Archivo de la etiqueta: Fox

THE ORVILLE – TEMPORADA 2

Fox | 2019
Ciencia-ficción, drama | 14 ep. de 48 min.
Productores ejecutivos: Seth MacFarlane, Brannon Braga, varios.
Intérpretes: Seth MacFarlane, Adrianne Palicki, Penny Johnson Jerald, Scott Grimes, J. Lee, Peter Macon, Mark Jackson, Halston Sage, Jessica Szohr, Chad L. Coleman, Norm MacDonald.
Valoración:

En la primera temporada de The Orville dije que su inicio era bastante desalentador, pero que maduró rápidamente y terminó ofreciendo una correcta combinación de drama, humor y ciencia-ficción. Pero lo cierto es que tenemos otro año irregular que no sigue madurando como esperaba. Es una serie con cierta personalidad, unos protagonistas simpáticos y muy buen acabado, pero le sigue faltando algo de equilibrio y solidez.

Se profundiza en los personajes y las relaciones entre ellos, y a veces con historias como se espera de una hija espiritual de Star Trek, tocando temas morales y culturales trascendentales, pero otras muchas es a costa de exceso de dramones y repetición de argumentos. Pronto acabarás harto de los líos familiares de Bortus, plomizos y atascados siempre en lo mismo, y la relación en tensión entre el capitán Mercer y la comandante Grayson da demasiadas vueltas, con situaciones un tanto infantiles. Pero a la vez, el conflicto moral de las tradiciones del pueblo de Bortus es muy jugoso, y el lío amoroso tiene tramos muy logrados: el episodio de las refugiadas huidas su planeta es bastante bueno, y la doble joven de Grayson da para una correcta tragicomedia.

La relación que sí sale redonda de principio a fin es la de Claire con Isaac. El choque entre una doctora y madre que tiene que manejar muchos sentimientos y responsabilidades con una inteligencia artificial seca y fría que está aprendiendo lentamente tiene muchos momentos divertidos y otros tantos muy inteligentes que dejan buenas lecciones sobre amor, familia, conocerse a uno mismo, etc.

Además, esta parte enlaza directamente con la entrada en acción de la civilización de Isaac, los Kaylon. Esta versión de los borg de Star Trek con toques de los cybermen de Doctor Who trae las mejores historias de la temporada. Tienen buenas partes de acción pero también relevancia argumental: todos los personajes sufren su envite, la humanidad enfrenta un reto único, Isaac fascina y asusta a la vez… Pero también exponen las limitaciones en que se atasca la serie: una vez expuesta la premisa no son capaces de ofrecer buenos giros, todo se ve venir de lejos y se desarrolla con cierta sensación de dejadez, de ir con la inercia puesta. Las disputas morales en los cuarteles de la Unión son bastante parcas, por ejemplo.

Con este conflicto recuperan también el de los krill (el trasunto de los romulanos), que tras prometer bastante se había quedado un poco estancado. Religión, cultura, política, guerra… se mezclan varios temas jugosos aceptablemente bien, pero como en todo el año, dejando la impresión de que material había para mucho más.

Vuelven a experimentar también con capítulos de ciencia-ficción más ajena a la línea de Star Trek, acercándose de nuevo a Black Mirror (Charlie Brooker, 2011) y también con sabor a clásicas distopías literarias. Impresiones duraderas (211) trata de como el teniente Gordon Malloy se enamora de una representación virtual de una mujer hecha con los datos de sus redes sociales. Como es de esperar, se mete en un buen entuerto que acaba con la moraleja de vivir en el mundo real. En Todo el mundo es un pastel de cumpleaños (205) hacen un primer contacto con una especie de utopía que pronto muestra ser lo contrario, una sociedad dictatorial a base de costumbres racistas y clasistas absurdas. Pero incluso estos paréntesis que resumen historias complejas en un solo episodio se muestran las fallas persistentes. Pesa la falta de ritmo, la sensación de que no son capaces de exprimir el potencial de cada historia, y también de que el humor cada vez tiene menos presencia y carece del ingenio necesario, mientras el drama romántico toma demasiado protagonismo.

Hay otro mal trago ajeno a los creadores: la partida de Halston Sage, la teniente Alara Kitan de seguridad, en busca de mejores papeles, justo cuando se estaba convirtiendo, si no lo era ya, en la favorita de la mayoría de los seguidores. La joven actriz había hecho suyo a un personaje con muchas aristas y un recorrido dramático muy bien trabajado, y se nos larga sin más. Además, su despedida es en un capítulo (Hogar, 203) con guion de telefilme de suspense muy tonto, lo que agrava el mal sabor de boca. Para sustituirla fichan a Jessica Szohr (vista en Gossip Girl -2007- y Shameless -2011-), que interpreta a la teniente Talla Keyali. Lo cierto es que de entrada parece una imitación descarada del personaje: misma raza, físico parecido… Pero por suerte, en un par de capítulos vemos que se han currado un rol muy distinto y la actriz es la mar de competente, y pronto se gana su hueco.

