Archivo mensual: abril 2012

JUEGO DE TRONOS – 203 – LO QUE ESTÁ MUERTO NO PUEDE MORIR.


203 – What is Dead May Never Die
Escritor: Bryan Cogman.
Director: Alik Sakharov.
Valoración:

Sinopsis:
Bran descubre sus poderes. Stannis y Renly negocian una posible alianza. El periplo de Arya se complica. Los Greyjoy mueven ficha.

Resumen:
Antes de partir del hogar de Craster de malas maneras (por meter Jon las narices donde no debe), Sam se despide emotivamente de Elí. En Invernalia, Bran le comenta al Maestre sus sueños en los que se ve en la piel de su lobo huargo.

Cat llega al campamento de Renly, y conoce a su esposa Margaery Tyrell y a Brienne, una mujer guerrera que jura fidelidad para entrar en la guardia real. Margaery y su hermano Loras (el amante de Renly) aconsejan a Renly sobre cómo proceder para llegar a gobernar los Siete Reinos.

En Pyke, Theon se ve desplazado a favor de su hermana Asha en los planes de su padre para saquear y dominar el Norte ahora que los ejércitos están al sur con Robb. Aunque duda si seguir siendo fiel a Robb, al final toma partido por su familia.

Sansa sobrevive a los trámites de la corte (cenas con la familia real, etc.) como bien puede. Tyrion sigue con sus planes para limpiar el Consejo Privado de gente poco fiable. El Maestre Pycelle se descrubre ante sus tretas y lo encierra.

Los soldados Lannister que buscan a Gendry atacan el grupo de Yoren. Arya, Gendry, Pastel Caliente y otros son apresados. Yoren, Lommy Manosverdes y otros son asesinados.

Mejores frases:
-Jon: Vi… algo llevarse al niño.
-Mormont: Sí. Fuera lo que fuese, me atrevería a decir que lo volverás a ver.

-Renly: Brienne de Tarth, podéis pedirme lo que deseéis. Si está en mi poder, os lo concederé.
-Brienne: Alteza. Os pido el honor de formar parte de vuestra Guardia Real. Seré uno de vuestros siete, daré mi vida por vos, y os protegeré de todo daño.
-Renly: Hecho.

-Loras: Si Robb Stark quiere un pacto con nosotros, debería venir él mismo, no esconderse tras las faldas de su madre.
-Cat: Mi hijo está luchando en una guerra, no jugando a una.

-Balon: Los Hijos del Hierro saquearán y se dedicarán al pillaje, como en los viejos tiempos, a lo largo de toda la costa norteña.

-Balon: Tú cogerás un barco y arrasarás las aldeas pescadoras de la Costa Pedregosa.
-Theon: ¿Un barco? ¿A ella le das treinta y a mí uno solo?

-Balon: Nosotros no sembramos. Somos los Hijos del Hierro. No somos súbditos. No somos esclavos. No aramos los campos, ni nos deslomamos en las minas.

-Tyrion: La reina no debe saberlo.

-Margaery: ¿Quieres que venga mi hermano a ayudar?
-Renly: ¿Qué?
-Margaery: Podrías empezar por él. Sé que no le importará. O puedo girarme y tú finges que soy él.

-Lo que está muerto nunca puede morir, sino que se alza de nuevo, más duro y más fuerte.

-Varys: El poder está donde los hombres creen que está. Es un truco, una sombra en la pared. Y un hombre pequeño puede proyectar una gran sombra.

-Arya: ¿Queréis a Gendry? Ya lo tenéis. Amaba ese yelmo.

Comentario:
Tras los ligeros achaques y fallos del episodio 202, Lo que está muerto no puede morir recupera la consistencia, fluidez y fuerza del inicio de la temporada. El exquisito ritmo, capaz de saltar entre tramas lejanas y no relacionadas sin que se pierda interés o afecte a la comprensión de la historia, la calidad de cada escena por separado, todas escritas y dirigidas con una solidez pasmosa, la fuerza visual resultante, la garra de todos los personajes, incluidos los recién presentados… Juego de tronos nos regala otro episodio excelente, perfecto.

Se pone de manifiesto de nuevo que hay cambios que son necesarios y hay cambios que no tienen por qué serlos pero se pueden entender y aceptar. ¿Por qué? Porque obedecen a las necesidades de adaptar a otro formato, porque facilitan la escritura (resumiendo, sintetizando, etc.) y sobre todo porque encajan muy bien en la narración, sin lastrar el ritmo, sin desviar innecesariamente historias por caminos ilógicos (y quedaos con este comentario, porque el episodio 204 es un ejemplo de todo lo contrario). Apenas ha habido quejas, ni por mi parte ni por la de otros espectadores, sobre que Margaery poco tiene que ver con la de los libros, o que la parte de Yoren y Arya es diferente. La joven y modosita reina descrita por George R. R. Martin poco juego podría dar sin mostrar a toda su intrigante familia detrás, y han decidido aumentar su importancia (y aunque todavía falta mucho para comprobarlo, no me sorprendería que sustituyera a su intrigante abuela, Olenna la Reina de las Espinas). Sí, entre ella y Loras se ningunea un poco a Renly… pero no es que en los libros fuera un gran señor, y la trama y personajes mostrados hasta ahora son de calidad. En cuanto a Yoren, me ha gustado como se introduce la oración de Arya sobre las personas de las que se quiere vengar, algo que de incluirse requería una explicación difícil de meter y que ha sido resuelto con gran habilidad. Además se maximiza muy bien la caída de Yoren, que sucede por cierto en un desenlace muy logrado.

