Archivo de la categoría: Fargo

FARGO – TEMPORADA 2.

FX | 2015
Productores ejecutivos: Noah Hawley, John Cameron, Warren Littlefield.
Intérpretes: Kirsten Dunst, Patrick Wilson, Jesse Plemons, Jean Smart, Ted Danson, Jeffrey Donovan, Angus Sampson, Bokeem Woodbine, Zahn McClarnon, Cristin Milioti, Rachel Keller, Allan Dobrescu.
Valoración:

Me sorprende mucho la fascinación que ha despertado la segunda temporada de Fargo a pesar de ser incapaz de repetir la fórmula mágica de la primera. Allí ya se veían algunos fallos (subtramas innecesarias, como la del rey de los supermercados) que aquí son la tónica habitual, lo que sumado a otros problemas se traduce en una patente falta de equilibrio narrativo. Donde antes teníamos una serie única y embriagadora, ahora queda un batiburrillo de ideas que no llevan a nada.

La esencia del filme en que se inspira parece estar ahí de primeras. Nos encontramos ante individuos raritos y un entorno de violencia que los engulle en una historia con un tono de humor entre absurdo y negro. Hay un montón de situaciones extrañas, con momentos que tiran al surrealismo, y tenemos diálogos grandilocuentes y monólogos recargados. Pero a la combinación le falta savia, inteligencia y cohesión. Y la cosa empeora cuando se ve que el guionista Noah Hawley parece poner el empeño en saturar el relato con muchas ideas en vez de concentrarse en narrar bien algo más concreto y centrado, en una fallida obsesión con abarcar más de la cuenta, cuando lo que funcionó en la película y la primera temporada fue la sencillez, exprimir al máximo unos pocos protagonistas envueltos en una odisea delirante que mezclaba hábilmente el thriller con un humor ácido, casi cruel. Aquí no se sabe si pretendía hacer cine del oeste, thriller, drama personal, retrato americano, épica criminal a lo El padrino, comedia negra… porque no hay un pilar firme que mueva la narrativa, todas las ideas e historias se meten descuidadamente y a la fuerza. Demasiados frentes, subtramas poco llamativas, anécdotas irrelevantes, personajes rebuscados metidos con calzador, y muy poco avance real. Como resultado, la temporada más que arrítmica carece de rumbo, dando tanto tiros al aire como vueltas en círculos, con lo que se hace larga y pesada.

El enfrentamiento entre bandas que atrapa a algunas personas normales resulta una historia floja y mal hilvanada, y alrededor se monta toda esa parafernalia ostentosa pero a la postre insustancial. El guion no es capaz de ir más allá de unos pocos protagonistas con potencial entre una serie de roles fallidos y unos diálogos que resultan muy artificiosos. Ni siquiera se cuida bien el entramado criminal de cada bando: no se sabe cuántas tropas tienen, aparecen y desaparecen soldados por arte de magia, no puedes hacerte una idea de quién lleva ventaja porque el siguiente capítulo puede empezar con una batalla de decenas de personas que no sabes de dónde han salido.

Sólo logré interesarme por los Blumquist y en menor medida por la pareja de sheriffs, pero su aventura está a años luz del fascinante periplo de Lester Nygaard y las vidas tan atractivas de Gus Grimly y Molly Solverson. El resto de caracteres resultan entre indiferentes y cargantes. Me importó un bledo la familia mafiosa, cuya descripción resulta tan predecible como el posterior desarrollo del conflicto. Sus rivales fueron puro humo, aquí no hay un villano temible como Lorne Malvo, ni siquiera funciona la imitación que hacen con el indio (aunque tiene un par de escenas bastante potentes a pesar de ser puro relleno). El asesino pedante Mike Milligan resulta insufrible, y para colmo es el mejor ejemplo del problema más evidente de la temporada: el artificio sobre la inteligencia y la coherencia. El tío sale en todos capítulos haciendo exactamente lo mismo, y de ahí no se mueve, como si tener un tipo rarito y unos monólogos inflados bastara para dar forma y profundidad al relato. El resto se estanca de la misma manera hasta que algún giro chorra cierra su historia: la vieja y su ambición, el hermano peleón y sus rabietas, la rubita tontita y sus visitas al asesino, el hermano que parece tonto pero es el único que pone algo de cordura… Todos los episodios y personajes repiten el mismo esquema. En la primera etapa los secundarios tenían su momento, sus apariciones espaciadas. Aquí tienen una presencia constante, pero al no tener un recorrido amplio, se limitan a repetir su característica de rigor en todas las escenas; y ese es tiempo que se quita a las figuras principales, me temo.

