FX | 2022Comedia, drama | 8 ep. de 20-48 min. Productores ejecutivos: Christopher Storer, Joanna Calo, Hiro Murai, Josh Senior. Intérpretes: Jeremy Allen White, Ebon Moss-Bachrach, Ayo Edebiri, Lionel Boyce, Liza Colón-Zayas, Abbyt Elliott, Matty Matheson, Edwin Lee Gibson, Corey Hendrix, Oliver Platt, Jon Bernthal. Valoración: ![]() |
HOMENAJE A CHICAGO Y LA RESTAURACIÓN
El creador Christopher Storer, también guionista y director de gran parte de los episodios, tenía bastante experiencia en cortos, videoclips, monólogos, series y películas, pero todas obras menores nada conocidas. Llevaba años con su proyecto personal en mente: mostrar la vida del Chicago donde creció, desde la perspectiva del mundo de la restauración. El local de su amigo Chris Zucchero, Mr. Beef, es su principal inspiración. El canal FX, nacido a mediados de los noventa como filial alternativa de FOX y ahora asociado a Hulu (ergo se puede ver en Disney+), se atrevió a acoger una propuesta tan particular, y se ha encontrado con uno de los mayores éxitos de su historia.
El propio chef Zucchero es uno de los principales consultores de una larga lista de gente del mundo de la restauración que han ayudado a Storer a plasmar su pasión por la comida. Conforme avanza la serie veremos un creciente microcosmos de restaurantes y chefs que referencian o parodian sitios y personas reales. El homenaje a la ciudad de Chicago también se manifiesta pronto, tanto con videoclips a modo de transiciones o momentos de meditación que muestran la vida cotidiana de la ciudad, como con las historias de los personajes de distintas clases sociales viviendo su día a día. La banda sonora incluye mucho rock alternativo de los años noventa y dos mil.

ÉXITO ARROLLADOR DE CRÍTICA Y PÚBLICO
Llegué a The Bear cuando ya llevaba cuatro temporadas de las cinco que han cerrado la historia, y con tan solo un par de capítulos entendí cómo una serie nacida en un canal menor, sin publicidad ni expectación, sin autores ni intérpretes famosos, y con muy pocos episodios cada año, con el boca a boca se había convertido ya en su primera etapa en uno de los mayores fenómenos televisivos de los últimos años, acaparando tanto alabanzas y premios (incontables Emmy y Globos de Oro, entre otros) como un seguimiento ferviente de cada vez más espectadores.
El chef Carmen Berzatto o Carmy (Jeremy Allen White), joven estrella internacional de la cocina de alta gama, vuelve al restaurante familiar de Chicago, The Beef, a intentar poner orden en el caos y las deudas en que lleva toda su vida ahogándose. Eso implica enfrentar dolorosos fantasmas del pasado, propios y de conflictos familiares, pero también se encontrará ante nuevos retos en el mundo de la restauración.

Toma el liderazgo del equipo formado por los de siempre, los italianos Berzatto, también conocidos como los Bear («Osos», mote que juega con su apellido y los equipos locales de fútbol americano y baloncesto), por otros allegados y empleados varios de distinto origen. Está su hermana Natalie «Sugar» (Abby Elliott), que hace honor a su apoco siendo dulce, encantadora y paciente. «El primo» Richie (Ebon Moss-Barachrah), tan cercano que se considera familia, y un boceras y pendenciero de cuidado. La sombra de la madre (ausente este año), del tío Jimmy (Oliver Platt), respetado y temido mafiosillo local, y el querido hermano de Carmen y Natalie, Michael (Jon Bernthal), recientemente fallecido, sobrevuela la mayor parte de los conflictos familiares. Llega una nueva chef, la joven Sydney (Ayo Edebiri), fan de Carmen y con ideas frescas y mucha formación y mucha pasión. Y esta chocará con el grupo tan cerrado de The Beef: los cocineros Tina (Liza Colón-Zayas) y Ebraheim (Edwin Lee Gibson), el pastelero Marcus (Lionel Boyce), el chapuzas (fontanero, electricista, etc.) Neil del clan de los Fak (Matty Matheson)… Peor hay muchos más familiares y currantes que iremos conociendo poco a poco.
Tras un par de temporadas se ve que Storer tiene planeado un arco de cinco años, con cada uno centrándose en una etapa del restaurante soñado por Carmen y Sydney, que se llamará The Bear.

