Archivo de la etiqueta: Jeffrey Tambor

TRANSPARENT – TEMPORADA 3


Amazon Video | 2016
Drama, comedia | 10 ep. de 25-30 min.
Productores ejecutivos: Jill Soloway.
Intérpretes: Jeffrey Tambor, Gaby Hoffmann, Amy Landecker, Jay Duplass, Judith Light, Cherry Jones, Kathryn Hahn, Alex MacNicoll, Anjelica Huston, Richard Masur, Trace Lysette, Alexandra Billings.
Valoración:

Lo señalé como un problema menor pero latente en su primera temporada, y lo cierto es que fue creciendo en la segunda. En este tercer año es ya bastante grave y diluye el potencial y atractivo de la serie considerablemente. Hablo de la sensación de que sólo nos narran anécdotas sin un hilo conductor claro. Cuesta sacar conclusiones de las aventuras de la familia Pfefferman, ni siquiera se vislumbra una coherencia global en la evolución de los protagonistas.

Los tres capítulos iniciales son buenos y disimulan este punto oscuro. Mantienen la expectación con la crisis inicial de Maura, que quiere ayudar a alguien que está en su posición. Cobra gran protagonismo la rabino Raquel, con una situación personal también atractiva. Y destaca sobre todo la fantástica cena familiar, que recupera momentáneamente la alta calidad de la que hacía gala la serie en su primer año, mostrando con gran inteligencia y sutileza aspectos de las relaciones humanas y los sentimientos. Pero de ahí en adelante decae mucho, pareciendo un relato cada vez más perdido, como si los escritores hubieran agotado el material y tuvieran que improvisar con prisas. Y falta inspiración, no se ven el detallismo y profundidad esperables, con lo que cada capítulo se va haciendo más pesado e insustancial hasta llegar a un desenlace que bordea el suspenso.

Como buen drama sobre familias disfuncionales, cada miembro arrastra sus penas y choca contra sus limitaciones. Pero conocemos ya muy bien las de cada personaje, y esta nueva etapa no ofrece nada tangible. Está claro que Maura no se siente realizada como mujer por el lastre de su cuerpo de hombre, pero eso está expuesto desde el primer capítulo. Como ella misma dice, he salido del armario, mi familia me quiere a pesar de ello, tengo pareja y cierta estabilidad en general en la vida, y estoy triste no sé por qué. Nosotros tampoco, y su viaje no lleva a ningún desenlace o giro que abra un nuevo camino ante sus pies. Luego le niegan la posibilidad de operarse para hacer la transición, por el riesgo de su edad y débil corazón, y cabe pensar que eso sí es un motivo para que su vida se venga abajo… pero resulta que no, que la depresión ha desaparecido y esto no la afecta y sigue como si nada. Sin la transición adecuada, estos eventos supuestamente importantes quedan como resúmenes inconexos.

Sarah está atascada en el sadomaso y la religión. Es como si nos dijeran que no tiene una meta clara en su vida… pero parece que es el guionista el que no la tiene. Josh… ya sabemos los problemas que tiene con las relaciones, y aquí se reincide vagamente en ello sin buscar nuevas perspectivas o avanzar, y todo ello a pesar de tener casi dos episodios enteros dedicados a su depresión. Con Ali sabemos de sobras que busca algo que la haga sentirse realizada, y prueba trabajos, estudios y relaciones sin mucha suerte. Tampoco se añade nada nuevo a su experiencia, todos los capítulos reinciden en si ama a la novia o no, esa profesora mayor que ella por la que siente admiración. Shelly lleva tres años sin despegar a pesar del tiempo que ocupa. Ni siquiera queda claro qué tratan de narrar con ella. La madre que se siente sola porque los hijos ya son independientes es lo único que da de sí, y se sostiene sólo por su simpatía.

