BLACK SAILS – TEMPORADA 1.

Black Sails
Starz | 2014
Productores ejecutivos: Robert Levine, Jonathan E. Steinberg, y otros.
Intérpretes: Toby Stephens, Hannah New, Luke Arnold, Jessica Parker Kennedy, Zach McGowan, Toby Schmitz, Clara Paget, Mark Ryan, Tom Hooper, Jannes Eiselen.
Valoración:

Black Sails es una serie de piratas avalada por Michael Bay para el canal Starz. El todopoderoso sólo pone su nombre para lanzarla y venderla, porque es por entero creación de Jonathan E. Steinberg y Robert Levine, quienes ya habían colaborado en Escudo humano. Hay un puñado más de productores, guionistas y directores, que esto es una superproducción, pero el que más destaca es el realizador Neil Marshall (The Descent, Centurion), que le ha cogido el gusto a la televisión con Juego de tronos. Se inspiran en La isla del tesoro de Robert Louis Stevenson, cogiendo algunos nombres de personajes y lugares pero yendo veinte años antes, en lo que parece una estratagema publicitaria también. De igual manera se toman nombres de piratas conocidos pero los reinventan a su antojo.

Estamos en 1715, en la isla New Providence en las Bahamas, un lugar famoso en plena era dorada de la piratería. En la capital Nassau se reúnen diversos capitanes para vender fuera de la ley sus mercancías robadas, a sabiendas de que el férreo control de Eleanor Guthrie sobre el lugar garantiza estabilidad y por lo tanto dinero fácil. El capitán Flint tiene un propósito complicado pero de recompensa enorme: abordar la Urca de Lima, una nave española repleta de tesoros. Pero solo los preparativos traen mil problemas y dolores de cabeza, y por si fuera poco la tripulación está dividida por algunas actuaciones sospechosas y para colmo alguno de ellos ha robado el calendario donde se mostraban los movimientos del objetivo. Por otro lado la tripulación del capitán Vane se desmiembra; el avispado Rackham y su fiel Anne Bonny son especialistas en sobrevivir, y harán lo que sea para salir a flote.

El primer capítulo, dirigido por Marshall, es bastante desalentador. Promete una aventura simplona e inmadura donde los personajes se definen a retazos con bastantes clichés y la trama brilla por su ausencia, y el citado realizador anda bastante perdido a pesar del buen trabajo de vestuario y decorados. Por suerte, simplemente parece que no supieron mostrar una aventura inicial llamativa, porque pronto se ve que la temporada crece y madura.

La ambición del producto despunta rápidamente en la ambientación. Se puede notar a veces alguna pantalla de fondo, o los barcos digitales en planos lejanos, pero no como para sacarte de la narración. Mientras que en lo real deslumbra bastante: los barcos son muy creíbles, Nassau es un hervidero de vida con montones de extras y decorados, todo súper detallado (el vestuario de hecho es impresionante) y muy bien captado por una fotografía e iluminación vistosas. Aun sin llegar a alcanzar un gran nivel en las labores dirección, mejora ostensiblemente tras el tropiezo inicial. La banda sonora de Brear McCreary, quien domina el panorama musical televisivo, es magnífica. No olvido tampoco los llamativos títulos de crédito. El único problema es que las mujeres, incluso las que duermen tiradas por cualquier parte, están siempre perfectamente limpias y depiladas al estilo contemporáneo; está claro que buscan erotismo por encima de credibilidad. Eso sí, en la recreación de la época hay un desliz aislado bastante comentado: un personaje luce unas espectaculares gafas de sol medio siglo antes de su aparición en occidente, y alejada otros tantos del nivel de calidad que se aprecia.

Una vez pasada la torpe presentación, los personajes y sus historias cogen forma. En seguida conocemos la manera de ser de cada uno, sus ambiciones y limitaciones, y localizamos y seguimos los distintos grupos e intereses sin problema alguno. Cada sección va a lo suyo aunque tengan en común el destino de Nassau. La odisea por sacar adelante el plan de Flint es la más interesante. Constantes disputas personales, problemas logísticos como el abastecimiento del barco, los líos con el calendario… Las cosas siempre están en movimiento, el ritmo es decente y el conflicto personal resulta atractivo. Sin embargo es indudable que a veces se estanca la progresión narrativa. Llega un momento en que cansa tanta duda del segundo (Gates) y del contramaestre (Billy), y sobre todo tanto truco de supervivencia del ladrón del calendario (John Silver). Lo mismo sucede con Eleanor: por mucho que suban el nivel de dificultad de su situación al mando de la isla, una vez vista la dinámica nada sorprende. Con el pilluelo de Rackham estamos ante un panorama semejante: son solamente ocho capítulos y parece que hemos visto lo máximo que puede dar de sí su sección. Sobre el capitán Vane poco puedo decir, queda más relegado a pesar de su potencial, hasta el final no empieza a ganar protagonismo.

Flint es un rol que fascina gracias al porte del actor Toby Stephens y lo bien que capta el tono de capitán fuerte por fuera y bastante más débil de lo que parece por dentro. Hannah New como Eleanor cumple como buena profesional, pero parte de un lastre enorme: es demasiado joven y bonita para ese tipo de personaje, y cuesta creérselo. Luke Arnold es carismático, pero a la larga su pícaro John Silver es cargante; lo mismo pasa con el inteligente Rackham, en manos de Toby Schmitz, mientras que su compañera Anne Bonny es algo intrigante pero no termina de llegar a nada, y su intérprete Clara Paget cumple sin más. La prostituta Max, en manos de una bella Jessica Parker Kennedy, es pura carne para el público masculino heterosexual, al que va destinado la serie; la escena de sexo lésbico con Eleanor es lo más gratuito que he visto en este campo; y se metían con Juego de tronos… Mis favoritos tras Flint son Gates y Billy, con sus diversas disputas y dudas sobre el capitán. Mark Ryan es el mejor del reparto, se nota su veteranía, pero Tom Hopper está algo limitado, se ve que querían un cachas guaperas. Poco a poco emergen otros secundarios interesantes, destacando al imponente Zach McGowan como Charles Vane, que pide a gritos más metraje, pero por el lado malo otros también se hunden: no aportan nada el negro fiel a Eleanor ni la mujer misteriosa de Flint (ese innecesario lío con el predicador es la parte más aburrida del año).

A pesar de tener solo ocho capítulos y resultar sin duda bastante entretenida, Black Sails deja la sensación de ser un quiero y no puedo constante. Tiene elementos de sobra para ser una buena serie, pero da muchas vueltas para llegar a cosas obvias, y la intriga y la aventura tienen un potencial que se diluye un poco por culpa del dibujo poco profundo de los personajes y su escasa evolución. Pero la maduración vuelve a asomarse en el último episodio, que pega un subidón espectacular. Los líos de Flint le explotan en la cara, Eleanor sufre de todo, Vane resurge, y la tensión y el sentido de la aventura por fin son de nivel, confluyendo en una breve pero impactante batalla naval. Y las sorpresas finales prometen un punto de partida muy atractivo para el año que viene.

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