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BLACK SAILS – TEMPORADA 3.

Starz | 2016
Drama, suspense, aventuras | 10 ep. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Robert Levine, Jonathan E. Steinberg, Dan Shotz.
Intérpretes:Toby Stephens, Hannah New, Luke Arnold, Jessica Parker Kennedy, Zach McGowan, Toby Schmitz, Clara Paget, Luke Roberts, Tom Hopper¸ Ray Stevenson, Patrick Lyster, Hakeem Kae-Kazim, Lise Slabber, Craig Jackson, Zethu Dlomo.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo presento las tramas principales. En un párrafo bien señalado hay más detalles. —

El impresionante y demoledor final de la temporada anterior dejó a los protagonistas en un limbo muy intrigante. El comienzo de esta nueva etapa puede descolocar con esa larga y desganada introducción a Teach, más conocido como Barbanegra, pero las malas sensaciones se van rápido con el espectacular plano secuencia que nos muestra a la tripulación de Flint en su actuales quehaceres, esto es, sembrar el caos como venganza, labrarse una reputación de temibles para que Inglaterra se lo piense dos veces antes de mover ficha. Pero también sirve para mantener a los piratas de Nassau en sus filas, pues han realizado un pacto con Vane, Rackham, Max y unos pocos capitanes para mantenerse unidos defendiendo el oro de la Urca de Lima, el maltrecho fuerte y por extensión la isla.

Inglaterra sin embargo cuenta con un as en la manga: los conocimientos de la prisionera Eleanor sobre cada líder, de cada punto fuerte y debilidad. Con esa ventaja, más una flotilla bien armada en cañones y tropas, un estratega serio y experimentado como es Woodes Rogers tiene mucha confianza en su éxito ante cualquier respuesta violenta… Pero su inteligencia lo lleva a abordar el intento de controlar la isla primero con otros métodos: un perdón global. Mientras, la única esperanza de los piratas en el liderazgo en una respuesta por la fuerza es el hábil capitán Flint, pero parece haber muerto en una confrontación con el capitán Hornigold, que estaba persiguiéndolo.

Esto es sólo el punto de partida de otro año deslumbrante de esta colosal obra de intrigas políticas y personales. Damos otro paso en su crecimiento, mostrando una fantástica evolución en los personajes y unas historias aún más asombrosas en su complejidad y atractivo. La narrativa es casi sofocante, con su infinidad de tramas y personajes enredados uno sobre otro en una maraña de conversaciones y maquinaciones que mantienen una expectación de altísimo nivel donde estás siempre sin saber qué se acerca y cómo superarán cada nuevo giro de acontecimientos. Cada personaje y bando trata de sacar adelante su vida y sus planes a duras penas, chocando con las acciones e intereses de los demás, habiendo resultados inesperados y sorpresas prácticamente en cada capítulo que ponen todo patas arriba de nuevo y obliga a todos a rehacer sus intenciones y, a veces, también sus convicciones.

Flint perdió lo que le mantenía los pies en el suelo, y desata su ira en un círculo vicioso: más muerte no sacia la rabia y el dolor. Su cordura pende de un hilo, y son John Silver y Billy Bones quienes lo traen hacia la realidad. Billy nunca ha conseguido destacar, siendo un secundario más como puede serlo el contramaestre De Groot, pero Silver pasó de pícaro cargante en la primera temporada para dejar huella en la segunda como un protagonista principal irresistible. Ahora sigue madurando y ganando atractivo. Su implicación en la tripulación, alejándolo del individualismo previo, lleva una transición que engancha en cada paso, y su inteligencia la dedica ahora más a pensar a largo plazo que en la supervivencia diaria, aunque esto último no desparece, pues se ata a una relación simbiótica con Flint: en todo momento trata con este ego y su oscuro viaje intentando que no descarríe y se lleve a la tripulación con él. Suyas son algunas de las mejores escenas no de la serie, sino del año televisivo: el viaje en bote en plena calma chicha es el mejor ejemplo de ese tira y afloja constante, de las maniobras sutiles y las conversaciones tan inteligentes que tienes que hacer un esfuerzo para ir entendiendo cada pretensión, giro y resultado.

