BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 4.

Boardwalk Empire
HBO | 2013
Productores ejecutivos: Terence Winter, Martin Scorsese, Mark Wahlberg, Timothy Van Patten, Howard Korder.
Intérpretes: Steve Buscemi, Michael Shannon, Kelly McDonald, Shea Whigham, Michael Stuhlbarg, Stephen Graham, Vincent Piazza, Michael K. Williams, Antony Laciura, Jack Huston, Ron Livingstone, Jeffrey Wright, Gretchen Mol, Patricia Arquette, Brian Geraghty, Ben Rosnfield.
Valoración:

Alerta de spoilers: Resumo muchos acontecimientos importantes, con lo que no debes leer el artículo si se quieres ver la temporada sin conocer nada.–

La tercera temporada de Boardwalk Empire fue magnífica, la serie parecía alcanzar por fin el nivel esperado. Pero también resultó un punto y aparte importante, porque se cerraron muchas líneas narrativas y se dejó a muchos personajes sin un rumbo claro. Así pues sería perdonable que en el receso posterior, mientras coge carrerilla y lanza las nuevas historias, el ritmo decayera un poco. Sin embargo, la bajada de nivel resulta bastante destacable y además evidencia que algunas de las limitaciones de la serie siguen presentes: la obsesión por formar un relato excesivamente denso mientras no saben dotar de la trascendencia y vitalidad necesarias a las secciones secundarias.

El problema principal es que el nuevo villano resulta casi una caricatura, un personaje burdamente dibujado indigno de una producción tan seria. Narcisse (Jeffrey Wright), el negro racista con su pose ideológica tan rebuscada, se introduce fatal. ¿Cómo un tipo tan poderoso sale de la nada (nadie lo conocía) y no se lo toman a cachondeo ni se plantean pararle los pies? Cuesta creer que en un entramado criminal tan sólido como el que mantienen los protagonistas este señor tan chulito y sin renombre trepe tan alto vacilando con su verborrea cansina. Conforme avanza su historia, no mejora: la rivalidad con Chalky resulta muy forzada y poco atractiva. Por suerte el cambio de lealtad del segundo de Chalky, Purnsley, da mucho juego. Y en el tramo final del año la conjunción de todas las historias tapa la poca consistencia de esta línea, y la caída del individuo obedece a varios giros de guión de gran calidad… pero el personaje es tan cargante que su destino no causa mucha impresión, si acaso alivio. Queda lejísimos de la inmensa figura que resultó Gyp Rosetti y lo bien que se manejaron las tramas en su órbita.

El otro lastre es la falta de definición inicial de casi todas las historias. Sí, siempre ha sido una serie que pone las piezas despacito, pero aquí falta la buena letra. Parece que a los guionistas les cuesta ponerse en marcha, definir unos objetivos claros desde el principio, y hay varios capítulos un poco deslavazados, faltos de sustancia. No llega a ser algo realmente grave, porque los personajes principales tienen fuerza de sobra para mantener el conjunto, pero sí es indudable que de una serie capaz de llegar tan alto se espera más. Quien peor parado sale es Harrow, que no arranca muy bien. No se exponen los primeros pasos de su viaje, sino que se explican luego de mala manera, y queda bastante confuso. También cabe pensar que no aporta mucho su estancia con la hermana si luego vuelve al juego, y si bien con el magnífico epílogo queda aclarado, no evita la sensación de que el receso dura demasiado tiempo. Por suerte, su viaje interior es más interesante: está asqueado de matar, ya ni puede sacrificar a un perro moribundo. Tras deambular sin rumbo claro otros tantos capítulos, de forma que parece que se improvisa su historia sobre la marcha, por fin lo meten en la órbita de Gillian y el hijo de Jimmy y vuelve a ver a la chica que le gustaba, y el interés en su historia remonta bastante. Parecía que iba a tener un final feliz, pero esta serie no es muy dada a ello.

