Archivo mensual: abril 2013

JUEGO DE TRONOS – 304 – Y AHORA SU GUARDIA TERMINA.


304 – And Now His Watch is Ended
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Alex Graves.
Valoración:

Sinopsis:
La Guardia de la Noche enfrenta traiciones internas. La Hermandad decide los destinos de Arya y el Perro. Dany compra un ejército a un alto precio.

Resumen:
Los supervivientes de la expedición de Mormont siguen refugiados en el hogar de Craster. La falta de comida y la hostilidad lleva a varios miembros a la rebelión contra sus propios hermanos, revuelta en la que el Lord Comandante Mormont es asesinado. Sam se ve obligado a huir, y aprovecha para llevarse a Elí y su bebé.

Jaime, con la mano amputada y las palizas de sus captores, hace el esfuerzo de vivir por el apoyo que le da Brienne. Cersei está molesta porque Margaery está controlando a Joffrey. Arya es llevada a la guarida de la Hermandad sin Estandartes, y su líder, Beric Dondarrion, caballero fiel al difunto Ned Stark, quiere juzgar al Perro por sus crímenes. Theon descubre que su libertador es en realidad su captor, quien jugó con él para sacarle información.

Varys descubre el plan de Meñique de llevarse a Sansa a Nido de Águilas, y maquina en su contra, haciendo que los Tyrell le ofrezcan un matrimonio con Loras. Daenerys paga con su dragón el ejército de Inmaculados, pero con estos en posesión ordena que maten a los soldados de la ciudad, y a los amos, y liberen los esclavos.

Mejores frases:
-Varys: No dudo que la venganza que deseáis será vuestra con el tiempo, si tenéis estómago para hacerlo.

-Margaery (a Sansa): Una vez que me case con Joffrey, seré reina. Y si tú te casaras con Loras tu lugar estaría en Altojardín, ¿verdad? Seríamos hermanas, tú y yo.

-Rast (a Sam): ¡Corre rápido, Cerdi, y duerme bien! Una de estas noches te cortaré la garganta.

-Beric Dondarrion: Ned Stark me ordenó que ejecutase a vuestro hermano en nombre del rey Robert.
-El Perro: Ned Stark está muerto. El rey Robert está muerto. Mi hermano está vivo. Estáis luchando por fantasmas.

(en comillas el valyrio)
-Daenerys: ¿Está hecho, entonces? ¿Me pertenecen?
-Kraznys: “Está hecho. Ella sostiene el látigo.”
-Missandei: Vos sostenéis el látigo.
-Kraznys: “La puta tiene su ejército.”
-Daenerys: “¡Inmaculados!: ¡Avanzad al frente! ¡Alto!”
-Kraznys: “Dile a la puta que la bestia no viene.”
-Daenerys: “Un dragón no es un esclavo.”
-Kraznys: “¿Habláis valyrio?”
-Daenerys: “Soy Daenerys de la Tormenta, de la Casa Targaryen, de la sangre de la antigua Valyria. El valyrio es mi lengua materna. ¡Inmaculados! Matad a los amos, matad a los soldados, matad a todo hombre que sostenga un látigo, pero no hagáis daño a ningún niño. ¡Romped las cadenas de todo esclavo que veáis!”

-Daenerys: “Dracarys.”

-Daenerys: “¡Inmaculados! Habéis sido esclavos toda la vida. Hoy sois libres. Todo aquel que quiera irse es libre de hacerlo, y nadie le hará daño. Os doy mi palabra. ¿Quién luchará para mí, como hombres libres?”

Comentario:
El capítulo tiene un tramo inicial más que pausado lento, con menos intensidad o fuerza de lo acostumbrado. Se suceden conversaciones poco sustanciosas, y aunque algunas sirvan para ahondar en personajes varios lo hacen de forma demasiado superficial para lo que abultan. La parte de Jaime aunque necesaria no impacta, porque es muy simpe para todo lo que dura. Los lloriqueos de Cersei aportan bien poco, salvo en sentido criticable, pues su personaje es cada vez menos zorra implacable y más llorona amargada. El chiste de Pod era demasiado largo, pero volver a repetirlo en otro episodio es el remate de lo absurdo. Qué pensarían los guionistas que aporta el monólogo de Olenna ante una de sus nietas. La conversación de Margaery con Sansa se estira eternamente con morralla hueca: no hace falta tanta vuelta para mostrar que está ganándose su confianza, y más cuando ya lo ha hecho en capítulos anteriores. A la parte de Theon le falta bastante empaque. Y Bran… incluir una escena de un minuto, que ni llega a tener diálogo, es una clara forma de decir que no sabían qué hacer con ella; lo lógico hubiera sido dejarla para la próxima vez que aparezca este grupo, u omitirla porque muestra algo ya visto sin avanzar nada.