Volviendo a Star Trek, la esencia está ahí, y los homenajes también (destacando el final en plan El Enterprise del ayer), pero cada vez hay menos parodia y buscan más su propio camino, y eso a pesar de que hay implicados varios autores y actores de aquella. Brannon Braga sigue como productor ejecutivo y dirigiendo episodios, Jonathan Frakes dirige otro esta temporada (también uno en Discovery, pero ahí los enredos narrativos que usan se le atragantaron y le salió un galimatías), y Joe Menosky entra como coproductor ejecutivo y guionista de un capítulo. Entre los actores destaca Roberto Picardo, el doctor de Voyager (1995), Marina Sirtis, la consejera de La nueva generación (1987), Tony Todd, un secundario recurrente en aquella, el klingon Kurn… Y no faltan los cameos camuflados, como el de Bruce Willis poniendo voz a un alien-planta.

En cuanto a los actores principales, Seth MacFarlane (el capitán) sigue quedando por debajo del resto, pero al menos tiene bastante química con sus compatriotas, y Adrianne Palicki (la comandante), Penny Johnson Jerald (la doctora) y Scott Grimes (el piloto) están estupendos. La puesta en escena vuelve a ser bastante buena. Como en el resto de la saga clásica, buscan la sobriedad, dejar que las historias hablen por sí solas. Aun así, con el buen presupuesto del que dispondrán se permiten algunos planos llamativos del puente de mando y unos espectaculares escenarios imaginarios y rodar en parajes naturales vistosos. Y de nuevo cabe destacar el amor de MacFarlane por la música de cine, donde la labor de Joel McNeely y John Debney sigue siendo muy llamativa; en cambio, me temo que esta vez no han contado con Bruce Broughton.

Ver también:
Temporada 1 (2017)
-> Temporada 2 (2019)

Anuncios

THE ORVILLE – TEMPORADA 1

Fox | 2017
Comedia, drama, ciencia-ficción, aventuras | 12 ep. de 45 min.
Productores ejecutivos: Seth MacFarlane, Brannon Braga, varios.
Intérpretes: Seth MacFarlane, Adrianne Palicki, Penny Johnson Jerald, Scott Grimes, J. Lee, Peter Macon, Mark Jackson, Halston Sage, Chad L. Coleman, Norm MacDonald.
Valoración:

No me terminaba de gustar Seth MacFarlane, un guionista que saltó a la fama con Padre de familia (1999) y desde entonces todo lo que ha hecho en cine (la insoportable Mil maneras de morder el polvo -2014-) o televisión (todo derivados de la citada serie) sigue el mismo estilo de humor que combina lo bruto y zafio con referencias culturales metidas con calzador en guiones donde no suele encontrarse ingenio y tramas mínimamente elaboradas. En Padre made in USA (2005) y en Ted (2012) se nota la colaboración con otros escritores, que da más cohesión a personajes e historias, pero en solitario su fama no está a la par que su talento. Y como actor de voces en animación es la mar de competente, pero en imagen real muestra una falta de registro y carisma muy importante.

Por ello recibí con celos The Orville a pesar de que la ciencia-ficción es mi género favorito, el resto del reparto prometía y en lo visual también. Las críticas fueron feroces inicialmente, sobre todo las profesionales, pero al terminar la primera temporada ya iba siendo mejor considerada y tenía un buen grupo de fans, en especial trekkies que ven en ella un buen homenaje a Star Trek (Gene Roddenberry, 1966). Y en la segunda temporada el recibimiento está siendo bastante bueno, así que me he lanzado a verla.

Los dos primeros capítulos son un tanto desalentadores. Se caracterizan por ofrecer una parodia básica de Star Trek con dosis desganadas del humor MacFarlane, o sea, burradas y referencias frikis soltadas sin ton ni son, peor no en plan saturación como en Padre de familia, sino con cuentagotas. Pero la cosa mejora a ojos vista en los siguientes, y al final del año la maduración es bien patente, ofreciendo una buena mezcla de drama, aventuras y comedia y unos personajes muy simpáticos.

Se nota el cariño que tiene MacFarlane al género y más concretamente al universo Star Trek, el empeño en tratar de hacer un buen homenaje y una buena serie. Para ello ha buscado la colaboración con gente muy implicada en la saga, con quienes ha ido encontrando un tono más maduro para tras la simpleza inicial. Jonathan Frakes, que aparte de interpretar al comandante Riker de La nueva generación (1987) fue director de varios capítulos y películas, aquí también dirige uno. Y más importante aún, Brannon Braga, un guionista que creció en la sala de guionistas de aquella y luego saltó Voyager (1995) y Enterprise (2001), ejerce como uno de sus principales productores, escritores y directores. En lo visual también se nota su pasión: aparte de la influencia en el diseño artístico, MacFarlane defendió el uso de maquetas para las naves en los planos cercanos.

