Archivo de la categoría: The Defenders

JESSICA JONES – TEMPORADA 2


Netflix | 2018
Drama, superhéroes | 13 ep. de 47-55 min.
Productores ejecutivos: Melissa Rosenberg, varios.
Intérpretes: Krysten Ritter, Rachael Taylor, Eka Darville, Carrie-Anne Moss, Janet McTeer, Terry Chen, John Ventimiglia, J. R. Ramírez, Callum Keith Rennie.
Valoración:

Después del extraordinario villano que fue Kilgrave, un reto imponente para la protagonista a la vez que sobrecogedor para el espectador, el listón estaba tan alto que prácticamente cualquier nuevo enemigo tenía todas las de decepcionar. Así veo que ha ocurrido un poco con la némesis de Jessica Jones este año: su madre. Quien esperara otra confrontación clásica de superhéroes se puede llevar un chasco al encontrarse una temporada más centrada en los problemas internos de la heroína, en su vida personal tan caótica, donde la presencia de su madre, por mucho superpoder que tenga también, sirve para canalizar esos temas más que para desarrollar una rivalidad creciente que acabe con el duelo final de rigor.

Jessica está hundida, y aunque sigue por inercia indagando sobre sus orígenes, bien le gustaría romper con todo el mundo, como si aislándose y bebiendo sin parar se fuera a arreglar su vida. Por otro lado, Malcom ha rehecho la suya y trata de apoyarla, pero sus posiciones están tan opuestas que los roces son constantes, y la paciencia de él puede agotarse ante la incapacidad de ella para sobreponerse. Trish por su parte lleva el camino que puso a Jessica donde está, la autodestrucción, aunque por otros motivos: va de heroína por el subidón de la droga, de la violencia, de sentirse realizada. Todo se complica con la aparición de la descentrada de la madre de Jessica, que siembra el caos allá por donde va, poniendo a todos en contra de ambas, con los consecuentes peligros, Además, en vez de traer respuestas y paz suma caos y variables que la investigadora no es capaz de poner en orden. Hay espacio también para la abogada, Teri, con sus propios problemas personales a pesar de su fachada de fría y dura, para el vecino simpático, que es un encanto, y para un nuevo contrincante en el gremio de los investigadores, el asiático tan pagado de sí mismo.

Con tantos buenos personajes en conflicto constante con ellos mismos, más los eventos que van desarrollando con sus acciones, Melissa Rosenberg y su equipo de guionistas logran un drama coral de buen nivel y bastante adictivo que se ve realzado por la buena labor de los actores. Sin duda es una temporada menos intensa que la primera, que tuvo tramos entre impresionantes y desgarradores, pero el equilibrio entre géneros es muy bueno y resulta igual de entretenida. El drama es emotivo, el noir intrigante, la parte de superhéroes mezcla los dos anteriores y consigue ser más profundo de lo habitual en el género, teniendo siempre dilemas éticos y problemas de todo tipo en juego. La única pega que le puedo poner es que en algunas ocasiones está claro que dan un par de rodeos o estiramientos para poder llegar a los trece episodios exigidos: en las investigaciones, en los enfrentamientos con la madre y en los vaivenes de Trish hay algunos bajones de ritmo y sensación de repetición.

En la puesta en escena encuentro algo de mejora, pues antes se dejaba un poco al simple pero efectivo truco de la cámara en mano, y ahora se esfuerzan algo más a la hora de buscar un estilo visual más concreto. Se cuida bastante la composición de cada plano, teniendo algunos muy llamativos, y en combinación con la música con toques jazz y el tono noir del argumento se consigue una serie con bastante personalidad.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
-> Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 (2018)
Daredevil – temporada 3 (2018)
Iron Fist – temporada 2 (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019

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THE DEFENDERS

Netflix | 2017
Superhéroes | 8 ep. de 44-57 min.
Productores ejecutivos: Douglas Petrie, Marco Ramirez, varios.
Intérpretes: Charlie Cox, Krysten Ritter, Mike Colter, Finn Jones, Jessica Henwick, Scott Glenn, Sigourne Weaver, Rosario Dawson, Elden Henson, Deborah Ann Woll, Racherl Taylor, Simone Missick, Wai Ching Ho, Yutaka Takeuchi, Ramón Rodríguez, Elodie Young.
Valoración:

La miniserie ha sido llevada acabo por Douglas Petrie y Marco Ramírez, quienes tomaron las riendas de Daredevil en la segunda temporada, aunque como en las otras series, ha habido infinidad de productores y guionistas implicados. Y me temo que el bajón visto en su entrada se ha ido extendiendo también a los demás personajes, consolodidándose, por desgracia, la decepción de esta saga después de tanto prometer en sus inicios.

Lo mejor es que no se ha concebido como un evento espectacular pero ajeno, sino como una extensión de la historia de cada personaje. Además, con tan pocos episodios prometía ir al grano, y más cuando se ve que no fuerzan llegar a casi sesenta minutos en cada uno como en las largas temporadas de cada héroe por separado. En cuanto aparece cada uno de ellos estamos inmersos en su viaje y maduración, y cuando se juntan todos se enriquece el conjunto con sus disputas y la necesidad de unirse a pesar de las diferencias. Hay algunas situaciones y diálogos que apuntan maneras en el conflicto personal, además con buenas dosis de humor; la cena en el restaurante donde se refugian es la mar de movidita, por ejemplo. Luke debe aprender que las palabras bonitas no solucionan nada y a veces hay que dar un paso al frente. Matt ha de encontrar razones por las que vivir, aunque implique romper la promesa de arriesgar su vida y las de sus seres queridos por un bien mayor. Danny Rand debe madurar y asumir que en su lucha puede contar con aliados. Y Jessica Jones tiene que aprender a implicarse en algo de una vez por todas.

Pero hablo de un nivel correcto, nada que vaya cimentando una historia inteligente y atractiva y unos personajes de gran complejidad como debe tener una serie de primera división, como hubiéramos querido en el colofón de una saga tan esperada, aunque claro, con la caída gradual de calidad de la misma ya íbamos bastante avisados. Una vez en faena se ve que tiene tan poco que contar que va perdiendo fuelle rápidamente, para llegar a un tramo final muy decepcionante y aburrido.

El principal problema es que la premisa es enormemente previsible y los autores no parecen esforzarse por ocultarlo, van hacia adelante con desgana. A pesar de los amenos primeros contactos, la consumación de la unión de los superhéroes no podía ser más fácil, no encontramos ni una escena con profundidad o sorpresas que convierta lo inevitable en algo interesante. La trama en que se sumergen es insustancial, pues la Mano ha resultado ser lo que prometía: palabrería y sensacionalismo pero nada tangible, nada inquietante. Un grupo de chalados con poder, un poder que no se ve de dónde ha salido ni cómo se mantiene, porque nunca llega a vislumbrarse un entramado criminal y una conspiración verosímil, y cuando aparecen juntos los cinco líderes uno se pregunta cómo semejantes personajillos han durado tanto, pues cada uno actúa como le da la gana, atacando de frente a los enemigos, disputándose con sus compañeros migajas… Tanto prometer, tanto anunciar (incluso tirando del renombre de Sigourne Weaver), y todo ha quedado en nada. Sólo Madame Gao fue algo intrigante en algún momento, pero ha perdido toda autenticidad y garra.

En un limbo anodino quedan Stick y Elektra. Él es otra vez el mentor críptico que no suelta prenda; nada tiene que aportar hasta que los guionistas deciden que el personaje ha de hablar por fin… y luego tarda demasiado en cerrar la boca. Con Elektra es peor. Que si es mala, que si es buena, que si es un arma definitiva… Y lo único que vemos es a la insulsa Elodie Yung entrar en pantalla para soltar tres hostias y desaparecer hasta el siguiente episodio sin una razón concreta. Las decisiones que toma al final no se entienden, pero es que tampoco importan.

La aparición de los secundarios de cada héroe es anecdótica, por cumplir con ellos y ya está. Sólo Colleen Wing y Claire aportan algo, y no demasiado: Claire, como la única madura del grupo, suelta algún cliché sobre la unión y la responsabilidad, y Colleen tiene el esperable enfrentamiento contra Bakuto metido con calzador. El resto, aparcados en la comisaría como protección. Bueno, no todos. Los Meachum por alguna razón no aparecen. ¿Se quedaron sin dinero para más actores?

