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LOS PILARES DE LA TIERRA.

Starz | 2010
Productores ejecutivos: Jonas Bauer, Rola Bauer, Ridley Scott, Tony Scott, David W. Zucker, Tim Halkin, Michael Prupas.
Intérpretes: Ian McShane, Matthew Macfadyen, Rufus Sewell, Eddie Redmayne, Liam Garrigan, Hayley Atwell, Sarah Parish, Natalia Wörner, David Oakes, Tony Curran, Sam Claflin, Anatole Taubman, Alison Pill.
Valoración:

Las adaptaciones literarias, al menos en los casos en que pretenden ser fieles, deben lidiar con una dificultad bastante importante, la de tratar de condensar el texto en el metraje de que disponen sin perder por el camino información crucial y la esencia del original. En Los pilares de la Tierra, a pesar de contar con ocho episodios de unos cincuenta minutos cada uno, se enfrentan a una novela que supera las mil páginas y contiene gran cantidad de personajes y tramas entrelazadas, y aunque los guionistas se han mantenido por lo general muy fieles (por lo que comenta la gente, que yo no la he leído) se nota muchísimo que a cambio de esa fidelidad el guión resulta algo superficial. La historia parece por momentos un resumen, corriendo demasiado y pasando muy a la ligera por encima de tramas y personajes, con lo que algunas líneas narrativas quedan muy descolgadas (Maud -Matilde en castellano- quizá funcione en la novela, pero en la miniserie resulta demasiado ajena al resto), otras confusas (la mitad de aspiraciones de los nobles son difíciles de seguir) o poco detalladas (la relación amorosa entre Tom y Ellen no se desarrolla, se muestra sin más, y queda poco creíble).

Como colofón a este problema está el desenlace de la historia, que resulta precipitado, algo enmarañado y falto de garra. Cuando la narración no parecía estar andando hacia algún lugar concreto (el tramo de la búsqueda de Aliena baja el ritmo y no parece ir hacia ninguna parte) meten de golpe el final, con saltos temporales, decisiones y sorpresas que quedan en unos casos algo forzados y en otros superficiales. Mi mayor pregunta se centra en el principal intrigante de las contiendas políticas y personales, Waleran. Si ha llegado a un puesto tan alto como el de enviado en Roma, ¿por qué vuelve y por qué sigue teniendo tanto interés en conspirar por la zona? Y sobre todo, ¿por qué tras tantos años con Jack pululando por ahí como cabo sin atar decide de repente ponerle fin de una vez por todas? Anda que no ha tenido ocasiones para quitarse de en medio al chico y a su madre, y más viendo lo fácil (demasiado) que resulta. No sé cómo será en la obra de Ken Follet, pero en la presente adaptación el desenlace parece estar metido ahí porque sí y a toda prisa cuando toda la intriga de reyes muertos se había dejado bastante de lado.

Los personajes carecen de la densidad que cabría esperar de una producción de este estilo (será que, como indiqué en las primeras impresiones, estoy muy acostumbrado al nivel exquisito de Los Tudor), pero tienen la suficiente calidad como para resultar simpáticos o desagradables y que sus aventuras interesen, sobre todo si tenemos en cuenta que tenían todas las de caer en los clichés más cansinos, pues básicamente toda historia se basa en elementos muy clásicos: el bastardo perdido, el secreto oculto, el regicidio, el religioso ambicioso, los nobles intrigantes (incluido el loco que abusa de su poder), el papá buenazo, la chica, etc.

El reparto que les da vida es también irregular: a figuras de gran experiencia (Ian McShane, Donald Sutherland, Rufus Sewell) se unen otros menos agraciados que dejan algo que desear, siendo las presencias menos acertadas los dos chavales en continuas disputas, Eddie Redmayne (Jack) y Liam Garrigan (Alfred), quienes muestran un registro bastante limitado. Y como dije en mi opinión inicial Matthew Macfadyen (Philip) arrasa con todos con una labor magnífica.

La producción cuenta con un presupuesto más que generoso y bien empleado que consigue que el aspecto visual luzca muy bien. Vestuario, localizaciones, decorados y batallas son impresionantes, y recalco lo de las batallas: hay un par de momentos que parecen sacados de una superproducción cinematográfica. Pero la dirección no es excelente, sino algo convencional, no alcanzando algo que gracias a los medios disponibles estaba muy cerca: la excelencia que mostraron los ejemplos que ya he mencionado algunas veces, Roma y Los Tudor. Música (de Trevor Morris, que estuvo también en Los Tudor), fotografía, montaje y en general la dirección (Sergio Mimica-Gezzan lleva todos los capítulos) carecen de la brillantez y genialidad de las series de primera división.

Pero aun teniendo en cuenta los elementos irregulares y la sensación de que no da todo lo que podría, en una valoración global Los pilares de la Tierra es una buena serie. Se ve que han puesto en ella esfuerzo y ambición y aunque no haya salido algo espectacular es bastante entretenida a pesar de que en ocasiones pueda resultar confusa por la velocidad de los acontecimientos, sus personajes dejan huella aunque sea sin fascinar y tiene tanto unos cuantos buenos momentos como algunos actores bastante agradables de ver. No será para recordar, pero sí la considero un visionado más que satisfactorio.

