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DAREDEVIL – TEMPORADA 3 Y FINAL


Netflix | 2018
Drama, suspense, superhéroes | 13 ep. de 45-55 min.
Productores ejecutivos: Erik Oleson, varios.
Intérpretes: Charlie Cox, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Vincent D’Onofrio, Joanne Whalley, Jay Ali, Wilson Bethel, Stephen Rider, Ayelet Zurer, Peter McRobbie.
Valoración:

Las imposiciones de los directivos de Marvel/Disney, ABC Studios y Netflix y el movimiento de guionistas afectó bastante a la segunda temporada, que perdió calidad e interés en grandes cantidades. La obligación de incluir las historias de la Mano y Elektra, además dejando el final para la miniserie The Defenders, no cuajó con el estilo inicial y los escritores de entonces, Doug Petrie y Marco Ramirez, no estuvieron inspirados. No se puede usar una serie como escaparate de otra si no se planifica mejor la trama y se desarrollan más a fondo los personajes, y no fue el caso a pesar de que ambos guionistas precisamente desarrollaron The Defenders.

El relevo en Daredevil lo toma Erik Oleson. No es muy conocido, pero ha sido co-productor ejecutivo de varias series (Arrow -2012-, Imborrable -2011-…) y showrunner de El hombre en el castillo (2016). Aquí ha tenido que lidiar con una serie ya en marcha y en la que infinidad de productores y directivos meten mano, y a pesar de todo ello él y el resto del equipo han conseguido encarrilar las cosas. La pena es que por culpa de la todopoderosa Disney se ha cancelado, pues van a montarse su propia plataforma online y están recuperando los derechos de muchas obras (Marvel es propiedad suya) para que no haya nada suyo fuera. ¿Veremos más temporadas de este grupo superhéroes o un reinicio cuando pongan en marcha su canal? No se sabe por ahora, pero en Netflix aseguran que estas temporadas seguirán siempre en su plataforma.

El esperado retorno de Wilson Fisk cumple muy bien con las expectativas. Tenemos un personaje fascinante y perturbador a partes iguales que Vincent Donofrio hace suyo de nuevo con una interpretación escalofriante. Cada escena en que aparece deja mal cuerpo, sobre todo aquellas en las que trata de manipular o herir a alguien con su retorcido intelecto. En estos casos también cuenta, como es obvio, el buen desarrollo de los otros personajes. Los agentes del FBI Ray Nadeem y Benjamin Poindexter tienen una trayectoria magistral. En todo momento sabemos qué los motiva y qué problemas tienen, de forma que resulta verosímil el condicionamiento al que son sometidos. Los dos intérpretes, Jay Ali y Wilson Bethel respectivamente, muestran muy bien su caída al infierno. La reaparición de Vanessa y su sensual actriz Ayelet Zurer también está a la altura, sobre todo cuando elige bando.

Matt, Karen y Foggy tienen un viaje más convencional, pero el esfuerzo por desarrollarlo bien se agradece. Con Matt enfrentamos los dilemas del héroe en una de las perspectivas más oscuras que ha dado el género. Deber, moral, pecado, redención, realización personal… Tiene un lío mental enorme y un alma atormentada, pero ninguno de sus amigos parece poder llegar a él. El renacimiento de Fisk como Kingpin sucede precisamente en estos momentos críticos, así que no hay paz para él. Foggy mantiene su simpatía, y su lucha contra Fisk desde el lado de la ley muestra bien la otra cara del juego. Karen queda un poco en el limbo durante la contienda, porque una vez derrotada en el marco del sistema (atacar desde el periódico) da unos pocos de tumbos hasta que vuelve a ganar interés con el flashback a su pasado, que aunque parezca una historia tangencial aporta mucho al personaje. Charlie Cox y Elden Henson están de nuevo muy entregados, pero con el torrente de emociones que ofrece Deborah Ann Woll queda algo por encima.

El conflicto entre ambas facciones es bastante impredecible, mantiene muy bien la sensación de desasosiego y fatalismo. Episodio tras episodio las cosas se van torciendo para nuestros héroes mientras Kingpin hace y deshace a su gusto, de forma que la espiral de derrotas y la atmósfera opresiva son muy intensas, desagradables en ocasiones. Cuando Fisk consigue poner a Daredevil como el enemigo público número uno parece no haber salida.

En el lado del espectáculo también tenemos un año impresionante. El retorno de Daredevil en el cuarto capítulo, con el glorioso plano secuencia de la cárcel, es memorable. Tuvo que costar mucho tiempo y sudor planificar y rodar semejante hito cinematográfico, porque hablar de televisivo no le hace justicia. Pero ese punto álgido no es un momento aislado, toda la temporada recupera para la saga el nivel visual que se había perdido en las fallidas Luke Cage, Iron Fist y The Defenders. La estupenda fotografía, con unos fantásticos juegos de luces y sombras, y las coreografías tan bien ejecutadas disimulan muy bien que no es una producción de alto presupuesto y los escenarios son pocos y parcos.

Pero, como en el primer año, falta algo para lograr la gran serie que hay latente. Algo de equilibrio, de visión global y de ritmo. Lo primero que salta a la vista es que le pesan los obligados trece episodios. Con ocho o diez nos habríamos librado de rellenos, pausas y estiramiento de tramas. La parte inicial en la iglesia es la más afectada, sobre todo porque alargan algo predecible en vez de darle carpetazo y pasar a otra cosa más relevante. Sabemos de sobra que Matt vive y Daredevil volverá, son responsabilidades y un destino que no puede esquivar, más que nada porque no habría serie. Así que tenerlo tres largos capítulos mareando la perdiz con su recuperación física y mental es bastante contraproducente. En el primer acto de la temporada el héroe termina siendo un secundario, con Nadeem y el retorno gradual de Fisk robando el protagonismo; por la intriga de ver la trayectorias de estos dos mantiene el interés, si no, quizá muchos espectadores hubieran abandonado antes del pelotazo del cuarto episodio.

El tramo final vuelve a perder un poco de fuelle. Una vez están todas las cartas sobre la mesa no queda margen para la sorpresa, y ni los guionistas consiguen un giro que renueve el interés ni los directores están tan brillantes como en otras ocasiones. Parece que gastaron todas sus fuerzas a lo largo del año, porque en el desenlace está lejos de la espectacularidad necesaria para dejar huella. La esperada confrontación final entre Daredevil y Kingpin parece un trámite a cumplir en vez de un final épico; mucho más lograda está la carrera entre coches de penúltimo capítulo, por ejemplo. Por otro, lado la parte de Foggy acaba con un reset de serial barato, dejando muy malas impresiones.

Otro aspecto mejorable es que con Fisk se centran tanto en unos pocos personajes que, a pesar del extraordinario resultado con ellos, da la impresión de que se olvidan de cuidar mejor su supuesto gran entramado criminal. O quizá no podían aspirar a más por falta de dinero para más escenas y personajes secundarios. El caso es que Fisk maneja toda la ciudad a su antojo sin moverse de su habitación, y no parece que sea el abogado quien hace el trabajo por él, ni tiene fieles secundarios que se encarguen de ello más allá de las pocas misiones de Nadeem (Dex es sólo su matón). A veces se resuelven cosas importantes con un conveniente y simple “Fisk lo ha querido así”, como una parte de la carrera de Foggy a fiscal, y rechina un poco.

