Archivo mensual: marzo 2017

GIRLS – TEMPORADA 5.


HBO | 2016
Drama, comedia | 10 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Lena Dunham, Judd Apatow, Jennifer Konner.
Intérpretes: Lena Dunham, Allison Williams, Adam Driver, Jemina Kirke, Zosia Mamet, Andrew Rannells, Alex Karpovsky, Peter Scolari, Becky Ann Baker, Ebon Moss-Bachrach, Jake Lacy, Corey Stoll.
Valoración:

Alerta de spoilers: Hay bastantes detalles reveladores. —

El grupo de chicas sigue andando el caótico camino de la vida. La iniciación en el mundo adulto continúa trayendo muchos palos, y de ellas depende aprender de ellos, sacarles algún provecho, o hundirse. Quizá la que mejor lo ejemplifica es Soshanna, la que tiene un trabajo más normal… dentro de lo que cabe, porque se fue hasta Japón. El exotismo nipón la tiene en una nube, el haber roto con todo y abrazar una nueva vida la empuja a pensar que ha madurado más que su círculo de amigas… pero de repente la nostalgia emerge y choca con los problemas que empieza a tener tanto en el trabajo como en las relaciones amistosas y románticas. Acaba volviendo a New York, pero allí muestra que la experiencia sí ha hecho que crezca mucho, con esas estupendas escenas en que saca de la miseria la cafetería de Ray.

Marnie por el lado contrario se muestra como la más inmadura, pues se lanza a la boda creyendo que es un paso obligatorio en su desarrollo como mujer, soñando que le traerá automáticamente un mundo perfecto. Pero la realidad le explota en la cara bien pronto: la relación con Desi no estaba bien asentada, ninguno de los dos tenían claros sus propios sentimientos. Jessa está en un limbo en cuanto a su situación personal, y se plantea estudiar de nuevo, un proyecto a largo plazo que parece no encajar en alguien tan impulsiva, pero los líos con las drogas parece que le han forzado a sentar la cabeza. En esta elección también pretendía huir de relaciones dañinas, y pensaba que la atracción entre Adam y ella apuntaba a eso, pues podría herir a Hannah, pero él insiste hasta que acaban juntos, con la consecuente pelea entre ambas y los remordimientos en Jessa. ¿Podrá llevar una relación sin sacrificar la otra?

En cuanto a los hombres, estos han terminado teniendo la misma prominencia que las mujeres. El estrafalario y caótico Adam mantiene su carisma y sinceridad bruta. Ray, el mayor y también el más maduro, lidia con el dolor de ver a Marnie echar su vida a perder, pero también de tener su trabajo hundiéndose (delirante la cafetería de hipsters que se lleva su clientela). Elijah, como Marnie, vive un sueño breve: el amorío con un famoso (un entregado Corey Stoll) pasa del idilio a la farsa en un abrir y cerrar de ojos. Desi es un torbellino, como un crío que no entiende sus sentimientos y pasa de la euforia a la depresión y la pataleta de golpe. Y Fran es el ejemplo de chico bueno y responsable, todo seriedad y cordura, lo que a veces lo hace un poco invisible para los demás.

Hannah continúa deambulando sin encontrar algo que la haga sentirse realizada y feliz. Su subconsciente boicotea la relación con Fran y el trabajo de profesora constantemente, como poniéndolos a prueba para ver si son lo bastante buenos para ella. Y cuando revelan que sí lo son, sale huyendo, pues no está preparada todavía, de hecho aún parece estar lejos de ser una mujer completamente funcional. Entre sus grandes pifiadas deja algunas míticas, como el borrado de las fotos del móvil de Fran, la huida de la caravana en la que iba de vacaciones con él, la pelea con el examen (donde usa a una cría para atacarlo), la mamada en la furgoneta de Ray…

Como siempre, todas estas aventuras analizan y satirizan con gran inteligencia las relaciones humanas, el proceso de crecimiento, la lucha diaria por sobreponernos a las zancadillas de la sociedad y de nuestros propios errores y vicios. El capítulo de la boda (501), el mejor del año para mí (otros se quedan con la odisea por Central Park) define con maestría toda la esencia de la serie, su certera sutileza y profundidad, mediante una infinidad de sentimientos fingidos, explosiones de pánico, pullas, manías, sueños, choques contra la realidad… Momentos geniales tiene un montón, como la conversación sin palabras, la revelación de que no es el primer intento de boda de Desi, los líos con la peluquera… Los otros grandes son el citado Pánico en Central Park (506), el momento de ruptura de Marnie, narrado con un tono de cuento; Hello Kitty (507), con la original obra de teatro en un bloque de pisos entero; y la nueva recaída de Hannah en sus clásicas huidas de la vida real, De vuelta a casa (508), que se remata con Adam y Jessa cargando con el bebé de la hermana de aquel.

