HA FALLECIDO HELEN McCRORY

Helen McCrory nació en 1968 en Londres. Como suele ser habitual en Reino Unido, tras sus estudios de artes dramáticas alternó teatro con cine y televisión. En el escenario obtuvo algunos premios y nominaciones, en los otros campos no logró una carrera muy llamativa. Participó en unas pocas miniseries británicas, un par estadounidenses, y algunos telefilmes. En cine tuvo pocos roles secundarios, de los que cabría destacar La reina (2006) y Harry Potter (donde encarnó a Narcissa Malfoy). Pero en los últimos años había conseguido bastante reconocimiento gracias al papelón de la tía Polly en Peaky Blinders (2013).

Su marido, el también actor Damian Lewis (Hermanos de sangre, Homeland), ha notificado su muerte debido a un cáncer este 16 de abril, contando 52 años.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

HA FALLECIDO JESSICA WALTER

Jessica Walter nació en Nueva York en 1941. Casi toda su familia se ha dedicado a diversos menesteres en el mundo del cine, y ella siguió ese camino estudiando para ello mientras ya realizaba algún pequeño papel, el primero a los diez años.

Veo que en casi todos los medios mencionan dos trabajos recientes, Arrested Development (2003 y la resurreción en 2013) y Archer (2009). Está claro que algunos se han limitado a citar lo más visible y reconocible actualmente, pero otros lo hacen con conocimiento: señalando que son el colofón a una carrera enorme, con 160 títulos acreditados en la IMDb. También me sorprende ver el cariño mostrado repentinamente: internet se ha llenado de noticias, recuerdos y memes a pesar de ser una actriz que nunca ha tenido papeles principales ni los focos de la prensa encima. Está claro que allá por donde pasaba se ganaba el cariño de los espectadores, de forma que aun siendo de esos intérpretes que no parecen despuntar nunca, cuando no están echas en falta su presencia.

Contaba ya con apariciones en numerosas series cuando se dio a conocer en el cine de la mano de John Frankenheimer en Grand Prix (1966). Pero participó en muy pocas películas, destacando Escalofrío en la noche (1971), que le valió una nominación a los Globos de Oro. No logró canalizar la fama incipiente, y acabó luchando por papeles secundarios en televisión durante casi toda su vida.

Destacan algunas de gran calado, como El fugitivo (1966), Misión: Imposible (1960), Colombo (1971), Ironside (1967)… así hasta llegar a Big Bang Theory (2007). De sus papeles de mayor duración cabe señalar For the People (1965) y la voz de la madre de Dinosaurios (1991).

Sin embargo, a partir del año 2000, siendo ya una veterana, consiguió asentarse un poco más y enlazó unos cuantos personajes más relevantes y de mayor proyección: Oh Baby (1998), Sensación de vivir: La nueva generación (2008), Jennifer Falls (2014)… Y por supuesto, el que está siendo el más recordado, el de la matriarca de la pija y disfuncional familia de Arrested Development.

Falleció el 24 de marzo a los 80 años, en su casa en Manhattan.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

WANDAVISION – MINISERIE

WandaVision
Disney+ | 2021
Superhéroes | 9 ep. de 26-46 min.
Productores ejecutivos: Jac Schaeffer, Kevin Feige, Matt Shakman, Victoria Alonso, Louis D’Esposito.
Intérpretes: Elizabeth Olsen, Paul Bettany, Kathryn Hahn, Kat Dennings, Teyonah Parris, Josh Stamberg, Randall Park, Evan Peters, Julian Hilliard, Jett Klyne, David Payton, David Lengel, Emma Caulfield Ford.
Valoración:

Alerta de spoilers: Presento la trama y los personajes sin entrar en detalles ni revelar giros clave. —

Llega al canal Disney+ la primera serie del universo Los Vengadores. Había mucha atención puesta en ella, destinada a asentar el canal de internet, de streaming o de video bajo demanda, como prefiráis, y darle nueva vida a dicha saga. Ha obtenido una recepción por lo general entusiasta… a pesar de ser una obra llena de decisiones muy cuestionables, de narrativa caótica y predecible hasta aburrir.

La guionista principal es Jac Schaeffer. Debutó con la comedia TiMER (2009), que también dirigió. Tras un par de cortos, co-escribió Timadoras compulsivas (2019). Ambas recibieron críticas muy tibias, así que algún enchufe ha tenido en Disney, porque ha pasado de ser una desconocida sin reconocimiento a escribir Viuda Negra y WandaVisión en el mismo año. De la ejecución se encarga un solo director, Matt Shakman, un veterano que ha pasado por mil series, aunque en un cargo más relevante, de productor y de productor ejecutivo, solo ha ejercido en varias temporadas de Colgados en Philadelphia (2005) y la reciente The Great (2020).

Tenemos nueve episodios, la mitad que ni llegan a la media hora quitando créditos, y perdemos tres en un relleno absurdo, una línea cómica que no hay por dónde agarrar. Estamos ante una parodia de algunas de las sitcoms clásicas más conocidas. Por si alguien no conoce el término, son comedias rodadas en escenario con público; antes del cambio del milenio eran mayoría, pero todavía hay bastantes, por ejemplo, The Big Bang Theory (2007). Empezamos en el estilo de los años cincuenta, en el siguiente episodio saltamos a los sesenta, luego a los setenta… Y ese es el problema: en vez de asentar una historia concreta sólo vemos capítulos enteros en plan series antiguas. No una referencia bien hilada, una escena o chiste aquí y allá, sino tres episodios. Todo sin gracia alguna, manido, aburrido. Todo fuera de lugar, todo tiempo perdido.

Es obvio que es una elaborada recreación de la poderosa protagonista, Wanda Maximoff. Pero porque conocemos al personaje y el punto de partida, si vienes de nuevas con intenciones de introducirte en este universo televisivo, te encontrarás con algo ininteligible. No hay una presentación, un punto de partida. Y conforme avanza tampoco se vislumbra una historia clara, nada lleva hacia ninguna parte, la brevísima incorporación de elementos del mundo real (que literalmente son tres detalles fugaces) no sorprenden, impactan ni generan intriga.

Y me encuentro a gente diciendo que es original. Si estoy rodando una serie de romanos y meto un episodio con alienígenas, puede considerarse original, pero es una parida sin sentido, por más malabares que haga con que si es sueño o alucinación. A pesar de su escasa duración, tal es el desatino que estos episodios se me hicieron insoportables. De acabar dándole para adelante a ver si por fin empieza la serie que anunciaban. Si quiero ver una comedia de época, me la pongo. Si vendes una miniserie de Los Vengadores, no me intentes colar otra cosa.

