JUEGO DE TRONOS – 603 – ROMPE JURAMENTOS


603 – Oathbreaker
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Daniel Sackheim.
Valoración:

Sinopsis:
Varys y Tyrion hablan sobre cómo enfrentar la crisis en Meereen. En el Muro se lamentan por sus heridas recientes. Cersei trata de formar parte del consejo privado del rey. Tommen intenta hacer entrar en razón al Septón Supremo. Sam viaja hacia Antigua. Bran tiene más visiones. Dany enfrenta su nuevo destino. Arya avanza con determinación. Ramsay Bolton recibe un inesperado regalo.

Resumen:
Tyrion y Varys tratan de conseguir información sobre quiénes han atentado contra ellos, descubriendo que las ciudades esclavistas han vuelto a sus infames tradiciones y se mueven contra ellos. Bran ve a su padre con unos veinte años, enfrentándose contra la guardia real Targaryen en la rebeleión de Robert Baratheon.

Sam pretende dejar a Gilly con su familia antes de ir a la Ciudadela de Antigua. Arya avanza en su entrenamiento a base de recibir palos y recupera la vista a manos de Jaqen. Ramsay negocia con las grandes Casas del Norte. Como regalo para afianzar la relación con una de ellas, se encuentra inesperadamente con Rickon Stark y Osha en su poder.

Jon tiene que lidiar con quienes lo traicionaron, sufriendo el estar vivo: ya no quiere ser Lord Comandante. Tommen intenta que el Septón Supremo se relaje, pero este lo controla con cuidadas palabras. Cersei trata de interferir en el consejo privado del rey, pero Olenna, Kevan y Pycelle se cierran en banda.

Comentario:
Jon enfrenta las consecuencias de la traición y los nuevos retos por venir, deseando haber seguido estar muerto. La ejecución de quienes lo apuñalaron (bueno, de algunos, ¿y el resto?) es una escena dura, pero toda su sección está llena de melancolía: ¿dónde encaja en el mundo, qué puede hacer para volver a sentir ganas de vivir? Sam aparece lo justo para decirnos adónde va, pero la escena se alarga con demasiada cháchara en uno de esos casos en que intentan que una parte de escasa trascendencia deje algo de huella pero solo consiguen aburrirnos. Varys también habla más de la cuenta esta vez, cuando la escena es obvia y debería haber ido al grano. Cuando vuelve con Tyrion, Missandei y Gusano Gris la cosa mejora, menos para los personajes, que tienen a todas las ciudades esclavistas en contra. El interés por su destino y la gracia de ver gente tan dispar tratando de trabajar juntos se sobrepone demasiado al periplo de Daenerys, que parece un receso sin justificación a estas alturas de la serie. Su destino no causa desazón salvo porque quieres que acabe y pasen a algo relevante.

Las visiones de Bran sigo sin entenderlas. No llegan en un momento en que su información aporte algo a la historia global, y me cuesta creer que para los no lectores no resulten muy confusas. La escena de la Torre de la Alegría, crucial en los libros, dada con cuentagotas según un personaje aporta una información u otra, aquí se suelta de sopetón sin una introducción que genere interés, y como digo, no aporta nada sustancial a los personajes conocidos ni saca nada de los nombres llamativos que mencionan como diciendo “¿veis lo fieles que somos?”. También me apena mucho que ficharan a un talento como Luke Roberts (Black Sails, 2014) para hacer de extra. Y para terminar, la pelea a espadas es bastante exagerada, y por todo lo dicho, un artificio vanal; sólo cabe destacar el plano de Ned atravesando el cuello de uno, como hizo con un soldado Lannister en la primera temporada.

La aparición de Arya está bastante bien hilada esta vez, reuniendo en pocos minutos mucho avance gracias a una ágil sucesión de escenas. Hay anéctodas interesantes mientras se ve cómo sufre y aprende, y parece que vamos a andar en alguna dirección clara por fin… aunque en próximos capítulos se verá que el entrenamiento tiene más fases interminables…

Pero nada consigue deslumbrar o anunciar un subidón inminente. Casi me quedaría sólo con las intrigas de Desembarco del Rey e Invernalia, las historia más completas y atractivas. La escena de Tommen y el Septón supremo es oro puro, menudo diálogo más sutil e inteligente. El intento de Cersei de meterse en el consejo del rey es muy interesante también, pero hasta las anécdotas, como los pajarillos de Varys ahora en manos de Qyburn, aportan bastante.

La parte de Ramsay Bolton también nos trae intrigas y sorpresas de altos vuelos. Ojalá las otras Casas del Norte hubieran tenido esta presencia cuando estaba Robb en pleno alzamiento, que se echaban de menos. Ahora parece añadir complejidad sin venir a cuento, pero está bien escrito y mantiene el interés. La aparición de Osha y Rickon es demoledora y vuelve a poner un negro horizonte sobre los pocos que quedan de la familia Stark.

Para terminar, cabe señalar que los títulos de los tres primeros capítulos parecen descolocados. ¿Quién rompe qué juramento? El anterior se tendría que llamar La mujer roja, pues ella es protagonista ahí, no en el primero, y este debería ser A casa, pues varios protagonistas deciden tratar de ir a sus hogares o recuperar sus posiciones, mientras que en el segundo no se sabe a qué referencia.

Por otro lado, se puede citar la curiosidad de que la torre elegida para el flashback con Ned Stark es el castillo de Zafra, en Guadalajara. Esta temporada y la siguiente veremos muchas localizaciones de España, y en el rodaje participaron muchos extras locales.

