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THE GOOD WIFE – TEMPORADA 5

CBS | 2013
Drama, suspense | 22 ep. de 44 min.
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Zack Grenier, Jess Weixler.
Valoración:

Alerta de spoilers: Hay spoilers en cantidad, incluida la muerte de algún personaje principal.–

O cómo cargarse una temporada que iba camino de ser perfecta, el culmen de la maduración de la serie y probablemente una de las grandes del año.

Empezamos con la intensa trama de la fuga de abogados jóvenes hartos del ninguneo de los socios, instigada por Cary y donde termina apuntándose Alicia también. El otro interés de este grupo es claro: el crecimiento personal, cumplir el sueño de formar un bufete propio. Siendos estos dos los más implicados, llevará su nombre, Florrick-Agos. Pero los inicios no son fáciles. La escapada se hace en secreto para captar clientes y empezar con fuerza para estar en condiciones de resistir el esperable intento de Lockhart-Gardner de aplastarlos. Por ello este tramo inicial está lleno de tensión, tiras y aflojas, puñaladas, miedos, secretos… Finalmente el pastel se descubre y la situación estalla a lo grande. Hitting the Fan (505) supone el mejor episodio de la serie y uno de los más memorables del año televisivo, una bomba construida con gran precisición mediante una trama bien trabajada a largo plazo y un clímax que la aprovecha al máximo.

La siguiente etapa es igual de fascinante. La guerra abierta es brutal, Alicia y Cary dan todo lo que pueden ante el rebote implacable de Diane, David Lee y sobre todo Will, quien se endurece ante la traición y se marca nuevas y ambiciosas metas: crecer hasta ser el bufete más grande y poderoso. Se exprime muy bien a los personajes, sacando el lado oscuro de todos ellos, donde destaca la madurez de Alicia, su tremenda fuerza ante los envites de abogados tan experimentados como sus mentores Will y Diane. Roces, tretas, peleas, trampas… Nunca The Good Wife había sido tan valiente, decidida y espectacular.

Pero entonces llegamos al capítulo número quince, Dramatics, Your Honor. Resulta que Josh Charles, quien interpreta a Will, quería dejar la serie. Y los showrunners le convencieron para que estuviera un buen tramo para desarrollar una salida digna para el personaje. Pero resulta que hacen lo contrario a eso. Lo lógico es que se hubieran trabajado una trama que llegara a un desenlace concreto, fuera trágico, sorprendente o más suave. Por ejemplo lo más coherente con lo visto en la serie era que dejara el bufete para irse a otro más grande (habla de Los Ángeles en algún momento), lo que además dejaría la puerta abierta para alguna aparición estelar. Y si querían que muriera, lo mismo, sólo tenían que escribir algo coherente donde el desenlace encajara con lógica. Pero hacen lo único que no deberían hacer, rompen los límites de la serie, juegan al fuego artificial chusquero, al giro de culebrón a lo Anatomía de Grey en una serie que está a años luz de ese estilo. Van y lo matan de golpe sin venir a cuento, sólo por colar el giro sensacionalista de tener un protagonista principal muerto.

Pero lo peor es que en realidad no es sólo eso, porque entonces se ve que todo lo que se iba desarrollando es un enorme “y si…” que desaparece al esfumarse el personaje. Es decir, sabían que podían montarse las tramas más exageradas, porque con un chasquido de dedos harían un Poochie (Los Simpson) y todo se volatilizaría sin más. Así se entiende que fueran tan valientes con los frentes abiertos y la evolución rápida y drástica de Will, y desde luego ya no parece que lo sean tanto: podían hacer lo que quisieran, que habría un reset que eliminaría lo andado. Como en los peores capítulos de Star Trek: la nueva generación. Y para colmo me temo que el desastre, o más bien la trampa, se extiente a las tramas gordas del año. La investigación de NSA, el trío amoroso (Alicia, Will, Peter) y el posible fraude electoral de Peter son eliminados también de golpe. Vamos, que no sabían cómo acabarlas (ya estaban estiradas y dando vueltas en círculos) y aprovechan el momento para deshacerse de ellas con todo descaro.

