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THE WALKING DEAD – TEMPORADA 7, PARTE 2.

AMC | 2017
Drama, zombis | 8 ep. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Christian Serratos, Tom Payne, Austin Amelio, Xander Berkeley, Jeffrey Dean Morgan, Steven Ogg, Khary Payton, Karl Makinen.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo todo, muerte de algún personaje incluido. —

Esta segunda parte de la séptima temporada de The Walking Dead ha sido incluso más desastrosa que la anterior. Hay un objetivo bien determinado en la trama pero sus autores se empeñan en reservarlo, y para ello nos arrastran a subtramas anodinas que no llevan a nada, a pesar de que hay personajes de sobra con los que explorar historias secundarias que no sepan a relleno barato y de que el propio género de supervivencia postapocalíptica permite infinidad de posibilidades. Como es lógico que ocurriera en esta situación, se pierde la tensión que debería haber durante todo el año por el destino de los protagonistas ante la tiranía de Negan. Y claro, para tratar de recuperarla deben recurrir a esas trampas tan molestas que por desgracia ya se han vuelto algo habitual: esconder de mala manera para más tarde la solución de algunas situaciones, meter falsas muertes con todo el descaro del mundo, tirar de flashbacks ñoños para ahorrarse el esfuerzo de la progresión dramática, intentar apañar los puntos álgidos a última hora…

Los tres primeros capítulos no están mal, de hecho parecían apuntalar aceptablemente bien (sin sorpresas ni un guion brillante) todo lo que se iba a desarrollar durante esta etapa, la situación de cada personaje y los distintos frentes de la lucha contra Negan. Pero a partir de ahí todo se estanca, todo lo expuesto se estira y diluye y, en los pocos casos en que cada elemento llega al esperado punto de inflexión, da la sensación de que es tarde, de que ya se había vuelto muy predecible y deberían haberlo resuelto con más contundencia en el momento adecuado.

En este aspecto destacan, como es obvio para mal, las eternizadas tomas de decisión de Carol, el Rey, Morgan, Rosita, Sasha, Rick, Gregory y Richard (el segundo del Rey). En todos ellos estaba claro como el agua que su elección de volver al juego o dar un paso al frente era inevitable. Si estuviéramos ante roles complejos y una evolución gradual y verosímil podríamos decir que la dilación en su maduración se ha hecho de rogar de forma interesante e intrigante. Pero no, la poca profundidad que tenían ha desaparecido, se han estancado y sólo muestran una cara. Repiten mucho que no quieren, pero al final, como se veía venir, se ponen en marcha, sin que quede en la mayoría de los casos claro por qué. Rick pasa de estar hundido a luchar con todo sin una transición clara, de hecho de repente parece que desaparece el peligro que lo agobiaba, se va incluso de parranda con Michonne. Carol no sé por qué se aisló, no es necesario para dejar de matar, ni sé por qué vuelve si lo que van a hacer es precisamente matar gente. Morgan y su viaje emocional pacifista era insostenible a estas alturas sin aplicarle al personaje un grado de locura, y por ello su renacer se ha hecho especialmente cargante. El Rey pasa de cero a cien también sin más, porque no ha cambiado nada, la gente de Negan sigue haciendo lo mismo (dominándolos y matando a alguno de vez en cuando), y la lucha contra ellos implicaría más miseria y muertes. Sasha y Rosita, poco interés por su cabreo, era evidente que no iban a salirse con la suya, que matar al malo sin una gran batalla, después de tanto enredo, tiene todas las de no sentar bien a los seguidores. De hecho los guionistas lo evitan sin mucho disimulo a pesar de ser el plan más lógico: apostar una docena de francotiradores alrededor y acabar con él en un plis plas, y esperar a ver si con suerte el grupo se deshace por dentro sin un líder tan fuerte. Pero ellas mismas lo desechan tras un simple rato de observación, porque claro, la gilipollez de que casualmente se ponga alguien todo el rato de por medio en la línea de tiro no se puede mantener mucho tiempo.

La trama también se hunde en la más absoluta nada. Sólo el capítulo centrado en Eugene y en menor medida en Dwight (711) aporta algo tangible, algo necesario a estas alturas: la visión de la vida en el bando de Negan, las muestras de posible disensión en sus filas… Y de paso nos recuerda el género de la serie, la supervivencia del ser humano en situaciones extremas: Eugene y Dwight son los cobardes que se adaptan a lo que le ofrecen los más fuertes, y cada uno nos trae una versión distinta. La existencia de este episodio señala muy bien el error de la temporada entera: si vas a irte a un receso centrado en pocos personajes, qué menos que mantener un trasfondo que contribuya a la historia global y aporte algo de profundidad. En el resto se olvidan de ello. Todos los protagonistas hablan de que hay que luchar pero, aparte de los cutres dilemas personales de unos pocos, no se muestra de forma adecuada el ambiente global de terror y el nacimiento de la resistencia.

No hay desarrollo de planes, entrenamiento consistente, investigación de las fuerzas y recursos del grupo de Negan y sus bases… Apenas vemos a alguno rapiñar algún arma, y sólo tenemos una fugaz escena de entrenamiento en los dominios del rey (representada por el típico adolescente entusiasta pero cargante). El trato con la gente de la chatarra es lo único más llamativo, y desde luego no está muy bien resuelto. Sabemos que se unirán a la lucha, así que, ¿por qué nos hacen perder el tiempo con efectismo intrascendente? Menos peleílla absurda de Rick con un monstruito y más relación entre personajes, que aparte de la jefa no presentan a nadie, y así sólo dejan la sensación de que serán carnaza en la batalla y no puedes interesarte por nadie. Con el campamento de mujeres meten aún más la zarpa. Primero, vaya manera de marear la perdiz con Tara: sabemos de sobra que hablará de ellas. Segundo, para un capítulo en el que pasa algo, y no tiene ni pies ni cabeza. ¿Pero cómo se les ocurre ir al poblado de mujeres en plan violento? No me encaja en los personajes, en ninguno. ¿Todos han aceptado este plan sin rechistar? Ha salido bien de milagro, básicamente porque los guionistas querían, y por ello deja numerosos momentos de vergüenza ajena. Entran en tropel con explosivos y apuntándolas con las armas, y se les ocurre decir “No vamos a haceros nada, uniros a nosotros y entonces nos llevaremos de puta madre”. Lo único que puedo celebrar es que no han cumplido con el tópico de que aparecieran en la batalla final para salvar a los protas en un momento de apuros, pues daba por seguro que la anciana, la niña o la joven librarían a Tara de una muerte segura. Pero me guardo este apunte para el próximo año, porque todavía podría ocurrir. Eso sí, en este episodio dejan un plano inesperadamente inteligente: el de Enid a punto de disparar.

