EL SÉQUITO – TEMPORADA 6.

Entourage
HBO | 2010
Comedia, drama | 12 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Scott Caan, Beverly D’Angelo, Gary Cole, Jamie-Lynn Sigler, William Fichtner, Alexis Dziena.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo la temporada a fondo.–

La carrera de Vince remonta sin que el duro traspiés parezca haber dejado secuelas. Otra vez la pandilla está montada en el dólar, tirando dinero despreocupadamente en casas y coches. El problema es que esto ya lo conocemos y no nos embarcamos en alguna nueva historia que trate sobre el mundo del cine, casi todas las vivencias del grupo de amigos durante esta temporada son relativas a relaciones amorosas. Sólo Ari y en menor medida Eric tienen tramas propias del gremio, y aun así, el grueso de sus aventuras se centran en líos románticos. Los problemas personales siempre han sido vitales en la serie, dado el realismo en el dibujo de los personajes, pero solían tener una conexión más cercana el estilo de vida en Hollywood. Este año prácticamente estamos en una tragicomedia romántica, muy simpática y verosímil (llega con facilidad), con un ritmo excelente y unos protagonistas magníficos, pero transmite la sensación de que se abordan cosas muy vistas y se abandona el espíritu original. Así, es un año como siempre la mar de entretenido, pero viendo el listón que alcanzó en etapas anteriores sabe a poco.

En la temporada previa Tortuga estaba un poco apagado y Vince copaba las partes más intensas. Ahora se cambian las tornas. Vince se dedica a sus fiestas y ligues, y los demás intentan sacar adelante sus nuevos proyectos, con lo cual se siente un poco solo, lo que se agrava porque Drama tiene su piso, E se busca su propia casa, y Tortuga pasa menos tiempo con él. La única historia llamativa alrededor de Vince es que podrían tener un acosador colándose en la casa; es muy divertida y tiene giros inesperados, pero carece de relevancia.

Saliendo con Jamie-Lynn Sigler, Tortuga gana autoestima y se replantea en serio su futuro: quiere buscarse un sustento propio, no puede ser la eterna rémora de Vince. Así que decide ponerse a estudiar empresariales, viendo que los intentos de representar a algunos artistas a lo largo de los últimos años no le fueron nada bien al no tener títulos ni credenciales. Por supuesto, salir con una famosa y montar en el Ferrari que le regala Vince atrae muchas miradas de las jóvenes: para su desesperación, ahora que consigue una relación estable también es cuando más posibilidades de ligar tiene.

Eric continúa tratando de llevar su carrera como agente, pero tras el último revés, pues la comedia del joven afroamericano no sale como esperaba, parece no levantar cabeza… pero Sloan le consigue un trabajo en la agencia de su tío. Allí tendrá roces con un compañero que parece inmaduro y descentrado, Scott Lavin. Este, interpretado por Scott Caan (luego protagonista de Hawai 5.0), será fijo en el resto de la serie, y si bien inicialmente parece un poco tonto, en la siguiente temporada se gana su hueco en la banda. Pero se le da más tiempo a los problemas sentimentales con las mujeres que a la trayectoria laboral de Eric. Sigue en el aire la relación caótica con Sloan, pero ante la incapacidad de ambos para concretar algo E decide lanzarse con otra chica que ha conocido, Ashley (Alexis Dziena). Pero esta resulta una celosa e histérica que monta un número cada dos por tres, y más cuando él se lo pone en bandeja con su falta de sinceridad y determinación. No es una historia que pueda sorprender, pero se trata con gran naturalidad y objetividad (ambos quedan fatal), algo que no suele verse en las series de adolescentes y otras comedias románticas, donde abunda el sensacionalismo.

Drama creía tener un trabajo bastante estable (siempre pueden cancelar la serie), pero sus salidas de tono lo llevan a una espiral que lo pone en conflicto directo con el principal productor, un clásico egoísta que aplasta a quienes no le caen bien. Es tronchante cuando obliga a que escriban historias jodidas para el personaje de Drama, como que acabe con la cara desfigurada y tenga que enfrentar horas y horas de maquillaje. Al final acaba en la calle y entra en otra crisis emocional: se ve como un inútil que no encontrará ningún papel digno. La relación con un productor conocido, Phil Yagoda (William Fitchner), una persona más amable y paciente con él, es lo único que lo mantiene a flote, pero Drama no ve un porvenir claro y es especialista en nublárselo a sí mismo: de nuevo echa por tierra audiciones por ataques de pánico. Por cierto, el tipo con el que choca en una audición (de nuevo, porque ya lo hizo hace tiempo) no es otro que Doug Ellin, el creador y principal guionista de El séquito.

