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EL SÉQUITO – TEMPORADA 8 Y FINAL

Entourage
HBO | 2012
Comedia, drama | 8 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein, Ally Musika.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Beverly D’Angelo, William Fichtner, Scott Caan, Rhys Coiro, Alice Eve.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo bastante las tramas, incluyendo algún desenlace.–

Tras tantos años ya es difícil sorprender, y menos cuando las historias personales están encaminadas hacia líneas concretas. Así, se puede decir que vamos un poco con la inercia en los dos personajes más prominentes, Eric y Vince. “E” no tiene ningún conflicto laboral interesante, salvo los roces de siempre con el inmaduro de Scott Lavin. ¿Qué hay de la lucha por afianzar sus nuevos puestos como directores de la compañía? Nada se ofrece en este campo, Scott y él viven como dos empleados sin muchas preocupaciones. Y en lo personal van a lo más fácil en la relación con Sloan: las típicas disputas, el romance en eterna tensión, donde incluso con el consabido embarazo no se atreven a darles un cierre en un sentido u otro. Vince sale de rehabilitación como si nada hubiera pasado. No es adicto, dice, y continúa con su vida sin secuelas. Me parece un tanto cobarde no haber seguido explorando su caída al abismo y sus esfuerzos por salir a flote. En lo personal también lo embarcan en un idilio un tanto forzado, con ese precipitado enamoramiento con una periodista y el soso desenlace de la improvisada boda.

En ambos casos las historias funcionan aceptablemente bien por la simpatía de los personajes, las situaciones y diálogos ágiles marca de la casa y los giros imprevisibles. Así, lo del embarazo se convierte en una locura divertidísima cuando meten de por medio la aventura con Melissa, la madre de Sloan, y el padre, Terrance, aparece para imponerse. Vince tiene alguna situación más llamativa (atención al conocido que se pega un tiro), y en lo emocional hay que decir que sus intentos de ligar con la primera chica que lo rechaza son emocionantes, aunque la relación no tenga un recorrido ni un final elaborados y sorprendentes.

Las otras secciones traen más novedades y movimiento. Bueno, quizá la de Tortuga no es muy recordable, pero al menos sus líos con el tequila han influido en su personalidad, se lo ve más maduro, y sigue luchando por sacar nuevos proyectos adelante. Drama tiene la trama más tensa, con el lío en la serie de animación, donde su compañero de reparto inicia en una protesta absurda para cobrar más sin haberla estrenado aún. Hay una buena sensación de un destino incierto y se sufre bastante con el personaje, que no parece levantar cabeza ni cuando consigue un trabajo digno. El divorcio de Ari es la parte más valiente en cuanto a avanzar y profundizar en los protagonistas. Su viaje por el infierno, bien merecido en este ególatra machista, es la mar de ajetreado, y conforme se intuye el intento de arreglarlo hay que alegrarse porque no se resuelve con cuatro tópicos, sino paso a paso y con esfuerzo. El que peor parado vuelve a quedar es Lloyd, quien tras prometer bastante inexplicablemente fue relegado a secundario del montón.

El truco que tienen los productores para evitar que el desgaste pese mucho es condensar los diez o doce episodios que íbamos teniendo en ocho, de manera que todo ocurre con un ritmo vertiginoso muy bien exprimido, sobre todo en los capítulos finales, muy intensos y emocionantes. Y como siempre, las vivencias en el día a día son variadas y encantadoras, con momentos cómicos muy efectivos y las sorpresas que cada dos por tres alteran todo inesperadamente. Así, la ves de un tirón muy entretenido y acabas con una sonrisa en la boca, pues te lo has pasado tan bien como en otros años…

Pero al poco piensas que podían haber ofrecido algo más trascendente y mejor trabajado, que para ser el final se han quedado un tanto cortos. No se aporta nada novedoso en cuanto a la particular visión de Hollywood que veníamos viendo. Ni Vince ni Eric se sumergen en algún proyecto apasionante, como el siguiente paso obvio, dirigir un filme por parte del primero y mantener a flote la empresa el segundo. El salto a director se dejó para la película de cines que llegó en 2015, pero ahí hacen lo mismo, dejarlo de lado por aventuras menos complejas, sin la savia y energía que mostró la serie en sus mejores momentos.

