo el panorama político y social cambia por acciones casuales de ambos, llegando a límites de comedia tontorrona que desentonan bastante en la seriedad del conjunto. El tesoro encontrado por pura suerte, la pelea en el foro (Pullo y un borracho) que prácticamente termina de lanzar la guerra civil, el naufragio que los lleva a Pompeyo, van a por Cleopatra, Pullo la preña de Cesarión… ¿Y cuántas veces los van a perdonar? Cada falta conlleva un ascenso. Por suerte tienen un nivel tan alto de calidad y carisma que estos patinazos, a pesar de ser bastante graves, están lejos de destruir a los personajes.

Ver la serie de nuevo tras haberme leído la magnífica e incomparable saga Dueños de Roma de Colleen McCullough sin duda me aporta un extra de conocimientos que podría volverme exigente… pero creo que no lo soy, he visto muchas series como para conocer cuánto se puede contar en una temporada de forma que sea inteligible, fluida y entretenida, y aquí estoy hablando más del aspecto narrativo que de la fidelidad histórica. Matizo esto porque a partir de la citada indefinición de los nobles que dirigen la contienda surgen algunos agujeros de guión o cosas algo difusas que me parecen claramente fallos narrativos más que de adaptación:

¿Se expone bien por qué luchan los dos bandos políticos, cuáles son las ambiciones de César, por qué termina alzándose en armas, qué teme de él el grupo de Catón? Porque la verdad es que mi impresión es que no se definen bien estos aspectos esenciales. No se menciona ningún posible cambio drástico en las costumbres y leyes si se alza uno u otro como para que tengan que llegar a una guerra civil. Siguiendo esta tónica hay otras situaciones que parecían relevantes tratadas con igual desgana. Pompeyo empieza con desventaja al no tener dinero (famoso lo de olvidarse el tesoro), pero de repente esto se omite y parece que va ganando otra vez. César dice quedarse en Egipto porque si hay guerra civil ahí podría peligrar la venta de grano a Roma… ¿Todo el grano lo adquieren de ahí?… Resulta una floja excusa argumental para mantener la trama de Egipto. Y atención a la barrabasada de meter galos en el Senado, con sus pintas tribales entre senadores togados; cuando por fin parece que van a explicar los cambios que trae César (las intenciones de dar oportunidades a distintas clases sociales, como el ascenso de Voreno por ejemplo), lo llevan al absurdo de incluir en la política a extranjeros de tribus conquistadas. Otro agujero destacable es la batalla de Útica que pone fin a la guerra… ¿Qué sucede ahí y quiénes luchan? De ver a Catón lamentarse por la derrota pasamos a ver a César en Roma reunido con aristócratas como si nada… ¿Entonces él no ha combatido? ¿Quién lo ha hecho pues? Y finalmente también pueden citarse un par de detalles sobre fidelidad histórica: César no fue asesinado en el Foro, sino en un anexo del Teatro de Pompeyo (bajo una estatua del mismo, ironías de la vida) preparado para reuniones del Senado, pues éste se congregaba en distintos sitios según circunstancias; y canta mucho la constante presencia de soldados armados (parece que como policía y vigilantes) en la ciudad, cuando no estaba permitido portar armas dentro de las murallas, con la excepción del desfile del Triunfo.

Resumiendo, Roma fue una producción enormemente ambiciosa pero ejecutada con gran habilidad, de forma que el dinero y el esfuerzo lucen de maravilla en la mejor recreación de la época vista no sólo hasta su estreno, sino que sigue imbatible diez años después. Los personajes que pueblan el relato son tan carismáticos y deliciosos que los sigues con interés los sumerjan en la aventura que los sumerjan, y estas cuentan con un ritmo vertiginoso repleto de buenas historias tanto en la intriga política como en los dramas personales. Estas virtudes son tan destacables que logran ocultar bastante bien el gran contraste con algunas lagunas dignas de mención, es decir, esos momentos en los que se abusa de los giros de folletín, de algunos líos amorosos algo forzados y de varios ramalazos sorprendente inmaduros (las implicaciones de Pullo y Voreno en la Historia) comparados con el resto de sobrias e inteligentes historias.

Así, aunque haya algunos momentos que chirrían bastante, pienso que la fuerza arrolladora del conjunto justifica la nota de sobras, por no decir que se puede considerar como un hito, tanto por su impacto popular (que la sobrevaloró algo más de la cuenta) como porque supuso un punto y aparte en la forma de hacer superproducciones para televisión.

Ver también:
Presentación.