Es una pena este estancamiento que va camino del naufragio, porque el cariño cogido a los personajes cuando los conocimos en la primera temporada se mantiene, sigues queriendo ver cómo salen de la oscuridad, cómo remontan sus vidas. Los actores, todos muy implicados en sus roles, son cruciales para mantener esta conexión con un guion tan débil, y por ello la temporada se salva. Pero se hace larga y hueca, algo difícilmente perdonable dada su corta longitud, y con la falta de rumbo me ha quitado las ganas de seguir.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

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TRANSPARENT – TEMPORADA 2

Amazon Video | 2015
Drama, comedia | 10 cap. de 30 min.
Productores ejecutivos: Jill Soloway.
Intérpretes: Jeffrey Tambor, Gaby Hoffmann, Amy Landecker, Jay Duplass, Melora Hardin, Judith Light, Carrie Brownstein, Alexandra Billings, Cherry Jones, Kathryn Hahn.
Valoración:

Alerta de spoilers: Hay detalles que se podrían considerar spoilers, pero no muy grandes.–

La segunda temporada de la agitada vida de los Pfefferman sigue explorando sin miedo ni tapujos los recovecos de las relaciones y la sexualidad humanas en aspectos poco o nada tratados en otras obras, es decir, abarca un rango de diversidad sexual que sigue siendo tabú para mucha gente y por tanto pocos autores se atreven a retratar.

Maura continua lidiando con su tardía salida del armario, y nos adentramos más en sus miedos y esperanzas. ¿Debe operarse, tomar hormonas? ¿Quién querrá mantener una relación amorosa con ella teniendo pene y el físico de un anciano? ¿Hasta qué punto se respeta su forma de ser si incluso en una comuna lesbiana es mirada mal por haber nacido como hombre? Amy empieza con un gran bache, pues en el último momento duda de si la boda es un paso que está preparada para dar. A partir de ahí va dando tumbos, buscando su camino en el mundo. Y no nos olvidamos de la perspectiva de Tammy, que sufre las consecuencias.

Ali continua en otra búsqueda, la de su identidad personal y sexual; ve en una profesora mayor un ejemplo que seguir y acaba encaprichada de ella. Josh y su relación con la predicadora sufre traspiés colosales por su incapacidad para entender los sentimientos propios y ajenos, y por no saber agarrar su vida con determinación. Los secundarios encantadores, como Shelly, Davina o Syd, siguen formando parte crucial de estas vidas, y se suman otros, como el cordial y sereno reverendo Buzz.

Tenemos un sinfín de situaciones alocadas y giros dramáticos, otras tantas escenas ofrecen un hermoso canto a la vida y la diversidad, y también hay mucha sutileza, pues un suspiro o mirada puede definir lo que piensa alguien. Todo esto va llevando a los protagonistas a orbitar la tragedia, aunque sea en el tono ligero y con ironía propio de una buena dramedia, y desde ahí aprenderán algo de sí mismos tarde o temprano. En el caso de Amy y Josh parece ser más bien tarde. Este año ella no termina de llegar a un punto de inflexión claro, manteniendo su trayectoria bastante abierta. Y él va en el sentido contrario a los demás, es decir, sin levantar cabeza: acumula incomprensión y rabia hasta que explota en aquel genial viaje con la furgoneta nueva. Entre las mejores historias destacaría: la caótica boda, el posterior cabreo de Tammy irrumpiendo en la fiesta en la piscina, Raquel viendo que Josh no es para él, la citada compra y viaje en furgoneta, la emotiva reunión final de los hermanos bañándose en la piscina, el campamento de lesbianas y todo lo que ocurre en él…

Pero la temporada baja un poco el nivel respecto a la anterior, de hecho los capítulos intermedios llegan a ser un tanto descentrados y terminan aburriendo un poco a pesar de su corta duración y la simpatía de los personajes. Primero, porque acusa un fallo que ya se veía en esa etapa: la historia avanza en pequeñas dosis, pareciendo a veces un resumen, no dejando que los acontecimientos calen del todo en el espectador antes de saltar al próximo giro importante en estas vidas. En otras palabras, falta fluidez, naturalidad, en el desarrollo del día a día. Esta arritmia se agrava con los flashbacks a los años treinta en Alemania, que inicialmente resultan confusos, luego cargantes, y al final vemos que no sirve para nada relevante, que esta historia no aporta enjundia a los protagonistas. Así, vuelve a dar la impresión de que o diez capítulos son pocos o se corre demasiado, desaprovechando la fuerza innata de los protagonistas y diluyendo un poco el potencial de las historias que viven.