Ver también:
Temporada 7.
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

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EL SÉQUITO – TEMPORADA 7

Entourage
HBO | 2011
Comedia, drama | 10 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein, Ally Musika.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Emmanuelle Chriqui, Beverly D’Angelo, William Fichtner, Scott Caan, Dania Ramirez, Sasha Grey, Rhys Coiro.
Valoración:

Alerta de spoilers: Comento la temporada a fondo, incluido el final.–

En la séptima temporada de El séquito abordamos otra historia muy habitual en el mundo de las estrellas de Hollywood: la adicción a las drogas. El viaje de Vince es muy interesante, pues como es habitual se trata con verosimilitud (los personajes siempre han sido muy realistas) y la dosis justa de ingenio para que una historia tan sencilla y conocida llegue con intensidad al espectador. La caída al lado oscuro afecta a su carrera, a sus amistades, y mira que la unión del grupo es férrea, y obviamente a sí mismo, haciendo más visibles sus debilidades: su inseguridad, su dependencia de otros. Se engancha a nuevos amigos, Scott Lavin y sobre todo Sasha Grey (uno de los cameos más destacables, si no el que más), que le permiten de todo y lo empujan un poco más. Y como es habitual en estas situaciones, para levantar cabeza antes debe estamparse en el fondo.

Pero hay un problema de base que me deja una mala sensación durante todo el año. Sí, la historia es muy completa y entretenida, pero no tiene un punto de partida claro. Es como si ahora tocara tratar este tema y se lanzaran a ello si más, y queda muy precipitado, no hay razones claras en la vida de Vince que justifiquen este patinazo. En realidad se pueden señalar un par de puntos de conflicto que estaban ahí latentes para explotar en esta línea… pero no los abordaron, de hecho los omitieron sin más. Hablo del reciente traspiés en su carrera en la quinta temporada, donde estuvo a punto de perder todo lo que quería, incluso se resintió por primera vez severamente la amistad con Eric. Pero esto no mostró ninguna secuela en la sexta etapa, donde vivían todos plácidamente otra vez, ni se recupera en el inicio de esta para mostrar miedos que cimentaran este camino dramático. Tampoco se remarca un posible sentimiento de soledad, de que todos los amigos tienen sus vidas propias y él no sabe vivir sin ellos. Apenas pareció mencionarse al inicio de la temporada pasada, pero en adelante se olvidó por completo también. Así pues, da la impresión de que hemos pasado de un año de relax intrascendente a uno de crisis importante sin una transición bien trabajada. De hecho hay alguna contradicción: en el capítulo inicial casi muere en el set en una escena de acción, y parecía indicarse que se acojonó… Pero luego vemos lo contrario, pues se apunta a saltar en paracaídas. Así que no queda claro si se embarca en las drogas en busca de nuevas aventuras, porque lo tiene todo y ya nada lo excita, o porque hay un vacío en su vida y trata de evadirse.

También hay otro giro repentino que descoloca, aunque este sí tenía unas bases claras. Tortuga empieza la temporada con un proyecto laboral en pleno funcionamiento, un servicio de conductoras. Sabemos que quería hacer algo para ganarse su sustento, que pidió ayuda a Ari y, viendo que no tenía los contactos y títulos necesarios, se puso a estudiar empresariales. Pero de repente lo tenemos ya inmerso en todo el meollo (¿acabó los estudios tan rápido?), y los líos laborales se centran únicamente en problemas de relaciones personales y sexuales. Aun así, es un paso esperado en la vida de Tortuga, y resulta bastante ameno. Pero, sobre todo, es un interludio, y en seguida pasamos a otra aventura más completa: la del tequila. Ahí sí veremos cómo se mueve y lucha por sacar adelante un proyecto que le apasiona y en el que ve un buen futuro, y la relación con la chica que lo introduce en este negocio, Alex (Dania Ramirez), es muy simpática.

