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PERDIDOS – TEMPORADA 6 Y FINAL.

ABC | 2009-2010
Productores ejecutivos: Damon Lindelof, Carlton Cuse, Jack Bender.
Intérpretes: Naveen Andrews, Jorge García, Joss Holloway, Daniel Dae Kim, Yunjin Kim, Terry O’Quinn, Matthew Fox, Evangeline Lilly, Michael Emerson, Henry Ian Cusick, Nestor Carbonell, Zuleikha Robinson.
Valoración:

Alerta de spoilers: Recomiendo no leer si no se ha visto la última temporada al completo.–

Escribo esto muchos días después de haber visto el final de Perdidos, para estar más centrado (o sea, no cabreado) y tras haber meditado y compartido impresiones en foros y blogs. Pero el tiempo y la reflexión no han mejorado mi visión de lo que ha dado de sí tanto en su última temporada como en el desenlace definitivo, sino que la ha agudizado, porque se han hecho más evidentes las innumerables carencias y los aspectos que dejan mucho, muchísimo que desear.

Este final ha sido una decepción generalizada (salvo para los más fanáticos, esos capaces de inventar teorías surrealistas que dan la vuelta a todo lo visto con tal de hacer encajar este desastre en su idealista visión de la serie), porque a nadie se le escapa que ha sido el desenlace más cobarde que podrían haber montado, el engaño más burdo y ridículo que podría esperarse.

Antes de seguir, recomiendo leer el artículo Perdidos, el principio del fin, donde expongo detalladamente cómo iba siendo la sexta temporada antes de llegar a este tramo final.

Si hay algo que saben hacer bien los guionistas de Perdidos es llevar personajes de A a B de forma que el trayecto sea desde interesante hasta fascinante, y gracias a la exquisita realización el acabado del producto siempre ha sido de primera calidad. Otra cosa es qué cojones es A y B, porque está claro que muchas veces no lo han sabido y han dado muchas vueltas más o menos absurdas, sobre todo en este último año. El final magnifica este problema. Por sí solo es un buen episodio, pero no es un buen episodio de Perdidos. Hay fuerza y sentimiento, pero es un cascarón bien maquillado, porque la serie está hundida desde el final de la quinta temporada, donde los protagonistas detonaron la bomba sin saber por qué demonios lo hacían, algo que sin duda les ocurrió también a los guionistas.

Hay dos líneas narrativas que deben tratarse por separado. Una es la de los flashbacks, hasta ahora siempre coexistiendo más o menos eficazmente con lo narrado en la isla pero aquí totalmente absurda e innecesaria, y la otra es lo que ocurre en dicha isla.

En la parte de los flashbacks los guionistas creen haber sido muy hábiles a la hora de buscar una despedida para los personajes que fuera lacrimógena, que ofreciera recuerdos, detalles y emoción para jugar con el subconsciente hasta emocionar al espectador aunque fuera a costa de no contar absolutamente nada. Pero, aparte de carecer totalmente de contenido, con lo que ya es un engaño bastante notable, desemboca en un alucinante epílogo que es para llorar de risa o morirse de asco y para ajusticiar a quien pudo permitir semejante broma, y que para colmo nos indica que hemos visto dieciséis episodios donde la mitad del metraje (todos los flashbacks) no ha servido para nada, no se ha dirigido hacia nada, no ha aportado nada. Es lamentable, y debería servir como ejemplo de cómo no hacer televisión de aquí en adelante, que se haya creado una mitología, un universo tan enrevesado y fascinante y la única salida o resolución que han sido capaces de darle haya sido en plan sueño-muerte-cielo todo místico y etéreo pero en realidad totalmente cobarde y vacío (y lleno de inconsistencias: ¿por qué unos personajes sí acaban ahí y otros no?). La sinvergonzonería, cobardía y manipulación aquí orquestadas no tienen parangón, y desde mi punto de vista suponen un enorme insulto a la paciencia e inteligencia del espectador que no debería repetirse y que, aunque mi queja no sirva para nada, debería haber significado alguna especie de reprimenda o castigo para los guionistas, o mejor aún, alguien de la cadena debería haberles parado los pies hace tiempo, antes de llegar a semejante gilipollez.