Vane también está embarcado en un proceso de cambio muy sugerente y, dada su posición inicial, sorprendente pero no inverosímil, pues también se ha trabajado con esmero. Es otro que ha empezado a pensar en el bien común, y enfrenta no pocos dilemas internos en su nueva posición. Algunas ofrecen otros de esos momentos de contener la respiración, como cuando debe elegir entre Flint y Teach; además estas situaciones las vamos viendo en su mirada y sus silencios meditabundos, mostrando que los realizadores también saben narrar sin diálogos cuando se ponen a ello. Rackham no cambia bruscamente, pero sí tiene virajes muy interesantes según se imponga su idea de dejar marca, de que su nombre se recuerde en la historia, o la obligación de trabajar en equipo. Entre sus muchos grandes momentos también hay alguno memorable, como su determinación tras su primera charla con Rogers.

Pero los que no cambian tanto también resultan personajes estupendos y están embarcados en odiseas que atrapan con gran fuerza. La relación entre Max y Anne nos es conocida ya, y Eleanor se encuentra inesperadamente en un lugar semejante al que empezó, pero esto no limita su rango de acción, dejando otra infinidad de intrigas personales enrevesadas y escenas geniales, como el tramo final, donde prácticamente las tres tienen el control de la isla en sus manos mientras los hombres batallan en el caos, y van moviendo los hilos como bien pueden para que no se venga todo abajo o, simplemente, para vivir un día más.

Y tenemos nuevos protagonistas magníficos. Se anunciaba a lo grande la llegada de Ray Stevenson (Tito Pullo en Roma) como Barbanegra, y desde luego resulta una figura seductora y temible a la vez, pero nos encontramos con un roba escenas de cuidado en Woodes Rogers, el inglés que tiene la misión de gobernar Nassau. El intérprete Luke Roberts era bastante desconocido, con una carrera corta y sin papeles que causaran impresión, pero el casting ha estado acertadísimo con él: está a punto de desbancar al mismísimo Toby Stephens (Flint) en porte y capacidad de absorber toda la escena, la solidez de su interpretación y la calidad del dibujo del personaje dejan otro protagonista memorable. Del resto de actores ya hablé en la segunda temporada: tenemos uno de los repartos más sólidos y carismáticos del año.

Esta vez he notado un mejor ritmo y equilibrio global, sin tramos que pierdan fuelle dignos de citar, aunque algún momento en que la conversación está claramente inflada sigue habiendo, como esa de Max y Bonny en la cueva hablando de la familia. Igualmente se puede detectar algún fallito o cuestión algo grisácea, aunque lo cierto es que son detalles, no agujeros grandes, y viendo la extraordinaria dificultad del conjunto se perdona.

Alerta de spoilers: Cito algunos momentos concretos, salta al siguiente párrafo si quieres evitar spoilers.–
Me pregunto cómo, del capítulo quinto al sexto, sabe Flint dónde estará Teach. Tampoco se explica cómo quedan Max y Bonny en el principio del séptimo (a las faldas de una pequeña loma) y cómo la segunda conoce la situación de Rackham, si no se han visto desde antes de los eventos que tratan. Me parece un poco cogida por los pelos la excusa que ponen para que Mr. Scott acabe en la isla de esclavos fugados justo en el momento clave, con esa frase cutre de “¿Conocéis vuestras instrucciones?”… pues claro que sí, lo han hecho mil veces (final del 304). Pero la única situación un poco más grave sería la forma en que Max actúa en la treta de la entrega falsa a Bonny hacia el final de temporada: sabiendo que se la iban a jugar y tenía muchas posibilidades de acabar muerta, no me creo que no pusiera algo más de esfuerzo para mejorar la situación, dado su íntima relación y lo que se mueve para arreglar las cosas.

La puesta en escena continúa mostrando un gran esfuerzo por lograr una recreación llamativa de la época y unas secuencias de acción que te dejen pasmado. Sigue pesándole la elección de ahorrar tiempo en algunas conversaciones acabándolas en un plano contra plano que desaprovecha el gran trabajo de fotografía y composición de escenarios, pero también ha ido madurando en este aspecto: se ha reducido un poco, y la cantidad de planos que van de lo excelente a lo hermoso es cada vez mayor, acabando con numerosos fotogramas dignos de enmarcar (la reunión en la loma cerca da playa de Anne y Max), escenas hipnóticas incluso en pequeñas habitaciones, planos secuencia sublimes, escenas marítimas acojonantes (cada vez mejor la recreacion de los barcos en alta mar), decorados que parecen de cine (el pueblo de esclavos) y una batalla que hace época.