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THE ORVILLE – TEMPORADA 1

Fox | 2017
Comedia, drama, ciencia-ficción, aventuras | 12 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Seth MacFarlane, Brannon Braga, varios.
Intérpretes: Seth MacFarlane, Adrianne Palicki, Penny Johnson Jerald, Scott Grimes, J. Lee Peter Macon, Mark Jackson, Halston Sage, Chad L. Coleman, Norm MacDonald.
Valoración:

No me terminaba de gustar Seth MacFarlane, un guionista que saltó a la fama con Padre de familia (1999) y desde entonces todo lo que ha hecho en cine (la insoportable Mil maneras de morder el polvo -2014-) o televisión (todo derivados de la citada serie) sigue el mismo estilo de humor que combina lo bruto y zafio con referencias culturales metidas con calzador en guiones donde no suele encontrarse ingenio y tramas mínimamente elaboradas. En Padre made in USA (2005) y en Ted (2012) se nota la colaboración con otros escritores, que da más cohesión a personajes e historias, pero en solitario su fama no está a la par que su talento. Y como actor de voces en animación es la mar de competente, pero en imagen real muestra una falta de registro y carisma muy importante.

Por ello recibí con celos The Orville a pesar de que la ciencia-ficción es mi género favorito, el resto del reparto prometía y en lo visual también. Las críticas fueron feroces inicialmente, sobre todo las profesionales, pero al terminar la primera temporada ya iba siendo mejor considerada y tenía un buen grupo de fans, en especial trekkies que ven en ella un buen homenaje a Star Trek (Gene Roddenberry, 1966). Y en la segunda temporada el recibimiento está siendo bastante bueno, así que me he lanzado a verla.

Los dos primeros capítulos son un tanto desalentadores. Se caracterizan por ofrecer una parodia básica de Star Trek con dosis desganadas del humor MacFarlane, o sea, burradas y referencias frikis soltadas sin ton ni son, peor no en plan saturación como en Padre de familia, sino con cuentagotas. Pero la cosa mejora a ojos vista en los siguientes, y al final del año la maduración es bien patente, ofreciendo una buena mezcla de drama, aventuras y comedia y unos personajes muy simpáticos.

Se nota el cariño que tiene MacFarlane al género y más concretamente al universo Star Trek, el empeño en tratar de hacer un buen homenaje y una buena serie. Para ello ha buscado la colaboración con gente muy implicada en la saga, con quienes ha ido encontrando un tono más maduro para tras la simpleza inicial. Jonathan Frakes, que aparte de interpretar al comandante Riker de La nueva generación (1987) fue director de varios capítulos y películas, aquí también dirige uno. Y más importante aún, Brannon Braga, un guionista que creció en la sala de guionistas de aquella y luego saltó Voyager (1995) y Enterprise (2001), ejerce como uno de sus principales productores, escritores y directores. En lo visual también se nota su pasión: aparte de la influencia en el diseño artístico, MacFarlane defendió el uso de maquetas para las naves en los planos cercanos.

Los protagonistas crecen a ojos vista, pasando de estereotipos ramplones a figuras con vida propia, de hecho, hacia el final algunos resultan entrañables. Tenemos al capitán un tanto inmaduro, Ed Mercer, y la exnovia que no sabe muy bien lo que quiere de él, la comandante Kelly Grayson. MacFarlane encarna al primero, y no sorprende, pues le falta registro y carisma, pero como interpreta a un tontorrón bien intencionado por lo general convence lo justo. Adrianne Palicki (Friday Night Lights -2006-, Agentes de SHIELD -2013-) está bastante bien como una comandante joven pero competente. Muestra bien los momentos de duda y las peleas con Mercer, y tiene algunos momentos dramáticos muy buenos en el último episodio, muy centrado en ella y la relación.

En el resto de la tripulación encontramos de todo. El piloto idiota y loco pero muy hábil Gordon Malloy, que interpreta alguien que sí desborda personalidad, Scott Grimes (Urgencias -1994-, Hermanos de sangre -2001-). El navegante John LaMarr, con un desconocido J. Lee haciendo de negrata de barrio y tonto como puede pero aun así probablemente te saque de tus casillas en los primeros capítulos y no se recupere hasta que hacia el final le dan un arco más serio. A Mark Jackson no se le ve la cara tras Isaac, un avanzado robot (aunque de diseño retro, en otro homenaje al género), pero su voz es hipnótica, y el personajillo, el equivalente a Spock, un tipo serio y críptico que intenta entender mejor a la humanidad, resulta cada vez más interesante. La doctora Claire Finn, en manos de la veterana Penny Johnson Jerald (24 -2001-, El show de Larry Sanders -1992-, algunas apariciones en Espacio Profundo Nueve -1993-), es más secundaria, aunque el capítulo centrado en ella y sus hijos varados en un planeta con Isaac es de lo mejor de la temporada. Bortus es el tercero en rango, un alienígena serio y hosco pero competente, en la onda del klingon Worf; Peter Macon consigue expresarse a través de mucho maquillaje. La que más recorrido tiene este año es Alara Kitan, una chica muy joven metida a jefa de seguridad porque es de una de las razas más fuertes de la galaxia; Halston Sage saca todo el partido de los muchos conflictos personales y laborales que tiene. Y mención aparte merece Yaphit (voz de Norm MacDonald), un ser de consistencia gelatinosa (hecho por ordenador bastante bien) que parecía un chiste recurrente pero termina siendo un secundario de los que esperas su aparición en cada capítulo.

Aparte, en apariciones esporádicas tenemos algunos rostros muy conocidos en cine o televisión, como Victor Garber, Ron Canada, Kelly Hu, Jeffrey Tambor, Charlize Theron, Liam Neeson y un irreconocible Rob Lowe como el alienígena azul que siembra la cizaña en la relación de la pareja protagonista. También cabe destacar que el primer episodio lo dirige Jon Favreau (Iron Man -2008-). O hay mucho trekkie queriendo participar o MacFarlane tiene muchos amigos.

