BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 1.

Boardwalk Empire
HBO | 2010
Productores ejecutivos: Terence Winter, Martin Scorsese, Timothy Van Patten, Mark Walhberg, Stephen Levinson.
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Pitt, Kelly McDonald, Michael Shannon, Shea Whigham, Aleksa Palladino, Michael Stuhlbarg, Stephen Graham, Vincen Piazza, Paz de la Huerta, Michael K. Williams, Anthony Laciura.
Valoración:

Creada por uno de los autores de la mítica Los Soprano, Terence Winter, en colaboración con un grande del cine como es Martin Scorsese y otros tantos genios que trabajan en la cadena (Timothy Van Patten, Mark Walhberg, Allen Coulter, etc.), Boardwalk Empire nace como superproducción de cabecera de la HBO, como la serie destinada a ser la obra maestra de la época o como poco la genialidad de sobresaliente. No lo consigue en este su primer año, pero no lo hace con un margen tan amplio como para llevarse las manos a la cabeza. Es una temporada prodigiosa en la puesta en escena y con una trama asombrosamente compleja donde algunos protagonistas enganchan rápidamente, pero le ha faltado ritmo e intensidad y sobre todo no ha conseguido encontrar una dinámica donde los personajes secundarios destaquen correctamente.

Estamos en 1920, entrando en la oscura época de la Ley Seca, cuando tras la Primera Guerra Mundial una ola de puritanismo provocó que se prohibiera la venta y consumo de alcohol. Sin embargo, como ocurre siempre, las costumbres del pueblo no se eliminan con leyes, y el alcohol siguió formando parte de las vidas de casi todos. Lo que era comercio legal ahora es tráfico ilegal, contrabando, mafias…

La serie seguirá la historia de unos cuantos personajes reales y cruciales en estos años. Nucky Thompson, tesorero de Atlantic City (una pequeña pero importante ciudad entre Nueva York, Washington y Philadelphia), es el líder de facto de la ciudad gracias al tráfico de influencias. El chollo del alcohol le pondrá en contacto con otros individuos de su calaña en las vecinas Chicago y Nueva York, como Arnold Rothstein (famoso por sus amaños deportivos), Al Capone, de sobra conocido, y otros tantos, formando un imperio del crimen de grandes proporciones que la Oficina de Hacienda (el organismo previo al FBI) ni siquiera cree que pueda existir.

Los tres protagonistas principales son exquisitos y se hacen querer rápidamente. Nucky (Steve Buscemi), Jimmy Darmody (Michael Pitt) y Margaret Schroeder (Kelly McDonald) son caracteres muy bien descritos, con unos demonios internos y unos fantasmas del pasado que los agobian constantemente, llenos de matices que vamos descubriendo poco a poco. Mantienen sobre sus hombros todo el peso de la serie sin problemas, impidiendo que los episodios, muy pausados a veces, se hagan pesados. Y los actores quitan la respiración, los tres están increíbles. El veterano Buscemi encarna a la perfección a un poderoso cínico y egoísta pero con un buen poso, pues la difícil historia familiar dejó huella en él. McDonald no era muy conocida hasta la serie (aunque a mí me encandiló en Gosford Park), pero su dicción y acento irlandés enamoran tanto como la tragedia de la que nace su historia, que la actriz capta con gran sensibilidad. Además Margaret evoluciona mucho, y lo refleja de forma excelente: dudas y vacilaciones se alternan con una fuerza interior que a veces sorprende en un personaje que en cada capítulo va adquiriendo capas. La mitad de las mejores escenas del año nacen de esta maduración, de sus conflictos internos ante la ambigüedad moral que la rodea, de su paulatina aceptación de modo de vida de Nucky. Pero la sorpresa para mí fue Pitt, apenas conocido por unas pocas películas y del que yo no había visto ningún trabajo. El joven deslumbra con una intensidad impresionante: el dolor que arrastra Jimmy, tanto físico como psíquico, lo hace tangible en todo momento. La odisea por hallar un lugar donde se vea querido y se sienta útil tras regresar de la guerra, las peleas con Nucky, el distanciamiento con su mujer, la estancia en Chicago… cada paso que da va formando un personaje enorme.

Podemos contar otros secundarios de cierta importancia pero que no terminan de despuntar en esta sesión. Tenemos al hermano de Nucky y sheriff de la ciudad, Eli (Shea Whigham, otro actorazo), quien no adquiere verdadero interés hasta que deja de ser el típico perro guardián obediente para pasar a oponerse a Nucky en un par de escenas magistrales. Al contrario le ocurre al investigador Van Alden, cuya imponente e intrigante presencia resultaba muy llamativa en principio pero luego sus delirios religiosos lo apartan de las tramas principales y termina descarriado sin saber muy bien qué pinta en la serie. Hay que indicar que su intérprete Michael Shannon es toda una revelación: su interpretación es colosal, la aflicción y tensión del personaje las clava, y los momentos donde está perdido y parece que va a estallar dan miedo. También se presenta bastante atractiva la aparición del tipo de rostro desfigurado que adopta Jimmy, Richard Harrow (Jack Huston), aunque queda por ver qué aportará, pues tiene contadas apariciones. Aparte de estos, solo resulta llamativo el pendenciero Al Capone (Stephen Graham), cuya evolución resulta atractiva desde este primer año (cuando decide dejar de lado las bromas y centrarse) y no defraudará en el futuro.

