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STAR TREK: DISCOVERY – TEMPORADA 2


CBS All Access | 2019
Ciencia-ficción | 14 ep. de 43-60 min.
Productores ejecutivos: Alex Kurtzman, varios.
Intérpretes: Sonequa Martin-Green, Doug Jones, Anson Mount, Shazad Latif, Anthony Rapp, Mary Wiseman, Michelle Yeoh, Jayne Brook, James Frain, Ethan Peck, Mia Kirshner.
Valoración:

Alerta de spoilers: Presento bastante de las tramas del año, y aunque estas son un misterio hasta bien entrada la temporada, no creo que tengan sorpresas suficientes como para echarlas a perder por saber de qué van. —

No se sabe cuáles fueron las audiencias de la primera temporada de Star Trek: Discovery, pues las cadenas implicadas no han dado datos. Tuvo críticas aceptables de los medios, muy malas de los seguidores de Star Trek, y los no fans parece que la recibieron mejor, aunque eso sí, lejos del gran resultado que dio la reinvención en cines de la por ahora trilogía iniciada en 2009. Sin embargo, la producción fue un caos muy grande y el presupuesto se disparó a límites inconcebibles (más de ocho millones de dólares por capítulo), y sin haber tenido una recepción unánime ni gran presencia en internet cabe pensar que las audiencias fueron débiles, así que en condiciones normales todo apuntaba a cancelación.

Pero ni las audiencias ni las críticas son vitales hoy en día, y para su continuidad hay que buscar otras razones. Discovery y The Good Fight (Robert King, Michelle King, 2017) fueron las series con las que anunciaron el estreno de la plataforma de emisión por internet de CBS, CBS All Access, y cancelar una de ellas nada más empezar daría muy mala imagen. Además, la venta de derechos a Netflix para emitirla en el resto del mundo les permitió recuperar el dinero invertido de golpe; y el propio Netflix sigue en proceso de crecimiento, acaparando todo lo que puede sin importar el coste y si las audiencias no son grandes, porque el que llega para ver esa serie y no le gusta, es posible que acabe probando otra y se quede. Así que, fuera como fuera tenían que aguantar.

Con esta inesperada segunda oportunidad había esperanzas en que los productores se pondrían las pilas y tratarían de dejar atrás los gravísimos errores de concepto y ejecución que convirtieron a la primera temporada en un desastre de los que hacen época, tanto en el lío de la producción como en la calidad final. Pero pensando en frío, ya a mediados de esa etapa los directivos eligieron el camino a seguir, y nada más anunciar la segunda quedó claro que se habían aferrado a él. Echaron a Bryan Fuller y su séquito para abandonar su estilo vanguardista y la narrativa de digestión lenta (aunque es justo decir que también su ostentación visual y la lentitud en rodar, en parte culpables de exceder el presupuesto), y se quedaron con la visión más comercial de Alex Kurtzman, pues los alrededor de 400 millones que hizo con J. J. Abrams en cada una de las tres entregas de la reinvención cinematográfica de 2009 a pesar de su escasísima calidad le han dado un buen blindaje.

Así que no han arreglado nada, sino que han dado carta blanca a la escritura a lo Perdidos (aunque Kurtzman no estuvo en ella, sí es de la misma cantera de guionistas) que ya fue emergiendo a mitad del primer año: basarse en el golpe de efecto y ya veremos luego cómo apañamos el resto, no asentar nada antes de meter con calzador otra historia, y personajes alterables para encajarlos en cada cambio de rumbo. Lo único que han hecho es poner un poco de maquillaje mal dado. ¿Que la gente se quejaba del innecesario y horrendo rediseño de los klingon? Pues les añadimos pelo para que se parezcan algo más al estándar de la saga. Pero, ¿y el resto de traiciones a la serie? Y lo más importante, ¿y las carencias del guion? Ni un solo cambio.

Tenemos otra trama que abarca toda la temporada, pero si el primer intento salió mal, este ha ido incluso peor. La guerra klingon al menos prometía abordar un tema interesante, y casi se podía perdonar que en la caótica producción no saliera nada bueno y trataran de dejarlo de lado disimuladamente. Pero en esta ocasión tenían tiempo para planificar y más estabilidad en la sala de guionistas como para desarrollarla adecuadamente, y nos han traído una parida que parece elegida al azar en una loca lluvia de ideas entre los escritores. Señales en el espacio, un misterioso ángel que aparece de vez en cuando, Spock que se supone que sabe algo pero no se sabe dónde está él… Cada nuevo micro avance se basa únicamente en ofrecer un subidón final de sensacionalismo barato que muchas veces ni se acuerdan de desarrollar en el siguiente episodio, porque sólo es un cebo. Así que acabarás harto de anuncios de que hoy por fin verás a Spock, conoceremos la naturaleza del ángel, y pasará algo grave e importantísimo.

Y todo para acabar soportando un dramón familiar plomizo, con la protagonista, la comandante Burnham, echando de menos a su mamá, teniendo repetitivos flashbacks con Spock que no llevan a nada, y para que cuando este aparezca por fin no aporte absolutamente nada a la trama y los personajes, sino que sea otro macguffin que sólo suelta frases chocantes aquí y allá. Todo para que el anunciado misterio sea un villano de cómic, un arquetipo de ser destructor encarnado por una inteligencia artificial, del que también se olvidan un capítulo sí y otro no y, cuando por fin lanzan el enfrentamiento, sea con un estilo de serial ochentero, todo peleas simplonas y mal rodadas, exageraciones absurdas, mucho ruido y peligros inverosímiles. Todo ello dando vueltas sobre la vaga amenaza de la destrucción de toda la vida en el universo, porque los guionistas querían dejarte sin aliento con una historia épica, ¿y qué más épico que el final del universo?

Si ya sabemos que al final harán un truco de cienci-magia y todo se resolverá sin secuelas, ¿por qué intentas engañarme?, ¡cuéntame algo tangible, con contenido real! En la Star Trek de toda la vida podían resolverse así muchos retos, pero lo que importaba era el conflicto político, social y cultural, el cómo enfrentaban los protagonistas todos los pasos del desafío según sus personalidades. Pero aquí no hay esencia alguna de Star Trek, la mayor parte de los personajes son amalgamas sin pies ni cabeza que cambian según las necesidades del guion, y la trama son fuegos artificiales huecos.

¿Quién es Michael Burnham, qué piensa, qué la motiva para luchar con ahínco en cualquier situación? Tras dos temporadas, no lo sé. Sólo sé que dirá si a todo y se tirará de cabeza en cualquier misión para hacer lo que sea, a pesar de que es una oficial científica. Ciencia poca, todo lo resuelve a hostias y tiros. Que le den un traslado a seguridad o la despidan, pues abandona sus obligaciones cada dos por tres. De vez en cuando nos dicen que cae bien a otros personajes. ¿Por qué? La interacción que tiene son escenas de acción. Diálogos que desarrollen un acercamiento, sentimientos mutuos y camaradería no hay. El serio Saru y el capitán Pike la admiran y respetan a pesar de su desobediencia e imprudencias constantes, y los compañeros a los que arrastra en misiones suicidas también. ¿Por qué? Porque los guionistas quieren un personaje principal comodín. Vale para todo y sufre por todo para intentar que el espectador conecte. La pobre Sonequa Martin-Green, competente de sobras, se pasa otra vez todo el tiempo poniendo caras de estar a punto de llorar.

Si he aguantado otra infame temporada es porque, aparte de que a la ciencia-ficción le doy más oportunidades que a otros géneros, Pike y Saru se sobreponen lo suficiente del resto de carencias de la serie como para tener algo a lo que aferrarse en la espera de vagas mejoras que, por desgracia, tampoco han llegado este año.

Saru vuelve a ser el comandante en el que se puede confiar porque no pierde los estribos, no falta a nadie, siempre tiene una respuesta inteligente y conciliadora. Su evolución es curiosa y efectiva. En uno de los pocos capítulos que tienen algo de contenido descubrimos que su especie está dominada por otra, impidiendo su desarrollo físico y emocional completo. Vamos, que están como castrados. Saru, fuera de ese dominio, se desarrolla plenamente, lo que significa ver acrecentados sus sentidos y ser más violento para defenderse de los depredadores. El tipo antes comedido y sobrio enfrenta emociones complejas, y tiene un buen periodo de aprendizaje para luego seguir siendo en el fondo él, pero más maduro. Es decir, que no cambia abruptamente para ajustarse a una nueva trama.

Christopher Pike está sacado de la serie original, pero apareciendo en un solo capítulo (el episodio piloto que fue rechazado y se recuperó décadas más tarde) no había temor a que mancillaran personajes principales como han hecho con Spock. Y lo cierto es que recuerda a él: es el capitán carismático al que todos querrían seguir porque es competente pero cercano, se gana a la gente escuchando y dando discursos de ánimo muy efectivos. Además, el actor Anson Mount (lo conocí en Hell on Wheels) está muy bien elegido, pues tiene un magnetismo arrollador. Cierto es que está metido con calzador, y quitan de en medio el Enterprise en gran parte del año con excusas poco trabajadas, pero su presencia y la dinámica con Saru y el resto de la tripulación es lo único salvable de la temporada.

¿No podían escribir a todos los protagonistas así de bien? ¿Es que los sortean entre los numerosos guionistas? Porque a Burnham y al resto del repertorio es para borrarlos y hacer como que no han existido. La cadete Tilly, otra que está metida a fondo en toda misión y labor a pesar de su nulo rango, es el estereotipo de gorda propio de una comedia tonta, es decir, aquí no pinta nada, pero además lo llevan al extremo más rancio y penoso que he visto. ¿Intentaron un rango bajo simpático y cercano, o insultar al espectador y sobre todo a la gente obesa? Lo segundo es lo que les ha salido. En cada una de sus apariciones resulta irritante, idiota, ofensiva. La pareja de científicos homosexuales sigue el mismo camino: son la representación del estereotipo y de la corrección política en su máxima expresión, con lo que resultan muy cargantes. Cada escena que tienen, sea en la misión que sea, se reserva un interludio para declarar su homosexualidad y su amor. Que estamos preparando un proyecto científico de vital importancia, pues paramos para que las almirantes alaben lo gays que son, para que quede claro que los superiores los respetan, o metemos una peleilla sin venir a cuento, para que los compañeros digan algo que a mí me sonó a un patético “pero si sois como las personas normales, pues os queréis y peleáis como los demás”. Y así episodio tras episodio. Hace más de veinte años desde que Urgencias (John Wells, 1994) y Buffy, la Cazavampiros (Joss Whedon, 1997), entre alguna otra, empezaron a incluir personajes homosexuales con una naturalidad asombrosa, sin dejar margen para que ni el más cavernícola sacara excusas para atacar, y a estas alturas cambiamos el chip al modo panfleto reivindicativo más torpe y contraproducente que puedas imaginar.