Aunque sus carencias frenan un poco su potencial, desde luego no impiden que tengamos un año notable, extraordinario en ocasiones, y con personajes inolvidables, que supone una de las mejores obras de superhéroes en cine o televisión. Pero por desgracia llega tarde para salvar la saga The Defenders, tanto por lo bajo que ha caído esta como por su cancelación.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 y final (2018)
-> Daredevil – temporada 3 y final (2018)
Iron Fist – temporada 2 y final (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

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JESSICA JONES – TEMPORADA 2


Netflix | 2018
Drama, superhéroes | 13 ep. de 47-55 min.
Productores ejecutivos: Melissa Rosenberg, varios.
Intérpretes: Krysten Ritter, Rachael Taylor, Eka Darville, Carrie-Anne Moss, Janet McTeer, Terry Chen, John Ventimiglia, J. R. Ramírez, Callum Keith Rennie.
Valoración:

Después del extraordinario villano que fue Kilgrave, un reto imponente para la protagonista a la vez que sobrecogedor para el espectador, el listón estaba tan alto que prácticamente cualquier nuevo enemigo tenía todas las de decepcionar. Así veo que ha ocurrido un poco con la némesis de Jessica Jones este año: su madre. Quien esperara otra confrontación clásica de superhéroes se puede llevar un chasco al encontrarse una temporada más centrada en los problemas internos de la heroína, en su vida personal tan caótica, donde la presencia de su madre, por mucho superpoder que tenga también, sirve para canalizar esos temas más que para desarrollar una rivalidad creciente que acabe con el duelo final de rigor.

Jessica está hundida, y aunque sigue por inercia indagando sobre sus orígenes, bien le gustaría romper con todo el mundo, como si aislándose y bebiendo sin parar se fuera a arreglar su vida. Por otro lado, Malcom ha rehecho la suya y trata de apoyarla, pero sus posiciones están tan opuestas que los roces son constantes, y la paciencia de él puede agotarse ante la incapacidad de ella para sobreponerse. Trish por su parte lleva el camino que puso a Jessica donde está, la autodestrucción, aunque por otros motivos: va de heroína por el subidón de la droga, de la violencia, de sentirse realizada. Todo se complica con la aparición de la descentrada de la madre de Jessica, que siembra el caos allá por donde va, poniendo a todos en contra de ambas, con los consecuentes peligros, Además, en vez de traer respuestas y paz suma caos y variables que la investigadora no es capaz de poner en orden. Hay espacio también para la abogada, Teri, con sus propios problemas personales a pesar de su fachada de fría y dura, para el vecino simpático, que es un encanto, y para un nuevo contrincante en el gremio de los investigadores, el asiático tan pagado de sí mismo.

Con tantos buenos personajes en conflicto constante con ellos mismos, más los eventos que van desarrollando con sus acciones, Melissa Rosenberg y su equipo de guionistas logran un drama coral de buen nivel y bastante adictivo que se ve realzado por la buena labor de los actores. Sin duda es una temporada menos intensa que la primera, que tuvo tramos entre impresionantes y desgarradores, pero el equilibrio entre géneros es muy bueno y resulta igual de entretenida. El drama es emotivo, el noir intrigante, la parte de superhéroes mezcla los dos anteriores y consigue ser más profundo de lo habitual en el género, teniendo siempre dilemas éticos y problemas de todo tipo en juego. La única pega que le puedo poner es que en algunas ocasiones está claro que dan un par de rodeos o estiramientos para poder llegar a los trece episodios exigidos: en las investigaciones, en los enfrentamientos con la madre y en los vaivenes de Trish hay algunos bajones de ritmo y sensación de repetición.

En la puesta en escena encuentro algo de mejora, pues antes se dejaba un poco al simple pero efectivo truco de la cámara en mano, y ahora se esfuerzan algo más a la hora de buscar un estilo visual más concreto. Se cuida bastante la composición de cada plano, teniendo algunos muy llamativos, y en combinación con la música con toques jazz y el tono noir del argumento se consigue una serie con bastante personalidad.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
-> Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 y final (2018)
Daredevil – temporada 3 y final (2018)
Iron Fist – temporada 2 y final (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

THE DEFENDERS

Netflix | 2017
Superhéroes | 8 ep. de 44-57 min.
Productores ejecutivos: Douglas Petrie, Marco Ramirez, varios.
Intérpretes: Charlie Cox, Krysten Ritter, Mike Colter, Finn Jones, Jessica Henwick, Scott Glenn, Sigourne Weaver, Rosario Dawson, Elden Henson, Deborah Ann Woll, Racherl Taylor, Simone Missick, Wai Ching Ho, Yutaka Takeuchi, Ramón Rodríguez, Elodie Young.
Valoración:

La miniserie ha sido llevada acabo por Douglas Petrie y Marco Ramírez, quienes tomaron las riendas de Daredevil en la segunda temporada, aunque como en las otras series, ha habido infinidad de productores y guionistas implicados. Y me temo que el bajón visto en su entrada se ha ido extendiendo también a los demás personajes, consolodidándose, por desgracia, la decepción de esta saga después de tanto prometer en sus inicios.

Lo mejor es que no se ha concebido como un evento espectacular pero ajeno, sino como una extensión de la historia de cada personaje. Además, con tan pocos episodios prometía ir al grano, y más cuando se ve que no fuerzan llegar a casi sesenta minutos en cada uno como en las largas temporadas de cada héroe por separado. En cuanto aparece cada uno de ellos estamos inmersos en su viaje y maduración, y cuando se juntan todos se enriquece el conjunto con sus disputas y la necesidad de unirse a pesar de las diferencias. Hay algunas situaciones y diálogos que apuntan maneras en el conflicto personal, además con buenas dosis de humor; la cena en el restaurante donde se refugian es la mar de movidita, por ejemplo. Luke debe aprender que las palabras bonitas no solucionan nada y a veces hay que dar un paso al frente. Matt ha de encontrar razones por las que vivir, aunque implique romper la promesa de arriesgar su vida y las de sus seres queridos por un bien mayor. Danny Rand debe madurar y asumir que en su lucha puede contar con aliados. Y Jessica Jones tiene que aprender a implicarse en algo de una vez por todas.

Pero hablo de un nivel correcto, nada que vaya cimentando una historia inteligente y atractiva y unos personajes de gran complejidad como debe tener una serie de primera división, como hubiéramos querido en el colofón de una saga tan esperada, aunque claro, con la caída gradual de calidad de la misma ya íbamos bastante avisados. Una vez en faena se ve que tiene tan poco que contar que va perdiendo fuelle rápidamente, para llegar a un tramo final muy decepcionante y aburrido.

El principal problema es que la premisa es enormemente previsible y los autores no parecen esforzarse por ocultarlo, van hacia adelante con desgana. A pesar de los amenos primeros contactos, la consumación de la unión de los superhéroes no podía ser más fácil, no encontramos ni una escena con profundidad o sorpresas que convierta lo inevitable en algo interesante. La trama en que se sumergen es insustancial, pues la Mano ha resultado ser lo que prometía: palabrería y sensacionalismo pero nada tangible, nada inquietante. Un grupo de chalados con poder, un poder que no se ve de dónde ha salido ni cómo se mantiene, porque nunca llega a vislumbrarse un entramado criminal y una conspiración verosímil, y cuando aparecen juntos los cinco líderes uno se pregunta cómo semejantes personajillos han durado tanto, pues cada uno actúa como le da la gana, atacando de frente a los enemigos, disputándose con sus compañeros migajas… Tanto prometer, tanto anunciar (incluso tirando del renombre de Sigourne Weaver), y todo ha quedado en nada. Sólo Madame Gao fue algo intrigante en algún momento, pero ha perdido toda autenticidad y garra.

En un limbo anodino quedan Stick y Elektra. Él es otra vez el mentor críptico que no suelta prenda; nada tiene que aportar hasta que los guionistas deciden que el personaje ha de hablar por fin… y luego tarda demasiado en cerrar la boca. Con Elektra es peor. Que si es mala, que si es buena, que si es un arma definitiva… Y lo único que vemos es a la insulsa Elodie Yung entrar en pantalla para soltar tres hostias y desaparecer hasta el siguiente episodio sin una razón concreta. Las decisiones que toma al final no se entienden, pero es que tampoco importan.

