EL MANDALORIANO – 101 – CAPÍTULO 1


The Mandalorian – 101 – Chapter One
Guion: Jon Favreau.
Dirección: Dave Filoni.
Valoración:

Sinopsis:
Un cazarrecompensas mandaloriano persigue malechores por toda la galaxia.

Resumen:
Tras capturar a su último prófugo y pedir el pago, el cazarrecompensas mandaloriano no encuentra buenas ofertas y opta por aceptar la de un mafioso. Antes de partir, hace una visita a un poblado de su gente para honrar la tradición.

La guarida del nuevo objetivo es de difícil acceso y está muy vigilada, pero un foráneo lo ayuda a cruzar el desierto y un robot cazarrecompensas a luchar contra los numerosos mercernarios. Una vez hallado el supuesto malechor, este no resulta ser lo que esperaba.

Mejores frases:
-Mythrol: Tengo muchos créditos.

-Kuill: He hablado.

-IG-11: Iniciaré la secuencia de autodestrucción.

-El mandaloriano: Ahora solo hay que abrir la puerta.

Comentario:
Alerta de spoilers: No creo que haya nada que se considere revelador.–

Recuperando el tono de Una nueva esperanza (George Lucas, 1977), la introducción a El mandaloriano es una combinación de fantasía y película del oeste. O un corto más bien, pues dura 35 minutos sin créditos; bien podría ser una parte de La balada de Buster Scruggs de los hermanos Coen (2019).

Es una presentación sin gran ambición en cuanto a historia, pero a lo poco a lo que apunta acierta sin fallas llamativas: tiene lo justo de ingenio y bastante estilo como para enganchar para ver más. Eso sí, siempre que no seas de esos fans impacientes que esperaban lo más grande, complejo y épico desde el primer minuto, algo que probablemente tampoco satisfaría sus expectativas, porque cada uno se habrá imaginado cosas distintas.

Me gusta el cariño que veo en los personajes secundarios, descritos en instantes con buenos diálogos y situaciones sencillas pero efectivas. Las primeras escenas, con un toque de humor negro, parecen escritas por Joss Whedon, en una suerte de cruce con Firefly (2002). Está claro que Jon Favreau ha sido una buena elección como productor ejecutivo y guionista: sólo con el prólogo me ha ganado y garantizado una buena serie. Qué difícil es ver en cine o series hoy en día buenos repertorios de personajes, la mayor parte de autores necesitan largas exposiciones, aclaraciones obvias (la reciente JokerTim Miller, 2019- tiene mucho de ambos) y otros recursos vulgares.

El capturado en el prólogo (Horatio Sanz) es un puntazo, un pringado que se habrá metido en algún lío y acaba en manos de un cazarrecompensas, y para tratar de mejorar su situación únicamente es capaz de hablar y hablar. El gángster misterioso que contrata al protagonista (nada más y nada menos que Werner Herzog) resulta poco confiable, ofreciendo una descripción verosímil de los bajos fondos. El robot (voz de Taika Waititi), como siempre en la saga, tiene una personalidad muy peculiar. El solitario granjero es amable a su manera, pero también chocante; la voz se la pone Nick Nolte, con ese tono rasgado y ronco tan característico, pero o han hecho malabares con la cámara para que parezca muy bajito o tras el maquillaje hay un extra, porque Nolte mide casi dos metros. Sólo queda un poco por debajo el intermediario, Greef Carga (Carl Weathers), que no deja entrever mucho de su personalidad: ¿es un buen negociador o un paria que sobrevive como puede?

El mandaloriano del título es una incógnita, nos dicen lo justo de él con detalles sutiles, invitándote a seguir sus aventuras para saber más. En su primera aparición vemos a un tipo duro y frío que realiza su trabajo sin importarle a quién hace daño. En el cobro y la aceptación de un nuevo objetivo se describe a alguien necesitado de dinero rápido y sin miedo a arriesgarse para conseguirlo. Pero no parece que está en alguna situación precaria, de deber dinero a alguien más peligroso, porque deja lo ganado en la forja de sus compañeros. Ahí también muestra conexión con su pueblo y tradiciones, así como un breve flashback a sus duros orígenes, así que se constata que no es una fría máquina de matar, tiene apego por algo y arrastra traumas del pasado. Así hasta el final: cada escena añade un detalle nuevo, todo casi sin que suelte diálogos y sin enseñar el rostro. Lo único malo de esto último es que parece que van a desaprovechar a un actor con tanto carisma y talento como Pedro Pascal.

Y ese es el capítulo: la presentación del protagonista. No ofrece ni necesita una historia de altos vuelos, y apenas el giro final hace pensar en algo de continuidad. Tenemos un compendio de anécdotas y escenarios que van mostrando la vida del mandaloriano y el entorno por el que se mueve. Gracias al generoso presupuesto tenemos lugares variados y llamativos (un mundo helado, los bajos fondos de otro, un desierto espectacular), pero en contenido van al grano sin andarse con rodeos y complicaciones innecesarias. Entre el asombroso acabado visual, los encuentros con los atractivos personajes secundarios, algunas situaciones ingeniosas y diálogos breves pero con garra, cada paso de la aventura deja buenas impresiones.

Con todo, es entendible cierta decepción aunque no llevaras expectativas irreales, no hay que ser como esos fanáticos que critico que ponen listones imposibles. Sencillamente, 35 minutos, en una serie de 120 millones de dólares y sólo ocho episodios, ambientada en un universo con tantas posibilidades, saben a poco. ¿No podrían haberse esmerado algo más? No hace falta irse por las ramas metiendo escenas de acción para vacilar y tramas secundarias de relleno, podríamos haber tenido una mejor presentación del empleador del protagonista, algo más del mafioso que le da el trabajo con tanto secreto y las tropas imperiales que lo acompañan, y una visión más detallada del pueblo mandaloriano.

