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THE WALKING DEAD – TEMPORADA 7, PARTE 2

AMC | 2017
Drama, suspense, aventuras | 8 ep. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Christian Serratos, Tom Payne, Austin Amelio, Xander Berkeley, Jeffrey Dean Morgan, Steven Ogg, Khary Payton, Karl Makinen.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo todo, muerte de algún personaje incluido. —

Esta segunda parte de la séptima temporada de The Walking Dead ha sido incluso más desastrosa que la anterior. Hay un objetivo bien determinado en la trama pero sus autores se empeñan en reservarlo, y para ello nos arrastran a subtramas anodinas que no llevan a nada, a pesar de que hay personajes de sobra con los que explorar historias secundarias que no sepan a relleno barato y de que el propio género de supervivencia postapocalíptica permite infinidad de posibilidades. Como es lógico que ocurriera en esta situación, se pierde la tensión que debería haber durante todo el año por el destino de los protagonistas ante la tiranía de Negan. Y claro, para tratar de recuperarla deben recurrir a esas trampas tan molestas que por desgracia ya se han vuelto algo habitual: esconder de mala manera para más tarde la solución de algunas situaciones, meter falsas muertes con todo el descaro del mundo, tirar de flashbacks ñoños para ahorrarse el esfuerzo de la progresión dramática, intentar apañar los puntos álgidos a última hora…

Los tres primeros capítulos no están mal, de hecho parecían apuntalar aceptablemente bien (sin sorpresas ni un guion brillante) todo lo que se iba a desarrollar durante esta etapa, la situación de cada personaje y los distintos frentes de la lucha contra Negan. Pero a partir de ahí todo se estanca, todo lo expuesto se estira y diluye y, en los pocos casos en que cada elemento llega al esperado punto de inflexión, da la sensación de que es tarde, de que ya se había vuelto muy predecible y deberían haberlo resuelto con más contundencia en el momento adecuado.

En este aspecto destacan, como es obvio para mal, las eternizadas tomas de decisión de Carol, el Rey, Morgan, Rosita, Sasha, Rick, Gregory y Richard (el segundo del Rey). En todos ellos estaba claro como el agua que su elección de volver al juego o dar un paso al frente era inevitable. Si estuviéramos ante roles complejos y una evolución gradual y verosímil podríamos decir que la dilación en su maduración se ha hecho de rogar de forma interesante e intrigante. Pero no, la poca profundidad que tenían ha desaparecido, se han estancado y sólo muestran una cara. Repiten mucho que no quieren, pero al final, como se veía venir, se ponen en marcha, sin que quede en la mayoría de los casos claro por qué. Rick pasa de estar hundido a luchar con todo sin una transición clara, de hecho de repente parece que desaparece el peligro que lo agobiaba, se va incluso de parranda con Michonne. Carol no sé por qué se aisló, no es necesario para dejar de matar, ni sé por qué vuelve si lo que van a hacer es precisamente matar gente. Morgan y su viaje emocional pacifista era insostenible a estas alturas sin aplicarle al personaje un grado de locura, y por ello su renacer se ha hecho especialmente cargante. El Rey pasa de cero a cien también sin más, porque no ha cambiado nada, la gente de Negan sigue haciendo lo mismo (dominándolos y matando a alguno de vez en cuando), y la lucha contra ellos implicaría más miseria y muertes. Sasha y Rosita, poco interés por su cabreo, era evidente que no iban a salirse con la suya, que matar al malo sin una gran batalla, después de tanto enredo, tiene todas las de no sentar bien a los seguidores. De hecho los guionistas lo evitan sin mucho disimulo a pesar de ser el plan más lógico: apostar una docena de francotiradores alrededor y acabar con él en un plis plas, y esperar a ver si con suerte el grupo se deshace por dentro sin un líder tan fuerte. Pero ellas mismas lo desechan tras un simple rato de observación, porque claro, la gilipollez de que casualmente se ponga alguien todo el rato de por medio en la línea de tiro no se puede mantener mucho tiempo.

La trama también se hunde en la más absoluta nada. Sólo el capítulo centrado en Eugene y en menor medida en Dwight (711) aporta algo tangible, algo necesario a estas alturas: la visión de la vida en el bando de Negan, las muestras de posible disensión en sus filas… Y de paso nos recuerda el género de la serie, la supervivencia del ser humano en situaciones extremas: Eugene y Dwight son los cobardes que se adaptan a lo que le ofrecen los más fuertes, y cada uno nos trae una versión distinta. La existencia de este episodio señala muy bien el error de la temporada entera: si vas a irte a un receso centrado en pocos personajes, qué menos que mantener un trasfondo que contribuya a la historia global y aporte algo de profundidad. En el resto se olvidan de ello. Todos los protagonistas hablan de que hay que luchar pero, aparte de los cutres dilemas personales de unos pocos, no se muestra de forma adecuada el ambiente global de terror y el nacimiento de la resistencia.

No hay desarrollo de planes, entrenamiento consistente, investigación de las fuerzas y recursos del grupo de Negan y sus bases… Apenas vemos a alguno rapiñar algún arma, y sólo tenemos una fugaz escena de entrenamiento en los dominios del rey (representada por el típico adolescente entusiasta pero cargante). El trato con la gente de la chatarra es lo único más llamativo, y desde luego no está muy bien resuelto. Sabemos que se unirán a la lucha, así que, ¿por qué nos hacen perder el tiempo con efectismo intrascendente? Menos peleílla absurda de Rick con un monstruito y más relación entre personajes, que aparte de la jefa no presentan a nadie, y así sólo dejan la sensación de que serán carnaza en la batalla y no puedes interesarte por nadie. Con el campamento de mujeres meten aún más la zarpa. Primero, vaya manera de marear la perdiz con Tara: sabemos de sobra que hablará de ellas. Segundo, para un capítulo en el que pasa algo, y no tiene ni pies ni cabeza. ¿Pero cómo se les ocurre ir al poblado de mujeres en plan violento? No me encaja en los personajes, en ninguno. ¿Todos han aceptado este plan sin rechistar? Ha salido bien de milagro, básicamente porque los guionistas querían, y por ello deja numerosos momentos de vergüenza ajena. Entran en tropel con explosivos y apuntándolas con las armas, y se les ocurre decir “No vamos a haceros nada, uniros a nosotros y entonces nos llevaremos de puta madre”. Lo único que puedo celebrar es que no han cumplido con el tópico de que aparecieran en la batalla final para salvar a los protas en un momento de apuros, pues daba por seguro que la anciana, la niña o la joven librarían a Tara de una muerte segura. Pero me guardo este apunte para el próximo año, porque todavía podría ocurrir. Eso sí, en este episodio dejan un plano inesperadamente inteligente: el de Enid a punto de disparar.

El receso de Rick y Michonne de vacaciones (712) es escandaloso y merece extenderse en ello. Nada útil ni interesante en todo el capítulo, sólo aventura de supervivencia simplona que no aporta nada a estas alturas, y que de hecho no encaja con la situación: como indicaba, se lo están pasando bien, se tiran por ahí días sin preocuparse por nada. Se remata todo con otra falsa muerte (Rick se teletransporta, Michonne está ciega de repente) de las de darles una somanta palos a los creadores, más un ciervo digital que parece hecho con Microsoft Paint (se ve que el tigre se llevó todo el presupuesto). Aunque, puestos a elegir el peor momento del año, me quedaría con el reencuentro de Carol y Morgan, que después de tantas vueltas en círculos acaba con un diálogo demencial que se resumen en: “Oye, vengo de matar a un amigo tuyo [Richard], pero hablemos de lo que importa, un tipo [Negan] está matando a amigos tuyos y tenemos que acabar con él”. Ya el plan de Richard era ridículo, pero esto… Qué risas, joder.

Y me falta Hilltop. Si en Alexandria y el Reino navegamos en círculos, aquí no iba a ser menos. Pero incluso en este nivel tan bajo esta sección es más aburrida e insípida. Que Gregory tiene dudas y miedos y Maggie va camino de liderarlos. Y ya está.

