THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 1.

The Walking Dead
AMC | 2011
Productores ejecutivos: Gale Anne Hurd, Glen Mazzara, David Alpert, Robert Kirkman, Charles H. Eglee.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Jon Bernthal, Jeffrey DeMunn, Norman Reedus, IronE Singleton, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson.
Valoración:

Haciendo honor a su título, The Walking Dead como serie es un muerto andante. El inicio de su primera temporada fue muy atractivo, ofreciendo un piloto de gran nivel y prometiendo un drama post-apocalíptico de gran alcance, pero resultó ser un espejismo que pronto se difuminó. El drama se presentaba como predecible y soso, dibujando personajes y relaciones muy pobres, y la aventura de supervivencia pecaba de simplona y desaprovechada. Aun así, el estreno de la segunda temporada aumentó su éxito inicial, congregando a millones de espectadores que le han permitido batir todos los récords de audiencia en canales por cable. Estimo que dicho éxito es fruto del efecto arrastre, porque desde luego la serie es machacada en todas partes. Probablemente ya haya enganchado a suficientes espectadores nada exigentes y curiosos con aguante (entre estos últimos por ahora me incluyo) como para asegurarse unos cuantos años más de vida, pero desde luego no se lo merece.

Con el frío panorama visto en la primera sesión, los ojos estaban puestos con interés en la segunda. ¿Sabrían los guionistas superar sus errores y exprimir el potencial hasta obtener un buen producto? Pero no se había estrenado y esta esperanza ya se hacía pedazos: las disputas internas acabaron con su productor ejecutivo principal, Frank Darabont, en la calle, y por si fuera poco la cadena exigía que se realizara el doble de episodios con el mismo o menos presupuesto. El resultado canta a catástrofe a los pocos capítulos y termina por confirmarse con la finalización de esta primera parte de la temporada: se ve con claridad que han doblado el número de entregas no añadiendo ni mejorando tramas, sino doblando la longitud de las mismas. Así pues, entre que las historias están extremadamente estiradas y diluidas, que no hallamos atisbo alguno de mejora en el dibujo de los protagonistas y sus relaciones y no se aporta nada llamativo a las situaciones de supervivencia en un medio extremadamente hostil, The Walking Dead ha caído a mínimos de calidad e interés realmente vergonzosos.

Lo que debería ser una serie de aventuras y suspense se convierte en un drama familiar insoportablemente lento y tedioso. Van pasando los episodios entre infinitos e intrascendentes paseos por el bosque, sin zombies y sin tensión, mientras la narración se mantiene constantemente estancada en nimiedades repetitivas (cuántas veces van a practicar puntería), en dilemas mal planteados (qué mal encajados están los ramalazos religiosos: personajes rezando por la salvación no son creíbles en el contexto de catástrofe definitiva, en esa situación que deja claro que no hay dios alguno y únicamente puedes valerte por ti mismo) y peor desarrollados (encima se repiten los mismos dilemas tan primarios y aburridos a lo largo de casi todos los capítulos). Media temporada y sólo hemos sacado en claro que Andrea quiere aprender a disparar o que Shane está cabreado con el mundo, y sólo hemos visto relaciones de lo más triviales: Lori está afligida porque le puso los cuernos a Rick, el chino está en celo, Rick quiere ser buen papá… Llega un punto en que los problemas personales caen a niveles irrisorios: ahora resulta que se puede pensar en tener bebés en esa situación de vida o muerte, y el asunto nos arrastra en un sinfín de tonterías durante otros tantos episodios vulgares.

Pero la cosa sigue empeorando, porque pronto empieza a fallar también la credibilidad. La búsqueda de Sophia llega un momento en que deja de funcionar como eje central de las historias (que pasa a centrarse en lloriqueos, citas absurdas, en Hershel y el granero…), y es evidente que los guionistas no saben mantenerla en una situación creíble: de repente los personajes se pasan el día haciendo gilipolleces, como prácticas de tiro, paseando y follando. Ya no importa si encuentran a la niña o no (de hecho llega un punto en que a la madre no parece importarle, destrozando así otro personaje), porque el interés y la solidez de la trama se han diluido por completo.

Se supone que los protagonistas viven en tensión constante, al límite psicológico de la desesperación y la locura… pero no se transmite lo más mínimo la sensación de caos, dolor y miedo. Lo único interesante ha sido el tema del granero, lo único que ha ofrecido un dilema inteligente y sólido capaz de dar una trama breve pero interesante. Amén de que la sorpresa final por fin hace avanzar las cosas, aunque no haya sido nada del otro mundo. Por cierto, no hablo de la fidelidad al cómic porque no los he leído, pero los lectores sienten como se desaprovechan buenas historias para centrarse en bobadas superficiales sin trascendencia alguna.

Añadiendo sal al asunto, hay que indicar que la realización es pobretona, por no decir mala de narices. La fotografía resulta horrorosa, llena de primeros planos que hoy día saben a televisión anticuada. ¿De verdad esta serie se produce en AMC, de donde sale también esa maravilla que es Breaking Bad? Darabont imprimió su sello de director de calidad en el piloto, pero el resto está a un nivel impropio para la televisión de hoy día, y desde luego ridículo para la televisión por cable. Lo único que se salva es el maquillaje de los zombies (esos que meten de vez en cuando sin venir a cuento, como el del pozo, para justificar el género). Y por si fuera poco el reparto es para echarse a llorar. Salvo el viejo, los actores elegidos son incapaces de la más mínima expresión, de transmitir lo que los personajes deberían estar mostrando. El trío protagonista es de lo peorcito que he visto en siglos, algo que se agrava enormemente este año que hay conversaciones constantes.

Protagonistas inertes incapaces de despertar interés, drama tontorrón y aburrido, puesta en escena propia de principios de los noventa, nada de acción y aventura que merezca ser recordada… The Walking Dead prometía mucho, y no ha dado nada. Sólo queda esperar que los espectadores se den cuenta por fin de que esto hace tiempo que no va de un apocalipsis zombie, como Terra Nova o Falling Skies no eran ciencia-ficción, sino que ha resultado ser un drama familiar sencillo y poco inspirado que no tiene nada que aportar al rico panorama televisivo actual. Yo tengo claro que esto no puede remontar, visto lo visto es obvio que los guionistas no tienen la calidad necesaria para conseguirlo.

Ver también:
Temporada 1.
Episodio piloto.

Una respuesta a “THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 1.

  1. La verdad es que no sé porque la sigo, porque es un truño bien gordo. Y te quedas corto.
    Los actores son horribles, el prota principal tiene el carisma de un mejillón y la actriz que hace de su esposa ya demostró en otras series que es tan guapa como sosa. Lo del drama de la pérdida de la niña es ridículo. Tan ridículo como la forma de perderla por nuestro protagonista principal, que es tonto hasta decir basta.

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