Archivo mensual: mayo 2011

THE CHICAGO CODE – TEMPORADA ÚNICA.

FOX | 2011
Productores ejecutivos: Shawn Ryan, Tim Minear.
Intérpretes: Jason Clarke, Jennifer Beals, Delroy Lindo, Matt Lauria, Billy Bush, Devin Kelley, Todd Williams, Cynthia Kaye McWilliams.
Valoración:

La primera temporada de The Shield fue impresionante, una presentación estupenda y una rompedora declaración de intenciones. Pero además la serie fue creciendo año a año, yendo siempre más allá, retorciendo los guiones hasta hacer cosas imposibles, con lo que el trabajo de Shawn Ryan se ganó merecidamente un hueco entre las grandes series de la historia. The Chicago Code empieza de manera semejante, quizá no tan original estilísticamente hablando pero sí ofreciendo una producción policíaca impecable y con un sello propio muy identificable. Sin embargo, donde una triunfó la otra pasó sin despertar el interés de nadie. Nos quedamos sin ver si The Chicago Code hubiera conseguido en unas pocas temporadas más crecer tanto como para hablar de otra maravilla histórica. Yo desde luego creo que había muchísimas posibilidades de que así hubiera ocurrido. Así pues, ya tenemos otra serie para anotar en las listas de genialidades canceladas antes de tiempo.

Como suele ocurrir, probablemente el fracaso sea debido a que no era para el gran público. Quizá era demasiado buena e inteligente para emitirse en FOX y esperar de ella las audiencias propias de una producción de cabecera de una cadena en abierto. Es una lástima, pero lo que arrastra el grueso de la audiencia hoy día son los procedimentales, los episodios que no exigen fidelidad ni esfuerzo. The Chicago Code es un soplo de aire fresco en un panorama donde sobran numerosos clones de CSI, pero parece que el viento sopla todavía demasiado fuerte en sentido contrario. Seguramente en FX, filial de FOX dedicada a un rango menor de público, más adulto y exigente, hubiera funcionado mejor. Sons of Anarchy triunfa ahí, y la misma The Shield fue su mejor y más vista producción, porque se espera de ellas más calidad que audiencia.

Sea como sea, la temporada que nos queda es modélica tanto en el género policíaco como en la televisión en general. Es una creación brillante, magnífica, que derrocha calidad en cada maldito plano. Todos los episodios son un festín de genialidades, de diálogos perfectos, giros impresionantes y en general tramas desarrolladas con una habilidad increíble. Y todo ello redondeado con una puesta en escena brutal, sobre todo en las partes más intensas, como las persecuciones, que ofrecen secuencias tan jodidamente buenas que pocas películas las superan.

Del tramo inicial ya hablé en mis primeras impresiones. Como presentación he visto muy pocas de semejante nivel. Introduce de maravilla a los protagonistas, la trama central de la serie y el estilo con el que nos van a contar las cosas. Pocos personajes, pero de gran fuerza todos ellos, nos acompañan en historias policíacas complejas y realistas que abarcan desde el agente más bajo a los políticos más importante implicados en las fuerzas de la ley. Los diálogos son tan veloces que cuesta seguirlos, el desarrollo de las investigaciones te deja sin aliento tanto por la velocidad de los acontecimientos como por su denso y sólido entramado. Parece imposible que tantas cosas quepan en cuarenta minutos, y de hecho llega un momento en que cabe pensar que les ha faltado tiempo, episodios. El compañero de Wysocki, Caleb, apenas ha empezado a desarrollarse, y la sobrina y su compañero quedan a veces bastante descolgados del hilo principal, aunque estos dos personajes son bastante buenos y sus historias interesantes. El grueso de la función se centra en las tres figuras principales que presento en las primeras impresiones: la superintendente Teresa Colvin, el concejal Ronin Gibbons y el detective Jarek Wysocki. Los tres salen muy bien parados, ofreciendo un duelo de personajes espectacular, y los tres están interpretados de forma loable: Delroy Lindo impone y aterroriza en cada aparición, componiendo un villano de los que acojonan, Jennifer Beals borda su papel de mujer fuerte y decidida en constante lucha en un mundo extremadamente hostil (en los últimos capítulos se muestra cómo afecta eso a su vida privada, aspecto que seguramente también se ha quedado corto de tiempo), y Jason Clarke imprime a Wysocki de forma excelente la arrolladora fuerza de un detective de reputación intachable (completamente opuesto al corruptísimo Vic Mackey, protagonista de The Shield).