La ausencia de Margaret se nota mucho. Aunque fuera forzada por factores externos a los guionistas (el embarazo de Kelly MacDonald) deja un hueco importante y en cada episodio me preguntaba cuándo iba a aparecer de nuevo. Cuando lo hace por fin tiene una trama breve pero jugosa: la asociación con Arnold Rothstein promete dar mucho juego. Por cierto, la breve exposición sobre los problemas de Rothstein con el juego es espectacular. La caída al abismo de la otra fémina importante, Gillian, es impresionante, muy trágica. La adicción a las drogas, el romance sospechoso, el insoportable (para el personaje) juicio por la custodia de su nieto (el hijo de Jimmy), la traición final del supuesto enamorado… Ha sido mi personaje favorito del año. Su relato resumiendo su vida es muy emotivo, y el golpe de efecto con el montaje del detective es brutal.

Van Alden sigue siendo un secundario casi de relleno, aunque sus desventuras, su genio contenido y el pedazo papel del actor Michael Shannon siempre son muy agradables de ver. Sin embargo aunque sea tímida y lentamente su sección va cobrando sentido. En la etapa anterior empezó a acercarse a los grupos criminales y ahora se empieza a introducir en la banda de Al Capone, con lo que ¡por fin! lo tenemos en el terreno de juego. Más fluido ha sido el ascenso de Al Capone, aunque se ha tomado cuatro años también: la maduración paulatina del personaje se ha trabajado muy bien, hemos ido viendo claramente como aprende y madura. En cambio no funcionan tan bien las aventuras de Lucky Luciano y su colega Meyer Lansky, que siguen en un plano muy secundario y sin lograr despuntar en trascendencia e interés.

El hijo de Eli, Willie toma protagonismo. El crimen inicial que le trae hacia Nucky, las peleas con Eli y la decisión de abandonar el núcleo familiar y trabajar en la organización son muy interesantes. El agente del FBI, Knox, resulta extremadamente inquietante, sobre todo porque el actor Brian Geraghty lo borda; su presentación fingida (en plan agente tontito) es fantástica, la caza del mayordomo Eddie (otro personaje que acaba mal) y luego de Eli ofrece instantes de tensión de los que aguantar la respiración y sufrir mucho por los personajes. El que no convence es J. Edgar Hoover, porque el casting no ha estado a la altura: Eric Ladin puede ser mejor o peor actor, pero su físico, voz y porte no valen para el papel. Al menos definen bien a esta importante figura: aires fascistas y obsesión por perseguir ideas políticas y pasar de organizaciones criminales más tangibles (lo que dificulta la tarea de Knox). También se tratan muy bien otros aspectos de la época relacionados con el crimen: el auge de la heroína empieza a hacer estragos… y dinero.

En cuanto a la omnipresente figura central, Nucky, hay una evolución notable tras el punto de inflexión de la pequeña guerra: intenta empezar de nuevo, pero ya no tiene la fuerza y determinación de antes. Los viajes a Florida son prácticamente unas vacaciones, y rápidamente lo convierte en su reducto de paz, sobre todo gracias a la relación con Sally (Patricia Arquette). Como es habitual en la serie, el entramado de sus fechorías y todos los personajes con los que se conecta es enorme, de hecho a veces resulta difícil seguir el quién es quién entre los políticos. Los intentos del FBI por introducirse y desmontar su tinglado no perturban gravemente los negocios, pero sí las relaciones personales: Eli atrapado entre la espada y la pared da mucha lástima y un montón de escenas fantásticas, amén de que el actor Shea Whigham está inmenso.

El tramo final resulta memorable, y disimula ese segmento inicial algo diluido y las historias secundarias que no terminan de despuntar. La cantidad de tramas, personajes y giros se maneja de forma como siempre muy cuidada. Hay tantos protagonistas en movimiento entrelazado de una forma u otra que cada pequeño detalle en la vida de cada uno de ellos puede afectar de una forma insospechada al resto, y los guionistas manejan todo el tinglado con equilibrio y coherencia (aunque improvisaran un poco al principio), con calma e inteligencia, y lo conducen hacia un desenlace extraordinario planificado con esmero y expuesto con maestría.