Los protagonistas crecen a ojos vista, pasando de estereotipos ramplones a figuras con vida propia, de hecho, hacia el final algunos resultan entrañables. Tenemos al capitán un tanto inmaduro, Ed Mercer, y la exnovia que no sabe muy bien lo que quiere de él, la comandante Kelly Grayson. MacFarlane encarna al primero, y no sorprende, pues le falta registro y carisma, pero como interpreta a un tontorrón bien intencionado por lo general convence lo justo. Adrianne Palicki (Friday Night Lights -2006-, Agentes de SHIELD -2013-) está bastante bien como una comandante joven pero competente. Muestra bien los momentos de duda y las peleas con Mercer, y tiene algunos momentos dramáticos muy buenos en el último episodio, muy centrado en ella y la relación.

En el resto de la tripulación encontramos de todo. El piloto idiota y loco pero muy hábil Gordon Malloy, que interpreta alguien que sí desborda personalidad, Scott Grimes (Urgencias -1994-, Hermanos de sangre -2001-). El navegante John LaMarr, con un desconocido J. Lee haciendo de negrata de barrio y tonto como puede pero aun así probablemente te saque de tus casillas en los primeros capítulos y no se recupere hasta que hacia el final le dan un arco más serio. A Mark Jackson no se le ve la cara tras Isaac, un avanzado robot (aunque de diseño retro, en otro homenaje al género), pero su voz es hipnótica, y el personajillo, el equivalente a Spock, un tipo serio y críptico que intenta entender mejor a la humanidad, resulta cada vez más interesante. La doctora Claire Finn, en manos de la veterana Penny Johnson Jerald (24 -2001-, El show de Larry Sanders -1992-, algunas apariciones en Espacio Profundo Nueve -1993-), es más secundaria, aunque el capítulo centrado en ella y sus hijos varados en un planeta con Isaac es de lo mejor de la temporada. Bortus es el tercero en rango, un alienígena serio y hosco pero competente, en la onda del klingon Worf; Peter Macon consigue expresarse a través de mucho maquillaje. La que más recorrido tiene este año es Alara Kitan, una chica muy joven metida a jefa de seguridad porque es de una de las razas más fuertes de la galaxia; Halston Sage saca todo el partido de los muchos conflictos personales y laborales que tiene. Y mención aparte merece Yaphit (voz de Norm MacDonald), un ser de consistencia gelatinosa (hecho por ordenador bastante bien) que parecía un chiste recurrente pero termina siendo un secundario de los que esperas su aparición en cada capítulo.

Aparte, en apariciones esporádicas tenemos algunos rostros muy conocidos en cine o televisión, como Victor Garber, Ron Canada, Kelly Hu, Jeffrey Tambor, Charlize Theron, Liam Neeson y un irreconocible Rob Lowe como el alienígena azul que siembra la cizaña en la relación de la pareja protagonista. También cabe destacar que el primer episodio lo dirige Jon Favreau (Iron Man -2008-). O hay mucho trekkie queriendo participar o MacFarlane tiene muchos amigos.

En las historias tenemos por lo general los roces abordo, tanto en el trabajo como fuera de él, y la misión de turno. Estas aventuras están en la mejor tradición de Star Trek, combinando la fascinación por descubrir nuevas cosas en el universo con diversos choques culturales, donde encontramos algunas lecturas morales muy efectivas. Hay conflictos éticos y políticos con otras especies, destacando su particular versión de los Romulanos, los Krill. Hay dilemas con la norma de no interferir en culturas atrasadas (en la onda de la famosa Primera Directiva), pues se encuentran con distopías, religiones, y demás que la ponen a prueba. También tenemos aventuras de supervivencia más clásicas pero que desarrollan temas jugosos con bastante gracia. Por otro lado, hay un episodio que se acerca más a Black Mirror (Charlie Brooker, 2011): aquel sobre un planeta donde la ley funciona por lo que vote la gente en la red; quizá podían haber sacado algo más de él, pero no está mal.

Conforme entramos en la temporada cada vez hay menos chistes infantiles y diálogos breves, la fórmula MacFarlane de soltar la gracia en medio de cualquier situación en vez de trabajar esta para que provoque risa en su conjunto va disminuyendo. Se sigue echando de menos algo más de ingenio, y el equilibrio entre drama, aventuras y comedia no termina de ser perfecto, pero tras el flojo inicio los protagonistas dejan de ser recipientes para verbalizar los chistes y hay escenarios más elaboradas, gracias de largo recorrido (destacando algún pique entre personajes), eficaces bromas recurrentes (el alien que quiere poner un hilo musical en el ascensor) y, sobre todo, se va cogiendo el punto al humor de la vergüenza ajena y la sátira (aunque esta no sea deslumbrante) de los temas socio-culturales tratados.