Ver también:
Temporada 1.

ARRESTED DEVELOPMENT – TEMPORADA 3

Fox | 2005
Comedia | 13 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mitchell Hurwitz, Ron Howard, Brian Gazer.
Intérpretes: Jason Bateman, Portia de Rossi, Will Arnett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cross, Jeffrey Tambor, Jessica Walter.
Valoración:

La historia de Michael marca el ritmo muy bien en el fantástico primer tramo de la temporada, sobre todo en el sentido del humor. La loquísima relación con el personaje de Charlize Theron ofrece un sinfín de chistes con toda la esencia de la serie: inesperados, ingeniosos, puestos unos encima de otros sin darte tiempo a asimilarlos, y con giros sorprendentes. En la cara te restriegan quién es realmente, mientras juegan a engañarte con que si es una espía o no. Cuando sale todo a la luz tenemos algunas de las mejores situaciones de la serie.

Los demás personajes están en su salsa, y es alucinante cómo se las apañan los guionistas para no dar la sensación de que se repiten. Tobias sigue reprimiendo su homosexualidad, y esto da para infinidad de ocurrencias tronchantes en cada capítulo, ninguna falta de originalidad o con menos gracia; y la historia de los injertos de pelo es incluso más delirante que los hombres azules. Maeby sigue como ejecutiva en un estudio de cine, lo que ahora se usa mejor para parodiar las decisiones absurdas de algunos productores. George-Michael continúa con las pequeñas tramas sobre mejorar la relación paterna, pero destacan más los problemas que trae el enamoramiento con su prima. Los vicios de Lucille son los mismos y tampoco saben a repetición: algunos chistes de alcoholismo son tronchantes. Gob se aferra su dinámica de intentar demostrar su valía para estrellarse en el intento; como trama larga tiene la de la paternidad de Steve Holt, bastante efectiva.

Buster y Lindsay son los únicos un poco relegados a secundarios. Ella se mantiene como la madre incompetente, y las pequeñas historias en que intenta alejarse de Tobias buscándose otros ligues son sencillas pero alguna resulta interesante, como el “romance” demencial con el abogado del divorcio y su genial nombre: Bow Loblaw. Buster aporta algunos buenos momentos, pero poco más, destacando únicamente con la aventurilla del coma. Mientras, George Senior trae de nuevo las tramas largas. El arresto domiciliario da para otro de esos geniales chistes recurrentes: el sustituto que usa para relacionarse fuera de casa es alucinante. Los secundarios clásicos también tienen sus apariciones estelares. Destaca otra vez el abogado incompetente, pero el alcaide de la prisión o el amigo sin brazo también tienen sus apariciones.

Como decía, en la primera mitad del año los guionistas esquivan bien el ligero bajón que suponía lograr menos de esos finales donde todo se junta y explota dando una vuelta de tuerca a todos los chistes del capítulo, más que nada porque el nivel de tramas y humor es de infarto. Pero en la segunda parte vuelve a notarse que mantener este nivel tan complejo y enrevesado es complicado. Así, de nuevo da la sensación de que pierde un poco de fuelle con respecto a la primera temporada. Además la cancelación implica acelerar los giros finales, forzando que el desenlace quede un poco apresurado y no dé tiempo a exponer bien algunos chistes de largo recorrido (el lío son Sadam Husein queda desaprovechado, la parte de Gob en Irak parece recortada a lo bestia). Al menos aprovechan un capítulo para montarse una surrealista campaña benéfica que rompe la cuarta pared a lo grande, pidiéndote descaradamente que ayudes a salvar a los Bluth, es decir, a la serie.

Tener que escribir temporadas largas unido a la dificultad de hacerlo con el agobio de estar presionado por la cadena con que si te cancelan o no, demuestra que este experimento narrativo no podía extenderse mucho, porque es agotador para los guionistas, y que sin libertad creativa se destruyen grandes ideas. Tenía que haberse desarrollado con la longitud y libertad de una comedia de cable, es decir, unos diez capítulos por temporada y sin intromisiones de los directivos. Probablemente así hubiéramos visto la obra maestra latente en ella, porque la Fox es un agujero negro de series destrozadas. Y por desgracia la resurrección seis o siete años después en una fallida cuarta temporada (en Netflix) prueba también que la inspiración para escribir algo inigualable sólo llega una vez.

