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EL SÉQUITO – TEMPORADA 8 Y FINAL

Entourage
HBO | 2012
Comedia, drama | 8 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein, Ally Musika.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Beverly D’Angelo, William Fichtner, Scott Caan, Rhys Coiro, Alice Eve.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo bastante las tramas del año, incluyendo algún desenlace.–

Tras tantos años ya es difícil sorprender, y menos cuando las historias personales están encaminadas hacia líneas concretas. Así, se puede decir que vamos un poco con la inercia en los dos personajes más prominentes, Eric y Vince. “E” no tiene ningún conflicto laboral interesante, salvo los roces de siempre con el inmaduro de Scott Lavin. ¿Qué hay de la lucha por afianzar sus nuevos puestos como directores de la compañía? Nada se ofrece en este campo, Scott y él viven como dos empleados sin muchas preocupaciones. Y en lo personal van a lo más fácil en la relación con Sloan: las típicas disputas, el romance en eterna tensión, donde incluso con el consabido embarazo no se atreven a darles un cierre en un sentido u otro. Vince sale de rehabilitación como si nada hubiera pasado. No es adicto, dice, y continúa con su vida sin secuelas. Me parece un tanto cobarde no haber seguido explorando su caída al abismo y sus esfuerzos por salir a flote. En lo personal también lo embarcan en un idilio un tanto forzado, con ese precipitado enamoramiento con una periodista y el soso desenlace de la improvisada boda.

En ambos casos las historias funcionan aceptablemente bien por la simpatía de los personajes, las situaciones y diálogos ágiles marca de la casa y los giros imprevisibles. Así, lo del embarazo se convierte en una locura divertidísima cuando se meten de por medio la aventura con Melissa, la madre de Sloan, y el padre, Terrance, aparece para meter miedo. Vince tiene alguna situación más llamativa (atención al conocido que se pega un tiro), y en lo emocional hay que decir que sus intentos de ligar con la primera chica que lo rechaza son emocionantes, aunque la relación no tenga un recorrido ni un final elaborados y sorprendentes.

Las otras secciones traen más novedades y movimiento. Bueno, quizá la de Tortuga no es muy recordable, pero al menos sus líos con el tequila han influido en su personalidad, se lo ve más maduro, y sigue luchando por sacar nuevos proyectos adelante. Drama tiene la trama más tensa, con el lío en la serie de animación, donde su compañero de reparto se mete en una protesta absurda para cobrar más sin haberla estrenado aún. Hay una buena sensación de un destino incierto, se sufre bastante con el personaje, que no parece levantar cabeza ni cuando consigue un trabajo digno. El divorcio de Ari es la parte más valiente en cuanto a avanzar y profundizar en los personajes. Su viaje por el infierno, bien merecido en este ególatra machista, es la mar de ajetreado, y conforme se intuye el intento de arreglarlo hay que alegrarse porque no se resuelve con cuatro tópicos, sino paso a paso y con esfuerzo. El que peor parado vuelve a quedar es Lloyd, quien tras prometer bastante inexplicablemente fue relegado a secundario del montón.

El truco que tienen los productores para evitar que el desgaste pese mucho es condensar los diez o doce episodios que íbamos teniendo en ocho, de manera que todo ocurre con un ritmo vertiginoso muy bien exprimido, sobre todo en los capítulos finales, muy intensos y emocionantes. Y como siempre, las vivencias en el día a día son variadas y encantadoras, con momentos cómicos muy efectivos y las sorpresas que cada dos por tres alteran todo inesperadamente. Así, las ves de un tirón muy entretenido y acabas con una sonrisa en la boca, pues te lo has pasado tan bien como en otros años…

Pero al poco piensas que podían haber ofrecido algo más trascendente y mejor trabajado, que para ser el final se han quedado un tanto cortos. No se aporta nada novedoso en cuanto a la particular visión de Hollywood que veníamos viendo. Ni Vince ni Eric se sumergen en algún proyecto apasionante, como el siguiente paso obvio, dirigir un filme por parte del primero y mantener a flote la empresa el segundo. Lo de meterse a director se dejó para la película de cines que llegó en 2015, pero ahí hacen lo mismo, dejarlo de lado por aventuras menos complejas, sin la savia y energía que mostró la serie en sus mejores momentos.