El receso de Rick y Michonne de vacaciones (712) es escandaloso y merece extenderse en ello. Nada útil ni interesante en todo el capítulo, sólo aventura de supervivencia simplona que no aporta nada a estas alturas, y que de hecho no encaja con la situación: como indicaba, se lo están pasando bien, se tiran por ahí días sin preocuparse por nada. Se remata todo con otra falsa muerte (Rick se teletransporta, Michonne está ciega de repente) de las de darles una somanta palos a los creadores, más un ciervo digital que parece hecho con Microsoft Paint (se ve que el tigre se llevó todo el presupuesto). Aunque, puestos a elegir el peor momento del año, me quedaría con el reencuentro de Carol y Morgan, que después de tantas vueltas en círculos acaba con un diálogo demencial que se resumen en: “Oye, vengo de matar a un amigo tuyo [Richard], pero hablemos de lo que importa, un tipo [Negan] está matando a amigos tuyos y tenemos que acabar con él”. Ya el plan de Richard era ridículo, pero esto… Qué risas, joder.

Y me falta Hilltop. Si en Alexandria y el Reino navegamos en círculos, aquí no iba a ser menos. Pero incluso en este nivel tan bajo esta sección es más aburrida e insípida. Que Gregory tiene dudas y miedos y Maggie va camino de liderarlos. Y ya está.

Llegamos al final de temporada, por fin, sin plan a la vista. ¿Van a atacar la base de Negan en modo marabunta? Pues no, resulta que tienen algo planeado, pero en ese afán de crear intriga barata, los escritores nos lo han ocultado, aunque fuera a costa de tener a los protagonistas paseando sin hacer nada. Y para colmo, es cutre de narices: ponerse en la puerta de Alexandria y disparar cuando lleguen. No hay ni un amago de rodearlos contra el muro ni nada más elaborado. Lo único inteligente es que eligen a un grupo reducido y con Negan al mando… porque da la casualidad de que esta vez sí va él… Pero también da la casualidad de que por alguna razón intuye que están planeando algo y ha podido prepararse, así que a nuestros protagonistas no les saldrán las cosas como deseaban. Como venía diciendo, a última hora no puedes tratar de cuadrarlo todo, generar la atmósfera adecuada y a la vez incluir giros consistentes, así que el desastre es notable.

Para empezar, las alianzas parecen haberlas dejado en el aire. ¿Por qué no han llamado a Hilltop y al Reino? Como a los guionistas les importa más el giro trampa puntual que el equilibrio global, retuercen la situación para jugar con la supuesta inquietud por la desventaja de los protagonistas y la sorpresa de que los refuerzos lleguen en el momento clave para salvar los trastes. Pero olvidan que es algo tan evidente que no puede sembrar incertidumbre, olvidan que la trama se resiente por ello. Pero no queda ahí este sensacionalismo rudimentario de último momento. Las falsas muertes, los finales abiertos en plan chapucero, los flashbacks como intento de recuperar la conexión con los personajes, y otros tantos recursos vulgares están engullendo una serie que, sin ser extraordinaria, otrora sí trabajaba mejor los arcos de cada año, destacando el del Gobernador. Toda esta temporada se aferra a esa forma de escritura, y en el capítulo final más aún. No queda otra a estas alturas, la progresión dramática hace aguas, la trama estaba en suspenso y no hay tiempo para recuperarla. Los flashbacks de Sasha con Abraham y los anuncios de “va a pasar algo, atento”, con esos planos con Maggie y las escenas de dentro del ataúd dadas con cuentagotas, son vergonzosos. No, la muerte de Sasha no funciona, no emociona ni duele, porque está anunciada desde mediados de la temporada pero la iban postergando, y tratar de remontar ahora no evita que sea predecible, de hecho tanto enredo manipulador termina siendo molesto.

Así que, descartados el suspense y el drama, sólo quedaba desear que la batalla, tan esperada, fuera épica. Pero da más bien indiferencia tirando a pena. La única sorpresa que encontramos es el cambio de bando de los chatarreros, y tampoco es que sea algo extraordinario, por no decir que ese momento vuelve a mostrar a lo grande las nulas dotes interpretativas de Andrew Lincoln: qué caretos más patéticos pone. El resto es harto previsible y se termina de hundir por una mala puesta en escena, que vuelve al tono televisivo de los primeros años. Cuatro planos mal rodados (y con música de serial ochentero) de gente disparando sin que se les acabe la munición, cero esfuerzo en tratar de mostrar el escenario completo y un desarrollo concreto, en mostrar dónde está cada grupo y persona y a qué se enfrenta y cómo sale o no de ello. Hay cantidad de escenas lastimeras, aparte de los flashbacks de Sasha y la llegada en el último momento de los refuerzos: Dwight dejando el muñeco y que lo encuentre nada más y nada menos que Daryl, Maggie dando la vuelta a un coche para toparse con el grupo de Daryl, cuando es evidente que ambos vienen de la parte de atrás del mismo y es imposible que no se hayan visto, lo torpe que de repente son los chatarreros cuando nos los habían presentado más duros (dejan que los de Alexandria sostengan las armas todo el rato, tres tíos rodean a Carl pero se libra sin esfuerzo), y por si fuera poco tenemos otra falta muerte descarada (Michonne). Pero aún hay más, porque, después de todo, no llegamos a ningún desenlace cerrado, ha sido una escazamura breve y Negan sigue vivo.

Este capítulo final no hace sino exponer lo obvio: la temporada ha sido un engaño monumental, pues es un avance, un tráiler, de lo que finalmente ni siquiera llega a ocurrir y dejan para el año que viene. Así se entiende que sus creadores digan que pueden alcanzar veinte temporadas por lo menos…

PD: ¿Y qué fue de aquel tipo que espiaba Alexandria? Vaya misterio de pacotilla.

Ver también:
Temporada 7, parte 1.
Temporada 6, parte 2.
Temporada 6, parte 1.
Temporada 5, parte 2.
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

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THE WALKING DEAD – TEMPORADA 7, PARTE 1.

AMC | 2016
Drama, zombis | 8 ep. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Christian Serratos, Austin Nichols, Tom Payne, Austin Amelio, Xander Berkeley, Jeffrey Dean Morgan.
Valoración:

Alerta de spoilers: Resumo la trama global sin spoilers gordos. Al final comento la anunciada muerte del primer capítulo.–

La primera parte de la séptima temporada empieza como se esperaba, pues sus autores se habían atado a ello. Como dije en el pasado final, un clímax funciona si su cierre funciona. Pero tuvieron la cutre idea de dejarlo en el aire y ahora tienen que hacer malabares para volver a montar algo que se le parezca, para generar el ambiente necesario en una escena que tenía que haber terminado hace seis meses. Pero ahora van con prisas, así que recurren a un repertorio de recursos baratuchos, de flashbacks ñoños y sensacionalismo facilón que se supone que deben ponernos con los nervios a flor de piel por saber quién será el elegido para morir apaleado por el cruel Negan. ¿El resultado? Puro humo, puro relleno. Medio episodio gastado en repetir lo que ya conocemos, en estirar la solución que sin vergüenza alguna omitieron pensando que eso genera más expectación. Había visto finales abiertos y retornos chapuceros (Battlestar Galactica a la cabeza), pero esto va más allá de lo ridículo, resulta verdaderamente ofensivo. Y el resto del metraje… pues los llantos y lamentaciones también esperables. Cuarenta y cinco minutos para algo que debería haber sido despachado en su prólogo y así pasar a la historia de esta etapa…