Por desgracia, me temo que estamos otra vez ante la injusta falta de fama que está teniendo la serie en contraposición con su rival más directa, Juego de tronos, que está extremadamente sobreexpuesta. Incluso la fallida Vikingos tiene más respaldo popular. El asalto a la diligencia es probablemente el mejor plano secuencia visto en una serie, una maravilla al lado del simple paseo que se dieron entre casas en True Detective y ante el que la gente se emocionó de forma desmedida, pero ha pasado sin hacer ruido.

Aunque le costó desplegar todo su potencial, Black Sails se ha terminado alzando como una de las mejores series de los últimos años, y estoy seguro de que el paso del tiempo, el boca a boca, la pondrá en su lugar.

PD: El único fallo, e imperdonable, es que no hayan editado las bandas sonoras de las temporadas dos y tres todavía. El excelso trabajo de Bear McCreary merece más respeto.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

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BLACK SAILS – TEMPORADA 2.

Black Sails
Starz | 2015
Productores ejecutivos: Robert Levine, Jonathan E. Steinberg.
Intérpretes: Toby Stephens, Hannah New, Luke Arnold, Jessica Parker Kennedy, Zach McGowan, Toby Schmitz, Clara Paget, Louise Barnes, Ruper Penry-Jones, Tom Hopper¸ Andre Jacobs, Roland Reed, Patrick Lyster.
Valoración:

Alerta de spoilers Sólo describo los personajes y la posición inicial de las tramas. En un párrafo bien señalado comento un par de cosas más detalladas.–

La breve primera temporada no empezó muy bien, mostrando unos capítulos iniciales algo torpes tanto en guion como en puesta en escena. Hacia el final ya empezaba a verse cómo sus autores se acercaban más al potencial latente en la serie, asentando la prometedora historia y aprovechando mejor el dinero echado en la producción. Esta segunda etapa explota por completo todas las promesas, llegando a ser impresionante, de las imprescindibles del año, y la única capaz de rivalizar con Juego de tronos en temática y acabado: un monumental thriller político embadurnado de épica de aventuras y rodado derrochando recursos. Sólo algunos fallos y excesos impiden que estemos ante una obra tan extraordinaria como parece que podría llegar a ser. Juego de tronos lleva cinco años en ese limbo, sin despegar del todo salvo por algunos capítulos espléndidos, a ver si Black Sails consigue llegar más lejos.

Desde el primer capítulo se observa el subidón, el mayor equilibrio en el dibujo de protagonistas y tramas y el acomodamiento de los directores a la hora de lidiar con un rodaje de gran tamaño y dificultad. Es asombroso cómo a lo largo del año los guionistas manejan tantos individuos y facciones que danzan uno alrededor del otro constantemente, de forma que cada movimiento de uno afecta a los demás y todos reaccionan según sus formas de ser. Ya no tenemos ningún rol que parezca monocromático, todos muestran una personalidad bien definida, y algunos de hecho resultan fascinantes. Los comento de más favorito a menos.

Flint es de los personajes más memorables de los últimos años, gracias a su porte, estilo y energía, a los flashbacks que van describiendo más a fondo su psique, motivaciones e intenciones (atención al plan a largo plazo que trata de realizar)… y sobre todo por la monumental interpretación de Toby Stephens. Rackham es la inteligencia personificada, y el actor Toby Schmitz es de nivel también; si elige bien sus próximos papeles puede llegar lejos. Y con él vienen Anne Bonnie, la mujer pirata y su aura melancólica, y Max, que se alza como otra hábil jugadora del juego de tronos a pesar de que parecía poca cosa en principio. John Silver es el gran superviviente; en la primera etapa me resultaba un poco forzado, pero aquí me ganó rápidamente: su carisma y su habilidad para sacar algo de cualquier situación, por desafortunada que parezca, garantizan infinidad de giros inesperados. Eleanor supera el escollo de la belleza y juventud de la actriz Hannah New, en parte porque logra un buen papel, pero sobre todo porque al conocerla mejor resulta una figura más verosímil: se muestran muy bien sus maquinaciones, su ambición y los mil problemas que enfrenta. Vane es el pirata bruto, impulsivo y dado a obsesionarse, pero no tanto como para ser estúpido: es capaz de hacer buenas jugadas individuales, pero el tablero global es demasiado complejo para él. Se realza su potencial con el físico y la voz de Zach McGowan, que causan pavor. Y no se descuidan los secundarios, que también aportan en mayor o menor grado factores en la ecuación de la vida en Nassau y alrededores: los tripulantes de los diversos barcos, las prostitutas, los ingleses de la historia de Flint…