Pero cuando por fin empieza a entrar en materia tampoco logra sorprender, cumplir cualquier expectativa, por mínima que fuera. No muestra la madurez que ha alcanzado la saga cinematográfica, ni una madurez acorde a las series no ya de los tiempos actuales, sino de veintitantos años atrás. Para que me entendáis: todo lo que ofrece esta temporada (o miniserie, todavía no está claro) de WandaVisión lo puedes ver en un episodio de Buffy, la Cazavampiros, que nació en 1997. Pero en uno de los de relleno. De los normalitos.

Wanda ha tenido malas experiencias en la vida y se ha vuelto loca. La trama de Willow en la sexta temporada de Buffy, vamos. Como los demás Vengadores están entretenidos con algo o pasan de ella, el asunto recae en otra organización del estilo de la extinta SHIELD: SWORD. Intentando aclarar el embrollo y llegar a Wanda nos reencontramos con un par de personajes secundarios de la saga, de caché más asequible que los grandes héroes, y conocemos a unos pocos nuevos.

El agente del FBI Jimmy Woo (Randall Park), visto en Ant-Man y la Avispa, es de los primeros en llegar al lugar, y entre los ayudantes científicos encontramos a Darcy Lewis (Kat Dennings), compañera de andanzas de los protagonistas de Thor 1 y 2. Como es un caso extraño, es enviada una agente de SWORD, Monica Rambeau, hija de Maria, quien fue amiga de Capitana Marvel y aquí nos explican que formó parte del nacimiento de esta organización. Está encarnada por Teyonah Parris, dada a conocer en las últimas temporadas de Mad Men (2007). Pero pronto toma el mando el director Tyler Hayward, quien tiene sus propios intereses. Lo interpreta Josh Stamberg, un secundario bastante reconocible en cine y series.

En el pueblo virtual, Wanda ha recreado a Visión como su esposo y a varios vecinos, de los cuales la más relevante es la metomentodo Agnes. Esta recae en Kathryn Hahn, vista en infinidad de series, por ejemplo Transparent (2014) y Crossing Jordan (2001). Por curiosidad, también se puede citar a la pija mandona, pues Emma Caulfield Ford viene precisamente de Buffy, la Cazampiros, y a David Lengel, porque su parecido con David Schwimmer (Friends -1994-) me tuvo confundido un buen rato.

La entrada en acción por fin de los protagonistas y el inminente choque entre el mundo real y la burbuja creada por Wanda levantan considerablemente el interés en los episodios cuarto, quinto y sexto. La presentación de Monica nos pone ante un personaje verosímil, humano, es decir, con el que es fácil sentir simpatía y que muestra potencial. La actriz no deslumbra, pero tiene carisma y una base prometedora desde la que partir. Darcy y Jimmy tienen química y diálogos mucho más graciosos que la poca sustancia que sacan en el tramo que precisamente versiona comedias. Hayward no genera sensaciones en singún sentido, pero el choque entre formas de enfrentar el conflicto pone a los demás implicados en aprietos que parece que darán juego.

El nivel alcanzado en este acto central no es que sea asombroso, pero viniendo de la pérdida de tiempo de la larga introducción, es una importante remontada. Parece el tardío inicio de la serie, y esperas que en adelante se lance por fin y nos ofrezcan una entrega digna de la saga Los Vengadores, aunque sea como las que fueron más justas, Iron Man 2 y 3, Doctor Strange, Ant-Man 1 y 2… Sin embargo, las esperanzas duran poco. Los tres episodios que abordan el desenlace caen en un estancamiento, una falta de ideas y de visión muy decepcionantes.

La trama no ha sorprendido hasta entonces, y se va diluyendo precisamente cuando más personajes hay en juego y podría disimularlo mejor. Y es que estos también son un desastre. En vez de madurar más allá de su presentación, se van enquistando en los arquetipos más rancios, se ahogan en diálogos, situaciones y desenlaces previsibles, simplones cuando no rematadamente estúpidos. Y lo peor, he terminado sin saber qué hacen aquí. Esto se resuelve entre Wanda, Visión y la bruja que entra como villana, el resto han estado en otra serie paralela.

Jimmy y Darcy no pasan de secundarios cómicos, y cuando no son necesarios sus chistes, desaparecen de la ecuación con todo descaro. La presencia de Monica es una excusa para introducirla en la saga, pero su aportación aquí se limita a un par de cruces con Wanda y Hayward, que de breves y previsibles son pronto olvidados, y sus poderes llegan más bien porque sí, sin ser algo que impacte al espectador y parezca haber trastocado su vida. Es decir, está metida con calzador, algo que se hace muy evidente en el tramo final, donde también se esfuma convenientemente y acaba sin aportar nada tangible. Hayward pronto se convierte en el típico jefe que hace de malo cutre, siendo cabezón y estúpido hasta resultar inverosímil y cargante. Si al menos pusiera en serios apuros a los personajes, pero lo poco que prometía se acaba limitando a peleíllas ridículas, infantiles. Los vecinos son un coñazo, los niños también, y menos Agnes todos quedan como meros figurantes.

En cuanto a la trayectoria de Wanda, como veía venir, estamos ante otro de esos casos donde el héroe no cae por completo al lado oscuro y debe ser vencido, sino que es un problemilla transitorio y al final se vuelve bueno sin muchas consecuencias serias, porque hay un un par de villanos que son los que terminan canalizando las maldades y así puede redimirse instantáneamente. Y en este caso es peor de lo habitual, se hace fatal, porque en realidad Wanda ha dejado un reguero de injusticias que no pueden recaer sin más en los otros malos, pero directamente se mira para otro lado y aquí no ha pasado nada. Wanda ya estaba aparte del mundo desde su primera aparición en la saga, así que no hay ningún cambio en su trayetoria.

El desenlace es un cúmulo de clichés y más decepciones. Tenemos la típica la batalla final a tortas sin más calado ni giros que me sacaran del tedio. Sólo se salva el momento intelectual de Visión, pero se deja abierto para recuperarlo en alguna otra de las series, así que es otra sección más que está ahí consumiendo tiempo y paciencia pero no conecta directamente con la historia de Wanda.