Pero esto es Girls, y mantiene todavía su irregularidad. El receso de Hannah y su madre en un retiro (505) trata de parodiar la tontería esa de las convenciones de superación personal y demás, pero en cuanto a humor y progresión de los personajes es un bache de interés bastante grande. La historia del padre saliendo del armario no me convence, resulta un poco artificial, y la situación de la madre en cambio es muy mundana y no consiguen darle el toque de humor cabrón habitual. Tampoco cambia el ego de Lena Dunham, que otra vez fuerza la presencia de su personaje en momentos que no debe: el capítulo de la boda se cierra con un largo plano sobre ella que nadie sabe qué quiere decir (está como pensativa), cuando es el momento de mostrar a Marnie, que es la que se casa, o al menos a todas juntas, que para eso son una pandilla; y el final de temporada nos cuela un plano congelado de su cara, como si pretendiera remarcar la importancia de su presencia cuando precisamente en esos momentos es el personaje menos relevante. Y eso por no hablar de la nueva tanda de desnudos injustificados con lo que se empeña en demostrar que sus muchos kilos de más no le dan vergüenza.

Queda una temporada para finalizar la serie. Dado su tono realista (aunque con una vuelta de tuerca ácida e irónica única), apuesto a que nos dejarán un final abierto, en plan la vida sigue, que en forzar giros bonitos que pongan a los personajes en un rumbo más idílico. Pero desde luego algunas cuestiones supongo que a todos los fans nos gustaría ver más o menos cerradas. Por ejemplo, yo agradecería ver la recuperación de la relación de Jessa y Hannah y conocer la posición de Adam en ella, y que Marnie deje atrás tanta tontería; porque en cierta manera Sosh parece haberse encontrado a sí misma ya, Ray lo logró hace tiempo, y el resto son más secundarios y no espero nada concreto más allá de que tengan un final interesante.

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TREME – TEMPORADA 3.

HBO | 2012-2013
Drama | 10 ep. de 55-70 min.
Productores ejecutivos: David Simon, Eric Overmyer, Nina Krostoff-Noble, Carolyn Strauss.
Intérpretes: Melissa Leo, Kim Dickens, Steve Zahn, Wendell Pierce, Khandi Alexander, Rob Brown, Michiel Huisman, Lucia Micarelli, Clarke Peters, India Ennenga, David Morse, Jon Seda, Phyllis Montana LeBlanc, Chris Coy, Sam Robards, Michael Cerveris, Ntare Guma Mbaho Mwine, Lance E. Nichols.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo presento las historias principales, aunque obviamente será revelador si no has visto las temporadas anteriores.–

Nueva etapa en la vida de las gentes de New Orleans. Dos años han pasado desde que el Katrina arrasara la ciudad y dejara una huella más profunda de lo esperado por culpa de la incompetencia y corrupción del gobierno, y no parece haber cambiado la cosa, el renacer no ha servido para dejar atrás todo lo malo y aprender de los errores. Sus habitantes se resignan poco a poco, pues están batallando día a día para sacar adelante el trabajo y la familia, y salvo excepciones no parece haber una conciencia global que ayude a levantar la urbe como es debido.