Siendo una serie de piratas, los que no se ha puesto con ella (o se han quedado en el flojo inicio) pueden hacerse la equivocada idea de que es aventuras al estilo Piratas del Caribe, con batallas y tesoros y quizá motines. Pero como indicaba al empezar este comentario, es más un thriller de intrigas políticas y personales, y además con un pie en la ficción histórica, pues la recreación de la época y de los piratas es muy realista. Cada corsario, tripulación y grupo formado por alguna afinidad temporal (los capitanes pueden ser depuestos votando, así que hay alianzas y pugnas constantes) tiene sus propias ideas y planes que persigue con ahínco. Y luego tenemos la sombra de la ley, pues Inglaterra y España los proscriben y podrían ponerse serios en cualquier momento con el asentamiento en la isla.

Así, aunque hay bastante acción y espectaculares batallas navales, la serie es todo diálogo, maquinaciones, mentiras y un giro tras otro que obliga a cada personaje a replantearse su estrategia cada dos por tres, con lo que tenemos varias sorpresas enormes por capítulo que cambian todo de forma inesperada, formándose una atmósfera de tensión y desconcierto que desemboca en un tramo final inmenso, sobrecogedor. Las tramas globales son dos. Una es el oro del Urca de Lima que persigue la tripulación de Flint y que atrae muchas miradas a pesar de la intención de mantenerlo en secreto. La otra es el futuro de Nassau, que oscila entre los que quieren un estado utópico al margen de Europa, pero legal y aprobado, y los que sueñan con la libertad anárquica. Flint y Eleanor contra Vane, básicamente, pero con todas las tripulaciones, el pueblo y otros jugadores importantes (el capitán Hornigold por ejemplo) teniendo que ser convencidos por uno u otro bando.

Con tanto personaje fascinante, tanta trama enrevesada y llena de sorpresas, y el buen acabado visual, casi resulta un año perfecto… Casi. Aún le falta algo para la excelencia. Por un lado están los excesos. Se pasan un tanto de rosca a veces tratando de formar las intrigas más rebuscadas y poniendo una sobre otra hasta que parece imposible que puedan pasar tantas cosas: tenemos conspiración sobre conspiración hasta no saber qué conspiran. También se nota este tono grandilocuente en los diálogos, que de sobrecargados, densos y pedantes parecen impropios para muchos de los personajes (el esclavo negro se echa unos discursos imposibles para su educación, muchos piratas evidentemente poco cultos, como Vane, lo mismo). Muchas veces tienes que reconstruir el diálogo en tu cabeza y analizarlo para saber qué demonios han dicho. ¿Por qué ese empeño en parecer la serie más inteligente y compleja? Una norma de oro en la narrativa es ser claro, y otra trambién imprescindible es adecuarse al contexto. Aquí se las pasan por el forro un poco más de la cuenta, con lo que a veces queda algo artificial y empalagosa.

Además, en estas condiciones es complicado mantener siempre la coherencia más perfecta, y alguna escena un tanto fallida se puede encontrar.
Alerta de spoilers Sólo son un par de detalles, pero si no quieres saber nada salta al siguiente párrafo.–
Por ejemplo, una muy clara es que, tras estar Flint y Silver días sufriendo para que la tripulación los acepte de nuevo, resulta que son los únicos que bajan a Nassau al llegar allí. ¿De repente los demás tienen total confianza en ellos? No, no cuadra. Otra bastante cantosa ocurre en el episodio 205: no tiene lógica alguna que Flint, Miranda y Eleanor, cuando deben reunirse de emergencia porque todo está a punto de explotar, en vez de apartarse un poco en la playa para que no los oigan los demás, se van a la aldea, se meten en la taberna, echan a todo el mundo… Resulta una forma cutre de extender la intriga por cómo saldrá la discusión. Por suerte estas situaciones son escasas, y la gran mayoría de los giros son muy eficaces.

