Archivo mensual: marzo 2019

JUEGO DE TRONOS – 610 – VIENTOS DE INVIERNO


610 – Winds of Winter
Guion: David Benioff, D. B. Weiss.
Dirección: Miguel Sapochnik.
Valoración:

Sinopsis:
Cersei ejecuta su venganza. Jon enfrenta los primeros problemas en Invernalia. Arya inicia los asesinatos de su lista. Varys consigue una poderosa alianza. Sam entra llega a su destino. Daenerys parte con sus ejércitos.

Resumen:
Alerta de spoilers: Os recuerdo que en los resúmenes describo a fondo los episodios.–

El juicio por Loras Tyrell y Cersei Lannister se inicia con toda la corte presente, menos Cersei y Tommen. Esta lo retiene para ejecutar su plan: hacer explotar el Septo con el fuego valyrio que hay en las catabumbas secretas de la ciudad. Tommen ve el monstruo que es su madre y la muerte de su amada Margaery, y se suicida. Cersei es de nuevo la Reina de los Siete Reinos.

Las Casas del Norte proclaman a Jon Nieve el Rey en el Norte. Por acusación de Davos, destierra a Melisandre. Dany nombra a Tyrion su Mano de la Reina y parte hacia Poniente con el la armada de los Greyjoy y los ejércitos de dothrakis e inmaculados. Como apoyo tiene la alianza recién establecida por Varys con Olenna Tyrell y Obara Martell.

Arya llega a Poniente y empieza a descartar nombres de su lista: mata a Walder Frey. Bran ve en sus visiones que Jon Nieve es hijo de Lyanna Stark y posiblemente de Rhaegar Targaryen.

Comentario:
Alerta de spoilers: Os recuerdo que los comentarios tienen muchos datos reveladores.–

Este es otro capítulo con gran potencial que queda en tierra de nadie, con más tramos decepcionantes que emocionantes y dignos de recordar, porque se ve lastrado por la patente irregularidad de los guionistas y su obsesión con seguir unos esquemas narrativos cuestionables. Al menos artísticamente, porque las audiencias no hacen nada más que subir.

Dos de los problemas principales se suelen juntar en los inicios y finales de temporada. Uno es el desequilibrio entre secciones, con algunas metidas con calzador de mala manera, como por cumplir porque estaban en los libros, y el otro es la idea de mostrar un poco de cada personaje para resumir cómo están las cosas, en vez de contar algo más tangible con el ritmo adecuado para que pueda dejar huella. El otro problema es que cada vez más se está volviendo una serie muy complaciente, lo que unas veces significa ser predecible y otras manipuladora, empeñada en dar al espectador lo que quiere de la forma más directa y facilona. Cuando era más fiel a las novelas mantenía su sensación de incertidumbre, de que cada personaje desarrollaba unos planes, o su vida sin más, y esto afectaba a los demás de maneras imprevistas, desbaratando intenciones, dejando al espectador asombrado con la cantidad de historias cruzadas y giros inesperados. Pero estamos pasando hacia una narrativa donde prima más el golpe efecto puntual ejecutado con cuatro brochazos desde la puesta en escena que el trabajar el guion para llegar a una conclusión efectiva. Un ejemplo reciente es la llegada de Meñique y Sansa para salvar la batalla de los bastardos, una artimaña bastante chapucera.

En este caso tenemos una solución que me deja peores sensaciones, porque la manipulación abarca prácticamente toda la temporada. Cersei se ha montado un plan espectacular, pero en las primeras temporadas hubiéramos visto su desarrollo, habría luchado contra dificultades para sacarlo adelante, estaríamos tensos por saber de antemano lo que pretende hacer a los demás protagonistas… En vez de eso juegan con nosotros, nos lo ocultan con todo descaro, como pensando que así sorprenderá más. Pues no funciona. Sabe a truco barato, a sensacionalismo del malo, y más cuando ejecutan la escena con tan poco tacto. La carrera de Lancel Lannister detrás del “pajarito” (¿por qué lo persigue?), los barriles de fuego varlyrio enfocados una y otra vez con esa musiquita machacona (que además no pega nada con el tono habitual), la forzadísima tensión de si apaga la vela o no son situaciones verdaderamente ridículas, pero los planos de la gente del septo con cara de miedo y empezando a huir, cuando realmente lo único que saben es que Cersei ha pasado de ir, no se quedan atrás. Otros momentos paralelos también tienen este tratamiento tan simplón o poco meditado. No se entiende por qué Qyburn mata a Pycelle con los niños, en vez de hacerlo él o la Montaña: es una imprudencia enorme dejar tantos testigos, algo que no pega nada en un individuo tan inteligente y metódico. Y la venganza de Cersei sobre la Septa no me dice nada, porque no se ve nada: ¿qué se supone que le va a hacer?

La pena es que el plan en sí es una jugada maestra que de un plumazo cambia la situación de la política en los Siete Reinos, y el trágico suicidio de Tommen es un buen colofón, por no decir que los efectos especiales son espectaculares, pero yo no quiero que me engañen con fuegos artificiales, quiero ver las intrigas paso a paso, quiero Juego de tronos, no Perdidos.

En el mismo estilo tenemos la reaparición de Arya en Poniente. Dos temporadas enteras de entrenamiento donde los avances llegaban con cuentagotas, y cuando los autores ven que el final se les echa encima pisan el acelerador y pasan directamente al golpe de efecto final sin elaborar la historia lo más mínimo. Arya se teletransporta al salón de los Frey y ¡pam!, Walder Frey muerto. Cero expectación por cómo trataría de ejecutar el plan y qué problemas se encontraría por el camino. Y para rematar, en los primeros minutos del siguiente episodio, es decir, en la siguiente temporada, continúa la escena, con lo que esto es sólo un avance, un gancho para seguir viendo la serie. Con los flashbacks de las visiones de Bran es incluso peor. Ahora volvemos a Ned subiendo las escaleras del torreón vigilado por la Guardia Real Targaryen, algo que dejamos a medias hace muchos capítulos, y además con Bran ansioso por saber qué pasaba. Resulta que Ned entra y ve una mujer joven pariendo. No dejo de preguntarme si los espectadores entendieron algo, pero no he encontrado muchos comentarios al respecto, sólo se habló de los momentos espectaculares de los personajes principales, así que parece que esto pasó desapercibido o se olvidó rápido. Y que me aspen si entiendo qué aporta saber que Jon es mitad Stark mitad Targaryen, cuando todo el tema de profecías y posibles herencias se ha omitido por completo a lo largo de la serie. En resumen, esta mirada al pasado con cuentagotas, mal presentada, y con fines incomprensibles, pues no se sabe qué demonios aporta, es un desastre enorme.