A estas alturas no sé si la confrontación de la Mano con los héroes era todavía esperada por algunos o una carga que quitarse de encima en espera de alguna historia más original y emocionante. Lo que está claro es que no recupera el interés ni ofrece un buen cierre. Sólo encontramos peleas cada dos por tres para rellenar hasta la batalla final, la mayor parte sin una justificación clara, sin giros que aporten algo digno a la trama, y con un sentido del espectáculo tirando a cutre. La intriga de la naturaleza y el propósito de la Mano es tan artificial, en plan Perdidos, que termina molestando. Dos temporadas (la segunda de Daredevil, la primera de Iron Fist) y otros tantos capítulos aquí mareando la perdiz con sus motivaciones ocultas, sus orígenes místicos, los artefactos mágicos supuestamente misteriosos, y el agujero de las narices. Al final, ninguna respuesta convincente, ninguna gran sorpresa. Que son malos porque sí, la búsqueda de la vida eterna, poderes que no se explican (¡lo hizo un mago!)… Para rematar, la forma de abrir por fin la pared mágica del fondo del agujero mágico para acceder al secreto mágico es de un ridículo que espanta.

El otro gran problema es el otro elemento crucial, la puesta en escena. Lo único que cuidaban en las otras series, tras despreocuparse de las coreografías trabajadas que tan bien resultaron en la primera etapa de Daredevil, era la fotografía. Pero aquí hasta eso abandonan, apoyándose en una cámara en mano muy facilona, dando la sensación de que no se planifican las escenas, simplemente se ruedan y ya se apañarán en la sala de postproducción. Las coreografías brillan por su ausencia, los golpes se ven muy falsos, y el montaje es tan malo que hay infinidad de cortes de plano mal dados que afean la escena y la hacen difícilmente comprensible a la par que poco espectacular. Lo peor es que cuanto más importante es la pelea menos empeño parecen poner, como si llegara la fecha del estreno y tuvieran que ir cada vez con más prisas. El esperadísimo enfrentamiento entre superhéroes y villanos, aparte de ser en un soso aparcamiento subterráneo, es una chapuza asombrosa. La mitad de las veces no sabes qué está pasando, quién golpea, quién recibe…

Y todo esto nos lleva a un despropósito de batalla final. Desde el guion es un despiporre, con la horda de peleles atacando en orden, disparando las armas de fuego únicamnete al que es inmune a ellas, Luke Cage, y usando armas blancas y puños contra los demás, los supervillanos apareciendo sólo de vez en cuando para lanzar a los protagonistas por el aire en vez de asestarles un golpe real, y giros ridículos como el sacrificio de uno de los superhéroes por… por… no hay motivos, es un cliché del género con el que se han empeñado en cumplir, igual que el penoso epílogo donde reaparece vivo sin más. En lo visual el desastre es épico. Golpes al aire, filigranas absurdas, un caos total donde no sabes quién es quién, y acabamos con un momento de vergüenza ajena suprema con los peleles atacando al ascensor como hormiguitas descerebradas a pesar de que es evidente que han perdido.

Quizá con un cierre digno podría haber salido algo mejor, porque lo cierto es que hasta entonces es un entretenimiento aceptable si vas sin exigencias, pero acaba tan mal que te quitan las ganas de seguir con la saga, y eso que ya veníamos escarmentados: la mayor parte de los que hemos pasado de Luke Cage ha sido por estar al día para poder seguir viendo Daredevil y Jessica Jones

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
-> The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 (2018)
Daredevil – temporada 3 (2018)
Iron Fist – temporada 2 (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

IRON FIST – TEMPORADA 1


Netflix | 2017
Superhéroes | 13 ep. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Scott Buck, varios.
Intérpretes: Finn Jones, Jessica Henwick, Jessica Stroup, Tom Pelphrey, David Wenham, Wai Ching Ho, Rosario Dawson, Ramón Rodríguez, Carrie-Anne Moss, Sacha Dhawan.
Valoración:

Iron Fist no empieza mal, pero entiendo que no calara en sus inicios, pues se espera una de superhéroes y tenemos un drama de ricos peleándose por su empresa. Yo le di el beneficio de la duda. Primero hay que presentar de dónde viene el protagonista, su entorno. Luego su nacimiento como héroe. Y finalmente abordar alguna confrontación iniciática.

El primer paso se iba dando aceptablemente bien. Todos los personajes me han interesado desde sus primeras escenas con un dibujo correcto que promete ir a más. Los nuevos acontecimientos les hacen replantearse las cosas, viéndose en seguida una evolución, las relaciones entre ellos son jugosas, se maneja bien la doble moral, los intereses propios y los conflictos internos, y los actores secundarios son la mar de competentes.

Los herederos del imperio Rand/Meachum tras la muerte de sus padres y la desaparición del joven Danny Rand son los hermanos Joy y Ward Meachum, quienes manejan la empresa con determinación y pocos baches. Jessica Stroup resulta una actriz muy eficaz, y Tom Pelhrey, quien deslumbró en Banshee (2013), está estupendo, sobre todo cuando se tuercen las cosas. Esto sucede cuando reaparece Danny Rand (Finn Jones) reclamando lo que es suyo. Descubrimos entonces que Harold Meachum fingió su muerte y controla la empresa desde las sombras a través de Ward. David Wenham (dado a conocer como Faramir en El Señor de los Anillos: Las dos torres -2002-) exprime de maravilla un personaje con muchas luces y sombras, que no sabes si es villano o un pelele. En cambio, el eslabón más débil es el protagonista. Finn Jones (empezó a hacerse notar en Juego de tronos -2011-) anda algo justo de registro y carisma cuando ha de verse su cara heroica, y aunque en el tramo inicial da el pego lo justo como joven inmaduro que tropieza incontables veces mientras va aprendiendo, está claro que hacía falta alguien con más talento para atrapar con mayor fuerza.

En su faceta de héroe pronto conocemos a Colleen Wing, una joven que enseña artes marciales. Jessica Henwick, vista en Juego de tronos (2011) como una de las guerrilleras hijas de Oberyn Martell, tiene el encanto y el buen hacer que le falta a Jones, y menos mal que lo acompaña en muchas aventuras levantando el nivel. También nos encontraremos con la omnipresente Claire Temple (Rosario Dawson), que ha de lidiar con la inmadurez de Danny y el romance de adolescente que se trae con Wing. Por suerte, este último no es lastimero, y la relación entre los tres es bastante amena.

Como villanos no tenemos gran cosa. Seguimos con la siniestra Madame Gao (Wai Ching Ho), pero cuanto más la vemos más sensacionalista parece, un enemigo de folletín al que le irán dando o quitando poderes y protagonismo según improvisen las tramas. Así funciona también la organización misteriosa a la que pertenece, la Mano. Esta era un sin dios ya desde su presentación en la segunda de Daredevil. Es una entidad sin rostro, sin definición concreta más allá de una vulgar “son el mal en sí mismo y buscan destrucción” ¿De verdad a estas alturas, tras titanes como Fisk y el Kilgrave, esperan que esto impresione? Con el amago con el tipo que parece querer desligarse de la banda, Bakuto, se humaniza brevemente a un enemigo muy mal planteado, pero no llega a funcionar porque era un engaño breve y además el casting ha estado muy desatinado, pues Ramón Rodríguez ofrece un papel sin capacidad para conmover en sus discursos manipuladores o causar pavor cuando demuestra su verdadera cara. Harold Meachum termina resultando mejor villano, con su humanidad y ambigüedad y la conexión más directa con los protagonistas. Eso sí, en los últimos capítulos no saben muy bien qué hacer con él, el jaleo de las peleas con la Mano lo eclipsa un poco.

El problema principal, y es muy grave, es que la serie no madura, cuando ha de llegar el nacimiento del héroe y la confrontación se ahoga en una vulgaridad infantil que va perdiendo más y más fuelle conforme avanza. El material que hay valía para una temporada de seis u ocho episodio, y si alguno no tenía para llegar a los cincuenta minutos, pues así se tendría que quedar. Pero por el formato exigido han de tenerlos todos rozando los sesenta minutos y rellenar así trece eternos capítulos. No puedo evitar pensar que las carencias que arrastra la temporada quizá no habrían cantado o molestado tanto si no se hubiera estirado todo hasta quedar en casi nada. Ante este panorama, es normal que lo que empezó contagiando poco entusiasmo a los espectadores haya decepcionado tanto. Eso sí, no entiendo que por el otro lado Luke Cage tuviera una recepción tan superior. Sin duda Iron Fist se queda muy corta, pero aquella naufraga a lo grande.

