THE CORNER – MINISERIE.

The Corner
HBO | 2000
Productores ejecutivos: David Simon, David Mills, Robert F. Colesberry,
Intérpretes: T. K. Carter, Khandi Alexander, Sean Nelson, Clarke Peters, Glenn Plummer, Toy Connon, Maria Broom, Sylvester Lee Kirk, Corey Parker Robinson, Reg E. Cathey.
Valoración:

La primera serie creada y desarrollada por David Simon fue The Corner (en colaboración con David Mills), una miniserie producida en la HBO en el año 2000 que partía de un libro de mismo nombre (más el subtítulo A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood) escrito por el propio Simon y Ed Burns en 1997 basándose en historias reales que recopilaron durante sus trabajos en Baltimore, el primero como periodista y el segundo como detective.

En seis episodios seguimos la terrible odisea que vive una familia de clase media que cayó en la miseria por la adicción a las drogas fuertes (cocaína y heroína, principalmente). Vemos cómo llevan el día a día para sobrevivir, porque mirar al futuro es algo que no existe para un drogadicto, todo se basa en encontrar los pocos dólares que cuestan la siguiente dosis. El hogar, la familia, los amigos, el trabajo, la salud… todo está supeditado y todo se puede abandonar y vender por la dosis. Incluso la ética es sacrificable: si no hay más remedio, robar es una opción.

La narración es hiperrealista, no sólo por el tono de documental (con entrevistas a los personajes en los epílogos y prólogos de cada episodio), ni tampoco porque se basa en hechos reales, sino sobre todo por la minuciosidad con que se retratan los barrios bajos, el mundo de la droga y sus gentes. En lo visual la pobreza e insalubridad en que viven es dolorosa de ver, en especial por las secuelas físicas de la droga: el maquillaje cuida muy bien el aspecto degradado, macilento y enfermizo, con yagas que dan asco en los más adictos. En lo argumental, los detalles que se muestran sobre la rutina de este submundo no se han visto tan reales en ninguna producción del género, salvo en The Wire. Pero lo que verdaderamente destaca es la profunda y sensible descripción de los protagonistas.

Gary (T. K. Carter, con una larga carrera pero poco conocido) es el padre de la familia, y es la representación misma del fracaso y la humillación constante. Otrora hombre bueno y solidario, con un trabajo que le permitía una vida holgada, ahora está tan hundido que subsiste como puede recogiendo chatarra y realizando otros trapicheos. Su mujer, Fran (Khandi Alexander, la más reconocible del reparto gracias a CSI: Miami), vive de los cheques del gobierno, así que al menos tiene algo de estabilidad, pero su único ocio son también las drogas. El hijo mayor, DeAndre (Sean Nelson, otro poco conocido), es uno de los adolescentes que venden en la esquina, jugándosela con la ley y la violenta competencia porque es el trabajo más fácil que pueden encontrar.

En los tres la dedicación con su descripción y evolución es excelente: cada tortuoso paso de su triste aventura resulta terriblemente realista y cercano. Intercalados con sus tribulaciones diarias vemos flashbacks de cómo vivían justo antes de su caída, haciendo logrados paralelismos con eventos actuales: el trabajo horrible que ha suplicado Gary para pagarse los chutes de la semana se compara con el que tenía antes, la relación familiar ahora destruida antes era bastante distinta, etc. El relato también ofrece los altibajos habituales en los intentos por dejar este mundo atrás: los trabajos que no duran, la falta de fuerza para aceptar las dificultades del mundo real, que te lleva a huir de nuevo hacia la fantasía que inducen los narcóticos, la falta de un entramado social y estatal que realmente funcione, es decir, el fracaso de la sociedad y el gobierno…

Algunos amigos y otros desgraciados que viven en la calle aportan otras descripciones más someras pero igual de interesantes sobre la situación. Todos resultan carismáticos de una forma u otra, en especial la pandilla de adultos, destacando entre ellos el viejo con los brazos hinchados que siempre está añorando idílicos tiempos pasados. Todos estos secundarios son interpretados por actores que han salido en todas las producciones de Simon y otras de la HBO, con lo que cualquier aficionado reconocerá rostros por todas partes.

Momentos magníficos hay unos cuantos. Fran echándole la bronca a su hijo por dedicarse a vender drogas y consumir alguna vez, cuando ella es una adicta más, con lo que su ya de por sí débil autoridad se desmorona. El robo de Gary en una casa, y cuando es pillado por un vecino, este le pide droga para mantenerse en silencio. DeAndre cabreándose con su jefa del restaurante de comida rápida, porque está acostumbrado a que en la calle todo se resuelve en plan animal, a ver quién es más chulo. Fran desolada cuando llega al centro de rehabilitación y la echan de nuevo a la calle por un fallo al adjudicar las plazas. Y un largo etcétera.

The Corner puede resultar un drama un tanto difícil de digerir. No tira de sensacionalismos, pero la tragedia narrada es lo suficientemente dura como para dejar huella y los personajes llegan hondo: imposible no sentir pena, ni intentar dar ánimos cuando tropiezan. La escena final da un gran empujón a la fuerte conexión que se puede establecer con ellos, porque aparecen los individuos reales sobre los que se basaron contando su situación actual y deseando que la serie sirva como ejemplo para otros.

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