En la parte de historias mal ubicadas y quitadas de encima sin ganas tenemos casos bastante graves. La entrada en la Ciudadela de Antigua da mucha vergüenza ajena. Intentan poner en situación a Sam y Gilly e introducirnos en ese ambiente, todo en dos míseros minutos, de forma que la escena resultante es un batiburrillo sin pies ni cabeza. El tipo tan raro de la recepción resulta muy forzado, pero cuando ves que además tiene ahí mismo el libro de la historia de la Guardia de la Noche y luego en otro tacha algo (¿al Lord Comandante Mormont, como si ya no existiera?), pues tienes que reírte de lo cutre que resulta. Para rematar, aunque Sam había mencionado que las mujeres no tienen cabida ahí, parece descubrirlo en ese momento, y la deja tirada sin más. ¿No podía haber buscado alojamiento antes? ¿Podrá salir a verla o se alegra porque se ha librado de ella? Nada se entiende. Pero hay más, porque la biblioteca es digna de Harry Potter. Ya sé que esto es fantasía, pero de un tono adulto y realista, no me puedes poner ese delirio visual para fardar porque no me lo creo y rompe la conexión.

Luego tenemos a Olenna reunida con las chicas de Dorne, un encuentro que he redescubierto cuando ojeaba el episodio para escribir el resumen, porque después de verlo dos veces seguía olvidando que estaba ahí. Yo creía que habían despachado ya la fallida historia de Dorne, pero ahí están ladrando otra vez sin hacer nada. Y me pregunto si los no lectores sabrán quiénes son después de tanto tiempo sin aparecer. Fallido también es el enésimo recordatorio de que Meñique, el tipo más misterioso y con más intrigas y planes secretos del libro, en la serie quiere que todo el mundo sepa lo que hace y desea y lo va diciendo a los cuatro vientos. Hace tiempo que deberían habérselo quitado de encima, aunque claro, mejor que hubieran sido fieles desde el principio. No funciona tampoco la despedida de Dany a Daario. Está claro que querían quitarse a algún actor de encima y este les parecía el que más sobraba, en vez de los anodinos Gusano Gris y Missandei: no hay quien se crea que ese mercenario respondón pueda estar al mando de una ciudad, ni que Dany piense eso. Y la excusa de que son amantes es igual de absurda: ¿cuándo lo han sido, por qué entonces no se dan un revolcón a lo grande como despedida? ¿De verdad los guionistas han pensado que era mejor tener al aburrido de Gusano Gris como uno de los generales en vez de al carismático Daario, con su relación tan interesante con todo el grupo?

Siguiendo con Dany, al final, como se veía venir, lo único que hace es ponerse en marcha. Es decir, su trama y por extensión los jaleos en Meereen con Tyrion y Varys han sido relleno descarado, tiempo perdido. Tanto por contar, tanto que se saltaron en las primeras temporadas, y ahora hacen malabares para retrasar el avance hasta que las demás tramas estén maduras.

Del capítulo solo salvo, aparte de que Cersei cambia el tablero de juego de golpe, el nombramiento de Tyrion como Mano de la Reina, muy emotivo, y la parte de Jon. La disputa con Davos por Melisandre es muy intensa, poniendo dificultades en el dominio de Jon en Invernalia desde el primer día. El nombramiento como Rey en el Norte se toma su tiempo, algo que me sorprende, porque viendo el panorama tenía todas las de haberse despachado como un mero trámite. Pero el esfuerzo se agradece, la escena es compleja y emocionante, pone muy bien en situación a cada personaje y promete mucho de cara al futuro, como se espera de Juego de tronos. Pero en este Juego de tronos tenemos a estos guionistas bipolares que luego rematan la escena con las patéticas miraditas de Meñique recalcando de nuevo lo que quiere…

PD: ¿Qué fue de Fantasma, el Huargo de Jon? Juraría que sólo apareció en los dos primeros capítulos.

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JUEGO DE TRONOS – 609 – LA BATALLA DE LOS BASTADOS


609 – Battle of the Bastards
Guion: David Benioff, D. B. Weiss.
Dirección: Miguel Sapochnik.
Valoración:

Sinopsis:
Dany planta cara a los esclavistas. El dominio del Norte se decide en una cruenta batalla.

Resumen:
Dany rompe el asedio de los esclavistas con sus dragones y los dothraki y se hace con el control de la Bahía de los Esclavos de nuevo. Theon y Yara negocian con ella su alianza: barcos y apoyo militar a cambio de recuperar las Islas del Hierro, pero con la condición de no volver a saquear.

Sansa advierte a Jon de que Ramsay seguramente se guarde alguna treta para poner la batalla de su lado. Usa a Rickon, matándolo lentamente, para desquiciar a Jon. La batalla está perdida por los Stark hasta que llega Sansa con Meñique y el ejército del Valle. Dan caza a Ramsay y lo echan a sus perras hambrientas para que lo devoren. Invernalia vuelve a estar bajo el dominio de la Casa Stark.

Mejores frases:
-Daenerys: Los padres de todos los aquí presentes eran malvados. Dejaron el mundo peor de lo que lo encontraron. No vamos a hacer eso. Vamos a dejar el mundo mejor de lo que lo encontramos. Apoyaréis mi derecho como reina de los Siete Reinos y respetaréis la integridad de los Siete Reinos.

Comentario:
La victoria de Daenerys sobre los esclavistas es previsible pero tiene la épica justa para funcionar. El problema es que hemos visto esto temporadas atrás y desde entonces no hemos avanzado nada, la trama de Meereen ha estado en suspenso en espera de que avancen las otras. En vez de hacer que Dany reine en la Bahía los Esclavos y empieze a tantear estrategias y alianzas para avanzar sobre Poniente y verla madurar en el proceso, la han puesto a dar paseos y a recuperar el ejército dothraki que fue desapareciendo por arte de magia en los primeros años. La reunión con Theon y Yara está mejor: los diálogos pasan por interesantes roces y tiras y aflojas, manteniendo cierta tensión aunque sepas que deben entenderse.

El resto se centra en la confrontación del Norte, gestada a fuego lento hacia un final de destino incierto. Como dice Sansa, con Ramsay Bolton siempre hay que esperarse un giro inesperado y cruel, así que la sensación de incertidumbre está bien conseguida y explota cuando aparece con Rickon Stark y juega con Jon como le da la gana.

