Archivo mensual: julio 2013

LOS BORGIA – TEMPORADA 3 Y FINAL.

The Borgias
Showtime | 2013
Productores ejecutivos: Neil Jordan, Michael Hirst, Sheila Hockin, Jacke Rapke.
Intérpretes:Jeremy Irons, François Arnaud, Holliday Grainger, Lotte Verbeek, Peter Sullivan, Gina McKee, Sean Harris, Sebastian De Souza, Joanne Whalley.
Valoración:

La tercera temporada sobre el papado de Alejandro VI, o Rodrigo, cabeza de la famosa familia Borgia, ha terminado siendo el último año de la serie de forma un poco inesperada. Al parecer, el creador Neil Jordan vio que no tenía material para hacer una temporada más, y la cadena tampoco estaba convencida para otro año, así que el relato termina aquí. Eso sí, la propuesta de Jordan de hacer un telefilme que cerrara definitivamente las cosas no ha llegado a buen puerto, pues en Showtime no han estado por la labor de soltar la pasta necesaria (que la producción era carilla). Es una pena, porque nos perdemos el capítulo final de la trayectoria de la familia, es decir, su estrepitosa caída.

Como en los años previos, considero a Los Borgia una correcta serie histórica que probablemente guste a cualquier fan del género, pero su calidad no es tal como para impresionar ni dejar huella. De nuevo las tramas son normalitas, bastante previsibles y algo lentas para lo poco complejas que resultan, pero también distan de resultar mediocres o aburridas, simplemente no estamos ante una producción de primer nivel, como su comparación más obvia, Los Tudor.

Entre lo mejor de esta etapa destaca otra vez la roba planos de Lucrezia con sus líos matrimoniales. Por fin eligió marido, pero los problemas no acaban ahí, pues las luchas políticas la ponen en el centro de una tormenta muy interesante, y ella madura rápido y sortea los conflictos con una gracia de la que carece su hermano. Seguramente el problema es que la actriz Holliday Grainger tiene un carisma del que carece por completo François Arnaud, porque las historias de Cesare son también interesantes, pero el actor es tan acartonado y aburrido que no les saca todo el partido posible. Los mejores momentos los han dado cuando estaban juntos, con su romance incestuoso, que termina con la escena donde Lucrezia se ve obligada de una vez por todas consumar el matrimonio con Alfonso de Aragón mientras Cesare es forzado a mirar. Micheletto fue la sorpresa de la segunda temporada y aquí sigue por buen camino. Además estamos en una situación semejante a la de Lucrezia: la fascinante presencia e interpretación de Sean Harris realza un personaje secundario que en principio no parecía que pudiera ofrecer tanto, y de hecho se nota que los guionistas han visto potencial en él, porque cada vez tenía más protagonismo; el romance homosexual con el espía es muy atractivo, con momentos de intriga (descifrar la carta) y drama (enfrentar la traición) muy conseguidos.

En cuanto al Papa, su trayectoria ha sido un poco irregular, como viene siendo también habitual. Hay mucha conspiración en el Vaticano, pero no todas son igual de atractivas. La recuperación del envenenamiento y su posterior venganza contra la falta de fidelidad del obispado se desarrolla bien, de hecho el truco de la orgía es espectacular. Su contrincante principal, Giuliano Della Rovere, desaparece de forma un tanto abrupta, pero bueno, no había mucho margen si no querían faltar a la historia real y forzar su presencia cuando sus bazas ya estaban agotadas. Interesante hubiera sido ver cómo, después de su exilio, llega a Papa tras la caída de Rodrigo, pero como decía nos hemos quedado sin el arco final de la serie. Menos interesante resulta el romance trampa que lo mete en problemas, pues realmente no lleva a nada; y siguiendo con las relaciones, he tenido la sensación de que su ex mujer ha quedado muy olvidada, y también que la reconciliación con Cesare no da todo lo que debería pese a ser el momento más importante entre ambos protagonistas. En medio de ninguna parte tenemos la pequeña historia de las reliquias religiosas falsas, que resulta muy divertida.

