Z NATION – TEMPORADA 1

Syfy | 2014
Comedia, acción, drama, suspense | 13 ep. de 43 min.
Productores ejecutivos: Karl Schaefer, Craig Engler, Paul Bales, David Michael Latt, David Rimawi.
Intérpretes: Keith Allan, Kellita Smith, Tom Everett Scott, Russell Hodgkinson, DJ Qualls, Michael Welch, Anastasia Baranova, Nat Zang, Pisay Pao.
Valoración:

The Asylum es una pequeña productora y distribuidora independiente nacida a mediados de los años noventa y afincada Los Ángeles, agazapada entre los grandes estudios de Hollywood. Viendo que su modelo de negocio de telefilmes baratos lanzados directos a alquiler no levantaba cabeza y con el final de los videoclubs el futuro pintaba peor, en 2005 optaron por imitar un estreno muy potente, adaptando La guerra de los mundos de H. G. Wells (1897) a la vez que Steven Spielberg. El éxito los sorprendió, y viraron hacia una línea de dudosa moral, exprimiendo los agujeros legales y la ingenuidad de la gente, o sea, se dedicaron engañar al público con películas súper cutres hechas con cuatro dólares pero con temática y sobre todo carátulas calcadas a los taquillazos del momento. Por ejemplo en 2007 su Transmorphers (Leigh Scott) era el plagio de Transformers (Michael Bay). Pero en 2010 pegaron otro pelotazo con una producción propia donde se reían de las propias limitaciones y el aspecto ridículo de sus obras, yendo a por todas con el humor loco: Sharkanado. Con sus numerosas secuelas habrán hecho mucha caja y dado algo de prestigio a su marca… Pero aun así, el negocio de los plagios no lo abandonan, porque las ventas para televisión y ahora también para los canales streaming les sale más rentable que las denuncias que se llevan.

En 2014 probaron suerte con una serie en colaboración con otra productora menor, Go2 Digital Media. Z Nation llamó la atención del canal Syfy, que se encargó de la distribución en EE.UU., y el buen boca a boca llevó a Netflix a emitirla en el resto del mundo. Sin embargo, a pesar de creciente fama internacional las productoras no han sabido estar a la altura, los creadores y guionistas se cabrearon por la mala relación (con denuncias por impagos de sueldos), Syfy no parece que luchara por la serie, y acabó abruptamente en su quinta temporada. No sé si los directivos de The Asylum no quisieron vendérsela a Netflix o en este último no quisieron meterse en una adquisición con disputas legales de por medio. Pero sin duda en el canal de streaming sí vieron el potencial de la serie, porque han sorteado el problema dándole a uno de sus guionistas principales una segunda obra de zombis ambientada en el mismo universo y con mejor presupuesto: Black Summer (2019). También está siendo un éxito.

Z Nation es creación de Craig Engler y Karl Schaefer. Engler sólo tenía en su haber un par de películas cutres para The Asylum, una de ellas de zombis (Apocalipsis zombi, 2011), pero Schaefer, que parece ser el que lleva más las riendas, sí ha tenido una carrera más llamativa, colaborando como productor y guionista en varias series desde principios de los noventa: Eerie, Indiana (1991), La zona muerta (2002), Eureka (2006)… También es quien se ha encargado de Black Summer. Los productores ejecutivos y directores más destacados (Dan Merchan, John Hyams, David Michael Latt y Abram Cox) tampoco cuentan con currículos muy vistosos. Se ha rodado principalmente en el estado de Washington.

Supongo no encontrarían más financiación que la que ofrecían estas pequeñas productoras, pero como suele pasar cuando hay buenas ideas, la falta de dinero apenas molesta. Se rumorea que inicialmente costaba menos de 700.000 dólares por episodio, que hoy en día es lo que pueden cobrar dos o tres actores en una serie medio famosa o uno solo en una de gran popularidad. En algunos instantes más ambiciosos, como planos generales de hordas de zombis y ciudades arrasadas, los efectos especiales dan lástima, pero no como para afectar seriamente a las atmósferas de tensión y la sensación de peligro sobre los personajes. La falta de nivel del reparto sería es la carencia más notable, y tampoco es un gran lastre.