Danny no se presentaba mal, pero con ese alargamiento de las tramas, sus dilemas y dudas acaban haciéndose pesados, dando la sensación que el personaje tan inmaduro y bobo que les queda no es el que buscaban. La cosa empeora porque el trasfondo de su historia tiene tantas vaguedades como el de los rivales de la Mano. El rollo místico y la supuesta relevancia de los monjes no cala lo más mínimo, de hecho hacia el final se torna cargante, con el cansino Bakuto y el monje que aparece como compañero de Rand, Davos, un tipo idiota y pesado y muy mal interpretado por Sacha Dhawan.

Con el poco interés despertado por las dos facciones, la confrontación tiene todas las de no funcionar… Y así sucede. Los guionistas se atascan en un bucle, incapaces de ir más allá de un par de encontronazos por capítulo malamente justificados (sin emoción en la lucha ni un espectáculo gratificante), poco avance real pero sí alguna dosis de intriga barata para que sigas enganchado, y un conato de romance y maduración sin la profundidad suficiente como para interesar lo más mínimo. Los pocos momentos clave (primer enfrentamiento con Gao, los líos con Bakuto, la indecisión de Wing, Bakuto desenmascarándose, los enfrentamientos finales) no aportan nada sustancioso, son más batallas de artes marciales poco trabajadas que no valen para levantar una trama poco trabajada. Si es que el conflicto familiar de los Meachum sigue siendo más interesante que los líos místicos y las conspiraciones supuestamente globales y tenebrosas pero en realidad huecas y poco verosímiles.

Conforme llegamos al final el interés no se levanta ni un ápice, se ve venir de lejos que va a seguir cayendo en la monotonía y mediocridad. No disfrutamos de un desenlace épico, ni obtenemos respuestas gratificantes, ni tan siquiera hay giros o sorpresas que te engañen y te hagan acabar la temporada con un ligero buen sabor de boca. De hecho, incluso se lastra a The Defenderse, cuya trama principal se apoya por desgracia en Danny y la Mano. Eso sí, ahí explican por fin qué es la Mano… y como se suponía es puro humo.

La falta de dinero agrava todas las carencias. Después de dejarnos anonadados con el nivel de las peleas en la primera temporada de Daredevil, las prisas ahogaron la saga. Las de Iron Fist son realmente malas, unas coreografías insulsas con mucho saltito pero poco golpe creíble y una puesta en escena mediocre que convierte muchas escenas en un paripé estúpido. Aunque la fotografía sí es bastante buena, los escenarios no impresionan lo más mínimo, y los exteriores tampoco. Las pocas veces que hay alguna promesa, como el vuelo a China o conocer Kun Lun, se cae en un ridículo indescriptible. El país asiático es obviamente cualquier otro callejón de Nueva York, y el clímax que ahí se ofrece es anodino. Pero más grave es que, tras tanto hablar de Kun Lun y del entrenamiento, no tengamos ni una escena decente, ni un flashbacks que muestre el lugar y el aprendizaje de Danny como es debido. Apañan un par de escenas cutres del accidente de avión y de la montaña y un plano lejano del monasterio, pero las pantallas de fondo, los matte paintings y los decorados enanos de cartón piedra son tan penosos que mejor se lo hubieran ahorrado.

El showrunner Scott Buck salió del equipo de guionistas y productores de una obra maestra como A dos metros bajo tierra (2001), pero no pareció servirle de mucho: luego pasó por la exitosa pero infame Dexter (2006) y recientemente tuvo un buen batacazo con otra de superhéroes, Inhumans (2017). Aquí no ha dado los resultados que se esperaban, porque al parecer se esperaba algo, y ha sido despedido, pero para la segunda temporada han fichado a alguien con un currículo más inquietante: Raven Metzner, aparte de alguna serie intrascendente, fue el guionista de aquella aberración de adaptación de Elektra (Rob Bowman, 2005, con Jennifer Garner de protagonista) y uno de los principales en el equipo de Falling Skies (2011), otro truño de cuidado. Viendo la deriva de esta saga y la escasísima calidad de la unión de todos los héroes en la miniserie The Defenders, yo creo que esto ya no hay quien lo remonte. Sólo queda esperar que Daredevil y Jessica Jones aguanten el tipo y dignifiquen un poco el género en televisión.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
-> Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 (2018)
Daredevil – temporada 3 (2018)
Iron Fist – temporada 2 (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

LUKE CAGE – TEMPORADA 1


Netflix | 2016
Superhéroes | 13 ep. de 45-65 min.
Productores ejecutivos: Cheo Hodari Coker, varios.
Intérpretes: Mike Colter, Simone Missik, Rosario Dawson, Alfre Woodard, Mahershala Ali, Ron Cephas Jones, Frank Whaley, Theo Rossi, Erik LaRay Harvey, Karen Pittman, Parisa Fitz-Henley, Frankie Faison.
Valoración:

Aunque la lista de productores y guionistas es larga, como creador de la tercera entrega de la saga The Defenders ha sido elegido Cheo Hodari Coker, productor y escritor secundario en unas pocas series: Southland (2009), NCIS Los Ángeles (2009), Almost Human (2013) y Ray Donovan (2013). Viendo el resultado, o el proyecto le ha venido grande, o en Marvel Television, ABC Studios y Netflix han metido demasiada prisa y no ha dado tiempo a cuajar un buen material.

Los primeros episodios eran un poco lentos y repetitivos pero apuntaban maneras, dejaban entrever esfuerzo por buscar una personalidad propia para la serie y por dar forma al entorno del héroe antes de meterlo en faena. El barrio de Harlem se vive como si estuvieras ahí, con su historia, sus habitantes, sus peculiaridades, sus problemas y esperanzas. Quizá bebe demasiado de los clichés del género sin actualizarse debidamente, porque parece que estamos en la época en que nació el cómic, en los setenta, y no en la actualidad, pero como punto de partida funciona, y de todas formas, el tema racial sigue en boga. Por otro lado, la pareja de detectives Misty y Scarfe casi parece tener su serie propia, pero es muy interesante y prometedora: el carisma de los actores Simone Missick y Frank Whaley garantiza una gran química, y aunque los diálogos no son brillantes enganchan bastante con su dinámica.

Pero de lentitud pasamos a estancamiento, ni el argumento ni la calidad crecen. Se desarrolla una trama insustancial mediante unos personajes apenas correctos en el lado de los buenos y pésimos hasta parecer imposible hacerlo tan mal en el de los malos. Hoy en día esperamos que las obras de superhéroes dejen atrás los estereotipos y ofrezcan historias más complejas y originales, pero aquí nos traen una premisa muy limitada combinada con un thriller policíaco del montón, todo saturado de clichés rancios.

El principal problema es que quienes se presentan como los villanos aburren un montón, quedan a años luz de los memorables Kilgrave (Jessica Jones) y Wilson Fisk (Daredevil), dejando obviamente la sensación de que la saga ha dado enormes pasos atrás. El dueño de un pub (Cornell Stokes, alias Cottonmouth) y una política local (Mariah Dillard) del tres al cuarto no suponen un reto al nivel del héroe, ni de la saga, ni, como decía, de lo que espera el espectador a estas alturas en el género. El poco empeño que ponen en el dibujo de estos hunde rápidamente una serie que no empezaba deslumbrando pero tampoco vaticinaba tal descalabro. Sí, Cottonmouth tiene un flashback que supuestamente ahonda en su psique, pero roza el ridículo cosa mala: muchos minutos para exponer un simple concepto, que no quiere ser un amo del crimen, y todo para que no aporte nada tangible a su desarrollo, porque ahí está el tipo metido en el mundo del crimen pero sin que se sepa si ha sido empujado a ello o si le ha cogido el gustillo; es decir, ninguna de sus motivaciones y decisiones tiene una razón clara de ser, existe sólo porque ha de haber un gángster para cumplir con los preceptos del género. La política es nada más y nada menos que su hermana, pero no parece importarle a los medios y a ley, porque no se ve que ostente ningún cargo relevante ni tenga un proyecto concreto para la ciudad, el barrio o donde se suponga que trabaje. Eso sí, cada vez que hace algo chungo y la ley se acerca a ella, entonces sí resulta ser alguien importante e intocable.

