Archivo mensual: marzo 2011

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 1.

CBS | 2010
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy, Ridley Scott, Tony Scott.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Makenzie Vega, Graham Phillips, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Titus Welliver.
Valoración:

Alicia Florrick es la esposa del fiscal del distrito, al que acaban de detener por sus conspiraciones políticas y unos llamativos escándalos sexuales. Para mantener a flote a su familia ella deberá dejar de ser la obediente ama de casa y volver a ejercer como abogada, encontrando trabajo en el bufete que dirige un amigo de la universidad. Mientras lidia con una carrera profesional difícil debe hacer frente a los fantasmas de su conocido esposo, que le salpican de vez en cuando, y esperar con estoicismo un juicio que puede verter mucha inmundicia sobre su familia.

The Good Wife está a medio camino entre el drama de personajes, el thriller legal y el procedimental de investigación. Esta mezcla no me convence del todo, pues desde mi punto de vista el aspecto de procedimental desequilibra un conjunto que podría haber dado muchísimo más de sí si se hubiera desarrollado como un drama seriado (en plan Urgencias, vamos). Lo de juicio por día precipita historias secundarias que podrían (y a veces claramente hubieran debido) desarrollarse en varios episodios, exprimiendo su potencial y mostrándolas de forma menos precipitada (muchos casos se resuelven demasiado en plan CSI o House, con el hallazgo de último momento o la inspiración casual). También tenemos presente el otro gran problema que arrastran las series de este tipo: la trama principal apenas aparece en cada episodio, relegada a segundo plano por el caso del día aunque en realidad sea más interesante e importante. Aquí juega en contra también que hay que llenar veintitantos episodios, claro, pero esto me da más razón a la hora de defender que se alargasen las historias secundarias.

Otro aspecto negativo que a veces me mosquea es el poco riesgo que se corre con las historias. Resulta una serie excesivamente modosita, políticamente correcta y por momentos moralizante de forma cursi. Sirvan como ejemplos los casos siguientes: es una tragedia enorme que un adolescente se interese por el sexo, y por lo tanto hay que encerrarlo en su habitación; un esperado beso lésbico ni siquiera se muestra; en los casos se pone demasiado énfasis en separar el bien y el mal de forma maniquea y retorciendo la resolución de cada juicio para que los protagonistas queden siempre como héroes (aunque en el tramo final de la temporada empieza a madurar bastante); apenas se ahonda en qué piensa y qué quiere hacer Alicia respecto al mujeriego de su marido (y eso que es protagonista absoluta), y hasta cerca del final se muestra muy por encima su relación con su jefe (típico triángolo amoroso, pero aquí de débil intensidad). Y sobre esta relación hay que indicar también que el desenlace de la temporada sabe a poco porque el clásico cierre abierto resulta demasiado forzado además de ser una jugada demasiado evidente.

Así pues en general da la sensación de que ser una serie para una cadena generalista le pesa más de la cuenta. Incluso procedimentales como CSI Las Vegas son más atrevidos en temática. Como digo, no es hasta el tramo final cuando los casos adquieren algo más de enjundia, de realismo, cuando los abogados protagonistas empiezan a mirar antes el dinero que la moral (aunque sea con excusas a veces también cursis) y donde los personajes van algo más allá de lo políticamente correcto, aunque no sea demasiado. Muy destacable es el episodio dedicado al jurado, el único realmente distinto y el más arriesgado, donde se muestra lo falible del ser humano, que la moral cambia según la percepción del individuo y que el sistema de justicia tiene agujeros que pueden crear grandes injusticias.