En el tema de la isla, que era lo único tangible que quedaba ya de la serie y donde sí deberían haberse esforzado más, el giro hacia la fantasía más facilona ha sido también desastroso. Confluir los misterios más grandes hacia dos figuras místicas no es dar respuestas, es llevar las preguntas más allá. Concretamente el episodio de sus orígenes, con la madre y demás paranoia estulta como la luz mágica, no hace sino recalcar lo obvio: que no sabían qué narices hacían y solamente se han quitado el muerto de encima y lo han puesto en otro lado. Y el último episodio, con tapón, sustituto, peleas cutres (el momento Matrix Revolutions de Jack y Locke es de risa) y personajes que ya nadie sabe por qué actúan como actúan no hay por dónde agarrarlo.

Ha sido pues un tramo final tan poco trabajado, tan falso, tan huyendo de todo interrogante que había pendiente, buscando la lágrima facilona en vez de ofrecer algo realista y tangible, con tantos huecos, algunos vergonzosos como el tema de Sayid (su gran amor era Nadia pero acaba con Shannon), o el de Desmond y Penny (una relación tan interesante completamente dejada de lado), o los personajes supuestamente importantísimos olvidados (Faraday, Desmond, Widmore, Walt y las subtramas relacionadas -enormes muchas ellas- ignoradas como si no hubieran existido) que, reflexionando y pensando la verdad es que creo que no merece la pena buscar coherencia ni intentar hallar respuestas, porque es perder el tiempo ya que los escritores no parecen haber hecho el más mínimo esfuerzo por unir las historias y resolver los misterios. Han tenido años para plantearse cómo hacerlo, y un par de temporadas finales para darle forma de manera coherente, pero, por incompetencia o porque se les escapó de las manos, simple y llanamente han resuelto todo con el clásico y patético “lo hizo un mago”, como se veía venir desde el inicio de esta temporada. Han mareado la perdiz durante toda la sesión, y sin duda durante parte de las anteriores, para al final no decir casi nada, y lo poco que han dicho ha sido demasiado cutre e insustancial.

No se puede construir una serie como Perdidos sin saber hacia dónde van las historias. Todo prometía tanto, pero apuntaron muy alto sin saber a qué disparaban, y cuando alcanzaron su objetivo no supieron qué hacer. En resumen, yo hubiera preferido tramas más terrenales, más ciencia-ficción con respuestas, aunque estas fueran rebuscadas. En general la serie parecía apuntar hacía ahí, pero en el último tramo metieron la magia y los dos personajillos absurdos estos y todo lo que fue una gran producción de misterio acabó siendo un despropósito de fantasía infantiloide. Como conclusión no me queda otra que decir que desde mi punto de vista Perdidos acaba en la quinta temporada, porque la sexta es un timo y una vergüenza indescriptible. Ojalá, ojalá hubieran puesto un final mínimamente aceptable en aquel tramo, aunque fuera precipitado y dejara respuestas en el aire, y no hubieran apañado malamente un insufrible e innecesario año más. Es una pena que una serie tan vibrante, emocionante espectacular, por momentos brillante y en general fascinante y rompedora como Perdidos tenga una última temporada tan… tan todo lo anterior, que no se puede resumir en una sola palabra.

Muchos individuos anti-Perdidos están aprovechando para salir de su cueva e insultar a los seguidores de la serie, diciendo que tenían razón en que era una mierda y acertaron por dejarla pronto. Es entendible pero exagerado: el valor artístico de las temporadas anteriores no se resiente por este lamentable final nada más que en un aspecto, el que muestra que los guionistas metían cosas sin saber hacia dónde caminaban, pero aparte de eso el viaje nos ha dado una serie memorable. Por desgracia, como ha ocurrido mucha veces en el mundo de la TV fue mal gestionada por cadenas y guionistas, a quienes se les fue de las manos o quisieron exprimirla demasiado (más bien una mezcla de ambos). Curiosamente me vienen a la mente Babylon 5 y Expediente X, dos de las series de ciencia-ficción que más me engancharon antes de Perdidos. Una sufrió el caso de Perdidos: ofreció muchas buenas ideas sueltas pero mal desarrolladas y unidas y en consecuencia tenía un rumbo cada vez más perdido. La otra fue metódicamente estructurada, planeada al detalle, desarrollada encajando todas las piezas y, como se conocía de antemano el final, pudiendo meter parches cuando era necesario sin que todo se desmoronara. Si Perdidos la hubieran preparado y desarrollado como Babylon 5 en vez de a base de reinventar sobre la marcha y usar muchos fuegos artificiales… Pero por eso Babylon 5 es una de las mejores series de la historia y Perdidos y Expediente X tan solo obras de culto equivocada y negligentemente alargadas.