Ver también:
Presentación
Temporada 1 (2003)
Temporada 2 (2004)
-> Temporada 3 (2005)

ARRESTED DEVELOPMENT – TEMPORADA 2

Fox | 2004
Comedia | 18 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Mihcael Hurwitz, Ron Howard, Brian Gazer.
Intérpretes: Jason Bateman, Portia de Rossi, Will Arnett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cross, Jeffrey Tambor, Jessica Walter.
Valoración:

La ley sigue con los ojos puestos en la empresa y las finanzas de los Bluth, y continúa la búsqueda del desaparecido George Bluth Senior. Michael trata de levantar la compañía mientras lidia con su incompetente familia, teniendo algunas meteduras de pata importantes: se le ocurre dar un puesto de responsabilidad a Job, con resultados desastrosos. Pero como toda acción, le sirve a la familia para madurar y aprender algunas cosillas. Responsabilidad, fidelidad, cuidar unos de otros, etc., son de nuevo los temas recurrentes, donde cada miembro de este peculiar grupo tiene sus achaques y limitaciones varios.

Tobias sigue reprimiendo su homosexualidad y siendo un padre lastimero y distante; su obsesión por los Hombres Azules lo lleva de un fracaso a otro, y los penosos intentos de acercarse a Maeby, como cuando se disfraza de criada, juegan muy bien con la vergüenza ajena para provocar risa. Lindsay con sus causas perdidas y fingidas tampoco logra reforzar el núcleo familiar. Maeby acaba por casualidades de la vida siendo productora de cine. George Michael Junior sigue con su novia Ann, a la que nadie nota y de la que nadie se acuerda. Buster sigue intentando independizarse, pero es difícil estando tan mimado, y emprende acciones poco meditadas, como meterse en el ejército. Lo mejor es cuando pierde la mano, pues el accidente y el garfio darán para mil chistes absurdos geniales.

George y su gemelo Oscar llevan las tramas más largas del año. El primero acaba escondido en el ático, formando una familia con las muñecas y arrastrando otros delirios. De vez en cuando reaparecen Kitty y las supuestas pruebas, mientras el juicio avanza poco a poco. Oscar acaba ocupando el lugar del hermano en el lecho de Lucille, que se sentía sola. Las nada sutiles referencias sobre la paternidad de Buster son descacharrantes, el mejor gag recurrente de la temporada.

Tenemos la misma locura que en la primera temporada: chistes de todo tipo cruzados de formas imposibles, personajes atascados en sus miserias e incompetencias, aprendiendo pequeñas cosas constantemente pero sin llegar a madurar nunca; tramas enrevesadas llenas de giros sorprendentes, el mismo microcosmos de personajes secundarios delirantes (el abogado estúpido sigue siendo mi favorito), los chistes reutilizados (la dichosa freidora) y las paridas innombrables (el muñeco racista de Job).

De hecho la estructura de la serie es tan compleja que en este segundo año se nota un ligero desgaste. No es realmente grave, pero sí se deja entrever que a los guionistas les cuesta mantener los finales de capítulos donde todo se junta y explota en un colofón extraordinario, porque cada vez son menos numerosos y menos elaborados. Con todo, los episodios siguen desbordando ingenio, el ritmo no se ve resentido como para protestar, y la esencia del humor de la serie sigue prácticamente intacta, aunque vuelvo a indicar que no es un humor de provocar carcajadas sonoras, sino de mantenerte con una sonsira constante a través del asombro que provocan sus capas y capas de chistes entrelazados.

Ver también:
Presentación
Temporada 1 (2003)
-> Temporada 2 (2004)
Temporada 3 (2005)

TRANSPARENT – TEMPORADA 1

Amazon Video | 2014
Comedia, drama | 10 ep. de 30 min.
Productores ejecutivos: Jill Soloway.
Intérpretes: Jeffrey Tambor, Gaby Hoffmann, Amy Landecker, Jay Duplass, Melora Hardin, Judith Light, Carrie Brownstein, Rob Huebel, Alexandra Billings.
Valoración:

Un anciano con tres hijos e incluso algún nieto se arma de valor para por fin salir del armario como transexual, esto es, una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre. La bomba cae bastante bien porque es una familia muy abierta, pero no está exenta de conflictos, y además de cara al resto del mundo siguen viéndose los muchos prejuicios de la gente.