El guion maneja bien los tempos y las diversas emociones que anteceden al combate: Davos paseando y encontrando el juguete de Shireen en la hoguera donde la quemaron Melisandre y Stannis, Jon y Sansa enfrentando posturas, los silencios antes de la batalla, la jugarreta de Ramsay… Pero la batalla es impresionante, la serie sigue levantando el listón, estando desde hace tiempo a años luz de cualquier superproducción televisiva, excepto alguna miniserie tipo Hermanos de sangre (2001), The Pacific (2010) y John Adams (2008). Se estima que costó unos 30 millones de dólares, siendo el episodio más caro rodado hasta el momento.

Miguel Sapochnik de tapadillo se ha puesto al nivel de los mejores realizadores que han pasado por aquí, como Mark Mylod o Jeremy Podeswa. Se puede notar algún truco con pantallas de fondo (cuando Jon está sólo en medio del choque de la caballería), pero no como para sacarte del glorioso espectáculo que nos ofrecen el director y el equipo técnico. El caos, la desesperación, la violencia del combate pocas veces han quedado tan bien reflejados en pantalla. Quizá la montaña de muertos es excesiva, pero en otras situaciones es bastante realista. Hay distintos escenarios, pues en este tipo de batallas no estaban matando a espadazos durante las horas que durara el combate, y la sensación de derrota está muy conseguida… inicialmente, porque en la parte final la estiran más de la cuenta para intentar forzar la sorpresa de su desenlace.

Me temo que el guion se atasca otra vez en unos mínimos bastante criticables en momentos clave. Estaba claro que Sansa y Meñique llegarían para salvar la derrota inminente. ¿Por qué ese empeño en alargar artificialmente el suspense? No puedo dejar de pensar en que saltar a su viaje de vez en cuando funcionaría mejor, mostrándolos tensos por si llegarán a tiempo o no. Pero fingir que Sansa se ha dado el piro y la batalla está perdida sin remedio es contraproducente, porque sientes que te intentan engañar con un truco muy cutre. Además, llegan los del Valle y se acaba todo con una remontada instantánea sin sensación de esfuerzo, después de planos y planos de Jon y los suyos a punto de morir pero sin morir del todo. Y por si fuera poco, en adelante todo es cumplir con tópicos que no se esfuerzan nada en disimular: la victoria de Jon y Sansa contra Ramsay es muy, muy facilona y anticlimática. Hubiera preferido algo más natural y cruel: el Bolton cae en combate y los Stark se frustran un poco por no haber podido tenerlo en sus manos. En el final, lo único emotivo es la caída del gigante.

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EL TERROR – MINISERIE

The Terror
AMC | 2018
Drama, aventuras, suspense, histórico | 10 ep. de 42-56 min.
Productores ejecutivos: David Kajganich, Soo Hugh, varios.
Intérpretes: Jared Harris, Tobias Menzies, Ciarán Hinds, Ian Hart, Paul Ready, Adam Nagaitis, Nive Nielsen, David Walmsley, Ronan Raftery, Greta Scacchi, Alistair Petrie, Liam Garrigan.
Valoración:

LA HISTORIA

En el siglo XIX todavía había rincones del mundo por explorar, fronteras que reclamar, rutas y tesoros que descubrir para tu nación y, sobre todo, atraía el honor y la gloria de ser el primero en lograr tamañas aventuras. El Paso del Noroeste fue una deuda pendiente de Reino Unido durante décadas. Esperaban abrir una ruta comercial hacia Asia que les diera ventaja estratégica y económica, y exploradores como John Franklin querían rematar sus carreras con ese hito. Pero las frías tierras entre Groenlandia, el polo Norte y Canadá se les resistían a los intentos en barco y a pie. El mismo Franklin salió por los pelos de su intento más serio en 1819, donde acabaron comiendo el cuero de sus botas y el musgo de las rocas, y con habladurías de que hubo canibalismo entre algunos de sus hombres. Otros como James Ross y Francis Crozier también lo tantearon en varias ocasiones.

En 1945, la Marina Real puso en marcha la expedición considerada definitiva. Dos navíos veteranos en estos viajes, el HSM Erebus y el HMS Terror, fueron equipados como nunca antes para superar el hostil clima, con la proa reforzada, un motor de locomotora a carbón para mover la hélice con fuerza suficiente para romper hielo ligero, y víveres para tres años por si el año previsto se alargaba si tenían que pasar algún invierno atrapados en inhóspitos lugares. La tripulación era de 134 hombres, aunque con las primeras bajas médicas encararon el ártico 129. John Franklin estaba al mando y capitaneaba el Erebus, y otro experto de los polos, Francis Crozier, era su segundo al mando del Terror. Partieron en mayo, y en su ruta fueron avistados por última vez en agosto por un par de navíos balleneros entre las costas de Groenlandia y la isla de Baffin. No se los volvió a ver, y costó 170 años y numerosas expediciones desvelar el destino de ambos barcos y sus tripulantes.

Alerta de spoilers: Si no quieres conocer cómo se desarrolló la historia real antes de ver la serie, salta al apartado de la novela.–

EL ACIAGO DESTINO

Los primeros viajes de rescate se dieron a partir de 1848 tanto por tierra (por ríos de los Territorios del Noroeste que podrían haber tomado como refugio y camino hacia el sur) como por mar, por la rutas que se suponía iban a seguir, pero debido a las condiciones meteorológicas se quedaron lejos. Tras varios intentos, incluidos los capitaneados por James Ross, fue en 1854 cuando por fin se acercaron más y encontraron pistas e inuits (esquimales) que testificaron lo ocurrido, pero ya era tarde, tras años de agonía habían muerto todos los tripulantes. En las siguientes dos décadas hubo otros pocos viajes para buscar diarios y notas, pero no se volvió a tomar en serio hasta la era moderna, a finales de 1980, y desde entonces ha habido investigaciones cada pocos años según esta apasionante historia despertaba el interés en alguna organización o persona. Los relatos de los inuits de la época y los restos que han ido hallándose desde entonces componen una odisea espeluznante.

Al encarar el ártico, los dos navíos no pudieron adentrarse suficiente y pasaron el invierno de 1945-1946 en la isla de Beechy, consumiendo víveres y teniendo las tres primeras bajas por tuberculosis. Lo poco que avanzaron ese verano los dejó atrapados en una sólida placa de hielo cerca de la Isla del Rey Guillermo (por aquel entonces se pensaba que era una península) durante un año y medio. Viendo que un segundo verano se avecinaba sin señales de deshielo, decidieron abandonar los barcos y huir a pie hacia Canadá en abril de 1948. Entrando por el río Back hasta el primer asentamiento del hombre blanco conocido había más de mil kilómetros arrastrando botes (por si se abría el hielo), víveres y enfermos, pero la otra opción era esperar la muerte. También llevaban un montón de objetos personales inútiles, se ve que todavía tenían grandes esperanzas de sobrevivir.