Entre los personajes comodín, con Ash Tyler ya rizaron el rizo de manera demencial el primer año, pero aquí siguen reutilizándolo. Ahora ya no es un medio humano medio klingon, sino un operativo de una agencia secreta de la Federación. Recuperan su lado klingon de sopetón en un episodio, como para darle un cierre, pero es un sindiós y además un coñazo. Y en adelante vuelve a ser otro que está en todo sin que se sepa por qué, y además vuelven a acordarse de vez en cuando de que había una especie de romance con Burnham, así que hablan y se besan un par de veces, y luego siguen como si nada. Señores guionistas, por favor, un poco de coherencia, aunque sea una pizca. La Georgiou terrana igual, no saben qué hacer con ella, pero la incluyen en toda historia sin esforzarse lo más mínimo en darle unas motivaciones; al menos esta resulta tan indiferente que no molesta.

Los otros tripulantes no tienen un dibujo concreto a pesar del tiempo que ocupan en pantalla. En The Orville (Seth MacFarlane, 2017), por hacer la comparación más obvia, tenemos un puñado de secundarios de los que rápidamente conocimos sus peculiaridades básicas, y algunos se hicieron entrañables. Aquí ponen caras de qué bien nos llevamos, pero apenas tienen un par de escenas útiles en todo el año. Y peor son esos que se acoplan de vez en cuando no se sabe por qué, como un par de almirantas. Luego intentan ponerlos en numerosos peligros, pero obviamente no funciona, salvo cuando de repente le dan más protagonismo a uno, porque aunque sabes que eso significa que morirá en breve al menos así cobra algo de interés por un rato. También hay otros momentos de vergüenza ajena, como los personajes corrompidos por la IA a los que les cambia el color de ojos o la voz para que sepamos que su lado malo los controla. No será tan inteligente la IA. O más bien los guionistas son unos cenutrios. Pero el colmo de los colmos es que en el tramo final hay un personaje que resulta crucial, la reina de un planeta… pero aparece sin más, como si llevara ahí varios capítulos. Tras mucho buscar resulta que la habían presentado en un corto promocional. ¡Con dos cojones!

Nada del sello de Star Trek encontramos otra vez, por mucho que metan personajes y naves de la serie original. Este pseudo Spock no recuerda en nada al vulcano que conocíamos, es un rarito insulso y el actor Ethan Peck anodino. ¿Qué necesidad había de meterlo aquí, y de forzar su historia conocida inventando que Burnham sea su hermana adoptiva? Sólo funciona la aventura secundaria que enlaza con el episodio La jaula (The Cage, 1966), y también está metida con calzador en las demás tramas de la serie. Como curiosidad, cabe indicar que Rebecca Romijn (X-Men) interpreta a la número uno del Enterprise que interpretó entonces Majel Barrett, y Melissa George a la mujer atrapada por los alienígenas telepáticos, papel que hizo en su momento Susan Oliver.

Ninguna trama, ningún conflicto personal, trata con seriedad temas de antropología, cultura, religión, política, ciencia… Sí, mencionan algunos de ellos, como la religión y la ciencia, pero es como si lo hicieran obligados, para decir “Veis, esto es Star Trek“, pero lo poco que abordan lo hacen superficialmente, con torpeza, sin visión alguna. Con el pueblo de los terrisanos, por ejemplo, parecía que iban a tomárselo más en serio, pero al final parece un capítulo del Equipo A (Stephen J. Cannell, Frank Lupo, 1983): una comunidad débil a la que defender, ningún conflicto complejo. La odisea del pueblo de Saru también prometía tratar temas culturales (la dominancia de una raza sobre otra ha dado muchos buenos dilemas éticos en las otras series), pero acaba a tortas sin más y metiendo el dichoso ángel, así que no llegan a profundizar en lo prometido. El choque con el mundo paralelo de las esporas parecía inclinarse por la línea de descubrimiento científico, pero termina siendo puro Discovery: caótico, forzado, aburrido.

En la perspectiva global y la trama larga tampoco hay rastros del espíritu original. La Federación parece un gobierno belicoso y lleno de traiciones y secretos, con excesos como esa oscura sección de espionaje. La investigación sobre el ángel y el conflicto con la IA no toca ningún tema interesante, todo es misterio y acción. Lo peor es cuando parece que los autores se dan cuenta de ello e incluyen una voz en off que parece improvisada a última hora para recalcar temas sobre sacrificio, deber, la ética de la Federación… cosas que luego realmente no se ven en el relato.

En los detalles, concretamente en la estética y la tecnología, estamos igual, parten de unas bases nada fieles y luego hacen chapuzas para parchear. Me sacó de quicio la gilipollez de decir que los hologramas no funcionan en el Enterprise por problemas técnicos y tienen que comunicarse a la antigua usanza. Si esto es como un universo paralelo con distinta tecnología, ve a saco con ello, no hagas lastimeros intentos de compaginar ambas series, porque entonces no me vengas desde el principio con un rediseño del Enterprise tan radical, tan en el estilo de las películas de Abrams y Kurtzman: una nave más grande y armada hasta los dientes (incluyendo como un centenar de cazas), unos interiores de paredes y mobiliario oscuros pero con luces chillonas y pantallas sobrecargadas por todos lados.

En lo visual encontramos el mismo estilo informe y sobresaturado del primer año. Da la sensación de que había algún productor metiendo baza en los rodajes: “Más ritmo”, “Pero qué hay del tempo de la escena, de mostrar el calado emocional en los personajes…”, “Ritmoo, mete ritmooo”. Un capítulo te marea con encuadres inclinados sin venir a cuento, otro abusa de los travellings, y todos te vuelven loco con un montaje frenético, reflejos, lucecitas… No sé qué hace Jonathan Frakes colaborando en este esperpento; supongo que le pagarán bien. La música tampoco destaca nada, cuando en la saga siempre ha tenido bastante prominencia y ha sido de bastante calidad.

El dinero luce un poco mejor porque tenemos algunos nuevos decorados de navíos y escenarios en planetas, pero no como para impresionar. Y los efectos digitales del espacio y las naves siguen siendo de muy, muy bajo nivel, y además parecen siempre acabados con prisas, sin planificar las batallas y movimientos: todo son borrones. Prometían un final legendario, y entre el guion estulto, las simplonas peleas a tortas y la batalla espacial tan fea, da más bien pena. Es comparar con The Orville o The Expanse (Mark Fergus, Hawk Ostby, 2015) y me pregunto cómo ha podido costar casi el doble que esas.

La primera temporada era muy floja y caótica, pero esta un galimatías alucinante. Por momentos te ríes de lo cutre que es, pero predomina el aburrimiento, el asco, e incluso el cabreo, porque llega a ser tan estúpida que parece un insulto deliberado o una broma de mal gusto. Y me inclino por lo primero, porque el penúltimo episodio es todo entero un anuncio de que van a pasar cosas en el último mientras en él no ocurre absolutamente nada, resultando un timo vergonzoso.

De nada sirve rezar para que la entierren y hagan como que no ha existido, pues siguen empeñados en tirar hacia adelante renovando esta y además aumentando el sacrilegio, pues tendremos otra serie de este estilo con Jean-Luc Picard de protagonista…

Ver también:
Temporada 1 (2017)
-> Temporada 2 (2019)

STAR TREK: DISCOVERY – TEMPORADA 1


CBS All Access | 2017
Ciencia-ficción, acción | 15 ep. de 38-50 min.
Productores ejecutivos: Bryan Fuller, Alex Kurtzman, Akiva Goldsman, varios.
Intérpretes: Sonequa Martin-Green, Doug Jones, Shazad Latif, Anthony Rapp, Mary Wiseman, Jason Isaacs, Michelle Yeoh, Jayne Brook, Mary Chieffo, James Frain.
Valoración:

Alerta de spoilers: Presento la historia y los personajes. Sin datos reveladores hasta el último apartado. —

HACÍA FALTA RENOVACIÓN… PERO BIEN HECHA

La saga Star Trek necesita desde hace bastante tiempo algo de renovación, pues Voyager (1995-2001) había estirado demasiado la temática de exploración científica y Enterprise (2001-2005) no convenció del todo a los fans en su intento de tirar más por la acción directa. El agotamiento de ideas, que ya se extendía también a las películas, pues Némesis (2002) fue bastante floja, las dejaba por debajo del ingenio de la original Star Trek (1966-1969) y de la calidad de las más aclamadas, La nueva generación (1987-1994) y Espacio profundo 9 (1993-1999). Esta última sí buscó innovar mediante historias de mayor recorrido, y logró causar muy buenas impresiones entre los seguidores. Por ello es una pena que las nuevas películas creadas por J. J. Abrams (2009, 2013 y 2016 -esta última dirigida por Justin Lin-) fueran producciones de acción de usar y tirar. La verdad, ni me sentó bien que esta mediocre reinvención, indistinguible de toda la retahíla de remakes y adaptaciones sin alma que saturan el mercado, resultara un éxito de público.

El nacimiento de Discovery dio mala espina, pues cabía pensar que seguiría la estela de esa trilogía moderna. Además, el título señalaba más exploración (aunque al final fuera todo intriga política), y el ubicarla otra vez (como Enterprise y esas películas) en un marco temporal ya superado prometía más de una falta a la línea temporal cuando no reescrituras descaradas de la misma.

Viendo los réditos económicos de la reciente versión cinematográfica, la CBS tiró la casa por la ventana con un presupuesto de entre seis y siete millones de dólares por capítulo, toda una superproducción televisiva. Pero la pareja de creadores elegida fue un tanto extraña por sus estilos opuestos, en especial en sus aportaciones previas en Star Trek.

Por un lado tenemos a Bryan Fuller, que escribió algunos episodios en Espacio profundo 9 y Voyager, aunque es más conocido por sus creaciones propias, Criando malvas (Pushing Daisies, 2007), Wonderfalls (2004), Hannibal (2013) y American Gods (2017). En ellas se ve un artista inclasificable, un vanguardista capaz de imaginar universos únicos y darles forma con una dedicación y detallismo obsesivos… hasta el punto de que se convertían en series muy difíciles de llevar a cabo y también de digerir por el público, lo que ha llevado a la cancelación prematura de varias de ellas o a su despido.

Por el otro lado encontramos a un autor de la hornada de J. J. Abrams, de esos tan temidos entre los cinéfilos y seriéfilos por ser amigos de los golpes de efectos y la improvisación por encima de la coherencia de la narrativa global. Alex Kurtzman maduró en Alias (empezó su carrera antes… en Hércules -1997- y Xena, la princesa guerrera -2000-), y aunque no pasó por la incubadora de este grupo, Perdidos (2004), y desde luego Alias (2001) fue buena serie, con un bajón acuciado conforme avanzaba pero no hasta caer al abismo como Perdidos, ahí ya se veía bastante de ese mal hacer. Luego fue el artífice de Fringe (2008), un remedo pobretón de Expediente X pero con bastantes fans, y, lo que terminó de sembrar más dudas, el guionista de dos entregas de la nueva visión de Abrams.

