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EL SÉQUITO – TEMPORADA 4.

Entourage
HBO | 2007
Comedia, drama | 12 ep. de 25-34 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Beverly D’Angelo, Anna Faris.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo bastante de las tramas principales, pero sin destripar finales–

Después de dos temporadas explosivas, la cuarta se torna un poco más ligera. No hay un bajón de calidad propiamente dicho, porque mantiene la personalidad arrolladora, el ritmo trepidante y los personajes encantadores, pero es cierto que hay menos tensión, menos grandes odiseas, y más aventuras de tipo anecdótico. En otras palabras, la trama larga dedicada al mundo del cine no es tan absorbente, o no logran sacarle el mismo partido, y priman las historias secundarias, las fiestas y demás vivencias de la pandilla por un lado y de Ari por el otro. Así, aunque el año empieza fuerte, a partir de su ecuador se nota cierto desgaste, pues empieza a pesar la sensación de que en realidad no vamos hacia ninguna parte. Por suerte, también es más corto que los anteriores, sólo doce capítulos, y cuando te das cuenta estás en Cannes con el esperado estreno de Medellín, con lo que es probable que no notes de su falta de trascendencia hasta que las ves varias veces. Y las aventuras del día a día de la pandilla mantienen su esencia intacta, así que más de diluye esa falta de pegada.

Empezamos con un capítulo muy curioso, pues tomando la forma de los típicos promocionales llamados “Cómo se hizo” o “Making of”, donde vemos imágenes del rodaje, entrevistas sobre el proceso y algunas escenas del filme, nos resumen cómo el grupo se enfrenta al esperado rodaje de Medellín, la biografía de Pablo Escobar que tanto les ha costado sacar adelante a Vince, Eric y Billy Walsh, el estrafalario director. Este es el primero en causar problemas, con sus altibajos emocionales y el encaprichamiento con una atractiva actriz secundaria.

A continuación nos embarcamos en el proceso de postproducción, donde Billy con sus locuras sigue trayendo numerosos quebraderos de cabeza a nuestros amigos; cada visita a su casa garantiza resultados impredecibles. Mientras, el grupo vive ahora en el piso de Drama, pues las finanzas de Eric y Vince con la inversión en la película están al mínimo. Pero claro, están acostumbrados a vivir a todo tren y no van a parar en espera del siguiente proyecto, así que enlazan fiesta tras fiesta. La inauguración del piso, con Drama histérico por los desperfectos, la salida con el alcalde de Los Angeles, los intentos continuos y desesperados de Drama y Tortuga por follar (demenciales cuando acaban con las maduras y la furby o peluchera)… Mientras, Ari se mantiene en su círculo vicioso: la adicción a un trabajo muy estresante (atención a la pelea con los gemelos) mina un matrimonio que siempre pende de un hilo. Los líos para encontrar colegio para sus hijos dan mucho de sí aunque parece una historia un poco tonta de primeras, de hecho su pelea con el director acaba en una escena mítica, con Ari rebajándose a suplicar y Jeremy Piven rematando un papel ya de por sí extraordinario.

La aventura más llamativa de la pandilla es la de Eric, que decide expandir su negocio como mánager de actores. Su primer cliente es una actriz bastante conocida, Anna Faris (otro de esos grandes cameos que ha tenido la serie), lo que nos mantiene en la idea de mostrar la vida y el trabajo en Hollywood, aunque como al resto de esta temporada, la sensación de intrascendencia le pesa un poco. Resulta una línea un tanto blanda y previsible, lo poco que da es un posible enamoramiento y un novio sobreprotector, pero como siempre, resulta todo muy divertido. De haber un fallo más criticable, sería que la novia que se echó Tortuga al final de la temporada pasada, muy simpática y con gran química, ha desaparecido aquí, y no dan explicación alguna.

El tramo final se centra en encontrar distribución, es decir, una compañía que compre la película y la estrene adecuadamente. De eso va el festival de Cannes: un escaparate para que obras independientes puedan captar la atención de las grandes productoras (o “majors”). En los últimos días previos al estreno tenemos la guerra de pujas, Harvey y Dana como representantes de la industria por un lado, y los que estuvieron implicados en su financiación desde un principio por el otro (el árabe, el judío), cada uno con sus propios intereses que chocan con los de Eric, Vince y Ari, con lo que situaciones caóticas cuando no delirantes se suceden una tras otra.