La historia de la NSA venía siendo intrigante y prometía salir por donde menos se esperaba. El jaleo de las papeletas amañadas auguraba una catástrofe para el mandato de Peter que salpicaría también de lleno a Lockhart-Gardner y obviamente a Alicia. ¿Cómo acaba todo esto? ¿En una trama bien trabajada, con esfuerzo y sudor por parte de los personajes, con suspense y giros inteligentes? No, todo es borrado sin disimulo con algunos de los giros más cobardes que he visto en una serie. El asunto de la NSA se aparca hasta casi parecer olvidado, y acaba con una vulgar llamada de teléfono tras retomarse el tema en un capítulo muy flojo. Lo de las papeletas es más bestia: voló junto a Will sin que se vuelva a mencionar el tema. Vergonzoso, un insulto enorme a la inteligencia del espectador.

También aprovechan para dar fin al triángulo amoroso en tensión, uno de los puntos más débiles de la serie, el clásico sí pero no que sólo avanza tímidamente en los finales de temporada para luego ser puesto en cuarentena indefinidamente. Pero también lo hacen fatal, como si después de todo el tiempo que han tenido no hubieran planeado nada como es debido. De repente, sin razones claras (no puede ser sólo porque echa de menos a Will), Alicia rompe sin miramientos con Peter. Su relación iba bien en la temporada anterior, pero como suele pasar lo aparcaron de nuevo en el inicio de esta, y cuando tienen que enfrentarse de una vez a ello, ¡también lo borran sin más! Queda fatal, precipitado e inverosímil. El amor que renacía, el respeto y entendimiento mutuo que habían forjado, el punto de conflicto que podría reaparecer con el tema de las urnas manipuladas… todo tirado a la papelera. Ahora como si se deshacen también de Peter, ya no sirve para mucho.

Para colmo el capítulo en cuestión es horrendo, el peor de la serie de largo. Vacío y simplón, carece de un clímax creciente. Vamos, que ni siquiera se esfuerzan por rellenar con algo interesante el tiempo muerto hasta el truco final. Otra cosa que me ha dolido es que casi todos los espectadores se han tragado esta bobada sensacionalista y sobre todo esta trampa argumental barata sin pensar en lo pobre que es el recurso y en lo feo que está cómo han hecho borrón y cuenta nueva con las tramas más llamativas. Qué lástima lo bajo que ha caído la serie y lo fácilmente que han colado la jugada.

Sólo una cosa buena sale, y es que parece que intentan trabajarse las consecuencias en el bufete y el resto de personajes… Pero en eso no están finos. La parte en que Lockhart-Gardner se desangra es obvia y el duelo de Alicia muy convencional. Y por desgracia en lo que queda de temporada no volvemos al punto anterior al desastre, sino que la cosa va cuesta abajo y sin frenos. Como previo al final tenemos algunos casos aislados que no están al nivel alcanzado con anterioridad, sabiendo a rellenos baratos. Y el desenlace del año también se queda a medio camino, intentando por un lado dejar huella con nuevos giros y por el otro yendo con demasiado cuidado, pisando demasiado delicadamente. En el primer punto está la forzadísima situación entre Alicia y Cary, dos personas siempre prudentes y educadas a las que es imposible sacar de sus casillas, y que de repente se pelean, gritan y odian como si llevara tiempo mascándose una situación insostenible, cuando no es así. Todo por forzar un final impactante. En el segundo punto tenemos que el destino de Diane es muy evidente desde mucho antes, porque la situación se dirige claramente hacia ello a pesar de los intentos de dismularlo amagando otra vez con nombrarla fiscal o juez.

Vuelvo la vista atrás para ahondar en otros aspectos que llaman la atención en esta etapa. Kalinda no da nada de sí otra vez. Después de lo carismática que resultó en los primeros años se estancó como secundaria repitiendo patrones y sirviendo para poco más que un personaje comodín. Además se ve que la actriz que hacía de contacto en el FBI (y ponía un poco de erotismo lésbico apto para conservadores -es decir, miraditas y escenas de cama en las que sólo se ven sábanas-) no estaba disponible, y se buscan una sustituta clónica con todo el descaro del mundo. Otro fallo reincidente es la obsesión por meter un personajillo malvado en la órbita de Kalinda (quizá esto forme parte de ese erotismo cutre). Esta vez tenemos a ese nuevo investigador que parece venir de la mafia, un personaje tan malogrado y cansino como su exnovio. A cambio de estos patinazos perdemos secundarios muy interesantes: ¿qué pasa que les cuesta tanto mantener algunas figuras interesantes? Los roles de Amanda Peet y Maura Tierney que tan atractivos resultaban desaparecieron sin más. Y Melissa George podría haber dado más de sí, su trama es muy sosa. Por otro lado los hijos de Alicia siguen perdiendo protagonismo, quedando como eficaces suplementos para las historias políticas y dejando de lado las tonterías adolescentes. Y finalmente los característicos roles recurrentes (jueces raros, abogados característicos, las madres de Alicia y Peter) están ahí, aunque con tanto jaleo no hay tanto tiempo para ellos. Los que más presencia tienen son Michael J. Fox como el enemigo que ahora ataca desde dentro (forma parte de la forzada salida de Diane) o la loca y encantadora Elsbeth Tascioni (Carrie Preston).