Llegamos al final de temporada, por fin, sin plan a la vista. ¿Van a atacar la base de Negan en modo marabunta? Pues no, resulta que tienen algo planeado, pero en ese afán de crear intriga barata, los escritores nos lo han ocultado, aunque fuera a costa de tener a los protagonistas paseando sin hacer nada. Y para colmo, es cutre de narices: ponerse en la puerta de Alexandria y disparar cuando lleguen. No hay ni un amago de rodearlos contra el muro ni nada más elaborado. Lo único inteligente es que eligen a un grupo reducido y con Negan al mando… porque da la casualidad de que esta vez sí va él… Pero también da la casualidad de que por alguna razón intuye que están planeando algo y ha podido prepararse, así que a nuestros protagonistas no les saldrán las cosas como deseaban. Como venía diciendo, a última hora no puedes tratar de cuadrarlo todo, generar la atmósfera adecuada y a la vez incluir giros consistentes, así que el desastre es notable.

Para empezar, las alianzas parecen haberlas dejado en el aire. ¿Por qué no han llamado a Hilltop y al Reino? Como a los guionistas les importa más el giro trampa puntual que el equilibrio global, retuercen la situación para jugar con la supuesta inquietud por la desventaja de los protagonistas y la sorpresa de que los refuerzos lleguen en el momento clave para salvar los trastes. Pero olvidan que es algo tan evidente que no puede sembrar incertidumbre, olvidan que la trama se resiente por ello. Pero no queda ahí este sensacionalismo rudimentario de último momento. Las falsas muertes, los finales abiertos en plan chapucero, los flashbacks como intento de recuperar la conexión con los personajes, y otros tantos recursos vulgares están engullendo una serie que, sin ser extraordinaria, otrora sí trabajaba mejor los arcos de cada año, destacando el del Gobernador. Toda esta temporada se aferra a esa forma de escritura, y en el capítulo final más aún. No queda otra a estas alturas, la progresión dramática hace aguas, la trama estaba en suspenso y no hay tiempo para recuperarla. Los flashbacks de Sasha con Abraham y los anuncios de “va a pasar algo, atento”, con esos planos con Maggie y las escenas de dentro del ataúd dadas con cuentagotas, son vergonzosos. No, la muerte de Sasha no funciona, no emociona ni duele, porque está anunciada desde mediados de la temporada pero la iban postergando, y tratar de remontar ahora no evita que sea predecible, de hecho tanto enredo manipulador termina siendo molesto.

Así que, descartados el suspense y el drama, sólo quedaba desear que la batalla, tan esperada, fuera épica. Pero da más bien indiferencia tirando a pena. La única sorpresa que encontramos es el cambio de bando de los chatarreros, y tampoco es que sea algo extraordinario, por no decir que ese momento vuelve a mostrar a lo grande las nulas dotes interpretativas de Andrew Lincoln: qué caretos más patéticos pone. El resto es harto previsible y se termina de hundir por una mala puesta en escena, que vuelve al tono televisivo de los primeros años. Cuatro planos mal rodados (y con música de serial ochentero) de gente disparando sin que se les acabe la munición, cero esfuerzo en tratar de mostrar el escenario completo y un desarrollo concreto, en mostrar dónde está cada grupo y persona y a qué se enfrenta y cómo sale o no de ello. Hay cantidad de escenas lastimeras, aparte de los flashbacks de Sasha y la llegada en el último momento de los refuerzos: Dwight dejando el muñeco y que lo encuentre nada más y nada menos que Daryl, Maggie dando la vuelta a un coche para toparse con el grupo de Daryl, cuando es evidente que ambos vienen de la parte de atrás del mismo y es imposible que no se hayan visto, lo torpe que de repente son los chatarreros cuando nos los habían presentado más duros (dejan que los de Alexandria sostengan las armas todo el rato, tres tíos rodean a Carl pero se libra sin esfuerzo), y por si fuera poco tenemos otra falta muerte descarada (Michonne). Pero aún hay más, porque, después de todo, no llegamos a ningún desenlace cerrado, ha sido una escazamura breve y Negan sigue vivo.

Este capítulo final no hace sino exponer lo obvio: la temporada ha sido un engaño monumental, pues es un avance, un tráiler, de lo que finalmente ni siquiera llega a ocurrir y dejan para el año que viene. Así se entiende que sus creadores digan que pueden alcanzar veinte temporadas por lo menos…

PD: ¿Y qué fue de aquel tipo que espiaba Alexandria? Vaya misterio de pacotilla.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
-> Temporada 7, parte 2 (2017)

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THE WALKING DEAD – TEMPORADA 7, PARTE 1

AMC | 2016
Drama, zombis | 8 ep. de 45-60 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Christian Serratos, Austin Nichols, Tom Payne, Austin Amelio, Xander Berkeley, Jeffrey Dean Morgan.
Valoración:

Alerta de spoilers: Resumo la trama global sin spoilers gordos. Al final comento la anunciada muerte del primer capítulo.–

La primera parte de la séptima temporada empieza como se esperaba, pues sus autores se habían atado a ello. Como dije en el pasado final, un clímax funciona si su cierre funciona. Pero tuvieron la cutre idea de dejarlo en el aire y ahora tienen que hacer malabares para volver a montar algo que se le parezca, para generar el ambiente necesario en una escena que tenía que haber terminado hace seis meses. Pero ahora van con prisas, así que recurren a un repertorio de recursos baratuchos, de flashbacks ñoños y sensacionalismo facilón que se supone que deben ponernos con los nervios a flor de piel por saber quién será el elegido para morir apaleado por el cruel Negan. ¿El resultado? Puro humo, puro relleno. Medio episodio gastado en repetir lo que ya conocemos, en estirar la solución que sin vergüenza alguna omitieron pensando que eso genera más expectación. Había visto finales abiertos y retornos chapuceros (Battlestar Galactica a la cabeza), pero esto va más allá de lo ridículo, resulta verdaderamente ofensivo. Y el resto del metraje… pues los llantos y lamentaciones también esperables. Cuarenta y cinco minutos para algo que debería haber sido despachado en su prólogo y así pasar a la historia de esta etapa…

Pero cuidado, que todavía va a más la estafa, porque resulta que toda esta tanda es relleno, que la trama de Negan estará en reposo hasta más ver, así que aparcan a casi todos los protagonistas, que no hacen absolutamente nada (y cuando lo hacen dan ganas de pasar hacia adelante, como con el tontísimo plan de Carl). Ocho capítulos con el engaño, ¡con dos cojones! ¿Cómo puedo aprobar una temporada así? Pues lo voy a hacer únicamente porque algunos personajes secundarios medio sustentan en este viaje a ninguna parte. Por lo demás, es tiempo perdido, basta leer quién muere para ahorrarte el lastimero primer episodio y pasar al último, que resume lo poquísimo que han llegado a narrar y tiene unos minutos finales bastante potentes, con una muerte mucho más lograda que la chapuza con la que empieza el año. Es que ni siquiera se esfuerzan en la parte de Carol, personaje principal y con una historia paralela que debería haber dado muchísimo más de sí para que no parezca una mera excusa para tener cerca gente con la que harán piña en la previsible rebelión contra Negan. Sí, esa trama que todos esperábamos para el segundo episodio pero que al final sólo se ha señalado para dejarlo de nuevo en el aire.

El suplicio de Daryl y los esfuerzos de Rosita, Spencer y Michonne por no rendirse ofrecen algo de chicha, aunque lo estiren cosa mala. Pero sobre todo destacaría a Dwight y Tara. Al encargado de gestionar el cautiverio de Daryl, Dwight, se han preocupado por darle una personalidad y unos compañeros con los que interactuar, con lo que no resulta un enemigo unidimensional. Con ello se consigue sembrar un poco de verosimilitud en la panda de Negan, porque esta figura es demasiado comiquera, un “soy malo porque sí” exagerado hasta límites cargantes, a lo que no ayuda la sobreactuada interpretación de Jeffrey Dean Morgan, que en vez de bate debería llevar bastón, pues siempre anda torcido; con lo imponente que resultó en The Salvation con una interpretación más sobria. Más o menos lo mismo se le puede aplicar al Rey Ezequiel, por mucho que intenten suavizarlo: es muy artificial y sólo funciona por otros caracteres. Parece que en el cómic ya no saben qué nuevos villanos y líderes escribir, y en la serie no logran superar el escollo. Los tiempos del Gobernador han quedado lejos.