Los chicos de Cannes (412) es de hecho el mejor capítulo de esta etapa, y uno de los más admirados por los seguidores. Se junta toda la esencia de la serie: por un lado, la detallada pero divertida descripción del mundo del cine, por el otro, las aventuras de este grupito de vividores, destacando el emocionante romance de Drama con una fan de Viking Quest, y por supuesto las sorpresas inesperadas, los giros impredecibles que te dejan descolocado y con ganas de saber cómo saldrán de cada nuevo embrollo. Pero hay otros capítulos y momentos a destacar, como el citado de la fiesta en el piso de Drama (402), la nueva pelea con el todopoderoso Harvey Weingard, la versión loca de Harvey Weinstein (aunque que por lo visto no difiere tanto de la realidad) (404), la torpeza de Drama con la marihuana (405), los celos de Ari cuando su mujer vuelve a trabajar en un culebrón (409), etc., etc.

PD: Perrey Reeves aparece ahora en los créditos iniciales, mientras Rex Lee continúa relegado a los finales, y Debi Mazar nunca volvió a recuperar el protagonismo planteado inicialmente.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 3.

Entourage
HBO | 2006, 2007
Comedia, drama | 20 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Debi Mazar, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Malcolm McDowell, Beverly D’Angelo.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo la temporada a fondo.–

La tercera temporada en realidad son dos tandas de doce y ocho capítulos emitidos con unos ocho meses de separación, y luego editados en dvd por separado también. Es de suponer que hubo alguna triquiñuela legal, seguramente con los contratos de lo actores, es decir, si fuera una temporada nueva tendrían que subir salarios. En el guion se nota mucho la estructura, pues cada tramo tiene sus tramas principales.

La premisa global es la persecución del largometraje sobre la vida de Pablo Escobar, Medellín (llamado así obviamente por el cartel que dirigía), pues Vince tiene ya asentada su carrera (Aquaman es un éxito) y estima que puede conseguir el papel que más desea antes de que se lo quiten otros. Con este nuevo objetivo en el horizonte seguimos ahondando en esta particular visión, mitad comedia mitad drama, de la vida y negocios en el mundo del cine en Hollywood, combinando ágilmente una infinidad de historias del día a día con tramas seriadas de gran atractivo.

En la primera parte nos centramos en los baches más grandes del proceso. Las exigencias de los estudios que encumbraron a Vince y lo quieren para las secuelas de Aquaman, las peleas con el agente, Ari, por rechazar millones en favor de una cinta maldita, la carrera en pos de financiación y apoyo, las puertas cerradas, los egos cabrones, las elecciones difíciles y las alternativas arriesgadas… Mientras persiguen con tesón el filme, la relación con Ari se resiente, pues sienten que no se esfuerza lo suficiente. Se va generando una brecha creciente que acaba en un subidón tremendo, pues de nuevo tomamos un camino inesperadamente oscuro: acaban fatal, llegando a despedirlo.

El séquito en su conjunto tiene sus propias aventuras personales, ligues, fiestas y demás, que se ven renovadas y magnificadas por la presencia de Dom (Domenick Lombardozzi, de The Wire), un viejo amigo que acaba de salir de la cárcel y no tardará en sembrar la cizaña en el grupo, aunque a la larga sirve para dejar más claro que Tortuga y Drama no son simples rémoras como él, sino amigos sin los que Vince no podría vivir. Con ello la serie clava el otro tema que suele tratar: la amistad, la vida de los jóvenes, aunque en este caso sea a lo grande porque son famosos adinerados.

Por otro lado, Ari continúa trabajando incansablemente para estar en la cima del mundo de los agentes de cine, lo cual no será nada fácil debido a la reciente y tumultuosa salida de la compañía. Intentará poner en marcha la suya propia, lidiando con la poderosa competencia, los problemas económicos, las traiciones… Y todo ello de nuevo salpica su matrimonio, aunque también hay que sumar su machismo recalcitrante que lo mete en una encerrona tras otra. No me olvido de la dinámica caótica con Lloyd, pues los guionistas vieron la química entre ellos y la exprimen a lo grande.