Aparte del delirio inicial, van viéndose negligencias en la narrativa aquí y allá. Chapuzas, huecos, decisiones absurdas. Muchas situaciones dejan cosas a medias, y los autores las recuperan más tarde con prisas y de mala manera, ya sea en escenas que llegan de sopetón donde no pintan nada, o incluso totalmente fuera del relato, tras los créditos. Una cosa es tener escenas postcréditos a modo de detalles que hagan de enlaces entre entregas (y ya en la saga cinematográfica se pasaban de la raya), otra muy distinta es generarlas con partes esenciales de la historia presente. Por ejemplo, si no has visto la escena tras créditos donde atrapan a un personaje o en la que presentan un arma esencial, en el siguiente capítulo no entenderás nada.

Pero no sólo en detalles sueltos falla, en general siguen una idea difícil de justificar y que desde luego resuelven fatal. La trama es elemental y de desarrollo harto previsible, y aun así te la machacan y explicitan innecesariamente, y por si fuera poco, cuando estás esperando que se junte todo y se lance el clímax final, se paran durante todo el octavo episodio a meter flashbacks y más flashbacks llenos de redundancias y obviedades. Viéndolo sentí vergüenza ajena, me sentí insultado, como si me tomaran por tonto. Que esta serie tan corta, superficial y vista necesite un episodio de pausa y reposicionamiento antes del final se me escapa por completo. Que vieran la necesidad de tener que explicar paso por paso las escenas del drone, el apicultor (¡todo para que no se muestre su destino!) y la radio, que den tantas vueltas para justificar lo de las sitcoms, como si no estuviera ya bien claro…

Y con todo esto lastran bastante al personaje central. Es un enorme error la idea de mostrar la vida de Wanda justo antes del final, en vez de ir poco a poco para que su personalidad y problemas se desarrollen y calen progresiva y adecuadamente, y más cuando la mitad es de sobras conocido y no se aporta nada inesperado, sorprendente. Como venía diciendo, su arco es muy artificual y ruidoso pero muy poco sustancioso: era la buena incomprendida y marginal, y sigue siendo la buena incomprendida y marginal.

Aun así, hay que decir que queda lo suficiente en Wanda y Vision como para rascar un mínimo de interés, para ganarse el esfuerzo de ver el siguiente episodio a ver si de una vez remonta la cosa. En ello cuenta muchísimo el correcto papel de Paul Bettany y sobre todo el asombroso torrente de emociones que despliega Elizabeth Olsen.

La puesta en escena es notable, lo que ayuda a pasar el mal trago, sobre todo en los momentos más espectaculares. La música de Christophe Beck es magnífica, brillante en cada cambio de registro. Los efectos especiales están un peldaño por debajo de los de las películas, pero para la televisión son excepcionales. Y las labores de dirección son muy sólidas, más teniendo en cuenta semejante mezcla de estilos, que traerían de cabeza al director de fotogafía y el equipo técnico: vestuario, peluquería y maquillaje cumplen a la perfección, con la única pega de que el maquillaje de la bruja mala es inesperadamente horroroso. Con tanto cambio de tono y escenario, tanta tecnología y efectos especiales, el presupuesto se disparó hasta, según rumores, 25 millones de dólares por episodio, siendo hasta el momento la serie más cara si contamos por episodios y no por temporadas.

Pero no es suficiente un buen acabado si el guion hace aguas por todas partes. Me ha costado esfuerzo y disgustos acabarla, y lo he hecho porque es obligatoria para estar al día con la saga. Aparte de decepcionado, de sentirme timado y haber perdido el tiempo, no soy capaz de entender qué pretendían, cómo ha podido ver la luz, y cómo hay tantos espectadores entusiasmados. Por no entender, ni entiendo a qué público va dirigida. Las referencias a sitcoms clásicas solo las pillarán jubilados o seriéfilos serios, y a la vez, la narrativa tan simplona, empeñada en explicar las cosas y darlas mascaditas, parece apuntar al público entre 7 y 13 años, pero es que también tenemos a las brujas moribundas, con un aspecto terrorífico digno de una de terror para adultos. La saga en general apuntaba al rango entre 13 y 18 y a los de 30-40 que crecieron con los cómics. Pero aquí es como si hubieran decidido dejarlos de lado, y no para buscar un sector nuevo concreto, sino dando unos palos de ciego inexplicables.

Entre el éxito de la floja cuando no cutre El mandaloriano (Jon Favreau, 2019) como serie inicial del universo de La guerra de las galaxias y ahora este patinazo con la entrada de Los Vengadores que incomprensiblemente también ha sido aplaudido, temo muchísimo por el destino de ambas sagas. En Disney han asumido que el público traga cualquier cosa que venga con unos personajes queridos, un envoltorio vistoso, y una buena campaña publicitaria, y no tienen que esforzarse en el aspecto creativo. Si aquí hubieran puesto tanto empeño en el guion como en los enredos visuales…

PD: En España se ha traducido el título como Bruja Escarlata y Visión, pero no porque por fin hayan decidido pasar de dejar los originales cuando hay traducciones obvias, sino por derechos de autor, hay una marca se llama Wandavisión, concretamente un estudio de cine. Pero a la vez se da el caso de que el original cala rápido porque es breve y pegadizo y tiene un doble significado, y se está conociendo más así.
PD2: Otra salida de tono incomprensible es la aparición de Pietro, o sea, Mercurio o Quicksilver, con el rostro de Evan Peters, el de la saga X-Men, en vez de quien lo interpretó en Los Vengadores: La era de Ultrón, Aaron Taylor-Johnson. Parecía anunciar la fusión de ambas series, pero al final es otro truco barato que no lleva a nada.

THE EXPANSE – TEMPORADA 5

Amazon Prime Video | 2020
Drama, suspense, ciencia-ficción | 10 ep. de 48-56 min.
Productores ejecutivos: Naren Shankar, Dan Nowak, Broderick Johnson, Andrew A. Kosove.
Intérpretes: Steven Strait, Cas Anvar, Dominique Tipper, Wes Catham, Shohreh Aghdashloo, Frankie Adams, Cara Gee, Chad L. Coleman, Nadine Nicole, Anna Hopkins, Keon Alexander, Jasai Chase Owens, José Zúñiga, Michael Irby, Sandrine Holt, Brent Sexton, Anna Hopkins, Bahia Watson, Jacob Mundell.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo por encima las tramas del año, y menciono la polémica con un actor que llevó a lo inevitable.–

La cuarta temporada de The Expanse llegó con el cambio de canal, de Syfy a Amazon Prime Video. Las altas expectativas generadas ante la exploración del universo a través del portal creado por la protomolécula se desvanecieron rápido y resultó un año bastante decepcionante, muy limitado en ambición y torpe en ejecución. La quinta etapa llega por lo tanto con la sombra de la duda sobre el rumbo de la serie.