En cuanto a Tara, la pequeña odisea que vive termina de perfilar uno de esos muchos roles que tienen en la reserva para explorar cuando se les antoje. La aventura es interesante y variada, y el grupo con el que se encuentra la mar de atractivo, con personajes bien dibujados en un corto espacio de tiempo. Aunque también es demasiado obvio que será otro grupo a unir en la lucha contra Negan, al menos han resultado más llamativos que la gente del Reino. Pero sorprendentemente, este capítulo es el menos valorado en las redes… y mientras, aplauden hasta con las orejas la burla del primero.

Es una lástima que una serie con tantas posibilidades, y donde se vislumbraba un gradual crecimiento y superación de los errores que la limitaban, llegue a caer tan bajo de nuevo. Si querían postergar el enfrentamiento había muchos temas y grupos enteros de personajes con los que jugar, pero la obsesión con Rick-Negan es muy contraproducente, y más a sabiendas de que Andrew Lincoln es un actor pésimo. Y se ve que todavía no han aprendido que con vaguedades y humo no se crea expectación, pues al final nos ponen a un tipo misterioso observando acompañado por música intrigante, como el famoso perro de mirada aviesa de Los Simpson, parodia que viene como anillo al dedo. Oooh, sí, esto me ha convencido para ver más, y no un guion esforzado en exprimir todo el potencial latente…

Nada más para rascar hay en la temporada, salvo hablar sobre el miembro del grupo que se cargó Negan.

Alerta de spoilers: Revelo a quién mató Negan.–

Viendo que sorprender era difícil después de tantos meses, optaron por otro giro sensacionalista: matar uno más por la cara. Injustificado, molesto, innecesario. Abraham era uno de los más fascinantes, en un punto álgido de su evolución, uno de mis favoritos, y su muerte una de las más gratuitas y absurdas que he visto en una serie. Casi se contrarresta porque por fin eliminan a Glenn, un rol cansino y muy gastado desde hace años, pero el golpe bajo es difícilmente perdonable.

Ver también:
Temporada 6, parte 2.
Temporada 6, parte 1.
Temporada 5, parte 2.
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

FEAR THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 2

AMC | 2016
Drama, zombis | 8 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Dave Erickson, Robert Kirkman, David Alpert, Galen Anne Hurd, Greg Nicotero.
Intérpretes: Kim Dickens, Cliff Curtis, Frank Dillane, Mercedes Mason, Lorenzo James Henrie, Alycia Debnam-Carey, Colman Domingo, Karen Bethzabe, Paul Calderon, Danay García.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo a fondo la temporada, muertes incluidas.–

La segunda parte de la segunda temporada de Fear the Walking Dead no mejora las malas sensaciones que dejaba su primer segmento, de hecho las empeora, porque ningún tramo destacable nos deja. Para empezar, se hace patente definitivamente la elección de seguir los pasos de la serie madre en vez de buscar un estilo más diferenciado. La temporada inicial apuntaba a un drama humano de corte más realista, con un par de familias sumergidas en el inicio de un apocalipsis, una historia que The Walking Dead se saltó para abordar directamente la aventura de supervivencia post-apocalíptica. Pero aquí, sin exprimir lo que prometía, hemos pasado rápidamente a las mismas tramas de aquella: las típicas luchas contra tiranos, tarados y bandidos. Y el drama familiar remanente resulta por desgracia muy endeble, exasperante por momentos. Hay que decir que, comparando las temporadas enteras, la segunda de The Walking Dead me pareció algo peor, pero eso no hace buena a esta, y más teniendo en cuenta que los productores llevan seis años de experiencia a cuestas…

El primer capítulo pone de manifiesto la falta de rumbo de los guionistas, tanto en historias como en personajes. El periplo de Nick es insulso, totalmente contraproducente al no mostrar una personalidad y motivaciones claras y ofrecer una odisea de lo más intrascendente. El muchacho abandona a su familia justo cuando parecía estar formando una unión sólida con ellos y encontrando razones por las que vivir y abandonar el camino autodestructivo que llevaba. ¿Explica todo un capítulo centrado en él por qué toma estas decisiones, este camino tan indeterminado y peligroso? Nada de nada. Ni si quiera el flojo y redundante flashback aporta algo claro, es más, es que asombrosamente carece de relación con lo que nos están mostrando. Sin un motivo personal, lo único que queda son las aventurillas que fuera sufriendo… y son vulgares y aburridas. Así pues, el episodio, aparte de resultar un coñazo, no resuelve ni asienta nada, si acaso deja más preguntas en el aire: ¿Quién es esa gente que sale al principio? ¿Por qué no va con ellos si tan bien se llevan? ¿Adónde demonios va, qué busca? ¿Por qué al final se alegra de ver una comunidad, es que no tenía lo mismo con su familia y los nuevos amigos que hicieron?

El tramo central sigue esta fórmula de tener a cada protagonista o grupo por separado. Esto no me parece una imitación innecesaria de The Walking Dead, sino algo enriquecedor, pues permite más tramas, más situaciones distintas. Pero claro, si el guion no da la talla, de nada sirve arriesgarse a mostrar varios frentes. Ninguno es especialmente llamativo, de hecho varios resultan cargantes, y desde luego los pocos temas serios que se tratan se quedan en la superficie o dan traspiés escandalosos. Voy de peor a mejor:

Con Chris los realizadores perdieron el norte en el segmento anterior, y cada vez resulta más irritante, hasta el punto de que muchos espectadores sin duda han abandonado la serie por no aguantarlo, pues el muchacho ocupa varios episodios con su absurda locura. Y mira que, en lo de unirse a unos niñatos en busca de aventuras en vez de soportar a una familia que te pone límites, podría haber tenido su miga, en especial en el clásico dilema de sobrevivir manteniendo la humanidad, la ética, o ir en plan salvaje. Pero esto se queda en la más absoluta nada debido a la pobre escritura del personaje. No se sabe por qué le entran ganas de matar, por qué de repente no siente nada por su familia. Actúa como si se hubiera criado en entorno de familia rota y con violencia, cuando no nos han mostrado nada parecido. Y me temo que este sinsentido sigue arrastrando a Travis, un rol otrora complejo, veraz, que pierde muchísimo al permitir que un puto niñato de dieciséis años decida que, en pleno fin de la humanidad, con su familia al borde de la muerte cada día, irse con unos matones inmaduros es molón. No hay quien se crea que desde el primer momento no le diera tres hostias y lo arrastrara de vuelta. Por supuesto, con este nivel no sorprende que las escenas con los adolescentes asalvajados se desarrollen con una notable simpleza y falta de inteligencia, con lo que también son cansinas y predecibles hasta agotar la paciencia de cualquiera.

Nick haciéndose un hueco en el campamento mejicano continúa dejando muchos interrogantes. ¿Qué demonios ve en estas gentes para abrazarlas con tanto entusiasmo? ¿Sentirse integrado? ¿Luchar junto a otros por un mundo mejor? ¿Pero es que eso no lo tenía con su familia, con sus seres queridos? Difícilmente podamos conectar con un personaje cuyas motivaciones y viaje personal carecen de verosimilitud y coherencia. Y para colmo la trama que le ponen encima es muy básica, con varios personajes secundarios estereotipados al extremo, y se va estirando de mala manera para reservar la conclusión evidente hasta el final del año. Insípidos líos de convivencia y unos matones que los acosan, no hay más. Lo único que lo salva es el buen trabajo del actor Frank Dillane. Era uno de mis favoritos en la primera temporada y se ha quedado en un cascarón vacío.

Ofelia… ¿Se han dado cuenta de que no saben qué hacer con ella y se la han quitado de encima? Porque desaparece sin más para volver con dos anécdotas ñoñas e irrelevantes. Eso sí, parece que estas no cierran su historia, porque vuelve en el final de temporada. Aparte, su camino da para otra queja: qué fácil es sobrevivir aquí, todos encuentran caminos despejados, gasolina, y con un poco de maquillaje-sangre pasan entre los zombis; los del grupo de Rick en la serie madre quedan como inútiles al lado de todos estos.