En estas condiciones la temporada resulta demasiado irregular como para hablar de un buen año. Sí, inicialmente el viaje estaba siendo muy intenso y atractivo, pero el punto de inflexión se maneja fatal y de ahí en adelante no saben retomar el rumbo, y sobre todo, sabe a engaño la forma en que lo usan para deshacerse de tramas complicadas, las que precisamente parecían subir el nivel de la serie. Así pues, por muy emocionante que fuera, resulta que no era más que humo. ¿Estamos ante el inesperado salto del tiburón de la serie?

Ver también:
Temporada 1 (2009)
Temporada 2 (2010)
Temporada 3 (2011)
Temporada 4 (2012)
-> Temporada 5 (2013)
Temporada 6 (2014)
Temporada 7 y final (2015)

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 4

CBS | 2012
Drama, suspense | 22 ep. de 44 min.
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy, Ridley Scott, Tony Scott.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Makenzie Vega, Graham Phillips, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Zack Grenier.
Valoración:

La maduración de Alicia es paralela a la maduración de la serie. Ya han quedado atrás esos inicios donde me quejaba de que el personaje estaba aletargado y las tramas seriadas eran algo cobardes. Cada año que pasa el personaje se ha mostrado más activo, más complejo, sumergiéndose en tramas más movidas y problemas más atractivos. A la vez, la serie ha encontrado un buen equilibrio entre los casos del día y las historias largas, sacando gran provecho de los también excelentes personajes secundarios.

Las crisis en el bufete siguen siendo lo que más juego da. Ahora les azota la caída de la economía, y se ven obligados a abandonar un par de plantas del edificio, a reducir plantilla, a ahorrar costes por todas partes… La tormenta coge a Alicia de por medio, sea salpicándole con problemas varios (el auditor es un tipo extraño y nadie confía en él) o asustándola con responsabilidades inesperadas: la propuesta de hacerla socia le atrae aunque sea una jugada desesperada del bufete por encontrar capital. En cuanto a la relación en tensión con Will, esta temporada no tengo quejas, han sabido mantenerla apartada mientras los personajes seguían con sus vidas, y cuando ha vuelto a despertar la pasión ha resultado creíble y no forzado; además las dudas de Alicia ya se exponen claramente, no como en los dos primeros años de la serie, que no se sabía lo que la movía y qué la afligía. Es entendible también que vuelva con el marido, y se juega muy bien con la ambigüedad de su elección: ¿lo hace por mantener vivo el sueño de una familia o porque realmente lo ama y lo perdona?

Pero no solo de Alicia vive la serie, porque sin Diane y Will esto no sería lo mismo. Sus ambiciones se ven algo frustradas con el bache actual, pero su determinación no se ve afectada. Todo el jaleo en el bufete da un montón de tramas llenas de tensión y dificultades: no hay respiro, casi trabajan más en la supervivencia que en la abogacía. Las elecciones, con Peter y Eli, también se aprovechan muy bien en esta sesión. Las excentricidades y manipulaciones de Eli siguen dando juego, la petarda de la madre de Peter es cansina pero de forma divertidísima, y Peter ya tiene el protagonismo que merece después de estar casi siempre más olvidado de la cuenta.

Cary, que este año ha visto bastante reducido su protagonismo, salta de nuevo a primer plano cuando se harta de ser ninguneado (el colmo es que no lo hicieran socio como a Alicia) y empieza a formar su propio bufete, historia realmente interesante que promete dar mucho juego en el futuro, sobre todo cuando la temporada cierra con Alicia optando por seguirle. Dos nuevas secundarias muy interesantes hacen acto de presencia. La abogada militar que asqueada del cuerpo tras sufrir abusos sexuales se pasa a la abogacía civil, interpretada por Amanda Peet, resulta entrañable (primero por su historia triste, después por lo rápido que levanta la cabeza) y la amistad con Alicia da buenos momentos. Hablando de amistad, es muy interesante también la dinámica con Maddie Hayward (Maura Tierney), otra que relación que pasa de fría a caliente según los conflictos laborales que surgan (la primera compite como abogada, esta compite contra su marido).