Todo se remata con un acabado visual bastante espectacular: vestuario, maquillaje, decorados y efectos especiales son de muy bien nivel. Eso sí, en el maquillaje me refiero a la creación de alienígenas, porque el de los humanos está un tanto sobrecargado y hay planos donde parecen payasos. MacFarlane también ha aprovechado la oportunidad para dar rienda suelta a otra de sus aficiones: la música de cine. En la banda sonora ha tirado la casa por la ventana con una gran orquesta y fichando nada más y nada menos que un titán como Bruce Broutghton (Silverado -1985-, El secreto de la pirámideYoung Sherlock Holmes, 1985-), a un veterano como John Debney (La isla de las cabezas cortadas -1995-, La pasión de Cristo -2004-) y a Joel McNeely, no muy destacable como compositor pero un reconocido director de orquesta. Los tres han seguido el tono de homenaje a Star Trek, sonando muy a James Horner, Jerry Goldsmith y a Dennis McCarthy, pero también se oyen referencias a La guerra de la galaxias, Alien

Por todo ello, no hay trekkie que no considere que es mucho mejor entrega de Star Trek que la fallida presentación de Discovery (Alex Kurtzman, Bryan Fuller, 2017), tanto en respeto a la saga, como en guion, como en acabado, y eso que aquella habrá costando cuatro veces más.

The Orville no aspira a ser una gran serie, sino un entretenimiento muy agradable, y a pesar de algunos baches y carencias por ahora va muy bien encaminada. Y Seth MacFarlane está empezando a caerme muy bien.

EL ÚLTIMO HOMBRE EN LA TIERRA – TEMPORADA 3

The Last Man on Earth
Fox | 2016-2017
Comedia | 18 ep. de 22 min.
Productores ejecutivos: Will Forte, Phil Lord, Christopher Miller.
Intérpretes: Will Forte, Kristen Schaal, Mel Rodriguez, Cleopatra Coleman, January Jones, Mary Steenburgen, Kenneth Choi, Mark Boone Junior.
Valoración:

Volví a caer en mi placer culpable de estos años. No sé, algo tenían Phil Tandy Miller y sus locuras como para hacerme reír, y la esperanza de que los escritores fueran poco a poco aprovechando la temática de fin del mundo me atrajo de nuevo. Pero hablo en pasado. La tercera temporada ha dejado bien claro que sus autores no tienen nivel suficiente, y menos para mantener la premisa tan encorsetada como quieren.

Tandy es inmaduro, egoísta y cabezota. Y apenas hay algo más donde rascar. El embarazo de Carol, que tiene unos pocos miedos y quiere que Gail sea su madre adoptiva para tener una familia más completa, es el único amago de contar algo más continuado y relevante con los personajes secundarios, pero dan vueltas en círculos obsesionándose con esa única historia y termina siendo agotador. Además, Erica está embarazada también y no narran absolutamente nada con ella. Melissa enferma, pierde la cabeza, pero no lleva a nada sustancial, parece una excusa para quitarle diálogos, da la impresión de que no sabían qué hacer con el personaje. Y cabe preguntarse por qué alguien del caché de January Jones (Mad Men, incluidas dos nominaciones a los Globos de oro, alguna aparición en cine) se apalanca en una serie de tercera como esta. Todd sufre un poco con ello, pero nada que dé juego, nada que aporte drama desde una perspectiva cómica. El único momento duro es cuando Gail acaba días encerrada en un ascensor… y da igual, no deja secuelas en el personaje. En resumen, ninguna historia mueve de verdad las relaciones, añade un poso a cada protagonista, explora ideas genuinas e ingeniosas a pesar del potencial latente.

Los guionistas no son capaces de ver que no llegan a tantos capítulos aferrándose al esquema, pero no hacen ni un amago de incluir aventuras secundarias de relleno. Cambiamos de escenario al poco de entrar la temporada, tras despachar el lío con el loco peligroso de Pat, pero volvemos enseguida a la rutina. Y ya canta mucho que cada nuevo personaje que llega no va a aportar savia nueva, sino que va a servir exactamente para lo mismo: para mostrar a Tandy intentando hacerse amigo del recién llegado y a la vez no perder su posición en el grupo, ni la cabeza por los ataques de celos. Pat, Lewis y el niño al final de temporada, todos están puestos al servicio de Tandy. Y el nivel que se alcanza en el tramo dedicado a este último ya no es bajo, entra directamente en la vergüenza ajena. Así que el año, que iba flojeando cosa mala, cae al abismo en los capítulos finales. Sólo salvaría unos pocos al principio, cuando la presencia de Pat y Lewis ofrece algo de movimiento y una pizca de gracia, pues aunque sea jugar otra vez sobre seguro (Tandy, Tandy, Tandy), algún momento decente da, como ese en que Tandy se encuentra mintiendo a dos grupos a la vez y casi le da un pasmo.