Una mención aparte merece la estancia en el tempo de Baelor, que también me resulta excesiva, en plan si aquí ponen tanto es porque han quitado de allí, algo que en este caso también se aplica también a los decorados y efectos especiales: cuánto alarde innecesario con el templo, cuánto plano picado y gran angular vamos a ver de algo que no es especialmente relevante, mientras que no hemos visto localizaciones sí importantes cuando era necesario, como Rocadragón en su momento o la todavía fantasma Aguasdulces. Y vaya pedazo de estatua tiene ahora Baelor… cuando la que se vio en la primera temporada era muy poca cosa.

Pero el gran problema del episodio es Varys, quien de estar desaparecido ahora copa una gran cantidad de metraje que a todas luces no merece. La escena con Tyrion es larguísima para lo poco que dice, y además es una invención innecesaria, pues encontrar al misterioso mago le quita todo el misterio, y confusa, pues si lo atrapa es absurdo que ejerza una venganza sin más, un tipo como Varys trataría de aprender sus secretos, con lo que si no lo hace (si se mantienen fieles al libro) quedará ilógico. Me pregunto qué sacará un no lector de esta escena.

El duelo con Meñique también llega a extremos incomprensibles. La presencia de Ros lo empeora, y el cansino y ridículo chiste de Pod lo remata. Que Varys averigüe las intenciones de Meñique con Sansa genera un montón de preguntas e incongruencias que pueden ir a peor: todo esto revela parte del plan supremo de Meñique, que no se conoce hasta el cuarto libro, quitando parte de la sorpresa cuando llegue ese momento… si es que llega, porque viendo cómo muestran abiertamente todo lo que piensa y hace, no va a quedar nada para mantener al personaje intrigante y sorprender en los momentos clave; también implica que sea Varys quien ponga en los Tyrell el interés sobre Sansa, limitando así la inteligencia y previsión de estos sin venir a cuento. Finalmente, cabe preguntarse por qué Varys monta tal jaleo, que parece que lo hace sólo para fastidiar a Meñique. Vaya duelo innecesario, rebuscado y largo cuando hay tantos personajes que requerían más tiempo.

Los veinte minutos finales se lanzan poco a poco hasta un desenlace glorioso, lo que sin duda ha levantado la impresión que deja el capítulo en los espectadores. Para mí si no fuera por el tramo final hubiera sido el más insatisfactorio de lo que llevamos de temporada.

La rebelión de la Guardia en el hogar de Craster es trágica y triste, y pone todo patas arriba. La caída de Mormont duele, el destino de Sam inquieta. Sin embargo, esta escena me parece precipitada y mejorable: como venía diciendo en capítulos anteriores, esta trama se ha trabajado con desgana, y si bien el desenlace impacta, no lo hace tanto como podría. La parte de Arya es intrigante y efectiva, presentando muy bien otro personaje nuevo, Beric Dondarrion (su aparición sin actor, con un extra, en la primera temporada es de las pocos momentos de previsión que han tenido los guionistas) y dando minutos al Perro, uno de los secundarios más atractivos. Pero esta última escena se merecía continuar, pues cortarla en su momento cumbre rompe toda la atmósfera y tensión generada.

Daenerys va de nuevo al grano, metiéndote sin rodeos en una escena que guarda un aura de drama e intriga latente: ¿pero qué haces dando el dragón, cómo va a acabar todo esto? Y de repente despierta su dragón interno, y te quedas con la misma cara que Missandei, Barristan y Jorah: la hostia con la chiquilla. La escena tiene un poder visual impresionante, pero mucho más fuerza emerge del guion: el plan de Dany, su conocimiento del idioma valyrio guardado en secreto, su temple, paciencia y fuerza en medidas justas, su discurso llamando a la libertad de los esclavos y cómo se gana al ejército liberándolos. Es una escena monumental, antológica, hermosa además de espectacular, digna de lo que la serie debería ser en todo momento, sobre todo en esta tercera temporada…

Pero no, la serie todavía no ha llegado de forma estable a ese nivel. Sí, es una adaptación muy fiel y bastante bien escrita, algo poco común en el mundo de las adaptaciones literarias, y más viendo el voluminoso y complejo original del que parte. Pero ver que a pesar de los buenos guiones y el excelente acabado visual se quedan constantemente a las puertas de lograr maravillas decepciona en la mayoría de capítulos y en la trayectoria global de la serie. En este episodio se ve muy bien este problema, o mejor dicho, limitación: las partes buenas son magníficas, pero el resto se queda a medio gas cuando tenía al alcance ser de ese nivel, y los pequeños añadidos o invenciones respecto a los libros no aportan nada. Si no hubieran mareado tanto la perdiz con Varys el resto de secciones, claramente más importantes, podrían haber tenido más dedicación. Dany es otro gran ejemplo de este escollo: después de caminar sin rumbo en su trama en Qarth en la segunda temporada ahora se han puesto las pilas y la hacen avanzar con buen ritmo, sin rodeos ni añadidos poco meditados, y ya vemos lo maravillosamente bien que está funcionando. Pues va siendo hora de que se las pongan también en el resto.