Conforme llegaban las noticias durante su puesta en marcha no se avivaban las esperanzas, sino más bien lo contrario. La visión de sus creadores y la de la productora (más concretamente la sección recién creada de video bajo demanda, CBS All Access) parecían estar enfrentadas, aunque como siempre se dijera que no. Finalmente se confirmó el conflicto con Bryan Fuller, que acabó despedido. Sin duda él tiene gran parte de la culpa, pues siguió en su tónica, alargando la escritura y el rodaje de forma que tuvieron que retrasar el estreno y poner más y más dinero (acabó rondando los nueve millones por episodio), pero entre líneas también se podían leer las desavenencias creativas. Da la impresión de que él quería una obra muy seriada y compleja y el canal algo más directo, más acción en la línea de las recientes películas. Kurtzman se mantuvo brevemente al frente, pero no parece que confiaran del todo en él, porque trajeron a Akiva Goldsman (quien también pasó por Fringe) para compartir el mando. Este es conocido por sus producciones de baja calidad (con basuras legendarias como Batman y Robin -1997-), y lo único decente que ha escrito es Soy leyenda (2007) y Yo, robot (2004), que no eran precisamente fieles a las obras originales.

Hay que decir que, cercano al estreno y confirmándolo con el argumento de los primeros capítulos, se levantó un poco la expectación al ver que anunciaban una historia larga muy sugerente, la guerra de la Federación contra los Klingon. Pero esas tibias promesas nunca han llegado a despegar en una temporada que no está a la altura del estándar exigible para la saga, tanto en fidelidad como en calidad, y eso que Voyager y Enterprise al parecer iban muy justas en lo último (las tengo pendientes a la hora de escribir esto). Como entretenimiento de acción tiene un pase, pero a nada que le hagas un análisis serio se cae a pedazos. Ofrece una narrativa caótica, notándose mucho el lío en la producción y la reescritura de guiones, y predominan artificios y golpes de efecto que no logran enmascarar su falta de profundidad e inteligencia. Pero está claro que el renombre de Star Trek tiene suficiente tirón para enganchar a bastante público, pues ha logrado buen seguimiento y la segunda temporada está ya confirmada. Aunque sin duda También ha ayudado que el trato con Netflix sea tan jugoso para la CBS: pagan la totalidad del presupuesto a cambio de emitirla fuera de EE.UU. y Canadá, con lo que está amortizada antes si quiera de emitirla.

NULA FIDELIDAD A LA SAGA

Nada más empezar el visionado se observa que se inclina demasiado hacia la estela de las nuevas y fallidas películas: no se ve la esencia de Star Trek por ningún lado. ¿Para qué demonios haces una entrega de la saga si no vas a respetarla? ¿Cómo esperas ganarte a sus fans si vas pisoteándolo todo? El primer golpe es duro: ¿cómo pudo ocurrírseles cambiar de arriba abajo el aspecto de los klingon? Veintiocho temporadas y diez películas después mandas todo lo establecido a la mierda sin vergüenza alguna. Tenemos unos engendros cabezones cuyas motivaciones y cultura apenas llegan a identificarse con lo que sabemos de ellos. No se ve un pueblo donde el honor y las tradiciones rigen sus vidas, sino unos animales impredecibles y traicioneros, recordando a los originales únicamente en su inherente belicismo.

Pero hay mucho más, en lo visual tanto como en lo argumental, que deja malas sensaciones, por mucho que intenten encubrirlo colando referencias en segundo plano aquí y allá.

En la estética van directamente a romper con todo, sin la más mínima consideración por la saga. Las naves eran bonitas, habitables y cómodas, no fríos zulos de metal donde sólo hay color en las sobresaturadas consolas. En la puesta en escena abusan del efectismo inmediato, con enredos visuales por doquier sin motivos claros, cuando siempre ha primado la sobriedad y la elegancia y el dejar que la historia hable por sí sola. Luego me extiendo sobre su malogrado acabado visual, destacando los pésimos efectos especiales, que se quedan muy por debajo incluso de La nueva generación, con treinta años a cuestas ya.

Y, sobre todo, el ambiente no recuerda a la serie, salvo en el inesperado capítulo de la paradoja temporal que hace repetir la misma situación, donde aportan una perspectiva bien trabajada a la premisa, aunque a cambio anda muy falto de ritmo. En la Federación que yo conozco los protagonistas no serían recelosos unos de otros constantemente ni actuarían por puro egoísmo, sino que sería gente muy entregada a sus ideales, pues han llegado a lo más alto del escalafón social: la flota estelar. En la presente han optado por seguir un modelo muy de moda, el de las series oscuras llenas de protagonistas ambiguos cuando no malvados y que pueden morir en cualquier momento, en una saga que siempre iba a su bola, adelantada a su tiempo con una idiosincrasia propia.

En ese aspecto destaca que fue un referente en cuanto a avances morales y temáticos en televisión, no sólo por romper unos pocos tabúes raciales y machistas, sino sobre todo porque tocaba muchos temas filosóficos, éticos y antropológicos con gran amplitud de miras, imaginación e inteligencia. Aquí, el repertorio de capitanas y almirantas chungas porque sí y la sobreexposición gay parece no tener justificación, no se desarrolla de forma orgánica. Acabarás harto de ver a la parejita homosexual lavándose los dientes frente al espejo y diciéndose cosas cuquis mientras esperas que pase algo trascendente. En cuanto a temática, las pocas veces que se abordan aspectos habituales, como los otrora elaborados y certeros análisis sobre la ética y el ser humano, la rigidez de las normas puestas a prueba en situaciones desconocidas, la capacidad moral de la Federación en conjunto y de sus habitantes por separado, resultan discursos flojos y repetitivos. La supuesta superioridad ética de la Federación se cita mucho pero no se ve, y salvo la inocente (hasta resultar empalagosa) Tilly son todos unos cabrones de cuidado que solo miran por sí mismos. No veo a la Federación por ninguna parte, así que no se entiende que tengan que recurrir al universo espejo, a los malvados terranos, para justificar que se dejen de lado sus supuestos límites éticos para sobrevivir a la guerra.

Si es que la parodia The Orville (2017), de Seth MacFarlane, está mucho más cerca del estilo de la serie, y el capítulo USS Callister de la cuarta temporada de Black Mirror (Charlie Brooker, 2011) también lo capta de bastante bien.

HISTORIA Y PERSONAJES CERCANOS AL DESASTRE

La falta de calado y personalidad se extiende a las tramas y protagonistas. Se mezclan las fallidas intenciones de Fuller con la apresurada llegada de Goldsman, y siempre está presente la nula capacidad de Kurtzman para dibujar personajes y tramas que tengan un mínimo de profundidad y un desarrollo atractivo. Los diálogos son simplones, poco naturales, buscando siempre una épica y trascendencia que no se transmite en ningún momento. Se acumulan situaciones predecibles, otras forzadas (la nave sellada, pero la prota paseándose por todas partes por los conductos de mantenimiento, menuda seguridad), y hay demasiados intentos de causar impresión a base de golpes de efecto y sorpresas poco meditados.

El comienzo de la temporada, con la introducción de los klingon y el origen de la guerra, se hace pesado, incapaz de ir al grano y exprimir el potencial latente. Hablan demasiado para decir poco, y encima lo hacen en klingon, un vacile innecesario, para que la anunciada batalla que provoca el conflicto bélico sea un bluff total, porque ni en lo argumental ni en lo visual está a la altura de lo que se anunciaba. En la Discovery no se consigue materializar una historia concreta, manteniendo el interés únicamente gracias al proceso de adaptación de la protagonista principal a su nuevo e inesperado destino, y no es que sea muy imaginativo.

Cuando esperas que se profundice de una vez en la guerra llega el cambio de guionistas y el despiporre: a partir de entonces parece que desarrollan la serie sacando de un bote ideas locas escritas en trozos de papel. Nada se asienta, saltamos de una trama pretendidamente grandiosa y trepidante pero poco coherente y apresurada a otra. Así que uno no sabe a qué atenerse, no puedes conectar con nada porque en cualquier momento te lo quitan y te lanzan hacia otra idea improvisada metida a la fuerza, y así hasta acabar en un final lamentable.

Los protagonistas, con un dibujo inicial bastante básico, no terminen de ofrecer nada llamativo, pues sus personalidades no evolucionan de forma gradual, sino según deban adecuarse a los virajes del guion. La figura central, Michael Burnham, tiene un montón de dudas y sufrimiento, y nos taladran con flashback varios, pero no llega a vislumbrarse una forma de ser clara, unas motivaciones y deseos que hagan tangible su determinación. Es un robot que traga con todo y sigue adelante sin pestañear… literalmente, porque la actriz Sonequa Martin-Green (The Walking Dead), que es competente de sobras, lo único que hace es poner miradas intensas, no tiene más margen.

Ash Tyler, el rescatado de la prisión klingon, está todo el día puteado hasta resultar cansino, porque no se avanza hacia ninguna parte, salvo en el predecible y tonto conato de romance con Michael, porque no puede faltar una relación en tensión. Cuando parece que va en buen camino, resulta que todo era para justificar uno de los giros más demenciales. Además, el actor Shazad Latif lo hace fatal, sacándome de muchas de sus escenas. Sylvia Tilly es la cadete que quiere encajar pero se ve frenada por su torpeza y timidez. Es tan poco original y la actriz Mary Wisemantan está tan sobreactuada que resulta cargante desde sus primeras escenas. El ingeniero Paul Stamets no se sabe muy bien de qué va, es otro con una determinación obsesiva que ni se matiza ni evoluciona, y el intérprete Anthony Rapp intenta darle un toque serio que resulta también sobreactuado. Georgiou es seca y aburrida en los dos universos, y Michelle Yeoh no convence.

Los únicos interesantes son el segundo oficial Saru y el capitán Gabriel Lorca. El gran Jason Isaacs da forma a un líder sombrío y exigente con un toque de mala baba y misterio que resulta muy atractivo. Con lo de la misión secreta de la Discovery y la guerra se puede aceptar que se salga de la tónica de la Federación, de hecho, parecía que se iba a aprovechar para tener roces éticos con Michael. Pero me temo que no llega a dar nada de sí, pronto es engullido por esos desvíos argumentales sensacionalistas y termina muy disminuido, hasta el punto de que en el segmento final acabé cabreado con la proyección de su historia y desinteresándome por completo por su porvenir. Saru es el único que no sólo mantiene el tipo sino que crece. Sus convicciones morales quedan claras, sus conflictos con Michael dan algo de juego, y conforme se tuercen las situaciones aprende y cambia su conducta. Doug Jones es capaz de lograr una buena interpretación (y peculiar, con los movimientos alienígenas que hace) a pesar de tener mucho maquillaje encima.

EL ASPECTO VISUAL TAMBIÉN FALLA

Desde las primeras escenas quedé asombrado por su escasa calidad en el aspecto visual. ¿Adónde ha ido el abultadísimo presupuesto? Se habrá desperdiciado la mitad en el aparatoso rodaje, porque lucir solo lucen el vestuario y el maquillaje, y un poco el interior de la naves, pero no como para decir que es una superproducción al nivel de Juego de tronos (David Benioff, D. B. Weiss, 2011).

