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DAREDEVIL – TEMPORADA 3 Y FINAL


Netflix | 2018
Drama, suspense, superhéroes | 13 ep. de 45-55 min.
Productores ejecutivos: Erik Oleson, varios.
Intérpretes: Charlie Cox, Deborah Ann Woll, Elden Henson, Vincent D’Onofrio, Joanne Whalley, Jay Ali, Wilson Bethel, Stephen Rider, Ayelet Zurer, Peter McRobbie.
Valoración:

Las imposiciones de los directivos de Marvel/Disney, ABC Studios y Netflix y el movimiento de guionistas afectó bastante a la segunda temporada, que perdió calidad e interés en grandes cantidades. La obligación de incluir las historias de la Mano y Elektra, además dejando el final para la miniserie The Defenders, no cuajó con el estilo inicial y los escritores de entonces, Doug Petrie y Marco Ramirez, no estuvieron inspirados. No se puede usar una serie como escaparate de otra si no se planifica mejor la trama y se desarrollan más a fondo los personajes, y no fue el caso a pesar de que ambos guionistas precisamente desarrollaron The Defenders.

El relevo en Daredevil lo toma Erik Oleson. No es muy conocido, pero ha sido co-productor ejecutivo de varias series (Arrow -2012-, Imborrable -2011-…) y showrunner de El hombre en el castillo (2016). Aquí ha tenido que lidiar con una serie ya en marcha y en la que infinidad de productores y directivos meten mano, y a pesar de todo ello él y el resto del equipo han conseguido encarrilar las cosas. La pena es que por culpa de la todopoderosa Disney se ha cancelado, pues van a montarse su propia plataforma online y están recuperando los derechos de muchas obras (Marvel es propiedad suya) para que no haya nada suyo fuera. ¿Veremos más temporadas de este grupo superhéroes o un reinicio cuando pongan en marcha su canal? No se sabe por ahora, pero en Netflix aseguran que estas temporadas seguirán siempre en su plataforma.

El esperado retorno de Wilson Fisk cumple muy bien con las expectativas. Tenemos un personaje fascinante y perturbador a partes iguales que Vincent Donofrio hace suyo de nuevo con una interpretación escalofriante. Cada escena en que aparece deja mal cuerpo, sobre todo aquellas en las que trata de manipular o herir a alguien con su retorcido intelecto. En estos casos también cuenta, como es obvio, el buen desarrollo de los otros personajes. Los agentes del FBI Ray Nadeem y Benjamin Poindexter tienen una trayectoria magistral. En todo momento sabemos qué los motiva y qué problemas tienen, de forma que resulta verosímil el condicionamiento al que son sometidos. Los dos intérpretes, Jay Ali y Wilson Bethel respectivamente, muestran muy bien su caída al infierno. La reaparición de Vanessa y su sensual actriz Ayelet Zurer también está a la altura, sobre todo cuando elige bando.

Matt, Karen y Foggy tienen un viaje más convencional, pero el esfuerzo por desarrollarlo bien se agradece. Con Matt enfrentamos los dilemas del héroe en una de las perspectivas más oscuras que ha dado el género. Deber, moral, pecado, redención, realización personal… Tiene un lío mental enorme y un alma atormentada, pero ninguno de sus amigos parece poder llegar a él. El renacimiento de Fisk como Kingpin sucede precisamente en estos momentos críticos, así que no hay paz para él. Foggy mantiene su simpatía, y su lucha contra Fisk desde el lado de la ley muestra bien la otra cara del juego. Karen queda un poco en el limbo durante la contienda, porque una vez derrotada en el marco del sistema (atacar desde el periódico) da unos pocos de tumbos hasta que vuelve a ganar interés con el flashback a su pasado, que aunque parezca una historia tangencial aporta mucho al personaje. Charlie Cox y Elden Henson están de nuevo muy entregados, pero con el torrente de emociones que ofrece Deborah Ann Woll queda algo por encima.

El conflicto entre ambas facciones es bastante impredecible, mantiene muy bien la sensación de desasosiego y fatalismo. Episodio tras episodio las cosas se van torciendo para nuestros héroes mientras Kingpin hace y deshace a su gusto, de forma que la espiral de derrotas y la atmósfera opresiva son muy intensas, desagradables en ocasiones. Cuando Fisk consigue poner a Daredevil como el enemigo público número uno parece no haber salida.