Esa es la tónica: tenemos mucho postureo y sentencia supuestamente épica, pero estos dos archienemigos (palabra que uso con retintín) y sus secuaces no causan pavor alguno, no sabemos hasta dónde llegan sus garras, ni si quiera qué pretenden. Sólo los vemos soltando su verborrea y al extra de turno que tumbará Luke en la pelea de turno del capítulo, pero ninguna acción criminal llamativa, ninguna conspiración interesante. Mahershala Ali y Alfre Woodard me parecen buenos actores, pero es evidente que no están cómodos en unos roles tan limitados. Así, no hay quien se crea a ninguno de los dos personajillos ni a sus seguidores más llamativos (como el desaprovechado Theo Rossi -el de las gafas de sol-), y pronto resultan cargantes hasta desear que dejen de aparecer, pero copan escenas y escenas y más escenas.

Luke Cage prometía ya en Jessica Jones, y aunque mantiene cierto atractivo, conforme avanza el año se va observando que se sostiene principalmente por el buen hacer de Mike Colter, porque el personaje no se mueve hacia ninguna parte. Mucha cháchara existencialista y ética, muchas intenciones de actuar sin violencia, de encarrillar a su gente y hacer del barrio algo mejor, y al final todo son tortas, no se desarrolla ninguna trama que profundice en esos temas y Luke no aprende ni se cuestiona nada, está todo el día enfurruñado en la misma pose. La historia de su nacimiento como héroe y su vida anterior está metida con calzador y no tiene pegada alguna (al capítulo siguiente ya está todo olvidado), y las secuelas que pudiera tener se mencionan pero no se ven: habla de un gran amor (Reva) cuya pérdida no ha superado, pero está todo el día folleteando como adolescente despreocupado.

Su relación con Claire (Rosario Dawson), la enferma que está en todas las series, es más interesante, y Misty mantiene su simpatía a lo largo del año, pero no son suficientes para salvar el tedio que se va adueñando del relato. Y todo ello a pesar de que llega por fin un enemigo que se anuncia del nivel de Luke, o al menos con armas que pueden ponerlo en apuros. Se llama Diamondback… pero es prácticamente lo único que sabemos de él, se queda en un soy malo porque sí de lo más insípido. Erik LaRay Harvey lo remata con una interpretación pasadísima de rosca.

Todo se ve agravado por la apariencia de falta de dinero y prisas. En los primeros años de Daredevil y Jessica Jones disimularon bien la falta de escenarios llamativos con una puesta en escena muy cuidada y mucho movimiento en las tramas. Sí, rodaban en callejones poco espectaculares y unos interiores un tanto parcos, pero había historias y situaciones diversas y atractivas, así que no dio tiempo a que parecieran series baratas. Ya se sabe, el ingenio y la calidad eclipsan la falta de recursos. Pero en Luke Cage e Iron Fist parece que han contado con menos presupuesto o que las prisas por escribir y rodar para un estreno forzado han impedido a sus autores lograr una serie mejor y con mejor aspecto. Harto he acabado de la redundancia de conversaciones y acciones en la monótona barbería y el cansino pub, en ese cuchitril de comisaría, en cuatro calles anodinas, y también de las peleas sin alma, solo tiros y puñetazos sin buscar en ningún momento una escenificación más elaborada. Da la impresión de que en Marvel Television, ABC Studios y Netflix han pensando que el principal publico es adolescente y no tienen el nivel de exigencia de los espectadores de por ejemplo The Crown, y que las temporadas iniciales de Daredevil y Jessica Jones fueron magia salida de unos autores muy inspirados, porque el resto de la saga va cuesta abajo y sin frenos.

Al llegar al octavo episodio tiré la toalla y aparqué la temporada. Tuve que retomarla poco a poco hace pocas semanas, obligado porque quería ver The Defenders y la segunda de Jessica Jones. El endeble guion queda a partir de entonces totalmente deshilachado, la historia es bien simplona y carece de garra y verosimilitud, estando ahogada en un bucle. El dibujo de personajes cada vez se presenta más desganado y con algunos giros ridículos, como el agente traidor. Cada capítulo ha sido una agonía, acabando el año en la pura vergüenza ajena. ¿Cómo se puede hacer algo tan malo hoy en día, cómo pueden apuntar tan bajo cuando tanto se esperaba de esta saga? Lo alucinante es que se ha llevado mejores críticas que Iron Fist, cuando esa al menos ha sido entretenida y tiene más personajes medio interesantes. Son tantas las paridas, estupideces, agujeros, soluciones absurdas… que impera la sensación de que han cogido los guiones de una serie cutre de los años sesenta, rompiendo en mil pedazos aquella ilusión del resurgir de los superhéroes en la era dorada de la televisión. Enumero algunas de las cuestiones que más me molestaron en los últimos episodios, pero claro, son muchas más, es la penosa escritura global y el flojo acabado visual lo que convierte a Luke Cage en un desastre difícilmente perdonable.

Alerta de spoilers: Comento el tramo final a fondo.–

-Capítulo 108. ¿En serio el francotirador no podía disparar más veces en el primer ataque? ¿Y no podía haber ido un poco más deprisilla en el segundo? Luego se le encasquilla el arma y decide irse en vez de tratar de arreglarla mientras Luke sigue débil y tirado en el suelo tras quedar claro que los golpes ahora le afectan. Nooo, que hay que dejar escapar al bueno. Y luego se entretiene decidiendo si matar a Misty o no, sabiendo que si se demora llegarán refuerzos. Lo mismo ocurre más tarde: el malo se va del edificio en vez de tratar de rematar ahí a Luke. Este es igual de idiota, pues lanza a su enemigo por ahí en vez de partirle la cabeza de un puñetazo. Y el camión… anda que no estaba claro lo que iba a pasar. Por cierto, gazapo evidente con la distancia cambiante respecto a la acera.
-109. Se me hizo horrendo y larguísimo. El villano es de coña, ahí cargándose a todos… a no sabemos quién ni por qué, pero que salga matando otros malos implica que es el villano jefe, todo niño de ocho años lo sabe.
-109 ó 110. Lamentable el experimento improvisado con Luke, no podía ser más chapucero y cutre. Y ahora Reva es mala, después de dos temporadas como una santa; otro giro de folletín barato.
-110. Lamentable que los malos se pongan a disparar ante cien testigos y luego supongan que lo arreglarán todo intimidando a la gente.
-111. ¿Pero a qué espera Luke Cage para noquear a los cinco o seis malos y salir andando a dar explicaciones? ¿Por qué no hace más que buscar refugio escondiéndose improvisadamente, cuando sabemos que puede atravesar paredes? Vergonzoso el cliché de que el teléfono falla justo en el momento clave. Al final por supuesto el matón secundario nº3 llega justo a tiempo para sacar al jefe malo por un túnel.
-112. Nadie va con él en el furgón para pegarle un tiro si intenta soltarse. Y seguimos haciendo que el malo sea malo poniéndolo ahogando a uno de los suyos sin razón.
-113. El último ya lo vi a cachos para no soportar epílogos cansinos. Nada ocurre, no se materializa ninguna evolución llamativa en los personajes, hacen lo que llevaban toda la temporada haciendo. Y por supuesto quedan cosas (villanos) en el aire para seguir exprimiendo lo insalvable.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
-> Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 (2018)
Daredevil – temporada 3 (2018)
Iron Fist – temporada 2 (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

JESSICA JONES – TEMPORADA 1

Netflix | 2015
Drama, superhéroes | 13 ep. de 55 min.
Productores ejecutivos: Melissa Rosenberg, varios.
Intérpretes: Krysten Ritter, David Tennant, Rachael Taylor, Eka Darville, Mike Colter, Carrie-Anne Moss, Wil Traval, Susie Abromeit, Erin Moriarty.
Valoración:

Jessica Jones, basada en el cómic Alias, es la segunda entrega del plan Marvel Television y ABC Studios, con Netflix como distribuidor (es decir, emitiéndola), que pretende crear un universo de varias series de superhéroes relacionadas que terminarán uniéndose en una miniserie. La creadora y productora ejecutiva (o sea, la showrunner) es Melissa Rosenberg, aunque el equipo que lleva detrás es enorme. Rosenberg no tiene una carrera especialmente llamativa, pero tampoco es una novata: ha sido productora y guionista secundaria en unas cuantas series (Cinco en familia, Dexter, O.C…). Si bien su nombre se puede recordar más por haber sido la guionista de la adaptación de Crepúsculo, parece que nadie se asustó de ello, porque desde las primeras noticias sobre esta serie se habló de ser fiel al adulto y oscuro material original.