En la segunda parte empezamos en un ambiente nuevo para la banda, en especial para Vince y Eric, pues han crecido en el mundillo bajo la batuta de Ari. Además, la elección del nuevo agente pronto empieza a traer problemas, el primero, que es una mujer muy atractiva (Carla Gugino ni más ni menos) y hay gran tensión sexual no resuelta con Vince. Luego empiezan a llegar otros: la falta de entendimiento y comunicación, las peleas con Ari, que no va a rendirse sin presentar batalla, y todo como es obvio se ve salpicado por las demás malas artes del gremio, con los productores egoístas e impredecibles a la cabeza. Así, la lucha por Medellín es encarnizada. Con tantos líos y trabas, Eric y Vince deciden lanzarse a una nueva etapa en sus vidas, lo que nos lleva a otro aspecto clave del mundo del cine: el paso de actores a productores. Esto los sumerge en una búsqueda de financiación aún más desesperada (el judío, el árabe), y a volver a colaborar con el inestable Billy Walsh (Rhys Coiro).

La odisea de Ari es muy ajetreada también, y avanza con varios giros inesperados muy eficaces: la resolución de la riña con su antiguo socio (Malcolm McDowell) le da un buen dinero, pero no es suficiente para montar el gran negocio que desea… hasta que llega otro de los personajes secundarios para salvar los trastes: Barbara Miller (Beverly D’Angelo) será su nueva socia. Drama, después de tanto traspiés, consigue un avance crucial en su vida y carrera: entrar en el reparto principal de una serie. Por supuesto no le ha resultado fácil llegar ahí, ni lo será manteneterse, sobre todo porque él mismo con sus manías se pondrá mil trabas. Su obsesión por el qué dirán los demás lo lleva a meterse en varios líos delirantes en el set. Tortuga por su parte no vio cumplido su sueño de ser el mánager de un cantante de rap, así que seguirá chupando de Vince. En esta subtrama tenemos el único fallo de la temporada: tienen la historia en suspenso, como si se hubieran olvidado de ella, durante muchos capítulos. Al menos el cierre funciona bien.

Entre los mejores capítulos tenemos algunos de los más grandes de la serie, no en vano esta es la mejor temporada: el viaje al valle (la parte no rica de Los Ángeles) para ver el estreno de Aquaman (Un día en el valle, 302); Lo siento, Ari (312), donde explota el mal ambiente con Ari; Lunes loco (315), donde Ari tiene una crisis emocional mientras Eric y Vince lidian con la nueva agente; y otros tantos, porque la verdad es que no hay ni uno descartable. Momentos concretos geniales también tenemos un gran número, como Drama tirando por tierra su primera audición para la serie, Billy y Vince echando pestes del destroce que hacen los productores con Queens Boulevard, el trío de Eric, Ari yendo desesperadamente tras Lloyd, hasta el punto de acabar en una fiesta homosexual, Drama buscándose piso (lloré de risa con la negociación de precios), Eric lidiando con el anciano productor que chochea, Drama masturbándose para poder relajarse en su primera escena, sin saber que el micro sigue abierto…

PD: Parece ser que Debi Mazar (la publicista de Vince) iba a tener un papel mayor, pero debido a su embarazo tuvo que reducir la carga de trabajo. Esto pudo empujar el aumento de protagonismo de Lloyd y la mujer de Ari. En los créditos no se vio reflejado, pues ella sigue apareciendo en los iniciales y Rex Lee y Perrey Reeves están relegados a los de cierre.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 2.

Entourage
HBO | 2005
Comedia, drama | 14 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Debi Mazar, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Malcolm McDowell, Beverly D’Angelo.
Valoración:

La segunda etapa de El séquito explota por completo su potencial, la inspiración de los guionistas está en su máximo esplendor y nos deslumbran con un ingenio inagotable en los diálogos, un ritmo trepidante en las aventuras y sobre todo nos enamoran con unos protagonistas deliciosos. Además, teniendo casi el doble de capítulos pueden abordar historias más largas y completas sobre el mundo del cine, visto este desde la perspectiva de un grupo de vividores que tienen a su alcance cumplir con casi todos sus sueños gracias al éxito como actor de uno de ellos. Pasan ante nuestros ojos innumerables fiestas (incluso en la mansión Playboy), ligues y demás vivencias emocionantes y divertidas… pero eso no implica que nuestros amigos no tengan que esforzarse ni sufran, de hecho destacan especialmente los pasajes más oscuros, pues la competición por el éxito en Hollywood es reñida y está plagada de desencantos.

