Archivo mensual: noviembre 2011

ÚLTIMOS DATOS DE CASTING, PRIMER VIDEO, POSIBLES CAMBIOS.

Acaba de empezar la campaña de promoción de la segunda temporada de Juego de tronos, que adapta el segundo volumen de la saga Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin, llamado Choque de reyes. El primer video reportaje, de unos dos minutos, nos muestra algunos comentarios de los principales productores ejecutivos y deja entrever a los principales personajes nuevos: Davos, Melissandre, Stannis. Es poco, pero para abrir boca sobra. Está en el canal de youtube de la HBO.

Los últimos datos relativos a nuevos actores son de nuevo muy llamativos, porque por fin tenemos algunos muy esperados (Ygritte, Qhorin) pero también porque sigue habiendo ausencias notables que podrían implicar severos cambios.

Rose Leslie será Ygritte, la chica salvaje con quien se topa Jon. La hemos visto en la primera temporada de Downton Abbey.
Qhorin Halfhand (Mediamano) será interpretado por Simon Armstrong. Es un explorador veterano de uno de los castillos de La Guardia de la Noche.
-El patético caballero Ser Dontos Hollard recae en Tony Way.
Edward Dogliani será Rattleshirt (Casaca de Matraca), uno de los salvajes más relevantes, que se adorna con una armadura de huesos.
Rickard Karstark aparecía en la primera temporada en manos de un actor temporal, y ahora lo han cambiado por John Stahl.
Sam Callis será un Capa Dorada, guardia de la ciudad de Desembarco del Rey. Se especula que concretamente podría ser Jacelyn Bywater.

Finalmente se pueden ir concretando algunas ausencias y cambios…

Alerta spoilers: Si quieres ir en blanco a la temporada o no has leído los libros, no sigas leyendo.–

No hay datos oficiales, es decir, dados por la HBO, pero la proximidad del final del rodaje y el seguimiento exhaustivo del mismo hace pensar que definitivamente tendremos algunas ausencias importantes esta temporada:

-Prácticamente seguro al 100% que no vemos a los Tully, ni Hoster ni Edmure ni El Pez Negro, lo que implica que Aguasdulces podría no salir (de hecho, sin esos dos para qué), dejando un vacío que no sé cómo llenarán (sí, trasladando la acción a otras partes, pero… ¿se van a tirar toda la serie sólo mencionando Aguasdulces?).
-Los Reed, Jojen y Meera, también parecen haberse esfumado esta temporada. Lo cual abre dudas enormes: ¿qué pasa con la partida de Bran de Invernalia? ¿Se irá con Osha? ¿Entonces qué pasaría con Rickon?
-La trama en principipo secundaria pero que termina resultando crucial, protagonizada por Hediondo (Reek en inglés), parece no incluirse. Afectaría también al punto anterior. ¿No hay invasión de Invernalia? ¿Se deja algo tan importante para la tercera temporada, donde ya hay de sobra para contar? ¿Se reducirá entonces drásticamente la presencia de Bran y Theon?
-Otros personajes secundarios han ido desapareciendo, o serán presentados mediante extras, pero estos casos son lógicos y no afectan a las tramas: Vargo Hoat, Belwas el Fuerte, Qyburn, Mandon Moore, Lollys y pandilla…
-Se sigue especulando con cuánto han cambiado el papel de Margaery Tyrell, pues es imposible mantenerla como una doncella cuando la actriz elegida tiene treinta tacos por lo menos. Pienso que quieren convertirla en una rival directa de Cersei.

PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 2 – OPERACIÓN NADINE.

