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CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE – TEMPORADA 9 Y FINAL.

How I Met Your Mother
CBS | 2013
Productores ejecutivos: Carter Bays, Craig Thomas, Pamela Fryman.
Intérpretes: Josh Radnor, Jason Segel, Cobie Smulders, Neil Patrick Harris, Alyson Hannigan, Cristin Milioti.
Valoración:

Alerta de spoilers: Obviamente está lleno de datos reveladores sobre el final de la serie.–

Cuando anunciaron que dedicarían toda la última temporada a contarnos únicamente el fin de semana de la boda de Robin y Barney no sabíamos qué esperar. Luego resultó que no era para tanto. La serie tira más que nunca de saltos temporales y narraciones entrelazadas, de forma que los pocos días se estiran sin problemas. Bueno, es un decir. En realidad la falta de chispa de los guiones, la pérdida paulatina de calidad empezada en la quinta temporada, siguió aumentando, dando la que es la temporada más floja y aburrida de todas. Nada digno de mención ocurre en las tramas principales, todas estancadas en historias personales agotadas. Y menos aún tenemos en las secundarias, que las salva Barney como es habitual. ¿Capítulos para recordar? Este año menos todavía. Prácticamente sólo el de las bofetadas (914, Slapsgiving 3: Slappointment in Slapmarra), el único original y arriesgado (y curiosamente, el más denostado por los fans, algo que soy incapaz de entender), y el dedicado a la trayectoria de la madre (916, How Your Mother Met Me).

Lilly y Marshall se ven limitados a secundarios cómicos de relleno, con el cansino cuento de irse a Italia alargado demasiado; Alyson Hannigan se ha apalancado en el personaje cosa mala: su interpretación resulta cansina en los últimos años, con esa voz de falsete horrible; y el viaje de Marshall hacia la boda, acompañado de una petarda de mujer, ha sido de una cutrez lamentable. Ted… Ted… no recuerdo nada que hiciera Ted, salvo dar más vueltas alrededor de Robin en los obsesivos y enormemente aburridos capítulos antes del final. Robin y Barney, con más protagonismo, son los que mejor parados salen, pero el formato de la temporada también los exprime demasiado: ¿cuántos problemas y miedos de último momento hemos de tragarnos? Por no decir que dedicar una sesión entera a la boda (más los líos previos en las dos anteriores) para luego deshacerla en una sola escena en el final ha levantado ampollas.

Todos esperábamos ver desarrollada a fondo la historia de cómo conocen a la madre, primero el resto del grupo y finalmente Ted. Pero aquí nos dan en la frente con otra elección narrativa fallida y decepcionante. Aparece como secundaria brevemente aquí y allá, dejándonos con la miel en los labios, y lo peor, las idas al futuro mostrándonos los momentos clave de la relación con Ted no son ni la mitad de interesantes que los encuentros con los demás. En esa relación sólo se salva el capítulo dedicado a ella, donde nos muestran los casi encuentros que tuvieron ambos durante varios años. En él enlazan muy bien con el resto de la serie, tirando de nostalgia y estando atinados en la conexión emocional con el espectador. Pero eso es todo, porque de ahí al final llegan los peores capítulos, y el desenlace no ha contentado a muchos.

Entiendo que haya gente que se ha sentido estafada. El doble capítulo final da para dos lecturas, sin que sea fácil decantarse por una o ver cuál es la que pretendían los guionistas que calara. Por ejemplo, es comprensible que muchos hayan pensado que al final la madre queda relegada, infrautilizada e incluso insultada porque su historia, después de nueve años, resulta ser una excusa o trampa argumental y que el verdadero amor es Robin. Pero se puede ver de otra forma, que es como lo veo yo. Ted ha contado la historia de cómo después de mil traspiés y desencantos conoció cómo es el amor verdadero con la madre… Pero una vez fallecida ésta la vida sigue, y hay cerca otra persona con la que tiene buena conexión. Por ello el relato a los hijos es también una maduración (el soñador Ted admite que puede haber más de un amor en la vida) y una petición a los hijos, pues sutilmente les pregunta si aceptarían que pasara página y se fuera tras una vieja conocida.