En el lado del espectáculo también tenemos un año impresionante. El retorno de Daredevil en el cuarto capítulo, con el glorioso plano secuencia de la cárcel, es memorable. Tuvo que costar mucho tiempo y sudor planificar y rodar semejante hito cinematográfico, porque hablar de televisivo no le hace justicia. Pero ese punto álgido no es un momento aislado, toda la temporada recupera para la saga el nivel visual que se había perdido en las fallidas Luke Cage, Iron Fist y The Defenders. La estupenda fotografía, con unos fantásticos juegos de luces y sombras, y las coreografías tan bien ejecutadas disimulan muy bien que no es una producción de alto presupuesto y los escenarios son pocos y parcos.

Pero, como en el primer año, falta algo para lograr la gran serie que hay latente. Algo de equilibrio, de visión global y de ritmo. Lo primero que salta a la vista es que le pesan los obligados trece episodios. Con ocho o diez nos habríamos librado de rellenos, pausas y estiramiento de tramas. La parte inicial en la iglesia es la más afectada, sobre todo porque alargan algo predecible en vez de darle carpetazo y pasar a otra cosa más relevante. Sabemos de sobra que Matt vive y Daredevil volverá, son responsabilidades y un destino que no puede esquivar, más que nada porque no habría serie. Así que tenerlo tres largos capítulos mareando la perdiz con su recuperación física y mental es bastante contraproducente. En el primer acto de la temporada el héroe termina siendo un secundario, con Nadeem y el retorno gradual de Fisk robando el protagonismo; por la intriga de ver la trayectorias de estos dos mantiene el interés, si no, quizá muchos espectadores hubieran abandonado antes del pelotazo del cuarto episodio.

El tramo final vuelve a perder un poco de fuelle. Una vez están todas las cartas sobre la mesa no queda margen para la sorpresa, y ni los guionistas consiguen un giro que renueve el interés ni los directores están tan brillantes como en otras ocasiones. Parece que gastaron todas sus fuerzas a lo largo del año, porque en el desenlace está lejos de la espectacularidad necesaria para dejar huella. La esperada confrontación final entre Daredevil y Kingpin parece un trámite a cumplir en vez de un final épico; mucho más lograda está la carrera entre coches de penúltimo capítulo, por ejemplo. Por otro, lado la parte de Foggy acaba con un reset de serial barato, dejando muy malas impresiones.

Otro aspecto mejorable es que con Fisk se centran tanto en unos pocos personajes que, a pesar del extraordinario resultado con ellos, da la impresión de que se olvidan de cuidar mejor su supuesto gran entramado criminal. O quizá no podían aspirar a más por falta de dinero para más escenas y personajes secundarios. El caso es que Fisk maneja toda la ciudad a su antojo sin moverse de su habitación, y no parece que sea el abogado quien hace el trabajo por él, ni tiene fieles secundarios que se encarguen de ello más allá de las pocas misiones de Nadeem (Dex es sólo su matón). A veces se resuelven cosas importantes con un conveniente y simple “Fisk lo ha querido así”, como una parte de la carrera de Foggy a fiscal, y rechina un poco.

Aunque sus carencias frenan un poco su potencial, desde luego no impiden que tengamos un año notable, extraordinario en ocasiones, y con personajes inolvidables, que supone una de las mejores obras de superhéroes en cine o televisión. Pero por desgracia llega tarde para salvar la saga The Defenders, tanto por lo bajo que ha caído esta como por su cancelación.

Saga The Defenders:
Daredevil – temporada 1 (2015)
Jessica Jones – temporada 1 (2015)
Daredevil – temporada 2 (2016)
Luke Cage – temporada 1 (2016)
Iron Fist – temporada 1 (2017)
The Defenders (2017)
The Punisher – temporada 1 (2017)
Jessica Jones – temporada 2 (2018)
Luke Cage – temporada 2 y final (2018)
-> Daredevil – temporada 3 y final (2018)
Iron Fist – temporada 2 y final (2019)
Jessica Jones – temporada 3 (2019)

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LOS BORGIA – TEMPORADA 3 Y FINAL.

The Borgias
Showtime | 2013
Drama, histórico | 10 ep. de 45-55 min.
Productores ejecutivos: Neil Jordan, James Flynn, Sheila Hockin, Steve Matthews.
Intérpretes: Jeremy Irons, François Arnaud, Holliday Grainger, Lotte Verbeek, Peter Sullivan, Gina McKee, Sean Harris, Sebastian De Souza, Joanne Whalley.
Valoración:

La tercera temporada sobre el papado de Alejandro VI, o Rodrigo, cabeza de la famosa familia Borgia, ha terminado siendo el último año de la serie de forma un poco inesperada. Al parecer, el creador Neil Jordan vio que no tenía material para hacer una temporada más, y la cadena tampoco estaba convencida para otro año, así que el relato termina aquí. Eso sí, la propuesta de Jordan de hacer un telefilme que cerrara definitivamente las cosas no ha llegado a buen puerto, pues en Showtime no han estado por la labor de soltar la pasta necesaria (que la producción era carilla). Es una pena, porque nos perdemos el capítulo final de la trayectoria de la familia, es decir, su estrepitosa caída.