Pero cuidado, que todavía va a más la estafa, porque resulta que toda esta tanda es relleno, que la trama de Negan estará en reposo hasta más ver, así que aparcan a casi todos los protagonistas, que no hacen absolutamente nada (y cuando lo hacen dan ganas de pasar hacia adelante, como con el tontísimo plan de Carl). Ocho capítulos con el engaño, ¡con dos cojones! ¿Cómo puedo aprobar una temporada así? Pues lo voy a hacer únicamente porque algunos personajes secundarios medio sustentan en este viaje a ninguna parte. Por lo demás, es tiempo perdido, basta leer quién muere para ahorrarte el lastimero primer episodio y pasar al último, que resume lo poquísimo que han llegado a narrar y tiene unos minutos finales bastante potentes, con una muerte mucho más lograda que la chapuza con la que empieza el año. Es que ni siquiera se esfuerzan en la parte de Carol, personaje principal y con una historia paralela que debería haber dado muchísimo más de sí para que no parezca una mera excusa para tener cerca gente con la que harán piña en la previsible rebelión contra Negan. Sí, esa trama que todos esperábamos para el segundo episodio pero que al final sólo se ha señalado para dejarlo de nuevo en el aire.

El suplicio de Daryl y los esfuerzos de Rosita, Spencer y Michonne por no rendirse ofrecen algo de chicha, aunque lo estiren cosa mala. Pero sobre todo destacaría a Dwight y Tara. Al encargado de gestionar el cautiverio de Daryl, Dwight, se han preocupado por darle una personalidad y unos compañeros con los que interactuar, con lo que no resulta un enemigo unidimensional. Con ello se consigue sembrar un poco de verosimilitud en la panda de Negan, porque esta figura es demasiado comiquera, un “soy malo porque sí” exagerado hasta límites cargantes, a lo que no ayuda la sobreactuada interpretación de Jeffrey Dean Morgan, que en vez de bate debería llevar bastón, pues siempre anda torcido; con lo imponente que resultó en The Salvation con una interpretación más sobria. Más o menos lo mismo se le puede aplicar al Rey Ezequiel, por mucho que intenten suavizarlo: es muy artificial y sólo funciona por otros caracteres. Parece que en el cómic ya no saben qué nuevos villanos y líderes escribir, y en la serie no logran superar el escollo. Los tiempos del Gobernador han quedado lejos.

En cuanto a Tara, la pequeña odisea que vive termina de perfilar uno de esos muchos roles que tienen en la reserva para explorar cuando se les antoje. La aventura es interesante y variada, y el grupo con el que se encuentra la mar de atractivo, con personajes bien dibujados en un corto espacio de tiempo. Aunque también es demasiado obvio que será otro grupo a unir en la lucha contra Negan, al menos han resultado más llamativos que la gente del Reino. Pero sorprendentemente, este capítulo es el menos valorado en las redes… y mientras, aplauden hasta con las orejas la burla del primero.

Es una lástima que una serie con tantas posibilidades, y donde se vislumbraba un gradual crecimiento y superación de los errores que la limitaban, llegue a caer tan bajo de nuevo. Si querían postergar el enfrentamiento había muchos temas y grupos enteros de personajes con los que jugar, pero la obsesión con Rick-Negan es muy contraproducente, y más a sabiendas de que Andrew Lincoln es un actor pésimo. Y se ve que todavía no han aprendido que con vaguedades y humo no se crea expectación, pues al final nos ponen a un tipo misterioso observando acompañado por música intrigante, como el famoso perro de mirada aviesa de Los Simpson, parodia que viene como anillo al dedo. Oooh, sí, esto me ha convencido para ver más, y no un guion esforzado en exprimir todo el potencial latente…

Nada más para rascar hay en la temporada, salvo hablar sobre el miembro del grupo que se cargó Negan.

Alerta de spoilers: Revelo a quién mató Negan.–

Viendo que sorprender era difícil después de tantos meses, optaron por otro giro sensacionalista: matar uno más por la cara. Injustificado, molesto, innecesario. Abraham era uno de los más fascinantes, en un punto álgido de su evolución, uno de mis favoritos, y su muerte una de las más gratuitas y absurdas que he visto en una serie. Casi se contrarresta porque por fin eliminan a Glenn, un rol cansino y muy gastado desde hace años, pero el golpe bajo es difícilmente perdonable.

Ver también:
Temporada 6, parte 2.
Temporada 6, parte 1.
Temporada 5, parte 2.
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 6, PARTE 2.

The Walking Dead
AMC | 2016
Drama, zombis | 8 cap. de 42-65 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Merritt Wever, Corey Hawkins, Katelyn Nacon, Austin Nichols, Tom Payne.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada con todo detalle.–

El caos con la horda de la cantera y el ataque de la banda “Los Lobos” a Alexandria nos dejó con mil frentes abiertos, con los personajes dispersados por todas partes. En esta segunda parte del año empezamos a lo grande con la lucha por recuperar el pueblo que tanto les ha costado crear. La épica se mezcla con la tensión y el drama en un capítulo bruto y descarnado digno de citar entre los mejores de la serie. El sacrificio deja muertes (la rubia simpática, su hijo y el chaval tonto) y heridas varias, tanto físicas como mentales, que serán las historias a desarrollar en esta etapa.

Los intentos de volver a la vida normal, los nuevos romances (el de Abraham y Sasha es mi favorito) y los proyectos de familias son variados y todos interesantes, aunque no los voy a mencionar de uno en uno, que son muchos, y voy a centrarme en la historia que más juego ha dado. La rivalidad entre Carol y Morgan, que ejemplificaba dos formas de ver el mundo (que se podrían resumir en aflojar un poco y dar oportunidades a los demás contra disparar antes de preguntar), sufre un punto de inflexión con el lobo fugado que termina ayudando a su cautiva Denise, una situación que coge a Carol por sorpresa y deja algo en su interior. Morgan no termina de funcionar muy bien al ser su pose demasiado marcada, casi irreal a veces, pero ella en cambio tiene una evolución mucho más humana, natural: la guerra constante por la supervivencia ha ido dejando mella, y ha acabado asqueada de matar. Las nuevas situaciones que le caen encima (el ataque que orquestan contra otro grupo) terminan poniéndole de manifiesto lo que antes no quería ver: que los demás también son seres humanos y quizá pocos merezcan realmente morir. Su conflicto interno acaba explotando en una crisis que la hace huir, sin pensar en que sus nuevas decisiones también afectan a los suyos… y a ella misma, porque hasta Morgan aprende que sin matar no se puede sobrevivir en este mundo. ¿Encontrará un equilibrio, nuevas razones por vivir y amar?