Los casos del día a día también ganaron con el tiempo, dejando atrás la sensación de que son historias que despachar y olvidar, y a estas alturas la mayor parte son fantásticos y algunos magníficos. Cuando no tocan temas de actualidad son relativos a secundarios recurrentes (como el capo de la droga) o se montan historias realmente originales (el juicio con el juez de instrucción -en el forense-, la paranoia con el comité olímpico). Como es también marca de la serie todos se desarrollan con un ritmo vertiginoso, una habilidad extraordinaria para mantener en juego un montón de personajes y ubicaciones… y en otra de esas mejoras palpables hace ya tiempo, no se ven resoluciones forzadas, de hecho suelen tener buenos finales, y no siempre favorables a los protagonistas.

Este año pasan tantas cosas que se echan de menos otras: los abogados estrafalarios que pululan el universo de la serie ven muy limitadas sus apariciones. Por supuesto tenemos algún un caso con el malvado Michael J. Fox, y no falta otro con la loca pelirroja, pero salen poco y faltan otros. Los jueces tienen más presencia, porque son inevitables, y son todos tronchantes. No me olvido de los hijos de Alicia: salen lo justo para un par de historias secundarias bastante correctas y ya está, aunque aun así tenemos que tragarnos algo de la moralina barata de la que gastan en USA relativa al sexo y amores de adolescentes.

Pero este año también arrastra una historia fallida realmente horrible: la del marido de Kalinda. En serio, ¿en qué pensaban los guionistas? El personajillo es absurdo, completamente inverosímil, y la relación con Kalinda es sencillamente ridícula. Y por desgracia es una historia larga e insistente. Kalinda no gana interés hasta que contratan a otra investigadora y se pica por los aumentos de sueldo.

The Good Wife cada vez es mejor serie, y todavía tiene potencial para muchísimo más. Aunque sea poco a poco va superando las barreras impuestas y autoimpuestas (por la cadena, por los guionistas, por el género y estilo elegidos) y madura a ojos vista. Su existencia además da para una pequeña reflexión. Es una pena que en los noventa el referente de los canales en abierto fueran series como Urgencias, que a principios del nuevo milenio fuera El Ala Oeste (todavía con Urgencias coleando con mucha vida, por cierto), y que ahora el panorama esté copado por procedimentales vacíos y lo más cercano a un gran drama sea The Good Wife. Es sin duda una buena producción, pero sigue bastante lejos del nivel de las citadas, del nivel que dio la televisión en abierto no hace mucho. Pero es la situación que nos ha tocado vivir: los canales privados cada vez son más arriesgados con sus productos y más cuidadosos en cuanto a la calidad, porque la competencia es feroz y su público cada vez más exigente, mientras que el público mayorista está cada vez más alineado y estancado y las cadenas son cada vez más cobardes, formándose un círculo vicioso lamentable. El capítulo que parodia el uso de palabras malsonantes y su censura es muy descriptivo de esta situación: la serie se ríe de las limitaciones en su libertad pero es a la vez consciente de que no puede ir demasiado lejos.

Ver también:
Temporada 1 (2009)
Temporada 2 (2010)
Temporada 3 (2011)
-> Temporada 4 (2012)
Temporada 5 (2013)
Temporada 6 (2014)
Temporada 7 y final (2015)

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 3

CBS | 2011
Drama, suspense | 22 ep. de 44 min.
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Makenzie Vega, Graham Phillips, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Zack Grenier.
Valoración:

Decía en la segunda temporada que mi temor a que el estilo de procedimental engullera un drama con tanto potencial se había acrecentado ligeramente. Las tramas repetitivas, con secciones de obligado cumplimiento en cada capítulo (las visitas de Kalinda a Cary son el mejor ejemplo) y la supeditación de la trama seriada al caso del día frenaban la evolución de historias y personajes. Sí, se veía bastante inteligencia y buen hacer en los guiones, pero siempre me daba la impresión de que la narración estaba demasiado encorsetada en unos parámetros muy estrictos. Pero con este tercer año para mi sorpresa las cosas han cambiado para bien.

La estructura de los episodios sigue obedeciendo a unos patrones bien visibles, pero no agobian al desarrollo de la trama. Las visitas al juzgado, las investigaciones de Kalinda, la estructura de los casos… todo se torna más flexible e impredecible, permitiendo más movilidad en historias y protagonistas. Además, la ya larga lista de secundarios permite cimentar un microcosmos muy interesante, donde jueces, abogados, investigadores y otros salen y entran de escena aportando un entramado de caracteres cada vez más completo que da mucho juego.