McAlary explora nuevos proyectos que aparte de darle un sustento sirvan para aportar algo a la sociedad y la cultura, o al menos para no olvidar. Su ruta turística medio improvisada es un cachondeo y no da mucho de sí, pero tanto hablar de viejas glorias de la música lo empuja a tratar de recuperarlas en un álbum destinado, según él, a marcar una época y darles un justo beneficio a esos músicos dejados de lado. Janette, a pesar de su éxito como chef, no termina de encontrarse a gusto lejos de su hogar. Cuando recibe una oferta para llevar una cocina en New Orleans bajo la batuta de un magnate de la restauración recela del aspecto de empresario ambicioso de este tipo, pero las condiciones son demasiado buenas para dejarlas pasar. La llegada de un reportero, L. P. Everett (Chris Coy), a la ciudad agita el avispero de corrupción policíaca, pues parece obstinado en escarbar en casos como el de Abreu o Seals que llevaba Toni Bernette, de hecho no tardan en trabajar juntos y empezar a conseguir resultados poco a poco. ¿Conseguirán sacar a la luz toda esta inmundicia y que se haga algo al respecto? Colson intenta hacer lo mismo desde la comisaría, pero ni los jefes están de su lado. Y los tres sufrirán represalias constantes, lo que para Toni es cruel porque su hija es una víctima inocente. Sophia por su parte está en el proceso de maduración, con sus propios problemas.

Sonny parece haberse establecido bien con los vietnamitas, pero aún tiene que convencer al padre de su novia de que es un tipo responsable. Annie sigue por el camino al éxito como músico: apoyada por un mánager que ve en ella talento y posibilidades forma una banda con la que promocionar sus composiciones. Batiste le está cogiendo el gusto a la educación musical de los jóvenes, hasta el punto de implicarse emocionalmente en los conflictos de varios chavales. Nelson Hidalgo vuelve cuando se calman las aguas tras el último escándalo político, pero no parece haber un nuevo pastel al que hincar el diente y va tirando con chanchullos inmobiliarios menores, aunque con su gran visión tiene ideas para remontar el vuelo, de hecho pronto entra en juego un gran centro de jazz que hay proyectado. Delmond acaba como consejero en el proceso… ¿olerá la mierda que hay detrás y que la música les importa poco a estos tiburones? Mientras, su carrera musical sigue alternando entre la modernidad de New York y la tradición cerrada de New Orleans, sobre todo porque no quiere dejar a su padre, Albert, solo con tanto agobio. Este sigue tratando de terminar de arreglar su casa y salir a desfilar a tiempo con “Los guardianes de la llama” mientras lidia con el trabajo, pero tanta responsabilidad continua afectando a su estado de ánimo y su físico… aunque la degradación de esto último obtiene una respuesta inesperada: un cáncer amenaza con destruir todas sus esperanzas. Ladonna intenta sacar el bar adelante a pesar de la injusta política sobre el ruido y el acoso de algunos vecinos, a lo que se suma que el juicio por el asalto y violación se acerca, y los amigos de los culpables tratan de amedrentarla para que no testifique.

Como es habitual, todos los personajes resultan más o menos encantadores, tan vívidos y cercanos que sus historias se siguen con pasión. Además estas dejan grandes lecciones sobre la vida, y por supuesto infinidad de grandes momentos. Me encantó cuando Albert se sorprende porque Nelson conoce los locales de culto, como el Gigi, que no es solo un empresario sin escrúpulos, sino que se ha implicado en la vida local. El bajón de Sonny ante el miedo a la responsabilidad es algo típico, pero resulta bastante duro. Aunque para trágico, las represalias contra Toni y Sophia, que dejan unas pocas escenas muy inquietantes; y Colson también tiene momentos muy chungos, pero me encanta cómo levanta la cabeza y sigue adelante sin pestañear. Por el contrario, Annie como siempre ofrece el lado más luminoso, con su creciente éxito, y Batiste con los críos trae también muchos momentos de esperanza entre la miseria (la chica que no sabe leer pero puede tener un futuro porque le apasiona la música). Y su mujer Desiree gana presencia con su lucha contra el mangoneo que hay tras las reparaciones de las casas, mostrando eso de que se debe plantar cara o al menos hacer ruido, pues la injusticia no se va a ir sola. De nuevo, los que menos me han llenado han sido Ladonna y Albert, pues me resultan un poco cargantes con tantas penurias… aunque su acercamiento sentimental desde luego les da nueva vida. Y los que más adoro son McAlary y Janette, que contagian su entereza y entusiasmo. También cabe destacar el peculiar periodista, Everett, que engancha rápido.