Baja la intensidad en el tramo central, pues obviamente no todos los capítulos iban a estar centrados en el hilo principal (acabar con Gibbons) y era de esperar que hubiera casos más tradicionales. Sin embargo ninguno deja la sensación de ofrecer algo rutinario, cosa muy esperable dado que estamos ante la enésima serie de policías. Los quehaceres diarios de los agentes, los roces internos, los conflictos políticos, los casos que investigan… todo se mantenía en un nivel espléndido gracias a la extraordinaria calidad de los guiones.

En parte porque seguramente la temporada cerraría un ciclo y en parte porque probablemente veían venir la cancelación, los guionistas apuran un desenlace que cierra la historia casi al completo, lo que es muy de agradecer, pues así se puede ver como un todo y evita las horribles sensaciones que deja ver una gran serie cortada abruptamente. Pero como consecuencia la transición hacia el desenlace pierde algo de fuelle, fruto de la necesidad de cerrar todo rápidamente: no daba tiempo a desarrollar cosas muy enrevesadas y alguna situación se resuelve con tramas algo previsibles. Por ello el penúltimo episodio resulta el único que no deja plenamente satisfecho e incluso auguraba un desenlace insatisfactorio. Sin embargo en el capítulo final se lanzan de nuevo, añadiendo variables inesperadas (la sorpresa sobre el hermano de Wysocki) y consiguiendo que la tensión llegue a un máximo que te deja sin aliento. Hacía tiempo que un episodio no me mantenía tan inquieto, temeroso por el destino de los protagonistas. El caso montado a duras penas y a toda prisa, el temible concejal luchando hasta el último momento con tácticas tan sucias que dan ganas de hostiarle (se le coge un asco impresionante al personaje)… Parece que todo se va a ir al traste en cualquier momento, la tensión es palpable en cada escena… pero por fin llega la detención y sueltas un suspiro de alivio.

La calidad de este final también expone el único problema notable de la serie: te das cuenta de que si con prisas han construido semejante barbaridad de episodio y desenlace, imaginar lo que nos hemos perdido si hubieran tenido tiempo para desarrollarlo todo tranquilamente a lo largo de al menos un par de temporadas más resulta descorazonador.

The Chicago Code se va como llegó, con episodios de infarto, ofreciendo una lección de calidad que no debería ser olvidada. Una de las grandes del año, sin duda.

CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE – TEMPORADA 6.

How I Met Your Mother
CBS | 2010-2011
Productores ejecutivos: Carig Thomas, Pamela Fryman, Carter Bays.
Intérpretes: Josh Radnor, Jason Segel, Cobie Smulders, Neil Patrick Harris, Alyson Hannigan, Bob Saget, Jennifer Morrison.
Valoración:

Después de un par de temporadas un tanto dispersas e irregulares que no auguraban nada bueno sobre el futuro de la serie, el sexto año nos sorprende con una agradable remontada, no espectacular pero sí lo suficiente como para dejar buen sabor de boca. Es evidente que sigue arrastrando el ya asumido por todos los seguidores problema básico de la serie, es decir, lo irregular que resulta la calidad de los episodios, donde se oscila entre los casi geniales y los que rozan peligrosamente lo vulgar, pero la presencia de episodios o tramos endebles se ha reducido, los buenos son más numerosos y hay algunos espectaculares, pero lo más importante es que las tramas relativas a los personajes están más trabajadas.

Es una temporada de maduración y cambio, de problemas y tragedias que acercan la serie por primera vez al drama. Barney se enfrenta a fantasmas del pasado, con la fantástica reaparición de su padre, lo que le da al personaje perspectivas muy interesantes más allá de sus juegos con las mujeres. Además, en este último aspecto también parece crecer, dejándose entrever que se está acercando a la etapa en que buscamos una pareja estable. Marshall y Lily mantienen su casi idílico matrimonio, pero él se topa con sus propias crisis: su trabajo le parece horrible y ve que sus sueños se escapan, y para colmo la muerte de su padre deja un hueco enorme en su corazón. Ted mantiene una relación conflictiva con su nueva novia (Zoey), pues cada uno mantiene una férrea defensa de sus opuestas ideas sobre el edificio emblemático donde Ted puede hacer realidad su sueño: que Nueva York tenga un rascacielos diseñado por él. En cierta manera alargan mucho el tema, pero la chica resulta interesante y más aún lo es su antiguo novio, el Capitán (Kyle MacLachlan), un loco de cuidado que pone en apuros a los protagonistas en algunas buenas ocasiones. La única que no aporta una historia larga que citar es Robin, aunque destaca por algún episodio dedicado a ella (Bad News, por ejemplo) y en general sigue siendo buen personaje.