MUY EXPERIMENTAL PERO MUY CERCANA
Es una serie que puede atrapar tanto al cinéfilo que busca nuevas experiencias como al espectador casual que se puede enganchar si le dan una historia y personajes que se sientan cercanos. Es una de las obras más experimentales de los últimos años, pues cambia radicalmente de estilo cada pocos episodios según Christopher Storer trata de buscar una atmósfera dramática u otra. Pero también resulta una de las más emotivas y profundas, con un grupo de protagonistas que se hace querer instantáneamente.
El reparto no tiene rostros famosos, solo algunos muy seriéfilos reconocerán a algunos, como Jeremy Allen White por Shameless (2011) y Ebon Moss-Barachrah por Girls (2012), y sobre todo a uno de esos grandes secundarios que siempre es un placer ver, Oliver Platt. Todo el plantel se adapta a sus roles como anillo al dedo, con algunos ofreciendo papeles memorables, en especial Allen White, Moss-Barachrah y Ayo Edebiri. La química es deliciosa e instantánea, cuando vemos el primer capítulo parece que llevamos media vida con ellos en The Beef. Y así, la serie atrapa desde sus primeros compases y te lleva de la mano por unas vidas e historias apasionantes. Los conflictos familiares, laborales y amorosos resultan muy verosímiles, cercanos y emotivos, y la competencia por la alta cocina es intrigante unas veces, inquietante otras.

Los capítulos pueden durar veinte minutos o más de una hora. Tenemos episodios con colores anaranjados intensos para mostrar el calor del caos y las peleas de la cocina, otros más cálidos para momentos más agradables; hay blancos y azules apagados para tramos más sobrios o melancólicos, o de blancos fuertes y gélidos para la rigidez de la restauración de alta gama. De un ritmo sosegado y planos muy cerrados para dejar fluir las emociones de los líos personales pasamos a un montane frenético y la cámara corriendo entre los cocineros en un demencial ballet para enfatizar el caos de la vida en el restaurante. Y en cada uno de estos registros tiene sus propios detalles de un episodio a otro, con lo que nunca deja de sorprender. Hay montajes variados, sueños, alucinaciones…
El punto de vista puede ser coral o va cambiando de un personaje a otro; y más adelante incluso habrá puntualmente algún capítulo dedicado exclusivamente a alguno de ellos, con escasa presencia de los demás. Se juega mucho con lo sutil, los dramas personales que tienes que reconstruir poco a poco a través de datos soltados aquí y allá, quizá incluso de fondo, en una frase entre insultos mientras un personaje se larga cabreado, o mediante silencios y miradas con mucho significado. Este aspecto destaca mucho en el fantástico primer episodio. Se usa mucho el flashback, para rememorar historias pasadas y los orígenes de los tejemanejes familiares, habiendo también algunos episodios centrados por completo en el pasado.

HABÍA LATENTE UNA OBRA MUY SUPERIOR
Pero Storer se pasa de frenada con lo velado y el ritmo trepidante y termina descuidando la continuidad y la coherencia, quedando muchos huecos, dejando muchas preguntas en el aire. En este primera temporada es difícil conocer la dinámica de The Beef, los horarios y problemas, porque cada episodio parece inventarse una nueva cosa sobre la marcha a veces olvidando lo contado poco antes. El momento más chocante es cuando dicen estar en la ruina, que como no puedan abrir un par de días por falta de suministros o cualquier otro de sus líos los llevaría probablemente a cerrar para siempre, pero resulta que les cae una multa de suspensión de treinta días, y tras estos siguen abriendo como si nada.
En los cambios de tono, hay momentos álgidos apasionantes, pero también capítulos que bajan bastante el ritmo y el interés. Y teniendo tan solo ocho o diez episodios tan cortos por temporada cuesta entender que haya estos huecos, y más cuando es una serie bastante planificada de antemano.

También desentona y decepciona que una obra que parece querer ser realista tenga momentos como la fiesta de cumpleaños en que sin querer drogan a todos los niños, un intento de chiste demencial difícil de aceptar, o más grave aún, que en el final de temporada resuelva todo lo planteado con un deus ex machina tan forzado y buen rollista. En la segunda etapa se suaviza porque siguen teniendo muchos aprietos, pero eso no evita que el un giro resulte muy, muy, muy tramposo.
A pesar de mostrar Storer tan buenas ideas y soluciones, la irregularidad vista en etapa, y que será constante durante todo el recorrido de la serie, le impide alcanzar el nivel que hay latente, de manera que lo que podía ser una obra sobresaliente e incluso revolucionaria se queda en un notable, un entretenimiento de gran calidad que aguanta muy bien los revisionados pero que siempre deja un regusto de no estar rematado del todo, de no explorar todo su potencial, de perder el foco en algunos tramos, de dejarse cosas a medias…



















Drama, superhéroes, acción, suspense












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