Archivo mensual: noviembre 2012

¡LAST RESORT CANCELADA!

Su episodio piloto tuvo muy buenas críticas, siendo el único estreno llamativo de la temporada. Su visionado me confirmó su calidad: uno de los mejores pilotos en años, espectacular e intenso como pocos (en plan el grandioso inicio de Alias). La serie no se ha ido desarrollando a ese nivelazo, pero como producción de acción es de muy buena calidad, con pocas cosas que corregir y un gran potencial por explorar.

Sin embargo, las audiencias eran escasas, y la cadena ABC no se ha esforzado mucho por ella (emitiéndola en un día y horario equivocado, como dice su creador para Hollywood Reporter).

De nada sirve que sea considerada por la mayoría de espectadores y críticos como uno de los escasos dos o tres estrenos decentes en una temporada horrible, de nada sirve que Shawn Ryan, creador de la obra maestra The Shield, sea su autor, pues también vivió la cancelación de la inmensa The Chicago Code (FOX) y la simpática Terriers (FX). Así pues, Last Resort se una a la lista de series que jamás debieron ser canceladas.

Sólo nos queda esperar que, no habiéndole pillado por sorpresa y teniendo varios episodios por acabar, Ryan se monte un final de infarto que no deje muy cojas las jugosas tramas que estaba abriendo la difícil aventura del submarino renegado refugiado en una isla no tan paradisíaca como sus paisajes prometían.

UN MUNDO SIN FIN – MINISERIE.

World Without End
Channel 4, Showcase, ReelzChannel | 2012
Productores ejecutivos: Jonas Bauer, Rola Bauer, David W. Zucker, Tim Halkin, John Weber.
Intérpretes: Ben Chaplin, Charlotte Riley, Nora von Waldstätten, Oliver Jackson-Cohen, Rupert Evans, Tom Weston-Jones, Tom Cullen, Blake Ritson, Cynthia Nixon, Miranda Richardson, Peter Firth.
Valoración:

El éxito de Los pilares de la Tierra llevó a Ken Follet a escribir una segunda parte que sin ser una secuela directa repetía más o menos los mismos elementos en tramas y personajes que tan bien le funcionaron. Con la miniserie ha ocurrido lo mismo. Los productores Tony y Ridley Scott extendieron el éxito logrado con su adaptación llevando a la pequeña pantalla también la segunda novela, Un mundo sin fin. El guionista es el mismo, John Pielmeier, pero la dirección pasa a manos de Michael Caton-Jones.

Aunque veo cierta tendencia a considerarla inferior yo no veo tal diferencia. Tenemos el mismo tipo de producto, otro relato de época con intrigas de señores y reyes y los problemas del pueblo llano para sobrevivir tanto en el mundo hostil como en los complots de los nobles, y tenemos las mismas virtudes y deficiencias en la narración. La trama puede resultar algo previsible, pero se desarrolla con un ritmo más que correcto, aunque eso sí, le cuesta un par de capítulos arrancar definitivamente. De hecho, hay cierto desequilibrio en el comienzo de la miniserie, con un par de episodios un tanto enmarañados y caóticos, comparado con lo intenso y espectacular que resultan los últimos. Como en Los pilares de la Tierra, la presentación, evolución y desenlace de los personajes y tramas en juego dista de ser brillante. Hay altibajos tanto en la calidad como en la fluidez de acontecimientos, hay partes endebles o algo sosas, y hay otras que se ven con un potencial que tan sólo algunas veces llega a usarse bien. Por ejemplo, la sección del Rey, con una impresionante campaña bélica, resulta muy atractiva y emocionante en contraposición con las forazadas intrigas y asesinatos de Petranilla, un personaje que llega a parecer una caricatura malograda.

En un primer vistazo la mayoría de los protagonistas resultan demasiado esquemáticos, obedeciendo cada uno a clichés muy clásicos. Sin embargo, la mayor parte se va asentando bastante bien, y aunque no lleguen a deslumbrar como grandes caracteres sí que resultan interesantes. Por ejemplo, aunque la ambición de Gowdyn es previsible no llega a resultar facilona (de hecho es de los roles más logrados), algo que sí pasa con el ascenso de Ralph (el hermano de Merthin), que ofrece escenas demasiado simplonas. El romance de Merthin con Caris es muy predecible, pero la correcta trayectoria de Caris lo disimula bien; la entereza de la gitanilla Gwenda ofrece un personaje femenino bastante llamativo, aunque sus historias no sean finalmente de altos vuelos y quede un poco en segundo plano; Sir Thomas, el caballero convertido a monje, aun siendo muy secundario resulta intrigante…

En el reparto sí pierde con respecto a lo visto en Los pilares de la Tierra. Aquí no hay grandes nombres, y tan sólo una par de figuras son capaces de destacar en un plantel bastante normalito. Hablo de Rupert Evans, quien expone muy bien la locura en que se va sumergiendo el hermano Godwyn, y de Blake Ritson, el Rey Eduardo, con una interpretación contenida muy eficaz. El resto de actores ni fu ni fa, y un par de ellos dan lástima: Cynthia Nixon está horrible, y Oliver Jackson-Cohen (Ralph) es incapaz de transmitir nada.