En las historias tenemos por lo general los roces abordo, tanto en el trabajo como fuera de él, y la misión de turno. Estas aventuras están en la mejor tradición de Star Trek, combinando la fascinación por descubrir nuevas cosas en el universo con diversos choques culturales, donde encontramos algunas lecturas morales muy efectivas. Hay conflictos éticos y políticos con otras especies, destacando su particular versión de los Romulanos, los Krill. Hay dilemas con la norma de no interferir en culturas atrasadas (en la onda de la famosa Primera Directiva), pues se encuentran con distopías, religiones, y demás que la ponen a prueba. También tenemos aventuras de supervivencia más clásicas pero que desarrollan temas jugosos con bastante gracia. Por otro lado, hay un episodio que se acerca más a Black Mirror (Charlie Brooker, 2011): aquel sobre un planeta donde la ley funciona por lo que vote la gente en la red; quizá podían haber sacado algo más de él, pero no está mal.

Conforme entramos en la temporada cada vez hay menos chistes infantiles y diálogos breves, la fórmula MacFarlane de soltar la gracia en medio de cualquier situación en vez de trabajar esta para que provoque risa en su conjunto va disminuyendo. Se sigue echando de menos algo más de ingenio, y el equilibrio entre drama, aventuras y comedia no termina de ser perfecto, pero tras el flojo inicio los protagonistas dejan de ser recipientes para verbalizar los chistes y hay escenarios más elaboradas, gracias de largo recorrido (destacando algún pique entre personajes), eficaces bromas recurrentes (el alien que quiere poner un hilo musical en el ascensor) y, sobre todo, se va cogiendo el punto al humor de la vergüenza ajena y la sátira (aunque esta no sea deslumbrante) de los temas socio-culturales tratados.

Todo se remata con un acabado visual bastante espectacular: vestuario, maquillaje, decorados y efectos especiales son de muy bien nivel. Eso sí, en el maquillaje me refiero a la creación de alienígenas, porque el de los humanos está un tanto sobrecargado y hay planos donde parecen payasos. MacFarlane también ha aprovechado la oportunidad para dar rienda suelta a otra de sus aficiones: la música de cine. En la banda sonora ha tirado la casa por la ventana con una gran orquesta y fichando nada más y nada menos que un titán como Bruce Broutghton (Silverado -1985-, El secreto de la pirámideYoung Sherlock Holmes, 1985-), a un veterano como John Debney (La isla de las cabezas cortadas -1995-, La pasión de Cristo -2004-) y a Joel McNeely, no muy destacable como compositor pero un reconocido director de orquesta. Los tres han seguido el tono de homenaje a Star Trek, sonando muy a James Horner, Jerry Goldsmith y a Dennis McCarthy, pero también se oyen referencias a La guerra de la galaxias, Alien

Por todo ello, no hay trekkie que no considere que es mucho mejor entrega de Star Trek que la fallida presentación de Discovery (Alex Kurtzman, Bryan Fuller, 2017), tanto en respeto a la saga, como en guion, como en acabado, y eso que aquella habrá costando cuatro veces más.

The Orville no aspira a ser una gran serie, sino un entretenimiento muy agradable, y a pesar de algunos baches y carencias por ahora va muy bien encaminada. Y Seth MacFarlane está empezando a caerme muy bien.

JUEGO DE TRONOS – 602 – A CASA


602 – Home
Escritores: Dave Hill.
Director: Jeremy Podeswa.
Valoración:

Sinopsis:
Sansa y Theon eligen sus próximos caminos. El Castillo Negro sufre las consecuencias de la reciente traición. En Meereen, los consejeros de Dany tienen todo en contra. Cersei, Jaime, Margaery y Tommen parecen tener las manos atadas ante el poder de la Fe. Arya prosigue su entrenamiento. Ramsay Bolton contintúa reforzando su futuro en el Norte. Bran está aprendiendo a controlar las visiones del pasado. Los Greyjoy de las Islas del Hierro deciden su futuro.

Resumen:
Arya descubre que su ceguera es la nueva fase de su entretamiento: la sirvienta de los Hombres sin Rostro la ataca, esperando que aprenda a defenderse sin ver nada. Sansa y Brienne deciden ir al Muro a buscar la protección de Jon, pero Theon quiere volver a sus tierras: ya ha hecho bastante daño a la familia Stark. Ramsay Bolton se afianza en el Norte asesinando a su padre y su hijo recién nacido y aliándose con viejas Casas.

Tyrion y Varys intentan entender el alcance de su mala situación política y encontrar soluciones, pero hay más problemas, como los dragones que encadenados se niegan a comer. Davos, Ed el Penas y demás fieles a Jon tratan de resistir hasta encontrar ayuda en los Salvajes. Davos cree que Melisandre podría resucitar al Lord Comandante, y aunque ella no tiene esperanzas lo consigue. Bran aprende a dominar las visiones y con ellas ve cosas sobre el pasado de los Stark y a Hodor de joven, cuando podía hablar.

Cersei se niega a doblegarse al Septón Supremo, pero no sabe cómo actuar. Jaime, Tommen y Margaery están igual de impotentes.

Mejores frases:
-Tyrion: Los dragones son inteligentes. Más inteligentes que los hombres, según algunos maestres. Sienten afecto por sus amigos y furia por sus enemigos. Yo soy su amigo.
-Varys: ¿Lo saben?

-Tyrion: Estoy aquí para ayudar. No os comáis a la ayuda.

Comentario:
Este segundo episodio resulta menos precipitado y caótico, yendo con más calma a pesar de tocar también cada sección con cuentagotas, pero tampoco logra un equilibrio perfecto.