El ego del creador de la serie, Will Forte, que es precisamente el intérprete de Tandy Miller, consumió el poco material que tenía en la primera temporada, y la segunda se sostuvo milagrosamente porque amagó con tomar distintas direcciones. Pero estancándose de nuevo en el concepto inicial está claro que la serie está agotada, y a estas alturas no parece que vayan a tratar de darle nuevos aires a pesar de la han renovado por una cuarta sesión.

Mención aparte merece la aparición de Kristen Wiig, una de las actrices de comedia más conocidas (Saturday Night Live, The Spoils of Babylon). Como hicieron con el hermano de Tandy, tuvo un capítulo para ella sola en el parón (¡de cuatro meses!) en el ecuador de la temporada (aunque lo emitieron después, así que perdieron el factor expectación), lo que hacía suponer que aparecería en la parte final uniéndose al grupo. Pero el episodio fue aburridísimo, sin chispa alguna, y luego resulta que no llega a aparecer hasta el último segundo del año, en un cutre intento de captar audiencias.

PD: Por no cuidar no cuidan ni la coherencia. Una trama principal en la segunda tempora fue que no funcionaba la gasolina, pues se caducó, pero aquí se ponen a viajar en coches y autobuses como locos.

Ver también:
Temporada 2.
Temporada 1.

EL ÚLTIMO HOMBRE EN LA TIERRA – TEMPORADA 2

The Last Man on Earth
Fox | 2016
Comedia | 18 cap. de 22 min.
Productores ejecutivos: Will Forte, Phil Lord, Christopher Miller.
Intérpretes: Will Forte, Kristen Schaal, Mel Rodriguez, Cleopatra Coleman, January Jones, Mary Steenburgen, Jason Sudeikis, Boris Kodjoe.
Valoración:

Alerta de spoilers: Sólo presento las tramas principales.–

Se pueden diferenciar tres etapas distintas en esta segunda temporada de El último hombre en la Tierra, sin que eso signifique que la propuesta evolucione mucho y se atreva con temáticas más inteligentes. Sigue siendo la misma serie sencilla, más bien simplona, que vale para pasar el rato a menos que busques algo de calidad.

La primera parte es el intento de Phil de volver a entrar en el grupo tras su periplo en pareja con Carol (que tiene un par de momentos geniales, como cuando la deja olvidada en una gasolinera). Aquí es él mismo en toda su esencia: mentiroso, manipulador, infantil, estúpido y cutre. Cada plan para engañar a los demás para que lo acepten acaba estallándole en la cara con desternillantes consecuencias, exprimiendo bastante bien el humor de la vergüenza ajena y lo patético. Aunque repita el patrón tan básico del primer año tiene numerosas historias que le dan vueltas inesperadas a los vicios del protagonista. La escena de la pistola o el collar de calambres son buena muestra de ello, pero nada supera el shock que causa la llegada de la pareja cuando están los otros reunidos en la playa.

La segunda ofrece una pequeña maduración. Aunque tenga sus recaídas y rabietas, en cierta manera Phil crece un poco y se adapta a la pandilla, muestra una inesperada cara más amable, más social y equilibrada… Pero sin el protagonista central en su salsa la serie parece que va a perder chispa también… aunque por suerte no llega a notarse mucho, porque van sacando más partido de los demás personajes. Los líos amorosos y las peleas de todo tipo mantienen el ritmo siempre activo. Destaca especialmente Todd, que es el que más conflictos arrastra, pero todos tienen su momento y los jaleos explotan en los capítulos navideños bastante bien.

La tercera es la llegada del hermano que estaba aislado en la Estación Espacial Internacional. Que tenga un par de capítulos dedicados a él prometía más, pero como aventura de supervivencia no ofrece nada interesante* y la comedia se estanca. Pero la llegada al grupo trae nueva savia, en especial el reencuentro con Phil, que hace aflorar otra vez sus manías y cagadas: los dos hermanos se enfrascan en una guerra sucia llena de locuras. Además acabamos el año con unas pocas escenas emotivas bastante acertadas (el viaje a la casa donde crecieron, las tumbas de los padres), con lo que he terminado enganchado de nuevo a esta tontería y veré la próxima temporada. Es mi placer culpable del momento.

Sin embargo es imposible no pensar en que si exprimieran más y mejor los cambios de registro, las distintas aventurillas, la entrada y salida de personajes secundarios, quizá lograrían una serie más original, más movidita, pero a estas alturas está claro su estilo y dudo que a pesar de los amagos llegue a cambiar realmente.

