Archivo mensual: enero 2013

SECRET STATE – MINISERIE.

Secret State
Channel 4 | 2012
Escritores: Robert Jones, Chris Mullin.
Director: Ed Fraiman.
Intérpretes: Gabriel Byrne, Charles Dance, Stephen Dillane, Ralph Ineson, Jamie Sives, Gina McKee, Sylvestra Le Touzel, Rupert Graves, Ruth Negga, Anna Madeley, Douglas Hodge.
Valoración:

Un enorme accidente en una sucursal de una empresa petrolífera ha dejado numerosos muertos y heridos en suelo británico. El gobierno lucha para obtener explicaciones y compensaciones de la compañía propietaria, pero la repentina muerte del Primer Ministro en un accidente de avión pone patas arriba al partido. Su sucesor, Tom Dawkins (Gabriel Byrne), se topa con una intriga donde esta gran corporación hace lo que le place sin miedo al poder del Estado y donde los bancos se mueven también por sus propios intereses. Este nuevo dirigente lucha a contrarreloj para que su partido no neutralice sus planes, para que el gobierno no se venga abajo y para que la crisis actual no agrave la situación económica de Reino Unido. Para caldear aún más el ambiente, la amenaza de guerra con Irán supone otro factor impredecible y la sospecha de que el accidente de avión fue un atentado introduce en el juego a las agencias de espionaje.

La historia político-económica inicial resulta densa pero muy atractiva gracias al realismo y fuerza con que se presenta y desarrolla. Por un lado, el gobierno corrupto, los políticos con ansias de poder, el distanciamiento con respecto al pueblo. Por el otro, las empresas y bancos que dirigen el mundo a su antojo (representadas aquellas por un frío e inquietante Stephen Dillane). Conforme la serie avanza el alcance de la propuesta va ganando capas, pues de repente la trama de espionaje salta a la palestra, con el amigo de Tom retirado del gremio y ahora alcohólico (un personaje enorme en manos de un enorme Douglas Hodge) o la intervención de la oficinista que se encarga de escuchar conversaciones pinchadas. Y por si fuera poco, la breve pero intensa parte dedicada al ejército aporta aún más perspectivas a cómo se desarrollan las labores de un gobierno… y a cómo se corrompen tanto por secciones como en global.

Parte de su capacidad para calar hondo radica en que lo narrado tiene una enorme conexión con la realidad que vivimos en la actualidad. El capitalismo desenfrenado, el poder de las mega corporaciones y bancos sobre las supuestas democracias occidentales, la gestión de catástrofes, el oscurantismo empresarial, los políticos vendidos a intereses varios mientras dejan de lado los intereses del pueblo llano, la falta de transparencia de los estados y por extensión la falta de democracia real se exponen muy detalladamente, y por si fuera poco a través de la actitud luchadora de Tom y mediante alguno de sus discursos (con la savia del 15M) se critica con dureza todos esos males y se proponen alternativas. El final abierto a la imaginación y esperanzas del espectador redondea aún más este inteligente y contundente guión.

En todo este jaleo tan complejo da tiempo a tratar a los personajes muy bien. La figura central, Tom, es inmensa, posicionada primero hacia la neutralidad (no quiero meterme en estos fregados) pero cambiando gradualmente hacia alguien más fuerte y dispuesto a luchar. Los compañeros de partido representan sin caer en tópicos los egos y corrupciones habituales, y también vemos un ejemplo de las figuras eternas en política que manejan todo desde la sombra (esto último cae en manos del siempre imponente Charles Dance). Como es esperar, un reparto con semejantes pesos pesados (Byrne, Dillane, Dance, Hodge) es un espectáculo digno de ver.

Secret State es un thriller político intenso y de ritmo espectacular. De hecho empieza tan fuerte y a tal velocidad que resulta abrumador, y hay no pocos instantes que hacen pensar en que un poco más de sosiego y una exposición de tramas menos precipitada le habría ido mejor. Sin embargo, el tramo final se tranquiliza mucho, y llega un momento en que pensé lo contrario, que perdía algo de fuelle. Pero debo decir que en ambos casos es un problema menor, que la tormenta de acontecimientos atrapa de forma impresionante en todo momento. La lluvia de información, de problemas, de historias avanzando a toda leche hacia la catástrofe ofrecen una miniserie corta pero capaz de causar gran impacto en el espectador.