Ver también:
Temporada 7.
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

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EL SÉQUITO – TEMPORADA 7

Entourage
HBO | 2011
Comedia, drama | 10 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein, Ally Musika.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Beverly D’Angelo, William Fichtner, Scott Caan, Dania Ramirez, Sasha Grey, Rhys Coiro.
Valoración:

Alerta de spoilers: Comento la temporada a fondo, incluido el final.–

En la séptima temporada de El séquito abordamos otra historia muy habitual en el mundo de las estrellas de Hollywood: la adicción a las drogas. El viaje de Vince es muy interesante, pues como es habitual se trata con verosimilitud (los personajes siempre han sido muy realistas) y la dosis justa de ingenio para que una historia tan sencilla y conocida llegue con intensidad al espectador. La caída al lado oscuro afecta a su carrera, a sus amistades, y mira que la unión del grupo es férrea, y obviamente a sí mismo, haciendo más visibles sus debilidades: su inseguridad, su dependencia de otros. Se engancha a nuevos amigos, Scott Lavin y sobre todo Sasha Grey (uno de los cameos más destacables, si no el que más), que le permiten de todo y lo empujan un poco más. Y como es habitual en estas situaciones, para levantar cabeza antes debe estamparse en el fondo.

Pero hay un problema de base que me deja una mala sensación durante todo el año. Sí, la historia es muy completa y entretenida, pero no tiene un punto de partida claro. Es como si ahora tocara tratar este tema y se lanzaran a ello si más, y queda muy precipitado, no hay razones claras en la vida de Vince que justifiquen este patinazo. En realidad se pueden señalar un par de puntos de conflicto que estaban ahí latentes para explotar en esta línea… pero no los abordaron, de hecho los omitieron sin más. Hablo del reciente traspiés en su carrera en la quinta temporada, donde estuvo a punto de perder todo lo que quería, incluso se resintió por primera vez severamente la amistad con Eric. Pero esto no mostró ninguna secuela en la sexta etapa, donde vivían todos plácidamente otra vez, ni se recupera en el inicio de esta para mostrar miedos que cimentaran este camino dramático. Tampoco se remarca un posible sentimiento de soledad, de que todos los amigos tienen sus vidas propias y él no sabe vivir sin ellos. Apenas pareció mencionarse al inicio de la temporada pasada, pero en adelante se olvidó por completo también. Así pues, da la impresión de que hemos pasado de un año de relax intrascendente a uno de crisis importante sin una transición bien trabajada. De hecho hay alguna contradicción: en el capítulo inicial casi muere en el set en una escena de acción, y parecía indicarse que se acojonó… Pero luego vemos lo contrario, pues se apunta a saltar en paracaídas. Así que no queda claro si se embarca en las drogas en busca de nuevas aventuras, porque lo tiene todo y ya nada lo excita, o porque hay un vacío en su vida y trata de evadirse.

También hay otro giro repentino que descoloca, aunque este sí tenía unas bases claras. Tortuga empieza la temporada con un proyecto laboral en pleno funcionamiento, un servicio de conductoras. Sabemos que quería hacer algo para ganarse su sustento, que pidió ayuda a Ari y, viendo que no tenía los contactos y títulos necesarios, se puso a estudiar empresariales. Pero de repente lo tenemos ya inmerso en todo el meollo (¿acabó los estudios tan rápido?), y los líos laborales se centran únicamente en problemas de relaciones personales y sexuales. Aun así, es un paso esperado en la vida de Tortuga, y resulta bastante ameno. Pero, sobre todo, es un interludio, y en seguida pasamos a otra aventura más completa: la del tequila. Ahí sí veremos cómo se mueve y lucha por sacar adelante un proyecto que le apasiona y en el que ve un buen futuro, y la relación con la chica que lo introduce en este negocio, Alex (Dania Ramirez), es muy simpática.