Sin embargo, la decisión de huir llegó tarde, porque estaban muy debilitados por enfermedades y la pobre dieta, la caza escaseó en esos fríos años, y además no sabían atrapar animales habituales como las focas. Los que no tenían la suerte de haber muerto en ese periodo (24 tripulantes, incluyendo al capitán Franklin en junio de 1947) fueron sucumbiendo en una lenta agonía a las inclemencias del tiempo, las enfermedades comunes (escorbuto, tuberculosis, neumonía) y otras desconocidas que los tenían al borde de la muerte constantemente (pudo haber envenenamiento por plomo de las latas de conservas y los tanques de agua), y sobre todo actuó la desnutrición, hasta el punto de que recurrieron al canibalismo. Un grupo amplio, de 35-40 miembros, pudo sobrevivir quizá hasta 1950 en la boca del río Back, y otros pocos deambularon por zonas cercanas, pero los cientos de kilómetros que había hasta la civilización les minaría las últimas fuerzas, y ahí agonizaron, algunos comiéndose a otros, hasta que no quedó nadie. Hay tenues indicios que podrían apuntar a que Crozier, quizá con un acompañante, sobrevivió y llegó más al sur que nadie.

Los dos navíos fueron empujados por el hielo hasta que naufragaron. El Erebus fue hallado en 2014 y el Terror en 2016.

Para apoyar y complementar la lectura de la novela y el visionado de la serie basta un buen mapa, como este, que indica los hallazgos de las distintas expediciones, y para ampliar información creo que es suficiente con ir a la Wikipedia (mejor en inglés, como siempre más completa).

LA NOVELA

La lectura de El Terror (2007) de Dan Simmons (al que ya conocía por la obra maestra de Los cantos de Hyperion -1989-) me apasionó como pocas novelas lo han hecho. Hizo una reconstrucción histórica minuciosa para retratar con verosimilitud una época, un ambiente extremo, y una aventura cuyo misterio tenía por entonces todavía muchas incógnitas. Son ochocientas páginas de puro sufrimiento, así que no es apto para todos los lectores. El frío te cala los huesos y pasarás hambre, las miserias que sufre cada protagonista se hace muy tangibles. Ahora bien, le falta algo para la obra maestra que podía haber conseguido. Le sobran al menos cien o doscientas páginas de saltos hacia Inglaterra (menciones a las esposas de los capitanes y a las siguientes expediciones), que rompen el ritmo sin necesidad, y sobre todo, le sobra un monstruo que mete de por medio y lastra sobre todo el tramo final. Con tanta vivencia real como había para contar, no hacía falta un giro hacia el terror fantástico.

LA MINISERIE

Cuando se anunció una adaptación de tan fascinante odisea me entusiasmó la idea. Es un relato muy cinematográfico, y bien hecho puede ser espectacular. El temor a que no tuvieran medios suficientes, no fueran fieles o intentaran algo demasiado comercial se desvaneció en su estreno. Han conseguido una miniserie muy fiel a la novela y a los hechos, muy bien escrita y rodada con talento. El esfuerzo se ha saldado con un notable éxito, hasta el punto de que han anunciado nuevas temporadas en plan antología, esto es, nuevos personajes e historias. La segunda será en un campo de prisioneros japonés, con otro ente maligno acosando a los ya de por sí desesperados presos.

Se gestó entre la cadena AMC y la productora de Ridley Scott, con David Kajganich y Soo Hugh al mando, aunque hay otros pocos guionistas y productores. El primero sólo tenía un par de dramas menores en su currículo, y el segundo ha participado en Invisibles (2015) y La cúpula (2013), entre otras series. En los directores, el más conocido es Sergio Mimica-Gezzan, de Battlestar Galactica (2003), Los pilares de la Tierra (2010) y otras.

Lo primero que saltó a la vista fue la elección de un reparto de estrellas y veteranos de la televisión británica. Ciarán Hinds (Roma -2005-) encarna a Franklin, Jared Harris (Mad Men -2007-, The Expanse -2015-) a Crozier, Tobias Menzies (Roma también) es James Fitzjames, tercero en rango, Paul Ready (Utopia -2013-) es el cirujano Henry Goodsir, Ian Hart (El último reino -2015-) es el experto en hielo Thomas Blanky. Y tenemos un sinfín de secundarios muy competentes, destacando a Adam Nagaitis (Happy Valley -2014-) como Cornelius Hickey y Alistair Petrie (El infiltrado -2016-) como el doctor Stanley.

Tenemos el acabado visual que necesitaba esta propuesta. Con una sólida direccción y una estupenda fotografía que exprime el magnífico diseño artístico, el ártico resulta gélido y hostil, tan bello como terrorífico, y la vida en los barcos resulta tremendamente realista. La recreación de los navíos es brutal, a escala real y cuidando hasta el más mínimo detalle, algo que extendieron al vestuario, basado en los restos hallados, es decir, los personajes llevan ropas y objetos como los que llevaron los tripulantes. El rodaje tuvo lugar en decorados en Hungría, con los barcos y escenarios que emulan el hielo sobre pantallas verdes para recrear el ártico, y en la isla Pag de Croacia para las partes en la Isla del Rey Guillermo, cuyo parecido es impresionante. Lo único que se queda corto es la criatura hecha por ordenador y una banda sonora correcta pero no impactante.

La narración lleva muy buen ritmo, los autores no se amilanan ante la dificultad de tener tantos personajes y pasar muchos capítulos atascados en el hielo y otros tantos en una isla yerma. Hay tantas historias cruzadas que te llama para revisionarla de vez en cuando y sacarle más partido, aunque por el otro lado, también he encontrado espectadores que se agobian con tanto nombre y personaje secundario y no conectan con ella.

Tenemos los roces entre un capitán (Franklin) pagado de sí mismo y uno que carece de autoestima (Crozier). Sus personalidades quedan muy bien definidas en el primer capítulo, pero sus motivaciones y demonios internos se matizan con flashbacks a Inglaterra. Estos destacan porque retratan muy bien la época: la escalera social, con la fama y los matrimonios como eje, dirige sus vidas. Los oficiales también tienen su propia forma de ser y su momento de valía o bajeza: Fitzjames, Little, Irving… Los marineros tienen vivencias de todo tipo, manteniendo ese realismo histórico: la ignorancia y los miedos de la época, los problemas laborales, los motines… En esto último destaca el insidioso y ladino Hickey, un individuo al que cogerás un asco tremendo, pues es uno de los personajes más repelentes de los últimos años. Por el otro lado, los que se llevarán sin duda el agrado de cualquier espectador son Crozier, con su gradual despertar y dedicación contra viento y marea, contra motines y traiciones, y Goodsir, el científico moderno y de inquebrantable moral.