Como superproducción (casi cincuenta millones de euros) luce bastante bien: los exteriores, decorados, efectos especiales (fantásticas recreaciones de ciudades y castillos) y el vestuario y demás atrezo resultan espectaculares, sobre todo en momentos cumbre como las batallas. Sin embargo, ocurre lo mismo que son su miniserie precedente: la dirección es bastante normalita, dejando la sensación de que no se ha sabido aprovechar del todo un potencial que podría haber dado una obra de gran nivel visual. La impronta de otras producciones recientes de corte semejante (HBORome, Juego de tronos– y ShowtimeLos Tudor, Los Borgia-) está bastante por encima.

Un mundo sin fin es fácil de ver y entretiene bastante. A veces no hace falta más, aunque si se quiere un producto de primera calidad hay mejores opciones.

OZ – TEMPORADA 3.

Oz
HBO | 1999
Productores ejecutivos: Tom Fontana, Barry Levinson.
Intérpretes: Terry Kinney, Harold Perrineau, Ernie Hudson, Edie Falco, J. K. Simmons, Dean Winters, Lee Tergesen, George Morfogen, Rita Moreno, Eamonn Walker, Craig muMs Grant, Lauren Vélez, Granville Adams, Kirk Acevedo, BD Wong, Adewale Akinnouye-Adbaje, Chuck Zito, Christopher Meloni.
Valoración:

Alerta spoilers: Resumo muchos acontecimientos importantes, con lo que no debes leer el artículo si se quieres ver la temporada sin conocer nada.–

Otro año en Oz es otro año de supervivencia al límite. Beecher debe lidiar con la traición de Keller, instigada por el nazi Schillinger. Se hará más difícil aun cuando el propio Keller muestre síntomas de arrepentimiento: ¿cómo volver a confiar en él… o en cualquier otro ser humano en general? La proyección de Beecher sigue siendo magistral. Sus miedos, los cambios drásticos que sufre, los caminos trágicos por los que se arrastra…

Otro año en Oz es otro año donde las inmundicias del sistema salpican a los habitantes del mismo. La nueva privatización del hospital de la cárcel limita muchísimo el margen de acción de Gloria, y pacientes con delicada condición mental como Álvarez sufren mucho las consecuencias.

Otro año en Oz es otro año en el que hay que lidiar contra lo peor del ser humano. La tensión constante entre presos, materializada en violencia en demasiadas ocasiones, lleva a McManus a probar otra idea radical: organizar un campeonato de boxeo que redirija toda esa ira. La situación es aprovechada por los grupos sociales y étnicos para hacer lo mismo de siempre: marcar el territorio, mostrar quién es más fuerte. O’Reily hace para variar también lo mismo, pero por su cuenta. Usa a su hermano, quien a pesar de tener las facultades mentales disminuidas sabe boxear. Y al final, el proyecto estalla en las manos de McManus, pues el enfrentamiento aumenta las rivalidades hasta que hay un herido grave en la lona del último combate. Mientras, Adebisi sigue manteniendo la pugna con los italianos, tratando constantemente de acabar con Nappa.

Otro año en Oz es otro año enfrentado a uno mismo, a las limitaciones personales, seas preso o trabajador. McManus lidia con una nueva agente, dura y algo pasada de rosca. Lidia con otro vigilante que parece tomar partido por los nazis, pero no tiene pruebas para tumbarlo. Lidia con la incompetencia de otro agente nuevo, Clayton, sobrino del alcaide, a quien han aceptado a regañadientes. Augustus lucha contra ser un chivato o dejar pasar un crimen imperdonable, el asesinato cruel de una familia al completo. Y Beecher, deshumanizado por completo, sólo tiene pensamientos para la venganza, y la llegada a la cárcel de uno de los hijos de Schillinger no se lo podía haber puesto más fácil: urde un plan para humillarlo y acabar con su vida, hiriendo así a Schillinger donde más le duele.

Otro año en Oz es otro año de búsqueda personal, de tratar de encontrar algo por lo que vivir, de hallar paz interior que te permita seguir adelante. Nos acercamos a la psique de Keller a través de la psicóloga Peter Marie, quien sufre las consecuencias de atender a presos tan difíciles. Se nos descubre un Keller lleno de problemas y dudas que materializa en acciones muy dolorosas para los que le rodean. Beecher pasa de la venganza al arrepentimiento, y acaba pidiendo consuelo y guía a Sayid, otro que ve tambalearse su mundo al enamorarse de una mujer blanca.

Y de nuevo, un sinfín de tramas más breves pero también cruciales inundan las vidas de los habitantes de Oz, tantas que no soy capaz de recordarlas todas: Kenny asesinando a su familia por la infidelidad de su novia, los líos con los rusos, Clayton empeñado en averiguar cómo murió su padre y mostrando cada vez más su poca entereza mental a la hora de enfrentarse a los problemas de la vida, el largo historial de dolor que deja Schillinger alrededor suyo, el proyecto de Peter Marie para acercar a gente enfrentada, los problemas que surgen con una mujer en el corredor de la muerte…

Este tercer año de Oz sigue rozando el cielo de la genialidad televisiva. Brillante planificación de tramas, sublime descripción y evolución de personajes, y todo ello envuelto en un halo de análisis social enormemente inteligente y atinado. Un par de detalles que son algo mosqueantes, como lo demasiado fácil que resulta conseguir drogas y otras sustancias de la enfermería, o algún relato menor, como el absurdo plan de fuga de Augustus que cerraba el año anterior y aquí ni se menciona (se ve que pretendía ser un recurso cómico sin trascendencia, pero no quedó bien) no bastan para empañar otra temporada sobresaliente.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.