Archivo mensual: abril 2016

SENSE8 – TEMPORADA 1.

Netflix | 2015
Productores ejecutivos: J. Michael Straczynski, Lilly Wachowski, Lana Wachowski, varios.
Intérpretes: Aml Ameen, Doona Bae, Jamie Clayton, Tina Desai, Tina Desai, Tuppence Middleton, Max Riemelt, Miguel Ángel Silvestre, Brian J. Smith, Freema Agyeman, Naveen Andrews, Eréndira Ibarra, Alfonso Herrera, Max Mauff, Purab Kohli, Terrence Mann, , Daryl Hannah, Ness Bautista, Paul Ogola, Anupam Kher.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo describo la premisa y los protagonistas.–

Tres guionistas con insuperables hitos de la ciencia-ficción en su currículo se unen para crear una serie que anuncian como de gran ambición y originalidad, en un canal, Netflix, dispuesto explorar nuevas fronteras. Joe Michael Straczynski nos trajo Babylon 5, una producción sin parangón en cuanto a número y calidad de tramas y personajes, que además evolucionaron por caminos nunca vistos, con la que reescribió todo concepto y norma de narración televisiva desde la sombra, pues no triunfó entre el gran público. Las hermanas Wachowski rompieron esquemas con Matrix, una película inspirada por dentro pero realmente fascinante en su envoltorio que fue un gran éxito de taquilla e influyó considerablemente en el cine posterior. Con Sense8 aseguran que cambiarán el lenguaje de las series con un relato único y revolucionario. ¿Lo conseguirán?

Ocho individuos en ocho países distintos empiezan a descubrir que tienen una conexión entre ellos: ver y sentir lo que ven y sienten los otros, compartir experiencias y habilidades. Esta primera temporada de doce capítulos se centra en presentar sus formas de ser y mostrar como comienzan a explorar sus nuevas relaciones y capacidades. De fondo hay una trama de conspiraciones y un universo con gran potencial que ya veremos cómo crece, pues apenas acaba de empezar a manifestarse. Por ello quizá no sea para el gusto de todos los espectadores. Quien esperara sumergirse de lleno en conspiraciones secretas e individuos con poderes en lucha constante se puede llevar una decepción al encontrarse con un drama humano íntimo y emotivo donde lo que se narra es cómo personas normales que enfrentan penurias normales se hallan en una situación nueva y desconocida. Dicho de otra forma, Sense8 no es ciencia-ficción más pura al estilo Expediente X, Fringe y semejantes, sino un drama que habla de las relaciones humanas en un mundo que pese a la globalización parece cada vez más solitario y complicado, y para ello se basa en una premisa muy imaginativa con un pie en la ciencia-ficción. Se acercaría más al estilo inicial de Orphan Black, donde primaban los problemas personales de las clones y las intrigas estaban más en segundo plano. Otro punto de conflicto para muchos puede ser que aborda especialmente temas sobre el amor y la sexualidad, pilares fundamentales en la vida, pero además lo hace con unas historias y escenas muy explícitas: es una obra valiente como pocas, dispuesta a luchar contra tabúes que todavía mantienen muchas sociedades. Así pues, quienes vayan con ideas preconcebidas de género y estilo deberán abrir sus mentes y corazones si pretenden disfrutarla.

Capheus (Aml Ameen) vive en Nairobi, sobreviviendo como puede como conductor de un minibús. Su madre tiene SIDA y desespera por sacar suficiente dinero para medicinas de calidad, porque los sucedáneos y productos adulterados abundan en África. Su gran afición es Van Damme, y en sus películas querría inspirarse a la hora de enfrentar los problemas con las bandas criminales que asolan el lugar, pero es un buenazo que no está hecho para la violencia. En Seúl, Sun Bak (Doona Bae) vive a la sombra de su padre y su hermano, que la relegan en la empresa familiar por ser mujer; descarga su estrés y frustración participando en combates de kickboxing (boxeo con artes marciales). En San Francisco, la hacker Nomi Marks (Jamie Clayton) lleva una vida feliz desde que dejó atrás el cuerpo de hombre con el que nació y tiene una novia a la que ama con pasión, Amanita (Freema Agyeman). En Mumbai, Kala Dandekar (Tina Desai) tiene un buen trabajo y una familia amorosa, pero vive una tormenta de sentimientos ante su inminente matrimonio. Riley Blue (Tuppence Middleton) es islandesa pero trabaja en Londres como DJ; huyó de algún drama familiar pero aquí no termina de encontrar un sitio para echar raíces. En Berlín, Wolfgang Bogdanow (Max Riemelt) sigue los pasos de su padre como experto asaltador de cajas fuertes, apoyado por su fiel amigo Felix (Max Mauff). En Méjico, Lito Rodriguez (Miguel Ángel Silvestre) es un exitoso actor de películas de acción con tono de culebrón. Su condición de estrella lo empuja a mantener su homosexualidad en privado, con lo que lleva una doble vida: de cara al público su novia es otra celebridad, Daniela (Eréndira Ibarra), pero en secreto vive con su gran amor, Hernando (Alfonso Herrera). Will Gorski (Brian J. Smith) trata de ser un honrado policía de Chicago, pero el despertar del vínculo con los demás lo mete en varios líos.