Perdidos ha sido y será comentada y estudiada durante muchos años por sus innumerables aciertos y fallos, porque por los primeros ha sentado las bases de una nueva forma de hacer y ver televisión y por los segundos ha armado mucho revuelo y generado notables decepciones. Es una lástima, una muy grande dado el nivel de conexión que muchos hemos tenido con esta serie, que sus guionistas estuvieran tan cerca de la genialidad y la maestría absolutas pero se les escapara de las manos y acabaran estrellándose tan ruidosamente, es una lástima que no haya un desenlace mínimamente decente y una despedida digna y con un mínimo de respeto para con el espectador. Sinceramente, por más vueltas que le doy no creo que fuera tan difícil hacer algo mejor.

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PERDIDOS, EL INICIO DEL FIN.

Alerta de spoilers: hablo del final de la quinta temporada y del inicio de la sexta.–

Perdidos es una serie que siempre ha exigido mucha fe y paciencia de sus espectadores, pues su fórmula es tan adictiva como desquiciante y provoca tanto adoración como rechazo. Si bien el número de seguidores que se mantiene fiel es todavía alto, conforme se iba emitiendo ha ido perdiendo espectadores con un goteo constante. Y es que cada uno tiene su límite de fe y paciencia en alguna parte. Unos se quedaron en la escotilla, otros no aguantaron las jaulas, para unos saltó el tiburón con la palanca de Ben y para otros dejó de ser interesante con los viajes temporales. Yo alcancé mi punto de no retorno en el final de la temporada cinco, y el inicio de la sexta me ha confirmado definitivamente que Perdidos ya no es lo que era.

Para mí lo más importante de una obra, sea libro, película o serie, son los personajes. Sin personajes decentes la trama que haya sobre sus hombros indudablemente perderá mucho, y con personajes de calidad casi cualquier cosa que cuentes ganará credibilidad y solidez. Imagina que Perdidos hubiera tenido desde un principio personajes mediocres y sosos: seguramente hubiera resultado un producto tan ridículo como Xena. Pero sus caracteres eran exquisitos, y funcionaban muy bien puestos en tramas de misterio con toques de ciencia-ficción sorprendentes, espectaculares y muy originales.

Así mismo, dichas tramas eran en el inicio de la serie fascinantes. Sí, tramposas y con rumbos poco claros, pero ofrecían una historia sumamente entretenida donde las piezas iban encajando bastante bien. Es cierto que había alguna fantasmada que se les fue de las manos, como el insoportable Walt o la bobada de los números, pero en general, dentro de su propio género y estilo, había bastante coherencia y la narración fluía de maravilla. Sin embargo en la temporada cinco ya se forzó demasiado la cosa, y aunque en general se mantuvo hábilmente en el borde del abismo entre lo coherente y lo absurdo en el cierre de temporada dio un traspiés que, obviamente desde mi punto de vista, ha hecho que finalmente cayera estrepitosamente. Se abandonó el toque de ciencia-ficción terrenal por la magia y los seres divinos propios la fantasía, con esos dos entes enfrentados que no hay forma de que resulten interesantes. Antes, hasta cosas aparentemente absurdas como lo del oso polar llegaban a explicarse, ahora todo misterio se resuelve con “lo hizo un mago” que sabe a engaño en vez de enlazando las tramas con la maestría que caracterizaba a los guionistas. La sensación de asombro desaparece cuando en vez de una explicación que encaje dentro del universo presentado se recurre al giro tramposo, fácil y mágico. No puede obtenerse la misma admiración cuando de drama de ciencia-ficción serio se pasa a la fantasía tipo Fringe donde cualquier idea, por rebuscada que sea, se puede meter sin pensar mucho en las repercusiones. En otras palabras, que parece una serie totalmente distinta a la que era en anteriores años.