Como en otras temporadas, hay dos tramos bastante bien diferenciados. El primero pega una remontada espectacular, vuelve a traernos a The Expanse tal y como la conocíamos.

Con tranquilidad y muy buena letra los guionistas dan un buen repaso a los protagonistas después de tenerlos tan dispersos. Los tripulantes de la Rocinante enfrentan los fantasmas del pasado que llevan arrastrando mucho tiempo, pero también empiezan a caer inexorablemente hacia los nuevos acontecimientos que se están gestando en el sistema solar. De esta forma, todo apunta a que estamos ante un remanso de paz, una reposición de jugadores en el tablero, que permita al espectador reconectar con los protagonistas y a los escritores preparar sus arcos de cara al lanzamiento del tramo final de la serie, que abarcará la segunda mitad de esta temporada y la sexta, ya anunciada como la última.

Amos Burton no puede evitar durante más tiempo dar un cierre a heridas abiertas, pues su madre ha fallecido. Retorna a Baltimore, su ciudad natal, donde se crio primero como una víctima de la pobreza y violencia enquistados en esa ciudad, luego como un superviviente, es decir, como miembro relevante de una mafia. Los sentimientos son abrumadores, pero con su maduración es capaz de ir cerrando heridas, retomando relaciones rotas y llevándolas hacia una nueva dirección. Es sin duda el personaje que más ha crecido en la serie, pasó de secundario molón a roba escenas y favorito de casi todo seguidor.

En el lado contrario se ha mantenido Alex Kamal, pues siempre ha ido quedando bastante relegado en los dramas personales y las aventuras de supervivencia. Es el piloto capaz y simpático pero poco más. Sin embargo, su viaje a Marte para reencontrarse con su familia le hace mucho bien. Gana protagonismo, definición y establece un buen vínculo con el espectador. No es capaz de encarar sus problemas con tanta determinación como Amos, y Bobbie, otra que ha que ha madurado mucho, se lo dice claramente, lo que lo ayuda a tomar conciencia. Ella tiene su propio reto con el trabajo como agente infiltrada de Avasarala, y Alex encuentra nuevas fuerzas para seguir adelante uniéndose a su misión. Acepta que luchar contra la corrupción marciana y por el conjunto del sistema solar con sus amigos es su vida ahora.

Avasarala parece resignada en su puesto en la Luna (nótese que en versión original es Luna también) tras perder las elecciones ante una joven ambiciosa. Pero en esa posición en apariencia marginal descubre que puede mover los hilos en la sombra e inmiscuirse en el nuevo orden político del sistema solar sin encontrar tantos escollos. Así, su posición se va haciendo crucial en los nuevos tiempos tanto como en los viejos.

Naomi Nagata y Jim Holden están muy bien juntos, pero ella debe enfrentar los demonios que carga todavía para poder liberarse y vivir una vida plena. Ha descubierto que el hijo que tuvo, ahora adolescente, sigue los pies de su padre, un terrorista de la OPA que está ganando fama en esta época de cambios. Quiere encontrarlo y sacarlo de ese ambiente, pero acaba de lleno metido en él. Holden, con Fred Johnson desde Tycho, empieza a ver otra parte de la confrontación que emerge de los remanentes de la anterior: la protomolécula sigue en mente de los líderes de cada facción, y parecen dispuestos a todo por conseguirla y lograr así una gran ventaja frente a sus rivales. Su moral inquebrantable lo obliga a dar la cara de nuevo.

Vagando por el sistema solar como carroñeros o piratas, Camina Drummer y su nueva tripulación ven con esperanzas su futuro de libertad, pero los acontecimientos terminarán alcanzándolos.

Los episodios de esta primera mitad resultan absorbentes. Las vivencias de los protagonistas son muy emotivas y va aumentando la intriga por la implicación de cada uno en el porvenir del sistema solar.

Sin embargo, no es oro todo lo que recule, entre medias se va notando de nuevo una ambición bastante parca en historias, un retroceso tras todo lo que se había construido en los tres primeros años. Es decir, el nuevo conflicto no se presenta apasionante, sino que va dejando entrever que los autores miran hacia atrás en vez de hacia adelante y además lo hacen con desgana. Todo esto termina estallando en un segundo acto que se viene bastante abajo y que no logra remontar en el desenlace.

Tenemos otra vez a la Tierra, Marte y los planetas exteriores dirigidos quieran o no por las facciones extremistas de cada bando, danzando en un tenso juego de tiras y aflojas hasta que sale a la luz un plan secreto que pretende hacer saltar todo por los aires. La estrategia es la misma: usar la tecnología de ocultación marciana para asestar un golpe inesperado, y conseguir la dichosa la protomolécula para desequilibrar la balanza. Y el desarrollo demasiado parecido: la Rocinante y la Razorback vagan por ahí desfaciendo entuertos, Avasarala intenta que la Tierra no caiga en la trampa, Marte es ambiguo y ladino, los ciudadanos no terroristas del cinturón sufren las consecuencias… Todo muy visto, no ofrece novedades y giros que aporten algo nuevo, mientras que sí se observa menos complejidad y profundidad que antaño.

¿Pero no habíamos pasado ya la guerra y estábamos en los inicios de la exploración del universo, con nuevos retos políticos (inmigración, colonización) y aventuras de exploración? Si habláramos sólo de la serie, cabría pensar que los guionistas han leído las tibias críticas de la cuarta temporada y han optado por volver a lo que funcionó mejor. Pero no olvidemos que nace de la saga novelas de Daniel Abraham y Ty Franck, y este retroceso argumental viene de la quinta entrega. No sé si ahí es un problema tan notorio, si hay otras tramas en desarrollo que eviten la sensación de estancamiento, porque me quedé el primer libro, no me pareció gran cosa, la serie me parecía mucho mejor escrita.

La Armada Libre es la que mueve los hilos esta vez. Es una facción decepcionante y da pie a una trama principal decepcionante. El líder, Marco Inaros, ha salido de la nada, pero lo tratan como si hubiera estado siempre ahí, como una figura crucial en el cinturón y la OPA, como un gran rival de Fred Johnson y Anderson Dawes (quien desapareció tras la primera temporada pero se sigue mencionando). Si eso ya implicaba una merma en su credibilidad, se empeora por su fallido desarrollo. Nunca llega a imponer temor por sus acciones, no da la sensación de ser una figura visionaria que se gana a los suyos con una política y unos discursos inteligentes. Ni el guion ni el flojo actor Keon Alexander (Tyrant, 2014) dan la talla. Sus secuaces tampoco llaman la atención. El hijo en común con Naomi, Filip, es peor todavía, un adolescente bobo bastante cargante, muy mal interpretado por Jasai Chase Owens en su primer trabajo importante. Solo trago la simpatía de Cyn, en manos del siempre eficaz Brent Sexton (The Killing, 2011), pero no convence del todo, es demasiado blando para la posición que ocupa.

