THE BOYS – TEMPORADA 1

Amazon Prime Video | 2019
Superhéroes, Drama, Comedia, Suspense
8 ep. de 54-66 min.
Productores ejecutivos: Eric Kripke, Evan Goldberg, Seth Rogen.
Intérpretes: Karl Urban, Jack Quaid, Antony Starr, Erin Moriarty, Elisabeth Shue, Laz Alonso, Tomer Capone, Chace Crawford, Jessie T. Usher, Dominique McElligott, Karen Fukuhara, Nathan Mitchell, Laila Robins, Jennifer Esposito, Colby Minifie, Shantel VanSanten.
Valoración:

The Boys (Los chicos) es un cómic creado en 2006 por el guionista Garth Ennis y el dibujante Darick Robertson. Hubo un intento de hacer una película, pero no terminó de cuajar. La adaptación como serie en el seno de Amazon Prime Video corre a cargo de Eric Kripke, quien fuera el principal artífice de la popular y longeva Supernatural (2005). La lista de colaboradores es larga, pero destacan en la producción Evan Goldberg y Seth Rogen, pareja que ha trabajado en numerosas comedias que ha protagonizado el propio Rogen y tienen experiencia en alguna serie, como la reciente Preacher (2016).

Curiosamente, llega antes que otro cómic del estilo, Rising Stars (J. Michael Straczynski, 1999), donde también se ofrecía una vuelta de tuerca al género más adulta y con soluciones muy ingeniosas. Este dio que hablar bastante en su momento, y en varias ocasiones parecía que su salto a la gran o la pequeña pantallas estaba garantizado. El éxito de The Boys hace pensar en que se volvería a hablar de él, pero parece que no se está dando el caso.

Comenté en su momento que a pesar de llevar ya dos décadas en el cine con la era dorada del género de los superhéroes, sobre todo gracias al buen hacer de Marvel, en televisión seguíamos atascados en unas pocas series juveniles sin trascendencia, la mayor parte en el canal CW. Parecía cambiar la cosa con la llegada de Marvel a Netflix mediante la saga Los Defensores, pero tras el espectacular inicio con las primeras temporadas de Daredevil y Jessica Jones todo se vino abajo inesperadamente, siendo un fracaso artístico monumental en el que sólo volvieron a brillar puntualmente aquellas dos, y aun así arrastrado temporadas mediocres. No ha sido hasta el nacimiento de Disney+ cuando la propia Marvel se ha puesto en serio a producir series con mayor ambición y variedad de estilos. Sin embargo, entre medias y de tapadillo se ha colado una producción mucho más valiente, la espectacular, irreverente y tremendamente carismática The Boys.

Se nota que viene de una obra ya madura en el cómic por su ambición narrativa, con una ruptura llamativa de las normas del cine y las series, y también su ambición en contenido, con mucha historias de distinto estilo cruzándose, algunas gestándose de fondo poco a poco, y mucho subtexto crítico respecto a la sociedad y la política contemporánea. Se aleja sustancialmente de las dos corrientes habituales del género, que se pueden resumir en la línea de Superman y Los Vengadores, con historias del bien contra el mal muy encorsetadas en héroes de incorrupta moral y villanos monstruosos, y la de Batman y otros cómics más alternativos como Watchmen, con perspectivas más oscuras de la sociedad y los protagonistas pero sin dejar de lado las clásicas confrontaciones héroe-villano y los grandes dilemas éticos.

The Boys aborda un relato muy completo de motivaciones personales, intereses, bandos, empresas, política y sociedad, así como un rango moral muy retorcido. Ofrece una visión realista de lo que significaría tener superhéroes en el mundo en cuanto a corrupción y maldades de los individuos con poderes y las facciones que los intentan controlar, pero también opta por irse al lado más sórdido y gamberro, jugando con un humor negro lleno de violencia y situaciones rocambolescas. No es apta para todos los públicos, desde luego. Tampoco falta la parodia al género, en especial al cine contemporáneo, con numerosas alusiones más o menos veladas a las sagas DC y Marvel y sus productores y autores.