Hay partes, como la de Arya y Sansa, de transición, pero no se quedan cortas, aportan matices a sus trayectorias y las de sus secundarios. La decisión de Theon hace pensar en que volverá a tratar de retomar su vida por fin, admitiendo sus grandes meteduras de pata y el daño que ha hecho a los Stark por su ego inmaduro. La parte de los Bolton termina de apuntalar su creciente protagonismo en los acontecimientos del Norte, con Ramsay demostrando que puede dar buen uso de su vena psicópata, las alianzas con otras casas empezando a formarse…

Pero entonces llegamos a algunas de esas partes que los escritores nunca han sabido como tratar. Vientos de cambio llegan para los demás Greyjoy, con la esperada llegada Euron… que no contentó a casi nadie, pues el actor Pilou Asbæk parece un joven alocado pasándoselo bien en vez de un tipo de apariencia imponente y gran carisma. La muerte de Balon es un poco cutre, Asha aparte de refunfuñar no hace mucho… Así que entramos en el nuevo arco de esta familia sin ganas.

Arya con su ceguera queda un poco en tierra de nadie, pero tampoco podían tenerla aparcada mucho tiempo, siendo un personaje principal. La vuelta de Bran tampoco deslumbra, y cabe preguntase si era necesario entrar en temas que de los que pasaron completamente en los inicios de la serie y ahora no parece que pinten mucho. Viendo la temporada entera, aparte del golpe de efecto con Hodor, todo el lío de los flashback no parece aportar nada, porque todos los temas sobre la rebelión han quedado atrás con el fin de la guerra de los cinco reyes y la muerte de la mayor parte de los implicados, las profecías y visiones no han existido, así que dan respuestas a temas que no existen en la serie… En fin, que aparte de curiosidades no tiene relevancia alguna. Bueno, también tenemos la cuestión de qué ha estado Bran haciendo todo este tiempo si hasta ahora no ha empezado a practicar con las visiones, y por qué se han currado tan poco a Cuervo de Tres Ojos: el cambio de actor es absurdo, y aunque nos hemos librado del horrible maquillaje, sigue quedándose muy corto, parece un tipo sentado entre ramas, no formando parte de ellas.

Las secciones que tienen más tiempo son las de Meereen, el Muro y Desembarco del Rey, y corren desigual suerte. La pugna de la corte contra la Fe es intrigante, parece que Cersei y Jaime tienen las manos atadas, pero con la breve escena de la Montaña cargándose a un bocazas se ve que Cersei está empezando a actuar desde las sombras, que no se va a quedar quieta. Margaery y Tommen están en la misma situación: no parece haber salida más allá de la sumisión total. Cada escena con el Septón Supremo pone los pelos de punta por su poder e inteligencia y el papelón de Jonathan Pryce. Sólo tendría una pregunta… ¿han embalsamado el cuerpo de Myrcella al morir al partir de Dorne? Porque el viaje sería como mínimo de una semana, pero en Desembarco lleva al menos otros dos días con el cuerpo sin empezar a descomponerse.

Meereen es un buen ejemplo de los buenos resultados que pueden darse cuando los escritores le ponen ganas a la hora de narrar partes de transición sin gran capacidad de impacto. Los consejeros de Daenerys siguen intentando a duras penas recomponerse del golpe, sin saber muy bien cómo actuar. Los roces entre distintas formas de ver las cosas y la escena con los dragones son muy entretenidas, y Peter Dinklage y Conleth Hill están estupendos.

En el Castillo Negro esperas que pasen cosas, pero todo es posicionamiento predecible de los dos bandos y un eterno amago con que si Jon resucita o no. Sabiendo que iba a pasar todo esto, lo podrían haber agilizado más y entrar directamente en las secuelas, que dejaron para el siguiente capítulo. Porque era obvio que iba a resucitar. Personaje que no se ve morir en pantalla está vivo (sigo esperando que reaparezca Stannis), y si encima tenemos a Melisandre a mano, pues más obvio. Así, la escena final con la resurrección es demasiado larga, lenta y previsible. Eso sí, al menos así cobra sentido el forzado viaje de Melisandre por las tierras de los ríos hace varias temporadas; pero me da que fue una improvisación para mantener las tramas de aquel momento (Stannis necesitando la sangre real de Gendry para los conjuros de Melisandre) más que un detalle previsto por los guionistas para el caso actual.

JUEGO DE TRONOS – REPARTO TEMPORADA 6

Listado de personajes de la sexta temporada de Juego de tronos. No incluyo papeles menores y extras. En los actores sólo cito papeles previos a la serie, que ahora son más famosos y harán más cosas. En la descripción de los personajes se asume que has visto las temporadas anteriores, si no, obviamente hay muchos spoilers.

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JUEGO DE TRONOS – 601 – LA MUJER ROJA


601- The Red Woman
Escritores: David Benioff, D. B. Weiss.
Director: Jeremy Podeswa.
Valoración:

Sinopsis:
La Guardia de la Noche enfrenta un destino incierto. Tyrion y Varys apenas mantienen el orden en la ciudad de Meereen mientras Dany está desaparecida. Cersei sufre las consecuencias de los desmanes de Serpientes de Arena de Dorne. Sansa y Theon huyen a la desesperada. Arya enfrenta la prueba más dura de su entrenamiento.

Resumen:
Alerta de spoilers: En los resúmenes describo a fondo los episodios.–

Davos, Edd y otros fieles encuentran a al Lord Comandante Jon Nieve muerto y tratan de salvar el pellejo mientras Ser Alliser se hace con la Guardia de la Noche. Sansa y Theon corren por la nieve huyendo de los soldados y perros de los Bolton; Brienne llega al rescate con Pod, ofreciendo de nuevo su juramento de servirla, lo que esta vez acepta.

Las hijas de Oberyn, las Serpientes de Arena, y su amante Ellaria, ejecutan su plan de hacerse con Dorne y oponerse a los Lannister: cuando Myrcella llega muerta de Desembarco del Rey ejecutan a Doran Martell y a su heredero. En Braavos, Arya es obligada a aprender a luchar con la ceguera que le han provocado los Hombres sin Rostro.

El Septón supremo sigue exigiendo que Margaery confiese. Dany descubre su destino en el khalasar que la ha tomado: será enviada a Vaes Dothrak con las demás viudades de los khal, donde pasará el resto de sus días. Mientras Jorah y Daario siguen su rastro, Tyrion y Varys no saben cómo controlar la ciudad: su flota ha sido quemada.

