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THE WALKING DEAD – TEMPORADA 5, PARTE 1

AMC | 2014
Aventuras, drama | 8 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Scott M. Glimpe, Greg Nicotero, Gale Anne Hurd, David Alpert.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Chad L. Coleman, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lawrence Gillard, Michael Cudlitz, Josh McDermitt, Seth Gilliam, Alanna Masterson, Christine Woods.
Valoración:

Alerta de spoilers: Repaso a fondo la trama y algunas muertes.–

Empezamos con los caníbales de Terminus. Como cabía esperar nuestros protagonistas se escapan, y como también se veía venir es un episodio de acción intensa. Debería haber mostrado más intriga, pero ahí falla bastante al no saber forjar inquietud por el destino de los protagonistas. Escenas tan cutres como la de su ejecución interrumpida o la facilona redención de Carol echan por tierra ese aspecto.

Pero al menos no es un final cerrado donde se pasa a otra cosa sin más, sino que, primero, deja secuelas en los personajes, y segundo, todavía hay supervivientes que atosigarán al grupo en su huida. El final de Bob es impactante, y la aparición del cura muy interesante (en especial por la gran interpretación de Seth GilliamThe Wire-). Además la pausa en la iglesia dura poco, porque enseguida continuamos con las tramas pendientes: el destino de Beth y la búsqueda de la cura en Washington.

La estancia de Beth en el hospital, como prisionera más que invitada, produce bastante congoja. Para los pocos capítulos con los que contaban se han montado otra distopía postapocalíptica inquietante y que en ningún momento recuerda a la del gobernador aunque el objetivo sea el mismo: subyugar a la población con una falsa realidad y fingidas esperanzas. La pequeña dictadura del grupo de policías es oscura e inestable, y Beth cuelga de la cuerda floja en cada capítulo, transmitiéndose bien al espectador el temor por su destino. El tramo final aborda su intento de rescate, que da bastante de sí en la evolución de los personajes (incluyendo los habitantes del hospital, algunos muy atractivos: la policía que dirige el cotarro, el médico, el joven amigo), pero que carece de garra en cuanto a contenido y acción. De hecho, el golpe de efecto final puede considerarse sensacionalista, porque está claro que los guionistas se cargan a uno de los favoritos del público para forzar la conmoción; aunque también es cierto que funciona en el sentido de seguir remarcando que aquí puede morir cualquiera.

Por el otro lado, se hace patente que la cohesión del grupo no es tan sólida como quisiera Rick, pues está el sueño de Washington, donde el tipo raro de Eugene afirma que puede ayudar a encontrar la cura. El carisma de Abraham (que emerge principalmente del actor Michael Cudlitz) y el juego casi de parodia que se traen los guionistas con el friki de Eugene sustenta la parte de los que quieren seguir ese camino, donde hay caracteres que cada vez tienen menos valor: los cansinos Maggie y Glenn. El giro con Eugene es brutal, y supone un punto de ruptura para los personajes muy logrado.

En la parte de Rick, él y su hijo son los aburridos, y Carol, Daryl y en menor medida Tyreese quienes mantienen el interés. La búsqueda de Beth da para una buena aventura de supervivencia, recordando lo peligrosas que son las ciudades, tanto por los muertos vivientes como por los humanos. Pero como decía, al final se desinfla en un cierre de temporada de mucho hablar y poco hacer que intenta basarse únicamente en una sorpresa trágica. Su falta de garra sin embargo no empaña los capítulos previos, algunos bastante buenos.

Esta mitad de temporada termina suponiendo un punto y aparte completo, porque no queda una trama abierta como en etapas previas o como la que dio comienzo a esta. Lo único que sé es que la veré. Ya sé que no va a conseguir llegar a más de lo que ha dado estos dos últimos años, pero con eso basta para tener un buen entretenimiento. Soñar con una gran serie a estas alturas es absurdo, sólo queda esperar que no vuelvan a dar un patinazo.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
-> Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

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THE WALKING DEAD – TEMPORADA 4, PARTE 2

AMC | 2014
Drama, zombis | 8 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Scott M. Glimpe, Greg Nicotero, Gale Anne Hurd, David Alpert.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Chad L. Coleman, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lawrence Gillard, Michael Cudlitz, Josh McDermitt.
Valoración:

Alerta de spoilers: Obviamente no se recomienda leer si no la has visto.–

El ataque del gobernador da pie a un nuevo cambio de juego. The Walking Dead inicia otro ciclo, y en este definitivamente se ha asentado como una buena serie. Y ya sé que he dicho esto más de una vez, pero es que sigue sorprendiéndome para bien. Con el sueño de una vida sedentaria destruido, nuestros protagonistas salen en desbandada en grupos pequeños o incluso en parejas. El actual showrunner, Scott M. Glimpe, se marca otro órdago de cuidado después del comentado periplo del Gobernador (muy atractivo a pesar de que bastantes espectadores no supieron apreciarlo): centrar cada capítulo en uno de esos grupos, o como mucho en dos. Difícil mantener el ritmo y el interés, complicado gustar a todos los seguidores por igual… Pero lo consigue con creces. Salvo las críticas absurdas a Still (412), probablemente el mejor episodio de la nueva etapa y que muchos han puesto a parir (mientras al resto no, a pesar de estar en la misma onda), la gente ha recibido bastante bien este arriesgado estilo. La razón es clara: por fin se ha dedicado tiempo a explorar a fondo cada personaje. Ya era hora, que estamos en la segunda parte de la cuarta temporada. Hasta los que parecían de pegote ganan atractivo al adquirir profundidad: Beth resulta encantadora, Michonne ya no es sólo la tipa molona de la catana y los demás secundarios no son sólo figurantes.