Sin embargo The Good Wife es mucho más de lo que aparenta, y su tono en principio superficial y las limitaciones del estilo procedimental no son lastres tan graves como para impedir que sus guiones destilen elegancia e inteligencia, detallismo y profesionalidad. Visto desde fuera el caso del día puede resultar a veces simple y su resolución sacada de la manga parecer rebuscada, pero su desarrollo es ejemplar. La narración es veloz, entrelazando hábilmente historias y personajes donde cada uno aporta uno algo distinto al entramado. Avanza siempre de forma muy fluida, con la habilidad propia de los grandes dramas de acción para ubicar a los personajes justo donde deben estar y sacar de cada diálogo las emociones e información que son necesarios, y todo ello por supuesto sin perder de vista la idea de que estamos ante un entretenimiento ligero: no se olvida el humor, se buscan casos atractivos (actuales, de temas llamativos), los protagonistas resultan cercanos, sencillos pero creíbles…

La puesta en escena juega un papel importantísimo a la hora de mostrar un puzzle tan bien medido, y si bien es cierto que no buscan el arte más exquisito como sí hacen en la HBO por ejemplo, la realización es sólida como una roca. Hablando de procedimentales, diría que es el mejor desde CSI Las Vegas, pero además juega a su favor que no se limita a seguir a rajatabla el esquema de los mismos. La historia principal (la caída de la familia Florrick y el juicio al marido) se introduce correctamente en cada capítulo y avanza con dirección firme aunque sea en dosis pequeñas (mucho mejor que en Life, dondre la línea principal tenía potencial pero no terminaba de cuajar), mientras que los personajes están muy bien trabajados, con capas que poco a poco se van destapando y cuyas personalidades se van moldeando según sus vivencias influyen en ellos. Esta evolución de los protagonistas resulta tan sutil como acertada, basada más en detalles que en golpes de efecto concretos: dicen mucho las miradas y emociones contenidas, los diálogos muestran más de lo que aparentan y en general los roces con los compañeros y otros problemas laborales (la competencia es dura, el bufete se va a pique), los juicios y sobre todo los secretos (se intuye que un personaje es gay muchísimo antes de que se referencie claramente) van dirigiendo poco a poco las cosas hacia delante. Por ello diría que es una serie que gana viéndose diaria y no semanalmente: es fácil olvidar alguna sutil referencia que nos muestre cómo el personaje absorbe un nuevo ingrediente que formará parte de su personalidad.

Como con la puesta en escena, los caracteres plasmados en papel no hubieran funcionado en imágenes sin un reparto que los mostrara con acierto. La cabeza más visible es Juliana Margulies (que se dio a conocer en Urgencias), una intérprete siempre elegante (y atractiva, la edad no parece afectarle) y con la calidad suficiente como para expresarse sin problemas incluso únicamente a través de miradas (algo esencial en un personaje tan contenido y por momentos frío como es Alicia), pero no es ni mucho menos una figura central que deje en segundo plano a los demás: sus jefes y compañeros y su familia comparten equitativamente el protagonismo. El imponente Chris Noth como su marido (cuyos numerosos secretos hacen de él una figura inquietante), sus amigables superiores (Christine Baranski y Josh Charles –éste está espléndido-), sus compañeros, sea el competitivo Cary (Matt Czuchry) o la eficaz y gris Kalinda (Archie Panjabi, cuyo personaje ambiguo y su impresionante físico ha dejado sin aliento a más de uno)… Y el repertorio de secundarios que poco a poco se va presentando no resulta menos interesante: jueces peculiares (al estilo Ally McBeal), enemigos poderosos (el nuevo fiscal, Titus Welliver), figuras misteriosas (el carismático Alan Cumming)…

Resumiendo, The Good Wife no será, al menos en su primera temporada, una serie de las que causa impresión como para aclamarla como una de las grandes del año o un drama a tener en cuenta, pero su ritmo trepidante, sus personajes que llegan con facilidad, su excelente realización y sus guiones hábiles y precisos (aunque tengan las limitaciones citadas) dan una producción que entra de maravilla y deja muy buenas sensaciones. Incluso a mí, que en gran medida reniego de las temporadas tan largas y los procedimentales, me ha resultado un entretenimiento ligero muy correcto y sobre todo tan adictivo que lo he devorado en pocos días.