Estamos ante un relato clásico del hombre enfrentado a la naturaleza y a la muerte, empujado así a sacar lo peor y lo mejor de sí mismo, como poca veces hemos visto en el cine o televisión recientemente. No en vano los referentes más mencionados son Master and Commander (Peter Weir, 2003) y La cosa de John Carpenter (1982). La crudeza del clima, la lucha constante por salir adelante en tierras yermas, los problemas logísticos de todo tipo se mezclan con los conflictos personales, sean dilemas internos, riñas laborales, o la locura y violencia que emergen en las situaciones supervivencia extrema.

Cambios respecto al libro hay pocos. La relación de la inuit era con Crozier, no con Goodsir, pero es un acierto, porque el primero tiene líos de sobras con el mando y así el segundo gana protagonismo en partes donde de otra forma tendrían que haberse inventado otra cosa. En el sentido contrario, me alegro de que incluyan tramas muy secundarias que podrían haber sacrificado, como la relación del marinero anciano y culto, Bridgens, con el joven Peglar, que lo admira y ama, o un capítulo bastante complicado, el loco carnaval, que está muy bien ejecutado. También hay que señalar que los saltos a Inglaterra están mucho mejor aprovechados, pues en el libro resultaban más bien tediosos e irrelevantes.

Sólo se le pueden poner un par pegas que arrastra de la novela: el monstruo no parece necesario y el final es un tanto anticlimático. Había desventuras de sobra con la historia real, añadir un elemento externo tan artificial resulta un tanto forzado. Aunque es innegable que la criatura tiene muchos buenos momentos (el aguardo, Blanky, la irrupción en el campamento entre la niebla), no se libra de la sensación de que por lo general entra y sale en el relato según los guionistas quieran matar gente. El clímax final no me convence del todo, tanto por el monstruo como porque Hickey pasa de superviviente cruel a iluminado; me hubiera gustado que se centraran más en el conflicto humano. Y el epílogo con los esquimales se hace un poco largo y falto de garra.

JUEGO DE TRONOS – 608 – NADIE


608 – No One
Guion: David Benioff, D. B. Weiss.
Dirección: Mark Mylod.
Valoración:

Sinopsis:
La persecutora de Arya la encuentra mientras se curaba de sus heridas. Meereen sufre un asedio de los líderes de las otras ciudades esclavistas. Brienne intenta que el Pez Negro se rinda y Jaime los deje ir al Norte. Jaime lidia con los Tully para encontrar una solución al asedio. Cersei resiste como puede a la Fe y los tejemanejes de la corte. El Perro se encuentra con la Hermandad sin Estandartes.

Resumen:
Buscando a los que mataron al monje, el Perro se topa con los líderes de la Hermandad sin Estandartes, Beric Dondarrion y Thoros de Myr. Le piden que se una a ellos y luche por una causa justa.

La frágil paz conseguida por Tyrion y Varys devuelve la vida a la ciudad, y Varys parte a Poniente para buscar aliados para Dany. De repente, una flota de los líderes mercaderes aparece para iniciar un asedio con catapultas. Dany llega justo en ese momento.

Arya recurre a la actriz que salvó, porque no conoce a nadie más, y esta la cura. Pero la chica de los Hombres sin Rostro que la entrenaba da con ella y la persigue incansablemente. Arya la vence en el terreno en el que practicó con dureza recientemente: a ciegas en la oscuridad. Se despide de Jaqen, quien no pone trabas a su elección.

Jaime intenta que Edmure Tully entre en razón y rinda Aguasdulces sin derramar sangre ni provocar un asedio de años, porque Brynden prefiere morir a rendirse. Pero su fama de Matarreyes no se olvida y no halla solución pacífica, así que termina imponiéndose por la fuerza con amenazas de matar al hijo de Edmure. Este rinde el castillo y el Pez Negro muere luchando. Brienne y Pod, que tampoco consiguieron que se cediera y partiera al norte con Sansa y Jon, huyen aprovechando el caos.

En Desembarco del Rey, Tommen anula los juicios por combate, por lo que los juicios de Cersei y Loras serán bajo el poder de los septones.

Comentario:
Con el anterior, forma un díptico muy interesante, porque concluye unas historias (Aguasdulces y los Tully), lanza otras (el grupo del Perro y Dondarrion), y da el paso final en otras (Meereen, Arya), pero sobre todo porque mejora en calidad e interés tras un largo tramo de bajón. Sin embargo, este arrastra unos deslices importantes que lo afean un poco en comparación con aquel.

Los líos de Jaime con el asedio son la mar de variados, y en lo visual espectacular sin necesidad de batalla, pues el director aprovecha el escenario al máximo. Sólo la bajada del puente levadizo es impresionante. Los reencuentros de Brienne y Jaime y el de Bronn y Pod son encantadores, lástima que lo estropeen con el improbable y forzado plano de despedida final donde Jaime es el único que los ve huir. La muerte del Pez Negro no la vemos, ¿estará realmente muerto? Su cabezonería es de las que hacen época, pero aun así se hacía querer.

Si el Perro llenaba la pantalla en cada escena en que aparecía en solitario, por poca trascendencia que pareciera tener su situación ante los acontecimientos globales, cuando se junta con Beric y Thoros se convierte en mi grupo de personajes favorito. Me pregunto si esta historia es la que tendrán los personajes en las novelas o si los guionistas han decidido potenciar este grupo, a sabiendas de su tirón, y recortar presencia de otros que no han funcionado tan bien, como los de Dorne.

Cersei sigue navegando por aguas turbulentas. Se cree protegida por la Montaña y sabe que tiene el juicio por combate por la acusación del Septón Supremo ganado gracias a ese monstruo… pero de la mano de Tommen el Septón se toma otra victoria, anulando esa modalidad y volviendo a los juicios por siete septones. Por ello se entiende la idea de incluir una escena en que la Montaña muestre su fuerza y con ello la seguridad de Cersei al tenerlo a su lado, pero es un fallo bien grande hacer que le arranque la cabeza a un miembro de la Fe, porque el Septón debería haber enfurecido y acusado al Guardia Real de un pecado capital, pero no hay respuesta alguna; la escena debería haber sido en la calle con un don nadie que enfureciera a Cersei; aun así se podría criticar que ya hemos visto una escena así al principio de la temporada y sería reincidir un poco en lo mismo, pero puestos a remarcar su posición de confianza se hubiera perdonado.