El relato de cómo Michonne acaba con los zombis “amaestrados” es escalofriante, y su encuentro con una casa con una habitación para niños muy triste. A partir de ahí es fácil entender la conexión con Carl. La reaparición de Carol no sorprende, pero el capítulo dedicado a las dos niñas es muy intenso. Que la chavala estaba fatal de la cabeza y terminaría haciendo daño a alguien se veía venir, pero yo esperaba que hiriera a Carol, no que se cargara a la hermana. El momento es espectacular, duro y demoledor como debe ser una serie que narra los peores momentos de la humanidad. Y la situación permite el perdón de Tyreese a Carol, otra escena de gran fuerza.

Daryl sigue creciendo, siendo de hecho desde hace años el más atractivo de todos. Su individualidad se diluye ya por completo por el sentimiento de pertenencia al grupo. El citado Still es delicioso, dos personajes completamente perdidos reencontrándose consigo mismos y uniéndose para superar la adversidad tras dejar atrás definitivamente todos los fantasmas internos. Pero el secuestro de Beth destruye el idilio, y Daryl cae momentáneamente en un grupo de desalmados egoístas. ¿Desharán lo que había andado o conseguirá sobreponerse? Que no deje tiradas a las víctimas de ese grupo es la respuesta. En cuanto a Beth, desde que dice que no piensa llorar más me tuvo ganado después de temporadas donde era una secundaria de adorno. Decide dejar de ser una niña para vivir mirando hacia adelante.

Maggie y Glenn me gustan menos, y la obstinación cabezona por encontrarse el uno al otro no termina de funcionar como historia romántica (de hecho el reencuentro en el túnel no es nada emocionante), pero enriquecen su presencia con un nuevo grupo de secundarios. El militar que no es sólo un flipado de las armas y de la misión y el nerd antisocial evolucionan muy bien; además prometen una buena trama de cara al futuro (el tema de conocer algo de la enfermedad) y aportan una pizca de humor: el friki se marca unas frases gloriosas, donde se roza la parodia pero sin patinar. Sasha y Bob por un lado y la dulce Tara por otro son relativamente nuevos y todavía no me han ganado por completo, pero por ahora van bien encaminados, y su aventura de supervivencia, enfrentados tanto a ellos mismos como a la situación, es efectiva.

Por primera vez The Walking Dead consigue que me interese por los personajes hasta el punto de que me inquiete el porvenir casi todos, salvo Rick, que sigue siendo bastante limitado, sobre todo por culpa del penoso actor (el momento en que amenazan al hijo es de vergüenza ajena), y la cansina pareja enamorada, que aparte de amorío ñoño no da mucho más de sí. En cuanto a la trama seriada tenemos lo de Terminus (la terminal). Está claro que el viaje por las vías es una excusa para mostrar el viaje interno de los personajes, pero el ofrecer un destino concreto siempre viene bien para tener un punto sobre el que hacer girar los acontecimientos. Terminus se presenta inquietante, pues a estas alturas todos estamos acostumbrados a esperar lo peor, y de hecho resulta ser una trampa.

El último capítulo no es espectacular, la dualidad entre el Rick duro y el Rick civilizado queda demasiado remarcada, con flashbacks a todas luces innecesarios, puestos ahí para forzar la lágrima fácil rememorando personajes fallecidos, y el desenlace es algo predecible (sabemos que saldrán de ahí), pero tampoco es que hubiera muchas formas de terminar la temporada reuniendo a la gente y dando un cierre abierto e impactante. Además el tema de la secta caníbal pone de manifiesto de nuevo que el hombre sigue siendo el peor enemigo del hombre, y trata otro de los muchos temas interesantes que un apocalipsis de la humanidad puede ofrecer. No será un gran episodio final, pero la cohesión y calidad de la temporada (ambas partes, en esta ocasión no hay irregularidad) son más que suficientes para esperar con interés el próximo año.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
Temporada 4, parte 1 (2013)
-> Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)

THE WALKING DEAD – TEMPORADA 4, PARTE 1

AMC | 2013
Drama, zombis | 8 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Scott M. Glimpe, Greg Nicotero, Gale Anne Hurd, David Alpert.
Intérpretes: Andrew Lincoln, Steven Yeun, Chandler Riggs, Norman Reedus, Melissa McBride, Lauren Cohan, Emiliy Kinney, Scott Wilson, Chad L. Coleman, Danai Gurira, Sonequa Martin-Green, Lawrence Gillard, David Morrissey, Alanna Masterson.
Valoración:

