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FARGO – TEMPORADA 1

FX | 2014
Drama, suspense, comedia | 10 ep. de 47-69 min.
Productores ejecutivos: Noah Hawley.
Intérpretes: Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Allison Tolman, Colin Hanks, Bob Odenkirk, Keith Carradine, Joey King, Oliver Platt, Susan Park, Joshua Close.
Valoración:

En algún momento alguien dijo, “vamos a hacer una serie de Fargo“, y en seguida saltaron las alarmas. ¿Cómo vas a coger un título de culto como este, una obra de referencia de los hermanos Coen, y vas a conseguir mantener su originalidad, su estilo, su esencia y fuerza? Parecía destinado al fracaso. Olía a sacar réditos de una obra de renombre. Y la sorpresa fue mayúscula cuando se estrenó. La creación del poco conocido guionista Noah Hawley (Bones, The Unusuals) logra ser fiel y a la vez novedosa, mantiene todas sus características sin saber a imitación barata. Es una adaptación excelente a la par que una reinvención genuina, y otro ejemplo del buen estado de las series de televisión.

Su inicio es muy potente, enlazando varios capítulos magistrales que enganchan con tal contundencia que acabarás viendo la temporada en modo maratón. Quien fuera con las garras afiladas buscando compararla con el original y ponerla a parir se quedaría a cuadros. Desde los primeros minutos se ve el tono y la atmosfera captados a la perfección. Los personajes raritos, medio lelos o salidos de madre, el pueblo donde no pasa nada y todo va despacio, los crímenes llevando a los protagonistas por un sendero de maldad sin aparente retorno, los diálogos extraños (ese “heck” en vez de “fuck” -algo así como “córcholis” en vez de “joder”-), el humor negro único… Y se remata todo con numerosas referencias al particular universo de los Coen, como el cartel con el ruso blanco (la bebida favorita de El gran Lebowsky) o la escena del aparcamiento que homenajea a la propia Fargo, entre otros.

El elemento que más sobresale es sin duda su grupo de personajes. El dibujo es complejo y detallista, de forma que hasta gestos sutiles y situaciones del entorno (historias del pasado, relaciones) son imprescindibles para ir definiendo y moldeando sus personalidades a través de evolución muy bien expuesta. Y en ellos destaca ese punto socarrón, ese humor negro deudor del original y tan bien captado: todos son peculiares, excesivos en algún sentido, lo que los hace realmente característicos y carismáticos. Lester no es el primer ser humano en caer en los crímenes pasionales, ni Lorne Malvo el primer asesino despiadado, ni Molly la primera policía competente en una comisaría llena de patanes y vagos. Pero todos tienen algo que los convierte en personajes únicos que enamoran desde sus primeras apariciones. Incluso el temible psicópata de Malvo se gana admiración eterna a pesar de su vena hijoputa, su afán por cachondearse y torturar psicológicamente a la gente. Suyas son muchas de las mejores escenas, como cuando es capaz de espantar al joven policía solo con palabras amenazantes, cuando finge ser un cura, cuando asusta al niño con historias de fantasmas…

Martin Freeman está bien en su rol, pero quien haya visto más del actor verá que en los últimos años no hace sino repetir los mismos tics, como si hubiera llegado a un tope. Puedes coger una escena de El Hobbit o de Sherlock y ponerla en medio, que no se notaría diferencia en la interpretación. Por suerte ese histrionismo es justamente lo que necesita Lester Nygaard, y funciona francamente bien aunque en algunas escenas sobreactúe demasiado. Billy Bob Thornton como Lorne impone respeto a la vez que divierte con su vena gamberra, mostrando un carisma impresionante. Y la desconocida Allison Tollman (la agente Molly) arrasa con una interpretación muy natural y creíble gracias a su extraordinaria capacidad para traslucir lo que está pensando y sintiendo solo con el gesto y la mirada. Por cierto, ¿por qué ese empeño en presentarla a los premios de la temporada como actriz secundaria? ¡Es la maldita protagonista! Aunque sabiendo el sinsentido que son me da igual si al final gana o no: su papel quedará para la posteridad con o sin Globos y Emmys.

El resto de personajes no se quedan atrás, resultan todos deliciosos. El joven policía cobarde (Gus, muy bien interpretado por Colin Hanks) y su simpática hija, el padre de Molly (Keith Carradine), el nuevo jefe de policía (un fantástico Bob Odenkirk -el abogado de Breaking Bad-), el gran Oliver Platt como el rey del supermercado, la espectacular Kate Walsh como zorra atontada… Hasta la aparición más secundaria y anecdótica tiene algo que aportar en estilo y gracia, como por ejemplo los compañeros de trabajo de Lester.

En lo visual también alcanza muy buen nivel, con una labor de dirección completamente cinematográfica apoyada en una fotografía soberbia. La banda sonora es peculiar y con personalidad, realzando precisamente la gran personalidad que logra la serie en su conjunto. Solo pondría como pega que algunas escenas resueltas con efectos especiales digitales (la niebla, la nieve -nunca moja, oye-, los peces, la sangre) cantan bastante y sin duda hubieran quedado mejor con trucajes clásicos.