La reunión de Tyrion y sus compañeros sobre contando chistes se alarga pero es divertida. El asedio a Meereen cuando parecían haber encontrado la paz es inesperado, pero que Dany llegue en el último momento rompe la tensión que pudiera haber, porque entonces la solución está clara. Por ello sigue pesando la sensación de que todo lo de Meereen ha sido puro relleno: es Dany la que tendría que haber estado así, lidiando con los problemas de ser reina y aprendiendo al respecto. Por cierto, Meereen se ha rodado cada vez más en Peñíscola (Valencia), pero no sé si habrá partes de Croacia todavía.

Terminamos con una secuencia bastante decepcionante: la larga y absurda persecución en plan Terminator de la tipa de los Hombres sin Rostro a Arya. Que esta esté recuperada en pocos días de varias puñaladas en el estómago es difícil de tragar, pero las carreras y saltos son excesivos, más cuando la entrenadora destacaba por su prudencia y sigilo y aquí parece una loca desquiciada. Tampoco me convence nada que luego vaya a ver a Jaqen, a sabiendas de que es quien ha ordenado su muerte tras traicionarlo, y todo se resuelva con un simple “me voy”, “pues vale”. La lógica dice que la afrenta de Arya es ahora mayor, pero aquí no pasa nada.

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JUEGO DE TRONOS – 607 – EL HOMBRE DESTROZADO


607 – The Broken Man
Guion: Bryan Cogman.
Dirección: Mark Mylod.
Valoración:

Sinopsis:
Margaery está libre. Cersei y Olenna tienen un choque. El Perro trata de rehacer su vida con unos refugiados y un monje. Jon busca aliados en el Norte. Jaime y Bronn llegan al asedio de Aguasdulces. Arya sufre un ataque.

Resumen:
Viendo que está en minoría, Cersei mueve ficha contra Olenna, amenazándola para que vuelva a su hogar. Es reticente, pero Margaery, simulando ser sumisa a la Fe, le dice que se vaya, la vida en la corte es más peligrosa que nunca.

Sandor Clegane, alias el Perro, trata de encontrar algo por lo que vivir entre un grupo de refugiados de la guerra que se ha reunido alrededor de un monje que trata de construir un septo. Pero los bandidos de la zona los atacan, y decide que tiene que volver a hacer lo que mejor sabe: matar gente. En una escala en su viaje a Meereen, Yara intenta que Theon recobre su coraje. Arya busca pasaje para viajar de vuelta al continente de Poniente, pero la entrenadora de los Hombres sin Rostro la alcanza y la deja malherida.

Jon, Sansa y Davos recorren las casas del Norte buscando aliados, pero no encuentran muchos, y más cuando su ejército está compuesto principalmente de Salvajes. Viendo su desventaja, Sansa envía una carta pidiendo ayuda. Jaime y Bronn, al mando del ejército Lannister, llegan a Aguasdulces, donde el asedio de los Frey es desastroso. Jaime trata de parlamentar con Brynden, el Pez Negro, y ve que este dará su vida protegiendo su hogar.

Comentario:
Es curioso cómo en el tramo final de la temporada recuperan dos grupos de personajes secundarios y el interés en vez de resentirse aumenta considerablemente. Se debe a tres factores clave: el carisma de estas figuras, las mejores evidente en el guion y en la puesta en escena. No se puede decir que haya un subidón en ritmo e intensidad y las historias principales avancen más que antes, sino que todo está mejor contado.

Las visicitudes de Jon y sus compañeros son muy moviditas. Las negociaciones con los salvajes y las casas norteñas es una lucha constante contra los miedos y motivaciones de cada grupo. Los diálogos tienen que medirse con mucho cuidado, las viejas tradiciones y las traiciones recientes cada uno las tiene en consideración de distinta forma. Cabe destacar que la entrada en acción de Lady Mortmon es espectacular. Ante esta situación, Sansa termina escribiendo una carta evidentemente a Meñique, como estaba claro que ocurriría más tarde o más temprano.

El retorno del Perro es magnífico. Parece un receso apartado de todo, pero aun así cautiva con unos diálogos muy certeros y un paraje natural muy bien aprovechado. La magnética presencia de Rory McCann se ve acompañada por otro gran actor, Ian McShane, como el monje (se acredita como Ray, pero no me parece que digan su nombre). No menos carismáticos son Jaime, Bronn y el Pez Negro, con escenas y disputas cada cual más interesante: la férrea motivación del Tully, la incompetencia de los Frey… Jaime tiene mucho que arreglar. Aguasdulces gana una presencia e interés que debería haber tenido en la segunda y tercera temporadas, pero mejor tarde que nunca.

En la Corte, la presencia de Margaery hace que Cersei vea aumentar su desventaja, así que intenta que Olenna se dé el piro a su casa. Esta no quiere ceder, pero Margaery ya bastante tiene con mantener a raya a la Fe, que vigila constantemente sus movimientos, como para temer por el destino de Olenna ante tantas amenazas. ¿Cómo acabará la disputa entre reinas?

La labor del director Mark Mylod supera el flojo nivel de lo que llevamos de temporada, pues incluso veteranos como Jack Bender eran incapaces de sacar suficiente del potencial latente como para dejar buenas impresiones. Aprovecha mejor los parajes naturales y los decorados, y la construcción de cada escena es más dinámica, vivaz. Incluso recesos de relleno, como el de los Greyjoy, fluyen con buen ritmo y gran fuerza visual. Lo único que no convence es que a Margaery le han puesto una peluca muy cantosa; o en temporadas pasadas no llevaba, o era mejor.

Lo que no puedo hacer es afirmar que la mejora del guion se deba al guionista acreditado, Bryan Cogman, colaborador principal de David Benioff y D. B. Weiss, porque me da que escriben toda la temporada juntos y se reparten los créditos por imperativo legal: tanto contribuyes, en tantos capítulos sales.

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JUEGO DE TRONOS – 606 – SANGRE DE MI SANGRE


606 – Blood of My Blood
Guion: Bryan Cogman.
Dirección: Jack Bender.
Valoración:

Sinopsis:
Los Lannister y los Tyrell actúan contra la Fe, pero esta tiene un as en la manga. Jaime es enviado a retomar Aguasdulces, que los Frey han perdido ante los Tully otra vez. Sam llega a su hogar. Bran encuentra un inesperado aliado. Daenerys monta de nuevo su dragón y promete conquistar Poniente. Arya decide su futuro.