Algunos detalles para el final. Los efectos especiales vuelven a impresionar, con esos planos del ejército de Inmaculados o el citado vacile con el templo. A estas alturas mencionan Bastión de Tormentas, cuando no pinta nada; por el lado contrario me alegro de que metan algo de historia de los Targaryen, que sí es importante. ¿Por qué el juicio por combate del Perro se anuncia como si Dondarrion fuese un contrincante temible? Parece una forma sensacionalista de dar intriga a la escena, pero como no tiene nada que la sustente se queda en un truco barato indigno de una serie de este calibre.

HOUSE OF CARDS – TEMPORADA 1.

House of Cards
Netflix | 2013
Productores ejecutivos: Beau Willimon, David Fincher, Eric Roth, Joshua Donen, Kevin Spacey, Dana Brunetti.
Intérpretes: Kevin Spacey, Robin Wright, Michael Kelly, Kristen Connolly, Kate Mara, Corey Stoll.
Valoración:

Netflix es un canal creado para emitir a través de internet, mediante suscripción. Cuando han dado el paso a crear producciones propias sus ejecutivos han sido inteligentes, lo han visto claro: si quieren llamar la atención en el panorama televisivo actual hay que entrar con fuerza, con una producción de peso y calidad que ponga el nombre del canal en boca de todos. Para ello ficharon a David Fincher, Kevin Spacey y Robin Wright, figuras del cine de gran fama, y apostaron a lo grande con ellos: cien millones de dólares para rodar dos temporadas de una serie destinada a pegar fuerte.

House of Cards narra la venganza que se orquesta el congresista de la Casa Blanca Francis Underwood (Kevin Spacey) después de que no le dieran el puesto que deseaba. Urde planes a largo plazo para acabar con sus contrincantes y afianzar su posición, y en el proceso no le importa usar y destruir vidas, de hecho lo disfruta. Paralelamente vemos cómo su esposa Claire (Robin Wright) trata de sacar adelante su trabajo con organizaciones para mejorar el mundo y cómo una joven periodista (Kate Mara) está dispuesta a todo con tal de ganarse su jornal, incluso dejarse follar por un viejales como Francis. La serie es creación de Beau Willimon, siendo su primer trabajo importante como guionista, y se basa en una novela de 1989 de Michael Dobbs que ya tuvo una adaptación en la BBC en 1990.

La producción funciona muy bien en el aspecto visual e interpretativo. La puesta en escena sigue el ritmo marcado por David Fincher en el episodio piloto, con su estilo templado y pausado que genera atmósferas densas e intrigantes. La pena es que rara vez son usadas, porque el guión no llega a generar contenido como para que esas atmósferas lleven a algo tangible e interesante.

Sólo hay tres personajes principales que poco dan de sí y que en cada capítulo hacen siempre exactamente lo mismo (cuántos cigarrillos en la ventana nos vamos a tragar). Los secundarios son pocos también, e igualmente no muy llamativos. La odisea del congresista aburre porque avanza a paso de tortuga y con historias simples pero adornadas de forma presuntusuosa (luego me extiendo sobre esto), y los líos de la mujer no ofrecen nada de interés (el punto álgido de su trama es que se pelea con una empleada). Más atractiva resulta la vida laboral de la joven periodista, por mostrar algo más creíble y humano, pero su sección también anda estancada hasta que los guionistas se ponen las pilas en el capítulo final para tratar de montar un desenlace impactante, que no funciona porque todo lo que cuenta es previsible y debería haberse desarrollado a mitad de la temporada. El único que me ha llamado la atención ha sido el congresista de bajo rango Peter Russo (Corey Stoll), cuya trayectoria de autodestrucción avanza con mayor intensidad.

La historia se expone sin ritmo ni interés y de forma tan rebuscada y sensacionalista que llega a resultar considerablemente inverosímil y cargante. Todos los capítulos son lentos y algunos incluso insoportables, desarrollando en cincuenta minutos tramas que caben en diez, inflándolos con una narrativa presuntuosa y un estilo arrogante que resulta molesto, porque en realidad detrás del tono pretencioso no hay inteligencia ni contenido real. El sensacionalismo rebuscado de la sublime Boss funcionaba a la hora de conseguir una serie exagerada e intensa, pero lo que se ve aquí consigue el resultado contrario: todo resulta artifical, falso, teatralizado hasta perder la credibilidad. Los planes de Francis no hay quien se los trague, algunas de sus acciones no resultan verosímiles y muchas de ellas de hecho acaban siendo de un ridículo indescriptible: la fiesta organizada en el recinto privado de un hotel a base de amenazas cutres, la guerra política contra la huelga en las escuelas finalizada provocando un puñetazo… y sobre todo el asesinato que comete al final de temporada. El resto de juegos de lealtades, favores y presiones anda por el mismo camino: todo parte de una base predecible y aburrida pero se infla y retuerce hasta quedar grotescamente exagerado y presuntuoso.