Con Victor indiqué en la tanda previa que casi se lo cargan con esa innecesaria forma de exponer de golpe y mal todo lo que lo hacía misterioso, pero bueno, algo de carisma sigue manteniendo y aporta algunas reflexiones interesantes a la situación que se va gestando en el hotel. Esta es la única trama con algo más de enjundia: es más atractiva y entretenida, y tiene algo más de profundidad, tanto en los temas a tratar como en los personajes y problemas que van surgiendo. Por ejemplo destaca la gerente del hotel, bien perfilada a través de un flashback intenso y algo inquietante, emociones que en el resto de la temporada brillan por su ausencia con la citada facilidad con que esquivan a los zombis. En este sentido también funciona la limpieza del hotel, con el miedo a qué encontrarán en cada habitación. Y en cuanto a temas más profundos, tenemos el intento de supervivencia que ofrece Madison contra el que imperaba en el hotel, ofreciendo esa dualidad del imperio del más fuerte contra la construcción de una sociedad con reglas. Conforme avanzan la vida trae nuevos dilemas, aunque en realidad son obviamente muy, muy viejos: la coexistencia de distintas formas de ver el mundo, la justicia (con penas como el exilio), la inmigración que amenaza el equilibrio social y económico, etc.

Liderando esta sección, Madison es la única que no sólo mantiene el dibujo inicial, sino que va creciendo, cambiando sutilmente según los acontecimientos. La fuerza que le impregna la gran Kim Dickens ayuda mucho también. En cambio, a Alicia los escritores no logran encajarla en este atractivo panorama, sino que resulta otro lastre al ser otra figura con la que no saben hacia dónde ir. Cuando por fin intentan darle un drama personal se limitan a un lío de relación madre-hija de lo más tonto y que no lleva a ninguna evolución tangible.

El final de temporada no me ha parecido realmente malo, pero es que resulta taaaaan predecible que no logra emoción ninguna. Y para cumplir con el cupo, tiene un par de momentos en los que dan ganas de abofetear a los guionistas. También voy de menos a más:

Aunque la trama que lo llevó a la situación actual es lastimera, Travis cobra algo de fuerza con los remordimientos, la sensación de pérdida y de no saber qué hacer. La paliza a los chavales con los que se fue Chris se veía venir, pero bueno, era una conclusión bastante lógica y realza los temas de justicia vs. venganza, democracia vs. salvajismo. El problema es que echan por tierra bastante de su fuerza con la gilipollez de que los demás se queden mirando durante quince minutos a través de puertas de madera endeble y cristal. Pero sobre todo falla la cagada de mostrar el destino de Chris a través de un flashback, o medio, porque en realidad es la reconstrucción mental que hace Travis de la situación. Es de un ridículo indescriptible, de una torpeza como pocas veces he visto en una narración. ¿Pero cómo puedes matar a un personaje principal fuera de pantalla y encima mediante “pensamiento en off”? Ni si quiera tomando la dudosa opción de que querían dejar dudas sobre si ocurre realmente como dicen los adolescentes se puede perdonar tan fallida escena. Y como se hayan atrevido a “hacer un Glenn” es para matarlos…

El cierre a la trama del campamento mejicano se veía venir muy de lejos, justo desde los primeros segundos en que conoces cada rol-cliché. El líder que se mantiene con la fe, la chica que, representando al resto del pueblo, lo sigue a ciegas, el matón que lidera una banda y amenaza con venir a romper el idilio. Estaba claro que la fe se desmoronaría justo cuando los bandidos llegaran, y que Nick encontraría una forma de salvar la situación. Nada sorprende lo más mínimo y hay situaciones pobremente ejecutadas. Los malos entran en el campamento sin problema alguno para sortear una horda concentrada de unos 100 “sombras”, pero una vez dentro, con más espacio de maniobra (calles, tejados, refugios en cantidad) sucumben rápido (y la horda ahora parece de 500…). Pero al menos Nick vuelve a ganar interés al estar centrado en una historia, al mostrar un destino más concreto. Seguimos sin saber qué lo llevó aquí y qué lo hizo quedarse, pero al menos ahora tiene una trama encima que disimula las carencias. Y la escena en que trae una nueva forma de mantener la fe entre los habitantes es previsible pero bastante efectiva. El desenlace, con un giro inesperado que trae un nuevo gran peligro, trata de jugar con el qué va a pasar ahora. Como es habitual, nos han mareado todo el año con una trama endeble y al final nos enganchan con un truco barato. Qué fáciles somos.

La tormenta que abre Travis en el hotel también es interesante, porque son los propios personajes los que traen el caos y rompen el equilibrio, obligándolos a salir otra vez a la jungla. Ahora bien, podrían haber puesto un giro más elaborado que el cutre y esperable encuentro con el agonizante que señala el camino en su último suspiro. Y aparte de todo tenemos a Ofelia, que también está embarcada en otro viaje a no se sabe dónde ni por qué, y donde también nos cuelan otro giro-trampa para tratar de despertar el interés. Y si lo consiguen es en parte por ver al actor Dayton Callie (Deadwood, Sons of Anarchy), en parte porque, en combinación con los paletos que apalea Travis y aparentemente también con el grupo con que tropieza Nick, los autores han puesto en marcha una dura y efectiva crítica a un tema también viejo pero muy candente estos meses con las elecciones en EE.UU.: la inmigración, la xenofobia, las barreras entre ricos y pobres.

Pero hay que señalar lo obvio: ¿amagas con embarcarte en un tema social complejo en los últimos minutos de la temporada, con todas las oportunidades desperdiciadas que has tenido antes? Pues entre eso y los giros sensacionalistas, la próxima temporada viene con más humo y malas sensaciones que con verdadero interés. Pero probablemente la vea, por curiosidad, por tener tema de conversación, y porque siempre queda un resquicio de esperanza, de que los protagonistas alcanzarán el nivel que prometen por fin. En The Walking Dead remontaron aceptablemente bien, ¿por qué no lo iban a hacer aquí también?

Ver también:
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
The Walking Dead.

FEAR THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 1


AMC | 2016
Drama, zombis | 7 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Dave Erickson, Robert Kirkman, David Alpert, Galen Anne Hurd, Greg Nicotero.
Intérpretes: Kim Dickens, Cliff Curtis, Frank Dillane, Mercedes Mason, Lorenzo James Henrie, Rubén Blades, Alycia Debnam-Carey, Colman Domingo, Marlene Forte.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo con detalle todo lo que ocurre.–

Qué decepción la segunda temporada de esta Fear the Walking Dead, serie hermana de The Walking Dead, cuyo equilibrado y sólido primer año me hacía pensar en que aspiraba a superar la irregularidad de aquella. El esfuerzo en buscar actores de calidad, en rodar mejor, y en narrar con mayor intensidad y verosimilitud la llegada del fin de la humanidad, dio como resultado una temporada inicial corta pero intensa y emocionante. Pero esta primera tanda de la segunda etapa ha empezado a heredar ese caos narrativo.

El comienzo no auguraba el desastre posterior. Empezamos huyendo por los pelos de la destrucción de Los Ángeles. Puede que en lo visual se quede algo corto, porque los efectos especiales no dan la talla de lo que quieren mostrar, pero en lo emocional sigue siendo bastante potente. Se aborda muy bien la clásica dualidad entre la supervivencia del más fuerte contra la reconstrucción de una sociedad con principios éticos. El grupo enfrenta diversas situaciones donde deben elegir entre cerrarse en banda para no correr riesgos o tratar de aportar algo a la humanidad, o sea, ayudar a los demás supervivientes. Este drama no podría funcionar sin unos protagonistas complejos y muy humanos. Cada uno enfrenta el ocaso de la civilización a su manera, evolucionando entre fallos y aciertos, predominando estos últimos porque aquí no hay héroes, sino ciudadanos normales en una situación extrema. Los miedos y egos tropiezan con la ética y vemos no pocos momentos de bajeza moral escalofriantes donde dan ganas de abofetearlos (terrible la decisión de abandonar a la chica de la barca). Las figuras más importantes siguen ganando enteros: Nick, Travis, Madison, Victor y Daniel me estaban resultando muy interesantes, más atractivos que todos los de las flojas dos primeras temporadas de la serie madre. Así, la lucha por la supervivencia es compleja y variada incluso teniendo en cuenta el limitado escenario (el barco y un par de costas). Y cuando bajan a tierra por primera vez tenemos un capítulo muy impactante (202, We All Fall Down), el de la familia de la reserva natural que acaba en una tragedia desgarradora.