AMERICAN HORROR STORY – TEMPORADA 2 – ASYLUM.

American Horror Story
FX | 2012
Productores ejecutivos: Ryan Murphy, Brad Falchuk, Tim Minear.
Intérpretes: Jessica Lange, Evan Peters, Lily Rabe, Zachary Quinto, Sarah Paulson, Joseph Fiennes, Lizzie Brocheré, James Cromwell.
Valoración:

Enorme decepción me ha supuesto la segunda temporada de American Horror Story tras un primer año que resultó muy original y entretenido (con tramos espectaculares) gracias al festín de aventuras de misterio/terror en que se veía envuelto el grupo tan atractivo de protagonistas que habitaba la casa encantada. El ritmo frenético, las sorpresas infinitas, los homenajes al género tan bien ubicados, la historia siempre avanzando de forma imprevisible… Nada de esto se ve en este malogrado segundo año. Sin embargo, para mi sorpresa está siendo muy aplaudido por los espectadores, siendo mayoría quienes lo ven más interesante que el primero. Sinceramente, ni haciendo un esfuerzo entiendo tal entusiasmo, porque las carencias son enormes y muy notables y la temporada se hace cuesta arriba de lo que aburre.

El primer problema te pega en la cara con fuerza nada más empezar el primer capítulo. Algunos de los actores son los mismos, pero los personajes que interpretan no. Si ya es difícil asimilarlo conociendo de antemano que la temporada cambiaba por completo la historia (de casa encantada a manicomio), no quiero saber cómo se habrá enfrentado a la situación quien no estuviera al tanto del cambio. Durante todo el episodio, y según la capacidad de adaptación del espectador puede que durante varios más, estás intentando ajustar la situación con teorías varias (¿son fantasmas, ha habido algún cambio de cuerpo, qué ha pasado aquí?) hasta que aceptas por fin que son otros caracteres y no hay más que aceptarlo con resignación. Así pues, entrar en la dinámica de la temporada me costó horrores.

Una vez entrado en el manicomio o asilo Biarcliff el panorama no se presenta muy atractivo. Los capítulos, todos y cada uno de ellos, se me hicieron pesados y larguísimos. La razón es evidente: no hay contenido, no hay ritmo, no hay vida. En la casa encantada la serie ofrecía una locura trepidante llena de protagonistas que entraban y salían de la acción a través de aventuras y giros de trama numerosos e impresionantes. Pero en el manicomio únicamente encontramos una historia principal o llamativa con un par de ramificaciones insignificantes.

Lana, Kit y Grace quieren largarse de Biarcliff, del abuso de la monja despiadada Jude. Y todo el año estamos así. Me voy pero no me voy. Me escapo pero vuelvo. Capítulos eternos llenos de planes intrascendentes y de eventos irrelevantes. Capítulos enteros repitiendo el mismo patrón con los mismos argumentos dando vueltas sobre sí mismos. El resto de pacientes no ofrecen nada digno de mención, ni tampoco otros roles con bastante presencia, como el monseñor, cuyo nivel de interés tiende a cero. Cuántas historias de fantasmas tan atractivas vimos en la casa, y qué poco juego da aquí un sitio lleno de gente demente. Únicamente el doctor aporta algo de jugo, pero su trama con el nazismo y los experimentos dura poquísimo, el resto del tiempo es un figurante infrautilizado.

En alguna ocasión los guionistas intentan tibios amagos de incluir otras historias, pero quedan completamente desligadas del resto y además no resultan muy interesantes: la chica que se cree Anna Frank, la aburrida aparición del gran Ian McShane o la rápidamente despachada presencia de Chloë Sevigny. No es hasta que el tema del asesino en serie Cara Sangrienta cobra importancia cuando la serie adquiere algo de emoción… pero no la suficiente como para llenar todos los capítulos, porque se alarga demasiado y se ve atrapada en la dinámica de la temporada: cuánta vuelta que no lleva a ninguna parte tenemos que soportar. Por el otro lado, las posesiones demoníacas y las abducciones tampoco parecen llevar a nada, pero al menos fueron subtramas algo intrigantes.

Lo único que salvo del año es que los tres protagonistas principales, Lana, Kit y Jude, más algún secundario digno (Mary Eunice, Grace), resultan caracteres bastante correctos: bien definidos, con problemas y objetivos que llegan al espectador y con desenlaces interesantes, más (una vez superada la horrible sensación que deja tenerlos en roles distintos) el plus de valor que les otorga el buen papel que realizan todos los actores. Sin embargo, su evolución es tortuosa, y no por lo que sufren, sino por la mencionada lentitud y las vueltas infructuosas que lastran la evolución de sus aventuras.