Resumen:
Tras ver las obras de teatro que reviven los eventos recientes en la corte de Poniente, Arya siente la llamada de su tierra y abandona a los Hombres sin Rostro. Jaqen envía a la entrenadora a por ella. Sam y Elí llegan al hogar de aquel, pero su padre sigue tratándolo tan mal que decide que ella y el bebé no pueden quedarse ahí.

Bran y Meera se topan con un extraño salvador, que resulta ser Benjen Stark, desaparecido hace años en una misión al Norte del Muro. Daenerys encuentra al dragón perdido y lo monta ante su nuevo khalasar, prometiendo conquistar Poniente y la gloria si la acompañan.

Los Lannister y los Tyrell llevan el ejército de estos últimos a las puertas del gran Septo para exigir la liberación de Margaery y Loras, pero el Septón les restriega su as en la maga: se ha ganado a Tommen, quien anuncia una renovada alianza entre la Fe y la Corona. Tommen también decide librarse de Jaime, enviándolo a retomar Aguasdulces, que los Frey han perdido a manos de los Tully, liderados por Brynden el Pez Negro. Pero Walder Frey todavía tiene a Edmure Tully en poder y espera poder negociar.

Comentario:
No acabó de forma verosímil la huída de Bran y Meera, y no han hecho mucho por arreglarlo. Meera arrastra al tullido Bran y aun así el ejército de muertos, que puede correr sin cansarse, no los alcanza. Y cuando llegan a ellos son unos pocos zombis descarriados que Benjen en su reaparición se podría cargar sin problemas, pero como para intentar que no te des cuenta de los agujeros de guion, se montan una escena de acción desmedida. Al menos queda cierta intriga de hacia dónde irán ahora. Por otro lado, meten más visiones sin explicar nada concreto. ¿Para qué las incluyes entonces?

Sam llega a su hogar, y resulta que estos don nadie tienen una ciudad fortificada más grande que Invernalia. La situación familiar es de lo más predecible y anodino. La intransigencia del padre, la pasividad del hermano, la dulzura de la madre y hermana… ¿de verdad no han encontrado nada mejor para contar, ninguna forma más inteligente y original de mostrar al carcamal del padre? La cena se alarga una eternidad sobre cosas obvias, y al final se van, así que te preguntas: ¿de verdad tenían que haber hecho esta parada? Sólo sirve para presentar a Randyll y Rickon Tarly, que cobran algo de protagonismo en el futuro (aunque este último cambiará de actor, en esa tradición absurda que han mantenido en esta serie para confundir a la gente). Por cierto, los interiores se rodaron en el castillo de Santa Florentina, en Barcelona.

Dany no llega nunca a Meereen, y encima se para a hacer el mismo discurso que vimos en la primera y segunda temporadas. ¿Era necesario este retroceso? ¿No hubiera sido mejor que se hubiera mantenido en Meereen aprendiendo a ser reina con la pugna contante contra las otras ciudades? Porque lo que llevamos de temporada es tiempo perdido. Dudo que George R. R. Martin meta un receso así en los libros. Siguiendo con localizaciones en España, el desierto de los khalasar (regiones verdes en los libros: ¿de qué viven sus caballos?) ahora está en Navarra (antes se rodaba en Malta).

La decisión de Arya está bien trabajada, aunque las escenas se alargan más de la cuenta. La situación va calando en ella y vemos su dilema interno y su decisión final. Su historia ya no es sólo recibir palos sin más, y aunque antes se mantenía por el misterio de los Hombres sin Rostro y qué le depararía el entrenamiento, ahora gana mucho más interés.

No esperaba a estas alturas volver a ver a los Frey y los Tully. Me pregunto si los espectadores que no se han leído los libros recuerdan quién es Edmure, pues apareció en un par de episodios hace varias temporadas y no dejó mucha huella.

La localización del Septo (en Girona) está muy bien aprovechada y los efectos especiales para recrear la multitud y el resto de la ciudad son muy buenos. Pero hay que decir que en general es otro episodio que flojea en la puesta en escena, pues la dirección de Jack Bender anda un poco corta, con escenas bastante mejorables, como el beso de Jaime y Cersei: ¿cómo demonios no repitieron esa toma? Y la música es cada vez peor, parece improvisada a última hora.

Así pues, tenemos un capítulo poco sustancioso cuando no repetitivo y sin sensación de rumbo claro, y además con un acabado bastante por debajo del nivel esperado. Por suerte, supone el final del largo estancamiento en que estaba enquistado la serie, porque a partir del siguiente remonta bastante.

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TRUE DETECTIVE – TEMPORADA 3


HBO | 2019
Drama, suspense | 8 ep. de 58-75 min.
Productores ejecutivos: Nic Pizzolatto, varios.
Intérpretes: Mahershala Ali, Stephen Dorff, Carmen Ejogo, Scoot McNairy, Brett Cullen, Mamie Gummer, Ray Fisher, Sarah Gadon, Jon Tenney.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sin datos reveladores de ningún tipo. —

Fui de los que consideró que el entusiasmo con la primera temporada de True Detective fue desmedido y se sobrevaloró más de la cuenta, lo que podía significar que a la segunda se le exigiera demasiado. Así ocurrió: se atacó incluso con malicia, cuando era una serie más que aceptable. Se ve que en esta tercera ya no hay tanto escrutinio, porque ha pasado bastante desapercibida. Y esta sí es para llevarse las manos a la cabeza por el desastre que nos han traído.

Con las críticas negativas que recibió la segunda etapa, no sorprende que en la tercera hayan dejado de lado la idea de probar con otra historia y un estilo algo distinto aunque con unas bases semejantes, y opten por hacer una versión más cercana. Pero de ahí al remake descarado que se han montado hay un trecho. Es un remedo barato, escrito y rodado con el mínimo esfuerzo.

La pareja de detectives, el entorno rural, el caso sórdido, las vidas desechas, los poderosos inalcanzables… No tardan mucho en notarse las excesivas similitudes, pero también que hay material para dos horas a lo sumo, no para ocho, así que el guionista Nic Pizzolatto trata de estirarlo todo lo que puede haciendo malabares muy evidentes y muy tramposos.