Aunque tienen unas pocas producciones en marcha, Transparent es la presentación de Amazon Studios en el mundo de las series, y el resultado ha sido un éxito rotundo. Aparte de la gran calidad de la propuesta, esta ha calado entre el público y la crítica, alzándose con numerosos premios, incluido el Globo de Oro a mejor serie y mejor actor principal. Es creación de Jill Solloway, quien se dio a conocer como colaboradora en A dos metros bajo tierra y ha pasado por otras obras populares, como United States of Tara. También dirige casi todos los episodios de esta corta primera temporada. Parece ser que se inspira en su propia experiencia con su padre, que como el protagonista no fue hasta su jubilación cuando se vio con fuerzas para enfrentarse a esta difícil situación.

Una forma directa de definir la serie es con el ya reconocido apelativo de “dramedia”, es decir, un drama con un tono distendido y con no pocos momentos de humor. También es conocido el término de “familia disfuncional”, donde A dos metros bajo tierra es la cumbre del género: aquí todos son raros o están locos a su manera, y la unión de todos los personajes asegura una tragicomedia alocada.

El alabado Jeffrey Tambor era Mort, quien ahora desea ser reconocido como quien siempre se ha sentido: Maura. Tantas loas al actor me hicieron pensar en que sería protagonista absoluto, pero lo cierto es que es uno más en un reparto muy coral, de hecho, los hijos me parecen más protagonistas que él. Y además su interpretación no es tan remarcable como venden, ni siquiera me parece destacar en un reparto al completo fantástico. Pero ya se sabe que los Globos son como los Oscar, tienen predilección por transformaciones físicas. Mort fue un padre muy abierto pero también algo distante, en gran parte por su condición; sólo mimó a la hija pequeña, que siempre ha ido a remolque de los demás. La esposa, de la que se divorció hace tiempo, tiene una pareja que está en las últimas; la relación con ella es de respeto mutuo: hace mucho que conocía el gran secreto.

La hija mayor es Sarah, en manos de una para mí desconocida Amy Landecker, pero quien tiene en su haber infinidad de producciones televisivas. Su experiencia se nota, es una actriz muy completa que no desaprovecha un personaje muy jugoso. Sarah inicia su viaje en un matrimonio estancado en la rutina, pero la cosa podría cambiar cuando se reencuentra con su exnovia de su época de lesbiana en la universidad. Su visión de la vida, donde sigue adelante con entereza y la cabeza alta ante cualquier adversidad, es contagiosa. Y sinceramente, si nominan a Tambor como actor principal, Landecker debería haber ido como actriz. El marido no me gustó como personaje al principio, parecía un complemento para lanzar su historia, un cliché hueco, pero más adelante cobra vida muy bien. La amante lesbiana es más completa: Melora Hardin (The Office) hace suyo otro protagonista con arrolladora personalidad.

El hijo mediano, Josh, es quien arrastra un poso más oscuro. Sus relaciones con jovencitas acaban todas mal y muestran algún trauma de desapego emocional. Poco a poco vamos conociendo posibles causas y sus intentos por salir adelante, y la relación con la predicadora es muy interesante. Jay Duplass se dio a conocer en The Mindy Project como actor y en Togetherness como guionista.

También llena de conflicto está la más joven, Ali, quien no encuentra un camino que seguir en la vida y cada dos por tres cambia de tendencia, pero siempre a costa de pedir dinero a papá. Aunque dicho así no parezca ofrecer mucho, su recorrido emocional es muy completo, con tramos fascinantes. A Gaby Hoffmann la conocí en Girls en un papel semejante, pero su carrera es bastante larga. Cabe destacar también a su amiga Syd, primero porque es un encanto, segundo porque la intérprete Carrie Brownstein es una persona digna de admiración: guionista (Portlandia), actriz, compositora y cantante con varias bandas de rock feminista de gran nivel, destacando Sleater-Kinney. Y quizá por ser una famosa bisexual y activista de derechos de las mujeres acabó siendo invitada.