Pero por desgracia esta ilusión dura poco, muy poco, porque ya en el tercer capítulo empiezan a surgir errores. De repente aparecen un par de personajes que se mueven y dialogan por ahí como si llevaran tiempo en la serie, pero en realidad no han aparecido antes. Es decir, su presentación y descripción es realmente confusa. Tuve que buscar en internet para cerciorarme de que no era un fallo garrafal de escritura. Y bueno, en cierta manera lo es: resulta que surgen de una serie promocional emitida en internet, o sea, una webserie, llamada Flight 462, una detestable tendencia que se está poniendo de moda. Entonces me sentí engañado. ¿En serio me vas a poner cosas que no puedo entender sin ver material extra que no quiero ver? Si vas a introducir nuevos caracteres, debes presentarlos en la propia obra, no en otra cosa aparte. Y aparte de la confusión generada consumen tiempo que podría haber ido a cosas más relevantes. Por suerte el llamativo destino de la chica suaviza un poco el encontronazo: los guionistas acaban utilizándola para uno de los momentos más duros del año, el dilema del grupo sobre qué hacer con los náufragos que encuentren, y luego reaparece con los piratas en una escena donde se le da algo de profundidad a su dibujo.

Pero donde empeora claramente la trayectoria de la temporada es en los capítulos cuatro y quinto, con una vulgar aventura de secuestro y rescate con piratas improvisados que aporta bien poco en novedades y contenido. Los villanos son aburridísimos, la tensión sobre el destino del grupo parece bastante impostada, y todo se agrava por lo previsible que resulta la trama. Cumple con lo justo como entretenimiento, pero esperaba mucho más. En esa parte también cometen otro fallo importante: el flashback que trata de relatar la vida de Victor Strand. Su propia existencia es innecesaria, contraproducente. ¿De qué me sirve saber a qué se dedicaba, por qué se supone que un romance homosexual debe sorprenderme o darle un giro al personaje? La historia, de simple y poco explicativa sobre sus habilidades (supervivencia, armas), rebaja la magia de un carácter con el que divagabas pensando en quién podría ser y qué secretos guarda. Por no hablar de que el flashback resulta redundante y cargante y que es sólo de cara al espectador, porque los demás compañeros no conocen esta historia.

Además, en este tramo los personajes infrautilizados empiezan a ir cuesta abajo. A Ofelia se le perdona su falta de interés porque todavía no la han puesto una aventura que la exprima, pero Alicia es un muermo, y ni siquiera evoluciona tras la pifiada que comete con los piratas (debería lamentarse, reflexionar, aprender, madurar). Y el más grave es Chris, que empieza a navegar en una dirección incomprensible. ¿Pero qué es lo que quieren decirnos con esta actitud? ¿Por qué de repente quiere hacer daño a su familia? ¿Al conocer a los zombis le han entrado ganas de ver sangre y vísceras y va a destripar a los que tenga a su alcance? Su actitud y sus acciones no parecen tener lógica, su locura no resulta creíble.

De ahí pasamos a la intriga de si el destino soñado (la casa en Méjico donde esperan a Victor) traerá seguridad y descanso o más problemas. En este género obviamente esperamos lo segundo… pero no que no se esfuercen por aportar nada nuevo, rompiendo definitivamente mis impresiones sobre las ambiciones de la serie. Resulta que la trama de la finca es una combinación de la granja de Hershell y la aldea del Gobernador. Gente que se niega a aceptar la realidad y vive en un delirio constante, cometiendo cagadas enormes como mantener a los zombis como si fueran enfermos e ir construyendo prisión psicológica para los vivos. Pero bueno, podría haber funcionado si exprimieran a los protagonistas tan bien como en la primera temporada y el tramo inicial de esta… De primeras sólo parece acusar falta de riesgo, estancamiento, pero de repente los guionistas pierden las buenas bases que habían puesto y destrozan a los personajes en un capítulo final lamentable, un caos donde nada se entiende, ni en eventos ni en motivaciones personales.

Chris no sé qué hace. Resumámoslo en que la lía. El problema es que arrastra a un rol tan sólido como Travis: pero hombre, dale tres hostias y enderézalo por la fuerza, que no encaja de ninguna manera en tu personalidad desmembrar la familia por la que tanto has luchado por la tontería pasajera del niñato. Lo de Daniel es alucinante. Un tipo tan curtido, prudente y resistente, se vuelve loco porque sí en una pobre excusa para hacerlos huir de la casa (el incendio) cuando estaban a punto de irse por ellos mismos al ver los desequilibrios mentales de Celia. Y que me expliquen la partida de Nick, que pasa de ser mi favorito a desaparecer, literalmente: se va sin que se explique qué lo lleva a tomar esa decisión. Así que al final sólo Madison queda reconocible. Terminamos con fuego y destrucción que los obliga a partir, con los habitantes locales persiguiéndolos con malas intenciones (¿tienen pruebas de que han sido ellos?) pero andando despacito para darles tiempo a unas despedidas pseudolacrimógenas muy cutres.

Me da la impresión de que pasó como en la segunda temporada de la serie madre: la cadena exigió el doble de capítulos respecto al primer año (aquí más todavía, porque serán quince) pero con el mismo o menos presupuesto. Porque no puede ser que teniendo media temporada en el barco no haya dinero para rodar bien los pocos momentos álgidos, rompiendo también el buen nivel de la primera etapa, que ofrecía una puesta en escena de calidad y con tramos muy logrados. Las escenas iniciales como decía no dan el tipo en efectos especiales, pero en cuestión de dirección tampoco impresionan mucho, y cuando llegan las partes difíciles se ve el bajón, hasta el punto de que el último capítulo está rodado y editado de forma muy mediocre, fallando así no sólo en el guion: la gente aparece en distintas partes de la casa repentinamente, haciendo otras cosas o habiendo solucionado algo que decían ir a hacer pero que no llegamos a ver. El clímax es confuso, precipitado, con otros tantos huecos en la velocidad de acontecimientos (el fuego cubre todo el lugar en un instante) y posición de los protagonistas.

Sencillamente, los autores han querido forzar un clímax final con algo de acción y la separación del grupo, y no les ha importado la coherencia global de los personajes ni de la narrativa de ese propio momento. Pues menuda pifiada. Este desenlace está a punto de hundir una temporada que, si bien iba siendo irregular, no lo era más que las de The Walking Dead cuando remontó (a partir del tercer año). Y así me cuesta elegir qué nota darle. Tiene un pico inicial de calidad bastante alto (el citado We All Fall Down, es memorable), un tramo central simplón pero aceptable, una parte final un poco sosa pero tampoco horrenda si no hubiera sido por esta desastrosa conclusión. Lo que tengo claro es que, por mucho que lloren los fanáticos, por ahora sigue siendo superior al tramo equivalente de The Walking Dead. La primera parte de la segunda temporada de aquella no tiene ni la mitad de dilemas éticos, de decisiones difíciles, de individuos puestos al límite que esta, era todo sandeces infantiles y vueltas en círculos sobre clichés muy pobres. Ahora bien, espero que no siga decayendo…

Ver también:
Temporada 1.
The Walking Dead.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 6, PARTE 2

The Walking Dead
AMC | 2016
Drama, zombis | 8 cap. de 42-65 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Merritt Wever, Corey Hawkins, Katelyn Nacon, Austin Nichols, Tom Payne.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo la temporada con todo detalle.–

El caos con la horda de la cantera y el ataque de la banda “Los Lobos” a Alexandria nos dejó con mil frentes abiertos, con los personajes dispersados por todas partes. En esta segunda parte del año empezamos a lo grande con la lucha por recuperar el pueblo que tanto les ha costado crear. La épica se mezcla con la tensión y el drama en un capítulo bruto y descarnado digno de citar entre los mejores de la serie. El sacrificio deja muertes (la rubia simpática, su hijo y el chaval tonto) y heridas varias, tanto físicas como mentales, que serán las historias a desarrollar en esta etapa.