Pero a la temporada le falta algo para llegar al nivel de las primeras, le pesa la sensación de que va con la inercia. Sí, seguimos adelante con buenas historias, pero sin aportar giros que sorprendan, sin abordar una nueva perspectiva sobre la situación de New Orleans. La única novedad digna de mención es que la odisea de McAlary sirve para homenajear a músicos veteranos que a pesar de su fama no han tenido el apoyo merecido, pues muchos trabajaron sin contrato o explotados y no tienen una jubilación digna. También está claro que la pasión de Batiste con las bandas infantiles es un homenaje y apoyo a la música, pero tampoco es una historia impactante, rompedora. Así pues, aunque tenemos otro año notable de este gran drama que ofrece un cuadro delicado y verosímil pero fascinante de una ciudad tan peculiar, lo cierto es que le falta una pizca para ser perfecto.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

BLACK SAILS – TEMPORADA 3.

Starz | 2016
Drama, suspense, aventuras | 10 ep. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Robert Levine, Jonathan E. Steinberg, Dan Shotz.
Intérpretes:Toby Stephens, Hannah New, Luke Arnold, Jessica Parker Kennedy, Zach McGowan, Toby Schmitz, Clara Paget, Luke Roberts, Tom Hopper¸ Ray Stevenson, Patrick Lyster, Hakeem Kae-Kazim, Lise Slabber, Craig Jackson, Zethu Dlomo.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo presento las tramas principales. En un párrafo bien señalado hay más detalles. —

El impresionante y demoledor final de la temporada anterior dejó a los protagonistas en un limbo muy intrigante. El comienzo de esta nueva etapa puede descolocar con esa larga y desganada introducción a Teach, más conocido como Barbanegra, pero las malas sensaciones se van rápido con el espectacular plano secuencia que nos muestra a la tripulación de Flint en su actuales quehaceres, esto es, sembrar el caos como venganza, labrarse una reputación de temibles para que Inglaterra se lo piense dos veces antes de mover ficha. Pero también sirve para mantener a los piratas de Nassau en sus filas, pues han realizado un pacto con Vane, Rackham, Max y unos pocos capitanes para mantenerse unidos defendiendo el oro de la Urca de Lima, el maltrecho fuerte y por extensión la isla.

Inglaterra sin embargo cuenta con un as en la manga: los conocimientos de la prisionera Eleanor sobre cada líder, de cada punto fuerte y debilidad. Con esa ventaja, más una flotilla bien armada en cañones y tropas, un estratega serio y experimentado como es Woodes Rogers tiene mucha confianza en su éxito ante cualquier respuesta violenta… Pero su inteligencia lo lleva a abordar el intento de controlar la isla primero con otros métodos: un perdón global. Mientras, la única esperanza de los piratas en el liderazgo en una respuesta por la fuerza es el hábil capitán Flint, pero parece haber muerto en una confrontación con el capitán Hornigold, que estaba persiguiéndolo.

Esto es sólo el punto de partida de otro año deslumbrante de esta colosal obra de intrigas políticas y personales. Damos otro paso en su crecimiento, mostrando una fantástica evolución en los personajes y unas historias aún más asombrosas en su complejidad y atractivo. La narrativa es casi sofocante, con su infinidad de tramas y personajes enredados uno sobre otro en una maraña de conversaciones y maquinaciones que mantienen una expectación de altísimo nivel donde estás siempre sin saber qué se acerca y cómo superarán cada nuevo giro de acontecimientos. Cada personaje y bando trata de sacar adelante su vida y sus planes a duras penas, chocando con las acciones e intereses de los demás, habiendo resultados inesperados y sorpresas prácticamente en cada capítulo que ponen todo patas arriba de nuevo y obliga a todos a rehacer sus intenciones y, a veces, también sus convicciones.