Prime Suspect – Operation Nadine
ITV | 1992
Escritores: Allan Cubitt, Lynda La Plante.
Director: John Strickland.
Intérpretes: Helen Mirren, Colin Salmon, John Benfield, Richard Hawley, Jack Ellis, Philip Wright, Ian Fitzgibbon, Andrew Tiernan, Stafford Gordon, Lloyd McGuire, Stephen Boxer.
Valoración:

Si en la primera temporada nos enfrentábamos a la lacra del machismo, en esta el tema analizado es el racismo. Y vaya si es analizado, no se olvida ningún ángulo, cada aspecto es mostrado con detallismo y dedicación extremas: los conflictos sociales, las ambiciones políticas que se aprovechan de los mismos, el rechazo a personas por su raza, las situaciones difíciles que se crean entre los jefes y los subalternos por estas gilipolleces, etc. Es evidente que la larga duración del episodio (200 minutos) aventaja al formato de película de hora y media o dos horas, pues se puede profundizar más en la temática.

No hay diferencias artísticas notables con respecto a la anterior temporada, pero en ningún momento sabe a repetición de la jugada. Los personajes han evolucionado, el caso es muy distinto y se desarrolla a su propia manera (resulta curioso ver que casi todo el tiempo y trabajo se va en intentar identificar a la víctima), y nada resulta previsible o facilón. Lo único que sí se repite, aunque con situaciones y personajes distintos, e igualmente de forma acertadísima, es la idea de que sin las pruebas definitivas y la confesión el sospechoso no es más que eso, un sospechoso que podría ser o no culpable. Se nos muestran personajes muy complejos y ambiguos sobre los que recae la sombra de la duda, forzando al espectador a entrar en el juego moral de qué hacer ante tal situación, cuánto se debe y puede forzar la ley y la moral para dar caza a tu principal sospechoso. De nuevo, la ambición de Tennison llega a límites inquietantes, con su obsesión por atrapar a un pobre anciano moribundo y así cerrar la investigación y apuntarse otro tanto. También muestra otros puntos oscuros cuando limita la progresión de su nuevo compañero apoyándose en razones personales nada objetivas (en este caso no el racismo, sino su relación sentimental con él), cuando ella misma ha vivido en sus carnes el rechazo injusto.

El caso es si cabe más complejo que el anterior. Los problemas raciales lo hacen más denso y conflictivo, y por extensión la investigación también es más ardua. La dificultad para la identificación, los interrogatorios complicados, los ciudadanos implicados llenos de secretos y mentiras… La verdad es esquiva, y el interés por hallar respuestas se mantiene constante. Hacia el final numerosos giros y sorpresas levantan aún más el interés, llegando a momentos cumbres brutales, como la muerte del chico negro en la comisaría. El capítulo es intenso, con un ritmo que no decae en ningún instante, los personajes destilan realismo humano (para lo bueno y para lo malo) y el caso resulta fascinante. Dura más de tres horas, pero se puede ver de un tirón con mucha facilidad.

Ver también:
Temporada 1.

TRUE BLOOD – TEMPORADA 4.

HBO | 2011
Productores ejecutivos: Alan Ball.
Intérpretes: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgard, Kevin Alejandro, Marshall Allman, Chris Bauer, Nelsan Ellis, Kristin Bauer, Todd Lowe, Carrie Preston, Deborah Ann Woll, Paola Turbay.
Valoración:

Alerta spoilers: No puedo comentar la temporada sin mencionar muertes de personajes y finales de tramas: no leer si no se ha visto.–

Después de un tercer año de gran nivel, con historias más equilibradas y apasionantes que en temporadas anteriores, la cuarta etapa de nuevo resulta algo irregular, con un primer tramo disperso y quizá más lento de la cuenta. Pero como ocurre en anteriores sesiones, se va lanzando y posee un tramo final espectacular y un desenlace apoteósico que hace olvidar las líneas llevadas con menos habilidad.