Por suerte esos protagonistas que funcionan lo hacen bastante bien y salvan el año, aunque haya que quitar mucha paja e incluso arrastre algún tramo que casi resulta soporífero. La línea de los tontos y torpes Blumquist es la única con una evolución dinámica, y los personajes son encantadores. Además los actores Jesse Plemons y Kirsten Dunst lo bordan, en especial esta última, que logra uno de los mejores papeles del año. El carisma de Ted Danson y Patrick Wilson realza bastante a los dos sheriffs, y aunque me temo que su viaje está algo más limitado tienen también algunos buenos momentos. Por lo demás, nada que destacar en una temporada que está cerca de resultar un despropósito. Hasta la puesta en escena, en la superficie muy llamativa por su notable aspecto visual, tiene sus carencias: va con el piloto automático puesto, hay demasiada exposición y vacile visual (muy bonito el encuadre, sí) cuando se tenía que buscar más energía y ritmo (que me dueeermo). Escenas dispersas, reiterativas, plomizas y sin objetivo a la vista hay a puñados.

Le ha pasado como a True Detective. Lo que nació como miniserie tiene que quedarse como miniserie, extenderla no funciona porque el guionista tiene que trabajar a destajo para estrenar un año después, cuando la escritura de la primera tanda fue realizada con mucho detenimiento. O si acaso, si ven que no llega a tiempo y con calidad, deberían convertirla en una producción coral, en conjunto con otros autores. Por suerte con la tercera temporada no van a forzar las cosas: no llegará hasta 2017. Curiosamente, la segunda sesión de True Detective fue vapuleada sin miramientos a pesar de tener algunas virtudes destacables, pero Fargo es aclamada sin verle ninguno de sus muchos fallos.

Ver también:
Temporada 1.

FARGO – TEMPORADA 1.

FX | 2014
Productores ejecutivos: Noah Hawley.
Intérpretes: Billy Bob Thornton, Martin Freeman, Allison Tolman, Colin Hanks, Bob Odenkirk, Keith Carradine, Joey King, Oliver Platt, Susan Park, Joshua Close.
Valoración:

En algún momento alguien dijo, “vamos a hacer una serie de Fargo“, y en seguida saltaron las alarmas. ¿Cómo vas a coger un título de culto como este, una obra de referencia de los hermanos Coen, y vas a conseguir mantener su originalidad, su estilo, su esencia y fuerza? Parecía destinado al fracaso. Olía a sacar réditos de una obra de renombre. Y la sorpresa fue mayúscula cuando se estrenó. La creación del poco conocido guionista Noah Hawley (Bones, The Unusuals) logra ser fiel y a la vez novedosa, mantiene todas sus características sin saber a imitación barata. Es una adaptación excelente a la par que una reinvención genuina, y otro ejemplo del buen estado de las series de televisión.

Su inicio es muy potente, enlazando varios capítulos magistrales que enganchan con tal contundencia que acabarás viendo la temporada en modo maratón. Quien fuera con las garras afiladas buscando compararla con el original y ponerla a parir se quedaría a cuadros. Desde los primeros minutos se ve el tono y la atmosfera captados a la perfección. Los personajes raritos, medio lelos o salidos de madre, el pueblo donde no pasa nada y todo va despacio, los crímenes llevando a los protagonistas por un sendero de maldad sin aparente retorno, los diálogos extraños (ese “heck” en vez de “fuck” -algo así como “córcholis” en vez de “joder”-), el humor negro único… Y se remata todo con numerosas referencias al particular universo de los Coen, como el cartel con el ruso blanco (la bebida favorita de El gran Lebowsky) o la escena del aparcamiento que homenajea a la propia Fargo, entre otros.

El elemento que más sobresale es sin duda su grupo de personajes. El dibujo es complejo y detallista, de forma que hasta gestos sutiles y situaciones del entorno (historias del pasado, relaciones) son imprescindibles para ir definiendo y moldeando sus personalidades a través de evolución muy bien expuesta. Y en ellos destaca ese punto socarrón, ese humor negro deudor del original y tan bien captado: todos son peculiares, excesivos en algún sentido, lo que los hace realmente característicos y carismáticos. Lester no es el primer ser humano en caer en los crímenes pasionales, ni Lorne Malvo el primer asesino despiadado, ni Molly la primera policía competente en una comisaría llena de patanes y vagos. Pero todos tienen algo que los convierte en personajes únicos que enamoran desde sus primeras apariciones. Incluso el temible psicópata de Malvo se gana admiración eterna a pesar de su vena hijoputa, su afán por cachondearse y torturar psicológicamente a la gente. Suyas son muchas de las mejores escenas, como cuando es capaz de espantar al joven policía solo con palabras amenazantes, cuando finge ser un cura, cuando asusta al niño con historias de fantasmas…