El tramo inicial es muy bueno, aglutinando algunos capítulos de gran calibre en la línea más original e inspirada de la serie, como Subway Wars (la loca carrera para ver a Woody Allen), Architect of Destruction (primera aparición de Zoey) o Baby Talk. En el tramo central se desarrolla la parte más dramática, donde se muestran hábilmente tramas de pérdida y golpes duros de la vida sin olvidar el estilo distendido propio de una comedia: Last Words, dedicado al entierro el padre de Marshall, es muy bonito. Alrededor de este oscuro receso hallamos otros de los mejores de la temporada: Bad News (el del médico que se parece a Barney), Oh Honey (la gloriosa aparición de Kate Perry) y Desperation Day (el día previo a San Valentín), todos desternillantes. A continuación vuelve a adquirir cierto tono trágico, con los estupendos, A Change of Heart (con Barney medio enamorándose), Leggendaddy (la estupenda reaparición de su padre) y más adelante Hopeless (también dedicado a los Stinson).

Un instante suelto que quiero citar sirve para criticar al supuesto protagonista central, Ted. Al contrario que a otros espectadores no me resulta cargante y repelente, de hecho su distintiva pedantería me parece un atrevimiento bastante logrado que da para buenos chistes. Pero es indudable que el personaje arrastra dos problemas: uno es que el hilo conductor de la serie, su narración sobre la madre de sus hijos, limita mucho la progresión del personaje y de la propia serie; y el otro es que el actor, dentro de un reparto ya de por sí bastante flojillo (sólo Neil Patrick Harris destaca, y por cierto de manera espectacular), es muy limitado. Sirva de ejemplo cuando por fin Ted y Zoey se enrollan, en el final del capítulo Oh Honey: la escena provoca más risa por la abrumadora diferencia en la calidad de los intérpretes que por sus diálogos, pues Josh Radnor balbucea sin carisma y Jennifer Morrison expresa sentimientos con gran naturalidad.

El problema con la siempre postergada aparición de la definitiva mujer de Ted afecta a los episodios finales, que pierden algo de fuelle. La ruptura con la novia actual no ofrece nada para recordar y el cierre de temporada resulta el capítulo el menos atractivo del año. Es un desenlace de libro, todo un cliché detrás de otro, el drama romántico clásico de toda la vida, previsible, aburrido y con poca gracia. Casi me cuesta llamarlo episodio, es más bien un avance de la próxima temporada, para engancharte.

Cómo conocí a vuestra madre ha renovado por dos años más. Esperemos que tengan la decencia de terminarla ahí, que no la alarguen innecesariamente, y esperemos que, aunque no llegue a alcanzar el brillante nivel de las primeras temporadas, sí se mantenga en la correcta línea ofrecida en esta temporada.

MÁS PROMOCIÓN PARANORMAL EN TELEDIARIOS, AHORA LOS ZAHORÍES.

Como podéis ver en el artículo de Luis Alfonso Gámez en Magonia, el gobierno vasco hizo el ridículo contratando un zahorí para medir las energías místicas de la zona, pues por lo visto piensan que esas energías inexistentes provocan enfermedades. Como solución al problema, movieron las mesas de sitio. Todo muy científico, sí señor.

Pues en el telediario de La Sexta de hoy 27 de mayo se han hecho eco de esta ridiculez… pero desgraciadamente no para ponerla a caldo, para criticarla como una gilipollez esotérica, paranormal y pseudocientífica sin credibilidad alguna, no para criticarla objetivamente como el timo descarado que es… sino para apoyarla. Sí, de nuevo un telediario de emisión nacional se vuelca con la promoción de la ignorancia paranormal. Me produce tanto asco y vergüenza ajena que soy incapaz de describirlo.

En otras ocasiones hablaron de los chemtrails, de homeopatía, de pulseras mágicas y otras mierdas semejantes:

Más alarmismo pseudo-científico y publicidad de estafas.
Magia y timos promocionados en telediarios.
Más basura conspiranoinca en los telediarios.
El hormiguero critica y a la vez vende magia e ignorancia.

FALLECE JEFF CONAWAY.