Pero hay muchos, muchísimos más personajes divididos en numerosas facciones. Nueva York (Arnold Rothstein con su pose críptica y sus alianzas con Luciano y Lansky, entre otros), Chicago (Torrio, Al Capone y sus propios problemas), los políticos locales (concejales y lameculos de cuyos nombres es imposible acordarse, y de sus puestos menos todavía) y foráneos (las elecciones a la presidencia), otras breves apariciones de grupos que cuesta horrores seguir aunque en próximas temporadas serán cruciales, como Chalky con los negros (aquí no se sabe muy bien qué pinta en todo el tinglado) o el atontado de Doyle (¿alguien se acuerda de este tras terminar la temporada?), y otros tantos que aparecen de vez en cuando, como esos hermanos (¿polacos?) que van por libre.

Si se analiza en profundidad se observa que las acciones de unos tienen consecuencias inesperadas en otros, que los guionistas han construido un conjunto extremadamente complejo, y además con visos a desarrollarlo muy lentamente. Se puede alabar a los escritores por haber sido capaces de tejer un entramado con tantísimos hilos, donde cuando uno vibra el resto responde, pero esta extraordinaria densidad también tiene su lado negativo, porque supone un problema en cuanto a dificultad para comprender el relato y por extensión una merma en el interés que éste pudiera despertar en el espectador. Es decir, de ambiciosa la temporada resulta a veces demasiado intrincada, dando la sensación de que en ocasiones se deja de lado el factor entretenimiento por la idea de deslumbrar con más y más capas de intrigas, facciones e individuos. Se puede decir que por ello en sucesivos visionados ganará algunos puntos, al poderse observar mejor la evolución de todo el conjunto… pero no disipa la sensación de que se podría haber hecho mejor, de forma más asequible y amena.

Así pues, Boardwalk Empire tiene la semilla de una gran serie, pero este primer año sus creadores no la han sabido regar de forma que dé frutos atractivos. El principal problema a la hora de conectar con ella es que cuesta hacerse a los personajes secundarios, pues estos no tienen la presencia y encanto directo que tenían por ejemplo los de Los Soprano, que también eran numerosos y localizados en distintos grupos. De hecho incluso algunas relaciones cruciales son en principio un poco confusas: ¿alguien captó el lío familiar de Jimmy a la primera: quién es el Comodoro, cómo de importante es su madre en el momento actual de su vida (aparece de vez en cuando como metida con calzador), qué lugar ocupó Nucky en el pasado? Hasta el final de la temporada no es fácil hacerse un cuadro completo de estas relaciones. ¿De verdad es necesario ser sutil hasta resultar prácticamente opaco?

Por extensión algunos personajes quedan en un limbo de casi rechazo: dependiendo de lo atractivo que resulten para cada espectador, algunos puede suponer más una carga que otra cosa. En mi caso, en el primer visionado me tropecé bastante con Angela, la novia de Jimmy. Aparecía poco, me resultaba cansina y tenía un patinazo importante: durante un tiempo desaparece (cuando él está en Chicago) para volver a salir de golpe enrollándose con otra mujer, tan de golpe que durante unos minutos no sabía quiénes eran ambas. Además esa escena tiene un fallo narrativo importante: Angela dice haberse encontrado con Nucky y que este le da dinero de vez en cuando… pero eso no llega a mostrarse; parece que eliminaron una secuencia y no se dieron cuenta de que dejaban un hueco. Y en general la subtrama del romance lésbico me resultó demasiado edulcorada, con ese viaje de ensueño malogrado tan previsible. Sin embargo, entre la segunda temporada y el revisionado de ésta Angela ha llegado a gustarme bastante: su dulzura, la injusticia de la situación tan triste en que vive, el buen papel de Aleksa Palladino… Pero esto vuelve a señalar el problema con los personajes: los guionistas no los saben mostrar realmente interesantes desde el principio, hace falta mucho esfuerzo por parte del espectador para sacarles jugo.

Tampoco me ha convencido del todo el final de temporada, que no ofrece una trama en ascenso que llame como para lanzarse con ansia a por la segunda sesión. Resulta algo anticlimático y precipitado incluso después de algunos capítulos algo faltos de enjundia. La vuelta de Margaret y Nucky a la relación es muy previsible. El cambio de bando de Eli y Jimmy quizá se debería haber manejado un poco mejor: hace episodios los veíamos cabreados con Nucky, pero luego la cosa se había enfriado, como dejado de lado, para en el desenlace, de repente, sin razones de peso, volver a mostrarlos totalmente en contra de él, hasta el punto de empezar a conspirar. Y por último, las elecciones forman una trama demasiado intangible a pesar de la importancia que se le pretende dar… y que realmente tiene, porque todo el tinglado se vendría abajo si los contactos de Nucky pierden el poder.

Sobre la puesta en escena solo puedo verter halagos, y el dineral invertido por la HBO luce de forma impresionante. Cada plano deslumbra gracias a una fotografía virtuosa y a una ambientación muy cuidada, tanto en interiores como en exteriores: enorme el decorado construido para el paseo marítimo y muy buenos los fondos digitales, que casi no se notan (alguna vez sí lo hacen). Cabe destacar también los numerosos detalles cotidianos que nos sumergen en los años veinte: referencias a personajes y situaciones relevantes para las gentes, ambiente y comportamientos muy bien captados, diálogos tan adaptados la época que por ello a veces cuesta entender…

No hay duda de que Boardwalk Empire ofrece profesionalidad y exquisitez en grandes cantidades, y cuenta además con grandísimos protagonistas principales y algunas escenas memorables en cada episodio, pero aun así no llena como esperaba, me ha resultado demasiado enmarañada y con poca pegada para lo que cabría esperar de sus autores y del potencial que se nota en todo momento que tiene.

(Entrada actualizada del original publicado el 15-12-10).

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