El único fallo gordo del capítulo es de nuevo Shae, pero será que me he acostumbrado, pues ya la aguanto sin llevarme las manos a la cabeza. Pero siendo objetivo, es un personaje incongruente y mal llevado. No es creíble que una persona de baja clase social trate así a un noble (al que le da de comer además), ni que Tyrion acepte una puta tan jodidamente molesta cuando ya tiene problemas de sobra. Como dije en la primera temporada, en las novelas se enamora de Shae porque es justo lo que necesita en momentos de tanto estrés: una escapatoria, una fantasía en la que sumergirse y ser feliz. No entiendo qué pretenden los guionistas con este cambio, por qué no son capaces de ver que no encaja en este universo.

Pero incluso con la espina de Shae, el episodio pasa volando, captando todos los sentidos en una orgía escenas visualmente arrolladoras (de nuevo decir que la dirección es sublime y aprovecha magistralmente los recursos disponibles) y enganchando con numerosos personajes magníficos. Momentos para enmarcar hay un puñado: la cena de Sansa con Cersei, demoledora, y su encuentro con Shae, bastante gracioso; el plan de Tyrion con Meñique, Varys y Pycelle, reunido en una sola escena con gran acierto; la presentación de Brienne y en general la parte de Renly, incluyendo la interpretación de Natalie Dormer como Margaery (no esperaba menos tras su papelón en Los Tudor); la parte de Pyke, con intensos enfrentamientos entre Balon y Theon; la captura de Arya, con la espeluznante muerte Lommy Manosverdes… Tan sólo puedo decir que la sección de Jon sabe a poco, pero como en el libro va con cuentagotas y manteniendo la expectación.

Y termino como es habitual con detalles o curiosidades. El campamento de Renly…. Su localización y distribución no es que sea muy inteligente y estratégica. Encarado en la orilla, con lo que limpita las posibilidades de maniobra y huida en caso de ataque, o completamente expuesto a un ataque por mar.

HABRÁ TERCERA TEMPORADA DE JUEGO DE TRONOS.

El estreno de la segunda temporada de Juego de tronos ha pegado un buen subidón en las audiencias (casi doblando el estreno de la primera: de 2.2 a 3.8), con lo que cumple de lleno las espectativas de la HBO y ha garantizado su tercera temporada.

George R. R. Martin, autor de las novelas, confirma lo que indicaban algunos comentarios de los productors ejecutivos David Benioff y D. B. Weiss a lo largo del tiempo que llevan embarcados en este proyecto: que Tormenta de espadas es una novela demasiado larga y compleja para caber en diez episodios, con lo que la tercera sesión abarcará sólo la mitad de ella. Indican también algo obvio a estas alturas: que no es posible rodar más de diez episodios al año en producción tan grande.

Esto confirma prácticamente la intención de Benioff y Weiss de llegar a ocho temporadas, algo que también han dejado caer de vez en cuando. Es una cifra extraordinaria para cualquier serie, y más para una de la HBO, que no suelen ser muy largas. Era obvio que tendrían que llegar a las seis o siete temporadas (dependiendo de si unían Festín de cuervos y Danza con dragones), pero han tirado por lo alto. Recemos a los Siete para que este viaje no se vea truncado a medio camino.

JUEGO DE TRONOS – 202 – LAS TIERRAS DE LA NOCHE.


202 – The Night Lands
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Alan Taylor.
Valoración:

Sinopsis:
Robb busca aliados en la familia de Theon Greyjoy, pero estos tienene sus propios planes. Tyrion se emplea a fondo como Mano del Rey. Dany busca una salida a sus infortunios.

Resumen:
Yoren espanta unos solados de Desembarco del Rey que andan tras Gendry por ser un bastardo del fallecido rey Robert. El muchacho descubre que Arry es Arya, de familia noble. Theon Greyjoy llega a Pyke, su tierra natal, cargando el mensaje de Robb que pide a su padre, Balon, unirse a su guerra. Pero no es bien recibido, su hermana tiene más poder que él y en los planes de su padre no está arrodillarse ante nadie.

Davos forja una alianza con el poderoso pirata Salladhor Saan para obtener barcos con los que Stannis pueda hacer más fuerte su ataque contra Desembarco del Rey. Melisandre, la bruja de rojo, controla al Rey Stannis y trata de procrear con él para conseguir herederos. Sam quiere ayudar a una de las chicas de Craster, pero Jon se lo quita de la cabeza. En otro momento, Jon descubre qué ocurre con los bebés que nacen niño: Craster los entrega a los Caminantes Blancos.

Tyrion se deshace de Janos Slynt por no considerarlo fiable, y pone a Bronn al mando de la guardia de Desembarco, las Capas Doradas. Sus roces con Varys y Cersei son constantes: la corte es un nido de víboras. En el otro continente, Dany descubre que Rakharo ha sido asesinado en su misión de buscar una salida del desierto.

Mejores frases:
-Cersei: Haces un viaje al Muro y ya vuelves creyendo en los grumpkins y los snarks.
-Tyrion: No sé en qué es lo que creo, pero te voy a mostrar un hecho. La Guardia de la Noche es lo único que nos separa de todo aquello que mora más allá del Muro.