En la línea de la serie nos encontramos ante un gran número de protagonistas con aventuras más o menos entrelazadas, con dramas más intensos, secciones más cómicas, guerras entre razas o historias de amor dulzonas. Es difícil mantener tantas tramas en juego, y más dotarlas de un nivel de interés alto a todas ellas. Así, como es habitual habrá personajes que no nos caigan muy bien, o que sí lo hacen pero los vemos desperdiciados en historias que no nos llaman mucho. Cabe preguntarse para qué se pierde tanto tiempo con Jason y los rednecks cambia-formas si al final no se convierte en uno, o si no podían haber finiquitado la aburrida presencia del hermano de Sam con más celeridad, o qué sigue pintando Tara en toda la serie… Otras partes se salvan precisamente porque sus protagonistas tienen carisma de sobra: si no fuera por la fuerza del personaje de Sam, su poco llamativo romance y los problemas con su hermano hubieran sido bastante más tediosos.

Encontramos también que secundarios de gran potencial pero anteriormente infrautilizados han cobrado protagonismo: Jessica y sus problemas de adaptación como vampira, donde debe luchar contra sus nuevos instintos (apetito de sangre, violencia y sexo), han ganado muchísimo en emoción y ritmo. Además se explota de maravilla tanto el lado interpretativo de Deborah Ann Woll (qué bien muestra todos esos instintos y sus duras repercusiones) como el aspecto erótico en su caótica relación con Jason y Hoyt (incluso el no mostrar desnudo total como el resto del reparto la hace más atractiva). Igualmente, otros secundarios que antes resultan incluso molestos están mejor aprovechados: Jesús y Lafayette y sus delirios con la magia resultaban excesivos el año pasado, y ahora son prácticamente protagonistas del hilo central, con lo que su presencia es crucial; por suerte, salvo momentos puntuales (un par de desfases al final, como la posesión de Jesús), sus aventuras dan mucho más de sí, y desde luego siempre es una gozada ver a actores del nivelazo de Nelsan Ellis. Además, a quien le cayera mal Jesús, como a mí, su muerte es un momento de placer no por previsible menos agradecido.

En cuanto a las tramas centrales seguimos el conflicto con una bruja que trata de acabar con los vampiros, secundadas de lejos por otras que vienen de atrás y todavía les queda desarrollo en próximas temporadas (las hadas siguen en segundo plano, el conflicto vampiro-humano tiene más relevancia pero no termina tomar protagonismo, los hombres lobo siguen por ahí pero un poco apartados…). La historia de la bruja recuerda claramente a la de Mariann: debe llenar la temporada entera, y claro, deja la sensación de que en algunos momentos se estira demasiado. La frase “Antonia Gavilán de Logroño” ya se usa como cachondeo para reírse de los excesos del personaje, más sobreactuado y pasado de rosca de lo que un villano de tal nivel necesitaría (mayor inteligencia y capacidad de dar miedo por sus brillantes planes, básicamente). De hecho su muerte, aunque en un par de episodios espectaculares llenos de momentos geniales, se hace eterna, y para colmo cuando por fin parece haber fallecido su fantasma posee a Jesús. Además está el tema de que lo de jugar con la magia sin una mitología clara detrás siempre sabe a engaño, a Deus ex machina barato: qué poco me gusta que se saquen conjuros de la manga para resolver las cosas. Pero eso sí, repito que dicho desenlace se produce en un envoltorio de tramas, dramas personales y situaciones concretas de primerísimo nivel, con lo que el cierre del año deja en general muy buenas sensaciones.

Es la parte que incumbe a los vampiros, como suele ser habitual, la que sale mejor parada. Eric atontado y con la memoria borrada es un puntazo detrás de otro, la boba de Sookie enamorándose de él da para muchos buenos momentos (sexuales, claro, pero también humorísticos), los conflictos que surgen con Bill en el trío amoroso magnifican el asunto de forma excelente, la fiel seguidora de Eric (Pam), con la carne pudriéndose por el conjuro, es tronchante… Y todos juntos dan para escenas memorables, ya sea cuando están encadenados para escapar de la luz del sol (vaya puñaladas verbales se sueltan entre ellos) o al final uniendo fuerzas contra Antonia Gavilán de Logroño. No menos interesantes son las partes dedicadas a los roces con los humanos, con Nan, La liga de los Vampiros y la temible Autoridad, la subtrama de la conspiración contra esos poderes que maneja ella con Eric… y su sorpresiva muerte. Vaya zorra, suelta Eric en otra de esas geniales frases de final de temporada que se marca la serie.