Un destacable punto negativo es que a este año le ha faltado bastante épica. La lucha contra Caterina Sforza se ha extendido demasiado, prometiendo arrancar varias veces sin llegar a hacerlo. Las uniones de familias contra el Papa no ha sido una trama que haya llegado a tener la intensidad que cabría esperar de semejante complot, pues no hay sensación de peligro sobre los protagonistas en ningún instante; además, Cesare contraataca con planes muy eficaces que le cuesta muy poco llevar a cabo. Sin duda al proceso le hacía falta un poco más de intriga para resultar más verosímil e intenso. Y la batalla definitiva, cuando por fin llega, sabe a poco comparado con lo visto en las temporadas anteriores. También he tenido la sensación de que han recortado en presupuesto: ya no tenemos tantas escenas fastuosas y espectaculares, y la puesta en escena es más comedida.

Sumando los pros y contras me parece claro que el año ha estado por debajo de los anteriores, con lo que la serie se marcha incluso con menos fuerza de la que iba mostrando. No pasará a los anales del género histórico, pero resulta un visionado más que aceptable.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

JUSTIFIED – TEMPORADA 3.

Justified
FX | 2012
Productores ejecutivos: Carl Beverly, Elmore Leonard, Michael Dinner, Gaham Yost, Sarah Timberman.
Intérpretes: Timothy Olyphant, Nick Searcy, Joelle Carter, Jacobs Pitt, Erica Tazel, Natalie Zea, Walton Goggings, Jeremy Davies, Mykelti Williamson, Neal McDonough, Demetrius Grosse, David Meunier, Raymond J. Barry, Jere Burns.
Valoración:

En su tercer año vuelve a confirmarse que Justified es una serie muy sobrevalorada. En no pocos sitios hablan de ella como si fuera casi una obra maestra, cuando está a años luz de ser si quiera notable. Es un correcto entretenimiento, uno que atrapa bastante gracias al carisma de su rol central, pero en general ni en escritura ni en puesta en escena (bastante flojita) resulta una serie de alto nivel. Y después de una segunda temporada que ofrecía una atractiva madurez respecto a la primera, por desgracia vuelve a sus orígenes: algo deslavazada, sin rumbo claro, sin un destino bien definido para los personajes secundarios…

El principal problema son los villanos, y con ellos el arco argumental largo. Robert Quarles no es un personaje atractivo, ni verosímil, ni lleva una buena trama sobre sus hombros. Esta especie de supervillano de cómic resulta superficial unas veces y muy salido de madre otras. Su presencia en el pueblo sin un objetivo claro, las alianzas improvisadas, el error de convertir a Wynn Duffy en nada a su lado (cuando prometía bastante) y la forzada rivalidad con Raylan empeoran el asunto. El actor Neal McDonough al menos es muy competente y muestra bien el punto de locura que se supone arrastra el personaje, pero no es suficiente para salvar este errático rol ni a las retorcidas historias que arrastra, que parecen apañadas malamente sobre la marcha. Siguiendo con los enemigos, tampoco funciona Limehouse, supuesto gran jefe del sector negro y en teoría otro gran rival para Raylan y cualquier otro lugareño (porque esto es un sálvese quien pueda en plan el salvaje Oeste). La zona de los negros se menciona como un lugar importante pero no despierta interés alguno, y el personaje también es bastante flojo: falta de definición e incapacidad de imponer temor, por muy peligroso que pretendan mostrarlo con esas escenas de torturas tan poco creíbles. Al menos Quarles era inquietante a veces, aunque no quedara claro por qué, pero Limehouse roza el ridículo, además de resultar muy aburrido; parece escrito con un manual de guionista para iniciados. Ambos quedan a años luz de la gran Mags Bennett.