Curiosamente, a pesar de lo bien trabajada que está su odisea y lo acertadamente que expone temas clásicos del género, a muchos seguidores les ha molestado; debe de ser que no les mola que un personaje favorito se hunda, porque razones más lógicas no encuentro. En ese sentido, no son capaces de ver la maestría de los guionistas a la hora de desarrollar el cautiverio que sufre con Maggie: ¿cuánto de su crisis y su actitud derrotada es fingido para salir de ahí y cuánto son sentimientos reales? En realidad no hay forma de saberlo, de ahí la gracia de la escena, pues vives el mismo desconcierto y caos de sentimientos que ella. Pero algunos se empeñan en elegir una u otra opción y por ello pueden no entender completamente el desarrollo del personaje.

La reconstrucción de la vida en Alexadria pronto es alterada por la aparición de otro asentamiento de supervivientes. El reciente encuentro con la hostil gente de un tal Negan los tiene en alerta, así que esta nueva reunión ofrece la intriga y miedo esperables, de hecho parece que va a salir todo mal en cualquier momento. El pacto de colaboración (defensa por alimentos) vuelve a poner sobre la mesa la tendencia ofensiva de Rick: ya no basta con defenderse, atacar es una elección necesaria en este mundo. El capítulo en que atacan la base de esa banda supuestamente peligrosa resulta escalofriante porque con gran acierto se centran en mostrarnos el dilema interno y el sufrimiento de cada personaje más que en la acción, de forma que te llega muy hondo. Y por desgracia para los protagonistas, las secuelas no serán sólo psicológicas. El breve cautiverio de Carol y Maggie pone de manifiesto que siempre queda algún fleco suelto y hay un precio a pagar, y si bien esta vez se libran por los pelos, ¿habrán aprendido la lección?

Aparte hay que señalar que este tramo nos trae personajes y actores muy interesantes. Jesus (Tom Payne) resulta atractivo desde su primera aparición. Con Gregory (el líder del asentamiento) juegan muy bien al tira y afloja: puede ser un tipo desagradable, pero hay que tratar con él si queremos cimentar un futuro; además Xander Berkeley es un valor seguro. También lo son Alicia Witt y Rus Blackwell, que representan a algunos de los secuestradores, donde los escritores construyen dos roles complejos y fascinantes que además resultan primordiales en la odisea de Carol.

En el ínterin del contraataque de la gente de Negan, porque todos esperábamos que ocurriera, tenemos otros intentos de maduración muy interesantes. Eugene sigue empeñado en aportar algo, aunque con su estilo engreído le cueste mostrar su valía. Gabriel trata de hacer lo mismo, pero su historia sigue quedando muy descolgada e infrautilizada, como si los guionistas no supieran qué hacer con él, hasta el punto de que los secundarios de Alexandria resultan más interesantes, como Denise o Tobin. Obviamente hay que decir que no todo individuo puede estar siempre evolucionando o en momentos álgidos de sus vidas, y mientras sigan estando ahí y siendo ellos mismos no hay problema. Aaron, Michonne y Rosita entran en esa categoría: ya les tocará tener vivencias más llamativas. En cambio, Gabriel destaca por los intentos poco convincentes de llevarlo hacia alguna parte, mientras que con Tara caemos en al lado contrario: no nos muestran su reacción a la muerte de Denise, algo que era esencial por suponer un golpe importante a su vida.

Esta Denise parece seguir la cruel norma de los guionistas de cargarse a los secundarios más simpáticos, haciéndonos recordar que aquí nadie está salvo, ni siquiera quienes parecen encontrar nuevas fuerzas para salir adelante o quienes mejor te caen. Además con su asesinato comienza el ataque de Negan, o sea, el final de temporada y donde está el único punto oscuro de esta etapa, que por desgracia es bastante grande y afea sobremanera un desenlace que iba camino de ser memorable. Resulta que nos meten otro giro sensacionalista, chapucero y para muchos ofensivo de los de despedir a los guionistas y vetarlos en el gremio. Con tanto productor y escritor como parece tener la serie no sé cómo llegan a dar el visto bueno a semejante falta de respeto al seguidor.

Puedes hacer un final que deje al espectador molido por una tragedia, o sorprendido porque un giro inesperado cambia las cosas, o desesperado de interés ante un desenlace abierto. Lo que no puedes es montarte un final que te deje jodido porque te sientas estafado. Según la situación y como la estés contando, alguna de esas opciones puede no ser viable narrativamente. No puedes romper la barrera de confianza con el espectador, cambiar las reglas del juego repentinamente, porque entonces el efecto conseguido es el contrario al buscado. Es decir, el cierre debe ser coherente con el estilo y la forma del relato.

En el caso que nos atañe, no puedes estar un capítulo entero, de sesenta minutos además, construyendo un clímax de infarto para que cuando van a mostrarte el resultado corten de forma abrupta. Todo el episodio versa claramente (salvo la historia secundaria que va aparte) de si saldrán de la situación que el poderoso enemigo les tiene preparada, y por si fuera poco la larga escena final se centra en la ejecución de alguno de los protagonistas como castigo. Y todo esto lo estaban narrando de forma magistral, manteniéndote en tensión constante: los adversarios se esmeran en hacer ostentación de su poder, en minar la psique del grupo que quieren reducir a meros esclavos. Pero cuando llegamos al desenlace, lo omiten con todo el descaro del mundo, de forma que la rifa de Negan para ver a quién ejecuta pasa de ser un momento dramático a una broma insultante de los guionistas. No, no puedes irte en un punto intermedio, en una situación activa. No es coherente, no hace que sientas expectación o dolor, sino que has perdido el tiempo y te han timado. Sería como contarte el viaje a la Luna y acabar antes de saber si alunizan: absurdo no, lo siguiente. Y no me vale lo de que esto es una serie: en el capítulo inicial de la próxima temporada, si no extienden la trampa, dirán quien ha muerto nada más empezar y se centrarán en lo obvio, en contar la siguiente fase de la aventura.

En el ardid semejante que hicieron con Glenn en la primera parte de la temporada les di el beneficio de la duda a los realizadores de la serie: la jugada les ha salido mal, dudaba que quisieran molestar a los seguidores. Pero aquí las pruebas apuntan claramente a que han ido directos a buscar esta clase de clímax y de reacción en el espectador. El plan de trasladar a la enferma por un entorno hostil en vez de traer al médico hacia ella, sumado a lo de llevar en la misión a los más veteranos y expertos dejando el pueblo en manos de los pringados, es de un absurdo impropio de gente precisamente tan curtida y prudente, con lo que está claro que el propio argumento del capítulo se retuerce para seguir la idea de hacerlo más sensacionalista: tener a los personajes principales, con algunos de ellos especialmente debilitados, en el juego del quién morirá. Un capítulo entero acaba tirando por tierra la trama tratada para ser convertido en un avance de la siguiente temporada, cuando precisamente acabar con los protagonistas cautivos de un sanguinario demente tras haber pagado un precio altísimo era el mejor aliciente para esperar el próximo año. He visto otros finales de temporada tan tramposos, pero pocos tan miserables. Parece que no se ha aprendido nada de Battlestar Galactica y Perdidos. Por ello me cuesta mucho darle nota a la temporada. Como la primera parte, iba camino de ser la mejor etapa de la serie, de llegar por fin a la maduración total y alcanzar el notable, y sin embargo la cagan con una decisión a todas luces imperdonable. Pero supongo que sus autores han conseguido lo que pretendían: que en vez de estar sufriendo luto por el trágico final de un buen drama nos estemos tirando de los pelos y armando jaleo en internet, o sea, lo que ellos entienden como expectación y publicidad gratuita. Pues espero que esta forma de narrar no se vuelva a poner de moda.