A muchos ni os sonará, no era un actor de gran importancia. Su único papel notable fue en Grease, y en menor medida también destacó en Taxi. Pero yo lo conocí por Babylon 5, donde interpretaba al segundo al mando en la seguridad de la estación espacial, Zack Allan. Fue cobrando protagonismo poco a poco, llegando a aparecer en los créditos iniciales con los demás personajes principales. La verdad sea dicha, me parecía un actor bastante flojillo, pero para mi sorpresa tuvo un par de nominaciones a los Globos de Oro por Taxi. Su carrera abarca una gran cantidad de películas televisivas y otras pocas series.

Estuvo en coma dos semanas y finalmente la familia ha decidido dejarle morir a sus 60 años de edad. Algunas fuentes hablan de sobredosis de analgésicos, otas de una neumonía que derivó en una sepsis, pero todavía no está claro.

Ficha en imdb.com

LOS INCREÍBLES GUIÑOS ENTRE COUGAR TOWN Y COMMUNITY.

En un episodio de la segunda temporada de Community, Abed, amante de la tv y el cine, comenta que logró participar como extra en un episodio de la serie Cougar Town. Más adelante, en el último episodio de Community, dos personajes/actores de la otra aparecen en un fugaz cameo. Pero la cosa no se queda ahí, porque efectivamente Abed termina saliendo realmente en Cougar Town, primero al fondo como extra, pero luego intertifiriendo de forma descarada; no me cabe duda de que quien no haya visto el juego que se traen entre ambas series no entendería la escena. Es lo máximo visto en referencias cruzadas. La tenéis en AOLTV.com.

THE CRIMSON PETAL AND THE WHITE – PÉTALO CARMESÍ, FLOR BLANCA.

BBC | 2011
Guión: Lucinda Coxon, Michael Faber (novela).
Dirección: Marc Munden.
Intérpretes: Romola Garai, Chris O’Dowd, Amanda Hale, Shirley Henderson, Katie Lyons, Elanor Yates, Elizabeth Berrington, Richard E. Grant, James Wilson, Isla Watt, Clare Louise Connolly, Gillian Anderson.
Valoración:

The Crimson Petal and the White (Pétalo carmesí, flor blanca) es una arriesgada y logradísima miniserie de la BBC de cuatro episodios de casi una hora cada uno basada en la novela homónima escrita por Michael Faber. En el lóbrego Londres victoriano Sugar es una prostituta que está ganando cierta fama por sus habilidades y belleza. William, un tímido adinerado, queda prendado de ella y su compañía le hace ganar tanta confianza que le otorga una vida de ensueño para tenerla siempre a su lado. Ella no desaprovecha la oportunidad, pero pronto el paraíso se tambalea: la esposa está loca, la hija no está siendo bien educada, las amistades aportan más daño que felicidad… Ha ascendido muy alto, pero podría caer desde la cima.

La absoluta protagonista, Sugar, encandila en cada plano (y acapara muchos, muchísimos) con su aparente fuerza, su serena belleza y sus ganas de sacar lo mejor de las personas. William resulta agradable a pesar de su torpeza en las relaciones sociales y su poca entereza para sobrellevar las cargas y problemas de la vida. Su mujer, Agnes, oscila entre la lástima y la simpatía, y su hija más aún. Hay algunos secundarios que sirven para reforzar la visión de la época (los tabúes sociales, principalmente), pero lo cierto es que como protagonistas quedan muy por debajo de los principales, así que me hacen pensar que en la adaptación estas subtramas han perdido algo de densidad.

La ambientación, cuidada con esmero (aunque debo decir que en un plano se ve asfalto y las rayas pintadas de los aparcamientos…), ofrece una mirada certera de la sociedad de finales del siglo XIX, remarcando la podredumbre de los barrios bajos, oscuros y llenos de enfermedades y violencia. Visualmente es muy cruda, visceral, incluso macabra. No me cabe duda de que no es apta para todos los públicos, pues se hace difícil de digerir en algunos momentos, sea por trágica o por resultar explícita sin contemplaciones. Desde luego es completamente opuesta a la reciente Downton Abbey (de la ITV), que ofrecía una perspectiva (aunque sea de una época inmediatamente posterior) límpida, rutilante y casi utópica. De ahí supongo que se debe su emisión en BBC Two, dedicado a público más minoritario.