El plantel de secundarios quedó mermado con la escabechina de la familia Bennett, pero aprovechan bien al paleto (o redneck, palabra que me encanta) de Dickie (el eterno secundario de papeles raros Jeremy Davies) para montar unas pocas buenas historias. La huida de la cárcel y la búsqueda del dinero tienen el tono habitual de la serie: gente patética fracasando estrepitosamente, lo que da para aventuras con un pie en la comedia. Sin embargo aquí también hay limitaciones, pues como digo arrastra los mismos problemas que la primera temporada. Muchos personajes quedan infrautilizados, otros parecen incluirse porque en el planteamiento inicial de la serie los idearon como protagonistas, pero no se sabe qué hacen aquí la mitad de las veces. La novia de Raylan es despachada rápido y a través de una línea dramática sosa y predecible. El jefe del departamento debería salir más, es muy divertido y su relación con Raylan da mucho juego. Los dos compañeros (Tim y Rachel), como si no vuelven a salir: no se sabe qué pintan en los créditos iniciales, pues solamente los vemos en un par de casos como secundarios de poca relevancia.

Quizá lo peor es que de nuevo parece que no saben qué hacer con Boyd Crowder (Walton Goggins), que está en todo pero no está en nada, y mosquea, porque es un protagonista tan bien dibujado como Raylan y tan importante como él. Entiendo que los guionistas no se atrevan a ponerlo en una confrontación directa con el Marshall, pues es precipitar el punto álgido de la serie, pero al menos ponedle una trama que lleve a algo tangible, para que no dé la misma sensación de estar metido con calzador que dan otros. Se pasa el tiempo diciendo que va a hacer cosas, pero no hace nada. Tenemos algún conflicto interno con el grupo y un par de roces con Raylan, bastante interesantes pero que saben a poco.

¿Qué salva a la temporada? Pues que nunca llega a aburrir, de hecho entretiene bastante. Los personajes no son todos de gran calidad y sus trayectorias son algo irregulares, pero caen bien y tienen algunas buenas aventuras. Además la descripción de la vida del lugar funciona bien, ofreciendo un retrato costumbrista con un tono de comedia negra bastante eficaz. Y sobre todo el rol de Raylan tiene calidad suficiente para tapar los huecos que dejen el resto de caracteres, y Timothy Olyphant derrocha carisma en cada escena. De nuevo la forma en que se enfrenta al mundo es fantástica: noble por lo general pero implacable cuando te pasas sin redención posible al lado oscuro (genial cuando atropella dos veces a un tipo que le apuntaba), y cuidado si te la tiene jurada (inquietante cuando provoca de todas las maneras posibles a Dickie para que reaccione y tenga una excusa para matarlo). Escenas como la del primer capítulo, esa del duelo de coger el primero la pistola sobre la mesa y que Raylan se salta descaradamente tirando del mantel, aparecen en cada episodio para recordarte todo el potencial que tiene Justified y que no es capaz de explotar.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.
Primeras impresiones.

ARRESTED DEVELOPMENT – TEMPORADA 1.

Arrested Development
Fox | 2003
Productores ejecutivos: Mitchell Hurwitz, Ron Howard, Brian Gazer.
Intérpretes: Jason Bateman, Portia de Rossi, Will Arnett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cross, Jeffrey Tambor, Jessica Walter.
Valoración:

La familia Bluth vive en una fantasía hasta que la ley descubre que el padre, George, ha cometido varios delitos fiscales en su empresa. Se acabó chupar del bote, los chanchullos a costa de colar a la compañía todos los gastos y vivir sin responsabilidad alguna sobre los hombros. Michael, el único hijo con sentido común, toma las riendas de la empresa… y de la familia, porque sin un guía están todos perdidos, pues son todos unos vividores y unos inadaptados sociales de cuidado.