Pero hay más baches extraños. El amigo y empleado de Ari que en tantos líos lo metió, Andrew Klein, desaparece sin más. Su única aparición es una breve llamada donde dice estar internado en un centro de desintoxicación. Su vida era un desastre, pero más allá de alguna cogorza puntual no vimos en él ningún problema con drogas. Veo dos posibles razones para la salida del personaje. Una es que no calara entre la audiencia; ciertamente, tanto esta como la etapa anterior no tuvieron tan buenas críticas como las cinco previas, y él era el único elemento nuevo al que echar la culpa. La otra es que el intérprete Gary Cole se marchara para ser protagonista en una serie y no cuadraran las agendas. De ser así la jugada no le salió bien, porque la producción, llamada Uncle Nigel (Tío Nigel), no pasó del episodio piloto…

Con Ari seguimos otro intento de crecer, de ser un gigante en Hollywood. Pero aunque la pelea por traer un equipo de la NFL a Los Ángeles es como de costumbre muy movidita, también es predecible y sabe a visto: es otra vez Ari luchando como loco por ascender por la escalera del poder y la fama, con los roces esperables con la esposa desatendida. La única novedad es que acabó enzarzado con la agente Amanda Daniels y su exempleada Lizzy Grant, quienes lo amenazan con sacar unas cintas donde el público y los magnates verían su verdadera cara: un abusón y un machista de cuidado. Pero este juego de que si llega o no llega su ascenso o caída se alarga más de la cuenta con amagos poco vistosos, y aunque por suerte también tiene algunos buenos momentos, como la escena en el restaurante con su esposa y con Amanda, es evidente que le falta capacidad para sorprender y emocionar como en aquellas épicas batallas por sacar adelante su propia compañía de agentes en las primeras temporadas. Por otro lado, después de la que liaron con Lloyd en su órdago contra Ari para ver si lo ascendía a agente, ahora que lo ha hecho parece que se han olvidado de él, pues apenas tiene presencia.

Drama tampoco tiene un viaje que impacte mucho. De nuevo en un limbo laboral, Eric, Phil Yagoda y Billy Walsh intentan convencerlo para que ponga voz a una serie animada ideada por Billy y en la que hay claro interés desde la cadena. Pero para Drama es un paso atrás que podría significar el fin de su carrera, así que costará convencerlo de que es un sueldo y la única forma que tiene de mantenerse vivo en el gremio en espera de mejores oportunidades. Eric está incluso más apagado. La relación con Sloan de nuevo pasa a suspenso, con unas pocas e intrascendentes menciones a la boda… Bueno, quizá incluso se agradezca que no entren esta historia, que puede caer en lo cursi con facilidad, pero deberían haber buscado algo distinto para dar más vidilla a la pareja. En cuanto a su trabajo, se mantiene en lo que ya conocemos: lidiando entre la labor de mánager y la de amigo de Vince, con Scott metiendo baza de por medio. La parte en que intentan levantar un proyecto con Randall Wallace (guionista de Braveheart) es la más llamativa, pero fuera de ahí no hay mucho que recordar.

Entre los mejores momentos tenemos una escena mítica de la serie, la de Ari y Eric encontrándose a Vince inconsciente en la piscina mientras Sasha Grey se pasea en pelotas, pero hay otros muchos destacables: el pique de Drama con John Stamos, los pasos de Vince hundiéndose (aparecer colocado en los encuentros con productores, pelearse con los amigos), los de Tortuga intentándose ligar a Alex, los siempre llamativos cameos (Peter Berg, Mike Tyson, Mark Cuban, Christina Aguilera, John Cleese…), el inútil de Carlos (Miguel Sandoval) sin visión comercial para su tequila y, sobre todo, el colofón final en Escenas porno en un italiano (709, Porn Scenes from an Italian Restaurant), con Ari y su mujer y la pelea con Amanda por un lado y Sasha y Vince liándose en el baño por el otro, y la caída al abismo en el último capítulo con la pelea con Sasha en el set, la ruptura con sus amigos y la que monta en la fiesta de Eminem.

Es evidente que El séquito acusa un poco de desgaste, lo que sumado a ese par de saltos extraños da otra temporada un poco por debajo del gran nivel alcanzado en sus mejores momentos. Sigue siendo una serie la mar de entretenida gracias a su notable puesta en escena y a los magnéticos personajes tan bien interpretados, pero la falta de novedades impide que sea capaz de conmover y dejar huella como antaño.