Pero hay más baches extraños. El amigo y empleado de Ari que en tantos líos lo metió, Andrew Klein, desaparece sin más. Su única aparición es una breve llamada donde dice estar internado en un centro de desintoxicación. Su vida era un desastre, pero más allá de alguna cogorza puntual no vimos en él ningún problema con drogas. Veo dos posibles razones para la salida del personaje. Una es que no calara entre la audiencia; ciertamente, tanto esta como la etapa anterior no tuvieron tan buenas críticas como las cinco previas, y él era el único elemento nuevo al que echar la culpa. La otra es que el intérprete Gary Cole se marchara para ser protagonista en una serie y no cuadraran las agendas. De ser así la jugada no le salió bien, porque la producción, llamada Uncle Nigel (Tío Nigel), no pasó del episodio piloto…

Con Ari seguimos otro intento de crecer, de ser un gigante en Hollywood. Pero aunque la pelea por traer un equipo de la NFL a Los Ángeles es como de costumbre muy movidita, también es predecible y sabe a visto: es otra vez Ari luchando como loco por ascender por la escalera del poder y la fama, con los roces esperables con la esposa desatendida. La única novedad es que acabó enzarzado con la agente Amanda Daniels y su exempleada Lizzy Grant, quienes lo amenazan con sacar unas cintas donde el público y los magnates verían su verdadera cara: un abusón y un machista de cuidado. Pero este juego de que si llega o no llega su ascenso o caída se alarga más de la cuenta con amagos poco vistosos, y aunque por suerte también tiene algunos buenos momentos, como la escena en el restaurante con su esposa y con Amanda, es evidente que le falta capacidad para sorprender y emocionar como en aquellas épicas batallas por sacar adelante su propia compañía de agentes en las primeras temporadas. Por otro lado, después de la que liaron con Lloyd en su órdago contra Ari para ver si lo ascendía a agente, ahora que lo ha hecho parece que se han olvidado de él, pues apenas tiene presencia.

Drama tampoco tiene un viaje que impacte mucho. De nuevo en un limbo laboral, Eric, Phil Yagoda y Billy Walsh intentan convencerlo para que ponga voz a una serie animada ideada por Billy y en la que hay claro interés desde la cadena. Pero para Drama es un paso atrás que podría significar el fin de su carrera, así que costará convencerlo de que es un sueldo y la única forma que tiene de mantenerse vivo en el gremio en espera de mejores oportunidades. Eric está incluso más apagado. La relación con Sloan de nuevo pasa a suspenso, con unas pocas e intrascendentes menciones a la boda… Bueno, quizá incluso se agradezca que no entren esta historia, que puede caer en lo cursi con facilidad, pero deberían haber buscado algo distinto para dar más vidilla a la pareja. En cuanto a su trabajo, se mantiene en lo que ya conocemos: lidiando entre la labor de mánager y la de amigo de Vince, con Scott metiendo baza de por medio. La parte en que intentan levantar un proyecto con Randall Wallace (guionista de Braveheart) es la más llamativa, pero fuera de ahí no hay mucho que recordar.

Entre los mejores momentos tenemos una escena mítica de la serie, la de Ari y Eric encontrándose a Vince inconsciente en la piscina mientras Sasha Grey se pasea en pelotas, pero hay otros muchos destacables: el pique de Drama con John Stamos, los pasos de Vince hundiéndose (aparecer colocado en los encuentros con productores, pelearse con los amigos), los de Tortuga intentándose ligar a Alex, los siempre llamativos cameos (Peter Berg, Mike Tyson, Mark Cuban, Christina Aguilera, John Cleese…), el inútil de Carlos (Miguel Sandoval) sin visión comercial para su tequila y, sobre todo, el colofón final en Escenas porno en un italiano (709, Porn Scenes from an Italian Restaurant), con Ari y su mujer y la pelea con Amanda por un lado y Sasha y Vince liándose en el baño por el otro, y la caída al abismo en el último capítulo con la pelea con Sasha en el set, la ruptura con sus amigos y la que monta en la fiesta de Eminem.

Es evidente que El séquito acusa un poco de desgaste, lo que sumado a ese par de saltos extraños da otra temporada un poco por debajo del gran nivel alcanzado en sus mejores momentos. Sigue siendo una serie la mar de entretenida gracias a su notable puesta en escena y a los magnéticos personajes tan bien interpretados, pero la falta de novedades impide que sea capaz de conmover y dejar huella como antaño.