Flint perdió lo que le mantenía los pies en el suelo, y desata su ira en un círculo vicioso: más muerte no sacia la rabia y el dolor. Su cordura pende de un hilo, y son John Silver y Billy Bones quienes lo traen hacia la realidad. Billy nunca ha conseguido destacar, siendo un secundario más como puede serlo el contramaestre De Groot, pero Silver pasó de pícaro cargante en la primera temporada para dejar huella en la segunda como un protagonista principal irresistible. Ahora sigue madurando y ganando atractivo. Su implicación en la tripulación, alejándolo del individualismo previo, lleva una transición que engancha en cada paso, y su inteligencia la dedica ahora más a pensar a largo plazo que en la supervivencia diaria, aunque esto último no desparece, pues se ata a una relación simbiótica con Flint: en todo momento trata con este ego y su oscuro viaje intentando que no descarríe y se lleve a la tripulación con él. Suyas son algunas de las mejores escenas no de la serie, sino del año televisivo: el viaje en bote en plena calma chicha es el mejor ejemplo de ese tira y afloja constante, de las maniobras sutiles y las conversaciones tan inteligentes que tienes que hacer un esfuerzo para ir entendiendo cada pretensión, giro y resultado.

Vane también está embarcado en un proceso de cambio muy sugerente y, dada su posición inicial, sorprendente pero no inverosímil, pues también se ha trabajado con esmero. Es otro que ha empezado a pensar en el bien común, y enfrenta no pocos dilemas internos en su nueva posición. Algunas ofrecen otros de esos momentos de contener la respiración, como cuando debe elegir entre Flint y Teach; además estas situaciones las vamos viendo en su mirada y sus silencios meditabundos, mostrando que los realizadores también saben narrar sin diálogos cuando se ponen a ello. Rackham no cambia bruscamente, pero sí tiene virajes muy interesantes según se imponga su idea de dejar marca, de que su nombre se recuerde en la historia, o la obligación de trabajar en equipo. Entre sus muchos grandes momentos también hay alguno memorable, como su determinación tras su primera charla con Rogers.

Pero los que no cambian tanto también resultan personajes estupendos y están embarcados en odiseas que atrapan con gran fuerza. La relación entre Max y Anne nos es conocida ya, y Eleanor se encuentra inesperadamente en un lugar semejante al que empezó, pero esto no limita su rango de acción, dejando otra infinidad de intrigas personales enrevesadas y escenas geniales, como el tramo final, donde prácticamente las tres tienen el control de la isla en sus manos mientras los hombres batallan en el caos, y van moviendo los hilos como bien pueden para que no se venga todo abajo o, simplemente, para vivir un día más.

Y tenemos nuevos protagonistas magníficos. Se anunciaba a lo grande la llegada de Ray Stevenson (Tito Pullo en Roma) como Barbanegra, y desde luego resulta una figura seductora y temible a la vez, pero nos encontramos con un roba escenas de cuidado en Woodes Rogers, el inglés que tiene la misión de gobernar Nassau. El intérprete Luke Roberts era bastante desconocido, con una carrera corta y sin papeles que causaran impresión, pero el casting ha estado acertadísimo con él: está a punto de desbancar al mismísimo Toby Stephens (Flint) en porte y capacidad de absorber toda la escena, la solidez de su interpretación y la calidad del dibujo del personaje dejan otro protagonista memorable. Del resto de actores ya hablé en la segunda temporada: tenemos uno de los repartos más sólidos y carismáticos del año.

Esta vez he notado un mejor ritmo y equilibrio global, sin tramos que pierdan fuelle dignos de citar, aunque algún momento en que la conversación está claramente inflada sigue habiendo, como esa de Max y Bonny en la cueva hablando de la familia. Igualmente se puede detectar algún fallito o cuestión algo grisácea, aunque lo cierto es que son detalles, no agujeros grandes, y viendo la extraordinaria dificultad del conjunto se perdona.

Alerta de spoilers: Cito algunos momentos concretos, salta al siguiente párrafo si quieres evitar spoilers.–
Me pregunto cómo, del capítulo quinto al sexto, sabe Flint dónde estará Teach. Tampoco se explica cómo quedan Max y Bonny en el principio del séptimo (a las faldas de una pequeña loma) y cómo la segunda conoce la situación de Rackham, si no se han visto desde antes de los eventos que tratan. Me parece un poco cogida por los pelos la excusa que ponen para que Mr. Scott acabe en la isla de esclavos fugados justo en el momento clave, con esa frase cutre de “¿Conocéis vuestras instrucciones?”… pues claro que sí, lo han hecho mil veces (final del 304). Pero la única situación un poco más grave sería la forma en que Max actúa en la treta de la entrega falsa a Bonny hacia el final de temporada: sabiendo que se la iban a jugar y tenía muchas posibilidades de acabar muerta, no me creo que no pusiera algo más de esfuerzo para mejorar la situación, dado su íntima relación y lo que se mueve para arreglar las cosas.