La aparición de los secundarios de cada héroe es anecdótica, por cumplir con ellos y ya está. Sólo Colleen Wing y Claire aportan algo, y no demasiado: Claire, como la única madura del grupo, suelta algún cliché sobre la unión y la responsabilidad, y Colleen tiene el esperable enfrentamiento contra Bakuto metido con calzador. El resto, aparcados en la comisaría como protección. Bueno, no todos. Los Meachum por alguna razón no aparecen. ¿Se quedaron sin dinero para más actores?

A estas alturas no sé si la confrontación de la Mano con los héroes era todavía esperada por algunos o una carga que quitarse de encima en espera de alguna historia más original y emocionante. Lo que está claro es que no recupera el interés ni ofrece un buen cierre. Sólo encontramos peleas cada dos por tres para rellenar hasta la batalla final, la mayor parte sin una justificación clara, sin giros que aporten algo digno a la trama, y con un sentido del espectáculo tirando a cutre. La intriga de la naturaleza y el propósito de la Mano es tan artificial, en plan Perdidos, que termina molestando. Dos temporadas (la segunda de Daredevil, la primera de Iron Fist) y otros tantos capítulos aquí mareando la perdiz con sus motivaciones ocultas, sus orígenes místicos, los artefactos mágicos supuestamente misteriosos, y el agujero de las narices. Al final, ninguna respuesta convincente, ninguna gran sorpresa. Que son malos porque sí, la búsqueda de la vida eterna, poderes que no se explican (¡lo hizo un mago!)… Para rematar, la forma de abrir por fin la pared mágica del fondo del agujero mágico para acceder al secreto mágico es de un ridículo que espanta.

El otro gran problema es el otro elemento crucial, la puesta en escena. Lo único que cuidaban en las otras series, tras despreocuparse de las coreografías trabajadas que tan bien resultaron en la primera etapa de Daredevil, era la fotografía. Pero aquí hasta eso abandonan, apoyándose en una cámara en mano muy facilona, dando la sensación de que no se planifican las escenas, simplemente se ruedan y ya se apañarán en la sala de postproducción. Las coreografías brillan por su ausencia, los golpes se ven muy falsos, y el montaje es tan malo que hay infinidad de cortes de plano mal dados que afean la escena y la hacen difícilmente comprensible a la par que poco espectacular. Lo peor es que cuanto más importante es la pelea menos empeño parecen poner, como si llegara la fecha del estreno y tuvieran que ir cada vez con más prisas. El esperadísimo enfrentamiento entre superhéroes y villanos, aparte de ser en un soso aparcamiento subterráneo, es una chapuza asombrosa. La mitad de las veces no sabes qué está pasando, quién golpea, quién recibe…

Y todo esto nos lleva a un despropósito de batalla final. Desde el guion es un despiporre, con la horda de peleles atacando en orden, disparando las armas de fuego únicamnete al que es inmune a ellas, Luke Cage, y usando armas blancas y puños contra los demás, los supervillanos apareciendo sólo de vez en cuando para lanzar a los protagonistas por el aire en vez de asestarles un golpe real, y giros ridículos como el sacrificio de uno de los superhéroes por… por… no hay motivos, es un cliché del género con el que se han empeñado en cumplir, igual que el penoso epílogo donde reaparece vivo sin más. En lo visual el desastre es épico. Golpes al aire, filigranas absurdas, un caos total donde no sabes quién es quién, y acabamos con un momento de vergüenza ajena suprema con los peleles atacando al ascensor como hormiguitas descerebradas a pesar de que es evidente que han perdido.

Quizá con un cierre digno podría haber salido algo mejor, porque lo cierto es que hasta entonces es un entretenimiento aceptable si vas sin exigencias, pero acaba tan mal que te quitan las ganas de seguir con la saga, y eso que ya veníamos escarmentados: la mayor parte de los que hemos pasado de Luke Cage ha sido por estar al día para poder seguir viendo Daredevil y Jessica Jones.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
-> The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 y final (2018)
Daredevil – temporada 3 y final (2018)
Iron Fist – temporada 2 y final (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

IRON FIST – TEMPORADA 1


Netflix | 2017
Superhéroes | 13 ep. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Scott Buck, varios.
Intérpretes: Finn Jones, Jessica Henwick, Jessica Stroup, Tom Pelphrey, David Wenham, Wai Ching Ho, Rosario Dawson, Ramón Rodríguez, Carrie-Anne Moss, Sacha Dhawan.
Valoración:

Iron Fist no empieza mal, pero entiendo que no calara en sus inicios, pues se espera una de superhéroes y tenemos un drama de ricos peleándose por su empresa. Yo le di el beneficio de la duda. Primero hay que presentar de dónde viene el protagonista, su entorno. Luego su nacimiento como héroe. Y finalmente abordar alguna confrontación iniciática.

El primer paso se iba dando aceptablemente bien. Todos los personajes me han interesado desde sus primeras escenas con un dibujo correcto que promete ir a más. Los nuevos acontecimientos les hacen replantearse las cosas, viéndose en seguida una evolución, las relaciones entre ellos son jugosas, se maneja bien la doble moral, los intereses propios y los conflictos internos, y los actores secundarios son la mar de competentes.

Los herederos del imperio Rand/Meachum tras la muerte de sus padres y la desaparición del joven Danny Rand son los hermanos Joy y Ward Meachum, quienes manejan la empresa con determinación y pocos baches. Jessica Stroup resulta una actriz muy eficaz, y Tom Pelhrey, quien deslumbró en Banshee (2013), está estupendo, sobre todo cuando se tuercen las cosas. Esto sucede cuando reaparece Danny Rand (Finn Jones) reclamando lo que es suyo. Descubrimos entonces que Harold Meachum fingió su muerte y controla la empresa desde las sombras a través de Ward. David Wenham (dado a conocer como Faramir en El Señor de los Anillos: Las dos torres -2002-) exprime de maravilla un personaje con muchas luces y sombras, que no sabes si es villano o un pelele. En cambio, el eslabón más débil es el protagonista. Finn Jones (empezó a hacerse notar en Juego de tronos -2011-) anda algo justo de registro y carisma cuando ha de verse su cara heroica, y aunque en el tramo inicial da el pego lo justo como joven inmaduro que tropieza incontables veces mientras va aprendiendo, está claro que hacía falta alguien con más talento para atrapar con mayor fuerza.

En su faceta de héroe pronto conocemos a Colleen Wing, una joven que enseña artes marciales. Jessica Henwick, vista en Juego de tronos (2011) como una de las guerrilleras hijas de Oberyn Martell, tiene el encanto y el buen hacer que le falta a Jones, y menos mal que lo acompaña en muchas aventuras levantando el nivel. También nos encontraremos con la omnipresente Claire Temple (Rosario Dawson), que ha de lidiar con la inmadurez de Danny y el romance de adolescente que se trae con Wing. Por suerte, este último no es lastimero, y la relación entre los tres es bastante amena.

Como villanos no tenemos gran cosa. Seguimos con la siniestra Madame Gao (Wai Ching Ho), pero cuanto más la vemos más sensacionalista parece, un enemigo de folletín al que le irán dando o quitando poderes y protagonismo según improvisen las tramas. Así funciona también la organización misteriosa a la que pertenece, la Mano. Esta era un sin dios ya desde su presentación en la segunda de Daredevil. Es una entidad sin rostro, sin definición concreta más allá de una vulgar “son el mal en sí mismo y buscan destrucción” ¿De verdad a estas alturas, tras titanes como Fisk y el Kilgrave, esperan que esto impresione? Con el amago con el tipo que parece querer desligarse de la banda, Bakuto, se humaniza brevemente a un enemigo muy mal planteado, pero no llega a funcionar porque era un engaño breve y además el casting ha estado muy desatinado, pues Ramón Rodríguez ofrece un papel sin capacidad para conmover en sus discursos manipuladores o causar pavor cuando demuestra su verdadera cara. Harold Meachum termina resultando mejor villano, con su humanidad y ambigüedad y la conexión más directa con los protagonistas. Eso sí, en los últimos capítulos no saben muy bien qué hacer con él, el jaleo de las peleas con la Mano lo eclipsa un poco.