-Tyrion: No estoy cuestionando vuestro honor, Lord Janos. Estoy negando que lo tengáis.

-Tyrion: Si te pidiera que asesinaras a una niña, aún en el pecho de su madre, ¿lo harías sin preguntar?
-Bronn: ¿Sin preguntar? No. Preguntaría por cuánto.

-Salladhor: Nunca pensé que tendrías por hijo a todo un creyente.
-Davos: Es joven todavía.

Comentario:
Este segundo episodio pone de manifiesto la tenue línea que separa al fan de las novelas de la adoración al rechazo. Un par de cambios menores, una escena que no llene, y nos tiramos de los pelos. En los foros que sigo, tanto españoles como estadounidenses (asshai.com y westeros.org principalmente), el episodio se ha criticado bastante, muchos incluso han dicho que ha sido el peor de la serie. Y tal y como yo lo veo, no sólo es buen episodio, sino que comparativamente es superior a algunos de la primera temporada que resultaban algo lentos y sosos. Quizá su problema es que no es especialmente intenso, sino de transición, y que afilamos mucho las uñas. Un par de escenas poco satisfactorias no tiran un capítulo por tierra, desde mi punto de vista.

Pero sí es cierto que, al contrario que en el episodio precedente, de ritmo fluido y equilibrado hasta la perfección, en este encontramos un par de achaques. El peor de todos es notable, y sin duda digno de ser criticado. La escena del burdel… no es justificable, no aporta nada, es lenta, tediosa… ¿Qué pretendían conseguir con ella? Nadie lo sabe. La escenita en plan voyeur, la puta con el semen colgando de la boca andando por ahí (ridículo en una casa de lujo), la presencia siempre injustificable de la puta llamada Ros (odiadísima por los fans, y con razón: ¿tantos personajes eliminados y te pones a inventar otros?), el discurso largo de Meñique que está fuera de lugar (no aporta nada a ninguna trama)… Teniendo en cuenta que un episodio de esta serie muestra pocas escenas, todas largas, pausadas y densas, incluir una tan innecesaria no se entiende, y entiendo las quejas. Y esto me lleva a otra crítica habitual: ¿por qué ese empeño en meter escenas de sexo innecesarias?

En otro plano encontramos un par de partes a las que les falta algo para ser redondas. La discusión entre Tyrion y Varys me sabe a poco, como si fuera recalcar lo obvio de forma muy poco llamativa. Ni los diálogos ni las amenazas veladas impactan, le falta garra a la secuencia. Y de nuevo cabe preguntarse si no había nada mejor en lo que emplear el tiempo. Igual sucede con el folleteo de Theon en el barco: se puede recordar que es un guarrete en menos tiempo, o no hacerlo, que ya lo sabemos de sobra. De la sección de Daenerys hay únicamente una aparición, y no destaca mucho. Sirve para quitarse a Rakharo de encima, pues el actor Elyes Gabel nos dejó colgados para irse a trabajar en el cine (un problema habitual en las series: no vas a perder tiempo y dinero blindando el contrato de un intérprete bastante secundario). Pero puestos a hacerlo, podrían haberse esmerado más. La escena es confusa: no muestran bien que sea Rakharo, lo dicen luego de pasada en el diálogo, y una de las doncellas de Dany se pone a llorar, cuando no hemos visto relación alguna entre ellos.

En la parte “funciona de maravilla como serie pero no alcanza la perfección esperada” tenemos el final de la aventura del Muro, con el bebé y el Caminante Blanco. Se entiende como aporte necesario para mantener en juego el interés y la comprensión de lo que hay Más Allá del Muro, de la gran amenaza que viene con el invierno, y aunque algunos piensan que esto no era necesario (porque conocen la historia del libro y cualquier cambio minúsculo les parece grave), pensando detenidamente en ello me parece que sí lo es, de hecho es imprescindible, y qué mejor momento para mostrar algo de ello que con Craster y sus sacrificios: ya tenías ahí la semilla, sólo hay que ampliarlo un poco. Otra cosa es la fuerza de la escena, que resulta un tanto forzada, o que el Otro o Caminante Blanco de nuevo da una mala impresión, en diseño (¿dónde está el blanco o el parecido a las descripciones de la novela?) y en efectos sonoros (exageradísimos, claramente puestos como recurso fácil para formar intriga).

El resto es excelente. La presentación de Pyke habría ganado con el tiempo que se ha perdido en lo del burdel, pero funciona muy bien y me parece muy clara de cara a los no lectores (que meter más secciones y protagonistas no es fácil). Me encanta Balon (otro actorazo: Patrick Malahide) y como humilla a Theon y como aparece Asha (aunque sea en el momento justo, podemos suponer que estaba escuchando) para rematar la faena. A Asha (lo dicho, me niego a llamarla Yara, es absurdo) quizá le falta un poco de desparpajo, pero no entiendo las voces que la ponen a parir por no parecerse en nada a los libros, cuando es sumamente fiel y la actriz lo hace bien.