El plan para acabar con Narcisse termina patas arriba con tragedias de por medio (la niña cruzándose) y desenlaces inesperados (la detención de Narcisse por color de piel y color político), y deja a Chalky solo con sus penas y odios y carcomido por venganzas ya imposibles. No menos fallido resulta el objetivo del agente Knox para con Nucky, que termina con Eli acojonado cargándose al agente, Nucky diciéndole a Eli que ha descubierto su traición y apuntándole con un arma… De veras llegué a pensar que sería capaz de disparar y acabaría con la poca humanidad que le queda, pero no olvidemos su cambio de perspectiva en los últimos episodios, su idea de alejarse de todo el jaleo: ¿habría disparado si no llega a aparecer el hijo de Eli? Y para terminar, Harrow se ata a Nucky para salvar a su proyecto de familia, poniendo una gran traba a un final que prometía ser idílico. Su muerte es preciosa y dura, pues es uno de los personajes que más se hacía querer, el único realmente bueno en su interior (junto a Margaret). La escena en plan sueño da fin a su vida con una impronta poética embriagadora.

La realización es soberbia como de costumbre. Las excelentes labores de vestuario, fotografía, iluminación y localizaciones son exprimidas al máximo por los habituales directores de la cadena, todos con enorme talento. El reparto es inconmensurable al completo, pero aun así destacaría las figuras que he ido citando en el comentario. La fuerza de la mayor parte de las escenas proviene del guión, pero la puntilla extra de belleza y grandeza la da el incomprable aspecto visual y el recital interpretativo. Por cierto, prácticamente no hemos visto el paseo marítimo, que era protagonista en los primeros años; la acción ha terminado desperdigada por cada vez más localizaciones y decorados.

4 Respuestas a “BOARDWALK EMPIRE – TEMPORADA 4.

  1. Todavía no asimilo la muerte de Richard, el personaje más lindo de la historia, pero al menos no mataron a Eli, que es mi segundo favorito. Hasta Gilian me dio lástima. Espero que Magaret y Arnold Rothstein sigan siendo socios, pero no amantes. BW tiene una cualidad. Se ve desgastada toda la temporada y renace en el penultimo episodio. Asi ocurrió con la Tercera Temporada y con esta también.

  2. Gran bajón, sí, la parte de Atlantic City es cada vez menos y menos interesante; espero que el año que viene la trama de Chicago sea más importante y la acción principal se traslade allí, Capone ahora da muchísimo más juego que Nucky, que ya cansa.

  3. Ahora que estoy reviendo la serie he mejorado un poco el artículo.

  4. Se que esto no tiene nada que ver con la Temporada 4, pero me gustaría decir algo acerca de la relación entre Owen Sleater y Margaret Thomson, por supuesto que es una opinión particular y sin ánimo de ofender a nadie.
    Owen (siempre desde mi punto de vista) es un mujeriego, juega a “dos bandas”, por un lado parece estar muy enamorado de Margaret pero eso no le impide, hasta poco antes de su horrible muerte, seguir acostándose con Katie (la criada) incluso le promete matrimonio a ésta cuando le dice: “En el altar” sabiendo de antemano que nunca iba a cumplir esa promesa. Eso es un comportamiento poco digno y hasta cruel con una persona que se cree todo lo que él le dice porque ella lo quiere. Yo de un hombre así no me fiaría mucho.
    Por otro lado, la pareja formada por Margaret y Owen no me acaba de convencer, a veces, cuando están juntos, ella parece la hermana mayor de él.
    Todo lo contrario entre Katie (Heather Lind) y Owen (Charlie Cox) que son jóvenes y demuestran mucha atracción sexual entre ellos.

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