Cada lugar tiene sus propios secundarios, las familias de cada protagonista y los grupos con los que se relacionan o chocan, de forma que esto prácticamente termina siendo ocho series dramáticas unidas en una mediante el enlace surgido entre ellos así como por una temática global. Todo versa sobre cómo tratamos de hacernos un lugar en el mundo luchando con lo que nos va cayendo encima, donde elegir con libertad total es muy complicado porque estamos siempre atados por las convenciones sociales y nuestros conflictos internos. Conocemos a cada individuo cuando están embarcándose, lo quieran o no, en algunos de los momentos más importantes de sus vidas, ante un inminente cambio o maduración más allá de lo que antes si quiera podían imaginar. Pero el impulso para andar o sortear ese camino tan difícil llega por vías inesperadas…

Gorski se encuentra con un tipo misterioso llamado Jonas Maliki (Naveen Andrews), quien le explica que son un grupo de “sensates” (se podría traducir como “conscientes”) y acaban de tener su “segundo nacimiento”, esto es, tener conocimiento de los demás miembros del grupo de ocho. Le enseña los primeros pasos de esta vida, donde deberán aprender cómo conectar unos con otros y transmitirse sus habilidades. Lito tiene un bajón cuando a Sun le llega la regla, Capheus zurra de lo lindo cuando deja entrar a Sun, Nomi usa los conocimientos policiales de Gorski para sus hackeos, etc. Pero Jonas también avisa sobre quienes va tras ellos con oscuras intenciones, como un tal Whispers o Susurros (Terrence Mann). Aquí surgen los misterios y la conspiración secreta: quién es y qué pretende el tal Whispers y qué es esa organización para la que trabaja, cuál es la afiliación real de Jonas, si hay otros sensates hay por el mundo, qué vivieron Gorski y Riley de jóvenes, etc. Sabiendo que a los tres escritores les gustan los universos elaborados (aunque El destino de Júpiter de las Wachowski terminara siendo una chapuza), sumado a que Straczynski desarrolla sus narraciones con mucha calma y de hecho afirma que planean cinco temporadas, yo apuesto a que veremos tramas mucho más complejas que se irán exponiendo poco a poco.

Pero por ahora la magia radica en su fuerza emocional, tanto por la íntima relación que puedes establecer con sus maravillosos personajes como por la energía y simpatía que sacan los escritores de aventuras en apariencia convencionales. Aquí hay que señalar el hábil estilo empleado, que muchos no han sabido ver y lo han usado como fallida crítica. Se utilizan los clichés y tópicos con mucha sabiduría, primero, para ubicarnos en lugares y situaciones reconocibles, de forma que introducirte en las culturas y los protagonistas sea más fácil y rápido, y segundo, para mostrar diversidad cultural y sexual y romper tabúes de manera más orgánica o natural. La sección de Kala ejemplifica muy bien ese punto inicial a base de clichés: los temas típicos de matrimonios y religión que la gente asocia a India sólo son el punto de partida de una historia que fluye de forma muy sencilla, casi tontorrona, pero amena, y cuando te ha ganado aporta conflictos más realistas y profundos. Si hubieran empezado con un relato sobre aspectos que no son parte del conocimiento común no hubieran llegado con tanta facilidad al espectador, o hubieran necesitado mucha exposición para que entendiéramos el contexto y con ello las acciones de los protagonistas. Así que apuestan por introducirte primero dentro del personaje y luego abrir poco a poco el horizonte de su mundo. Por ejemplo, yo no conocía las disputas entre tradición y modernización que hay entre los templos que no quieren cambiar nada y los ricos que quieren adaptarse al resto del mundo borrando sus raíces en una malentendida globalización; y la escena de Kala de niña en la cabalgata de Ganesha no habría resultado tan bonita sin comprender íntimamente su visión de la religión. En cuanto a tratar tabúes partiendo de tópicos, el mejor ejemplo es Lito, donde una vez nos tienen atrapados con la loca aventura en tono de humor culebronesco clásica de Méjico, le dan la vuelta haciendo que la doble vida, el triángulo amoroso y demás líos, traten sobre la homosexualidad de los implicados, jugando así hábilmente con la normalización del asunto.