Arya tiene un par de secciones deliciosas y divertidas en las que se aprovecha para presentar debidamente a sus acompañantes. Graciosísimo cuando Gendry se dirige a ella como una dama. Empezamos a ver como Tyrion se asienta en la corte, usando su astucia y posición para ir eliminando individuos de dudosa confianza y utilidad de cara a afianzar su poder. Los roces con Cersei también aportan siempre algo interesante. Y poner a Bronn al mando de la guardia de Desembarco del Rey es una gran idea: mantienes a un personaje y actor interesantes y evita añadir un personaje nuevo que realmente no es necesario. Todo lo de Davos y Stannis me ha encantado. Diálogos ágiles (tronchante la conversación con Salladhor), personajes bien definidos e instantes inquietantes (Melisandre y su seducción).

Para terminar, tres detalles menores. Grenn y Edd están pelando patatas, tubérculo que Martin evita en las novelas porque Poniente es semejante a la Europa pre-Colón y no conocen dicho alimento. Se presenta a Podrick Payne como escudero de Tyrion… pero ni se le ve la cara. Y hay un aspecto que me tiene intrigado: ¿cómo funcionan las puertas en este universo ficticio? Porque cuanto más me fijo, más raras que me parecen. Carecen de cerradura interior (el canto es liso), no tienen pestillo, el marco no existe (se cierran contra el muro)… ¿Cómo se cierran y mantienen cerradas? No he visto nada que lo permita, pero por algunas escenas (como una del episodio tercero donde abren de un golpe) parecen indicar que sí se cierran. ¿Fallo de diseño artístico? ¿Se me ha escapado algo?

EN TERAPIA – TEMPORADA 3 Y FINAL.


In Treatment
HBO | 2010
Productores ejecutivos: Paris Barclay, Hagai Levi, Stephen Levinson, Mark Wahlberg, Anya Epstein, Dan Futterman.
Intérpretes: Gabriel Byrne, Amy Ryan, Dane DeHaan, Irrfan, Debra Winger.
Valoración:

El tercer asalto a la vida del terapeuta o psicólogo Paul Weston supone un bajón considerable de calidad e interés en una serie que venía siendo magnífica, ofreciendo una temporada con tramos fallidos o poco sustanciosos y unos personajes mucho menos interesantes que sus predecesores. Sin duda se debe a que este remake de una producción israelí ya no se basa directamente en los personajes y capítulos escritos por Hagai Levi, sino que es una extensión que parte de cero donde por si fuera poco el principal artífice de la versión, Rodrigo García, parece que también dejó la serie en manos de su segundo, Paris Barclay, y me temo que los escritores de esta ronda no solventan el reto con el nivel de calidad necesario como para estar a la altura de los años anteriores. Esta temporada además consta únicamente de cuatro citas cada semana, dos emitidas los lunes y otras dos los martes, reduciendo así aún más el número de episodios con respecto a las etapas anteriores (28 en vez de 35 y 43).

Empezamos la semana con el paciente llamado Sunil, un indio que tras el fallecimiento de su mujer es traído a Estados Unidos por su hijo, quien está casado con una estadounidense. Dos desencadenantes principales hunden a Sunil en una depresión: el fallecimiento de su esposa, que le ha dejado sin el centro de su vida, y el aislamiento y choque de culturas que vive en su nuevo hogar. A Paul le cuesta llegar a él, y poco a poco descubre otros aspectos cruciales de su vida, como un amor arrebatado antes de la boda obligada por la cultura hindú. Sus sesiones son cada vez más intensas, pues empieza a indicar una conducta más que hostil hacia su nuera y Paul teme que se vuelva violento. El final de esta trama, por intentar ser original, queda un poco raro y forzado, pero el personaje resulta el más intenso e intrigante del año, y el actor Irrfan se marca otro de esos enormes papelones que ha dejado la serie.

Frances es una actriz bastante famosa, tanto en teatro como en cine. Su vida es un caos de sentimientos porque no sabe enfrentar muchos aspectos de su vida: el distanciamiento de su hija, el recuerdo de su madre que murió tras una larga enfermedad que ahora ataca a su hermana, la posibilidad de haber heredado ese cáncer de pecho y el miedo a que averiguarlo cuanto antes llevaría a la terrible decisión de si extirparse los senos o no… Pero todo esto no lleva a nada. Demasiada ambigüedad y demasiado frente abierto que no termina de centrarse nunca. Sus sesiones fueron las menos gratificantes de toda la serie, de hecho la mayoría resultaban aburridas y algunas un verdadero coñazo. Termina su terapia sin transmitir la sensación de haber contado algo, de haber llevado el personaje a alguna parte. Como es esperable, la conocida actriz Debra Winger lo hace de maravilla.

Jesse es un adolescente que de los problemas que arrastra no sabe qué lugar ocupa en el mundo, qué se espera de él y adónde se dirige. Por ello muestra una conducta errática, depresiva unas veces y autodestructiva otras. Ser gay en un mundo homófobo casi es poca cosa comparado con no recibir amor de los padres y descubrir además que es adoptado y los biológicos quieren ponerse en contacto con él. Dane DeHaan es otro actor que borda su interpretación, ofreciendo unas sesiones que oscilaban entre interesantes e intensas pero lidiando también con otras que aportaban muy poca cosa. Al personaje le faltó un poco más de garra y un rumbo más definido. Su final sabe a poco, con lo que acrecienta la sensación de que tampoco termina de ser una historia al nivel de las temporadas anteriores.