Pero el inicio de Jessica Jones supuso una ligera decepción para casi todo el que se había enganchado a esta “serie de series”, pues después de la traca inicial, o sea, la primera temporada de Daredevil, el listón estaba muy alto. De hecho el nivel de los dos primeros capítulos de aquella fue tan sorprendente que bastó para poner el proyecto en boca de todo amante de las series y del género de los superhéroes. El problema, claro está, es que las comparativas, aunque por afinidad se permitan, también son injustas si no valoras a cada obra por sus propias cualidades. Además, opinar precipitadamente no es objetivo. Para valorar una temporada hay que verla entera, no ponerse a gritar porque el inicio es algo flojo. Y el visionado al completo confirma que Jessica Jones es otra gran de serie digna de ver, y una además es muy distinta a su hermana, pues no es un intento de repetir una fórmula de éxito probado y que todavía no está gastada, sino que siguen explorando nuevos horizontes para el género. Vistas las dos, yo no puedo poner una por encima de otra, porque me han fascinado por igual.

Daredevil empezó a lo grande, con sus autores echando todo el esfuerzo en lograr una entrada triunfal, pero luego fue disipándose ligeramente hasta terminar el año con menos coherencia y fuerza de lo esperado. El problema es que su impecable puesta en escena y el gran trabajo actoral quedaba a veces por encima de un guion con algunos flecos sueltos. Curiosamente, Jessica Jones tiende hacia el lado contrario. Sus productores apuestan por ir construyendo la serie despacito, sin empezar con fuegos artificiales, poniendo más énfasis en el contenido que en lo visual. Aunque ambas tienen unos personajes magníficos, aquí se observa un cuidado (o un acierto) mayor a la hora de desarrollar el conflicto con el villano. Como resultado, la temporada va creciendo a ojos vista con una historia que se desgrana poco a poco y donde se manejan muy bien las sorpresas, de hecho tiene una cantidad de giros inesperados asombrosa. Así, aunque su aspecto visual no deslumbre, la atmósfera que se va generando es tenebrosa y absorbente. En pocos capítulos estás completamente enganchado, esperando con ansia saber qué va a ser de los protagonistas, y va creciendo tanto que llegas al tramo final entre maravillado y acojonado.

Jessica (Krysten Ritter) es una detective privada con dos secretos. Uno, posee una fuerza extraordinaria; no al nivel de los superhéroes que salvaron Nueva York (recordemos que estamos en el mismo universo que Los Vengadores), pero sí como para permitirse una ventaja extra en su trabajo y a la vez tener que esconderse para no ser señalada como rarita o incluso perseguida como un monstruo. El otro es que fue secuestrada y violada por un lunático que también tiene un poder, el de controlar a los demás. Ese trauma, sumado a otros de su infancia, han formado una personalidad con dificultades para socializar y sobreponerse a sus sentimientos. Es un torbellino de emociones y penurias donde apenas consigue mantenerse en pie o conciliar un sueño agradable si no es con alcohol. Su consuelo es hacer algo por el mundo, salvar a gente para que no tengan que sufrir como ella.

Salvo por el villano, no voy a describir a los demás personajes a fondo, porque lo bueno de la serie es ir conociendo las relaciones y las sorpresas que guardan, así como el pasado de Jessica, poco a poco. Su única amiga es una locutora de radio famosa que la ayuda siempre que lo necesita: Trish Walker (Rachael Taylor). La mayoría de los casos que tiene los consigue de una abogada de éxito, Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss). Y sus otros únicos contactos con la humanidad son sus vecinos: una loca y su hermano atontado, y un pobre yonki que le da lástima. Pero pronto conoce a Luke Cage (Mike Colter), personaje con su propia serie de cómics y que tendrá también una adaptación en este gran proyecto. Es un camarero igual de solitario que ella con el que inicia una relación entre amistosa y amorosa y que guarda otros tantos secretos, empezando por el hecho de que también posee poderes.

Como es esperable en el género, Jessica debe plantar cara a un supervillano que es prácticamente su némesis. Kilgrave (David Tennant) hace lo que le place en la vida porque es imposible no obedecer lo que te dice. No entiende de sentimientos, no tiene remordimientos ni le importa el alcance de sus acciones y caprichos en los demás. El único sentimiento que parece haber calado en él es un aparente enamoramiento en Jessica, que logró escapar de él por chiripa. Ella trata de destruirlo sin acercarse demasiado para no caer en su embrujo, él intenta que ella entre en su órbita otra vez, aunque sea acosando a todos los que la rodean. Las interpretaciones de Ritter y Tennant son impecables, esenciales a la hora de exponer el complejo dibujo de los protagonistas, pero ninguno de los secundarios se queda atrás, todos aportan lo justo, logrando un reparto muy cohesionado y con gran química.

Sin haber leído los cómics, no sé si hay cambios notables, pero con Kilgrave hay un par de detalles muy evidentes. En el original, aparte de llevar dos eles, es decir, Killgrave (ni idea de por qué le quitan una, ni de cómo se traduciría), tenía el alias de “El hombre púrpura” porque la piel era de ese color, algo que aquí omiten quizá para evitarse el complicado maquillaje, o quizá para darle un toque más verosímil. También cambian su origen en Europa del Este por la nacionalidad británica.

Lo que no se hace es endulzar el cómic original, así que, como en Daredevil, estamos ante una serie adulta digna de un canal de cable, sin miedo a temáticas concretas ni a escenas crudas. Gracias a ello el tratamiento de algunos de los aspectos más oscuros del ser humano es rico en profundidad y detalles. La difícil vida de Jessica se hace terriblemente tangible y dura, pues se expone con autenticidad e intensidad lo que sufrió en la infancia y luego con el secuestro de Kilgrave. Los pocos conocidos que tiene también hacen gala de personalidades torturadas de una forma u otra: la abogada fría pierde humanidad a cada paso que da, la vecina loca desespera por atención, el yonki no es capaz de rehacer su vida, el camarero arrastra el dolor de la esposa recientemente fallecida, o lo más perturbador de todo, el grupo de afectados por Kilgrave.

Y para rematar sus miserables vidas reaparece este monstruo. Un tipo que puede decirte que te arranques los ojos con las manos, o que te quedes mirando la pared hasta que caigas inconsciente por agotamiento… o que te sometas por completo, física y mentalmente, como hizo con Jessica. De primeras parece un individuo algo tonto o incluso un personaje desaprovechado, porque podría usar su poderes para moldear el mundo a su gusto convirtiéndose en un supervillano (imagínatelo metiéndose a político). Pero enseguida te das cuenta de que limitar su rango de acción a historias más cercanas a la gente normal es lo que lo convierte en el villano más creíble y terrorífico que se ha visto en pantalla. No es un megalómano de psicología monocromática y que sólo sirve para dar secuencias de acción espectaculares. Es un sociópata, un depredador sexual, un niño al que no se le puede negar nada, que va usando a la gente con que se encuentra como bien le place. Además, poco a poco vamos conociendo cómo se formó esa personalidad, qué vivencias influyendo en su vida, con lo que resulta más humano, y por lo tanto más inquietante. Ver ciudades destruidas en Los Vengadores no causa mucha impresión en el sentido trágico, es puro espectáculo y ya está. Pero un tipo que va utilizando, torturando, descartando y matando gente a cada paso mientras se acerca cada vez más a los protagonistas, produce asco y temor en dosis que pueden llegar a resultar realmente incómodas.