Por si fuera poco, para intentar distinguirse del resto de series políticas y quizá incluso para hacer más digerible la pesada carrera de Francis, los guionistas idean una conexión con el espectador: el personaje habla a la cámara contando sus planes. Pero esto falla estrepitosamente también desde el primer capítulo al último: todo discurso explica lo que ya estamos viendo de forma obvia, subrayándolo en exceso sin aportar nada, y además juega en contra del personaje, haciéndolo más creído y cargante que cabrón listo. Vuelvo a comparar con Boss: el protagonista de aquella resultaba un hijo de puta aterrador pero fascinante, mientras que Francis Underwood es cansino.

House of Cards no parece haber sido una pérdida de dinero, pues al menos esta primera temporada ha tenido bastante éxito, pero su visionado me parece una auténtica pérdida de tiempo.

Por cierto, como curiosidad, la temporada la pusieron completa en la plataforma online del canal, y cada abonado podía elegir cuándo ver un capítulo sin tener que esperar la semana de rigor en televisión. Este es un paso importante a la hora de demostrar que Internet es el futuro.

THE WIRE (BAJO ESCUCHA) – II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS.

I. INTRODUCCIÓN
–> II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS
III. GÉNERO Y ALCANCE
IV. ESTRUCTURA DE TEMPORADAS Y PERSONAJES
V. GUION PERFECTO
VI. PUESTA EN ESCENA, REPARTO
VII. EL VISIONADO Y EL DOBLAJE

David Simon (1960, Washington D.C.) estudió para periodista y trabajó durante veinte años en el principal diario local de la ciudad de Baltimore The Baltimore Sun en la sección de crímenes, hasta que lo dejó en 1995 tras una etapa de desencanto con la profesión. Mientras se iba apartando del periodismo volcó su experiencia en un par de novelas, publicando en 1991 Homicide: A Year on the Killing Streets (Homicidio, un año en las calles de la muerte, editada en España hace pocos años) y en 1997, en colaboración con Ed Burns, The Corner: A Year in the Life of an Inner-City Neighborhood. Ambas fueron adaptadas a series de televisión como Homicide: Life on the Street (NBC, 1993-1999) y The Corner (miniserie de la HBO en el año 2000), contando con él como productor y guionista colaborador en la primera y como creador y guionista principal en la segunda.

Aunque sin llegar a tener malas audiencias ni adquirir más fama con el tiempo, de hecho mucho más recordadas son Policías de Nueva York (NYPD Blue, 1993-2005), Canción triste de Hill Street (Hill Street Blues, 1981-1987) o Ley y orden (Law & Order, 1990-2010), Homicidio fue también muy influyente a la hora de sentar las bases de las series modernas, de hecho profundizó más que esas en algunos temas y conceptos narrativos. Me temo que a pesar de su calidad y valentía, es indudable que si The Corner y Homicidio se citan ahora es porque The Wire les ha dado nueva vida.

Si la novela The Corner fue escrita junto a Ed Burns, en su adaptación este también se vio implicado, y así dio comienzo una férrea colaboración entre ambos. Burns (1946, Baltimore) fue detective de homicidios y narcóticos durante veinte años y luego profesor en la escuela pública, para terminar escribiendo literatura y televisión junto a Simon. Su larga experiencia en la vida de la ciudad sirvió como apoyo crucial tanto en The Corner como en The Wire como segundo guionista.

Después de The Wire, Simon (de nuevo acompañado por Ed Burns) realizó la miniserie Generation Kill (HBO, 2008), sobre el trabajo de un destacamento de soldados en Irak, basándose en el libro de un periodista de la revista Rolling Stones, Evan Wright. Aunque tenía en cierta manera el sello de Simon, lo cierto es que fue un poco monótona, falta de la garra y profundidad de sus otras creaciones.

Mucho mejor ha resultado Treme, creada junto a Eric Overmyer en 2010 también para HBO. Overmyer es un productor y escritor con larga experiencia en televisión (St. Elsewhere, famosa serie de médicos de los ochenta, y Ley y orden a la cabeza) y coincidió con Simon en Homicidio. Si The Wire era un cuadro de la ciudad de Baltimore y su esencia (crimen y pobreza), Treme hace lo mismo con New Orleans, centrándose en la vida alrededor de la música que hace famosa a la ciudad, y más concretamente en la situación penosa que dejó el paso del huracán Katrina. Como ocurrió con The Wire, su impacto es moderado, con audiencias mediocres, pero los que la vemos encontramos en ella uno de los mejores dramas de los últimos años, y espero que también se gane su hueco en la historia con el paso del tiempo.