El trabajo con ordenador, para los tiempos que corren y el dineral invertido, es incomprensible que tenga un nivel tan bajo, tirando a cutre. Los pocos planos del espacio y las naves son propios de una serie de bajo presupuesto de hace veinte años, no tienen mejor aspecto que los de Farscape (Rockne S. O’Bannon, 1999), y el único ser vivo digital, el “tardígrado”, es espantoso. Enterprise dejó claro que el ordenador no aguanta bien el tipo contra las maquetas, saliendo perdiendo en la comparación con La nueva generación, Espacio profundo 9 y Voyager, pero aun así tenía un nivel más que decente y soporta el paso de los años aceptablemente bien. Hasta producciones menores como Dark Matter (Joseph Mallozzi, Paul Mullie, 2015) tienen mejores efectos digitales, no digamos ya alguna con más ambición, como The Expanse (Mark Fergus, Hawk Ostby, 2015).

La decepción se agrava porque apenas salimos unas pocas veces de la nave, es decir, falta la renovación de escenarios, el factor asombro al conocer nuevos lugares y especies. El diseño de la cultura klingon no está mal, pero, como indicaba, no resulta nada fiel: el aspecto de la especie es irreconocible, y su entorno tiene demasiado brillo dorado cuando se espera un estilo más animal, con cueros, pieles, cuernos… El ambiente humano es demasiado gélido y oscuro, que aparte de fallar también en fidelidad resulta poco vistoso: la Discovery no tiene una personalidad propia, se puede cambiar por cualquier diseño estándar de interiores de la ciencia-ficción.

La banda sonora, muy destacable anteriormente, sobre todo en La nueva generación y la mayor parte de las películas, aquí resulta un relleno poco esforzado, y eso que Jeff Russo (Fargo, Legión) me parece buen compositor. Los títulos créditos tampoco me entusiasman, aunque nunca fue una saga deslumbrante en este aspecto.

No sorprende que en la puesta en escena sigan la fórmula de Abrams en las nuevas películas, que usó la técnica más habitual en el cine de acción de baja calidad de estos tiempos: mucha saturación de trucos baratos para impactar fácil y rápido sin tener que trabajarse bien la narrativa. Así, como decía, no tenemos el acabado sobrio pero elegante que se veía desde La nueva generación, cuando la saga maduró y había dinero para aspirar a algo más serio. Aquella destacó con un acabado de calidad impropio de la televisión: estupendos planos medios, gran cuidado en manejar muchos personajes en cada escena de forma que todo fluyera bien, y puntos álgidos emocionales (tenía poca acción) muy bien exprimidos. Aquí encontramos un abuso indiscriminado de reflejos, lucecitas, movimientos y ángulos estrafalarios que pretenden ofrecer dinamismo y vitalidad pero lo que consiguen es un acabado sobrecargado y agobiante pero sin sustancia. Para rematar, se busca una obra de acción pero las pocas peleas que encontramos son bastante chapuceras, sobre todo el enfrentamiento final con los terranos.

AHONDANDO EN DETALLES Y EN EL FINAL

Alerta de spoilers: En adelante destripo los giros más importantes y el desenlace.–

Entre los peores momentos que no podía citar antes para no revelar demasiado entraría la disparatada trayectoria de Tyler. Inicialmente me parecía sugerente el tratamiento de preso fugado que tiene secuelas del cautiverio y la tortura, pero tras demasiadas escenas repetitivas adornadas con el dichoso romance se fue disipando el interés en él, para acabar por tierra con esa situación donde, estando claramente no apto para el trabajo, lo ponen a hacer algo esencial en una lanzadera, con la de tripulantes que hay disponibles. Y lo poco que queda lo terminan de hundir con lo de que se ha convertido, pero no mediante la tortura, sino con una transformación biológica: ¡ahora resulta ser un klingon con fachada física humana! Por supuesto, la poca intriga supuestamente renovada con esta parida se diluye rápido, porque pronto se ve que lo hecho con ciencimagia mediante ciencimagia lo resolverán en un tris. Después de tanto enredo absurdo (ahora es klingon ahora no… ¡decidíos!) no hay secuelas reales, más allá de la muerte nada impactante de un secundario (que incluso se agradece, porque el médico era de los molestos) y de extender de mala manera el manido romance.

Entre los apuntes innecesarios y que faltan a la línea temporal sin venir a cuento destaca la sandez de que Michael Burnham sea hermana adoptiva de Spock. Aparte de justificar apariciones esporádicas de Sarek que luego no aportan nada, no sirve para ahondar en la protagonista, para definir sus motivaciones y acciones, y el intento de darle un toque exótico por su educación vulcana se olvida por completo a los pocos episodios.

La idea de las esporas y sus saltos instantáneos a cualquier parte también me parece enredar innecesariamente con la continuidad. Cada vez que toma protagonismo, y lo hace en cada capítulo, no podía dejar de pensar en que no pueden sustentar toda la serie con ello, porque supone una ventaja descomunal para la Federación que no existe en el resto de la línea temporal conocida, así que tarde o temprano tendrán que currarse una forma creíble de deshacerse de esta tecnología sin dejar rastro. Sin ir más lejos, en el tramo final, cuando más falta hace, por supuesto el sistema falla hasta que los guionistas quieren.

En cuanto a tramas globales, dejar de lado la guerra klingon sin llegar a profundizar nada en ella para irse a enredos en el universo paralelo me parece una cagada monumental, tanto por abandonar bruscamente la historia presentada como porque la nueva premisa ofrece una línea de acción aparatosa pero poco llamativa. Me dan igual los terranos, son unos enemigos desechables; todo el sufrimiento de la tripulación y sus misiones suicidas parecen demasiado teatrales y por extensión poco verosímiles y emocionantes; y los encuentros entre dobles son demasiado predecibles y forzados. Atención también a la exagerada nave de la emperatriz y su destrucción digna de un poco imaginativo videojuego. El final de Lorca es lamentable, tanto como prometía y acaba convertido en un villano del montón. La emperatriz es otro enemigo de manual, y al final todo acaba como se veía venir, incluso su paso a nuestro universo.

Para rematar la floja temporada, en el tramo final recuperan la guerra klingon de mala manera, metiendo con calzador un salto temporal que nos pone ante otra dificultad artificial, pues ahora repentinamente los klingon están a punto de ganar. Nos hemos perdido todo lo que se anunciaba, el desarrollo de una guerra muy relevante en la saga, para pasar al desenlace… y este es ridículo en proporciones grotescas.

La voz en off de Burnham trata de poner énfasis en sentimientos que el episodio final no es capaz de despertar, porque todo resulta apresurado, anticlimático e inverosímil. Qué conveniente el renacimiento instantáneo de las esporas, qué poco creíble que llegen al planeta klingon, incluso se teletrasporten, sin ser detectados, y que la nave tenga ahora capacidad atmosférica; qué anodina la misión de buscar información, qué poco empeño parecen ponerle; y sobre todo, qué lastimero el final de la guerra, con la klingon sosteniendo en alto un mando y todos postrándose ante ella sin que haya explicado qué es. Y aunque lo explicara, la idea es absurda y difícilmente sostenible: resulta ridículo lo fácil que es invadir y destruir un planeta, y muy poco creíble que pueda mantener así el liderazgo, pues más que obtener sumisión sin rechistar lo lógico es que todos se pongan en su contra.

En todo este lío la conexión con los personajes es nula, no han conseguido ganarme a lo largo de la temporada, así que ahora no me importa nada el nuevo peligro exagerado en que los sumergen. Termina Burnham con otro discursito, intuyo que para tratar de mostrar algún cambio o madurez en la tripulación y la Federación que en realidad no hemos visto, así que queda artificial y relamido pero insustancial.

Por si el interés del espectador andaba ya por los suelos, nos tratan de ganar para el próximo año con el típico gancho tramposo a lo Perdidos, con el Enterprise clásico (NCC-1701) apareciendo repentinamente. Pero, para terminar de joder a los fans, ¡nos clavan el rediseño moderno de Abrams! Eso sí, está capitaneado por Pike, pero es de suponer que Spock anda por ahí, así que vuelven a jugar a la reescritura de la continuidad peligrosamente.

Por lo que veo por la red, con esta última falta de respeto los trekkies que aguantaron hasta el final por inercia y curiosidad morbosa (entre los que me incluyo) han tirado la toalla. Pero también parece haber enganchado a bastante espectadores nuevos, amigos de los seriales de acción de baratillo. En un mundo más objetivo la temporada ni habría llegado al final, pero lo mismo dura unos cuantos años.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 7, PARTE 2

AMC | 2017
Drama, zombis | 8 ep. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Christian Serratos, Tom Payne, Austin Amelio, Xander Berkeley, Jeffrey Dean Morgan, Steven Ogg, Khary Payton, Karl Makinen.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo todo, muerte de algún personaje incluido. —

Esta segunda parte de la séptima temporada de The Walking Dead ha sido incluso más desastrosa que la anterior. Hay un objetivo bien determinado en la trama pero sus autores se empeñan en reservarlo, y para ello nos arrastran a subtramas anodinas que no llevan a nada, a pesar de que hay personajes de sobra con los que explorar historias secundarias que no sepan a relleno barato y de que el propio género de supervivencia postapocalíptica permite infinidad de posibilidades. Como es lógico que ocurriera en esta situación, se pierde la tensión que debería haber durante todo el año por el destino de los protagonistas ante la tiranía de Negan. Y claro, para tratar de recuperarla deben recurrir a esas trampas tan molestas que por desgracia ya se han vuelto algo habitual: esconder de mala manera para más tarde la solución de algunas situaciones, meter falsas muertes con todo el descaro del mundo, tirar de flashbacks ñoños para ahorrarse el esfuerzo de la progresión dramática, intentar apañar los puntos álgidos a última hora…

Los tres primeros capítulos no están mal, parecían apuntalar aceptablemente bien (sin sorpresas ni un guion brillante) todo lo que se iba a desarrollar durante esta etapa, la situación de cada personaje y los distintos frentes de la lucha contra Negan. Pero a partir de ahí todo se estanca, todo lo expuesto se estira y diluye y, en los pocos casos en que cada elemento llega al esperado punto de inflexión, da la sensación de que es tarde, de que ya se había vuelto muy predecible y deberían haberlo resuelto con más contundencia en el momento adecuado.