LOS PILARES DE LA TIERRA – PRIMERAS IMPRESIONES.

La larga, exitosa y aclamada novela Los pilares de la Tierra de Ken Follet (que no he leído) ha sido lujosamente adaptada por la incipiente cadena Starz, que a base de talonario, cazar buenos talentos y arriesgarse pretende hacerse un hueco en la televisión para espectadores exigentes. Su mayor éxito es la raruna Spartacus, pero en su haber tiene otras bastante prometedoras como Party Down (de Rob Thomas, el de Veronica Mars), Gravity o Crash (basada en la película, pero pasó sin pena ni gloria).

Los pilares de la Tierra es el máximo ejemplo de esa línea: alto presupuesto para no escatimar en medios a la hora de la realización, un reparto espectacular y un acertado interés por hacer las cosas a lo grande pero con cuidado. El resultado a primera vista destaca rápidamente por su impecable y espectacular ambientación, llena de hermosos paisajes, decorados enormes y detallistas y un vestuario magnífico, pero en el aspecto narrativo siento una ligera decepción, donde debo decir que se debe a que no han alcanzado el nivel de excelente, no porque se acerce a la mediocricad. Estamos hablando de una miniserie de calidad y que en conjunto podría ser digna de ser recordada, no de las cutres tontadas a las que estamos acostumbrados a ver en Tele 5 y Antena 3, pero en su inicio se presentan algunos aspectos bastante mejorables.

El primero es que la narración vuela. No sé si es resultado de tratar de impactar en el primer episodio (el segundo se tranquiliza un poco) o porque a pesar de contar con ocho partes no les cabe toda la novela, pero los acontecimientos se suceden a toda prisa a través de escenas breves enlazadas a veces con demasiada ligereza (algunas quedan cojas o demasiado simples aunque parezcan o a la larga sean importantes). Los personajes están bien trabajados, sobre todo en un aspecto complicado, el de presentarlos rápidamente y que no nos perdamos con el quién y el dónde (y hay bastantes dóndes: el constructor y familia, los nobles y condes, el rey y la corte, los religiosos…), pero sus relaciones necesitan también un poco más de estabilidad y coherencia, que algunas cosas (como la nueva relación del constructor) chirrían muchísimo.

La puesta en escena también peca de ofrecer algo precipitado, apresurado. El montaje es excesivamente frenético para una serie de conspiraciones y diálogos. No pocas escenas limitadas a dos personajes hablando me han sacado de contexto por el empeño en cambiar de rostro cada tres segundos, y otras, como las batallas, necesitan más planificación. Es una pena que por no currarse mejor el montaje se afee ligeramente una serie que gracias a su ambientación podía ser visualmente impresionante.

En cuanto al reparto, a figuras de peso y calidad contrastada como Donald Sutherland (bastante secundario pero de imponente presencia), Ian McShane (con un carácter parecido al mítico Al Swearengen) y Rufus Sewell (Dark City) se añaden otros no tan conocidos, entre los que destacaría al que por ahora me ha sorprendido más: un acertadísimo Matthew Macfadyen. La producción está respaldada por los hermanos Scott, otros que han visto en la televisión un medio para contar grandes historias que no caben el cine.

Son ocho episodios y en la presentación se han emitido dos, así que tienen seis para centrarse y pulir los pequeños errores. No sé si lo conseguirán, porque lo lógico es que la miniserie guarde en conjunto el mismo estilo narrativo, pero espero que sí, porque en esas mejoras está latente el salto entre lo bueno y lo memorable. Sea como sea, estoy seguro de que malas sensaciones no dejará.

HABRÁ SERIE DE LA FAMOSA NOVELA “LOS PILARES DE LA TIERRA”.

Los pilares de la Tierra (1989) es una de las novelas más populares de los últimos veinte años, y supongo que durante muchos años ha pesado sobre ella el fantasma de la adaptación cinematográfica. Sin embargo, apenas unos meses después de que su secuela, Un mundo sin fin, barriera en las listas de ventas de todo el mundo, se ha sabido que la adaptación será en forma de serie para la televisión.

La producción correrá a cargo de una empresa de los hermanos Scott (RidleyAlien– y TonyEl fuego de la venganza-). Según anuncia será una serie cerrada y corta (mínimo ocho capítulos) y la intención es que una producción de gran nivel, así que lo mismo hay suerte y sale algo de gran calidad. Un servidor no se ve atraído por la novela, pero esta propuesta me resulta interesante, tanto por prometer una serie de calidad como porque si tiene éxito puede facilitar otras adaptaciones de literatura a televisión, como la saga de Canción de Hielo y Fuego, actualmente en proyecto de la HBO pero con pocas posibilidades de ver la luz.

Fuente: ElPais.com.