El problema principal, y es muy grave, es que la serie no madura, cuando ha de llegar el nacimiento del héroe y la confrontación se ahoga en una vulgaridad infantil que va perdiendo más y más fuelle conforme avanza. El material que hay valía para una temporada de seis u ocho episodio, y si alguno no tenía para llegar a los cincuenta minutos, pues así se tendría que quedar. Pero por el formato exigido han de tenerlos todos rozando los sesenta minutos y rellenar así trece eternos capítulos. No puedo evitar pensar que las carencias que arrastra la temporada quizá no habrían cantado o molestado tanto si no se hubiera estirado todo hasta quedar en casi nada. Ante este panorama, es normal que lo que empezó contagiando poco entusiasmo a los espectadores haya decepcionado tanto. Eso sí, no entiendo que por el otro lado Luke Cage tuviera una recepción tan superior. Sin duda Iron Fist se queda muy corta, pero aquella naufraga a lo grande.

Danny no se presentaba mal, pero con ese alargamiento de las tramas, sus dilemas y dudas acaban haciéndose pesados, dando la sensación que el personaje tan inmaduro y bobo que les queda no es el que buscaban. La cosa empeora porque el trasfondo de su historia tiene tantas vaguedades como el de los rivales de la Mano. El rollo místico y la supuesta relevancia de los monjes no cala lo más mínimo, de hecho hacia el final se torna cargante, con el cansino Bakuto y el monje que aparece como compañero de Rand, Davos, un tipo idiota y pesado y muy mal interpretado por Sacha Dhawan.

Con el poco interés despertado por las dos facciones, la confrontación tiene todas las de no funcionar… Y así sucede. Los guionistas se atascan en un bucle, incapaces de ir más allá de un par de encontronazos por capítulo malamente justificados (sin emoción en la lucha ni un espectáculo gratificante), poco avance real pero sí alguna dosis de intriga barata para que sigas enganchado, y un conato de romance y maduración sin la profundidad suficiente como para interesar lo más mínimo. Los pocos momentos clave (primer enfrentamiento con Gao, los líos con Bakuto, la indecisión de Wing, Bakuto desenmascarándose, los enfrentamientos finales) no aportan nada sustancioso, son más batallas de artes marciales poco trabajadas que no valen para levantar una trama poco trabajada. Si es que el conflicto familiar de los Meachum sigue siendo más interesante que los líos místicos y las conspiraciones supuestamente globales y tenebrosas pero en realidad huecas y poco verosímiles.

Conforme llegamos al final el interés no se levanta ni un ápice, se ve venir de lejos que va a seguir cayendo en la monotonía y mediocridad. No disfrutamos de un desenlace épico, ni obtenemos respuestas gratificantes, ni tan siquiera hay giros o sorpresas que te engañen y te hagan acabar la temporada con un ligero buen sabor de boca. De hecho, incluso se lastra a The Defenderse, cuya trama principal se apoya por desgracia en Danny y la Mano. Eso sí, ahí explican por fin qué es la Mano… y como se suponía es puro humo.

La falta de dinero agrava todas las carencias. Después de dejarnos anonadados con el nivel de las peleas en la primera temporada de Daredevil, las prisas ahogaron la saga. Las de Iron Fist son realmente malas, unas coreografías insulsas con mucho saltito pero poco golpe creíble y una puesta en escena mediocre que convierte muchas escenas en un paripé estúpido. Aunque la fotografía sí es bastante buena, los escenarios no impresionan lo más mínimo, y los exteriores tampoco. Las pocas veces que hay alguna promesa, como el vuelo a China o conocer Kun Lun, se cae en un ridículo indescriptible. El país asiático es obviamente cualquier otro callejón de Nueva York, y el clímax que ahí se ofrece es anodino. Pero más grave es que, tras tanto hablar de Kun Lun y del entrenamiento, no tengamos ni una escena decente, ni un flashbacks que muestre el lugar y el aprendizaje de Danny como es debido. Apañan un par de escenas cutres del accidente de avión y de la montaña y un plano lejano del monasterio, pero las pantallas de fondo, los matte paintings y los decorados enanos de cartón piedra son tan penosos que mejor se lo hubieran ahorrado.

El showrunner Scott Buck salió del equipo de guionistas y productores de una obra maestra como A dos metros bajo tierra (2001), pero no pareció servirle de mucho: luego pasó por la exitosa pero infame Dexter (2006) y recientemente tuvo un buen batacazo con otra de superhéroes, Inhumans (2017). Aquí no ha dado los resultados que se esperaban, porque al parecer se esperaba algo, y ha sido despedido, pero para la segunda temporada han fichado a alguien con un currículo más inquietante: Raven Metzner, aparte de alguna serie intrascendente, fue el guionista de aquella aberración de adaptación de Elektra (Rob Bowman, 2005, con Jennifer Garner de protagonista) y uno de los principales en el equipo de Falling Skies (2011), otro truño de cuidado. Viendo la deriva de esta saga y la escasísima calidad de la unión de todos los héroes en la miniserie The Defenders, yo creo que esto ya no hay quien lo remonte. Sólo queda esperar que Daredevil y Jessica Jones aguanten el tipo y dignifiquen un poco el género en televisión.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
-> Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 y final (2018)
Daredevil – temporada 3 y final (2018)
Iron Fist – temporada 2 y final (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

LUKE CAGE – TEMPORADA 1


Netflix | 2016
Superhéroes | 13 ep. de 45-65 min.
Productores ejecutivos: Cheo Hodari Coker, varios.
Intérpretes: Mike Colter, Simone Missik, Rosario Dawson, Alfre Woodard, Mahershala Ali, Ron Cephas Jones, Frank Whaley, Theo Rossi, Erik LaRay Harvey, Karen Pittman, Parisa Fitz-Henley, Frankie Faison.
Valoración:

Aunque la lista de productores y guionistas es larga, como creador de la tercera entrega de la saga The Defenders ha sido elegido Cheo Hodari Coker, productor y escritor secundario en unas pocas series: Southland (2009), NCIS Los Ángeles (2009), Almost Human (2013) y Ray Donovan (2013). Viendo el resultado, o el proyecto le ha venido grande, o en Marvel Television, ABC Studios y Netflix han metido demasiada prisa y no ha dado tiempo a cuajar un buen material.

Los primeros episodios eran un poco lentos y repetitivos pero apuntaban maneras, dejaban entrever esfuerzo por buscar una personalidad propia para la serie y por dar forma al entorno del héroe antes de meterlo en faena. El barrio de Harlem se vive como si estuvieras ahí, con su historia, sus habitantes, sus peculiaridades, sus problemas y esperanzas. Quizá bebe demasiado de los clichés del género sin actualizarse debidamente, porque parece que estamos en la época en que nació el cómic, en los setenta, y no en la actualidad, pero como punto de partida funciona, y de todas formas, el tema racial sigue en boga. Por otro lado, la pareja de detectives Misty y Scarfe casi parece tener su serie propia, pero es muy interesante y prometedora: el carisma de los actores Simone Missick y Frank Whaley garantiza una gran química, y aunque los diálogos no son brillantes enganchan bastante con su dinámica.