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OUTCASTS – TEMPORADA ÚNICA.

BBC | 2011
Productores ejecutivos: Faith Penhale, Simon Crawford-Collins, Jane Featherstone, Matthew Read.
Intérpretes: Liam Cunningham, Hermione Norris, Eric Mabius, Daniel Mays, Amy Manson, Ashley Walters, Michael Ledge, Langley Kirkwood, Jeanne Kietzmann.
Valoración:

Primea temporada y única, pues no ha sido renovada ya que las audiencias dejaron rápidamente de lado una producción que no ha dado nada satisfactorio. No, no ha levantado cabeza, no ha desplegado el potencial que parecía guardar como yo esperaba con cierto interés en mis primeras impresiones.

Hemos tenido ocho episodios prácticamente iguales, incapaces de narrar algo que despertara el interés en un universo que sí tenía muchas posibilidades. Los puntos de conflicto, ya sea en las tramas globales o en el desarrollo de personajes, apenas se han movido unos milímetros desde el inicio, y no precisamente de forma llamativa. La inminente guerra con los clones se ha quedado en amenazas vanas que no han aportado nada de contenido en ninguna dirección concreta. La presencia del virus, que al final sí ha sido alienígena, ha resultado demasiado forzada, tratada de forma poco convincente y con ideas ambiguas o poco jugosas (como lo de marear la perdiz con visiones de familiares muertos y la aparición de dobles de gente… ¿de verdad no había mejores recursos?). Las aspiraciones megalómanas de Julius Berger (Eric Mabius) han sido lo único realmente tangible de la temporada pero al final también me ha parecido una trama forzada, precipitada, no desarrollando todo el potencial posible y, por eso de dejar el desenlace abierto (con la llegada de una nueva nave con intenciones hostiles -por motivos que no se explican-), la sensación de engaño es notable. Los pocos misterios atractivos que ha dejado la temporada (el hallazgo de fósiles de homínidos, la posible relación de los clones con la presencia alienígena y la llegada del grupo que pretende tomar el control) se quedarán en el aire a menos que los autores nos cuenten qué tenían pensado (no creo que vaya a haber un episodio especial como cierre, pero podrían hablar en alguna entrevista).

Como decía, los protagonistas se han mantenido en la misma línea de quiero y no puedo. El presidente Richard Tate y su fiel compañera Stella Isen han sido los únicos que transmitían algo, y ello en gran parte gracias a la buena labor de sus intérpretes (Liam Cunningham y Hermione Norris respectivamente). La pareja de seguridad (Cass y Fleur) ha sido insufrible en todos los episodios al tratarse se caracteres mediocres y tremendamente cargantes: cuánto diálogo infantil y cuántas vueltas sobre los mismos sentimientos de adolescentes, y qué poco creíble ese pasado criminal de Cass. Por si fuera poco los actores son de risa: ¿de verdad Daniel Mays y Amy Manson ofrecieron resultados satisfactorios en las pruebas de casting o es que no había recursos para algo mejor? En cuanto a los secundarios más importantes, el militar (Jack, Ashley Walters), la hija de Stella (Jeanne Kietzmann) o el pinchadiscos (Michael Legge) no han servido para nada, salvo para probar la paciencia del espectador en subtrama anodinas.

La puesta en escena ha sido correcta, pero el nulo presupuesto (o el mal empleo del mismo) se ha notado mucho. Como dije en las primeras impresiones la recreación de la colonia es bastante pobre y, aunque no me parece molesto, porque la dirección y fotografía no están mal y lo que realmente debería contar es el contenido, sí sabe a poco en los tiempos que corren. Pero los flojos guiones no han ayudado mucho al ritmo ofreciendo narraciones caóticas y algo torpes: qué mal mueven a los personajes por las tramas, haciéndoles dar vueltas sin sentido (cuántas veces dice Stella estar trabajando en problemas que requieren sus laboratorios y aparatos y está paseando por las calles no sabemos hacia dónde).