Los intentos de volver a la vida normal, los nuevos romances (el de Abraham y Sasha es mi favorito) y los proyectos de familias son variados y todos interesantes, aunque no los voy a mencionar de uno en uno, que son muchos, y voy a centrarme en la historia que más juego ha dado. La rivalidad entre Carol y Morgan, que ejemplificaba dos formas de ver el mundo (que se podrían resumir en aflojar un poco y dar oportunidades a los demás contra disparar antes de preguntar), sufre un punto de inflexión con el lobo fugado que termina ayudando a su cautiva Denise, una situación que coge a Carol por sorpresa y deja algo en su interior. Morgan no termina de funcionar muy bien al ser su pose demasiado marcada, casi irreal a veces, pero ella en cambio tiene una evolución mucho más humana, natural: la guerra constante por la supervivencia ha ido dejando mella, y ha acabado asqueada de matar. Las nuevas situaciones que le caen encima (el ataque que orquestan contra otro grupo) terminan poniéndole de manifiesto lo que antes no quería ver: que los demás también son seres humanos y quizá pocos merezcan realmente morir. Su conflicto interno acaba explotando en una crisis que la hace huir, sin pensar en que sus nuevas decisiones también afectan a los suyos… y a ella misma, porque hasta Morgan aprende que sin matar no se puede sobrevivir en este mundo. ¿Encontrará un equilibrio, nuevas razones por vivir y amar?

Curiosamente, a pesar de lo bien trabajada que está su odisea y lo acertadamente que expone temas clásicos del género, a muchos seguidores les ha molestado; debe de ser que no les mola que un personaje favorito se hunda, porque razones más lógicas no encuentro. En ese sentido, no son capaces de ver la maestría de los guionistas a la hora de desarrollar el cautiverio que sufre con Maggie: ¿cuánto de su crisis y su actitud derrotada es fingido para salir de ahí y cuánto son sentimientos reales? En realidad no hay forma de saberlo, de ahí la gracia de la escena, pues vives el mismo desconcierto y caos de sentimientos que ella. Pero algunos se empeñan en elegir una u otra opción y por ello pueden no entender completamente el desarrollo del personaje.

La reconstrucción de la vida en Alexadria pronto es alterada por la aparición de otro asentamiento de supervivientes. El reciente encuentro con la hostil gente de un tal Negan los tiene en alerta, así que esta nueva reunión ofrece la intriga y miedo esperables, de hecho parece que va a salir todo mal en cualquier momento. El pacto de colaboración (defensa por alimentos) vuelve a poner sobre la mesa la tendencia ofensiva de Rick: ya no basta con defenderse, atacar es una elección necesaria en este mundo. El capítulo en que atacan la base de esa banda supuestamente peligrosa resulta escalofriante porque con gran acierto se centran en mostrarnos el dilema interno y el sufrimiento de cada personaje más que en la acción, de forma que te llega muy hondo. Y por desgracia para los protagonistas, las secuelas no serán sólo psicológicas. El breve cautiverio de Carol y Maggie pone de manifiesto que siempre queda algún fleco suelto y hay un precio a pagar, y si bien esta vez se libran por los pelos, ¿habrán aprendido la lección?

Aparte hay que señalar que este tramo nos trae personajes y actores muy interesantes. Jesus (Tom Payne) resulta atractivo desde su primera aparición. Con Gregory (el líder del asentamiento) juegan muy bien al tira y afloja: puede ser un tipo desagradable, pero hay que tratar con él si queremos cimentar un futuro; además Xander Berkeley es un valor seguro. También lo son Alicia Witt y Rus Blackwell, que representan a algunos de los secuestradores, donde los escritores construyen dos roles complejos y fascinantes que además resultan primordiales en la odisea de Carol.

En el ínterin del contraataque de la gente de Negan, porque todos esperábamos que ocurriera, tenemos otros intentos de maduración muy interesantes. Eugene sigue empeñado en aportar algo, aunque con su estilo engreído le cueste mostrar su valía. Gabriel trata de hacer lo mismo, pero su historia sigue quedando muy descolgada e infrautilizada, como si los guionistas no supieran qué hacer con él, hasta el punto de que los secundarios de Alexandria resultan más interesantes, como Denise o Tobin. Obviamente hay que decir que no todo individuo puede estar siempre evolucionando o en momentos álgidos de sus vidas, y mientras sigan estando ahí y siendo ellos mismos no hay problema. Aaron, Michonne y Rosita entran en esa categoría: ya les tocará tener vivencias más llamativas. En cambio, Gabriel destaca por los intentos poco convincentes de llevarlo hacia alguna parte, mientras que con Tara caemos en al lado contrario: no nos muestran su reacción a la muerte de Denise, algo que era esencial por suponer un golpe importante a su vida.

Esta Denise parece seguir la cruel norma de los guionistas de cargarse a los secundarios más simpáticos, haciéndonos recordar que aquí nadie está salvo, ni siquiera quienes parecen encontrar nuevas fuerzas para salir adelante o quienes mejor te caen. Además con su asesinato comienza el ataque de Negan, o sea, el final de temporada y donde está el único punto oscuro de esta etapa, que por desgracia es bastante grande y afea sobremanera un desenlace que iba camino de ser memorable. Resulta que nos meten otro giro sensacionalista, chapucero y para muchos ofensivo de los de despedir a los guionistas y vetarlos en el gremio. Con tanto productor y escritor como parece tener la serie no sé cómo llegan a dar el visto bueno a semejante falta de respeto al seguidor.

Puedes hacer un final que deje al espectador molido por una tragedia, o sorprendido porque un giro inesperado cambia las cosas, o desesperado de interés ante un desenlace abierto. Lo que no puedes es montarte un final que te deje jodido porque te sientas estafado. Según la situación y como la estés contando, alguna de esas opciones puede no ser viable narrativamente. No puedes romper la barrera de confianza con el espectador, cambiar las reglas del juego repentinamente, porque entonces el efecto conseguido es el contrario al buscado. Es decir, el cierre debe ser coherente con el estilo y la forma del relato.

En el caso que nos atañe, no puedes estar un capítulo entero, de sesenta minutos además, construyendo un clímax de infarto para que cuando van a mostrarte el resultado corten de forma abrupta. Todo el episodio versa claramente (salvo la historia secundaria que va aparte) de si saldrán de la situación que el poderoso enemigo les tiene preparada, y por si fuera poco la larga escena final se centra en la ejecución de alguno de los protagonistas como castigo. Y todo esto lo estaban narrando de forma magistral, manteniéndote en tensión constante: los adversarios se esmeran en hacer ostentación de su poder, en minar la psique del grupo que quieren reducir a meros esclavos. Pero cuando llegamos al desenlace, lo omiten con todo el descaro del mundo, de forma que la rifa de Negan para ver a quién ejecuta pasa de ser un momento dramático a una broma insultante de los guionistas. No, no puedes irte en un punto intermedio, en una situación activa. No es coherente, no hace que sientas expectación o dolor, sino que has perdido el tiempo y te han timado. Sería como contarte el viaje a la Luna y acabar antes de saber si alunizan: absurdo no, lo siguiente. Y no me vale lo de que esto es una serie: en el capítulo inicial de la próxima temporada, si no extienden la trampa, dirán quien ha muerto nada más empezar y se centrarán en lo obvio, en contar la siguiente fase de la aventura.

En el ardid semejante que hicieron con Glenn en la primera parte de la temporada les di el beneficio de la duda a los realizadores de la serie: la jugada les ha salido mal, dudaba que quisieran molestar a los seguidores. Pero aquí las pruebas apuntan claramente a que han ido directos a buscar esta clase de clímax y de reacción en el espectador. El plan de trasladar a la enferma por un entorno hostil en vez de traer al médico hacia ella, sumado a lo de llevar en la misión a los más veteranos y expertos dejando el pueblo en manos de los pringados, es de un absurdo impropio de gente precisamente tan curtida y prudente, con lo que está claro que el propio argumento del capítulo se retuerce para seguir la idea de hacerlo más sensacionalista: tener a los personajes principales, con algunos de ellos especialmente debilitados, en el juego del quién morirá. Un capítulo entero acaba tirando por tierra la trama tratada para ser convertido en un avance de la siguiente temporada, cuando precisamente acabar con los protagonistas cautivos de un sanguinario demente tras haber pagado un precio altísimo era el mejor aliciente para esperar el próximo año. He visto otros finales de temporada tan tramposos, pero pocos tan miserables. Parece que no se ha aprendido nada de Battlestar Galactica y Perdidos. Por ello me cuesta mucho darle nota a la temporada. Como la primera parte, iba camino de ser la mejor etapa de la serie, de llegar por fin a la maduración total y alcanzar el notable, y sin embargo la cagan con una decisión a todas luces imperdonable. Pero supongo que sus autores han conseguido lo que pretendían: que en vez de estar sufriendo luto por el trágico final de un buen drama nos estemos tirando de los pelos y armando jaleo en internet, o sea, lo que ellos entienden como expectación y publicidad gratuita. Pues espero que esta forma de narrar no se vuelva a poner de moda.