Ver también:
Temporada 6.
Temporada 5.
Temporada 4.
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 4

Entourage
HBO | 2007
Comedia, drama | 12 ep. de 25-34 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Beverly D’Angelo, Anna Faris.
Valoración:

Alerta de spoilers: Describo bastante de las tramas principales, pero sin destripar finales–

Después de dos temporadas explosivas, la cuarta se torna un poco más ligera. No hay un bajón de calidad propiamente dicho, porque mantiene la personalidad arrolladora, el ritmo trepidante y los personajes encantadores, pero es cierto que hay menos tensión, menos grandes odiseas, y más aventuras de tipo anecdótico. En otras palabras, la trama larga dedicada al mundo del cine no es tan absorbente, o no logran sacarle el mismo partido, y priman las historias secundarias, las fiestas y demás vivencias de la pandilla por un lado y de Ari por el otro. Así, aunque el año empieza fuerte, a partir de su ecuador se nota cierto desgaste, pues empieza a pesar la sensación de que en realidad no vamos hacia ninguna parte. Por suerte, también es más corto que los anteriores, sólo doce capítulos, y cuando te das cuenta estás en Cannes con el esperado estreno de Medellín, con lo que es probable que no notes de su falta de trascendencia hasta que las ves varias veces. Y las aventuras del día a día de la pandilla mantienen su esencia intacta, así que más se diluye esa falta de pegada.

Empezamos con un capítulo muy curioso, pues tomando la forma de los típicos promocionales llamados “Cómo se hizo” o “Making of”, donde vemos imágenes del rodaje, entrevistas sobre el proceso y algunas escenas del filme, nos resumen cómo el grupo se enfrenta al esperado rodaje de Medellín, la biografía de Pablo Escobar que tanto les ha costado sacar adelante a Vince, Eric y Billy Walsh, el estrafalario director. Este es el primero en causar problemas, con sus altibajos emocionales y el encaprichamiento con una atractiva actriz secundaria.

A continuación nos embarcamos en el proceso de postproducción, donde Billy con sus locuras sigue trayendo numerosos quebraderos de cabeza a nuestros amigos; cada visita a su casa garantiza resultados impredecibles. Mientras, el grupo vive ahora en el piso de Drama, pues las finanzas de Eric y Vince con la inversión en la película están al mínimo. Pero claro, están acostumbrados a vivir a todo tren y no van a parar en espera del siguiente proyecto, así que enlazan fiesta tras fiesta. La inauguración del piso, con Drama histérico por los desperfectos, la salida con el alcalde de Los Angeles, los intentos continuos y desesperados de Drama y Tortuga por follar (demenciales cuando acaban con las maduras y la furby o peluchera)… Mientras, Ari se mantiene en su círculo vicioso: la adicción a un trabajo muy estresante (atención a la pelea con los gemelos) mina un matrimonio que siempre pende de un hilo. Los líos para encontrar colegio para sus hijos dan mucho de sí aunque parece una historia un poco tonta de primeras, de hecho su pelea con el director acaba en una escena mítica, con Ari rebajándose a suplicar y Jeremy Piven rematando un papel ya de por sí extraordinario.

La aventura más llamativa de la pandilla es la de Eric, que decide expandir su negocio como mánager de actores. Su primer cliente es una actriz bastante conocida, Anna Faris (otro de esos grandes cameos que ha tenido la serie), lo que nos mantiene en la idea de mostrar la vida y el trabajo en Hollywood, aunque como al resto de esta temporada, la sensación de intrascendencia le pesa un poco. Resulta una línea un tanto blanda y previsible, lo poco que da es un posible enamoramiento y un novio sobreprotector, pero como siempre, resulta todo muy divertido. De haber un fallo más criticable, sería que la novia que se echó Tortuga al final de la temporada pasada, muy simpática y con gran química, ha desaparecido aquí, y no dan explicación alguna.

El tramo final se centra en encontrar distribución, es decir, una compañía que compre la película y la estrene adecuadamente. De eso va el festival de Cannes: un escaparate para que obras independientes puedan captar la atención de las grandes productoras (o “majors”). En los últimos días previos al estreno tenemos la guerra de pujas, Harvey y Dana como representantes de la industria por un lado, y los que estuvieron implicados en su financiación desde un principio por el otro (el árabe, el judío), cada uno con sus propios intereses que chocan con los de Eric, Vince y Ari, con lo que situaciones caóticas cuando no delirantes se suceden una tras otra.