Los guionistas sortean las limitaciones presupuestarias con situaciones originales que aportan novedades interesantes y giros sorprendentes a un género algo limitado en rango de acción, construyendo personajes de calidad y aventuras con buen muy ritmo y un humor absurdo genial, e inesperadamente también tardan pocos capítulos en coger bien el punto al tono dramático. En el acabado, una sencilla cámara en mano basta para crear una buena sensación de inmersión en la acción, pero también hay que alabar que siempre ponen a los personajes, su interacciones, emociones y reacciones, por encima del espectáculo.

Con un apocalipsis zombi que ha dejado el mundo patas arriba, las pocas autoridades que quedan prueban vacunas a lo loco en unos pobres presos de una cárcel de Nueva York. Contra todo pronóstico, una de ellas funciona, pero el vacunado queda a su suerte en todo el caos. Parece ser que los pocos políticos, militares y científicos que pudieran sobrevivir estarían en California, en una sucursal del CDC (el Centro de control de enfermedades). Así que unos pocos supervivientes que todavía tienen esperanzas en que la humanidad vuelva a ponerse en pie acompañan y protegen en su periplo cruzando todo Estados Unidos al único hombre inmune que existe.

El problema es que Murphy (Keith Allan) es un inmaduro, egoísta y pasota que trae de cabeza a todos los que lo rodean, y además, la vacuna podría no ser efectiva del todo, pues muestra tendencias zombis inquietantes. El liderazgo de los soldados Roberta Warren (Kellita Smith) y Garnett (Tom Everett Scott) a duras pena vale para mantener cohesionado al equipo que han formado. El yonki Doc (Russell Hodgkinson) hace las veces de médico, la joven pareja de Mack (Michael Welch) y Addy (Anastasia Baranova) aporta sus enormes ganas por sobrevivir, el adolescente 10K (Nat Zang), apodo por los diez mil zombis que quiere matar, es tímido y poco hablador pero un francotirador experto, y Cassandra (Pisay Pao) es una joven atractiva que parece huir de algo; por otro lado tenemos al Ciudadano Z (DJ Qualls), un hacker de la CIA destinado en un puesto seguro en la Antártida, donde es el único superviviente de la base y el único del país que intenta ayudar a Murphy y su banda con la tecnología que todavía queda en pie. También hay algunos personajes secundarios recurrentes muy interesantes, como los vendedores ambulantes de drogas y armas.

Allan es bastante competente, sobre todo a la hora de mostrar la bajeza de su rol, Smith tiene bastante carisma, Everett Scott cumple bien, y Hodgkinson es simpático. Ninguno hace un papel como para deslumbrar, pero ya son mejores que el grupo central de las primeras temporadas de The Walking Dead (David Alpert, Scott M. Gimple, 2010), una serie con más recursos pero con actores principales lamentables. En cambio, ahí encontraban muy buenos secundarios, y aquí se nota la falta de recursos. El resto del los principales, todos los jóvenes, son bastante malos, pero los secundarios que aparecen brevemente dan mucha vergüenza ajena, destacando el penoso líder de los caníbales.

Aparte de la difícil convivencia, el camino trae más dilemas y problemas. Primero, porque aquí los zombis son temibles, corren infatigables, te huelen, son extremadamente violentos, no como los lentos y atontados de The Walking Dead. Además, tendremos varias clases de muertos vivientes, añadiendo sorpresas unas veces cómicas, otras muy chungas, destacando el memorable tornado de zombis. Por el lado contrario, aquella ha ido haciendo gala de un maquillaje espectacular y la presente sólo puede permitirse zombis elaborados puntualmente, eso sí, no escatiman en gore tampoco. Segundo, porque como siempre en el género, se aborda el pensamiento de que el hombre es el peor enemigo del hombre.