El problema no son las tramas pensadas para el final, sino cómo lo han mostrado todo: condensando historias que piden a gritos más recorrido, mientras la temporada ha sido toda ella un quiero y no puedo donde no narraban nada digno de mención, donde daban rodeos postergando lo inevitable. De esta forma, les ha salido un episodio demasiado precipitado y bastante tocado por errores previos. Años con amagos de que algunos se van a trabajar a otra parte, unos por seguir su sueño, otros porque no les queda otra, y no pasa nada, todo vuelve a la normalidad tras algún giro facilón. Pero en el último capítulo todo eso ocurre de golpe, y de rápido y forzado queda muy tristón, no emocionante ni bonito como cabría esperar de una comedia que se acercaba a los instantes más felices de los protagonistas. Y lo peor, genera confusión, porque la transformación de algunos personajes es repentina y no tiene tiempo de calar en el espectador, con lo que muchos se llevan una impresión equivocada.

En el ejemplo de irse con Robin pesan considerablemente los eventos previos: nos han dicho por activa y por pasiva que Ted y ella se separan definitivamente, que no se ven compatibles, que tras tanto intentarlo está claro que no pueden estar juntos, mientras a la vez nos han machacado con la boda con Barney durante años… No puedes darle la vuelta en un minuto, necesita una exposición adecuada. Además también arrastra el efecto saturación. Tres años flojos donde los dos personajes han andado en círculos y los guionistas han reincidido tanto sobre su tormentosa relación han terminado agotando a los espectadores. Llega un nuevo rol, la esperada madre, y es novedosa y encantadora, y tiene una química con todos que ya no tienen estos entre sí (empezando por Ted y Robin), y el espectador obviamente se entusiasma con la chica. Pero de golpe nos cuelan a Robin de nuevo. Hubiera sido más claro y efectivo si hubieran dado más protagonismo a Tracy (el nombre de la madre, que me lo aprendí leyendo artículos en la red, porque en la serie de la poca presencia que tiene ni queda claro) mientras a la vez hubieran sido más sutiles con la relación entre Robin y Ted, sobre todo dejándola más abierta. Una queda muy relegada mientras la otra ve aumentada su presencia de forma equivocada, y así lo que pretendían los guionistas en el desenlace no hay quien lo entienda, sólo podemos elegir una de las opciones que he comentado y decidir si nos gusta o no.

El otro problema con Robin es que lo precipitado de la ruptura con Barney y su separación del grupo provoca la sensación de que se ha convertido en una mujer fría y distante, y no se sabe si acaba siendo una solterona amargada o una mujer realizada a través de su sueño de triunfar en su trabajo. Esta trama también era para desarrollarla a lo largo de esta o varias de las últimas temporadas. Colada de sopetón en el último momento le hace más daño que bien al personaje. Con Barney lo mismo. Tres temporadas madurando paulatinamente para en última instancia forzar un repentino reset y volverlo una caricatura ridícula de sí mismo, para en un par de frases tratar de convertirlo en un padrazo. El espectador difícilmente puede asumir tanta información de golpe, y más si no se desarrolla bien. Si hubieran expuesto esa recaída (es lógico que tras la ruptura estuviera un tiempo perdido) y su posterior encuentro con una nueva forma de madurez a lo largo del todo el año habría quedado más claro, más creíble.

Con Marshall y Lily no han hecho ningún requiebro, han seguido por donde venían andando, es decir algo sosos pero al menos coherentes. Y estos dos dejan claro que hay momentos en que se puede ser predecible y otros en que no. El desenlace de una serie tiene que ser acorde a lo que se estaba mostrando, no puedes dar un giro repentino porque tiene todas las de resultar un desastre y enfadar a gran parte de los seguidores.

Ver también:
Temporadas 8 | 7 | 6 | 5

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CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE – TEMPORADA 8.