Aunque realmente las Wachowski se lanzan a la normalización total, incluyendo también a la transexual y lesbiana Nomi, haciendo un alegato inspirado en sus vidas, pues tanto ellas como la intérprete de ese rol, Jamie Clayton, vivieron como hombres durante muchos años por miedo al qué dirán los demás. Lana se transformó hace algunos años, pero Lilly no se atrevió a salir del armario hasta hace poco. Este es un avance que a pesar de la lucha constante no se atreven a dar en canales tradicionales, pero a Netflix y Amazon (con Orange is the New Black y Transparent antes de Sense8), emitiendo por internet y con directivos abiertos a todo, no les afectan los grupos de presión sociopolíticos que imponen doctrinas morales arcaicas por todo el globo, ni temen espantadas de empresas anunciantes tras los lloriqueos de espectadores con prejuicios.

Pero este alegato sobre la diversidad va mucho más allá. Como los preciosos títulos de crédito vaticinan, toda la serie es una oda a la humanidad: se muestran distintas vidas, culturas, religiones, trabajos, sexualidad y formas de entender el mundo para hablar sobre qué nos define y une como humanos, para señalar que las diferencias realmente no deberían separarnos porque todos anhelamos tanto las mismas necesidades básicas (familia, sustento, amor) como los mismos placeres (el arte como nexo de unión es esencial, en especial la música).

Estamos pues ante una obra con muchos niveles distintos combinados a la perfección y varias lecturas posibles debido a su tono humanista y filosófico. Cada aventura personal es diferente y atractiva por sí sola, pero pronto se fusionan con las demás ofreciendo nuevas perspectivas. El universo imaginario latente promete mucho. Y sobre todo, la magia y belleza que destila es incomparable, resultando enormemente emotiva y conmovedora.

El único pero es que alguna sección puede no llamarte tanto la atención como otras. Siendo una producción muy subjetiva en todos sus estratos, cada cual tendrá sus partes preferidas. A mí se me hizo un poco pesado el conflicto de Capheus con el capo del lugar, pues a pesar de que me cae tan bien como los demás y las partes de acción son de cine de alto nivel, me pareció alargar demasiado algo un tanto convencional. Por ejemplo, la labor policial de Gorski podría haber ido por ese mismo camino, pero se limitan a exponer su forma de ser y de trabajar y luego lo sumergen en la trama de persecución a los sensates, con lo que no llega a aparecer desgaste. De todas formas, no estoy hablando de grandes fallos, sólo hubiera reducido un poco el viaje de Capheus y le hubiera dado más tiempo al arco final que une a todos, pues pasa en un suspiro pese a ser tan importante, y quizá hubiera matizado mejor algún tramo de Sun, ya que el lío empresarial queda resumido en sus clásicos giros (familiares sacrificándose por otro) y el paso por la cárcel no me parece muy bien relacionado con su maduración personal. Por esas ligeras carencias se resiente un poco el ritmo en el tramo central.