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 6

Entourage
HBO | 2010
Comedia, drama | 12 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Scott Caan, Beverly D’Angelo, Gary Cole, Jamie-Lynn Sigler, William Fichtner, Alexis Dziena.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo la temporada a fondo.–

La carrera de Vince remonta sin que el duro traspiés parezca haber dejado secuelas. Otra vez la pandilla está montada en el dólar, tirando dinero despreocupadamente en casas y coches. El problema es que esto ya lo conocemos y no nos embarcamos en alguna nueva historia que trate sobre el mundo del cine, casi todas las vivencias del grupo de amigos durante esta temporada son relativas a relaciones amorosas. Sólo Ari y en menor medida Eric tienen tramas propias del gremio, y aun así, el grueso de sus aventuras se centran en líos románticos. Los problemas personales siempre han sido vitales en la serie, dado el realismo en el dibujo de los personajes, pero solían tener una conexión más cercana el estilo de vida en Hollywood. Este año prácticamente estamos en una tragicomedia romántica, muy simpática y verosímil (llega con facilidad), con un ritmo excelente y unos protagonistas magníficos, pero transmite la sensación de que se abordan cosas muy vistas y se abandona el espíritu original. Así, es un año como siempre la mar de entretenido, pero viendo el listón que alcanzó en etapas anteriores sabe a poco.

En la temporada previa Tortuga estaba un poco apagado y Vince copaba las partes más intensas. Ahora se cambian las tornas. Vince se dedica a sus fiestas y ligues, y los demás intentan sacar adelante sus nuevos proyectos, con lo cual se siente un poco solo, lo que se agrava porque Drama tiene su piso, E se busca su propia casa, y Tortuga pasa menos tiempo con él. La única historia llamativa alrededor de Vince es que podrían tener un acosador colándose en la casa; es muy divertida y tiene giros inesperados, pero carece de relevancia.

Saliendo con Jamie-Lynn Sigler, Tortuga gana autoestima y se replantea en serio su futuro: quiere buscarse un sustento propio, no puede ser la eterna rémora de Vince. Así que decide ponerse a estudiar empresariales, viendo que los intentos de representar a algunos artistas a lo largo de los últimos años no le fueron nada bien al no tener títulos ni credenciales. Por supuesto, salir con una famosa y montar en el Ferrari que le regala Vince atrae muchas miradas de las jóvenes: para su desesperación, ahora que consigue una relación estable también es cuando más posibilidades de ligar tiene.

Eric continúa tratando de llevar su carrera como agente, pero tras el último revés, pues la comedia del joven afroamericano no sale como esperaba, parece no levantar cabeza… pero Sloan le consigue un trabajo en la agencia de su tío. Allí tendrá roces con un compañero que parece inmaduro y descentrado, Scott Lavin. Este, interpretado por Scott Caan (luego protagonista de Hawai 5.0), será fijo en el resto de la serie, y si bien inicialmente parece un poco tonto, en la siguiente temporada se gana su hueco en la banda. Pero se le da más tiempo a los problemas sentimentales con las mujeres que a la trayectoria laboral de Eric. Sigue en el aire la relación caótica con Sloan, pero ante la incapacidad de ambos para concretar algo E decide lanzarse con otra chica que ha conocido, Ashley (Alexis Dziena). Pero esta resulta una celosa e histérica que monta un número cada dos por tres, y más cuando él se lo pone en bandeja con su falta de sinceridad y determinación. No es una historia que pueda sorprender, pero se trata con gran naturalidad y objetividad (ambos quedan fatal), algo que no suele verse en las series de adolescentes y otras comedias románticas, donde abunda el sensacionalismo.

Drama creía tener un trabajo bastante estable (siempre pueden cancelar la serie), pero sus salidas de tono lo llevan a una espiral que lo pone en conflicto directo con el principal productor, un clásico egoísta que aplasta a quienes no le caen bien. Es tronchante cuando obliga a que escriban historias jodidas para el personaje de Drama, como que acabe con la cara desfigurada y tenga que enfrentar horas y horas de maquillaje. Al final acaba en la calle y entra en otra crisis emocional: se ve como un inútil que no encontrará ningún papel digno. La relación con un productor conocido, Phil Yagoda (William Fitchner), una persona más amable y paciente con él, es lo único que lo mantiene a flote, pero Drama no ve un porvenir claro y es especialista en nublárselo a sí mismo: de nuevo echa por tierra audiciones por ataques de pánico. Por cierto, el tipo con el que choca en una audición (de nuevo, porque ya lo hizo hace tiempo) no es otro que Doug Ellin, el creador y principal guionista de El séquito.