Drama sigue tratando de levantar su lastimera carrera, siempre a la sombra de Vince. Pero también ha de lidiar con sus problemas personales, si es que llega a reconocerlos como tales: el sentimiento de inferioridad y el miedo lo llevan a perder muchas oportunidades. Esos casting en que se auto sabotea inconscientemente por sus nervios y manías logran un eficaz humor basado en la vergüenza ajena. Ari vive en estrés constante por su exigente trabajo como uno de los agentes más importantes del gremio, y como no es capaz de desconectar de sus labores traslada los problemas a un matrimonio que se ha enfriado y pasa por innumerables baches. Tortuga más o menos tiene asumido que es una rémora y no podría haber sobrevivido solo, pero cuando se le presenta alguna oportunidad no duda en intentar aprovecharla… sobre todo si hablamos de sexo.

La sección más relevante es la que encabezan Vince y Eric: la lucha constante por conseguir las películas que desean. Primero ponen el ojo en la biografía de Pablo Escobar, Medellín, pero es un objetivo esquivo que dejan en suspenso cuando se presenta otra oportunidad única: la superproducción Aquaman, sobre todo cuando James Cameron pone el ojo en ella. Con esta historia seguimos el proceso de gestación de un proyecto cinematográfico de gran calibre paso por paso con mucho detalle, con la agilidad y simpatía absorbentes habituales pero también con unas pocas buenas dosis de drama. La infinidad de negociaciones con agentes y productores, los roces debidos a desavenencias y egos, y los líos habituales entre actores (el romance de Vince con su compañera) mantienen la expectación en un nivel altísimo, lo que se remata con un tono impredecible excelente: abundan los giros y sorpresas que cambian la situación inesperadamente.

Entre los mejores momentos podrían citarse la descripción de los jefes de los estudios como ególatras engreídos que asimilan y trituran hasta a los más honrados (Dana tendrá bastante presencia en toda la serie, la parodia de Harvey Weinstein es brutal), las peleas de Ari con su socio Terrance (el imponente Malcolm McDowell) y el caótico desenlace de esa subtrama, Eric empezando a salir con la hija de aquel (la exuberante Emmanuelle Chriqui), los altibajos de Billy Walsh, etc., etc. Pero lo mejor llega al final, cuando la tensión producida tras tantos problemas está a punto de romper el grupo de amigos, dando un tramo muy intenso que pone los nervios a flor de piel. Y entre los capítulos más remarcables de este memorable año tenemos uno de los favoritos del público de toda la serie, Los chicos de Sundance, donde se proyecta por primera vez Queens Boulevard, pero yo diría que los hay mejores, de hecho a partir de este el nivel es magnífico y no sólo no decae, sino que va subiendo. El de la Comic-Con, el del Bat Mitzvah, y sobre todo los tres últimos, cuando toda la tormenta estalla tanto en la compañía de Ari como en el proyecto de Aquaman y salpica a la pandilla, son tremendos.

PD: El lío de casas y coches es difícil de seguir. Un día se compran una mansión, pero apenas los vemos ahí en un par de capítulos y luego acaban en otra que les prestan durante el verano, pero seguirán ahí toda la temporada sin que se vuelva a hablar de la casa anterior, y toda la tercera temporada viven en otra distinta. Un día se compran coches para todos, al siguiente aparecen con otros distintos, luego Vince vuelve a regalar alguno, y así continuamente; supongo que los productores estaban atados al patrocinio de las marcas y a la disponibilidad de las mansiones. El perro también desaparece, para volverse a ver rara vez.

Ver también:
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 1.