Pero quisiera acabar en cambio con una pequeña defensa ante un ataque que están haciendo algunos seguidores y que me parece totalmente injusto: que la serie da vueltas en círculos contando siempre lo mismo. ¿En serio? Vaya comentario más superficial. La ciudad, la granja, la cárcel, el gobernador, Alexandria, Negan… Lo único que tienen en común es el género de la serie: sobrevivir a los zombis y al hombre. ¿Qué historias querían que incluyeran, viajes en el tiempo? Es como decir que todas las películas del Oeste son iguales porque hay vaqueros y desiertos. Todos estos “ciclos” no se parecen en nada ni los personajes son los mismos: los retos son completamente distintos, los protagonistas han cambiado y los enfrentan de otras formas. Precisamente hacer esa crítica cuando más madura y profunda resulta la serie después de las muchas limitaciones de sus prometedores pero fallidos primeros dos años me parece muy desacertado.

Ver también:
Temporada 6, parte 1.
Temporada 5, parte 2.
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 6, PARTE 1

AMC | 2015
Drama, aventuras, zombis | 8 ep. de 45-65 min.
Productores ejecutivos: David Alpert, Scott M. Gimple, Gale Anne Hurd, Greg Nicotero, Robert Kirkman.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lennie James, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Ross Marquand, Tovah Feldshuh, Merritt Wever.
Valoración:

Alerta de spoilers: Spoilers gordos en cantidad, es imposible evitarlos si quiero comentar bien la temporada.–

Más que nunca en una serie bastante dada a ello estamos ante una temporada de altos contrastes, tanto narrativos como cualitativos, de polémicas turbulentas (espectacular cómo ardió internet, demostrando que es la serie más seguida de estos años), de éxtasis y cabreos monumentales. Como tal, es difícil de describir únicamente con una puntuación. Por un lado, cuando es buena lo ha sido bastante. Por el otro, algunas decisiones de sus autores han resultado muy malogradas, hasta el punto de caer en la falta de respecto al espectador. Y aunque obviamente no creo que quisieran eso a propósito, sí demuestra poco tacto y deja muy malas sensaciones que pueden nublar sus muchos puntos fuertes.

Empezamos en Alexadria con el suspense de qué pasará con la integración del grupo de Rick, si será pacífica o terminará siendo una absorción violenta. La evolución de la perspectiva del asunto en los diversos protagonistas está bastante lograda, teniendo cada uno sus propias ideas, y además se incluyen nuevos secundarios que enriquecen el conjunto. La obsesión de Rick con los suyos, olvidando que las gentes de Alexandria también deberían ser ahora sus amigos, te mantiene en vilo: ¿recuperará su humanidad o volverá a perderse?

Pero las amenazas externas alteran cualquier curso que pudiéramos esperar. El intento de controlar la horda zombi atascada en las proximidades acaba fatal y deja a todos los que salieron a efectuar ese trabajo al borde de la muerte, y los lobos, una banda de asaltantes dementes, aprovecha el caos para sembrar su ola de destrucción irracional entre los que quedaron en el pueblo. Aquí los guionistas optan, como otros años, por dosificar las historias dividiendo a los personajes en pequeños grupos, parejas o en solitario, dando más tiempo para desarrollar los muchos caracteres que tenemos (y aun así alguno se queda sin el tiempo que hubiéramos deseado) y amplificando la tensión por el destino de cada uno. Vuelve a ser una idea acertada y bastante bien ejecutada, salvo por la cagada que luego comentaré, pero como ocurre todos los años, The Walking Dead arrastra un público masivo, y la inteligencia de la masa no brilla especialmente: sigue habiendo una “horda” de espectadores que sólo quieren acción zombi. Así, aplaudieron los intensos JSS y Thank You (602 y 603), probablemente los mejores capítulos de la serie en cuanto a acción, pero se volvieron a quejar (armando un gran jaleo en las redes) cuando la cosa se volvió más introspectiva. El capítulo centrado en Morgan (604, Here’s Not Here) y el dedicado a Daryl por un lado y Sasha y Abraham por el otro (606, Always Accountable), son igualmente muy completos y emocionantes, pero no satisfacen esas necesidades simplistas e impacientes.

De hecho Here’s Not Here sembró la primera gran polémica, al saltar abruptamente de la acción más espectacular a la tranquilidad más absoluta. Y sí, es un fallo colocar un receso tan drástico en el momento álgido, pero que eso no eclipse la enorme calidad del episodio, otro de los grandes de la serie. Pero ya hablé de él en un artículo reciente, así que me centraré en la otra gran controversia: el destino de Glenn. Este ardid tan poco atinado tiene una categoría semejante, dejar algo en suspenso para pasar a otra cosa, pero con una carga extra de cabreo, porque nos dejaron sin saber si un personaje estaba vivo o muerto. Bueno, en realidad querían hacernos creer que estaba muerto, pero la gente en internet es muy avispada y pronto se sembró la duda. Así pues, nos encontramos con que la burda e irrespetuosa trampa de los guionistas es doble. Primero porque intentan retorcer las normas más básicas de narrativa cinematográfica. Si un protagonista cae entre zombis, lo vemos en el suelo rodeado y sin posibilidad de escapar, grita mientras nos enfocan las tripas esparcidas, tú, como narrador, me estás diciendo que está muerto. Si querías mantener su destino en suspenso hubieras puesto el fundido en negro en un momento de gran peligro pero que no señale nada definitivo, por ejemplo justo mientras cae. Segundo, porque hasta cuatro capítulos después, ¡cuatro semanas!, no vuelven a esa historia… y resulta que sí, se salvó de la forma más cutre y de último momento posible, como en un serial barato, rancio y chusquero. ¿De verdad creían que esto iba a resultar intrigante y emocionante en vez de manipulador e insultante? Por no decir que esto implica que, tras mucho hablar de que aquí puede morir cualquiera, resulta que cada vez queda más claro que hay un grupo de intocables. Y encima uno de ellos es Glenn, el petardo de Glenn y su cansina y forzada relación amorosa con Maggie, quien es un rol mucho más interesante pero está lastrado por esa falta de química entre los personajes. Me llevo quejando de ellos desde el comienzo de la serie. ¡Por favor, matad a Glenn de verdad de una vez por todas!

