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EL SÉQUITO – TEMPORADA 7.

Entourage
HBO | 2011
Comedia, drama | 10 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein, Ally Musika.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Beverly D’Angelo, William Fichtner, Scott Caan, Dania Ramirez, Sasha Grey, Rhys Coiro.
Valoración:

Alerta de spoilers: Comento la temporada a fondo, incluido el final.–

En la séptima temporada de El séquito abordamos otra historia muy habitual en el mundo de las estrellas de Hollywood: la adicción a las drogas. El viaje de Vince es muy interesante, pues como es habitual se trata con verosimilitud (los personajes siempre han sido muy realistas) y la dosis justa de ingenio para que una historia tan sencilla y conocida llegue con intensidad al espectador. La caída al lado oscuro afecta a su carrera, a sus amistades, y mira que la unión del grupo es férrea, y obviamente a sí mismo, haciendo más visibles sus debilidades: su inseguridad, su dependencia de otros. Se engancha a nuevos amigos, Scott Lavin y sobre todo Sasha Grey (uno de los cameos más destacables, si no el que más), que le permiten de todo y lo empujan un poco más. Y como es habitual en estas situaciones, para levantar cabeza antes debe estamparse en el fondo.

Pero hay un problema de base que me deja una mala sensación durante todo el año. Sí, la historia es muy completa y entretenida, pero no tiene un punto de partida claro. Es como si ahora tocara tratar este tema y se lanzaran a ello si más, y queda muy precipitado, no hay razones claras en la vida de Vince que justifiquen este patinazo. En realidad se pueden señalar un par de puntos de conflicto que estaban ahí latentes para explotar en esta línea… pero no los abordaron, de hecho los omitieron sin más. Hablo del reciente traspiés en su carrera en la quinta temporada, donde estuvo a punto de perder todo lo que quería, incluso se resintió por primera vez severamente la amistad con Eric. Pero esto no mostró ninguna secuela en la sexta etapa, donde vivían todos plácidamente otra vez, ni se recupera en el inicio de esta para mostrar miedos que cimentaran este camino dramático. Tampoco se remarca un posible sentimiento de soledad, de que todos los amigos tienen sus vidas propias y él no sabe vivir sin ellos. Apenas pareció mencionarse al inicio de la temporada pasada, pero en adelante se olvidó por completo también. Así pues, da la impresión de que hemos pasado de un año de relax intrascendente a uno de crisis importante sin una transición bien trabajada. De hecho hay alguna contradicción: en el capítulo inicial casi muere en el set en una escena de acción, y parecía indicarse que se acojonó… Pero luego vemos lo contrario, pues se apunta a saltar en paracaídas. Así que no queda claro si se embarca en las drogas en busca de nuevas aventuras, porque lo tiene todo y ya nada le excita, o porque hay un vacío en su vida y trata de evadirse.

También hay otro giro repentino que descoloca, aunque este sí tenía unas bases claras. Tortuga empieza la temporada con un proyecto laboral en pleno funcionamiento, un servicio de conductoras. Sabemos que quería hacer algo para ganarse su sustento, que pidió ayuda a Ari y, viendo que no tenía los contactos y títulos necesarios, se puso a estudiar empresariales. Pero de repente lo tenemos ya inmerso en todo el meollo (¿acabó los estudios tan rápido?), y los líos laborales se centran únicamente en problemas de relaciones personales y sexuales. Aun así, es un paso esperado en la vida de Tortuga, y resulta bastante ameno. Pero, sobre todo, es un interludio, y en seguida pasamos a otra aventura más completa: la del tequila. Ahí sí veremos cómo se mueve y lucha por sacar adelante un proyecto que le apasiona y en el que ve un buen futuro, y la relación con la chica que lo introduce en este negocio, Alex (Dania Ramirez), es muy simpática.

Pero hay más baches extraños. El amigo y empleado de Ari que en tantos líos lo metió, Andrew Klein, desaparece sin más. Su única aparición es una breve llamada donde dice estar internado en un centro de desintoxicación. Su vida era un desastre, pero más allá de alguna cogorza puntual no vimos en él ningún problema con drogas. Veo dos posibles razones para la salida del personaje. Una es que no calara entre la audiencia; ciertamente, tanto esta como la etapa anterior no tuvieron tan buenas críticas como las cinco previas, y él era el único elemento nuevo al que echar la culpa. La otra es que el intérprete Gary Cole se marchara para ser protagonista en una serie y no cuadraran las agendas. De ser así la jugada no le salió bien, porque la producción, llamada Uncle Nigel (Tío Nigel), no pasó del episodio piloto…

Con Ari seguimos otro intento de crecer, de ser un gigante en Hollywood. Pero aunque la pelea por traer un equipo de la NFL a Los Ángeles es como de costumbre muy movidita, también es predecible y sabe a visto: es otra vez Ari luchando como loco por ascender por la escalera del poder y la fama, con los roces esperables con la esposa desatendida. La única novedad es que acabó enzarzado con la agente Amanda Daniels y su exempleada Lizzy Grant, quienes lo amenazan con sacar unas cintas donde el público y los magnates verían su verdadera cara: un abusón y un machista de cuidado. Pero este juego de que si llega o no llega su ascenso o caída se alarga más de la cuenta con amagos poco vistosos, y aunque por suerte también tiene algunos buenos momentos, como la escena en el restaurante con su esposa y con Amanda, es evidente que le falta capacidad para sorprender y emocionar como en aquellas épicas batallas por sacar adelante su propia compañía de agentes en las primeras temporadas. Por otro lado, después de la que liaron con Lloyd en su órdago contra Ari para ver si lo ascendía a agente, ahora que lo ha hecho parece que se han olvidado de él, pues apenas tiene presencia.