Pero no todo son maravillas, pues algunas pequeñas imperfecciones son evidentes, sobre todo porque estamos ante un producto por lo general cuidado hasta el más mínimo detalle. Hay algunos gazapos y trampas argumentales que no me han gustado. Por ejemplo: en el crimen que da pie a la trama, ¿qué hace Nygaard con los cartuchos de escopeta que tenía en la mano?… no los esconde, desaparecen sin más; el agujero que hace el taladro de hielo es mucho más grande que su diámetro, porque sino no cabía el cuerpo… podían haberlo disimulado mejor; me sobra el mensaje de hechos reales en cada capítulo, que resulta cansino… el chiste ya está hecho, deja de exprimirlo; a veces ponen flashbacks para tontos, de esos que te dan mascadita la unión entre escenas, aunque la escena anterior haya ocurrido hace diez minutos (menos mal que ocurre pocas veces); en el final, la pistola de Lester debería haber disparado, no es necesario sacar cada casquillo cual escopeta, con lo que queda como un truco barato y tramposo para que el otro personaje siga vivo.

Pero el problema más importante es que conforme avanza la temporada da la impresión de que se va estirando el argumento, dando más vueltas de la cuenta sobre algunas tramas. Por ejemplo el tema del rey del supermercado está demasiado alargado para ser algo tan secundario o ajeno al resto, y la introducción de los agentes del FBI podría haberse agilizado. Termina resultando evidente con el salto temporal, a partir del cual parece otra temporada u otra historia. El guionista se empeña en añadir más en vez de en rematar bien lo que había, y la intriga y la fuerza del relato se diluyen bastante. Llega al punto de tener un episodio de transición aburrido con unas pocas escenas completamente sobrantes, como el cuento del inmigrante perdido, que resulta tedioso y no aporta nada. Describir la nueva situación de Lester y Lorne y lo lentamente que se relanza la aventura va minando el interés, y cuando por fin llega a algo resulta además predecible, porque llevamos varios capítulos viendo a los personajes dirigirse hacia esas situaciones.

Con mejor ritmo, los giros de la trama y los pasos finales de los protagonistas habrían impactado más, pero me temo que se empeñan en hacer una miniserie larga (diez en vez de cinco o seis capítulos). Eliminando ese cambio de juego innecesario y con un cierre más potente probablemente hubiera sido una obra maestra. He dudado mucho sobre qué nota darle. Por un lado, es original hasta resultar única, sus personajes son inolvidables, la puesta en escena excelente, el tramo inicial memorable. Por el otro, se estira hasta acabar casi decepcionando, casi rompiendo el hechizo. Al final me parece que se puede considerar sin problemas como una “genialidad imperfecta”, que tiene cualidades de sobra para considerarla una de las grandes del año y un visionado imprescindible para cualquier seriéfilo.

Su éxito ha empujado a que rueden otra temporada, pero por suerte no exprimirán las mismas situaciones y personajes, sino que será otra aventura distinta pero del mismo estilo, como American Horror Story o True Detective.

Ver también:
-> Temporada 1 (2014)
Temporada 2 (2015)

SHERLOCK – TEMPORADA 2

BBC | 2012
Suspense | 3 ep. de 90 min.
Productores ejecutivos: Steven Moffat, Mark Gatiss, Beryl Vertue.
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Martin Freeman, Una Stubss, Rupert Graves, Mark Gatiss, Loo Brealey, Andrew Scott, Laura Pulver.
Valoración:

El éxito de Sherlock es espectacular, pues casi se habla más en internet de esta serie de Steven Moffat y Mark Gatiss que de las películas de Guy Ritchie. En este mundillo ha sido una de las producciones más de moda de los últimos años, levantando pasiones, lanzando la carrera de Benedict Cumberbatch y asentando la del veterano Martin Freeman. El éxito ha llevado incluso a la cansina manía de realizar un remake en Estados Unidos, dejando en el aire la pregunta de para qué cojones lo hacen si tienen la original, la que está de moda. Pero aunque entiendo su tirón, pues es una aventura sumamente entretenida, lo que no comparto son las críticas que la ponen por las nubes. Porque más allá de ser una producción simpática no tiene muchos valores.

El año mejora ligeramente respecto al primero en dos factores cruciales. Primero, la química entre Sherlock y Watson se ha potenciado notablemente, y la pareja de intérpretes la exprime con maestría, formando un duo de personajes de gran nivel con relación que resulta curiosa a la par que encantadora. Segundo, las historias tienen algo más de empaque, y si bien vuelven a fallar en momentos clave, como el desenlace de la temporada, dan muchos buenos instantes en general y un primer episodio bastante llamativo. La aventura es emocionante y divertidísima, lleva muy buen ritmo, los protagonistas se desenvuelven en ella muy bien y posee algunos momentos cumbre muy interesantes, como la aparición de Irene Adler (aunque por el contrario su salida es una fantasmada del quince).