How I Met Your Mother
CBS | 2012
Productores ejecutivos: Carter Bays, Craig Thomas, Pamela Fryman,
Intérpretes: Josh Radnor, Jason Segel, Cobie Smulders, Neil Patrick Harris, Alyson Hannigan.
Valoración:

Cómo conocí a vuestra madre se ganó en sus primeros años, cuando era buena y apuntaba maneras, cuando muchos creímos ver venir una digna sucesora de Friends, una buena base de fieles seguidores que la han mantenido en antena incluso cuando criticamos su falta inspiración y calidad desde hace varios años (cumpliéndose eso de que pasar de cinco temporadas y mantener el tipo es muy difícil). Como ha ocurrido más de una vez, la cadena trata de exprimir el producto aun cuando es evidente que debería dársele un final digno antes de que decaiga tanto que manche la memoria que dejará en sus fans. Hace ya cuatro temporadas que esperamos que lancen de una vez el arco final, el encuentro y enamoramiento con la madre de los hijos de Ted, cuatro años diciendo que las tramas y personajes piden a gritos un cierre cuando aún hay algo de nivel en sus aventuras. Parecía que al renovar dos temporadas de golpe (hasta esta octava sesión) garantizaban que serían los últimos capítulos, que los planearían bien y le darían un desenlace a lo grande. Pero al poco de empezar resulta que la renuevan por otro año más. El resultado es que tenemos en suspenso las historias: todo parecía lanzarse hacia algo definitivo, pero todo ha llevado a nada porque había que guardárselo otro año más.

La temporada empieza con dos pajeras de las que nadie se acordará pocos capítulos después de que se separen: Robin con Nick (he tenido que buscar el nombre) y Ted de nuevo con Victoria. Nada interesante sale de ahí. La siguiente novia de Ted es una loca de cuidado, cuyos excesos al menos dan para historias graciosas con las que matar el tiempo, porque sabemos que el romance no llegará a nada. El acercamiento de Barney y Robin va a trompicones al principio, pero desde la petición de matrimonio en el ecuador de la sesión la pareja gana en química y en tramas con contenido: los temores, dudas, roces con los padres y demás fases del proceso se narran bastante bien. La parte de Marshall y Lily es la que mejor parada sale en constancia y solidez durante todo el año: a través del bebé y los problemas laborales sacan buenas historias cortas y alguna más seriada que mantienen a la pareja siempre en un buen nivel de interés; la parte del Capitán por ejemplo es divertidísima.

En cuanto a aventuras sueltas, aquí también hace tiempo que se perdió la inspiración. Entretenidas, sí, pero no lo suficiente como para hacer reír a carcajadas y dejar un grato recuerdo. Así pues, seguimos en la misma tónica de estas cuatro últimas temporadas: la mayoría de los episodios entra muy bien, pero no deja nada en ti; unos pocos se hacen sosos, rara vez aburridos; y por desgracia, es difícil recordar momentos puntuales de gran nivel, como sí había incluso en el sexto año, que para muchos remontó con respecto al quinto. Hay que decir también que la mitad emitida antes de navidad es inferior a la siguiente, donde el nivel medio es ligeramente más alto. De hecho la temporada iba camino de despedirse con un nivel aceptable, pero arrastra el efecto que decía más arriba: sin haber sido realmente un mal año, sólo decepcionante porque se espera más, el mediocre cierre de temporada mancha el recuerdo que deja.

Alerta de spoilers: No leas si no has visto el final de temporada.–

Sin tramas de nivel que poder exprimir en el desenlace, lo que han montado ha sido pura improvisación. Otra vez nos marean con Ted y Robin acercándose y teniendo dudas. Otra vez. A estas alturas ya no cuela: todos esperamos a la mujer de Ted y que Robin y Barney se casen de una vez, que la boda la llevan anunciando desde hace siglos. No puedes volver a dar un rodeo a estas alturas. Por el lado de Marshall y Lilly, la farsa es casi ridícula: que se van a Italia. Sí, claro, el grupo se va a separar. Entonces no habría serie. Pues nada, con un giro sorpresa todo vuelve al statu quo, como era esperable.

Para rematarlo, cuando llega el capítulo final y esperas ver la boda, donde además Ted conocerá a la mujer… pero no hay boda. El capítulo es uno más, y de los intrascendentes. Muchos espectadores de hecho han pensado que no era el último. Menudo timo. Los guionistas han decidido guardarse el enlace para la próxima temporada, seguramente pensando que en caso contrario no les hubiera quedado ningún evento trascendente alrededor del que montar la temporada.