Drama tampoco tiene un viaje que impacte mucho. De nuevo en un limbo laboral, Eric, Phil Yagoda y Billy Walsh intentan convencerlo para que ponga voz a una serie animada ideada por Billy y en la que hay claro interés desde la cadena. Pero para Drama es un paso atrás que podría significar el fin de su carrera, así que costará convencerlo de que es un sueldo y la única forma que tiene de mantenerse vivo en el gremio en espera de mejores oportunidades. Eric está incluso más apagado. La relación con Sloan de nuevo pasa a suspenso, con unas pocas e intrascendentes menciones a la boda… Bueno, quizá incluso se agradezca que no entren esta historia, que puede caer en lo cursi con facilidad, pero deberían haber buscado algo distinto para dar más vidilla a la pareja. En cuanto a su trabajo, se mantiene en lo que ya conocemos: lidiando entre la labor de mánager y la de amigo con Vince, con Scott metiendo baza de por medio. La parte en que intentan levantar un proyecto con Randall Wallace (guionista de Braveheart) es la más llamativa, pero fuera de ahí no hay mucho que recordar.

Entre los mejores momentos tenemos una escena mítica de la serie, la de Ari y Eric encontrándose a Vince inconsciente en la piscina mientras Sasha Grey se pasea en pelotas, pero hay otros muchos destacables: el pique de Drama con John Stamos, los pasos de Vince hundiéndose (aparecer colocado en los encuentros con productores, pelearse con los amigos), los de Tortuga intentándose ligar a Alex, los siempre llamativos cameos (Peter Berg, Mike Tyson, Mark Cuban, Christina Aguilera, John Cleese…), el inútil de Carlos (Miguel Sandoval) sin visión comercial para su tequila y, sobre todo, el colofón final en Escenas porno en un italiano (709, Porn Scenes from an Italian Restaurant), con Ari y su mujer y la pelea con Amanda por un lado y Sasha y Vince liándose en el baño por el otro, y la caída al abismo en el último capítulo con la pelea con Sasha en el set, la ruptura con sus amigos y la que monta en la fiesta de Eminem.

Es evidente que El séquito acusa un poco de desgaste, lo que sumado a ese par de saltos extraños da otra temporada un poco por debajo respecto al gran nivel alcanzado en sus mejores momentos. Sigue siendo una serie la mar de entretenida gracia a su notable puesta en escena y a los magnéticos personajes tan bien interpretados, pero la falta de novedades impide que sea capaz de conmover y dejar huella como antaño.

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 6.

Entourage
HBO | 2010
Comedia, drama | 12 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Scott Caan, Beverly D’Angelo, Gary Cole, Jamie-Lynn Sigler, William Fichtner, Alexis Dziena.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo la temporada a fondo.–

La carrera de Vince remonta sin que el duro traspiés parezca haber dejado secuelas. Otra vez la pandilla está montada en el dólar, tirando dinero despreocupadamente en casas y coches. El problema es que esto ya lo conocemos y no nos embarcamos en alguna nueva historia que trate sobre el mundo del cine, casi todas las vivencias del grupo de amigos durante esta temporada son relativas a relaciones amorosas. Sólo Ari y en menor medida Eric tienen tramas propias del gremio, y aun así, el grueso de sus aventuras se centran en líos románticos. Los problemas personales siempre han sido vitales en la serie, dado el realismo en el dibujo de los personajes, pero solían tener una conexión más cercana el estilo de vida en Hollywood. Este año prácticamente estamos en una tragicomedia romántica, muy simpática y verosímil (llega con facilidad), con un ritmo excelente y unos protagonistas magníficos, pero transmite la sensación de que se abordan cosas muy vistas y se abandona el espíritu original. Así, es un año como siempre la mar de entretenido, pero viendo el listón que alcanzó en etapas anteriores sabe a poco.

En la temporada previa Tortuga estaba un poco apagado y Vince copaba las partes más intensas. Ahora se cambian las tornas. Vince se dedica a sus fiestas y ligues, y los demás intentan sacar adelante sus nuevos proyectos, con lo cual se siente un poco solo, lo que se agrava porque Drama tiene su piso, E se busca su propia casa, y Tortuga pasa menos tiempo con él. La única historia llamativa alrededor de Vince es que podrían tener un acosador colándose en la casa; es muy divertida y tiene giros inesperados, pero carece de relevancia.

Saliendo con Jamie-Lynn Sigler, Tortuga gana autoestima y se replantea en serio su futuro: quiere buscarse un sustento propio, no puede ser la eterna rémora de Vince. Así que decide ponerse a estudiar empresariales, viendo que los intentos de representar a algunos artistas a lo largo de los últimos años no le fueron nada bien al no tener títulos ni credenciales. Por supuesto, salir con una famosa y montar en el Ferrari que le regala Vince atrae muchas miradas de las jóvenes: para su desesperación, ahora que consigue una relación estable también es cuando más posibilidades de ligar tiene.

Eric continúa tratando de llevar su carrera como agente, pero tras el último revés, pues la comedia del joven afroamericano no sale como esperaba, parece no levantar cabeza… pero Sloan le consigue un trabajo en la agencia de su tío. Allí tendrá roces con un compañero que parece inmaduro y descentrado, Scott Lavin. Este, interpretado por Scott Caan (luego protagonista de Hawai 5.0), será fijo en el resto de la serie, y si bien inicialmente parece un poco tonto, en la siguiente temporada se gana su hueco en la banda. Pero se le da más tiempo a los problemas sentimentales con las mujeres que a la trayectoria laboral de Eric. Sigue en el aire la relación caótica con Sloan, pero ante la incapacidad de ambos para concretar algo E decide lanzarse con otra chica que ha conocido, Ashley (Alexis Dziena). Pero esta resulta una celosa e histérica que monta un número cada dos por tres, y más cuando él se lo pone en bandeja con su falta de sinceridad y determinación. No es una historia que pueda sorprender, pero se trata con gran naturalidad y objetividad (ambos quedan fatal), algo que no suele verse en las series de adolescentes y otras comedias románticas, donde abunda el sensacionalismo.

Drama creía tener un trabajo bastante estable (siempre pueden cancelar la serie), pero sus salidas de tono lo llevan a una espiral que lo pone en conflicto directo con el principal productor, un clásico egoísta que aplasta a quienes no le caen bien. Es tronchante cuando obliga a que escriban historias jodidas para el personaje de Drama, como que acabe con la cara desfigurada y tenga que enfrentar horas y horas de maquillaje. Al final acaba en la calle y entra en otra crisis emocional: se ve como un inútil que no encontrará ningún papel digno. La relación con un productor conocido, Phil Yagoda (William Fitchner), una persona más amable y paciente con él, es lo único que lo mantiene a flote, pero Drama no ve un porvenir claro y es especialista en nublárselo a sí mismo: de nuevo echa por tierra audiciones por ataques de pánico. Por cierto, el tipo con el que choca en una audición (de nuevo, porque ya lo hizo hace tiempo) no es otro que Doug Ellin, el creador y principal guionista de El séquito.