* Por fin hacen mención directa a la epidemia y los fallecidos. Vale que es una comedia sobre la convivencia de un grupo, pero el evento que los puso en contacto no se explicó lo más mínimo.

Ver también:
Temporada 1.

WAYWARD PINES – TEMPORADA 1

Fox | 2015
Suspense, drama | 10 cap. de 45 min.
Productores ejecutivos: Donald De Line, Ashwin Rajan, Chad Hodge, M. Night Shyamalan.
Intérpretes: Matt Dillon, Carla Gugino, Toby Jones, Melissa Leo, Hope Davis, Shannyn Sossamon, Reed Diamond, Tim Griffin, Charlie Tahan, Terrence Howard, Juliette Lewis.
Valoración:

Para no revelarte el argumento y los numerosos giros, por si te atreves a verla, haré un paralelismo inventado con alguna obra conocida. Imagina que estás viendo Parque Jurásico. Después de varios amagos para mantener el misterio por fin te muestran a los dinosaurios. Y un poco más tarde te explican de dónde salen. Pero si fuera como esta serie seguirían añadiendo giros, y no precisamente serios. En la siguiente escena (o capítulo en este caso), de repente, a pesar de todo lo dicho, resultaría que los dinosaurios son hologramas. Luego descubres que eso forma de un plan para desviar la atención sobre una invasión alienígena. Luego que hay facciones tratando con los aliens porque… Bueno, a estas alturas te va a dar igual la explicación, porque ya sabes que luego vendrá otra parida más grande.

Aquí tenemos un agente del Servicio Secreto que acaba perdido y atrapado en un pueblo misterioso en la onda de Twin Peaks. Todo el mundo es raro y ocurren cosas extrañas, tantas que esto roza la comedia involuntaria (empezando por esas cámaras ocultas pero con una luz roja enorme). Cada vez que empieza a desentrañar una de las incógnitas surge un nuevo secreto; cuando empieza a escarbar en él, aparece otra revelación rompedora que altera todo lo conocido y trae nuevos enigmas, todo ello en plan loco en el estilo de los ejemplos que he puesto. No sé si esta premisa, o galimatías de premisas, funciona en la trilogía de novelas de Blake Crouch en que se basan, pero la serie es excesiva, inconexa, absurda y a la postre fallida. ¿Cómo se puede conectar con un mundo cuyas reglas cambian cada 42 minutos, que no deja de lanzarte a la cara más y más argumentos delirantes sin haber asentado la lógica y verosimilitud de los anteriores?

Pero lo más alucinante es que todos los implicados se toman esto en serio. Los directores, algunos tan llamativos como M. Night Shyamalan (también productor), Nimród Antal, David Petrarca o Vincenzo Natali, consiguen un aspecto visual muy sólido: la fotografía es estupenda y el ritmo bastante intenso, con lo que aunque no te están contando nada coherente la mayoría de los capítulos lo esconden un poco con su buen tono y velocidad. En la mayoría, porque los más absurdos se hacen pesados al dar la sensación de no estar viendo nada concreto ni con objetivo a la vista, y en el último hay más acción pero no le sacan buen partido. Los actores se ven ante un drama serio y dan todo de sí, y atención al reparto que han logrado reunir: Matt Dillon, Carla Gugino, Toby Jones, Hope Davis, Melissa Leo, Terrence Howard

Y lo más importante, los guionistas, aunque se aferran a esas ideas absurdas, también dejan entrever un trasfondo de temas muy potentes: el control gubernamental, el miedo como arma, la rendición a las imposiciones sociales, la manipulación desde la escuela, las sectas y la adoración al líder… Todo ello lo exponen a través de personajes inicialmente bien dibujados y con bastante potencial. Las figuras predominantes de este tétrico gobierno de hecho resultan espeluznantes: Megan (la profesora), el Dr. Jenkins (el líder visionario pero de mano dura) y su fiel Pam. En cuanto al protagonista y su familia, todo lo que les está cayendo encima los va afectando, con lo que se conecta aceptablemente bien con ellos. También tenemos mucho secundario con un lugar claro en el entramado.

Hay que decir que es un logro destacable conseguir personajes verosímiles entre aventuras tan rebuscadas. Así que, entre los protagonistas y el sugerente trasfondo, a pesar de las mamarrachadas de las tramas principales seguí dándole varias oportunidades a la serie, porque me parecía que ese poso inteligente tendría que emerger alguna vez. Pero por el ecuador tiré la toalla, porque en vez de crecer se hundía cada vez más en esa dinámica de giros forzados, de cambiar no las reglas, sino el universo entero. Continué viéndola por inercia, por la curiosidad de ver adónde eran capaces de llegar con las sorpresas absurdas. Y lo cierto es que en el tramo final intentan por fin asentar una línea concreta, pero asombrosamente, después de tanta temática rebuscada y fantasiosa, ahora resulta que se inclinan por andar caminos muy trillados. Así que sólo quedaban los personajes… y me temo estos se van hundiendo con las tramas, acabando cada historia personal en topicazos enormes y momentos muy previsibles (algunos lamentables, como el protagonista que se sacrifica) que echan por tierra sus correctas posiciones iniciales.