Con ese enemigo tan espeluznante se consigue unos episodios finales que resultan un sinvivir, y la confrontación definitiva se torna tan tensa, impredecible y trágica que dudas en todo momento sobre el destino de las protagonistas y los pobres desgraciados que caen en la órbita de este ser retorcido. Decía en Daredevil que el choque final con Fisk supo a poco después de ofrecer un inicio tan potente. Aquí ocurre lo contrario: tras parecer una serie menor, Jessica Jones no sólo te da una bofetada en la cara, sino que te la da en el alma también.

DAREDEVIL – TEMPORADA 1


Netflix | 2015
Acción, drama, superhéroes | 13 ep. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Drew Goddard, Steven S. DeKnight, varios.
Intérpretes: Charlie Cox, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Vincent D’Onofrio, Toby Leonard Moore, Vondie Curtis-Hall, Bob Gunton, Ayelet Zurer, Rosario Dawson.
Valoración:

Matt Murdock es un abogado que al quedar ciego en la juventud adquirió superpoderes con los que puede sentir y “ver” lo que hay a su alrededor como ningún otro, pero también creció en él una visión personal de la vida muy concreta: hacer de su barrio algo mejor. Hell’s Kitchen (la cocina del infierno) es una zona de Nueva York que no levanta cabeza, llena de crimen y miseria, y Matt pretende cambiar las cosas. Como hombre de ley luchará desde dentro del sistema, pero como héroe enmascarado perseguirá a los criminales a golpes bajo el amparo de la oscuridad.

Sus compañeros en el despacho que acaba de formar son el abogado Foggy Nelson, su mejor amigo desde la universidad, y Karen Page, que toma el puesto de secretaria cuando estos la ayudan en su caso contra una oscura corporación. Esta investigación los llevará hacia la estela de Wilson Fisk, un empresario ambicioso que parece ser también el capo más poderoso de la zona. La mano derecha de este último es Wesley, fiel hasta la médula y lleno de recursos, mientras que los héroes se apoyarán en el periodista Urich, especialista en historias de mafias. Hay algunos secundarios más, pero sólo son realmente relevantes Vanessa, el amor de Fisk, y Claire, la enfermera que ayuda a Matt.

El creador de la serie es Drew Goddard, quien creció como guionista con Joss Whedon en Buffy, la cazavampiros y Angel y terminó de formarse colaborando en Alias y Perdidos. Pero no tardó tiempo en hacerse un nombre en el cine también, con Cloverfield y La cabaña en el bosque (siendo además director en esta última). Desde entonces no deja de enlazar producciones de alto nivel, como las adaptaciones de las novelas Guerra Mundial Z, The Martian (dirigida por Ridley Scott nada menos) y la futura Robopocalypse. Vamos, que se ha convertido en uno de los guionistas más respetados y solicitados… hasta el punto de que la factoría Marvel lo sacó de la serie para escribir Sinister Six (Los Seis Siniestros), donde finalmente también dirigirá. Con Goddard dejando la producción en plena gestación, Steven S. DeKnight tomó las riendas como showrunner, acompañado eso sí por numerosos productores ejecutivos. DeKnight es otro que salió de Buffy y Angel, y luego pasó por Smallville y Spartacus, tanto escribiendo como produciendo.

El plan Marvel es iniciar una saga de series interconectadas que terminarán uniéndos en otra. Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage e Iron Fist tendrán su temporada, o temporadas si el éxito acompaña, y darán lugar a The Defenders, como en el cine las películas se juntan en Los Vengadores. También llamativo es que se han inclinado por un tono adulto y oscuro, algo muy de agradecer en un género que, salvo excepciones como el Batman de Nolan, suele andar falto de esas cualidades. Por ello sus creadores se inspiran más en los thrillers de los años setenta y ochenta (Serpico, French Connection o Taxi Driver son las más evidentes) que en la onda de héroes, magia y los tópicos habituales. La corrupción del sistema, la ciudad inmersa en un caos criminal y las solitarias figuras que emergen en las sombras para luchar contra ello copan las tramas, dejando la fantasía más pura de los superhéroes más poderosos para las películas de Los Vengadores.

Desde sus primeras escenas se puede ver el mimo puesto en la producción, la intención de buscar algo más serio y de primera calidad. La fotografía e iluminación que juega con las sombras y los contrastes es una elección arriesgada, pero con el virtuosismo del que hacen gala los realizadores tenemos una impronta muy característica y realmente impactante donde controlan muy bien que la atmósfera sea tenebrosa y deprimente pero se vea con claridad la acción y el rostro de los protagonistas. El tempo narrativo es contenido, se busca no sólo exponer a través de los personajes, sino hacer que la escena luzca bien, de forma que cautive. Así, se esfuerzan mucho en las conversaciones de personajes sentados, algo esencial porque son mayoría, pero explotan por completo en las de acción, que tienen además un extra de dificultad, porque aquí se lanzan sin miedo hacia la consecución de ese sello de calidad que los haga resonar en la exigente televisión actual. Las coreografías elaboradas y rodadas con maestría son la tónica habitual, pero de vez en cuando se permiten unos vaciles impresionantes. La lucha en el pasillo del segundo capítulo sin duda queda para los anales de la historia televisiva, un plano secuencia de insólita complejidad, aunque quizá no tanta originalidad, porque se inspira claramente en la pelea principal de una película coreana de culto, Old Boy (Oldeuboi, Chan-wook Park, 2003). Pero no es la única remarcable, hay otras tantas escenas espectaculares que te dejarán a cuadros. Aquí hay que señalar el magnífico uso de dobles, donde sólo si afinas mucho puedes llegar a notarlos en un par de planos (y porque Scott Glenn -Stick- es un viejales y los movimientos tan ágiles no cuadran). Redondean el acabado una sutil música que es quizá muy sencilla pero funciona bastante bien, y unos títulos de crédito hipnotizantes.

Otro aspecto vital son los actores, y estos también están perfectos. Charlie Cox (Matt Murdock), Deborah Ann Woll (Karen Page) y Elden Henson (Foggy Nelson) se hacen enseguida a sus roles y muestran una estupenda química entre ellos, transmitiendo verosimilitud desde las primeras escenas. Siendo un relato que se sumerge bastante en la mente de los protagonistas era crucial tener intérpretes que se luzcan en el campo de las emociones, y no falla ninguno. A Ann Woll la conocía por True Blood y no tenía ninguna duda sobre sus habilidades, Cox mostraba carisma en Boardwalk Empire, pero hasta verlo aquí no sabía si podría aguantar un personaje principal tan exigente, y Henson me era totalmente desconocido. Ahora bien, incluso en este buen nivel el veterano Vincent D’Onofrio (Ley y Orden) te deja sin aliento con su imponente, hosco y temible Wilson Fisk. La frase “No soy un monstruo… ¿verdad?” es de las que hacen época. Este se ve rodeado por dos secundarios que también clavan sus personajes, Ayelet Zurer como Vanessa y Toby Leonard Moore como Wesley. Él consigue una interpretación llamativa en un personaje serio en extremo, y ella no se queda atrás: resulta sutil y erótica a pesar de la sobriedad que emana. Y para rematar hay que señalar que el casting no descuida ni a los matones de Fisk, donde no cogen a simples extras, sino a actores muy competentes y carismáticos.

Una vez cautivado y enganchado irremediablemente por su arrebatadora impronta visual quedaba por ver qué tal navega la serie: el desarrollo de personajes y tramas, la coherencia narrativa, la fuerza de los diálogos… Es decir, qué tal resulta el elemento primordial, el guión.

