SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 2.

FX | 2009
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson, John Linson.
Intérpretes: Ron Perlman, Charlie Gunman, Katey Sagal, Kim Koates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Maggie Siff, Williams Lucking, Ryan Hurst, Dayton Callie, Adam Arkin, Ally Walker, Taylor Sheridan, Winter Ave Zoli, Theo Rossi, Johnny Lewis.
Valoración:

Decía al terminar la primera temporada de Sons of Anarchy (Los hijos de la anarquía) que ofrecía calidad de sobra para citarla como un entretenimiento de buen nivel, pero que las tramas y personajes respondían a patrones muy clásicos y predecibles, con lo que se quedaba a un par de peldaños de lo que denominaría “la primera división de las series”. Pero esa limitación se hace pedazos desde el primer minuto de la segunda temporada, dejando a la anterior como una presentación quizá demasiado larga y típica pero muy necesaria, como una introducción a una historia mucho más grande que aquí se muestra en todo su esplendor. De hecho el salto cualitativo es tan notable que sorprendió a propios y extraños, consiguiendo que una serie que pasaba bastante desapercibida se pusiera en el punto de mira de crítica y publico, llegando a ser aclamada como la mejor temporada del año en muchos medios.

En la mejor tradición de The Shield (donde Kurt Sutter, artífice de Sons of Anarchy, era el segundo guionista del equipo) cada episodio es una auténtica bomba de situaciones cada vez más intensas, complejas y peligrosas. Los personajes caminan paso a paso hacia el infierno, todo lo que les ocurre va siempre más allá de lo que el espectador puede imaginar. Giros y más giros inesperados, situaciones límite de donde parece que no pueden salir impunes y tragedias durísimas van sembrando unos caracteres exquisitos que muestran una evolución fantástica.

En las historias principales dejamos al club de moteros Sam Crow con Jax (Charlie Gunman) pensando en reformarlo a largo plazo (es decir, alejarlo de tanta criminalidad y moverse más por la inteligencia que por la fuerza) y con su creciente odio por su presidente y padrastro, Clay (Ron Perlman), por aquello de acabar con la vida de la mujer de su buen amigo Opie. Este último, sin conocer al verdadero autor de su desgracia, anda muy perdido y trata de centrarse volcando sus fuerzas en el club, pero su inestabilidad causará varios problemas. El resto de hermanos orbita alrededor de uno de los dos líderes con mayor o menor fidelidad, creándose constantes roces y peleas que van en aumento conforme las diferencias se magnifican y los asuntos externos les agobian.

La llegada de un supremacista blanco, Ethan Zobelle (Adam Arkin), un tipo con gran inteligencia que pretende dominar el pueblecito de Charming echando a la escoria no blanca y a cualquiera que ose plantarle cara, es decir, a quien domina el crimen actualmente, los clubes, pone en apuros a Sam Crow, pero también a los agentes de la ley, que deben lidiar con la guerra entre ambos bandos. Tanto los sheriffs como la implacable agente del FBI (un personaje muy secundario pero de los más fascinantes, y la actriz Ally Walker lo borda) se ven desbordados y obligados por las circunstancias a realizar decisiones muy difíciles (brutal el final de la trama con el IRA y su relación con todo lo demás). La violación de Gemma (una inmensa Katey Sagal) por parte de la gente de Zobelle supone el primer gran golpe de efecto de la temporada, uno de los que marcan un punto de inflexión total en personajes y tramas además de ser uno de esos momentos capaces de dejar al espectador hipnotizado durante unos cuantos capítulos por la brutalidad de los hechos y sus consecuencias. Es considerada como la madre de todo el club, y debe luchar entre contarlo y hundirles en dolor y ansias incontroladas de venganza o soportar estoicamente sus penas. A partir de este trágico evento la cosa va in crescendo de forma demencial, con la tormenta de Zobelle imparable sobre el club cuando éste vive sus momentos más difíciles, acumulándose peligros de todo tipo donde no se ven salidas fáciles: las luchas internas, el periodo de encarcelamiento, la salida de Jax como vicepresidente del club, la caída de su novia, la legal doctora, al lado oscuro –es decir, a su lado-, Opie descubriendo la verdad, su padre atentando contra Clay, y por supuesto los numerosos conflictos del denso entramado de personajes secundarios, todos relacionados de forma impecable y que podría estar párrafos enteros citando.

Si la temporada se desarrolla con un nivel de notable con muchos momentos puntuales memorables, el tramo final termina por lanzarse a lo grande, ofreciendo cuatro episodios magistrales donde todo lo acumulado anteriormente va explotando aquí y allá y en la cara de los protagonistas. Todo se presenta como perfectamente planeado y medido, todo se muestra controlado y desarrollado por parte de los guionistas con una habilidad casi imposible de describir por más halagos que intente reunir. Una temporada brillante, espectacular, capaz de dejarte atónito en cada episodio y superar el listón en el siguiente. No disfrutaba de algo tan intenso y apasionante desde los mejores momentos de The Shield. Así pues, indistintamente de si la mente de Sutter dio lo máximo de sí en las prácticamente insuperables tramas de esta temporada y resulta que en posteriores sesiones el nivel se mantiene un poco más tranquilo (como parece que ocurre, según se dice), lo aquí visto me basta para citar a Sons of Anarchy como una de las imprescindibles de los últimos años.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s