Pero quisiera acabar en cambio con una pequeña defensa ante un ataque que están haciendo algunos seguidores y que me parece totalmente injusto: que la serie da vueltas en círculos contando siempre lo mismo. ¿En serio? Vaya comentario más superficial. La ciudad, la granja, la cárcel, el gobernador, Alexandria, Negan… Lo único que tienen en común es el género de la serie: sobrevivir a los zombis y al hombre. ¿Qué historias querían que incluyeran, viajes en el tiempo? Es como decir que todas las películas del Oeste son iguales porque hay vaqueros y desiertos. Todos estos “ciclos” no se parecen en nada ni los personajes son los mismos: los retos son completamente distintos, los protagonistas han cambiado y los enfrentan de otras formas. Precisamente hacer esa crítica cuando más madura y profunda resulta la serie después de las muchas limitaciones de sus prometedores pero fallidos primeros dos años me parece muy desacertado.

Ver también:
Temporada 6, parte 1.
Temporada 5, parte 2.
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 6, PARTE 1.

The Walking Dead
AMC | 2015
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Tovah Feldshuh, Merritt Wever.
Valoración:

Alerta de spoilers: Spoilers gordos en cantidad, es imposible evitarlos si quiero comentar bien la temporada.–

Más que nunca en una serie bastante dada a ello estamos ante una temporada de altos contrastes, tanto narrativos como cualitativos, de polémicas turbulentas (espectacular cómo ardió internet, demostrando que es la serie más seguida de estos años), de éxtasis y cabreos monumentales. Como tal, es difícil de describir únicamente con una puntuación. Por un lado, cuando es buena lo ha sido bastante. Por el otro, algunas decisiones de sus autores han resultado muy malogradas, hasta el punto de caer en la falta de respecto al espectador. Y aunque obviamente no creo que quisieran eso a propósito, sí demuestra poco tacto y deja muy malas sensaciones que pueden nublar sus muchos puntos fuertes.

Empezamos en Alexadria con el suspense de qué pasará con la integración del grupo de Rick, si será pacífica o terminará siendo una absorción violenta. La evolución de la perspectiva del asunto en los diversos protagonistas está bastante lograda, teniendo cada uno sus propias ideas, y además se incluyen nuevos secundarios que enriquecen el conjunto. La obsesión de Rick con los suyos, olvidando que las gentes de Alexandria también deberían ser ahora sus amigos, te mantiene en vilo: ¿recuperará su humanidad o volverá a perderse?

Pero las amenazas externas alteran cualquier curso que pudiéramos esperar. El intento de controlar la horda zombi atascada en las proximidades acaba fatal y deja a todos los que salieron a efectuar ese trabajo al borde de la muerte, y los lobos, una banda de asaltantes dementes, aprovecha el caos para sembrar su ola de destrucción irracional entre los que quedaron en el pueblo. Aquí los guionistas optan, como otros años, por dosificar las historias dividiendo a los personajes en pequeños grupos, parejas o en solitario, dando más tiempo para desarrollar los muchos caracteres que tenemos (y aun así alguno se queda sin el tiempo que hubiéramos deseado) y amplificando la tensión por el destino de cada uno. Vuelve a ser una idea acertada y bastante bien ejecutada, salvo por la cagada que luego comentaré, pero como ocurre todos los años, The Walking Dead arrastra un público masivo, y la inteligencia de la masa no brilla especialmente: sigue habiendo una “horda” de espectadores que sólo quieren acción zombi. Así, aplaudieron los intensos JSS y Thank You (602 y 603), probablemente los mejores capítulos de la serie en cuanto a acción, pero se volvieron a quejar (armando un gran jaleo en las redes) cuando la cosa se volvió más introspectiva. El capítulo centrado en Morgan (604, Here’s Not Here) y el dedicado a Daryl por un lado y Sasha y Abraham por el otro (606, Always Accountable), son igualmente muy completos y emocionantes, pero no satisfacen esas necesidades simplistas e impacientes.

De hecho Here’s Not Here sembró la primera gran polémica, al saltar abruptamente de la acción más espectacular a la tranquilidad más absoluta. Y sí, es un fallo colocar un receso tan drástico en el momento álgido, pero que eso no eclipse la enorme calidad del episodio, otro de los grandes de la serie. Pero ya hablé de él en un artículo reciente, así que me centraré en la otra gran controversia: el destino de Glenn. Este ardid tan poco atinado tiene una categoría semejante, dejar algo en suspenso para pasar a otra cosa, pero con una carga extra de cabreo, porque nos dejaron sin saber si un personaje estaba vivo o muerto. Bueno, en realidad querían hacernos creer que estaba muerto, pero la gente en internet es muy avispada y pronto se sembró la duda. Así pues, nos encontramos con que la burda e irrespetuosa trampa de los guionistas es doble. Primero porque intentan retorcer las normas más básicas de narrativa cinematográfica. Si un protagonista cae entre zombis, lo vemos en el suelo rodeado y sin posibilidad de escapar, grita mientras nos enfocan las tripas esparcidas, tú, como narrador, me estás diciendo que está muerto. Si querías mantener su destino en suspenso hubieras puesto el fundido en negro en un momento de gran peligro pero que no señale nada definitivo, por ejemplo justo mientras cae. Segundo, porque hasta cuatro capítulos después, ¡cuatro semanas!, no vuelven a esa historia… y resulta que sí, se salvó de la forma más cutre y de último momento posible, como en un serial barato, rancio y chusquero. ¿De verdad creían que esto iba a resultar intrigante y emocionante en vez de manipulador e insultante? Por no decir que esto implica que, tras mucho hablar de que aquí puede morir cualquiera, resulta que cada vez queda más claro que hay un grupo de intocables. Y encima uno de ellos es Glenn, el petardo de Glenn y su cansina y forzada relación amorosa con Maggie, quien es un rol mucho más interesante pero está lastrado por esa falta de química entre los personajes. Me llevo quejando de ellos desde el comienzo de la serie. ¡Por favor, matad a Glenn de verdad de una vez por todas!