El estancamiento de la figura principal, Alicia, se desvanece casi por completo, pues por fin se muestran con claridad sus pensamientos, dudas y esperanzas y se pone en movimiento con numerosas acciones y planes. La tentación de irse a otro bufet para tener más tiempo y dinero (y no a uno cualquiera, sino al de Michael J. Fox, que encarna a un abogado que se puede considerar su archienemigo), la búsqueda de un nuevo hogar, las peleas con la suegra… Incluso la trama amorosa, antes lenta y muchas veces dejada de lado, avanza mejor y con mayor verosimilitud: los problemas de la relación con Will y el acercamiento al marido son muy interesantes. Igualmente, los casos, con la rivalidad con roles recurrentes, siempre dan buenas aventuras.

En el bufete el año anterior vimos grandes problemas que ponían en peligro a la firma, y aquí la lucha por sobrevivir no es menos intensa. El acoso a Will, que tuvo un desliz en el pasado, se desarrolla de maravilla, con gran uso de la tensión y una exposición magnífica de cómo afecta el asunto a todos los protagonistas. Además, su ausencia temporal abre la veda para ocupar su puesto, con Eli y David Lee (otro que gana protagonismo muy bien) a la cabeza. Sobre Eli, esta vez en su sección ha habido menos enjundia. El tema con su exmujer no me llenó nada y al estar sin campaña no pinta mucho en el bufete. No es hasta esa guerrilla interna cuando remonta.

Los hijos de Alicia tienen cada vez menos presencia, y esto es para celebrar, porque las aventuras de adolescentes fallan bastante. La serie es por lo general un poco conservadora, y con temas de sexo y maduración en adolescentes se estrella contra el impenetrable muro conservador estadounidense. Eso de que se tilde de catástrofe que alguien en su madurez sexual se interese por el amor y el sexo resulta a veces vergonzoso. Por otra parte, como muchos otros espectadores me pregunto si las inclinaciones lésbicas de la hija son casuales o intencionadas, y espero que salga del armario de una vez.

Pero hablando de sexo sí ha habido por suerte un importante paso adelante: la homosexualidad de Kalinda se expone con más naturalidad, y los besos con mujeres no se esconden de forma descarada. De hecho hay algunas escenas que, sin enseñar carne, pues no es necesario llegar tan lejos, son muy eróticas.

Lo único negativo digno de mención es que en el tramo final pierde algo de fuelle, pues las aventuras más trascendentes (lo de Will sobre todo) tienen su punto álgido a bastantes capítulos del desenlace. Sin nada llamativo que ofrecer, parece que optaron por el sensacionalismo, con la rebuscada trama de Kalinda y el plano final tramposo para crear expectación. Por lo demás, la maduración de The Good Wife es bien patente y muy atractiva. Espero que siga inclinándose hacia el drama seriado que tan buenos resultados ha dado en esta temporada.

Ver también:
Temporada 1 (2009)
Temporada 2 (2010)
-> Temporada 3 (2011)
Temporada 4 (2012)
Temporada 5 (2013)
Temporada 6 (2014)
Temporada 7 y final (2015)

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 2

CBS | 2010
Drama, suspense | 23 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Makenzie Vega, Graham Phillips, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Titus Welliver.
Valoración:

Me sorprenden las buenas críticas que recibe esta serie, adulaciones que además se han incrementado en su segunda temporada. Yo no veo que sea para echar cohetes. Sin duda es un entretenimiento inteligente, bien escrito y mejor realizado, pero tiene una lista de fallas bastante importantes. Tampoco encuentro evolución cualitativa alguna, es decir, no se pulen los problemillas que arrastraba la primera temporada, salvo algunos detalles relativos a unos pocos personajes. Se ha limitado la presencia de los hijos, y me alegro, porque ya no había mucho que contar y lo que nos mostraron anteriormente rozaba el ridículo, con esa insoportable moralina tan alejada de la realidad que tienen en Estados Unidos (¿pero cómo te vas a interesar por el sexo si eres un adolescente?); y por el lado contrario se potencia la presencia de Eli, porque el personaje y el actor (Alan Cumming) deslumbraron en sus primeras apariciones y no han querido desaprovecharlo. Tiene su lado malo, porque el marido de Alicia termina siendo absorbido por su figura (Cumming se ha ganado merecidamente la etiqueta de roba escenas) y alguna parte de la campaña queda algo coja por ello (es que hay veces que ni aparece, incluso en momentos cumbre).