Como en los años previos, considero a Los Borgia una correcta serie histórica que probablemente guste a cualquier fan del género, pero su calidad no es tal como para impresionar ni dejar huella. De nuevo las tramas son normalitas, bastante previsibles y algo lentas para lo poco complejas que resultan, pero también distan de resultar mediocres o aburridas, simplemente no estamos ante una producción de primer nivel, como su comparación más obvia, Los Tudor.

Entre lo mejor de esta etapa destaca otra vez la roba planos de Lucrezia con sus líos matrimoniales. Por fin eligió marido, pero los problemas no acaban ahí, pues las luchas políticas la ponen en el centro de una tormenta muy interesante, y ella madura rápido y sortea los conflictos con una gracia de la que carece su hermano. Seguramente el problema es que la actriz Holliday Grainger tiene un carisma del que carece por completo François Arnaud, porque las historias de Cesare son también interesantes, pero el actor es tan acartonado y aburrido que no les saca todo el partido posible. Los mejores momentos los han dado cuando estaban juntos, con su romance incestuoso, que termina con la escena donde Lucrezia se ve obligada de una vez por todas consumar el matrimonio con Alfonso de Aragón mientras Cesare es forzado a mirar. Micheletto fue la sorpresa de la segunda temporada y aquí sigue por buen camino. Además estamos en una situación semejante a la de Lucrezia: la fascinante presencia e interpretación de Sean Harris realza un personaje secundario que en principio no parecía que pudiera ofrecer tanto, y de hecho se nota que los guionistas han visto potencial en él, porque cada vez tenía más protagonismo; el romance homosexual con el espía es muy atractivo, con momentos de intriga (descifrar la carta) y drama (enfrentar la traición) muy conseguidos.

En cuanto al Papa, su trayectoria ha sido un poco irregular, como viene siendo también habitual. Hay mucha conspiración en el Vaticano, pero no todas son igual de atractivas. La recuperación del envenenamiento y su posterior venganza contra la falta de fidelidad del obispado se desarrolla bien, de hecho el truco de la orgía es espectacular. Su contrincante principal, Giuliano Della Rovere, desaparece de forma un tanto abrupta, pero bueno, no había mucho margen si no querían faltar a la historia real y forzar su presencia cuando sus bazas ya estaban agotadas. Interesante hubiera sido ver cómo, después de su exilio, llega a Papa tras la caída de Rodrigo, pero como decía nos hemos quedado sin el arco final de la serie. Menos interesante resulta el romance trampa que lo mete en problemas, pues realmente no lleva a nada; y siguiendo con las relaciones, he tenido la sensación de que su ex mujer ha quedado muy olvidada, y también que la reconciliación con Cesare no da todo lo que debería pese a ser el momento más importante entre ambos protagonistas. En medio de ninguna parte tenemos la pequeña historia de las reliquias religiosas falsas, que resulta muy divertida.

Un destacable punto negativo es que a este año le ha faltado bastante épica. La lucha contra Caterina Sforza se ha extendido demasiado, prometiendo arrancar varias veces sin llegar a hacerlo. Las uniones de familias contra el Papa no ha sido una trama que haya llegado a tener la intensidad que cabría esperar de semejante complot, pues no hay sensación de peligro sobre los protagonistas en ningún instante; además, Cesare contraataca con planes muy eficaces que le cuesta muy poco llevar a cabo. Sin duda al proceso le hacía falta un poco más de intriga para resultar más verosímil e intenso. Y la batalla definitiva, cuando por fin llega, sabe a poco comparado con lo visto en las temporadas anteriores. También he tenido la sensación de que han recortado en presupuesto: ya no tenemos tantas escenas fastuosas y espectaculares, y la puesta en escena es más comedida.

Sumando los pros y contras me parece claro que el año ha estado por debajo de los anteriores, con lo que la serie se marcha incluso con menos fuerza de la que iba mostrando. No pasará a los anales del género histórico, pero resulta un visionado más que aceptable.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.