Ari se ve metido otra vez en un puñado de jaleos con su esposa y otra posibilidad de ascenso o guerra hacia el final del año. La falta de novedades se disimula bastante bien porque hay un nuevo personaje que exprimir y todo se narra como es habitual con energía e ingenio, pero obviamente la sensación de repetición pesa un poco. El amigo al que contrata, Andrew Klein, es un desastre y su vida y matrimonio van cuesta abajo, lo que arrastra también el matrimonio de Ari y lo mete en mil problemas en el trabajo con los clientes (espectaculares los cameos de Aaron Sorkin y David Schwimmer) y con sus colegas, especialmente su socia Barbara Miller y la agente Lizzy Grant (Autumn Reeser), y más cuando Andrew acaba enrollado con esta última. Mientras, Lloyd se harta de aguantarlo y le lanza un órdago: o lo asciende a agente o se larga. Así, la tormenta en Miller-Gold parece nunca terminar… y para colmo, al final llega su antiguo jefe, Terrance McQuewick, diciendo que quiere vender su compañía, lo que relanza la rivalidad entre ambos y lo pone en un conflicto de intereses: hacer el esfuerzo de comprarla y así pegar un gran salto en el negocio a la vez impide que lo haga alguien de la competencia, o no humillarse ante las exigentes demandas de alguien a quien odia tanto.

Con tanto romance era difícil evitar un desenlace tirando a cursi. Tortura rompe con Jamie porque ella encuentra un trabajo en Nueva Zelanda, y Eric, tras acabar de una vez por todas con Ashley, tiene más disputas con Sloan pero todo parece olvidarse cuando le propone matrimonio. El resto no deslumbra tampoco. Drama queda en un limbo laboral, como en los viejos tiempos. Vince sigue con su rutina de rodajes atractivos y a vivir la vida entre uno y otro. La tormenta laboral alrededor de Ari se resuelve bastante bien después de tantos fuegos artificiales: la guerra con Terrance tiene un fin pacífico, Andrew tiene que derrumbarse por completo para renacer (y consigue no perder clientes por el camino), y al final Ari echa de menos a Lloyd y le da lo que quería. Por ello llegamos a un desenlace muy tranquilo comparado con los dramas de otros años, y lo cierto es que pierde más fuelle con ese chiste de Matt Damon agobiándolos para que donen a alguna causa benéfica, que se alarga demasiado, incluso con una insulsa escena post-créditos.

Entre los mejores momentos tenemos a Vince sacándose el carnet de conducir (episodio 601), alguna peleílla entre Eric y Ashely que describe muy bien el día a día de muchas parejas, algo que también cumple la caída al abismo de Andrew y su matrimonio, donde acaba estampando el coche contra su casa, tomada por su esposa (608); Tortuga abriendo su armario (603), la partida de golf con varios famosos (605), Drama cavándose su tumba en el set al encarar al productor (lo que se inicia con un exceso de celo protector sobre Jamie-Lynn), el accidente con la pistola en casa (607), el grupo de seguridad (el jefe interpretado por el inquietante Peter Stormare) que contratan para hallar al acosador, el ataque de pánico de Drama que casi se convierte en un infarto (611), etc. En cuanto a capítulos en sí, esta vez no tenemos ninguno que contar entre los grandes de la serie, pero los más destacables serían Un coche, dos coches, coche rojo, coche azul (603), donde Tortuga se harta de ser un niño mimado, y Enterrado a preguntas (610) y Con el susto en el cuerpo (611), con la crisis de Drama y la guerra de Ari en su máximo esplendor y los últimos pasos en la conflictiva relación entre Eric y Ashley. También cabe señalar que, entre otros tantos cameos de impresión, como las nuevas apariciones de los habituales Mark Walhberg, Bob Saget y Jeffrey Tambor, o la presencia de grandes figuras del golf, fúbtol americano y baloncesto, sobresalen a lo grande las citadas de Aaron Sorkin y David Schwimmer y la de Zac Effron con la madre salida. Aparte, se puede citar también la fugaz presencia de la ahora famosa Gal Gadot (602), haciendo de una de las chicas que se les unen en las fiestas.

PD: Es obvio dejar el piso de Drama ahora que pueden, pero aparecen de nuevo en la mansión de la primera temporada sin que veamos cómo y cuándo deciden volver ahí.
PD2: Kate Mara sale en unos pocos capítulos como secretaria de Eric, pero en la siguiente temporada ya no está; supongo que encontró un papel mejor.

Ver también:
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 5.

Entourage
HBO | 2008
Comedia, drama | 12 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Beverly D’Angelo, Gary Cole, Jamie-Lynn Sigler.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada a fondo.–

Después de que la cuarta temporada pareciera relegar las tramas largas centradas en el mundo del cine en pos de aventuras más ligeras, aunque no por ello perdiera fuelle, la quinta abraza de lleno otro de los puntos clave en la vida de muchos actores: la caída en desgracia, el fracaso. Medellín se estrella en Cannes, a nadie le gusta y nadie quiere distribuirla, lo que arrastra la carrera de Vince. Así que Eric, Ari y Vince luchan a diario por encontrar papeles en una industria que pasa de mimarlo a rechazarlo. Así, El séquito nos ofrece su año más oscuro.

Aunque ya conocíamos bastante de las disputas entre agentes, productores y estrellas de Hollywood para sacar adelante los proyectos, aquí nos lanzamos a primera línea de las trincheras, sufriendo problemas y desencantos de todo tipo, extendiendo la guerra con Adam Davies, rivalizando ahora también con Amanda Daniels (la que fuera agente de Vince por poco tiempo), y volviendo a tener duras negociaciones con Dana Gordon y Alan Gray, y finalmente con el jefe del estudio, John Ellis. Cuando por fin consiguen avanzar hacia algo prometedor deben tomar decisiones difíciles o sacrificar mucho. Eric se encuentra ante la tesitura de tener que elegir entre el guion de sus clientes y el futuro de Vince, Ari lidia entre su ego (ascender aplastando a los contrincantes) y ser fiel a Vince, y el propio Vince debe plantearse dar un paso atrás, coger papeles menores, de secundario incluso.