En cuanto a mis secciones las favoritas, me ganaron bien rápido Nomi y Amanita, una pareja entrañable, la odisea de Lito en tono cómico me resultó divertidísima, el romance entre Kala y Wolfgang es muy hermoso, y sobre todo me cautivó la melancolía de Riley y cómo se desgranan poco a poco las penurias que arrastra. Pero de una forma u otra me apasionaron todas las historias, y tenemos infinidad de momentos memorables que te pueden hacer reír, llorar, reflexionar… todo en un solo capítulo. Destaco sólo algunos instantes que gustaron especialmente, pero hay muchos inolvidables: Capheus reflexionando con Sun (mientras ella anda por un concurrido paseo), los momentos musicales como el What’s Up de 4 Non Blondes, Wolfgang conociendo a Kala en diversas situaciones (la canción, los baños, la boda), Sun y Riley hablando ante el amanecer londinense, Capheus canalizando la ira de Sun para zurrar a los matones, Lito sufriendo la menstruación de Sun, muchos encuentros de Riley y Gorski, Lito y Nomi repasando sus pasados ante un cuadro, la persecución en coche de Gorski a Jonas, el polvo compartido entre todos, cuando van recordando sus partos… y como colofón pondría las revelaciones sobre el pasado de Riley, que te estrujarán el corazón.

Pero hablando de niveles llegamos a otro esencial: la puesta en escena. Este guion que combina lo introspectivo con lo ambicioso (ocho escenarios distintos en todo el mundo unidos narrativa y visualmente) podría haberse quedado a medio camino de sus objetivos si no se hubiera plasmado en imágenes de la mejor forma posible. Pero las Wachowski tienen experiencia de sobra en superproducciones, Netflix les soltó talonario, y se rodearon de un equipo de primera con el que han filmado una de las series más espectaculares de los últimos años.

Lo primero que salta a la vista es la poderosa impronta visual. Entre la fantástica iluminación y el tono cinematográfico (planos amplios y elaborados) la fotografía resulta cautivadora. El gran John Toll (La delgada línea roja, Braveheart) lidera este departamento con un resultado extraordinario. Lo segundo que llama la atención son los saltos entre ciudades tan distantes entre sí, donde además enseguida te van a dejar completamente pasmado con la conexión que nace entre los personajes, donde cualquier secuencia, algunas muy difíciles como las peleas cuerpo a cuerpo, mezcla los distintos protagonistas y escenarios de forma increíble. El esfuerzo para planificar, rodar y editar todo esto ha tenido que ser monumental, y la labor de vigilar la continuidad (vestuario, maquillaje, posición de cada persona… ¡incluso las diferencias horarias!) nunca ha sido tan complicada y esencial.

Además el dinero luce a lo grande. Resulta impresionante la variedad de localizaciones, los constantes exteriores, las secuencias de gran tamaño (la pelea final de Capheus y la posterior persecución) y dificultad (los tiroteos que rueda Lito son puro vacile). Pero además súmale que buscaron coincidir las fechas con eventos relevantes para el argumento: el orgullo gay de San Francisco, un festival hindú sobre Ganesha, etc. No ha trascendido el presupuesto, pero contando la cantidad equipos de trabajo en distintas partes del mundo (atención a la larga lista de créditos) y la ampulosidad del aspecto visual, y a tenor del único comentario que se ha visto en boca de un directivo de Netflix, diciendo que estaría cerca de las últimas superproducciones de las Wachowski (El destino de Júpiter y El atlas de las nubes), yo apostaría por al menos un mínimo de 100 millones de dólares, pero estoy seguro de que tiene que ser más; o eso, o lo han exprimido muy bien.

Para dirigir este colosal proyecto las Wachowski emplearon a gente de confianza, autores con los que ya habían trabajado: con Tom Tykwer dirigieron a tres manos El atlas de las nubes (y en su haber tiene otras como El perfume y Corre Lola, corre), James McTeigue empezó como su director de segunda unidad pero acabó dirigiendo para ellas V de Vendetta, y finalmente dieron una oportunidad al encargado de los efectos especiales Dan Glass, también colaborador habitual. El rodaje se repartió por ciudades, no por capítulos, que suele ser lo común, aunque como productoras ejecutivas las Wachowski terminaron pasando por todas las localizaciones tanto para controlar el trabajo como para dirigir las partes más complicadas; afirman que se hicieron como ciento sesenta mil kilómetros en avión en un año. Así pues, cada episodio tiene metraje de todos los directores… y a pesar de toda esa ambición y complejidad el resultado es asombroso por su equilibrio y altísima calidad.