Entourage
HBO | 2004
Comedia | 8 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Debi Mazar, Perrey Reeves.
Valoración:

El séquito fue concebida por Mark Wahlberg, un actor de sobras conocido que empezó aquí su andadura como productor. El entorno (colaboradores, amigos) le indujo la idea de narrar la emocionante vida del séquito de amigos que lo acompañaba en su viaje por el mundo del cine, aunque al final optó por una versión muy ficcionada, dejando de lado el tono biográfico, en parte porque buscaba una comedia y su pasado oscuro (donde un atraco con agresión lo llevó a la cárcel) no encajaba, pero supongo que principalmente para tener libertad total a la hora de crear las historias.

El proyecto fue desarrollado por Doug Ellin, creador y guionista principal, quien no tenía una carrera llamativa pero aquí logró una serie con mucha personalidad, y los directores Julian Farino y Mark Mylod, que imprimieron un estilo de falso documental (ligera cámara en mano, montaje veloz) que proporciona gran naturalidad y un ritmo trepidante, aunque otros muchos actuaron como productores ejecutivos, como Rob Weiss, Eric Weinstein y Stephen Levinson.

Seguimos las andanzas de un grupo de amigos de Queens, un barrio de Nueva York, quienes dejan todo lo que hacían (que en algunos casos era nada) para acoplarse a uno de ellos en su carrera como actor en Hollywood (Los Ángeles), pues el mundo de posibilidades que abre el dinero y la fama son muy atractivos. Como dice este cabecilla, No me metí a actor para trabajar.

Vincent Chase, Vince para los amigos, es el joven con el talento principal que necesita un actor: ser guapo y caer bien con gran facilidad. Mientras la taquilla mande, la interpretación está en segundo lugar. Y parece que el éxito empieza a alcanzarlo: el estreno de Head On, coprotagonizada por Jessica Alba, ha pegado bastante fuerte y esperan que le abra las puertas para poder elegir guiones a su gusto. Este rol sería la versión ficcionada de Wahlberg, eso sí, como indicaba, en plan luminoso. El tío es un buenazo, no parece que le pase nada malo, nunca se agobia ni enfada, no se esfuerza mucho y las cosas suelen salirle bien… Pero pronto veremos que hay más tras esa idílica fachada, pues el personaje es realista y tiene sus áreas grises: tras el éxito fácil se esconde lo habitual, una figura llena de miedos e inseguridades y que no sabe valerse por sí misma. De ahí que su pandilla sea tan importante para él.

Eric Murphy, o E a secas (pronunciado “i” en inglés, en castellano juraría que omiten este apodo), es su amigo de la infancia y el pilar donde se sostiene. Él lo animó a meterse a actor porque veía cualidades y atractivo de estrella. En realidad tenía un trabajo como encargado en un restaurante italiano, pero aun así decidió seguir la aventura de Vince. Hace de mánager improvisado, leyendo los guiones, yendo a las reuniones con el agente y los productores. En seguida se ve también su posición en el grupo: es el más maduro, capaz y trabajador, y aunque Vince es el pegamento que los une, parece que sin él estarían muy perdidos. El personaje se inspira en dos de los productores de la serie, Eric Weinsten, amigo de toda la vida de Wahlberg, y Stephen Levinson, durante mucho tiempo su mánager.

Johnny Chase es el hermano mayor de Vince, apodado Drama por lo evidente: hace una montaña de todo. Tiene una pobre imagen de sí mismo y un humor cambiante, siendo por lo general muy pesimista. Vive a la sombra de la juventud y la prosperidad del otro, porque su carrera duró poco, un papel protagonista en la serie de culto Viking Quest y algunas apariciones esporádicas en procedimentales varios. Y ve que los años se le echan encima. La justificación para que siga viviendo bajo su techo es que se supone que es su entrenador y dietista, aunque el primero es un trabajo inexistente y en el segundo siempre acaba haciendo el desayuno para todos. Parece ser que no está basado en el hermano de Wahlberg, Donnie, con una carrera poco lustrosa, sino en un amigo de la familia al que Donnie encargó cuidar de Mark en su tumultuosa juventud.