Como curiosidad y también como crítica un par de apuntes finales sobre algunas cagadas de tal calibre que no se entiende cómo han podido suceder. 1) Esos diamantes que encuentran por la playa y están perfectamente tallados, como salidos de una joyería en vez de la propia naturaleza… ¿nadie en todo el equipo de guionistas, realizadores o reparto se paró a decir “pero cómo narices pretendéis que la gente no se dé cuenta de que en la naturaleza los diamantes no se presentan así”? 2) Ridículo también aquello de que no hay animales grandes en el planeta, sólo insectos, pero en una escena se cuela un pájaro y cruza el plano volando (capítulo cinco, minuto 38:50 aproximadamente, cuando Cass, Fleur y el loco llegan a la playa y la cámara enfoca sus rostros de sorpresa desde la derecha).

No puedo decir que llegue a ser una serie realmente mala, simplemente sabe a poco, todos sus elementos son irregulares y no llega a despegar o falla en el intento. Pero la cancelación me parece más que justa. En los tiempos que corren no es de recibo que una temporada de ocho episodios no vaya al grano, no eche aunque sea algo de carnaza al fuego.

NUEVO TRAILER, NUEVO ESPECIAL Y NUEVA ESCENA.

Empiezo a pensar que ya es excesiva la cantidad de metraje que la HBO está emitiendo de la serie Juego de tronos. Cada semana aparecen nuevos avances. Llevamos un par, y nos quedan otro más como mínimo, de semanas donde aparecen tres videos de golpe. Los últimos son los siguientes:

-Nuevo trailer, Fear and Blood, con cosas no vistas hasta ahora, como breves panorámicas de alguna ciudad (Desembarco del Rey y presumiblemente Invernalia). Aún más espectacular que el anterior.

-Nuevo video reportaje, esta vez destinado a presentar a la familia Stark. Tres minutos describiendo quiénes son los protagonistas, con muchas escenas interesantes.

Tercera recompensa del juego The Maester’s Path, esta vez muy breve pero muy atractiva: Tyrion, Mormont y el Maestre Aemon hablando de los inviernos y de la llegada del gran invierno.

No os perdáis tampoco el impresionante póster que nos han mostrado.

CAMELOT – EPISODIO PILOTO.

Starz | 2011
Guión: Michael Hirst, Chris Chibnall.
Dirección: Ciarán Donnelly.
Intérpretes: Jamie Campbell Bower, Joseph Fiennes, Claire Forlani, Eva Green, Sebastian Koch, Peter Mooney, Sean Pertwee, James Purefoy.
Valoración:

La enésima versión del mito de Arturo y Camelot viene avalada por haber nacido de la mano de los creadores de Los Tudor, aquel magnífico drama de corte histórico con el que nos deleitaron durante cuatro años en Showtime. Camelot se ha gestado sin embargo en Starz, cadena incipiente pero con bastante potencial, como empezó a demostrar con la más que correcta Los pilares de la Tierra, otra ficción ambientada en el medievo que guarda notables parecidos con la que aquí comento. Pero el primer capítulo sabe mucho a decepción. En ningún momento se ve la huella de sus autores, en ningún aspecto se observa la calidad que ofrecieron tanto en guión como en realización en la serie sobre la vida de Enrique VIII.