Referencias a la saga las hay por decenas, tanto para ofrecer un ambiente conocido como para deleitar al seguidor con detalles que puede ir descubriendo. En la ambientación reconocemos atrezo, alienígenas, estilos arquitectónicos… En el sonido hay efectos míticos, como el de la nave calándose. En los diálogos hay guiños muy rebuscados, como el Día de la Vida del Especial navideño de La guerra de las galaxias (Steve Binder, 1978), esa aberración de película televisiva navideña que mostraba la vida de la familia de Chewbacca y que intentaron enterrar y hacer como si no hubiera existido.

El cine del oeste también se lleva sus homenajes. La situación con el tipo solitario que trata de labrarse una vida en el desierto recién conquistado y que debe lidiar con forajidos es muy típica, la del protagonista aprendiendo a montar a “caballo” en plan Horizontes de grandeza (William Wyler, 1979) más aún; el tiroteo final con una “ametralladora automática” me trajo a la memoria Grupo salvaje (Sam Peckinpah, 1969); y probablemente haya más que se me han escapado.

En el aspecto visual este inicio es deslumbrante, se nota el dinero (unos 15 millones de dólares por episodio, 120 la temporada completa), la experiencia y los recursos con los que cuentan. Sabe a La guerra de las galaxias, no a basura barata que venden con el nombre, como ha pasado hasta ahora cuando hacían series de algo famoso (Terminator y The Sarah Connor Chronicles, las series de Superman y otros héroes…).

En la dirección tenemos a Dave Filoni, uno de los principales artífices de las series animadas de La guerra de las galaxias y también productor ejecutivo en esta junto a Jon Favreau, pero lo cierto es que experiencia en imagen real no tiene, los productores han preferido su conocimientos de este universo. Sin embargo, cumple muy bien con su cometido. Acción y partes pausadas y escenarios diversos, la mayor parte con gran trabajo de efectos especiales, se combinan con la sobriedad y elegancia estándar en la saga. Cabe destacar que la pelea final está bien planificada, rodada y editada, así que cuando lleguemos a un gran clímax puede ser épico.

El vestuario y el maquillaje de los alienígenas y los decorados son numerosos y muy detallados. Los efectos especiales son magníficos, desde naves a criaturas (la de dos piernas es muy verosímil), sólo he notado un fondo falso cuando el mandaloriano otea el desierto. El sonido es fantástico, con un buen aprovechado del efecto envolvente que nada tiene que envidiar al cine. La música veo que está sembrando discrepancias, parece que muchos esperaban a John Williams o una imitación calcada, pero ya se ha abusado demasiado de su sonido: películas, series animadas, videojuegos, anuncios… Me alegro de que busquen otro estilo, de vez en cuando viene bien aportar algo de novedades y renovación. Ludwig Göransson, quien deslumbró en Black Panther (2018), le otorga a la banda sonora un estilo característico propio entre el western, la ciencia-ficción imaginativa (toques modernos), y la sinfónica pero sin parecerse por ahora a Williams, lo que es muy arriesgado, pero por ahora promete bastante, tiene personalidad y se adapta muy bien a cada instante. Sobre la fotografía, no entiendo algunas quejas que he leído, parece que algunos han visto otra serie. Es fría en la parte del planeta de hielo, sombría en los bajos fondos, con buenos juegos de luces y sombras, y saca todo el partido al desierto con unos grandes planos estupendos y mucho colorido. Yo a eso lo llamo versatilidad y buen hacer. Lo único que no entiendo lo de rodar para televisión en formato pantalla de cine (2.39), pierdes pantalla sin tener ventajas claras: en formato de televisión panorámica (1.78 o 16:9) se puede hacer fotografía de cine con grandes angulares sin problemas.

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3 Respuestas a “EL MANDALORIANO – 101 – CAPÍTULO 1

  1. Primero agradecerte la existencia de tus blogs, me gusta que alguien coincida bastante con mis opiniones.

    Y con relación al Mandaloriano, comentar que el aspecto visual es de 10, y que el producto va dirigido única y exclusivamente a seguidores de SW, si no conoces las referencias continuas que hay en el capítulo puede ser hasta aburrido, el trozo de referencia a la cultura mandaloriana a más de uno que no sepa de lo que va esta forma de vida puede haber flipado bastante.

    Una pregunta, por qué todo el mundo habla de wester cuando lo que yo creo que es es una space opera en toda regla.

    A mi desde luego me ha enganchado.

  2. Yo de mandalorianos no sé nada. Sinceramente, para mí (hasta ahora) no existe nada más allá fuera de las películas, y menos cuando unas veces cuentan para el cánon, otras no, y es un lío. Novelas, series animadas, juegos y demás las considero merchandising. Y me ha interesado el tema, no me parece aburrido ni confuso, sino sugerente.
    Supongo que hay clases de seguidores, aparte de los fanáticos que citaba en el artículo xD

    Sobre western, es obvio, no por los desiertos, sino por estética en general (dirección, fotografía, ambientación) y argumento. Ahí están las claras referencias que he citado. También “Una nueva esperanza” tenía mucho de samurais, con “La fortaleza escondida” y “Los siete samurai” de Kurosawa como claras influencias de Lucas. Y sí, sin duda era space opera (“Flash Gordon” y “John Carter de Marte”, siguiendo con referencias). Pero este capítulo no muestra nada de esos dos géneros. Veremos en adelante.

  3. Paso del concepto canon, lo que he visto y leído para mi existe, no puedo hacer como si no lo hubiera hecho, para política comercial de SW está bien si ellos lo ven bien.

    Le daré otro visionado para ver lo de la estética de wester

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