Ari se ve metido otra vez en un puñado de jaleos con su esposa y otra posibilidad de ascenso o guerra hacia el final del año. La falta de novedades se disimula bastante bien porque hay un nuevo personaje que exprimir y todo se narra como es habitual con energía e ingenio, pero obviamente la sensación de repetición pesa un poco. El amigo al que contrata, Andrew Klein, es un desastre y su vida y matrimonio van cuesta abajo, lo que arrastra también el matrimonio de Ari y lo mete en mil problemas en el trabajo con los clientes (espectaculares los cameos de Aaron Sorkin y David Schwimmer) y con sus colegas, especialmente su socia Barbara Miller y la agente Lizzy Grant (Autumn Reeser), y más cuando Andrew acaba enrollado con esta última. Mientras, Lloyd se harta de aguantarlo y le lanza un órdago: o lo asciende a agente o se larga. Así, la tormenta en Miller-Gold parece nunca terminar… y para colmo, al final llega su antiguo jefe, Terrance McQuewick, diciendo que quiere vender su compañía, lo que relanza la rivalidad entre ambos y lo pone en un conflicto de intereses: hacer el esfuerzo de comprarla y así pegar un gran salto en el negocio a la vez impide que lo haga alguien de la competencia, o no humillarse ante las exigentes demandas de alguien a quien odia tanto.

Con tanto romance era difícil evitar un desenlace tirando a cursi. Tortura rompe con Jamie porque ella encuentra un trabajo en Nueva Zelanda, y Eric, tras acabar de una vez por todas con Ashley, tiene más disputas con Sloan pero todo parece olvidarse cuando le propone matrimonio. El resto no deslumbra tampoco. Drama queda en un limbo laboral, como en los viejos tiempos. Vince sigue con su rutina de rodajes atractivos y a vivir la vida entre uno y otro. La tormenta laboral alrededor de Ari se resuelve bastante bien después de tantos fuegos artificiales: la guerra con Terrance tiene un fin pacífico, Andrew tiene que derrumbarse por completo para renacer (y consigue no perder clientes por el camino), y al final Ari echa de menos a Lloyd y le da lo que quería. Por ello llegamos a un desenlace muy tranquilo comparado con los dramas de otros años, y lo cierto es que pierde más fuelle con ese chiste de Matt Damon agobiándolos para que donen a alguna causa benéfica, que se alarga demasiado, incluso con una insulsa escena post-créditos.

Entre los mejores momentos tenemos a Vince sacándose el carnet de conducir (episodio 601), alguna peleílla entre Eric y Ashely que describe muy bien el día a día de muchas parejas, algo que también cumple la caída al abismo de Andrew y su matrimonio, donde acaba estampando el coche contra su casa, tomada por su esposa (608); Tortuga abriendo su armario (603), la partida de golf con varios famosos (605), Drama cavándose su tumba en el set al encarar al productor (lo que se inicia con un exceso de celo protector sobre Jamie-Lynn), el accidente con la pistola en casa (607), el grupo de seguridad (el jefe interpretado por el inquietante Peter Stormare) que contratan para hallar al acosador, el ataque de pánico de Drama que casi se convierte en un infarto (611), etc. En cuanto a capítulos en sí, esta vez no tenemos ninguno que contar entre los grandes de la serie, pero los más destacables serían Un coche, dos coches, coche rojo, coche azul (603), donde Tortuga se harta de ser un niño mimado, y Enterrado a preguntas (610) y Con el susto en el cuerpo (611), con la crisis de Drama y la guerra de Ari en su máximo esplendor y los últimos pasos en la conflictiva relación entre Eric y Ashley. También cabe señalar que, entre otros tantos cameos de impresión, como las nuevas apariciones de los habituales Mark Walhberg, Bob Saget y Jeffrey Tambor, o la presencia de grandes figuras del golf, fúbtol americano y baloncesto, sobresalen a lo grande las citadas de Aaron Sorkin y David Schwimmer y la de Zac Effron con la madre salida. Aparte, se puede citar también la fugaz presencia de la ahora famosa Gal Gadot (602), haciendo de una de las chicas que se les unen en las fiestas.

PD: Es obvio dejar el piso de Drama ahora que pueden, pero aparecen de nuevo en la mansión de la primera temporada sin que veamos cómo y cuándo deciden volver ahí.
PD2: Kate Mara sale en unos pocos capítulos como secretaria de Eric, pero en la siguiente temporada ya no está; supongo que encontró un papel mejor.

Ver también:
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.