Los escritores son conscientes tanto de las limitaciones del género como de esta historia en concreto, e intentan que las bases del relato sean muy sólidas. Se trabajan con esmero a los personajes, haciéndonos partícipes muy de cerca de sus problemas, anhelos, dificultades, vaivenes emocionales… Vivimos codo con codo con Matt y su deseo de hacer un mundo mejor, acompañándolo en el dilema de cuáles son los límites de la violencia y conociendo al detalle otros muchos recovecos de su personalidad. Con Karen y Foggy casi lo mismo, pero al ser más realistas resultan incluso más humanos: casi te convences de que son tus propios amigos. Cabe destacar la simpatía contagiosa de Foggy y la candidez de Karen, ambas conseguidas por el gran papel de los intérpretes y la excelente conexión que mantienen. Fisk se presenta fascinante, nunca se había realizado una aproximación a la piscología de un villano tan detallada y profunda. Como con los demás protagonistas, vemos de primera mano sus ambiciones y deseos, pero aquí cobran importancia sus puntos frágiles y sus desviaciones, llegando a vislumbrar y entender qué lo lleva a actuar de una forma u otra. Además la gama de sensaciones que transmite al espectador, oscilando entre la pena, el asco y el miedo, garantizan que no dejará frío a nadie… aunque puede llegar al extremo de provocar rechazo, de lo perturbador que resulta. Y para redondearlo tenemos la relación amorosa con Vanessa, que es excitante en todo momento: los tanteos, los miedos, las sutilezas, el acercamiento gradual… Acaba siendo mucho más interesante que la dinámica entre Foggy y Karen, que casi parece de relleno al lado de esta. Hay que señalar también los detalles más o menos velados sobre el pasado y posible futuro de personajes varios (¿tiene Karen secretos oscuros?, ¿qué pretende Stick y para quién trabaja?), que resultan intrigantes para el no lector de los cómics y buenos guiños para los fans.

Pero una vez salimos de la descripción y desarrollo de los personaje este guión no llega a ser redondo, porque el entorno donde los sumergen y el progreso de la trama fallan en algunos aspectos clave: le falta ritmo y vitalidad, y no queda del todo justificado por qué Fisk es el gran villano que dicen que es.

En el primer punto resulta obvio que hay largos tramos a los que no consiguen otorgarles suficiente ritmo, dejando la impresión de que a pesar de todo el potencial (espléndido aspecto visual, grandes personajes) la serie no avanza con la fluidez y fuerza suficientes como para aprovechar plenamente esas bases. Hay pasajes algo faltos de garra y que dan vueltas en círculos (cuántas veces Foggy y Karen se mantienen en pantalla con la excusa de salir a emborracharse, pero realmente no están haciendo nada; cuánto habla ella con Urich pero qué poco avanzan), y otras partes son bastante predecibles, porque al final, a pesar de tanto esfuerzo, no han sido capaces de esquivar el lastre de algunos estereotipos obligados por el género: la infancia de Matt no tiene mucha pegada y va perdiendo fuelle, y cuando llega la parte de Stick se vuelve bastante previsible y cargante; pero es que la de Fisk sólo sirve para presentar el detalle del cuadro, que sí, es genial, pero el resto del viaje a su pasado son clichés obvios que bastaba con señalarlos sutilmente; y ahí incluyo el destino del padre, que puede ser trascendental en su crecimiento pero se ve venir tan de lejos que deja la sensación de que era innecesario remarcarlo tanto.

La falta de vitalidad del entorno remarca estas carencias de ritmo, porque no parece pasar nada realmente importante a pesar del empeño en transmitir eso con el tono serio y ligeramente pretencioso del relato. ¿Es que nadie más vive en Hell’s Kitchen excepto los pocos protagonistas y unos cuantos criminales? No hay un entramado de personajes que nos recuerde que estamos en una gran urbe llena de gentes e historias, y casi la totalidad de escenas son en el despacho o en callejones y solares vacíos, dando la impresión de que no luchan realmente por nadie salvo por ellos mismos. Los realizadores se esfuerzan en darle personalidad a los secuaces y matones de Fisk, pero en cambio los héroes no parecen tener vida más allá del enfrentamiento con aquel: ni familia, ni amigos… ni otros casos. Por una vez me tengo que quejar de que a una serie le falte algo de procedimental. Estoy convencido de que le habría venido de perlas meter algunos casos secundarios para tapar estos agujeros. Servirían para mostrar la dinámica de trabajo (evitando tener que repetir las citas tontas -tontísimas- de Karen y Foggy), para justificar su sueldo (pero cómo se sustenta esta gente), y sobre todo para mostrar mejor el alcance de la organización de Fisk. La cansina anciana Elena, de la que te alegras de que muera de lo petarda que resulta, ejemplifica muy bien esta indefinición: es la única ciudadana que sufre las supuestas maldades infinitas de Fisk, el único caso que tienen contra él, y casi la única vez que los vemos batallar por alguien (Matt salva a unas pocas personas -las putas, el niño- en los dos primeros episodios, pero es una excusa para presentar sus habilidades).

De esta forma me temo que Fisk, pese a resultar por sí mismo un personaje memorable, no funciona realmente como villano. Primero, queda un tanto ambiguo su objetivo: ¿es un mafioso que quiere controlar el mundo del crimen o un tirano con una visión de romper el sistema para moldearlo a su gusto? Dice que quiere cambiar las cosas pero no es más que un capo con dinero comprando y vendiendo inmuebles. En su discurso de presentación al público habla de combatir crimen y pobreza como si se presentase a un puesto importante (concejal, fiscal o alcalde), algo que no hace, con lo que simplemente parece estar reforzando su fachada para seguir como hasta ahora. En otras palabras, su plan no se llega a concretar, ni siquiera se señala con claridad si se basa en el caos o en la dominación. Pero sobre todo, no se justifica claramente por qué los héroes lo consideran tan rápido como el archienemigo de la ciudad, si sólo tienen contra él algún roce con matones (Karen y la anciana) que creen asociados a él, pero sin pruebas tangibles. ¿Dónde está el plan megalómano, la siembra de crímenes numerosos y horrendos por todo el barrio o la ciudad? Como mucho, Matt descubre, persiguiendo delincuentes por la calle, que estaría implicado en el narcotráfico. Pero eso tampoco parece suficientemente probado como para llegar a la conclusión irrevocable de que Fisk es el mal último que asola el lugar. Y para colmo, cuando se convierte en una figura pública se cagan patas abajo, cuando en realidad no ha cambiado nada; es más, si acaso se volvería más vulnerable, porque cualquier cosa podría dañar su imagen.

Así pues, hay un desequilibrio importantísimo entre Fisk como persona y Fisk como villano (Kingpin), y la verdad es que me resulta sorprendente dada la evidente dedicación que han puesto en dibujar protagonistas complejos y humanos. Parece que poniendo tanto el foco en cosas concretas han perdido un poco la perspectiva global. No hay una gran trama con pegada que exprima y dirija mejor la dualidad héroe-villano, de hecho da la sensación de que lo poco que ofrecen además se explota tarde y mal, pues el giro que lleva a Fisk a la cárcel es endeble y repentino después de ir de forma tan vaga y lenta con la investigación.

Además hay otros detalles que pueden parecer poca cosa, pero son de esas casualidades y pequeños agujeros que se van sumando y terminan molestando. Qué conveniente que la mujer de Urich tenga la cabeza perfecta en el capítulo final para conseguir una escena de perdón lacrimógena. Por qué dicen que la vieja Elena no tiene a nadie y se encargarán ellos del entierro cuando capítulos antes nos han dicho que se llevaba tan bien con los vecinos que hasta se ayudaban con la comida. Qué oficina más lastimera tiene el periódico a pesar de que se supone que es uno importante en la ciudad (por cierto, no pudo ser The Daily Bugle por cuestión de derechos). Resulta bastante exagerado que Matt pueda escuchar todas las conversaciones de la policía desde una azotea, teniendo en cuenta lo grande que es la ciudad y la de ruidos que habrá interfiriendo; por ejemplo, que halle así a su objetivo en el episodio final resulta bastante forzado, no costaba nada que nos lo mostraran capturando a uno de sus hombres y robándole la radio, como ha hecho otras veces al buscar información. Y cabe preguntarse si se quedaron sin tiempo de rodaje o sin ideas en el desenlace, porque la pelea de Daredevil con Fisk está muy por debajo de las otras que hemos visto en la serie, con lo que después de la espera decepciona un poco.

En conclusión, Daredevil ha deslumbrado más por haber marcado un nuevo rumbo para las series de superhéroes que como serie en sí misma, pues a pesar de algunos puntos fuertes que rozan el sobresaliente también poee unas carencias dignas de mención. Pero no hay que poner el grito en el cielo porque “sólo” llegue al notable cuando tiene potencial para más, porque esto es sólo la presentación, y no de esta obra únicamente, sino de todo un universo que ha renovado el género pero sin duda también va a mostrar una nueva forma de hacer series.