Tortuga (Turtle en inglés, en español lo traducen o no según les dé), cuyo nombre real nadie recuerda ni a nadie le importa, es el chófer, recadero y conseguidor. Todos los pequeños amaños y tareas fuera del negocio del cine los aporta él: adquirir las drogas, montar las fiestas, llamar para que pongan el cable o arreglen la piscina… Con Drama forma una pareja de parias inseparables y eternas rémoras de Vince. Se basa en una figura semejante de la panda de Wahlberg, que falleció no mucho después de estrenarse la serie en un desafortunado ataque de asma. Como curiosidad, varios del séquito real llegaron a audicionar para la serie.

Ari Gold es el agente que negocia los guiones y aporta los contactos necesarios para medrar en la industria. Es un tiburón empresarial en toda regla: es famoso en el gremio por ser implacable y exigente, y en lo personal es considerado un tanto odioso (machista, homófobo y todo lo que le eches). Tanta dedicación mina su familia, de la que vemos poco por ahora pero nos hacemos una idea: el matrimonio está en el filo del precipicio. Está inspirado en el propio agente de Wahlberg y uno de los más importantes del mundillo, Ari Emanuel.

El resto de figuras relevantes son presentadas poco a poco. La publicista Shauna y sus pezones, el director indie Billy Walsh (una versión loca de Robb Weiss) y la mujer de Ari serán bastante relevantes, pero otros como el agente Josh Weinstein (competencia de Ari y personaje sin relación con el famoso Harvey Weinstein, aunque este tendrá su propia parodia en la segunda temporada) aparecerán también de vez en cuando. Y es inevitable citar los cameos. Por la serie pasarán infinidad de actores haciendo de sí mismos (algunos de forma recurrente), lo que ayuda a mantener el tono de falso documental; incluso alguna vez vemos al propio séquito de Mark Wahlberg cruzarse con su versión ficticia. Este año nos encontraremos con Jessica Alba, Scarlett Johansson, Ali Larter, Jimmy Kimmel, Sarah Silverman, Larry David… Aunque la más destacada sería la aparición de Gary Busey explotando su lado más loco.

El séquito combina con habilidad dos temáticas, la amistad y el mundo del cine. Los ligues, las fiestas y demás vicios guían las vidas de la pandilla, y el trabajo es un medio para ese fin; como repite Vince algunas veces, si tienen que volver a Queens porque fracasa, volverá con la cabeza alta porque tiene a sus amigos. Obviamente esta vida está magnificada por los lujos que permite la incipiente fama: las fiestas en mansiones de famosos y los excesos de todo tipo (drogas, caprichos –a los coches de lujo los laman “juguetes”-) no se acaban nunca. Una vez presentada esta sección vamos introduciéndonos más a fondo en la otra, el funcionamiento de la industria cinematográfica. Entre una juerga y otra vemos las entrevistas, promociones y reuniones con las que debe cumplir Vince, a las que van con el mismo tono despreocupado y fiestero. Pero en la búsqueda del próximo guion vemos la parte más seria, siguiendo todas las fases de este proceso: lo que quiere el actor (algo que le motive), lo que necesita el agente (una película que dé fama y dinero rápido), lo que debe mediar el mánager (no dejar que ninguno de los anteriores pierda el juicio), las reuniones con los implicados en el proyecto, las peleas con las manías y exigencias de directores y productores, hacer concesiones y peticiones…

Y esto sólo es el principio, porque el universo paralelo al Hollywood real que va construyendo la serie conforme avanza cada vez resulta más complejo y atractivo. Veremos la larga y variada odisea de Vince, Ari y Eric por las principales fases que se viven en el mundo del cine en sus respectivos trabajos, llegando a tener una representación muy realista y detallada y sobre todo muy entretenida y divertida, porque aunque a veces cae en el drama siempre mantiene un tono de cuento de hadas gamberro muy seductor.

El ritmo es muy bueno, el humor ágil y sencillo pero nunca simplón, pues no es una comedia tontorrona para adolescentes, sino que busca un tono más inteligente, una perspectiva de la inmadurez y las relaciones entre jóvenes más elaborada. Las aventuras del grupo desbordan ingenio y simpatía, apoyándose sobre todo la dinámica que mantienen entre ellos (las bromas, los piques y las excentricidades de cada uno). Estos encantadores y magníficos personajes son el factor clave para que esta corta primera temporada, en sus primeros capítulos un tanto predecible y poco prometedora, crezca a ojos vista hasta resultar muy entretenida y emocionante y dejar la sensación de que todavía puede llegar a más (y de hecho lo hace). Y los actores son cruciales en el proceso, mostrando todos una excelente química y gran carisma.