Y para colmo tenemos el asunto de la madre. Resulta que cuando aceptas que no vas a ver cómo conoce a su mujer, en un requiebro absurdo, en un epílogo forzadísimo, te la cuelan, pero sólo para enseñártela en un plano, sin más relación con tramas y personajes. No es más que un burdo anuncio para que sigas viendo la serie: “no se vayan todavía, que el próximo año, ahora sí que sí, te lo prometo, te contamos lo de la madre”. Y lo más triste es que les ha funcionado. La imagen y el nombre de la actriz (la desconocida Cristin Milioti) han copado los blogs de series y televisión toda la semana, y en twitter ha sido tema popular en todo el mundo, sea porque la gente se sentía engañada o alegre de al menos atisbar algo. Se ha hablado más de esta tontería que del buen final de The Office.

Alerta de spoilers: Comento un detalle sobre la estructura narrativa de la siguiente temporada.–

Ahora bien, el año que viene empieza con un planteamiento que no me huele nada bien. Los creadores de la serie han anunciado que toda la temporada relatará únicamente el fin de semana de la boda de Robin y Barney, y de cómo conocen todos en ella a la futura mujer de Ted. Una estructura muy arriesgada que además elimina por completo la posibilidad de ver cómo se inicia la relación. Vamos, se aferran al título de la serie y no se atreven a narrar nada más. Pues muy mal, lo lógico sería ver cómo congenian y llegar hasta su boda y el primer embarazo, es lo mínimo si estás contando a tus hijos tu vida.

Ver también:
Temporada 7.
Temporada 6.
Temporada 5.

CÓMO CONOCÍA A VUESTRA MADRE – TEMPORADA 7.

How I Met Your Mother
CBS | 2011-2012
Productores ejecutivos: Carig Thomas, Pamela Fryman, Carter Bays.
Intérpretes: Josh Radnor, Jason Segel, Cobie Smulders, Neil Patrick Harris, Alyson Hannigan, Bob Saget, Beckie Newton, Kal Penn, Nazanin Boniadi.
Valoración:

Decía que la sexta temporada remontaba tras un par de años irregulares, pero me temo que esta séptima vuelve a carecer de inspiración suficiente como para considerarla un buen año. Y arrastra además un problema notable y difícilmente perdonable a estas alturas: la evolución de los personajes es mínima, casi ninguno tiene una buena trama, y eso a pesar de que son unos roles que ya tienen mucha historia sobre sus hombros y sobre todo teniendo en cuenta que en algunos de ellos se han abordado partes importantes de sus vidas.

La sesión empieza y acaba con la dichosa boda que viene persiguiéndonos desde hace bastante tiempo. Se suponía que la sorpresa de quién se casaba (al quedar Ted descartado) iba a ser algo importante, pero la revelación es si cabe lo peor de una temporada descafeinada. Que sea Robin después de trabajar tanto a Barney es una sorpresa barata y cutre, y más cuando precisamente este personaje ha sido el más infrautilizado del año. Es indudable que no han sabido qué hacer con ella, hasta el punto de que ya supera a Ted en desinterés y monotonía. Los líos con el psiquiatra son lo único rescatable, porque no tiene más aventuras llamativas, ni siquiera en el trabajo, uno de los pilares de su forma de ser. Además la actriz se ha quedado anoréxica y está horrible.

El embarazo de Marshall y Lily supone aportar una vivencia demasiado clásica pero a estas alturas bastante necesaria. Era pues ineludible sacar buen partido de ella… y no, no han sabido darle interés. La pareja tiene además mucho episodio tontorrón, y si se salva es por cosas puntuales o los problemas de Marshall en el trabajo (el jefe flipado es un puntazo). De Ted no hay prácticamente nada que recordar, salvo algún tramo dedicado a intentar conseguir citas; la búsqueda de la mujer ha sido la trama más insignificante del año, hasta el punto de que, como se supone que es el argumento principal de la serie, se hacen no pocos chistes al respecto. Y como grupo en conjunto también hay algunas líneas mal trabajadas: se han vuelto a repetir algunas relaciones (o se han amagado), algo que además de saber a visto resultó peor porque ha quedado muy forzado. Los acercamientos de Robin y Ted son para olvidar, la reaparición de Victoria más o menos lo mismo.