JUEGO DE TRONOS – 303 – EL CAMINO DEL CASTIGO.


303 – Walk of Punishment
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: David Benioff.
Valoración:

Sinopsis:
Robb se establece en Aguasdulces. Jon es destinado a una misión contra sus hermanos. Los supervivientes de la Guardia de la Noche se reúnen. Jaime recibe un duro castigo.

Resumen:
Cat y Robb, en Aguasdulces, tratan con su familia, Edmure y el Pez Negro. El primero queda en entredicho al haber desobedecido una orden de Robb durante las batallas. Sam y el resto de supervivientes de la Guardia de la Noche llegan al hogar de Craster pidiendo asilo temporal. Jon es asignado por Mance a una expedición para escalar el Muro y atacar el Castillo Negro desde dos frentes ahora que la Guardia está mermada.

Daenerys decide comprar el ejército de Inmaculados: pagará uno de sus dragones por ellos. Tyrion es nombrado consejero de la moneda, pues Meñique se casará con Lysa Arryn para traer el Valle a la causa Lannister. Jaime trata de ganarse a sus captores con su ingenio, pero como respuesta recibe un duro castigo.

Theon está siendo ayudado a escapar por un chico misterioso. Arya y Gendry siguen en la Hermandad, pero Pastel Caliente se queda trabajando en una posada.

Mejores frases:
-Robb: Pretendía que nos persiguiese, y lo hubiese hecho, porque es un perro rabioso sin ningún tipo de mentalidad estratégica. Podría tener su cabeza en una pica ahora mismo. En vez de eso, tengo un molino.

-Tyrion: ¿Consejero de la Moneda? Se me da muy bien gastar el dinero, pero quizá toda una vida de escandalosa riqueza no me haya enseñado a administrarlo correctamente.

-Mance: ¿Cuántos hombres había aquí?
-Jon: Unos 300.
-Mance: ¿Y sabes lo que esos hombres son ahora?

-Mance: Cuando llegue el momento, encenderé la mayor hoguera que el Norte haya visto jamás.

-Barristan: Cuando vuestro hermano Rhaegar condujo a su ejército a la Batalla del Tridente, los hombres murieron por él porque creían en él, porque lo querían, no porque hubieran sido comprados en una subasta de esclavos. Ese día luché al lado del último dragón, Alteza. Sangré a su lado.
-Jorah: Rhaegar luchó de forma valiente, Rhaegar luchó de forma noble, y Rhaegar murió.
Dany: ¿Lo conocíais bien, Ser Barristan?
-Barristan: Así es, Alteza. El mejor hombre que he conocido.
-Dany: Me gustaría haberlo conocido. Pero no era el último dragón.

-Missandei: El amo Kraznys pregunta cómo proponéis pagar los 7.877 Inmaculados restantes.
-Dany: Tengo dragones. Os daré uno.

-Locke (a Jaime): No eres nada sin tu padre, y tu padre no está aquí. Nunca lo olvides. ¡Esto debería ayudarte a recordarlo!

Comentario:
La sección de Aguasdulces es muy correcta a la hora de presentar nuevos personajes, con dos escenas concisas y muy definitorias sobre la personalidad de Edmure y el Pez Negro: la de la barca con las flechas y la bronca de Robb a Edmure muestran cómo el hermano menor de Catelyn no es capaz de encontrar una forma de destacar entre grandes hombres. En otra breve escena introducen bien a dos chiquillos Lannister que están prisioneros, sentando las bases de una pequeña e interesante trama futura en Aguasdulces. Pero lo que ha funcionado bien en el guion no lo ha hecho tanto en lo visual: por fin sale Aguasdulces… pero en realidad no llegamos a verla, y me parece necesario tener una referencia visual para focalizar bien dónde estamos ubicados.

En la corte tenemos la mejor escena del capítulo: el sublime juego de las sillas. Sin diálogo alguno se muestra a la perfección la posición, intenciones y ambiciones de todo el Consejo del Rey. Lástima que lo sutil no siga presente en el resto de la parte de Tyrion: lo de Pod y las putas se alarga demasiado y baja el ritmo en la parte final del episodio, que acaba además con la presencia un poco desaprovechada de Jaime y Brienne. Estos destacan por el vínculo incipiente entre ambos, donde él empieza a preocuparse por ella (intentando evitar la violación), pero aparte de eso no hay nada llamativo hasta el golpe de efecto final con la amputación, que a mi modo de ver queda un poco precipitado, quizá buscando la sorpresa, y por ello pierde fuerza.