La puesta en escena continúa mostrando un gran esfuerzo por lograr una recreación llamativa de la época y unas secuencias de acción que te dejen pasmado. Sigue pesándole la elección de ahorrar tiempo en algunas conversaciones acabándolas en un plano contra plano que desaprovecha el gran trabajo de fotografía y composición de escenarios, pero también ha ido madurando en este aspecto: se ha reducido un poco, y la cantidad de planos que van de lo excelente a lo hermoso es cada vez mayor, acabando con numerosos fotogramas dignos de enmarcar (la reunión en la loma cerca da playa de Anne y Max), escenas hipnóticas incluso en pequeñas habitaciones, planos secuencia sublimes, escenas marítimas acojonantes (cada vez mejor la recreacion de los barcos en alta mar), decorados que parecen de cine (el pueblo de esclavos) y una batalla que hace época.

Por desgracia, me temo que estamos otra vez ante la injusta falta de fama que está teniendo la serie en contraposición con su rival más directa, Juego de tronos, que está extremadamente sobreexpuesta. Incluso la fallida Vikingos tiene más respaldo popular. El asalto a la diligencia es probablemente el mejor plano secuencia visto en una serie, una maravilla al lado del simple paseo que se dieron entre casas en True Detective y ante el que la gente se emocionó de forma desmedida, pero ha pasado sin hacer ruido.

Aunque le costó desplegar todo su potencial, Black Sails se ha terminado alzando como una de las mejores series de los últimos años, y estoy seguro de que el paso del tiempo, el boca a boca, la pondrá en su lugar.

PD: El único fallo, e imperdonable, es que no hayan editado las bandas sonoras de las temporadas dos y tres todavía. El excelso trabajo de Bear McCreary merece más respeto.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

TRANSPARENT – TEMPORADA 3.


Amazon Video | 2016
Drama, comedia | 10 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Jill Soloway.
Intérpretes: Jeffrey Tambor, Gaby Hoffmann, Amy Landecker, Jay Duplass, Judith Light, Cherry Jones, Kathryn Hahn, Alex MacNicoll, Anjelica Huston, Richard Masur, Trace Lysette, Alexandra Billings.
Valoración:

Lo señalé como un problema menor pero latente en su primera temporada, y lo cierto es que fue creciendo en la segunda. En este tercer año es ya bastante grave y diluye el potencial y atractivo de la serie considerablemente. Hablo de la sensación de que sólo nos narran anécdotas sin un hilo conductor claro. Cuesta sacar conclusiones de las aventuras de la familia Pfefferman, ni siquiera se vislumbra una coherencia global en la evolución de los protagonistas.

Los tres capítulos iniciales son buenos y disimulan este punto oscuro. Mantienen la expectación con la crisis inicial de Maura, que quiere ayudar a alguien que está en su posición. Cobra gran protagonismo la rabino Raquel, con una situación personal también atractiva. Y destaca sobre todo la fantástica cena familiar, que recupera momentáneamente la alta calidad de la que hacía gala la serie en su primer año, mostrando con gran inteligencia y sutileza aspectos de las relaciones humanas y los sentimientos. Pero de ahí en adelante decae mucho, pareciendo un relato cada vez más perdido, como si los escritores hubieran agotado el material y tuvieran que improvisar con prisas. Y falta inspiración, no se ven el detallismo y profundidad esperables, con lo que cada capítulo se va haciendo más pesado e insustancial hasta llegar a un desenlace que bordea el suspenso.

Como buen drama sobre familias disfuncionales, cada miembro arrastra sus penas y choca contra sus limitaciones. Pero conocemos ya muy bien las de cada personaje, y esta nueva etapa no ofrece nada tangible. Está claro que Maura no se siente realizada como mujer por el lastre de su cuerpo de hombre, pero eso está expuesto desde el primer capítulo. Como ella misma dice, he salido del armario, mi familia me quiere a pesar de ello, tengo pareja y cierta estabilidad en general en la vida, y estoy triste no sé por qué. Nosotros tampoco, y su viaje no lleva a ningún desenlace o giro que abra un nuevo camino ante sus pies. Luego le niegan la posibilidad de operarse para hacer la transición, por el riesgo de su edad y débil corazón, y cabe pensar que eso sí es un motivo para que su vida se venga abajo… pero resulta que no, que la depresión ha desaparecido y esto no la afecta y sigue como si nada. Sin la transición adecuada, estos eventos supuestamente importantes quedan como resúmenes inconexos.