Por lo demás, todo lo que pueda decir ya lo comenté extendidamente en la primera temporada, pues como digo sigue exactamente el mismo patrón. Los capítulos narran casos sueltos, aunque a veces algunos personajes (sobre todo los abogados) y determinadas repercusiones aparecen de nuevo. Son juicios que tratan temas muy de actualidad, bien desarrollados para el escaso tiempo que tienen, pero que a veces arrastran demasiado esas prisas y el tono de procedimental y, sobre todo, prácticamente ninguno deja huella. Se ven porque son entretenidos pero no calan lo más mínimo. Y entre medio tenemos la trama seriada. En dosis ínfimas. Alargada a veces demasiado, diluida, retenida de forma que muchas veces pierde credibilidad y en otras ocasiones resulta repetitiva hasta el hartazgo (cuántas veces va Kalinda a ver a Cary con excusas poco sólidas, por ejemplo). Lo mismo comenté en el primer año: no dejo de pensar que el estilo de drama estándar en vez de uno tan aferrado al procedimental hubiera sido mejor, aunque claro, entonces habría que ver si serían capaces de desarrollar estas historias sin meter otro tipo de rellenos, porque hay demasiados capítulos que realizar.

Lo bueno es que, como también indicaba anteriormente, los guiones, dentro de sus límites, son francamente buenos. Es decir, miden su tiempo de forma excelente, mueven a los numerosos protagonistas muy bien por la historia (salvo las citadas apariciones forzosas para cumplir con el esquema) y juegan bastante con sutilezas (diálogos con segundas, miradas, etc.) gracias a la excelente construcción de personajes… Pero precisamente eso agrava la sensación de que la serie está como enjaulada en unas directrices demasiado estrictas que le impiden explotar su potencial al completo. Sea como sea, hay algunas buenas tramas para recordar: Kalinda y sus secretos, Cary y sus intrigas, los líos en la dirección del bufete (sin duda lo mejor de la serie) y algunas líneas secundarias relativas a casos y abogados (las apariciones de Michael J. Fox) sobresalen entre todo el relleno y estiramiento descarados. También hay alguna cosilla digna de enterrar, como el episodio dedicado a Chávez, penoso de arriba abajo: parece escrito por un adolescente sin conocimientos sobre el mundo que le rodea que ha ido mostrando tópicos cutres sobre la política (ayyy, qué malo es el socialismo) y clichés casi xenófobos sobre extranjeros; y no olvido esa forma de sacar y no sacar a Chávez que resulta tan ridícula.

Como aportación nueva sí quiero añadir otro escollo que queda bien patente este año: la propia protagonista principal. Se supone que todo debería girar a su alrededor, que todo lo vemos a través de ella… Pero en realidad parece un simple nexo en la trama, la excusa de la serie para contar temas de abogados y de política. El personaje es el que menos potencial tiene y resulta también el menos desarrollado. Es un carácter frío, y no porque lo hayan descrito así, sino porque no transmite nada. ¿Qué piensa, por qué hace las cosas que hace? No sabemos nada de ella, no se nos muestra correctamente su forma de ser. Y eso se agrava este año, porque había más historias que requerían su actividad; y no hace nada, no pasa nada. Al final echa al marido, porque no queda otra y era imposible alargarlo más, pero siguen pasando muy por encima de sus sentimientos, sin dejar claro cómo le afecta la situación, qué espera conseguir, cómo prevé que afectará a su vida social y laboral, etc. Lo peor claro está es la clásica relación en tensión, con Will, su jefe. Alargada, desviada, olvidada, desarrollada a trompicones y rematada de forma tan previsible como precipitada (y a pesar de ello, no sé por qué la gente quedó encantada con las escenas finales). Sinceramente, el resto de personajes (sobre todo Eli, Kalinda, Cary y el marido) se comen al Alicia con patatas. Si no estuviera la serie podría funciona igual… o incluso mejor. Es más, si la actriz Juliana Margulies no fuera tan competente, podría haber sido algo catastrófico.

Para terminar, quiero recalcar de nuevo que en la puesta en escena no hay problema alguno. La realización es impecable, con una dirección que siempre maneja a la perfección el ritmo de los episodios, exprimiendo una fotografía y montaje de gran nivel, y los actores son todos figuras de demostrada calidad.