El capítulo en que van a drogarse con setas al desierto para tratar de disipar las dudas de si aceptar la película sobre los bomberos o no es un inciso muy llamativo, pero también resulta un descanso breve, porque en el rodaje Vince las pasa putas con un director cada vez más exigente que mina su ya de por sí escasa autoestima. Así nos adentramos también algo sólo vislumbrado anteriormente: el rodaje de las películas. Actores caprichosos, directores difíciles de tratar y como siempre detalles aquí y allá muestran historias sencillas, quizá no sorprendentes, pero narradas con una pasión contagiosa.

El tramo final, con la película yéndose al traste, pues los productores deciden terminar con el jaleo antes de perder más dinero, es trepidante y mantiene la tensión a flor de piel, y supone la puntilla a la carrera de Vince. Así que a él y los chicos no les queda otra que volver a casa de sus madres en Queens, y a mendigar por papeles desde allí sin muchas esperanzas. La tensión llega a tal punto que vemos lo impensable: Vince estallando de frustración y rabia, la amistad con Eric resquebrajándose. Pero esto es El séquito, una serie con una visión de la vida más bien luminosa, alegre. La crisis se solventa en los últimos minutos de la temporada con Eric consiguiéndole a Vince un papel en una película de Martin Scorsese después de haberse dejado la piel de despacho en despacho, y recuperando así su amistad.

Eric, aparte de luchar por levantar la carrera de Vince, trata de llevar la suya propia como agente. Con el prometedor guion de par de jóvenes sureños y la comedia que vende otro recibe palos por todos lados y sufrirá infinidad de quebraderos de cabeza, pero no pierde la esperanza. Drama, inesperadamente, tiene estabilidad y algo de fama con el papel en la serie Five Towns, aunque sus manías y tics lo meten en apuros varias veces (delirante la entrevista en televisión, algo amargo el fin de la relación con la fan de Viking Quest). Tortuga no tiene una historia larga, aunque no pierde presencia ni interés. Y al final presentan la del año que viene: se liga a Jamie-Lynn Sigler, una actriz bastante conocida, sobre todo en esa época (la hija de Los Soprano). Por su parte, Ari tiene como es habitual sus propias historias secundarias, que son las mismas de siempre (las peleíllas con su mujer y con Lloyd) pero tampoco acusan desgaste, y al final se inicia una nueva: quiere darle trabajo a un amigo suyo que no levanta cabeza, Andrew Klein, interpretado por el gran Gary Cole, lo que permite también recuperar los líos con su socia, Barbara Miller.

Entre los mejores momentos del año tenemos la fiesta de cumpleaños de una adolescente, donde Vince se rebaja a ir por ganarse un dinero fácil, los reencuentros de E con Sloan, y con Seth Green de por medio fastidiando, el retorno de Dom, que parecía una trama gastada pero ofrece unos giros muy logrados, Tortuga haciendo de ayudante de Drama en el set, las peleas entre Ari y Adam Davies, las negociaciones con Amanda, el infarto de Alan Gray (el ejecutivo cabrón), las disputas con el director alemán, y las mencionadas setas alucinógenas, que cada personaje vive de una forma distinta.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 4.

Entourage
HBO | 2007
Comedia, drama | 12 ep. de 25-34 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Beverly D’Angelo, Anna Faris.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo bastante de las tramas principales, pero sin destripar finales–

Después de dos temporadas explosivas, la cuarta se torna un poco más ligera. No hay un bajón de calidad propiamente dicho, porque mantiene la personalidad arrolladora, el ritmo trepidante y los personajes encantadores, pero es cierto que hay menos tensión, menos grandes odiseas, y más aventuras de tipo anecdótico. En otras palabras, la trama larga dedicada al mundo del cine no es tan absorbente, o no logran sacarle el mismo partido, y priman las historias secundarias, las fiestas y demás vivencias de la pandilla por un lado y de Ari por el otro. Así, aunque el año empieza fuerte, a partir de su ecuador se nota cierto desgaste, pues empieza a pesar la sensación de que en realidad no vamos hacia ninguna parte. Por suerte, también es más corto que los anteriores, sólo doce capítulos, y cuando te das cuenta estás en Cannes con el esperado estreno de Medellín, con lo que es probable que no notes de su falta de trascendencia hasta que las ves varias veces. Y las aventuras del día a día de la pandilla mantienen su esencia intacta, así que más se diluye esa falta de pegada.

Empezamos con un capítulo muy curioso, pues tomando la forma de los típicos promocionales llamados “Cómo se hizo” o “Making of”, donde vemos imágenes del rodaje, entrevistas sobre el proceso y algunas escenas del filme, nos resumen cómo el grupo se enfrenta al esperado rodaje de Medellín, la biografía de Pablo Escobar que tanto les ha costado sacar adelante a Vince, Eric y Billy Walsh, el estrafalario director. Este es el primero en causar problemas, con sus altibajos emocionales y el encaprichamiento con una atractiva actriz secundaria.

A continuación nos embarcamos en el proceso de postproducción, donde Billy con sus locuras sigue trayendo numerosos quebraderos de cabeza a nuestros amigos; cada visita a su casa garantiza resultados impredecibles. Mientras, el grupo vive ahora en el piso de Drama, pues las finanzas de Eric y Vince con la inversión en la película están al mínimo. Pero claro, están acostumbrados a vivir a todo tren y no van a parar en espera del siguiente proyecto, así que enlazan fiesta tras fiesta. La inauguración del piso, con Drama histérico por los desperfectos, la salida con el alcalde de Los Angeles, los intentos continuos y desesperados de Drama y Tortuga por follar (demenciales cuando acaban con las maduras y la furby o peluchera)… Mientras, Ari se mantiene en su círculo vicioso: la adicción a un trabajo muy estresante (atención a la pelea con los gemelos) mina un matrimonio que siempre pende de un hilo. Los líos para encontrar colegio para sus hijos dan mucho de sí aunque parece una historia un poco tonta de primeras, de hecho su pelea con el director acaba en una escena mítica, con Ari rebajándose a suplicar y Jeremy Piven rematando un papel ya de por sí extraordinario.