Buena muestra de lo mal que se ha desarrollado la temporada es el último episodio, donde meten de sopetón todas las tramas que no han sido capaces de hacer avanzar con buen ritmo durante el año (y además lo hacen con algún golpe de efecto tremendamente fallido, como cargarse a las novias de Kit en un giro de guión ridículo). Y a pesar de su aspecto de resumen apresurado, este último capítulo también se me hizo eterno.

Ver también:
Temporada 1.

HOMELAND – TEMPORADA 2.

Homeland
Showtime | 2012
Productores ejecutivos: Michael Cuesta, Alex Gansa, Howard Gordon.
Intérpretes: Claire Danes, Damian Lewis, Mandy Patinkin, Morena Baccarin, David Harewood, Morgan Saylor, David Marciano, Navid Negahban, Jamey Sheridan, Rupert Friend.
Valoración:

Alerta de spoilers: Revelo todo giro y muerte del año, no se te ocurra leer si tienes pensado verla.–

No tenía muchas esperanzas puestas en la segunda temporada de Homeland tras un sobrevalorado primer año donde parecía que los guionistas se aferraban demasiado a la idea de mantener el statu quo con los métodos clásicos: alargando tramas, metiendo otras de relleno, no atreviéndose a dar pasos que parecían necesarios, etc. Sin embargo mi sorpresa ha sido enorme y muy gratificante cuando he comprobado que desde los primeros minutos la segunda sesión se han lanzado hacia adelante con valor, haciendo avanzar las historias y los dramas personales a pasos agigantados, manejando la tensión, las sorpresas y las revelaciones con maestría. Sólo algunos deslices (alguna cosilla cogida por los pelos) salpican una temporada de las que no se olvidan.

En el lado malo, como ocurrió el año pasado a veces se juega demasiado con el grado de credibilidad de la trama. En líneas generales la ficción parece de corte realista, pero algunos giros o resoluciones se salen un poco de madre. Por ejemplo tenemos el hallazgo de Carrie del escondite oculto de Nazir que no fue visto por decenas de investigadores en una búsqueda intensa, y canta demasiado la forzadísima separación del grupo de agentes que la acompañan para que se enfrente al enemigo ella sola. También pesa la sensación de que Carrie deambula demasiado por la CIA sin que se explique bien cuál es el grado de cooperación que mantiene. Y finalmente hay algunos momentos un poco (o bastante) rebuscados, como el pinchazo y la subsiguiente muerte del sastre, y sobre todo la muerte del vicepresidente: tiene un marcapasos que se puede manejar a distancia (¡con un ordenador!), con lo que, aunque conseguir el código es complicado (únicamente está en su posesión), facilita mágicamente que pueda ser asesinado por nuestro protagonista de forma que parezca un accidente.

Pero son tan solo unas pocas escenas en un año en conjunto memorable donde como indicaba se han corregido otros muchos fallos. Aquí no hay historias secundarias que no llevan a nada, todo avanza a velocidad impresionante y con historias imprevisibles y llenas de sorpresas. Algunas trampas argumentales son muy efectivas (como poner sospechas de traición sobre ese secundario al que yo apuntaba en la primera temporada, el agente Danny Galvez, para darle la vuelta en una resolución estupenda) y otras funcionan a pesar de resultar arriesgadas, como la caída de Nazir, que parece muy fácil pero luego vemos que forma parte de un plan a largo plazo, que hasta él mismo se consideraba sacrificable por el bien de su misión.