En este aspecto destacan, como es obvio para mal, las eternizadas tomas de decisión de Carol, el Rey, Morgan, Rosita, Sasha, Rick, Gregory y Richard (el segundo del Rey). En todos ellos estaba claro como el agua que su elección de volver al juego o dar un paso al frente era inevitable. Si estuviéramos ante roles complejos y una evolución gradual y verosímil podríamos decir que la dilación en su maduración se ha hecho de rogar de forma interesante e intrigante. Pero no, la poca profundidad que tenían ha desaparecido, se han estancado y sólo muestran una cara. Repiten mucho que no quieren, pero al final, como se veía venir, se ponen en marcha, sin que quede en la mayoría de los casos claro por qué. Rick pasa de estar hundido a luchar con todo sin una transición clara, de hecho, de repente parece que desaparece el peligro que lo agobiaba, se va incluso de parranda con Michonne. Carol no sé por qué se aisló, no es necesario para dejar de matar, ni sé por qué vuelve si lo que van a hacer es precisamente matar gente. Morgan y su viaje emocional pacifista era insostenible a estas alturas sin aplicarle al personaje un grado de locura, y por ello su renacer se ha hecho especialmente cargante. El Rey pasa de cero a cien también sin más, porque no ha cambiado nada, la gente de Negan sigue haciendo lo mismo (dominándolos y matando a alguno de vez en cuando), y la lucha contra ellos implicaría más miseria y muertes. Sasha y Rosita, poco interés por su cabreo, era evidente que no iban a salirse con la suya, que matar al malo sin una gran batalla, después de tanto enredo, tiene todas las de no sentar bien a los seguidores. Los guionistas lo evitan sin mucho disimulo a pesar de ser el plan más lógico: apostar una docena de francotiradores alrededor y acabar con él en un plis plas, y esperar a ver si con suerte el grupo se deshace por dentro sin un líder tan fuerte. Pero ellas mismas lo desechan tras un simple rato de observación, porque claro, la gilipollez de que casualmente se ponga alguien todo el rato de por medio en la línea de tiro no se puede mantener mucho tiempo.

La trama también se hunde en la más absoluta nada. Sólo el capítulo centrado en Eugene y en menor medida en Dwight (711) aporta algo tangible, algo necesario a estas alturas: la visión de la vida en el bando de Negan, las muestras de posible disensión en sus filas… Y de paso nos recuerda el género de la serie, la supervivencia del ser humano en situaciones extremas: Eugene y Dwight son los cobardes que se adaptan a lo que le ofrecen los más fuertes, y cada uno nos trae una versión distinta. La existencia de este episodio señala muy bien el error de la temporada entera: si vas a irte a un receso centrado en pocos personajes, qué menos que mantener un trasfondo que contribuya a la historia global y aporte algo de profundidad. En el resto se olvidan de ello. Todos los protagonistas hablan de que hay que luchar pero, aparte de los cutres dilemas personales de unos pocos, no se muestra de forma adecuada el ambiente global de terror y el nacimiento de la resistencia.

No hay desarrollo de planes, entrenamiento consistente, investigación de las fuerzas y recursos del grupo de Negan y sus bases… Apenas vemos a alguno rapiñar algún arma, y sólo tenemos una fugaz escena de entrenamiento en los dominios del rey (representada por el típico adolescente entusiasta pero cargante). El trato con la gente de la chatarra es lo único más llamativo, y desde luego no está muy bien resuelto. Sabemos que se unirán a la lucha, así que, ¿por qué nos hacen perder el tiempo con efectismo intrascendente? Menos peleílla absurda de Rick con un monstruito y más relación entre personajes, que aparte de la jefa no presentan a nadie, y así sólo dejan la sensación de que serán carnaza en la batalla y no puedes interesarte por nadie. Con el campamento de mujeres meten aún más la zarpa. Primero, vaya manera de marear la perdiz con Tara: sabemos de sobra que hablará de ellas. Segundo, para un capítulo en el que pasa algo, y no tiene ni pies ni cabeza. ¿Pero cómo se les ocurre ir al poblado de mujeres en plan violento? No me encaja en los personajes, en ninguno. ¿Todos han aceptado este plan sin rechistar? Ha salido bien de milagro, básicamente porque los guionistas querían, y por ello deja numerosos momentos de vergüenza ajena. Entran en tropel con explosivos y apuntándolas con las armas, y se les ocurre decir “No vamos a haceros nada, uniros a nosotros y entonces nos llevaremos de puta madre”. Lo único que puedo celebrar es que no han cumplido con el tópico de que aparecieran en la batalla final para salvar a los protas en un momento de apuros, pues daba por seguro que la anciana, la niña o la joven librarían a Tara de una muerte segura. Pero me guardo este apunte para el próximo año, porque todavía podría ocurrir. Eso sí, en este episodio dejan un plano inesperadamente inteligente: el de Enid a punto de disparar.

El receso de Rick y Michonne de vacaciones (712) es escandaloso y merece extenderse en ello. Nada útil ni interesante en todo el capítulo, sólo aventura de supervivencia simplona que no aporta nada a estas alturas, y que no encaja con la situación: como indicaba, se lo están pasando bien, se tiran por ahí días sin preocuparse por nada. Se remata todo con otra falsa muerte (Rick se teletransporta, Michonne está ciega de repente) de las de darles una somanta palos a los creadores, más un ciervo digital que parece hecho con Microsoft Paint (se ve que el tigre se llevó todo el presupuesto). Aunque, puestos a elegir el peor momento del año, me quedaría con el reencuentro de Carol y Morgan, que después de tantas vueltas en círculos acaba con un diálogo demencial que se resumen en: “Oye, vengo de matar a un amigo tuyo [Richard], pero hablemos de lo que importa, un tipo [Negan] está matando a amigos tuyos y tenemos que acabar con él”. Ya el plan de Richard era ridículo, pero esto… Qué risas, joder.

Y me falta Hilltop. Si en Alexandria y el Reino navegamos en círculos, aquí no iba a ser menos. Pero incluso en este nivel tan bajo esta sección es más aburrida e insípida. Que Gregory tiene dudas y miedos y Maggie va camino de liderarlos. Y ya está.

Llegamos al final de temporada, por fin, sin plan a la vista. ¿Van a atacar la base de Negan en modo marabunta? Pues no, resulta que tienen algo planeado, pero en ese afán de crear intriga barata, los escritores nos lo han ocultado, aunque fuera a costa de tener a los protagonistas paseando sin hacer nada. Y para colmo, es cutre de narices: ponerse en la puerta de Alexandria y disparar cuando lleguen. No hay ni un amago de rodearlos contra el muro ni nada más elaborado. Lo único inteligente es que eligen a un grupo reducido y con Negan al mando… porque da la casualidad de que esta vez sí va él… Pero también da la casualidad de que por alguna razón intuye que están planeando algo y ha podido prepararse, así que a nuestros protagonistas no les saldrán las cosas como deseaban. Como venía diciendo, a última hora no puedes tratar de cuadrarlo todo, generar la atmósfera adecuada y a la vez incluir giros consistentes, así que el desastre es notable.

Para empezar, las alianzas parecen haberlas dejado en el aire. ¿Por qué no han llamado a Hilltop y al Reino? Como a los guionistas les importa más el giro trampa puntual que el equilibrio global, retuercen la situación para jugar con la supuesta inquietud por la desventaja de los protagonistas y la sorpresa de que los refuerzos lleguen en el momento clave para salvar los trastes. Pero olvidan que es algo tan evidente que no puede sembrar incertidumbre, olvidan que la trama se resiente por ello. Pero no queda ahí este sensacionalismo rudimentario de último momento. Las falsas muertes, los finales abiertos en plan chapucero, los flashbacks como intento de recuperar la conexión con los personajes, y otros tantos recursos vulgares están engullendo una serie que, sin ser extraordinaria, otrora sí trabajaba mejor los arcos de cada año, destacando el del Gobernador. Toda esta temporada se aferra a esa forma de escritura, y en el capítulo final más aún. No queda otra a estas alturas, la progresión dramática hace aguas, la trama estaba en suspenso y no hay tiempo para recuperarla. Los flashbacks de Sasha con Abraham y los anuncios de “va a pasar algo, atento”, con esos planos con Maggie y las escenas de dentro del ataúd dadas con cuentagotas, son vergonzosos. No, la muerte de Sasha no funciona, no emociona ni duele, porque está anunciada desde mediados de la temporada pero la iban postergando, y tratar de remontar ahora no evita que sea predecible, de hecho, tanto enredo manipulador termina siendo molesto.

Así que, descartados el suspense y el drama, sólo quedaba desear que la batalla, tan esperada, fuera épica. Pero da más bien indiferencia tirando a pena. La única sorpresa que encontramos es el cambio de bando de los chatarreros, y tampoco es que sea algo extraordinario, por no decir que ese momento vuelve a mostrar a lo grande las nulas dotes interpretativas de Andrew Lincoln: qué caretos más patéticos pone. El resto es harto previsible y se termina de hundir por una mala puesta en escena, que vuelve al tono televisivo de los primeros años. Cuatro planos mal rodados (y con música de serial ochentero) de gente disparando sin que se les acabe la munición, cero esfuerzo en tratar de mostrar el escenario completo y un desarrollo concreto, en mostrar dónde está cada grupo y persona y a qué se enfrenta y cómo sale o no de ello. Hay cantidad de escenas lastimeras, aparte de los flashbacks de Sasha y la llegada en el último momento de los refuerzos: Dwight dejando el muñeco y que lo encuentre nada más y nada menos que Daryl, Maggie dando la vuelta a un coche para toparse con el grupo de Daryl, cuando es evidente que ambos vienen de la parte de atrás del mismo y es imposible que no se hayan visto, lo torpe que de repente son los chatarreros cuando nos los habían presentado más duros (dejan que los de Alexandria sostengan las armas todo el rato, tres tíos rodean a Carl pero se libra sin esfuerzo), y por si fuera poco tenemos otra falta muerte descarada (Michonne). Pero aún hay más, porque, después de todo, no llegamos a ningún desenlace cerrado, ha sido una escazamura breve y Negan sigue vivo.

Este capítulo final no hace sino exponer lo obvio: la temporada ha sido un engaño monumental, pues es un avance, un tráiler, de lo que finalmente ni siquiera llega a ocurrir y dejan para el año que viene. Así se entiende que sus creadores digan que pueden alcanzar veinte temporadas por lo menos…

PD: ¿Y qué fue de aquel tipo que espiaba Alexandria? Vaya misterio de pacotilla.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
-> Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 7, PARTE 1

AMC | 2016
Drama, zombis | 8 ep. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Christian Serratos, Austin Nichols, Tom Payne, Austin Amelio, Xander Berkeley, Jeffrey Dean Morgan.
Valoración:

Alerta de spoilers: Resumo la trama global sin spoilers gordos. Al final comento la anunciada muerte del primer capítulo.–

La primera parte de la séptima temporada empieza como se esperaba, pues sus autores se habían atado a ello. Como dije en el pasado final, un clímax funciona si su cierre funciona. Pero tuvieron la cutre idea de dejarlo en el aire y ahora tienen que hacer malabares para volver a montar algo que se le parezca, para generar el ambiente necesario en una escena que tenía que haber terminado hace seis meses. Pero ahora van con prisas, así que recurren a un repertorio de recursos baratuchos, de flashbacks ñoños y sensacionalismo facilón que se supone que deben ponernos con los nervios a flor de piel por saber quién será el elegido para morir apaleado por el cruel Negan. ¿El resultado? Puro humo, puro relleno. Medio episodio gastado en repetir lo que ya conocemos, en estirar la solución que sin vergüenza alguna omitieron pensando que eso genera más expectación. Había visto finales abiertos y retornos chapuceros (Battlestar Galactica a la cabeza), pero esto va más allá de lo ridículo, resulta verdaderamente ofensivo. Y el resto del metraje… pues los llantos y lamentaciones también esperables. Cuarenta y cinco minutos para algo que debería haber sido despachado en su prólogo y así pasar a la historia de esta etapa…

Pero cuidado, que todavía va a más la estafa, porque resulta que toda esta tanda es relleno, que la trama de Negan estará en reposo hasta más ver, así que aparcan a casi todos los protagonistas, que no hacen absolutamente nada (y cuando lo hacen dan ganas de pasar hacia adelante, como con el tontísimo plan de Carl). Ocho capítulos con el engaño, ¡con dos cojones! ¿Cómo puedo aprobar una temporada así? Pues lo voy a hacer únicamente porque algunos personajes secundarios medio sustentan en este viaje a ninguna parte. Por lo demás, es tiempo perdido, basta leer quién muere para ahorrarte el lastimero primer episodio y pasar al último, que resume lo poquísimo que han llegado a narrar y tiene unos minutos finales bastante potentes, con una muerte mucho más lograda que la chapuza con la que empieza el año. Es que ni siquiera se esfuerzan en la parte de Carol, personaje principal y con una historia paralela que debería haber dado muchísimo más de sí para que no parezca una mera excusa para tener cerca gente con la que harán piña en la previsible rebelión contra Negan. Sí, esa trama que todos esperábamos para el segundo episodio pero que al final sólo se ha señalado para dejarlo de nuevo en el aire.