Arya sale lo justo para despedir a Pastel Caliente en una escena divertida y emotiva a la vez. La presencia de Stannis y Melisandre puede pasar desapercibida, pero quien esté al tanto de las noticias sabrá que abre una trama que cambiará algunas cosas con respecto al libro (y en principio no parece mala idea, pero veremos cómo lo desarrollan). Más Allá del Muro, tanto Sam como Jon siguen sentando muy poco a poco las bases de sus historias, y siguen dejando la miel en los labios, pidiendo a gritos más tiempo para ahondar en sus tramas y sus personalidades. Theon continúa sembrando la semilla del desconcierto, y pienso que deben llevarlo a algo concreto porque el misterio está perdiendo fuelle al no aumentar el interés.

Daenerys lidia con sus dudas sobre el camino a seguir. Está claro que la esclavitud es algo que desprecia, pero a la vez los ocho mil Inmaculados parecen esenciales para partir de una vez en la conquista de su destino. La duda de si planea algo o va a la desesperada tiene que ser interesante para los no lectores, y en momentos como este me gustaría serlo, porque me pierdo parte de la intriga y no puedo formar esperanzas de ningún tipo sobre su futuro, porque ya lo conozco.

Como capítulo de transición o exposición arrastra el problema de que por sí solo no causa mucho impacto. Pero hay que decir que es notable como los anteriores, solamente un poco menos jugoso.

UTOPIA – TEMPORADA 1.

Channel 4 | 2013
Suspense | 6 cap. de 48-60 min.
Productores ejecutivos: Dennis Kelly, Jane Featherstone, Karen Wilson.
Intérpretes: Fiona O’Shaughnessy, Alexandra Roach, Adeel Akhtar, Nathan Stewart-Jarrett, Anna Madeley, Paul Higgins, Oliver Woolford, Emilia Jones, Stephen Rea, Neil Maskell.
Valoración:

Utopia es un extraño y arriesgado thriller donde la aparición de una segunda parte de un comic de culto enmascara una conspiración política en la que varias facciones (incluyendo miembros del gobierno y espías) y varios individuos dispares quieren hallarlo antes que el resto porque oculta alguna clase de información vital. En esta cadena de acontecimientos se ven envueltos de lleno unos jóvenes fans que se conocen por internet y ahora deberán luchar por sus vidas.

El comienzo de la serie impresiona bastante gracias a su arrebatadora fuerza visual, con un estilo artístico hipnotizante y una estructura narrativa centrada en obtener la escenificación más rebuscada y fascinante. La fotografía de planos amplísimos (casi todos los encuadres son de cuerpo medio o entero) se apoya en una selección de localizaciones estupenda. La búsqueda de patrones y colores, de encuadres mágicos, de escenas cautivadoras es constante y no por sensacionalista resulta menos eficaz. Rematando el acabado con una extraña y acertada música se logra un experimento cinematográfico tan llamativo que entra por los ojos de forma rápida y contundente: cada plano es una pequeña maravilla por sí misma, y la construcción de muchas escenas resulta embelesadora de forma que hasta la violencia y la sangre, y hay cantidad de ambas, parecen hermosas.

Sin embargo, si no en el primer capítulo sí en el segundo se ve rápidamente que no hay nada más en la serie aparte de su vanguardismo visual. Es más, me resulta evidente que el producto nace como engañabobos, que pusieron todo su esfuerzo en lograr algo atractivo por fuera con lo que llamar la atención, porque el guión no se ha trabajado tanto como la puesta en escena. El libreto se limita a buscar un momento espectacular en cada episodio mientras se descuida por completo el resto del metraje. Algunas de estas secuencias además son inaceptables, por inverosímiles incluso en el contexto rebuscado que se propone. Por ejemplo, la matanza del colegio evidencia claramente las intenciones de sorprender e impactar, pero olvidando cualquier atisbo de credibilidad y consistencia con la trama.

La historia es simple cuando no estúpida, y aburrida, muy aburrida. La trama es horrible, el tempo narrativo pésimo, los personajes poco interesantes. El desarrollo de la conspiración va a trompicones, con mucho artificio y poca consistencia. Las sorpresas cuando llegan se ven como trampas argumentales muy cutres. El desenlace es mitad previsible mitad paridas absurdas: llega un momento en que no importa la conspiración, porque lo que puede entenderse es trivial por mucho que se muestre de forma rebuscada, y no se trabaja lo más mínimo su trascendencia, su impacto, su verosimilitud, pues hace agua por todas partes. El destino de los personajes no llegó a importante, son marionetas de la trama, pues aunque en principio no estuvieran mal descritos conforme avanza la temporada se estancan y terminan perdiendo todo atractivo.

Utopia es infumable cuando no ridícula. Y ha tenido éxito, muchos espectadores han caído ante un hechizo que es semejante al de Lost (Perdidos) en sus delirantes temporadas finales: un misterio sin nada detrás y unos cuantos fuegos artificiales que tapen un poco los huecos a los ojos de espectadores fáciles de engañar. De hecho, a pesar de su forma de miniserie cerrada, su buena recepción ha garantizado una segunda temporada. Con un poco de suerte aprenderán de sus errores y darán más peso a la escritura, pero lo más probable es que expriman el éxito repitiendo la jugada.