El año empieza con un pequeño salto temporal. Carrie está fuera de juego por su enfermedad y trata de salir adelante luchando contra la depresión que supone haber perdido un trabajo que daba sentido a su existencia. La forma en que vuelve a colaborar con la CIA está bien hilada por los guionistas (al principio, luego falla a la hora de dar verosimilitud a su continuada presencia, como decía más arriba), y el momento en que la acción la devuelve a la vida es muy bonito. Tras un tramo donde parecía volverse a la tónica de la primera temporada (la parte del sastre), en seguida llega la primera bofetada del año: Saul se topa con el video que Brody preparó antes del atentado que no consiguió llevar a cabo, descubriendo así para la CIA lo que Carrie llevaba tiempo advirtiendo: que el héroe nacional ha sido convertido en terrorista. El episodio Q&A (205) es de los grandes del año televisivo, un río de emociones y tensión espectacular, un duelo interpretativo de primerísimo nivel, una historia desgarradora en la que no podemos apartar la mirada. Carrie mostrando sus sentimientos para acercarse a Brody, donde no sabemos cuánto es cierto y cuánto no (¿forma parte de su táctica o sigue enamorada?), Brody sumergido por completo en la desesperación, en un abismo donde no ve salida…

Aquí hay que alabar que es una serie trepidante que obtiene la acción mayormente a través de diálogos y dramas personales, algo que no es nada fácil de conseguir. La exquisita construcción de personajes, la habilidad para exponer emociones incluso a través de un velo constante (no siempre sabemos qué piensan o esperan los protagonistas) y también la fantástica puesta en escena y la impresionante labor interpretativa de Claire Danes, Damian Lewis y Mandy Patinkin son los elementos cruciales para lograr que esta serie resulte tan absorbente e intensa.

Una vez con Brody vuelto a traer al lado de la CIA los episodios son un no parar. Los intentos de sacar información a los terroristas, con la congresista Roya Hammad de por medio, las sorpresas inesperadas, como tener a Nazir en territorio estadounidense, las constantes trifulcas personales que agobian a Brody, los quebraderos de cabeza de Carrie… En segundo plano tenemos al no menos interesante Saul Berenson, con historias un poco menos relevantes pero también muy atractivas, así como la incoportación de un nuevo personaje, el agente Peter Quinn, que resulta un aporte muy logrado al rompecabezas que supone la trama de espionaje. Las dudas de Carrie y Saul sobre su lealtad y los constantes momentos donde se prueban mutuamente mantienen buen nivel de expectación, pero es la revelación de su misión para Estes lo que más impacta: deberá asesinar a Brody si cabe la posibilidad de que se descubra que es un terrorista que se le escapó a la CIA y ahora tiene una meteórica carrera política que lo lleva a lo más alto del gobierno del país.

La sección de la hija esta vez está muy bien hilada. Con ella se exponen muy bien los problemas familiares de Brody, para mi gusto mejor que con la madre, que me resulta cansina con tanto alargar su salida o no salida del matrimonio y la de vueltas que se da con el romance con Mike. Con Dana el conflicto da siempre buenas escenas, sin sensacionalismos ni extensiones innecesarias… Y en esto último algunos meten la sección en que ella atropella a alguien, pero a mí esta parte me parece crucial. Primero, porque es otro interesante aporte al lío familiar, pues no olvidemos que la serie tiene un pie en el drama de personajes. Segundo, porque el encubrimiento del asunto magnifica la sensación de podredumbre en la política estadounidense, algo que afecta a varios personajes, sobre todo a Brody, quien con este problema se ve aún más perdido en un mar de mentiras, juegos sucios y traiciones a la ética y al país.

En el tramo final grandes escenas y giros de la trama nos golpean de nuevo, volviendo a demostrar la valentía de los guionistas. La muerte del vicepresidente puede ser un tanto rebuscada en cuanto a ejecución, pero en lo relativo al impacto en los personajes es esencial: Brody ha llevado a cabo su acto de venganza o acto de justicia contra el corrupto y bélico gobierno estadounidense, quitándose un gran peso de encima. Pero cuando parecía volver a encarrilarse, dejando a su mujer definitivamente por Carrie, el plan de Nazir les explota en la cara. Nazir, que tanto ha costado cazar, que casi acaba con la vida de Carrie… El atentado final supone un enorme borrón y cuenta nueva en la dinámica de la serie. Personajes de gran relevancia muertos (Estes), la CIA desmembrada, la población atemorizada… Y la cinta de Brody sale a la luz y todo apunta a que él fue quien realizó el atentado. Pero Carrie le cree (no sin dudas, pienso yo) y lo pone a salvo.

¿Y ahora qué? Con Brody a la carrera y Saul tras él, Carrie de nuevo jugará con su propia agenda. Aparte de eso, no puedo hacerme una idea de lo que tendrán planeado los guionistas, sólo espero que estén tan inspirados como en esta temporada.

Ver también:
Temporada 1.

SONS OF ANARCHY – TEMPORADA 5.