Sarah está atascada en el sadomaso y la religión. Es como si nos dijeran que no tiene una meta clara en su vida… pero parece que es el guionista el que no la tiene. Josh… ya sabemos los problemas que tiene con las relaciones, y aquí se reincide vagamente en ello sin buscar nuevas perspectivas o avanzar, y todo ello a pesar de tener casi dos episodios enteros dedicados a su depresión. Con Ali sabemos de sobras que busca algo que la haga sentirse realizada, y prueba trabajos, estudios y relaciones sin mucha suerte. Tampoco se añade nada nuevo a su experiencia, todos los capítulos reinciden en si ama a la novia o no, esa profesora mayor que ella por la que siente admiración. Shelly lleva tres años sin despegar a pesar del tiempo que ocupa. Ni siquiera queda claro qué tratan de narrar con ella. La madre que se siente sola porque los hijos ya son independientes es lo único que da de sí, y se sostiene sólo por su simpatía.

Es una pena este estancamiento que va camino del naufragio, porque el cariño cogido a los personajes cuando los conocimos en la primera temporada se mantiene, sigues queriendo ver cómo salen de la oscuridad, cómo remontan sus vidas. Los actores, todos muy implicados en sus roles, son cruciales para mantener esta conexión con un guion tan débil, y por ello la temporada se salva. Pero se hace larga y hueca, algo difícilmente perdonable dada su corta longitud, y con la falta de rumbo me ha quitado las ganas de seguir.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

TABOO – TEMPORADA 1.

BBC One | 2017
Thriller, drama, aventuras | 8 ep. de 55 min.
Productores ejecutivos: Chips Hardy, Tom Hardy, Steven Knight.
Intérpretes: Tom Hardy, Jonathan Pryce, David Hayman, Jessie Buckley, Oona Chaplin, Edward Hogg, Stephen Graham, Franka Potente, Michael Kelly, Tom Hollander, Richard Dixon, Leo Bill, Jefferson Hall, Nicholas Woodeson, Mark Gatiss, Lucian Msamati.
Valoración:

Tras su buena experiencia con Peaky Blinders, Tom Hardy mantiene un pie en la televisión con una nueva producción levantada por él, su padre y su amigo el guionista Steven Knight, creador principal de aquella serie, entre otros trabajos (Locke, Aliados, Promesas del este). La premisa es de hecho del propio Hardy, aunque el desarrollo lo han llevado aquellos dos, más los directores elegidos, los nórdicos Anders Engström y Kristoffer Nyholm, conocidos por Wallander, Forbrydelsen y otras exitosas por esas tierras. El plan es hacer tres temporadas.

Estamos en 1814. En Inglaterra gobierna el regente estrafalario y enfermizo George IV mientras su padre agoniza, aunque la Compañía de las Indias Orientales ostenta gran poder también. Tras la guerra de indepencia de Estados Unidos de América, la tensión sigue estando latente entre los dos países en la reelaboración de las fronteras americanas, donde cada facción quiere su pieza del pastel.

En un entierro reaparece inesperadamente el hijo del fallecido, James Delaney, tras estar más de una década desaparecido. Su retorno pone la zancadilla a los planes de la corona y de la Compañía, que esperaban heredar la isla de Nootka (o Nukta) y su estrecho, una zona crucial en la costa noreste de América, sobre todo por el comercio marítimo con Asia. Pero Delaney viene con unas motivaciones claras respecto a esas tierras, y se lo pondrá difícil a todos los bandos, por muchos que estos se esfuercen.