El casting tampoco era fácil, pues debían encontrar actores de la misma edad que no sólo fueran adecuados al rol descrito, sino también intérpretes muy capaces y que tuvieran química con los demás, porque la verosimilitud de los sentimientos entre ellos es crucial tanto por los romances incipientes como por las relaciones tan diversas que establecen. Pero el reparto que han reunido es impecable. No hay actor en el que puedas decir que se queda por debajo del resto, todos le echan enorme pasión, incluso los secundarios están fantásticos. Algunos trabajaron previamente con las Wachowski y otros son bastante conocidos en sus países (por ejemplo el valenciano Miguel Ángel Silvestre es bastante popular por Sin tetas no hay paraíso o Velvet), pero en general ninguno era mundialmente famoso. La última puntilla la pone una música en perfecta comunión con las imágenes, tanto la compuesta por Tom Tykwer (también director) y su colaborador Johnny Klimek, que es una partitura variada, vibrante y hermosa como las imágenes necesitan, como la fantástica selección musical que se adapta tan bien a momentos cruciales de los protagonistas, destacando la predilección por Sigur Rós y The Who.

Entonces, ¿es Sense8 la serie rompedora y revolucionaria que venden sus creadores? Pues diría que para hablar de revolución es pronto. No ha causado un impacto instantáneo, así que habrá que esperar a ver su legado e influencia, y obviamente todo depende de cómo evolucionen las próximas temporadas. Pero este primer año sin duda ofrece unas cualidades únicas, aparte de gran belleza y espectacularidad, con lo que la recomiendo encarecidamente, aunque hay que decir que también genera la habitual polarización de creaciones tan peculiares: o la amas con pasión o se te atraganta bastante.

PD: Si alguien se pregunta por el título, “sense8” y “sensate” se leen en inglés prácticamente igual, es decir, es un juego de palabras que combina el nombre que se da a estos individuos y el número de miembros de cada grupo.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 6, PARTE 2.

The Walking Dead
AMC | 2016
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Merritt Wever, Corey Hawkins, Katelyn Nacon, Austin Nichols, Tom Payne.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada con todo detalle.–

El caos con la horda de la cantera y el ataque de la banda “Los Lobos” a Alexandria nos dejó con mil frentes abiertos, con los personajes dispersados por todas partes. En esta segunda parte del año empezamos a lo grande con la lucha por recuperar el pueblo que tanto les ha costado crear. La épica se mezcla con la tensión y el drama en un capítulo bruto y descarnado digno de citar entre los mejores de la serie. El sacrificio deja muertes (la rubia simpática, su hijo y el chaval tonto) y heridas varias, tanto físicas como mentales, que serán las historias a desarrollar en esta etapa.

Los intentos de volver a la vida normal, los nuevos romances (el de Abraham y Sasha es mi favorito) y los proyectos de familias son variados y todos interesantes, aunque no los voy a mencionar de uno en uno, que son muchos, y voy a centrarme en la historia que más juego ha dado. La rivalidad entre Carol y Morgan, que ejemplificaba dos formas de ver el mundo (que se podrían resumir en aflojar un poco y dar oportunidades a los demás contra disparar antes de preguntar), sufre un punto de inflexión con el lobo fugado que termina ayudando a su cautiva Denise, una situación que coge a Carol por sorpresa y deja algo en su interior. Morgan no termina de funcionar muy bien al ser su pose demasiado marcada, casi irreal a veces, pero ella en cambio tiene una evolución mucho más humana, natural: la guerra constante por la supervivencia ha ido dejando mella, y ha acabado asqueada de matar. Las nuevas situaciones que le caen encima (el ataque que orquestan contra otro grupo) terminan poniéndole de manifiesto lo que antes no quería ver: que los demás también son seres humanos y quizá pocos merezcan realmente morir. Su conflicto interno acaba explotando en una crisis que la hace huir, sin pensar en que sus nuevas decisiones también afectan a los suyos… y a ella misma, porque hasta Morgan aprende que sin matar no se puede sobrevivir en este mundo. ¿Encontrará un equilibrio, nuevas razones por vivir y amar?