Como viene siendo bastante habitual, es Barney quien salva la función. Su evolución es la más notable e interesante. La búsqueda de relación estable pasa por Nora, un proceso muy atractivo y lleno de buenos momentos, y termina con la stripper Quinn, un personaje muy divertido y encantador, en gran parte gracias a su intérprete Beckie Newton, quien tiene más carisma y calidad que todo el reparto, exceptuando a Neil Patrick Harris. Algunas locuras como la apuesta de la corbata de patos también tienen una proyección larga bastante interesante, y desde luego de nuevo Barney da algunos de los mejores episodios, hasta el punto de que si no fuera por su genial parte con Quinn y los trucos de magia, el final hubiera sido muy flojo.

La temporada ofrece un correcto y divertido entretenimiento con algunos episodios destacables, pero al sacar tan poco partido de sus personajes y carecer de tramas con algo de densidad supone un año bastante irrelevante e intrascendente. Y aunque el estilo de la serie (las narraciones no lineales, las historias contadas de forma entremezclada) sigue dándole un toque personal muy llamativo y por lo general eficaz, es evidente que se ha perdido mucha vitalidad. De hecho, este año no he encontrado ningún capítulo de esos enormes que daba de vez en cuando.

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.

CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE – TEMPORADA 6.

How I Met Your Mother
CBS | 2010-2011
Productores ejecutivos: Carig Thomas, Pamela Fryman, Carter Bays.
Intérpretes: Josh Radnor, Jason Segel, Cobie Smulders, Neil Patrick Harris, Alyson Hannigan, Bob Saget, Jennifer Morrison.
Valoración:

Después de un par de temporadas un tanto dispersas e irregulares que no auguraban nada bueno sobre el futuro de la serie, el sexto año nos sorprende con una agradable remontada, no espectacular pero sí lo suficiente como para dejar buen sabor de boca. Es evidente que sigue arrastrando el ya asumido por todos los seguidores problema básico de la serie, es decir, lo irregular que resulta la calidad de los episodios, donde se oscila entre los casi geniales y los que rozan peligrosamente lo vulgar, pero la presencia de episodios o tramos endebles se ha reducido, los buenos son más numerosos y hay algunos espectaculares, pero lo más importante es que las tramas relativas a los personajes están más trabajadas.

Es una temporada de maduración y cambio, de problemas y tragedias que acercan la serie por primera vez al drama. Barney se enfrenta a fantasmas del pasado, con la fantástica reaparición de su padre, lo que le da al personaje perspectivas muy interesantes más allá de sus juegos con las mujeres. Además, en este último aspecto también parece crecer, dejándose entrever que se está acercando a la etapa en que buscamos una pareja estable. Marshall y Lily mantienen su casi idílico matrimonio, pero él se topa con sus propias crisis: su trabajo le parece horrible y ve que sus sueños se escapan, y para colmo la muerte de su padre deja un hueco enorme en su corazón. Ted mantiene una relación conflictiva con su nueva novia (Zoey), pues cada uno mantiene una férrea defensa de sus opuestas ideas sobre el edificio emblemático donde Ted puede hacer realidad su sueño: que Nueva York tenga un rascacielos diseñado por él. En cierta manera alargan mucho el tema, pero la chica resulta interesante y más aún lo es su antiguo novio, el Capitán (Kyle MacLachlan), un loco de cuidado que pone en apuros a los protagonistas en algunas buenas ocasiones. La única que no aporta una historia larga que citar es Robin, aunque destaca por algún episodio dedicado a ella (Bad News, por ejemplo) y en general sigue siendo buen personaje.

El tramo inicial es muy bueno, aglutinando algunos capítulos de gran calibre en la línea más original e inspirada de la serie, como Subway Wars (la loca carrera para ver a Woody Allen), Architect of Destruction (primera aparición de Zoey) o Baby Talk. En el tramo central se desarrolla la parte más dramática, donde se muestran hábilmente tramas de pérdida y golpes duros de la vida sin olvidar el estilo distendido propio de una comedia: Last Words, dedicado al entierro el padre de Marshall, es muy bonito. Alrededor de este oscuro receso hallamos otros de los mejores de la temporada: Bad News (el del médico que se parece a Barney), Oh Honey (la gloriosa aparición de Kate Perry) y Desperation Day (el día previo a San Valentín), todos desternillantes. A continuación vuelve a adquirir cierto tono trágico, con los estupendos, A Change of Heart (con Barney medio enamorándose), Leggendaddy (la estupenda reaparición de su padre) y más adelante Hopeless (también dedicado a los Stinson).