Me pregunto si me pasará como con CSI: también me entretenía muchísimo, pero a la larga el formato repetitivo y la falta de evolución me cansó y terminó resultándome una producción demasiado cargante. Es decir, pienso que The Good Wife tiene poco margen para pasar del pasatiempo al olvido.

Ver también:
Temporada 1 (2009)
-> Temporada 2 (2010)
Temporada 3 (2011)
Temporada 4 (2012)
Temporada 5 (2013)
Temporada 6 (2014)
Temporada 7 y final (2015)

THE GOOD WIFE – TEMPORADA 1

CBS | 2009
Drama, suspense | 23 ep. de 42 min.
Productores ejecutivos: Michele King, Robert King, David W. Zucker, Brooke Kennedy.
Intérpretes: Juliana Margulies, Matt Czuchry, Josh Charles, Archie Panjabi, Christine Baranski, Chris Noth, Makenzie Vega, Graham Phillips, Alan Cumming, Mary Beth Peil, Titus Welliver.
Valoración:

Alicia Florrick es la esposa del fiscal del distrito, al que acaban de detener por sus conspiraciones políticas y unos llamativos escándalos sexuales. Para mantener a flote a su familia ella deberá dejar de ser la obediente ama de casa y volver a ejercer como abogada, encontrando trabajo en el bufete que dirige un amigo de la universidad. Mientras lidia con una carrera profesional difícil debe hacer frente a los fantasmas de su conocido esposo, que le salpican de vez en cuando, y esperar con estoicismo un juicio que puede verter mucha inmundicia sobre su familia.

The Good Wife está a medio camino entre el drama de personajes, el thriller legal y el procedimental de investigación. Esta mezcla no me convence del todo, pues desde mi punto de vista el aspecto de procedimental desequilibra un conjunto que podría haber dado muchísimo más de sí si se hubiera desarrollado como un drama seriado (en plan Urgencias, vamos). Lo de juicio por día precipita historias secundarias que podrían (y a veces claramente hubieran debido) desarrollarse en varios episodios, exprimiendo su potencial y mostrándolas de forma menos precipitada (muchos casos se resuelven demasiado en plan CSI o House, con el hallazgo de último momento o la inspiración casual). También tenemos presente el otro gran problema que arrastran las series de este tipo: la trama principal apenas aparece en cada episodio, relegada a segundo plano por el caso del día aunque en realidad sea más interesante e importante. Aquí juega en contra también que hay que llenar veintitantos episodios, claro, pero esto me da más razón a la hora de defender que se alargasen las historias secundarias.

Otro aspecto negativo que a veces me mosquea es el poco riesgo que se corre con las historias. Resulta una serie excesivamente modosita, políticamente correcta y por momentos moralizante de forma cursi. Sirvan como ejemplos los casos siguientes: es una tragedia enorme que un adolescente se interese por el sexo, y por lo tanto hay que encerrarlo en su habitación; un esperado beso lésbico ni siquiera se muestra; en los casos se pone demasiado énfasis en separar el bien y el mal de forma maniquea y retorciendo la resolución de cada juicio para que los protagonistas queden siempre como héroes (aunque en el tramo final de la temporada empieza a madurar bastante); apenas se ahonda en qué piensa y qué quiere hacer Alicia respecto al mujeriego de su marido (y eso que es protagonista absoluta), y hasta cerca del final se muestra muy por encima su relación con su jefe (típico triángolo amoroso, pero aquí de débil intensidad). Y sobre esta relación hay que indicar también que el desenlace de la temporada sabe a poco porque el clásico cierre abierto resulta demasiado forzado además de ser una jugada demasiado evidente.

Así pues en general da la sensación de que ser una serie para una cadena generalista le pesa más de la cuenta. Incluso procedimentales como CSI Las Vegas son más atrevidos en temática. Como digo, no es hasta el tramo final cuando los casos adquieren algo más de enjundia, de realismo, cuando los abogados protagonistas empiezan a mirar antes el dinero que la moral (aunque sea con excusas a veces también cursis) y donde los personajes van algo más allá de lo políticamente correcto, aunque no sea demasiado. Muy destacable es el episodio dedicado al jurado, el único realmente distinto y el más arriesgado, donde se muestra lo falible del ser humano, que la moral cambia según la percepción del individuo y que el sistema de justicia tiene agujeros que pueden crear grandes injusticias.