Sin embargo, de rebuscada y tramposa a través artificios huecos y trucos de guion baratos resulta otra temporada poco creíble, demasiado exagerada, demasiado grandilocuente. Y en su desenlace se va de madre de forma fatídica. El personaje de Moriarty de excesivo termina resultando tan ridículo que echa por tierra toda la credibilidad de su trama, y el actor Andrew Scott es un fallo de casting garrafal, pues este niñato sobreactuado no pega nada como genio del crimen, lo que agrava el asunto. Para rematar el año, la falsa muerte de Sherlock no hay por dónde agarrarla, es una parida que sabe a broma de mal gusto.

Así pues, aunque sea un entretenimiento muy agradable, su falta de consistencia y su irregularidad marcada por los enormes excesos impiden que sea también serie de primer nivel.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
-> Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2016)

SHERLOCK – TEMPORADA 1

BBC | 2010
Suspense | 3 ep. de 90 min.
Productores ejecutivos: Steven Moffat, Mark Gatiss, Beryl Vertue.
Intérpretes: Benedict Cumberbatch, Martin Freeman, Una Stubss, Rupert Graves, Mark Gatiss.
Valoración:

Sherlock es una serie de la BBC que como es habitual en la cadena cuenta con temporadas cortas (esta primera tiene tres episodios de 90 minutos cada uno) que se ven ampliadas a otros años según el éxito que obtengan, sin seguir un calendario ni número de episodios concretos. En ella se reinterpreta el personaje de Sherlock Holmes siendo fieles a los escritos de Arthur Conan Doyle (de hecho, se basa directamente en algunas historias del escritor) pero adaptando los sucesos a la época presente. El resultado me parece bueno en cuanto a personajes, pero las tramas apenas han despertado mi interés.

La presentación de la pareja progatonista es más que eficaz, definiendo muy bien su personalidad en unas pocas y acertadas secuencias, como el estupendo prólogo destinado a Watson o sus primeros encontronazos con el peculiar carácter de Holmes. Su desarrollo o evolución es también bastante bueno, mostrando con habilidad el acercamiento de ambas figuras y el vínculo que forjan haciéndose prácticamente dependientes el uno del otro. Los diálogos que rodean numerosas situaciones dan la talla y dejan algunos notables momentos humorísticos, como el espléndido final del primer capítulo, donde Sherlock deduce la intervención de Holmes y luego echan unas risas, escena que además continúa con el encuentro con ese intrigante individuo que dice ser la némesis del detective, donde se consigue una sorpresa fantástica.

Por supuesto, ayuda mucho que hayan escogido un actor de tanta experiencia como Martin Freeman (quien seguramente ahora verá relanzada su carrera al haber sido escogido para interpretar a Bilbo Bolsón en El Hobbitt) y al haber acertado de pleno poniendo a Benedict Cumberbatch en la piel de Sherlock. Este último es capaz de pasar de la mayor de las apatías al éxtasis total sin gesticular demasiado, sin apartarse del tono críptico del personaje. Por cierto, en algunos momentos no he podido dejar de pensar que hubiera sido una elección fantástica para hacer de Doctor Who que Matt Smith.

Sin embargo, fallan en el último momento en un personaje crucial y probablemente más importante en el futuro: el actor para Moriarty, Andrew Scott, ha sido muy mal elegido, es demasiado joven y ofrece una labor tan sobreactuada que hace una caricatura del personaje, con lo que queda totalmente increíble como el mayor genio del crimen que debe ser. Además, entre esto y que la escena final carece de garra, el desenlace de la temporada ha sido malogrado y anticlimático.

Si la pareja protagonista da la talla sin problema alguno, no ocurre lo mismo con los casos en los que participan, donde los creadores y guionistas Steven Moffat y Mark Gatiss no están tan resueltos y acertados. Las historias me han resultado simples en el fondo pero enrevesadas demasiado para obtener el tono habitual de la saga de Conan Doyle. Resultan irregulares en ritmo, con muchos tramos donde deja la sensación de que no se va hacia ninguna parte, artificiosas hasta lo absurdo (todo lo que deduce Sherlock del móvil de Holmes es tan increíble que resulta ridículo). Para ser una miniserie de supuesto nivel y de tan solo tres partes, apenas consigue pasar de un entrenimiento intrascendente, y hasta eso le cuesta. Cualquier procedimental tipo CSI tiene por temporada muchísimos más capítulos y de la mitad de duración pero con más inspiración y ritmo.

La puesta en escena es magnífica, eso sí. Sigue un estilo semejante al de Paradox y Luther, otras dos producciones detectivescas realizadas con un aspecto visual vanguardista. La dirección, fotografía y montaje son de alta calidad y muy hábiles a la hora de obtener un estilo modernista, rompedor, valiente. Encuadres atípicos y juegos de cámara fascinantes levantan el interés en aventuras un tanto fallidas.

La temporada ha sido muy bien recibida por la audiencia británica, así que contará con un segundo año. Pero en mi opinión es un visionado bastante prescindible.

Ver también:
Temporada 1 (2010)
Temporada 2 (2012)
Temporada 3 (2013)
Temporada 4 (2016)