Sons of Anarchy
FX | 2012
Productores ejecutivos: Kurt Sutter, Art Linson, Paris Barclay
Intérpretes: Charlie Hunnam, Katey Sagal, Ron Perlman, Maggie Siff, Kim Coates, Mark Boone Junior, Tommy Flanagan, Theo Rossi, Dayton Callie, Jimmy Smits, Winter Ave Zoli, Danny Trejo, Rockmond Dunbar, Benito Martínez.
Valoración:

Alerta spoilers: No leas si no has visto la temporada, cito todos los momentos cruciales.–

Desde la temporada segunda hasta la cuarta Sons of Anarchy mantuvo un nivel de calidad e interés excepcional, sublime, donde se veía claramente que su fuerza venía de una excelente planificación de tramas y una ejecución sensacional de estas en los guiones. Sin embargo, este quinto año parece una huida hacia adelante poco meditada, donde la improvisación y la necesidad de mantener el estilo de la serie (peligro constante, golpes de efecto, varias historias a la vez…) deja por ello entrever los trucos, los esquemas de guión predefinidos, los clichés, la repetición de elementos… y por extensión también la falta de rumbo en algunos personajes, la exposición de tramas un tanto aparatosa, la ejecución irregular de algunas secciones… No me malinterpreten, el año está lejos de resultar mediocre, la serie sigue siendo un buen producto de acción y drama, pero la grandeza de antaño desaparece casi por completo en favor de una visible improvisación. Desde mi punto de vista no puedo hablar de decepción, porque la cosa no decae tanto como para ello, pero sí deja algunas malas sensaciones en varios momentos importantes y en un par de protagonistas.

Lo peor de la sesión está en su tramo inicial, cuando aparece el nuevo súper villano de la temporada y éste resulta bastante fallido. Después de todo lo que hemos visto en Charming, con varios grupos moteros, los cárteles, las agencias de la ley… resulta que no son nada comparado con este dios del crimen salido de la nada y que domina toda la región como le place. No resulta nada creíble que no se hubiera mencionado antes, que su presencia no se notara. La necesidad de ir más allá causa estragos aquí. Pero el error más grande con este carácter es el sorprendentemente erróneo casting: se espera que semejante rol esté interpretado por una figura imponente, temible… y nos encontramos con el pringadillo de Michael de Lost, el buenazo de Augustus de Oz: Harold Perrineau. No pega nada para el papel de gángster de alto nivel, de genio del crimen. Y como no pega, su actuación canta a fingida en cada escena. El físico, el porte, el aspecto, la mirada… es crucial para un personaje. No puedes poner para el rol de matón que ha ascendido al nivel Padrino a un jovenzuelo con cara de bueno. Es constante la sensación de que su segundo al mando da mucho más el pego, de que los papeles parecen cambiados.

Un problema menor sería que los personajes parecen algo estancados, habiendo llegado a la cima de su progresión y repitiendo el patrón que les define. No sería grave porque, primero, son caracteres muy bien escritos, y segundo, porque a veces las personas no cambian, de hecho de eso trata muchas veces las serie: del inmovilismo de los miembros del Club, de como las garras del crimen te atrapan y no te dejan escapar, de como el pasado de te acosa constantemente. El problema llega cuando en una de esas vueltas el guión pega un patinazo, o peor aun, cuando un personaje da tantos giros sobre sí mismo que termina desvirtuado.

En el primer caso puedo citar a Jax. Disfruto mucho viendo al nuevo Presidente atacar con su ímpetu e inteligencia habitual los mil problemas que le vienen encima, pero al final parece que lo único que hace es dar rodeos interminables con algún que otro achaque, como el tema del alcalde: con la absurda idea de que el nuevo local tiene que estar en una tierra del alcalde, como si no hubiese más zonas en alquiler en la región, Jax trata de chantajearlo en una trama que se alarga demasiado y también adolece de cierta falta de credibilidad, pues si quieres salirte del crimen qué demonios es eso de chantajear una figura de la ley de tan alto nivel. Pero repito que una escena malograda no echa por tierra el personaje, aunque sea un punto negativo para la temporada…

… Sin embargo lo que ocurre con Gemma es otro cantar, pues con ella se cae en un bucle que resulta fatídico. Su afán de dominar el cotarro y su obsesión por estar en la cúspide de la familia es algo inherente a su carácter, pero aquí se fuerza hasta salirse de madre. Y es una pena, porque la trayectoria de autodestrucción con que se iniciaba su historia en esta temporada era muy atractiva y coherente. Pero más adelante no saben qué hacer con ella, y la hunden en una cansina lucha por sus nietos, con giros rebuscados (el accidente de coche, recurrir a la ex de Jax, el acoso excesivo a Tara) y tramas muy alargadas e insistentes cuando hay cosas más interesantes que contar. Por suerte en el tramo final vuelve a mejorar cuando se incorpora en las tramas de Jax para salvar al Club de los tejemanejes de Clay.