Pero de lentitud pasamos a estancamiento, ni el argumento ni la calidad crecen. Se desarrolla una trama insustancial mediante unos personajes apenas correctos en el lado de los buenos y pésimos hasta parecer imposible hacerlo tan mal en el de los malos. Hoy en día esperamos que las obras de superhéroes dejen atrás los estereotipos y ofrezcan historias más complejas y originales, pero aquí nos traen una premisa muy limitada combinada con un thriller policíaco del montón, todo saturado de clichés rancios.

El principal problema es que quienes se presentan como los villanos aburren un montón, quedan a años luz de los memorables Kilgrave (Jessica Jones) y Wilson Fisk (Daredevil), dejando obviamente la sensación de que la saga ha dado enormes pasos atrás. El dueño de un pub (Cornell Stokes, alias Cottonmouth) y una política local (Mariah Dillard) del tres al cuarto no suponen un reto al nivel del héroe, ni de la saga, ni, como decía, de lo que espera el espectador a estas alturas en el género. El poco empeño que ponen en el dibujo de estos hunde rápidamente una serie que no empezaba deslumbrando pero tampoco vaticinaba tal descalabro. Sí, Cottonmouth tiene un flashback que supuestamente ahonda en su psique, pero roza el ridículo cosa mala: muchos minutos para exponer un simple concepto, que no quiere ser un amo del crimen, y todo para que no aporte nada tangible a su desarrollo, porque ahí está el tipo metido en el mundo del crimen pero sin que se sepa si ha sido empujado a ello o si le ha cogido el gustillo; es decir, ninguna de sus motivaciones y decisiones tiene una razón clara de ser, existe sólo porque ha de haber un gángster para cumplir con los preceptos del género. La política es nada más y nada menos que su hermana, pero no parece importarle a los medios y a ley, porque no se ve que ostente ningún cargo relevante ni tenga un proyecto concreto para la ciudad, el barrio o donde se suponga que trabaje. Eso sí, cada vez que hace algo chungo y la ley se acerca a ella, entonces sí resulta ser alguien importante e intocable.

Esa es la tónica: tenemos mucho postureo y sentencia supuestamente épica, pero estos dos archienemigos (palabra que uso con retintín) y sus secuaces no causan pavor alguno, no sabemos hasta dónde llegan sus garras, ni si quiera qué pretenden. Sólo los vemos soltando su verborrea y al extra de turno que tumbará Luke en la pelea de turno del capítulo, pero ninguna acción criminal llamativa, ninguna conspiración interesante. Mahershala Ali y Alfre Woodard me parecen buenos actores, pero es evidente que no están cómodos en unos roles tan limitados. Así, no hay quien se crea a ninguno de los dos personajillos ni a sus seguidores más llamativos (como el desaprovechado Theo Rossi -el de las gafas de sol-), y pronto resultan cargantes hasta desear que dejen de aparecer, pero copan escenas y escenas y más escenas.

Luke Cage prometía ya en Jessica Jones, y aunque mantiene cierto atractivo, conforme avanza el año se va observando que se sostiene principalmente por el buen hacer de Mike Colter, porque el personaje no se mueve hacia ninguna parte. Mucha cháchara existencialista y ética, muchas intenciones de actuar sin violencia, de encarrillar a su gente y hacer del barrio algo mejor, y al final todo son tortas, no se desarrolla ninguna trama que profundice en esos temas y Luke no aprende ni se cuestiona nada, está todo el día enfurruñado en la misma pose. La historia de su nacimiento como héroe y su vida anterior está metida con calzador y no tiene pegada alguna (al capítulo siguiente ya está todo olvidado), y las secuelas que pudiera tener se mencionan pero no se ven: habla de un gran amor (Reva) cuya pérdida no ha superado, pero está todo el día folleteando como adolescente despreocupado.

Su relación con Claire (Rosario Dawson), la enferma que está en todas las series, es más interesante, y Misty mantiene su simpatía a lo largo del año, pero no son suficientes para salvar el tedio que se va adueñando del relato. Y todo ello a pesar de que llega por fin un enemigo que se anuncia del nivel de Luke, o al menos con armas que pueden ponerlo en apuros. Se llama Diamondback… pero es prácticamente lo único que sabemos de él, se queda en un soy malo porque sí de lo más insípido. Erik LaRay Harvey lo remata con una interpretación pasadísima de rosca.

Todo se ve agravado por la apariencia de falta de dinero y prisas. En los primeros años de Daredevil y Jessica Jones disimularon bien la falta de escenarios llamativos con una puesta en escena muy cuidada y mucho movimiento en las tramas. Sí, rodaban en callejones poco espectaculares y unos interiores un tanto parcos, pero había historias y situaciones diversas y atractivas, así que no dio tiempo a que parecieran series baratas. Ya se sabe, el ingenio y la calidad eclipsan la falta de recursos. Pero en Luke Cage e Iron Fist parece que han contado con menos presupuesto o que las prisas por escribir y rodar para un estreno forzado han impedido a sus autores lograr una serie mejor y con mejor aspecto. Harto he acabado de la redundancia de conversaciones y acciones en la monótona barbería y el cansino pub, en ese cuchitril de comisaría, en cuatro calles anodinas, y también de las peleas sin alma, solo tiros y puñetazos sin buscar en ningún momento una escenificación más elaborada. Da la impresión de que en Marvel Television, ABC Studios y Netflix han pensando que el principal publico es adolescente y no tienen el nivel de exigencia de los espectadores de por ejemplo The Crown, y que las temporadas iniciales de Daredevil y Jessica Jones fueron magia salida de unos autores muy inspirados, porque el resto de la saga va cuesta abajo y sin frenos.

Al llegar al octavo episodio tiré la toalla y aparqué la temporada. Tuve que retomarla poco a poco hace pocas semanas, obligado porque quería ver The Defenders y la segunda de Jessica Jones. El endeble guion queda a partir de entonces totalmente deshilachado, la historia es bien simplona y carece de garra y verosimilitud, estando ahogada en un bucle. El dibujo de personajes cada vez se presenta más desganado y con algunos giros ridículos, como el agente traidor. Cada capítulo ha sido una agonía, acabando el año en la pura vergüenza ajena. ¿Cómo se puede hacer algo tan malo hoy en día, cómo pueden apuntar tan bajo cuando tanto se esperaba de esta saga? Lo alucinante es que se ha llevado mejores críticas que Iron Fist, cuando esa al menos ha sido entretenida y tiene más personajes medio interesantes. Son tantas las paridas, estupideces, agujeros, soluciones absurdas… que impera la sensación de que han cogido los guiones de una serie cutre de los años sesenta, rompiendo en mil pedazos aquella ilusión del resurgir de los superhéroes en la era dorada de la televisión. Enumero algunas de las cuestiones que más me molestaron en los últimos episodios, pero claro, son muchas más, es la penosa escritura global y el flojo acabado visual lo que convierte a Luke Cage en un desastre difícilmente perdonable.