Tras acabar bastante mal con Gina y aumentar su distanciamiento con la lectura del libro que ella publica y donde se ve muy mal descrito en un personaje, Paul opta por buscarse otra terapeuta. Lo necesita, pues duerme fatal y todavía arrastra viejos temores (que su trabajo no sirva para nada y no esté ayudando a sus pacientes) y secuelas sobre el tema paterno (le obsesiona la posibilidad de haber heredado el párkinson). La cosa no empieza bien, porque entra en la dinámica de la terapia con arrogancia (qué joven es ella) y cerrando sus sentimientos, pero Adele, como buena profesional, termina cazándole y sacando cosas a la superficie. Paul, a trompicones, evoluciona… aunque sus incipientes sentimientos hacia ella (¿amor, dependencia, necesidad?) provocan nuevos problemas.

Las sesiones con Adele han sido para mí las más esperadas de este año, porque eran las que ofrecían un rumbo más claro y una carga dramática más tangible que ha sido muy bien manejada. Además, la actriz Amy Ryan (The Wire, The Office), una de mis favoritas de la tv (por belleza tanto como por calidad), está impecable en su rol y supone una gran réplica a Gabriel Byrne. Resulta una doctora simpática, no como Gina, que me caía bastante mal, pero también hay que decir que las sesiones están a un nivel algo inferior al de aquellas.

En cuanto a la trama personal del propio Paul, aparte del tema de su posible enfermedad tiene durante un tiempo a su hijo menor en casa y otras veces aparece una nueva novia, pero lo cierto es que estos dos caracteres aportan bien poco. Así, su historia no resulta tan completa y atractiva como el enamoramiento de la primera temporada o la denuncia de la segunda, con lo que da la sensación de que no hay una gran aventura que dirija al personaje central. Lo único que da juego son sus sesiones con Adele, de las que, como con el resto de personajes, ni todas son perfectas ni el desenlace termina de llenar del todo, sobre todo si la comparamos con la calidad ofrecida otros años o tenemos en cuenta que es el final de la serie y como cierre queda algo pobre.

In Treatment (En terapia) ha sido una producción arriesgada y atrevida incluso para la televisión de hoy día, muy abierta a experimentos de toda clase. Ha supuesto un acertadísimo remake de una serie tan lejana a nuestra cultura que probablemente nunca la hubiéramos conocido (y de hecho no hay quien la encuentre, probablemente no se ha editado ni emitido fuera de Israel -y como anexo, otros países han hecho sus versiones-). Pero también fue difícil de rodar (requiere muchos capítulos, muchísimas líneas de diálogo e interpretaciones muy complejas; por lo visto Byrne acabó quemadísimo) y difícil de encajar en la parrilla de forma que llegase bien al público, porque también es una serie que no llama la atención fácilmente y que requiere esfuerzo, paciencia y un seguimiento constante. Incluso para la HBO ha sido una producción demasiado cerrada e exigente que no ha llegado a mucha gente. Por ello no pasó de tres temporadas, arrastrando durante poco tiempo rumores de que se pretendía seguir con Adele de protagonista. Y sin embargo, todo el que la ha visto habla maravillas de ella. Porque una vez introducidos en su dinámica se descubre una joya en bruto. Pocas veces he visto personajes ficticios tan de cerca, y muchas menos una serie tan aparentemente lenta y difícil me ha atrapado tanto. Así, aun con su tercera temporada decepcionante, la considero totalmente imprescindible para el espectador que busca calidad y riesgo artístico. Una obra de culto a reivindicar.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

PARKS AND RECREATION – TEMPORADA 1.

Parks and Recreation
NBC | 2009
Productores ejecutivos: Greg Daniels, Howard Klein, Michael Schur.
Intérpretes: Amy Poehler, Rashida Jones, Aziz Ansari, Nick Offerman, Aubery Plaza, Chris Pratt, Paul Schneider.
Valoración:

Siguiendo la estela del éxito de The Office (la versión estadounidense), Parks and Recreation es una comedia rodada en estilo de falso documental y con un humor que se alcanza desde la vergüenza ajena que provocan sus personajes tontos, ridículos o gilipollas y las situaciones absurdas y patéticas en que se meten. A simple vista, el parecido con The Office parece excesivo, aunque poco a poco se olvida. Se cambia una oficina de una empresa de papel por una del ayuntamiento de una ciudad pequeña, y se mantiene el jefe idiota y torpe que trae de cabeza a sus empleados, aunque aquí lo han convertido en mujer en mujer bajo el rostro de Amy Poehler, quien se marca un papelón de los que impactan.

Igual que The Office, la primera temporada de Parks and Recreation, de breve y sencilla, resulta sólo una introducción o toma de contacto. No se puede decir únicamente basándose en ella si es una serie buena o mala, si acaso únicamente que la temporada es flojita y sabe a poco pero entretiene bastante. Conforme la serie creció fue ganando fama, y actualmente es una comedia de las que, sin triunfar en las audiencias, tiene un grupo sólido de seguidores que la adoran. Apenas estoy introduciéndome en la segunda temporada, y aunque por ahora no pega un subidón destacable sin duda gana en interés y los personajes se van asentando bastante bien. Y una recomendación, si vienes en blanco a la serie (es decir, si no conoces su estilo de humor basado en lo cutre -que no es lo mismo que ser cutre-), es tener paciencia, porque en mi experiencia (con The Office y otras del estilo) el golpe es difícil de digerir: todo personaje, situación y argumento es tan excesivamente ridículo, vergonzoso y penoso que de primeras puede provocar rechazo. Como toda comedia, tiene un estilo en el que o entras o no conectarás nunca con ella.