La aventura más llamativa de la pandilla es la de Eric, que decide expandir su negocio como mánager de actores. Su primer cliente es una actriz bastante conocida, Anna Faris (otro de esos grandes cameos que ha tenido la serie), lo que nos mantiene en la idea de mostrar la vida y el trabajo en Hollywood, aunque como al resto de esta temporada, la sensación de intrascendencia le pesa un poco. Resulta una línea un tanto blanda y previsible, lo poco que da es un posible enamoramiento y un novio sobreprotector, pero como siempre, resulta todo muy divertido. De haber un fallo más criticable, sería que la novia que se echó Tortuga al final de la temporada pasada, muy simpática y con gran química, ha desaparecido aquí, y no dan explicación alguna.

El tramo final se centra en encontrar distribución, es decir, una compañía que compre la película y la estrene adecuadamente. De eso va el festival de Cannes: un escaparate para que obras independientes puedan captar la atención de las grandes productoras (o “majors”). En los últimos días previos al estreno tenemos la guerra de pujas, Harvey y Dana como representantes de la industria por un lado, y los que estuvieron implicados en su financiación desde un principio por el otro (el árabe, el judío), cada uno con sus propios intereses que chocan con los de Eric, Vince y Ari, con lo que situaciones caóticas cuando no delirantes se suceden una tras otra.

Los chicos de Cannes (412) es de hecho el mejor capítulo de esta etapa, y uno de los más admirados por los seguidores. Se junta toda la esencia de la serie: por un lado, la detallada pero divertida descripción del mundo del cine, por el otro, las aventuras de este grupito de vividores, destacando el emocionante romance de Drama con una fan de Viking Quest, y por supuesto no faltan las numerosas las sorpresas inesperadas, los giros impredecibles que te dejan descolocado y con ganas de saber cómo saldrán de cada nuevo embrollo. Pero hay otros capítulos y momentos a destacar, como el citado de la fiesta en el piso de Drama (402), la nueva pelea con el todopoderoso Harvey Weingard, la versión loca de Harvey Weinstein (aunque que por lo visto no difiere tanto de la realidad) (404), la torpeza de Drama con la marihuana (405), los celos de Ari cuando su mujer vuelve a trabajar en un culebrón (409), etc., etc.

PD: Perrey Reeves aparece ahora en los créditos iniciales, mientras Rex Lee continúa relegado a los finales, y Debi Mazar nunca volvió a recuperar el protagonismo planteado inicialmente.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 3.

Entourage
HBO | 2006, 2007
Comedia, drama | 20 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Debi Mazar, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Malcolm McDowell, Beverly D’Angelo.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo la temporada a fondo.–

La tercera temporada en realidad son dos tandas de doce y ocho capítulos emitidos con unos ocho meses de separación, y luego editados en dvd por separado también. Es de suponer que hubo alguna triquiñuela legal, seguramente con los contratos de lo actores, es decir, si fuera una temporada nueva tendrían que subir salarios. En el guion se nota mucho la estructura, pues cada tramo tiene sus tramas principales.

La premisa global es la persecución del largometraje sobre la vida de Pablo Escobar, Medellín (llamado así obviamente por el cartel que dirigía), pues Vince tiene ya asentada su carrera (Aquaman es un éxito) y estima que puede conseguir el papel que más desea antes de que se lo quiten otros. Con este nuevo objetivo en el horizonte seguimos ahondando en esta particular visión, mitad comedia mitad drama, de la vida y negocios en el mundo del cine en Hollywood, combinando ágilmente una infinidad de historias del día a día con tramas seriadas de gran atractivo.

En la primera parte nos centramos en los baches más grandes del proceso. Las exigencias de los estudios que encumbraron a Vince y lo quieren para las secuelas de Aquaman, las peleas con el agente, Ari, por rechazar millones en favor de una cinta maldita, la carrera en pos de financiación y apoyo, las puertas cerradas, los egos cabrones, las elecciones difíciles y las alternativas arriesgadas… Mientras persiguen con tesón el filme, la relación con Ari se resiente, pues sienten que no se esfuerza lo suficiente. Se va generando una brecha creciente que acaba en un subidón tremendo, pues de nuevo tomamos un camino inesperadamente oscuro: acaban fatal, llegando a despedirlo.

El séquito en su conjunto tiene sus propias aventuras personales, ligues, fiestas y demás, que se ven renovadas y magnificadas por la presencia de Dom (Domenick Lombardozzi, de The Wire), un viejo amigo que acaba de salir de la cárcel y no tardará en sembrar la cizaña en el grupo, aunque a la larga sirve para dejar más claro que Tortuga y Drama no son simples rémoras como él, sino amigos sin los que Vince no podría vivir. Con ello la serie clava el otro tema que suele tratar: la amistad, la vida de los jóvenes, aunque en este caso sea a lo grande porque son famosos adinerados.

Por otro lado, Ari continúa trabajando incansablemente para estar en la cima del mundo de los agentes de cine, lo cual no será nada fácil debido a la reciente y tumultuosa salida de la compañía. Intentará poner en marcha la suya propia, lidiando con la poderosa competencia, los problemas económicos, las traiciones… Y todo ello de nuevo salpica su matrimonio, aunque también hay que sumar su machismo recalcitrante que lo mete en una encerrona tras otra. No me olvido de la dinámica caótica con Lloyd, pues los guionistas vieron la química entre ellos y no dudan en aprovecharla.