Al contrario que en The Walking Dead, donde han ido estirando de mala manera cada historia para llenar los ochos episodios de cada tanda, en Z Nation vamos al grano, ocupando cada nueva trama un episodio, o como mucho dos, y cuando aparecen las de largo recorrido en las siguientes temporadas, se desarrollan entre las episódicas, no se deja ninguna de lado con rellenos insulsos. En este primer año tenemos hordas gigantescas de zombis, moteros chungos, secuestradores caníbales, utopías que esconden algo, sectas religiosas, e incluso un concurso de tiro como si el fin del mundo fuera algo que tomarse a la ligera. En los dos últimos capítulos empiezan a mostrar indicios de la trama seriada en un clímax bastante emocionante y tenso. En toda vivencia cada personaje va ganando capas, sufriendo consecuencias, debilitándose o haciéndose más fuerte, y la relación del grupo también pasa por distintas fases. El tono es por lo general desenfadado, con tramos de humor absurdo muy locos, pero las partes dramáticas son duras cuando deben serlo, y nunca se pisa un estilo a otro, se combina todo muy bien.

En cuanto a los mejores episodios y momentos tenemos Full Metal Zombie (104), con el general loco por un lado y Doc teniendo una charla existencialista con un zombi por otro; Resurrección Z (106), con la base militar y la secta, es muy completo, y la escena de Murphy como profeta es fantástica; el tronchante concurso de disparar zombis, Bienvenidos al Fu-Bar (107), también se adentra muy bien en el drama personal; el Zunami (108) es agobiante y muestra el lado más oscuro de Murphy; Hermanas de la misericorida (111) es espeluznante, y deja muchas secuelas. Aunque si tengo que elegir una sola escena, me quedo con la de Murphy jugando al golf.

Sólo en algún caso se puede hablar de que el guion deja flecos, por lo general nada serio (alguna vez cabe pensar que entre un episodio y otro recuperan toda la munición y víveres de forma muy conveniente), salvo en un par de ocasiones, donde sí hay carencias llamativas. El propio Resurrección Z tiene un bajón importante: la tragedia se precipita un poco de mala manera y se olvidan de los personajes secundarios recién presentados, de forma que sientes que han desaprovechado una buena parte del episodio. El choque con los caníbales (Fiesta en familia, 103) debería haberse ejecutado mejor, hace aguas en algunos tramos. Y sobre todo, Muere zombi, muere… una vez más (109), que juega con las repetitivas visiones de Addy para abordar su pasado, es un desastre colosal y recomiendo saltárselo.

La traducción y el doblaje (lo veo casi todo en versión original con subtítulos en español, pero a veces pongo alguna escena en castellano para ver cómo suena) son bastante malos, a veces con fallos muy tontos, y como suele ser habitual también, hay muchas referencias que los traductores no pillan o deciden por su cuenta anular, como el brillante título del cuarto episodio, Full Metal Zombie, aludiendo a Full Metal Jacket (La chaqueta metálica, Stanley Kubrick, 1987) y su retrato de la locura de la guerra, es convertido en un patético Armadura de zombi.

Aun con su irregularidad en guion y las carencias en el acabado, la temporada resulta trepidante, no hay tiempo de descanso, tiene muchos buenos giros y engulles los episodios queriendo saber cómo este grupo de protagonistas tan agradable enfrentará el nuevo reto que se presenta ante ellos.

A la crítica especializada la cogió un poco despistada, y no supieron muy bien cómo abordarla. Los fanáticos de The Walking Dead, que son una horda, vieron competencia y fueron a saco a por ella. Pero el tiempo la ha ido poniendo en su lugar, convirtiéndola en una serie de culto.

Ver también:
-> Temporada 1 (2014)
Temporada 2 (2015)
Temporada 3 (2016)

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