Mejores frases:
-Brienne: Lady Sansa, os vuelvo a ofrecer mi servicio. Seré vuestro escudo, os aconsejaré y si es necesario daré mi vida por vos. Lo juro por los dioses antiguos y por los nuevos.

Comentario:
Alerta de spoilers: Los comentarios tienen muchos datos reveladores.–

Cuando la quinta temporada de Juego de tronos llegó a su fin, la serie había cogido a las novelas de George R. R. Martin e incluso las empezaba a adelantar en alguna sección (la de Sansa y el encuentro de Tyrion y Daenerys). Muchos lectores quisimos esperar a que terminara los libros, porque en el original todo es más detallado y grandioso, y la serie nunca ha terminado de deslumbrar como podría. Pero las cosas estaban muy en nuestra contra. Por un lado, Martin ha perdido el control de su criatura. La inspiración se ha ido, el agobio lo consume, su habitual lentitud en escribir se ha convertido en un estancamiento. Si entre el cuatro y quinto libros hubo que esperar seis años a pesar de que se supone que era el mismo tomo partido en dos porque abultaba demasiado, el sexto llevamos esperándolo ya ocho eternos años. Y todavía falta al menos otra entrega, si no vuelve a cambiar sus planes. Por el otro lado, la adaptación se ha convertido en un fenómeno mundial de un alcance con el que seguramente ni sus autores ni la HBO soñaban. Pero para los que queríamos apartarla hasta tener las novelas, esta combinación ha sido un tormento. Entre la de gente que había hablando de ella y lo poco irrespetuosos que son muchos (tela con los titulares llenos datos reveladores en internet), era imposible no enterarse de la mitad de las cosas. Así que cuando llegó la séptima temporada decidí ponerme al día. Si me la van a reventar igual, mejor verla y disfrutarla.

Como vi las dos de un tirón no hice comentarios, y lo fui dejando hasta que con el estreno de la octava y última acercándose me he puesto a revisionarlas. El primer capítulo de la sexta es bastante flojo para lo que se espera de una serie de primera división, y en general la temporada es la que peor sensaciones deja. Es una serie que en vez de crecer se ha ido diluyendo un poco, con sus carencias haciéndose cada vez más evidentes. Aunque el trabajo con los protagonistas es magnífico, en el desarrollo de las historias al guion le ha faltado siempre una puntada para llegar al sobresaliente, por tramos incluso al notable, pesándole numerosas decisiones fallidas y falta de equilibrio entre secciones, además de llevar un ritmo demasiado aletargado en una narración que, si fuera más fiel, siempre he dicho que sería trepidante y extraordinaria cual capítulo de Urgencias (John Wells, 1994) en sus mejores años; también se queda algo corta en las labores de dirección, sobre lo que me extenderé luego. Pero en vez de encontrar el tono y pulir los errores con la maduración que debería traer los años, se han ido agravando. Los tramos más espectaculares han salvado las temporadas quinta y sexta, y quizá viendo este problema, en las dos últimas han decidido recortar, ir al grano potenciando el espectáculo visual. Echando toda la carne en el asador la séptima pega un subidón, y la octava promete ser épica.

Hay un error primigenio del que surgen esos problemas, algo que vi venir desde la segunda etapa y he ido comentando en casi todas: David Benioff y D. B. Weiss no se han marcado una hoja de ruta clara que concretara la trayectoria de cada Casa y personaje y su unión gradual hacia el final, antes de empezar a escribir tan siquiera un episodio. Por el contrario, han ido improvisando cada año, siguiendo a los libros según les venía la inspiración y tomándose más en serio unos personajes que otros según cuánto les gustaran o cómo los entendieran, encajando algunos de mala manera porque están en el original pero luego sin saber qué hacer con ellos. En estas temporadas que no tienen las novelas delante es evidente que han empezado a quitarse sin miramientos a algunos personajes e incluso grupos enteros de encima para poder llegar a un final donde conocen el desenlace en sí, pero no cómo llegan todas las facciones a él. No hace falta esperar al final de la serie, ya podemos mirar atrás y pensar que algunos grupos de personajes sobraban y las trayectorias de otros han sido malogradas, siendo inevitable pensar que sin ellos podían haber conseguido un relato más sólido y ágil; porque incluyéndolos no han conseguido ser más fieles sino más torpes. Ahora bien, queda por ver si no le pasa lo mismo a Martin en los libros, pues tiene muchos más frentes abiertos…

Volviendo a La mujer roja, más que de transición parece que estamos ante un episodio hecho con restos. La obsesión con cumplir con todas las secciones pesa en muchos capítulos, pero aquí se torna en un pequeño desastre. Con apenas unos minutos a cada personaje es difícil quedarse con la información dada, y mira que es poca. Quizá querían hacer una introducción, un recuento de cómo están las cosas, pero para eso está el resumen inicial (que por cierto, yo lo dejaría en los bluray, en esta y en todas las series), porque ponernos una tibia escena de “aquí estoy yo” y pasar a otra cosa es contraproducente, pues al rato la olvidarás. He tenido que hacer un esfuerzo para escribir la sinopsis y el resumen: al día siguiente de verlo por segunda vez no recordaba que aparecen Arya, Margaery, Jorah, e incluso Ellaria (y su parte es importante), ni qué nos cuentan con Cersei y Jaime.

Lo de Dorne es para analizar aparte. Este es el caso más claro de que una sección se les ha atragantado y la despachan ahora de malas maneras para poder seguir adelante sin ella. Esta Casa en la novelas aparece tarde, pero resulta fascinante y siembra la semilla de cambios importantes. El príncipe Doran se presenta como un hábil jugador en el juego de tronos, y las hijas de Oberyn prometen liarla parda… Pero aquí él es un panoli sin plan alguno mientras las Serpientes de Arena guerrean sin que haya una sensación concreta de dirección. Además, incluir a estos y no a Quentyn es una traición difícilmente perdonable. Para rematar, el cutre golpe de estado de Ellaria es lamentable.