PD: Con la de idiomas que se hablan en escenas enteras (español, ruso, japonés y obviamente inglés) se hace más evidente que nunca el sinsentido del doblaje. Supongo que en el paso al castellano convertirán a Elena en brasileña, como han hecho en otras muchas obras cuando hay personajes hablando nuestro idioma.
PD2: Eso de que decenas de chinos se queden ciegos voluntariamente para tener un trabajo de mierda es demasiado exagerado.

EL RESURGIR DE LOS SUPERHÉROES EN TELEVISIÓN

¿Por qué el género de los superhéroes ha tardado tanto en despegar en condiciones en televisión? Hasta la llegada del plan de Marvel Television con ABC Studios y Netflix, salvo honrosas excepciones, no lograba alejarse de unos patrones muy limitados. Ojo, no voy a perder el tiempo citando las series anteriores a los noventa, porque su nivel de cutrez e ingenuidad hoy en día resulta insoportable y dudo que se salve alguna. Voy a centrarme sólo en la televisión moderna, los 90 y sobre todo el despunte desde el año 2000, cuando su madurez alcanzó cotas de originalidad, riesgo y calidad que superaban al cine. Tampoco tengo en consideración la sección Marvel de animación, con infinidad de series destinadas a los niños.

Ante esta edad de oro que redibujaba las fronteras narrativas con formas hasta ahora desconocidas y dejaba no pocas obras maestras entre un sinfín de series notables, muchos nos sorprendíamos y lamentábamos de que las cadenas y productoras siguieran empeñadas en considerar el género de los superhéroes algo de segunda: series baratas, destinadas a público juvenil y poco exigente, en las que ponían escaso o ningún esfuerzo por hacer algo de calidad. Sólo si hay suerte caen en manos de guionistas que son conscientes de las limitaciones y consiguen un producto amable y entretenido, aunque eso implica también falta de trascendencia y profundidad. En esa onda parecen estar The Flash (2014), Arrow (2012) y Agent Carter (2015, aunque esta la incluyo por estar relacionada con Los Vengadores, que de superhéroes no tiene prácticamente nada). Pero las demás que han ido surgiendo han seguido la nefasta estela de Lois y Clark (1993-1997), Smallville (que nació en este siglo, 2001-2011, pero parece de la época de la anterior) y semejantes, es decir, estancadas en el procedimental de tono juvenil, acobardadas a la hora de construir historias serias e inteligentes, con un nivel cualitativo que roza la vergüenza ajena… y con cierto éxito popular, porque a fin de cuentas el público demanda obras del género y se traga lo poco que haya.

Las críticas de Gotham (2014) señalan que repite esos cansinos patrones. Otras como Constantine (2014) no dejan huella alguna. Algunas se gestan tan fallidas que directamente mueren en el parto, como Wonder Woman (2011, la protagonizada por Adrianne Palicki, que fue motivo de burla cuando se vio el episodio piloto filtrado). Sólo Heroes (2006-2010) llegó a apuntar hacia un camino distinto, pero mucho me temo que las buenas ideas se les agotaron enseguida a los guionistas y el potencial de su primera temporada desapareció de golpe en el resto. Y sorprendentemente nadie parece haber intentado emular su fórmula de ofrecer un tratamiento más realista y complejo, salvo quizá Powers (2015, la primera serie de PlayStation Network), que al parecer se ha quedado en la fachada, viendo cómo la ponen a parir en todas partes.

La excepción a todo fueron Buffy, la cazavampiros (1997-2003), y su hermana Angel (1999-2004), obras que además salían casi de la nada, pues no se basaban en ningún cómic. Su creador Joss Whedon aprovechaba el viejo género de vampiros para construir un universo particular muy interesante, pero si destacaba era por su ingenio (tuvo algunas historias muy originales y arriesgadas) e inteligencia, que se notaba especialmente en el delicado y sutil tratamiento de los personajes, todos magníficos en su dibujo y encantadores y a través de los cuales exponía hábilmente temas sobre la juventud y la maduración. Con ellas quedó además patente el talento de Whedon como guionista, sobre todo en el género, donde ha terminado escribiendo cómics y películas de gran calibre.

Como habrá quedado claro por las referencias a los comentarios y críticas ajenos, estaba tan asqueado del género que no he visto ninguna moderna salvo Heroes (hasta que parecía evidente que no podía remontar). Quizá alguna se convirtiera en placer culpable si le diera una buena oportunidad, no digo que no, pero hoy en día no estoy dispuesto a rebajar expectativas, mi nivel de exigencia está al nivel de la buena televisión actual. Pero creí ver mis esperanzas cumplidas cuando se anunció Agents of S.H.I.E.L.D., la primera serie Marvel ambientada en el mismo universo que las películas, y encima vendida como una creación del gran Joss Whedon. Pero el estreno fue otra gran decepción, sólo tenía de Whedon el apellido y era otra producción con bases obsoletas y ninguna ambición. ¿Cómo pretendían los de Marvel trasladar el éxito del género en el cine a la televisión con una obra que parecía un subproducto de merchandising? Con ese nivel se me quitan las ganas de ver Agent Carter, que no la ponen nada mal, y desde luego no voy a tragarme eso de que la anterior mejora en la segunda temporada, porque para mejorar tendrían que rehacerla por completo y borrar la existencia de decenas de capítulos y personajes infames.

Pero el panorama ha cambiado de golpe por fin. Después de conseguir resultados simplemente correctos con Agent Carter y Agents of S.H.I.E.L.D. (críticas aceptables pero lejos de ser entusiastas, y poca pegada entre un público que suele ser muy fácil de enganchar), Marvel se ha puesto las pilas desarrollando, bajo la batuta de Jeph Loeb, presidente de la sección televisiva, un plan más ambicioso donde buscan una saga de corte adulto, serio, inteligente y desarrollada mediante una buena planificación: cuatro temporadas de distintas series interconectadas que terminarían en una miniserie. También pensaron en lanzarse a los nuevos métodos de emisión, es decir, en internet, para abarcar un rango más amplio de espectadores, pues ya tocan las cadenas tradicionales con aquellas dos. Finalmente fue elegida la cadena Netflix, supongo que por ser la más popular y mejor asentada por todo el globo (aunque hay que aclarar que la cadena no es productora, lo es ABC Studios, y estos sólo emiten, como hacen con muchas series). Y bueno, no descartemos que si tienen mucho éxito terminen haciendo películas para cine.

La series llegarían por este orden: Daredevil, Jessica Jones, Luke Cage, Iron Fist, y terminarían uniéndose en The Defenders, sumando en total 60 episodios. Aunque las cosas parecen haber cambiado sobre la marcha, porque el exitazo de Daredevil (2015) les ha empujado a realizar su segunda temporada.

Daredevil es el personaje más conocido. En España llegó inicialmente como Dan Defensor, aunque su nombre original fue el que terminó asentándose. Trata sobre un abogado ciego tras el que se oculta un hombre atormentado (el cómic se fue volviendo más oscuro con el tiempo) que usa sus poderes (sentidos amplificados) para combatir el crimen. Jessica Jones adquirió sus poderes de vuelo, fuerza y resistencia superiores en un accidente radiactivo, y se dedica a combatir las injusticias desde una empresa de investigación. Protagonizará Krysten Ritter (secundaria en numerosas series, como Veronica Mars o Breaking Bad). Luke Cage sería presentado en esa serie, pues en algún momento establece una relación amorosa con la protagonista. El intérprete elegido es Mike Colter (Sons of Anarchy). Sus poderes son parecidos: fuerza sobrehumana y piel durísima, y actúa como un mercenario, aunque con un código de honor muy concreto. Iron Fist o Puño de Hierro (alias de Danny Rand) es un experto en artes marciales con gran agilidad, fuerza y rápida curación, además de algunos poderes mentales. Este llega a ser socio de Luke Cage, así que ya tienen otro nexo de unión. Todos trabajan en Nueva York, la mayoría en el barrio Hell’s Kitchen, y como indicaba, al final se unirían en The Defenders, uno de los muchos grupos de superhéroes que ha dado Marvel. Eso sí, habrá que ver lo fieles que se mantienen al concepto inicial de cada personaje, claro.

El gran nivel de Daredevil ha causado sensación, resucitando un género que no parecía madurar ni cuando más series se están produciendo, ganando adeptos que, como yo, nos manteníamos al margen por desidia. Ahora estamos en el lado contrario: llenos de expectación por un futuro de series de superhéroes que promete ser apasionante.