Hay tantos, tantísimos personajes e historias entrelazadas, que es difícil mencionarlos a todos sin alargarme demasiado. Me dejo en el tintero otras partes francamente interesantes, como la de los hombres lobo, muy entretenida a pesar de quedar algo descolgada, o los problemas del Sheriff Bellefleur y sus choques con su hermano Terry, muchos más atractivos que los juegos cansinos del bebé de Arlene (ésta quizá sea la parte menos lograda del año).

Como decía, el final acapara momentazos uno detrás de otro, como las clásicas escenas salidas de madre (Eric sorbiendo del corazón o matando a Pam), pero también con sorpresas inesperadas (espectaculares muertes de personajes –la de Tara algo forzada pero bien recibida-) y con la recuperación de tramas latentes (las hadas, el grandioso vampiro Russell) para subir el interés de cara a la próxima sesión.

Con sus altibajos ya más que aceptados, True Blood sigue siendo un entretenimiento completísimo: divertido, alocado, excéntrico, erótico y gore hasta donde la imaginación de sus autores sea capaz de llegar. Y hablando de sus autores, me maravilla su capacidad para crear y mantener este universo sin perder el control, sin caer en lo absurdo sin sentido, y su habilidad para mostrar en cada episodio, aunque sea de los aburridos, destellos de grandeza, detalles geniales, chistes inesperados… Y sobre todo, hay que volver a destacar la aparente facilidad que tienen para darle un envoltorio fascinante (aaah, el sello HBO: dinero + talento). Sin embargo, como ocurre con la serie desde su estreno, sigue habiendo gente que la ve porque está de moda pero no la entiende, y se atraganta y la critica de maneras poco objetivas. Que sí es ridícula y cómica sin pretenderlo, que si sus actores no saben qué hacen… Lástima que no sean capaces de ver su tono de humor, a veces sutil y a veces descaradamente absurdo pero siempre muy bien colocado, su capacidad de no tomarse en serio pero a la vez ofrecer protagonistas sumamente creíbles dentro de su entorno de fantasía desenfrenada, y lástima que tampoco sean capaces de admirar las sublimes labores interpretativas de todos los actores, todos espléndidos en sus excéntricos personajes (vuelvo a decir que es estamos ante uno de los mejores repartos de los últimos años). Pero ellos se lo pierden. Larga muerte a True Blood.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

PRINCIPAL SOSPECHOSO – TEMPORADA 1 – UN PRECIO A PAGAR.

Prime Suspect – A Price to Pay
ITV | 1991
Escritor: Lynda La Plante.
Director: Christppher Menaul.
Intérpretes: Helen Mirren, Tom Bell, John Benfield, John Bowe, Zoë Wanamaker, Bryan Pringle, Tom Wilkinson, John Forgeham, Craig Fairbrass.
Valoración:

Estamos entrando en la década de los noventa. La televisión de calidad apenas ha dado sus primeros pasos (Canción triste de Hill Street acabó unos años antes y ahora es el turno de Twin Peaks), le queda aun un poco para despertar a lo grande (NYPD Blue y Urgencias llegan en el 93 y 94 respectivamente) y desde luego la edad de oro no nace hasta aproximarnos al cambio de milenio (El Ala Oeste, Los Soprano). En la sombra, sin cosechar éxito internacional, de hecho hasta hace poco no me enteré de su existencia, se gestó Prime Suspect (Principal sospechoso), una de las numerosas miniseries o mini temporadas de gran calidad que nos regala la televisión inglesa. Cada sesión consta de un solo episodio en forma de miniserie (de unos 200 minutos) y su emisión no era anual, pues a veces han pasado años entre las temporadas: hubo un parón desde el 96 hasta 2003 y su séptima y última entrega no llegó hasta 2006. A la hora de escribir esto, su remake estadounidense se acaba de estrenar.