El suplicio de Daryl y los esfuerzos de Rosita, Spencer y Michonne por no rendirse ofrecen algo de chicha, aunque lo estiren cosa mala. Pero sobre todo destacaría a Dwight y Tara. Al encargado de gestionar el cautiverio de Daryl, Dwight, se han preocupado por darle una personalidad y unos compañeros con los que interactuar, con lo que no resulta un enemigo unidimensional. Con ello se consigue sembrar un poco de verosimilitud en la panda de Negan, porque esta figura es demasiado comiquera, un “soy malo porque sí” exagerado hasta límites cargantes, a lo que no ayuda la sobreactuada interpretación de Jeffrey Dean Morgan, que en vez de bate debería llevar bastón, pues siempre anda torcido; con lo imponente que resultó en The Salvation con una interpretación más sobria. Más o menos lo mismo se le puede aplicar al Rey Ezequiel, por mucho que intenten suavizarlo: es muy artificial y sólo funciona por otros caracteres. Parece que en el cómic ya no saben qué nuevos villanos y líderes escribir, y en la serie no logran superar el escollo. Los tiempos del Gobernador han quedado lejos.

En cuanto a Tara, la pequeña odisea que vive termina de perfilar uno de esos muchos roles que tienen en la reserva para explorar cuando se les antoje. La aventura es interesante y variada, y el grupo con el que se encuentra la mar de atractivo, con personajes bien dibujados en un corto espacio de tiempo. Aunque también es demasiado obvio que será otro grupo a unir en la lucha contra Negan, al menos han resultado más llamativos que la gente del Reino. Pero sorprendentemente, este capítulo es el menos valorado en las redes… y mientras, aplauden hasta con las orejas la burla del primero.

Es una lástima que una serie con tantas posibilidades, y donde se vislumbraba un gradual crecimiento y superación de los errores que la limitaban, llegue a caer tan bajo de nuevo. Si querían postergar el enfrentamiento había muchos temas y grupos enteros de personajes con los que jugar, pero la obsesión con Rick-Negan es muy contraproducente, y más a sabiendas de que Andrew Lincoln es un actor pésimo. Y se ve que todavía no han aprendido que con vaguedades y humo no se crea expectación, pues al final nos ponen a un tipo misterioso observando acompañado por música intrigante, como el famoso perro de mirada aviesa de Los Simpson, parodia que viene como anillo al dedo. Oooh, sí, esto me ha convencido para ver más, y no un guion esforzado en exprimir todo el potencial latente…

Nada más para rascar hay en la temporada, salvo hablar sobre el miembro del grupo que se cargó Negan.

Alerta de spoilers: Revelo a quién mató Negan.–

Viendo que sorprender era difícil después de tantos meses, optaron por otro giro sensacionalista: matar uno más por la cara. Injustificado, molesto, innecesario. Abraham era uno de los más fascinantes, en un punto álgido de su evolución, uno de mis favoritos, y su muerte una de las más gratuitas y absurdas que he visto en una serie. Casi se contrarresta porque por fin eliminan a Glenn, un rol cansino y muy gastado desde hace años, pero el golpe bajo es difícilmente perdonable.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
-> Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 6, PARTE 2

The Walking Dead
AMC | 2016
Drama, zombis | 8 cap. de 42-65 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Merritt Wever, Corey Hawkins, Katelyn Nacon, Austin Nichols, Tom Payne.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada con todo detalle.–

El caos con la horda de la cantera y el ataque de la banda “Los Lobos” a Alexandria nos dejó con mil frentes abiertos, con los personajes dispersados por todas partes. En esta segunda parte del año empezamos a lo grande con la lucha por recuperar el pueblo que tanto les ha costado crear. La épica se mezcla con la tensión y el drama en un capítulo bruto y descarnado digno de citar entre los mejores de la serie. El sacrificio deja muertes (la rubia simpática, su hijo y el chaval tonto) y heridas varias, tanto físicas como mentales, que serán las historias a desarrollar en esta etapa.

Los intentos de volver a la vida normal, los nuevos romances (el de Abraham y Sasha es mi favorito) y los proyectos de familias son variados y todos interesantes, aunque no los voy a mencionar de uno en uno, que son muchos, y voy a centrarme en la historia que más juego ha dado. La rivalidad entre Carol y Morgan, que ejemplificaba dos formas de ver el mundo (que se podrían resumir en aflojar un poco y dar oportunidades a los demás contra disparar antes de preguntar), sufre un punto de inflexión con el lobo fugado que termina ayudando a su cautiva Denise, una situación que coge a Carol por sorpresa y deja algo en su interior. Morgan no termina de funcionar muy bien al ser su pose demasiado marcada, casi irreal a veces, pero ella en cambio tiene una evolución mucho más humana, natural: la guerra constante por la supervivencia ha ido dejando mella, y ha acabado asqueada de matar. Las nuevas situaciones que le caen encima (el ataque que orquestan contra otro grupo) terminan poniéndole de manifiesto lo que antes no quería ver: que los demás también son seres humanos y quizá pocos merezcan realmente morir. Su conflicto interno acaba explotando en una crisis que la hace huir, sin pensar en que sus nuevas decisiones también afectan a los suyos… y a ella misma, porque hasta Morgan aprende que sin matar no se puede sobrevivir en este mundo. ¿Encontrará un equilibrio, nuevas razones por vivir y amar?

Curiosamente, a pesar de lo bien trabajada que está su odisea y lo acertadamente que expone temas clásicos del género, a muchos seguidores les ha molestado; debe de ser que no les mola que un personaje favorito se hunda, porque razones más lógicas no encuentro. En ese sentido, no son capaces de ver la maestría de los guionistas a la hora de desarrollar el cautiverio que sufre con Maggie: ¿cuánto de su crisis y su actitud derrotada es fingido para salir de ahí y cuánto son sentimientos reales? En realidad no hay forma de saberlo, de ahí la gracia de la escena, pues vives el mismo desconcierto y caos de sentimientos que ella. Pero algunos se empeñan en elegir una u otra opción y por ello pueden no entender completamente el desarrollo del personaje.

La reconstrucción de la vida en Alexadria pronto es alterada por la aparición de otro asentamiento de supervivientes. El reciente encuentro con la hostil gente de un tal Negan los tiene en alerta, así que esta nueva reunión ofrece la intriga y miedo esperables, de hecho parece que va a salir todo mal en cualquier momento. El pacto de colaboración (defensa por alimentos) vuelve a poner sobre la mesa la tendencia ofensiva de Rick: ya no basta con defenderse, atacar es una elección necesaria en este mundo. El capítulo en que atacan la base de esa banda supuestamente peligrosa resulta escalofriante porque con gran acierto se centran en mostrarnos el dilema interno y el sufrimiento de cada personaje más que en la acción, de forma que te llega muy hondo. Y por desgracia para los protagonistas, las secuelas no serán sólo psicológicas. El breve cautiverio de Carol y Maggie pone de manifiesto que siempre queda algún fleco suelto y hay un precio a pagar, y si bien esta vez se libran por los pelos, ¿habrán aprendido la lección?

Aparte hay que señalar que este tramo nos trae personajes y actores muy interesantes. Jesus (Tom Payne) resulta atractivo desde su primera aparición. Con Gregory (el líder del asentamiento) juegan muy bien al tira y afloja: puede ser un tipo desagradable, pero hay que tratar con él si queremos cimentar un futuro; además Xander Berkeley es un valor seguro. También lo son Alicia Witt y Rus Blackwell, que representan a algunos de los secuestradores, donde los escritores construyen dos roles complejos y fascinantes que además resultan primordiales en la odisea de Carol.

En el ínterin del contraataque de la gente de Negan, porque todos esperábamos que ocurriera, tenemos otros intentos de maduración muy interesantes. Eugene sigue empeñado en aportar algo, aunque con su estilo engreído le cueste mostrar su valía. Gabriel trata de hacer lo mismo, pero su historia sigue quedando muy descolgada e infrautilizada, como si los guionistas no supieran qué hacer con él, hasta el punto de que los secundarios de Alexandria resultan más interesantes, como Denise o Tobin. Obviamente hay que decir que no todo individuo puede estar siempre evolucionando o en momentos álgidos de sus vidas, y mientras sigan estando ahí y siendo ellos mismos no hay problema. Aaron, Michonne y Rosita entran en esa categoría: ya les tocará tener vivencias más llamativas. En cambio, Gabriel destaca por los intentos poco convincentes de llevarlo hacia alguna parte, mientras que con Tara caemos en al lado contrario: no nos muestran su reacción a la muerte de Denise, algo que era esencial por suponer un golpe importante a su vida.

Esta Denise parece seguir la cruel norma de los guionistas de cargarse a los secundarios más simpáticos, haciéndonos recordar que aquí nadie está salvo, ni siquiera quienes parecen encontrar nuevas fuerzas para salir adelante o quienes mejor te caen. Además con su asesinato comienza el ataque de Negan, o sea, el final de temporada y donde está el único punto oscuro de esta etapa, que por desgracia es bastante grande y afea sobremanera un desenlace que iba camino de ser memorable. Resulta que nos meten otro giro sensacionalista, chapucero y para muchos ofensivo de los de despedir a los guionistas y vetarlos en el gremio. Con tanto productor y escritor como parece tener la serie no sé cómo llegan a dar el visto bueno a semejante falta de respeto al seguidor.

Puedes hacer un final que deje al espectador molido por una tragedia, o sorprendido porque un giro inesperado cambia las cosas, o desesperado de interés ante un desenlace abierto. Lo que no puedes es montarte un final que te deje jodido porque te sientas estafado. Según la situación y como la estés contando, alguna de esas opciones puede no ser viable narrativamente. No puedes romper la barrera de confianza con el espectador, cambiar las reglas del juego repentinamente, porque entonces el efecto conseguido es el contrario al buscado. Es decir, el cierre debe ser coherente con el estilo y la forma del relato.