Alerta de spoilers: Comento el tramo final a fondo.–

-Capítulo 108. ¿En serio el francotirador no podía disparar más veces en el primer ataque? ¿Y no podía haber ido un poco más deprisilla en el segundo? Luego se le encasquilla el arma y decide irse en vez de tratar de arreglarla mientras Luke sigue débil y tirado en el suelo tras quedar claro que los golpes ahora le afectan. Nooo, que hay que dejar escapar al bueno. Y luego se entretiene decidiendo si matar a Misty o no, sabiendo que si se demora llegarán refuerzos. Lo mismo ocurre más tarde: el malo se va del edificio en vez de tratar de rematar ahí a Luke. Este es igual de idiota, pues lanza a su enemigo por ahí en vez de partirle la cabeza de un puñetazo. Y el camión… anda que no estaba claro lo que iba a pasar. Por cierto, gazapo evidente con la distancia cambiante respecto a la acera.
-109. Se me hizo horrendo y larguísimo. El villano es de coña, ahí cargándose a todos… a no sabemos quién ni por qué, pero que salga matando otros malos implica que es el villano jefe, todo niño de ocho años lo sabe.
-109 ó 110. Lamentable el experimento improvisado con Luke, no podía ser más chapucero y cutre. Y ahora Reva es mala, después de dos temporadas como una santa; otro giro de folletín barato.
-110. Lamentable que los malos se pongan a disparar ante cien testigos y luego supongan que lo arreglarán todo intimidando a la gente.
-111. ¿Pero a qué espera Luke Cage para noquear a los cinco o seis malos y salir andando a dar explicaciones? ¿Por qué no hace más que buscar refugio escondiéndose improvisadamente, cuando sabemos que puede atravesar paredes? Vergonzoso el cliché de que el teléfono falla justo en el momento clave. Al final por supuesto el matón secundario nº3 llega justo a tiempo para sacar al jefe malo por un túnel.
-112. Nadie va con él en el furgón para pegarle un tiro si intenta soltarse. Y seguimos haciendo que el malo sea malo poniéndolo ahogando a uno de los suyos sin razón.
-113. El último ya lo vi a cachos para no soportar epílogos cansinos. Nada ocurre, no se materializa ninguna evolución llamativa en los personajes, hacen lo que llevaban toda la temporada haciendo. Y por supuesto quedan cosas (villanos) en el aire para seguir exprimiendo lo insalvable.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
-> Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 y final (2018)
Daredevil – temporada 3 y final (2018)
Iron Fist – temporada 2 y final (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

DAREDEVIL – TEMPORADA 2

Netflix | 2016
Superhéroes | 13 cap. de 50-60 min.
Productores ejecutivos: Doug Petrie, Marco Ramirez, varios.
Intérpretes: Charlie Cox, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Jon Bernthal, Elodie Yung, Vincent D’Onofrio, Rosario Dawson, Scott Glenn, Royce Johnson.
Valoración:

La serie la puso en marcha Drew Goddard, pero no duró mucho porque prefirió centrarse en proyectos cinematográficos de superhéroes, con lo que terminó siendo desarrollada por su mano derecha, Steven S. DeKnight. Pero este ha partido también a otros trabajos en cine, dejando paso a otros colaboradores, Doug Petrie y Marco Ramirez. Tanto cambio no es buena señal, porque la posibilidad de que el producto mantenga o supere el nivel alcanzado por sus artífices originales es remota. Y en Daredevil no se ha cumplido. Los nuevos encargados, aunque estuvieran implicados a menor nivel desde el principio, no tienen la pericia de quienes nos ofrecieron un primer año tan notable. Son muchos los puntos oscuros y los deslices de esta nueva etapa que también arrastra desgana y flojera en grandes cantidades. Para mi sorpresa, la mayor parte de los espectadores no parece haber sentido mucho el cambio, pero a mí me ha costado acabarla por ser algo aburrida y fallida, cuando la primera me la vi dos veces seguidas de lo que me fascinó.

Había una buena base. El típico viaje iniciático del héroe y el villano así como las relaciones con los amigos resultaban muy atractivas por la enorme calidad de los personajes, que además eran realzados por los excelentes actores elegidos. La atmósfera ofrecía un universo más maduro y serio de lo habitual, con lo que en cierta manera, aunque se notaba la inspiración en algunos thrillers cinematográficos influyentes de los años setenta, parecía traer aire fresco al género de los superhéroes. Y para rematar, la puesta en escena fue modélica. Pero los productores ejecutivos actuales no llegan a alcanzar el listón a pesar de tener cierta experiencia en series (Petrie salió, como Goddard y DeKnight, de la sala de escritores de Buffy, la cazavampiros -1996-). La trama y las relaciones entre personajes tienen baches e incoherencias, y eso cuando no andan en círculos. Los diálogos son un poco ramplones a veces, las situaciones en que se van viendo implicados los protagonistas carecen de empaque, de novedad, de capacidad para emocionar. Y además se le suman algunos errores de casting y el abuso de un único estilo para las peleas, con lo que el acabado visual no impresiona tanto. Así, la temporada se queda bastante corta, resulta irregular. Si se salva es porque no llega a ser una catástrofe y cumple en lo básico, pero desde luego me ha resultado bastante decepcionante.

El primer gran problema es el estancamiento, que se acusa sobre todo en los personajes. Entiendo que los escritores quieran reservar los pasos importantes de sus vidas para la parte final, pero hasta entonces no puedes estar amagando y volviendo para atrás, tienes que andar en una dirección clara y hacerlo con equilibrio y verosimilitud. El dilema de Matt de hasta dónde llegar con la violencia se atasca a pesar de la presencia del Castigador y de Elektra, es decir, a pesar de que la serie no hace más que hablar de ese tema. La relación con los amigos está en un punto bajo por los líos que los agobian y porque Matt los abandona por su álter ego, pero se expone fatal, pues cada capítulo repite prácticamente lo mismo, retrasando los avances reales mucho más de la cuenta. Peor acaba la atracción entre Matt y Karen. Creo que es la relación en tensión amorosa más torpe que he visto. Hasta en series tan largas como Expediente X (Chris Carter, 1993) eran capaces de apañárselas para no dar un paso definitivo pero ir mostrando cambios suficientes en la dinámica como para mantener el interés. Aquí los meten en citas que a todas luces señalan que están enamorados y deberían estar folleteando, pero en la siguiente escena es como si no hubiera ocurrido nada, para en el próximo capítulo repetir el patrón; y así se tiran la mitad del año.

Con Castigador y Elektra tratan de exprimir la dualidad héroe-villano, pero no logran despertar demasiado interés. Castigador sale bien parado en líneas generales: entendemos al individuo, resulta oscuro y trágico en el tono de la serie… Pero podría haber dado mucho más de sí. Es constante la sensación de que se repiten los mismos dilemas o mensajes morales en todas sus apariciones, sin mostrar evolución alguna aunque estemos en situaciones que van cambiando (combates, juicio…), y las motivaciones no sorprenden, su historia resulta demasiado predecible. Con Fisk partían también de lugares comunes y aun así resultó un rol sobrecogedor. ¿La diferencia? Pues que el guion no llega. Elektra se queda mucho más atrás, resultando es un fallo gravísimo de planteamiento y escritura. No se explica casi nada de ella, y eso a pesar de tener numerosos flashbacks (monótonos y previsibles la mayoría). ¿Qué sentido tiene la relación de Matt con ella, qué la mueve, qué espera del mundo y qué traumas la han formado hasta el punto de disfrazarse y luchar por causas extrañas? Se muestra el entrenamiento con Stick, pero no es suficiente para justificar sus acciones, y menos cuando va por libre. Así, su personalidad desde luego queda sin definición y cada aparición produce indiferencia… que va creciendo hacia el hastiazgo y la incongruencia: qué poca verosimilitud tiene que Daredevil se apunte a todo con ella en vez de tratar de mantener cerca a sus otros amigos. Stick tampoco convence, aunque esto viene desde su presentación: tan forzadamente críptico, que necesita ayuda y no da respuestas ni facilidades a sus supuestos aliados, con lo que la intriga con él resulta artificiosa.

Pero estos dos nuevos protagonistas acaban por los suelos por dos fallos imperdonables: el casting es horrible y las dos secciones se cierran con giros infames. La trama de la Mano ya es puro humo de por sí, pero las revelaciones finales sobre Elektra no hay por dónde cogerlas. El Castigador también tiene un cierre (o punto de inflexión más bien) demencial, con ese giro de telefilme barato que saca la sorpresa final por donde menos te lo esperas y por donde menos creíble resulta. Y no entiendo cómo en una serie que cuidó tantísimo el reparto en la primera temporada, donde hasta los extras que hacían de matones parecían actores de primera y no simples figurantes, han podido rebajar tanto el nivel como para fichar dos intérpretes principales tan mediocres. Elodie Yung carece de registro y de carisma, lo que agrava la apatía que despierta el rol. Jon Bernthal cumple por los pelos por el físico de boxeador retirado y su mirada intensa, porque como actor de drama es un manta: frase con tensión fingida, mirada para el lado, frase, mirada… Todo el rato igual, sin cambiar ni una pizca esté en la situación que esté; de hecho, hace exactamente el mismo papel que en The Walking Dead (2010), donde ya debería haber sido etiquetado como actor a evitar y aun así lo siguen fichando aquí y allá. Para colmo, han dado el visto bueno a la serie The Punisher/El Castigador.