Adrian Grenier como Vince sería el único algo limitado, pero tiene la espontaneidad y candidez justa para que quieras hacerte su amigo. Al parecer fue un casting difícil, porque buscaban un actor con porte de estrella pero que a la vez no tuviera fama, para que fuera más fácil conectar con el personaje; Grenier tenía pocos papeles, lo justo para haber cogido experiencia. Jerry Ferrara (que también venía de unos pocos trabajos irrelevantes) como Tortuga transmite muy bien la mezcla de gracia y pena por parecer el tontito de la panda. Kevin Dillon tenía un currículo más abultado, pero fue esta serie la que le dio más visibilidad: como Drama se hace rápidamente a un rol difícil, el de fracasado con la autoestima rota que finge que todo va bien pero de vez en cuando estalla en ataques de ansiedad o ira; y mejora conforme el personaje evoluciona. Kevin Connolly (Eric) llevaba actuando desde crío, destacando Infelices para siempre, y se nota su soltura: su papel es el más sólido, dotando de gran personalidad a un rol que a primera vista no ofrece características tan llamativas como los otros, pues es el tipo más normal y maduro del cuarteto; es decir, su forma de actuar te describe el personaje antes de conocerlo a fondo: la relación con los demás, en especial con Vince, se construye por sus miradas, gestos y emociones contenidas. La figura más reconocible antes y sobre todo después de la serie es Jeremy Piven, quien con una carrera larga y variada tenía cierto renombre como actor secundario de gran calidad, pero aquí deslumbró a lo grande… Bueno, en realidad en este corto año apenas deja entrever su potencial, pero los realizadores lo vieron y lo aprovecharon al máximo, dándole en adelante un papel mucho más exigente que explotara sus cualidades. Así, Piven cogió a Ari Gold, el agente hiperactivo, estresado y ambicioso, y lo hizo suyo de forma impresionante, llegando conseguir una de las interpretaciones y uno de los personajes más memorables de la historia de la televisión.

LAS 15 MEJORES SERIES DE LA DÉCADA.

Al igual que indicaba en el blog de cine, no es que me llamen mucho las listas, pero he visto tal cantidad de despropósitos en diversos blogs (donde se empeñan en adorar series menores como Dexter, Friday Night Lights, Mujeres desesperadas o The Big Bang Theory) y también en medios supuestamente importantes (el Hollywood Reporter cita bobadas como 30 Rock o 24) que al final no he podido evitar dar mi punto de vista.

He pensado bastante sin incluir sólo las estrenadas a partir del año 2000 o no, y me he decantado por pensar que si una determinada serie tiene temporadas a partir de ese año lo justo es contarlas. También me he debatido contra la dificultad de si tener en cuenta o no las temporadas que tienen la mitad en un año y la otra mitad en otro, y al final considero que vale para ambos años. He decidido poner quince y no diez ni veinte porque creo que es el número que incluye las series que son verdaderamente de notable alto o sobresaliente, aunque haya dejado fuera algunas también indispensables (Deadwood, Rome, Futurama, Friends, Over There). El orden sirve como guía, pues algunos puestos podría cambiarlos cada vez que mirase de nuevo la lista.

* * * * * * * * *

1. Urgencias (John Wells, Christopher Chulack y otros, temporadas 6-15).
La mejor serie de la historia, y punto. No pierde fuelle en ningún instante, y eso que el tramo de las temporadas 5-9 es insuperable. Vergonzoso que la gente la haya olvidado en sus listas a favor de series recientes puestas de moda pero de dudosísima calidad.

2. Carnivàle (Daniel Knauf, temporadas 1-2).
Cautivadora y sublime en cada plano, en cada escena. Sencillamente perfecta. Tenéis un comentario más extenso en su presentación.