En la segunda parte empezamos en un ambiente nuevo para la banda, en especial para Vince y Eric, pues han crecido en el mundillo bajo la batuta de Ari. Además, la elección del nuevo agente pronto empieza a traer problemas, el primero, que es una mujer muy atractiva (Carla Gugino ni más ni menos) y hay gran tensión sexual no resuelta con Vince. Luego empiezan a llegar otros: la falta de entendimiento y comunicación, las peleas con Ari, que no va a rendirse sin presentar batalla, y todo como es obvio se ve salpicado por las demás malas artes del gremio, con los productores egoístas e impredecibles a la cabeza. Así, la lucha por Medellín es encarnizada. Con tantos líos y trabas, Eric y Vince deciden lanzarse a una nueva etapa en sus vidas, lo que nos lleva a otro aspecto clave del mundo del cine: el paso de actores a productores. Esto los sumerge en una búsqueda de financiación aún más desesperada (el judío, el árabe), y a volver a colaborar con el inestable Billy Walsh (Rhys Coiro).

La odisea de Ari es muy ajetreada también, y avanza con varios giros inesperados muy eficaces: la resolución de la riña con su antiguo socio (Malcolm McDowell) le da un buen dinero, pero no es suficiente para montar el gran negocio que desea… hasta que llega otro de los personajes secundarios para salvar los trastes: Barbara Miller (Beverly D’Angelo) será su nueva socia. Drama, después de tanto traspiés, consigue un avance crucial en su vida y carrera: entrar en el reparto principal de una serie. Por supuesto no le ha resultado fácil llegar ahí, ni lo será manteneterse, sobre todo porque él mismo con sus manías se pondrá mil trabas. Su obsesión por el qué dirán los demás lo lleva a meterse en varios líos delirantes en el set. Tortuga por su parte no vio cumplido su sueño de ser el mánager de un cantante de rap, así que seguirá chupando de Vince. En esta subtrama tenemos el único fallo de la temporada: tienen la historia en suspenso, como si se hubieran olvidado de ella, durante muchos capítulos. Al menos el cierre funciona bien.

Entre los mejores capítulos tenemos algunos de los más grandes de la serie, no en vano esta es la mejor temporada: el viaje al valle (la parte no rica de Los Ángeles) para ver el estreno de Aquaman (Un día en el valle, 302); Lo siento, Ari (312), donde explota el mal ambiente con Ari; Lunes loco (315), donde Ari tiene una crisis emocional mientras Eric y Vince lidian con la nueva agente; y otros tantos, porque la verdad es que no hay ni uno descartable. Momentos concretos geniales también tenemos un gran número, como Drama tirando por tierra su primera audición para la serie, Billy y Vince echando pestes del destroce que hacen los productores con Queens Boulevard, el trío de Eric, Ari yendo desesperadamente tras Lloyd, hasta el punto de acabar en una fiesta homosexual, Drama buscándose piso (lloré de risa con la negociación de precios), Eric lidiando con el anciano productor que chochea (interpretado por el gran Martin Landau), Drama masturbándose para poder relajarse en su primera escena, sin saber que el micro sigue abierto…

PD: Parece ser que Debi Mazar (la publicista de Vince) iba a tener un papel mayor, pero debido a su embarazo tuvo que reducir la carga de trabajo. Esto pudo empujar el aumento de protagonismo de Lloyd y la mujer de Ari. En los créditos no se vio reflejado, pues ella sigue apareciendo en los iniciales y Rex Lee y Perrey Reeves están relegados a los de cierre.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 2.

Entourage
HBO | 2005
Comedia, drama | 14 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Debi Mazar, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Malcolm McDowell, Beverly D’Angelo.
Valoración:

La segunda etapa de El séquito explota por completo su potencial, la inspiración de los guionistas está en su máximo esplendor y nos deslumbran con un ingenio inagotable en los diálogos, un ritmo trepidante en las aventuras y sobre todo nos enamoran con unos protagonistas deliciosos. Además, teniendo casi el doble de capítulos pueden abordar historias más largas y completas sobre el mundo del cine, visto este desde la perspectiva de un grupo de vividores que tienen a su alcance cumplir con casi todos sus sueños gracias al éxito como actor de uno de ellos. Pasan ante nuestros ojos innumerables fiestas (incluso en la mansión Playboy), ligues y demás vivencias emocionantes y divertidas… pero eso no implica que nuestros amigos no tengan que esforzarse ni sufran, de hecho destacan especialmente los pasajes más oscuros, pues la competición por el éxito en Hollywood es reñida y está plagada de desencantos.

Drama sigue tratando de levantar su lastimera carrera, siempre a la sombra de Vince. Pero también ha de lidiar con sus problemas personales, si es que llega a reconocerlos como tales: el sentimiento de inferioridad y el miedo lo llevan a perder muchas oportunidades. Esos casting en que se auto sabotea inconscientemente por sus nervios y manías logran un eficaz humor basado en la vergüenza ajena. Ari vive en estrés constante por su exigente trabajo como uno de los agentes más importantes del gremio, y como no es capaz de desconectar de sus labores traslada los problemas a un matrimonio que se ha enfriado y pasa por innumerables baches. Tortuga más o menos tiene asumido que es una rémora y no podría haber sobrevivido solo, pero cuando se le presenta alguna oportunidad no duda en intentar aprovecharla… sobre todo si hablamos de sexo.

La sección más relevante es la que encabezan Vince y Eric: la lucha constante por conseguir las películas que desean. Primero ponen el ojo en la biografía de Pablo Escobar, Medellín, pero es un objetivo esquivo que dejan en suspenso cuando se presenta otra oportunidad única: la superproducción Aquaman, sobre todo cuando James Cameron pone el ojo en ella. Con esta historia seguimos el proceso de gestación de un proyecto cinematográfico de gran calibre paso por paso con mucho detalle, con la agilidad y simpatía absorbentes habituales pero también con unas pocas buenas dosis de drama. La infinidad de negociaciones con agentes y productores, los roces debidos a desavenencias y egos, y los líos habituales entre actores (el romance de Vince con su compañera) mantienen la expectación en un nivel altísimo, lo que se remata con un tono impredecible excelente: abundan los giros y sorpresas que cambian la situación inesperadamente.