Volviendo a la trayectoria de la temporada, si este gran fallo no nos ciega hay cosas muy jugosas. La evolución de todos los personajes sigue mateniendo buen nivel, sin tirar por cosas predecibles y jugando bien con los diversos problemas y dilemas de la humanidad tras el apocalipsis. Continúa la lucha entre el intento de sacar adelante una sociedad estable y la supervivencia del más fuerte, sin decaer en interés ni repetir temas. Por ejemplo me pareció fantástico cómo van mostrando hasta dónde llega la resistencia de cada personaje, incluso los más secundarios, cuando las cosas se van poniendo feas; actos en apariencia aislados y sin gravedad, como el robar comida, pueden tirar al traste el sueño de la civilización. En cuanto a los protagonistas principales, me ha encantado el pequeño periplo de Daryl y su encuentro con unos desconocidos; muy interesante es el intento de Abraham de que Sasha no pierda su humanidad mientras no se da cuenta de sus propios problemas, y me gustó cómo va recuperándose; y como indicaba, hay nuevos secundarios que dan mucho juego: la nueva “doctora”, los que dudan sobre las ideas de Rick, el niñato celoso, el crío que no quiere salir de su zona de confort…

Precisamente por tener tantas historias abiertas, todas bastante jugosas, es una pena que el desenlace se disuelva un tanto. Todo lo que se estaba apuntalando se queda en suspenso para la siguiente etapa: si Alexandria sobrevivirá, si Rick abrirá los ojos, qué pasa con la mayoría de los personajes, todos jodidos de una forma u otra… Y claro, tras varios engaños y amagos, pues no se recibe muy bien que al final terminen dejando otra vez los momentos cruciales en el aire. Además hay algunos puntos oscuros, como esas expertas tiradoras (Tara y Rosita) que dejan que un loco secuestre a una joven indefensa, la inverosímil forma en que Deanna decide morir, el que después de tanto forzar la tensión no se explique cómo Rick se escapa de la caravana rodeada (y su mano se cura bien rápido), y la para mí más molesta, la absurda obsesión de Carol, una mujer cabal, muy inteligente y atenta con los suyos, que sacrifica todo para matar a un pobre imbécil. También en el inicio del año hicieron algo raro con un personaje: ¿para qué dedicar ese largo prólogo a la joven Enid si realmente no aporta nada a su personalidad ni su evolución posterior? Y finalmente me molesta otra vez la manía de añadir información crucial en una escena postcréditos; ¿pero qué sentido tiene hacerlo así?

Así pues, de nuevo The Walking Dead es una montaña rusa de aciertos y fallos y de potencial desaprovechado que la mantienen alejada de la gran serie que todavía podría llegar a ser. Por suerte, de nuevo tras ese caos también tiene bastante enjundia, muchos personajes bien explotados y tramos de alto nivel (esta vez incluso alguno memorable) que dejan buenas sensaciones y consiguen una media más que aceptable.

Ver también:
Temporada 5, parte 2.
Temporada 5, parte 1.
Temporada 4, parte 2.
Temporada 4, parte 1.
Temporada 3, parte 2.
Temporada 3, parte 1.
Temporada 2, parte 2.
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

FEAR THE WALKING DEAD – TEMPORADA 1

Fear the Walking Dead
AMC | 2015
Drama de supervivencia | 6 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Dave Erickson, Robert Kirkman, David Alpert.
Intérpretes: Kim Dickens, Cliff Curtis, Frank Dillane, Mercedes Mason, Lorenzo James Henrie, Rubén Blades, Alycia Debnam-Carey, Elizabeth Rodriguez, Patricia Reyes Spíndola, Sandrine Holt, Shawn Hatosy, Colman Domingo.
Valoración:

The Walking Dead se ha convertido en la serie más vista de la historia de la televisión por cable (mantiene 14 millones de espectadores de media) a pesar de su calidad irregular. ¿Cómo no iba a AMC a explotar su gallina de los huevos de oro? Además no sólo el universo planteado permite generar fácilmente historias paralelas, sino que también el propio guionista de los cómics, Robert Kirckman, estaba entusiasmado por colaborar.

Alguno dirá que con sólo seis capítulos no es difícil hacer una temporada de buen nivel, pero recordemos que las de The Walking Dead se dividen en tandas de ocho y ninguna sale realmente redonda, siempre tienen altibajos y fallos importantes. Pero con Fear the Walking Dead se nota un gran esfuerzo por lograr una serie más sólida, tanto en el guion como en la puesta en escena, obteniendo una temporada que supera a cualquiera vista de la serie madre, aunque no sea por mucho y quede por ver si se mantiene a lo largo del tiempo.

Ya el piloto llama la atención a pesar de tirar más hacia un pausado melodrama con toques de intriga que hacia la aventura gore, precisamente porque se toma su tiempo en poner unos pilares sólidos desde los que sustentar la odisea de los protagonistas. La presentación gradual de estos pasa de puntillas sobre algunos clichés necesarios, pues como se busca un drama humano han de tirar por historias realistas (matrimonios rotos, familias peleadas, hijo drogadicto…), y la llegada del holocausto difícilmente puede sorprender porque lo hemos visto mil veces, pero como digo, el esfuerzo de los realizadores se nota en todo momento. Se inclinan acertadamente por ponerte ante personas que parezcan verosímiles, tangibles, y las van introduciendo poco a poco en la situación de desconcierto previa al fin del mundo, para finalmente lanzarlas de lleno hacia la caída de la civilización. El clima de tensión y agobio creciente está muy logrado, y el destino de los personajes llega con intensidad.

De ahí en adelante la serie evoluciona de maravilla, exponiendo tramas sobre supervivencia al límite muy llamativas. Como en The Walking Dead, aquí el peligro mayor es el propio ser humano, pues enfrentado a situaciones extremas es capaz de lo peor. El caos en la ciudad, las revueltas, el gobierno desbordado, el dominio del más fuerte, los conatos de recuperar la sociedad… Constantemente vemos discusiones sobre moral, justicia, venganza, democracia contra anarquía y demás dilemas que sacaría a relucir un ambiente así, Y lo mejor, todas estas historias muestran muy bien ese afán por buscar un relato más consistente. Así, hay numerosas escenas estupendas que transmiten muchísimo mediante silencios (la visita al colegio que abre los ojos a la protagonista ante lo que está pasando realmente), a través de detalles (esta misma mujer pintando la casa como si nada pasara, en un vano intento de volver a la vida normal) y que tiran de lo sencillo pero emotivo (el destino del vecino). Y todo ello se desarrolla en una atmósfera de suspense de muy buen nivel: el peligro acecha en todo momento, tanto por la amenaza zombi como por el hombre, y los personajes están siempre al borde de la locura o desesperación.

Hay que matirzar que queda claro que es una obra sobre cómo la humanidad enfrenta el final de la civilización, porque parece mentira que después de tantas temporadas de la serie madre abordando estos temas todavía haya espectadores que lloran porque no es acción zombi básica sin nada detrás. Casi ningún caminante se ve en el piloto, y claro, ya echaron pestes para todo el año. Pues ellos se pierden una temporada notable llena de drama de buen nivel, intriga constante y lecturas muy atractivas sobre el ser humano.

Otra virtud relevante es la puesta en escena, pues aunque sigue siendo algo convencional y limitada, empieza algo por encima de un listón que The Walking Dead tardó unos cuatro años en alcanzar. Se exponen bien las situaciones más complicadas (atención a la huída entre el caos del tercer episodio), la atmósfera opresiva es muy efectiva, se manejan bien las escenas con muchos personajes en escenarios reducidos (pasan muchas cosas en la casa y nunca da la sensación de ser una serie pobre en recursos narrativos)… Finalmente el otro elemento crucial es el reparto, donde también se nota el cuidado por superar las notables cagadas anteriores, pues por The Walking Dead han pasado actores mediocres y también malos, de hecho pocos han dado la talla realmente. Los veteranos Kim Dickens (Deadwood, Treme) y Cliff Curtis (Trauma, numerosas películas) están excelentes como cabía esperar, y los jóvenes sorprenden con interpretaciones muy sólidas: Frank Dillane (hijo del gran actor inglés Stephen Dillane) consigue un rol entre miserable y lastimero, y Alycia Debnam-Carey saca bastante de la típica adolescente pasota. El resto mantiene el tipo, en especial Rubén Blades como el mejicano sin escrúpulos, aunque merece una mención especial el carismático rol secundario que logra Colman Domingo, aquel vendedor adinerado tan elocuente e inteligente.

Pegas pocas, aparte de que me parece un poco cobarde empezar con tan pocos episodios. Puedo señalar que el quinto pierde algo de fuelle, y que en el final la horda zombi desaparece cuando les resulta conveniente a los guionistas, pero nada más empaña una temporada que ofrece todo lo que debería haber sido The Walking Dead desde un principio pero tanto le costó conseguir y tanto le cuesta mantener. Así pues, démosle la bienvenida y esperemos que no sea un espejismo y siga por buen camino.

PD: Me parece surrealista que hayan contratado y dado crédito a un compositor ya de cierto renombre, Atticus Ross (La red social, Perdida, Millenium 1), para los pocos segundos de música, o más bien de efecto sonoro, que acompañan al cartel de la serie, porque títulos de crédito no tiene. Y seguro que no ha cobrado poco.