No entiendo muy bien qué interés puede tener el recuperar una y otra vez una historia tan trillada, pero lo que desde luego no es de recibo es que se aborde con una presentación tan esquemática y simple de la trama y los personajes. No hay nada que llame la atención o sea digno de recordar en cincuenta rutinarios minutos que pasan por las etapas más predecibles de cualquier relato de reyes y conspiraciones por el poder y que se narran a través de unos personajes apenas dibujados (especialmente pobre es ese Arturo que se apunta a todo porque sí). Sólo el personaje de Morgana cala algo, y ello porque Eva Green borda su papel. Pero en principio es la única digna en un reparto que oscila entre lo mediocre, con el soso Arturo de Jamie Campbell Bower, y lo directamente infame, con un Joseph Fiennes que nos deleita con el peor Merlin posible. Aquí cabe hacerse unas cuantas preguntas: ¿quién llevó la selección de actores, que no vio el papelón de Fiennes en Flashforward, y cómo demonios éste logró pasar las audiciones? Qué falta de presencia, de carisma, de dotes interpretativas, de soltura… Llega a provocar risa con su cabeza torcida y sus miradas de abajo a arriba.

La realización llama rápidamente la atención por su fotografía torpe y su montaje caótico que denotan claramente una nula planificación de las escenas. ¿De verdad Ciaran Donnelly dirige esto, con lo bien que lo hizo en Los Tudor? Joder, cada vez que la cámara intenta torpemente encontrar un personaje que al moverse se ha salido del encuadre me saca completamente de la narración. Tengo esperanzas en que en este aspecto mejore, porque acreditados para la temporada tenemos algunos de los mejores directores de la televisión, como Jeremy Podeswa.

Se nota que no tiene el presupuesto de Los pilares de la Tierra, pero el vestuario es excelente y los decorados cumplen aunque todavía no hayamos visto ninguno de gran nivel. Sin embargo la caracterización de los personaje me ha rechinado bastante: no me resultan creíbles, pues de lo limpios y arreglados que aparecen en cualquier circunstancia parecen gente disfrazada.

Sin ofrecer una pizca de tensión y emoción y desde luego incapaz de despertar interés, Camelot es una apuesta bastante dudosa. Mucho tendrá que mejorar para eliminar la sensación de serie menor y nada prometedora que ha mostrado en este inicio.

NUEVA ESCENA DE JUEGO DE TRONOS. Y MUCHO MÁS EN ABRIL.

Como segunda recompensa del juego The Maester’s Path tenemos una nueva escena de la serie Juego de tronos de la HBO. En ella vemos una parte de la estancia de Catelyn en la posada de la encrucijada, donde se topa con Tyrion Lannister.

Como en la anterior escena mostrada, me da la sensación de que el montaje no es el definitivo (por ejemplo, parece que no hay efectos sonoros), pero para abrir boca es una gozada: se ve la estupenda fotografía y ambientación y una pequeña muestra de la labor de los actores.

Y atentos a abril que viene jugoso, pues aparte del estreno (domingo 17) veremos un completo cómo se hizo de media hora (miércoles 6) y, en una jugada que no entiendo tan cerca de la premiere, los quince primeros minutos del primer episodio (domingo 3).

NUEVO TRAILER Y VIDEO DE CÓMO SE HIZO JUEGO DE TRONOS.

¡Vaya semana y día! A todos los videos anteriores debo añadir un par que acaban de salir, y ha sido una sorpresa, porque con tanto video y noticia importante (la fecha del quinto libro) no se esperaban.

El primero es un espectacular avance que se podría considerar el trailer final. Por primera vez vemos alguna panorámica, en este caso del Muro, que resulta impresionante. El resto del video tiene un montón de escenas nuevas y una descripción más amplia del inicio de la serie.

El nuevo video de cómo se hizo que ofrece la web Making Game of Thrones está dedicado a los decorados. Es como siempre breve, pero bastante jugoso como avance de la serie. Se ven algunos escenarios, diseños y localizaciones.

THE CHICAGO CODE – PRIMERAS IMPRESIONES.

No había seguido el rastro a Shawn Ryan tras finalizar The Shield, esa obra magna que supone un hito indispensable en las series policíacas y que sería la mejor de no existir The Wire, aunque lo correcto es decir que ambas se complementan, pues tienen estilos opuestos. Pero de repente me topo con una recién estrenada The Chicago Code. Me pongo a ver el piloto sin saber ni esperar nada concreto y se me cae la boca al suelo, pues a los pocos minutos ya sabía que estaba viendo uno de los mejores episodios piloto de la historia de la televisión. Y llevo cuatro episodios y lo tengo clarísimo: The Chicago Code va para obra maestra.