Entre los mejores momentos podrían citarse la descripción de los jefes de los estudios como ególatras engreídos que asimilan y trituran hasta a los más honrados (Dana tendrá bastante presencia en toda la serie, la parodia de Harvey Weinstein es brutal), las peleas de Ari con su socio Terrance (el imponente Malcolm McDowell) y el caótico desenlace de esa subtrama, Eric empezando a salir con la hija de aquel (la exuberante Emmanuelle Chriqui), los altibajos de Billy Walsh, etc., etc. Pero lo mejor llega al final, cuando la tensión producida tras tantos problemas está a punto de romper el grupo de amigos, dando un tramo muy intenso que pone los nervios a flor de piel. Y entre los capítulos más remarcables de este memorable año tenemos uno de los favoritos del público de toda la serie, Los chicos de Sundance, donde se proyecta por primera vez Queens Boulevard (la película indie que se lanzan a hacer en el final de la rpimera temporada con el excéntrico Billy Walsh), pero yo diría que los hay mejores, de hecho a partir de este el nivel es magnífico y no sólo no decae, sino que va subiendo. El de la Comic-Con, el del Bat Mitzvah, y sobre todo los tres últimos, cuando toda la tormenta estalla tanto en la compañía de Ari como en el proyecto de Aquaman y salpica a la pandilla, son tremendos.

PD: El lío de casas y coches es difícil de seguir. Un día se compran una mansión, pero apenas los vemos ahí en un par de capítulos y luego acaban en otra que les prestan durante el verano, pero seguirán ahí toda la temporada sin que se vuelva a hablar de la casa anterior, y toda la tercera temporada viven en otra distinta. Un día se compran coches para todos, al siguiente aparecen con otros distintos, luego Vince vuelve a regalar alguno, y así continuamente; supongo que los productores estaban atados al patrocinio de las marcas y a la disponibilidad de las mansiones. El perro también desaparece, para volverse a ver rara vez.

Ver también:
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 1.

Entourage
HBO | 2004
Comedia | 8 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Debi Mazar, Perrey Reeves.
Valoración:

El séquito fue concebida por Mark Wahlberg, un actor de sobras conocido que empezó aquí su andadura como productor. El entorno (colaboradores, amigos) le indujo la idea de narrar la emocionante vida del séquito de amigos que lo acompañaba en su viaje por el mundo del cine, aunque al final optó por una versión muy ficcionada, dejando de lado el tono biográfico, en parte porque buscaba una comedia y su pasado oscuro (donde un atraco con agresión lo llevó a la cárcel) no encajaba, pero supongo que principalmente para tener libertad total a la hora de crear las historias.

El proyecto fue desarrollado por Doug Ellin, creador y guionista principal, quien no tenía una carrera llamativa pero aquí logró una serie con mucha personalidad, y los directores Julian Farino y Mark Mylod, que imprimieron un estilo de falso documental (ligera cámara en mano, montaje veloz) que proporciona gran naturalidad y un ritmo trepidante, aunque otros muchos actuaron como productores ejecutivos, como Rob Weiss, Eric Weinstein y Stephen Levinson.

Seguimos las andanzas de un grupo de amigos de Queens, un barrio de Nueva York, quienes dejan todo lo que hacían (que en algunos casos era nada) para acoplarse a uno de ellos en su carrera como actor en Hollywood (Los Ángeles), pues el mundo de posibilidades que abre el dinero y la fama son muy atractivos. Como dice este cabecilla, No me metí a actor para trabajar.

Vincent Chase, Vince para los amigos, es el joven con el talento principal que necesita un actor: ser guapo y caer bien con gran facilidad. Mientras la taquilla mande, la interpretación está en segundo lugar. Y parece que el éxito empieza a alcanzarlo: el estreno de Head On, coprotagonizada por Jessica Alba, ha pegado bastante fuerte y esperan que le abra las puertas para poder elegir guiones a su gusto. Este rol sería la versión ficcionada de Wahlberg, eso sí, como indicaba, en plan luminoso. El tío es un buenazo, no parece que le pase nada malo, nunca se agobia ni enfada, no se esfuerza mucho y las cosas suelen salirle bien… Pero pronto veremos que hay más tras esa idílica fachada, pues el personaje es realista y tiene sus áreas grises: tras el éxito fácil se esconde lo habitual, una figura llena de miedos e inseguridades y que no sabe valerse por sí misma. De ahí que su pandilla sea tan importante para él.

Eric Murphy, o E a secas (pronunciado “i” en inglés, en castellano juraría que omiten este apodo), es su amigo de la infancia y el pilar donde se sostiene. Él lo animó a meterse a actor porque veía cualidades y atractivo de estrella. En realidad tenía un trabajo como encargado en un restaurante italiano, pero aun así decidió seguir la aventura de Vince. Hace de mánager improvisado, leyendo los guiones, yendo a las reuniones con el agente y los productores. En seguida se ve también su posición en el grupo: es el más maduro, capaz y trabajador, y aunque Vince es el pegamento que los une, parece que sin él estarían muy perdidos. El personaje se inspira en dos de los productores de la serie, Eric Weinsten, amigo de toda la vida de Wahlberg, y Stephen Levinson, durante mucho tiempo su mánager.

Johnny Chase es el hermano mayor de Vince, apodado Drama por lo evidente: hace una montaña de todo. Tiene una pobre imagen de sí mismo y un humor cambiante, siendo por lo general muy pesimista. Vive a la sombra de la juventud y la prosperidad del otro, porque su carrera duró poco, un papel protagonista en la serie de culto Viking Quest y algunas apariciones esporádicas en procedimentales varios. Y ve que los años se le echan encima. La justificación para que siga viviendo bajo su techo es que se supone que es su entrenador y dietista, aunque el primero es un trabajo inexistente y en el segundo siempre acaba haciendo el desayuno para todos. Parece ser que no está basado en el hermano de Wahlberg, Donnie, con una carrera poco lustrosa, sino en un amigo de la familia al que Donnie encargó cuidar de Mark en su tumultuosa juventud.

Tortuga (Turtle en inglés, en español lo traducen o no según les dé), cuyo nombre real nadie recuerda ni a nadie le importa, es el chófer, recadero y conseguidor. Todos los pequeños amaños y tareas fuera del negocio del cine los aporta él: adquirir las drogas, montar las fiestas, llamar para que pongan el cable o arreglen la piscina… Con Drama forma una pareja de parias inseparables y eternas rémoras de Vince. Se basa en una figura semejante de la panda de Wahlberg, que falleció no mucho después de estrenarse la serie en un desafortunado ataque de asma. Como curiosidad, varios del séquito real llegaron a audicionar para la serie.