La puesta en escena es notable pero no impecable, pues también tiene algún aspecto que se puede mejorar. No me molesta que se note alguna digitalización (Charles Town canta un poco), porque obviamente tienen recursos limitados, y además lo que funciona bien de hecho resulta excelente: ya no sé distinguir qué barcos en alta mar son digitales y cuáles no. Además los decorados, sean barcos o Nassau, y el vestuario, son magníficos, garantizando una inmersión completa en la época retratada como pocas series se pueden permitir. Los directores, aparte de dar muy buen ritmo a una narración más pausada y tensa que trepidante, aprovechan muy bien todos esos recursos, consiguiendo un aspecto visual sensacional (la fotografía tiene planos embriagadores en cantidad) que te mantiene asombrado constantemente; además, cuando llegan las escenas de acción estas están a un nivel que sólo se ha visto en la HBO: ¡qué pedazo de batallas navales! Sin embargo un detalle del estilo narrativo elegido arrastra una restricción equivocada: el uso de primeros planos es a todas luces excesivo. Casi todas las conversaciones empiezan bien, situándonos adecuadamente en el escenario y la localización de cada personaje, pero se van cerrando a los rostros y acabando en un plano contra plano como si de una serie menor se tratase. Así se ahorran tiempo de planificar y rodar escenas más complejas, pero desaprovechan un poco el potencial, rompen más de la cuenta el hechizo de fascinación que podrían mantener en todo el capítulo. Es decir, en lo visual sí se quedan un peldaño por debajo de Juego de tronos.

PD: El actor del contramaestre Dufresne cambió por problemas de salud.

Ver también:
Temporada 1.

BLACK SAILS – TEMPORADA 1.

Black Sails
Starz | 2014
Productores ejecutivos: Robert Levine, Jonathan E. Steinberg, y otros.
Intérpretes: Toby Stephens, Hannah New, Luke Arnold, Jessica Parker Kennedy, Zach McGowan, Toby Schmitz, Clara Paget, Mark Ryan, Tom Hooper, Jannes Eiselen.
Valoración:

Black Sails es una serie de piratas avalada por Michael Bay para el canal Starz. El todopoderoso sólo pone su nombre para lanzarla y venderla, porque es por entero creación de Jonathan E. Steinberg y Robert Levine, quienes ya habían colaborado en Escudo humano. Hay un puñado más de productores, guionistas y directores, que esto es una superproducción, pero el que más destaca es el realizador Neil Marshall (The Descent, Centurion), que le ha cogido el gusto a la televisión con Juego de tronos. Se inspiran en La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, tomando algunos personajes y lugares pero yendo veinte años antes.

Estamos en 1715, en la isla New Providence en las Bahamas, un lugar famoso en plena era dorada de la piratería. En la capital Nassau se reúnen diversos capitanes para vender fuera de la ley sus mercancías robadas, a sabiendas de que el férreo control de Eleanor Guthrie sobre el lugar garantiza estabilidad y por lo tanto dinero fácil. El capitán Flint tiene un propósito complicado pero de recompensa enorme: abordar la Urca de Lima, una nave española repleta de tesoros. Pero solo los preparativos traen mil problemas y dolores de cabeza, empezando por una tripulación dividida por algunas actuaciones sospechosas; para colmo alguno de ellos ha robado el calendario donde se mostraban los movimientos del objetivo. Por otro lado, la tripulación del capitán Vane se desmiembra; el avispado Rackham y su fiel Anne Bonny son especialistas en sobrevivir, y harán lo que sea para salir a flote.

El primer capítulo, dirigido por Marshall, es bastante desalentador. Promete una aventura simplona e inmadura donde los personajes se definen a retazos con bastantes clichés y la trama brilla por su ausencia, y el citado realizador anda bastante perdido a pesar del buen trabajo de vestuario y decorados. Por suerte, simplemente parece que no supieron mostrar una aventura inicial llamativa, porque pronto se ve que la temporada crece y madura.