La trama tiene las mismas carencias. Nos encontramos con más frentes abiertos pero a la larga resulta que estamos atascados en una historia cíclica. El progreso llega a trompicones, muchas veces sin explicar, otras desaprovechando el material. Hice todo un artículo hablando de cómo el plan Marvel llegó por fin a las series para romper los clichés y dar al género el paso a la maduración tan esperada, y ahora resulta que la historia de la Mano es digna de un serial de los años sesenta y setenta: elementos y giros sensacionalistas (ese agujero gigante en el suelo, el absurdo ataque al hospital, la cápsula misteriosa, leyendas rebuscadas, etc.), personajes y dilemas atascados en bucles, y muchas peleíllas simples y repetitivas con extras saltimbanquis. Y todo para hacer un Perdidos (J. J. Abrams, Damon Lindelof, 2004), es decir, tras mucho misterio y trampa argumental exagerada realmente no han mostrado nada, acaban con más batallas pero sin dar respuesta a nada concreto. También hay algún receso incomprensible: para qué dedicar gran parte de un capítulo a presentar la entrada del nuevo irlandés en su banda si su relevancia en la historia es muy escasa y no va más allá de ese episodio. Aparte, en el tercer acto recuperamos a Fisk, y por suerte aquí no patinan. El gran mafioso Kingpin sigue resultando imponente y su futuro me atrae muchísimo más que el de los demás personajes.

Las carencias se notan también en los detalles: los deslices o directamente agujeros de guion abundan por todas partes. Son infinidad, así que sólo menciono los más notables. Qué cutre la herida de Elektra curada metiéndole unas tenazas dentro y luego echándole bicarbonato mezclado con otras mierdas de la cocina… pero es que encima ni la vendan, y al día siguiente está en pie repartiendo hostias. Podrían haberse currado una oficina mejor para el periódico, que da risa: resulta que están todos apretados en un despacho y un pasillo estrecho, y el editor le da a Karen (una investigadora aficionada ajena al diario) el despacho del periodista muerto, ¡que lo tiene ahí vacío! La peor escena del año podría ser la fiscal arrepintiéndose como una niña: una corrupta, una trepa, mentirosa y manipuladora de las que hacen época, se acobarda cuando las cosas se ponen difíciles y suelta sus secretos casi llorando, en un giro de manual para sacar a los protagonistas del apuro; no, no cuadra en alguien con tanto poder y tanto que perder. Las apariciones de la enfermera, Claire,Temple están metidas con calzador sin cuidarlas lo más mínimo: es como si nadie más trabajara en el hospital, hasta el punto de que maneja una crisis de varios pacientes graves sin ningún médico residente cerca; luego te sacan el lío de la junta, pero resulta que sólo es para tratar de tapar la inverosimilitud que genera tener decenas de ninjas-muertos-vivientes por ahí y que nadie se cuestione nada. Madame Gao dice que la competencia que lidera Blacksmith es más numerosa y fuerte que sus soldados, y que el barco donde tienen la mercancía estará muy vigilado, pero luego vemos que hay dos tíos inútiles ahí; con ese nivel de información es normal que le esté comiendo terreno; pero no, no queda bien, se supone que ella es una maestra del crimen. Los ninjas descubren que soltando las espadas Daredevil no los oye, pero en vez de seguir zurrándolo con esa nueva ventaja se largan sin más.

Y por desgracia, la desgana que se ve en el guion se propaga encuentra también en el aspecto visual. Donde antes se buscaba un acabado formal virtuoso y con picos que te dejaran anonadado, ahora van con la inercia, con el piloto automático puesto. Se curran un par de escenas espectaculares (la batalla de Daredevil por las escaleras, la del Castigador en la cárcel) para intentar mantener el estilo marcado, pero no me vale si el resto se descuida bastante. En parte es por la falta de garra y originalidad de la escritura: todos los conflictos se desarrollan de la misma forma, sean las peleas contra Castigador o contra los ninjas. En parte también porque hay nuevo director de fotografía y nuevos directores que no han estado a la altura. El resultado es que el desgaste asoma pronto la patita, perdiendo factor sorpresa y factor asombro, e incluso llegando al punto de que se empiezan a ver muchos fallos. La contienda en la azotea entre Daredevil y Castigador es bastante mala, con una falta de garra bien patente, algunos golpes mal rodados y ese francotirador que no acierta una. Incluso la gran escena de las escaleras es imperfecta: intentan simular un plano secuencia y los cortes cantan bastante, por no decir que se alarga hasta perder fuerza. Pero, sobre todo, las constantes luchas con los ninjas van bajando el nivel hasta acabar en un desenlace que deja muy mal sabor de boca. Es como si los directores se fueran cansando, poniendo cada vez menos esfuerzo y cuidado. Los extras que esperan su turno para ser golpeados, las patadas al aire, las coreografías sin savia… y por mucho que esto sea fantasía, al final no puedes dejar de preguntarte por qué no usan armas de fuego en vez de perder tiempo y esfuerzo en darse puñetazos. Matt es que no parece aprender nada del Castigador y de Elektra, metiéndose en berenjenales gordos sin buscar ventaja alguna. Llévate un táser o dardos con sedantes por lo menos, que pareces tonto.

Da la impresión de que a esta temporada le ha faltado mucha cocción, que el éxito del año inicial se les ha subido a la cabeza a los productores y han ido con prisas y el piloto automático puesto.

PD: Por lo visto el traje de Daredevil no gustó a muchos fans, así que van cambiándole detalles poco a poco. Yo no le veía ningún problema.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
-> Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 y final (2018)
Daredevil – temporada 3 y final (2018)
Iron Fist – temporada 2 y final (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

JESSICA JONES – TEMPORADA 1

Netflix | 2015
Drama, superhéroes | 13 ep. de 55 min.
Productores ejecutivos: Melissa Rosenberg, varios.
Intérpretes: Krysten Ritter, David Tennant, Rachael Taylor, Eka Darville, Mike Colter, Carrie-Anne Moss, Wil Traval, Susie Abromeit, Erin Moriarty.
Valoración:

Jessica Jones, basada en el cómic Alias, es la segunda entrega del plan Marvel Television y ABC Studios, con Netflix como distribuidor (es decir, emitiéndola), que pretende crear un universo de varias series de superhéroes relacionadas que terminarán uniéndose en una miniserie. La creadora y productora ejecutiva (o sea, la showrunner) es Melissa Rosenberg, aunque el equipo que lleva detrás es enorme. Rosenberg no tiene una carrera especialmente llamativa, pero tampoco es una novata: ha sido productora y guionista secundaria en unas cuantas series (Cinco en familia, Dexter, O.C…). Si bien su nombre se puede recordar más por haber sido la guionista de la adaptación de Crepúsculo, parece que nadie se asustó de ello, porque desde las primeras noticias sobre esta serie se habló de ser fiel al adulto y oscuro material original.