Como en The Shield, estamos ante una de acción policíaca que trata la corrupción de los cuerpos de la ley, pero aquí no son los policías protagonistas el cáncer que destruye por dentro el sistema, sino lo contrario, son los héroes rara vez reconocidos que luchan contra la inmundicia, topándose con todas las barreras y rechazos habituales (como compañeros a los que no les gusta estar en el punto de mira, por ejemplo). El enemigo se concentra hasta ahora en un único personaje, un villano de gran peso y presencia imponente, el concejal Ronin Gibbons que mueve toda la ciudad de Chicago a su antojo y hasta ahora resulta un rival inalcanzable para la superintendente de policía Teresa Colvin, tan dotada como decidida y cuyo objetivo principal es acabar con la corrupción de la ciudad, aunque eso le granjee infinitos enemigos.

El número de protagonistas es notablemente inferior al de The Shield, centrándose principalmente en tres figuras. Aparte de estos dos presentados tenemos un detective respetado por los veteranos y temido por los novatos, Jarek Wysocki, sobre el que la superintendente se apoya en su misión de derribar al concejal. En menor plano encontramos a su nuevo compañero, Caleb Evers, un joven bastante prometedor, y también a una pareja de policías, siendo uno de ellos un agente entusiasta y su compañera la sobrina de Wysocki. Aparte de un agente infiltrado que aparece de vez en cuando por ahora no hay mucho más, pero lo que tenemos es de calidad. La presentación de los caracteres es modélica, probablemente la mejor que he visto en una serie. En un par de escenas ya los tienen perfectamente definidos, en especial gracias al hábil recurso del flashback descriptivo que los guionistas encajan tan bien en la historia.

Y el reparto está a la altura. El detective Wysocki lo retrata Jason Clark con energía y carisma. El concejal está en manos de un actor de sobra consagrado en televisión y cine, Delroy Lindo, quien hace de su oscuro personaje alguien que impone con su sola presencia. Pero el plato fuerte de la función es Jennifer Beals (otrora protagonista de The L Word), la todopoderosa y arrojada superintendente. La actriz, que por cierto aparenta diez años menos de los que tiene, está inspiradísima, impresionante en cada aparición, y promete dar uno de los personajes del año.

El ritmo más que trepidante es demencial. La narración va a toda prisa saltando entre escenas, soltando datos por todos lados, metiendo entre el caso del día (todos magníficos por ahora) la trama principal y desarrollando ambos hilos a una velocidad pasmosa. No se da todo mascadito, sólo se muestra lo necesario. No hay tiempo para respirar ni para apartar la mirada de la pantalla, pero lejos de resultar caótica la trama es sólida, sin huecos ni líneas mal hilvanadas, y la estupenda puesta en escena nos ubica perfectamente en cada lugar y momento sin que perdamos el foco de los acontecimientos. Quizá el único pero hasta ahora es que a tal ritmo casi agota seguir la historia, pero es probable que la cosa se calme tras el habitual inicio que suelta mucho de golpe para tratar de impactar.

Volviendo a la puesta en escena, se nota la libertad que da un presupuesto claramente generoso. Exteriores por doquier, escenas a lo grande aunque duren segundos, persecuciones rodadas con gran planificación, una fotografía excelente y unas labores de dirección que trasladan con precisión el ritmo de los guiones dan como fruto una serie visualmente tan perfecta como espectacular.

Es de esperar que el entramado de personajes e historias vaya adquiriendo más niveles y complejidad, así que salvo que pierda el horizonte o las audiencias no acompañen no me queda otra que decir que The Chicago Code va con toda probabilidad para obra maestra.