COMMUNITY – TEMPORADA 2.

NBC | 2010-2011 Productores ejecutivos: Dan Harmon, Garrett Donova, Neil Goldman, Joe Russo, Russ Krasnoff. Intérpretes: Joel McHale, Gillian Jacobs, Danny Pudi, Yvette Niclo Brown, Alison Brie, Donal Glover, Chevy Chase, Ken Jeong, Jim Rash, Dino Stamatopoulos, John Oliver. Valoración:

Con Community parece ser que hay dos clases o vertientes bien diferenciadas de espectadores y opiniones. Están los que la alaban sin contemplaciones como una de las grandes comedias de la televisión, y están los que la rechazan por completo, probablemente por considerarla una parida sin pies ni cabeza. Pero incluso en este panorama me las apaño para ir en contra de todos, así de rarito soy. Para un servidor Community es un entretenimiento de un nivel correcto y con algunos alicientes notables, pero ni mucho menos la considero una producción brillante o rompedora. Tampoco veo ese supuesto subidón con respecto a la primera temporada, de hecho me parece prácticamente más de lo mismo, en lo bueno y en lo no tan bueno. En cuestión de audiencias la cosa es menos favorable hacia la serie, pues se mantiene en antena milagrosamente.

Si por algo destaca Community es por romper con los estándares habituales de las comedias e incluso del arte audiovisual en general, por no imponerse límites estructurales ni argumentales. En cada episodio puedes esperar cualquier cosa. El formato de la narración puede cambiar, la presentación se adapta, los protagonistas en algunos momentos adquieren otros roles (aunque siempre acordes a sus personalidades iniciales), el humor cambia inesperadamente entre la escena absurda, la referencia cinematográfica encajada con maestría, la autoparodia, la más estándar puya entre personajes o cualquier otra cosa que se les ocurra. Aunque quizá su aspecto más extraño de todos es su constante flirteo con lo “meta”, es decir, en ocasiones juega con su propia conciencia como serie: cuántas veces Abed comenta el episodio que estamos viendo (“este es un capítulo embotellado”) o analiza las relaciones entre personajes según los clichés televisivos. Y si fuera una serie más popular y con más recursos no me cabe duda de que la jugada en común con Cougar Town sería algo habitual, como la aparición de actores y directores reales en El séquito fundiéndose con el microuniverso de la serie.

Desde mi punto de vista muchos se equivocan al decir que es una serie inteligente. No, si acaso es culta; si no pillas la mitad de las citas y referencias seguramente no vas a disfrutarla plenamente. Se basa siempre en el humor directo (a veces rompedor, a veces absurdo) y la referencia (tanto a la cultura popular como a la propia serie), pero rara vez la mezcla es tan inteligente y hábil como para obtener grandes episodios, ofrecer dobles lecturas de cierto nivel intelectual (si acaso hallamos algún chiste velado, como las banderas de las dos universidades dándose por culo) o tratar temas complejos de cualquier tipo. Lo cierto es que más allá de entretener con un sentido del humor bastante original no es nada trascendente, compleja o, como decía, inteligente. Hábil, original, inspirada y divertida sí…

… Y aun así hay algunos peros notables que impiden que esas características tan loables hagan de la serie algo único y grande. El principal problema es que a pesar de la notable cantidad de chistes la mayor parte no terminan ni de hacer reír ni de funcionar como parte de la trama. Muchos lo dicen claramente: es una serie que hace reír a carcajada suelta pocas veces… y eso no sería malo si ofreciera algo más (conflictos personales bien trabajados, líneas narrativas más concretas…), pero Community es solamente una parida tras otra, los capítulos rara vez narran algo tangible más allá de montar juntas algunas chorradas, de las que no todas funcionan. De una referencia bien puesta, cruzada correctamente con alguna historia o personaje, pasamos a una gran estupidez (alguien gritando o haciendo el gilipollas, como el cansino Chang). De un acertado chiste que juega hábilmente con la ofensa (humor negro, o racial, o peleas entre personajes –este año las hay muy buenas, sobre todo las centradas en la figura de Pierce-) se pasa a otro del estilo que por el contrario resulta cutre o cargante.

El otro problema destacable es que en lo relativo a los personajes sucede lo contrario que con el humor: en ellos los guiones se limitan a repetir la misma fórmula en casi todos los episodios. Así, al tener que centrarse en personalidades muy concretas y poco dadas a evolucionar, se limitan considerablemente las posibilidades de las tramas; es la clásica serie donde todo acaba prácticamente como estaba y rara vez hay un avance. Se agradece que hayan pasado del sobado triángulo amoroso que marcaba la primera temporada, pero esto significa que hay aún menos movimiento, evolución. Aparte de la navidad de Abed y la caída al lado oscuro de Pierce los protagonistas son totalmente inertes. Poco que destacar hay en el horizonte este año. Tenemos el asunto de quién será el padre del bebé de Shirley o la más llamativa guerra de Pierce, pero el resto de figuras prácticamente está ahí para el chiste correspondiente. Algunos empiezan a acercarse peligrosamente a la sensación de que resultan irritantes, como Annie (que la soporto porque está buenísima, todo sea dicho) o Troy, quienes no aportan prácticamente nada. No es especialmente grave porque los personajes tienen carisma y los actores también, y porque los guionistas todavía no se han atascado, pero da la sensación de que dando más rienda suelta a su desarrollo podría mejorarse el producto bastante.

Más grave es en el caso de los secundarios, pues se han petrificado y sus apariciones son reiterativas hasta el hartazgo. Sólo el profesor inglés y borracho y en menor medida el decano dan algo de juego, pero quizá porque el primero sale menos y no lo han desgastado y el segundo porque sus apariciones tienen más gracia. Algunas de las nuevas incorporaciones dan lástima (el negro bailarín es insoportable), únicamente el chico gordo de los juegos de rol da para una historia buena (de hecho el de la partida de rol es uno de los mejores episodios de la temporada), pero luego queda por ahí sin servir para mucho más.

En resumen, no hay término medio. De una conversación inspiradísima llena de referencias (la cena de Jeff y Abed en el cumpleaños de este último es un gran ejemplo) se pasa a una memez que no aporta nada. De una trama que unifica de maravilla el humor rompedor, los homenajes o parodias y una historia concreta y con buen desarrollo (como la triste navidad de Abed) se pasa a otra que no hay por dónde agarrar. Y sobre todo, para ser una serie que rompe tantos esquemas narrativos en algunos aspectos, es sorprendentemente conservadora en otros. En conjunto todos los episodios resultan muy entretenidos y tienen algo para recordar, pero pocos consiguen hacer efectiva al cien por cien la caótica mezcla (siendo el más grande el díptico de la guerra de bolas de pintura). Su clara precursora, Arrested Development, funcionaba mil veces mejor en todos los niveles posibles, sobre todo porque los personajes eran mucho más complejos e interactuaban mejor con las tramas.

Así pues, Community casi más que una serie es un festival de variedades, una amalgama de ideas, referencias y parodias no del todo equilibrada pero sí lo suficientemente atractiva como para garantizar buenos ratos de entretenimiento. Community es, en definitiva, ella misma, y no es apta para todos los espectadores.

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