En el caso que nos atañe, no puedes estar un capítulo entero, de sesenta minutos además, construyendo un clímax de infarto para que cuando van a mostrarte el resultado corten de forma abrupta. Todo el episodio versa claramente (salvo la historia secundaria que va aparte) de si saldrán de la situación que el poderoso enemigo les tiene preparada, y por si fuera poco la larga escena final se centra en la ejecución de alguno de los protagonistas como castigo. Y todo esto lo estaban narrando de forma magistral, manteniéndote en tensión constante: los adversarios se esmeran en hacer ostentación de su poder, en minar la psique del grupo que quieren reducir a meros esclavos. Pero cuando llegamos al desenlace, lo omiten con todo el descaro del mundo, de forma que la rifa de Negan para ver a quién ejecuta pasa de ser un momento dramático a una broma insultante de los guionistas. No, no puedes irte en un punto intermedio, en una situación activa. No es coherente, no hace que sientas expectación o dolor, sino que has perdido el tiempo y te han timado. Sería como contarte el viaje a la Luna y acabar antes de saber si alunizan: absurdo no, lo siguiente. Y no me vale lo de que esto es una serie: en el capítulo inicial de la próxima temporada, si no extienden la trampa, dirán quien ha muerto nada más empezar y se centrarán en lo obvio, en contar la siguiente fase de la aventura.

En el ardid semejante que hicieron con Glenn en la primera parte de la temporada les di el beneficio de la duda a los realizadores de la serie: la jugada les ha salido mal, dudaba que quisieran molestar a los seguidores. Pero aquí las pruebas apuntan claramente a que han ido directos a buscar esta clase de clímax y de reacción en el espectador. El plan de trasladar a la enferma por un entorno hostil en vez de traer al médico hacia ella, sumado a lo de llevar en la misión a los más veteranos y expertos dejando el pueblo en manos de los pringados, es de un absurdo impropio de gente precisamente tan curtida y prudente, con lo que está claro que el propio argumento del capítulo se retuerce para seguir la idea de hacerlo más sensacionalista: tener a los personajes principales, con algunos de ellos especialmente debilitados, en el juego del quién morirá. Un capítulo entero acaba tirando por tierra la trama tratada para ser convertido en un avance de la siguiente temporada, cuando precisamente acabar con los protagonistas cautivos de un sanguinario demente tras haber pagado un precio altísimo era el mejor aliciente para esperar el próximo año. He visto otros finales de temporada tan tramposos, pero pocos tan miserables. Parece que no se ha aprendido nada de Battlestar Galactica y Perdidos. Por ello me cuesta mucho darle nota a la temporada. Como la primera parte, iba camino de ser la mejor etapa de la serie, de llegar por fin a la maduración total y alcanzar el notable, y sin embargo la cagan con una decisión a todas luces imperdonable. Pero supongo que sus autores han conseguido lo que pretendían: que en vez de estar sufriendo luto por el trágico final de un buen drama nos estemos tirando de los pelos y armando jaleo en internet, o sea, lo que ellos entienden como expectación y publicidad gratuita. Pues espero que esta forma de narrar no se vuelva a poner de moda.

Pero quisiera acabar en cambio con una pequeña defensa ante un ataque que están haciendo algunos seguidores y que me parece totalmente injusto: que la serie da vueltas en círculos contando siempre lo mismo. ¿En serio? Vaya comentario más superficial. La ciudad, la granja, la cárcel, el gobernador, Alexandria, Negan… Lo único que tienen en común es el género de la serie: sobrevivir a los zombis y al hombre. ¿Qué historias querían que incluyeran, viajes en el tiempo? Es como decir que todas las películas del Oeste son iguales porque hay vaqueros y desiertos. Todos estos “ciclos” no se parecen en nada ni los personajes son los mismos: los retos son completamente distintos, los protagonistas han cambiado y los enfrentan de otras formas. Precisamente hacer esa crítica cuando más madura y profunda resulta la serie después de las muchas limitaciones de sus prometedores pero fallidos primeros dos años me parece muy desacertado.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
-> Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 6, PARTE 1

AMC | 2015
Drama, aventuras, zombis | 8 ep. de 45-65 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Tovah Feldshuh, Merritt Wever.
Valoración:

Alerta de spoilers: Spoilers gordos en cantidad, es imposible evitarlos si quiero comentar bien la temporada.–

Más que nunca en una serie bastante dada a ello estamos ante una temporada de altos contrastes, tanto narrativos como cualitativos, de polémicas turbulentas (espectacular cómo ardió internet, demostrando que es la serie más seguida de estos años), de éxtasis y cabreos monumentales. Como tal, es difícil de describir únicamente con una puntuación. Por un lado, cuando es buena lo ha sido bastante. Por el otro, algunas decisiones de sus autores han resultado muy malogradas, hasta el punto de caer en la falta de respecto al espectador. Y aunque obviamente no creo que quisieran eso a propósito, sí demuestra poco tacto y deja muy malas sensaciones que pueden nublar sus muchos puntos fuertes.

Empezamos en Alexadria con el suspense de qué pasará con la integración del grupo de Rick, si será pacífica o terminará siendo una absorción violenta. La evolución de la perspectiva del asunto en los diversos protagonistas está bastante lograda, teniendo cada uno sus propias ideas, y además se incluyen nuevos secundarios que enriquecen el conjunto. La obsesión de Rick con los suyos, olvidando que las gentes de Alexandria también deberían ser ahora sus amigos, te mantiene en vilo: ¿recuperará su humanidad o volverá a perderse?

Pero las amenazas externas alteran cualquier curso que pudiéramos esperar. El intento de controlar la horda zombi atascada en las proximidades acaba fatal y deja a todos los que salieron a efectuar ese trabajo al borde de la muerte, y los lobos, una banda de asaltantes dementes, aprovecha el caos para sembrar su ola de destrucción irracional entre los que quedaron en el pueblo. Aquí los guionistas optan, como otros años, por dosificar las historias dividiendo a los personajes en pequeños grupos, parejas o en solitario, dando más tiempo para desarrollar los muchos caracteres que tenemos (y aun así alguno se queda sin el tiempo que hubiéramos deseado) y amplificando la tensión por el destino de cada uno. Vuelve a ser una idea acertada y bastante bien ejecutada, salvo por la cagada que luego comentaré, pero como ocurre todos los años, The Walking Dead arrastra un público masivo, y la inteligencia de la masa no brilla especialmente: sigue habiendo una “horda” de espectadores que sólo quieren acción zombi. Así, aplaudieron los intensos JSS y Thank You (602 y 603), probablemente los mejores capítulos de la serie en cuanto a acción, pero se volvieron a quejar (armando un gran jaleo en las redes) cuando la cosa se volvió más introspectiva. El capítulo centrado en Morgan (604, Here’s Not Here) y el dedicado a Daryl por un lado y Sasha y Abraham por el otro (606, Always Accountable), son igualmente muy completos y emocionantes, pero no satisfacen esas necesidades simplistas e impacientes.

De hecho Here’s Not Here sembró la primera gran polémica, al saltar abruptamente de la acción más espectacular a la tranquilidad más absoluta. Y sí, es un fallo colocar un receso tan drástico en el momento álgido, pero que eso no eclipse la enorme calidad del episodio, otro de los grandes de la serie. Pero ya hablé de él en un artículo reciente, así que me centraré en la otra gran controversia: el destino de Glenn. Este ardid tan poco atinado tiene una categoría semejante, dejar algo en suspenso para pasar a otra cosa, pero con una carga extra de cabreo, porque nos dejaron sin saber si un personaje estaba vivo o muerto. Bueno, en realidad querían hacernos creer que estaba muerto, pero la gente en internet es muy avispada y pronto se sembró la duda. Así pues, nos encontramos con que la burda e irrespetuosa trampa de los guionistas es doble. Primero porque intentan retorcer las normas más básicas de narrativa cinematográfica. Si un protagonista cae entre zombis, lo vemos en el suelo rodeado y sin posibilidad de escapar, grita mientras nos enfocan las tripas esparcidas, tú, como narrador, me estás diciendo que está muerto. Si querías mantener su destino en suspenso hubieras puesto el fundido en negro en un momento de gran peligro pero que no señale nada definitivo, por ejemplo justo mientras cae. Segundo, porque hasta cuatro capítulos después, ¡cuatro semanas!, no vuelven a esa historia… y resulta que sí, se salvó de la forma más cutre y de último momento posible, como en un serial barato, rancio y chusquero. ¿De verdad creían que esto iba a resultar intrigante y emocionante en vez de manipulador e insultante? Por no decir que esto implica que, tras mucho hablar de que aquí puede morir cualquiera, resulta que cada vez queda más claro que hay un grupo de intocables. Y encima uno de ellos es Glenn, el petardo de Glenn y su cansina y forzada relación amorosa con Maggie, quien es un rol mucho más interesante pero está lastrado por esa falta de química entre los personajes. Me llevo quejando de ellos desde el comienzo de la serie. ¡Por favor, matad a Glenn de verdad de una vez por todas!

Volviendo a la trayectoria de la temporada, si este gran fallo no nos ciega hay cosas muy jugosas. La evolución de todos los personajes sigue mateniendo buen nivel, sin tirar por cosas predecibles y jugando bien con los diversos problemas y dilemas de la humanidad tras el apocalipsis. Continúa la lucha entre el intento de sacar adelante una sociedad estable y la supervivencia del más fuerte, sin decaer en interés ni repetir temas. Por ejemplo me pareció fantástico cómo van mostrando hasta dónde llega la resistencia de cada personaje, incluso los más secundarios, cuando las cosas se van poniendo feas; actos en apariencia aislados y sin gravedad, como el robar comida, pueden tirar al traste el sueño de la civilización. En cuanto a los protagonistas principales, me ha encantado el pequeño periplo de Daryl y su encuentro con unos desconocidos; muy interesante es el intento de Abraham de que Sasha no pierda su humanidad mientras no se da cuenta de sus propios problemas, y me gustó cómo va recuperándose; y como indicaba, hay nuevos secundarios que dan mucho juego: la nueva “doctora”, los que dudan sobre las ideas de Rick, el niñato celoso, el crío que no quiere salir de su zona de confort…

Precisamente por tener tantas historias abiertas, todas bastante jugosas, es una pena que el desenlace se disuelva un tanto. Todo lo que se estaba apuntalando se queda en suspenso para la siguiente etapa: si Alexandria sobrevivirá, si Rick abrirá los ojos, qué pasa con la mayoría de los personajes, todos jodidos de una forma u otra… Y claro, tras varios engaños y amagos, pues no se recibe muy bien que al final terminen dejando otra vez los momentos cruciales en el aire. Además hay algunos puntos oscuros, como esas expertas tiradoras (Tara y Rosita) que dejan que un loco secuestre a una joven indefensa, la inverosímil forma en que Deanna decide morir, el que después de tanto forzar la tensión no se explique cómo Rick se escapa de la caravana rodeada (y su mano se cura bien rápido), y la para mí más molesta, la absurda obsesión de Carol, una mujer cabal, muy inteligente y atenta con los suyos, que sacrifica todo para matar a un pobre imbécil. También en el inicio del año hicieron algo raro con un personaje: ¿para qué dedicar ese largo prólogo a la joven Enid si realmente no aporta nada a su personalidad ni su evolución posterior? Y finalmente me molesta otra vez la manía de añadir información crucial en una escena postcréditos; ¿pero qué sentido tiene hacerlo así?