La oficina de Parques y Recreación se encarga, como su nombre indica, de los elementos recreativos y los parques de la ciudad. Con un director pasota (Ron –Nick Offerman-, como conservador, está en contra del trabajo público), el trabajo recae en la entusiasta feminista Leslie (Amy Poehler). Ésta encuentra un nuevo objetivo en su vida laboral en un enorme hoyo de una obra dejada a medias y que pretende convertir en parque. El asunto va obviamente para largo, porque no hay dinero ni interés y sus compañeros son unos patanes o unos pasotas: Tom (Aziz Ansari) sólo piensa en ligar, Mark (Paul Schneider) es el único mentalmente estable pero pasa de todo, April (Aubrey Plaza) es una becaria insignificante… En el embrollo se ve envuelto también una vecina que vive al lado del susodicho lugar, Ann (Rahsida Jones, vista precisamente en The Office), con su lastre de novio Andy (Chris Patt). Aunque en este primer año apenas se ahonda en dos o tres personajes, poco a poco se les irá dando más importancia al resto y se añadirán otros nuevos.

Por cierto, los títulos de créditos y su tema son horrorosos.

JUEGO DE TRONOS – 201 – EL NORTE RECUERDA.


201 – The North Remembers
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Alan Taylor.
Valoración:

Sinopsis:
Sansa aprende a sobrevivir rodeada de enemigos. Los hermanos de Robert, Stannis y Renly, se preparan para disputar el trono a los Lannister.

Resumen:
Alerta de spoilers: En los resúmenes describo a fondo los episodios.–
Sansa sufre como bien puede las hostilidades de Joffrey, fingiendo y mintiendo para salvar su pellejo. Tyrion llega a Desembarco del Rey para ser la Mano del Rey, y choca con Cersei, quien ejercía hasta ahora de principal dirigente de la corte como Reina Regente. Bran, en Invernalia, tiene sueños de lobo. Daenerys, en el desierto del otro continente, no sabe adónde dirigirse. Robb envía a los Lannister las condiciones que pone como Rey en el Norte para acabar la guerra. Jon y sus compañeros de la Guardia de la Noche llegan al torreón de Craster, un salvaje que va por libre y no ha desaparecido con los demás; afirma que Mance Rayder, rey de los salvajes, los está reuniendo a todos para ir hacia el sur huyendo del invierno.

En Rocadragón, Stannis Baratheon se proclama Rey de los Siete Reinos justificándose en que Joffrey no es hijo de Cersei y Robert, sino fruto del incesto, y que por línea sucesoria de Robert va antes que su hermano Renly, que también dice ser rey. Su fiel consejero Davos se apena de que el rey haya abrazado una nueva religión siguiendo a una extraña mujer, pero decide aguantarse y seguir su causa.

Mejores frases:
-Tyrion: Mi señora, lamento vuestra pérdida.
-Joffrey: ¿Su pérdida? Su padre era un traidor confeso.
-Tyrion: Pero aun así, su padre. Seguramente con la reciente pérdida de vuestro querido padre podéis comprenderlo mejor.
-Sansa: Mi padre era un traidor. Mi madre y mi hermano también son traidores. Yo soy leal a mi querido Joffrey.

-Craster: ¿Queréis saber qué es lo que Mance Rayder está haciendo? Reuniendo un ejército. Por lo que he escuchado, tiene ya más hombres que cualquiera de vuestros reyes sureños.
-Mormont: ¿Y a dónde planea llevarse dicho ejército?
-Craster: Cuando estás en lo más profundo del norte, solo hay una dirección por la que ir.

-Melisandre: Porque oscura es la noche y los terrores la pueblan, anciano, pero el fuego los quema a todos.

-Meñique: El conocimiento es poder.
(…)
-Cersei: El poder es poder.

Comentario:
Alerta de spoilers: Si no has visto los capítulos, los comentarios tienen muchos datos reveladores.–

Es magnífica la impresión que deja este enorme episodio con el que Juego de tronos inicia su segunda temporada. Prácticamente hace olvidar esa pequeña espina que mantuvo (desde mi punto de vista obviamente) la nota media de la primera sesión apartada del excelente más veces de las que hubiera deseado: la sensación de que aun siendo una serie de primerísimo nivel podía ser aún mejor con algo más de ritmo y vitalidad. Sin embargo, el segundo capítulo produce emociones encontradas, al perder el foco en unas cuentas escenas malogradas, con lo que se abre la puerta a la duda: ¿volverá a ser una serie ligeramente irregular o se lanzará por fin con todo el potencial que guarda?

Volviendo a El Norte recuerda, la narración se desarrolla con un ritmo fluidísimo e hipnótico donde se maneja de maravilla cada salto en la trama, el posicionamiento de personajes conocidos y la presentación de los nuevos. Todo está hilado con maestría, cada escena se conecta con la siguiente y todas forman parte de un todo donde no falta nada, donde cada secuencia tiene todo lo que necesita desde el guion (los diálogos perfectos) a la puesta en escena (dirección de actores y tempo narrativo encomiables). Aunque no sea el episodio más espectacular por acontecimientos concretos o importantes, resulta probablemente el mejor escrito hasta la fecha. La única pega, y no me parece grave, es que se podía haber explicado mejor el tema de los bastardos; me pregunto si los no lectores lo han pillado bien, porque parece que en esas escenas finales no se expone bien a quiénes matan, porqué y sobre todo cómo los hallan.