Y por supuesto todos los personajes sirven para hablar de las distintas formas de entender la sexualidad, el amor y las relaciones en una producción que va incluso más allá que la valiente Orange is the New Black a la hora de tratar la sexualidad humana. Maura obviamente toca la transexualidad, el tema más tabú para la sociedad, que muy pocas veces se ha tratado en cine o televisión. Sarah representa la bisexualidad. Josh la confusión entre sexo y amor, la necesidad de afecto aunque no sepa entenderlo bien. Ali da para jugar con los clichés sobre que ser una marimacho te convierte en lesbiana. Tammy es la lesbiana con familia (esposa, hijos).

En ocasiones da la impresión de que se intenta abarcar demasiado en poco tiempo (luego hablo del ritmo), de que la familia atrae demasiados casos de sexualidad fuera de lo denominado como común, pero claro, entonces no habría serie, o no sería tan completa. Además, nada se describe con estereotipos y la cercanía y naturalidad que transmite el grupo es fantástica. Cada personaje parece real, tiene sus virtudes, miedos, incongruencias y meteduras de pata. Les coges apego desde los primeros instantes, la familia se ve y siente como otra cualquiera, con sus vicios, excentricidades y problemas. Bueno, como otra cualquiera no: los conservadores y reaccionarios siempre van aparte, en su particular mundo inmovilista donde todos son clones y nadie piensa y actúa diferente. La guionista no es dura con ellos, pero no se olvida de que esta familia moderna y abierta vive en un mundo lleno de imbéciles.

Tenemos tamibén una notable puesta en escena, donde Solloway marca el tono con una cámara en mano muy hábil que realza el tono cercano del relato y aprovecha muy bien el formato semicinematográfico (2.00:1). El único problema, y no es grave, es que su ritmo es bastante precipitado y da la sensación de que impide que los eventos calen con plenitud en el espectador. Es decir, parece que corre demasiado, saltando entre situaciones y repercusiones sin explorar todos sus matices. Diez episodios de treinta minutos no me parece un metraje adecuado para una obra coral y con tantas historias; incluso trece capítulos podrían haber sido pocos. La temporada se engulle con adicción, emociona y deja buenas sensaciones, pero, al menos en mi caso, pensé que me había perdido mucho, que no se ahondó lo suficiente en muchas situaciones antes de pasar a otras. Por suerte, no llega al punto de afectar a sus excelsos personajes, es más cuestión de que no da tiempo a asimilar bien tanta información, de que parece tirar más hacia el resumen que hacia la exposición calmada. Eso sí, esto garantiza que puedes verla varias veces sin acusar desgaste.

ARRESTED DEVELOPMENT – TEMPORADA 1


Fox | 2003
Comedia | 22 ep. de 22 min.
Productores ejecutivos: Mihcael Hurwitz, Ron Howard, Brian Gazer.
Intérpretes: Jason Bateman, Portia de Rossi, Will Arnett, Michael Cera, Alia Shawkat, Tony Hale, David Cross, Jeffrey Tambor, Jessica Walter.
Valoración:

La familia Bluth vive en una fantasía hasta que la ley descubre que el padre, George, ha cometido varios delitos fiscales en su empresa. Se acabó chupar del bote, los chanchullos a costa de colar a la compañía todos los gastos y vivir sin responsabilidad alguna sobre los hombros. Michael, el único hijo con sentido común, toma las riendas de la empresa… y de la familia, porque sin un guía están todos perdidos, pues son todos unos vividores y unos inadaptados sociales de cuidado.