Los chicos de Cannes (412) es de hecho el mejor capítulo de esta etapa, y uno de los más admirados por los seguidores. Se junta toda la esencia de la serie: por un lado, la detallada pero divertida descripción del mundo del cine, por el otro, las aventuras de este grupito de vividores, destacando el emocionante romance de Drama con una fan de Viking Quest, y por supuesto no faltan las numerosas las sorpresas inesperadas, los giros impredecibles que te dejan descolocado y con ganas de saber cómo saldrán de cada nuevo embrollo. Pero hay otros capítulos y momentos a destacar, como el citado de la fiesta en el piso de Drama (402), la nueva pelea con el todopoderoso Harvey Weingard, la versión loca de Harvey Weinstein (aunque que por lo visto no difiere tanto de la realidad) (404), la torpeza de Drama con la marihuana (405), los celos de Ari cuando su mujer vuelve a trabajar en un culebrón (409), etc., etc.

PD: Perrey Reeves aparece ahora en los créditos iniciales, mientras Rex Lee continúa relegado a los finales, y Debi Mazar nunca volvió a recuperar el protagonismo planteado inicialmente.

Ver también:
Temporada 3.
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 3.

Entourage
HBO | 2006, 2007
Comedia, drama | 20 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Debi Mazar, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Malcolm McDowell, Beverly D’Angelo.
Valoración:

Alerta de spoilers: Destripo la temporada a fondo.–

La tercera temporada en realidad son dos tandas de doce y ocho capítulos emitidos con unos ocho meses de separación, y luego editados en dvd por separado también. Es de suponer que hubo alguna triquiñuela legal, seguramente con los contratos de lo actores, es decir, si fuera una temporada nueva tendrían que subir salarios. En el guion se nota mucho la estructura, pues cada tramo tiene sus tramas principales.

La premisa global es la persecución del largometraje sobre la vida de Pablo Escobar, Medellín (llamado así obviamente por el cartel que dirigía), pues Vince tiene ya asentada su carrera (Aquaman es un éxito) y estima que puede conseguir el papel que más desea antes de que se lo quiten otros. Con este nuevo objetivo en el horizonte seguimos ahondando en esta particular visión, mitad comedia mitad drama, de la vida y negocios en el mundo del cine en Hollywood, combinando ágilmente una infinidad de historias del día a día con tramas seriadas de gran atractivo.

En la primera parte nos centramos en los baches más grandes del proceso. Las exigencias de los estudios que encumbraron a Vince y lo quieren para las secuelas de Aquaman, las peleas con el agente, Ari, por rechazar millones en favor de una cinta maldita, la carrera en pos de financiación y apoyo, las puertas cerradas, los egos cabrones, las elecciones difíciles y las alternativas arriesgadas… Mientras persiguen con tesón el filme, la relación con Ari se resiente, pues sienten que no se esfuerza lo suficiente. Se va generando una brecha creciente que acaba en un subidón tremendo, pues de nuevo tomamos un camino inesperadamente oscuro: acaban fatal, llegando a despedirlo.

El séquito en su conjunto tiene sus propias aventuras personales, ligues, fiestas y demás, que se ven renovadas y magnificadas por la presencia de Dom (Domenick Lombardozzi, de The Wire), un viejo amigo que acaba de salir de la cárcel y no tardará en sembrar la cizaña en el grupo, aunque a la larga sirve para dejar más claro que Tortuga y Drama no son simples rémoras como él, sino amigos sin los que Vince no podría vivir. Con ello la serie clava el otro tema que suele tratar: la amistad, la vida de los jóvenes, aunque en este caso sea a lo grande porque son famosos adinerados.

Por otro lado, Ari continúa trabajando incansablemente para estar en la cima del mundo de los agentes de cine, lo cual no será nada fácil debido a la reciente y tumultuosa salida de la compañía. Intentará poner en marcha la suya propia, lidiando con la poderosa competencia, los problemas económicos, las traiciones… Y todo ello de nuevo salpica su matrimonio, aunque también hay que sumar su machismo recalcitrante que lo mete en una encerrona tras otra. No me olvido de la dinámica caótica con Lloyd, pues los guionistas vieron la química entre ellos y no dudan en aprovecharla.

