THE WALKING DEAD – TEMPORADA 2, PARTE 2.

The Walking Dead
AMC | 2012
Productores ejecutivos: Gale Anne Hurd, Glen Mazzara, David Alpert, Robert Kirkman, Charles H. Eglee.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Sarah Wayne Callies, Laurie Holden, Steven Yeun, Chandler Riggs, Jon Bernthal, Jeffrey DeMunn, Norman Reedus, IronE Singleton, Melissa Suzanne McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson.
Valoración:

Alerta spoilers: Destripo temporada y final, incluidas muertes de personajes–

Los fallos garrafales que impidieron que la primera temporada pasara de ser una producción menor y con muchas limitaciones cuando prometía muchísimo (tanto por temática y estilo como por su excelente capítulo piloto) lejos de atacarse y pulirse en ese segundo asalto se han visto potenciados de forma aún más decepcionante. Las razones son varias, siendo obviamente la principal la falta de inspiración de los guionistas, pero en su favor hay que decir que la gestión realizada por la AMC ha sido pésima. Primero, como ya se iba notando en el año anterior, a base de reducir presupuesto no hay manera de montar tramas ambiciosas. Y aquí han ido al extremo con el recorte: con el mismo dinero querían el doble de episodios. Lo que ha ocurrido, como cabe esperar, es que se han doblado los episodios estirando las historias. Segundo, la salida forzada de Frank Darabont, creador y productor ejecutivo principal, debido a discrepancias con la cadena dejó un hueco notable con la producción ya en marcha. Entre lo que no le dejaron hacer, la falta de dinero para hacer otras cosas, las peleas y su partida, es obvio que la primera parte del año sufre las consecuencias, pues tuvo menos dedicación y recursos. Glen Mazzara, que los fans se han obsesionado con endiosar como un milagroso salvador, no tiene tanto mérito como el que le otorgan por haber levantado ligeramente la segunda parte, pues tenía más tiempo y tranquilidad para desarrollar los guiones y ni aun así consigue que esto sea una buena serie, sólo una más centrada.

Sobre la primera mitad ya me explayé en su artículo. En resumen decía que los personajes perdían aún más definición, y ya eran pobres de por si, y además se diluían todavía más en relaciones triviales y a veces incluso insoportables. El drama de televisión de muy bajo nivel (folleteo adolescente, embarazos absurdos, tríos amorosos mal desarrollados), los discursos morales sin densidad ni inteligencia (bobadas insoportables sobre religión y familia) y la nula presencia de aventura de supervivencia en una situación extrema ofrecieron siete episodios en los que únicamente se salvaba el primero, pues el resto eran entre monótonos y aburridos pero siempre simplones hasta dar pena.

Tras varios meses de parón la segunda etapa se pone las pilas, pero no es como para flipar, porque la base sigue siendo la misma: personajes endebles e historias poco aprovechadas. Desaparecida la trama de Sophie, que sustentaba las más absoluta nada, aparecen historias más interesantes. Los problemas de convivencia con los habitantes de la granja avanzan tras mucho alargar el tema y nos llevan a encontrarnos con un grupo hostil, encuentro que acaba con la toma de un rehén. Esta presencia aporta otras dificultades y debates éticos bastante correctos: ya iba siendo hora de que hubiese conflicto, dilemas gordos, humanos jodiéndose en el caos, la democracia luchando contra la supervivencia más hostil… Disfrutamos de diálogos más consistentes, tramos intensos, drama tangible y emocionante, algo de intriga… Y sobre todo los personajes adquieren por fin algo de vida. Rick y Shane evolucionan hacia algo interesante: el conflicto de la razón y la justicia contra el instinto y la violencia, donde Dale tiene también mucho que decir. El desenlace del asunto no por previsible deja de ser interesante, pues el camino se ha asfaltado bastante bien. Tiene sus fallos, claro está, sus escenas para el olvido, como Shane encerrado en un autobús con muchas salidas, intentando hacernos creer que está en peligro, o la pierna destrozada del preso que se cura en un día, instantes que recuerdan la habitual falta de recursos de guionistas y directores.