El reparto es bastante reducido pero llena la pantalla con una fuerza impresionante. Romola Garai y Chris O’Dowd hacen de sus personajes e interpretaciones una pareja inolvidable. Ella es todo sentimientos contenidos cuando no fingidos y gestos sobrios; sus ojos grandes y llenos de vida sumados al maquillaje (piel blanquecina y afectada por alguna enfermedad) le dan un aura irreal, fantasmagórica. Él muestra con determinación a un individuo débil, agobiado por los requerimientos sociales y empresariales. Cierra el núcleo principal Amanda Hale como la mujer enferma, un papel difícil que resuelve con maestría: sus desequilibrada mente, sus miedos, altibajos y delirios se hacen bien palpables.

La historia es en el fondo un drama de personajes bastante clásico, y si afinamos más aún, el cuento de la puta y el príncipe salvador está muy usado. Así, a pesar de la más que notables cualidades del guión (en especial la citada calidad de los personajes y la exquisita recreación de la época), no me cabe duda de que en otras manos podría haber resultado un relato demasiado convencional, de hecho el desenlace pierde algo de fuelle por resultar bastante evidente desde mucho antes. Lo que hace grande a este relato es su acabado, su envoltorio, un auténtico festín de virtuosismo y belleza que logra hipnotizarnos en cada fotograma. La brillante puesta en escena de Marc Munden se encuentra a medio camino entre John Adams (la miniserie de la HBO), la magnífica El discurso del rey y las obsesiones de Darren Aronofsky (Requiem por un sueño, El cisne negro). La fotografía de Lol Crawley es vanguardista, atrevida, llena de ángulos muy artísticos, inclinados o en perspectivas forzadas. Vital es también la banda sonora, ya que hay muchos tramos sin diálogos. La labor del desconocido Cristobal Tapia de Veer no falla, pues sus notas son siempre emotivas y vivaces. Las secuencias están llenas de movimiento y aprovechan la ambientación de maravilla, componiendo escenas fascinantes, auténticos cuadros vivos, hermosos incluso en los momentos más sórdidos o dramáticos.

The Crimson Petal and the White es una producción espléndida y única que recomiendo encarecidamente a quien busque buena televisión… o buen cine, porque la frontera más que nunca no está clara.

EL HORMIGUERO SE ACABA… NO, POR DESGRACIA NO.

El insufrible, hortera, caótico, horrible, etc. programa de prime time El hormiguero y su caricatura de presentador, Pablo Motos, han acabado en Cuatro. Tonterías las justas también se va. Por problemas económicos, o dicho de otra forma, porque les salía muy caro mantenerlos. El show de Flo y las tetas que le acompañan me parecía estúpido e irrelevante, pero no lo sufrí como a El hormiguero, con el que me toca convivir en muchas cenas por obligación familiar.

Sus paridas y desastres, sus guiones sin pies ni cabeza, sus presentadores tan infames como absurdos, sus mil y una formas de desaprovechar o incluso dejar en ridículo a ilustres invitados, sus secciones con pruebas y experimentos cuyo único atractivo era ver si herían a alguien… Este esperpento parecía que había llegado a su fin, pero resulta que no, Antena 3 lo ha pillado. Espero que el formato cambie y mejore, madure, halle un equilibrio mejor entre el entretenimiento humorístico, el espectáculo de variedades y el magacine de entrevistas, porque lo que hay ahora es la mismísima definición de risorio y estropicio. Incomprensible me resulta que haya tantos espectadores que se lo traguen. En internet desde luego es el hazmerreír.

El último programa que soporté me sacó de nuevo de mis casillas. Tienen nada más y nada menos que al Circo del Sol montando un numerito de colchonetas bastante curioso, insignificante dado lo que son capaces de hacer pero lo justo para publicitarse y entretener un rato. Pero en vez de dejar que unos señores con tal caché nos deleiten, las repelentes hormigas, que molestan más que hacen reír, se pasaron todo el rato murmurando gilipolleces, molestando. Con el ombliguismo pordiosero y cutre habitual que ostentan estos presentadores se dedicaron a petardear y sabotear, aunque fuera sin querer, por pura inutilidad, toda la escena con una especie de comentario paralelo improvisado, tan poco inspirado que apenas se alejaba de burdas coletillas y onomatopeyas sin pies ni cabeza. Señores, dejen fluir las actuaciones de una vez por todas.

Y lo peor, no otros hay programas dignos de alabar, de ninguna clase. De los más populares, Sé lo que hicisteis se despidió hace unos días después de agonizar durante varias temporadas, y eso que empezó bastante bien, mientras que El intermedio es de lo poco destacable (sobre todo por ser atrevido y crítico) pero el formato diario les obliga a rellenar con mucha paja.