En la segunda parte empezamos en un ambiente nuevo para la banda, en especial para Vince y Eric, pues han crecido en el mundillo bajo la batuta de Ari. Además, la elección del nuevo agente pronto empieza a traer problemas, el primero, que es una mujer muy atractiva (Carla Gugino ni más ni menos) y hay gran tensión sexual no resuelta con Vince. Luego empiezan a llegar otros: la falta de entendimiento y comunicación, las peleas con Ari, que no va a rendirse sin presentar batalla, y todo como es obvio se ve salpicado por las demás malas artes del gremio, con los productores egoístas e impredecibles a la cabeza. Así, la lucha por Medellín es encarnizada. Con tantos líos y trabas, Eric y Vince deciden lanzarse a una nueva etapa en sus vidas, lo que nos lleva a otro aspecto clave del mundo del cine: el paso de actores a productores. Esto los sumerge en una búsqueda de financiación aún más desesperada (el judío, el árabe), y a volver a colaborar con el inestable Billy Walsh (Rhys Coiro).

La odisea de Ari es muy ajetreada también, y avanza con varios giros inesperados muy eficaces: la resolución de la riña con su antiguo socio (Malcolm McDowell) le da un buen dinero, pero no es suficiente para montar el gran negocio que desea… hasta que llega otro de los personajes secundarios para salvar los trastes: Barbara Miller (Beverly D’Angelo) será su nueva socia. Drama, después de tanto traspiés, consigue un avance crucial en su vida y carrera: entrar en el reparto principal de una serie. Por supuesto no le ha resultado fácil llegar ahí, ni lo será manteneterse, sobre todo porque él mismo con sus manías se pondrá mil trabas. Su obsesión por el qué dirán los demás lo lleva a meterse en varios líos delirantes en el set. Tortuga por su parte no vio cumplido su sueño de ser el mánager de un cantante de rap, así que seguirá chupando de Vince. En esta subtrama tenemos el único fallo de la temporada: tienen la historia en suspenso, como si se hubieran olvidado de ella, durante muchos capítulos. Al menos el cierre funciona bien.

Entre los mejores capítulos tenemos algunos de los más grandes de la serie, no en vano esta es la mejor temporada: el viaje al valle (la parte no rica de Los Ángeles) para ver el estreno de Aquaman (Un día en el valle, 302); Lo siento, Ari (312), donde explota el mal ambiente con Ari; Lunes loco (315), donde Ari tiene una crisis emocional mientras Eric y Vince lidian con la nueva agente; y otros tantos, porque la verdad es que no hay ni uno descartable. Momentos concretos geniales también tenemos un gran número, como Drama tirando por tierra su primera audición para la serie, Billy y Vince echando pestes del destroce que hacen los productores con Queens Boulevard, el trío de Eric, Ari yendo desesperadamente tras Lloyd, hasta el punto de acabar en una fiesta homosexual, Drama buscándose piso (lloré de risa con la negociación de precios), Eric lidiando con el anciano productor que chochea (interpretado por el gran Martin Landau), Drama masturbándose para poder relajarse en su primera escena, sin saber que el micro sigue abierto…

PD: Parece ser que Debi Mazar (la publicista de Vince) iba a tener un papel mayor, pero debido a su embarazo tuvo que reducir la carga de trabajo. Esto pudo empujar el aumento de protagonismo de Lloyd y la mujer de Ari. En los créditos no se vio reflejado, pues ella sigue apareciendo en los iniciales y Rex Lee y Perrey Reeves están relegados a los de cierre.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

EL SÉQUITO – TEMPORADA 2.

Entourage
HBO | 2005
Comedia, drama | 14 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mark Wahlberg, Doug Ellin, Rob Weiss, Stephen Levinson, Eric Weinstein.
Intérpretes: Kevin Connolly, Adrian Grenier, Kevin Dillon, Jerry Ferrara, Jeremy Piven, Rex Lee, Debi Mazar, Perrey Reeves, Rhys Coiro, Emmanuelle Chriqui, Constance Zimmer, Malcolm McDowell, Beverly D’Angelo.
Valoración:

La segunda etapa de El séquito explota por completo su potencial, la inspiración de los guionistas está en su máximo esplendor y nos deslumbran con un ingenio inagotable en los diálogos, un ritmo trepidante en las aventuras y sobre todo nos enamoran con unos protagonistas deliciosos. Además, teniendo casi el doble de capítulos pueden abordar historias más largas y completas sobre el mundo del cine, visto este desde la perspectiva de un grupo de vividores que tienen a su alcance cumplir con casi todos sus sueños gracias al éxito como actor de uno de ellos. Pasan ante nuestros ojos innumerables fiestas (incluso en la mansión Playboy), ligues y demás vivencias emocionantes y divertidas… pero eso no implica que nuestros amigos no tengan que esforzarse ni sufran, de hecho destacan especialmente los pasajes más oscuros, pues la competición por el éxito en Hollywood es reñida y está plagada de desencantos.