Así pues, de nuevo The Walking Dead es una montaña rusa de aciertos y fallos y de potencial desaprovechado que la mantienen alejada de la gran serie que todavía podría llegar a ser. Por suerte, de nuevo tras ese caos también tiene bastante enjundia, muchos personajes bien explotados y tramos de alto nivel (esta vez incluso alguno memorable) que dejan buenas sensaciones y consiguen una media más que aceptable.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
-> Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 5, PARTE 2

The Walking Dead
AMC | 2015
Drama, suspense, aventuras | 8 ep. de 42-65 min.
Productores ejecutivos: Scott M. Glimpe, Greg Nicotero, Gale Anne Hurd, David Alpert.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Chad L. Coleman, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Tyler James Williams, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Tovah Feldshuh.
Valoración:

Alerta de spoilers: Repaso a fondo la trama y las muertes de personajes.–

El capítulo que abre esta segunda parte de la quinta temporada de The Walking Dead es un desastre, de lo peorcito que ha dado la serie, probablemente sea el peor. En una producción que no destaca por tener una puesta en escena elaborada, pues de hecho es normalita e incluso tuvo un tramo horrendo en la segunda temporada, la ocurrencia de hacer un episodio de estilo enrevesado, entre poético y pesadillesco, es un riesgo casi suicida. Y el resultado no sorprende, es un caos narrativo insufrible. No hay ritmo, fuerza ni emoción en un galimatías que es mejor olvidar.

Pero en el tramo que abarca también el segundo episodio el guion tampoco está muy atinado. Primero está la falta de garra, luego el fallido intento de remarcar la difícil situación de los protagonistas. ¿Ahora me los vas a poner sufriendo en la carretera por falta de agua y comida, después de tantas temporadas paseando como si nada? El miedo a viajar sin vehículos debería estar presente en cada capítulo, no relegado a cuando quieras montarte uno centrado en ello, porque entonces no va a resultar creíble. Así, prácticamente hemos perdidos dos capítulos de ocho. Y no es que las (medias) temporadas anteriores se libraran de algún altibajo, pero es que este es muy acusado. Además cabe pensar que, si en el final de año tuvieron material para hacer un episodio más extenso, ya podían haber recortado este anodino inicio.

Por suerte cuando se encarrila vuelve al nivel al que estamos acostumbrados, y de hecho, llega a tener picos explosivos, de forma que para mí la nota media da para un “bien” otra vez. No creo que a estas alturas alguien espere una serie de primera división, a pesar del potencial del argumento, pero tampoco creo que nadie deba quejarse de que las historias que aborda no tengan la profundidad e inteligencia justas para que los dilemas planteados no resulten ridículos como en aquel nefasto segundo año.

Una vez aparece el emisario de un asentamiento cercano la trama cobra gran interés. ¿Es de fiar, es una trampa? Con todo lo que ha vivido el grupo de Rick ya no pueden estar seguros de nada, y el pobre enviado sufrirá de lo lindo para convencerlos. La situación para por varios conflictos, desde éticos (¿qué hacer con él?, ¿vamos a empezar a torturar sin pruebas?) a de supervivencia (el acoso de los zombis no se olvida), y una vez llegados al pueblo el idilio en que parecen vivir sus habitantes es demasiado bueno para resultar creíble. Esta gente ha tenido más suerte que habilidad, pero esa suerte no puede durar eternamente, más cuando los supervivientes externos, sean bandidos o gente de bien, estarán tan endurecidos y alejados de la civilización que el choque traerá muchas situaciones delicadas. Ahí se empieza ver una de las tramas más sugerentes e inquietantes que ha dado la serie desde el perturbado del Gobernador: nuestros protagonistas, con Rick y Carol a la cabeza, podrían ser los malos esta vez…

Conforme llegamos a los capítulos finales la evidencia ya es clara, hasta el punto de que planean un golpe de estado para tomar las riendas del pueblo. El dilema ético planteado es bastante jugoso, y si bien empieza con algunas escenas algo previsibles por suerte en el desenlace hay tantos frentes abiertos que el ambiente de tensión y el ritmo trepidante garantizan una aventura de infarto, y para rematar, los giros finales sí son inesperados. El trauma bélico de Sasha, los líos de Glenn con el cobarde (tremendo el episodio 514, con la caída de Noah), los problemas de Deanna (la jefa del asentamiento) para mantener controlados a los nuevos (su política buenrollista versus la ruda de la panda de Rick), el maltratador como desencadenante final del conflicto (y por medio el cura pesado, del que hablaré luego)… Todo explota en un caos espectacular y acaba con buenas sorpresas. Yo me esperaba otro idilio derrumbándose y otro éxodo, pero sabiamente los guionistas han tirado por un camino menos previsible y de paso van a aprovechar un poco más la situación. Rick no se impone por la fuerza, como apuntaba la cosa, sino que nuevos factores inclinan la balanza hacia su favor, dando un final algo más original, aunque no sea rompedor, y permitiendo que la estancia en el pueblo se alargue dando más juego.

Para la próxima temporada esperamos ver cómo cambia el poder de manos y qué saldrá de ahí, amén de que llegará la guerra contra la banda de locos mata “lobos” (los de la W en los zombis). Eso sí, no sé muy bien a santo de qué viene el retorno de Morgan. A estas alturas ni recuerdo la trama de este personaje (y qué mal no ponerla en el resumen previo); su pose de ninja es un patinazo infantil un tanto ridículo; le dan mucho metraje para finalmente no aportar nada tangible, porque no hace nada; y añado también que no me gustó nada esa forma de presentarlo en alguno de los primeros episodios en una escena postcréditos que además venía después del anuncio lleno de spoilers del siguiente episodio, con lo que para verla (cuando te enteras de que existe gracias a internet, si no pasará desapercibida) tenías que arriesgarte a que te reventaran el porvenir de la serie. ¿Por qué piensan que estas prácticas son molonas o lo que sea? No lo son, sólo joden al espectador.

En cuanto al viaje de los personajes, destaca un aspecto positivo ya conocido: presentan bien a los nuevos protagonistas (los del pueblo) y sacan buen partido de los viejos. El conflicto interno de cada uno está claro, los problemas o ventajas de la convivencia entre todos ellos también, y sufrimos bastante por ellos en la constante lucha por la supervivencia. Pero como decía es una media temporada irregular, y según tramos algunos patinan o se dejan de lado como si no supieran meterlos en el meollo principal.

Entre los mejor aprovechados están Rick, que dejó hace tiempo de ser un líder monocromático para albergar un lado oscuro muy interesante; eso sí, el actor Andrew Lincoln vuelve a demostrar que más que nefasto directamente provoca vergüenza ajena, lastrando las secuencias con mayor carga emocional. Carol, otra que creció muy bien y que ya es mi favorita, sobre todo por su estilo a la hora de ir de buena mientras planea el golpe de estado. Glenn, que por fin sirve para algo después de varios años como escombro total haciendo que nos preguntáramos por qué los guionistas se empeñaban en mantenerlo como principal; sus disputas con los inútiles del pueblo dan bastante juego. Daryl, el otro gran favorito de casi todo el mundo, y la estupenda evolución de la relación con el emisario Aaron. Deanna y su marido, que oscilan entre la pena y el chiste con su buenrollismo ajeno a la realidad (y surrealista el momento Nine Inch Nails). Sin deslumbrar me cayó bien Jessie, la rubia cuyo esposo la maltrata, y el acercamiento a Rick es sencillo pero efectivo. Noah, simpático a pesar de no tener grandes tramas; su final es muy triste, sobre todo porque se transmite bien la sensación de impotencia y rabia hacia el cobarde. Tyreese, un gran hombre que termina siendo derrotado mentalmente, y luego también en el plano físico; su muerte es otra de las que duelen, lástima que tuviera un final tan pobre en cuanto a guion y puesta en escena. Y finalmente Michonne y su reencuentro con la humanidad después de tanta miseria; la intriga por si se opondría al plan de Rick está muy lograda.

En un punto intermedio pongo a algunos que son majetes pero no terminan de despuntar, como Sasha, Rosita y Tara, pero también a otros más llamativos que a veces son olvidados. Abraham posee gran carisma (Michael Cudlitz de nuevo destaca entre actores flojitos) y unos cuantos buenos instantes (como cuando toma el control de la obra), pero en la mayor parte de las escenas del pueblo es relegado a extra. Igual con Eugene, que tiene un gran momento redentor con Tara pero antes y después está ahí sin hacer nada.

En el lado malo, desaprovechado y demasiado estirado está el cura. Otra vez se va a buscar una muerte redentora en el exterior, demostrando pocos recursos por parte de los guionistas para mantenerlo en juego, un empeño que no se comprende, pues el personaje está ya exprimido, pero con el que siguen en el tramo final: desbarran con un monólogo en el que acusa al grupo de ser el Mal, una escena que no encaja ni con el personaje ni con la situación, primero porque él es peor en cuanto a ética, y segundo porque nada de lo que haya hecho el grupo para salvarle ha sido criticable o apunta a lo que está señalando. ¿A qué viene el discursito entonces? Es una forma fallida de poner más inquietud en la estancia en el pueblo, por cutre y porque resulta repetitiva: eso ya se estaba trabajando bien, no hacía falta remarcarlo tanto. La escena, tras el capítulo inicial, es lo peor de esta temporada… Y todo para que, después de tanto sufrir y acusar, su sección no aporte nada esencial al conflicto final, que se resuelve por otros caminos (y lo de la puerta abierta podría haber recaído en uno de los patanes locales). También pongo aquí a Carl, que en vez de madurar va diluyéndose; la subtrama adolescente, con ligoteo incluido, no llega a ser horrenda, algo muy habitual en estas situaciones, pero a mí me rompe el ritmo aportando muy poca cosa. Y mientras Glenn es provechoso, Maggie sigue siendo un cero total, una chica guapa de adorno cuyo anodino drama personal sigue aburriendo. ¡Que mataran a Noah y Tyreese y no a esta!

PD: Confirmado y rodándose el spin off, o sea, serie paralela, centrado en cómo empezó la plaga zombi en Los Ángeles. Se llama Fear the Walking Dead y entre los protagonistas destacan la gran Kim Dickens, presente en mogollón de series (desde Deadwood a Treme, pasando por Perdidos, Sons of Anarchy y un largo etc.), y Cliff Curtis, otro de esos que en cuanto lo ves lo reconoces de muchos papeles secundarios.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
-> Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)