Y sobre Clay decía el año anterior que su derrota ante Jax era un movimiento no por esperable y necesario menos atrevido, pues cambiaba por completo el statu quo de la serie. Sin embargo, aquí vemos que a los guionistas les cuesta tratar las repercusiones, y muchas veces da la sensación de que la presencia de Clay en el Club resulta forzada. No parece creíble que Jax acepte tener cerca a un monstruo que puso en serio peligro a su familia y su Club, y el plan de Clay a veces me resulta un poco exagerado (¿hundir el Club para volver a tomarlo? Puedo entender que prefiera la destrucción a no tener nada, pero no se desarrolla muy bien). Al final del año Jax consigue ponerle entre las cuerdas en otro movimiento espectacular, y la idea de Clay de ir por libre promete, pero da la impresión de que esto tenía que haber ocurrido en dos o tres episodios para que fuera más verosímil.

En cuanto a la escritura de las tramas de forma improvisada, debo decir que esto no tendría por qué haberse notado, pues la mayor parte de las historias funciona muy bien. El problema está en que una parte mal desarrollada desluce el resto. Aparte de lo citado con los protagonistas hay algunos instantes muy cogidos por los pelos, poco plausibles y cuyo desarrollo parece bastante mal orquestado. El asesinato de Ope, cuyas consecuencias en Jax (¡era su mejor amigo!) y en el Club no parecen existir, hace pensar en que se buscaba la muerte de un personaje principal por meter un golpe de efecto, sin pensar en la credibilidad o las consecuencias. Igual ocurre con la ejecución de la hija de Tig, precipitada, mal rodada, y confusa: el personaje no tenía relevancia, su implicación está metida con calzador y sabe a golpe de efecto apañado sobre la marcha. También podemos hallar algunos momentos cruciales no muy bien resueltos, como el desenlace del acoso de Pope a Tig y Jax en un tiroteo que no resulta nada verosímil (aunque la inteligente forma de endilgar el crimen a Clay es una buena sorpresa).

Pero el resto del año sigue siendo de gran calidad, ofreciendo de nuevo unos protagonistas muy atractivos envueltos en un sinfín de aventuras llenas de acción y violencia donde se maneja muy bien el ritmo (siempre activo, siempre intenso), las sorpresas y los efectos colaterales (cada acción tiene consecuencias previstas e imprevistas). Jax, sigue siendo un rol central de gran carisma, acompañado a la perfección por Tara y un gran número de gloriosos secundarios: geniales los problemas de confianza de Tig con Clay, la fidelidad de Chibs y Munson, la caída en desgracia de Juice tras su actuación como topo, etc. A ellos hay que sumar una incorporación espectacular: Nero Padilla, un criminal medio retirado que forja amistad con el Club. El personaje es magnífico, y en gran parte gracias a la excelente interpretación de Jimmy Smits, un actor secundario con larga carrera y grandes papeles (como el de candidato a presidente en El Ala Oeste o el de detective Simone en Policías de Nueva York).

Con Sons of Anarchy ha pasado lo que pasa cuando se alarga una serie más de la cuenta: se empieza a ver la falta de ideas, la expansión de historias y la improvisación de las mismas. Cuando se estaba gestando esta quinta temporada supimos que anunciaron también la sexta, pero por lo visto el contrato con Kurt Sutter, su creador, es para tres años, así que la séptima está prácticamente garantizada también. Así pues, tras terminar el grueso de historias en la cuarta temporada lo que hubiera planeado para el siguiente ciclo se ha tenido que alargar y/o postergar. Y aunque la serie sigue siendo más que buena, es evidente que acusa demasiado el tener el final tan lejano. Esperemos que en la sexta sesión los guionistas hayan tenido tiempo de planificar mejor las aventuras del Club.

Ver también:
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.