Las únicas partes rescatables no impresionan o se quedan cortas. Tyrion y Varys es un ejemplo de cómo hacer una buena escena de transición: sin prisas, exponiéndonos bien cómo está el panorama, y con un final que avance e impacte aunque sea lo justo. La de Jon es más relevante, pero va demasiado a lo básico y pierde emoción. La de Sansa mucho más, porque es demasiado previsible. Y la de Dany es simplona pero al menos intrigante. Tampoco sé muy bien a qué viene el título del episodio, si Melisandre no tiene protagonismo… y el enredo final mostrándola como una bruja anciana no sé a qué viene, espero que tenga sentido en su trayectoria y no sea un vacile.

La falta de trascendencia y garra se nota sobre todo porque apenas encuentro diálogos épicos o ingeniosos que rescatar, cuando en prácticamente todos los capítulos había conversaciones muy jugosas o frases memorables que apuntar.

Los aumentos de presupuesto en cada temporada siguen notándose… y sin aprovecharse al 100% por los directores. Los escenarios naturales son espectaculares, las ciudades históricas elegidas se exprimen cada vez más, el vestuario es alucinante… Por todo ello se echa de menos una puesta en escena de más calidad y belleza, más cinematográfica. Siguen con las televisivas conversaciones de rostro en rostro con hombros y espaldas de por medio, desaprovechando decorados magníficos. Por no salirme de la HBO, no llega al nivel visual de Carnivàle (Daniel Knauf, 2003) o la más cercana Boardwalk Empire (Terence Winter, 2010), que eran unos portentos de cuidado. Pero esto es cosa de los productores ejecutivos, Benioff y Weiss, porque directores con talento hay de sobra, sin ir más lejos el de este episodio, Jeremy Podeswa, es capaz de mucho más, como demostró en las citadas y otras. También era una ocasión fantástica para tener una gran banda sonora, pero se empeñaron en seguir con Ramin Djawadi y no ha ofrecido nada rescatable aparte de los pegadizos títulos de crédito. En el apartado de espectáculo cumplen en otros episodios, pero en este se quedan muy cortos: qué mal editadas están las peleas de Brienne y Arya. Y es inevitable volver a comentar cómo han cantado siempre las pelucas de Emilia Clarke y Lena Headey, siendo la nueva de esta última la peor de todas, parece un Playmobil; en The Good Wife (Michelle King, Robert King, 2009) la protagonista, Julianna Margulies lleva varias distintas durante toda la serie y no te das cuenta si no te lo dicen.

BETTER CALL SAUL – TEMPORADA 4


AMC | 2018
Drama, suspense | 10 ep. de 42-61 min.
Productores ejecutivos: Vince Gilligan, Peter Gould.
Intérpretes: Bob Odenkirk, Jonathan Banks, Rhea Seehorn, Michael McKean, Patrick Fabian, Michael Mando, Giancarlo Esposito, Mark Margolis, Rainer Bock.
Valoración:

Alerta de spoilers: Analizo la temporada bastante a fondo. —

Better Call Saul remonta por fin, pero no como para dar la gran serie que había latente. Con cuatro años a cuestas va siendo hora de admitir que ya no tiene sentido esperarla, más que nada porque sus principales carencias provienen de su concepción inicial. Pero al menos empieza a dejar atrás el estancamiento en que estaba enquistada.

En cierta manera, mis plegarias se han escuchado. Decía en la etapa anterior que Vince Gilligan y Peter Gould seguían empeñados en tener a Jimmy dando vueltas alrededor de la abogacía legal a través de personajes y tramas bien gastados, hasta el punto de que la temporada era una prácticamente repetición de la segunda. Señalaba también que era una pena que no exploraran más el lado ilegal de Jimmy, que tenía mayor potencial de historias que el gremio de los abogados. Y en esta ocasión se mueven un poco en ese sentido.

Incapacitado durante un año, a Jimmy McGill no le queda otra que buscar otros trabajos, y la dificultad de la situación, sumada al aburrimiento de algunos de los puestos que encuentra, lo llevan a trapichear y estafar de nuevo, a acercarse a su alter ego, Saul Goodman. La diversidad de escenarios, los timos y enredos en que se mete, son muy amenos y van cimentado una evolución más clara que antes: la relación con Kim se resiente, se aleja cada vez más de los bufetes normales, su ya de por sí débil brújula moral se va resquebrajando…

Pero el lastre que tenemos desde la primera temporada sigue ahí: hay otra serie paralela de mucho menor interés. Las intrigas de Mike Ehrmantraut, Gustavo Fring, Héctor Salamanca y Nacho Varga no tienen sentido, no enlazan lo más mínimo con las vivencias de Jimmy, no aportan nada a lo visto en Breaking Bad (2008). Es muy absurdo coger unos personajes secundarios con historias ya terminadas y que al acabar aquella serie ya empezabas a olvidar, y contar con ellos aventurillas irrelevantes que ocupan más o menos la mitad de todos los capítulos. Se salva porque Mike es una figura bastante magnética, pero también da tumbos sin dirección clara.

Hacia el final, una de estas historias es más entretenida. El lío de Mike, Fring y los alemanes para construir el laboratorio que usarían luego en Breaking Bad es más movidito y se ve una relación más clara con dicha serie… pero estamos en las mismas, pretenden darle una relevancia muy artificial a un detalle menor y ya superado: todo lo que había que contar de ese lugar y los implicados ya se ha hecho. Y claro, en esas circunstancias no sorprende que tiren de artificios para tratar de que impacte más. El conflicto con el jefe de la obra es muy predecible, y se remata con la forzada inclusión de un tipo de la banda de los Salamanca, que por bien que lo haga el actor, sabe a truco barato para potenciar peligros que en realidad no llegan a transmitir nada.