En cuanto a la dirección, como en toda la serie resulta muy equilibrada y profesional, en un nivel alcanzable por poquísimas producciones (la mayoría además de la HBO) y superadas por menos aun (actualmente Boardwalk Empire y si me apuras cerca se queda Breaking Bad). La sabia dirección de actores saca todo el partido de las figuras experimentadas tanto como de las menos dotadas: de Sophie Turner (Sansa) y Jack Gleeson (Joffrey) no esperaba un papel tan ajustado cuando parecían algo cortos en el primer año, y los nuevos intérpretes son guiados perfectamente para que cada gesto que realicen forme parte de los matices del personaje (Davos se define bastante antes de empezar a hablar, Stannis lo hace por su semblante también… y los dos actores –Liam Cunningham y Stephen Dillane– están imponentes). Y quiero mencionar también la banda sonora de Ramin Djawadi, poco llamativa en primera instancia (decepción para los que esperan el ruido facilón de la era Hans Zimmer) pero crucial de manera sutil en momentos clave (en la parte de Stannis es imprescindible para darle un aura de importancia e intensidad).

Entre el inconmensurable nivel de producción (donde no sólo hay dinero, sino también muchísimo talento: el vestuario y decorados son increíbles) y lo bien que se aprovecha en la puesta en escena (se cuidan de mostrar salones, tronos y lugares como si formaran parte de la narración) cada plano llena los ojos de manera impresionante. Es una serie que se puede disfrutar a muchos niveles, más cuanto más te guste el cine y la televisión de calidad: sus tramas inteligentes y bien desarrolladas, sus personajes gloriosos de los que enamorarse, la imaginación deudora de los libros, los actores tan bien elegidos, la ambientación soberbia, la composición de innumerables planos perfectos…

Y ahora paso al análisis sobre cómo es la adaptación desde el punto de vista de un lector exigente como yo (y por lo que veo en foros varios, exigente no es lo mismo que fanático, que los hay que se quejan de que su escena soñada no tiene un rayo de sol donde debería…):

En la temporada primera hubo cambios que he entendido pero no me ha gustado cómo han quedado, como Renly y Loras. Ha habido detalles un poco mosqueantes, como la caracterización de Cersei (que ha mejorado bastante en cuanto a la labor de la actriz pero el maquillaje -pelucón y cejas que cantan- sigue siendo anormalmente flojo comparado con los demás personajes). Ha habido cosas que no me gustaron casi nada, como la cutre forma de sacar a Tyrion de la batalla de la temporada, no mostrar nada de ella y exponer tan mal el tema de liberar Aguasdulces y capturar a Jaime. Y ahora empiezan a darse con mayor asiduidad otro tipo de cambios. Los que entiendo, no los hubiera realizado así probablemente… pero no sólo no me disgustan, sino que funcionan tan bien en la serie que no me quejo. Aquí entra lo que vemos de Cersei y Joffrey en los dos primeros episodios de esta temporada: una suavizada y el otro potenciado respecto a los libros. Joffrey tiene más presencia y trascendencia, no es sólo un niñito malcriado que realiza juegos crueles mientras el consejo gobierna. Toma decisiones, pone en apuros a la corte… En definitiva, toma un protagonismo quizá necesario o quizá no, pero como serie independiente de las novelas queda muy bien. Cersei por su parte resulta un poco menos fría (aunque no menos hostil), más a la deriva entre las injusticias de la política con las mujeres (y esto último, ojo, se trata bastante en las novelas), con lo que se consigue que conectemos más con ella, pues en la saga escrita hasta bastante más adelante no vemos su perspectiva y queda algo distante, como villana inquietante más que como un personaje más.

Escenas como la de Cersei y Joffrey discutiendo sobre los bastardos o la de Cersei echando un pulso con Meñique me parecen emocionantes y definen unos personajes de forma exquisita en muy poco tiempo. Curiosamente el segundo ejemplo ha sido bastante criticado, por mostrar un desliz en el perfecto conspirador Meñique, pero yo pienso que le aporta intriga, definición y matices: no puedes estar con Meñique (O Cersei o Joffrey) de figurante durante varias temporadas hasta que conocemos sus planes, como ocurre en las novelas, hay que describirlo para que sepas qué hace ahí y sumergirlo en la vorágine de acontecimientos; el formato es distinto y requiere una narración acorde a sus necesidades.

Ahora bien, este tipo de alteraciones puede implicar que a la larga se desvíen demasiado y esos pequeños detalles acumulándose hayan formado un personaje que ya no encaja del todo en futuras tramas. Ya lo comenté en la primera sesión con algún detalle menor (como cargarse al bardo de El Valle en Desembarco del Rey): ese es mi mayor temor, no el cambio de una escena o un personaje muy secundario, sino el cambio gradual en protagonistas o tramas importantes (Aguasdulces) que podría forzar a cambiar muchas más cosas en el futuro si las dejan navegar demasiado lejos. Pero por ahora, como digo, todo funciona de maravilla.