Y en este galimatías tenemos a los personajes. Quizá, si se hubieran mantenido en el nivel de sus temporadas anteriores (la quinta se mantiene principalmente por ellos), el tramo actual fuera un poco más jugoso, pero parecen haber dejado el desarrollo de los caracteres en un plano muy inferior para centrarse en la historia de la isla. Ahora me da la sensación de que sólo hay unos personajes de segunda deambulando sin rumbo en una trama sin rumbo y no unos sólidos y atractivos enfrentándose a circunstancias extraordinarias. Son unos cascarones puestos al servicio de esta narración delirante donde cualquier cosa puede pasarles, donde pueden morir, resucitar y volar en el tiempo al antojo de los guionistas. No hay ninguno que me despierte el interés y la admiración que me despertaban antes. Me cuesta identificar a muchos, veo a otros demasiado desgastados y sus vivencias aportan más bien poco por lo que indicaba de que ya no son el punto fuerte de la narración, sino unos simples peleles.

Tampoco ayuda que nos metan el pegote este del universo paralelo sin dar ni una sola pista de a dónde puede llevar. ¿De verdad creen los guionistas que puede resultar interesante que durante un número indeterminado de episodios se mantenga un rebuscadísimo “y si…”? Y aunque tengan algo pensado para ello, actualmente lo único que consiguen es descentrar la narración aportando datos que parecen irrelevantes y que se comen la mitad de los episodios.

Como ocurrió en la otra gran creación de J. J. Abrams, Alias, una vez se ha perdido el fuelle inicial y la destreza de los guionistas no es la que era se hacen demasiado obvios los trucos y los giros argumentales resultan más forzados y ridículos que realmente impactantes. Como decía, ya da igual quién muera, porque resucitará. Ya da igual qué golpe de efecto metan al final de un episodio, porque sé que la trama puede desbarrar sin mucha lógica en cualquier sentido. Y en general el esquema se hace repetitivo y se muestra demasiado desgastado: ¿otra vez Kate tras Sawyer, otro grupo de supervivientes o de Otros, qué tontada mística toca ahora, dioses tirando dados?

Así pues, Perdidos ya no me atrae, no me engancha, no me asombra ni fascina, no me parece la serie de altísima calidad que era antes. Sin embargo, como queda muy poco voy a terminar de verla, por curiosidad, no porque tenga esperanza en que remonte, por ver el final de una historia que he seguido durante tantos años, y también por no quedarme sin tema de conversación en los foros, que uno es exigente pero también friki. Si este punto de inflexión me hubiera cogido unos años atrás no creo que hubiera hecho tal esfuerzo.

TEMPORADAS QUE ESTOY TERMINANDO ACTUALMENTE.

Estas semanas estoy finalizando el visionado de las temporadas actuales o pasadas de algunas series bastante conocidas: Lost, House, Battlestar Galactica, El Ala Oeste, The Wire, CSI, Veronica Mars, Cómo conocí a vuestra madre y Torchwood. Hago un pequeño repaso de lo que han dado de sí las mismas desde mi punto de vista.

No hay lo que se dice spoilers gordos, pero si no las han visto supongo que no deberían leer. Por cierto, con esto de ver las series en VOS ya no sé si poner directamente los títulos en inglés o no. Seguro que esto os pasa a muchos seriéfilos.

Perdidos (Lost), temporada 4. La huelga ha vuelto a dejar en evidencia algo que era obvio desde la primera temporada: que hay series que deberían tener temporadas de trece episodios, no de veintidós o veinticuatro. Lost es una de ellas, pues dada su trama cerrada y sus hilos argumentales llenos de sorpresas extenderla más allá de lo necesario es complicado y resulta contraproducente. Esta temporada ha solventado con creces los problemas de las dos anteriores, sobre todo comparada con la tercera, que bajaba mucho el nivel y se hacía bastante aburrida en algunos tramos. Ha ido directamente al grano, el ritmo ha sido bestial, los capítulos han sido muy intensos y han estado llenos de contenido relevante e impactante… En pocas palabras: Lost es en plena forma. Los flashfoward, los seis de Ocean, la isla, Jack y Locke, Ben y Widmore… Sólo una pega, y es que al capítulo final le ha faltado garra, pues ha sido más de situar y preparar tramas que de dejarte con la boca abierta. Ah, y quien a estas alturas todavía se piense que los guionistas se inventan las cosas sobre la marcha es que no se ha enterado de nada de lo que están viendo.

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