Pero el inicio de Jessica Jones supuso una ligera decepción para casi todo el que se había enganchado a esta “serie de series”, pues después de la traca inicial, o sea, la primera temporada de Daredevil, el listón estaba muy alto. De hecho el nivel de los dos primeros capítulos de aquella fue tan sorprendente que bastó para poner el proyecto en boca de todo amante de las series y del género de los superhéroes. El problema, claro está, es que las comparativas, aunque por afinidad se permitan, también son injustas si no valoras a cada obra por sus propias cualidades. Además, opinar precipitadamente no es objetivo. Para valorar una temporada hay que verla entera, no ponerse a gritar porque el inicio es algo flojo. Y el visionado al completo confirma que Jessica Jones es otra gran de serie digna de ver, y una además es muy distinta a su hermana, pues no es un intento de repetir una fórmula de éxito probado y que todavía no está gastada, sino que siguen explorando nuevos horizontes para el género. Vistas las dos, yo no puedo poner una por encima de otra, porque me han fascinado por igual.

Daredevil empezó a lo grande, con sus autores echando todo el esfuerzo en lograr una entrada triunfal, pero luego fue disipándose ligeramente hasta terminar el año con menos coherencia y fuerza de lo esperado. El problema es que su impecable puesta en escena y el gran trabajo actoral quedaba a veces por encima de un guion con algunos flecos sueltos. Curiosamente, Jessica Jones tiende hacia el lado contrario. Sus productores apuestan por ir construyendo la serie despacito, sin empezar con fuegos artificiales, poniendo más énfasis en el contenido que en lo visual. Aunque ambas tienen unos personajes magníficos, aquí se observa un cuidado (o un acierto) mayor a la hora de desarrollar el conflicto con el villano. Como resultado, la temporada va creciendo a ojos vista con una historia que se desgrana poco a poco y donde se manejan muy bien las sorpresas, de hecho tiene una cantidad de giros inesperados asombrosa. Así, aunque su aspecto visual no deslumbre, la atmósfera que se va generando es tenebrosa y absorbente. En pocos capítulos estás completamente enganchado, esperando con ansia saber qué va a ser de los protagonistas, y va creciendo tanto que llegas al tramo final entre maravillado y acojonado.

Jessica (Krysten Ritter) es una detective privada con dos secretos. Uno, posee una fuerza extraordinaria; no al nivel de los superhéroes que salvaron Nueva York (recordemos que estamos en el mismo universo que Los Vengadores), pero sí como para permitirse una ventaja extra en su trabajo y a la vez tener que esconderse para no ser señalada como rarita o incluso perseguida como un monstruo. El otro es que fue secuestrada y violada por un lunático que también tiene un poder, el de controlar a los demás. Ese trauma, sumado a otros de su infancia, han formado una personalidad con dificultades para socializar y sobreponerse a sus sentimientos. Es un torbellino de emociones y penurias donde apenas consigue mantenerse en pie o conciliar un sueño agradable si no es con alcohol. Su consuelo es hacer algo por el mundo, salvar a gente para que no tengan que sufrir como ella.

Salvo por el villano, no voy a describir a los demás personajes a fondo, porque lo bueno de la serie es ir conociendo las relaciones y las sorpresas que guardan, así como el pasado de Jessica, poco a poco. Su única amiga es una locutora de radio famosa que la ayuda siempre que lo necesita: Trish Walker (Rachael Taylor). La mayoría de los casos que tiene los consigue de una abogada de éxito, Jeri Hogarth (Carrie-Anne Moss). Y sus otros únicos contactos con la humanidad son sus vecinos: una loca y su hermano atontado, y un pobre yonki que le da lástima. Pero pronto conoce a Luke Cage (Mike Colter), personaje con su propia serie de cómics y que tendrá también una adaptación en este gran proyecto. Es un camarero igual de solitario que ella con el que inicia una relación entre amistosa y amorosa y que guarda otros tantos secretos, empezando por el hecho de que también posee poderes.

Como es esperable en el género, Jessica debe plantar cara a un supervillano que es prácticamente su némesis. Kilgrave (David Tennant) hace lo que le place en la vida porque es imposible no obedecer lo que te dice. No entiende de sentimientos, no tiene remordimientos ni le importa el alcance de sus acciones y caprichos en los demás. El único sentimiento que parece haber calado en él es un aparente enamoramiento en Jessica, que logró escapar de él por chiripa. Ella trata de destruirlo sin acercarse demasiado para no caer en su embrujo, él intenta que ella entre en su órbita otra vez, aunque sea acosando a todos los que la rodean. Las interpretaciones de Ritter y Tennant son impecables, esenciales a la hora de exponer el complejo dibujo de los protagonistas, pero ninguno de los secundarios se queda atrás, todos aportan lo justo, logrando un reparto muy cohesionado y con gran química.

Sin haber leído los cómics, no sé si hay cambios notables, pero con Kilgrave hay un par de detalles muy evidentes. En el original, aparte de llevar dos eles, es decir, Killgrave (ni idea de por qué le quitan una, ni de cómo se traduciría), tenía el alias de “El hombre púrpura” porque la piel era de ese color, algo que aquí omiten quizá para evitarse el complicado maquillaje, o quizá para darle un toque más verosímil. También cambian su origen en Europa del Este por la nacionalidad británica.

Lo que no se hace es endulzar el cómic original, así que, como en Daredevil, estamos ante una serie adulta digna de un canal de cable, sin miedo a temáticas concretas ni a escenas crudas. Gracias a ello el tratamiento de algunos de los aspectos más oscuros del ser humano es rico en profundidad y detalles. La difícil vida de Jessica se hace terriblemente tangible y dura, pues se expone con autenticidad e intensidad lo que sufrió en la infancia y luego con el secuestro de Kilgrave. Los pocos conocidos que tiene también hacen gala de personalidades torturadas de una forma u otra: la abogada fría pierde humanidad a cada paso que da, la vecina loca desespera por atención, el yonki no es capaz de rehacer su vida, el camarero arrastra el dolor de la esposa recientemente fallecida, o lo más perturbador de todo, el grupo de afectados por Kilgrave.

Y para rematar sus miserables vidas reaparece este monstruo. Un tipo que puede decirte que te arranques los ojos con las manos, o que te quedes mirando la pared hasta que caigas inconsciente por agotamiento… o que te sometas por completo, física y mentalmente, como hizo con Jessica. De primeras parece un individuo algo tonto o incluso un personaje desaprovechado, porque podría usar su poderes para moldear el mundo a su gusto convirtiéndose en un supervillano (imagínatelo metiéndose a político). Pero enseguida te das cuenta de que limitar su rango de acción a historias más cercanas a la gente normal es lo que lo convierte en el villano más creíble y terrorífico que se ha visto en pantalla. No es un megalómano de psicología monocromática y que sólo sirve para dar secuencias de acción espectaculares. Es un sociópata, un depredador sexual, un niño al que no se le puede negar nada, que va usando a la gente con que se encuentra como bien le place. Además, poco a poco vamos conociendo cómo se formó esa personalidad, qué vivencias influyendo en su vida, con lo que resulta más humano, y por lo tanto más inquietante. Ver ciudades destruidas en Los Vengadores no causa mucha impresión en el sentido trágico, es puro espectáculo y ya está. Pero un tipo que va utilizando, torturando, descartando y matando gente a cada paso mientras se acerca cada vez más a los protagonistas, produce asco y temor en dosis que pueden llegar a resultar realmente incómodas.

Con ese enemigo tan espeluznante se consigue unos episodios finales que resultan un sinvivir, y la confrontación definitiva se torna tan tensa, impredecible y trágica que dudas en todo momento sobre el destino de las protagonistas y los pobres desgraciados que caen en la órbita de este ser retorcido. Decía en Daredevil que el choque final con Fisk supo a poco después de ofrecer un inicio tan potente. Aquí ocurre lo contrario: tras parecer una serie menor, Jessica Jones no sólo te da una bofetada en la cara, sino que te la da en el alma también.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
-> Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 y final (2018)
Daredevil – temporada 3 y final (2018)
Iron Fist – temporada 2 y final (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)