Volviendo a la trayectoria de la temporada, si este gran fallo no nos ciega hay cosas muy jugosas. La evolución de todos los personajes sigue mateniendo buen nivel, sin tirar por cosas predecibles y jugando bien con los diversos problemas y dilemas de la humanidad tras el apocalipsis. Continúa la lucha entre el intento de sacar adelante una sociedad estable y la supervivencia del más fuerte, sin decaer en interés ni repetir temas. Por ejemplo me pareció fantástico cómo van mostrando hasta dónde llega la resistencia de cada personaje, incluso los más secundarios, cuando las cosas se van poniendo feas; actos en apariencia aislados y sin gravedad, como el robar comida, pueden tirar al traste el sueño de la civilización. En cuanto a los protagonistas principales, me ha encantado el pequeño periplo de Daryl y su encuentro con unos desconocidos; muy interesante es el intento de Abraham de que Sasha no pierda su humanidad mientras no se da cuenta de sus propios problemas, y me gustó cómo va recuperándose; y como indicaba, hay nuevos secundarios que dan mucho juego: la nueva “doctora”, los que dudan sobre las ideas de Rick, el niñato celoso, el crío que no quiere salir de su zona de confort…

Precisamente por tener tantas historias abiertas, todas bastante jugosas, es una pena que el desenlace se disuelva un tanto. Todo lo que se estaba apuntalando se queda en suspenso para la siguiente etapa: si Alexandria sobrevivirá, si Rick abrirá los ojos, qué pasa con la mayoría de los personajes, todos jodidos de una forma u otra… Y claro, tras varios engaños y amagos, pues no se recibe muy bien que al final terminen dejando otra vez los momentos cruciales en el aire. Además hay algunos puntos oscuros, como esas expertas tiradoras (Tara y Rosita) que dejan que un loco secuestre a una joven indefensa, la inverosímil forma en que Deanna decide morir, el que después de tanto forzar la tensión no se explique cómo Rick se escapa de la caravana rodeada (y su mano se cura bien rápido), y la para mí más molesta, la absurda obsesión de Carol, una mujer cabal, muy inteligente y atenta con los suyos, que sacrifica todo para matar a un pobre imbécil. También en el inicio del año hicieron algo raro con un personaje: ¿para qué dedicar ese largo prólogo a la joven Enid si realmente no aporta nada a su personalidad ni su evolución posterior? Y finalmente me molesta otra vez la manía de añadir información crucial en una escena postcréditos; ¿pero qué sentido tiene hacerlo así?

Así pues, de nuevo The Walking Dead es una montaña rusa de aciertos y fallos y de potencial desaprovechado que la mantienen alejada de la gran serie que todavía podría llegar a ser. Por suerte, de nuevo tras ese caos también tiene bastante enjundia, muchos personajes bien explotados y tramos de alto nivel (esta vez incluso alguno memorable) que dejan buenas sensaciones y consiguen una media más que aceptable.

Ver también:
Temporada 5, parte 2.
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

EN DEFENSA DE THE WALKING DEAD. La polémica del capítulo “Here’s Not Here” merece un tratamiento más objetivo.

Alerta de spoilers: Está escrito sin datos reveladores, sólo con vaguedades, sin soltar nombres y hechos concretos, para que los que no lo han visto puedan leer sobre la polémica que sacude internet estos días.–

Me parece sorprendente lo que ha ocurrido con el último capítulo de The Walking Dead, Here’s Not Here (604)… o quizá no debería serlo tanto, porque hay dos motivos que ayudan a entenderlo un poco. Uno es que esto es lo que ocurre cuando algo se populariza tanto: que lo sigue una gran masa de espectadores, y ya sabemos que en esa situación surgen los extremismos. Así, es triste ver como hay gente que todavía se atreve a defender con vehemencia la infame segunda temporada mientras otros tantos echan pestes de las últimas etapas, cuando mejor está la serie.

El otro es que el capítulo no llega en un buen momento. El clímax construido en este inicio de la sexta temporada acababa con el espectacular y memorable Thank You (603), sin duda uno de los mejores de la serie. Y claro, lo que cualquiera esperaba es que siguiéramos con esa intensa trama, no que nos llevaran a un receso. Es una jugada equivocada, y bastante irrespetuosa, la que han hecho los guionistas. No puedes romper un momento álgido que tiene a varios personajes al borde de la muerte para irte a una historia paralela, es una forma muy rastrera de intentar aumentar la tensión que lo único que consigue es que el espectador se sienta engañado. Y si le sumamos la marabunta de quejicas que quieren que la serie sea otra cosa (acción zombi, correr y matar, sin nada más), pues tienes el caldo de cultivo perfecto para que internet arda.

Porque sí, resulta que hay gente que tras seis años todavía no entiende de qué va The Walking Dead y espera otra cosa, y se rebota cuando no satisface sus esperanzas, en vez de disfrutar de lo que hay. Una vez asimilado que el capítulo ha saltado a otra línea de acción, no queda otra que abrirse a él, pues los productores pueden haberse equivocado (sin duda lo han hecho) a la hora de ubicar esta historia, pero lo mismo la historia merece la pena… Y vaya si la merece, joder. Superado el rechazo inicial, encontramos una joya en bruto que me veo obligado a defender ante tanta ceguera y falta de objetividad.

El episodio también ha sido de los mejores de la serie, uno de los más hábiles a la hora de acercarnos a la mente de un personaje y que ha expuesto con una profundidad y emotividad digna de elogio los temas habituales: los dilemas éticos de la supervivencia en situaciones extremas, las responsabilidades morales del hombre, la fina línea entre justicia y venganza, la democracia contra el salvajismo…

Qué grandísimo ha sido el personaje secundario recién presentado, cuánto da de sí el viaje interior del viejo conocido al que abordamos en este largo flashback. Y sobre todo, cuán magnífico ha sido ese tratamiento de las capacidades, virtudes y fallas del ser humano. Ha habido no pocos instantes de humedecer los ojos (al espectador que entendiera lo que estaba viendo, claro), de hacerte vibrar con detalles sencillos, de llevarte a reflexionar con conversaciones profundas. La historia del psicópata es de diez, uno de los grandes momentos televisivos del año. La cabra como nexo para que el personaje recupere su humanidad es otro recurso maravilloso. La relación interpersonal, el conflicto entre dos psiques tan distintas, la maduración paulatina… ¡Y atención a la revelación final! Todo se ha llevado con una inteligencia, sensibilidad y contención impropios de una serie que siempre ha ido algo coja en inteligencia y alcance a pesar de tratar constantemente esta temática tan sugerente y llena de posibilidades.

Here’s Not Here ha sido un capítulo de notable alto, y quien no lo haya disfrutado sencillamente se ha equivocado de serie. Ahora bien, los productores también la han cagado bastante, su falta de tacto ha estado a punto de hundir un guión valiente y fascinante. El saber cuándo contar las cosas es casi tan importante como el cómo contarlas. Colocado en otro segmento de la temporada, donde dejáramos la acción para ir hacia la introspección, seguramente no hubiera generado tanto rechazo en el sector menos paciente de los espectadores.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 5, PARTE 2.