Por ese amago de calidad con los personajes y esos temas de fondo con potencial, Wayward Pines se puede digerir sin atragantarte demasiado, porque si se sostuviera sólo con el argumento principal hubiera resultado insoportable. Pero claro, eso no es suficiente para salvarla, y me parece un engaño y una pérdida de tiempo.

EXPEDIENTE X – TEMPORADA 10

The X Files
Fox | 2016
Suspense, ciencia-ficción | 6 cap. de 45 min.
Productores ejecutivos: Chris Carter, Glen Morgan.
Intérpretes: David Duchovny, Gillian Anderson, Mitch Pileggi, Joel McHale, Annet Mahendru, William B. Davis, Lauren Ambrose, Robbie Amell, Annabeth Gish.
Valoración:

El retorno de Expediente X abría muchas preguntas bastante obvias. ¿Era necesario extender una serie en la que ni el más acérrimo de sus seguidores negará que se estiró demasiado en su momento, llegando a tener tres temporadas y dos largometrajes prescindibles para la gran mayoría? ¿Abordarían de nuevo la fallida trama seriada, que acabó sin pies ni cabeza y no fueron capaces de arreglar en esas dos películas? Y también, ¿por qué tratar de recuperar un mito cuya esencia (estilo narrativo, éxito y repercusión) está firmemente anclado a una época y situación concretas? Es decir, la televisión y el espectador han evolucionado, ¿qué sentido tiene exprimir una fórmula que no parece muy adecuada a las circunstancias actuales? De hecho el único cambio viene forzado por la forma de la televisión actual: serían seis capítulos en vez de veintitantos.

No sé los demás cómo abordarían el visionado, pero yo fui sin expectativas. Una vez resuelta la primera pregunta, mis esperanzas se vinieron abajo: seguirían tirando de la gastada y descarriada conspiración en vez de aprovechar el potencial y atractivo de las historias sueltas, fueran independientes o a través de una trama más continuada durante esos pocos episodios. Pero llegó el estreno y todos los viejos seguidores nos lanzamos a verla, porque era difícilmente evitable la curiosidad y las conversaciones posteriores. ¿El resultado? La palabra decepción es la que más se lee. La audiencia ha sido buena (aunque no sé si habrá atraído a nuevas generaciones), y apuesto que habrá más mini-temporadas como esta. Pero ojalá los productores miraran también las impresiones generales que ha tenido la gente y, o no hagan más, o si lo hacen que sea tratando de evitar los muchos fallos cometidos. Yo prefiero lo primero: como decía, Expediente X ya tuvo su momento. ¿Es que nadie es capaz de escribir obras originales hoy en día?

El primer problema es el citado: otra vez nos dan la tabarra con una trama que tenían que haber zanjado o al menos planificado mejor desde mediados de la serie, porque empezó a perderse mucho antes de esas tres temporadas donde el nivel cayó en picado. Su creador y guionista principal, Chris Carter, trata de actualizarla y redirigirla, pero hay demasiados tropiezos. El ritmo de la historia (desarrollada en los capítulos primero y último y olvidada por completo en los demás) es precipitado, intentando dar interés más por velocidad que por cuidar la narrativa, tanto desde el guion como en la puesta en escena. Por un lado, los clichés cansinos siguen ahí: el fumador, las cosas sin explicar, las deducciones mágicas de Mulder y Scully… Por el otro, los intentos de actualización no sirven, porque llegan tarde y lo único que hacen es poner más capas de caos encima.

Los otros cuatro capítulos también se quedan muy cortos. Obviamente tratan de emular el estilo de antaño, pero con guiones que no dan la talla y algunas decisiones bastante malogradas. Lo primero que salta a la vista es que a nadie le ha contentado que en cuatro episodios fuercen dos auto paródicos, por muy buenos que salieran ocasionalmente en los viejos tiempos. Y para colmo, uno de ellos es tan malo que muchos ya lo consideran como el peor de la serie. De los más centrados o serios, un caso es tan anodino que se olvida en seguida, mientras que el otro me ha parecido francamente bueno, pero claro, no basta para sostener la temporada. Por si fuera poco, en los dos últimos hacen un amago de renovar la saga con nuevos personajes… Pero la cagada es monumental. Esa especie de imitación y parodia que hacen de Mulder y Scully con dos jóvenes parecidos (más bien iguales) a ellos en los inicios de la serie es de un ridículo e inmadurez que espanta.