Y este retroceso en historias lastra a varios protagonistas principales, donde los guionistas deben echar el freno para que no avancen más de lo que necesitan y puedan unirlos cuando desean.

Naomi… demencial lo que hacen con Naomi. Su estancia en la nave líder de Inaros es un suplicio, pero no por ser un drama de nivel, sino por resultar un culebrón barato. Estancamiento total, con cada capítulo repitiendo las mismas escenas, y sensiblería forzada hasta provocar vergüenza ajena y rechazo (atención al cansino tramo de aislamiento en otra nave). Parece que nunca se va a acabar la tortura a la que someten al espectador y al personaje. Deseas que todo eso desaparezca y cuenten algo útil.

Amos y Clarissa Mao vagan por el norte de Estados Unidos. Podría decirse que nos muestran la nueva situación social en el planeta, pero esta historia es simple y está demasiado vista: un viaje de supervivencia vulgar y que da eternas vueltas en círculos. La visita a la cárcel tiene algo de garra, pero a la larga te das cuenta de que es puro artificio y una excusa rebuscada para devolver al juego a Clarissa. Y esta es tan insustancial, tan poco definida como cuando entró en acción; es un personaje que no entiendo, que resulta totalmente prescindible. El carisma de Amos y su amigo mafioso Erich (Jacob Mundell, empezando su carrera) no bastan para levantar el interés.

Los demás protagonistas salen mejor parados, con aventuras algo más emocionantes, pero tampoco especialmente elaboradas y que avanzan con cuentagotas.

Alex y Bobbie hacen buena pareja, pero una vez salidos de Marte su viaje se alarga y su interacción con los demás se hace de rogar para al final resultar muy breve. Además, hubo una polémica con Cas Anvar, acusaciones de abuso sexual, y ya sabemos cómo son los infames tiempos que corren: la presunción de inocencia no existe, se generó un linchamiento mediático en internet, y el despido sin esperar al juicio estaba cantado, y la muerte del personaje también. Y da la impresión de que ya tenían rodada la temporada, porque la meten con calzador con un intento de provocar intriga que resulta bastante molesto. Siguiendo con actores, he de decir que Frankie Adams como Bobbie empezó dejando bastante que desear, pero se la ve cada vez más cómoda.

Holden continua firme en su línea, siendo una brújula moral capaz de imponerse a todos con sus palabras inteligentes y buenas acciones. El segundo de Fred, Bull, es interesante, y el veterano secundario José Zúñiga es muy competente. Lo sigue también la periodista, Monica Stuart (Anna HopkinsDefiance, 2013-), que sin parecer vital en la tercera temporada resultó bastante interesante y en su retorno mantiene el tipo. Esta odisea desentrañando misterios es también bastante sencilla para los estándares de la serie, pero al menos el grupo en sí no sale mal parado.

Camina Drummer, la secundaria más fascinante de los últimos años, iba ganando protagonismo. Ahora encabeza su propia sección, pero por desgracia tiene poco tiempo y es otra línea que no termina de estar escrita con el arrojo y dedicación de antaño. La dinámica con su nueva tripulación es bastante amena, todos se hacen querer rápido, pero los giros forzados en la unión con la trama de Inaros tiran por tierra bastante la credibilidad y el rumbo: estamos varios capítulos sin que sepamos muy bien qué hacen, por qué, y sin creerte la mitad de las situaciones.

La de Avasarala es la sección más movidita e impredecible. Bueno, en realidad estaba claro que se impondría con su criterio y habilidad, pero las dificultades son tangibles, las disputas políticas y éticas de buen nivel. Todo resulta un poco concentrando, rápido, pero en la línea de la tercera temporada: resumiendo bien, con épica e intriga en buenas dosis. Su segundo, el almirante Delgado (Michael IrbyAlmost Human, 2013-) y el nuevo secretario en funciones, David Paster (Sugith Varughese -infinidad de papeles secundarios-), un pobre pringado de rango bajo que se come el marrón, son muy buenos personajes.

Acostumbrados a que en sus mejores momentos The Expanse ofreciera un festín de frentes abiertos, con conflictos políticos y personales muy variados, descripción social inteligente y dilemas éticos de alcance, este segundo acto de la temporada parece una pérdida de rumbo y de tiempo. El final del año se limita a ser una lenta y blanda reunión de los protagonistas y un precipitado epílogo que vuelve a poner a la protomolécula y el anillo en el foco. Da la impresión de que Naren Shankar y Dan Novak siguen sin dar del todo la talla ante la todavía inexplicada (ni cuestionada por nadie) salida de los creadores de la serie, Mark Fergus y Hawk Ostby.

Quedan cuatro novelas y pretenden acabar la serie solamente en un año más. No sé los motivos, porque a pesar de su irregularidad es un éxito. A la vez me apena que se acabe tanto como esa irregularidad. Indistintamente de cómo sea su desenlace, The Expanse tenía un potencial enorme que no ha explotado como podría, y va dejando un rastro agridulce, la sensación de que la ciencia-ficción ha dejado pasar otra oportunidad de tener un gran hito, una serie que marque el tono no solo del género sino de la televisión en general. Con todo, ha sido un viaje muy emocionante que ha merecido la pena vivir y que aguanta los revisionados bastante bien. Esperemos que el destino sea la guinda y no una nueva lacra.

En cuanto al acabado, se sigue notando el generoso presupuesto en el nivel de producción y las buenas labores de dirección. Los nuevos escenarios (Luna) y localizaciones (muchos exteriores en la Tierra) lucen muy bien. Los efectos especiales son de impresión, con algunos planos que parecen vaciles… pero en eso se queda, porque no tenemos grandes batallas, solo un par de escaramuzas que por culpa del guion apenas se entienden.