Ari se ve metido otra vez en un puñado de jaleos con su esposa y otra posibilidad de ascenso o guerra hacia el final del año. La falta de novedades se disimula bastante bien porque hay un nuevo personaje que exprimir y todo se narra como es habitual con energía e ingenio, pero obviamente la sensación de repetición pesa un poco. El amigo al que contrata, Andrew Klein, es un desastre y su vida y matrimonio van cuesta abajo, lo que arrastra también el matrimonio de Ari y lo mete en mil problemas en el trabajo con los clientes (espectaculares los cameos de Aaron Sorkin y David Schwimmer) y con sus colegas, especialmente su socia Barbara Miller y la agente Lizzy Grant (Autumn Reeser), y más cuando Andrew acaba enrollado con esta última. Mientras, Lloyd se harta de aguantarlo y le lanza un órdago: o lo asciende a agente o se larga. Así, la tormenta en Miller-Gold parece nunca terminar… y para colmo, al final llega su antiguo jefe, Terrance McQuewick, diciendo que quiere vender su compañía, lo que relanza la rivalidad entre ambos y lo pone en un conflicto de intereses: hacer el esfuerzo de comprarla y así pegar un gran salto en el negocio a la vez impide que lo haga alguien de la competencia, o no humillarse ante las exigentes demandas de alguien a quien odia tanto.

Con tanto romance era difícil evitar un desenlace tirando a cursi. Tortura rompe con Jamie porque ella encuentra un trabajo en Nueva Zelanda, y Eric, tras acabar de una vez por todas con Ashley, tiene más disputas con Sloan pero todo parece olvidarse cuando le propone matrimonio. El resto no deslumbra tampoco. Drama queda en un limbo laboral, como en los viejos tiempos. Vince sigue con su rutina de rodajes atractivos y a vivir la vida entre uno y otro. La tormenta laboral alrededor de Ari se resuelve bastante bien después de tantos fuegos artificiales: la guerra con Terrance tiene un fin pacífico, Andrew tiene que derrumbarse por completo para renacer (y consigue no perder clientes por el camino), y al final Ari echa de menos a Lloyd y le da lo que quería. Por ello llegamos a un desenlace muy tranquilo comparado con los dramas de otros años, y lo cierto es que pierde más fuelle con ese chiste de Matt Damon agobiándolos para que donen a alguna causa benéfica, que se alarga demasiado, incluso con una insulsa escena post-créditos.

Entre los mejores momentos tenemos a Vince sacándose el carnet de conducir (episodio 601), alguna peleílla entre Eric y Ashely que describe muy bien el día a día de muchas parejas, algo que también cumple la caída al abismo de Andrew y su matrimonio, donde acaba estampando el coche contra su casa, tomada por su esposa (608); Tortuga abriendo su armario (603), la partida de golf con varios famosos (605), Drama cavándose su tumba en el set al encarar al productor (lo que se inicia con un exceso de celo protector sobre Jamie-Lynn), el accidente con la pistola en casa (607), el grupo de seguridad (el jefe interpretado por el inquietante Peter Stormare) que contratan para hallar al acosador, el ataque de pánico de Drama que casi se convierte en un infarto (611), etc. En cuanto a capítulos en sí, esta vez no tenemos ninguno que contar entre los grandes de la serie, pero los más destacables serían Un coche, dos coches, coche rojo, coche azul (603), donde Tortuga se harta de ser un niño mimado, y Enterrado a preguntas (610) y Con el susto en el cuerpo (611), con la crisis de Drama y la guerra de Ari en su máximo esplendor y los últimos pasos en la conflictiva relación entre Eric y Ashley. También cabe señalar que, entre otros tantos cameos de impresión, como las nuevas apariciones de los habituales Mark Walhberg, Bob Saget y Jeffrey Tambor, o la presencia de grandes figuras del golf, fúbtol americano y baloncesto, sobresalen a lo grande las citadas de Aaron Sorkin y David Schwimmer y la de Zac Effron con la madre salida. Aparte, se puede citar también la fugaz presencia de la ahora famosa Gal Gadot (602), haciendo de una de las chicas que se les unen en las fiestas.

PD: Es obvio dejar el piso de Drama ahora que pueden, pero aparecen de nuevo en la mansión de la primera temporada sin que veamos cómo y cuándo deciden volver ahí.
PD2: Kate Mara sale en unos pocos capítulos como secretaria de Eric, pero en la siguiente temporada ya no está; supongo que encontró un papel mejor.

Ver también:
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

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