DEFIANCE – CAPÍTULO PILOTO.

Defiance
Syfy | 2013
Productores ejecutivos: Rockne S. O’Bannon, Michael Taylor, Kevin Murphy.
Intérpretes: Grant Bowler, Julie Benz, Stephanie Leonidas, Tony Curran, Jaime Murray, Graham Greene, Mia Kishner, Trenna Keating.
Valoración:

De expectativas vive el fan de la ciencia-ficción en cine y televisión, pues debido a que los títulos que nacen son pocos, los llamativos menos aún y los realmente notables son auténticos milagros, estamos siempre al tanto de cada nueva producción esperando para ver si por fin nos ofrecen una buena obra del género. En esta situación es comprensible que Defiance generara muy altas expectativas, porque además nace en Syfy, la cadena supuestamente dedicada a la ciencia-ficción pero que desde el éxito de Galactica no ha realizado nada digno, sólo procedimentales juveniles sin interés, y la han presentado como una ambiciosa apuesta con la que volvían a lo grande. Y por si fuera poco ha sido creada por dos grandes autores del género, Rockne S. O’Bannon (creador de Farscape) y Michael Taylor (co-guionista de Galactica).

Pero la decepción que me ha supuesto el visionado del episodio piloto ha sido monumental, inconmensurable. Por desgracia, Defiance nace como otro truño insoportable de western-drama-familiar simple y cutre en la estela de las horribles Terra Nova y Falling Skies… Es más, este inicio me ha parecido inferior al de esas dos, que ya eran flojos de por sí. Con O’Bannon esperaba algo más de empaque en los personajes y diálogos, y con Taylor es imposible no pensar en que el tono adulto y oscuro de Galactica estaría presente. Nada de eso se ve aquí.

La descripción inicial de los personajes es superficial, el dibujo no mejora a pesar de lo largo que es el capítulo y todos terminan siendo arquetipos monocromáticos de trayectoria previsible, con lo que además de nada interesantes llegan a resultar cargantes. Si se salva alguno es el protagonista, gracias al carisma que le imprime el actor Grant Bowler (True Blood). El resto del reparto es bastante pobretón, y únicamente la experiencia de la siempre bella Julie Benz (Buffy, Angel, Dexter) podría ser una baza, pero su rol es tan limitado que no sé si podrá sacar algo de él.

La trama del capítulo es insulsa, tan trivial y predecible que me pregunto por qué no pusieron más énfasis en los personajes y la definición del entorno. Nos encontramos ante el enésimo relato del forastero que llega a un pueblo y es mirado de reojo hasta que muestra su valía y se gana su posición; allí estarán las dos familias enfrentadas por tierras y poder, con sus vástagos ligando entre ellos a pesar de las prohibiciones de los padres; tendremos también a la lideresa buena y amistosa, que resulta poco creíble en un entorno tan hostil; y por supuesto no pueden faltar las putas del burdel. Qué importa que haya alienígenas de por medio, si el doctor será el doctor majete y el villano será el villano plasta por mucho maquillaje y artefactos científicomágicos que lleven encima.

La introducción en la historia es confusa, no se entiende qué ocurrió en la invasión y guerra y cómo acabaron. Las numerosas razas alienígenas se presentan fatal, no se sabe cuáles las son razas enemigas, qué buscaban con la guerra y qué buscan después de ella, y tampoco se explica la trayectoria de las que no son hostiles y acabaron amigadas con el hombre. Vamos, el simple quién luchó contra quién y por qué no se expone con claridad, y con este caos de facciones no hay quien se entere de cómo se estructura la sociedad global. En el pueblo la estructura es la opuesta: como he descrito en el párrafo anterior los guionistas se aferran al western-drama cosa mala, y todo resulta esquematizado y simplón. Así pues, cabe preguntarse para qué tanta tontería con los alienígenas si vas a contar lo mismo de siempre con la fórmula de siempre.

El episodio es lento y desesperantemente aburrido, y ni siquiera funciona como serie cutre (es decir, que hiciera gracia por mala), a pesar de que el aspecto visual empuja bastante hacia la carcajada. Y esa es otra: ¿cómo una serie actual puede lucir tan mal? Parece rodada en la época de Babylon 5 y Seaquest. La puesta en escena es floja (dirección, fotografía y montaje reguleros) y el nivel de producción sorprendentemente bajo: los escenarios y el vestuario hechos con restos se justifica con el mundo post-apocalipsis, pero el diseño de los alienígenas es vago y pobretón (las pelucas dan risa) y sobre todo los efectos digitales son penosos, y no comprendo cómo los han convertido en parte esencial de la narración (muchos exteriores y escenas enteras son realizados por ordenador). Se supone que han pasado diez años desde Galactica, y los efectos digitales parecen diez años anteriores a ella. Con este panorama, es entendible que la batalla final sea un plano sobre el cartón piedra y otro sobre los muñecos digitales, y alternando así todo el rato, sin escenificación ni tensión alguna, hasta dejar claro que toda la supuesta ambición con la que nace la serie es puro humo, que esto es una producción menor hecha sin talento ni ganas. Como decía al iniciar la crítica, que el guión venga de semejantes autores y la producción de semejante cadena resulta incomprensible y decepcionante.