The Walking Dead
AMC | 2015
Productores ejecutivos: Scott M. Glimpe, Greg Nicotero, Gale Anne Hurd, David Alpert.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Chad L. Coleman, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Tyler James Williams, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Tovah Feldshuh.
Valoración:

Alerta de spoilers: Repaso a fondo la trama y las muertes de personajes.–

El capítulo que abre esta segunda parte de la quinta temporada de The Walking Dead es un desastre, de lo peorcito que ha dado la serie, de hecho probablemente sea el peor. En una producción que no destaca por tener una puesta en escena elaborada, pues de hecho es normalita e incluso tuvo un tramo horrendo en la segunda temporada, la ocurrencia de hacer un episodio de estilo enrevesado, entre poético y pesadillesco, es un riesgo casi suicida. Y el resultado no sorprende, es un caos narrativo insufrible. No hay ritmo, fuerza ni emoción en un galimatías que es mejor olvidar.

Pero en el tramo que abarca también el segundo episodio el guión tampoco está muy atinado. Primero está la falta de garra, luego el fallido intento de remarcar la difícil situación de los protagonistas. ¿Ahora me los vas a poner sufriendo en la carretera por falta de agua y comida, después de tantas temporadas paseando como si nada? El miedo a viajar sin vehículos debería estar presente en cada capítulo, no relegado a cuando quieras montarte uno centrado en ello, porque entonces no va a resultar creíble. Así, prácticamente hemos perdidos dos capítulos de ocho. Y no es que las (medias) temporadas anteriores se libraran de algún altibajo, pero es que este es muy acusado. Además cabe pensar que, si en el final de año tuvieron material para hacer un episodio más extenso, ya podían haber recortado este anodino inicio.

Por suerte cuando se encarrila vuelve al nivel al que estamos acostumbrados, y de hecho llega a tener picos explosivos, de forma que para mí la nota media da para un “bien” otra vez. No creo que a estas alturas alguien espere una serie de primera división, a pesar del potencial del argumento, pero tampoco creo que nadie deba quejarse de que las historias que aborda no tengan la profundidad e inteligencia justas para que los dilemas planteados no resulten ridículos como en aquel nefasto segundo año.

Una vez aparece el emisario de un asentamiento cercano la trama cobra gran interés. ¿Es de fiar, es una trampa? Con todo lo que ha vivido el grupo de Rick ya no pueden estar seguros de nada, y el pobre enviado sufrirá de lo lindo para convencerlos. La situación para por varios conflictos, desde éticos (¿qué hacer con él?, ¿vamos a empezar a torturar sin pruebas?) a de supervivencia (el acoso de los zombis no se olvida), y una vez llegados al pueblo el idilio en que parecen vivir sus habitantes es demasiado bueno para resultar creíble. Esta gente ha tenido más suerte que habilidad, pero esa suerte no puede durar eternamente, más cuando los supervivientes externos, sean bandidos o gente de bien, estarán tan endurecidos y alejados de la civilización que el choque traerá muchas situaciones delicadas. Ahí se empieza ver una de las tramas más sugerentes e inquietantes que ha dado la serie desde el perturbado del Gobernador: nuestros protagonistas, con Rick y Carol a la cabeza, podrían ser los malos esta vez…

Conforme llegamos a los capítulos finales la evidencia ya es clara, hasta el punto de que planean un golpe de estado para tomar las riendas del pueblo. El dilema ético planteado es bastante jugoso, y si bien empieza con algunas escenas algo previsibles por suerte en el desenlace hay tantos frentes abiertos que el ambiente de tensión y el ritmo trepidante garantizan una aventura de infarto, y para rematar, los giros finales sí son inesperados. El trauma bélico de Sasha, los líos de Glenn con el cobarde (tremendo el episodio 514, con la caída de Noah), los problemas de Deanna (la jefa del asentamiento) para mantener controlados a los nuevos (su política buenrollista versus la ruda de la panda de Rick), el maltratador como desencadenante final del conflicto (y por medio el cura pesado, del que hablaré luego)… Todo explota en un caos espectacular y acaba con buenas sorpresas. Yo me esperaba otro idilio derrumbándose y otro éxodo, pero sabiamente los guionistas han tirado por un camino menos previsible y de paso van a aprovechar un poco más la situación. Rick no se impone por la fuerza, como apuntaba la cosa, sino que nuevos factores inclinan la balanza hacia su favor, dando un final algo más original, aunque no sea rompedor, y permitiendo que la estancia en el pueblo se alargue dando más juego.

Para la próxima temporada esperamos ver cómo cambia el poder de manos y qué saldrá de ahí, amén de que llegará la guerra contra la banda de locos mata “lobos” (los de la W en los zombis). Eso sí, no sé muy bien a santo de qué viene el retorno de Morgan. A estas alturas ni recuerdo la trama de este personaje (y qué mal no ponerla en el resumen previo); su pose de ninja es un patinazo infantil un tanto ridículo; le dan mucho metraje para finalmente no aportar nada tangible, porque no hace nada; y añado también que no me gustó nada esa forma de presentarlo en alguno de los primeros episodios en una escena postcréditos que además venía después del anuncio lleno de spoilers del siguiente episodio, con lo que para verla (cuando te enteras de que existe gracias a internet, si no pasará desapercibida) tenías que arriesgarte a que te reventaran el porvenir de la serie. ¿Por qué piensan que estas prácticas son molonas o lo que sea? No lo son, sólo joden al espectador.

En cuanto al viaje de los personajes, destaca un aspecto positivo ya conocido: presentan bien a los nuevos protagonistas (los del pueblo) y sacan buen partido de los viejos. El conflicto interno de cada uno está claro, los problemas o ventajas de la convivencia entre todos ellos también, y sufrimos bastante por ellos en la constante lucha por la supervivencia. Pero como decía es una media temporada irregular, y según tramos algunos patinan o se dejan de lado como si no supieran meterlos en el meollo principal.

Entre los mejor aprovechados están Rick, que dejó hace tiempo de ser un líder monocromático para albergar un lado oscuro muy interesante; eso sí, el actor Andrew Lincoln vuelve a demostrar que más que nefasto directamente provoca vergüenza ajena, lastrando las secuencias con mayor carga emocional. Carol, otra que creció muy bien y que ya es mi favorita, sobre todo por su estilo a la hora de ir de buena mientras planea el golpe de estado. Glenn, que por fin sirve para algo después de varios años como escombro total haciendo que nos preguntáramos por qué los guionistas se empeñaban en mantenerlo como principal; sus disputas con los inútiles del pueblo dan bastante juego. Daryl, el otro gran favorito de casi todo el mundo, y la estupenda evolución de la relación con el emisario Aaron. Deanna y su marido, que oscilan entre la pena y el chiste con su buenrollismo ajeno a la realidad (y surrealista el momento Nine Inch Nails). Sin deslumbrar me cayó bien Jessie, la rubia cuyo esposo la maltrata, y el acercamiento a Rick es sencillo pero efectivo. Noah, simpático a pesar de no tener grandes tramas; su final es muy triste, sobre todo porque se transmite bien la sensación de impotencia y rabia hacia el cobarde. Tyreese, un gran hombre que termina siendo derrotado mentalmente, y luego también en el plano físico; su muerte es otra de las que duelen, lástima que tuviera un final tan pobre en cuanto a guión y puesta en escena. Y finalmente Michonne y su reencuentro con la humanidad después de tanta miseria; la intriga por si se opondría al plan de Rick está muy lograda.