3. Bajo escucha (The Wire) (David Simon, temporadas 1-5).
Fue un estreno que pasó bastante desapercibido, pero el tiempo y el boca a boca la pusieron en su lugar. En resumen, es un hipnótico e hiperrealista retrato de ciudad Baltimore, con historias y personajes sublimes.

4. El Ala Oeste de la Casa Blanca (Aaron Sorkin, Thomas Schlamme y John Wells, temporadas 1-7).
Soberbia lección de escritura y realización que supera incluso a gran parte del cine de la misma época. Obra maestra en sus primeras cuatro temporadas, aunque a John Wells le costó mantener el nivel dejado por Aaron Sorkin: “solo” se mantuvo entre el notable y el sobresaliente (alcanzado en la última temporada, donde por fin cogió su ritmo).

5. Firefly (Joss Whedon, temporada 1).
La FOX cometió uno de los errores más grandes de la historia del arte al cancelar semejante maravilla. El tiempo la puso en su lugar. Es de visionado obligatorio, una demostración ejemplar de cómo unir entretenimiento sin pretensiones con altísima calidad. Más en su guía de episodios.

6. Los Soprano (David Chase, temporadas 2-5).
Otra genialidad de la HBO. Enormes personajes, reparto que corta la respiración, y una visión irónica de la vida. Fue el mayor éxito de fama y audiencia de la cadena.

7. A dos metros bajo tierra (Alan Ball, temporadas 1-5).
Ésta y Los Soprano fueron primordiales en lo que se denominó la era dorada de las series. Una obra maestra que versa sobre las relaciones humanas, sobre las dificultades de la vida. Los personajes y sus actores, de lo mejor que se ha visto.

8. The Shield (Shawn Ryan, temporadas 1-7).
Espléndida producción de acción que puede describirse como una de las series más atrevidas y arriesgadas. Siempre supo forzar la historia un poco más sin acabar estrellándose (al contrario que mediocridades como 24). Adictiva como pocas.

9. Hermanos de sangre (Tom Hanks, Steven Spielberg, temporada 1).
O cómo la HBO sobrepasó a lo grande la frontera entre cine y televisión. Una producción inmensa de resultados impresionantes.

10. The Office (Versión de EE.UU.; Ricky Gervais, Greg Daniels, otros, temporadas 1-6).
Casi sin darnos cuenta se ha alzado como la mejor comedia de la historia (porque desde mi punto de vista supera a Friends). No sólo destaca por su excelente sentido del humor, sino también por sus magníficos personajes y la capacidad que tienen los guionistas para ir siempre más allá. Es una serie que demuestra que el inmovilismo (por ejemplo House y otros procedimentales) es matar la creatividad y el potencial de las series.

11. Los Tudor (Michael Hirst, Tim Bevan, Sheila Hockin, Eric Fellner…, temporadas 1-4).
Fastuosa producción sobre la vida de Enrique VIII, cuidando de forma espectacular las tramas de política y amores en la corte. Reparto y personajes sublimes, vestuario y fotografía de enorme calidad.

12. Entourage (El séquito) (Doug Ellin, Mark Wahlberg, temporadas 1-6).
No empezó fuerte, pero pronto su cohesionado grupo de geniales personajes y su microcosmos en plan pseudo-realidad alternativa del mundo de Hollywood, amén de su exquisita puesta en escena y su ritmo trepidante, hicieron de ella otra de las series más memorables de los últimos años.

13. Big Love (Mark V. Olsen, Will Scheffer, temporadas 1-4).
Aunque menos conocida que sus grandes dramas, el retrato de la familia mormona y polígama es una fantástica descripción de las distintas culturas y sociedades humanas y el choque entre ellas.

14. Arrested Development (Mithcell Hurwitz, temporadas 1-3).
Ofreció un tipo de humor adelantado unos cuantos años a su tiempo. Hoy día hubiera triunfado como The Office, pero en su momento nadie supo entenderla. Es única, irrepetible y fascinante.

15. Studio 60 (Aaron Sorkin, temporada 1).
Otra cancelación dolorosa de una producción magnífica. Aun con sus notables fallos, Sorkin consiguió otra endiablada maravilla que sorprendentemente no conectó con público y crítica como se esperaba. Más en su presentación y en su su guía de episodios.