Un instante suelto que quiero citar sirve para criticar al supuesto protagonista central, Ted. Al contrario que a otros espectadores no me resulta cargante y repelente, de hecho su distintiva pedantería me parece un atrevimiento bastante logrado que da para buenos chistes. Pero es indudable que el personaje arrastra dos problemas: uno es que el hilo conductor de la serie, su narración sobre la madre de sus hijos, limita mucho la progresión del personaje y de la propia serie; y el otro es que el actor, dentro de un reparto ya de por sí bastante flojillo (sólo Neil Patrick Harris destaca, y por cierto de manera espectacular), es muy limitado. Sirva de ejemplo cuando por fin Ted y Zoey se enrollan, en el final del capítulo Oh Honey: la escena provoca más risa por la abrumadora diferencia en la calidad de los intérpretes que por sus diálogos, pues Josh Radnor balbucea sin carisma y Jennifer Morrison expresa sentimientos con gran naturalidad.

El problema con la siempre postergada aparición de la definitiva mujer de Ted afecta a los episodios finales, que pierden algo de fuelle. La ruptura con la novia actual no ofrece nada para recordar y el cierre de temporada resulta el capítulo el menos atractivo del año. Es un desenlace de libro, todo un cliché detrás de otro, el drama romántico clásico de toda la vida, previsible, aburrido y con poca gracia. Casi me cuesta llamarlo episodio, es más bien un avance de la próxima temporada, para engancharte.

Cómo conocí a vuestra madre ha renovado por dos años más. Esperemos que tengan la decencia de terminarla ahí, que no la alarguen innecesariamente, y esperemos que, aunque no llegue a alcanzar el brillante nivel de las primeras temporadas, sí se mantenga en la correcta línea ofrecida en esta temporada.

CÓMO CONOCÍ A VUESTRA MADRE – TEMPORADA 5.

How I Met Your Mother
CBS | 2009-2010
Productores ejecutivos: Craig Thomas, Pamela Fryman, Carter Bays.
Intérpretes: Johs Radnor, Jason Segel, Cobie Smulders, Neil Patrick Harris, Alyson Hannigan, Bob Saget.
Valoración:

Cuando decidí probar con Cómo conocí a vuestra madre (en versión original How I Met Your Mother, y es así como un fan de verdad debería verla, pues el doblaje es horroroso) porque se hablaba bastante y bien de ella me ventilé entusiasmado tres o cuatro temporadas de golpe. Llegué a afirmar que si seguía creciendo como parecía hacerlo podría llegar a ser una de las comedias más grandes de todos los tiempos. Era una serie original, rompedora a veces, con un humor genial y unos personajes encantadores. Pero ya no puedo opinar lo mismo, pues está perdiendo fuelle a marchas forzadas. En la cuarta temporada ya se notaba que la chispa no brillaba con la misma fuerza y que la irregularidad marca de la casa (es habitual pasar de un episodio magnífico a uno no muy interesante) se inclinaba peligrosamente hacia el lado malo, y actualmente es una opinión bastante compartida por los seguidores que este quinto año recién finalizado ha sido flojo, descafeinado, aburrido en muchas ocasiones.