Lucille es una madre fría y distante (salvo para Buster, al que mima cosa mala) que solo piensa en su aspecto y sus caprichos. Buster es un adulto con mente de niño, bonachón porque es totalmente estúpido e inmaduro. Sus tímidos intentos de apartarse del dominio materno e independizarse lo meten en un entuerto tras otro, destacando el romance con la amiga de su madre, que se llama también Lucille en uno de esos requiebros rebuscados de la serie, algo que da muchísimo juego. Gob es otro perdido de la vida. Su pasión y profesión es la magia, donde no levanta cabeza. Sus relaciones amorosas son horribles. Y casi siempre se mueve por celos y envidia, sobre todo hacia Michael, el más exitoso de la familia. Michael perdió recientemente a su mujer, y además de cuidar de su hijo ahora arrastra a todos estos parásitos. Sus intentos de llevar la empresa, de tapar agujeros, de mantenerse en la legalidad y evitar que la familia se resquebraje son loables, pero destinados casi siempre al fracaso. Su hijo George-Michael se encuentra en la adolescencia, con los problemas habituales de la misma: maduración, primeras relaciones, conflictos con papá… Pero la cosa se complica cuando sus tíos vienen a vivir con ellos y traen a su atractiva prima, Maeby, de la que se enamora. Ella lidia con un hogar de padres distanciados que no le hacen caso: Lindsay (la Bluth del matrimonio) es una pija asquerosa, y su marido Tobias un paquete y un homosexual reprimido, lo que le provoca conflictos emocionales y sociales varios. Finalmente el padre de familia, George, trata de adaptarse a la vida en la cárcel mientras teme la llegada del juicio. Cayó por su ambición, y aunque ama a su familia a pesar de su egoísmo, las dos cosas se entremezclan y confunden más de la cuenta.

El reparto capta a la primera el estilo marcado y totalmente salido de madre de los protagonistas, sumergiéndose todos ellos muy bien en sus papeles e interaccionando de maravilla en grupo. Las caras de resignación de Jason Bateman como Michael son impagables. Gob, Tobias y Buster no son roles fáciles, pero Will Arnett, David Cross y Tony Hale hacen que lo parezca. Los jóvenes Michael Cera (ahora famoso por varias películas exitosas) y Alia Shawkat se desenvuelven bien, aunque a veces Cera parece como empanado y no se sabe si es cosa que buscan para el personaje o limitación actor. Jeffrey Tambor deja ver su experiencia con los cambios de humor constantes de George, y Jessica Walter consigue que Lucille sea mitad despreciable mitad penosa. Portia de Rossi es un caso aparte… Físicamente es desagradable de ver, pues arrastra la anorexia que cogieron todas las actrices de Ally McBeal (David E. Kelley, 1997), pero en su interpretación expresa muy bien los bajones emocionales de la pija creída que representa Lindsay.

Como roles secundarios hay una serie de figuras que multiplican por varios factores el absurdo que es la familia. El abogado incompetente es de mis favoritos, pero tenemos historias fantásticas a través de la abogada ciega, Lucille Austero y sus mareos, la criada Lupe, el coreano adoptado Annyong y su confuso nombre… Pero quizá el mejor de todos sea la aparición estelar de Carl Weathers haciendo de sí mismo: un actor de acción de los ochenta (el colega negro de Arnold Schwarzenegger en DepredadorJohn McTiernan, 1987-) ahora fracasado que malvive como puede.

En cada capítulo los protagonistas viven una pequeña aventura relacionada con su forma de ser y sus choques con el nuevo mundo que se abre ante sus ojos, mientras que la trama global del jaleo con la empresa avanza poco a poco, sea con detalles aquí y allá o con unos cuantos capítulos seguidos centrados en algún punto clave. Estas partes importantes son magníficas, llenas de sorpresas y giros inesperados: la secretaria Kitty, el truco de Gob y el barco hundido, la sutileza sublime del asunto de Irak metida en tus narices varias veces hasta que te das cuenta, seguida por la no menos hábil sobre el dinero en el puesto de plátanos o la aparición del gemelo de George, etc. En cuanto a otras subtramas relevantes, los líos amorosos con la novia latina de Gob son magníficos, y la parte de Gob en la cárcel es demencial también.

Esta primera temporada de Arrested Development derrocha originalidad por los cuatro costados, tiene unos personajes excelentes (mitad ridículos, mitad entrañables), un montón enorme de historias muy bien planeadas y expuestas (hay sorpresas inesperadas en cantidad: impresionante el tema de Irak), y todo ello envuelto en una narrativa única y con un tipo de humor sin igual, como describí en la presentación global de la serie.

Ver también:
Presentación
-> Temporada 1 (2003)
Temporada 2 (2004)
Temporada 3 (2005)