En cuanto a la ejecución, también arrastra muchos más peros que aciertos. Gillian Anderson está muy implicada, logrando un papel muy intenso, pero David Duchovny va con el piloto automático puesto, como si no tuviera ganas de estar ahí. En la puesta en escena Carter trata de seguir el estilo de la serie… un estilo de hace veinte años: la narrativa encorsetada en conversaciones basadas en primerísimos planos ofrece como es obvio un aspecto demasiado anticuado y limitado. Sólo en el cuarto y en el sexto se nota algo más de ambición o buen hacer, abriendo un poco más el encuadre y jugando mejor con el entorno. La atmósfera depende de una combinación de guion y dirección, y como sólo funciona realmente en el cuarto episodio, sólo en él tenemos un ambiente sombrío, intrigante y con dosis de misterio y terror como las que nos hacía vivir la serie cuando todavía era buena.

Tras el salto incluyo un análisis por capítulos.
Sigue leyendo

EL ÚLTIMO HOMBRE EN LA TIERRA – TEMPORADA 1

The Last Man on Earth
Fox | 2015
Comedia | 13 ep. de 22-44 min.
Productores ejecutivos: Will Forte, Phil Lord, Christopher Miller.
Intérpretes: Will Forte, Kristen Schaal, January Jones, Mel Rodriguez.
Valoración:

El último hombre en la Tierra me cogió dos veces desprevenido. Primero, me tropecé con los avances por casualidad, sin haber escuchado nada de ella. Enseñaban la odisea de un único hombre sobre la faz de la Tierra tras quedar asolada por alguna enfermedad, y me imaginé una comedia de supervivencia con las locuras del pobre desgraciado, con el llamativo riesgo artístico de tener un solo protagonista y el atractivo del género ciencia-ficción apocalíptica. Segundo, porque el visionado de los dos primeros capítulos rompe esa fachada por completo. Empieza a salir gente de debajo de las piedras, y el tono de la comedia es el de siempre en la televisión en abierto, una chorrada de gente inmadura haciendo tonterías. Vamos, que está en la onda de Dos hombres y medio.

Pero por inercia seguí viéndola. Hay un par de capítulos tan estúpidos que echan para atrás, pero el resto entra muy bien en el rango de entretenimiento ligero sin pretensiones: es tan corta (trece episodios de veinte minutos) y certera en su tono que se deja ver sin problemas, entretiene y provoca bastantes buenas risas. Obviamente no impresiona, no deja huella, no hace alarde de inteligencia ni se esfuerza por ofrecer buena televisión. Es un producto simplón pero inofensivo hecho para pasar el rato.

El personajillo principal engancha porque resulta… inquietante, pues fascinante no creo que sea una buena descripción. Es la definición más pura del hombre inmaduro y egoísta, un adolescente malcriado en el cuerpo de un adulto sin capacidades reales más allá de mentir en lo que sea necesario para conseguir su objetivo: follarse a las pocas supervivientes que haya. Su odisea ofrece una eficaz mezcla de patetismo y gracia: nunca aprende, no controla sus instintos, siempre cae en sus propias trampas y todo le sale mal por su culpa, aunque no quiera admitirlo. El creador, guionista e intérprete Will Forte (quien creció como cómico en Saturday Night Live) capta a este asqueroso estereotipo muy bien desde el guion a la interpretación, logrando unos pocos momentos muy inspirados. El deseado encuentro con una superviviente, la parodia del matrimonio (él inmaduro e irresponsable, ella obsesiva y controladora), la odisea con la vaca, la cagada con la valla publicitaria, o el caos en que se convierte su lamentable vida cuando aparece un tipo más guapo y mañoso que él (¡y que se llama igual!), son chistes que explotan a lo grande esa actitud infantil y engreída.

Pero me temo que la dinámica del protagonista es así de básica y repetitiva, y los capítulos sólo exprimen esa mentalidad. Es decir, la serie nunca va a más, no hay intención alguna de buscar una renovación de historias o un desarrollo más valiente, y dudo que la haya en próximas temporadas. Aunque sean sólo trece capítulos hay algunos en los que da sensación de desgaste y vueltas en círculos, y en la temporada completa decepciona que ni siquiera traten de desarrollar alguna trama que no tenga que ver con los intentos de tener sexo. La aventura de supervivencia se limita a unas pocas gamberradas y algo de soledad en el primer episodio, y en el resto se olvida. Por suerte la pareja protagonista resulta muy atractiva gracias a esa representación del hombre, la mujer y el sexo que recuerce los estereotipos exprimiendo hábilmente el factor vergüenza ajena. Además en el tramo final los secundarios van ganando protagonismo, dando la sensación de que sí puede terminar creciendo, aunque sea tímidamente y dentro de los márgenes conocidos.