Sin embargo The Good Wife es mucho más de lo que aparenta, y su tono en principio superficial y las limitaciones del estilo procedimental no son lastres tan graves como para impedir que sus guiones destilen elegancia e inteligencia, detallismo y profesionalidad. Visto desde fuera el caso del día puede resultar a veces simple y su resolución sacada de la manga parecer rebuscada, pero su desarrollo es ejemplar. La narración es veloz, entrelazando hábilmente historias y personajes donde cada uno aporta uno algo distinto al entramado. Avanza siempre de forma muy fluida, con la habilidad propia de los grandes dramas de acción para ubicar a los personajes justo donde deben estar y sacar de cada diálogo las emociones e información que son necesarios, y todo ello por supuesto sin perder de vista la idea de que estamos ante un entretenimiento ligero: no se olvida el humor, se buscan casos atractivos (actuales, de temas llamativos), los protagonistas resultan cercanos, sencillos pero creíbles…

La puesta en escena juega un papel importantísimo a la hora de mostrar un puzzle tan bien medido, y si bien es cierto que no buscan el arte más exquisito como sí hacen en la HBO por ejemplo, la realización es sólida como una roca. Hablando de procedimentales, diría que es el mejor desde CSI Las Vegas, pero además juega a su favor que no se limita a seguir a rajatabla el esquema de los mismos. La historia principal (la caída de la familia Florrick y el juicio al marido) se introduce correctamente en cada capítulo y avanza con dirección firme aunque sea en dosis pequeñas (mucho mejor que en Life, dondre la línea principal tenía potencial pero no terminaba de cuajar), mientras que los personajes están muy bien trabajados, con capas que poco a poco se van destapando y cuyas personalidades se van moldeando según sus vivencias influyen en ellos. Esta evolución de los protagonistas resulta tan sutil como acertada, basada más en detalles que en golpes de efecto concretos: dicen mucho las miradas y emociones contenidas, los diálogos muestran más de lo que aparentan y en general los roces con los compañeros y otros problemas laborales (la competencia es dura, el bufete se va a pique), los juicios y sobre todo los secretos (se intuye que un personaje es gay muchísimo antes de que se referencie claramente) van dirigiendo poco a poco las cosas hacia delante. Por ello diría que es una serie que gana viéndose diaria y no semanalmente: es fácil olvidar alguna sutil referencia que nos muestre cómo el personaje absorbe un nuevo ingrediente que formará parte de su personalidad.

Como con la puesta en escena, los caracteres plasmados en papel no hubieran funcionado en imágenes sin un reparto que los mostrara con acierto. La cabeza más visible es Juliana Margulies (que se dio a conocer en Urgencias), una intérprete siempre elegante (y atractiva, la edad no parece afectarle) y con la calidad suficiente como para expresarse sin problemas incluso únicamente a través de miradas (algo esencial en un personaje tan contenido y por momentos frío como es Alicia), pero no es ni mucho menos una figura central que deje en segundo plano a los demás: sus jefes y compañeros y su familia comparten equitativamente el protagonismo. El imponente Chris Noth como su marido (cuyos numerosos secretos hacen de él una figura inquietante), sus amigables superiores (Christine Baranski y Josh Charles –éste está espléndido-), sus compañeros, sea el competitivo Cary (Matt Czuchry) o la eficaz y gris Kalinda (Archie Panjabi, cuyo personaje ambiguo y su impresionante físico ha dejado sin aliento a más de uno)… Y el repertorio de secundarios que poco a poco se va presentando no resulta menos interesante: jueces peculiares (al estilo Ally McBeal), enemigos poderosos (el nuevo fiscal, Titus Welliver), figuras misteriosas (el carismático Alan Cumming)…

Resumiendo, The Good Wife no será, al menos en su primera temporada, una serie de las que causa impresión como para aclamarla como una de las grandes del año o un drama a tener en cuenta, pero su ritmo trepidante, sus personajes que llegan con facilidad, su excelente realización y sus guiones hábiles y precisos (aunque tengan las limitaciones citadas) dan una producción que entra de maravilla y deja muy buenas sensaciones. Incluso a mí, que en gran medida reniego de las temporadas tan largas y los procedimentales, me ha resultado un entretenimiento ligero muy correcto y sobre todo tan adictivo que lo he devorado en pocos días.

Ver también:
-> Temporada 1 (2009)
Temporada 2 (2010)
Temporada 3 (2011)
Temporada 4 (2012)
Temporada 5 (2013)
Temporada 6 (2014)
Temporada 7 y final (2015)