La figura más prominente es Homelander o Patriota (Antony Starr). El ser más poderoso del mundo también es un niñato mimado y malcriado con tanta carta blanca que se ha convertido en psicópata megalómano cuyos límites están cada vez más desdibujados. Ejerce como líder de Los Siete, el grupo de superhéroes que bajo la batuta de la corporación Vought enarbola la bandera de que estos son los salvadores de la humanidad. La firme dirección de la vicepresidenta Madelyn Stillwell (Elisabeth Shue), secundada por la siempre estresada Ashley Barrett (Colby Minifie), fomenta una imagen impecable de cara al público, impidiendo que los trapos sucios salgan a la luz, destacando la sospecha de que los héroes no nacen, sino que son creados con un compuesto llamado V.

En el resto del grupo destacan A-Train (Jessie T. Usher), con una velocidad sin igual y una adicción a las fiestas las drogas también sin parangón; Reina Maeve (Dominique McElligott) es una especie de guerrera amazona, la cara femenina y amable de la marca, pero en el fondo está harta de tanta corrupción; Black Noir o Negro Oscuro (Nathan Mitchell) es un tipo silencioso e inquietante que domina las artes marciales; The Deep o Profundo (Chace Crawford) es el rey de los mares y otro que abusa de su poder metiendo mano a todas las mujeres con las que se encuentra. La nueva incorporación de la banda es la joven e inocente Starlight o Luz Estelar (Erin Moriarty), capaz de absorber electricidad para lanzar fuertes descargas de energía; no tardará en descubrir el mundo de falsas apariencias en que se ha metido. Pero hay muchos otros héroes por el mundo, algunos retirados con honores, otros fracasados abandonados a su suerte, otros dispuestos a todo por llegar a Los Siete…

En el lado humano, el bruto mercenario William Butcher, o Carnicero (Karl Urban), encabeza un comando en la sombra avalado por las agentes de la CIA Susan Raynor (Jennifer Esposito) y Grace Mallory (Laila Robins) y especializado en asesinar superhéroes descarriados. Y bajo el punto de vista de Butcher, todos los son, en especial Homelander, con quien ha tenido encuentros dramáticos en el pasado. Lo acompañan el experimentado criminal Frenchie (Tomer Capone), un tipo un tanto histriónico, y el más serio Marvin o MM (Laz Alonso), pero ambos tienen también sus rencillas con héroes varios. Reciben dos incorporaciones inesperadas. Una es la superheroína Kimiko (Karen Fukuhara), una fiera que apenas pueden controlar y que genera disensión el grupo porque unos se encariñan con ella y otros ven un monstruo más que eliminar. La otra, el joven Hughie Campbell (Jack Quaid), también llevado al sendero de la venganza contra los héroes por el cruel asesinato de su novia… Pero lo de convertirse un mercenario con todas sus obligaciones y consecuencias está por ver, pues su naturaleza humilde no parece adecuada para la empresa en que se embarca.

Los guionistas cuidan a los personajes con un mimo que da pronto sus frutos, pues el magnetismo que desprenden ha permitido que se convierta en una de las series más populares del momento. Cada rol tiene unas personalidad muy bien definida, unas características y unos tics que los hacen muy humanos a pesar de sus poderes o su labor como asesinos. Los conflictos internos se ven en todas sus acciones, los eventos van calando, las relaciones entre ellos van moldeándose poco a poco… Queremos que Butcher, Hughie y la panda logren sus objetivos… o que abandonen todo para volver a una vida normal, porque el precio emocional a pagar podría ser demasiado alto.

Los roles clásicos a los que referencian los superhéroes son evidentes (Superman, Aquaman, Wonder Woman, Batman…), pero esto no es una parodia tontorrona, basta una escena de cada uno para ver que tienen su propia forma de ser, resultando muy humanos incluso en los momentos más exagerados. Los caprichos y arrebatos de Patriota resultan graciosos unas veces, lastimeros otras, y también espeluznantes, y recuerda mucho a otro ser miserable al que evidentemente señalan: Donald Trump. Maeve y Luz Estelar quieren ser buenas, pero se ven constantemente contra la espada y la pared y frente a decisiones imposibles. Los secundarios como Profundo y A-Train parecen secundarios cómicos, pero no tardan en cobrar relevancia y ganar enteros: todos son fruto de la educación que han recibido, y cuando empiezan a ser conscientes de ello tienen que hallar la fuerza para cambiar o dejarse llevar por lo fácil.

El reparto es esencial para terminar de dotar de vida y realzar el carisma de este rico repertorio de personajes. Ha sido uno de esos casos donde el talento nato de unos actores, la simpatía de otros y la férrea química que forjan desde las primeras escenas logran atrapar a grandes sectores del público, incluso a los que por género o estilo se pudieran sentir poco atraídos por la serie.