Martin Freeman está bien en su rol, pero quien haya visto más del actor verá que en los últimos años no hace sino repetir los mismos tics, como si hubiera llegado a un tope. Puedes coger una escena de El Hobbit o de Sherlock y ponerla en medio, que no se notaría diferencia en la interpretación. Por suerte ese histrionismo es justamente lo que necesita Lester Nygaard, y funciona francamente bien aunque en algunas escenas sobreactúe demasiado. Billy Bob Thornton como Lorne impone respeto a la vez que divierte con su vena gamberra, mostrando un carisma impresionante. Y la desconocida Allison Tollman (la agente Molly) arrasa con una interpretación muy natural y creíble gracias a su extraordinaria capacidad para traslucir lo que está pensando y sintiendo solo con el gesto y la mirada. Por cierto, ¿por qué ese empeño en presentarla a los premios de la temporada como actriz secundaria? ¡Es la maldita protagonista! Aunque sabiendo el sinsentido que son me da igual si al final gana o no: su papel quedará para la posteridad con o sin Globos y Emmys.

El resto de personajes no se quedan atrás, resultan todos deliciosos. El joven policía cobarde (Gus, muy bien interpretado por Colin Hanks) y su simpática hija, el padre de Molly (Keith Carradine), el nuevo jefe de policía (un fantástico Bob Odenkirk -el abogado de Breaking Bad-), el gran Oliver Platt como el rey del supermercado, la espectacular Kate Walsh como zorra atontada… Hasta la aparición más secundaria y anecdótica tiene algo que aportar en estilo y gracia, como por ejemplo los compañeros de trabajo de Lester.

En lo visual también alcanza muy buen nivel, con una labor de dirección completamente cinematográfica apoyada en una fotografía soberbia. La banda sonora es peculiar y con personalidad, realzando precisamente la gran personalidad que logra la serie en su conjunto. Solo pondría como pega que algunas escenas resueltas con efectos especiales digitales (la niebla, la nieve -nunca moja, oye-, los peces, la sangre) cantan bastante y sin duda hubieran quedado mejor con trucajes clásicos.

Pero no todo son maravillas, pues algunas pequeñas imperfecciones son evidentes, sobre todo porque estamos ante un producto por lo general cuidado hasta el más mínimo detalle. Hay algunos gazapos y trampas argumentales que no me han gustado. Por ejemplo: en el crimen que da pie a la trama, ¿qué hace Nygaard con los cartuchos de escopeta que tenía en la mano?… no los esconde, desaparecen sin más; el agujero que hace el taladro de hielo es mucho más grande que su diámetro, porque sino no cabía el cuerpo… podían haberlo disimulado mejor; me sobra el mensaje de hechos reales en cada capítulo, que resulta cansino… el chiste ya está hecho, deja de exprimirlo; a veces ponen flashbacks para tontos, de esos que te dan mascadita la unión entre escenas, aunque la escena anterior haya ocurrido hace diez minutos (menos mal que ocurre pocas veces); en el final, la pistola de Lester debería haber disparado, no es necesario sacar cada casquillo cual escopeta, con lo que queda como un truco barato y tramposo para que el otro personaje siga vivo.

Pero el problema más importante es que conforme avanza la temporada da la impresión de que se va estirando el argumento, dando más vueltas de la cuenta sobre algunas tramas. Por ejemplo el tema del rey del supermercado está demasiado alargado para ser algo tan secundario o ajeno al resto, y la introducción de los agentes del FBI podría haberse agilizado. Termina resultando evidente con el salto temporal, a partir del cual parece otra temporada u otra historia. El guionista se empeña en añadir más en vez de en rematar bien lo que había, y la intriga y la fuerza del relato se diluyen bastante. Llega al punto de tener un episodio de transición aburrido con unas pocas escenas completamente sobrantes, como el cuento del inmigrante perdido, que resulta tedioso y no aporta nada. Describir la nueva situación de Lester y Lorne y lo lentamente que se relanza la aventura va minando el interés, y cuando por fin llega a algo resulta además predecible, porque llevamos varios capítulos viendo a los personajes dirigirse hacia esas situaciones.

Con mejor ritmo, los giros de la trama y los pasos finales de los protagonistas habrían impactado más, pero me temo que se empeñan en hacer una miniserie larga (diez en vez de cinco o seis capítulos). Eliminando ese cambio de juego innecesario y con un cierre más potente probablemente hubiera sido una obra maestra. He dudado mucho sobre qué nota darle. Por un lado, es original hasta resultar única, sus personajes son inolvidables, la puesta en escena excelente, el tramo inicial memorable. Por el otro, se estira hasta acabar casi decepcionando, casi rompiendo el hechizo. Al final me parece que se puede considerar sin problemas como una “genialidad imperfecta”, que tiene cualidades de sobra para considerarla una de las grandes del año y un visionado imprescindible para cualquier seriéfilo.

Su éxito ha empujado a que rueden otra temporada, pero por suerte no exprimirán las mismas situaciones y personajes, sino que será otra aventura distinta pero del mismo estilo, como American Horror Story o True Detective.