Drama sigue tratando de levantar su lastimera carrera, siempre a la sombra de Vince. Pero también ha de lidiar con sus problemas personales, si es que llega a reconocerlos como tales: el sentimiento de inferioridad y el miedo lo llevan a perder muchas oportunidades. Esos casting en que se auto sabotea inconscientemente por sus nervios y manías logran un eficaz humor basado en la vergüenza ajena. Ari vive en estrés constante por su exigente trabajo como uno de los agentes más importantes del gremio, y como no es capaz de desconectar de sus labores traslada los problemas a un matrimonio que se ha enfriado y pasa por innumerables baches. Tortuga más o menos tiene asumido que es una rémora y no podría haber sobrevivido solo, pero cuando se le presenta alguna oportunidad no duda en intentar aprovecharla… sobre todo si hablamos de sexo.

La sección más relevante es la que encabezan Vince y Eric: la lucha constante por conseguir las películas que desean. Primero ponen el ojo en la biografía de Pablo Escobar, Medellín, pero es un objetivo esquivo que dejan en suspenso cuando se presenta otra oportunidad única: la superproducción Aquaman, sobre todo cuando James Cameron pone el ojo en ella. Con esta historia seguimos el proceso de gestación de un proyecto cinematográfico de gran calibre paso por paso con mucho detalle, con la agilidad y simpatía absorbentes habituales pero también con unas pocas buenas dosis de drama. La infinidad de negociaciones con agentes y productores, los roces debidos a desavenencias y egos, y los líos habituales entre actores (el romance de Vince con su compañera) mantienen la expectación en un nivel altísimo, lo que se remata con un tono impredecible excelente: abundan los giros y sorpresas que cambian la situación inesperadamente.

Entre los mejores momentos podrían citarse la descripción de los jefes de los estudios como ególatras engreídos que asimilan y trituran hasta a los más honrados (Dana tendrá bastante presencia en toda la serie, la parodia de Harvey Weinstein es brutal), las peleas de Ari con su socio Terrance (el imponente Malcolm McDowell) y el caótico desenlace de esa subtrama, Eric empezando a salir con la hija de aquel (la exuberante Emmanuelle Chriqui), los altibajos de Billy Walsh, etc., etc. Pero lo mejor llega al final, cuando la tensión producida tras tantos problemas está a punto de romper el grupo de amigos, dando un tramo muy intenso que pone los nervios a flor de piel. Y entre los capítulos más remarcables de este memorable año tenemos uno de los favoritos del público de toda la serie, Los chicos de Sundance, donde se proyecta por primera vez Queens Boulevard (la película indie que se lanzan a hacer en el final de la primera temporada con el excéntrico Billy Walsh), pero yo diría que los hay mejores, de hecho a partir de este el nivel es magnífico y no sólo no decae, sino que va subiendo. El de la Comic-Con, el del Bat Mitzvah, y sobre todo los tres últimos, cuando toda la tormenta estalla tanto en la compañía de Ari como en el proyecto de Aquaman y salpica a la pandilla, son tremendos.

PD: El lío de casas y coches es difícil de seguir. Un día se compran una mansión, pero apenas los vemos ahí en un par de capítulos y luego acaban en otra que les prestan durante el verano, pero seguirán ahí toda la temporada sin que se vuelva a hablar de la casa anterior, y toda la tercera temporada viven en otra distinta. Un día se compran coches para todos, al siguiente aparecen con otros distintos, luego Vince vuelve a regalar alguno, y así continuamente; supongo que los productores estaban atados al patrocinio de las marcas y a la disponibilidad de las mansiones. El perro también desaparece, para volverse a ver rara vez.

Ver también:
Temporada 1.