PD: Empieza a ser molesta la tendencia creciente de que los canales streaming emitan los episodios a razón de uno cada semana. ¡No estamos pagando para verlos como en la anticuada televisión!
PD2: De vez en cuando hecho un vistazo a la versión española. El doblaje y la traducción son bastante mejorables, pero lo más destacable es que arrastra un estilo fallido, supongo que por vagancia. Mantienen términos incomprensibles, como cinturonianos en vez del más obvio y natural cinturianos, lo que parece un mal chiste, y omiten otros técnicos que se han ido presentando a lo largo de la serie (como los cañones PDC) y de la jerga de los propios cinturianos. Cualquier obra pierde doblada, más desde el año 2000, que ha bajado muchísimo el nivel (quizá porque hay más producciones que buenos profesionales), pero coger una que presenta su propio estilo y jerga y cargárselo porque sí, es un destroce vergonzoso.

Ver también:
Temporada 1 (2015)
Temporada 2 (2017)
Temporada 3 (2018)
Temporada 4 (2019)
-> Temporada 5 (2020)
Temporada 6 y final (2021)

DESENCANTO – TEMPORADA 3


Disenchantment
Netflix | 2021
Aventuras, fantasía | 10 ep. de 25-33 min.
Productores ejecutivos: Matt Groening, Josh Weinstein, Claudia Katz, Deanna MacLellan.
Intérpretes: Abbi Jacobson, Eric André, Nat Faxon, John Dimaggio, Billy West, Maurice Lamarche, Tress MacNeille, Sharon Horgan, Matt Berry, Richard Ayoade.
Valoración:

En las dos temporadas anteriores, Desencanto mostró una falta de garra e ingenio bastante importante. El tempo narrativo y humorístico y la capacidad de hilar inteligentes análisis sobre el ser humano de los que hicieron gala Matt Groening y su equipo en sus obras previas, Los Simpson (1989) y Futurama (1999), dos referentes históricos de gran calibre, se veían muy disminuidos. Quizá el problema es precisamente ese: el equipo de la presente (que es también bastante amplio) no tiene escritores tan insignes como los de aquellas, y las atractivas ideas de Groening no llegan a explotarse como podrían.

Hasta ahora ha ido manteniendo el interés aceptablemente bien gracias a la atracción de ir conociendo diversos reinos y la continuidad con las vivencias de los protagonistas, donde cada aventura iba dejando huella en sus personalidades y manteniendo la sensación de dirección. Pero este año da la clara impresión de que los autores no se han trabajado la proyección a largo plazo, quizá ni tienen un destino claro, que se han quedado en la presentación de lugares y personajes principales, cimentando un entorno sólido donde moverlos, pero a falta de material e inspiración están empezando a dar tumbos sin rumbo.

En esta etapa los tres personajes principales no progresan hacia ningún sitio, al acabar estamos como al principio. Si al menos las aventuras en que se sumergen fueran moviditas y amenas, pero de nuevo se quedan lejos del imaginario, ritmo e inteligencia de aquellas series citadas, y además se va viendo agotamiento de ideas y chistes.

Vaporlandia (no entiendo esa traducción oficial como Vaporalia) tiene cierto atractivo. La intriga del rico Alva (supongo que inspirado en Thomas Alva Edison) y el giro con la bruja parecían dar inicio a una trama larga… pero son los episodios los que se hacen largos, y poco sustanciosos, y esta sección termina aparcada de mala manera. La estancia en Plumilonia (Bentwood; aquí no sé qué significa ni el original ni la traducción, algo referido al amaneramiento supongo) es menos relevante pero más ágil y entretenida, aunque tampoco deja huella. La historia más recordable, de hecho es muy bonita, es el romance de Bean con una sirena. Pero está metida en medio de todo con calzador y luego se olvida, se hace una especie de reset chapucero.

Los traumas de Elfo van y vienen sin razones claras y sin alcanzar alguna conclusión al final. Luci se mete en líos que no están justificados por unas motivaciones concretas: el bar, el tiempo que se tira con el rey, no sé a qué obedecen ni qué aportan al conjunto. Quedan como secundarios cómicos de escaso interés y gracia. Si es que Merkimer, el príncipe convertido en cerdo, tiene más recorrido y resulta más simpático.

El resto del repertorio de habitantes de los reinos, que parecía ir creciendo, también se estanca. No se sabe qué pretende la mitad de los personajes, sus planes y motivaciones cambian sin ton ni son. Las madres de Bean entran y salen de escena aleatoriamente, ahora me implico, ahora me largo, ahora parece que tengo una agenda oculta… pero nada se materializa nunca. Sorcerio y Odval tejen complots que tampoco se terminan de definir: parece que quieren hacer con el reino, o solo matar a Zog, pero en largos tramos se olvidan de ello o amagan con otras cosas.

La locura del rey no hace gracia ni parece llevar a nada hasta que da pie al único arco con trasfondo prometedor, la maduración y la aceptación de responsabilidad, primero con Derek brevemente y luego con Bean, pero tampoco convence, sobre todo porque cuando la serie debe lanzarse en el tramo final acaba de caer de lleno en la improvisación y el caos en que se está diluyendo. Aparecen los orcos porque sí, mientras que la amenaza que anunciaban durante varios episodios, el humo verde, resulta ser un engaño. No sé si pretendían ser graciosos con este giro, pero me ha parecido desastroso e insultante. Se añaden también a la ecuación los orco-topos esos, que tampoco aportan nada llamativo, y una especie de sorpresa con los elfos y un trono oculto, y acabamos en teoría por todo lo alto… pero en realidad sin saber qué está pasando y adónde quieren llevarnos.

Ver también:
Temporada 1 (2018)
Temporada 2 (2019)
-> Temporada 3 (2021)

HA FALLECIDO MIRA FURLAN, DE BABYLON 5 Y PERDIDOS

Mira Furlan nació en 1955 en Zagreb, Yugoslavia. Creciendo en una familia multicultural y con varios profesores universitarios, se le contagió la pasión de conocer y divulgar culturas. Estudió idiomas varios (francés, inglés, alemán) y se graduó en la academia de artes dramáticas. Se tiró media vida en el teatro, cine y televisión… Pero a finales de los ochenta llegó la guerra que amenazaba con desgarrar el país, y todo lo que conocía parecía volverse en contra del sentido común y de su forma de vida. Ella y su marido intentaron seguir con su arte, jugándose la vida incluso en este sin sentido que pretendía separar y aniqular culturas. Pero finalmente tuvieron que emigrar cuando Yugoslavia desapareció en 1991.

Por suerte, su formación le permitió seguir su carrera en Estados Unidos. Allí logró un papel protagonista en una serie de culto, Babylon 5 (1993-1998). La influencia de esta se siente en toda la televisión posterior aunque no sea conocida por el grán público, y los fans de la ciencia-ficción la tenemos en un altar. Dejó un gran papel para el recuerdo como la embajadora Delenn. Además, esta delegada de una de las razas principales, los Minbari, es precisamente un ejemplo de por lo que luchaba en la vida real: la unión de pueblos y culturas.