Me temo también que la parte de Jimmy no llega a cumplir del todo, que al final pierde bastante fuelle. Parece que por fin va a salir expulsado del ambiente legal después de tantas vueltas, que acabará en los márgenes de la ley como Saul Goodman, pero llegamos a ese esperadísimo punto de inflexión de una forma muy anticlimática y confusa, no quedando claro del todo si ha pasado lo que tanto esperábamos pero han fallado al narrarlo o si ha sido una especie de introducción torpe y luego lo desarrollarán más. Tras varios amagos cutres (qué cansinas y predecibles han sido las audiencias para devolverle la licencia) aparece por fin Saul, así sin más. Viendo cómo ocurre, podía haberlo hecho en cualquier otro momento de lo que llevamos de serie. Sabemos de sobra que Jimmy siempre juega en la frontera de la ética y la ley, pero por inercia y empuje social trataba de mantenerse en una vida considerada normal, así que lo más lógico y esperable es que hubiera una catarsis que lo expulsara por la fuerza de una vez por todas. Con Fring y demás narcotraficantes presentes, con sus propios líos personales y con sus puntuales movidas ilegales, había margen de sobra para desarrollar el ansiado momento cumbre de su vida. Pero ninguno de los grandes reveses que ha sufrido lo ha provocado, la conexión con el mundo del crimen ni amaga con realizarse, y cuando parece recuperar la compostura, la estabilidad y la licencia de abogado, de repente elige ser Saul Goodman sin motivo alguno. Cuatro temporadas esperando un clímax y han pasado de él. Más les vale que hayan ideado una transición más elaborada, porque desde luego por ahora la decepción es importante.

En la puesta en escena sigue siendo una serie de muy buena factura, pero también se nota que llevan tiempo sin la pasión que mostraban en sus inicios y en Breaking Bad. De nuevo hay muchas transiciones con montajes elaborados que parecen incluir porque es el sello de la saga, no porque transmitan algo esencial, y en cuestión de fotografía no se lo trabajan tanto como antes. Hay un momento crucial que me dejó muy malas sensaciones: la principal pelea entre Kim y Jimmy, cerca del final, en un aparcamiento elevado, tiene una puesta en escena lamentable.

Ver también:
Temporada 1 (2015)
Temporada 2 (2016)
Temporada 3 (2017)
-> Temporada 4 (2018)

THE EXPANSE – TEMPORADA 3

Syfy | 2018
Ciencia-ficción, drama, acción, suspense | 13 ep. de 44 min.
Productores ejecutivos: Mark Fergus, Hawk Ostby, Naren Shankar, varios.
Intérpretes: Steven Strait, Cas Anvar, Dominique Tipper, Wes Catham, Shohreh Aghdashloo, Frankie Adams, Terry Chen, David Strathairn, Cara Gee, Chad L. Coleman, Shawn Dyle, Fançois Chay, Elizabeth Mitchell, Byron Mann, Martin Roach, Nadine Nicole, Andrew Rotilio, Monica Stuart.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo presento las tramas de la temporada. —

En la segunda temporada de The Expanse acabé decepcionado. En vez de aumentar el nivel de complejidad y calidad como se esperaba, hubo un importante estancamiento en tramas y personajes y también la sensación de que el abultado presupuesto que se supone que tiene no lucía como debería. Pero los guionistas se han puesto las pilas a lo grande y el equipo técnico y los directores han exprimido cada céntimo, logrando un año redondo, espectacular.

Tiene dos partes bien diferenciadas, tanto que parecen temporadas distintas, pero ambas son tan buenas que el abrupto cambio de escenario no afecta al ritmo y el interés. Tan buenas que hubiera preferido un año completo dedicado a cada parte, pero quizá los autores veían la sombra de la cancelación sobre sus cabezas y aceleraron la historia para dejarla en un punto y aparte que pudiera servir como final. Ha sido una serie demasiado ambiciosa y cara para Syfy, un canal en el que desde el éxito de la adulta y oscura Battlestar Galactica (Ronald D. Moore, 2003) por alguna razón prefirieron apostar por series menores y por lo general más bien juveniles. Finalmente, se cumplieron los malos augurios, y acabó cancelada al termina la emisión de esta etapa. Pero por suerte son otros tiempos, y todos esperábamos que Netflix, su principal distribuidora fuera de EE.UU. y Canadá, siguiera con ella… pero en una maniobra inesperada ha sido Amazon quien ha adquirido los derechos para continuarla.

Como resultado, tenemos en una temporada lo mejor de los dos subgéneros habituales de la ciencia-ficción espacial: la ficción político-social y la fantasía de exploración. Pero el cambio de rumbo también renueva casi por completo las tramas y muchos personajes, algo insólito en una serie, y cambia la acción por el suspense. La primera parte del año se centra en la inevitable conflagración bélica en el sistema solar, la segunda, en la revelación final de la protomolécula. Ambas prometen cambiar el curso de la historia de la humanidad para siempre.

La guerra trae mil frentes abiertos, planes desbaratados por factores inesperados o traiciones, batallas y muerte por doquier. Vemos las tribulaciones políticas del gobierno de la Tierra, con la ambición del pelele de Gillis alentada por el corrupto de Errinwright: el secretario general sopesa la difícil disyuntiva de actuar con prudencia y esperar que las cosas se calmen o aprovechar el conflicto y hacerse un nombre en la historia. Conocemos las dudas de lealtad de los almirantes principales y algunos capitanes, donde se suceden disputas y motines que desmiembran la flota, mientras la armada de Marte, con su fanatismo, se mantiene unida. Todo parece abocado al desastre a pesar de la presencia de la pacifista reverenda y doctora Anna Volovodov (Elizabeth Mitchell), una vieja conocida de Gillis que este ha contratado para asesorarlo; pero la mujer se encuentra en un nido de víboras con poco margen de maniobra.