El capítulo deja numerosos momentos gloriosos, pero puestos a destacar me quedo con la escena inicial de Joffrey, Sansa y Dontos, incluyendo la aparición de Tyrion, y la presentación de Rocadragón, con la jura ante el nuevo dios y el sacrificio del maestre, siendo estas últimas escenas muy impactantes y que presentan de maravilla un nuevo grupo de personajes donde además todos han quedado cojonudos, tanto en fidelidad como en calidad dentro de la propia serie. Ah, y parece que por fin se han tomado en serio el meter a los huargos en la trama.

Repito lo ya dicho tiempo atrás: qué suerte hemos tenido de ver esta adaptación en la HBO. En ningún otro formato (miniserie o película) ni cadena hubiera salido algo tan bueno y fiel. Imaginad que hubiera quedado tan cutre como Camelot, tan poco emocionante como Los pilares de la Tierra o tan superficial y ruidosa como El Señor de los Anillos… Nos estaríamos tirando de los pelos.

EXTRAS – TEMPORADA 1.


Extras
BBC | 2005
Productores ejecutivos: Ricky Gervais, Stephen Merchant
Intérpretes: Ricky Gervais, Ashley Jensen, Stephen Merchant
Valoración:

Ricky Gervais y en menor medida su mano derecha Stephen Merchant, para quienes no los conozcan, son dos de los humoristas más destacados de la década en Reino Unido. Son los escritores, directores e intérpretes de programas varios, unas cuantas películas y sobre todo algunas series bastante aclamadas, pero su legado más destacable es la última revolución en la forma de hacer y entender la comedia, sea de chistes sueltos en un escenario o en forma de serie de televisión. Gervais ha popularizado un sentido del humor que va más allá de la acidez y la ironía y se sumerge de lleno en la auténtica vergüenza: se basa en construir personajes patéticos, humillarlos constantemente en situaciones cutres y ridículas y transmitir al espectador una sensación de asco, incomodidad y vergüenza que provoca carcajadas; en no pocas ocasiones también se pone patas arriba cualquier aspecto cotidiano con muchísima mala leche (racismo, política, amor, etc.). Ayudó también a lanzar una forma narrativa ahora muy utilizada: rodar en modo de falso documental, como si se estuviera realizando un reportaje sobre la vida o trabajo de los protagonistas, ayuda a dotar a esos personajes de un aura de realismo, con lo que el patetismo se hace más visceral, cercano, creíble.

En el año 2001 The Office sorprendió a propios y extraños con todas estas características, y si bien desde mi punto de vista pegó fuerte nada más que por este estilo rompedor, pues calidad no ofrecía mucha, es indudable que Ricky Gervais ha moldeado la comedia del presente, y su huella es ya muy larga. El remake estadounidense de The Office lo llevó a nuevas fronteras, tanto en el mapa como en calidad y éxito (de hecho es una de las mejores comedias de la historia), y luego fueron llegando otras como Modern Family o Parks and Recreations. Volviendo a Gervais y Merchant, entre otros tantos trabajos orquestaron otra serie de relativo éxito, llamada Extras.

En Extras seguimos a un actor fracasado (Andy, interpretado por el propio Gervais) que lleva años intentando meterse en el mundillo, conseguir un papel decente. Su trabajo se limita a apariciones como extra en unas cuantas producciones inglesas, donde siempre intenta, de forma penosa pues es un matado de la vida, conseguir que amplíen su papel, hacer amigos para conectarse, etc. Le acompaña su fiel amiga Maggie (Ashley Jensen), que es incluso más panoli que él. Sus motivaciones implican también el flirteo, donde aun arrastrando fracasos ridículos consigue rematar algunas citas… aunque eso no llena su vacío interior, su soledad.

En cada episodio de las dos breves temporadas (lo tradicional en Reino Unido) se topan con algún actor famoso que se representa a sí mismo… bueno, a una versión caricaturizada por este método de convertirlo todo en vergonzoso. Así, Patrick Stewart es un zumbado que sólo piensa en tetas, Ben Stiller es un pagado de sí mismo hasta límites alucinantes, Kate Winslet es una guarra de cuidado, etc.

Extras, como The Office, se me antoja sobrevalorada. La primera temporada de Extras es mucho más entretenida y divertida que la de aquélla, pero aun así se me ha resultado excesivamente simplona. Parece más un programa de sketches (números sueltos variados, con personajes en común de un programa a otro, tipo Vaya semanita) que una serie. El esquema de todos los episodios es el mismo: rodaje, intento de captar la atención del director, famoso diciendo cosas raras, amiga intentando ligar y fracasando en el proceso, la conversación que descoloca y deja en evidencia a los protagonistas mientras nos provoca arcadas a la vez que risas con algún tema polémico (racismo, enfermedades, etc.) y fin. Hay un poco evolución en esos dos únicos personajes relevantes al final de la temporada, con el guión de uno y el lío familiar de la otra, pero hasta entonces da la sensación de que como serie resulta bastante pobre. Pero también hay que decir que la pareja protagonista es simpática y su férrea amistad resulta creíble, y que en general como entretenimiento sin pretensiones funciona sin problemas, alcanzando algunas veces (menos de las esperables dado el género) su propósito: hacer reír. Pero sensación de calidad y huella en la memoria no deja ninguna.