Pero el gran público también pudo conocerla, pues su aparición en Perdidos (2004-2010) como una de las secundarias más intrigantes causó buena impresión: la francesa Danielle Rousseau que los náufragos encuentran en la isla.

A partir del 2000, una vez más tranquilo el panorama en su tierra natal, alternó producciones en Croacia y Serbia con otras en EE.UU., aunque generalmente en papeles secundarios.

El creador de Babylon 5, Joe Michael Straczynski, anunció su fallecimiento en una emotiva carta. Las causas todavía se desconocen. Tenía 65 años.

Biografía: Wikipedia. Filmografía: IMDb.

EL MANDALORIANO – 208 – EL RESCATE

The Rescue
Guion: Jon Favreau.
Dirección: Peyton Reed.
Valoración:

Sinopsis:
Mando y su tropa van al rescate de Grogu asaltando el crucero imperial de Moff Gideon.

Resumen:
Mando, Fennec Shand, Bo-Katan y su amiga se abren paso a tiros, aprisa para que los Soldados Oscuros no se activen y Moff Gideon no tenga tiempo a reaccionar. En cambio Boba Fett se larga, y no se explica por qué.

Alcanzan el puente de mando y a Grogu, pero tienen que enfrentarse a Gideon y a los Soldados Oscuros. Pero un Jedi llega al rescate en el último momento.

Mando se despide de su protegido. Boba Fett sigue su camino, acompañado por Fennec Shand. Bo-Katan ha conseguido lo que quería pero ahora no lo quiere.

Análisis:
Alerta de spoilers: Destripo el episodio a fondo. —

Para el final de temporada han optado por abusar de fuegos artificiales. Sólo unos pocos brochazos sobre el universo planteado y la trama se dejan caer en una orgía de tiroteos poco trabajada y con más agujeros que giros atractivos. El ritmo trepidante a base de acción, sobrecarga de efectos especiales y música insistente, más el abuso de nostalgia en el tramo final, parecen haber extasiado a millones de espectadores que se contentan con bien poco. Pero a mí todo me ha dejado muy frío, y cuanto más analizo objetivamente el capítulo, más desastroso me parece.

Empezamos con la persecución a la lanzadera donde va el doctor que experimenta con Grogu, Pershing. Se puede suponer que habrán hecho un seguimiento al crucero y sus objetivos principales, pero no me convence, saltamos muy de sopetón de numerosos episodios de relleno intrascendente a estar en plena faena relacionada con la trama principal. En el encuentro con Bo-Katan también puedo aceptar que indagan o quedan fuera de pantalla para ahorrar tiempo en cosas innecesarias… pero entonces no me metas luego esa pelea propia de adolescentes para darle más tiempo a los personajes.

La siguiente escena es toda ella un sinsentido. Planifican de mala manera (como es habitual) el asalto al crucero, pero no queda claro si han secuestrado al doctor buscando información sobre la nave, porque lo tienen ahí mirando sus planes (menudo agujero de seguridad) pero no le preguntan nada, y de repente sale de él solito darles respuestas, como si tuviera alguna rencilla con el Impero o Moff Gideon que no se ha llegado a exponer. Y sin tener certeza sobre nada, se ponen a asaltar el crucero improvisadamente, como es costumbre de estos mercenarios supuestamente veteranos.

La entrada en la nave capital es espectacular, una combinación de los impecables efectos especiales y el único momento en que Jon Favreau se ha esforzado por narrar algo interesante y coherente. Pero en adelante se pasean por los pasillos pegando tiros y más tiros sin que parezca que tienen claro hacia donde van. Los personajes tanto como los autores de la serie, digo.

El que sí se va apenas empezando la misión es Boba Fett, sin que se expongan razones, a pesar de que dijo que no dejaría a Mando hasta tener a Grogu a salvo. Y hubiera venido bien su ayuda para acabar con los Soldados Oscuros, esos que lanzan al espacio y luego se olvidan de ellos, aun habiendo visto y sufrido su capacidad para volar. Lo dicho, vaya pandilla de incompetentes nos han mostrado a lo largo de la serie. O traducido: qué vagos son los guionistas.

En el proceso de abrirse paso a tiros no hay nada que rescatar. Los soldados imperiales caen como moscas, como siempre. Supongo que por eso las dos del equipo que no llevan armadura de beskar van al frente, escondiéndose pocas veces, mientras las que sí lo tienen van más tranquilas en la retaguardia, porque pasan de todo, sólo quieren la Espada Oscura. Alternamos también escenas de forzada tensión con los Soldados Oscuros despertándose. Hay muchas cosas oscuras aquí, pero tétrico o inquietante, nada. Cada segundo que pasa es crucial…pero todos van andando, no se han estudiado bien las rutas… Lo que sí está bien estudiado son los tiempos, cada situación está encajada por la fuerza para intentar impactar, justificar cosas, etc. Los soldados tardan en arrancar lo justo para tener antes escenas de acción varias, Mando llega justo a tiempo para que salga solo un soldado, y así sucesivamente.

No tengo nada en contra de que nos ofrezcan un grandilocuente episodio de acción. Pero eso no se ve por ninguna parte. Si el guion es paupérrimo, la dirección de Peyton Reed (el de Ant-Man -2015-, que ya dirigió La pasajera) no consigue levantar el listón. No hay virtuisismo ni parece que ganas en la puesta en escena, no hay imaginación en los escenarios ni se cuida la credibilidad. Lo único que hace el director es grabar a los actores corriendo hacia adelante con la pistola en alto (lo que en varios momentos resulta tan cutre como cómico), y ya apañarán algo con efectos sonoros y música en postproducción. Al menos el montaje no es nefasto como en el episodio de Robert Rodríguez, La tragedia. Pero es comparar con el anterior, El creyente, en manos de Rick Famuyiwa, y resulta muy decepcionante que un momento cumbre sea tan limitado, soso, mientras otro de relleno resulte espectacular. Sólo la lucha de Mando contra el soldado y luego contra Gideon tiene algo de fuerza y de tensión, pero no como para deslumbrar, y desde luego no hay sorpresas en el discurrir de ambos choques.