La serie debería fracasar estrepitosamente, pero dos cosas pueden ocurrir: una es que no lo haga, pues hay muchas basuras exitosas, otra es que sí caiga pero esto suponga que de nuevo Syfy se olvide de plantearse producir series de ciencia-ficción complejas y costosas. Se mire como se mire, el espectador exigente pierde.

Por cierto, la serie va acompañada de un videojuego, y se supone que son producciones complementarias. Es un concepto que no me interesa lo más mínimo: no me hace ni pizca de gracia la idea de estar siempre pendiente de los complementos que vayan sacando sobre una serie (los cansinos webisodes, y ahora esto) o película (los cortos de Matrix es el caso más conocido) para poder entenderla mejor, sobre todo cuando es evidente que es un movimiento comercial y no artístico.

THE WIRE (BAJO ESCUCHA) – I. INTRODUCCIÓN.

–> I. INTRODUCCIÓN
II. SUS CREADORES: DAVID SIMON Y ED BURNS
III. GÉNERO Y ALCANCE
IV. ESTRUCTURA DE TEMPORADAS Y PERSONAJES
V. GUION PERFECTO
VI. PUESTA EN ESCENA, REPARTO
VII. EL VISIONADO Y EL DOBLAJE

Mientras Los Soprano (1999-2007) y A dos metros bajo tierra (2001-2005) arrasaban de forma espectacular en audiencias (la primera batió récords en su final, con 12 millones de espectadores), reconocimiento (críticas entusiastas, presencia constante en medios) y premios (ganaron todo lo posible y más), The Wire (Bajo escucha, 2002-2008) no tuvo un éxito inmediato. Se ha llegado a decir que no la veía nadie e incluso que fue un fracaso claro, pero no es del todo cierto, es algo que ha surgido con la leyenda que se está formando a su alrededor. En realidad no le fue especialmente mal en audiencias en su tramo inicial, con una media de 4 millones en sus mejores momentos, una cifra que supone un éxito para un canal como la HBO (sin ir más lejos, a la famosa Juego de tronos le ha costado tres temporadas alcanzar esos números). Sin embargo, sí es cierto que no llegó a consolidarse y en vez de ganar fue perdiéndolas paulatinamente, lo que sumado a su poco impacto llevó a que llegaran a plantearse darle fin dos temporadas antes de lo previsto.

Puedo entender que no alcanzara la popularidad inmediatamente, pero que los críticos de las academias de premios, obligados en teoría a ver todo y elegir lo mejor, ni se dieran cuenta de su existencia… bueno, es la enésima prueba de que los Emmys y Globos de Oro y demás se mueven únicamente por la moda del momento, y citarlos como referentes de calidad y seguirlos para ver qué es supuestamente lo mejor del años es una pérdida de tiempo. Fue precisamente el tiempo el que la puso en su lugar, como suele ocurrir. Nada más terminar de emitirse ya empezaba a notarse un creciente apoyo en internet, tanto de mano de unos pocos críticos como de un cada vez mayor número de admiradores. El rumor de que era no sólo una serie muy a tener en cuenta entre las joyas de la HBO, sino que probablemente fuera la mejor producción de la historia de la televisión, fue ganando fuerza despacio pero imparable. Conforme han ido pasando los años el boca a boca le hizo adquirir el prestigio que merecía, y a día de hoy es raro quien no la ha visto o al menos ha escuchado hablar de ella, y las ventas de dvd parece que han dado sus frutos.

La versión española del canal de pago TNT, disponible desde 2007 en varias plataformas (en satélite a través de Canal+, en cable por varios), emitió la serie por primera vez en castellano entre 2007 y 2008, en una emisión cuidada en algunos aspectos, pues fue rodeada de reportajes varios y luego continuaron con otras series de David Simon, y en otros bastante descuidada, pues su doblaje hecho con poco dinero y recursos deja muchísimo que desear. Al tratarse de un canal muy minoritario, pocos nuevos seguidores lograría. Si The Wire ha llegado a conocerse en nuestro país principalmente a través del boca a boca en internet. En la actualidad, tanta gente habla de ella citándola como obra maestra imprescindible que incluso puede ser contraproducente, debido al efecto saturación.