La ambición del producto despunta rápidamente en la ambientación. Se puede notar a veces alguna pantalla de fondo, o los barcos digitales en planos lejanos, pero no como para sacarte de la narración. Mientras que en lo real deslumbra bastante: los barcos son muy creíbles, Nassau es un hervidero de vida con montones de extras y decorados, todo súper detallado (el vestuario de hecho es impresionante) y muy bien captado por una fotografía e iluminación vistosas. Aun sin llegar a alcanzar un gran nivel en las labores dirección, mejora ostensiblemente tras el tropiezo inicial. La banda sonora de Brear McCreary, quien domina el panorama musical televisivo, es magnífica. No olvido tampoco los llamativos títulos de crédito. El único problema es que las mujeres, incluso las que duermen tiradas por cualquier parte, están siempre perfectamente limpias y depiladas al estilo contemporáneo; está claro que buscan erotismo por encima de credibilidad. Eso sí, en la recreación de la época hay un desliz aislado bastante comentado: un personaje luce unas espectaculares gafas de sol medio siglo antes de su aparición en occidente, y alejada otros tantos años del nivel de calidad que se aprecia.

Una vez pasada la torpe presentación, los personajes y sus historias cogen forma. En seguida conocemos la manera de ser de cada uno, sus ambiciones y limitaciones, y localizamos y seguimos los distintos grupos e intereses sin problema alguno. Cada sección va a lo suyo aunque tengan en común el destino de Nassau. La odisea por sacar adelante el plan de Flint es la más interesante. Constantes disputas personales, problemas logísticos como el abastecimiento del barco, los líos con el calendario… Las cosas siempre están en movimiento, el ritmo es decente y el conflicto personal resulta atractivo. Sin embargo es indudable que a veces se estanca la progresión narrativa. Llega un momento en que cansa tanta duda del segundo (Gates) y del contramaestre (Billy), y sobre todo tanto truco de supervivencia del ladrón del calendario (John Silver). Lo mismo sucede con Eleanor: por mucho que suban el nivel de dificultad de su situación al mando de la isla, una vez vista la dinámica nada sorprende. Con el pilluelo de Rackham estamos ante un panorama semejante: son solamente ocho capítulos y parece que hemos visto lo máximo que puede dar de sí su sección. Sobre el capitán Vane poco puedo decir, queda más relegado a pesar de su potencial, hasta el final no empieza a ganar protagonismo.

Flint es un rol que fascina gracias al porte del actor Toby Stephens y lo bien que capta el tono de capitán fuerte por fuera y bastante más débil de lo que parece por dentro. Hannah New como Eleanor cumple como buena profesional, pero parte de un lastre enorme: es demasiado joven y bonita para ese tipo de personaje, y cuesta creérselo. Luke Arnold es carismático, pero a la larga su pícaro John Silver es cargante; lo mismo pasa con el inteligente Rackham, en manos de Toby Schmitz, mientras que su compañera Anne Bonny es algo intrigante pero no termina de llegar a nada, y su intérprete Clara Paget cumple sin más. La prostituta Max, en manos de una bella Jessica Parker Kennedy, es pura carne para el público masculino heterosexual, al que va destinado la serie; la escena de sexo lésbico con Eleanor es lo más gratuito que he visto en este campo; y se metían con Juego de tronos… Mis favoritos tras Flint son Gates y Billy, con sus diversas disputas y dudas sobre el capitán. Mark Ryan es el mejor del reparto, se nota su veteranía, pero Tom Hopper está algo limitado, se ve que querían un cachas guaperas. Poco a poco emergen otros secundarios interesantes, destacando al imponente Zach McGowan como Charles Vane, que pide a gritos más metraje, pero por el lado malo otros también se hunden: no aportan nada el negro fiel a Eleanor ni la mujer misteriosa de Flint (ese innecesario lío con el predicador es la parte más aburrida del año).

A pesar de tener solo ocho capítulos y resultar sin duda bastante entretenida, Black Sails deja la sensación de ser un quiero y no puedo constante. Tiene elementos de sobra para ser una buena serie, pero da muchas vueltas para llegar a cosas obvias, y la intriga y la aventura tienen un potencial que se diluye un poco por culpa del dibujo poco profundo de los personajes y su escasa evolución. Pero la maduración vuelve a asomarse en el último episodio, que pega un subidón espectacular. Los líos de Flint le explotan en la cara, Eleanor sufre de todo, Vane resurge, y la tensión y el sentido de la aventura por fin son de nivel, confluyendo en una breve pero impactante batalla naval. Y las sorpresas finales prometen un punto de partida muy atractivo para el año que viene.