THE BIG C (CON C MAYÚSCULA) – TEMPORADA 3.

The Big C
Showtime | 2012
Productores ejecutivos: Darlene Hunt, Laura Linney, Neal H. Moritz, Jenny Bicks, Vivian Cannon.
Intérpretes: Laura Linney, Oliver, Platt, Gabriel Basso, John Benjamin Hickey, Gabourey Sidibe, Susan Sarandon.
Valoración:

Todos los protagonistas han cambiado mucho desde el inicio de la serie, pero en esta temporada la evolución es aún más notable. Adam sigue madurando y buscando la forma reafirmar su personalidad, lo que implica alejarse de los padres. Su inmersión en la religión no cuenta con el agrado de Cathy (genial el episodio de la subasta, cuando ella recupera el coche), pero él sigue adelante. Tras su infarto Paul ha cambiado su perspectiva de la vida y, como hizo Cathy con el cáncer, decide ir a por todas, no desperdiciar lo que le queda de existencia. Conoce a Joy (Susan Sarandon), una emprendedora de reuniones emocionales, de esas que dan charlas sobre cómo ser feliz, y termina metido en el mundillo hasta el cuello. Andrea ahora se hace llamar Ababuo, para acercarse a sus raíces africanas. Aparte de sus roces con la lucha racial se apunta con Paul como secretaria. Sigue sin ser un personaje tan definido como los demás, pero también sigue manteniendo su vitalidad y simpatía y funciona constantemente como brújula moral y contacto con la realidad para la disfuncional familia. El único que falla un poco es Sean, pues en esta sesión está un poco infrautilizado. Su parte es más de alivio cómico, y queda algo en segundo plano. Además, usar casi todo el año el tema de la línea erótica cansa, aunque luego lo mejoran con un trío amoroso delirante.

En Cathy, protagonista absoluta de la serie, el cambio es bien palpable también, pero además resulta más interesante pues ha ido dando poco a poco un giro hacia el lado oscuro. Parece que The Big C ya no versa sobre una Cathy desesperada viendo que el cáncer la engulle, situación que aprovechaba para intentar vivir y atar cabos con la familia, sino que ahora se ha dejado llevar por la inercia y usa la enfermedad como excusa para evadirse y renegar de su vida tal y como la conocía. La temporada se va volviendo cada vez más siniestra (desde un tono de comedia, ojo), poniendo a Cathy como una egoísta desenfrenada que a veces parece la villana de la función. Vive alguna tragedia que la pone de nuevo como víctima (el timo del embarazo), pero el resto del año se dedica a sus excesos y al distanciamiento de la realidad y de su familia. La doble vida en el bar o la escapada final casi parecen eliminar la posibilidad de redención en el personaje, pero supongo que el próximo año se abordará este tema.

Es indudable que The Big C ha perdido en cada nueva temporada un poco de la energía y calidad que ofreció en su inmenso primer año, pero lejos de algunas críticas que la ponen por los suelos, a un servidor le sigue pareciendo una dramedia de gran nivel, con personajes excelentes, un ritmo muy equilibrado y muchas historias gratificantes. Además, el capítulo final es enorme.

Showtime ha firmado por una cuarta y última temporada de cuatro episodios de una hora, un formato extraño que equivale a ocho episodios de media hora.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

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