En la onda de Peaky Blinders, Copper, Ripper Street y semejantes, Taboo es una de misterio que exprime bien la sordidez y violencia de la época retratada, sumergiéndonos en un ambiente sucio, mísero y caótico donde la odisea de los protagonistas siempre está cargada de pesares y dramas. Delaney (Tom Hardy) está acosado por fantasmas del pasado, como la relación con sus padres y una tragedia que vivió en sus viajes. Su hermana (Oona Chaplin) está casada con un tipo arisco y con arrebatos de violencia (Jefferson Hall), aunque no menos inquietante es la relación con Delaney, incesto incluido. La ambición desmedida de Stuart Strange (Jonathan Pryce) al mando de la Compañía es su propio pozo de tormentos. Y en los secundarios tenemos un repertorio muy interesante que sigue a rajatabla la fórmula: putas poco higiénicas, actrices que a duras penas sobreviven en un mundo de hombres, homosexuales ocultos, granjeros pobres, espías sin escrúpulos, asesinos despiadados… Delaney usa a todos como puede para sacar adelante su lucha incansable, a algunos con más tacto que a otros, y que Dios se apiade de estos últimos…

La ambientación es muy potente en lo visual a pesar de tener un presupuesto ajustado (unos doce millones de euros), con unos decorados y un vestuario que lucen muy bien, sobre todo gracias a una fotografía estupenda. Las labores de dirección son sólidas y el reparto es notable, destacando al inmenso Jonathan Pryce (Juego de tronos, Piratas del caribe), al carismático y sombrío Tom Hardy (Mad Max, Legend, El Caballero Oscuro: La leyenda renace), a su afligido mayordomo David Hayam (El niño del pijama de rayas), con una voz áspera que te dejará anonadado, más un repetorio de secundarios de lujo como Franka Potente (El caso Bourne, Copper), Stephen Graham (Boardwalk Empire), Michael Kelly (House of Cards, Wolf Hall), Mark Gatiss (Sherlock)… Por ello, la única intérprete algo floja se nota más de la cuenta: Oona Chaplin (Juego de tronos, Black Mirror) no está a la altura. Tampoco deslumbra la música, a pesar de ser de un gran compositor al que admiro desde sus primeros trabajos, Max Richter, que deslumbró fuera del círculo sinfónico-minimalista con la serie The Leftovers; su labor aquí resulta un tanto repetitiva. De igual manera, me gustan bien poco los títulos de crédito, sosos a más no poder.

Pero el gran problema de la temporada es el ritmo. Son sólo ocho episodios y se nota que les han sobrado varios, que en el tramo central hacen malabares para no avanzar con la trama antes de tiempo, con lo que resultan bastante, bastante pesados. La fascinación que despierta el personaje de Hardy, la solidez de los secundarios y el atractivo aspecto visual salvan esos capítulos por los pelos. Teniendo eso en mente, no se entiende cómo a veces los guionistas parecen dejar de lado cosas jugosas que podían haber dado más vidilla. Hay otros muchos personajes muy atractivos que podrían haber sido explotados mejor (el asesino, la prostituta, el mayordomo), pero sobre todo le pesa la sensación de que Delaney planea y ejecuta algunas cosas importantes fuera de pantalla. El ejemplo más claro es que se empeña en tener un barco, y al poco aparece con él, luego se lo queman en las peleas y se empeña en tener otro, pero se tira capítulos deseándolo, sin hacer nada concreto hasta que al final resulta que lo consigue así por las buenas. En cambio, le dedican demasiado tiempo al asunto de la pólvora, que parece menos crucial en los acontecimientos actuales. Igualmente, hay alguna subtrama un poco cogida por los pelos: la historia de la hermana no termina de despegar… y acaba sin haber dejado huella; y la sección del negro que trata de denunciar el esclavismo no aporta nada sustancioso.

Así pues, Taboo resulta un tanto irregular, sobre todo lenta, a pesar de guardar un potencial mayor, pero también tiene bastante personalidad y engancha incluso en sus peores bajones.

PD: El título no sé muy bien a qué hace referencia. El único tabú claro es el incesto. Sería más lógico que se llamara “Proscrito”, “Perseguido” o algo semejante, o incluso “Nootka”.
PD2: En EE.UU. se emitió en FX, cuando cabría pensar que lógico hubiera sido en BBC America. A España la ha traído la recién estrenada HBO, que ha visto que para competir con el repertorio de Netflix tiene que abrirse a producciones externas también.