Lucille es una madre fría y distante (salvo para Buster, al que mima cosa mala) que solo piensa en su aspecto y sus caprichos. Buster es un adulto con mente de niño, bonachón porque es totalmente estúpido e inmaduro. Sus tímidos intentos de apartarse del dominio materno e independizarse lo meten en un entuerto tras otro, destacando el romance con la amiga de su madre, que se llama también Lucille en uno de esos requiebros rebuscados de la serie, algo que da muchísimo juego. Gob es otro perdido de la vida. Su pasión y profesión es la magia, donde no levanta cabeza. Sus relaciones amorosas son horribles. Y casi siempre se mueve por celos y envidia, sobre todo hacia Michael, el más exitoso de la familia. Michael perdió recientemente a su mujer, y además de cuidar de su hijo ahora arrastra a todos estos parásitos. Sus intentos de llevar la empresa, de tapar agujeros, de mantenerse en la legalidad y evitar que la familia se resquebraje son loables, pero destinados casi siempre al fracaso. Su hijo George-Michael se encuentra en la adolescencia, con los problemas habituales de la misma: maduración, primeras relaciones, conflictos con papá… Pero la cosa se complica cuando sus tíos vienen a vivir con ellos y traen a su atractiva prima, Maeby, de la que se enamora. Ella lidia con un hogar de padres distanciados que no le hacen caso: Lindsay (la Bluth del matrimonio) es una pija asquerosa, y su marido Tobias un paquete y un homosexual reprimido, lo que le provoca conflictos emocionales y sociales varios. Finalmente el padre de familia, George, trata de adaptarse a la vida en la cárcel mientras teme la llegada del juicio. Cayó por su ambición, y aunque ama a su familia a pesar de su egoísmo, las dos cosas se entremezclan y confunden más de la cuenta.

El reparto capta a la primera el estilo marcado y totalmente salido de madre de los protagonistas, sumergiéndose todos ellos muy bien en sus papeles e interaccionando de maravilla en grupo. Las caras de resignación de Jason Bateman como Michael son impagables. Gob, Tobias y Buster no son roles fáciles, pero Will Arnett, David Cross y Tony Hale hacen que lo parezca. Los jóvenes Michael Cera (ahora famoso por varias películas exitosas) y Alia Shawkat se desenvuelven bien, aunque a veces Cera parece como empanado y no se sabe si es cosa que buscan para el personaje o limitación actor. Jeffrey Tambor deja ver su experiencia con los cambios de humor constantes de George, y Jessica Walter consigue que Lucille sea mitad despreciable mitad penosa. Portia de Rossi es un caso aparte… Físicamente es desagradable de ver, pues arrastra la anorexia que cogieron todas las actrices de Ally McBeal, pero en su interpretación expresa muy bien los bajones emocionales de la pija creída que representa Lindsay.

Como roles secundarios hay una serie de figuras que multiplican por varios factores el absurdo que es la familia. El abogado incompetente es de mis favoritos, pero tenemos historias fantásticas a través de la abogada ciega, Lucille Austero y sus mareos, la criada Lupe, el coreano adoptado Annyong y su confuso nombre… Pero quizá el mejor de todos sea la aparición estelar de Carl Weathers haciendo de sí mismo: un actor de acción de los ochenta (el colega negro de Arnold Schwarzenegger en Depredador) ahora fracasado que malvive como puede.

En cada capítulo los protagonistas viven una pequeña aventura relacionada con su forma de ser y sus choques con el nuevo mundo que se abre ante sus ojos, mientras que la trama global del jaleo con la empresa avanza poco a poco, sea con detalles aquí y allá o con unos cuantos capítulos seguidos centrados en algún punto clave. Estas partes importantes son magníficas, llenas de sorpresas y giros inesperados: la secretaria Kitty, el truco de Gob y el barco hundido, la sutileza sublime del asunto de Irak metida en tus narices varias veces hasta que te das cuenta, seguida por la no menos hábil sobre el dinero en el puesto de plátanos o la aparición del gemelo de George, etc. En cuanto a otras subtramas relevantes, los líos amorosos con la novia latina de Gob son magníficos, y la parte de Gob en la cárcel es demencial también.

Esta primera temporada de Arrested Development derrocha originalidad por los cuatro costados, tiene unos personajes excelentes (mitad ridículos, mitad entrañables), un montón enorme de historias muy bien planeadas y expuestas (hay sorpresas inesperadas en cantidad: impresionante el tema de Irak), y todo ello envuelto en una narrativa única y con un tipo de humor sin igual, como describí en la presentación global de la serie.