Los capítulos 210 y 211 reúnen todas estas tramas y virtudes, convirtiéndose en el punto álgido de la temporada, y los que les rodean también destacan (209, 212). Sin embargo huelga decir que despuntan más porque el resto del año está en una media entre el aprobado raspado y el suspenso que por ser grandes episodios (ni llegan al nivel del piloto). Por desgracia, la remontada vuelve a esfumarse en un cierre de temporada que como el resto del año roza el suspenso, donde vuelven a verse claramente todos los problemas de la serie.

Qué patético resulta el ataque zombi a la granja. Nunca hay sensación de peligro, de que de verdad estén rodeados sin salvación. Los personajes lo dicen, pero no se ve, y claro, cada escena resulta entre poco creíble y ridícula. No me puedo creer que no puedan volver a dar otra vuelta con el coche a mirar si hay gente o a atropellar zombis, ni que un protagonista salga andando de una muerte segura pero el resto lo vean imposible, y desde luego no me trago a estas alturas de la vida lo de las escopetas y otras armas de cincuenta tiros. No importa nada que mueran algunos secundarios, pues no transmitían nada y es descarado que los escritores se los quitan de en medio para no cargar con ellos; sólo la caída de Dale episodios atrás causa impresión. Además no faltan unos pocos y cutres debates éticos y religiosos ya vistos de sobra en capítulos anteriores (la familia, la fe…). Y para rematar nos topamos con la aparición de un mago con catana en una escena que resulta una fantasmada del quince, más un plano final que por lo visto se entiende si has leído el cómic, pero si no resulta absurdo, porque no se sabe qué quieren decir con él. Pero lo peor, lo peor de todo, es que en los últimos minutos destrozan de un plumazo un personaje: la reacción de Lori ante la muerte de Shane no puede ser más incongruente con la trama montada alrededor de ella en los últimos capítulos. ¡Si ella fue la principal instigadora de la idea de que Shane era un peligro que necesitaba ser erradicado! Pocas veces he visto un agujero de guión tan grande, tan patético, tan vergonzoso. Así pues, el episodio de final carece de drama, intriga, emoción y fuerza; sólo podía soltar quejas, preguntas y aspavientos mientras lo veía.

La pésima puesta en escena y la infame labor de los actores que se observa en toda la temporada y toda la serie ya la he ido comentando. La fotografía de televisión de hace veinte o treinta años, la escenificación no pobretona sino pésima, las escenas de acción risibles… Pero nada destaca tanto como la insoportable interpretación del trío protagonista: Sarah Wayne Callies como Lori consigue hacer de un personaje mediocre algo odioso, Andrew Lincoln como Rick tenía cierto carisma, pero en su discurso final y otros momentos clave se ve que tiene cero dotes interpretativas, y Jon Bernthal como Shane es para echar de comer aparte, pues resulta uno de los peores actores que he visto en mi vida; en su escenas finales, donde más tendría que esforzarse, se limita a abrir cada vez más la boca y a tocarse la cabeza en un tic cansino. Del amplio reparto sólo valen la pena Laurie Holden como la fuerte Andrea (la actriz tiene bastante experiencia y buenos papeles, como el de La niebla), Jeffrey DeMunn como el sabio Dale y Sctott Wilson como Hershel, el padre de la familia de la granja, ofreciendo sobre todo los dos últimos un recital que debería suponer una lección para los demás intérpretes (y para el director de casting).

Aunque la evolución de la trama y de los personajes, y la media global de episodios ha mejorado, desde luego no apunta muy alto y queda lejos del potencial que tiene. Por ello me resulta muy sorprendente que, aparte de que la serie sigue arrastrando audiencias de récord aunque todo el mundo se metía con ella, ahora repentinamente se ha vuelto a aclamar con entusiamso desdemedido (olvidando todas sus grandes limitaciones) por unos pocos episodios decentillos y un final sensacionalista.

La seguiré viendo porque el género me atrae y por la fuerza de la inercia alimentada por tenues esperanzas en que remonte, aunque es más probabble que me vuelva a arrepentir.

Ver también:
Temporada 2, parte 1.
Temporada 1.
Episodio piloto.

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