Al hacerse con Grogu y el puente de mando parece que vamos a dejar de lado el acto de acción y entrar en el grueso de la línea argumental. Pero esta venía siendo muy ramplona, y no aporta nada que sorprenda, todo se ve venir. El retorno de los soldados chungos, Gideon siendo rastrero hasta el último momento, el aislamiento en el puente forzando un momento de incertidumbre, y un jedi al rescate, el más obvio además. Hasta los diálogos te los puedes imaginar antes de que los digan, tan fácil y previsible resulta todo. Algunos dan especial lástima, como Gideon diciendo cual crío de colegio “si apenas has podido contra uno, verás ahora”.

Llegando al clímax, de nuevo la atmósfera de tensión no podía ser más facilona y conveniente. Favreau necesitaba retrasar la entrada de los Soldados Oscuros en el puente para generar tensión, y no se le ocurre que estos busquen alternativas, conductos de ventilación, atravesar las cristaleras para acceder desde el exterior, ni tantean hacer un corto para abrir la puerta al estilo R2… En resumen, algo que dé la impresión de que pasan cosas reales, y algunas que los protagonistas no pueden controlar, generando así algo de inquietud por las dificultades que enfrentan. Lo único que hace esta generación superior de androides es… ponerse en fila y golpear la puerta, lo que da más risa que otra cosa. ¿Cuánto se ha gastado el Imperio en estas tropas?

Los protagonistas tampoco hacen ademán de buscar soluciones, volviendo a quedar como unos patanes. Y todo porque Favreau se ha atado al deus ex machina de turno. Pero si quería un buen episodio, debería haberse esforzado más, habernos despistado con los personajes trabajando en algo útil en vez de dejarlos pasmados mientras la narrativa se centra en forzar la supuestamente dramática y sobrecogedora entrada en acción del jedi. Tenemos música épica, hostias épicas, música épica, hostias épicas… y así hasta agotar la paciencia. Que pase algo, por favor. ¿Y la gente aplaude esto?

Al final hemos tenido algo, pero muy poco.

Bo-Katan no se puede llevar el sable oscuro ese, pobrecita, porque el honor no se lo permite, ya que no lo ha ganado en combate. La que se reía de que Mando no se quitara el casco y vive de hacer una guerra sucia, por no llamarlo terrorismo, se va a poner ahora tiquismiquis. Aparte, leo por internet que esto de “ganarse el sable” contradice al “canon”, porque ya se sabe, esta historia que no se han dignado en desarrollar adecuadamente aquí referencia a no sé qué serie animada, cómic, videojuego o lo que sea, de esos que además un día son canon y al siguiente no.

La llegada de Luke Skywalker permite que Mando cumpla su misión. Hay una buena despedida lacrimógena, pues la conexión entre el mandaloriano y baby-Yoda era fuerte. Pero la situación es en conjunto muy anticlimática, otro intento de desviar nuestra atención de la realidad con sentimentalismo, porque en el fondo no hay contenido alguno. Hemos tenido al doctor Mengele, a Hitler-Gideon, la infiltración en su guarida, a todos los héroes juntos, la batalla final, Luke llevándose esta versión mini de Yoda… pero ninguna respuesta, ni tan siquiera una nueva pista, un somero avance en las historias presentadas. Nos vamos con un artificial subidón, pero totalmente vacíos de hechos tangibles y resoluciones.

Por no decir que la esperpéntica recreación de un Luke más joven de lo que está Mark Hamill ahora (hablamos de treinta años al menos) me terminó de fastidiar la pobre escena completamente. ¿Cómo hay espectadores entusiasmados? Que nos han clavado un “deep fake”, una superposición de caras, de esos que hacen amateurs en Youtube y Twitter, en una serie de presupuesto descomunal, con Disney, ILM y décadas de experiencia con efectos especiales detrás. Lo han hecho los mismos que reconstruyeron a Leia y a Tarkin rozando la perfección, el realismo absoluto. Madre mía, qué destroce, qué risas. Y la gente haciendo la ola. Podrían haber puesto un muñeco inerte y aplaudirían igual. Y si fuera en su embalaje original quizá más.

Fennec Shand y Cara Dune de nuevo no aportan nada, han quedado como extras para hacer bulto; y no digamos Koska Reeves, la otra mandaloriana, de la que he tenido que buscar su nombre; supongo que por darle algo de protagonismo a esta última metieron la pelea estúpida en la cantina. Que Fennec se vaya a su propia serie con Boba es una ganancia para la presente, a ver si allí se la curran más. También decepcionan la primera oficial de Gideon, que desaparece o muere en segundo plano durante el tiroteo, y el doctor Pershing, que parecía importante pero tras su incomprensible escena también se olvida por completo, no se sabe si lo han ejecutado, detenido o qué.

Y después de quedarme con la sensación de engaño, de que esto es un coladero de agujeros de guion, vagancia de los escritores, trucos burdos de nostalgia y merchandising, incluyendo la escena postcréditos que sale de la nada (porque motivaciones de esos dos personajes que la expliquen no se han mostrado), empiezo a pensar también en las incongruencias que genera en la saga en general: a ver cómo justifican que Grogu y su relación con Luke, y Ashoka, no hayan tenido influencia alguna en la trilogía de secuelas.

La única escena que me ha gustado de todo el capítulo es la de los pilotos de la lanzadera intentando sobrevivir en un universo caótico y violento. Parece propia del anterior, El creyente, por su descripción del entorno, sus diálogos sencillos pero ágiles y con un toque de humor negro. El resto va cuesta abajo y sin frenos.

Y este episodio tiene un 9.9 en IMDb, y leo a gente diciendo que casi llora (y no de vergüenza ajena, sino de emoción), y los directivos de Disney toman nota de lo que quiere el público generalista, lo que vende, y me llevo las manos a la cabeza por lo que podemos esperar en las once… ¡once!… nuevas series que hay proyectadas…

Por otro lado, esto parece el final de la serie, aunque Disney asegura que habrá más temporadas. Y no puedo evitar pensar que en vez de seguir con el tema mandaloriano, con Mando uniéndose a Bo-Katan, tendremos un reset y vuelta al statu quo en los primeros minutos del primer capítulo del siguiente año, con algo que impida que Luke se quede con baby-Yoda y este vuelva a manos de Mando. No creo que abandonen el personaje-muñeco probablemente más rentable de la historia, ni que tengamos al cutre-Luke por ahí como personaje secundario.

PD: El 17 de diciembre falleció Jeremy Bulloch, quien estuvo bajo el traje de Boba Fett en la trilogía original, en El Imperio contraataca y El retorno del Jedi. Como ocurrió con Darth Vader, su voz fue doblada. Tenía 75 años, y llevaba varios sufriendo parkinson. Era habitual en las convenciones, por lo visto muy agradable con el público.

<- 207| El creyente