La protomolécula, por más esfuerzos que ha hecho la tripulación de la Rocinante, ahora renombrada como Pinus Contorta, sigue en manos de Jules Pierre Mao. Pero por ahora su prioridad es encontrar a Mei, la hija del botánico Meng, y no inmiscuirse en el conflicto bélico, que bastante problemas han tenido ya. Pero niña está en el núcleo de la tormenta, y así que acaban sorteando batallas y teniendo relevancia en el desarrollo de los eventos lo quieran o no. La secretaria Avasarala, con su guardaespaldas Cotyar y la marciana Bobbie, tratan de desenmascarar el complot de Mao y Errinwright, pero cayeron en su trampa y tienen que luchar a tiros por salir. ¿Lograran revelar pruebas de que la guerra ha sido provocada por intereses particulares?

El ritmo más que trepidante es demencial, no hay respiro, siempre surge un nuevo peligro, Los protagonistas principales recuperan el tono después de perder algo de fuelle. Cabe destacar la fantástica relación entre Amos y Meng, pero todos resultan de nuevo personajes llenos de matices y con gran magnetismo, y los actores están muy implicados. Muchos secundarios cobra mayor relevancia. Los almirantes Nguyen (Byron Mann) y Souther (Martin Roach) y sus principales oficiales ofrecen algunos de los momentos más tensos del año, pero tenemos un sinfín de historias menores con otros capitanes y soldados que potencian ese detallismo y realismo con el que se describe la historia del sistema solar.

En la segunda parte, la protomolécula salta a primer plano, habiendo creado en Venus un artefacto de propósito desconocido. Todo el sistema solar pone sus ojos en ello, pero la tensión en el aire es palpable, hay demasiadas heridas abiertas y rencillas pendientes, y juntar todos los bandos en un mismo sitio con tantos peligros y tanto miedo garantiza un polvorín. ¿Podrá la fascinación que despierta el objeto impedir la extensión de la guerra?

Conocemos a nuevos capitanes de Marte y la Tierra, más asesores varios, y el cinturón vuelve a requisar la nave generacional de los mormones y la envía llena de su gente al mando de Camina Drummer y el veterano comandante, pirata y terrorista Klaes Ashford. La tripulación de la Pinus Contorta acaba también metida en el meollo, con Jim Holden teniendo unas visiones extrañas justo cuando, por la fama adquirida, tienen unos periodistas abordo.

La inteligencia con que los escritores integran en la narración distintas visiones de lo que ocurre es digna de alabanza. La religión, la ciencia, la política, lo personal… todos los puntos de vista chocan ante una situación desconcertante que promete cambiar el entendimiento del universo. Cada personaje tiene una forma de reaccionar, y todos juntos mueven los acontecimientos. Mi sección favorita, aparte del grupo de Holden, son los líos de Ashford y Drummer y su población de cinturianos que comprende desde obreros resentidos a terroristas, todos con generaciones de odio a cuestas contra los planetas interiores por la larga historia de expolio y ninguneo. ¿Podrán la nueva situación aplacar la ira y dejar paso a la reconciliación? Dos colosos interpretativos, el conocido David Strathairm como Ashford y la joven pero sorprendete Cara Gee como Drummer, se alzan como los personajes secundarios del año, los comepantalla por excelencia: todas sus escenas, riñas y problemas son memorables.

Aquí también tenemos pequeños relatos que enriquecen la perspectiva global. Me ha encantado la del “saltador” (esos que hacen carreras de velocidad entre planetas y lunas), muy bien concentrada en pocos minutos y con un final alucinante, pero el capitán prudente de la nave insignia de la Tierra y la rica que se cuela en ella con Volovodod para estar en primera línea de los acontecimientos también son muy interesantes.

El único aspecto negativo, el único hilo suelto, es la presencia de Clarissa Mao (Nadine Nicole), otra del clan de los Mao que aparece para meter cizaña a su manera. Sus motivaciones no son nada verosímiles, por muy obsesionada que esté con la venganza por lo sufrido por su familia, no resulta creíble su viaje e intenciones. Pero aunque sea un personaje que rechina bastante, su interacción con los demás, los eventos que provoca con sus acciones, son muy variados. Por otro lado, cabe mencionar que el líder de la OPA, Dawes (Jared Harris), no aparece a pesar de que se lo menciona mucho y cabía esperar que dada su importancia estuviera presente; pensaba que sería por problemas de agenda del actor y que Ashford era un personaje creado para sustituirlo, pero por lo visto en los libros también se va dejando de lado.

En el aspecto visual prometió mucho en la primera temporada para, como señalaba, no crecer como se esperaba en la segunda. Pero este año es deslumbrante. Cada pocos capítulos aparecen nuevas naves con decorados muy elaborados y vistosos, de forma que parece una superproducción de cine. La puesta en escena maneja muy bien el ritmo ágil y la acción con muchos frentes abiertos a la vez, de forma que la historia fluye muy bien. Y hay con partes muy intensas en los escenarios bélicos y otros poblemas abordo, como el caos en que se sumerge la nave insignia de la Tierra con el frenazo. Las batallas espaciales no son tan numerosas como en Babylon 5 (J. M. Strackzynski, 1993) o Battlestar Galactica, pero resultan espectaculares, y eso a pesar del afán por hacerlas realistas.

La temporada resultante es colosal, con una ambición y realismo fascinantes como no se ha visto en el género desde Babylon 5. Sólo temo que después de este punto álgido no vuelva a tener historias tan llamativas, pero veremos qué nos ofrece, porque a partir de ahora no sabemos por dónde nos pueden llevar, salvo que obviamente hayas leído los libros, que van bastante por delante.

Ver también:
Temporada 1 (2017)
Temporada 2 (2015)