Los personajes siguen siendo los mismos, sin duda, pero ya no se sacan tantas buenas historias de ellos. Da la sensación de que han sido exprimidos hasta donde los guionistas pudieron llegar y les cuesta dirigirlos hacia alguna dirección o simplemente montar buenas tramas aisladas sobre ellos. Barney sigue siendo el que mejores resultados ofrece, sobre todo en el tema de chistes e historias sueltas. Ted, el supuesto protagonista central, está casi olvidado, y casi estoy por unirme a los muchos fans a los que les resulta insípido y cansino. Su odisea con la mujer ya ni parece importarle a los guionistas, y de hecho de esto sí me alegro, porque las palizas que daban con “ella estaba en ese autobús” y demás no creaban expectación, sino cansancio. Marshall y Lily siguen comiéndose las historias más tontorronas, algunas (como la de las camas por separado) insufribles, otras más interesantes. Menos mal que los personajes en sí son muy agradables, si no… Por cierto, qué bien le ha sentado el embarazo a Alyson Hannigan, menudas berzas ha echado. Robin es para mi sorpresa la favorita de muchos fans, pues a mí me resulta fría y nada interesante; si la eliminaran de la serie yo ni lo notaría. Sin embargo sí debo decir que sobre ella ha habido alguna trama que, echando un vistazo atrás a la temporada, sí se recuerda con facilidad: su relación con Barney y la que posteriormente mantuvo con el compañero presentador estuvieron bien trabajadas y dieron muchos buenos momentos, amén de que llevaron el personaje hacia alguna dirección, cosa que con otros no ha ocurrido.

Episodios para recordar hay algunos, como el glorioso The Playbook, o los más que buenos The Perfect Week, Robin 101 y unos pocos más que ahora no logro ubicar, pero simplones y poco llamativos hay muchos más. Por suerte en el tramo final la inspiración estuvo bastante presente (The Wedding Bride, Dopplegangers), dando unos cuantos capítulos que han ayudado a no olvidar la serie y esperar algo de ella en la próxima temporada. Sin embargo también hay que decir que el desenlace, el cliffhanger de cierre de temporada, prácticamente ha sido inexistente. El año acabó sin más. Algo más potente podrían haberse currado, aunque por el otro lado me alegro de que no metieran nada rebuscado ni saltaran otra vez con un “por ahí anda mi futura mujer”.

Debo matizar que no ha sido un bajón catastrófico, que no puedo afirmar que se haya convertido en una serie regular o mala, pero es que ha pasado de ser adictiva y sumamente prometedora a normalita sin más. Queda por ver si este ya demasiado largo desgaste augura la llegada de su final o si es solo un bache temporal y los guionistas consiguen ponerse las pilas.

Y un apunte o anexo final: me saca de quicio que en los tiempos que corren la serie esté fotografiada como si fuera a 4:3 pero grabada con cámaras de 16:9. Salen cabezas cortadas, actores mal encuadrados y en general queda bastante raro. No es normal que se ponga tan poco esfuerzo en este aspecto hoy día. Casi te obligan a verla recortada.

TEMPORADAS QUE ESTOY TERMINANDO ACTUALMENTE.

Estas semanas estoy finalizando el visionado de las temporadas actuales o pasadas de algunas series bastante conocidas: Lost, House, Battlestar Galactica, El Ala Oeste, The Wire, CSI, Veronica Mars, Cómo conocí a vuestra madre y Torchwood. Hago un pequeño repaso de lo que han dado de sí las mismas desde mi punto de vista.

No hay lo que se dice spoilers gordos, pero si no las han visto supongo que no deberían leer. Por cierto, con esto de ver las series en VOS ya no sé si poner directamente los títulos en inglés o no. Seguro que esto os pasa a muchos seriéfilos.

Perdidos (Lost), temporada 4. La huelga ha vuelto a dejar en evidencia algo que era obvio desde la primera temporada: que hay series que deberían tener temporadas de trece episodios, no de veintidós o veinticuatro. Lost es una de ellas, pues dada su trama cerrada y sus hilos argumentales llenos de sorpresas extenderla más allá de lo necesario es complicado y resulta contraproducente. Esta temporada ha solventado con creces los problemas de las dos anteriores, sobre todo comparada con la tercera, que bajaba mucho el nivel y se hacía bastante aburrida en algunos tramos. Ha ido directamente al grano, el ritmo ha sido bestial, los capítulos han sido muy intensos y han estado llenos de contenido relevante e impactante… En pocas palabras: Lost es en plena forma. Los flashfoward, los seis de Ocean, la isla, Jack y Locke, Ben y Widmore… Sólo una pega, y es que al capítulo final le ha faltado garra, pues ha sido más de situar y preparar tramas que de dejarte con la boca abierta. Ah, y quien a estas alturas todavía se piense que los guionistas se inventan las cosas sobre la marcha es que no se ha enterado de nada de lo que están viendo.

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