Ari Gold es el agente que negocia los guiones y aporta los contactos necesarios para medrar en la industria. Es un tiburón empresarial en toda regla: es famoso en el gremio por ser implacable y exigente, y en lo personal es considerado un tanto odioso (machista, homófobo y todo lo que le eches). Tanta dedicación mina su familia, de la que vemos poco por ahora pero nos hacemos una idea: el matrimonio está en el filo del precipicio. Está inspirado en el propio agente de Wahlberg y uno de los más importantes del mundillo, Ari Emanuel.

El resto de figuras relevantes son presentadas poco a poco. La publicista Shauna y sus pezones, el director indie Billy Walsh (una versión loca de Robb Weiss) y la mujer de Ari serán bastante relevantes, pero otros como los agentes que compiten con Ari, Josh Weinsten y Adam Davies (con los que es fácil liarse con quién es quién), aparecerán también de vez en cuando. Y es inevitable citar los cameos. Por la serie pasarán infinidad de actores haciendo de sí mismos (algunos de forma recurrente), lo que ayuda a mantener el tono de falso documental; incluso alguna vez vemos al propio séquito de Mark Wahlberg cruzarse con su versión ficticia. Este año nos encontraremos con Jessica Alba, Scarlett Johansson, Ali Larter, Jimmy Kimmel, Sarah Silverman, Larry David… Aunque la más destacada sería la aparición de Gary Busey explotando su lado más loco.

El séquito combina con habilidad dos temáticas, la amistad y el mundo del cine. Los ligues, las fiestas y demás vicios guían las vidas de la pandilla, y el trabajo es un medio para ese fin; como repite Vince algunas veces, si tienen que volver a Queens porque fracasa, volverá con la cabeza alta porque tiene a sus amigos. Obviamente esta vida está magnificada por los lujos que permite la incipiente fama: las fiestas en mansiones de famosos y los excesos de todo tipo (drogas, caprichos –a los coches de lujo los laman “juguetes”-) no se acaban nunca. Una vez presentada esta sección vamos introduciéndonos más a fondo en la otra, el funcionamiento de la industria cinematográfica. Entre una juerga y otra vemos las entrevistas, promociones y reuniones con las que debe cumplir Vince, a las que van con el mismo tono despreocupado y fiestero. Pero en la búsqueda del próximo guion vemos la parte más seria, siguiendo todas las fases de este proceso: lo que quiere el actor (algo que le motive), lo que necesita el agente (una película que dé fama y dinero rápido), lo que debe mediar el mánager (no dejar que ninguno de los anteriores pierda el juicio), las reuniones con los implicados en el proyecto, las peleas con las manías y exigencias de directores y productores, hacer concesiones y peticiones…

Y esto sólo es el principio, porque el universo paralelo al Hollywood real que va construyendo la serie conforme avanza cada vez resulta más complejo y atractivo. Veremos la larga y variada odisea de Vince, Ari y Eric por las principales fases que se viven en el mundo del cine en sus respectivos trabajos, llegando a tener una representación muy realista y detallada y sobre todo muy entretenida y divertida, porque aunque a veces cae en el drama siempre mantiene un tono de cuento de hadas gamberro muy seductor.

El ritmo es muy bueno, el humor ágil y sencillo pero nunca simplón, pues no es una comedia tontorrona para adolescentes, sino que busca un tono más inteligente, una perspectiva de la inmadurez y las relaciones entre jóvenes más elaborada. Las aventuras del grupo desbordan ingenio y simpatía, apoyándose sobre todo en la dinámica que mantienen entre ellos (las bromas, los piques y las excentricidades de cada uno). Estos encantadores y magníficos personajes son el factor clave para que esta corta primera temporada, en sus primeros capítulos un tanto predecible y poco prometedora, crezca a ojos vista hasta resultar muy entretenida y emocionante y dejar la sensación de que todavía puede llegar a más (y de hecho lo hace). Y los actores son cruciales en el proceso, mostrando todos una excelente química y gran carisma.

Adrian Grenier como Vince sería el único algo limitado, pero tiene la espontaneidad y candidez justa para que quieras hacerte su amigo. Al parecer fue un casting difícil, porque buscaban un actor con porte de estrella pero que a la vez no tuviera fama, para que fuera más fácil conectar con el personaje; Grenier tenía pocos papeles, lo justo para haber cogido experiencia. Jerry Ferrara (que también venía de unos pocos trabajos irrelevantes) como Tortuga transmite muy bien la mezcla de gracia y pena por parecer el tontito de la panda. Kevin Dillon tenía un currículo más abultado, pero fue esta serie la que le dio más visibilidad: como Drama se hace rápidamente a un rol difícil, el de fracasado con la autoestima rota que finge que todo va bien pero de vez en cuando estalla en ataques de ansiedad o ira; y mejora conforme el personaje evoluciona. Kevin Connolly (Eric) llevaba actuando desde crío, destacando Infelices para siempre, y se nota su soltura: su papel es el más sólido, dotando de gran personalidad a un rol que a primera vista no ofrece características tan llamativas como los otros, pues es el tipo más normal y maduro del cuarteto; es decir, su forma de actuar te describe el personaje antes de conocerlo a fondo: la relación con los demás, en especial con Vince, se construye por sus miradas, gestos y emociones contenidas. La figura más reconocible antes y sobre todo después de la serie es Jeremy Piven, quien con una carrera larga y variada tenía cierto renombre como actor secundario de gran calidad, pero aquí deslumbró a lo grande… Bueno, en realidad en este corto año apenas deja entrever su potencial, pero los realizadores lo vieron y lo aprovecharon al máximo, dándole en adelante un papel mucho más exigente que explotara sus cualidades. Así, Piven cogió a Ari Gold, el agente hiperactivo, estresado y ambicioso, y lo hizo suyo de forma impresionante, llegando conseguir una de las interpretaciones y uno de los personajes más memorables de la historia de la televisión.