La narración en tres líneas temporales (los ochenta, los noventa, el 2015) es un engaño descarado, sólo enmaraña artificialmente una historia muy vista que pasa por muchos de los clichés del género. Tampoco tiene la profundidad esperada dado su tono serio y afectado, con lo que resulta predecible. Y a pesar de tanto enredo va muy justa de intriga. La primera temporada encontró un equilibrio muy llamativo, tanto que causó sensación, entre el drama personal y el suspense tan remarcados, de forma que resultaba una serie algo pagada de sí misma pero muy adictiva. Su densidad y sus trucos te incitaban a seguir viéndola. Prestabas atención al detalle, reunías pistas obsesionado con hallar la verdad, y compartías las miserias de los protagonistas. La presente es tan torpe en su soberbia que algunas veces me he reído, pero por lo general es más bien cargante a pesar de lo poco que llegar a contar.

Aunque no cae en el sensacionalismo burdo de Top of the Lake (Jane Campion, 2013) o Broadchurch (Chris Chibnall, 2013), el dramón del crimen es bastante impostado y tenemos que aguantar el trámite de pasar por algunos de los sospechosos habituales antes de entrar de una vez en la persecución de las pistas reales. Los padres con una vida caótica, el niñato chungo y el tipo raro al que acusan todos nos cuentan lo mismo de siempre, por mucho que lo intenten adornar. Pero una vez en marcha, el camino andado todavía parece muy trillado, y a la hora de forjar el aura de intriga todo es postizo, no emerge de la investigación, de lo que podamos pensar de un personaje u otros según la información que tenemos, sino que intentan atrapar con la estructura narrativa, con ganchos y trampas para forzar la expectación. Es decir, a lo Perdidos (J. J. Abrams, Damon Lindelof, 2004) y WestworldLisa Joy, Jonathan Nolan, 2016-). Cada dos por tres parece que vamos a avanzar en algo, pero saltamos a otra línea temporal dejándolo en el aire o, más cutre aún, los personajes dicen “luego llegaremos a eso”. Hay momentos bochornosos, como acabar un capítulo con un subidón de acción y empezar el siguiente con un relleno largo antes de volver a ese escenario; o la de veces que señalan que con las nuevas pruebas anularían la condena del primer juicio, pero por mucho que hablan, nadie dice quién es el condenado hasta bien entrada la serie.

Para rematar la sensación de engaño, los sospechosos que darán forma por fin al caso no aparecen hasta los dos últimos episodios, y fugazmente, es decir, nos han mareado con información falsa durante casi toda la temporada. Y claro, dándoles tan poco tiempo, sin ahondar en sus vidas y motivaciones, no llegan a convencer lo más mínimo, sobre todo cuando la resolución del caso es tan rebuscada. Porque finalmente no hay sorpresas a pesar de que toda la temporada es un anuncio de que algo grande va a pasar. Los últimos pasos de la investigación son un trámite aburrido, pues a pesar de los embustes y faroles es todo bien evidente desde hace tiempo. Por si no fuera suficientemente decepcionante, los intentos de meter un giro sorprendente llegan tarde y resultan muy exagerados. Esa revelación con un pie en la fantasía y otro en el culebrón es demencial.

Si la aguanté entera es en parte porque no me gusta dejar las cosas a medias, pero echando la vista atrás me parece tiempo perdido. Con el tirón de los dos protagonistas principales y sus intérpretes y el interés en ver la solución del caso llegué al ecuador de la temporada, y ya que estaba me obligué a acabar, pero en adelante sus graves carencias terminan por echar abajo lo poco que tenía para ofrecer, va decayendo cada vez más hasta llegar a un final lamentable.

Sin ser grandes protagonistas (los de la primera temporada tenían más tirón), enganchan lo suficiente con sus esfuerzos y penas y el estupendo papel de los actores. Wayne Hays no termina de encontrarse a gusto con su vida, como si le faltara algo tras volver de la guerra de Vietnam, y por ello va pasando por trabajos y relaciones como por inercia. Mahershala Ali, con el éxito del Óscar por Moonlight (2016) y a punto de llevarse otro por El libro verde (2018), quizá debería haber llamado más la atención, pero se ve que la serie arrastra bastante desgaste. Su papel es muy bueno en un registro difícil, el de la contención: su sufrimiento silencioso se entiende en cada escena. Roland West es más avispado y sociable que su compañero, lo que le permite ascender en el cuerpo, pero a la larga la investigación también lo marca. Stephen Dorff es un secundario sin mucho reconocimiento, pero está estupendo también en su gradual caída al infierno. Por cierto, el maquillaje para hacerlos viejos es magnífico, muy verosímil, aunque las excelentes interpretaciones también cuentan mucho. Amelia Reardon es una profesora que quiere escribir un libro sobre el caso e inicia una relación con Hays. Carmen Ejogo hace otro buen papel, mostrando adecuadamente el cambio de los momentos afables a las peleas. Tom Purcell es el padre afectado por la desaparición de los dos niños; Scoot McNairy, otro secundario de valor, transmite muy bien su desesperación.

No hay más figuras llamativas, así que deberían haberles sacado más partido. Su trayectoria no termina de convencer del todo por culpa de esa narrativa entrecortada en tres épocas. Toda la serie está atascada en un bucle, empeñada en no mostrar nada concreto hasta el final, así que la dinámica entre los detectives se atasca y diluye y el lado familiar de Hays resulta repetitivo y vulgar. Además, en la última gran metedura de pata del guionista, cierran la historia de los protagonistas en varios epílogos largos y cansinos en vez de hacerlo paralelamente a la resolución del caso, con lo que si ya la trama acaba mal, tienes que aguantar otros veinte minutos de dramón previsible.

Con una puesta en escena conservadora pero usada con sabiduría, la primera temporada terminó de forjar su aura tétrica pero absorbente. Esta tiene un aspecto visual demasiado convencional, con muchas partes que parecen hechas con prisas. Esa poca imaginación, sumada a la repetición de escenarios por la narración fragmentada, hace del visionado algo pesado, como si estuvieras viendo en el mismo episodio una y otra vez; y son todos larguísimos. También se echa de menos algún clímax de gran nivel, sea de tensión o de acción, como los que tuvieron las dos etapas anteriores. Tampoco han elegido una canción para los créditos al nivel de la primera, así que son tan aburridos que me los he saltado siempre.

Espero que la HBO haya aprendido por fin la lección de no extender miniseries que funcionaron por sí solas y además parecían deberse a un momento único de inspiración y también de predisposición del público. A cinco años del estreno de la primera temporada han llegado tantas series de estilo noir o a lo Seven (David Fincher, 1995) que ofreciendo tan poco es difícil que puedan sorprender.

Ver también:
Temporada 1 (2014)
Temporada 2 (2015)