AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 2 – ASYLUM.

American Horror Story
FX | 2012
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Brad Falchuk, Tim Minear.
Intérpretes: Jessica Lange, Evan Peters, Lily Rabe, Zachary Quinto, Sarah Paulson, Joseph Fiennes, Lizzie Brocheré, James Cromwell.
Valoración:

Enorme decepción me ha supuesto la segunda temporada de American Horror Story tras un primer año que resultó muy original y entretenido (con tramos espectaculares) gracias al festín de aventuras de misterio/terror en que se veía envuelto el grupo tan atractivo de protagonistas que habitaba la casa encantada. El ritmo frenético, las sorpresas infinitas, los homenajes al género tan bien ubicados, la historia siempre avanzando de forma imprevisible… Nada de esto se ve en este malogrado segundo año. Sin embargo, para mi sorpresa está siendo muy aplaudido por los espectadores, siendo mayoría quienes lo ven más interesante que el primero. Sinceramente, ni haciendo un esfuerzo entiendo tal entusiasmo, porque las carencias son enormes y muy notables y la temporada se hace cuesta arriba de lo que aburre.

El primer problema te pega en la cara con fuerza nada más empezar el primer capítulo. Algunos de los actores son los mismos, pero los personajes que interpretan no. Si ya es difícil asimilarlo conociendo de antemano que la temporada cambiaba por completo la historia (de casa encantada a manicomio), no quiero saber cómo se habrá enfrentado a la situación quien no estuviera al tanto del cambio. Durante todo el episodio, y según la capacidad de adaptación del espectador puede que durante varios más, estás intentando ajustar la situación con teorías varias (¿son fantasmas, ha habido algún cambio de cuerpo, qué ha pasado aquí?) hasta que aceptas por fin que son otros caracteres y no hay más que aceptarlo con resignación. Así pues, entrar en la dinámica de la temporada me costó horrores.

Una vez entrado en el manicomio o asilo Biarcliff el panorama no se presenta muy atractivo. Los capítulos, todos y cada uno de ellos, se me hicieron pesados y larguísimos. La razón es evidente: no hay contenido, no hay ritmo, no hay vida. En la casa encantada la serie ofrecía una locura trepidante llena de protagonistas que entraban y salían de la acción a través de aventuras y giros de trama numerosos e impresionantes. Pero en el manicomio únicamente encontramos una historia principal o llamativa con un par de ramificaciones insignificantes.

Lana, Kit y Grace quieren largarse de Biarcliff, del abuso de la monja despiadada Jude. Y todo el año estamos así. Me voy pero no me voy. Me escapo pero vuelvo. Capítulos eternos llenos de planes intrascendentes y de eventos irrelevantes. Capítulos enteros repitiendo el mismo patrón con los mismos argumentos dando vueltas sobre sí mismos. El resto de pacientes no ofrecen nada digno de mención, ni tampoco otros roles con bastante presencia, como el monseñor, cuyo nivel de interés tiende a cero. Cuántas historias de fantasmas tan atractivas vimos en la casa, y qué poco juego da aquí un sitio lleno de gente demente. Únicamente el doctor aporta algo de jugo, pero su trama con el nazismo y los experimentos dura poquísimo, el resto del tiempo es un figurante infrautilizado.

En alguna ocasión los guionistas intentan tibios amagos de incluir otras historias, pero quedan completamente desligadas del resto y además no resultan muy interesantes: la chica que se cree Anna Frank, la aburrida aparición del gran Ian McShane o la rápidamente despachada presencia de Chloë Sevigny. No es hasta que el tema del asesino en serie Cara Sangrienta cobra importancia cuando la serie adquiere algo de emoción… pero no la suficiente como para llenar todos los capítulos, porque se alarga demasiado y se ve atrapada en la dinámica de la temporada: cuánta vuelta que no lleva a ninguna parte tenemos que soportar. Por el otro lado, las posesiones demoníacas y las abducciones tampoco parecen llevar a nada, pero al menos fueron subtramas algo intrigantes.

Lo único que salvo del año es que los tres protagonistas principales, Lana, Kit y Jude, más algún secundario digno (Mary Eunice, Grace), resultan caracteres bastante correctos: bien definidos, con problemas y objetivos que llegan al espectador y con desenlaces interesantes, más (una vez superada la horrible sensación que deja tenerlos en roles distintos) el plus de valor que les otorga el buen papel que realizan todos los actores. Sin embargo, su evolución es tortuosa, y no por lo que sufren, sino por la mencionada lentitud y las vueltas infructuosas que lastran la evolución de sus aventuras.

Buena muestra de lo mal que se ha desarrollado la temporada es el último episodio, donde meten de sopetón todas las tramas que no han sido capaces de hacer avanzar con buen ritmo durante el año (y además lo hacen con algún golpe de efecto tremendamente fallido, como cargarse a las novias de Kit en un giro de guión ridículo). Y a pesar de su aspecto de resumen apresurado, este último capítulo también se me hizo eterno.

Ver también:
Temporada 1.

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