Prime Suspect es un thriller policíaco realista e intenso, y si bien hoy día puede resultar bastante clásico, en su momento supuso un gran salto cualitativo en el mundo de la pequeña pantalla, destacando por incorporar elementos de análisis social y no basarse únicamente en el simple entretenimiento. Esta primera temporada centra el punto de mira en el machismo, siguiendo el primer gran caso de la protagonista, Jane Tennison (Helen Mirren), mientras lidia con las numerosas barreras propias de este tipo de rechazo, siendo las peores las trabas que ponen sus propios compañeros. Pero en esta línea comprometida y madura destaca también la ambigüedad moral mostrada en todos los protagonistas, incluida la estrella central. Los agentes tienen su lado oscuro y realizan prácticas claramente criticables, donde cabe citar el obtuso empeño que ponen en cazar a su único sospechoso, lanzando un auténtico órdago a ciegas: con Tennison a la cabeza no dudan en hacer de su vida un infierno sin saber a ciencia cierta si pueden garantizar su culpabilidad. Por si fuera poco, dicho sospechoso no queda relegado a ser mero objeto de la trama, como el villano a vencer, sino que se muestra detalladamente el cambio que supone en su vida estar en el punto de mira de una investigación de tanto impacto. Además se juega constantemente con la posibilidad de que sea culpable o inocente, ofreciendo numerosas escenas en que no sabes si ponerte de su parte y criticar la abusiva labor policial o asumir que es un psicópata de cuidado.

La investigación sigue obviamente líneas tradicionales, lejos de la ciencia-ficción que se lleva ahora donde técnicos de laboratorio realizan hasta las labores de los detectives y todo se resuelve con imposibles bases de datos y tecnologías inexistentes (de hecho, los sistemas informáticos son una novedad para los agentes). Cada oficial tiene su puesto y atribuciones, las pistas y piezas del puzzle se buscan sin aparatos mágicos, todo a mano, puerta a puerta, con el teléfono fijo y sobre todo con el instinto y con innumerables paquetes de tabaco. La única pega que le puedo poner es que de tanto centrarse en la protagonista absoluta (es la única de quien vemos su vida privada, con su difícil relación con su novio –Tom Wilkinson-) el resto de personajes parecen quedar como complementos para contarnos su historia, y aunque todos están muy bien definidos pienso que la serie hubiera ganado enteros dándoles mayor protagonismo, que tiempo había de sobra.

Si en el guión estamos ante una propuesta de calidad cinematográfica, en la realización todavía no se ha dado ese paso, resultando demasiado anclada en los clichés de la época. O en otras palabras, la puesta en escena es demasiado televisiva, limitadísima en estilo y recursos. El formato cuadrado (4:3) y los planos cerrados, casi siempre centrados únicamente en un primerísimo plano del personaje que habla, hoy día sabe demasiado a añejo, casi resulta claustrofóbico. La dirección dista de ser mala, pues pone cada secuencia al servicio del guión sin perder de vista el sentido narrativo, pero no puedo quitarme la sensación de que dicho formato televisivo le ha restado algo de intensidad a la historia. Sin embargo el guión es lo suficientemente denso y equilibrado como para hacer que las tres horas que dura el episodio no pesen lo más mínimo, de hecho ocurre todo lo contrario: la narración no pierde ritmo en ningún instante y no se tarda en olvidar el estilo visual pobretón, pues pronto el espectador (el espectador paciente y con amplitud de miras, claro, que hay quien rechaza películas y series únicamente porque parecen viejas) es absorbido por la exquisita historia y el poderoso personaje central interpretado con gran ímpetu por Helen Mirren.