Curiosamente, a pesar de lo bien trabajada que está su odisea y lo acertadamente que expone temas clásicos del género, a muchos seguidores les ha molestado; debe de ser que no les mola que un personaje favorito se hunda, porque razones más lógicas no encuentro. En ese sentido, no son capaces de ver la maestría de los guionistas a la hora de desarrollar el cautiverio que sufre con Maggie: ¿cuánto de su crisis y su actitud derrotada es fingido para salir de ahí y cuánto son sentimientos reales? En realidad no hay forma de saberlo, de ahí la gracia de la escena, pues vives el mismo desconcierto y caos de sentimientos que ella. Pero algunos se empeñan en elegir una u otra opción y por ello pueden no entender completamente el desarrollo del personaje.

La reconstrucción de la vida en Alexadria pronto es alterada por la aparición de otro asentamiento de supervivientes. El reciente encuentro con la hostil gente de un tal Negan los tiene en alerta, así que esta nueva reunión ofrece la intriga y miedo esperables, de hecho parece que va a salir todo mal en cualquier momento. El pacto de colaboración (defensa por alimentos) vuelve a poner sobre la mesa la tendencia ofensiva de Rick: ya no basta con defenderse, atacar es una elección necesaria en este mundo. El capítulo en que atacan la base de esa banda supuestamente peligrosa resulta escalofriante porque con gran acierto se centran en mostrarnos el dilema interno y el sufrimiento de cada personaje más que en la acción, de forma que te llega muy hondo. Y por desgracia para los protagonistas, las secuelas no serán sólo psicológicas. El breve cautiverio de Carol y Maggie pone de manifiesto que siempre queda algún fleco suelto y hay un precio a pagar, y si bien esta vez se libran por los pelos, ¿habrán aprendido la lección?

Aparte hay que señalar que este tramo nos trae personajes y actores muy interesantes. Jesus (Tom Payne) resulta atractivo desde su primera aparición. Con Gregory (el líder del asentamiento) juegan muy bien al tira y afloja: puede ser un tipo desagradable, pero hay que tratar con él si queremos cimentar un futuro; además Xander Berkeley es un valor seguro. También lo son Alicia Witt y Rus Blackwell, que representan a algunos de los secuestradores, donde los escritores construyen dos roles complejos y fascinantes que además resultan primordiales en la odisea de Carol.

En el ínterin del contraataque de la gente de Negan, porque todos esperábamos que ocurriera, tenemos otros intentos de maduración muy interesantes. Eugene sigue empeñado en aportar algo, aunque con su estilo engreído le cueste mostrar su valía. Gabriel trata de hacer lo mismo, pero su historia sigue quedando muy descolgada e infrautilizada, como si los guionistas no supieran qué hacer con él, hasta el punto de que los secundarios de Alexandria resultan más interesantes, como Denise o Tobin. Obviamente hay que decir que no todo individuo puede estar siempre evolucionando o en momentos álgidos de sus vidas, y mientras sigan estando ahí y siendo ellos mismos no hay problema. Aaron, Michonne y Rosita entran en esa categoría: ya les tocará tener vivencias más llamativas. En cambio, Gabriel destaca por los intentos poco convincentes de llevarlo hacia alguna parte, mientras que con Tara caemos en al lado contrario: no nos muestran su reacción a la muerte de Denise, algo que era esencial por suponer un golpe importante a su vida.

Esta Denise parece seguir la cruel norma de los guionistas de cargarse a los secundarios más simpáticos, haciéndonos recordar que aquí nadie está salvo, ni siquiera quienes parecen encontrar nuevas fuerzas para salir adelante o quienes mejor te caen. Además con su asesinato comienza el ataque de Negan, o sea, el final de temporada y donde está el único punto oscuro de esta etapa, que por desgracia es bastante grande y afea sobremanera un desenlace que iba camino de ser memorable. Resulta que nos meten otro giro sensacionalista, chapucero y para muchos ofensivo de los de despedir a los guionistas y vetarlos en el gremio. Con tanto productor y escritor como parece tener la serie no sé cómo llegan a dar el visto bueno a semejante falta de respeto al seguidor.

Puedes hacer un final que deje al espectador molido por una tragedia, o sorprendido porque un giro inesperado cambia las cosas, o desesperado de interés ante un desenlace abierto. Lo que no puedes es montarte un final que te deje jodido porque te sientas estafado. Según la situación y como la estés contando, alguna de esas opciones puede no ser viable narrativamente. No puedes romper la barrera de confianza con el espectador, cambiar las reglas del juego repentinamente, porque entonces el efecto conseguido es el contrario al buscado. Es decir, el cierre debe ser coherente con el estilo y la forma del relato.