Alerta de spoilers: Cito las tramas y muertes importantes de estos ocho capítulos.–

El primer arco importante de la temporada es la enfermedad que asola la prisión donde tan seguros se sentían los protagonistas. La idea en si no es muy prometedora, y de hecho no da en sí misma una gran historia, pues aunque sea una serie donde puede morir cualquiera no hay mucha sensación de peligro. La trama es una excusa para lanzar otras aventuras, para meter acción y mover personajes. El caos que surge cuando los muertos se levantan en las celdas da un buen espectáculo, y el viaje de un grupo en busca de medicamentos vuelve a meternos en el género de la supervivencia zombi de forma bastante eficaz. Lo único algo forzado es el poco empeño que parecen poner en limpiar de zombis las verjas, y eso que temen mucho que terminen cediendo; además, cuando ocurre vemos que incluso un niño con metralleta es capaz de repeler la horda. Por suerte, en las demás escenas los zombis sí causan la impresión esperada: el asalto al supermercado es impresionante, la horda enorme con que se topa la expedición acojona, y otras pequeñas historias y problemas salpican el relato aquí y allá con bastante acierto.

Resulta sin duda un tramo no especialmente trascendente, pues no se abordan grandes temas y dilemas, pero el ritmo no da respiro y los personajes sufren de lo lindo, con lo que resulta entretenidísimo. El misterio de quién mata a dos infectados en secreto para intentar evitar la propagación siembra además la sombra de la locura entre los personajes. La resolución de esta trama es magnífica: Rick, que había madurado dejando la toma de decisiones en un consejo más o menos democrático, tiene la cabeza despejada y actúa con determinación contra su nueva política: no puede sacar a la luz la decisión de Carol, el precio a pagar puede ser la destrucción del grupo. El exilio para ella es la opción que le impone. Muy bien se trabaja también la respuesta de Daryl: sufre, pero lo acepta, pues también ha crecido mucho como persona.

El segundo arco del año es la reaparición del Gobernador. Los guionistas se arriesgan mucho con esta parte, y salen muy bien parados. Reservar dos capítulos de ocho a mostrarnos el viaje redentor de un personaje secundario parece un suicidio artístico, pero funciona de maravilla. El Gobernador es un personaje enorme, y la historia en que lo sumergen resulta fantástica. Caído en desgracia, habiendo perdido todo lo que quería y sin meta en la vida, deambula hasta que el destino le pone delante una oportunidad de renacer. Lo hace, y se llega a sentir empatía por él e incluso a perdonar sus enormes pecados anteriores, tan fascinante es el personaje. Pero los guionistas van de cabrones también, y mueven las circunstancias de forma que el mal emerge de nuevo. Vuelve a convertirse en un dictador vengativo, abandona inconscientemente a sus seres queridos buscando la revancha más irracional.

El capítulo final es estupendo, probablemente el mejor de la serie (y el primero de la temporada es muy bueno también). Inquietante y tenso, espeluznante a ratos, trágico cuando cae Hershel (aunque sea de forma previsible) y espectacular cuando la batalla empieza. La única pega es que la resolución del conflicto cojea un poco: el grupo atacante tenía todas las de ganar y pierde no se sabe cómo, la muerte del Gobernador es demasiado peliculera, y la desaparición del bebé (está clarísimo que alguien lo ha cogido, si no hubiéramos visto el hecho) es demasiado sensacionalista.

Hay quien dice que si el Gobernador iba a terminar como en la tercera temporada se podrían haber ahorrado todos estos capítulos y matarlo allí… Se ve que hay quien se queda en la superficie, quien no entiende nada de lo que está viendo. Entonces no habríamos asistido a esta excelente evolución paralela de Rick y el Gobernador, de la supervivencia en plan dictadura contra la sabiduría de dejar paso a la democracia, que ha sido tema central de la serie casi desde el principio. Ni hubiéramos visto el logradísimo y emotivo viaje interior del Gobernador, donde se muestra como los humanos somos capaces de lo mejor y lo peor según las circunstancias, y como a veces estas nos superan y perdemos todo rastro de humanidad.

La temporada apunta maneras con esta primera parte tan completa. Le ha faltado algo de contenido en cuanto a los muchos temas con enjundia que se pueden sacar del género, pero se oculta bastante bien porque en lo relativo a la aventura de supervivencia la acción es constante y la evolución de personajes ha estado francamente bien. El recuerdo nefasto de aquella casi insoportable segunda temporada está cada vez más lejos.

Ver también:
Episodio piloto (2010)
Temporada 1 (2010)
Temporada 2, parte 1 (2011)
Temporada 2, parte 2 (2012)
Temporada 3, parte 1 (2012)
Temporada 3, parte 2 (2013)
-> Temporada 4, parte 1 (2013)
Temporada 4, parte 2 (2014)
Temporada 5, parte 1 (2014)
Temporada 5, parte 2 (2015)
Temporada 6, parte 1 (2015)
Temporada 6, parte 2 (2013)
Temporada 7, parte 1 (2016)
Temporada 7, parte 2 (2017)