En un punto intermedio pongo a algunos que son majetes pero no terminan de despuntar, como Sasha, Rosita y Tara, pero también a otros más llamativos que a veces son olvidados. Abraham posee gran carisma (Michael Cudlitz de nuevo destaca entre actores flojitos) y unos cuantos buenos instantes (como cuando toma el control de la obra), pero en la mayor parte de las escenas del pueblo es relegado a extra. Igual con Eugene, que tiene un gran momento redentor con Tara pero antes y después está ahí sin hacer nada.

En el lado malo, desaprovechado y demasiado estirado está el cura. Otra vez se va a buscar una muerte redentora en el exterior, demostrando pocos recursos por parte de los guionistas para mantenerlo en juego, un empeño que no se comprende, pues el personaje está ya exprimido, pero con el que siguen en el tramo final: desbarran con un monólogo en el que acusa al grupo de ser el Mal, una escena que no encaja ni con el personaje ni con la situación, primero porque él es peor en cuanto a ética, y segundo porque nada de lo que haya hecho el grupo para salvarle ha sido criticable o apunta a lo que está señalando. ¿A qué viene el discursito entonces? Es una forma fallida de poner más inquietud en la estancia en el pueblo, por cutre y porque resulta repetitiva: eso ya se estaba trabajando bien, no hacía falta remarcarlo tanto. La escena, tras el capítulo inicial, es lo peor de esta temporada… Y todo para que, después de tanto sufrir y acusar, su sección no aporte nada esencial al conflicto final, que se resuelve por otros caminos (y lo de la puerta abierta podría haber recaído en uno de los patanes locales). También pongo aquí a Carl, que en vez de madurar va diluyéndose; la subtrama adolescente, con ligoteo incluido, no llega a ser horrenda, algo muy habitual en estas situaciones, pero a mí me rompe el ritmo aportando muy poca cosa. Y mientras Glenn es provechoso, Maggie sigue siendo un cero total, una chica guapa de adorno cuyo anodino drama personal sigue aburriendo. ¡Que mataran a Noah y Tyreese y no a ésta!

PD: Confirmado y rodándose el spin off, o sea, serie paralela, centrado en cómo empezó la plaga zombi en Los Ángeles. Se llama Fear the Walking Dead y entre los protagonistas destacan la gran Kim Dickens, presente en mogollón de series (desde Deadwood a Treme, pasando por Perdidos, Sons of Anarchy y un largo etc.), y Cliff Curtis, otro de esos que en cuanto lo ves lo reconoces de muchos papeles secundarios.

Ver también:
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 5, PARTE 1.

The Walking Dead
AMC | 2014
Productores ejecutivos: Scott M. Glimpe, Greg Nicotero, Gale Anne Hurd, David Alpert.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Chad L. Coleman, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lawrence Gillard, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Christine Woods.
Valoración:

Alerta de spoilers: Repaso a fondo la trama y algunas muertes.–

Empezamos con los caníbales de Terminus. Como cabía esperar nuestros protagonistas se escapan, y como también se veía venir es un episodio de acción intensa. Debería haber mostrado más intriga, pero ahí falla bastante al no saber forjar inquietud por el destino de los protagonistas. Escenas tan cutres como la de su ejecución interrumpida o la facilona redención de Carol echan por tierra ese aspecto.

Pero al menos no es un final cerrado donde se pasa a otra cosa sin más, sino que, primero, deja secuelas en los personajes, y segundo, todavía hay supervivientes que atosigarán al grupo en su huida. El final de Bob es impactante, y la aparición del cura muy interesante (en especial por la gran interpretación de Seth GilliamThe Wire-). Además la pausa en la iglesia dura poco, porque enseguida continuamos con las tramas pendientes: el destino de Beth y la búsqueda de la cura en Washington.

La estancia de Beth en el hospital, como prisionera más que invitada, produce bastante congoja. Para los pocos capítulos con los que contaban se han montado otra distopía postapocalíptica inquietante y que en ningún momento recuerda a la del gobernador aunque el objetivo sea el mismo: subyugar a la población con una falsa realidad y fingidas esperanzas. La pequeña dictadura del grupo de policías es oscura e inestable, y Beth cuelga de la cuerda floja en cada capítulo, transmitiéndose bien al espectador el temor por su destino. El tramo final aborda su intento de rescate, que da bastante de sí en la evolución de los personajes (incluyendo los habitantes del hospital, algunos muy atractivos: la policía que dirige el cotarro, el médico, el joven amigo), pero que carece de garra en cuanto a contenido y acción. De hecho el golpe de efecto final puede considerarse sensacionalista, porque está claro que los guionistas se cargan a uno de los favoritos del público para forzar la conmoción; aunque también es cierto que funciona en el sentido de seguir remarcando que aquí puede morir cualquiera.

Por el otro lado, se hace patente que la cohesión del grupo no es tan sólida como quisiera Rick, pues está el sueño de Washington, donde el tipo raro de Eugene afirma que puede ayudar a encontrar la cura. El carisma de Abraham (que emerge principalmente del actor Michael Cudlitz) y el juego casi de parodia que se traen los guionistas con el friki de Eugene sustenta la parte de los que quieren seguir ese camino, donde hay caracteres que cada vez tienen menos valor: los cansinos Maggie y Glenn. El giro con Eugene es brutal, y supone un punto de ruptura para los personajes muy logrado.

En la parte de Rick, él y su hijo son los aburridos, y Carol, Daryl y en menor medida Tyreese quienes mantienen el interés. La búsqueda de Beth da para una buena aventura de supervivencia, recordando lo peligrosas que son las ciudades, tanto por los muertos vivientes como por los humanos. Pero como decía, al final se desinfla en un cierre de temporada de mucho hablar y poco hacer que intenta basarse únicamente en una sorpresa trágica. Su falta de garra sin embargo no empaña los capítulos previos, algunos bastante buenos.

Esta mitad de temporada termina suponiendo un punto y aparte completo, porque no queda una trama abierta como en etapas previas o como la que dio comienzo a esta. Lo único que sé es que la veré. Ya sé que no va a conseguir llegar a más de lo que ha dado estos dos últimos años, pero con eso basta para tener un buen entretenimiento. Soñar con una gran serie a estas alturas es absurdo, sólo queda esperar que no vuelvan a dar un patinazo.

Ver también:
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.