Algunos desprenden una fuerza arrolladora, como Antony Starr y Karl Urban. Starr, aunque ya tenía una buena carrera, se dio a conocer en Banshee (2013), donde parecía poca cosa como actor, pero su salto a supervillano ha sido todo un descubrimiento de su talento oculto: menudo derroche de maldades, miedos, tics… Urban es más reconocible por numerosos papeles secundarios muy llamativos (El mito de Bourne -2004-, El Señor de los Anillos -2002-, Star Trek -2009-), así que su calidad estaba asegurada, pero aun así te deja atónico con la presencia imponente y a la vez trágica que logra. Una sola mirada de estos dos pesos pesados te hace toda una escena. Por desgracia, como la serie está fuera del círculo «mainstream» de medios y premios, no se ha llevado muchos reconocimientos que merecía, en especial a estos dos intérpretes.

El carisma de Alonso y Capone (MM y Frenchie) y la versatilidad de Quaid (Hughie) permite que el grupo que forman, Los Chicos o The Boys, se sienta vivo y con una dinámica la mar de emocionante desde los primeros contactos. Otros se quedan un poco cortos, como Crawford o Moriarty (Profundo y Luz Estelar), pero aun así se fusionan bien en sus personajes. Hay sorpresas que emergen de tapadillo, como Fukuhara, muy expresiva en la muda Kimiko, Minifie como la histriónica Ashley, y McElligot con Maeve, creciendo rápidamente en el difícil campo de la contención.

El conflicto entre ambos bandos se materializa rápido y su desarrollo nos ofrece tensión y sorpresas en grandes cantidades, y mucha, mucha mala leche. Cada episodio nos regala apasionante despliegue de escenarios cada cual más loco e impredecible, pues los superhéroes sorprenden con nuevas maldades y los humanos se encuentran con nuevas trabas, incluyendo sus conflictos personales. Hay muchas situaciones chocantes o alucinantes (como Patriota amamantándose del pecho de la vicepresidenta), pero la mayor parte de los mejores momentos están en el tramo del secuestro del invisible Translúcido y el plan de asesinarlo.

Pero no todo son alabanzas, pues esta primera temporada arrastra problemas de ritmo y equilibrio importantes que resultan bastante chocantes. A pesar de la agilidad con que presentan a los protagonistas y del rico repetorio de escenarios en los choques con los superhéroes, al mismo tiempo los guionistas necesitan demasiado tiempo para adentrarse en los conflictos personales e interpersonales de cada rol. Hay demasiada sobreexposición de estos dramas, generando pausas innecesariamente largas para explicar cosas que además pronto empiezan a verse venir de lejos. Por ejemplo, toda la relación Hughie-Luz Estelar o la de Butcher con sus compañeros resultan muy predecibles, y aunque tengan momentos notables, en general dan demasiadas vueltas en círculos sin lograr aportar novedades suficientes. Incluso los mejores momentos, como el secuestro de Translúcido, se resienten por esta falta de nervio.

Así que estamos ante una montaña rusa con todas las letras: de resultar rompedora y cautivadora es capaz de pasar insustancial y muy previsible en un simple parpadeo. Sin duda, resumiendo y agilizando esas partes calmadas, evitando que los episodios lleguen a una injustificada hora de duración casi todos, sería una obra más ágil y redonda.

En la puesta en escena han optado por una cámara en mano que proporciona la sensación de ser un falso documental, de estar junto a los personajes en cada escenario. Pero donde otros eligen este estilo por abaratar costes y tiempo, aquí desde luego saben lo que hacen, cada escena tiene la planificación adecuada y cada plano está muy cuidado, sorprendiendo con una fotografía bastante buena, sobre todo muy versátil. En cuestión de presupuesto se puede notar alguna vez que no es una gran superproducción, pero por lo general lo disimulan bien, sin ambicionar un estilo cinematográfico sin necesidad. La única carencia importante sería la falta de una banda sonora que deje huella, aunque en la selección de canciones suelen atinar bastante.

PD: En el doblaje y subtítulos a castellano han optado por traducir la mayor parte de los nombres de superhéroes, dado su significado con toque cómico, pero otros en cambio los dejan en el original, como A-Train y en la segunda temporada Stormfront. Supongo que será por dificultad y sonoridad.

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