En el caso que nos atañe, no puedes estar un capítulo entero, de sesenta minutos además, construyendo un clímax de infarto para que cuando van a mostrarte el resultado corten de forma abrupta. Todo el episodio versa claramente (salvo la historia secundaria que va aparte) de si saldrán de la situación que el poderoso enemigo les tiene preparada, y por si fuera poco la larga escena final se centra en la ejecución de alguno de los protagonistas como castigo. Y todo esto lo estaban narrando de forma magistral, manteniéndote en tensión constante: los adversarios se esmeran en hacer ostentación de su poder, en minar la psique del grupo que quieren reducir a meros esclavos. Pero cuando llegamos al desenlace, lo omiten con todo el descaro del mundo, de forma que la rifa de Negan para ver a quién ejecuta pasa de ser un momento dramático a una broma insultante de los guionistas. No, no puedes irte en un punto intermedio, en una situación activa. No es coherente, no hace que sientas expectación o dolor, sino que has perdido el tiempo y te han timado. Sería como contarte el viaje a la Luna y acabar antes de saber si alunizan: absurdo no, lo siguiente. Y no me vale lo de que esto es una serie: en el capítulo inicial de la próxima temporada, si no extienden la trampa, dirán quien ha muerto nada más empezar y se centrarán en lo obvio, en contar la siguiente fase de la aventura.

En el ardid semejante que hicieron con Glenn en la primera parte de la temporada les di el beneficio de la duda a los realizadores de la serie: la jugada les ha salido mal, dudaba que quisieran molestar a los seguidores. Pero aquí las pruebas apuntan claramente a que han ido directos a buscar esta clase de clímax y de reacción en el espectador. El plan de trasladar a la enferma por un entorno hostil en vez de traer al médico hacia ella, sumado a lo de llevar en la misión a los más veteranos y expertos dejando el pueblo en manos de los pringados, es de un absurdo impropio de gente precisamente tan curtida y prudente, con lo que está claro que el propio argumento del capítulo se retuerce para seguir la idea de hacerlo más sensacionalista: tener a los personajes principales, con algunos de ellos especialmente debilitados, en el juego del quién morirá. Un capítulo entero acaba tirando por tierra la trama tratada para ser convertido en un avance de la siguiente temporada, cuando precisamente acabar con los protagonistas cautivos de un sanguinario demente tras haber pagado un precio altísimo era el mejor aliciente para esperar el próximo año. He visto otros finales de temporada tan tramposos, pero pocos tan miserables. Parece que no se ha aprendido nada de Battlestar Galactica y Perdidos. Por ello me cuesta mucho darle nota a la temporada. Como la primera parte, iba camino de ser la mejor etapa de la serie, de llegar por fin a la maduración total y alcanzar el notable, y sin embargo la cagan con una decisión a todas luces imperdonable. Pero supongo que sus autores han conseguido lo que pretendían: que en vez de estar sufriendo luto por el trágico final de un buen drama nos estemos tirando de los pelos y armando jaleo en internet, o sea, lo que ellos entienden como expectación y publicidad gratuita. Pues espero que esta forma de narrar no se vuelva a poner de moda.

Pero quisiera acabar en cambio con una pequeña defensa ante un ataque que están haciendo algunos seguidores y que me parece totalmente injusto: que la serie da vueltas en círculos contando siempre lo mismo. ¿En serio? Vaya comentario más superficial. La ciudad, la granja, la cárcel, el gobernador, Alexandria, Negan… Lo único que tienen en común es el género de la serie: sobrevivir a los zombis y al hombre. ¿Qué historias querían que incluyeran, viajes en el tiempo? Es como decir que todas las películas del Oeste son iguales porque hay vaqueros y desiertos. Todos estos “ciclos” no se parecen en nada ni los personajes son los mismos: los retos son completamente distintos, los protagonistas han cambiado y los enfrentan de otras formas. Precisamente hacer esa crítica cuando más madura y profunda resulta la serie después de las muchas limitaciones de sus prometedores pero fallidos primeros dos años me parece muy desacertado.

Ver también:
Temporada 6, parte 1.
Temporada 5, parte 2.
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.